sábado, 21 de mayo de 2022

De El Convento y de mi Maracaibo…

 De El Convento y de mi Maracaibo…

El 24 de diciembre del año 2019, escribí un artículo en mi blog lapesteloca, con el título de “Retórica…Para hoy, Navideña”, en el cual me atreví a reseñar fragmentos de varios “discursos” pronunciados durante los últimos casi 30 años para diferentes audiencias en los que reiteraba mi sentir como zuliano y como venezolano. Acompañaba el escrito con un dibujo y una pintura, similares, con una guajira y la iglesia de El Convento en la Plaza Baralt.

 

El Templo San Francisco también conocido como El Convento, es un edificio religioso de la Iglesia católica localizado en la ciudad de Maracaibo del estado Zulia que fue construido por los padres Franciscanos entre 1699 y 1730. El templo constituyó una parte importante de la ciudad. Allí era donde se le daba la bienvenida a los que llegaban a Maracaibo por el viejo puerto. En este templo se instaló el 11 de septiembre de 1891 la Universidad del Zulia. El Convento original fue remodelado en 1908, cuando se modificó su fachada y se construyó la torre y el edificio de dos plantas para residencia, siendo dirigidos dichos trabajos por el ingeniero zuliano Aurelio Beroes.

 

Hoy quiero repetir algunas frases que he expresado públicamente en diversas ocasiones, comenzando por el año 1991, hace ya más de 30 años cuando en un evento nacional de los patólogos dije:  Por extrañas circunstancias del destino, (pudiera parecer un desatino revolver tantos recuerdos en penumbras), pero así fue, hace años ya que me alejé de la tierra infeliz de los palmares, donde a lo lejos está esa luna que se encumbra y un cielo azul de porcelana alumbra, y en el lago, la onda medio caliente, entumecida, coronada de espuma, continúa soñando melancólica. Apartado de aquella extraña medianoche de las regiones índicas, he vivido mirando al Ávila empinado, entre edificios, humo y algunos techos rojos y hasta una blanca torre y al fondo las azules lomas que aún muestran bandadas de tímidas palomas; entre el follaje exuberante, hay ahora, diminutas ranitas silbadoras y en un instante ellas provocan que la noche gire en el cielo y cante. Todas estas cosas me hacen reflexionar y me pregunto si en este andar cotidiano por el trillado sendero de la ciencia, no habrá llegado para mí el momento de regresar... Resuenan en mi mente las estrofas del bardo, aprendidas en mi bachillerato caletrero por la gracia de Dios. “Es tiempo de que vuelvas, es tiempo de que tornes”...

 

Seis años más tarde, en 1997 asistiría en Maracaibo al bautizo de mi novela “La Peste Loca” y tendría que hablar en público así fue como al final terminé diciendo: Quizás el cielo límpido de nuestra la “Ciudad de Fuego”, la de Américo Negrette, continuará brillando en el próximo siglo, o en las noches cuando la luna “se encumbra y un cielo azul de porcelana alumbra” siga recordándonos a Yépez, pero en verdad después del holocausto ecológico a que lo hemos sometido, el “lago de los poetas”, ya no es el mismo, no es el que soñara Lossada cuando escribió: “ Siglos yo pasara bordando quimeras, cual monje que escucha celestes bandolas, bajo tus paraguas de azules palmeras, con la desmayada canción de tus olas”... Ahora quizás la ciudad de las palmas está ante el lago del poeta Guillermo Ferrer... “Hoy las torres de acero, forman tu cielo oscuro y el lodo de las piedras palpita desde el fondo, el alcatraz ha muerto, las gaviotas se fueron, en las palmeras sube la savia del petróleo”, y ciertamente nos duele repetir con Ismael Urdaneta que “la alberca de zafiro se hizo tina de aceite”. Quizás pronto nosotros, los escritores y los poetas de esta región del occidente venezolano, podremos volver a sentir que era cierto, aquello que decía Udón, de los zulianos y del lago, aquella historia, de que... “és fama que le basta, ya encinta, a la madre futura, somorgujar sus formas en la corriente pura, para que luzca el hijo sobre su sien de esteta, la aureola que anuncia la gloria del poeta”.

 

El año 2016, a propósito de cumplir la ciudad de Maracaibo años de su Fundación, me tocó la suerte de pronunciar un discurso donde diría que… Han transcurrido 487 años de la fundación de Maracaibo, pero en esta ocasión no he venido a hablarles, de historia… Nací en “El Hospitalito”. Así le decían al hospital Chiquinquirá, al lado de la Basílica de La Chinita, en la parroquia de San Juan de Dios. En el mero Saladillo… En una de nostalgia podemos ponernos a recordar muchas cosas…  Yo por ejemplo, no puedo olvidar la casa de mi abuela, de dos pisos, a dos cuadras de RJ Villasmil, en una esquina de la Calle derecha. Así le decíamos a la calle Ciencias, pero… La «piqueta les cayó»… El año 1970, bajo el mandato de Caldera, prometiendo la llegada del progreso, destruyeron sin piedad la barriada de El Saldillo y más allá, sí, más allá, al echar al suelo los linderos geográficos del barrio más popular de Maracaibo, entonces nos arrebataron un pedazo de nuestra historia y La Basílica, se quedó sola en el Saladillo. Ahora, quizás cuando se han disipado los muros que separaban a Santa Bárbara de la Chinita, frente a frente, a través de llamado “paseo Ciencias”, están hoy día, y como dice la gaita, “desde San Juan de Dios podéis rezarle a las dos camino a Santa Lucía”.

 

En 2017 durante el XVIII Congreso de la Academia de Medicina del Zulia aproveché el llamado discurso de orden para entre otras cosas hablar de lo que: Desearía hablar confiadamente y lleno de optimismo mirando hacia el futuro y como cualquier venezolano, quisiera poder a vivir en un país mejor, un país sin inseguridad, un país abastecido de alimentos y de medicinas, sin las terribles cifras estadísticas sobre la desnutrición, o sobre la mortalidad materna e infantil… Sin esos datos endemoepidémicos, ausentes y que no obstante reflejan nuestra muy precaria situación sanitaria. Quisiera no aceptar la realidad de que paulatina y conscientemente, ¡hemos llegado a esto! Vivimos un cuesta-abajo indetenible que mantiene el país en total deterioro y al borde de la hiperinflación. Quizás lo peor es saber que sinceramente, nadie vislumbra signos de rectificación. Pareciera no existir nadie que pueda plantear soluciones efectivas, por lo que, ante esta cruel realidad, no debo…, es que no quiero, hablar de política, esta tarde... Sería asumir una actitud plañidera ante los daños sufridos, daños que aparentemente serán irreversibles…  En el año 2005 decidí regresar a Maracaibo y le ofrecí mis servicios a la Universidad del Zulia. … …Más tarde, mi Alma Mater me distinguió con un doctorado Honoris Causa, que agradezco profundamente, pero ciertamente, hubiese querido contribuir mucho más con mí universidad… y desde mi regreso, hace ya 12 años, nunca fue posible. Desde entonces he tratado de hacer algo a través de la Academia de Medicina del Zulia, he sido Secretario en dos Juntas Directivas, y aquí estoy sumamente agradecido por esta oportunidad…  …Espero excusen mi atrevimiento por haber tomado la libertad de desvelar fragmentos de mi vida para ustedes, quizás queriendo señalar que hacer investigación en nuestro país, tampoco ha sido una tarea fácil. Siento que debo repetir algo que dijera en un discurso, de hace ya casi 30 años. Sería en el año 1991, cuando traté de explicarles en la capital a mis colegas patólogos, que era ya tiempo de abandonar el exilio y de regresar a mi tierra. Ellos no querían aceptarlo… Bien. Al final concluiría diciendo y lo repito ahora, que lo importante es trabajar y es ideal poder hacerlo en lo que a uno le gusta, pero especialmente, hacerlo siempre, con amor, para ser más humanos todavía, y poder dormir así, tranquilos, y apaciblemente, vislumbrar en las madrugadas, bajo un cielo preñado de luceros, como florece cada día, en el solar de cada quien, un limonero.

 

Maracaibo, sábado 21 de mayo del año 2022

viernes, 20 de mayo de 2022

De Chernobyl y de la lepra…

De Chernobyl y de la lepra…

En mayo del año 2019, estaba en Mississauga, Toronto, Canadá y al ver una miniserie de HBO sobre la catástrofe de Chernobyl se me ocurrió que sería pertinente trasladar algunos retazos de mi novela “El año de la lepra” al blog lapesteloca y de paso recordaba que: “Esta novela está en E-Books KDP de Amazon, y también apareció en este blog, lapesteloca, entre los meses de febrero y de junio del año 2014”.

