domingo, 21 de enero de 2024

Del lenguaje coloquial…

“Para escribir sobre la vida elíptica de mi estimado amigo Rodrigo, acordamos comenzar en la época cuando ambos estábamos por pasar de la escuela primaria al bachillerato. Siendo menores de edad, en aquel entonces, él me explicó cómo llegó a comprender algo que aunque a duras penas conocía y que en el fondo le preocupaba. Me refiero a la sinrazón de la singular idiosincrasia de su gente, que es igualmente la mía. En realidad, vos quisiste enfatizar algunos detalles que llamaste peculiarmente vernáculos y me dijiste parodiando a Jack el destripador: para empezar, vayamos por partes.

Me explicaste que había algo que veías como un asunto geográfico y yo, guardé silencio para escucharte. No se te puede olvidar que vivimos en un pedazo del país que se pierde hacia el norte en las áridas planicies de la Guajira y que las montañas de la serranía de Perijá y los Montes de Oca demarcan los límites con el hermano país y terminan en las estribaciones andinas las que de cierta manera circunvalan al gran lago. Somos habitantes de un Estado fronterizo especial porque tiene como corazón el lago de Coquivacoa.

Un lago con vista al mar, te dije queriendo utilizar una frase que me sonó cinematográfica, y vos inmediatamente me interrumpiste para enfatizar que la presencia indígena nos ha aportado una biotipología característica. Nuestro pueblo ancestral, -así te expresaste-, son los wayúus, paraujanos, yupkas, añús y los motilones baris, que habitan en las montañas, o en las riberas del lago en sus palafitos, viviendas lacustres sobre estacas de madera que según algunos cronistas valieron para darle nombre a la nación. Detuve tu disertación para decirte. No te me pongáis retórico y regionalistón. Lo dije, al imaginar que tal vez intentarías regresar a la expedición de don Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa con Américo Vespucio en una carabela añorando la Venecia del Adriático.

Está bien. Me respondiste, aceptando mi comentario. Sin embargo, insistirías al decir. Nuestra ciudad capital, Maracaibo, fue tres veces fundada, así que, para muestra un botón. Hablamos entonces sobre su nombre que según algunos significaba un sitio de muchas culebras cascabel, o tierra de serpientes, pero hay otros que lo asocian con el nombre del cacique Mara. Te interrumpí de nuevo para como un detalle adicional recordarte que en el siglo XX, otro Américo, el doctor Negrette, en su autobiografía denominó a la capital de Zulia, “la ciudad de fuego” y vos remataste el asunto confirmando como un par de siglos atrás, nuestro historiador y poeta Rafael María Baralt había bautizado a toda esta región como “la tierra del sol amada”.

Creo que recapacitaste decidido ya a dejar el tema de la historia regional para comenzar el relato de tu historia personal, y para mi sorpresa te remontaste a tu infancia y al recordar cómo no había sido precisamente en tu casa donde descubrirías en los curiosos habitantes de tu ciudad de fuego ciertas peculiaridades, en el hablar y en su comportamiento, las cuales me dijiste, los hacían diferentes al entorno de tu infancia hogareña. Me comentaste, intentando ejemplificar tu interés, que irías a un asunto concreto que te ofrecía meridianas diferencias.

Los choferes, me dijiste y yo me quedé expectante. Vos podías remitirte a detalles específicos, como el hablar de tu o de vos, y hasta el tono vocinglero o susurrante, y era válido pues a vos te apodaban “el silencioso” o el “murmurante”, hasta “charrasca e goma” te habían apodado y te venía al pelo. Decidiste que mejor te explicarías centrándote en todo un gremio, y me aclaraste que te referías a los conductores de los llamados “carritos por puesto”; ellos, conocidos como “los choferes”, habrían de transformarse para vos, niño aún, en una especie de escuela viva, y los recordaste dubitativo, y luego sonriendo me dirías que, pues sí, confirmándome que algunos eran tan solo, unos jodedores.

Así, me fuiste explicando cómo te tocó lidiar con ellos, cuando iniciarías informalmente tu aprendizaje del lenguaje autóctono. Esto del lenguaje de la región, del léxico, y lo de tu aprendizaje, realmente me sorprendió y debo aceptar que no era una nimiedad. Nosotros, vos y yo, logramos un acuerdo para relatar tus andanzas y todo cuanto pudiésemos conversar, usando los naturales morfemas y las formas fonéticas comunes de quienes nacimos y vivimos en esta región. (Acepté, pues esto me pareció que era consubstancial con tu historia, y obligadamente te prometo que trataré de hacer del lenguaje una parte importante de tus andanzas alrededor de los choferes, las mujeres, y del otro tema que siempre te obsesionó; la investigación científica).

Parecerá un disparate, pero debo destacar que el asunto del lenguaje oral, o la plática de nuestros conciudadanos, la consideramos crucial en lo de trasladar tus vivencias al papel. En tu casa, no se usaba el voseo, es decir, sencillamente, no se hablaba en maracucho. Tu padre, Ezequiel, curiosamente pensé en el profeta hebreo de los tiempos de la cautividad de Babilonia y de momento recordé que era el mismo nombre bíblico del difunto padre de “el cachorro”, un niño recreado por Garmendia en su “Capitán Kid”; pues bien, el señor Ezequiel, como ciudadano de la tierra amada por el sol, era un muy culto, y estudioso señor de antaño, bibliófilo, algo esmirriado… Casi etéreo insististe vos al recordar que usaba un léxico impecable de tonalidades neutras.

Tu madre, doña Eufrosina, era andina y en su hablar era fácil apreciar ese dejo característico de la gente de las montañas tachirenses. Aquella mezcla llevada al lenguaje oral resultaba perfecta para que en tu hogar se hablase de “usted” y no de “vos”. Hago esta aclaratoria para enfatizar que todo el asunto de nuestro lenguaje, éste que ahora es el utilizado por nosotros para conversar, el mismo que acordamos para que yo plasmase en letras tus vivencias, el doméstico, ciertamente no fue el de tu hogar, pero evidentemente terminarías con el paso de los años, a pesar de las vueltas y revueltas que tuviste que dar por diversas regiones del mundo, aceptándolo gustosamente. De esta manera, el coloquial voseo de nuestra región te ganaría en cariño y vos me permitirías utilizarlo para relatar con los dejos de tu tierra tus elípticas vivencias”...






