miércoles, 18 de octubre de 2017

ARTE PRIMITIVO EN CELEBES (Sulawesi)



ARTE PRIMITIVO EN CELEBES (Sulawesi)

La isla de Célebes (en indonesio, Sulawesi, pronunciado «sulavesi», pues utilizan la versión holandesa de la "w") es una de las cuatro de Indonesia, entre el archipiélago de las Molucas y la gran isla de Borneo.  Desde el saiglo XVII la isla de Célebes fue parte de las Indias Orientales Neerlandesas, como era conocido lo que actualmente es Indonesia bajo el gobierno colonial de los Países Bajos.Es la undécima isla más grande del mundo, con un área de 174 600 km². Está rodeada, al oeste, por Borneo, al norte por las Filipinas, al este por las Molucas y al sur por Flores y Timor.  La isla tiene una forma muy particular y distintiva, dominada por cuatro grandes penínsulas. La parte central es sumamente montañosa, por lo que tradicionalmente las penínsulas de la isla están alejadas una de la otra, ya que son más cortas las comunicaciones por mar, que por los caminos de la isla. Los primeros europeos en llegar a la isla fueron navegantesportugueses en 1512, , y fueron ellos quienes se refirieron a esta isla con el nombre de «Célebes». El significado de este nombre no es seguro; originalmente no se refería a toda la isla, pues los portugueses pensaban que Célebes era un archipiélago. El nombre en bahasa indonesio, «Sulawesi», probablemente viene de las palabras sula (isla) y besi (hierro) y puede referirse a la exportación histórica de hierro de los depósitos ricos en hierro del lago Matano.

En la década de 1950, se descubrieron muestras de arte rupestre en cuevas de la isla que representaban figuras de animales y contornos de manos. Las primeras dataciones las estimaban de una antigüedad de aproximadamente 10 000 años. En octubre de 2014 el equipo dirigido por el investigador Maxime Aubert presentó un trabajo que las estimaba en 40 000 años, lo que las ubicaría en la misma franja temporal que las más antiguas conocidas de Europa: las de Altamira y de la cueva cántabra de El Castillo en españa p las de Lascaux en Francia.  En la provincia de Célebes Central hay más de 400 megalitos de granito. Los estudios arqueológicos realizados los datan entre el 3.000 a. C. y el 1.300 d. C. Se desconoce el propósito con el que fueron construidos. Alrededor de 30 de estos megalitos representan figuras antropomorfas. En enero de 2016, un estudio publicado en Nature por Gerrit van den Bergh, de la Universidad de Wollongong, y otros paleoantropólogos, detalla el hallazgo en Célebes de más de 200 herramientas líticas cerca de la localidad de Talepu de una datación de al menos 118. 000 años. En la isla no hay restos de Homo sapiens de antes de 40 000 años, así que estos fragmentos de piedra indican que una especie humana desconocida habitó en la isla. 

Haber datado esas  representaciones artísticas plasmadas en techos y paredes de roca no es trivial. Las pinturas mejor preservadas se encuentran parcialmente cubiertas por unos depósitos de carbonato cálcico que crecen sobre la roca con formas circulares denominadas “palomitas de cueva”. Para saber la antigüedad, el equipo liderado por Aubert aplicó un sistema de datación con uranio a los depósitos calcáreos cuya primera capa está adherida directamente a los pigmentos usados por aquellos humanos hace unos 40.000 años, en el caso de una de las manos. Además de la datación, la ubicación de las pinturas es otro punto clave, ya que sólo se conocía arte rupestre de esa cronología en cuevas de Lascaux en Francia, o en las cuevas cántabras de Altamira en España. Ahora hay que sumar este otro sitio que se encuentra a decenas de miles de kilómetros de distancia, en el sudeste asiático.

Thomas Sutikna, de la Universidad de Wollongong (Australia) y uno de los autores del estudio, explica. "Estas pinturas son uno de los primeros indicadores de una mente abstracta, el inicio del ser humano como lo conocemos, el arte rupestre podría haber surgido de forma independiente en la misma época en las primeras poblaciones de humanos modernos en Europa y en el sudeste asiático, o podría haber sido una práctica extendida entre los primeros humanos que dejaron África decenas de miles de años antes"… "De ser así, entonces las representaciones de animales podrían tener orígenes mucho más profundos", opina. Anthony Dosseto, director del Laboratorio de Geocronología de Isótopos de la Universidad de Wollongong, quien insiste en que, "los europeos ya no pueden afirmar que fueron los primeros en desarrollar una mente abstracta; ahora tienen que compartirlo, al menos, con los primeros habitantes de Indonesia".
Maracaibo 18 de octubre de 2017

