miércoles, 13 de marzo de 2019

Otra vez el lobo, de película…



Otra vez el lobo, de película…

Un comentario que me hicieran mis hijos a propósito de “Los Chaney y la licantropía”, breve trabajo recientemente publicado en este mismo blog, me llevó a conocer a Alice Rohrwacher directora de  cine a través de su película en Neflix, Lazzaro felice, y he querido regresar al tema del lobo por cuanto he venido, recordando una poesía que mi madre repetía en mi infancia que a propósito de los lobos feroces ha estado rondando mis recuerdos en estos días…

Aquí les cuento, lo que recuerdo del poema de autor desconocido y creo que intitulado: La Navidad de la Caperucita Roja. La Caperucita quiere festejar /por ser Año Nuevo al lobo del mal./ Él quiere comérsela, perverso animal,/ ella en cambio quiere darle de cenar. -Lobo, hermano lobo, lo sale a llamar. /Él va hacia la niña, /-Que tal, ¿cómo estás?.... /-Hace varios días que nada me dan/ si no hay que comer, tendré que matar…  /-No lobito hermano tu no matarás/ y una rica cena te he de preparar” … ( No recuerdo como prepara la cena Caperucita, pero sí como comió el lobo hambriento)  …En dos tarascones se devoró el pan/ el queso las frutas y el pate foi gras/ y como ha bebido vino por demás/ en una patita se pone a danzar… /¡Qué lindo Año Nuevo, que felicidad!/ el eterno bien ha vencido al mal/ y al sonar las doce, ella y él se dan/ un estrecho abrazo de felicidad”…

Años más tarde, leyendo “Los motivos del lobo” del inmortal nicaragüense Rubén Darío, entendí el origen del poema que mi madre me enseñó en mi infancia y les invito a leerlo, o releerlo para reconocer aEl varón que tiene corazón de lis, alma de querube, lengua celestial, el mínimo y dulce Francisco de Asís”, y entender que tras convencer al lobo, así como la Caperucita del poema infantil, tendrá que terminar por entender cuáles son los verdaderos “motivos del lobo”, para regresar quizás a aquello de que “el hombre es el lobo del hombre”.  

Alice Rohrwacher (1981), nació en el Fiesole, en la Toscana, hija de madre italiana y padre alemán. Pasó su juventud en la ciudad de Castel Giorgio donde nació su madre y su padre trabajaba como apicultor. Estudió literatura y filosofía en la Universidad de Turín y se especializó en escritura de guiones en la Escuela Holden de Turín. ​ Ha dirigido tres películas, Corpo celeste (2011), po la que recibió la Cinta de Plata (Nastro d'Argento) al mejor director novel, Le meraviglie (2014) ganadora del Gran Premio del Festival de Cannes 2014, y Lazzaro felice (2018) ganadora del premio a Mejor Guion en el Festival de Cannes de año 2018. La cinefilia recordaría con Le meraviglie de Rohrwacher, a el famoso Milagro en Milán (1951) de Vittorio de Sica, y cuatro  años después con Lazzaro felice la cineasta pareciera hacer reaparecer los olvidados personajes de Pasolini y mendigos de Buñuel y Fellini, ahora en colores y filmados en formato analógico, en 16mm, descubriendo en las texturas granulosas del cine pretérito una intemporalidad con la que hacer dialogar pasado y presente, en un desconcertante relato lleno de fantasía que cual parábola bíblica, la metáfora del lobo, sirve para reproducir las tragedias sociales del capitalismo salvaje.

La contienda para llevar la película Roma al Óscar tuvo proporciones casi históricas. La película de Cuarón, en blanco y negro, grabada en español y mixteco, fue considerada una obra maestra por muchos críticos, y ella reavivaría los recuerdos sobre el neorrealismo del cine italiano. Roma, un film que se llevó el León de Oro a la mejor película en Venecia, llegaría para competir este año 2019 con los films de Hollywood y vencería rotundamente con el premio Óscar para su director Alfonso Cuarón. Esta situación reavivó la discusión de si Netflix tendrá más poder para competir con los estudios hollywoodenses y para atraer el talento de los cineastas. El ejemplo del film Lazzaro felice de Alice Rohrwacher, sirve para plantear nuevamente la discusión sobre este tema.
Mississauga, Ontario 13 de marzo de 2019

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