viernes, 21 de abril de 2023
Una nave espacial, perdida…
jueves, 20 de abril de 2023
…antes de Hastings
miércoles, 19 de abril de 2023
Platicando
martes, 18 de abril de 2023
El método paranoico-crítico
El método
paranoico-crítico es una propuesta del pintor surrealista Salvador Dalí (1904-1989) quien
encontraba interesante la habilidad que transmite “la paranoia” al cerebro para
poder percibir enlaces entre objetos que racionalmente o aparentemente, no se
hallan conectados. Dalí describía el método
paranoico-crítico como un “método espontáneo de conocimiento
irracional basado en la objetividad crítica y sistemática de las asociaciones e
interpretaciones de fenómenos delirantes”.
Este método fue empleado en la creación de sus obras de arte, tratando de recrear aquellos procesos activos de la mente que suscitan imágenes de objetos que no existen en realidad, al superponerse una imagen en primer plano con otra en un plano más alejado y puede dar lugar a diversas interpretaciones. Fisiológicamente estos fenómenos tienen que ver con la pareidolia.
Jeff Hawkins,
un ingeniero informático inventor
del Palm Pilot
y del teléfono inteligente, ha trabajado en el campo de la neurociencia
en su teoría de
memoria-predicción, que explicaría en detalle el
fenómeno de la pareidolia (del
griego eidolon “figura” o “imagen” y para“‘junto a”, o “semejante a”), un fenómeno psicológico donde
un estímulo vago y aleatorio -usualmente una imagen- se percibe como una forma
reconocible, debido a un sesgo perceptivo.
Este fenómeno se utiliza tanto en evaluaciones psicológicas,
como en el test de
Rorschach.
El término pareidolia es de origen psiquiátrico,
pero se ha ido popularizando en el lenguaje común y ha ido perdiendo el sentido
patológico. La pareidolia puede
hacer que las personas interpreten imágenes aleatorias, o patrones de luces y
sombras, como caras. En 2009, un estudio de magnetoencefalografía encontró que los
objetos percibidos como caras evocan una activación temprana (165 ms) del “área fusiforme de las caras” -(FFA) que es una parte del cerebro
localizada en el giro cortical fusiforme que según algunos investigadores es
propuesto para la percepción de la cara-, mientras que otros objetos
comunes no evocan tal activación.
Esta
activación es similar a un tiempo ligeramente más rápido (130 ms) que se observa
para imágenes de caras reales. Los autores sugieren que la percepción de la
cara evocada por objetos similares a la cara es un proceso relativamente
temprano, y no es un fenómeno de reinterpretación cognitiva tardía. Una imagen por resonancia magnética
funcional (fMRI) en 2011 mostró de manera similar
que la presentación repetida de formas visuales novedosas condujo a una
disminución de las respuestas de fMRI para objetos reales. Resultados estos, que
indican como la interpretación de estímulos ambiguos depende de procesos
similares a los provocados por objetos conocidos.
Estos estudios
ayudan a explicar por qué las personas identifican unas pocas líneas y un
círculo como una "cara" tan rápidamente y sin dudarlo. Los procesos cognitivos son activados por el
objeto "similar a una cara", que alerta al observador tanto del
estado emocional como de la identidad del sujeto,
incluso antes de que la mente consciente comience a procesar o incluso recibir
la información. Una "cara de figura de
palo", a pesar de su simplicidad, puede
transmitir información sobre el estado de ánimo y ser dibujada para indicar
emociones como la felicidad o la ira.
La pareidolia puede ser considerada una
subcategoría de apofenia,
que consiste en percibir patrones, conexiones o ambos en sucesos
aleatorios o en datos aparentemente sin sentido. Este término tiene acepciones
diferentes en psicología y estadística,
donde también suele utilizarse. La pareidolia, por sí sola o combinada con la apofenia y
con la hierofanía
(acto de manifestación de lo sagrado), podrían ser el origen de la
consideración de espacios sagrados dada a determinados sitios arqueológicos,
así como a algunas pinturas rupestres.
Se supone que la pareidolia es una capacidad robusta y
sutil que favorece a las personas más capaces de identificar rápidamente el
estado mental, por ejemplo, de amenazar a las personas, proporcionando así al
individuo la oportunidad de huir o atacar preventivamente. En otras palabras, al
procesar esta información de manera subcortical, y por lo tanto,
inconscientemente, -antes de pasarla al resto del cerebro para un procesamiento
detallado-, se acelera el juicio y la toma de decisiones cuando se necesita una
reacción rápida.
Ejemplos de pareidolia pueden ser, la visión de
animales o rostros en la forma de las nubes, o de cuerpos
humanos u objetos en los perfiles montañosos, visión de personas o siluetas en
el pavimento, la audición de mensajes reconocibles en grabaciones en idiomas
desconocidos o reproducidas al revés o el avistamiento de ovnis, de fantasmas u
otros fenómenos señalados como paranormales. fenómenos paranormales.
