viernes, 23 de enero de 2026

Cézanne y el cubismo


Paul Cézanne (1839-1906) es el pintor francés posimpresionista que ha sido considerado ser el padre de la pintura moderna. Sin embargo, Cézanne fue un pintor ignorado que desconfiaba de los críticos, tenía pocos amigos y su trabajo se hizo en medio de un gran aislamiento. Hasta 1895 expuso solo ocasionalmente, siendo apreciado tan solo por algunos impresionistas.

Lo cierto es que no existiría el cubismo sin Cézanne. Con el paso de los siglos su imagen ha sido revalorizada y se ha comprendido mejor cual era la voluntad del pintor de la montaña de Santa Victoria, al pretender limitar la pintura impresionista, por su falta de rigor y de coherencia estilística, decía... Cézanne fue el artista que intentó poner remedio a esa situación de gracilidad y de aire de crónica, por eso los cubistas lo miraron años después del surgimiento de este movimiento inquiriendo… ¿Qué sería la pintura actual sin Cézanne?

La investigación terca de una forma cerrada no era para él solo una investigación estética, sino también un modo de crear algo duradero. Si para Van Gogh el paisaje era el teatro de la violencia sentimental que lo afectaba, para Cézanne el mismo paisaje era una sólida realidad que quería conservar en la solidez de la forma como único refugio para la inquietud de los sentimientos.

Para Cézanne el problema de la forma seguía siendo su preocupación esencial y se obligó a dejarse influir por las lecciones de Courbet y de Poussin afirmado que el impresionismo había entrado en crisis. Aceptó el naturalismo impresionista, pero solo llevándolo a la medida absoluta de la pintura antigua y explicó así las bases de su tratamiento de la naturaleza: La naturaleza siempre es la misma, pero nada queda de ella, de lo que aparece. Nuestro arte debe provocar el escalofrío de su duración, debe hacérnosla gustar en su eternidadMi tela estrecha las manos, no vacila, es verdadera, es densa, es plena. La investigación de una forma cerrada no era para él solo una investigación estética, sino también un modo de crear algo duradero: algo parecido a una certeza…

Como todos los impresionistas, Cézanne heredó de Courbet un odio contra la literatura en el arte y consideraba que un cuadro debía vivir solo por la fuerza de la pintura, contando tan solo con los medios que le son propios, sin ayudarse de las narraciones. Un procedimiento creativo que no era ni del todo científico ni del todo abstracto. Para Cézanne, la abstracción comenzaba tras profundizar en el conocimiento de un tema, estudiaba la naturaleza con meticulosidad, afirmaba que para pintar bien un paisaje debía conocer sus hasta características geológicas… -El aroma de los pinos, que es áspero al sol, debe desvanecerse ante el olor verde de los prados (…) Esto es lo que hay que captar, y solo con los colores, sin literatura- decía.

Del mismo modo que la naturaleza manifiesta su verdad a través de las formas coloreadas, igualmente a través de sus formas coloreadas la pintura debe manifestar su sustancia poética. El color era su único camino, y también, el medio fundamental de la naturaleza para manifestarse ella misma.

En Cézanne hay meditación y reflexión intelectual: El paisaje se humaniza, se refleja y piensa en mí- decía. Su obra ya plantea el problema moderno de la autonomía del arte: sus pinturas son entes en sí mismos, con leyes propias, aunque se originen en lo real, porque en él la creación no es un mero hecho especulativo. Quería que sus cuadros tuvieran vida propia y que no existieran más que por la fuerza de la pintura, sin mezclarse nunca con la literatura o la música, ni siquiera con la ciencia: Cada pincelada que doy es como un poco de mi sangre mezclada con sangre de mi modelo, en el sol, en la luz, en el color- decía.

Es también un pintor orgánico; incluso el color no es para él una entidad abstracta sino una auténtica energía natural, pero también era forma. Para Cézanne, el dibujo en sí no debía existir porque la naturaleza no dibuja y este se halla ya en la plenitud de la forma. Por eso su pintura no podía ser gráfica o dibujada, sino plástica y de volúmenes; afirmó: En la naturaleza todo está modelado según tres módulos fundamentales: la esfera, el cono y el cilindro. Es necesario aprender a pintar estas sencillísimas figuras y luego ya se podrá hacer todo lo que se quiera.

Pero una vez creadas las formas, hay que relacionarlas entre sí, y ese es el problema de los planos, su orden y articulación: la composición. En ese aspecto Cézanne inició una nueva solución del problema de la perspectiva. Miró los objetos no desde un único punto de vista, sino desde varios. Solo así conseguía captar mejor los volúmenes: un mismo objeto yacía en perspectivas diversas que lo deformaban en el sentido vertical, longitudinal y hacia abajo, y la línea del horizonte perdía su misma horizontalidad para inclinarse conforme a las exigencias plásticas del cuadro.

Esas modificaciones llegarán en el cubismo a la destrucción completa de la perspectiva renacentista y al nacimiento de una nueva dimensión del espacio pictórico, una dimensión que excluía la idea de la distancia, el vacío y la medida, en definitiva, la idea de un espacio material en favor de la de un espacio evocativo, no ilusionista, en el que los objetos podían abrirse, explayarse y superponerse.

Los primeros que comprendieron e interpretaron con intransigencia a Cézanne fueron Picasso, Braque y Léger. Y ese es otro capítulo en la historia de la pintura…

Maracaibo, viernes 23 de enero del año 2026 

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