sábado, 27 de mayo de 2023

Las metamorfosis


Las metamorfosis del poeta romano Ovidio, narra la historia del mundo desde su creación hasta la llegada al poder de Julio César, combinando mitología e historia. Pocas obras de la antigüedad clásica, griega y romana, han ejercido una influencia tan decisiva en la literatura europea como las Metamorfosis de Ovidio. Se considera una obra maestra de la edad de oro de la literatura latina y serviría de inspiración a numerosos artistas durante la Edad Media y el Renacimiento, ejerciendo profunda influencia en la cultura occidental.

Pocas obras de la antigüedad clásica, ni de la griega ni de la romana, han ejercido una influencia tan continuada y decisiva en la literatura europea como las Metamorfosis de Ovidio. Las Metamorfosis han ejercido considerable influencia en la literatura y las artes de Occidente. Aunque la mayoría de sus relatos no proceden del propio Ovidio, sino de otros escritores como Hesíodo y Homero, para otros el poema en Ovidio es su única fuente. La influencia del poema Las metamorfosis en Los cuentos de Canterbury, de Geoffrey Chaucer es ampliamente conocida. Las Metamorfosis también influirían a William Shakespeare, en particular en Romeo y Julieta recordando la historia de Píramo y Tisbe. La mayor parte del discurso de renuncia de Próspero en el acto V de La Tempestad está tomado palabra por palabra de un discurso de Medea en el libro VII de Las Metamorfosis.

Las Metamorfosis fueron también una inspiración para John Milton en El paraíso perdido, La historia de Píramo y Tisbe aparece en el poema L’Amorosa Fiammetta de Giovanni Boccaccio. Muchas de las historias de La Metamorfosis también han sido objeto de pinturas y esculturas, algunos de los cuadros más conocidos de Tiziano representan escenas del poema, como Diana y Calisto, Diana y Acteón, y Muerte de Acteón. ​ Otras obras famosas inspiradas en las Metamorfosis la podemos hallar en el cuadro de Pieter Brueghel Paisaje con la caída de Ícaro y en la escultura de Gian Lorenzo Bernini Apolo y Dafne.​

Publio Ovidio Nasón- Publius Ovidius Naso-; nacio en Sulmona, actual Italia, 43 a.C. y fallecería en Tomis, hoy Constanza, actual Rumania, 17 d.C. Educado en las artes de la política, Ovidio estudió en Roma y completó su formación en diversas ciudades del mundo griego, pero pronto abandonó la política para dedicarse por entero a la poesía, convertido en un hombre adinerado tras heredar la hacienda de su padre.

Ovidio perteneció a una serie de poetas que no conocieron las guerras civiles que asolaron Roma durante el siglo I a. C. Los antiguos poetas augusteos, como Virgilio y Horacio, con sus valores patrióticos y su estética clasicista, estaban ya muy lejos de la generación de Ovidio, heredero de la estética helenística que representa el gusto por la erudición y por la despreocupación política y social. Tuvo numerosas amantes, y se casó tres veces (con dos divorcios), y algunas de sus peripecias amorosas aportaron el material poético para sus Amores, una serie de poemas que narran los incidentes de sus relaciones con Corina, personaje en el que seguramente condensó diversas figuras femeninas.

En Roma, donde residió Ovidio hasta los cincuenta años de edad, se relacionó con la más alta sociedad, incluido el emperador Octavio Augusto. Sin embargo, en el año 8 d. C. cayó en desgracia y fue desterrado hasta su muerte en Tomis, en el Ponto Euxino, cerca del Mar Negro, sin que se sepa cuál fue exactamente el motivo; el propio Ovidio creyó suponer que se debió al tono libertino de algunas de sus obras, que se habría interpretado como un ataque a la política de reforma moral y a la estética del emperador Augusto, quien llegó a castigar el adulterio como si fuese una ofensa contra el Estado o la religión, incluso más allá de la propia tradición romana. Sin embargo, estas obras circulaban desde hacía tiempo, por lo que se ha especulado también con la posibilidad de que el poeta se mezclara en un escándalo en el que estaba implicada la hija del emperador.

Muchos años más tarde, en el año 29 d.C. moriría a los cuarenta y siete años Julia la menor, nieta del emperador Augusto, la hija primogénita de Marco Vipsanio Agripa y de Julia la mayor. Al igual que su madre, fue desterrada a una isla de por vida al ser condenada por adulterio en el 8 d.C. sin que sirviera de algo ser nieta del emperador Augusto. Julia la menor nació en el 19 a.C. como segunda descendiente del general Marco Vipsanio Agripa y de Julia la mayor, hija de Augusto.

Sabemos muy poco acerca de su infancia; el historiador Suetonio cuenta que el emperador “educó a su hija y a sus nietas acostumbrándolas incluso al trabajo de la lana y prohibiéndoles toda palabra o actuación encubierta”. Aun así, cuando Julia creció demostró ser más parecida a su madre de lo que a Augusto le habría gustado, y en un momento incierto entre el 7 y el 5 a.C., Julia la menor se casó con Lucio Emilio Paulo, sobrino nieto del triunviro Marco Emilio Lépido que había sido cónsul en el año 1 d.C. En el año 8 d.C., una década después de la caída en desgracia de su madre. Así, Julia la menor fue declarada culpable de adulterio y condenada a vivir de por vida en Trimerus, una isla desierta del mar Adriático.

Augusto prohibió que su nieta fuera enterrada en el mausoleo imperial cuando muriera. Es probable que el único delito que cometiera Julia la menor fuera el adulterio, pero aquí hay una nube de misterio que implica también a uno de los mejores poetas de la antigua Roma, precisamente a el autor de La Metamorfosis, Publio Ovidio Nasón. A finales del 8 d.C., en el mismo año en que Julia la Menor fue condenada, Ovidio recibió instrucciones para marcharse desterrado a Tomis, la ciudad a orillas del mar Negro.

En un momento incierto entre el 7 y el 5 a.C., Julia la menor se casó con Lucio Emilio Paulo, sobrino nieto del triunviro Marco Emilio Lépido que había sido cónsul en el año 1 d.C. En el año 8 d.C., justo una década después de la caída en desgracia de su madre, Julia la menor declarada culpable de adulterio y condenada a vivir de por vida en Trimerus, la isla desierta del mar Adriático y además, Augusto prohibió que fuera enterrada en el mausoleo imperial cuando muriera.

