El 80% de las especies de animales de la Tierra
pertenece al grupo de los artrópodos que
son animales con patas articuladas. Los artrópodos (Arthropoda),
es el filo más numeroso y diverso del reino
animal que incluye animales invertebrados con
un esqueleto externo y apéndices articulados.
Estos constituyen los insectos, arácnidos, crustáceos y miriápodos,
entre otros pues hay más de 1.300.000 especies descritas,]
en su mayoría insectos (estimados entre 941.000 a 1.000.000 de
especies), que representan al menos el 80 % de todas las especies
animales conocidas.
Ellos son los que más han influido en su ecología
en los últimos 500 millones de años. Su esplendor comenzó a principios del
Cámbrico, hace unos 541-485 millones
de años, cuando los océanos se llenaron de trilobites,
hasta que, desde hace unos 300 millones de años, se impusieron los crustáceos. Los trilobites (Trilobita,
del latín, «tres lóbulos») son una clase de artrópodos ya extintos.
Sus fósiles son los más característicos
del Paleozoico. Se han descrito cerca de
22 000 especies. Aparecieron en el período Cámbrico (al inicio del Paleozoico, hace unos 540 millones de años) y
empezaron a diversificarse ya en el Cámbrico inferior. Tras su extinción masiva de finales del Cámbrico solo
sobrevivieron las formas que habitaban ambientes pelágicos,
de aguas profundas.
En
tierra, otros representantes de los artrópodos, los insectos y los arácnidos,
son en la actualidad las especies más abundantes. Aunque la historia de los atrópodos no está clara, porque
solo llega hasta nosotros a través de yacimientos de fósiles, sabemos que los
primeros artrópodos, con su caparazón duro y sus eficientes y versátiles patas,
fueron una revolución para la naturaleza, porque introdujeron un nuevo modo de
organización corporal que se pudo diversificar en todas direcciones, como si
fueran una nueva y revolucionaria tecnología, dando lugar a muchas nuevas
especies, algunas de las cuales hoy parecen extravagantes.
Una
investigación realizada por científicos del Instituto de Geología y Paleontología
de la Academia China de Ciencias (NIGPAS) ha publicado los resultados de su
estudio de una nueva especie de artrópodo del Cámbrico, a partir de fósiles
hallados en el yacimiento de Chengjiang, en China. Su nombre es Kylinxia
zhangi, y es un animal con un
aspecto similar al de una gamba, pero con cinco ojos, cuyo estudio
aporta importantes revelaciones sobre el origen de los artrópodos. Estos
hallazgos se han publicado en Nature.
“Kylinxia es una especie
quimérica muy extraña”, ha
dicho en un comunicado Huang Diying, coautor del artículo. “Combina rasgos morfológicos de diferentes animales, como el
"kylin", una criatura quimérica de la mitología tradicional china”.
De ahí su nombre, que también incluye el término que en chino significa gamba.
Dejando
a un lado a esa criatura conocida como «kylin», lo cierto es que el propio
concepto de quimera proviene de la mitología clásica: Quimera era un monstruo híbrido con cuerpo de
cabra, cola de serpiente y cabeza de león derrotado por Belerofonte, con
la ayuda del caballo alado Pegaso. En este blog (lapesteloca) hemos
hablado de las quimeras (https://surl.li/vjknmy). Por eso, este monstruo
describe bien Kylinxia zhangi es un artrópodo que tuvo rasgos
propios de varios grupos diferentes.
Para
entender cómo algo así puede ocurrir conviene no olvidar que K.
zhangi vivió a comienzos del
Cámbrico, una época en la que la competencia en los mares primitivos era
baja y los animales, hasta los más extraños, tenían más fácil la supervivencia.