 

Ahora cuando Ucrania es invadida por Rusia y el mundo contempla el horror de una guerra en pleno siglo XXI, puede ser pertinente señalar que una segunda edición de la misma novela, intitulada ahora “2011, el año de la lepra” ha sido editada por la editorial Sultana del lago, y se presentaba hoy en Maracaibo, a las 5pm en el Teatro Baralt en el marco de una 4ta Semana de la Narrativa Zuliana. Quebrantos de salud del recientemente galardonado poeta Luis Perozo Cervantes ha obligado a suspender esta actividad, pero ya estos retazos, estaban escritos para el este blog. En ellos  me refiero concretamente al teniente de la KGB Dimiri Yakolev…


 

… “Desde la época cuando se dio la tragedia de Chernobyl, él había visitado de nuevo los lagos y bosques contaminados de su país y pudo palpar en uno de sus familiares cercanos lo que significó la desgracia de ser uno de los “liquidadores” en la lucha para descontaminar la planta ucraniana y las áreas afectadas por la radiación. Desde entonces había conservado el gusanillo de un creciente malestar por Ucrania y regresaba mentalmente a la idea de que Belarus tendría que ser resarcida de alguna manera por sus vecinos del sur. Pero si bien es cierto que su país mantenía una conexión maternal con Rusia y con todo lo ruso como valor cultural y humano, éstos deberían ser comunes con las del gobierno de Kiev. Pero no parecía ser así. El distanciamiento y la inconformidad con todo lo ucraniano se acrecentaron en él durante el proceso de las llamadas tendencias pro-occidentales del presidente Yushchenko

 

 …Dimitri recordó entonces la fecha, el 26 de abril de 1986, el accidente nuclear de Chernobyl, el cual debería haber marcado negativamente el futuro de Ucrania y sin embargo, el viento hizo de Belarus el país más afectado al contaminar extensas áreas boscosas con miles de lagos y desoladas zonas pantanosas al noroeste del área de desastre. Después del accidente, Belarus atravesó una crisis energética, época ésta cuando Rusia presionaba al presidente de Ucrania Yushchenko en la llamada “guerra del gas”…  …“Mientras Rusia y Ucrania se disputaban el aporte energético derivado del gas para su desarrollo industrial, Belarus, seguía siendo un país primariamente agrícola aunque comenzaba lentamente a industrializarse”...

 

… “Sus hábiles negociadores políticos, especialmente su amigo Sheiman, pusieron en marcha los acuerdos con la nación caribeña más rica en hidrocarburos del hemisferio occidental. Un año antes de la aparente resolución del conflicto gasífero, fue justamente cuando Dimitri Yakolev llegó a enterarse a través de noticias de agencias de prensa internacionales, de que en aquel país caribeño existían grupos de investigadores que estaban desarrollando una vacuna para el mal de Hansen. Yakolev con el grado de teniente, ya siendo un eficiente funcionario de la KGB bielorusa desde muchos años antes se había interesado en esos tópicos médicos. Estando radicado en Afganistán acompañando a Viktor Vladimirovich Sheiman, para la época uno de los comandantes de las fuerzas rusas destacadas en aquella República, conoció lo necesario para obsesionarse con una idea para él brillante”.

 

“Tras un accidentado viaje por tierra desde Kabul hasta Peshawar en Pakistán, Dimitri se vio confinado, por motivos ajenos a su voluntad durante un par de meses en aquella ciudad. Un accidente en la carretera, con un traumatismo sospechoso de una lesión del fémur, lo obligó a hospitalizarse en Peshawar donde conoció e hizo amistad con dos curiosos investigadores nipones Shinji Masanori y Hiroaki Kashiwabara. Los amigos de Dimitri resultaron ser unos microbiólogos japoneses que estudiaban la lepra en muestras provenientes de diversos países del mundo. Los investigadores se habían radicado en aquella ciudad de Pakistán al haber determinado que en las muestras de lepra proveniente de los hospitales Lady Reading y Peshawar-Kai de Peshawar, se producían mutaciones que alteraban las secuencias en diversos genes de las micobacterias. Shinji e Hiroaki le explicaron a Dimitri, excelente conversador quien mostraba mucho interés en el trabajo de sus nuevos amigos, como hallaron estos cambios en los genes folP1, rpo B y gyrA de los bacilos de la lepra, y como éstas mutaciones, que ellos lograban desatar, habían modificado la estructura de la cubierta bacteriana que las hacía resistentes a los tratamientos”.