A Ovidio se le culpaba de corromper la moral de la juventud gracias a la popularidad e influencia de su obra Arte de amar. Sin embargo, puede ser que Ovidio observase o que escuchó algo secreto que no debía, y tal vez fue esa la razón por lo que habría sido desterrado como castigo al extremo oriental del imperio. Algunos historiadores han teorizado que el error cometido por Ovidio, y la causa de su desgracia, fue presenciar la boda secreta que supuestamente unió a Julia la menor y su amante Décimo Junio Silano. A pesar de ser testigo de este enlace ilegal, Ovidio no denunció a la pareja, pero lo cierto es que fue castigado con un destino aun peor que el de Julia, la hija y de Julia la nieta de Octavio, el emperador Augusto, definitivamente interesado en cuestiones morales, un ejemplo que no todos los futuros emperadores del Imperio Romano segurian…

Maracaibo, sábado 27 de mayo, del año 2023

viernes, 26 de mayo de 2023

La heroína del ADN


Para volver a hablar de Rosalind Franklin, y considerarla “la heroína del ADN” hay que mencionar a tres individuos que estaban activos para la época. 1-Linus Pauling, del Instituto Tecnológico de California, el químico más sobresaliente del país, como descubridor de la estructura del ADN. Pauling no tenía rival en la tarea de determinar la arquitectura de las moléculas v había sido un adelantado en el campo de la cristalografía de rayos X, una técnica que resultaría crucial para atisbar el corazón del ADN, pero con el ADN acabó convenciéndose de que la estructura era una hélice triple, no una doble, y nunca consiguió llegar a dar del todo con el procedimiento adecuado. 2-Francis Crick, quien había pasado los años de la guerra trabajando con Rosalind Franklin para el Gobierno británico en minas, las que explotaban para producir carbón. 3-James Watson, que era un niño prodigio estadounidense quien ya se había distinguido de muchacho como participante en un programa de radio llamado The Quiz Kids, y había ingresado en la Universidad de Chicago cuando sólo tenía quince años, para doctorarse a los veintidós y ahora estaba trabajando en el famoso Laboratorio Cavendish de Cambridge.

Es necesario señalar que más adelantados que estos tres hombres estaban dos personas quienes eran académicos del Colegio King de Londres, sus apellidos eran Wilkins y Franklin. El doctor M. H. F.Wilkins, era oriundo de Nueva Zelanda, y era una persona retraída. El personaje más enigmático de todos estos científicos era Rosalind Franklin, una mujer joven a quien Watson describió como una mujer muy poco razonable, reservada, quien siempre se negaba a cooperar y eso aparentemente era lo que más lo irritaba pues casi que era deliberadamente antierótica y aunque Watson admitia que “no era fea y podría haber sido bastante sensacional si se hubiese tomado un mínimo de interés por la ropa”, estoque podrían parecer detalles menores frustraban todas sus expectativas. Nunca usaba ni siquiera barra de labios, comentaria Watson asombrado, mientras que, para criticar su sentido del atuendo, diría que “mostraba toda la imaginación de las adolescentes inglesas que se las dan de intelectuales”. Sin embargo, tenía las mejores imágenes que existían de la posible estructura del ADN, conseguidas por medio de la cristalografía de rayos X, precisamente la técnica perfeccionada por Linus Pauling.

James Watson y Francis Crick han pasado a la Historia como 'padres' del uno de los grandes descubrimientos del siglo XX. Hace 70 años, estos científicos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) publicaron en la revista 'Nature' uno de tres artículos, el principal, que explicarían la estructura de la doble hélice de ADN, pero como en todas las cosas de real importancia, existe una leyenda que repite donde el hallazgo solo fue posible después de robarle los datos a Rosalind Franklin, una química física que trabajaba en el King's College de Londres.

Al parecer, Rosalind Franklin había obtenido la imagen de rayos X del ADN y la tenía delante de sus narices durante meses sin ser capaz de descifrarla, hasta que Watson la vio, y sin su permiso ni conocimiento, pudo entender al primer vistazo la famosa imagen, que ha sido considerada la “piedra filosofal” de la biología molecular. Su interpretación llevaría a Watson, Crick y a su colega Maurice Wilkins a ganar el premio Nobel de Medicina en 1962. Rosalind Franklin, quien murió de cáncer de ovario en 1958 a los 37 años, no pudo recibirlo y su contribución no fue reconocida.

“Pero eso no es lo que sucedió”, explican los investigadores Matthew Cobb y Nathaniel Comfort quienes han regresado a escribir recientemente en la revista 'Nature', y aclararían que al menos, no fue del todo así. Los autores, que preparan sendas biografías sobre Watson y Crick, han descubierto en el Churchill College, en Cambridge, el borrador de un artículo para la revista 'Time', escrito por una periodista en colaboración con Franklin, que finalmente no fue publicado y una carta ignorada de uno de los colegas de Franklin a Crick. Juntos, estos documentos sugieren una versión diferente de cómo se gestó el descubrimiento de la doble hélice.

Todo parece indicar que lejos de ignorar lo que estaba viendo, Rosalind Franklin lo comprendió y contribuyó a interpretarlo tanto como sus colegas masculinos. “Franklin tuvo que entender la Foto 51 ya que era una cristalógrafa experta y Watson usó aquel para él, momento dramático, de ver una imagen y de repente comprenderla como recurso literario. “Más allá de emocionar a Watson, esa imagen no era la llave mágica del secreto de la vida y no jugó ningún papel en la resolución real de la doble hélice”, le explicaría Comfort a el periódico. “Franklin merece más crédito. Fue una colaboradora igualitaria del equipo que resolvió la doble hélice, tal como lo describe el artículo abortado de la revista 'Time'”. A juicio de Comfort y de Cobb, la investigadora “dio importantes pasos iniciales hacia una solución, proporcionó datos cruciales y verificó el resultado”.

