Biagio Martinelli, natural
de Cesna, Italia (1463-1544),
más conocido como Biagio da Cesena, fue un presbítero y
notario italiano que
ocupó el cargo de maestro de
ceremonias papal desde 1518 hasta 1544. Se hizo conocido por su reacción
negativa a las figuras desnudas presentadas en el fresco de Michelangelo Buonarroti (mejor conocido como Miguel
Ángel) de El Juicio Final en
la Capilla Sixtina, denominación del mural realizado por para el ábside de la Capilla
Sixtina, en Roma, en una amalgama de figuras que van del horror infernal hasta
la plenitud celestial.
Biagio da Cesena perteneció a una de las principales
familias nobles de Cesena y se licenció en utroque iure, es decir,
en derecho civil y derecho canónico, siendo aún joven. Se trasladó a Roma, donde ejerció durante
mucho tiempo como notario o abogado. El 1 de enero de 1518, con el favor de los
cardenales Bernardo Dovizi y Andrea della Valle, ocupó el cargo de maestro de ceremonias del papa León X,
y tras la jubilación de Paride Grassi a
finales de 1521 se convirtió en el
prefecto de los ceremonieros. También desempeñó este cargo ante los
papas Adriano VI, Clemente VII y Pablo III.
El papa
Julio II había ordenado a Miguel Ángel Buonarroti decorar el techo de la
capilla y el artista usaría la técnica del fresco, aplicando pintura sobre cal
húmeda con más de 300 figuras, destacando las nueve historias del Génesis, como La creación de Adán, un trabajó durante
cuatro años que con llevaría grandes dolores físicos debido a la postura. El
Juicio final, decora la pared del altar de la capilla y se dice que la obra causó
gran escándalo por mostrar cuerpos totalmente desnudos, poco usual para verse
en un lugar sagrado, tanto así que años después, otros artistas cubrieron
algunas partes con velos y ropas pintadas.
Miguel
Ángel pintó la Bóveda de la Capilla Sixtina entre 1508 y 1512, y el fresco de
El Juicio Final entre 1536 y 1541 en la Ciudad del Vaticano. Miguel
Ángel tenía sesenta y pico años cuando pintó el Juicio Final en la Capilla
Sixtina. A esas alturas de su carrera, ya no estaba dispuesto a aceptar
críticas Así que cuando Biagio da Cesena, maestro de ceremonias del papa, le
dijo a su santidad Paulo III lo que pensaba del fresco del artista (en
presencia del propio artista), Biagio da Cesena dijo del fresco: «Fue
sobre todo vergonzoso que en un lugar tan sagrado se hubieran representado
todas esas figuras desnudas, exponiéndose de forma tan vergonzosa».
Continuó diciendo que la pintura era “más adecuada para los baños públicos y las
tabernas” que para una capilla papal.
Giorgio Vasari, el historiador de los artistas del Renacimiento, nos
cuenta la historia de Biagio da Cesena a quien le parecía "muy indecoroso que se
hubiesen pintado en un lugar tan respetable toda esa cantidad de desnudos, mostrando
sin pudor sus vergüenzas, y que no era una obra propia de la capilla de un
papa, sino para una sauna (stufe) o una hostería." En esa época,
los stufe a los que se refiere el texto eran
baños públicos donde se podían contratar los servicios de "señoritas de compañía". En
definitiva, Biagio da Cesena le estaba llamando finamente a Miguel Ángel "pintor de burdel".
Miguel
Ángel se vengaría Biagio de una manera muy peculiar, pues como respuesta,
introdujo el rostro de Biagio en la escena como Minos, juez del inframundo
(en la esquina inferior derecha del fresco) con orejas de burro (lo que indica estupidez),
mientras que su desnudez está cubierta por una serpiente enroscada que le
muerde el pene.
La cola que describe Dante se convierte aquí en una serpiente, probablemente por asimilación con la de Adán y Eva. Para molestar un poco más a Biagio da Cesena, Miguel Ángel le añadió unas orejas de burro para dejar bien en claro su ignorancia y fue ridiculizado con descomunales orejas de burro y una serpiente enroscada al pecho y mordiéndole los testículos. La reacción de Biagio da Cesena al verse retratado la conocemos gracias a otro historiador de la época, Lodovico Domenichi, y por lo que cuenta Lodovico, el papa Paulo III, que estaba cansado de oír las quejas de su maestro de ceremonias, le contesta de esta forma: "Biagio, usted sabe que Dios me ha dado potestad sobre el cielo y la tierra, pero mi autoridad no se extiende al infierno. Ya que no puedo liberarle, debererá tener paciencia"… y el retrato tendría que permanecer.
Uno de los biógrafos más
reconocidos de Miguel Ángel, el profesor William E. Wallace, director de Estudios de
Licenciatura en Historia del
Arte y Arqueología de la Universidad Washington en San Luis, ha notado que la segunda versión de Vasari de la historia de Biagio da
Cesena en el infierno, a menudo se ha ampliado para incluir la ingeniosa
respuesta del Papa. Wallace añadió que tales adiciones en la historia de la
vida de Miguel Ángel son un regalo de Dios.
Biagio da
Cesena murió en Roma en 1544, y fue sepultado en la iglesia de San Celso y San Giuliano
y así fue como finalmente, el maestro de ceremonias
del Papa, pasó a la historia con orejas de burro y dominado por una serpiente
infernal. Cuando restauraron el fresco del Juicio Final y se
eliminaron muchos de los repintes que se habían hecho para censurar tanto
"desnudo indecente", la figura del rey Minos sufrió una ligera
transformación…
Maracaibo, lunes 14 de septiembre del año 2026
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