 

“El agente de la KGB quien venía de estar presente en una larga serie de reuniones  y charlas dictadas durante tormentosos meses vividos en Kabul, donde los jefes del Ejército Rojo habían planteado y discutido con la KGB el tema del uso de armas biológicas para acelerar las acciones del conflicto local, comenzó a madurar una idea. Según el teniente Yakolev, Belarus necesitaba algo que ofertar, algo que les ayudase a reintegrarla a la Madre Rusia y ambas naciones, estaban obligadas a recuperar a la vecina Ucrania para borrar definitivamente los absurdos sueños europeizantes de los ucranianos. Algunas de estas inquietudes las conversaría Dimitri con sus amigos japoneses, mostrándose interesado en el asunto de las mutaciones de los bacilos pues había surgido en él la idea de que pudiesen usarse algunos de aquellos extraños fenómenos de la Biología Molecular con propósitos bélicos. Bacilos leprosos que podían transformarse en un arma potencial por su agresiva conducta secundaria a las alteraciones inducidas en sus genes por las mutaciones. Esa era, para él, la sencilla razón de su interés, y a pesar de la absoluta negativa de los investigadores japoneses quienes tomaron a broma las propuestas del ruso blanco, él continuó empecinado en examinar todas las puntas de aquel espinoso tema, y en ese maremágnum estuvo sumido durante varios años”…

 

… “Pasó la temporada larga de su preparación en España y casualmente, se había dado la afortunada conexión con el país caribeño productor de gas y de petróleo. Allí, curiosamente habitaban un par de grupos de investigadores estudiando las corinebacterias responsables del mal de Hansen. Dimitri se empapó sobre todo lo concerniente a una cierta vacuna, cuya efectividad era discutible y pronto estuvo informado, no solo sobre la vacuna elaborada en la capital del país, sino también de cuanto habían avanzado las investigaciones del grupo dirigido por el profesor Arístides Sarmiento en la región occidental”...

 

 … “Requería evidencias en particular sobre las inoculaciones de bacilos en cachicamos estudiados en los laboratorios en La Cañada de Urdaneta. Trabajaban allí Korzeniowski y Pitaluga, dos microbiólogos del grupo de investigadores dirigidos por Arístides Sarmiento. Había decidido que, de ser necesario, él utilizaría toda su labia, y llegaría hasta la “ciudad de fuego” para visitar al profesor Korzeniowski. Internamente creía que al fin se acercaba para él la hora de activar su proyecto para el uso de los bacilos de Hansen en provecho de su país”...

 

No está de más recordar que uno puede “ir al link” https://bit.ly/3km5Qwp del mismo blog  lapesteloca donde se habla de la verdadera historia de un médico investigador dentro de la novela ya mencionada, sobre cachicamos y lepra, ahora, re editada

 

Maracaibo, viernes 20 de mayo del año 2022 

jueves, 19 de mayo de 2022

Envejecimiento y autofagia

Envejecimiento y autofagia

En este breve resumen, les hablaré de la autofagia y del envejecimiento como parte substancial de un proceso biológico natural que sigue siendo estudiado con miras a mejorar las perspectivas de la humanidad. La autofagia celular, es un mecanismo normal estudiado por Yoshinori Ohsumi quien ganó el Nobel de Medicina 2016 con la pregunta … ¿Se comen las células a sí mismas? La respuesta la ofreció el biólogo japonés por sus descubrimientos sobre los mecanismos de la autofagia celular.

 

Este concepto se inició a mediados de los años 50, cuando el científico belga Christian de Duve descubrió los lisosomas; unos orgánulos celulares capaces de "digerir" grandes cantidades de proteínas, carbohidratos, lípidos, e incluso a otros orgánulos celulares. Estos corpúsculos también son capaces de reciclar los desechos de las células para convertirlos en material útil. Christian de Duve acuñó el término autofagia para denominar a los procesos que realizan los lisosomas y en 1974 ganó el Nobel de Medicina por sus hallazgos.

 

La fotografía muestra con el microscopio electrónico, en uno de nuestros experimentos, ( años ha ), como existe un “citolisosoma” englobando fragmentos del citoplasma celular sano, con vesículas, cisternas con ribosomas y hasta una mitocondria que terminarán auto-fagocitándose como parte de un proceso celular no patológico.




 

En los años 90, el biólogo japonés Yoshinori Ohsumi empezó a usar células de levadura de pan para entender mejor la autofagia y logró identificar los genes y los mecanismos que regulan este proceso en los hongos y así comprobó que eran similares a lo que ocurría en las células humanas. El trabajo de Ohsumi permitió saber que la degradación y reciclaje de componentes celulares es vital para que se cumplan ciertas funciones fisiológicas.

 

La autofagia se da cuando la célula "tiene hambre" o necesita energía. Robin Keteller, es líder del grupo de investigación sobre la autofagia del University College de Londres (UCL), en el Reino Unido, y piensa que se trata "del sistema digestivo de las células". Los lisosomas “se comen” y digieren componentes extras de las células, que no son vitales para su funcionamiento, y proveen energía a lo que queda de ellas. Así lo explicó el especialista en conversación con BBC Mundo."Sin la autofagia, morirían las células, no podrían sobrevivir sin nutrientes", agregó Keteller. Durante la autofagia, los lisosomas también digieren componentes dañados o tóxicos presentes en las células, como proteínas "viejas" y otros orgánulos. Los "reciclan" o transforman en elementos como los aminoácidos, que son la materia prima para producir nuevas proteínas. "Se generan proteínas jóvenes y frescas", explicó Robin Keteller.

 

Juleen Zierath, profesora de Fisiología y miembro del Instituto Karolinksa y del comité del Nobel, comentó que la autofagia ayuda a producir los 200 a 300 gramos de proteínas que necesita el cuerpo todos los días. Para Zierath Juleen, el trabajo del laureado Ohsumi mostró que los lisosomas no eran un lugar de desechos, sino una planta de reciclaje de proteínas dañadas o antiguas para que puedan reutilizarse. Esta función disminuye las consecuencias negativas del envejecimiento, según opinión del Instituto Karolinksa.

 

La autofagia también puede eliminar los restos de bacterias y virus después de una infección. Las fallas en la autofagia pueden estar vinculadas con enfermedades como el Alzheimer. "Sin la autofagia, nuestras células no sobrevivirían. La necesitamos para deshacernos de moléculas invasoras", agrega Zierath, del comité del Nobel. Cuando la autofagia falla, las moléculas tóxicas aumentan y se pueden producir enfermedades como el mal de Parkinson, el Alzheimer, la diabetes tipo 2 y el cáncer. Asimismo, la autofagia contribuye al desarrollo embrionario y la diferenciación celular durante el crecimiento de los fetos.

 

Los científicos investigan si potenciar el proceso natural, conocido como autofagia, puede frenar las enfermedades debilitantes de la vejez y se preguntan… ¿Será posible intervenir en los procesos que hacen que nuestro cuerpo y nuestro cerebro funcionen mal al envejecer y, así, retrasar la aparición de trastornos relacionados con la edad, o incluso impedir por completo que se desarrollen?

 

La leyenda mítica sobre una “Fuente de la juventud” ha gozado de popularidad durante miles de años y no ha dejado de perseguir a los investigadores que trabajan en el campo del envejecimiento biológico (la senescencia) … Se ha especulado de que quizás esas ideas vienen desde el año 1889, cuando el médico francés Charles-Édouard Brown-Séquard (1817-1894) decidió inyectarse extractos de testículos de animales y con este “tratamiento”, el científico afirmaba que su estado mental y físico había mejorado.

 

Brown-Séquard por utilizar los testículos para las personas que habían perdido su vitalidad fue muy criticado en algunos círculos y finalmente, cuando ya contaba con 72 años, se inyectaba a sí mismo, por vía subcutánea, una mezcla acuosa de jugo de testículo y de sangre de los vasos espermáticos, proclamando que había obtenido grandes beneficios, resultaría que meses después lo imitaron gran cantidad de médicos. Brown-Séquard murió el 2 de abril de 1894.

 

Las personas que nacen actualmente en Europa, pueden llegar a los 81,3 años, unos 35 años más que las que vinieron al mundo a finales del siglo XIX. Sin embargo, los médicos coinciden en que la calidad de vida en la vejez no ha ido a la par con la longevidad. A menudo carecemos de tratamientos para las enfermedades de la senectud, cuyos síntomas pueden ser “muy debilitantes, a veces devastadores”. La mala salud en la vejez representa una carga enorme y cada vez mayor para nuestros sistemas sociales y sanitarios. Solo el alzhéimer afecta a más de 4,9 millones de personas en Europa, y las enfermedades y trastornos del sistema nervioso y el cerebro suponen al continente un coste anual de unos 800.000 millones de euros, según cifras de 2010.

 

Nektarios Tavernarakis, es un biocientífico y profesor de la Universidad de Creta, en Grecia, estudioso del envejecimiento, la muerte celular y la neurodegeneración. Él considera que:“Nuestro objetivo tiene que dejar de preocuparse por vivir más tiempo y pasar a lograr una mayor calidad de vida en la vejez”, El investigador, además es coordinador principal del proyecto Macroautofagia y Neurodegeneración Necrótica en la Vejez (MANNA, por sus siglas en inglés), financiado por la Unión Europea, cuyo objetivo es  entender ‒para finalmente, remediar‒ las causas celulares del deterioro biológico.