Sin embargo, con el posterior endurecimiento de las condiciones, las formas más antiguas y experimentales
fueron reemplazadas por otras más perfeccionadas y que recuerdan más a
las actuales, por medio del ensayo y error que da forma a la evolución. ¡Una gamba con cinco ojos y 520 millones de años
de antigüedad!… Estos fósiles hallados en China han permitido
estudiar una nueva especie y vincular a los artrópodos con sus antepasados.
Kylinxia
zhangi quizás no representaba el diseño más exitoso,
pero tenía los rasgos típicos de los artrópodos verdaderos, como
una cutícula (o «piel») endurecida, un tronco dividido en segmentos y patas
articuladas. Pero, además, tenía cinco ojos, como el extraño Opabinia,
un fósil hallado en el yacimiento de Burgess
Shale (ver);
una estructura corporal similar al del grupo Megacheira ,
también extinto; y unos apéndices delanteros con los que sujetaba la comida, y
que son muy similares a los que tenía Anomalocaris, un depredador
de gran tamaño que no se considera como artrópodo verdadero. Por eso,
tanto Kylinxia como Anomalocaris son
criaturas cruciales para encontrar los “eslabones perdidos” entre artrópodos y
sus ancestros. Ya pudimos ver la reconstrucción de cómo vivía «Kylinxia zhangi»,
“Kylinxia es
un fósil de transición crucial predicho por la teoría de la evolución de
Darwin”, ha explicado Zeng Han, primer autor del estudio diría que- ““Kylinxia es un puente que cierra el hueco evolutivo entre Anomalocaris y los artrópodos verdaderos,
y es un verdadero "eslabón perdido» en el origen de los artrópodos”. Los investigadores hicieron un
detallado estudio anatómico de seis fósiles de Kylinxia , en
los que se puede observar parte del tejido nervioso, los ojos o el sistema
digestivo. Después, demostraron que sus apéndices son homólogos a los de Anomalocaris,
y afines a los de artrópodos actuales.“Nuestros
resultados indican que la posición evolutiva de Kylinxia está justo entre Anomalocaris y los artrópodos
verdaderos”, ha añadido Zhu Maoyan, otro de los coautores del trabajo. “Por tanto, nuestro trabajo ha llegado a las raíces evolutivas de los artrópodos
verdaderos”. Por eso, K. zhangi es una oportunidad
para comprender el origen de todos esos rasgos con los que los artrópodos conquistaron
el planeta.
Estos
resultados han sido posible gracias a estudios anatómicos muy detallados de
fósiles encontrados en el yacimiento de Chengjiang, en China, donde se han
hallado cientos de fósiles de animales blandos. De hecho, éste es uno de los
yacimientos más importantes descubiertos este siglo para comprender la
evolución de la vida en la Tierra, en especial durante la explosión del Cámbrico, o radiación evolutiva del
Cámbrico que consistió en una diversificación repentina, durante un
periodo de alrededor de 40 millones de años, de organismos macroscópicos multicelulares complejos
durante el Cámbrico temprano
(541-518 m.a.). Este período marca una brusca transición en el registro fósil desde formas
poco diversas de cuerpo blando, concluyendo con la aparición de las formas
basales de muchos filos actuales
de metazoos.
Aunque no existe
una causa universalmente aceptada para explicar la explosión cámbrica, es un fenómeno constantemente sometido a
discusión en la comunidad científica y se han propuesto variados factores
biológicos y geológicos como posibles causas que propiciaron la radiación adaptativa de
la explosión: la competencia ecológica,
los genes HOX, la fragmentación
del supercontinente Pannotia, cambios climáticos
catastróficos, como una glaciación global, el aumento de la concentración del oxígeno atmosférico o el
incremento de la capacidad de producir colágeno en
los primitivos seres vivos. A ello se sumaría el desarrollo de nuevas
adaptaciones competitivas aparecidas durante este periodo (la depredación, la
visión, la natación activa, etc); avances que habrían ocasionado el desarrollo
masivo de nuevas ramas evolutivas, al adaptarse al ocupar nuevos nichos.
Maracaibo lunes 26 de enero
del año 2026
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