En 1932, Jacques
Lacan había publicado su tesis De la psychose paranoïaque dans ses raports
avec la personalité. Según la teoría clásica, el delirio paranoico es
una consecuencia de un error de juicio frente a la realidad y, por lo tanto, es
una interpretación falsa, no obstante, Lacan propuso que el origen de la
paranoia está en una alucinación. La interpretación y el delirio no serían dos
momentos consecutivos sino coincidentes.
Lacan era lector
de las publicaciones surrealistas conocía el artículo de Dalí, El
burro podrido. Dalí y Lacan colaboraron en el primer número de Minotaure. En junio de 1935, en francés
e inglés, Dalí publicó La conquista de lo irracional, un
texto importante para poner orden a las ideas que habían ido apareciendo en
conferencias y artículos anteriores, como reivindicación del método
paranoico-crítico sin concesiones a las otras tradiciones surrealistas.
Según el poeta
surrealista André Bretón (1896-1966)
la técnica de Dalí, constituía “un
instrumento de primera importancia” mostrado ser perfectamente aplicable lo
mismo a la pintura que a la poesía, el cine, para la elaboración de objetos surrealistas, la
moda, la escultura, la historia del arte”…
En junio de 1935, cuando
en francés e inglés, Dalí publicó La conquista de lo irracional, resultaría
un texto importante para poner orden a las ideas que habían ido apareciendo en
conferencias y artículos anteriores, como reivindicación del método paranoico-crítico defendiendo el
método frente al automatismo y las imágenes de los sueños. sin concesiones a
las otras tradiciones surrealistas.
Maracaibo, miércoles 19 de abril del año 2023
lunes, 17 de abril de 2023
HIDROFOBIA (3)
domingo, 16 de abril de 2023
HIDROFOBIA (2)
ESCENA II
En el
escenario aparece la oficina del doctor Wagner, muestra un gran escritorio con
un microscopio de luz en el centro, está rodeado de láminas de vidrio con
preparaciones coloreadas, que están colocadas sobre carpetas de cartón y esperan
ser examinadas en el microscopio. En una silla, el doctor Wagner aparece
sentado frente a su microscopio. Sobre el escritorio, sentado con las piernas
cruzadas e indudablemente en una condición no visible para el patólogo, se
encuentra el bufón. Las paredes muestran estantes con muchos libros y un
sinnúmero de frascos de los más variados tamaños, y dentro de ellos flotan
especímenes de distinto tamaño formas y colores, hay dedos, trozos de pellejo y
grasa, fetos, y en uno de ellos hay un corazón. Todos los frascos están
identificados por etiquetas en las cuales el proffesor ha escrito de su puño y
letra un diagnóstico y un número.
Detrás del doctor Wagner, el juglar
apoyado en un estante, cadenciosamente hace sonar su laúd y gime una triste
melopea que ha de sonar durante toda la escena, la tonada recuerda una que dice...
“ de noche si es que me acuesto le rezo
a la virgen de la Macarena”....
Al subir el telón, el doctor Gartán
entra en escena, hace irrupción, y el profesor Wagner sentado ante el
microscopio, en su sillón, le mira...Y dice:
WAGNER: ¿Cómo está amigo Gartan? Ya me contó
el doctor Salazar por el teléfono toda la historia, así que no me diga nada, lo
tengo todo resuelto. He averiguado todo y el diagnóstico dejará de ser una cosa
del azar. El error estuvo allá abajo, en la sala de autopsias. Usted
sabe cómo son esas gentes; son descuidados, botaron lo que tenían que congelar.
No le ponen atención al trabajo, porque solo están pendientes de los funerarios
y de cuanto le van a cobrar a los familiares del muerto. Bueno, dizque
honorarios... También le reclamé al patólogo, pues es su responsabilidad, pero
déjeme que llame un momento al doctor Cesar Aranda, él es el responsable del
caso y ya está en cuenta.
Pulsa un botón
rojo. El bufón salta al sonar estridente un timbre. El bufón hace morisquetas
alrededor del doctor Wagner, quien ni se inmuta, ni lo siente...
RODRIGO: Mire doctor Wagner, yo no quiero que
el doctor Aranda se vaya a molestar porque yo tenga que meterme a examinar las
muestras de este caso. Se lo digo porque yo sé que él es, un poco delicado...
WAGNER: Mire Rodrigo, eso del doctor Aranda
es problema mío.
Una señorita en minifalda aparece en
la puerta. El bufón la mira y haciendo gestos sobre sus curvas y se va
acercando hacia ella mientras sigue haciendo muecas. Al hablar el doctor
Wagner, el bufón volteará a mirarlo.
WAGNER:-Maigualida, escúcheme un momento,
encuéntreme al doctor Aranda, donde quiera que esté y le dice que venga
inmediatamente.
Se dirige a Rodrigo en cuanto sale Maigualida y el bufón escapa de la escena detrás de la joven secretaria. -Yo soy el jefe y si doy una orden, él tiene que cumplirla. ¿No es verdad amigo Gartan?