domingo, 15 de octubre de 2017

Luis Martín-Santos



Luis Martín-Santos

El 24 de mayo de 2016 en este blog me referí a la novela Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos y hace unos días, el 6 de este mes, al hablar sobre los ratones “avatar” volví a mencionar al médico psiquiatra gipuzkoano, que escribiera una novela muy importante en la literatura española del siglo XX. Hoy regreso para hablar de Tiempo de silencio la novela de Luís Martín-Santos (1924-1964), que fue publicada en 1962 por la editorial Seix Barral, y es considerada clave en la evolución de la novelística española. Tiempo de silencio fue incluida por el periódico español El Mundo entre las 100 mejores novelas en español publicadas en el pasado siglo XX.  Debido a su prematura muerte en un accidente a los 40 años de edad, Tiempo de silencio fue la única novela que pudo publicar completa Martín-Santos. El autor dejó otra obra sin concluir, Tiempo de destrucción la cual sería publicada en 1975. Varios relatos suyos también serían publicados en 1970 bajo el título de Apólogos. Luis Martín-Santos Ribera, nació en el protectorado español de Marruecos en 1924, pero desde 1929 crecería en San Sebastián (Donosti), Gipuzkoa. Estudió medicina en Salamanca y se graduó en 1964. Doctorado en Madrid entre 1946 y 1949, se relacionó con los psiquiatras Juan José Lopez Ibor y Carlos Castilla del Pino y se especializaría en Alemania. En 1951 ganó por oposición la plaza de Director del Psiquiátrico Provincial de Gipuzkoa donde se dedicó al estudio del alcoholismo y sus diferencias con la esquizofrenia. En marzo de 1963 fallecería cuando su coche se estrelló contra un camión, cerca de Vitoria.  
 
Tiempo de silencio cuenta la vida de Pedro, un joven médico que quiere ser investigador y vive en una pensión de Madrid, soñando con descubrir la cura del cáncer. La novela se desarrolla a finales de la década de 1940. Las investigaciones sobre el cáncer y en particular los estudios experimentales para aquella época, eran una quimera y Pedro se entera de unos ratones traídos desde los Estados Unidos, se morían de cáncer. Sabe de ellos por Amador, su ayudante de laboratorio a quien le había regalado algunos de los ratoncitos un pariente apodado, el Muecas quien con ayuda de sus hijas criaba los ratones en su chabola. Pedro y Amador visitarán la chabola de El Muecas para comprarle algunos ratones. Santos describe la vida en los bajos fondos de Madrid, de una pobreza e incultura impresionante. El Muecas le pide ayuda a Pedro porque su hija mayor, Florita se desangra debido a un aborto que él, su padre, le ha practicado en casa. Mientras Pedro intenta salvar a la chica, pero ella muere, y él, joven e inexperto ejerciendo la medicina, será perseguido por la policía, y acabará  preso. La madre de Florita defenderá la inocencia del investigador al afirmar que la chica ya se había desangrado cuando Pedro llegó y el joven, tras vivir la experiencia de la prisión podrá regresar a su vida en la pensión. Allí, las mujeres que la regentan pretenden casar a Pedro con la pequeña, Dorita. Un personaje violento y de baja ralea, apodado Cartucho, está convencido de que Pedro había embarazado a Florita y la había dejado morir. Finalmente, durante una verbena a la que asisten Pedro y Dorita, Cartucho, decidido a vengar la muerte de su novia, asesinará a Dorita. La novela plasma diversos ambientes y lugares de Madrid; la vida cultural de los Cafés de la época, la pobreza de la clase media, contrastando con la vida burguesa, los prostíbulos madrileños y la miseria de la vida de los pobladores de los barrios marginales de Madrid. El texto se extiende a ratos ampliando sucesos objetivos con monólogos interiores de los personajes, con puntuales descripciones, y reflexiones del narrador, quien usará numerosas referencias intertextuales y culturales.