Para Comfort, la culpa de que la figura de Franklin haya llegado hasta nuestros días como una técnica sin conocimientos la tiene 'The Double Helix' (La doble hélice), el libro de Watson de 1968 en el que describe a Franklin, a la que apenas conocía, según el relato de su compañero Wilkins, quien le profesaba una notoria antipatía. La Fotografía 51 es el diagrama de rayos X de la forma B de las fibras de timonucleato de sodio (ADN). A pesar de su complejidad, se ha convertido en parte de la cultura popular. Es el tema de la obra de teatro 'Photograph 51' de Anna Ziegler, que protagonizó Nicole Kidman en Londres en 2015. La imagen también adorna una moneda británica de 50 peniques que conmemora el centenario del nacimiento de Rosalind Franklin, en 2020. Pero para Cobb y Comfort es injusto que la historia de la mujer que ayudó a interpretarla no se conozca correctamente.

Entender bien qué le ocurrió a Rosalind Franklin es crucial, porque se ha convertido en un modelo a seguir para las mujeres que se dedican a la ciencia. Según los autores, ella “no solo se enfrentó al sexismo rutinario de la época, sino también a formas más sutiles incrustadas en la ciencia, algunas de las cuales todavía están presentes en la actualidad”.

Para los autores, es «tentador» pensar cómo la gente podría recordar la historia del hallazgo del ADN si el artículo periodístico de Time hubiera sido publicado. «Desde el principio, Franklin habría sido representada como un miembro igual del cuarteto “que resolvió el problema, »y la mitad del equipo que articuló la pregunta científica, dio importantes pasos hacia una solución, proporcionó datos cruciales y verificó el resultado”.

La reciente investigación sobre una carta perdida y el artículo no publicado ahora sugieren que la investigadora Rosalind Franklin contribuyó al hallazgo de los fundamentos de la vida tanto como Watson y Crick.

Maracaibo, viernes 26 de mayo, del año 2023

jueves, 25 de mayo de 2023

ADN humano por doquier…


Desde hace un tiempo los científicos no tienen que buscar gotas de sangre o huesos antiguos para hallar ADN. Resulta que se puedan encontrar restos de vida humana en casi todas partes del globo terráqueo: desde playas a océanos, viajando por los ríos, enterrados en el hielo, presentes en los desiertos... El ADN, incluso flotando en el aire.
Así lo atestiguaba hace unos días Patricia Bosca trabajando en Madrid para el diario ABC en el área de ABC Ciencia. Ella nos cuenta como investigadores de la Universidad de Florida (EUA) han hallado restos genéticos de humanos en todas las muestras ambientales que recolectaron, incluso en huellas. Lo que vale para demostrar que nuestro ADN, con toda nuestra información genética, está al alcance de cualquiera.
Patricia escribió sobre el estudio del grupo de científicos de la Universidad de la Florida que acaba de publicarse en la revista 'Nature Ecology and Evolution', y que ha sido capitaneado por David Duffy, profesor de genómica de enfermedades de la vida silvestre de la citada universidad, quienes ya había utilizado ADN ambiental (el material genético que los seres vivos dejan tras de sí, como fluidos o deposiciones) para estudiar a las tortugas marinas, en peligro de extinción, y los cánceres virales a los que son susceptibles estos animales. El ADN, lo extrajeron de las huellas en la arena de las tortugas, un esfuerzo que aceleró enormemente su programa de investigación, pero en las muestras encontraron algo más…

Había mezclado con el ADN de las tortugas ADN humano. Lo que les impresionó fue la cantidad y la calidad de los restos, de los que pudieron extraer información sensible como sobre las enfermedades que padecía la persona que “dejó allí” su impronta genética. El siguiente paso era probar que aquel ADN accidental no era, en realidad, un accidente, sino que los humanos están constantemente impregnando con “su esencia” por todo tipo de ambientes. Así, el equipo encontró gran cantidad de material genético humano en el mar y los ríos que rodean su laboratorio en Florida. También en playas supuestamente aisladas.

Pidieron muestras al Servicio de Parques Nacionales, concretamente de una isla remota en la que rara vez el ser humano ha estado. Aquí no encontraron ADN humano, pero sí pudieron rescatarlo de muestras de arena de las huellas que uno de los voluntarios dejó al pisar la playa y secuenciar parte de su genoma (que es algo así como el 'carnet de identidad' de nuestras células, nuestro código de instrucciones genético).

Duffy incluso probó en su Irlanda natal, rastreando a lo largo de un río que serpentea a través de la ciudad en su camino hacia el océano, y allí el investigador encontró ADN en numerosas partes salvo en el comienzo del río, lejos de la civilización. No acabaron ahí las pruebas: los científicos también recolectaron muestras del aire de la habitación de un hospital veterinario. Recuperaron ADN que coincidía con el del personal, con el del paciente animal y con el de virus animales comunes.

“Nos ha sorprendido constantemente a lo largo de este proyecto la cantidad de ADN humano que encontramos y la calidad de ese ADN”, señalaria Duffy. “En la mayoría de los casos, la calidad es casi equivalente a si tomas una muestra directamente de la persona”. De hecho, las muestras eran tan buenas que los científicos pudieron identificar mutaciones asociadas con enfermedades y determinar la ascendencia genética de las poblaciones cercanas. Incluso pudieron hacer coincidir la información genética con los participantes individuales que se habían ofrecido como voluntarios para recuperar su ADN errante.

Es esto una suerte… Acaso estamos ante una…¿Oportunidad la para ciencia, o un dilema ético? Una vez demostrado que el ADN humano está 'desparramado' por gran cantidad de lugares, los autores señalaron que habría que tomar cartas en el asunto: pidieron que los legisladores y las comunidades científicas se tomasen en serio estos problemas relacionados con el consentimiento y la privacidad, aunque siempre teniendo en cuenta lo que este material genético 'errante' puede proporcionar a la ciencia.

“Por ejemplo, se podrían rastrear las mutaciones del cáncer en las aguas residuales o detectar sitios arqueológicos no descubiertos al buscar ADN humano oculto. O los detectives podrían identificar a los sospechosos a partir del ADN que flota en el aire de la escena del crimen”, señala Duffy. “Pero eso también significa que si no descartas la información humana, cualquiera puede venir y recolectar esta información, lo que plantea problemas en torno al consentimiento. ¿Es necesario obtener el consentimiento para tomar esas muestras? ¿O instituir algunos controles para eliminar la información humana?”.

