domingo, 10 de diciembre de 2017

¿M i g r a r?



¿ M I G R A R ?

Resumo algunos detalles del artículo de los Drs. Francisco Kerdel Vegas y Jaime Piquero Martín de la Revista virtual Dermatología Venezolana, titulado “Migrar.  ¿Por qué?, ¿Quiénes?, ¿Dónde? y ¿Cuáles son sus expectativas?”
Estamos en todas partes. Diseminados por el mundo. Como una mancha de aceite que se expande sin remedio. Cada escupitajo del régimen a la Constitución y cada fracaso del liderazgo opositor traen una consecuencia inmediata: depresión y estampida. Más gente huyendo del país, y huir es el verbo adecuado”. (Errantes, por Leonardo padrón, 9 de Noviembre 2017 ).
Detrás de la partida de los jóvenes está la motivación del miedo y la desesperanza, los jóvenes venezolanos sienten temor de vivir en Venezuela por la incesante inseguridad e impunidad”. (Entrevistas a los sociólogos Nicolás Toledo y Mauricio Phelan, en programa de  César Miguel Rondón,  datos de la firma Consultores 21). 

“La inseguridad y la crisis económica son las causas principales de la migración  del país. ¿Quiénes migran? Entre los médicos, los recién graduados  sin especialización, pero también médicos con postgrado, variando según la especialidad, especialmente anestesiólogos, terapistas intensivos, neonatólogos, nefrólogos y neurólogos. En Dermatología se estima que desde 1998 han emigrado unos 50 dermatólogos, también emigran en menor cantidad médicos de mediana edad, la mayoría con dos postgrados que deben empezar de nuevo, con familias ya formadas y dejando todo lo logrado durante más de 15  años de especialidad. Los médicos de la tercera edad se van como jubilados, habitualmente detrás de sus hijos y nietos tratando de llevar sus ahorros para no ser una carga económica para sus descendientes. Poco a poco están quedando en Venezuela solo los médicos de mediana y tercera edad que no pueden viajar por alguna causa y los llamados “médicos comunitarios” con muy escasa preparación, para poder desempeñarse en un país donde la salud debe ser prioritaria.
Sitios a considerar para emigrar: Colombia, Chile, Estados Unidos, Canadá y España,. Colombia: Esta cerca, tienen una cultura y una sociedad parecida a la nuestra, estable situación económica y relativamente buenos ingresos, aunque ahora están los ex guerrilleros mimetizados en políticos e interesados en tomar el poder por la vía del populismo y elecciones, lo cual podría convertirse en pocos años en otra Cuba o Venezuela.
Chile: Un país en donde el estado de derecho es prioritario y una sociedad donde culturalmente se rigen por factores de convivencia social y legal. Con apertura a los venezolanos, como otrora Venezuela se abrió a ellos, se pueden conseguir visas estudiantiles, sujetas a contrato y temporarias. Si se va en calidad de inversionista la apertura será mayor y los tramites más sencillos. Seguridad y buen sistema educativo
Estados Unidos: Es el país de las oportunidades, el país de los inmigrantes, con un sistema político sólido y economía diversificada. Trabajar como médico es difícil si no se estudió ahí, hay que conocer el idioma. El volumen de inmigrantes en condición ilegal ha endurecido las leyes de inmigración, pero hay cierta flexibilidad con los venezolanos que van en calidad de exiliados.
Canadá: Un país urgido de profesionales capacitados universitarios y técnicos. Con un sistema de educación, sanidad y vejez socialista en una sociedad capitalista.  Apertura a profesionales capacitados, con  idioma y potencial de adaptación al sistema de Canadá, con ello se encontrarán aptos para el sistema de visa Express Entry , donde se les envía  por Internet el perfil y ellos escogen los más capacitados para invitarlos a solicitar la residencia formalmente.
España: Con todos sus atractivos; cultura, sociedad, idioma, raíces, representa una posibilidad de migración lógica, pero no es fácil en los actuales momentos por la contracción económica de la economía y el riesgo de que el separatismo de Catalunya desencadene otras solicitudes de separatismo de otras comunidades autónomas. Una gran ventaja tendrían los españoles o descendientes de españoles que deseen  emigrar.  Se dice que varios miles de médicos venezolanos (nacidos y formados en universidades tradicionales, pero con doble nacionalidad por tener padres o abuelos españoles) reemplazan a los médicos españoles que han emigrado a Gran Bretaña (antes del  Brexit) o a Alemania, incentivados por mejores salarios. Otras alternativas a considerar son Australia y Nueva Zelandia; Países de futuro, aunque lejanos”.