La novela es presentada en 63 párrafos-secuencias separados por un espacio sencillo sin numeración ni título, por lo que el lector desprevenido puede hallarse sin un indicio de lo que se va a narrar ni de quién lo hace hasta que inicia las primeras líneas de cada parte. Luis Martín-Santos utilizará entonces diversas técnicas narrativas: el monólogo interior por el que se escucha el pensamiento de los personajes, a veces sin solución de continuidad y sin ir más allá de lo que puede existir en la mente de ellos, recurso que representa una de las más claras influencias de James Joyce. Existen también reflexiones del narrador, quien adopta un enfoque omnisciente para realizar comentarios y hasta críticas a la propia narración de hechos. El autor reflexiona sobre diversos temas, como pueden ser Goya, los toros, Cervantes, la revista, o la magistral crítica a la ciudad de Madrid. La descripción irónica superlativamente grotesca, puede ejemplificarse en denominar las chabolas “los soberbios alcázares de la miseria". Utilizando un perspectivismo narrativo, podemos contemplar los mismos hechos desde la visión personal de los distintos personajes, lo cual ofrece una visión muy diferente a la perspectiva literaria concebida para la época.

Luis Martín-Santos buscó y consiguió modificar los modos imperantes en la literatura española en la primera mitad del siglo XX, tanto en la sintaxis, como en el léxico, y en particular por el uso de recursos de estilo rompiendo conscientemente con lo hasta entonces conocido en la literatura española, creando un realismo caracterizado por formas decimonónicas que necesitaba superar el realismo social. La novela española estaba dominada por el realismo, tendiendo hacia el costumbrismo. Son los inicios de Cela con La familia de Pascual Duarte, o de Sender con Imán o Contrataque, de Delibes con La sombra del ciprés es alargada, o Nada de Carmen Laforet. Luis Martín-Santos presenta una narración realista, pero la altera por completo mediante una formal innovación donde utilizará un lenguaje barroco con una sobreabundancia de  vocabulario científico, culto y metafórico, adornado con numerosas figuras retóricas clásicas. La estética del lenguaje se transformará en la protagonista de la novela de modo tal que rebasa la propia trama argumental. El lenguaje de esta novela convierte una historia sencilla en una obra de notable complejidad y de gran exigencia artística que requiere de un lector culto para su comprensión. La narración, en principio sencilla, se percibe distorsionada, velada detrás de claves interpretativas que hay que descifrar, oscilando entre la caricatura y una solemnidad amargamente sarcástica. La complejidad lexical es notable y la abundancia de matices genera la necesidad de interpretar la polifonía del lenguaje con una lectura llena de ironía.

Tiempo de silencio ha sido considerada como una novela neobarojiana, con situaciones, ambientes, personajes y preocupaciones que se parecen a los de don Pío Baroja. La otra influencia que se percibe es la de Joyce, por el estilo con el empleo del tiempo y la voz narrativa, o el uso de un estilo indirecto libre y del recurso del monólogo interior. Las descripciones sobre la ciudad y la introspección de los personajes, son también aspectos que recuerdan al Ulises. Tiempo de silencio fue terminada a finales de 1960, y publicada en 1961 por Seix Barral, censurada. Veinte páginas, cuatro capítulos y un fragmento de ambiente prostibulario habían sido censuradas por “el franquismo” imperante. La misma editorial realizó otra edición en 1965, ya muerto el autor, donde se recuperaban fragmentos censurados. Partiendo de esa segunda edición se sucedieron otras diez ediciones. Si bien en la segunda edición se habían recuperado los materiales censurados, otros fragmentos se modificarán y también se censurarán. La decimocuarta impresión, de 1980, se conoce como la edición definitiva y restauraría todas las partes eliminadas por la censura, pero recoge erratas de anteriores ediciones y muestra variaciones textuales, por lo que no es tampoco fiel a los contenidos iniciales ya que lamentablemente no se conserva el original mecanografiado…Tiempo de silencio” fue llevada al cine español en una película dirigida por Vicente Aranda en 1986 protagonizada por Imanol Arias, Victoria Abril, Charo López y Francisco Rabal sobre la novela homónima de Luis Martín Santos.  

Maracaibo 15 de octubre del año 2017

sábado, 14 de octubre de 2017

Jenner: ¿un virus de vacas y caballos?





Jenner: ¿un virus de vacas y caballos?

