jueves, 22 de enero de 2026

Ana Crespo bióloga canaria


La bióloga canaria Ana Crespo quien nació en Santa Cruz de Tenerife, en 1948, es la presidenta de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España (RAC) desde el 27 de octubre del año 2025. Hija de familia numerosa y extensa, sintió desde siempre un gran respeto por la ciencia. Desde su despacho de la RAC, con la imagen de Santiago Ramón y Cajal a sus espaldas, rememora sobre su vida, la propia doctora Crespo. “Había sobre todo médicos y algún historiador. Y muchas mujeres profesionales”.

Electa el 27 de octubre de 2010, tomó posesión el 28 de noviembre de 2012 con un Discurso de recepción: "El discurrir de una Ciencia amable y la vigencia de sus objetivos: de Linneo al código de barras de ADN se pasa por Darwin". Apasionada de su trabajo, reniega de que la ciencia la escogiera, porque dice que es una frase “terriblemente petulante”; desde que comenzara a estudiar Biología, cada vez fue a más, sobre todo cuando se especializó en líquenes, organismos capaces de colonizar casi todos los ecosistemas que se conocen. Quienes la eligieron fueron 37 de los 46 académicos que votaron en junio para nombrarla como la nueva cabeza de la RAC, la primera mujer al frente de esta institución desde su creación, en 1847. En total, fueron 177 años de historia en los que los nombres femeninos han brillado por su ausencia.

La primera académica numeraria fue la bioquímica Margarita Salas, elegida en 1986. La segunda fue la matemática Pilar Bayer, electa en 2004. Y la propia AnaCrespo fue la tercera, en 2010, reconocida tras una extensa carrera y condecorada con distinciones como la Acharius Medal (máxima distinción individual por mérito científico que otorga la International Association for Lichenology) o la Medalla de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo.

—¿Qué se siente al ser la primera presidenta de la Real Academia de Ciencias de España? Le preguntaron en una entrevista: -Yo no me siento especial. Pero sí me gusta pensar que soy un símbolo de que las mujeres podemos hacer lo que los hombres hacen, en igualdad profesional. Con eso sí que siento orgullo. La única responsabilidad que tengo es la de hacerlo bien, la misma que los anteriores presidentes.

Ana Crespo fue la tercera mujer en entrar en la Academia, un lugar donde no se permitieron mujeres hasta el año 1986. Ella aclara: —En realidad no es que no se permitiera, es que no se las nombraba. Hay que tener en cuenta que existen diferentes tipos de académicos: numerarios o de pleno derecho; supernumerarios, que es una categoría voluntaria a la que acceden los numerarios; correspondientes nacionales, que están por debajo de los numerarios; y académicos extranjeros. Salvo la última categoría, el resto están limitadas por número, por lo que hay competencia.

Le hacen la pregunta de que si ella se ha sentido discriminada por ser mujer... - He vivido muchísimas anécdotas al respecto, pero la mayoría de las veces la discriminación venía porque, aunque en general te trataban muy educadamente, pero no te hacían caso. Era común que un profesor no te dedicara tiempo si eras chica, más aún mediterránea, porque pensaba “esta luego se casa, lo deja todo y se está perdiendo el tiempo con ella'. Una vez que tu carrera se estabiliza puedes estar más asentada, pero después viene la maternidad y ahí te conviertes en mujer orquesta: tienes que hacer de todo, y tener mucha suerte para que las decisiones de la maternidad sean compartidas con tu pareja y tener un buen apoyo familiar. Aun así, creo que se puede ser científica y feliz. Tenemos que trabajar muchísimo, pero es algo tan apasionante, tan atractivo, tan bonito, que tira de ti. Muchas veces me cuesta distinguir el trabajo del ocio.

A la pregunta de: ¿Qué opina de la financiación de la ciencia en España? La Dra Crespo responde: -La investigación no es algo de hoy para mañana: siempre que hay un hallazgo científico, hay mucho trabajo de años atrás, mucha investigación constante. Yo creo que la gestión de los presupuestos de ciencia tiene que contar con el compromiso del país. Y para eso se tiene que poner de acuerdo, en primer lugar, la sociedad, que le tiene que dar la importancia adecuada a la ciencia, no tratarla como si fuera un adorno o un collar. La Ciencia es la base del desarrollo armónico de un país.

-¿Cree que, hay poca conciencia de lo que significa la investigación? -Se tiene respeto social, pero poca confianza en sus posibilidades. Es decir, yo no percibo que la gente piense que la ciencia puede resolver sus problemas o crear un país más próspero. Es como si la ciencia fuera una medalla que te cuelga. Pero no es eso. Y se ha demostrado con la pandemia, por ejemplo.

 

-Como sociedad… ¿Nos hemos olvidado ya de aquello? -No, no lo creo. Sigue creciendo el presupuesto desde entonces -aunque con el techo de gasto no sé en qué va quedar-. Pero sigue creciendo. El mismo sistema ya detecta sus errores, sus carencias, y se ha hecho transparente, de tal forma que es más difícil equivocarse en términos de financiación. Y el asesoramiento que presta la ciencia se escucha más. Los científicos nos sentimos libres, tanto si se nos pide una opinión como si no, para darla. Muchos científicos, de hecho, participamos en la elección de los integrantes de la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico.

 

—Los científicos ya asesoraban al Gobierno y hubo quien dijo que era duplicar cargos. El sistema estaba inspirado en el modelo inglés que allí ha funcionado muy bien. Aquí habrá que verlo. También es mucho más difícil inventarse un sistema de cero: yo opino que los experimentos, con el método científico y en el laboratorio. Para este tipo de cosas no puedes estar con prueba y error. De momento partimos con un sistema que ha funcionado en otro país, formado por 22 personas elegidas por expertos de procedencias diversas, desde las Academias, los grandes centros de investigación, los sindicatos. Es decir, los mimbres están puestos. Posiblemente algunas cosas no funcionarán, otras sí… pero habrá mejorado el diálogo y la participación de los científicos en la actividad de distribución del poder.

 

-En resumen, la Real Academia de Ciencias de España está inmersa en un profundo proceso de transformación, con el objetivo de adaptarnos a los desafíos del siglo XXI y mantener nuestra relevancia en el panorama científico español. Diversidad, juventud y excelencia científica son los pilares sobre los que estamos construyendo este nuevo proyecto. Finalmente, quiero destacar que este proceso de transformación se basa en el consenso y el respeto mutuo entre los académicos, lo que nos ha permitido avanzar de manera sólida y cohesionada. Estamos decididos a implementar estos cambios de manera eficaz.

En Maracaibo, para lapesteloca, el viernes 23 de enero del año 2026

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