Como siempre, la mejora de la tecnología conlleva sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas. “Aquí no es diferente”, señala Duffy. “Estos son problemas que estamos tratando de plantear temprano para que los legisladores y la sociedad tengan tiempo de desarrollar regulaciones”.

Maracaibo, jueves 25 de mayo del año 2923

miércoles, 24 de mayo de 2023

Thomas Malory


Thomas Malory (1416 –1471) Fue el autor o el compilador de La muerte de Arturo, y aunque sobre su identidad existen varias hipótesis, la más aceptada es que se trataba de un habitante de Newbold Revell en Warwickshire, en Inglaterra y su apellido Malory, que no es común, aparece con diferentes grafías, incluyendo Maillorie, Mallory y Maleore. Este apellido que cree que se originó en el antiguo adjetivo francés maleüré (del latín male auguratus), que significa “de mal augurio”, o “desafortunado”…

Probablemente Thomas nació alrededor de 1416 y seguramente fue educado como un hombre rico en Warwickshire, su pueblo donde sirvió a las órdenes del famoso conde de Warwick. Con el conde, luchó en Calais en 1436. El conde de Warwick era Richard Neville (1428–1471) conocido como “el hacedor de reyes”, quien era para la época, el hombre más rico de Inglaterra y utilizó su poder para derrocar al Enrique VI–Lancaster para sustituirlo por el York Eduardo IV, en “La Guerra de las Dos Rosas”, para posteriormente restaurar al mismo Enrique VI.

Malory fue un soldado profesional. En 1443, fue acusado de haber atacado y secuestrado a un tal Thomas Smyth y de haber robado de Smyth bienes de un valor de cuarenta libras esterlinas. Malory no fue castigado por estos crímenes. En el mismo año, Malory se casó con una mujer llamada Elizabeth Walsh y fue elegido parlamentario.

Bajo el mecenazgo del conde de Warwick y siguiendo su ejemplo, a Malory le fue muy bien; tanto que en 1445 pasó a ser miembro del parlamento (como el representante del condado de Warckwickshire). Sin embargo, a partir de entonces durante la Guerra de las Dos Rosas, que duraría largos años, su vida se tornó “desafortunada” y menos honorable, al apoyar al bando de los perdedores. En nombre de los partidarios de los Lancaster, saqueó, arrasó y se comportó de forma cruel y temeraria, de modo que al final, tras ser vencidos, Malory había contraído grandes deudas para costear la guerra, y había sido acusado de bandidaje y violaciones por lo que se encontró en una situación desesperada.

Escapó de la cárcel en dos ocasiones, una vez logró hacerlo luchando con una gran variedad de armas y cruzando a nado un foso. En los años posteriores saqueó la abadía de Combe e intentó asesinar al Duque de Buckingham. Fue hecho preso en varios lugares de Londres, pero también salió varias veces bajo fianza. Nunca sería juzgado por los cargos que se le habían imputado. En la década de 1460 fue perdonado al menos una vez por el rey Enrique VI, pero más a menudo, fue expresamente excluido del perdón tanto por Enrique VI como por su rival y sucesor, Eduardo VI.

Por los comentarios que hace el mismo Malory al final de algunas secciones de su narrativa, al menos parte de su obra la hizo mientras estuvo en prisión. Malory murió en la Prisión de Newgate (Reino Unido) en marzo de 1471 de una crisis respiratoria, menos de dos años después de completar su gran libro.

El libro, se trataba en realidad de una reelaboración de todos los textos franceses e ingleses (entre los cuales están el Lanzarote-Grial y el Brut de Layamon), que Malory tenía a su disposición, sobre la vida del rey Arturo. Fue acabado en 1469 y publicado por William Caxton en 1485. Muy probablemente esta obra es el texto que más ha influido en la visión posterior de la leyenda del rey bretón, Arturo de Pendragón.

El libro La muerte de Arturo (a veces publicado con el nombre, en francés medio, de La Morte d'Arthur o Morte Darthur, (ha aparecido en su primera publicación y en algunas ediciones modernas como La mort d'Arthur) es la versión de Thomas Malory sobre la historia del rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, basada en varias leyendas inglesas y francesas.

La obra de Malory representa la transición del romance a la novela moderna. Infunde en sus historias sobre el rey Arturo y sus caballeros de la Tabla Redonda una tradicional y simple moralidad caballeresca, con un estilo limpio, terso, y fácil de entender para el lector moderno; la escritura es musical, y la narración es objetiva.

Muchas obras modernas han tomado las ideas de la obra de Malory. Así, el libro de Alfred Tennyson The Lady of Shalott (La dama de Shalott). Un joven Malory aparece como personaje al final de la novela de Terence H. White del año 1939 The Once and Future King, publicada como Camelot, es un libro basado en La muerte de Arturo. Esta participación inesperada del propio autor se incluye en el musical de Broadway Camelot. En todas estas obras están basados los guiones de películas sobre el tema del rey Arturo, como Los caballeros del rey Arturo (1953), dirigida por Richard Thorpe, y el filme Excalibur (1981), de John Boorman.

Por todas estas situaciones que revisamos, y que llevarían a que el autor escribiese esta sumatoria de historias de caballeros andantes en circunstancias parecidas a las de Miguel de Cervantes quien estaba en prisión cuando escribiera buena parte de su monumental historia sobre Don Quijote de La Mancha. A Malory se le atribuye la autoría de la que ha sido por algunos considerada como la primera gran epopeya en prosa de la literatura inglesa: La muerte de Arturo.

La obra se imprimió en 1485 en el taller de William Caxton, el primer impresor de Inglaterra, que la tituló Le Morte D;Arthur. Caxton prologó y unificó las ocho novelas que escribió Malory en veintiún libros, dando así coherencia temática a la maestría narrativa de su autor. La edición fue tan popular que, con algunos cambios y añadiduras, fue reimpresa en 1498, y de nuevo en 1529 por Wynkyn de Worde, el sucesor de Caxton en la misma imprenta. Gracias a este libro, los relatos artúricos han conocido múltiples y variadas ediciones a lo largo de estos cinco siglos, siendo Malory, junto con Shakespeare y Chaucer, uno de los pocos autores ingleses de un pasado no cercano que siguen siendo leídos.