 

Mirando al futuro, Linda Partridge, directora fundadora del Instituto Max Planck de Biología del Envejecimiento de Alemania, afirma: “Vemos la posibilidad de desarrollar una sola pastilla que apunte a las vías biológicas que también influyen en la autofagia. La idea sería disponer de una polipíldora que atajara los mecanismos subyacentes que intervienen en más de una enfermedad relacionada con el envejecimiento”.

 

Finalmente, como parte del proceso de envejecimiento no podemos olvidarnos de los telómeros que son regiones que existen en los extremos de los cromosomas y juegan papel en el mantenimiento y la integridad del ADN. Los telómeros constituyen una secuencia de ADN especial que se encarga de la protección del material cromosómico. Cada vez que se dividen las células pierden parte de sus telómeros por lo que uno puede tener idea de la velocidad del envejecimiento biológico conociendo el tamaño de los telómeros.

 

Algunos alimentos, como los ácidos grasos Omega 3 y la actividad física con un estilo de vida saludable alargan la vida de los telómeros; la mejor opción para estimular la reparación del ADN es el consumo de ciertos vegetales como los cítricos, las fresas, el brócoli, el apio, y las manzanas, que en dosis bajas son capaces de proteger el ADN por su contenido de fitonutrientes antioxidantes.

Maracaibo, jueves 19 de mayo, del año 2022 

miércoles, 18 de mayo de 2022

Retazos de una entrevista

 Retazos de una entrevista

Cuando me preguntan cómo definirías el momento que estamos viviendo en Venezuela, la única palabra que consigo es: ¡resistir, resistir, resistir! … Esto le respondía Héctor Manrique (Madrid, 1963), actor, docente y director teatral, a Francisco Olivares, (Caracas 1943) el periodista quien en 2021 lo entrevistaba para saber más “sobre la Venezuela actual y sobre la actividad teatral”. He intentado resumir brevemente la historia de ese calvario, para el blog lapesteloca, así:

HManrique: “La época de oro del teatro venezolano la ubico a mediados de los setenta hasta hace 20 años.  En 1990 murió Enrique Porte y desde entonces, nuestro mundo artístico sufrió una arremetida cruel, con la desaparición física de grandes creadores: Juan Carlos Gené regresó a Argentina; fallecieron los directores Carlos Giménez (1993), José Ignacio Cabrujas (1995), Fausto Verdial (1996) y los actores Héctor Myerston (2000), Mariano Álvarez (2001), así como muchísimos de los integrantes del grupo Rajatabla...

Con la llegada de Hugo Chávez, esa lesión en el vigor de la actividad teatral venezolana se agudiza terriblemente. Cuando Farruco Sesto llegó al Ministerio de la Cultura y comenzó una cacería de brujas: “O apoyas el régimen o te quitamos el espectáculo” y declaró que el Gobierno venezolano no creía en la democracia.



Fue una política de Estado, acabar con el teatro independiente venezolano, y silenciar todas las voces diversas que invitan a pensar por cabeza propia. El golpe frontal fue dejar de darle apoyo al Festival de Teatro Internacional de Caracas. Antes, solo en Caracas había más de 50 salas teatrales. En este momento, ¿qué tenemos? La diáspora es la gran mutiladora de vocaciones. La diáspora no solo nos ha quitado espectadores, sino también a muchos compañeros de trabajo.

Francisco Olivares le dice: “Una de las grandes obras de la dramaturgia venezolana es “El día que me quieras”, de José Ignacio Cabrujas. Su protagonista, Pío Miranda, que tú has interpretado, ha sido muy polémico. Un comunista, desubicado y fracasado, lleno de fantasías y promesas.

HManrique: Sí, El día que me quieras” es una de las grandes obras teatrales latinoamericanas. Es una obra paradigmática y el tiempo le ha dado la lectura original que Cabrujas tenía de la obra. Cuando Pío Miranda rompe con María Luisa y se va, ella abre la maleta dejada allí por Pío y saca una bandera de la URSS mientras se escucha el himno de la Internacional Comunista. Esa escena fue muy aplaudida en 1979. En El Trasnocho Cultural, en estos tiempos, cuando salía esa bandera la gente pitaba. Ahora cualquiera puede imaginarse lo que vociferaría con ardor cualquier supuesta concurrencia de espectadores ante el mismo hecho, y es que los utópicos están bien para el arte, pero no frente a la realidad, ya que lo que producen es tan solo dolor y fracaso.

