martes, 12 de abril de 2016

Emilio Salgari, de Sandokán y del Corsario Negro ...




Emilio Salgari
 
Emilio Salgari fue un escritor y periodista italiano, quien nació en Verona el 21 de agosto de 1861 estudió en la Escuela Técnica y el Instituto Naútico de Venecia, sin terminar sus estudios. Al regresar a Verona se hizo periodista de la Nuova Arena, donde publicaría por entregas las novelas El tigre de la Malasia y La favorita del Madhi. En 1892 se casó con Ida Peruzzi y le daría a sus hijos el nombre de sus personajes: Fátima, Nadir, Romero y Omar. Escribió principalmente novelas de aventuras ambientadas en los más variados lugares como Malasia, el Océano Pacífico, el mar de las Antillas, la selva en la India, el desierto y territorios salvajes de África, el oeste de Estados Unidos, las selvas de Australia e incluso los mares árticos. Creó personajes que alimentaron la imaginación de millones de lectores, tal vez el más conocido de ellos sea el pirata Sandokán. En los países de habla hispana su obra fue particularmente popular, al menos hasta las décadas de 1970 y 1980. 

Emilio Salgari nació en el seno de una familia de pequeños comerciantes. Comenzó sus estudios en 1878 en el Real Instituto Técnico Naval «Paolo Sarpi», de Venecia, sin embargo no llegó a obtener el título para ser como deseaba, un capitan de navíos de gran cabotaje. Su experiencia como marino se vio limitada a algunos viajes en un navío escuela y un viaje, probablemente como pasajero, en el barco mercante Italia Una, donde navegó durante tres meses por el Adriático. No se conoce que realizase más viajes, aunque el propio autor afirmó en su autobiografía que muchos de sus personajes están basados en personas reales que él conoció en su vida como marino. Salgari se daba a sí mismo el título de «capitán» e incluso así se firmó en algunas de sus obras.

La primera publicación de Salgari fue el relato breve I selvaggi della Papuasia, que apareció por entregas en un periódico de Milán a partir de julio de 1883. Ese año se inició en el periódico veronés La Nuova Arena con la publicación de su primera novela, Tay-See, que vería después la luz con el título de La rosa del Dong-Giang. En octubre del mismo año comenzó a publicarse El tigre de Malasia, primera versión de la novela inaugural del ciclo de Sandokán, que se editaría posteriormente titulada Los tigres de Mompracem. La primera novela en publicarse independientemente fue La favorita del Mahdi, en 1887.
En su prolífica carrera como escritor, Salgari escribió, ochenta y cuatro novelas y un número de relatos cortos imposible de determinar. Son novelas de aventuras ambientadas en lugares exóticos. El Corsario Negro es probablemente la más perfecta de las novelas de Salgari. En ella, el caballero Emilio di Roccanera, el Corsario Negro, vive la acción y las aventuras en una magnífica novela de piratas, donde se encuentra la fascinación del mar, de la jungla, de los combates entre barcos con el abordaje de los piratas, y del amor. En la novela Salgari pretendió mostrar su agradecimiento a la Casa de Saboya reinante entonces en Italia, la que en 1897, le había nombrado caballero. El protagonista de la novela, el Corsario Negro es italiano, es el señor de Ventimiglia emparentado con los Saboya. Los otros corsarios, el Verde y el Rojo lucen los dos, colores, relacionados con la bandera italiana. Resumidamente, relata como Carmaux y Wan Stiller al escapar de la horca se encuentran con el barco del Corsario Negro en alta mar. Carmaux le cuenta que el Corsario Rojo (su hermano) ha muerto valientemente por una traición; el Corsario Rojo se dirigía a vengar la muerte de el Corsario Verde cuando cayó en una emboscada que les tendió el gobernador de Maracaibo Wan Guld. El Corsario Negro decidió rescatar el cuerpo de su hermano y vengarse matando a Wan Guld y a toda su familia. Así arribarían a Maracaibo y desde allí, perseguirán al gobernador por la selva y por el lago, con la ayuda del famoso pirata El Olonés lucharán contra los indios y las fieras, contra la fortaleza que defiende la ciudad de Maracaibo y terminarán en Gibraltar, y otros en La Tortuga isla de refugio para los piratas. Al final, el Corsario Negro terminará enamorado de una joven quien resultará ser hija del odiado gobernador de Maracaibo.   Otro protagonista de un ciclo de once novelas, el más extenso de Salgari, es el pirata Sandokán, llamado «el tigre de la Malasia». Sandokán es un príncipe de Borneo desposeído de su trono por el colonialismo británico. Los británicos y el «rajá blanco» son los principales enemigos del héroe. El ciclo mezcla dos líneas narrativas: la protagonizada por Sandokán y Yáñez con otra, que comienza en la India, protagonizada por el indio Tremal-Naik y el mahrato Kammamuri Los misterios de la jungla negra en su lucha contra los thugs, adoradores de la diosa Kali. Ambas novelas confluyen en otra novela Los piratas de Malasia, donde Tremal-Naik y Kammamuri ese hacen amigos y seguidores de Sandokán y de Yáñez.