Maracaibo, miércoles 24 de mayo del año 2023

 

 

martes, 23 de mayo de 2023

Adolfo Pons Romero


Adolfo Pons Romero nació en Maracaibo el 19 de mayo de 1914 y murió en la misma ciudad el 13 de septiembre de 1982. En el primer centenario de su nacimiento (19 de mayo 2014) sobre el Dr Adolfo Pons, relataría mi primo Ernesto García Mac Gregor como era que a él se le hacía difícil… “si no imposible describir en corto tiempo la vida de este polifacético y prolífico personaje que fue médico, profesor universitario, investigador, sanitarista, escritor, historiador, biógrafo, político, gremialista, naturalista, ofidiólogo y ornitólogo”… …“este gran maracaibero quien consagró su extraordinario talento al estudio y a la solución de los problemas que afectan la salud, fue un científico e intelectual de alcurnia, así como un investigador acucioso y profundo” .

Adolfo Pons Romero, era hijo del Dr. Jaime Pons Ojeda, maracaibero y de doña Adelina Romero, oriunda de Machiques de Perijá. El Dr. Jaime Pons su padre, nació en Maracaibo (1877-1958) quien también era médico, con una tesis doctoral de la Universidad del Zulia, otorgada en 1898 cuando aún no habían clausurado nuestra máxima casa de estudios y desde el año anterior -por primera vez en el país- el Código de Instrucción Pública, había implantado como obligatorio en el ámbito nacional, que para obtener el título de Doctor era necesario la presentación de una tesis doctoral.

Es interesante señalar que la primera tesis doctoral presentada en Venezuela correspondió a la del Dr. José Encarnación Serrano en 1897 en la Universidad del Zulia. En los dos años posteriores, se presentaron un total de 12 tesis en el Zulia, entre ellas la ya mencionada del Dr. Jaime Pons. Vienen a colación estos detalles, porque la primera tesis doctoral de la Universidad Central de Venezuela en Caracas se presentó en 1900, tres años después de las aludidas tesis doctorales de LUZ, de modo que ya para 1910, se consideraba al Dr. Jaime Pons como el decano de los médicos rurales, cargo que desempeñó notablemente durante 50 largos años.

El Dr Adolfo Pons realizo su educación primaria en el Instituto Pestalozziano de Maracaibo, dirigido por el conocido educador Hermágoras Chávez. La educación secundaria la realizó en el Colegio Federal, (antes Colegio Federal de Varones), el cual en 1936 tomaría el nombre de Liceo Baralt. Su tesis para graduarse de Bachiller fue “Los escorpiones”, demostrando la inclinación que desde muy joven sentía por las Ciencias Naturales. Esta afición lo acompañaría el resto de su vida, le abriría puertas con grandes satisfacciones.

La Universidad del Zulia había sido clausurada en 1903, por lo que Adolfo Pons daría inicio a sus estudios de Medicina en la Universidad Central de Venezuela donde al final de su carrera en 1936, seria galardonado por la Federación de Estudiantes de Venezuela, con el premio Medalla de Oro del Internado y Diploma de Honor que incluía una pensión de 500 bolívares mensuales durante dos años con pasajes de ida y vuelta, a un país del exterior, para el perfeccionamiento de sus estudios.

Así fue como, el brillante estudiante zuliano, Adolfo Pons, rompió el cerco que durante veintiséis años había mantenido oculta la Medalla de Oro del Internado y su tesis de grado “Algo más sobre la dolencia de Chagas en Venezuela” desde aquellos años mostraba su preferencia por la Medicina Tropical. En ese mismo año de 1936 obtiene el título Doctor en Ciencias Médicas, con la tesis doctoral “La sífilis en el Hospital Vargas” que mereció mención honorífica y diploma.

El Dr Adolfo Pons fue a la Universidad de Londres donde se inscribió en el Curso de Medicina e Higiene Tropical (1938). Luego, en Río de Janeiro recibió entrenamiento en el Servicio de Fiebre Amarilla de la Fundación Rockefeller (1938). En 1917, -21 años antes- en el hoy Hospital Central, la Fundación Rockefeller se estudiaba la llamada en aquel tiempo, “fiebre de aclimatación” que no era otra sino la temida fiebre amarilla. La misma entidad que muchos años atrás, en 1867, sobre la que el doctor Luis Daniel Beauperthuy estudiando los mosquitos en Cumana, detalladamente dibujaría al responsable “zancudo patas blancas”, como el culpable de inocular el germen causal del “vomito negro” que era la fiebre amarilla. Sus planteamientos, publicados en la Gaceta Oficial de Cumaná, en 1867, y recopilados por él en su monografía titulada Travaux Scientifiques (Trabajos Científicos) fueron enviados a la Academia de Medicina de París, pero no se los creyeron…(https://bit.ly/3BKaBrg).

Tras finalizar sus cursos de postgrado, el Dr Adolfo Pons regreso a Venezuela y fue nombrado Médico Jefe de la División de Fiebre Amarilla del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social cargo que ejerció desde 1939 hasta 1942, fecha cuando se trasladaría definitivamente a su tierra natal Maracaibo. En ese tiempo (1941) publicaría en la Gaceta Médica de Caracas, el trabajo Primer caso de Leishmaniasis Visceral o Kala Azar en Venezuela que había sido presentado ante la Academia Nacional de Medicina.

El Dr. Pons, luego de la reinstalación de la Universidad del Zulia en 1946 funda la Cátedra de Patología Tropical y será nombrado su profesor, cargo que sostendrá hasta su jubilación en 1977 cuando donaría su biblioteca con gran número de revistas al Departamento de Microbiología, Parasitología y Patología Tropical. En 1948 regresa a Río de Janeiro para cursar en el Servicio de Medicina Tropical del Instituto Oswaldo Cruz dirigido por Evandro Chagas, hijo de Carlos Chagas.

En 1969 realizaría una pasantía en el "Gorgas Memorial Institute” de Panamá que fue creado como tributo al doctor William Gorgas, quien había erradicado la fiebre amarilla durante la construcción del Canal de Panamá. En este instituto, el Dr. Adolfo Pons realizó numerosos trabajos de investigación médica de los cuales publicó 23. Su contribución, estuvo dirigida al estudio de la malaria y de la fiebre amarilla. En el estado Zulia, el Dr. Adolfo Pons es el Padre de la Medicina Tropical y fue una de las mayores autoridades de esa materia en Venezuela.

