viernes, 21 de abril de 2023

Una nave espacial, perdida…


Cuando Oumuamua fue descubierto en octubre de 2017 ya estaba saliendo de nuestro Sistema Solar, y se pensó que era un cometa, idea que fue descartada de inmediato, ya que carecía de cola y de su “cabellera”. Consideraron que podía ser un asteroide pero el objeto aceleraba su velocidad, en lugar de disminuirla, y esto planteó la exótica hipótesis de que se tratase de una nave espacial enviada por otra civilización, teoría que sigue apoyando firmemente el astrofísico de Harvard Avi Loeb-.

Oumuamua se clasificó como un asteroide, y cuando luego aceleró, se descubrió que tenía propiedades más similares a las de los cometas. Oumuamua, en realidad está descrito como el primer objeto venido de más allá del Sistema Solar detectado por la tecnología humana (https://bit.ly/3zRe7Pq).


Avi Loeb, fue uno de los primeros en estudiar a fondo el objeto interestelar, y su conclusión fue que se movía demasiado rápido a lo largo de una órbita extraña y no dejaba rastro de gas o escombros a su paso, y por todas estas circunstancias pensó en que solo había una explicación concebible: “el objeto era una pieza de tecnología avanzada creada por una civilización alienígena lejana”.

Este “Avi” no es como dicen por ahí “un cacha e palo”, no… Abraham "Avi" Loeb (Israel,1962) es un físico-teórico estadounidense especializado en astrofísica y cosmología que ocupa desde el 1 de julio de 2012 la cátedra Frank B. Baird Jr. de Ciencia en la Universidad de Harvard. Director del departamento de Astronomía de Harvard desde el año 2011; desde 2016 es Presidente de la Comisión Consultiva del proyecto Breakthrough Starshot (para lanzar naves muy ligeras, con forma de vela, hacia las estrellas más cercanas utilizando láser para impulsarlas) “Avi” es, además de la Iniciativa de Agujeros Negros de Harvard, desde 2007 es también director del Instituto de Teoría y Computación (ITC) del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian.

El 27 de noviembre de 2018, Avi Loeb y su estudiante de la Universidad de Harvard, Amir Siraj, propusieron buscar objetos similares a Oumuamua que hubiesen acabado atrapados en el Sistema Solar como resultado de una pérdida de energía orbital por un acercamiento a Júpiter, e identificaron 4 posibles objetos interestelares atrapados (2011 SP25, 2017 RR2, 2017 SV13 y 2018 TL6) y propusieron futuras misiones para visitarlos.

Aunque Avi Loeb insistiría en que Oumuamua era una nave extraterrestre, en 2023 parece haberse resuelto el misterio de la extraña aceleración de Oumuamua, “el primer visitante interestelar”, desvelando que el inusual empuje de este cuerpo estelar se debe a impulsos proporcionados por el hidrógeno molecular… Este nuevo estudio propone que en realidad Oumuamua es un fragmento de un planetesimal -el germen de un planeta en formación- que fue completamente expulsado de su sistema estelar.

Las colisiones planetarias no son desconocidas en un sistema planetario en formación; y en realidad se cree que nuestra propia Tierra fue aplastada por otro objeto del tamaño de un planeta tan grande como Marte, que rompió un fragmento del que se originó nuestra Luna, aunque suene poco romántica esta teoría. En el caso de Oumuamua, el fragmento habría sido también expulsado por completo de su sistema.

De acuerdo con lo que los astrónomos observaron con Oumuamua, la desgasificación a medida que su hielo se sublima les da a los cometas una fuente adicional de aceleración, y esto sugiere que Oumuamua es de alguna manera similar tanto a un cometa como a un asteroide. En realidad esta teoría no es nueva, ya que en 2020, Seligman fue coautor de un artículo en el que proponía que la aceleración de Oumuamua podría atribuirse a la sublimación del hidrógeno molecular (H2), hidrógeno molecular que es muy difícil de detectar en el espacio, ya que no emite ni refleja luz; si Oumuamua estuviera desgasificando hidrógeno molecular, no podríamos verlo de la forma en que solemos ver los restos de la actividad cometaria.

Sin embargo, otros estudios desmintieron la posibilidad de que este cuerpo fuese un iceberg de hidrógeno molecular, por lo que, Bergner y Seligman volvieron a replantearse el modelo para determinar cómo el objeto podría contener y sublimar este gas, que respondería a su inusual aceleración, indicando que una explicación plausible es a través de la irradiación de un cuerpo rico en hielo de agua. A medida que la radiación ionizante golpea el objeto, los procesos radiolíticos dividirían las moléculas de agua para producir hidrógeno molecular. Un proceso de calentamiento y un proceso de recocido (por el que el objeto se calienta a ciertas temperaturas para luego irse enfriando paulatinamente) explicaría que el hidrógeno molecular se escapase y produjera esta aceleración extra.

Sin embargo, estas teorías serán imposible de probar con Oumuamua, ya que ahora está muy lejos del alcance de nuestros telescopios, aunque, aun así, los investigadores señalan que futuros hallazgos de otros viajeros interestelares podrán probar su hipótesis. Bergner y Seligman, insisten en que a pesar de que hace mucho que partió del Sistema Solar. “Las futuras detecciones de cuerpos pequeños con aceleración no gravitacional y coma débil podrían proporcionar información sobre los orígenes de Oumuamua”…

Cada vez se cree menos en que pudiese ser una nave espacial varada que quizás fue enviada por otra civilización hace mucho tiempo -la teoría que todavía sigue apoyando firmemente el famoso astrofísico de Harvard Avi Loeb-. 

Maracaibo, viernes 21 de abril del año 2023

jueves, 20 de abril de 2023

…antes de Hastings


En la Edad Media, la Inglaterra que todavía era anglosajona fue invadida en innumerables ocasiones y hasta fue conquistada por los vikingos que se convirtieron en sus reyes a principios del siglo XI. Fue aquella época al estilo feudal, violenta, y despiadada. En 2022, escribí sobre ese país, desde Londres algunos artículos sobre sus reyes (https://bit.ly/3hWV2WY) y hasta uno con el título de, “no quise ser inglés” (https://bit.ly/3KlhHGp), regreso hoy ya en 2023…

En el 911 el territorio normando fue cedido como feudo por el rey Carlos III de Francia a un líder vikingo llamado Rollón. De esta manera se esperaba acabar con las violentas expediciones de estos pueblos nórdicos contra Francia. Los nuevos habitantes se mezclaron con la población local, asumieron la cultura y adoptaron el cristianismo. Normandía prosperó y sus fronteras se expandieron al oeste.

En 1002 el rey inglés Etelredo II se casó con Emma, hermana de Ricardo II de Normandía y tuvieron tres hijos, uno de ellos habría de ser Eduardo el Confesor. Al año siguiente, en 1013 el rey danés Svend I invadió Inglaterra y se apoderó del país. La familia real tuvo que trasladarse a Normandía y estando en el exilio, un año más tarde, en 1014 el monarca danés murió y Etelredo regresó a Inglaterra y se apoderó de ella, pero estaba allí un hijo de Sven, de nombre Canuto, quien también reclamaba el trono y comenzó una lucha por el país hasta dos años después en 1016 cuando que Etelredo murió, y la historia hubo de continuar ya que un año después Emma volvió a Londres y se casó con Canuto el nuevo monarca, con el que procreó tres hijos. Hardicanuto era el mayor…

Para asegurar su posición en el país, Canuto había decidido casarse con la reina madre, la viuda del anterior rey Etelredo II, Emma de Normandía (1017), estableciendo desde entonces relaciones políticas y comerciales entre Inglaterra y Normandía, esperando gobernar a la manera cristiana, de la que Emma era profundamente devota. Considerando a Emma como su legítima esposa, Canuto nombrara al hijo de ambos, heredero en lugar de los hijos de su anterior unión.