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Maracaibo 11 de diciembre 2017

sábado, 9 de diciembre de 2017

"El sonido y la furia"; literatura y cine

"El sonido y la furia"; literatura y cine

El jueves 3 de marzo del año pasado en este mismo blog lapesteloca.blogspot.com, escribí algunas notas sobre  la corriente de la conciencia y William Faulkner y prometí que hablaría en otra oportunidad quizás sobre Quentin el estudiante de Harvard quien es inteligente y brillante pero como miembro de la familia Compson tiene sus conflictos y una problemática con el tiempo, todo esto, como parte de la novela “El sonido y la furia”. Hoy debo referirme a la misma novela, pero vista a los ojos de un joven cineasta, James Edward Franco(1978), un actor, guionista, director, productor, modelo, escrito, músico y pintor estadounidense. Inició su carrera interpretativa a finales de la década de 1990, con apariciones en series televisivas como Freaks and Geeks y en películas de adolescentes. En 2001 interpretó el papel de James Dean en la película homónima, actuación que fue premiada con un Globo de Oro al mejor actor de miniserie o telefilme.  Alcanzó la fama internacional por su papel de Harry Osborn en la primera trilogía  de Spider Man.  A partir de entonces, sus participaciones en películas han sido muy variadas, incluyendo el filme de guerra The Great Raid(2005), el drama romántico Tristan e Isaolda, y la película dramática Annapolis (2006), entre otras. En 2008 la comedia Pineapple Express le mereció una nominación a los Premios Gobo de Oro en la categoría al mjor actor de comedia o musical. Ese mismo año tuvo un rol importante en la película biográfica Milk, donde interpretó a la pareja del político y activista gay Harvey Milk. En 2011 fue nominado a los Premios Óscar por su papel de actor principal en la película  127 horas. Este año  2017, la película The Disaster Artist  producida, dirigida y protagonizada por Franco, fue galardonada con la Concha de Oro del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.  

La literatura es algo maravilloso y sorprendente. Varios años después de leer la novela El sonido y la furia” de William Faulkner, me enteré de que ya había sido llevada al cine en 1956. “The Sound and the Fury” la película del año 1959, dirigida por Martin Ritt fue protagonizada por Yul Brinner (Jason), Joanne Woodward (Quentin), Jack Warden (Benjy), John Beal (Hadward), Margaret Leigthon, Stuard Whitman. Basada en la novela homónima de William Faulkner, narra las vidas y las pasiones de los Compsons, una familia del Sur de los Estados Unidos que vive una grave crisis financiera y emocional. La motivación de averiguar sobre el cine y esta obra de  Faulkner, se debió a que hace un par de días tuve la suerte de admirar “El sonido y la furia” en otro filme, más reciente (2014) dirigido por el joven actor James Franco, y debo admitir que quedé gratamente sorprendido al comprender como el director (quien dicho sea de paso, asumió personalmente el papel de Benjy el retrasado que da inicio a la novela) pudo adaptar al cine, un texto que es prácticamente inadaptable, y lo hizo intentando conservar las intenciones del autor. De tal modo que James Franco, director y actor, logró transformar las ideas de Faulkner en un lenguaje plástico, cargado de imágenes y sonidos a través de una interesante película. Franco, a quien poco le importan las apariencias y el éxito, se ha labrado la reputación de ser ajeno a los cánones y a las expectativas de Hollywood,  ha iniciado su carrera como director, atreviéndose a enfrentarse con uno de los escritores americanos que, según él mismo dijo, “más me ha costado leer”. La escritura de William Faulkner es fragmentada y refleja la psicología de sus personajes, se empapa en la memoria llena de imágenes, de recuerdos y sensaciones que están envueltas en la época cuando en la imaginación del autor que existió el Estado de Yoknapatawpha. Franco dice: Hago las películas que me gustaría ver y que nadie más hace”.

El debut de Franco como director, lo hizo  en el largometraje, de «Mientras agonizo» (“As I lay Dying”) que fue estrenada en Cannes en 2013 le valió para mostrar de lo que era capaz al lanzarse a la dirección adaptando a William Faulkner en una película de una gran novela. El hecho puede valer  como una reflexión y puede ser motivo de análisis, ya que al releer el texto con nuevos ojos, se podrá quizás ver con más nitidez y poder vivir más de cerca lo que construye un escritor con palabras. James Franco recibió el premio Glory to the Filmmaker en el Festival de Venecia ese año 2014 aprovechando que presentaba, fuera de concurso, «El ruido y la furia», filme que resultó en otra interesante adaptación de William Faulkner. El premio, celebra la originalidad de la trayectoria de un cineasta, en otras ediciones, había recaído en Takeshi Kitano, Abbas Kiarostami, Al Pacino, Spike Lee, Ettore Scola, y a sus 36 años, en el 2014 James Franco, fue el más joven de los premiados. El actor californiano sin duda estaba y aún se mantiene en una enloquecida productividad.  Solamente en el 2014 tuvo once créditos como actor, cuatro como director y dos obras de teatro, «De ratones y hombres», en Broadway, y «The Long Shrift», en el off-Broadway. 2014. El mismo año Corea del Norte, acusó a EE.UU. de interrumpir su servicio de internet y llamó al "temerario" Obama, "mono en una jungla tropical" todo provocado por el filme The Interview (“Una loca entrevista”) con Seth Rogen con quien también compartió protagonismo en Pineaple Express 2015.

James Franco se desdobla en «El ruido y la furia», como el director y haciendo el papel de Benji, el autista, retrasado mental, enamorado secreto de Caddy su hermana, a quien él recuerda que "Caddy olía a árboles cuando llueve". Benji es quien relata la primera parte de la obra de William Faulkner. La segunda parte del film lo relata Quentin, su hermano, bajo la influencia de la depresión ante el cinismo de su padre, Quentin romántico, enamorado de su hermana hasta buscar la muerte al no poder impedir que se pierda, la retórica del padre lo convence y termina arrastrandolo abrumado entre la fragilidad de todo en relación, el Tiempo, el incesto que no desea consumar y su falta de coraje para vivir. Acorralado es un antihéroe y los antihéroes siempre pierden. La tercera parte es contada por Jason, el otro hermano, el hijo más ordenado pero en realidad es un loco de atar, inescrupuloso, codicioso, ávaro, desconoce el amor, y solo le importan las cosas, de los seres, y el dinero. Podría haberse convertido en el "padre" de Quentin, su sobrina, la hija de Caddy, pero eligerá ser su represor, moralista y maltratador. La última parte, es contada por Dilsey, la mujer de color que acompaña a los Compson desde niños, decidida y cariñosa especialmente con Benji y será quien termine dirigiendo la casa de los Compson porque ya de la familia poco queda.

Maracaibo 10 de diciembre de 2017

martes, 5 de diciembre de 2017

Palabras del 91 salpican ahora el festín de Baltasar



Palabras del 91 salpican ahora el festín de Baltasar

El día primero de abril del año 1991 en un artículo para El Nacional, titulado “Cada defecto es un tesoro”, escribí unos comentarios que voy a citar brevemente. Me cito textualmente: “Los médicos venezolanos conocemos la desoladora realidad de la asistencia pública en nuestro país asediado por el hambre que afecta a la mayoría de los ciudadanos que sobreviven en el rigor de la pobreza crítica”. Aprovecho para recomendar a quien le interese leer el breve artículo, que está en mi blog lapesteloca.blogspot.com del 4 de diciembre del 2015.

Regreso a comentar lo que dijera en 1991, viviendo en Caracas y en una Venezuela que para aquel entonces tenía los citados problemas por evidentes fallas de quienes en nuestro país conducían la política a través de sus agrupaciones partidistas. Lo que escribí en aquel entonces, vale la pena recordarlo hoy, pues en el 91 podría pasar inadvertido para muchos, más para mí, ya era una cruda realidad. No transcurrió ni un año después de la publicación de mi artículo en El Nacional, cuando en febrero del 1992, se produjo el golpe de Estado de Chávez que intentó derrocar a Carlos Andrés Pérez y fallaría, y se rendiría diciendo el fatídico “por ahora”, y se le haría preso, o se le trataría como a un héroe, y a pesar de su talante antidemocrático, y de las advertencias sobre el peligro del militarismo, y de su personalidad carismática pero hábilmente mentirosa, ya en 1999 con el indulto que le granjeó el presidente Caldera y el apoyo del 56% de los venezolanos se dio inicio a la tragedia que en 20 años ha llevado a Venezuela al desastre social y económico que padecemos y que rompe en hiperinflación todos los records internacionales. Estoy persuadido de que haber desmantelado y llevado a la quiebra a una de las compañías petroleras más eficientes y mejor capacitadas en el mundo, fue una empresa decisiva como parte esencial del proyecto.