Como gremialista su actividad permanente, fue fecunda, debido a que colaboró en la solución de grandes problemas tanto en el Colegio de Médicos del Zulia como en la Federación Médica Venezolana. El Dr. Adolfo Pons fue elegido presidente del Colegio de Médicos del Estado Zulia en cuatro ocasiones. Durante el período 1951-1952, ocurrió la transferencia de los hospitales Chiquinquirá y Central de manos privadas (Sociedad de Beneficencia) al Ministerio de Sanidad, con grandes implicaciones de tipo laboral, profesional y ético, que se prolongó durante su segunda presidencia 1952- 1953.

En su tercera presidencia 1954-1955, se instaló el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales y en 1955 fue elegido presidente unánimemente por cuarta vez. En 1946 se crearía el Instituto de los Seguros Sociales en Caracas con jurisdicción en todo el territorio nacional y en el Zulia se escucharían rumores de una posible instalación del IVSS Local. Se rompieron la relaciones y el presidente Marcos Pérez Jiménez inauguró impositivamente en diciembre de 1945, el IVSS en Maracaibo. Al ser derrocada la dictadura se solventarían favorablemente las discrepancias.

Como naturalista el Dr Adolfo Pons dejó una colección de ofidios venezolanos, considerada una de las mejores del País. El Dr Pons se destacó particularmente en la ornitología, y conformó una gran colección de aves de la región occidental del país, colección que fue originalmente donada a la Fundación Phelps, con la cual mantuvo una gran relación. En el II Congreso Venezolano de Ornitología en la ciudad de Maracaibo el 21 de noviembre 2012, se dictó la conferencia “De la Medicina Tropical al naturalismo regional” como una semblanza en homenaje al Dr. Adolfo Pons, el afamado médico que reunió aves de 60 familias diferentes, sumando en su totalidad una cantidad de 6 mil 440 ejemplares de aves silvestres, provenientes de todas partes de Venezuela, en especial de la Sierra de Perijá. La colección se encuentra en el Museo de Historia Natural La Salle en Caracas.

La revista Kasmera es una publicación del Departamento de Enfermedades Infecciosas y Tropicales de la Facultad de Medicina Universidad del Zulia y fue el Dr. Adolfo Pons, quien el año 1962 fundó la revista KASMERA y se desempeñó en el cargo de Editor hasta el año 1978. Con el paso de los años, la revista se ha transformado en una revista científica arbitrada perteneciente a índices internacionales como SciELO, Latindex, Scopus y LiLACS entre otros, la única de su especialidad a nivel nacional. Hasta la fecha, se han publicado más de 500 trabajos, principalmente investigaciones originales, además de revisiones, casos clínicos y comunicaciones breves, entre otras. Los esfuerzos realizados a lo largo de 57 años para vencer las dificultades económicas y la lucha que representa la edición de una revista en nuestro medio han permitido el reconocimiento alcanzado hasta el momento.

Luego de su jubilación en 1978 y para el momento de su muerte, el Dr Adolfo Pons se encontraba elaborando el manuscrito de un libro sobre "Patología Tropical", con el cual aspiraba culminar su extensa labor docente de casi tres décadas en la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia.

Un año después de haber fallecido el Dr. Pons, se inauguró en 1983 el hospital del Seguro Social que lleva su nombre, en reconocimiento al esfuerzo en la búsqueda de la perfección y como merecido homenaje a quien lo dio todo para gloria de su profesión en esta difícil disciplina.

Maracaibo, martes 23 de mayo, de 2023

lunes, 22 de mayo de 2023

Ceferino Alegría Mauricio


El Doctor Ceferino Alegría Mauricio, nacería en Caracas, entre las esquinas de Zapatero a Gobernador, el día 8 de julio de 1913. Hijo del matrimonio de inmigrantes canarios Ceferino Alegría González y Rosario Mauricio García de Alegría. Ceferino sería el hijo mayor de la familia, pues sus tres predecesores murieron antes de que él naciera y a él le siguieron Rosario, Mercedes, Andrés y Maximina.

Estoy escribiendo esta -mini biografía- en este blog (lapesteloca), por cuanto de acuerdo con sus investigaciones sobre la vida de Rafael Rangel ayer (https://bit.ly/3Wqi3kX) hice del conocimiento público, de los lectores del blog, detalles importantes sobre la influencia negativa que en la vida del joven sabio tuvo el para aquel entonces empoderado medico zuliano el doctor Rafael López Baralt. Estos datos no aparecen reflejados en mi novela “El movedizo encaje de los uveros” ni se perciben en el drama “Las sombras” (https://bit.ly/3ZETTD9) de Salustio González Rincones.

La infancia y adolescencia de Ceferino Alegría transcurrirán íntegramente en la Caracas de Juan Vicente Gómez. Sus estudios de primaria en la Escuela "Fermín Toro", y luego Secundaria en el Liceo “Andrés Bello”, bajo la rectoría de Rómulo Gallegos, graduándose de Bachiller en Filosofía en el año 1934.

Estudiará Medicina en la Universidad Central de Venezuela, y con una beca por Concurso de Oposición hace estudios de Profesorado de Secundaria en el Instituto Pedagógico Nacional graduándose el año 1940, en la primera promoción de ese Instituto. Durante sus estudios de Medicina, Gana por Concurso el cargo de Externo de los Hospitales Civiles del Distrito Federal (1937) y es Interno Permanente de la Maternidad Concepción Palacios en 1941, realizando un curso de Perfeccionamiento Obstétrico en 1942 cuando culmina sus estudios médicos con el título de Doctor en Ciencias Médicas, con su tesis “El ciclo útero-ovárico normal en la mujer venezolana y sus relaciones con el embarazo”.

Antes de graduarse de profesor, fue maestro en un Curso para Obreros en el Ministerio de Obras Públicas, en 1936. En el año 1939, fue profesor (fundador) de Zoología en el Liceo Aplicación. En el año 1946 se iniciaría como profesor de Ciencias Biológicas ininterrumpidamente hasta el año 1952, en el Liceo “Luis Espelozin”, de Caracas. En el mismo Liceo, comienza a dar clases de Puericultura. De 1954 a 1957, da clases, también de Puericultura, en el Colegio Leal, de Caracas.