Canuto Hardeknut (El Fuerte) (1018 -1042), sería el rey de Dinamarca (1035-1042) y de Inglaterra (1035-1037 y 1040-1042) al suceder a su padre. En 1035 cuando murió Canuto, Emma, quien no sentía amor por los hijos de su primer matrimonio quienes además estaban en el exilio, apoyó a Hardicanuto que estaba en Dinamarca, por lo que la nobleza sajona prefirió como rey a Haroldo Harefoot, el hijo bastardo de Canuto y Aelgifu.

Haroldo Harefoot, hijo ilegítimo de Canuto y Aelgifu, asumió la regencia de Inglaterra. Hardicanuto, el hijo legítimo de Canuto con Emma de Normandía (la viuda de Etelredo II), asumió la corona de Dinamarca y la de Inglaterra -aunque poco después Haroldo, aprovechando su ausencia, se proclamó rey-. Noruega se rebeló bajo el mando de Magnus el Noble. En 1037, Alfredo de Wessex (el hijo de Emma de Normandía y Etelredo II,( y por lo tanto medio hermano de Hardicanuto) reclamó el trono de Inglaterra.

Godwin se enteró de su llegada antes que nadie, lo capturó, según otros lo traicionó fingiendo ser su aliado para luego entregarlo a las fuerzas de Haroldo Harefoot. Alfredo fue cegado y asesinado poco después. En marzo de 1040, Haroldo Harefoot murió y Godwin apoyó el ascenso de Hardicanuto al trono de Inglaterra.

Godwin de Wessex era uno de los señores más poderosos de Inglaterra durante el reinado de Canuto el Grande y sus sucesores, había sido nombrado por el rey conde de Wessex. Había nacido en el año 1001, y descendía en séptima generación del rey Etelredo I de Wessex, hermano mayor de Alfredo el Grande. Después de la muerte de su padre en 1014 desde muy joven Godwin, lograría recuperar la fortuna de la familia. En 1035 cuando murió Canuto, sus reinos fueron divididos entre tres gobernantes rivales.

Haroldo murió en el 1040 y Hardicanuto entonces fue coronado rey, y en 1041 invitó a su medio hermano Eduardo el Confesor a Inglaterra para gobernar como corregente. Este volvió después de 27 años a su patria. En 1042 murió Hardicanuto y Eduardo se convirtió en rey con el apoyo de Godwin de Wessex, el noble más fuerte de Inglaterra.

Cuando en junio de 1042, Hardicanuto falleció, de inmediato Godwin apoyó las aspiraciones al trono de su medio hermano Eduardo el Confesor. Eduardo era el otro hijo de Emma y de Etelredo II, quien pasó la mayor parte de los treinta años anteriores exiliado en el ducado de Normandía. Su reinado restauró la casa real de Wessex, los Cerdicingas, en el trono de Inglaterra.

El nuevo soberano llevó a Inglaterra a algunos normandos, a los que designó para cargos eclesiásticos y administrativos. En 1043 nombró a uno de estos normandos, Roberto, como obispo de Londres, el cual se convirtió en el consejero más poderoso del rey. En 1045 Eduardo se casó con Edith, hija de Godwin de Wessex. Los hijos de este noble, Svend y Haroldo, obtuvieron tierras en el sur de Inglaterra, lo que hizo más poderosa a esta familia.

En septiembre el conde normando de Bolougne visitó a Eduardo y sus hombres tuvieron una riña en Dover. Eduardo ordenó a Godwin como conde de Kent castigar el acto, pero este se negó. El arzobispo Roberto aprovechó la situación para acusar a Godwin de conspirar para matar al rey. Eduardo le tenía un desprecio especial, porque por su causa su hermano Alfredo había sido capturado en 1036 por Haroldo, quien lo asesinó. A pesar de su responsabilidad en la muerte de Alfredo, Godwin aseguró su poder en el reino al casar a su hija mayor Edith con Eduardo el 23 de enero de 1045. Godwin pronto se convertiría en el líder de la oposición a la influencia cada vez mayor de los normandos en Inglaterra -consejeros, nobles y sacerdotes que el rey Eduardo había traído consigo a su regreso.

En septiembre del año 1051 estaba exiliado del reino por rehusarse a castigar a la ciudad de Dover por la violenta revuelta que allí se desató durante la visita de Eustaquio II de Boulogne, Godwin volvió el año siguiente con una fuerza armada, obligando a Eduardo a que le devolviese su condado. Godwin murió víctima de un ataque de apoplejía en el castillo de Winchester, el 15 de abril de 1053, a los 52 años de edad, siendo sepultado en la abadía de Winchester.

A mediados de la década de 1050 Eduardo se dedicó a disminuir el poder y la influencia de los Wessex. Godwin había muerto en 1053 y le sucedió Haroldo, pero el rey no designó más miembros de esa familia para ocupar condados, aunque ya los Wessex controlaban casi toda Inglaterra, la sucesión del rey, estaba en disputa. En 1052 Guillermo de Normandía había visitado a Eduardo y el rey le prometió nombrarlo sucesor. Eduardo había puesto su confianza en los Wessex y quizás terminó aceptando que Haroldo fuera el sucesor. Haroldo reconoció la promesa hecha a Guillermo, pero sostuvo que la opinión del rey había cambiado en su lecho de muerte. Inglaterra quedó a merced de la guerra y su destino pronto cambiaría de manos de un nuevo soberano que sellaría su victoria con sangre.

A la muerte sin hijos de Eduardo el Confesor rey de Inglaterra en enero de 1066, Haroldo fue coronado y tuvo que afrontar las invasiones de la isla por Guillermo, su propio hermano Tostig y del rey de Noruega Harald Hardrada quienes desembarcaron en el norte de Inglaterra y vencieron a un ejército inglés, reclutado apresuradamente, en la batalla de Fulford (Sept 1066). Días después por el rey Haroldo los derrotaría en la batalla de Stamford Bridge. Muertos Hardrada y Tostig quedaron el rey inglés y Guillermo duque de Normandía quien desembarcó el 28 de septiembre de 1066 al sur de Inglaterra.

La batalla de Hastings se libró el 14 de octubre de 1066. El ejército franco-normando del duque Guillermo II de Normandía se enfrentó con el ejército anglosajón del rey Haroldo II y así se dio inicio a la conquista normanda de Inglaterra. Siglos pasan y a pesar del Canal de La Mancha y de 100 años de guerra, desde entonces los Normandos, y sus reyes hijos de Eleonor de Aquitania, son los soberanos del UK aunque los británicos insistan en que no son europeos…        ¡Así son las cosas!