Aquí detengo este asunto para explicarle a mis distinguidos lectores del blog lapesteloca, que éste que pareciera ser el “inicio textual de una novela”, se quedó allí, suspendida en el tiempo y con el paso de los años, me tropecé hoy, acá lejos de Maracaibo con estas letras impresas desde tiempo atrás. Entonces recordé que en aquellos años cuando escribí lo que han leído, vivía yo en la capital y venía a mi ciudad natal de vez en cuando y le mostraba a mi compañero de la escuela de Medicina (Rafito) mis borroneados escritos y él aupaba esa manera de querer escribir como se habla en nuestra región. Recuerdo que había leído la novela “¿Qué tengo yo contigo?” (1988) del profesor de LUZ, Víctor Fuenmayor y no conocía otros novelistas de mi región zuliana que se aplicaran a escribir apoyándose en nuestra particular manera de conversar…

El año 2019 (http://tinyurl.com/mwum7mam) en el blog, hablé del regionalismo literario y mencionaría a Iraset Páez Urdaneta (1952-1999), un maracaibero tempranamente desaparecido con importantes contribuciones al estudio del lenguaje de nuestra región, de quien Historia y geografía hispanoamericana del voseo fue su tesis Doctoral en la Universidad de Berkely, California en 1981. También sobre el libro de Inscursiones de lingüística zuliana. (2000- UCCA Ed, Maracaibo), de Francisco Javier Pérez quien ha afirmado que el lingüista debe particularmente saber oír, tener lo que denominan “oído lingüístico”, y es de esta manera como “se prepara para poder oír lo inaudible, para saber escuchar el silencio del lenguaje”.

En enero, el año pasado (2023) hablamos nuevamente (http://tinyurl.com/466d6dr4) del regionalismo y la literatura zuliana, y fue con la sana intención de tocar otra vez este tema que he sacado mis viejos papeles del “baúl de los recuerdos”

Desde Miami, Fla. Para lapesteloca, el domingo 21 de enero del año 2024

sábado, 20 de enero de 2024

Comadrejas


Pérgamo es una ciudad de Turquía que actualmente se llama Bergama. Allí nació Galeno, hijo de una familia acaudalada. Estudió astronomía, astrología, arquitectura, filosofía y se interesó por la medicina. Galeno vivió entre los años 130 y200 en Grecia y en Roma, ciudad que visitó para tratar a los heridos en una escuela de gladiadores, donde aprendió sobre el tratamiento de los golpes y de las heridas. En Alejandría, estudiaría las obras de Herófilo y Erasístrato y las complementaria con disecciones en monos, cerdos, vacas y perros, porque la ley romana prohibía hacer disecciones en seres humanos. Galeno escribió más de 600 libros sobre diversos temas de medicina y de filosofía, y pronto se convirtió en el autor médico de referencia en Europa y en el mundo islámico.

Durante la Edad Media, El Vaticano no veía con buenos ojos la disección de cadáveres humanos, una visión que fue tibiamente desafiada por disecciones públicas realizadas en una escuela de medicina en Salerno, Italia, y el año1235 Mondino de Liuzzi en Bolonia, también hizo disecciones. Así andaban las cosas a comienzos del siglo XIV, aunque se repetían los conceptos ya conocidos y popularizados por Galeno.

Se sabe que entre 1489 y 1515 Leonardo de Vinci realizó la disección de unos treinta cuerpos humanos para sus dibujos. Hizo 750 dibujos con extraordinarios detalles anatómicos hasta que el Papa León X le ordenó que suspendiera las disecciones. En 1522 el anatomista italiano Jacopo Berengario da Carpi, era hijo de un cirujano y publicó la primera descripción anatómica detallada del cuerpo humano. 

Se estará el lector preguntando a donde voy sin mencionar las comadrejas, y pues sí; resulta que el nombre original de la familia de Andres Vesalio parece haber sido Wesel o Wessel, lo que significa comadreja. En la parte central superior de la famosa ilustración de “La Fábrica”, que lleva el título de la obra, aparecen dos querubines sosteniendo el escudo de la familia, y donde se pueden ver tres comadrejas corriendo.

El nombre de Wesel tiene su origen en la región de Brabante, en el norte de Alemania, que es de donde proviene su familia; al latinizarse, Wesel se transforma en Vesalius. Andries vanWesel, a quien podemos utilizando su raíz latina, denominar Andrés Vesalio, había nacido, el 31 de diciembre de 1514 en una pequeña población en el ducado de Cleves, entre Bravante, Güeldres y la frontera de Alemania, en la casa de sus padres, Andreas Vesalius e Isabell Crabbe. Para la época, la ciudad era flamenca y pertenecía al ducado de Borgoña como parte del Sacro Imperio Romano Germánico. Toda la familia de Vesalio era de estirpe renana, y en realidad tenía ya tenía varias generaciones al servicio del Emperador de Alemania.

El tatara-abuelo de Vesalio había sido Pierre van Wesel, un doctor de gran prestigio, quien se inició en su condición de médico del emperador Federico III. Pierre van Wesel fue muy respetado por haber escrito parte de uno de los capítulos de un tratado sobre Avicena. Reunió una valiosa colección de manuscritos médicos de finales del siglo XIV, textos que se conservaron en posesión de la familia a lo largo de cuatro generaciones y que más de 150 años después formarían parte de las lecturas del joven Andres Vesalio. Su bisabuelo, Johannesvan Wesel, también estudió matemáticas y trabajó a las órdenes de Carlos el Temerario, duque de Borgoña y de su hija, la princesa María de Borgoña. Llegó a ser profesor de Artes en la Universidad de Lovaina donde estudió y se graduó en Medicina entre 1429 y 1446.

Johannesvan Wesel se casó dos veces. El emperador Federico III lo hizo noble e introdujo su escudo de armas con las tres comadrejas, pues era el significado en flamenco de la palabra wesel. Uno de sus cuatro hijos, quien se llamó Everad y usó el apellido de Wytinck, fue el abuelo de Andrés Vesalio. La historia nos hace saber sobre el devenir en Malinas del príncipe Carlos quien sería el emperador Carlos V, el ya antes mencionado Andreas, padre de Vesalio, le serviría al emperador con gran devoción. La madre de Andreas del boticario Andreas, fue Margarita Winters, la viuda de Everad van Wesel. 

