Ahora que Irán está bajo el fuego de misiles que le descargan los judíos, y “su amigo” Donald Trump, en este contexto, casi que “preapocaliptico” puede ser interesante recordar que el judaísmo es una de las religiones más antiguas practicadas en Irán y que esa presencia no es “de ahora”, en realidad se remonta al final de los tiempos bíblicos.
Los
judíos en Irán son denominados con los términos: Kalimi, y Yahudi
que es menos formal pero correcto. Israel, es incluso menos formal,
y Jood o Johood, utilizado de forma coloquial puede
ser considerado ofensivo si lo usa un no judío. En la actualidad, el
término Judíos iraníes es el utilizado para referirse a
los judíos de la actual República Islámica de Irán, pero en varios textos
históricos, el término se utiliza para referirse a los judíos que hablan lenguas
iranias.
En
el año 721 a. C., Asiria gobernaba
la mayor parte del mundo conocido y sus habitantes en el llamado reino del
norte (Israel), fueron llevados cautivos por los asirios. Sin embargo, un par de
décadas después, el Imperio Asirio se derrumbaría ante el ataque violento de
los babilonios.
Estaba
ya Babilonia, bajo el mando de Nabucodonosor y los pueblos vecinos no se
resistían ante sus nuevos amos. Nabucodonosor respondía rápida y salvajemente y
así cayó Judá en el año 586 a. Lo judíos fueron llevados a la majestuosa ciudad
de los jardines colgantes y se conoce esta larga temporada de judíos
expatriados, como “la cautividad de Babilonia”. Hasta que finalmente también le
llego su momento y el vigoroso reinado de Nabucodonosor terminaría en el año 562 a. C. Todo eso es lo que llamamos
Mesopotamia con sus ríos, el Éufrates y el Tigris en lo que muchos siglos más
tarde sería Irak.
Él,
rey de Babilonia, fue el último gran gobernante caldeo. Luego de su muerte, el
imperio decayó rápidamente. El paganismo de los babilonios tal vez provocaría
la caída de Nabucodonosor quien fue sucedido por Amil-Marduc quien reinó poco menos de dos años. Luego Neriglisar, cuñado de Evilmerodac,
gobernó solamente cuatro años, hasta que LabasiMurduc,
hijo del anterior, fue depuesto nueve meses después. Nabonido, era el caudillo del partido sacerdotal, y gobernaría
durante dieciséis años, desde el 555 al
539 a. C. , hasta la llegada de gran Ciro…
Nabonido o Nabonides de quien se ha sugerido era de
ascendencia asiria, y también se le ha propuesto un origen arameo, fue en realidad y
formalmente el último rey del Imperio Neobabilónico (556-539 a. C.). No
pertenecía, a una dinastía anterior, pero se sabe que ascendió al trono luego
del derrocamiento del joven rey Labashi-Marduk el año 556 a. C. Es posible que haya
legitimado su apropiación del trono mediante su casamiento con Nitocris, una
hija de Nabucodonosor II y
viuda de Neriglisar, pero esto no se ha podido confirmar.
El
rey Nabonido mostró especial interés por el dios lunar Sin y su templo
en Harrán, del que su madre –llamada Adad Adagupi– era sacerdotisa. La postura
más generalizada entre los especialistas solía ser, considerar que esta
preferencia de Nabonido por el dios lunar, habría sido mal recibida en
Babilonia, donde la posición del dios Marduk podría
haberse sentido amenazada por alguna idea panteísta o monoteista. Esta habría
sido una de las razones del retiro de Nabonido al oasis de Taima dejando el
reino en manos de su hijo Belshazzar (Baltasar).
La conquista musulmana de Persia
(633-654) fue la invasión del Imperio sasánida y gran parte de la región
irania oriental en Asia Central por parte de los ejércitos
del Estado islámico temprano (el Califato
rashidun u ortodoxo), en su mayoría árabes como parte de las primeras conquistas musulmanas, iniciadas
por Mahoma en
622. Le llegaría su final al Imperio
sasánida y se producirá la decadencia de la religión zooroastrica en Persia (Irán),
que había sido la religión oficial de la región desde la época del imperio
aqueménida (550 a. C.). También resultó en la asimilación de pueblos a la cultura
musulmana que de inmediato provocaría la persecución de los zoroastrianos por
parte de los primeros musulmanes lo que impulsó a muchos de ellos a huir hacia
el este, a la India, donde recibieron refugio de diversos
reyes.
Con el
paso de los siglos, la mayoría de los pueblos
iranios, incluyendo persas y kurdos,
pasó del zoroastrismo al Islam, sobre todo a su rama chiita.
Sin embargo, las experiencias de la civilización persa precedente no se
perdieron y fueron en gran parte absorbidas por la nueva entidad islámica.
La caída de los sasánidas se debió en parte a las luchas
clasistas y religiosas en su sociedad sin apoyo popular a un régimen elitista.
Existían conflictos entre los nobles con inestabilidad dinástica y se vivía en
una larga e infructuosa guerra contra los bizantinos. El califa Úmar decidió reemplazar al general Jálid ibn al-Walid
por un miembro importante de la tribu Quraysh, y desplegó una
caballería de treinta mil jinetes, a las órdenes del famoso Sahaba Sa'd ibn Abi Waqqas, contra las tropas persas. En la batalla que siguió,
dominaron inicialmente los iraníes, gracias a sus elefantes, pero al tercer día
de combate, los musulmanes tomaron ventaja por la velocidad de su caballería. El general persa cayó preso y fue decapitado.
En poco tiempo, los ejércitos árabes rechazaron un gran
contraataque de los sasánidas en la batalla de Jalūlā’, y
salieron vencedores de otros enfrentamientos en Qasr-e Shirin y Masabadhan. Desde Siria y del centro de Mesopotamia dos
contingentes árabes ocuparon el norte de Mesopatamia. Para el año 640, los
árabes controlaban toda Mesopotamia. Los musulmanes con su organización
y la determinación de su fe en su moral y su capacidad para reclutar fuerzas a
medida que se expandían, conduciría a la islamización de
Irán, la cual se incentivó a lo largo de siglos, y aunque algunos iraníes nunca
se convirtieron, existen evidencias de que las escrituras
zoroastrianas preislámicas fueron quemadas sistemáticamente y los sacerdotes zoroastrianos fueron
ejecutados. Ya en la Baja Edad
Media, el islam “chiita” se
había convertido en la religión predominante de Irán. Con el asesinato del califa Uthmán y la elección del cuarto y
último califa ortodoxo a Ali Ibn Abi
Talib en 656, estalló una guerra civil entre el califa y los
parientes del califa asesinado, los Omeya, encabezados
por Muawiya ibn Abi Sufyan, gobernador árabe de Siria, acusándolo de instigar el
crimen para provecho suyo. Este conflicto derivó después en el cisma
musulmán: suníes, chiitas y jariyitas.
Los judíos en Irán son denominados con los
términos: Kalimi, Yahudi es menos formal pero
correcto, Israel, que es incluso menos formal, y Jood o Johood,
utilizado de forma coloquial y que puede ser considerado ofensivo si lo usa un
no judío. En la actualidad, el término Judíos iraníes es
el utilizado para referirse a los judíos de la actual República Islámica de
Irán, pero en varios textos históricos, el término se utiliza para referirse a
los judíos que hablan lenguas
iranias.
Maracaibo,
sábado 4 de abril del año 2026