Maracaibo, jueves 20 de abril del año 2023

miércoles, 19 de abril de 2023

Platicando


Quisiera regresar, 16 años atrás, cuando justamente el año 2016 se publicó mi última novela “Vesalio el anatomista” cuya presentación en el Museo de Artes Gráficas de esta ciudad estuvo a cargo de mi amigo el sociólogo Miguel Ángel Campos. Inexorable el tiempo ha transcurrido y si bien, es cierto no he podido volver a publicar otra novela, he escrito en este blog más de 1800 artículos de no más de 3 cuartillas c/u que suman un promedio de 5.500 páginas, de muy variada etiología… Ahora, -así es la vida- sin haber vendido nunca mi novela, ando penando para recuperar algunos ejemplares de la misma…

Luego de estas pretenciosas aseveraciones, regreso a transcribir parte de una conversación novelada con mi maestro Ruy Pérez Tamayo sobre el personaje en cuestión que ayudarán a regresar con la memoria a vivencias que plasmadas en el texto nos traerán de vuelta recuerdos de un pasado lejano ya, más nunca olvidado.

Corría el mes de abril, iniciándose la década de los setenta del pasado siglo XX, cuando organizamos en Maracaibo, el Primer Simposio Venezolano de Patología Ultraestructural, y Ruy había asistido al evento como uno de nuestros famosos patólogos invitados; por ello, en el momento de re encontrarnos, el año 2013 en Oaxaca, México, no entendía yo el motivo de traer a colación el tema de su lejana visita a nuestra tierra, por lo que esperé atento por sus palabras.

-Es que, me dijo, -debes recordar cuando nos llevaste a tu laboratorio en aquellos días y lo digo porque tengo presentes mis comentarios sobre lo que allí ustedes estaban haciendo.

-Ciertamente, afirmé. -Para mí han sido imborrables aquellos días, y tengo presente su visita, así como la oportunidad cuando puede escucharle hablarnos de lo que usted llamó el experimento más romántico de la medicina, aquel que ideó Elías Metchenikov a orillas del Mar Negro, con la espina de una rosa clavada en una transparente estrella de mar. Desde entonces aprendimos como la observación de lo que allí aconteció le permitió a Metchenikov vislumbrar hasta donde habrían de llegar las fronteras de la inmunología. Ruy sonrió afirmativamente y me preguntó aparentando curiosidad.

-Es verdad, pero… ¿Cuándo te hablé yo sobre el pintoresco viejo, Elías?

Yo quise recordarle que había sido en la misma oportunidad de su primera visita a mi tierra natal, en 1971 durante una charla que ofreció en el auditórium del Colegio de Médicos del Estado Zulia con el sugestivo título de “El elefante y la Echerichia coli”. Nos hablaría sobre la patología experimental y la anécdota sobre Metchenikov fue uno de los muchos inolvidables detalles surgidos durante aquella plática.

-Es cierto, me respondió sonriendo.

Yo, quizás desviando la plática de mi maestro Ruy quise preguntarle algo sobre el sabio de Efeso.

-¿Es cierto que por sus proverbios es qué mejor conocemos a Heráclito? Él asintió, informándome que posiblemente influenciado por conceptos astronómicos heredados de la civilización mesopotámica, la visión del mundo y del universo del filósofo griego era cósmica, con el fuego como elemento básico. Le comenté que en algo me recordaba a Lavoisier por aquel aforismo de que nadie se baña en un río dos veces porque todo cambia en el río y en quién se baña. ¿Todo se transforma entonces?

-Para Heráclito,- concluyó Ruy, -Todo fue, es y será fuego, en el fondo su pensamiento era el mismo de los presocráticos. Pero continuemos con nuestra conversación sobre Vesalio…

Yo insistí en que hiciera otro paréntesis, pues tenía gran curiosidad, para que me contase la manera cómo había llegado a poseer tan variada información alrededor de la infancia y de la juventud de Vesalio. Ruy me comentó sobre algunas de sus fuentes; me habló de un artículo que detectó el año 1982 en el Boletín de la Fundación Jiménez Díaz, en el cual se hablaba sobre uno de los médicos de Felipe II y como ese médico se refería al cáncer, un mal que denominaba el cancro y hasta mencionaba sus metástasis que denominaban las permutas. Ante mis preguntas sobre Vesalio Ruy me dio algunas pistas para entender el origen preciso de sus acotaciones. Me explicó para ejemplificar una de sus vías de acceso a documentos incunables, como lo había logrado a través de un viejo amigo, el profesor Alfred A. Knopf, un estudioso de la obra de H. Cushing “A bio-bibliography of Andreas Vesalius”. Él había logrado precisar datos de mucho valor en la oportunidad de conversar personalmente con el profesor Knopf durante varias reuniones sostenidas el año 1963 en Nueva York. Ciertos detalles sobre las ideas expuestas por Vesalio alrededor de su infancia y de su adolescencia, provenían precisamente de documentos manuscritos, algunos incunables que le fueron presentados para la época por su amigo el profesor Knopf. Me comentó Ruy, que Alfred Knopf era una fuente confiable. Había sido un importante historiador de la casa Random House y del Knopf Doubleday Publishing Group. Sobre éstos y otros legajos de quebradiza factura, pudimos volver a través de copias que gentilmente le habían sido cedidas, y que él había conservado celosamente, algunas de las cuales pude examinar personalmente en sus originales. Sobre varias de éstas evidencias, Ruy había trabajado arduamente durante una larga temporada a mediados de la década de los noventa en el pueblo de Bellagio. Es una maravillosa aldea situada frente al lago Como, me explicó, y luego me relató cuanto había disfrutado familiarmente, en aquellos días, Conversamos un rato sobre estos temas, más relacionados con la medicina medieval que con la historia del joven flamenco… Un momento después, Ruy prosiguió su relato.

-En 1528 el joven Vesalio ingresaría en la Universidad de Lovaina para cursar el Pedagogium Castrenses, regido por los Hermanos de la Vida Común. Allí perfeccionó su latín, adquirió conocimientos sobre griego, y siguió leyendo a los autores que ya había conocido en la biblioteca de su casa paterna. Desde entonces mostró definido interés en la anatomía de toda clase de animales pequeños, incluyendo, y esto lo decía él mismo, a “nuestras comadrejas”, a las que ya había disecado. Éste de las comadrejas, es un detalle que pareciera un dato post hoc, propter hoc. Así me dijo riendo Ruy y yo hice un ademán afirmativo, pues conocía de las tres comadrejas en el escudo familiar de los Wessel, además de la pasión que sentía Andrés por la disección de animales. Sobre éste asunto, Ruy insistió en un detalle particular diciéndome.

-En el caso de Vesalio, todos sus biógrafos apuntan a que, desde muy joven, el muchacho estaba realmente interesado en la anatomía de los seres vivos, lo cual vale para entender muchas cosas sobre la manera como encaminó el rumbo de su vida. Esto de la anatomía tendría que estar apoyándose, evidentemente, en su interés por ampliar sus conocimientos y continuaría con la suerte de poder acceder a la lectura de obras que para el común de los jóvenes de su época no eran accesibles. En eso, lo aprendido con su padre, su abuela y toda la tradición familiar fueron sin duda un acicate.

