jueves, 23 de noviembre de 2023
Esquilo
miércoles, 22 de noviembre de 2023
Para hablar maracuchamente de los griegos…
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El Barroco y Góngora
lunes, 20 de noviembre de 2023
Estrellas de mar
domingo, 19 de noviembre de 2023
El IAP de la UCV
sábado, 18 de noviembre de 2023
Escritor/Lector
Pudiéramos hoy conversar sobre La Chinita porque es 18 de noviembre y estamos en Maracaibo, pero voy a hablare sobre “el oficio literario”, partiendo de que exista un verdadero “oficio” en cada escribidor. Algo que es tan real como el “oficio” del lector. Esto es una verdadera dualidad, que nace de una compleja relación de complicidad, ese binomio escritor-lector, al cual Sergio Ramírez en su libro “MentirasVerdaderas”(Alfaguara 2000), señalaba como de “el engañador y el engañado”, que podría verse igualmente como el del “seductor y el seducido”.
El tema parte de un principio: ya no hay historias que contar con novedosos propósitos, ahora y desde hace unos cuantos años, el escritor no necesita de tramas inusuales, no tiene que mortificarse buscando novedades para entusiasmar a sus lectores, pues todos los relatos conllevan amor y odio, celos y venganza, ambición desmedida, la locura del poder y siempre al final, estará la muerte, mientras pasan una y otra generación en medio de la inconmovible condición humana, que es fuente viva y generadora todos los relatos…
Eduardo Liendo en el Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Colorado en Boulder, Estados Unidos, en agosto de 1996, pronunciaría una charla titulada “Reflexiones en torno al oficio de escritor y la creación novelística” y esbozaría algunas de sus ideas ya antes publicadas en el libro Poética de la Novela de la editorial Memorias de Altagracia. Partiendo de sus sólidos principios, Liendo afirmaba que: “la primera cualidad indispensable para el escritor parece ser, o debe haber sido en una época de su vida, la de lector” y señalaba a continuación que “la escritura literaria, como el canto, se aprende al principio por imitación",
El escritor debe aprender a utilizar todos los recursos a su alcance para provocar en la mente del lector la sólida convicción de percibirse integrado a lo que está conociendo y va digiriendo a través de la lectura de un cuerpo narrativo que ha sido articulado por el escritor, hábil conocedor de los vericuetos de su trama y cuyas piezas, como las de un rompecabezas se las habrá ido ofreciendo cuidadosamente al lector quien maravillado va abriendo un cubo dentro de otro como quien va destapando matrioshkas rusas de sorprendentes tonalidades multicolores.
Hemos repetido la frase de que “Para poder escribir bien hay que leer bien” y cito nuevamente párrafos de mi novela Escribir en La Habana:“Leer siempre es difícil, es complejo, leer un libro es más complicado que leer un periódico... “Un libro puede leerse dos o más veces, la literatura es para releerla... “Lo que cada quien encuentre en los libros, depende más del lector que del autor, sobretodo del lector que sea capaz de releer”.
Todo cuento, tiene un comienzo, un meollo y un final y es mucho más breve que la novela. He comentado en otras ocasiones, que escribir un cuento brillantemente, es una verdadera proeza, y que la novela, es diferente, aunque ciertamente es uno de los géneros más sensibles y más complejos de la literatura. “Multiforme y proteica” decía Pio Baroja que era la novela (https://tinyurl.com/3dhypaha), señalando que “la novela lo abarca todo”. La novela es como la vida reinventada y puede parecerse a componer música, pues debe poseer una estructura precisa con cierto tono y un ritmo particular. El instrumento de cada obra, no es otro que el lenguaje.
En “Escribir en La Habana”, uno de los personajes, interesado en la literatura reflexionaría así: “Pienso que en el lenguaje que usa el escritor reside el éxito de su obra. No es solo el fondo del cuento, el secreto está en el tratamiento de excelencia que le dé a las letras, porque el tema, bueno ya probablemente todo está dicho”. Más adelante el mismo personaje, ella, dirá ...“Para escribir yo no quisiera plagiar la realidad, esa está en la prensa... Yo no escribiré para relatar mis vivencias, una debe escribir para inventar la vida”.
Uno de los aspectos singulares de la escritura literaria como oficio, implica leer y releer lo escrito hasta lograr el tono y el ritmo adecuados a la acción. No creo que la creación literaria pueda ser vista como un proceso sencillo y ya en oportunidades previas, he citado a Gustave Flaubert quien en 1853 se refirió en varias cartas a escribir como un oficio. Él hablaba sobre la creación de su gran novela “Madame Bovary”, cuando en ella, según Flaubert, para escribir tan solo treinta páginas de un episodio, se demoró más de tres meses para lograr, según sus propias palabras “tratar de trasladar los valores de una sinfonía a la literatura”.