La emocionada abuela habría de recordar siempre el nacimiento de su nieto Andrés. Ella decía sentir un cariño muy especial por el nieto y se sabe que en la ocasión del parto de Isabel, el 31 de diciembre del año 1514, Andreas, el padre farmaceuta, se hallaba en Malinas circunstancialmente, y la abuela se había visto en la apremiante necesidad de atender a su nuera Isabel en el parto. En compañía de una avezada comadrona, la abuela Margarita asistió al alumbramiento de Andrés y quizás por ello, él era su nieto preferido. En las estancias de la realeza, Carlos, el príncipe heredero, había cumplido 14 años el mes de enero del año 1515, y para la familia van Wesel, luego del nacimiento de Andrés y durante los primeros años, así como durante toda su infancia, el pequeño hijo de Andreas e Isabel, gozaría de placidez y abundancia, habitando la familia en estrecha relación con los personajes de la Corte.

Andreas el boticario, sería un hombre muy querido por el príncipe Carlos y cuando un año después, en 1516 fue coronado como Carlos I rey de España y luego en 1520 cundo fue coronado de nuevo como Carlos V emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Andreas el boticario del monarca emperador, con su heráldica ostentadora de las tres comadrejas, siempre fue considerado con especial deferencia y para el apotecario, el soberano siguió siendo siempre su estimado principito.

La comadreja común, (Mustelidae), del latín mustela, comadreja menor o, simplemente, comadreja, es una especie de mamífero mustélido cuyo árbol filogenético, el de Mustelidae contiene 53 de las 56 especies reconocidas de mustélidos. Ampliamente distribuido en Eurasia y Norteamérica.​ Es un animal pequeño que se distribuye por toda Eurasia y en buena parte de Norteamérica. En Europa, las comadrejas están en todos los países menos en Irlanda e Islandia. Es la especie más pequeña de mustélido con tan solo unos 18 centímetros de longitud, y se conoce por ser el mustélido más pequeño en todo el mundo, el más chico de todos los carnívoros con su cuerpo de forma cilíndrica. 

La comadreja, este mamífero mustélido se asemeja bastante al armiño, otro de los mustélidos del que se diferencia por el tamaño pero sobre todo por el pelaje. El pelaje de la comadreja es pardo rojizo por la parte superior y blanco por la parte del vientre y, hay zonas dónde su pelo es completamente blanco en los meses de invierno. El armiño es blanco y su pelaje es muy apreciado. La comadreja lleva una vida diurna pero mucho más nocturna que otros roedores que se conocen pero se ha introducido en países como Nueva Zelanda viviendo en espacios dónde hay roedores en abundancia.

A pesar de su pequeño tamaño, la comadreja es muy agresiva y posee sus dientes afilados y uñas. Su alimentación es especialmente carnívora. El 70% de lo que come la comadreja son roedores y cazan polluelos o huevos de pájaro. Cada día, come lo equivalente a un tercio de su peso corporal y por lo general, no puede permanecer sin comer durante varias horas. En promedio, viven entre 3 y 8 años, pero pueden llegar a ser más de 10 años si son cazadoras. Son sociables, solitarias y se alimentan de animales.

Lo que ni en la popular Wikipedia de la nube cibernética aparece, es que en el escudo de armas de Andrés Vesalio eran tres las comadrejas que aparecen, y el escudo se puede apreciar en la parte superior de su tratado “De Humani Corporis Fabrica” o “La fabrica el cuerpo humano” editado en 1538. Como referencia puedo recomendarles leer mi novela “Vesalio el anaomista”(AstroData, Maracaibo, 2016).

Para el blog lapesteloca, en Miami, Florida, el día sábado 20 de enero del año 2024

viernes, 19 de enero de 2024

Literatura sobre la raíz del mal


Para quien no me conozca, me presento: soy un médico-anatomopatólogo, zuliano y escritor de novelas. Me precio inicialmente de haber desnudado las miserias políticas del que fuera nuestro sistema democrático, y estoy consciente de que muchas de ellas nos llevaron a la actual situación que vive el país. Tanto en mis libros de ensayos publicados (Reflexiones de un anatomopatólogo, en 1991) y (Más reflexiones sobre la patología y el país en 1998), como en la novela “La Peste Loca” (Maracaibo, 1997) y en “Para subir al cielo…” señalé la corrupción del sistema policial y judicial en medio del narcotráfico. Con “Escribir en La Habana” (editada en 1994, 1998 y en edición especial en 2011), llamé la atención sobre las falacias de la revolución cubana cuando nadie se atrevía a hablar de ello, para finalmente destacar la tragedia político social en que hemos caído con la llamada “robolución” (en “El año de la lepra”) e iniciaría así, mi inmersión literaria hacia lo que he denominado la raíz del mal.

Escribí igualmente novelas luchando por la consolidación de la investigación científica en las universidades y reiteradamente destacando, en “La Entropía Tropical”, “El movedizo encaje de los uveros” y en “Ratones desnudos”, las deficiencias y la falta de apoyo económico a esta labor cumplida con grandes dificultades por los pocos profesores que en las universidades nacionales dedicábamos nuestro tiempo a hacer investigación. La última novela publicada en 2016 es una historia del siglo XVI (“Vesalio el anatomista”) sobre un médico luchador que por sostener sus criterios termina siendo condenado a muerte. Con todo esto, quiero señalar sin considerar mis novelas como históricas que ellas son testigos y reflejan la época que me ha tocado vivir.

Sabemos por la historia del pasado siglo XX que el Partido Comunista se escindió de otras organizaciones izquierdistas debido al asesinato de León Trotsky… Para tocar ese tema, tendríamos primero que regresar a La Habana, y guardando cierta tradición literaria, ir desde los “Tres tristes tigres” de Cabrera Infante y su “La Habana para un infante difunto”, toda una Cuba que hace casi 65 años está gobernada por una cruenta dictadura comunista. A propósito de Trotsky y de los comunistas, comentaré sobre “La segunda muerte de Ramón Mercader” novela de Jorge Semprún, y nuevamente sobre la novela “El hombre que amaba a los perros” de Leonardo Padura ya que todas ellas se asocian estrechamente con La Habana, esa ciudad que sigue desmigajándose y la cual era, es y sigue siendo la raíz del mal…

Antes de mirar estas novelas sobre Trotsky y La Habana, quiero también ir a una novela de Jesús Díaz que editaría Monte Ávila en 1992: “Las iniciales de la tierra”. Confieso que al releerla regresé a percibir la inocencia equivocada de aquellos años cuando me parecía era una epopeya de la para entonces tan popularizada revolución cubana. “Las iniciales de La Tierra” trata de un joven que, como el propio autor, había crecido frente a una pantalla, en la que se proyectaban imágenes de Disney y Hollywood, de Máximo Gómez y José Martí, de la religión católica y del culto afrocubano, hasta 1959 cuando el joven abrazaría la causa revolucionaria y protagoniza, como un héroe griego, todos los actos de la epopeya socialista: la Campaña de Alfabetización, Bahía de Cochinos, la Crisis de los Misiles, la Zafra de los Diez Millones...

A principios de los años setenta, cuando es considerado su ingreso al Partido Comunista, una serie de intransigencias, deslealtades, dubitaciones y equívocos provocarían la desconfianza de compañeros y superiores; el gobierno cubano prohibió su edición y “Las iniciales de la tierra” estuvo vetada durante doce años, de 1973 a 1985, hasta cuando una reivindicación de los intelectuales cercanos a las Revistas Caimán Barbudo y Pensamiento Crítico dirigidas por el mismo Jesús Diaz permitió su publicación en La Habana y en Madrid.

La repentina muerte del escritor y cineasta Jesús Díaz en su domicilio de Madrid el 2 de mayo del año 2002, ya en el exilio y a sus 60 años, cierra este comentario, pero crearía conjeturas sobre su carrera como escritor y editor y sobre su rol en la política. Jacobo Timerman en el libro “Cuba”, calificaba a Diaz de "Stalinista", así como de ser "el escritor que mejor expresaba la línea del partido". Cuando Jesús Díaz era director de la revista El Caimán Barbudo hostigaba a aquellos a quienes consideraba que no tenían como él una posición castrista ortodoxa y no sería sino hasta 1991, dos años después de la farsa que condujo al asesinato legal de Arnaldo Ochoa y Tony de la Guardia, el cual está remarcado como un Epílogo en mi novela “Escribir en La Habana”, cuando Díaz pareció descubrir la luz y decidió romper con el castrismo. Inicialmente se asiló en Alemania, y en 1994 pasó a vivir permanentemente en España.

El libro de Jesús Díaz “Las iniciales de la tierra”, publicado en Cuba en 1987 fue un texto que en el blog de Silvio Rodríguez se consideró como “la más importante novela de la Revolución Cubana”, el propio Silvio dijo de ella que “está entre las mejores obras literarias escritas en y sobre la Revolución Cubana”. Iroel Sánchez en 2014 en su blog “La pupila insomne”: escribió sobre el escritor disidente cubano: “Jesús Díaz murió en el 2002 en Madrid y creo que nada de lo que hizo contra la Revolución cubana le quita grandeza, vigencia y valor a Las iniciales de la tierra. No solo es buena literatura, sino que a muchos nos hizo entender mejor la Revolución y a sentirla más cercana”.

Pero regresemos a la historia de Trotsky. En “La segunda muerte de Ramón Mercader”; el suyo no es un nombre elegido al azar pues era un agente secreto soviético involucrado en la historia de como asesinar a León Trotsky. Jorge Semprún diría que: "Los hechos de este relato son completamente imaginarios y cualquier coincidencia con la realidad sólo sería fortuita”, mientras nos relataría como Ramón Mercader, subdirector de una empresa comercial española, abandonó Madrid, fue a Amsterdam y finalmente a Zurich para contactar con sus jefes, y como al volver a Amsterdam es descubierto "suicidado” en su habitación de hotel.

“Sus amigos del contraespionaje” serán quienes revelarán quien lo traicionó y Jorge Semprún reflexiona sobre el destino de esa revolución, que apoyó durante muchos años y que luego le decepcionó enormemente. Él habla en su libro sobre el verdadero Ramón Mercader quien cumplió una condena de veinte años de prisión en México por el asesinato de León Trotsky y luego llegó a la Unión Soviética vía La Habana. El Ramón Mercader que regresó a Cuba, y estrechó sus lazos con ese país, siendo de allí también su madre Caridad del Río Mercader. Así, al final de su vida, pasó a ser de hecho, inspector de las prisiones castristas.

Leonardo Padura el escritor de “El hombre que amaba a los perros” ha recibido por ella numerosos galardones: Premio Francesco Gelmi di Caporiaco 2010 (Italia), finalista del premio Libro del Año 2010 del Gremio de Libreros de Madrid, Premio Roger Caillois 2011 de literatura latinoamericana (Francia), Prix Initiales 2011 (Francia), Premio de la Crítica 2011 del Instituto Cubano del Libro, Premio Carbet del Caribe 2011 de la revista Carbet & Institut du Tout Monde, y le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura el año 2012 en La Habana, por la mencionada novela. Eta vivo y vive, en La Habana.

En “El hombre que amaba a los perros” la novela editada por Tusquets, Barcelona y publicada en Cuba en 2011, Padura relata tres historias. Tres novelas en una que se entrelazan de forma dramática y trágica. La real historia de Iván, un cubano cuyas pretensiones literarias e ideales revolucionarios están frustrados por la burocracia, el totalitarismo y la crisis económica de Cuba tras la caída del Stalinismo. La criminal vida de Ramón Mercader del Río, y su relación edípica con su madre Caridad Mercader, y finalmente, su novela cuenta detalladamente la histórica lucha de Trotsky en contra del Stalinismo desde su destierro en Turquía, su paso por Francia y Noruega su estancia en México y su brutal asesinato. Las tres historias se enlazan tanto por su trágico final como por el amor por los perros que une a los tres personajes.

Finalizo aquí este “repaso literario” con reflejos de LaHabana, ciudad donde se ancla, la raíz del mal que acogota a los venezolanos.

Desde Miami, en la Florida, el día viernes 19 de enero del año 2024.

jueves, 18 de enero de 2024

Paracelso y el homúnculo


Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim nació en 1493 en un pueblo cerca de Zürich (Suiza). Su padre, Guillermo Bombasto de Hohenheim, ejercía la medicina. Su madre murió durante el parto de su único hijo. y ya viudo, Guillermo se hacía acompañar por el niño en sus visitas diarias. Él le enseñó los rudimentos del latín y la ciencia de las plantas. Cuando Thophrastus tenía 9 años viajó a la región minera de Carintia con su padre quien también era ingeniero de minas a las órdenes del oderoso Sigmundo Füger.

Ya adolescente, Theophrastus fue enviado al monasterio de los benedictinos de San Andrés en Levanthal, donde el obispo Eberhard Baumgartener tenía fama de ser un gran alquimista. Su interés por la naturaleza, y los aspectos relacionados con la mineralogía y con la alquimia se potenciarían en él, quien escogería para sí el nombre de Paracelso. En latín, Paracelsus, significa “igual o mejor que Celso”, un médico romano del siglo I.