RODRIGO: Si es cierto, bueno, yo creo...
WAGNER: Acérquese al microscopio Rodrigo,
quiero mostrarle una lesión muy interesante que recibimos hace unos días.
Rodrigo se acerca y Wagner se levanta
dejándole la silla, y mientras Rodrigo enfoca y Wagner parece relatarle la
historia del caso, el juglar detrás de ellos cambia el gemido de su melopea por
unas estrofas.
JUGLAR: Con suavidad y encanto,/ al dar
inicio a las trágicas secuencias, / les canto, para endulzar la audiencia./ El
banano, guineo-cambur,/ puede pasar a ser un cargo protervo, /”desmaye el peso
de su dulce carga”, / topocho-puesto-titiaro, / la codicia puede ser mortal
arma, / armaros, de paciencia compañeros, / recién comienza el drama, / la inconciencia
y el azar señero, /en la tierra infeliz de los palmares, / convertirán a un
caballero, /quizá de antigua adarga, / en pájaro inseñero, / los avatares,
lo dejarán en un ruinoso alero, / pero, a la larga persistirá en aquello, / de
decir como Bello,/... “el banano primero”.
Con las estrofas finales, hace su aparición, por una
de las entradas laterales, moreno, gordo y cachaplón, el médico patólogo
requerido en cuestión.
ARANDA: ¿Dígame doctor Wagner? Me dijo Maigua
que me estaba llamando...
WAGNER: Mi secretaria se llama Maigualida,
doctor Aranda... Necesito que me traiga del frasco donde está el cerebro de la
niña Yamelis Soto, tráigame muestras del material fijado, del Asta de Amón, del
cerebelo y de la corteza. Lo necesito ya. Estas muestras, el doctor Gartan debe
llevárselas para estudiarlas con el microscopio electrónico.
ARANDA: Ese frasco está todavía abajo doctor
Wagner, yo no he tenido tiempo de subirlo, pero, de aquí a un ratico, puedo
pedirle a alguien que me lo traiga para acá.
WAGNER: Usted, haga como quiera, pero yo las necesito
aquí a esas muestras, inmediatamente!!
En ese momento, entra el bufón
haciendo muecas y gira corriendo como loco alrededor del doctor Aranda quien, a
pesar de que no lo puede ver, se detiene, como si estuviese suspendido en el
tiempo, mientras analiza la respuesta de su jefe. Al fin, hace un gesto de
desagrado, levanta los hombros y sale tirando la puerta, el portazo le da al
bufón en las narices y lo hace caer sentado. El doctor Wagner sonríe mirando a
Rodrigo y le habla mientras el bufón grita llorando y sobándose las narices.
WAGNER: No se preocupe, que él es así, es grosero,
pero ya regresará muy pronto con lo que usted necesita. Vuelva a mirar la
lámina del caso por el microscopio, y dígame, que le parece ese tumor... Se
voltea sacando unos libros de una pequeña biblioteca. A su lado el juglar
consuela al bufón y volviendo a hacer sonar su laúd, ambos gimen mumurando
cadenciosamente la antigua melopea de la virgencita gitana... Rodrigo sigue mirando por el microscopio y se
voltea dirigiéndose al doctor Wagner…
RODRIGO: Después de mirar muy bien este tumor,
doctor Wagner, creo, me parece, que debe ser un coriocarcinoma… ¡Es muy
hemorrágico!...
Levanta la vista y mira al doctor
Wagner quien se acerca hacia él.
WAGNER: Una cosa así es el
diagnóstico, sí, un tumor germinal, y lo quiero llevar a las Jornadas de
Anatomía Patológica este año, ya va a ver que va a ser una sorpresa.
Hace irrupción el doctor Cesar Aranda y coloca
ruidosamente un frasco sobre el escritorio de su jefe; el bufón hace gestos como
queriendo estrangularlo, pero el juglar lo contiene, se enfrascan ambos -juglar
y bufón- en un forcejeo.
ARANDA: Aquí
está el frasco que me pidió.
Se da media vuelta y sale tirando de nuevo la puerta.
El bufón parece calmarse.
RODRIGO: Tomando el frasco. Gracias por su ayuda doctor Wagner.
Lo primero que haré es procesar estas muestras para histología, así podré
orientarme mejor antes de ir al microscopio electrónico. En cuanto tenga un
resultado, yo le aviso.
Sale por la puerta y cae lentamente
el telón mientras juglar y bufón escapan cada uno por un lado del escenario.
Cae el telón.
Esta
es la segunda parte de 3, de una tragicomedia que está publicada en mi novela “La
Entropia Tropical”(Ediluz, Maracaibo, 2003), y apareció en este blog en octubre
del 2014.
Maracaibo,
domingo 16 de abril del año 2023
sábado, 15 de abril de 2023
HIDROFOBIA (1)