Mi maestro Ruy, quiso adelantarse a la oportunidad de ofrecerme detalles sobre la estrecha relación de Vesalio con su abuela, y de cómo y cuanto pudo influir ésta en su arraigo a las costumbres y tradiciones flamencas. Presiento que puede haber sido importante, me dijo Ruy, para considerar hasta cual punto esos resabios brabanzones, más que su visión italiana del mundo, influirían en las dificultades que años más tarde tuvo que soportar para que los españoles lo aceptasen en la corte de Felipe II.

( Como dicen en las charlas, aquí digo: fin de la cita ).

Maracaibo, 19 de abril, antes era un día de fiesta nacional… Estamos en el año 2023

martes, 18 de abril de 2023

El método paranoico-crítico


El método paranoico-crítico es una propuesta del pintor surrealista Salvador Dalí (1904-1989) quien encontraba interesante la habilidad que transmite “la paranoia” al cerebro para poder percibir enlaces entre objetos que racionalmente o aparentemente, no se hallan conectados. Dalí describía el método paranoico-crítico como un “método espontáneo de conocimiento irracional basado en la objetividad crítica y sistemática de las asociaciones e interpretaciones de fenómenos delirantes”.

 

Este método fue empleado en la creación de sus obras de arte, tratando de recrear aquellos procesos activos de la mente que suscitan imágenes de objetos que no existen en realidad, al superponerse una imagen en primer plano con otra en un plano más alejado y puede dar lugar a diversas interpretaciones. Fisiológicamente estos fenómenos tienen que ver con la pareidolia.

Jeff Hawkins, un ingeniero informático inventor del Palm Pilot y del teléfono inteligente, ha trabajado en el campo de la neurociencia en su teoría de memoria-predicción, que explicaría en detalle el fenómeno de la pareidolia (del griego eidolon “figura” o “imagen” y para‘junto a”, o “semejante a”),  un fenómeno psicológico donde un estímulo vago y aleatorio -usualmente una imagen- se percibe como una forma reconocible, debido a un sesgo perceptivo. Este fenómeno se utiliza tanto en evaluaciones psicológicas, como en el test de Rorschach.


 

El término pareidolia es de origen psiquiátrico, pero se ha ido popularizando en el lenguaje común y ha ido perdiendo el sentido patológico. La pareidolia puede hacer que las personas interpreten imágenes aleatorias, o patrones de luces y sombras, como caras. En 2009, un estudio de magnetoencefalografía encontró que los objetos percibidos como caras evocan una activación temprana (165 ms) del “área fusiforme de las caras -(FFA) que es una parte del cerebro localizada en el giro cortical fusiforme que según algunos investigadores es propuesto para la percepción de la cara-, mientras que otros objetos comunes no evocan tal activación.

 

Esta activación es similar a un tiempo ligeramente más rápido (130 ms) que se observa para imágenes de caras reales. Los autores sugieren que la percepción de la cara evocada por objetos similares a la cara es un proceso relativamente temprano, y no es un fenómeno de reinterpretación cognitiva tardía. Una imagen por resonancia magnética funcional (fMRI) en 2011 mostró de manera similar que la presentación repetida de formas visuales novedosas condujo a una disminución de las respuestas de fMRI para objetos reales. Resultados estos, que indican como la interpretación de estímulos ambiguos depende de procesos similares a los provocados por objetos conocidos. 

 

Estos estudios ayudan a explicar por qué las personas identifican unas pocas líneas y un círculo como una "cara" tan rápidamente y sin dudarlo. Los procesos cognitivos son activados por el objeto "similar a una cara", que alerta al observador tanto del estado emocional como de la identidad del sujeto, incluso antes de que la mente consciente comience a procesar o incluso recibir la información. Una "cara de figura de palo", a pesar de su simplicidad, puede transmitir información sobre el estado de ánimo y ser dibujada para indicar emociones como la felicidad o la ira.

 

La pareidolia puede ser considerada una subcategoría de apofenia, que consiste en percibir patrones, conexiones o ambos en sucesos aleatorios o en datos aparentemente sin sentido. Este término tiene acepciones diferentes en psicología y estadística, donde también suele utilizarse. La pareidolia, por sí sola o combinada con la apofenia y con la hierofanía (acto de manifestación de lo sagrado), podrían ser el origen de la consideración de espacios sagrados dada a determinados sitios arqueológicos, así como a algunas pinturas rupestres.

 

Se supone que la pareidolia es una capacidad robusta y sutil que favorece a las personas más capaces de identificar rápidamente el estado mental, por ejemplo, de amenazar a las personas, proporcionando así al individuo la oportunidad de huir o atacar preventivamente. En otras palabras, al procesar esta información de manera subcortical, y por lo tanto, inconscientemente, -antes de pasarla al resto del cerebro para un procesamiento detallado-, se acelera el juicio y la toma de decisiones cuando se necesita una reacción rápida.

 

Ejemplos de pareidolia pueden ser, la visión de animales o rostros en la forma de las nubes, o de cuerpos humanos u objetos en los perfiles montañosos, visión de personas o siluetas en el pavimento, la audición de mensajes reconocibles en grabaciones en idiomas desconocidos o reproducidas al revés o el avistamiento de ovnis, de fantasmas u otros fenómenos señalados como paranormales. fenómenos paranormales.


 

En 1932, Jacques Lacan había publicado su tesis De la psychose paranoïaque dans ses raports avec la personalité. Según la teoría clásica, el delirio paranoico es una consecuencia de un error de juicio frente a la realidad y, por lo tanto, es una interpretación falsa, no obstante, Lacan propuso que el origen de la paranoia está en una alucinación. La interpretación y el delirio no serían dos momentos consecutivos sino coincidentes.

 

Lacan era lector de las publicaciones surrealistas conocía el artículo de Dalí, El burro podrido. Dalí y Lacan colaboraron en el primer número de Minotaure. En junio de 1935, en francés e inglés, Dalí publicó La conquista de lo irracional, un texto importante para poner orden a las ideas que habían ido apareciendo en conferencias y artículos anteriores, como reivindicación del método paranoico-crítico sin concesiones a las otras tradiciones surrealistas.

 

Según el poeta surrealista André Bretón (1896-1966) la técnica de Dalí, constituía “un instrumento de primera importancia” mostrado ser perfectamente aplicable lo mismo a la pintura que a la poesía, el cine, para  la elaboración de objetos surrealistas, la moda, la escultura, la historia del arte”…

 

En junio de 1935, cuando en francés e inglés, Dalí publicó La conquista de lo irracional, resultaría un texto importante para poner orden a las ideas que habían ido apareciendo en conferencias y artículos anteriores, como reivindicación del método paranoico-crítico defendiendo el método frente al automatismo y las imágenes de los sueños. sin concesiones a las otras tradiciones surrealistas.

 

Maracaibo, miércoles 19 de abril del año 2023

lunes, 17 de abril de 2023

HIDROFOBIA (3)


ESCENA III

Antes de subir el telón, el bufón se acerca y se sienta en el borde del escenario. Súbitamente chifla con los dedos en la boca llamando al público.