En enero de 1892 Emilio Salgari contrajo matrimonio con la actriz de teatro Ida Peruzzi. Ese mismo año nació la primera hija del matrimonio, Fátima, a la que siguieron tres varones, Nadir (1894), Romero (1898) y Omar (1900). También en 1892 el escritor trasladó su residencia a Turín donde trabajó para la editorial Speirani, especializada en novelas juveniles. Gracias al éxito de sus obras, consiguió un puesto como redactor fijo en La Nuova Arena, posición que mantuvo hasta 1893. En ese entonces ofendido por haber sido llamado «mozo» por el periodista Giuseppe Biasioli, lo desafió a duelo y como resultado, Biasioli tuvo que ser hospitalizado y Salgari pasó seis meses en la cárcel. En 1898 el editor Donath convenció a Salgari para que se mudase a Génova donde trabó amistad con quien sería el más destacado ilustrador de su obra, Giuseppe Gamba. En 1900 Salgari regresará a Turín. Las circunstancias económicas de la familia se complicarían rescindieron el contrato para la Editorial para la cual escribíría hasta su muerte en 1911, un total de diecinueve novelas. No obstante su éxito entre el público juvenil fue creciendo, llegando algunas de sus novelas a alcanzar tiradas de 100.000 ejemplares. Sin embargo, su desequilibrio psíquico y la locura de su esposa, quien tuvo que ser internada en un psiquiátrico cerca de Turín, hechos estos que terminarían llevándolo a un estado depresivo. En 1889 se suicidó el padre de Salgari, siendo el primero de una impresionante cadena de suicidios familiares que incluye el del propio escritor (1911), el de su hijo Romero (1931) y el de su otro hijo Omar (1963). Salgari, después de un intento fallido en 1909, se quitará la vida unos días después de saber de la muerte de su esposa, abriéndose el vientre con un cuchillo según el rito japonés conocido como harakiri, en abril de 1911. Dejó escritas tres cartas, dirigidas, respectivamente, a sus hijos, a sus editores y a los directores de los periódicos de Turín. La carta a sus editores era elocuente. “A vosotros, que os habéis enriquecido con mi piel, manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semimiseria o aún peor, sólo os pido que en compensación por las ganancias que os he proporcionado, os ocupéis de los gastos de mis funerales. Os saludo rompiendo la pluma. Emilio Salgari.
 
Hay quien ha descrito a Salgari como un fallido "capitán de gran cabotaje” mentiroso, despilfarrador, un alcohólico hosco, perverso y quizás sifilítico (Di Carlo R. La Jornada semanal, octubre 2002), se ha dicho que en 1909 Salgari intentaría suicidarse arrojándose sobre una espada. Mis  recuerdos de Emilio Salgari se remontan a El Corsario Negro, la conexión de la novela con Maracaibo lo hacía especial, y a Sandokán el tigre de la Malasia, por eso. No hace mucho tiempo cuando por vez primera leí sobre la tragedia que en vida parecía haber padecido este famoso escritor. Fue leyendo a Rosa Montero en  La loca de la casa, donde ella señalaba como Salgari “escribió decenas de novelas llenas de trepidantes aventuras exóticas, de mares bravíos y saingladuras épicas pero fue un pobre hombre que quiso ser marino y no pudo… tuvo una existencia tristísima, estaba comido por las deudas, su mujer enloqueció y él era un depresivo” Las circunstancias económicas de la familia se fueron haciendo más difíciles, y a pesar de su incansable trabajo, en 1907 cesó su contrato con Donath y pasó a trabajar para la editorial Bemporad, con tiradas de 100.000 ejemplares en algunas de sus novelas. Sin embargo, su desequilibrio psíquico y la locura de su esposa, quien tuvo que ser internada en el psiquiátrico de Collegno, lo llevarían en 1911, seis días después de la muerte de Ida, al suicidio dándose de navajazos. Como sus héroes llenos de vida incluso en las desventuras, los estudiosos salgarianos, han podido tener acceso a su historia clínica y a la de su esposa. Hay quienes ven a este Salgari como un escritor maldito, que pareciera estar más cerca de Baudelaire que de Verne. La escritora Patrizia Finucci Gallo, escribió un libro “99 suicidi eccetto uno, il mio”, sobre diez escritores suicidas; Klaus Mann y Cesare Pavese, Antonia Pozzi y Guido Morselli, Jack London y Stig Dagerman, Attila Jòzsef y Bruno Bettelheim, Jan Améry, quien dedicó un libro entero a su inminente suicidio y Emilio Salgari, quien pareció despistarnos a todos, era el escritor de novelas para jóvenes, que amaba profundamente a su esposa a quien llamaba Aida como la de la ópera de Verdi. Ida Peruzzi, bonita, morena, acaudalada joven quien se había casado a los veintitrés años, de quien la periodista Patrizia Finucci Gallo, diría: “ambos escindidos, enamorados pero viciosos, alcohólicos, pero padres de cuatro hijos; pareja muy famosa pero sin status social; él, muy bien pagado, pero siempre sin un centavo". Hay quienes, fieles a Salgari, continúan sosteniendo la escisión entre el hombre y el escritor, e insisten en que "Ida no era sólo la Perla de Labuán, Ida era todos los héroes de Salgari. La relación entre ellos era muy fuerte y estaba inmersa en la ficción; para ellos, la fantasía en la que escogieron vivir se había vuelto realidad. Con el internamiento de Ida, quedaría  el hombre, que no pudo más y al encontrarse que ya no sabía narrar: se mata."

Maracaibo 12 de abril del 2016

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