La vida de sanitarista del Dr. Alegría se inicia con su nombramiento como Médico Rural de Chexendé (Chejendé), Edo. Trujillo, en 1942. Pasa luego, en 1943, a Médico Epidemiológico de la Unidad Sanitaria de Maracaibo, llegando a ser Encargado de la misma en 1945. Siempre estuvo orgulloso de la calidad del Servicio de Epidemiología a su cargo. De 1945 a 1946 ejerce como Médico Jefe de la Sección de Médicos Rurales del Ministerio de Sanidad, y en 1946 pasa a ser Médico Jefe (fundador) de la División de Sanidad Rural. El Dr. Alegría fue la figura central cuando por decreto, fue bruscamente elevado el número de Médicos Rurales del país en 1946.

En 1954 se inicia en la Cátedra de Historia de la Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela. El doctor Ceferino Alegría fue Historiador Médico: desde su ingreso como Profesor Interino en el año 1954, hasta Al momento de su muerte ostentaba la Jefatura de la Cátedra de Historia de la Medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, donde desarrolló una de la más brillante ejecutorias de nuestra vida republicana como Historiador Médico. Particularmente notable es su labor de rescate de valores médicos venezolanos de todas las épocas, incluyendo nuestra medicina Indígena. Las publicaciones del Dr. Alegría por su volumen y acuciosidad, son punto de referencia para nuestra historiografía médica.

Como Gremialista Ceferino Alegría desarrolló una importante labor. En 1947: “La Asistencia Médica en el Medio Rural Venezolano”, en la II Asamblea de la Federación Médica Venezolana, y su nombramiento, hasta 1954, como Miembro de la Comisión Permanente de la Federación, encargada del problema médico en el Medio Rural Venezolano.

Ceferino Alegría como Escritor tenía una muy fértil pluma, y produjo centenares de publicaciones. Como sanitarista, como historiador, o como gremialista, no dejó campo en el que no haya escrito algo. Al cumplir sus 30 años de vida profesional médico, publicó un volumen titulado “500 Títulos en 30 años”, indicativo de su fecundidad literaria. Post-mortem, todavía aparecería el título “Refranes Médicos”, de acuerdo con solicitud que hiciera en su lecho de muerte.

Hacia 1974 la enfermedad de diabetes le hace disminuir su ritmo de trabajo y tras cinco años, pero todavía trabajando en esos últimos años, fallece en Caracas, Clínica El Ávila, el 14 de junio de 1979.

Maracaibo, lunes 22 de mayo del año 2023

domingo, 21 de mayo de 2023

Rafael López Baralt


“El personaje, había sido dos veces Rector de la Universidad del Zulia y tres veces Secretario de Gobierno del Estado Zulia, pero ni la Restauración, ni el General Castro, ni su importante posición frente al Ministerio, ocupaban en aquel momento su mente. Él se encontró rememorando su regreso a Maracaibo hacía tantísimos años, en 1880, ostentando orgulloso el Título de Doctor en Ciencias Médicas de la Universidad de París. Ahora, en sus cincuenta y siete años… ¡Hallarse él mismo escondido tras unos pliegues de tela, rodeado de trapos, tras bastidores, entre cortinas! ... Ahora, él se hallaba detrás de unas infamantes cortinas del palacio presidencial... ¡Que vejación! Él estaba ya sintiendo retorcijones en sus tripas y desde hacía mucho rato, con apremios miccionales.

Sentía su rostro encendido, tenía las orejas calientes, sus sienes le latían, transpiraba, hervía, estaba al rojo vivo... Como el termocauterio de Paquellin, pensó, y, ¿la curación algodonosa?, ese había sido un buen método de antisepsia, lo había propuesto le professeur Guerin... Sí, era como el guayacol, casi podía percibir su olor, ¿a miedo?, el guayacol, sí, él lo usó, guayacol-yodoformado, para la tuberculosis pulmonar... Dos veces Rector, tres veces Secretario del Gobierno, había sido el médico de cabecera de Señor Presidente Castro, era el Ministro del Interior, y ahora... ¡Escondiéndose! Como una rata medrosa... Ocultándose en el Palacio Presidencial capitalino. ¡Infamante desgracia! Él, tan solo escuchaba la atronadora voz que increpaba. –¿Dónde anda el otro? ¿Dónde está ese gran carajo?

Se adelantaron un grupo de soldados, y tomaron al doctor Rafael López Baralt por ambos brazos, y se lo llevaron a rastras. Cuando pasó al lado del General Juan Vicente Gómez, éste no resistió la tentación y le asestó una tremenda patada al depuesto Ministro del Interior, la cual por acertarle un poco por encima de las posaderas hizo que el galeno de la Restauración pensase que se le habían desprendido los riñones de su sitio. López Baralt rodó por el piso de parquet alfombrado.

El ruido de fusiles en manos de los soldados que le llevaban hacia fuera le hizo estremecerse. Como en contracorriente, vio llegar a otro contingente de hombres armados. Ellos le detuvieron, y mientras todos gritaban encañonándolo, juntos volvieron de regreso al salón donde el doctor Rafael Garbiras Guzmán con su vozarrón le gritaba colérico a Juan Vicente, el nuevo Presidente. -¡Yo no tengo madera de traidor! Garbiras trató de sacar un pañuelo del bolsillo porque su rostro rubicundo sudaba copiosamente, pero bastó su gesto para que los soldados le clavaran los fusiles en sus costillas haciéndole gemir de dolor. Un instante después los sacaron a los dos del salón, y dando tumbos descendieron por las escaleras hacia el patio del Palacio. Llegaron todos azorados para hacerle compañía a Pedro María Cárdenas quien, de pie, con la frente en alto, soportaba los gritos e insultos de los guardias mientras esperaban por ellos en el centro del patio del Palacio Presidencial”.

