sábado, 31 de enero de 2026

Cáncer de Próstata

 

El cáncer de próstata continúa siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en hombres a nivel mundial. Aunque los avances en tratamientos hormonales, quimioterapia y terapias dirigidas han mejorado el pronóstico de muchos pacientes, la realidad es que el cáncer de próstata metastásico y resistente a la castración (mCRPC) sigue siendo un grave problema.

 

La calicreína humana 2 (KLK2), es una proteína, que se ha convertido en una diana prometedora para tratar el cáncer de próstata avanzado de forma eficaz. La ciencia ha dado un paso esperanzador con el descubrimiento del potencial terapéutico de una molécula poco explorada: la calicreína humana 2 y así la KLK2: de enzima secundaria ha pasado a ser una protagonista terapéutica.

 

La calicreína humana 2 (KLK2) antes considerada una simple enzima secretada, que era útil principalmente como marcador diagnóstico por su relación con el antígeno prostático específico (PSA), su rol como proteasa extracelular y la falta de evidencia sobre su expresión en la membrana celular la habían relegado como blanco terapéutico de bajo interés. Sin embargo, actualmente, esta percepción ha cambiado radicalmente gracias a una investigación desarrollada en el centro de I+D de Johnson & Johnson, en Spring House, Pennsylvania, con colaboración de la universidad Thomas Jefferson University, en Filadelfia.

 

El trabajo implicó años de investigación multidisciplinaria incluyendo inmunohistoquímica avanzada, modelos animales y herramientas de bioimagen de última generación, y reveló que KLK2 no solo permanece fuertemente expresada en todas las etapas del cáncer de próstata, sino que también se localiza en la superficie de las células tumorales. Este hallazgo, validado mediante técnicas como citometría de flujo, microscopía confocal y análisis de muestras humanas, ha cambiado el paradigma sobre su “intangibilidad terapéutica”.

La confirmación de la expresión superficial de KLK2, abrió una puerta antes cerrada. Existe la posibilidad de atacar específicamente a las células tumorales prostáticas sin dañar los tejidos sanos. A partir de este descubrimiento, el equipo desarrolló en modelos preclínicos, y evaluó tres enfoques terapéuticos innovadores cada uno con un mecanismo de acción distinto, pero con un mismo objetivo: erradicar el cáncer.

 

Se crearon anticuerpos bioespecíficos (KLK2 × CD3). Estos anticuerpos son capaces de conectar: por un lado, reconocen a KLK2 en la superficie tumoral y, por otro, activan linfocitos T citotóxicos, dirigiéndolos directamente hacia las células cancerosas. El resultado: una activación inmune selectiva, potente y dirigida.

Utilizando actinio-225, un potente emisor alfa, se desarrolló un radioanticuerpo que entrega su carga radiactiva exclusivamente a las células KLK2+. Esta técnica logra irradiar con precisión milimétrica el tumor desde dentro, con este radiofármaco alfa-dirigido (225Ac-KLK2) preservando los tejidos sanos circundantes. Adicionalmente se diseñaron terapias CAR-T dirigidas a KLK2, usando células T modificadas genéticamente con receptores quiméricos (CAR) que reconocen a KLK2. Estas células, al ser reintroducidas en el organismo, actúan como “misiles teledirigidos” que detectan y destruyen selectivamente las células tumorales.


Las calicreínas son un subgrupo de serina proteasas que se agrupan en el cromosoma 19. Existe un gen que codifica un miembro de la familia de proteínas calicreínas grandulares. Los miembros de esta familia participan en diversas funciones biológicas. La proteína codificada por este gen es una serina proteasa similar a la tripsina y es altamente activa, tanto que escinde selectivamente los residuos de arginina. Esta proteína se expresa principalmente en el tejido prostático y es responsable de la escisión del antígeno prostático específico en su forma enzimáticamente activa. Este gen se expresa ampliamente en las células tumorales de próstata y podría ser un factor pronóstico del riesgo de cáncer de próstata.

En modelos murinos implantados con tumores humanos, estos tratamientos mostraron resultados extraordinarios: no solo lograron reducir el tamaño tumoral, sino que en muchos casos indujeron regresiones completas, sin evidencia de recurrencia a corto plazo.

KLK2 ya no es solo una enzima prostática. Es, potencialmente, un faro terapéutico para los pacientes que enfrentan etapas avanzadas del cáncer de próstata, especialmente aquellos cuya enfermedad ha progresado a pesar de los tratamientos tradicionales.

 

PSMA es la proteína que normalmente se encuentra en la superficie de las células de la próstata, pero que es más abundante en las células del cáncer de próstata. Es posible usar el PSMA para obtener imágenes que ayudan a detectar células de cáncer de próstata, en especial cuando se piensa que el cáncer volvió o que se diseminó a otras partes del cuerpo. Se está investigando el PSMA para saber más sobre esta sustancia y la manera de usarla como diana de ciertos medicamentos contra el cáncer. También se llama AMEP y antígeno prostático específico de membrana.

La muy alta especificidad prostática y su expresión homogénea incluso en metástasis óseas y ganglionares hacen de KLK2 una diana ideal: más precisa, menos tóxica y con menor riesgo de efectos colaterales que los actuales tratamientos dirigidos contra PSMA, los cuales también se expresan en tejidos no prostáticos como las glándulas salivales.

 

La KLK2 podría convertirse, además, en una herramienta integral para la oncología de precisión, no solo como blanco terapéutico, sino también como biomarcador para diagnóstico, estratificación de pacientes y monitoreo de respuesta.

 

Referencia.

Shen, F., Smith, R., McDevitt, T. y col. (2025). Human Kallikrein 2: A Novel Lineage-Specific Surface Target in Prostate Cancer. Clinical cancer research 31(21), 4543-4556

(Official journal of the American Association for Cancer Research).

 

Maracaibo, sábado 31 de enero del año 2026

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