sábado, 4 de abril de 2026

Irán, hoy bajo el fuego…

 

Ahora que Irán está bajo el fuego de misiles que le descargan los judíos, y “su amigo” Donald Trump, en este contexto, casi que “preapocaliptico” puede ser interesante recordar que ejudaísmo es una de las religiones más antiguas practicadas en Irán y que esa presencia no es “de ahora”, en realidad se remonta al final de los tiempos bíblicos. 

Los judíos en Irán son denominados con los términos: Kalimi, y Yahudi que es menos formal pero correcto. Israel, es incluso menos formal, y Jood o Johood, utilizado de forma coloquial puede ser considerado ofensivo si lo usa un no judío. En la actualidad, el término Judíos iraníes es el utilizado para referirse a los judíos de la actual República Islámica de Irán, pero en varios textos históricos, el término se utiliza para referirse a los judíos que hablan lenguas iranias.

En el año 721 a. C., Asiria gobernaba la mayor parte del mundo conocido y sus habitantes en el llamado reino del norte (Israel), fueron llevados cautivos por los asirios. Sin embargo, un par de décadas después, el Imperio Asirio se derrumbaría ante el ataque violento de los babilonios.

Estaba ya Babilonia, bajo el mando de Nabucodonosor y los pueblos vecinos no se resistían ante sus nuevos amos. Nabucodonosor respondía rápida y salvajemente y así cayó Judá en el año 586 a. Lo judíos fueron llevados a la majestuosa ciudad de los jardines colgantes y se conoce esta larga temporada de judíos expatriados, como “la cautividad de Babilonia”. Hasta que finalmente también le llego su momento y el vigoroso reinado de Nabucodonosor terminaría en el año 562 a. C. Todo eso es lo que llamamos Mesopotamia con sus ríos, el Éufrates y el Tigris en lo que muchos siglos más tarde sería Irak.

Él, rey de Babilonia, fue el último gran gobernante caldeo. Luego de su muerte, el imperio decayó rápidamente. El paganismo de los babilonios tal vez provocaría la caída de Nabucodonosor quien fue sucedido por Amil-Marduc quien reinó poco menos de dos años. Luego Neriglisar, cuñado de Evilmerodac, gobernó solamente cuatro años, hasta que LabasiMurduc, hijo del anterior, fue depuesto nueve meses después. Nabonido, era el caudillo del partido sacerdotal, y gobernaría durante dieciséis años, desde el 555 al 539 a. C. , hasta la llegada de gran Ciro…

Esta historia de Nabonido, como el último rey de Babilonia quien mostraría especial interés por el dios lunar Sin y su templo en Harrán, fue revisada (https://surl.li/uqzoat) en este blog (lapesteloca) en agosto del año 2020. Todo eso, forma parte de una historia novelada de mi autoría que está en Amazon con el título de “Dos hermanos” novela breve, sobre una historia mesopotámica, aunque sabemos que el religioso rey Nabonido, pasó la mayor parte de su tiempo en el Oasis de Teima, en Arabia y los asuntos de estado en Babilonia, quedaron entonces en manos de Belsasar, hijo de Nabonido. De manera que sería bajo el mandato de Belsasar, cuando el pueblo de Babilonia disgustado por la corrupción prevaleciente en la nación fue sorprendido por un final avasallante con la llegada de Ciro el grande, el fundador del Imperio Persa y de la dinastía sasanida.

Nabonido o Nabonides de quien se ha sugerido era de ascendencia asiria, y también se le ha propuesto un origen arameo, fue en realidad y formalmente el último rey del Imperio Neobabilónico (556-539 a. C.). No pertenecía, a una dinastía anterior, pero se sabe que ascendió al trono luego del derrocamiento del joven rey Labashi-Marduk el año 556 a. C. Es posible que haya legitimado su apropiación del trono mediante su casamiento con Nitocris, una hija de Nabucodonosor II y viuda de Neriglisar, pero esto no se ha podido confirmar.

El rey Nabonido mostró especial interés por el dios lunar Sin y su templo en Harrán, del que su madre –llamada Adad Adagupi– era sacerdotisa. La postura más generalizada entre los especialistas solía ser, considerar que esta preferencia de Nabonido por el dios lunar, habría sido mal recibida en Babilonia, donde la posición del dios Marduk podría haberse sentido amenazada por alguna idea panteísta o monoteista. Esta habría sido una de las razones del retiro de Nabonido al oasis de Taima dejando el reino en manos de su hijo Belshazzar (Baltasar).