Francisco Olivares pregunta de nuevo:

Otro personaje que has representado y causó mucha polémica es el psiquiatra Edmundo Chirinos. Abusó de numerosas mujeres en su consulta, y en 2008 fue condenado por el asesinato de una paciente de 19 años. El caso centró el libro de la periodista Ibéyise Pacheco¿Dirías que Chirinos es ese “hombre nuevo” que pregonaba la revolución?



HManrique: Edmundo Chirinos fue un hombre representativo de la revolución chavista, y también de la era democrática. ¡Ese carajo llegó hasta allí porque lo dejaron llegar! Nosotros somos una sociedad de cómplices y ese es uno de nuestros males. ¿Cómo es posible que las Sociedades Venezolanas de Psiquiatría y Psicología del país no hubiera levantado una voz de protesta contra este monstruo?

FOlivares: ¿Cómo construiste el personaje de Chirinos para que el público entendiera su falsedad?

 

HManrique: Chirinos era encantador; un seductor. Hitler tuvo que haber sido un seductor para llegar a donde llegó. En las presentaciones, al público le gustaba la interpretación del personaje. Tenemos una propensión como sociedad a dejarnos seducir por esa especie de encantadores de serpientes. El primer sorprendido del éxito de Sangre en el diván fui yo. Al principio, cuando me reunía con el equipo de trabajo, pensaba que podía ser un fracaso. También me impactó el éxito que tuvimos en otros países como en España, Chile y México donde hemos presentado la obra. Somos una sociedad muy débil sin muros de contención. Nos dejamos arrollar por el poder, por hombres poderosos. Chirinos es la personificación del hombre nuevo en un cuerpo viejo.

 

Hasta aquí el reportaje: ahora, los personajes…

 

Héctor Manrique (Madrid, 1963) Es naturalizado venezolano; actor y guionista de teatro, cine y televisión. Fundador y director del Grupo Actoral 80, creado en 1983. Es célebre por haber interpretado al Dr. Edmundo Chirinos en la adaptación al teatro del libro Sangre en el Diván, escrito por Ibéyise Pacheco. Ha actuado y dirigido más de 50 obras teatrales. Ha ganado los más importantes premios de su país y ha realizado más de 40 giras internacionales por E.U.A., España, Argentina, Colombia, Cuba, Puerto Rico, Chile, México, Brasil, Italia y Egipto.

Francisco Olivares (Caracas, 1949) antes que todo uno de los más destacados periodistas de investigación de Venezuela, merecedor en 1995 del Premio Nacional de Periodismo por el libro Las cuentas ocultas del presidente. Lo suyo siempre ha sido reportar hechos sobre la base de datos, cifras, denuncias y testimonios rigurosamente investigados, dentro y fuera del país. Como periodista y consultor, ha trabajado en medios como El Diario de Caracas y El Universal, donde fue editor del área de Investigación. Es autor de otros títulos como Las balas de abril (2006), Afiuni, la presa del comandante (2012) y Los últimos días de Hugo Chávez (2020).

 

Maracaibo, miércoles 18 de mayo del año 2022

 

martes, 17 de mayo de 2022

Georges Simenon

 Georges Simenon

Georges Joseph Christian Simenon (1903-1989) nació en Lieja (Bélgica) y tuvo que abandonar sus estudios en 1919 para ayudar económicamente a su familia. Trabajó como panadero y en una librería hasta pasar a ser redactor del periódico “Gazette De Lieja”, para esa época frecuentaba a artistas bohemios con inquietudes culturales. En 1922, tras la muerte de su padre, se marchó a París, donde se le reconocerá por sus numerosas aventuras sexuales con artistas, prostitutas y con su cocinera Boule. Simenon se casaría inicialmente 1923, con Tigy, una pintora de Lieja y comenzaría a producir numerosos relatos y novelas alcanzando una gran popularidad. El año 1929, comenzaría a publicar sus novelas policiacas protagonizadas por el inspector Jules Maigret, un personaje que inicialmente aparecería en la novela “Pedro El Letón y sería el inspector Maigret quien lo llevarían a la fama, pues Simenon produciría más de ochenta títulos con Maigret como personaje central.

 

Después de la guerra, Simenon dejó Francia y se mudó al Canadá y luego pasó a vivir en los Estados Unidos. Al comienzo en Tucson-Arizona, y después en Lakeville- Connecticut. Para aquella época ya su éxito como escritor era total. El maestro de la novela negra, Dashiell Hammet, lo encumbró y lo comparó con Poe. En París, en 1947, se le consideró como el autor más robado en las bibliotecas públicas de Francia donde fue nombrado caballero de la Legión de Honor. Un galardón no muy decente, pero curiosamente, así iba su fama como escritor.