Esta historia que relata el final de los días felices del Dr. Rafael López Baralt es tomada de uno de mis relatos, publicado el jueves 26 de enero, del año 2020, en este blog (lapesteloca) y titulado “Al final del régimen”. Ahora debo relatar algo más que se puede tomar como un “addendum en prueba”, pues toda esta situación, no está descrita en mi historia novelada sobre Rangel y Cipriano Castro titulada “El movedizo encaje de los uveros” … (la cual puede adquirirse en la Librería de LUZ Jesús Enrique Lossada de la Biblioteca Pública de Maracaibo -Warren Sánchez dixit-)

Después de revisar la obra del Dr. Ceferino Alegría Mauricio (1913-1979) quien fue un médico educador e historiador venezolano, prestigioso sanitarista y profesor Titular de Historia de la Medicina en la Universidad Central de Venezuela, pudimos enterarnos de que el Dr. Rafael López Baralt habría tenido un incidente personal, con el bachiller Rafael Rangel, en Maracaibo, cuando éste tenía 19 años. Testimonios de la época, señalan que cuando Rangel cursaba su último año de bachillerato en 1896, le llegaron noticias, de que en Bogotá, estaban realizando la curación seroterápica de la Lepra, según un novedoso procedimiento seguido por el Dr. Juan de Dios Carrasquilla.

Cuando la Junta de Lazareto del Zulia, decidió enviar a Bogotá, una comisión, el bachiller Rangel, se ofreció como para ir en calidad de ayudante; pero el director de la Sección de Seroterapia del Instituto Pasteur de Maracaibo, Dr. Rafael Lopez Baralt, lo rechazó. Rangel, muy joven, insistiría, pero nuevamente fue rechazado por López Baralt; entonces el joven estudiante Rangel, exaltado y ofuscado, le enrostró al Dr. López Baralt, su pequeña estatura, diciéndole que la trataba de compensar con unos zapatos de tacones altos, asignándole el calificativo de “Enano Engreído”. Rangel ante la gran influencia política y científica del Dr. López, en Maracaibo; decidió irse a seguir sus estudios en la Universidad de Caracas.

En el año 1898, Rangel solicitó por primera vez al Congreso una beca, para trasladarse al exterior, a realizar estudios de inmunología seroespecifica, pero el Dr. Rafael López Baralt, era miembro de la comisión encargada de otorgar las becas en el parlamento, y la solicitud de Rangel, queda negada. A mediados del año 1900, Rangel conseguiría la aprobación de un aporte presupuestario, con el primer Presidente del Estado Trujillo, Inocente de Jesús Quevedo, recién nombrado por Cipriano Castro. Esperaba viajar al exterior a realizar su sueño, de estudiar serología inmunoespecifica, pero ya en el mes de abril de 1901, fue nombrado Presidente del Estado Trujillo, el Dr. Rafael López Baralt, el médico y político marabino, y el aporte presupuestario aprobado, no se ejecutó en beneficio del joven trujillano. Así lo dispuso el nuevo Presidente del Estado.

El 19 de septiembre de 1903, ya en Caracas, y dirigiendo el Laboratorio del hospital Vargas, Rafael Rangel, le mostró su trabajo a su ductor Pablo Acosta Ortiz, “Etiología de ciertas anemias graves de Venezuela”. El Dr. Pablo Acosta Ortiz, leyó el trabajo del sabio Rangel, ante el resto de los integrantes del ilustre colegio (para el momento 31 miembros). Rangel, quien continuó trabajando sobre el mismo tema, presentaría dos informes más ante la recién creada Academia de Medicina, en los años 1904 y 1905.
El aporte del sabio Rangel, a los estudios científicos del país, le fue recompensado por la Academia de Medicina, con un premio especial, consistente en recomendar al gobierno, como obra de utilidad nacional, que enviara a Rafael Rangel, a realizar estudios al exterior, y a tales fines publicaron el 25 de mayo de 1905, el acuerdo siguiente acuerdo: “CONSIDERANDO: que los estudios del señor Rafael Rangel sobre parasitología tropical, en especial la determinación del Anquilostomo Americano como causa de ciertas anemias graves en Venezuela, representan un notable esfuerzo de investigación científica, se acuerda: 1º.- Conceder al señor Rafael Rangel, un premio especial a título de estímulo por su amor a la investigación científica y su consagración al trabajo. 2º.- Recomendar al gobierno como obra de utilidad nacional, que envíe al señor Rangel a una Escuela de Patología Tropical, con el objeto de que perfeccione allí sus conocimientos e implante luego en Venezuela la enseñanza de una parasitología tropical. 3º.- Entregar este acuerdo y el premio al señor Rangel, el día del Aniversario de la Academia en la sesión solemne y pública anual. Dado en el Salón de sesiones de la Academia de Medicina el 25 de mayo de 1905.

Ese mismo año de 1905, fue nombrado el Dr. Rafael López Baralt, miembro correspondiente Nacional de la Academia de Medicina, por el Estado Zulia… Hasta allí llegó el Acuerdo de la Academia de Medicina, cuyos miembros callaron para siempre, ante el poder político del Dr. Rafael López Baralt… El silencio del Dr. Luis Razetti, Vicepresidente de la Cámara del Senado y Presidente de la Comisión Permanente de Instrucción Pública, fue evidente, pues según Ceferino Alegría, Razetti nunca abogó por el cumplimiento del Acuerdo del 25 de mayo de 1905, de la Academia de Medicina, de la cual fue Secretario Perpetuo.

En 1908, el Dr. Roberto Vargas, del Ministerio de Obras Publicas y el Dr. Samuel Darío Maldonado, del Ministerio de Instrucción Pública, presentaron al Congreso una petición para que le fuese acordada una pensión a Rafael Rangel, a fin de que se trasladase a Europa a realizar estudios, pero el Congreso de la Republica, nuevamente negó la solicitud.

Concluye el Dr Ceferino Alegría que el Dr. Rafael López Baralt, había “descargado toda su influencia, en contra del sabio Rafael Rangel, obstaculizando por ello, la evolución de la investigación en Venezuela”. El Dr. Ceferino Alegría, refiere también que el médico zuliano Dr. Jesús Acosta Galbán, en su libro: “El Centenario del Hospital Chiquinquirá”, al hablar sobre el Dr. Rafael López Baralt, dice que: “Los errores que pudo haber cometido, arrastrado por las veleidades de la política, no llegan a obscurecer siquiera ligeramente, su recia personalidad de excelente médico y de político decidido y valiente, siempre fiel a las ideas que sustentaba y creía verdaderas”.

Maracaibo, domingo 21 de mayo, del año 2023