En junio del 2019, hablamos en lapesteloca sobre Fernando Pessoa (Lisboa 1888-1935), el escritor más representativo de la poesía portuguesa del siglo XX, y también sobre Franz Kafka (Praga 1883-1924) el escritor checo en lengua alemana que renovaría la novelística europea en las primeras décadas del siglo XX. Para hablar de estos dos personajes de la literatura universal, me referí a un artículo de la escritora española de Galicia, Esther Domínguez Soto (1953) “Cuando nosotros somos la crisis. Kafka y Pessoa”, se titulaba el artículo publicado en “Letralia” en mayo del 2019 donde se establecía una interesante comparación entre ambos escritores.
“El checo Franz Kafka (1883-1924) y el portugués Fernando Pessoa (1888-1935), dos personas que vivieron vidas paralelas, inmersos en sus crisis personales y se definieron con adjetivos muy parecidos:solitario, fracasado, hipocondríaco o insociable y taciturno”. Ambos trashumantes en sus propias ciudades. Pessoa vivió en casas de familiares y en varios pisos alquilados, y Kafka residió en el hogar familiar, en las viviendas de sus hermanas, en pisos de alquiler y en una casita en el Callejón de los Alquimistas de Praga. Estos dos personajes de la literatura analizados en lapesteloca al analizar sus vidas, me ha regresado al tema de que al escribir, se es testigo de su tiempo, de su época, y aunque se refiera a otros tiempos, serán usualmente vivencias personales y las emociones subconscientes de los escritores las que llenen las cuartillas de cada uno y valgan para la creación literaria.
Por muy distópicos que sean (https://tinyurl.com/mr2j4y23) algunos libros en ocasiones de estirpe realmente postapocalíptica, sobre ellos, a mediados de este año 2023 elabore un listado de los 11 mejores “libros distópicos”, y sobre estas la creaciones literarias, siempre regresamos a los tópicos que mencionaba Sergio Ramírez en sus “Mentiras Verdaderas” todos los relatos conllevan de una u otra manera, el amor y el odio, los celos y la venganza, la ambición, la locura del poder y la muerte para establecer esa silente conexión entre el lector y el autor que escribió el cuento o la novela.
Concluyo recordando nuevamente que hoy es el dia mas importante para la colectividad zuliana; dia de la Virgen de Chiquinquira, patrona del Zulia.
Maracaibo, sábado 18 de noviembre del año 2023
viernes, 17 de noviembre de 2023
Yul Brynner
Yul Brynner es el actor “cabeza pelada” se dio a conocer haciendo de, el rey King Mongkut en Broadway y en la película (https://tinyurl.com/mnmnk92d ) “El Rey y yo” -The King and I-, pero gran parte de su historia personal se la inventó el mismo. Cinefilo al fin, nunca he olvidado su reiterativo etcetera, etcetera, etcetera...
Nació como Yuliy Borisovich Briner en Julio del año 1920, in Vladivostok, Rusia. Era hijo de Boris Yuliyevich, un ingeniero de minas con antepasados Suizo-germanos y rusos y su madre fue Marousia Dimitrievna, quien había estudiado para ser actriz y cantante. El ingeniero Boris en 1923 viajo a Moscú y conoció a Katya Kornukova en una función de teatro, se enamoró de ella y decidió quedarse en la capital dejando atrás en Vladivostok a su mujer con su hijo Yuliy y Vera la hermana mayor quien con los años se haría bien cantante y llegaría a presentarse en la Opera de Nueva York.
Cuando Yiliy tenía 12 años, con su madre y su hermana Vera se mudaron a Paris donde vivieron con una familia Romani. Yiliy aprendería francés y a tocar la guitarra; cantando en ruso trabajaría en algunos centros nocturnos parisinos. Su inquietud lo llevaría a ingresar en un circo iniciándose con trapecista y trabajaría durante cinco años hasta cesar su actividad tras sufrir accidentes y lesiones en su espalda.
Su madre se enfermó de leucemia y el joven Yiliy se hizo cargo de ella y se mudaron a China durante un par de años; su hermana Vera persiguiendo su carrera de cantante emigraría a los Estados Unidos y cuando en 1940 la salud de su madre mejoraba, ambos partieron también hacia Nueva York vía Japón y San Francisco. Brynner ingresando en los Estados Unidos hablaba ruso, chino y francés pero poco sabia del inglés que muy pronto absorbería, tanto como que ya en 1941 viviendo en Nueva York formaba parte del drama de Shakespeare Twelfth Night en Broadway.