BUFON: Aprovechen este instante, el juglar mi compañebrio, está en el baño, vamos a sonreírnos en este previo, o a carcajearnos, solo un momento, antes de que el cantante, con cara de jumento, se limpie su cargada, mente, de tunante. ¿Os reís? Oigo unas risitas vacilantes, diviértanse señoras y señores, antes de que regrese mi estimado juglar, su cante es deprimente, es¡puachff!, si acaso no se ha ido por el caño. !Para allá me voy yo! Se pone de pie y prosigue. ...Antes de que suban el telón, voy a hacer mutis por el forro! ¡Oh! ¡Horror! ¡Ya asciende el cortinaje, telón develador!

Escapa, corre, y renqueando, sale por un lado del escenario.

Al subir el telón aparece un área del laboratorio del doctor Rodrigo Gartán. Las paredes están pintadas de verde y muestran estantes con muchos libros y papeles, en el medio de la sala, hay una gran mesa llena de papeles y en el centro, un microscopio de luz. Rodrigo y su asistente técnico Chuchú Terán, están sentados ante el microscopio y examinan varias láminas de vidrio con preparaciones histológicas. A medida que transcurre la escena, el juglar y el bufón entrarán juntos y acompañando tristes notas que nacen del laúd, ambos caminarán de un lado a otro murmurando una tonada melancólica que suena a cante jondo. Sonará como aquella de “Aaaay barrio de Santa Cruz con su lunita plateada”...

RODRIGO: Bueno Chuchú. ¿Vos te acordáis de los cortes que dimos para microscopía electrónica del cerebro de la niñita? ¿Te acordáis que los dividimos en cinco números, porque teníamos cinco fragmentos de cerebro distintos? Bueno, caete de a patrás. ¿A que no sabéis que es lo que estoy viendo ahorita mismo? ¡Qué bolas! Vení, asomate por el microscopio que yo te voy a ir diciendo lo que vais a ver en la purita histología...

CHUCHU: No sé, pero, para mañana ya salen todos los bloques y los podrá ver en el electrónico.

RODRIGO: No te preocupéis, vos sentate y mirá por los oculares que yo te digo lo que vais a ver. Mirá bien, porque lo que te voy a mostrar son los cinco trozos del cerebro que me dio el doctor Aranda, y ¿sabéis que?, son de tres casos diferentes, casos que no tienen nada que ver con el cerebro de la niñita con rabia. ¿¡Cómo te quedó el ojo!?

CHUCHU: Mirando por el microscopio. ¿Pero usted está seguro? ¿Cómo pudo ocurrir eso?

RODRIGO: Ya te voy a ir diciendo. Poneme atención. ¿Veis ese corte? Es de una corteza cerebral de un recién nacido, al lado hay un cachito de cerebelo, buscalo, se reconoce por una capita de células que muestra en la periferia, ¿la veis?, se llama la granular externa. Bueno, recordá que la niñita del caso tenía más de dos años, esa lámina que estáis viendo es de un recién nacido. ¿Me entendéis? Bueno sacá la lámina y poné ahora esta otra, sí. Le entrega una lámina de vidrio con un corte histológico y toma la que Chuchú le alcanza. ¿Veis unas masitas doradas alrededor de los vasos? Dejame que te las busque. Mira un instante y se retira luego del microscopio. Chuchú vuelve a mirar por los oculares. ¿Las podéis ver? Bueno, eso es lipofuscina, pigmento de las neuronas que se han muerto, porque ese cerebro es de una persona mayor de edad, se nota también algo de arterioesclerosis en los vasos cerebrales. Estas cosas dicen que este corte viene de un cerebro de una persona vieja y arterioesclerótica. Le entrega una nueva lámina a Chuchú quien la coloca en la platina del microscopio y mira de nuevo. ¿Veis una cosa azul, con nidos y cordones de células, casi en la mitad de la preparación? Eso es un adenocarcinoma metastásico, puede que sea del colon, o del pulmón, pero se ve que el cerebro es de un hombre o de una mujer de más de treinta años, tal vez de cincuenta. Ahora decime vos Chuchú... ¿Cómo coños vamos nosotros a hacer en estas muestras el diagnóstico de rabia? Decímelo.

CHUCHU: Solamente como dice José Luis, con las de Billy Queen. Lo que no comprendo es como pudo ocurrir esto.

Es ese instante, súbitamente, el juglar y el bufón sueltan una estruendosa carcajada y comienzan a cantar a duo una ranchera que dice: “Ando volando bajo”. Rodrigo y Chuchú, parecieran oírlos, miran hacia un lado y al otro, y parecieran no comprender que es lo que sucede, hasta que la ranchera entra en la frase de:” tú y las nubes me traen muy loco, tú y las nubes me van a matar”... Ambos entonces miran hacia el techo, hacia el cielo?

RODRIGO: Son cosas locas. ¿Verdad? Esto no es ni tan siquiera una broma de mal gusto, no es un disparate, es una mala jugada que refleja el grado de locura y de estupidez de Cesar Aranda. El pensará que nos engañó y estará muerto de risa imaginándonos en la búsqueda de un virus inexistente. ¡Está locoebola mi hermano!

CHUCHU: ¿Será que él no sabe lo de la niñita y las vacunas y los familiares? ¿No habrá pensado que le pueden clavar una porción de ampolletas en la barriga a un puño de muchachitos en el pueblo? ¿Eso jué lo que usted me dijo, verdad?

RODRIGO: ¡De bola que es verdad Chuchú! Por eso es que la Sanidad está tan urgida de que lleguemos a un diagnóstico rápido. Yo no sé qué hacer, pero esto no es un error, es un horror y no debo, creo, que no puedo silenciarlo! Tendré que avisarle de inmediato al doctor Wagner...

En este momento ya ha cesado la ranchera y el juglar abandona la escena por una lado, mientras el bufón se adelanta al borde del escenario y chifla gesticulando para que bajen el telón.

CHUCHU: Ahora sí que estoy convencido de que Cesar se volvió loco.
Mira a Rodrigo con cara de resignación.

RODRIGO: Locoebola, de huevito tiene que estar, si Chuchú, de huevito, está...

Cae el telón.

Haciendo gestos para que cesen los aplausos, el juglar camina hacia el centro de escenario de espaldas al telón. Por detrás de él, silencioso y sonriente también llega el bufón.

JUGLAR: En documento manuscrito, quedará para la historia, la verdad, expuesta por Rodrigo, verbalmente y por escrito ante la Sanidad. A la postre, como siempre, el dignóstico final lo ofrecería, la electronmicroscopía. Caso cerrado. No obstante, queridos amigos y amigas buenas, habéis podido presenciar, unas absurdas escenas, donde, tendréis que aceptar que solo destacamos en la actuación, los presentas aquí prescritos, yo juglar y él, bufón proscrito. Es posible que el mentir sea una cosa natural, para algunos lo es, pero en el caso aquí representado, parecióle a Rodrigo que el engaño era un hecho sin conciencia, y por ello, por inducir al error sin medir sus consecuencias, lo escribió, escribiólo con meridiana claridad, y así lo expuso ante las autoridades de la Sanidad. Fue estudiado, y se dictaminó que el engaño era una grave falta y que era necesario evitar futuros males. No sé si como un colofón o cual amargo colagogogo, puedo deciros que Cesar Aranda perdió su cargo asistencial como patólogo, perdiólo si, el cambur, pelolo.