Su formación la complementaría un monje benedictino famoso en la época, Johannes Trithemius, abad del monasterio de San Jorge en Wüzburg quien accedió a tomar a Paracelso como discípulo. Era un humanista, conocedor de los clásicos, bibliógrafo y polígrafo excéntrico, creador de métodos para aprender idiomas extranjeros; adelantado en criptografía, y destacado en la alta magia del Renacimiento europeo. Este abad, era sospechoso de artes diabólicas para la Inquisición, y sería él quien introdujo a su joven discípulo en el estudio de la cábala, la alquimia y la astrología, así como en la lectura de autores como Pico de la Mirándola, Platón, Plotino y Hermes Trimegisto.

El maestro moriría en 1516 pero ya un año antes, Paracelso había dejado Würzburg para viajar por todo el continente aprendiendo las recetas tradicionales y los remedios populares de los barberos de aldea y de las brujas. En sus viajes fue hasta Escandinavia y al Medio Oriente, y en Constantinopla profundizaría en los secretos herméticos entrando en contacto con la filosofía de los hindúes. En 1522 trabajaba ejerciendo la cirugía. Paracelso estaba en contra de la idea de que la actividad manual debía estar relegada a los estratos inferiores. Llegó a doctorarse en la Universidad de Verona y durante años se dedicó al ejercicio de la profesión, atendiendo en el camino a todo aquel que requería sus servicios.

Quiso ejercer como médico en Salzburgo, pero tuvo problemas por su actitud en contra de la medicina profesional, no obstante, su fama le reportó una amplia clientela y bastantes discípulos. A corto plazo sus ideas chocarían con las de colegas, amigos, estudiantes, hasta de sus pacientes por lo que tuvo que huir hacia Estrasburgo donde no encontraría problemas, ya que era un lugar de liberalismo y de reformas. Fue así como sus numerosos éxitos terapéuticos, empezaron a darle una sólida reputación, mezcla de admiración y recelo, que no le abandonaría durante su vida y alcanzó su apogeo cuando se trasladó a Basilea en 1526.

Fue solicitado su servicio por Frobenius, una personalidad políticamente influyente, amigo personal y editor de Erasmo, a quien parece que Paracelso le salvó de la amputación de una pierna. Fue propuesto más tarde para que ocupara la plaza de médico municipal de Basilea, y le permitieron dar clases en la Universidad, pero de nuevo sus ideas chocarían con las autoridades académicas. Paracelso publicaría un manifiesto expresando su disconformidad con la medicina hipocrática y galénica. Frente al latín utilizaba la lengua vernácula y admitía entre sus alumnos a barberos cirujanos. Frobenius murió y la impopularidad de Paracelso fue en aumento hasta que finalmente, ante sus desplantes, fue expulsado y abandonaría la ciudad en 1528.

Paracelso hablaba abiertamente de los cuatros reinos de la naturaleza: Fuego, Aire, Agua y Tierra como lo hacían los antiguos. En su laboratorio no faltaban los artilugios propios de un gran alquimista, como crisoles, balanzas, alambiques, fuelles, etc. Él definía así a un verdadero médico: "Aquel que puede curar enfermedades es médico. Ni los emperadores, ni los papas, ni los colegas, ni las escuelas superiores pueden lograr que una persona que no es médico aparezca como si lo fuera y pueden darle permiso para matar, pero no pueden darle el poder de sanar… El médico debe ser leal y caritativo. El egoísta muy poco hará en favor de sus enfermos. Sólo Dios da la sabiduría médica".

Su vida habría de continuar en constantes viajes, éxitos y fracasos. A los cuarenta y ocho años murió en Salzburgo el 24 de septiembre de 1541, y en su lápida se lee una inscripción que dice: “Aquí yace Felipe Teofrasto Bombast von Hohenheim. Famoso doctor en Medicina que curó toda clase de heridas; la lepra, la gota, la hidropesía y otras varias enfermedades del cuerpo, con ciencia maravillosa. A la edad de 34 años, fue nombrado profesor de medicina de la universidad de Basilea, quemó públicamente las obras de Galeno y Avicena diciendo: “en las correas de mis zapatos hay más sabiduría que en todos éstos libros.”

El término homúnculo (del latín homunculus, 'hombrecillo') es el diminutivo latino de “hombre” y se usa frecuentemente para ilustrar un arcano importante en alquimia. El término de “homúnculo” se cree fue usado por primera vez por Paracelso, quien una vez afirmó haber creado un homúnculo al intentar encontrar la piedra filosofal, entre cuyos beneficios se suponía era la "juventud eterna". La criatura no habría medido más de 30 centímetros de alto y hacía el trabajo normalmente asociado con los golems del diccionario medieval y de la mitología judía, que eran seres animados fabricados a partir de materia inanimada y también se decía que al poco tiempo, el homúnculo se volvía contra su creador y huía. La receta para crearlo consistía en una bolsa de carbón, mercurio, fragmentos de piel o pelo de cualquier humano o animal del que el homúnculo sería un híbrido. Todo esto había de enterrarse rodeado de estiércol de caballo durante cuarenta días, tiempo en el cual el embrión estaría formado en el seno de la Tierra.

Una de las variantes en las recetas citadas por otros alquimistas, implicaba usar la mandrágora que según las creencias populares esta planta crecía donde caía al suelo el semen que los ahorcados emitían durante las últimas convulsiones antes de la muerte, y sus raíces tiene una forma parecida hasta cierto punto a un ser humano. La raíz había de ser recogida antes del amanecer de una mañana de viernes por un perro negro, siendo entonces lavada y “alimentada” con leche y miel y, en algunas recetas, con sangre, con lo cual se terminaría de desarrollar en un humano en miniatura que guardaría y protegería a su dueño.

El doctor David Christianus en la Universidad de Giessen durante el siglo XVIII, recetaba tomar un huevo puesto por una gallina negra, practicarle un pequeño agujero en la cáscara, reemplazar una porción de clara del tamaño de una alubia por esperma humano, sellar la abertura con pergamino virgen y enterrar el huevo en estiércol el primer día del ciclo lunar de marzo. Tras treinta días surgiría del huevo un humanoide en miniatura que ayudaría y protegería a su creador a cambio de una dieta regular de semillas de lavanda y lombrices.

