domingo, 2 de diciembre de 2018

Los bóxers en la ficción



Los bóxers en la ficción   

El miércoles, 1 de noviembre de 2017 en este blog escribí la historia de CiXi la emperatriz y de Puyi, el último emperador de la China; el sábado, 12 de mayo de 2018, en este blog escribí igualmente sobre El Protocolo Bóxer (Tratado de Xinchou) (https://bit.ly/2z6Byqc).   De lo que creo, no se me ocurrió hablar es de “Los bóxers en la ficción”, ya que daría para bastante con la cantidad de cosas que se han dicho al respecto y en particular, en la actualidad se conversa sobre China y su influencia en este siglo XXI. Le recuerdo a mis lectores que se conoce por “la rebelión de los bóxers” al movimiento insurgente chino que se produjo en China entre 1899 y 1901.

Me referiré inicialmente a películas, donde la rebelión de los bóxers ha sido llevada al cine, específicamente en dos ocasiones. La primera fue en la película 55 días en Pekín (1963), realizada desde el punto de vista occidental por el director Nicholas Ray y protagonizada por Charlton Heston, David Niven y Ava Gardner, entre otros. 55 días en Pekín es un filme que se ambienta durante la rebelión de los bóxers y el sitio al que se vieron sometidos los extranjeros en las embajadas de Pekín en 1900. La película fue galardonada con el premio Laurel de Oro 1964 (2º lugar); a la mejor canción (Dimitri Tiomkin y Paul Francis Webster); y el 3°lugar al mejor drama de acción. En el filme, el mayor Matt Lewis (Charlton Heston), un infante de marina del ejército estadounidense, lidera una fuerza multinacional que defiende las embajadas, donde se encuentran las sedes diplomáticas, sitiadas por los rebeldes; el embajador británico reúne a los dignatarios para organizar la defensa, entre quienes destaca por su belleza la baronesa rusa Natalie Ivanoff (Ava Gardner), quien inicia una relación sentimental con el mayor Lewis. Los sitiados racionan comida y agua a la espera de refuerzos, mientras la emperatriz Tzu Hsi, líder del levantamiento intenta vencer la resistencia de los asediados con la ayuda del ejército chino, pero una alianza integrada por ocho países consigue sofocar la rebelión. 

En el segundo film, Pa kuo lien chun (1975), del hongkonés Chang Cheh, resulta ser un filme catalogado como de Kung-Fu, y en ella se interpreta a los propios bóxers como protagonistas. En otras películas, como en Érase una vez en China (Once upon a time in China, 1991), Jet Li interpreta al maestro de artes marciales Wong Fei Hung (1847-1924), que se vio inmerso en los disturbios de finales del s. XIX. En Los rebeldes de Shanghai (Shanghai Knights, 2003), es una secuela de Shanghai Kid.  Del este al oeste (Shanghai noon, 2000) se ambienta vagamente en esta época e incluye a un jefe bóxer como villano principal. No obstante, el filme incluye numerosos anacronismos y se aleja enormemente de la realidad histórica. 

El levantamiento de los bóxers sirvió así mismo de marco o referencia a producciones de diferentes medios, entre los que incluiría los siguientes: 1- El libro La Gran Dama, de Pearl S. Buck, trata en gran medida del antes y el durante de la rebelión bóxer. Hay que recordar que en 1938, menos de diez años después de publicar su primer libro, Pearl S Buck ganó el Premio Nobel de Literatura, siendo la primera norteamericana sobre la que recayó dicho galardón. Entre sus obras posteriores cabe mencionar La estirpe del dragón (1942), Los Kennedy (1970) y China tal y como yo la veo (1970). 2-  El libro de viajes de Pierre Loti Los últimos días de Pekín, donde este novelista francés reúne los artículos escritos como corresponsal dentro del ejército internacional y sus impresiones posteriores como viajero entre septiembre de 1900 y abril de 1901; 3-El primer capítulo del libro Mi siglo del escritor alemán Günter Grass consiste en un comentario irónico sobre la ocupación de Pekín desde el punto de vista de un soldado alemán. 

En un episodio de la serie de televisión Buffy Cazavampiros, se dice que el vampiro Spike, uno de sus personajes, mató a su primera cazavampiros durante la rebelión de los bóxers. La novela Momento en Pekín (Moment in Peking), de Lin Yutang, inicia su narración durante la rebelión de los bóxers, contándola desde el punto de vista de un niño. Los impostores, novela del colombiano Santiago Gamboa, cuenta la historia de una secta bóxer reconstituida en el 2007 que trata de recuperar un valioso manuscrito en poder de la Iglesia católica. La novela El palacio de los placeres celestiales (The Palace of Heavenly Pleasure), del escritor Adam Williams, nacido en Hong Kong y descendiente de una familia inglesa asentada en China desde el siglo XIX, está ambientada en la revuelta bóxer, centrándose en los hechos ocurridos en la ciudad de Shishan. En el álbum de Tintín El Loto Azul, escrito y dibujado por Hergé, el compañero chino de Tintín, Tchang, hace una referencia a la guerra que libraron los chinos contra los extranjeros a principios de siglo por su influencia colonialista, lo que Tintín identifica como la Guerra de los bóxers. El libro Farabeuf, del escritor mexicano Salvador Elizondo, tiene como base una fotografía de la última tortura y condena a muerte a los bóxer. En el videojuego Bioshock Infinite, la ficticia ciudad flotante de Columbia estuvo implicada en el levantamiento de los bóxers por disparar contra civiles chinos. 

Mississauga, Ontario,  2 de diciembre 2018

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