Al comenzar la segunda guerra mundial, su conocimiento de los idiomas le asigno un cargo en la US Office of War Information y aprovecho para seguir mejorando su francés y con el actor ruso Micheal Chekhov aprendería las técnicas de Stanislavski en actuación "Method Acting" para aquellos días popularizado por artistas como Clint Eastwood, Jack Palace y Marilyn Monroe, pero en aquellos días de guerra no era facil trabajar como actor y posaria con poca ropa para fotógrafos de Harper's Bazaar y Vogue, fotos que en 1955, fueron usadas por el famoso sexólogo Dr. Alfred Kinsey.
En 1944 se casó con Virginia Gilmore, actriz de cine y de Broadway el matrimonio duraría hasta 1960 cuando se separaron, pero en 1946 tuvieron su único hijo, Yul 'Rock' Brynner, cuyo nombre "Rock" se debía al legendario boxeador Rocky Graziano. Rock Brynner es ahora historiador y publico un libro: "Yul: The Man Who Would Be King".
Brynner trabajaba para CBS como director en una serie: Studio One, entre 1948 y 1958, que tuvo 17 directores (incluyendo a Brynner) con 467 episodios. Brynner dirigiría otros TV shows como Starlight Theatre, Actor's Studio, Danger, and Sure As Fate.
El primer trabajo en cine para Yul Brynner se dio en 1949 en Port of New York, en un filme dirigido por Laszlo Benedek, una especie de pseudo-documental que lo condujo a interesarse de nuevo por la actuación. Entonces le ofrecerían el guion de una obra de Broadway de los compositores-músicos Rodgers y Hammerstein, el año 1951, para el papel del Rey Mongkut en The King and I. La suerte de esta circunstancia definiría su carrera profesional.
Yul Brynner representaría ese papel 4.625 veces, en Broadway, y en reapariciones durante 1977, 1979, y el año 1985. Ganaría los Premios Tony a la mejor caracterización actoral en las producciones musicales de Broadway y Hollywood impresionado por su capacidad actoral le ofreció con la Twentieth Century Fox adaptar su papel en la pelicula The King and I . En 1956, Brynner se ganaría el premio de la Academia como mejor actor.
Brynner paso a ser una de las 10 personas afortunadas por ser ganadoras de ambos premios Tony y Oscar por el mismo papel - In 1972 he reprensetaria de nuevo su papel en Anna and The King, una versión de televisión para CBS con 13 episodios.
Poco despues de que Brynner tuviera tanto exito con El Rey y yo, Cecil B. de Mille lo quiso ver como el Faraon Ramses II en su filme epico Los Diez Mandamientos de 1956 y Brynner coprotagonizo con el Moises Charlton Heston lo que le valio como un gran impulso en su carrera actoral.
Después de su matrmonio con Virginia Gilmore y de su hijo “Yul Rock”, comenzó a hacer historia y una de sus conquistas fue la famosa Marlene Dietrich, 16 años mayor que Brynner quien tendria 5 hijos; tendría una hija (Lark Brynner) con Frankie Tilden; luego se caso con la modelo chilena Doris Kleiner-y tendrían a Victoria Brynner en 1962.
En 1960, Yul Brynner y Steve McQueen interpretaron The Magnificent Seven, un filme de vaqueros que recordaba la historia japonesa de 1954 Los 7 samurais. A pesar de estos exitos Brynner comenzo a tener problemas finacieros ya que en 1943 se habia nacionalizado norteamericano y el impuesto sobre la renta le obligaba a pagar una suma considerable y este emigro a Suiza renunciando a su ciudadania norteamericana.
En 1971 se casaría por tercera vez con la socialista francesa Jacqueline Simone Thion de la Chaume, en 1971 y en 1974 y 1975 ellos adoptarían a dos niñas vietnamitas Mia Brynner and Melody Brynner. En 1983 a la edad de 62 años, Yul Brynner se caso nuevamente con Kathy Lee, una bailarina de Malasia de 26 años a quien conocía desde los tiempos de la filmación de El Rey y yo. A Yul Brynner se le hizo en 1963 el diagnostico de cáncer en las cuerdas vocales que al final resultaría sr une cáncer del pulmón y el actor fallecería a la de edad 65 años.
Maracaibo, viernes 17 de noviembre del año 2023