Marcela Sandoval Velasco y col publicaron en Cell (Vol 187. No 14 . 3541-3562) del 11 de junio 2025) un artículo sobre poder ver cómo es que la arquitectura tridimensional del genoma que persistía en una muestra de piel de mamut lanudo de 52.000 años de antigüedad. El estudio del ADN antiguo había comenzado con la secuenciación de fragmentos mitocondriales de muestras históricas y posteriormente ha experimentado una notable expansión.
Los análisis paleogenómicos actuales implican la
secuenciación de ADN de genomas completos (ADNa-Seq) de una plétora de humanos
extintos y arcaicos (Green et al.,
Rasmussen et al ), en animales (Miller
et al.,// Orlando et al. ), en plantas (Martin et al., Ramos-Madrigal et al. ) y en patógenos (Bos et al., Smith et al. ) todos
estos estudios con publicaciones de muchos investigadores abarcan más de un
millón de años.
Hay que entender que una célula alberga
un universo propio, donde el ADN humano se
enrolla y se pliega, lo que crea una arquitectura sorprendente e invisible. El hallazgo,
publicado recientemente por la revista Nature,
según los autores abre la puerta a nuevas maneras de entender el
origen y desarrollo de enfermedades genéticas. Localizar y seguir cada gen
en este mapa abre el camino a futuros diagnósticos y terapias, ya que el modo
en que el ADN se organiza afecta directamente todo el funcionamiento celular.
Los estudios de ADNa también han explorado las diferencias epigenéticas mediante la recuperación de citosinas metiladas de plantillas antiguas o a través de patrones de desintegración del ADN, que pueden indicar la posición de los nucleosomas. Sin embargo, no existen datos epigenéticos de todo el genoma para muchas especies antiguas de interés, como el mamut lanudo († Mammuthus primigenius ). Aquí, también, la corta longitud del ADNa dificulta ubicar las características epigenéticas en su contexto genómico. La Hi-C (High-throughput Chromosome Conformation Capture) podría ser imposible en muestras antiguas, porque los fragmentos de ADNa sobrevivientes son tan cortos que pueden difundirse a través del espacio, borrando gradualmente la morfología cromosómica antigua.
En la
investigación descrita en Nature participaron Job Dekker, el equipo del Proyecto
Nucleoma 4D y varias instituciones científicas de Estados
Unidos. Descifrar cómo se acomoda el genoma humano dentro
de la célula es uno de los grandes retos de la ciencia. El ADN no es una hebra
recta, se ordena enroscado sobre histonas, formando la cromatina y
creando vínculos y lazos.
Durante
mucho tiempo, los expertos quisieron entender cómo esa morfología física define
si un gen se enciende o apaga. El gran objetivo fue construir la
imagen más fiel de la disposición interna de los genes. El núcleo celular es
minúsculo y ordenado, con cada fragmento de ADN en lugar específico. Los
científicos lo nombran nucleoma 4D al sumar la variable del
tiempo, porque la configuración varía según la etapa de la vida celular. El
nuevo estudio buscó descubrir si la ubicación y el contacto entre genes
influyen de verdad en las funciones y comportamientos celulares.
Diseñaron
una base de datos robusta que muestra conexiones y ubicaciones exactas de
cromosomas en el núcleo, al recurrir a técnicas específicas de captura
cromosómica. La investigación se centró en células madre embrionarias y
en fibroblastos, ambos tipos centrales para la biología humana. Se
identificaron más de 140.000 lazos de cromatina por tipo celular,
lo que permitió reconstruir con precisión el patrón de plegado del ADN. El
trabajo combinó diferentes métodos y validó sus resultados. “La integración de conjuntos de datos de los
diferentes métodos permitió a los autores comparar cada método y evaluar su
utilidad”, señalaron los investigadores.
El equipo pudo
desarrollar mapas espaciales que muestran procesos genéticos
como la transcripción y la replicación en un contexto 3D dentro de la
cromatina. La mezcla de técnicas dio sentido tanto a la estructura como a la
dinámica de cada cromosoma. El estudio destacó la importancia de validar
pruebas y cotejarlas con información previa.
Los investigadores
consideraron que los resultados facilitarán nuevas rutas para la investigación
biológica y médica. “Este
recurso proporciona una base para una comprensión mejorada de
cómo la organización física del ADN humano se
asocia con la expresión biológica”. Por
ahora, este mapa sienta las bases para que los biólogos estudien el papel
de los cromosomas humanos en la salud y los trastornos del
organismo.
Maracaibo, martes 13 de
enero del año 2026
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