 

Bélgica lo hizo académico de la Lengua y en 1951, fue considerado el escritor francés contemporáneo “más traducido en el mundo” y el novelista de lengua francesa más adaptado al cine en vida. Hasta la década de los ochenta contaba con 55 películas. La UNESCO en 1989, lo clasificó como el décimo octavo autor más traducido de todos los países y de todas las lenguas, con una producción de 192 novelas firmadas con su nombre y 190 con seudónimo. Tenía además, centenares de cuentos, novelas cortas y artículos, y una veintena de libros de carácter autobiográfico. Sus novelas revelan los terribles pero interesantes aspectos de la condición humana, y por ello se ha comparado su obra con la Comedia Humana de Balzac. 

 

En 1949, Simenon, presumía de haberse acostado con miles de mujeres, la mayoría de ellas prostitutas, y se casó con la canadiense Denyse Ouimet, con quien tuvo a una hija Marie-Jo. En 1955 decidirá regresar a Europa, y vivió en Cannes, hasta 1957 cuando se mudó para residenciarse en Suiza donde viviría hasta el final de sus días con una muchacha italiana, Teresa Sburelin.

 

A partir de la década de los sesenta, Simenon presentó un tumor cerebral benigno, un meningioma, y permaneció con el tumor sin ser operado durante 15 años. A los 69 años en 1972, decidiría de dejar de escribir novelas sin abandonar la escritura iniciando una larga autobiografía. En 1978, su hija Marie-Jo de veinticinco años de edad, se suicidó lo cual le afectó profundamente. El tumor lo hacía padecer de migrañas, irritabilidad y mal humor, hasta que ya a la edad de 83 años se operó, pudiendo vivir reposadamente hasta su fallecimiento a los 86 años en 1989.  

 

Sobre el inspector Jules Maigret, el personaje creado por Simenon. Maigret vale la pena decir que supuestamente nacería el año 1887 en un pueblo ficticio, Sant-Fiacre, cerca de Moulins en la región de la Auvernia francesa. Estuvo en un internado en Moulins. A los 13 años se mudaría a vivir con la familia de su tía, dueños de una panadería en Nantes. En 1907 Maigret empezó a estudiar medicina en Nantes, pero abandonó sus estudios y se fue a París para trabajar en la policía. En 1913 se casó con Louise Leonard, y vivieron en un apartamento en el Bulevard Richar Lenoir, hasta que Maigret se jubiló como Comisario. Ascendido en la Policía Judicial, llegará en 1928 a ser Comisario Jefe, cargo que ocuparía, hasta su retiro en 1956, con 69 años. Jules Maigret será el famoso comisario de la policía judicial de París, con su despacho en Quai des Orfèvres. 


 

Para Georges Simenon, Maigret era un hombre sobrio y compasivo, y resultará ser un eficiente detective quien en muchas ocasiones terminaría por entender las causales del delito y los tormentos en el alma de los delincuentes. Maigret examinaba sus casos entendiendo la manera cómo viven sus personajes y eso lo lograba pensando, comiendo, y viviendo como ellos, pues él mismo era un hombre común, fumador de pipa, y bebedor de cerveza y de calvados. Para sus investigaciones, Maigret nunca utilizó un método definido, algunas veces resolvía sus dudas con el interrogatorio a los sospechosos, o a los testigos, y en otras ocasiones apelaba a las reconstrucciones, usando técnicas forenses, u otras ideas que primariamente se apoyaban en su intuición. 

 

Más de cincuenta películas rodadas en el cine francés se crearon a partir de las obras de Simenon, y decenas de otros films han sido rodados por otras industrias cinematográficas alrededor del mundo. Simenon fue el primer novelista contemporáneo en ser adaptado desde el debut del cine parlante en 1931 con las películas “La nuit du Carrefour” y “Le chien jaune”, llevadas a la pantalla en 1932. Varios actores han interpretado en el cine, al famoso comisario Maigret.  Jean Gabin y Simenon eran muy amigos y el actor interpretó al comisario Maigret un total de diez filmes adaptados de Simenon. Pierre Renoir, también fue uno de los mejores actore haciendo su rol de comisario. Otros actore como Abel Tarride, Harry Baur, Charles Laughton, Michel Simon, Maurice Manson, Gino Cervi y Heinz Rühmann también interpretarían en el cine al comisario Maigret.

 

Maracaibo, martes 17 de mayo del año 2022