Siento que puedo reclamar para mí el haber denunciado las fallas del sistema antes de que nos dejásemos atrapar por el delirio mesiánico de creer necesario un salvador surgido de entre los militares para rectificar los entuertos en este país presidencialista. Era previsible, pero pocos se atrevieron a imaginar que desgraciadamente regresaríamos al culto de la personalidad del jefe, cual si no hubiésemos vivido las épocas de Guzmán, y de Castro y Gómez, o de Pérez Jiménez, queriendo sentirnos como adoradores de un nuevo PapaDoc. Quien haya leído la novela “La Peste Loca” (está en Amazon para quienes dispongan de dólares), podrá entender porque nunca MonteÁvila aceptó una reedición de esta novela publicada por la Secretaría de Cultura de la Gobernación del Estado Zulia 1997. La crítica del sistema democrático se les transformaba en una caricatura de los vicios que engendraría el populismo del siglo XXI, y se excusaban señalando que en aquel estilo barroco me burlaba de los presidentes muy crudamente…   


Estamos hoy día en un país asediado por el hambre que afecta a la mayoría de los ciudadanos que sobreviven en el rigor de la pobreza crítica y es que ahora, ya no hay comida, ni medicinas y el gobierno monstruosamente, ríe, baila y se jacta de ofrecerle a los ancianos pensiones que equivalen a 3 dólares al mes por cabeza. Ante tal desafuero, podría parecer insólito ver como todavía hay quienes intentan sentarse a negociar con este régimen, como si fuese posible disimular la verdad, o aparentar que puede ser que no estén enterados de que finalmente estamos viviendo en el tan prometido “mar de la felicidad”. Los venezolanos, somos víctimas de un proyecto macabro, fríamente calculado, que ha logrado transformarnos de un país democrático y productivo a un cementerio desolador plagado de enfermos de miseria, hambre y enfermedades.

 No permitiré que en Venezuela haya un solo niño de la calle, y si no, dejo de llamarme Hugo Chávez”, lo dijo en 1998 el culpable de lo que está sucediendo, cuando prometía entregar su cargo a los 5 años, y juraba que no habría mafias ni cúpulas para manejar a los jueces pues su gobierno tendría un “Poder Judicial independiente”. En sus promesas absurdas llegaría a ofrecer hasta la descontaminación de río Guaire y en el año 2005, la del Lago de Maracaibo. Hoy se jacta Maduro de que Venezuela es un país productivo y próspero “y no de mendigos”, y lo hace ante  quienes se reúnen con él en la República Dominicana sin que les importe escuchar sus dislates cuando niega sonriendo que exista una crisis humanitaria. 

Maduro reniega de la crueldad de su régimen, mientras el paludismo y la difteria avanzan descontroladamente y los pacientes renales, con VIH y con cáncer mueren por falta de medicinas, pero se le escucha decir orgulloso que “carnetizará” a los venezolanos para controlarlos mejor, y cínicamente afirma que ello servirá para aplacar le hambre de quienes con su carnet recibirán las bolsas de comida. Monstruosos delitos, que se dan, no por ignorancia, sin duda, sí por una malévola crueldad que implica no importarle los miles de venezolanos que mueren hambre y de enfermedades sin esperanzas. La pregunta que surge en la mente de cualquiera, es si acaso esta crueldad… ¿Será una aberración compartida?… ¿No hay dolor ni sentimientos de culpa? La monstruosidad… ¿No se hace extensiva a sus corifeos? ¿Quiénes se reúnen con ésta cáfila de truhanes? Seguramente habrá de ser aspirando prebendas, o mendrugos… ¿No entienden acaso  que se ha terminado ya  lo que antes había sido el festín de Baltasar? Ahora, nadie se atreve a leer nada en las paredes, quizás es porque creen percibir que las letras están teñidas con la sangre de un centenar de jóvenes asesinados…

Maracaibo, 5 de diciembre 2017