El reinado de Nabonido finalizó con la caída de Babilonia ante el rey persa Ciro el Grande. En ese momento el Rey Nabonido estaba ausente del reino, se encontraba en el oasis de Taima (Arabia) y su hijo Belshazzar, príncipe regente en la capital del reino murió durante la invasión persa. En los últimos años nuevas interpretaciones han puesto en duda esta concepción. De acuerdo con ellas, aunque no puede negarse la preferencia personal de Nabonido hacia el dios Sin, es difícil decir que él haya desvalorizado o negado otros cultos. No existen indicios de desórdenes internos que pudieran ser indicativos de lo contrario. Durante su estadía en Taima, no hubo intentos de derrocar a Nabonido, quien pudo regresar a Babilonia sin problemas y aquí es donde llegamos a los originales padres del Imperio Sasanida, los persas.

La conquista musulmana de Persia (633-654) fue la invasión del Imperio sasánida y gran parte de la región irania oriental en Asia Central por parte de los ejércitos del Estado islámico temprano (el Califato rashidun u ortodoxo), en su mayoría árabes como parte de las primeras conquistas musulmanas, iniciadas por Mahoma en 622.  Le llegaría su final al Imperio sasánida y se producirá la decadencia de la religión zooroastrica en Persia  (Irán), que había sido la religión oficial de la región desde la época del imperio aqueménida (550 a. C.). También resultó en la asimilación de pueblos a la cultura musulmana que de inmediato provocaría la persecución de los zoroastrianos por parte de los primeros musulmanes lo que impulsó a muchos de ellos a huir hacia el este, a la India, donde recibieron refugio de diversos reyes.

Con el paso de los siglos, la mayoría de los pueblos iranios, incluyendo persas y kurdos, pasó del zoroastrismo al Islam, sobre todo a su rama chiita. Sin embargo, las experiencias de la civilización persa precedente no se perdieron y fueron en gran parte absorbidas por la nueva entidad islámica.

La caída de los sasánidas se debió en parte a las luchas clasistas y religiosas en su sociedad sin apoyo popular a un régimen elitista. Existían conflictos entre los nobles con inestabilidad dinástica y se vivía en una larga e infructuosa guerra contra los bizantinos. El califa Úmar decidió reemplazar al general Jálid ibn al-Walid por un miembro importante de la tribu Quraysh, y desplegó una caballería de treinta mil jinetes, a las órdenes del famoso Sahaba Sa'd ibn Abi Waqqas, contra las tropas persas. En la batalla que siguió, dominaron inicialmente los iraníes, gracias a sus elefantes, pero al tercer día de combate, los musulmanes tomaron ventaja por la velocidad de su caballería. El general persa cayó preso y fue decapitado.

En poco tiempo, los ejércitos árabes rechazaron un gran contraataque de los sasánidas en la batalla de Jalūlā’, y salieron vencedores de otros enfrentamientos en Qasr-e Shirin y Masabadhan. Desde Siria y del centro de Mesopotamia dos contingentes árabes ocuparon el norte de Mesopatamia. Para el año 640, los árabes controlaban toda Mesopotamia. Los musulmanes con su organización y la determinación de su fe en su moral y su capacidad para reclutar fuerzas a medida que se expandían, conduciría a la  islamización de Irán, la cual se incentivó a lo largo de siglos, y aunque algunos iraníes nunca se convirtieron, existen evidencias de que las escrituras zoroastrianas preislámicas fueron quemadas sistemáticamente y los sacerdotes zoroastrianos fueron ejecutados. Ya en la Baja Edad Media, el islam “chiita” se había convertido en la religión predominante de Irán. Con el asesinato del califa Uthmán y la elección del cuarto y último califa ortodoxo a Ali Ibn Abi Talib en 656, estalló una guerra civil entre el califa y los parientes del califa asesinado, los Omeya, encabezados por Muawiya ibn Abi Sufyan, gobernador árabe de Siria, acusándolo de instigar el crimen para provecho suyo. Este conflicto derivó después en el cisma musulmán: suníeschiitas y jariyitas.

Los judíos en Irán son denominados con los términos: KalimiYahudi es menos formal pero correcto, Israel, que es incluso menos formal, y Jood o Johood, utilizado de forma coloquial y que puede ser considerado ofensivo si lo usa un no judío. En la actualidad, el término Judíos iraníes es el utilizado para referirse a los judíos de la actual República Islámica de Irán, pero en varios textos históricos, el término se utiliza para referirse a los judíos que hablan lenguas iranias.

Maracaibo, sábado 4 de abril del año 2026

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