lunes, 14 de septiembre de 2026

Biagio da Cesena


Biagio Martinelli, natural de Cesna, Italia (1463-1544), más conocido como Biagio da Cesena, fue un presbítero y notario italiano que ocupó el cargo de maestro de ceremonias papal desde 1518  hasta 1544. Se hizo conocido por su reacción negativa a las figuras desnudas presentadas en el fresco de  Michelangelo Buonarroti (mejor conocido como Miguel Ángel) de El Juicio Final en la Capilla Sixtina, denominación del mural realizado por para el ábside de la Capilla Sixtina, en Roma, en una amalgama de figuras que van del horror infernal hasta la plenitud celestial.

Biagio da Cesena perteneció a una de las principales familias nobles de Cesena y se licenció en utroque iure, es decir, en derecho civil y derecho canónico, siendo aún joven.  Se trasladó a Roma, donde ejerció durante mucho tiempo como notario o abogado. El 1 de enero de 1518, con el favor de los cardenales Bernardo Dovizi y Andrea della Valle, ocupó el cargo de maestro de ceremonias del papa León X, y tras la jubilación de Paride Grassi a finales de 1521 se convirtió en el prefecto de los ceremonieros. También desempeñó este cargo ante los papas Adriano VIClemente VII y Pablo III.

El papa Julio II había ordenado a Miguel Ángel Buonarroti decorar el techo de la capilla y el artista usaría la técnica del fresco, aplicando pintura sobre cal húmeda con más de 300 figuras, destacando las nueve historias del Génesis, como La creación de Adán, un trabajó durante cuatro años que con llevaría grandes dolores físicos debido a la postura. El Juicio final, decora la pared del altar de la capilla y se dice que la obra causó gran escándalo por mostrar cuerpos totalmente desnudos, poco usual para verse en un lugar sagrado, tanto así que años después, otros artistas cubrieron algunas partes con velos y ropas pintadas.

 

Miguel Ángel pintó la Bóveda de la Capilla Sixtina entre 1508 y 1512, y el fresco de El Juicio Final entre 1536 y 1541 en la Ciudad del Vaticano. Miguel Ángel tenía sesenta y pico años cuando pintó el Juicio Final en la Capilla Sixtina. A esas alturas de su carrera, ya no estaba dispuesto a aceptar críticas Así que cuando Biagio da Cesena, maestro de ceremonias del papa, le dijo a su santidad Paulo III lo que pensaba del fresco del artista (en presencia del propio artista), Biagio da Cesena dijo del fresco: «Fue sobre todo vergonzoso que en un lugar tan sagrado se hubieran representado todas esas figuras desnudas, exponiéndose de forma tan vergonzosa». Continuó diciendo que la pintura era “más adecuada para los baños públicos y las tabernas” que para una capilla papal.

 

Giorgio Vasari, el historiador de los artistas del Renacimiento, nos cuenta la historia de Biagio da Cesena a quien le parecía "muy indecoroso que se hubiesen pintado en un lugar tan respetable toda esa cantidad de desnudos, mostrando sin pudor sus vergüenzas, y que no era una obra propia de la capilla de un papa, sino para una sauna (stufe) o una hostería." En esa época, los stufe a los que se refiere el texto eran baños públicos donde se podían contratar los servicios de "señoritas de compañía". En definitiva, Biagio da Cesena le estaba llamando finamente a Miguel Ángel "pintor de burdel".

 

El retrato de Biagio da Cesena le serviría a Miguel Ángel para representar a Minos, el rey cretense que mandó construir un laberinto para encerrar al minotauro. Una vez muerto, Minos se convirtió en uno de los tres jueces del infierno. Dante le describe en su Divina Comedia como un ser monstruoso con una larguísima cola que utilizaba para indicar a los condenados a cuál de los nueve círculos del infierno estaban destinados. Por ejemplo, si Minos se enroscaba la cola a su cuerpo dando dos vueltas, como hace en la imagen de Miguel Ángel, el condenado debía quedarse en el segundo círculo del infierno, pero si la cola daba nueve vueltas, ya se podía ir preparando para un cara a cara con el mismísimo Satanás…

 

Miguel Ángel se vengaría Biagio de una manera muy peculiar, pues como respuesta, introdujo el rostro de Biagio en la escena como Minos, juez del inframundo (en la esquina inferior derecha del fresco) con orejas de burro (lo que indica estupidez), mientras que su desnudez está cubierta por una serpiente enroscada que le muerde el pene.


La cola que describe Dante se convierte aquí en una serpiente, probablemente por asimilación con la de Adán y Eva. Para molestar un poco más a Biagio da Cesena, Miguel Ángel le añadió unas orejas de burro para dejar bien en claro su ignorancia y fue ridiculizado con descomunales orejas de burro y una serpiente enroscada al pecho y mordiéndole los testículos. La reacción de Biagio da Cesena al verse retratado la conocemos gracias a otro historiador de la época, Lodovico Domenichi, y por lo que cuenta Lodovico, el papa Paulo III, que estaba cansado de oír las quejas de su maestro de ceremonias, le contesta de esta forma: "Biagio, usted sabe que Dios me ha dado potestad sobre el cielo y la tierra, pero mi autoridad no se extiende al infierno. Ya que no puedo liberarle, debererá tener paciencia"… y el retrato tendría que permanecer.

Uno de los biógrafos más reconocidos de Miguel Ángel, el profesor William E. Wallace, director de Estudios de Licenciatura en Historia del Arte y Arqueología de la Universidad Washington en San Luis, ha notado que la segunda versión de Vasari de la historia de Biagio da Cesena en el infierno, a menudo se ha ampliado para incluir la ingeniosa respuesta del Papa. Wallace añadió que tales adiciones en la historia de la vida de Miguel Ángel son un regalo de Dios.

Biagio da Cesena murió en Roma en 1544, y fue sepultado en la iglesia de San Celso y San Giuliano y así fue como finalmente, el maestro de ceremonias del Papa, pasó a la historia con orejas de burro y dominado por una serpiente infernal. Cuando restauraron el fresco del Juicio Final y se eliminaron muchos de los repintes que se habían hecho para censurar tanto "desnudo indecente", la figura del rey Minos sufrió una ligera transformación…

 

Maracaibo, lunes 14  de septiembre del año 2026

 

No hay comentarios: