jueves, 30 de septiembre de 2021

Freud y Jung

Freud y Jung

Freud y Jung, tuvieron una larga amistad que terminó por romperse en los tiempos del psicoanálisis. Primero como maestro y discípulo, y luego cada uno por su lado, Carl Gustav Jung y Sigmund Freud revolucionaron el estudio de la mente. La psicología analítica de uno y el psicoanálisis del otro buscarían nuevas vías para desentrañar los secretos del subconsciente, pero terminarían destruyendo su amistad.

 

 

Dentro de la historia de las ciencias y del pensamiento, los casos de amistades destruidas por las discrepancias son abundantes. Célebre es la ruptura entre Martin Heidegger y Edmund Husserl (fundador de la fenomenología) quien fuera su maestro, a quien el “mago de Messkirch” marginó y humilló por su condición de judío cuando abrazó las tesis del nacionalsocialismo y tomó el cargo de rector de la Universidad de Friburgo que el régimen de Hitler le ofreció. Sin embargo, esta no es la única gran amistad rota…

 

Hacia 1906, el joven Jung comenzó una relación epistolar con Freud, por aquel entonces un ídolo para él. Tanto era así que, poco a poco, Jung iría escalando entre los discípulos del fundador del psicoanálisis hasta convertirse en su mano derecha. Jung terminaría convirtiéndose en presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional y editor del Anuario de investigaciones psicoanalíticas y psicopatológicas (Jahrbuch für psychoanalystische und psychopathologische).

 

Cuando Freud era una persona non grata en el mundo de la medicina psicológica, Jung fue uno de los que con más ahínco defendió al austríaco, y Jung terminaría convirtiéndose en presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Pero como suele ocurrir entre los no fanáticos, Jung tenía sus propias ideas y pensamientos, por lo que antes y después habían de surgir discrepancias, en el caso que nos ocupa, respecto a las teorías de Freud acerca de la libido, el incesto y la naturaleza del inconsciente.

 

Un método peligroso (A Dangerous Method) es una película de coproducción germano-canadiense que trata sobre este drama histórico psicológico al cual nos estamos refiriendo. El filme dirigido por David Cronenberg, está protagonizado por Viggo Mortensen, Michael Fassbender, Keira Knightley y Vincent Cassel. El guion fue adaptado por el escritor Christopher Hampton de su propia obra de teatro del 2002 The Talking Cure, basada a su vez en la obra de no ficción de 1993 A Most Dangerous Method, de John Kerr. En la película, los protagonistas son Viggo Mortensen como Sigmund Freud, padre del psicoanálisis y Michael Fassbender como Carl Gustav Jung, el psiquiatra suizo. Keira Knightley aparece como Sabina Spielrein, paciente de Jung y luego su amante y una de las primeras mujeres psicoanalistas.

 

En vísperas de la I Guerra Mundial, las bulliciosas calles de Zúrich y Viena sirven de marco para aquella oscura historia con un trasfondo sexual e intelectual. El psiquiatra Carl Jung, de 29 años, estaba empezando su carrera profesional y vivía en el hospital Burghölzli con su esposa embarazada. Jung ensayaba con Sabina Spielrein, una paciente de 18 años el tratamiento experimental inventado por Sigmund Freud, el psicoanálisis, también conocido entonces como “curación por la palabra”. Sabina era una joven rusa de origen judío, muy culta, que hablaba alemán a la perfección, con un diagnóstico de histeria que supuestamente podía llevarla a la violencia. En sus conversaciones con Jung, Sabina revelaría haber tenido una infancia plagada de humillaciones y palizas que le infligía un padre autoritario. El psicoanálisis no tardó en sacar a la luz un inquietante elemento sexual en su disfunción, apoyando la teoría de Freud que relaciona la sexualidad con los trastornos emocionales.

 

Jung y Freud trabarían amistad a través de un intercambio epistolar acerca de Sabina, y su primera reunión solo puede describirse como intensa y extensa. A la vez que la relación entre los dos psiquiatras se estrechaba, Freud veía en Jung a su heredero intelectual, mientras también lo hacía la relación entre Jung y Sabina, una mujer brillante a pesar de su enfermedad. Cuando el tratamiento tiene éxito, Sabina decide convertirse en psiquiatra con el apoyo de Jung.

 

El guion de la película se basa en gran parte en hechos históricos y algunos de los diálogos se basan en la correspondencia real de los tres personajes,  muchos otros constituyen ficción. En particular, algunas críticas e investigaciones periodísticas han hecho notar que no existe evidencia alguna de que las relaciones sexuales entre Jung y Spielrein se hayan caracterizado por prácticas de nalgadas y de azotes, ni de la correspondencia entre ambos, ni tampoco del diario de vida de Sabina Spielrein se puede inferir tal cosa.

 

La película “Un método peligroso” marcó la tercera colaboración entre Cronenberg y Viggo Mortensen (tras Una historia de violencia y Promesas del Este), y la segunda con Vincent Cassel (quien también intervino en esta última). “Un método peligroso” es también la tercera película que el productor de cine británico Jeremy Thomas hace con Cronenberg, tras haber completado juntos la adaptación de William S. Burroughs El almuerzo desnudo y la adaptación de J. G. Ballard Crash. A su presentación en el Festival Internacional de Cine de Venecia el 2 de septiembre de 2011, le siguió su estreno el día 10 en el Festival Internacional de Cine de Toronto.

 

Regresando a la historia verdadera, la ruptura entre Freud y Jung no tardaría en suceder, haciéndose definitiva en 1913, cuando Freud, en una carta, le propone “que abandonemos nuestras relaciones personales enteramente”. Jung quedó destrozado, abandonando su puesto en la Universidad de Zúrich y sufriendo un colapso nervioso que se había gestado durante meses durante el período de tensión con quien fuera se maestro y amigo. Empezará entonces un periodo de oscuridad en la vida de Jung que, sin embargo, será el momento de su renacimiento como ente autónomo y original dentro del mundo de la psiquiatría.

 

Hasta 1919 Jung no publicaría apenas, dedicando su tiempo a su clínica privada y a autoanalizarse a sí mismo en la intimidad de la soledad. De ahí surgirían las tesis más originales que aglutinarán lo que más tarde será conocida como Psicología analítica, por la que Jung acabaría pasando a la historia no sólo como discípulo de Freud, sino también por derecho propio. Publicó sus tesis en la que sería su gran aportación a la psicología: Tipos psicológicos, en 1920. Tras esto, emprendió largos viajes por América y África, desarrollando un enorme interés por las tradiciones, mitos y leyendas populares, suponiendo en todos ellos un influjo en el inconsciente que reforzaría su apuesta por la existencia de un inconsciente colectivo.

 

Algunas de estas incursiones hacia la mística, la magia y la espiritualidad restaron credibilidad a Jung, si bien no consiguieron frenar su influencia y la expansión de su escuela -de la cuál surgieron diferentes instituciones, como el Instituto Jung de Zúrich o la Sociedad Internacional de Psicología Analítica- y sus obras, de las cuáles dejó una extensísima producción.

 

Maracaibo, jueves 30 de septiembre del año 2021

 

 

miércoles, 29 de septiembre de 2021

…un país para querer…

 

…un país para querer…

De todos conocido, es lo sucedido: comenzando este sigo XXI, en Venezuela se impuso un populismo autoritario encabezado por un militar golpista quien fue perdonado tras haber traicionado a su patria, y al ganar unas elecciones se había convertido en una suerte de “mesías” quien anunciaba que: a pesar de haber vivido en pobreza y con grandes sacrificios, el pueblo estaba al fin ante un paraíso… 

En aquellos primeros años  del siglo XXI el teniente aquejado de un mesianismo que él mismo denominó “bolivariano”, manejó una extensa fortuna estimada en más de 4000 millones de dólares nacidos de la industria petrolera en un sistema gubernamental  presidencialista y corrupto que le habría de permitir dilapidar a manos llenas y de acuerdo a su criterio totalmente fuera de algún control institucional, todo el dinero, con los bienes y servicios de la nación.

Presidentes, dirigentes políticos, asesores, publicistas, saltimbanquis, mercenarios ideológicos, empresarios, intelectuales, artistas, top models, grupos progresistas, guerrilleros y hasta fundamentalistas, llegaban a la sede del poder y desfilaban por el Palacio de Miraflores, presentando lisonjeras ideas, aspirando convertirse en asesores, u obtener fondos para algún proyecto, ideológico o no, películas para cine, documentales alineados a las ideas bolivarianas, o a cualquier otra de la nueva “izquierda progresista”. A esta troupe se sumaron unos cuantos intelectuales de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.

Como muestra de estos personajes estuvo Ignacio Ramonet (1943) periodista español catedrático de teoría de la comunicación especialista en geopolítica y estrategia internacional quien le atribuyó a Chávez el “haber abierto el camino en América Latina a una nueva generación de líderes socialistas” y Noam Chomsky, filósofo, politólogo del Instituto de Tecnología de Massachusetts al encontrarse con Chávez , había declarado que “en Venezuela se estaba construyendo otro mundo posible”.


Años atrás, antes de que estas cosas acontecieran en su patria, el 12 de enero de 1995, José Ignacio Cabrujas escribiría algunas de estas reflexiones que he tomado para recordarlas a continuación: Francis Bacon decía que no hay peor cosa que considerar sabios a los pícaros. Latinoámerica, Venezuela, el Caribe, han tenido siempre la necesidad de mirarse a sí mismos, de expresarse en un ícono”... los venezolanos somos admiradores de los mitos, porque no entendemos nuestra historia”… “Hemos asociado la palabra vida, palabra hermosa, y la llegamos a confundir con viveza, pensamos que estar vivos es hacer una picardía”…  “Venezuela ni quiere, ni busca, ni anda. Su conducta en los organismos internacionales es incoherente; no refleja un plan nacional, un desarrollo. Venezuela no se ha inaugurado”…

Continúaría dicurriendo Cabrujas, así: “Si el Presidente es un ladrón, yo también; si el Estado miente, yo también; si el poder en Venezuela es una cúpula de pendencieros, ¿qué ley me impide que yo entre en la carnicería y me lleve media res? ¿Es viveza? No, es drama, es un gran conflicto humano”… “El sentimiento criollo es la cultura española”…“no hay manera que un hombre español se exprese en su visión de sí mismo como el hombre común; utiliza lo folclórico, lo costumbrista, pero a la hora de entrar a describirse como una nación, elige siempre su cúspide”... “Nuestra manera de identificarnos, de presentarnos frente al mundo y ante nosotros mismos fue siempre esa, y somos los astutos, los graciosos, los que no pudiendo acceder a lo sublime, nos vimos en la necesidad de asumirnos como parodia de lo sublime”.

I se preguntará José Ignacio Cabrujas… ¿Por qué?…“Nuestra cultura del trabajo, allí subyace, porque al fin de cuentas se trabaja para una recompensa y decir otra cosa es una hipocresía. Indiscutiblemente existe el trabajo espiritual, el del científico, el del poeta, el del escritor donde el trabajo es un placer. Pero para el hombre que martilla todo un día, no existe placer. No puede haber placer por martillar. Constituye una manera de vivir, se expresa en términos de salario, requiere de un pago correspondiente para asumir esa tarea”…

…“Hemos creado una imagen donde el rico tiene imagen de pícaro, Miguel Otero Silva decía que el único rico honrado que él conocía era Antonio Armas, porque la historia de su fortuna se veía por televisión. Bateaba y le pagaban por eso. De resto la riqueza no es honrada y el disfrute de ella misma tampoco es honrado”... “Deberíamos desterrar de nosotros mismos la idea de que la viveza nos ha acompañado como acto cercano al trabajo. Aquí lo que hay es un lento, dramático y desesperado esfuerzo de una sociedad por asumirse a sí misma, en un territorio y dentro de unas costumbres y unos códigos que ni le corresponden, ni la expresan y, en ocasiones, ni siquiera la sueñan”… Hasta aquí lo que pensaba Cabrujas…

En el interior del país, donde dirigentes locales emulando a los “caudillos” de los tiempos de la independencia, a caballo y machete en mano, aupados por el nuevo mesías  comenzarían a tomar las tierras de los medianos y grandes productores agropecuarios. Alrededor de cinco millones de hectáreas fueron sustraídas sin recibir compensación y las medidas depredadoras se extendieron a sectores industriales, productores de alimentos y hasta a la banca. La prepotencia del poder sin control fue alcanzando situaciones extremas cuando comenzó el afán expropiatorio del líder. La palabra “exprópiese  se acuñó en su boca…

Aunque Chávez promovía la frase “ser rico es malo”, la nueva élite, incluyendo a miembros de su propia familia y a quienes lo acompañaron en su proyecto socialista, terminaron migrando al extranjero con sus multimillonarios recursos obtenidos en negocios oscuros. Hijos de familias tradicionales de la clase alta, “los bolichicos” asesoraron a los nuevos dueños del país, escondieron los dineros en paraísos fiscales, establecieron empresas de maletín y compraron con sobreprecios mercancías vencidas y detrás de ellos ascendieron también escoltas, militares, políticos y funcionarios.

Alejandro Andrade, un militar que participó junto con Hugo Chávez en el golpe del 4 de febrero de 1992, fue su guardaespaldas durante la primera campaña presidencial que lo llevó al poder en 1999 y llegó a ser presidente de la Oficina del Tesoro Nacional entre 2007 y 2010 y desde ese cargo logró en comisiones millones de dólares por adjudicar divisas con cambios preferenciales a amigos del régimen.

La sargento Claudia Díaz Guillén y su esposo, el capitán Adrián Velázquez Figueroa, miembro del equipo de seguridad del presidente, son emblemáticos en la historia de la corrupción chavista. El ascenso social y económico de Claudia derivó de las atenciones ofrecidas a Chávez durante los primeros meses de su convalecencia por el cáncer. Claudia pasó a presidir también la Oficina del Tesoro Nacional, que en los tiempos en que se aplicaba el control cambiario permitía entregar dólares preferenciales a amigos y socios para luego ser vendidos en el mercado negro o para hacer importaciones ficticias. Las ganancias por su pasantía en ese cargo se evidencian por el manejo de millonarios recursos de la pareja a través de empresas opacas. El matrimonio estableció al menos cinco empresas desde Panamá a través de cuentas bancarias en Suiza y Liechtenstein. La pareja se encuentra residenciada en España…

Como decimos por acá… “¿Pa qué más? “Que oiga quien tenga oídos”

Maracaibo, 29 de septiembre del año 2021, en pandemia y cercanos a un nuevo coño monetario…

martes, 28 de septiembre de 2021

El mago del bisturí

 

El mago del bisturí

Estaba ya el Presidente Castro en franca convalecencia cuando el doctor Acosta Ortiz regresó de Macuto a la capital para reiniciar sus actividades profesionales rutinarias. En la Sala de San Miguel, en el hospital Vargas, dos de sus pacientes esperaban su visita con ansiedad. Acosta era conocido por muchos colegas como “el mago del bisturí” y los enfermos sabían que en sus manos, las operaciones eran siempre exitosas. En la Sala de San Miguel Arcángel, estaba hospitalizado un joven con una pierna fracturada e infectada con una osteomielitis supurativa.

 

El muchacho estaba persuadido de que solo el doctor Acosta Ortiz podía salvarlo de una amputación; el otro enfermo esperanzado, era un señor ya mayor con una lesión destructiva de la cara, quien confiaba en el bisturí del cirujano para volver a tener una apariencia normal. Pablo Acosta Ortiz llegó muy temprano al hospital Vargas. Siempre lo hacía, caminando desde su casa en la esquina de Balconcito y Truco donde vivía desde hacía varios años con su mujer y sus dos pequeños hijos Pablo y Mary. En esos días de febrero, ya habían hablado con él para proponerle nuevamente su nombramiento como Director del hospital Vargas.

Acosta quien ya había cumplido una exitosa labor en la dirección del hospital en 1899 y en 1904, era Vicepresidente de la Junta Administradora de los Hospitales Civiles del Departamento Libertador, pero existían algunos problemas administrativos bien conocidos de todos, por lo que él les había prometido a sus colegas considerar el asunto. Llegó a la entrada del hospital y dirigió sus pasos a través de los claustros blanqueados de cal, hacia la biblioteca. Allí se dispuso a revisar algunas de las nuevas revistas.

La biblioteca estaba muy bien dotada; recibía publicaciones periódicas en inglés, francés, alemán y español mensualmente, y funcionaba desde hacía varios años en el mismo salón donde estaban sus piezas operatorias más brillantes. El salón era el mismo Museo de Anatomía Patológica inaugurado por Rafael Rangel a mediados de 1902. Terminaba de revisar las revistas cuando ya había decidido visitar a su amigo, el Jefe del Laboratorio del hospital, pues la oportunidad era propicia. Le habían informado que posiblemente Rangel presentaría en la Academia de Medicina una nueva investigación sobre la bacteridia carbuncosa. Por ello, el cirujano estaba interesado en conversar personalmente con el bachiller para pedirle su opinión sobre uno de sus dos enfermos hospitalizados en la Sala de San Miguel Arcángel.

Acosta había examinado en detalle la lesión del señor Fonseca y estaba convencido de que estaba comprometiéndole el hueso del maxilar inferior y aunque inicialmente pensó en que era tan solo una picada de insecto infectada, la evolución tórpida y el aspecto de la misma le obligaban a descartar el diagnóstico de pústula maligna. En realidad la apariencia de la lesión era cada vez más parecida a un cáncer invasor. Acosta Ortiz se dirigió directamente al Laboratorio pues estaba seguro de que el bachiller, quien era tempranero como él en eso de llegar al hospital, le pediría ir a ver al enfermo para examinarlo y conversar con él. 

Un rato después, regresaban ambos amigos desde la sala de hospitalización. Rangel llevaba varios tubos de ensayo ya sembrados con el pus y detritus de la lesión. Él le había dado su opinión al doctor Acosta. Pensaba que la lesión era un carbunco y le aseguró que lo demostraría bajo el lente del microscopio. El cirujano le acompañó por los pasillos de vuelta hasta el Laboratorio. En ese momento el bachiller se atrevió a preguntarle por la salud del presidente Castro. Él sabía, como toda la gente en Caracas, que había sido Acosta quien le había operado y se escuchaban muchos comentarios sobre el éxito de la intervención. A pesar de todo, el joven, bachiller quería escuchar la versión protagónica de su amigo.

-La infección fue yugulada totalmente; de nuevo ha triunfado la cirugía, es todo. Con esta frase resumió Acosta Ortiz lo acontecido una semana atrás. El bachiller Rangel no hizo más preguntas y se quedó por un momento tironeando levemente de su bigote. Ya en el Laboratorio, mientras Rangel trabajaba sobre los cultivos, Acosta le hablaría sobre el señor Fonseca. Pero…-¿Es cáncer o es pústula maligna? Rangel escucharía sonriendo las preguntas del cirujano y un momento después de mostrarle las bacteridias en el microscopio, le estaría hablando de las diferencias entre el bacilo antráxico y las pseudomonas aeruginosas.

Acosta quería saber también novedades sobre el tema de los abscesos del hígado y de cómo se asocian las infecciones bacterianas con las lesiones provocadas por los parásitos. El asunto les conduciría a rememorar viejos tiempos, cuando comenzaba a funcionar el laboratorio del hospital y ambos hacían investigaciones sobre las amibas. Parecía haber sido muchos años atrás, pero en realidad, ambos habían logrado mirar casi un centenar de casos de abscesos amibianos del hígado...-Cuando era usted quien punzaba los abscesos hepáticos, siempre logré identificar las amibas con el microscopio...

Acosta Ortiz insistía ante el bachiller en que para obtener buenos resultados no tenía nada que ver la persona que hiciera la punción.  -El secreto reside en la diligencia para llevar las muestras desde el hígado hasta el microscopio. Ciertamente. El pus de los abscesos debe viajar rápidamente hasta el observador. El bachiller Rangel le explicaría a su amigo que esa era la razón por la que nunca llegó a ver amibas cuando trabajaba en el Instituto Pasteur con el doctor Santos Dominici. -El pus de las punciones matutinas lo examinábamos por las tardes...  Acosta hizo gestos afirmativos y entonces elogió la labor cumplida por el Laboratorio del hospital.

-Es nuestro Laboratorio. Se lo dijo a Rangel sintiéndose orgulloso, e insistió. -La biblioteca y el Museo Anatomopatológico son como un pórtico que sirve de antesala a este recinto. Aquí, en nuestro hospital, este es el sitio donde se hace verdadera investigación.  Rangel pareció entusiasmarse y emocionado le explicó en detalle algunas cosas a su amigo.  -Lo más importante de nuestras Secciones de Bacteriología y de Química es eso, es que podemos hacer investigación. Salga usted al patio, desde el jardín podrá ver las jaulas con los animales. Hacemos experimentos. Investigamos...

Acosta le interrumpió. -Ciertamente Rangel y esa es precisamente una diferencia radical entre lo que ustedes hacen aquí y el trabajo que realiza el doctor Hernández.  El bachiller hizo un gesto negativo y replicó. -Es que el maestro Hernández tampoco tiene muchos recursos para hacer investigación, él no ha logrado apoyo para desarrollar proyectos de investigación, aunque tampoco creo que haya insistido en pedir mucha ayuda. Realmente yo he tenido una gran suerte. He sido muy afortunado. He tenido más suerte que mis padres intelectuales. Razetti se ahoga en un anfiteatro lleno de cadáveres en descomposición, el sabio Guillermo Palacios no cuenta con los aparatos adecuados y no quiero ni mencionar el infortunio de mi maestro el doctor Santos Dominici. Tantas cosas como aprendí de él en las salas San Vicente de Paúl y San Miguel, en la mesa de autopsias, mirando sus colecciones bajo el microscopio en el Instituto Pasteur, tantísimas cosas que han servido para consolidar lo que ahora hacemos en este laboratorio. Pero de lo que no tengo la menor duda, es que nada de esto hubiese sido posible sin el apoyo del Señor Presidente. Sin los libros, sin los equipos, los aparatos que he recibido. Sin la ayuda de tantos amigos en este hospital, sin el impulso inicial de los doctores Conde Flores y Juan Pablo Tamayo, sin el apoyo de la Junta Administradora...

 

¿Cree usted doctor Acosta que tendríamos algo si no existiesen las balanzas, los microscopios, o los reactivos? ¿Y los colorantes para ver las bacterias? Nos llegan libros y revistas actualizados sobre la investigación en todo el mundo... ¡Tantos estudios como podemos hacer para los enfermos del hospital! ¡Con costos muy módicos! Soy muy afortunado doctor Acosta, pero quizás y sobre todo lo soy porque sé que los tengo a ustedes, a mis amigos los médicos, ustedes que me apoyan, y es una gran cosa saber que cuento con ustedes. Con Razetti, con Delgado Palacios, con mi maestro José Gregorio Hernández, y ¿Que puedo decir de usted, mi buen amigo, Pablo Acosta Ortiz? Pero espere, espere usted. Hay algo más. 

Tengo que insistir en que la mayor  oportunidad que este laboratorio nos está brindando, es la de poder darle apoyo a la investigación de los jóvenes estudiantes. Son ellos, los muchachos, quienes se han hecho cargo de proyectos de investigación que a veces parecían insolubles. Ellos, los jóvenes, han venido hasta aquí y los problemas que me han planteado, pues sí, los hemos resuelto. No es tan solo por haber estudiado las diarreas y haber hallado los ancylostomos. No es solo la búsqueda constante del hematozoario de Laverán entre tantos enfermos con fiebres hemoglobinúricas y con cuartanas palúdicas. Ni es tan solo detectar el mal de Bright y ver como se curan los enfermos con Timol. Tampoco es poder detectar las bacteridias carbuncosas del ántrax en las cabras o en las llagas pustulosas de los enfermos. No ha sido solo ver los tripanosomas en los caballos.

Acabamos de presenciar una epidemia de bronquitis vermiginosa en el ganado bovino. Es todo eso y mucho más. Es el entusiasmo de nuestros muchachos, ese empeño en perseverar que llevó a González Rincones a examinar la sangre de una veintena de ranas de nuestras cloacas caraqueñas para localizar un nuevo tripanosoma. Es cuando con mi buen amigo Mendoza reconocimos las larvas del Dermatobiuum cianiventris en aquel tumor de la piel que usted mismo operó, ¿lo recuerda? Ha sido aprender con Juan Iturbe todo cuanto estamos sabiendo hoy día sobre la fiebre amarilla. Haber podido ensayar el suero del profesor Maragliano contra la tuberculosis y preparar con Pérez Díaz y con Lobo a los pacientes que estaban enfermos para probar sus resultados...

No sé si me entiende doctor Acosta. Es la oportunidad de investigar los misterios de la Biología, los secretos de los microbios, y de los parásitos, y de los insectos que producen nuestras enfermedades, las que afectan a los seres humanos que habitan en nuestro propio país...

NOTA: el texto pertenece al final de la primera parte de mi novela “El movedizo encaje de los uveros” Maracaibo, EdiLuz, 2003. 

Maracaibo, martes 28 de septiembre del año 2021, todavía en pandemia de Covid 19