El bufón parece ponerse serio y se adelanta para tomar la palabra:

BUFON: Absurda esta aventura, ¿Verdad amigos? Yo intenté de hacerla más jocosa pero ¡qué difícil pueden así ser a veces estas cosas! Provoca honda desventura el saber el colorario, las consecuencias guarras derivadas de las tres escenitas de marras, las que les presentamos en este escenario. Sí, esas, las pasadas, esas que con paciencia estoica vosotros habéis logrado soportar. ¿Os lo digo? El patólogo despedido de su cargo se declaró culpable, por ello, lo acordado como castigo por Sanidad, fue lo más justo. Fue saludable. Pero yo quiero hablaros de lo que aconteciera tan solo dos añitos después.¡Es que da susto! El bromista, ya con un toque demencial un tanto más florido, consignó acusador una denuncia ante los médicos, sus colegas-queridos-colegiados, solicitando una investigación por ejercicio ilegal de la especialidad. Es más, pidiendo una incapacitación… ¿Y para quién? Pues nada más ni menos que para Gartán. ¡No deberá ejercer como neuropatólogo! ¡No está capacitado! Esto Aranda por escrito pedía. Una Comisión, antiestética pero de ética, consideró que era importante la denuncia y ameritaba, que Rodrigo Gartan se defendiese, así pues le solicitó mostrase los comprobantes de su trabajo. Siete años de ver casos y publicar escritos, fácilmente se podrán demostrar, ¡Bendito cielo! Esto quizás pensó la gente, más esos años no pudieron, perdón no quisieron, ser avalados por su jefe, un diablillo malvado. Era Solano. ¡No faltaba más! Así él lo dijo y que se vaya bien lejos. ¡Que se vaya al carajo! Ese fue un comentario entre conmilitones. Tampoco actuaron los amigos del acusado, ni por la Dirección o por las Subdirecciones se produjo su aval… ¿Tampoco sus hermanos? Anonadados, estaban los patólogos… ¡Que se vaya al cipote! Pero acaso, ¿de veras los patólogos? Miedo cerval, ese que casi siempre, ha caracterizado las más caras acciones, de ¿a quién le importa?... Una ridiculez, escurramos el bulto… ¿Más todos? ¿En cambote? Es que ¡A nadie le viene ni le va la cosa! ¡Pues pongamos la torta! Como Herodes el rey, lavóselas, las de él, como el piloto Poncio, así mismito hermano, así fue cómo se las lavaron, las manos, digo... Digo yo aquí, que es por eso, que a mí esta vaina me estremece, peo me encanta, regocíjame, un dicho hay que es expreso, preciso es, casi matemático, el cual se expone así: ¿Amigo? ¡Bicho! ¡Solo el ratón del queso!

Haciendo sonar su laúd canta el juglar sereno con su voz de tenor:

JUGLAR: Eglogas entonemos, canciones, sones, cantemos, ¿estamos?, finitos, ha concluido, ha terminado, finalizado, finiquitado está, este desaguisado. Ite missa est… Podéis iros en paz. ¿A casa?

Aquí marca punto final la obra en tres escenas titulada Hidrofobia. Generalmente a estas alturas, cuando se ha presentado en alguna sala, ya se han largado, ha salido casi toda la gente, el sitio lo han abandonado. Si acaso existe algún espectador, pueden jurarlo, se ha quedado dormido, o es familiar directo del autor.
           De todas maneras
Cae el telón.




Nota final: Esta es la tercera y última parte de una tragicomedia que ya está publicada, aquí y en mi novela “La Entropia Tropical”(Ediluz, Maracaibo, 2003).

Maracaibo, lunes 17 de abril del año 2023

domingo, 16 de abril de 2023

HIDROFOBIA (2)


                                                                  ESCENA II

En el escenario aparece la oficina del doctor Wagner, muestra un gran escritorio con un microscopio de luz en el centro, está rodeado de láminas de vidrio con preparaciones coloreadas, que están colocadas sobre carpetas de cartón y esperan ser examinadas en el microscopio. En una silla, el doctor Wagner aparece sentado frente a su microscopio. Sobre el escritorio, sentado con las piernas cruzadas e indudablemente en una condición no visible para el patólogo, se encuentra el bufón. Las paredes muestran estantes con muchos libros y un sinnúmero de frascos de los más variados tamaños, y dentro de ellos flotan especímenes de distinto tamaño formas y colores, hay dedos, trozos de pellejo y grasa, fetos, y en uno de ellos hay un corazón. Todos los frascos están identificados por etiquetas en las cuales el proffesor ha escrito de su puño y letra un diagnóstico y un número.

 

Detrás del doctor Wagner, el juglar apoyado en un estante, cadenciosamente hace sonar su laúd y gime una triste melopea que ha de sonar durante toda la escena, la tonada recuerda una que dice... “ de noche si es que me acuesto le rezo a la virgen de la Macarena”....

Al subir el telón, el doctor Gartán entra en escena, hace irrupción, y el profesor Wagner sentado ante el microscopio, en su sillón, le mira...Y dice:

 

WAGNER: ¿Cómo está amigo Gartan? Ya me contó el doctor Salazar por el teléfono toda la historia, así que no me diga nada, lo tengo todo resuelto. He averiguado todo y el diagnóstico dejará de ser una cosa del azar. El error estuvo allá abajo, en la sala de autopsias. Usted sabe cómo son esas gentes; son descuidados, botaron lo que tenían que congelar. No le ponen atención al trabajo, porque solo están pendientes de los funerarios y de cuanto le van a cobrar a los familiares del muerto. Bueno, dizque honorarios... También le reclamé al patólogo, pues es su responsabilidad, pero déjeme que llame un momento al doctor Cesar Aranda, él es el responsable del caso y ya está en cuenta.


Pulsa un botón rojo. El bufón salta al sonar estridente un timbre. El bufón hace morisquetas alrededor del doctor Wagner, quien ni se inmuta, ni lo siente...

RODRIGO: Mire doctor Wagner, yo no quiero que el doctor Aranda se vaya a molestar porque yo tenga que meterme a examinar las muestras de este caso. Se lo digo porque yo sé que él es, un poco delicado...

WAGNER: Mire Rodrigo, eso del doctor Aranda es problema mío.


Una señorita en minifalda aparece en la puerta. El bufón la mira y haciendo gestos sobre sus curvas y se va acercando hacia ella mientras sigue haciendo muecas. Al hablar el doctor Wagner, el bufón volteará a mirarlo.

WAGNER:-Maigualida, escúcheme un momento, encuéntreme al doctor Aranda, donde quiera que esté y le dice que venga inmediatamente.

Se dirige a Rodrigo en cuanto sale Maigualida y el bufón escapa de la escena detrás de la joven secretaria.  -Yo soy el jefe y si doy una orden, él tiene que cumplirla. ¿No es verdad amigo Gartan?


RODRIGO: Si es cierto, bueno, yo creo...

WAGNER: Acérquese al microscopio Rodrigo, quiero mostrarle una lesión muy interesante que recibimos hace unos días.

Rodrigo se acerca y Wagner se levanta dejándole la silla, y mientras Rodrigo enfoca y Wagner parece relatarle la historia del caso, el juglar detrás de ellos cambia el gemido de su melopea por unas estrofas.