En el volumen 173 de la revista Veterinary Records del añ0 2013, nuestro apreciado colega maracucho José Esparza publicó un trabajo señalando un interesante misterio sobre las vacunas para la viruela, tan conocidas son, que todos ostentamos en el brazo la marca que en la infancia nos dejó su inoculación. Las “vacunas” se llaman así, por las vacas, pero según nos reveló nuestro colega, las “vacunas” originalmente quizás pudieron ser de naturaleza equina, o sea que su origen no era de vacas sino de caballos…  Esparza señalaba que habiendo tan pocos casos descritos de viruela-equina, el misterio pudiese ser difícil de esclarecer. Hace un par de días, en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine volvería José Esparza con varios colegas suyos a retomar el tema. En una comunicación al Editor de la revista, el trabajo intitulado “An Early American Smallpox Vaccine Based on Horsepox” fue firmada por Livia Schrick, Simon H. Tausch, Andreas Nitsche y P. Wojciech Dabrowski, del Instituto Robert Koch en Berlín, Alemania; por Clarissa R. Damaso de la Universidad Federal de Rio de Janeiro en Rio de Janeiro, Brasil; y por José Esparza trabajando actualmente en la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, en Baltimore, Estados Unidos.

En 1798, Edward Jenner notó lo poco usual que era hallar casos de viruela en las lecheras. La viruela era una enfermedad que las dejaría marcadas, o desfiguradas si sobrevivían a la infección, y no conocía casos de viruela en las mujeres encargadas del ordeño y cuidado de la vacas. A Jenner se le ocurrió pensar que la razón de esta particularidad podría provenir de que ellas, las lecheras, tal vez se infectaba con viruela bovina, una enfermedad que padece el ganado bovino que produce molestias menores en quienes se infectan al manipular los animales. Jenner entonces decidió tomar costras y pus de las lesiones de las manos de una de las lecheras infectadas e inocularlo en un brazo a un niño de ocho años. El niño quedó protegido contra la viruela. Así fue como durante décadas las costras o el pus de lesiones de las vacas con viruela-bovina fue usada en miles de brazos para proteger, “vacunar” a los humanos, y llegar a erradicar la viruela totalmente para el año 1980. 
 
Sin embargo, nunca quedó aclarado, y el mismo Jenner no sabía si realmente el material que él mismo había utilizado era de viruela vacuna,  pues era posible que la viruela equina también afectase a las vacas y entonces se hubiese utilizado una protección de origen equino y no bovino. José Esparza y sus colegas investigadores de Alemania y de Brasil han demostrado que este asunto no está totalmente esclarecido y que el virus que se usa modernamente en las vacunas para la viruela quizás no es ni bovino ni equino y pudiera ser otro virus que tal vez infecte otras especies animales, quizás roedores, o que posiblemente se ha venido modificando en los laboratorios con el paso del tiempo.  
Para arribar a tan interesantes conclusiones, los investigadores que escribieron la carta al New England Journal of Medicine, analizaron una vacuna para la viruela preparada en 1902 por la Compañía H-K- Mulford de Filadelfia de Sharpe And Dohme en 1929 y extrajeron el ADN dela vacuna glicerinada realizando una amplificación de su genoma a través de sus secuencias usando el kit de TruSeq Nano DNA. Subsecuentemente el ADN fue examinado en un Illumina MiSeq, para luego, la secuencia obtenida ser ensamblada a un genoma ya precisado (GenBank accession number, MF477237; 196,464 bp) y con la ayuda de los recursos de Bioinformatica proporcionados por el SPAdes Genome Assembler se hizo un análisis filogenético apoyándose en la organización conocida de las secuencias del genoma de los orthopoxvirus a través de un software en versión 7.205.

Las similitudes halladas en el genoma viral de la muestra de vacuna Mulford 1902 es similar en un 99.7% al virus de la viruela-equina. Curiosamente las supresiones en los extremos de las secuencias son similares a las de virus de la viruela pero no se parecen a los de la viruela bovina ni a la equina. Estas evidencias parecen apuntar a que era equino y no bovino el virus que se ha utilizado para protegernos contra la viruela. Finalmente el origen de la vacuna Mulford de 1902 proviene seguramente de Europa ya que no existe viruela equina en América.

Según el Dr David Evans Jefe del Departamento Medical Microbiología e Immunología Médica de la Universidad de Alberta en Canadá y experto en estos grandes virus virus ADN conocidos por la viruela en los humanos y las mixomatosis en conejos, diría; “hay evidencias de que el virus bovino se adaptó compartiendo caracteres del virus equino, por lo que seguramente el virus de la vacuna de Jenner era también virus equino”. Los doctores Damaso y Esparza esperan continuar su investigación revisando otros recipientes de vacuna porque según diría José Esparza. “Resolver misterios es parte de la naturaleza de los humanos”.

Maracaibo, 13 de octubre del año 2017