El término homúnculo fue posteriormente usado en la discusión de la concepción y el nacimiento. Cuando en 1694, Nicolas Hartsoeker descubrió “animalúnculos” en el esperma de humanos y otros animales y pensaron que la cabeza del espermatozoide era un hombre completo en miniatura. De ahí las teorías de que el esperma era un “hombre pequeño” (un homúnculo) que se ponía dentro de una mujer para que creciese hasta ser un niño. Estos alquimistas llegarían más tarde a ser conocidos como los espermistas mientras se pensaba que desde Adán toda la humanidad, que se iría transmitiendo a su descendencia; una teoría para explicar muchos de los misterios de la concepción y más tarde se señaló que si el esperma era un homúnculo, idéntico a un adulto en todo salvo en el tamaño, entonces ese homúnculo debía tener su propio esperma…

Por su parte Goethe también popularizó el término, y denominó homunculus al pequeño ser que creó mediante operaciones quirúrgicas Wagner, discípulo de Fausto quien crea un homúnculo, y a partir de ahí mantiene largas conversaciones con su creador y con Mefistófeles.

Actualmente el término se usa de determinadas formas para describir sistemas, los cuales se cree funcionan gracias a los “hombrecillos” de su interior y “el homúnculo” sigue siendo una de las principales teorías sobre el origen de la conciencia, que afirma que es una parte del cerebro cuyo cometido es ser “tú”. El homúnculo se cita con frecuencia también en la cibernética, por razones similares o parecidas. Hasta aquí llegamos con esta algo disparatada digresión sobre historia y alquimia.

En la ciudad de Miami, en la Florida, el jueves 18 de enero del año 2024

miércoles, 17 de enero de 2024

Apodado “El Brujo”


En 1950, Humberto Fernández Morán tenía solo 26 años y estudiaba en Suecia cuando escribió en un artículo lo que él pensaba debería ser en Venezuela un centro de estudios en Neurociencias diseñado con criterios de excelencia; lo publicaría en la Revista Acta Científica Venezolana (1950; 1:85-87). Todavía existen algunos compatriotas quienes fueron sus colegas nacionales, o descendientes de estos, o de sus colaboradores, quienes considerarían que aquella propuesta del joven investigador, formulada por escrito, había sido una idea “sobredimensionada, personalista, y que no era acorde con los planes de la naciente comunidad científica venezolana…”. Los planteamientos del joven científico fueron considerados “propios de un venezolano advenedizo y desconocedor del país”.

Esa aseveración no debe llamar la atención a ningún venezolano que sepa cómo ha sido nuestra historia, pero algunos investigadores, particularmente Jaime Requena, reconsiderando el tema de los mitos y leyendas que existen sobre nuestro famoso investigador, escribiría… “por casualidad, me topé con un artículo de Fernández Morán en Acta Científica Venezolana. La fecha de la publicación era julio-agosto del año 1950… La lectura de ese artículo me permitió deslastrarme de los prejuicios que abrigaba y pude, entonces, empezar a ver a Humberto Fernández Morán con otros ojos.

Lo cierto es que este año 2024, cuando ya nos aproximamos al centenario del nacimiento del sabio Fernández Morán, todavía su imagen sigue apareciendo para algunos venezolanos como un legendario brujo:. “El Brujo de PipeUn tipo que vivió pocos años en su país y que trabajó para un dictador; quien solo con el autoexilio pudo deslastrarse algo de aquel estigma político provocado por su participación en el gobierno de Marcos Pérez Jiménez”

El mismo doctor Jaime Requena en su Antología “El quehacer Científico” (Fundación Polar: pp 653-657) ha relatado como en aquellos años de mediados del pasado siglo XX: “la ciencia en Venezuela empezó a dejar de ser un asunto de un reducido grupo de selectos profesionales que podía dedicarse a dar rienda suelta a su imaginación en su tiempo libre utilizando equipos y mesones prestados de los laboratorios de docencia universitaria”. Así estaban las cosas en los días de la propuesta del sabio joven.

En 1953, Fernández Morán regresaba a Venezuela, y llegaría a Caracas. Venía desde Chile de participar en el V Congreso Suramericano de Neurología, y en Lima había dictado un curso de microscopia electrónica en el Instituto Peruano de Neurología e Investigaciones Cerebrales. Llegaba a su país invitado por el Ministro de Sanidad de Venezuela, el doctor Pero Antonio Gutiérrez Alfaro quien conocedor de su proyecto le propuso exponerlo ante el presidente. El 29 de abril de 1954 se harían realidad su sueño con la creación del Instituto Venezolano de Investigaciones Cerebrales, el IVNIC en las montañas de Pipe, cerca de la capital.

En enero de 1958 el presidente Pérez Jiménez tendría que asumir personalmente el Ministerio de la Defensa y estando en apuros, designaría como ministro de Educación a Fernández Morán quien duraría diez días solamente en aquel cargo que habría de transformarlo para siempre en desafortunadas palabras de Mariano Picón Salas en “el Brujo de Pipe”. 

Finalizando el mes de febrero, Humberto Fernández Morán con su familia dejará el país “por voluntad propia”, un hecho ha sido referido con opiniones favorables como para hacer una apología del investigador (Humberto Gutiérrez: Maracaibo en Manuel Matos Romero Edt, 1989), o todo lo contrario como considerar positivamente las conclusiones de la Comisión Asesora nombrada por el MSAS para evaluar la situación de IVNIC a la salida de Fernández Morán, fríamente descritas por Soyano y Müller. (Soyano A y Müller A. Humberto Fernández Morán y la creación del Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVNIC, 1954-1959).Rev Soc Ven Hist de la Medicina).

¿Fueron solamente los acontecimientos políticos del año 1958 los que determinaron la salida del director del IVNIC? ... ¿Acaso fueron razones políticas la que irían a imposibilitar el retorno de el Brujo a su patria y provocaría lo que ha sido denominado como un "productivo exilio”? Durante los exiguos años de actividad formal en el IVNIC cuando desarrolló su invento el cuchillo de diamante, Fernández Morán publicaría 12 trabajos de investigación, pero sus principales publicaciones se dieron después de salir del país… En la Universidad de Harvard y en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en Boston o en la Universidad de Chicago, donde su nombre fue reconocido internacionalmente…

¿Como fue que la "Comisión Asesora" analizó su trabajo en el IVNIC, sin peritos expertos en sus hallazgos de vera-ciencia? ¿Por qué se centraron en su desempeño personal? Lo menos que se le consideró fue ser: “intolerante, preso de un delirio de omnisciencia, dictatorial y demasiado exigente”. Según Jaime Requena, Humberto Fernández Morán estuvo “signado por una absurda controversia política que pretendió mostrar sus importantes logros como intrascendentes, accidentes sin mayor importancia ni influencia sobre nuestra comunidad o sobre el mundo”.

Debemos aceptar, aunque sea doloroso, que lo acontecido con nuestro genial investigador, sería versionado desfavorablemente y acicateado por sus inmediatos sucesores en las directrices de “la ciencia venezolana”. A todo esto se le sumaría el tema político que incidiría en el desempeño de los medios de comunicación para ocultar una “leyenda dorada” fomentando una “leyenda negra” que en palabras de uno de sus historiadores crearía “un rencor incomprensible que así han guardado algunos investigadores extendiéndose hasta las nuevas generaciones” (Rivas Cols C. Humberto Fernández Morán de frente y de perfil. Caracas: Editorial Arte., p. 22).

El año pasado en febrero tuve la oportunidad de conversar públicamente en Maracaibo sobre mi relación personal con el doctor Humberto Fernández Morán y repetiría conceptos que he venido divulgando desde hace muchos años y que fueron publicados en la Revista Academia Médica Digital VITAE de la UCV(García Tamayo J. Humberto Fernández Morán. Legado científico invaluable de Venezuela para el mundo. Academia Biomedica Digital VITAE No 14 Enero-Marzo 2003).

Desde esos días y ya en la actualidad, existe un movimiento (una “Comision Coordinadora”) asentado en la Universidad del Zulia que celebrará el centenario del nacimiento de nuestro más respetado prócer de la ciencia, divulgando para todo el país nacional la importancia que se merece. 

Confiemos en que así habrá de ser y que se honrará la memoria del más importante investigador venezolano en la historia universal de la ciencia, quien fuera apodado “el Brujo”: el doctor Humberto Fernández Morán.

Escrito desde Miami en la Florida, el miércoles 17 de enero del año 2024

martes, 16 de enero de 2024

El ajolote


Julio Cortázar comienza su relato “Axolotl” así: “Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a verlos al acuario del Jardín des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un axolotl. El azar me llevó hasta ellos una mañana de primavera en que París abría su cola de pavo real después de la lenta invernada”… (Final de juego, 1956).

El relato de Cortázar hace muchas veces foco en los ojos de este curioso animal y en el modo en que se mira con el protagonista. El guardián del acuario llega a decirle “Usted se los come con los ojos” y él reflexiona que era al revés, que ellos se lo comían. Se retoma el lugar común que piensa a los ojos como la puerta de entrada al alma y se describe el interior de los axolotl como un “diáfano misterio interior”. Hay algo imposible de definir en su manera de mirar y Cortázar explica la conciencia humana de estos animales enterrando vivo a un hombre en la mente de uno de ellos.

El cuento plantea la incógnita de cómo continúa la vida el cuerpo humano del narrador, ahora dotado de la conciencia del axolotl. Este cuento humaniza a estos anfibios. El narrador incluso los piensa como hombres conscientes, quizás anticipando su fatal destino. La barra de hierro y el cristal de la pecera son las primeras mediaciones que los separan. La obsesión de la voz narradora lo lleva a apoyar su cara contra el vidrio queriendo penetrar en la mirada del animal, y lo logra.

El ajolote (Ambystoma mexicanu), es también conocido como “monstruo acuático”, y es un anfibio perteneciente a la especie de las salamandras. Es un anfibio urodelo de la familia Salamandridae que en realidad, en Europa es el más común de los urodelos. Las salamandras son de hábitos terrestres, y únicamente entran en el agua para parir, aunque muchas subespecies lo hacen en tierra. Las salamandras respiran a través de la piel debido a que carecen de pulmones y de branquias. Aquí mostramos una salamandra con rayas sobre su amarillo cuerpo reptiliano.

La biodiversidad mexicana tiene muchas caras, pero pocas son tan icónicas como la del ajolote. Es un anfibio, endémico del Valle de México, que se ha convertido en un símbolo nacional. Su representación es la de la regeneración y la supervivencia en un hábitat que ha sufrido las inclemencias del tiempo desde hace siglos. En realidad el 'Ambystoma mexicanum', solo se encuentra en México DF, y como ya lo saben: es una salamandra.

La característica poco habitual de conservar sus rasgos larvales en su vida adulta es una condición, que se conoce como neotenia, cuyo significado es que conserva su aleta dorsal de renacuajo -que recorre casi la totalidad de su cuerpo- y sus branquias externas, que sobresalen de la parte trasera de su ancha cabeza en forma de plumas. Este singular anfibio con apariencia de monstruito acuático se encuentra en peligro de extinción según la lista roja de la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza, debido a la pérdida de hábitat, la introducción de especies invasoras en su hábitat, la sobreexplotación, la contaminación y hasta a su consumo como alimento.

El axolote se encuentra únicamente en el complejo lacustre de Xochimilco, cercano a la ciudad de México, y difiere de la mayoría de las salamandras en que vive permanentemente en el agua. En casos extremadamente raros, el axolote madura y sale del agua, pero en la mayoría de los casos prefieren permanecer en el fondo de los lagos y los canales de Xochimilco. El axolote puede ser bastante grande y alcanza longitudes de hasta 30 centímetros, aunque su tamaño medio es de 15 cm.

El axolote suele ser negro o marrón moteado, aunque también son relativamente comunes las variedades albinas y blancas, especialmente entre especímenes que se hayan criado en cautividad. Otra peculiar característica del axolote es ser longevo; alcanzan hasta 15 años de edad alimentándose de moluscos, gusanos, larvas de insectos, crustáceos y algún pez. Esta especie, acostumbrada al papel de predador en su hábitat, ha empezado a padecer por la introducción de grandes peces en su hábitat lacustre.

Entre las amenazas naturales también se cuentan las aves de presa como las garzas. Su población está en declive, ya que la demanda de la cercana ciudad de México ha llevado a drenar y contaminar buena parte de las aguas del complejo lacustre de Xochimilco. También es muy común utilizarlo en el comercio de acuarios y el axolote asado se considera un manjar en México, si duda alguna que sazonado con algún chile picoso lo que ha llevado a que su número se reduzca aún más.



Para ayudar a su conservación se intenta recuperar el equilibrio del lago de Xochimilco a través de la educación y del turismo ecológico y se han puesto en marcha, trabajos de restauración de su hábitat. La reproducción en cautiverio del axolote vales para la recuperación de sus poblaciones ya que esta especie es también utilizada en la investigación biomédica y fisiológica. Sin embargo, hasta el momento las amenazas para su reintroducción en su hábitat natural siguen siendo muy grandes.

Este anfibio endémico cuenta también con un sistema de regeneración único. Se ha visto que, más allá de reconstituir partes de su cuerpo, el ajolote puede sanar heridas en su corazón sin dejar cicatrices, logrando obtener así un órgano completamente sano. Característica que nos lleva a examinar “La leyenda de Xólotl” que relata como un hermano de Quetzalcóatl, a cualquier precio quería evitar ser sacrificado, y ese fue el motivo por el cual este dios, del fuego y del relámpago, se transformó en maíz y luego en maguey para evitar ser descubierto.   A pesar de ello, estos intentos no fueron suficientes para pasar desapercibido, por lo que decidió refugiarse en el agua y ahí fue cuando tomó la forma del ajolote. Dionisio Eslava Sandoval, es presidente de la Organización umbral axochiatl, relata como: “Cuando Quetzalcóatl encontró a Xólotl recapacitó y le dijo: como te negaste a morir sacrificado para dar vida a otro elemento, toda tu vida permanecerás aquí, pero el día que tu elemento, el agua, ya no sirva, desaparecerás de la faz de la tierra junto a la raza humana”.

Aunque hoy las cosas son muy diferentes, los ajolotes alguna vez poblaron la mayor parte del área lacustre del Valle de México. Pero en la actualidad su hábitat se reduce exclusivamente a los canales de Xochimilco, donde, además, sólo habitan en un espacio de 10 kilómetros cuadrados, una notable reducción de su espacio producto de múltiples alteraciones a su ecosistema.

Julio Cortázar se acerca al final de su cuento pensando desde el ajolote… “Él volvió muchas veces, pero viene menos ahora. Pasa semanas sin asomarse. Ayer lo vi, me miró largo rato y se fue bruscamente. Me pareció que no se interesaba tanto por nosotros, que obedecía a una costumbre. Como lo único que hago es pensar, pude pensar mucho en él”…

Desde Miami para el bloglapesteloca, el martes 16 de enero del año 2024

lunes, 15 de enero de 2024

Mariposas

 

Ya habiendo conversado el año 2021 en este blog (lapesteloca), (http://tinyurl.com/44uzwj39) sobre las mariposas, y volvimos en 2022 a hablar de Margaret Elizabeth Fountaine y sus famosas mariposas (http://tinyurl.com/3ay35kxt), para en 2023 hablar sobre el lepidopterismo llamado también erucismo donde serían precisamente las orugas de las mariposas las que podrían crear graves problemas de salud (http://tinyurl.com/36kvvtyr). Son las mismas mariposas de siempre, las amarillas que perseguían a Mauricio Babilonia y las que tienen la lengua como una pajilla flexible, que se desenrolla cuando está lista para sorber el dulce néctar de las flores, que retrocede a su posición cuando no está en uso. Hoy son estas mariposas las protagonistas de esta historia donde se denuncia que ahora, son ellas las que están en peligro…

Es interesante esta visión cuando con las aves del campo son las mariposas que comparten hábitats, pues son ellas las que se alimentan de orugas, y es pero que ahora se ha demostrado como han drásticamente disminuido las mariposas, como consecuencia de una alteración en el hábitat que las sustenta, a ellas y a muchas especies de insectos y de aves que también están en peligro. Francia, ha perdido un tercio de estas especies en los últimos 30 años. Más de las tres cuartas partes de los pastizales de la Unión Europea (UE) se encuentran en un estado de conservación "desfavorable". En el Reino Unido y los Países Bajos, por ejemplo, queda menos del 5 por ciento de los pastizales seminaturales.

La agricultura es el principal factor de pérdida de especies en todo el mundo y cuando se trata de proteger los pastizales y las mariposas, los pájaros y los insectos que los habitan, la agricultura intensiva resulta claramente perjudicial para la biodiversidad. Plantas y animales silvestres no pueden sobrevivir a las prácticas de la agricultura donde la plantación de vastos campos con un solo cultivo, el uso indiscriminado de pesticidas, la siega y los arados frecuentes ha conducido a la contaminación por nitrógeno procedente de los fertilizantes y de las explotaciones ganaderas todo lo cual favorece el crecimiento de hierbas que desplazan a las plantas que necesitan las mariposas.

En Europa existen programas de seguimiento de mariposas, y todos ellos utilizan una metodología similar, con un sólido conjunto de datos que proporciona información crucial sobre la situación de las mariposas. Esta información sirve cada como indicador aproximado de la salud de otros polinizadores, como las abejas, y del medio ambiente en general donde una de cada cinco mariposas europeas se considera amenazada. Los Países Bajos han perdido la mitad de sus mariposas desde 1990 y las poblaciones de insectos en general se están desplomando, desde el estudio de Krefeld de 2017, que descubrió que la abundancia de insectos en las reservas naturales alemanas se redujo en un 75 por ciento en un período de 27 años.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la agricultura se considera el principal factor de pérdida de especies en todo el mundo, y cuando se trata de proteger los pastizales y las mariposas, pájaros y otros insectos que los habitan, la agricultura que debería ser una fuerza positiva dependiendo de cómo se practique está resultando claramente perjudicial para la biodiversidad.

Pocas plantas y animales silvestres pueden sobrevivir a la plantación de vastos campos de un solo cultivo, al uso de pesticidas y a la siega y los arados frecuentes. La contaminación por nitrógeno, favorece el crecimiento de hierbas que desplazan a las plantas que necesitan las mariposas.

Pero, como contrapartida, la escasa intervención humana también puede perjudicar a estos ecosistemas de praderas. Se ha señalado que la invasión de los bosques es una de las razones de este colapso que explica por qué los paisajes agrícolas tradicionales son tan biodiversos ya que son como un mosaico: los campos, las parcelas de bosque y los huertos están bordeados por muros de roca, setos y márgenes sin cultivar. Los diferentes usos humanos dejan espacio a las plantas y animales silvestres, que encuentran refugio en estas zonas intersticiales y el resultado es una especie de desierto domesticado.

No puedo olvidarme de mencionar en esta oportunidad la película La lengua de las mariposas (http://tinyurl.com/bdfbwj3k) un largometraje cuya banda sonora fue creada por el director Alejandro Amenábar donde la música es igualmente un punto de apoyo para la intención narrativa que fue precisamente la Guerra Civil española, una de las temáticas que recibieron en 1996 los premios Nacional de Narrativa y Torrente Ballester. La película, basada en una colección de relatos gallegos -que forman el libro Que me queres, amor? traducidos al castellano como ¿Qué me quieres, amor? , los cuales en la película La lengua de las mariposas, recorren los últimos días de la república de Azaña y los primeros de la Guerra Civil a través de la mirada de un niño, de su maestro(Fernando Fernán Gómez) habitantes de un pequeño pueblo en Galicia.

Desde Miami, Florida hoy, dia lunes15 de enero de año 2024