 

JUGLAR: Con suavidad y encanto,/ al dar inicio a las trágicas secuencias, / les canto, para endulzar la audiencia./ El banano, guineo-cambur,/ puede pasar a ser un cargo protervo, /”desmaye el peso de su dulce carga”, / topocho-puesto-titiaro, / la codicia puede ser mortal arma, / armaros, de paciencia compañeros, / recién comienza el drama, / la inconciencia y el azar señero, /en la tierra infeliz de los palmares, / convertirán a un caballero, /quizá de antigua adarga, / en pájaro inseñero, / los avatares, lo dejarán en un ruinoso alero, / pero, a la larga persistirá en aquello, / de decir como Bello,/... “el banano primero”.

 

Con las estrofas finales, hace su aparición, por una de las entradas laterales, moreno, gordo y cachaplón, el médico patólogo requerido en cuestión.


ARANDA: ¿Dígame doctor Wagner? Me dijo Maigua que me estaba llamando...

WAGNER: Mi secretaria se llama Maigualida, doctor Aranda... Necesito que me traiga del frasco donde está el cerebro de la niña Yamelis Soto, tráigame muestras del material fijado, del Asta de Amón, del cerebelo y de la corteza. Lo necesito ya. Estas muestras, el doctor Gartan debe llevárselas para estudiarlas con el microscopio electrónico.

ARANDA: Ese frasco está todavía abajo doctor Wagner, yo no he tenido tiempo de subirlo, pero, de aquí a un ratico, puedo pedirle a alguien que me lo traiga para acá.

WAGNER: Usted, haga como quiera, pero yo las necesito aquí a esas muestras, inmediatamente!!

 

En ese momento, entra el bufón haciendo muecas y gira corriendo como loco alrededor del doctor Aranda quien, a pesar de que no lo puede ver, se detiene, como si estuviese suspendido en el tiempo, mientras analiza la respuesta de su jefe. Al fin, hace un gesto de desagrado, levanta los hombros y sale tirando la puerta, el portazo le da al bufón en las narices y lo hace caer sentado. El doctor Wagner sonríe mirando a Rodrigo y le habla mientras el bufón grita llorando y sobándose las narices.  

 

WAGNER: No se preocupe, que él es así, es grosero, pero ya regresará muy pronto con lo que usted necesita. Vuelva a mirar la lámina del caso por el microscopio, y dígame, que le parece ese tumor... Se voltea sacando unos libros de una pequeña biblioteca. A su lado el juglar consuela al bufón y volviendo a hacer sonar su laúd, ambos gimen mumurando cadenciosamente la antigua melopea de la virgencita gitana...  Rodrigo sigue mirando por el microscopio y se voltea dirigiéndose al doctor Wagner…


RODRIGO: Después de mirar muy bien este tumor, doctor Wagner, creo, me parece, que debe ser un coriocarcinoma… ¡Es muy hemorrágico!...

Levanta la vista y mira al doctor Wagner quien se acerca hacia él.

WAGNER: Una cosa así es el diagnóstico, sí, un tumor germinal, y lo quiero llevar a las Jornadas de Anatomía Patológica este año, ya va a ver que va a ser una sorpresa.

 

Hace irrupción el doctor Cesar Aranda y coloca ruidosamente un frasco sobre el escritorio de su jefe; el bufón hace gestos como queriendo estrangularlo, pero el juglar lo contiene, se enfrascan ambos -juglar y bufón- en un forcejeo.

 

ARANDA: Aquí está el frasco que me pidió.


Se da media vuelta y sale tirando de nuevo la puerta. El bufón parece calmarse.

RODRIGO: Tomando el frasco. Gracias por su ayuda doctor Wagner. Lo primero que haré es procesar estas muestras para histología, así podré orientarme mejor antes de ir al microscopio electrónico. En cuanto tenga un resultado, yo le aviso.


Sale por la puerta y cae lentamente el telón mientras juglar y bufón escapan cada uno por un lado del escenario.

 

Cae el telón.

 

Esta es la segunda parte de 3, de una tragicomedia que está publicada en mi novela “La Entropia Tropical”(Ediluz, Maracaibo, 2003), y apareció en este blog en octubre del 2014.

Maracaibo, domingo 16 de abril del año 2023



sábado, 15 de abril de 2023

HIDROFOBIA (1)

 

Pieza teatral en tres escenas, con juglar y un bufón, ambos entusiasmados, harán al comenzar el drama, su aparición, y al final, rematarán la trama, más bien acongojados, tal vez, así ha de ser, pues juglar y bufón han de servir como pretexto, de pórtico y final, a un drama teatrero singular, sobre lo que puede ocurrir en nuestro medio, si una pasión rabiosa y desquiciada, se engendra, crece y fructifica, originando un cancerbero mental, en un ser, quien subsiste, dentro de la entropía tropical, puede que exista alguno que se las de, de sabrosón, pero de una manera por demás taimada, pueda tomar alguna decisión, evidentemente equivocada, frente a las veleidades de la investigación...

Antes de subir el telón, un juglar en su atuendo medieval, laúd en mano, subirá al escenario, sus calzas están rotas más su apariencia desgalichada, no implicará por lo vibrante y sonora de su voz de tenor y quizás al final le escuchareis cantar…

Detrás de él, renqueando avanzará un ser de estatura inferior, es jorobado, sin calzas sí más no pata peladas, sino en chinelas, luce un vestido pleno de colorido, es un bufón de lo más embutido, o imbuido en un radiante traje de polichinela, viene soneando cascabeles y sonriente, se sienta ante el juglar, pelota en mano y estará listo para su cháchara escuchar...

ESCENA I

JUGLAR: Respetable público, por ser fuente de dulzura, en hora malahada, estas las notas de mi canto airadas, canción sonora, ¿quizá desesperada?, va a descubrir, ¿un nido de ternura?, ¡Oh no!,!jamás!, de todos conocido, es el manto, han de romper su velo misterioso, rasgar, hender, he de gritaros mi verso cadencioso, desesperada entonación sublime… “aquí clavó su daga Casi”, o para que conozcáis los hechos, aunque estos sean… ¡Son de terror!, quizás producto del despecho. ¡Oh pasión desquiciada! Sucesos lúgubres y odiosos. Estime usted, amable y entusiasta espectador, público amigo, la calidad de esta obra infausta, ha de dar -manque péseles deciros debo-, sobre el busto de Palas, que, a lo hecho pecho, palos como el del puerto ¿y la cornisa? Dudo que conocerla puedan mis señores, sin cortapisas, por ahora será la única premisa. La problemática será de lo más llana y será lisa, la de este drama singular, que, con su trama, su terrible temática, que por demás es cruel y es inhumana, todo es sencillo y natural, versa sobre el mal de la rabia, la hidrofobia que es el horror al agua, ache dos o, ácua prístina. Rabia que no es lo mismo que otros mientan como arrechera, sobre eso he de cantaros, cántaros de agua lanzados con airado tono, sí, al final ya veréis que lo deploro, cuanto, más lo acepto, lo diréis y hasta en coro, es fatal, está mal, es cierto, es pésima a mi juicio, la obra, sí, como pieza dramática refiérome, removeros debe el corazón, obra emblemática, de vicio y de pasión, con una exaltación paradigmática de la figura protagónica, vendrá a poneros encima del tapete, ¿no era un manto?, y en eso, este bufón zoquete me ayudará con sus entonaciones, con su encanto, gracias a sus canciones, sones, suavizarán el tema de la rabia, y las investigaciones, con su bel canto, recreará la envidia y hasta la desidia, más las buenas razones aducidas, germinarán en singulares personajes ¡Dios bendito!, en franco maracucho yo diría, sin duda que gentil mayoría, cual avechuchos, andan de mollejón, y es que el hombre en cuestión, el de las llaves, el cuasiausente, el pobre, es un demente, más tristemente, habrá de ser, es que es, el personaje clave!

Aparece al subir el telón una oficina, pintada de amarillo ñema, y mientras hace silencio la orquesta, el juglar ha escapado, -no per la finestra- ha salido por un lado, el bufón que es jorobado hará mutis por la salida lateral opuesta. Existe un escritorio de metal en el centro del escenario está cubierto de torres de papeles, hay una silla giratoria y al fondo dos ventanales, con sus vidrios chorreados, que están cerrados, pues en el centro de la pared un aparato de aire acondicionado, trabaja, mientras muchas tiritas de papel, tiemblan, se agitan y flotan con el gélido viento, tan solo para dar fe de su funcionamiento. Sentado en su silla, ante el escritorio, un médico de lo más serio, es un sanitarista, quien firma un petitorio. Es el doctor Eligio Salazar, luce una bata blanca, y al comenzar el acto, él se pone de pie, es decir se levanta, al escuchar que llaman a la puerta, en ese instante subirá el telón. Se abre una puerta lateral, y en el lado derecho de la habitación entra el patólogo… ¡Palarrevergación! Es Rodrigo Gartán, y su apariencia, en camisa de manga corta y de cuadritos y un pantalón de caqui, es la de cualquier cosa, menos de la de un médico, de esos normales, de los que ven pacientes, de esos que bien conoce toda la gente...

ELIGIO: Extendiendo la mano. ¿Que tal Rodrigo, como te va?

RODRIGO: Aceptando el saludo y estrechándole la mano. Bien gracias. Aquí me tenéis, como los boys scouts, siempre listo. Me dijeron por teléfono que me necesitabas con urgencia y me vine más rápido que inmediatamente. Decíme. ¿Que tenemos ahora?

ELIGIO: Nos pasa Rodrigo, que otra vez tenemos un grave problema. Ya es la tercera vez en este mes, pero creo que en esta ocasión si es verdad que solo vos nos vais a poder ayudar. Mirá. Hace una semana se murió una niñita con mal de rabia. Ella se murió en el hospital Clínico, pero en realidad ella venía del otro lado del Lago, de la costa oriental. Como siempre en estos casos, hubo un inconveniente con la autopsia, se la hicieron, pero como que no guardaron material en fresco, ni se hizo el Sellers, ni dieron para hacer la inmunofluorescencia, menos aún la prueba biológica. Como comprenderéis, no tenemos manera de corroborar el diagnóstico clínico. Sabemos del caso desde que el perro mordió a la niña, fallamos en la vacunación por problemas con la familia y ahora fallamos en el diagnóstico en la autopsia, una verdadera tragedia!

RODRIGO: Cuño!, eso si es lo que se llama poner la torta. ¡Suena Eligio, como un error imperdonable! Una cosa tan elemental como enviar las muestras a la Sanidad, eso… ¡Todo el mundo lo sabe! ¿Qué le pasó a los patólogos? ¿Por qué no congelaron el material?

ELIGIO: Nada Rodrigo. Pasó, pasó. Ese es el caso y ahora dependemos de que vos nos digáis con el microscopio electrónico si de verdad hay virus de rabia en las muestras que tenemos del cerebro de la niñita. Lo peor del caso es, que la niña era hija de un policía y él le está echando la culpa al médico rural de Quisiro, aunque hay unos familiares que lo culpan a él porque en vez de vacunar a la niña, dizque se la llevó a un brujo. Son de Quisiro, vos sabéis como es esa gente con los asuntos de los espíritus. Solo se le pudieron poner tres dosis.

RODRIGO: ¡Pero que cachaza! ¿La dejaron morir? Así no más. Casi igual al caso de Milady, hace tan solo unos meses. ¿Te acordáis? Razón tenía el doctor Boissart al decir que la rabia entre nosotros es como el olor de la orina, sui generis. Con la rabia cualquier cosa pasa. ¡Es impredecible! ¿Te acordáis del paciente de la clínica psiquiátrica? ¡Internado por psicópata y era un rabioso! En ese caso también el microscopio electrónico nos sacó las patas del barro... ¡Qué buena vaina! Cuando no es porque al niño no lo vacunaron, porque… ¡Pobrecito para que le van a puyar la barriga?!, es el patólogo que no pensó en guardar material del cerebro congelado, o se pierden las muestras en el camino hacia la Sanidad. ¡Caray, vamos patrás como el cangrejo!

ELIGIO: Si, y ocurre que de pronto, pues no funciona la inmunofluorescencia y nos enteramos de que se debe a que no conjugamos bien los anticuerpos, o más bochornoso es el hecho de que nos veamos obligados a esperar por la muerte de los ratones inoculados, la muerte en Caracas, porque la prueba biológica, solo la hacen en el Instituto de Higiene, en la capital. Si no fuera por el microscopio electrónico tuyo Rodrigo, te digo que ya nos hubiera llevado CristoPadre.

RODRIGO: Si, verdad que estamos trastocados, ¡Que mondenga! Todo es, como al revés…

ELIGIO: ¿Te acordáis de hace un par de años, cuando teníamos la incidencia tan alta de rabia en la región de la costa oriental del Lago? ¿Recordáis como mejoramos la situación con las campañas de vacunación casa por casa? Eso sirvió para demostrar que entre nosotros se imponen esquemas nuevos, más agresivos, diferentes. Pero seguimos teniendo casos y las fallas siguen dándose en las cosas más sencillas, las más ridículas...

RODRIGO: Es que todavía hay mucha rabia animal en los montes de los caseríos que rodean el Estado. Tal vez los conductores de automóviles en la intercomunal de Cabimas nos han ayudado más que nadie, sin saberlo, especialmente de noche, cuando se echan al bigote por lo menos a una docena de perros, identificados al amanecer, adornando la autopista, de lado y lado, aventándose bajo la canícula, hasta la hora del medio día...

ELIGIO: ¿Cuándo explotan bajo el sol? Si. Esa es la parte tragicómica de la rabia canina, pero cuando vivís situaciones como esta de la niñita que te cuento, se te amuñuña el corazón...

RODRIGO: Despreocupate Eligio, hoy mismo voy a hablar con el doctor Wagner y no habrá ningún inconveniente, con el material en formol, que estará en el frasco, podemos solventar la situación y en un par de días tenemos el diagnóstico.

ELIGIO: Manteneme informado, ve que ya el doctor Wagner está en cuenta.

RODRIGO: Despidiéndose. No te preocupéis, en cuanto sepa algo, te aviso. Chao.

Hace un gesto con la mano derecha y sale por la puerta.

                                                                          Cae el telón.

Esta es la primera parte de 3, de una tragicomedia de está publicada en mi novela “La Entropia Tropical”(Ediluz, Maracaibo, 2003)y apareció en este blog en octubre del 2014.

Maracaibo, sábado 15 de abril del año 2023