lunes, 21 de agosto de 2023

Shinya Yamanaka


En 2012, Shinya Yamanaka fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina junto al biólogo británico John Gurdon, por sus investigaciones sobre la transformación de células somáticas en células pluripotentes. Sin los trabajos del médico japonés Shinya Yamanaka no podríamos, posiblemente, generar células madre pluripotentes inducidas (iPSC) que son modelos celulares importantísimos en la investigación de diferentes enfermedades genéticas.

Shinya Yamanaka nació el 4 de septiembre de 1962 en la ciudad de Higashiōsaka, en Osaka, Japón. Fue el segundo hijo del matrimonio de Shozaburo Yamanaka, un ingeniero que elaboraba componentes de maquinaria y Minako Yamanaka, quien ayudaba a su marido a dirigir su empresa. En 1981, Yamanaka comenzó sus estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad de Kobe y al graduarse como Médico en 1987, fue residente en el Hospital Nacional de Osaka. Después, contrajo matrimonio con su actual esposa, Chika.

En el Hospital Nacional de Osaka, tomó la decisión de convertirse en investigador y comenzó sus estudios de doctorado en 1989, en la Facultad de Medicina de la Universidad de la Ciudad de Osaka en el laboratorio de Kenjiro Yamamoto con quien Yamanaka comenzó a interesarse en la transferencia artificial de genes entre diferentes organismos. Finalizado el doctorado en 1993, Yamanaka envió solicitudes a muchos laboratorios que trabajaban, con ratones transgénicos y el biólogo estadounidense Thomas Innerarity, le invitó al Instituto Gladstone de Enfermedades Cardiovasculares en San Francisco, EUA. Yamanaka se mudó con su mujer Chika y sus dos hijas, Mika y Miki, a los Estados Unidos.

En el laboratorio de San Francisco, Yamanaka estuvo trabajando con ratones transgénicos. Mejoraría su conocimiento en biología molecular, y cuando identificaron APOBEC1 como un protooncogen en modelos de ratón, Yamanaka comenzó a interesarse en la proteína Nat1, que había demostrado estar relacionada con la carcinogénesis en ratones con sobreexpresión de APOBEC1.

La estancia de Yamanaka en América terminó en 1996, cuando su mujer y sus dos hijas volvieron a Japón y, poco después, el investigador las acompañó. En Osaka, Yamanaka consiguió puesto como profesor asistente en el Departamento de Farmacología, Facultad de Medicina de la Universidad de la Ciudad de Osaka y continuó trabajando con Thomas Innerarity, con quien Yamanaka logró encontrar relación entre el gen Nat1 y la diferenciación celular.

A finales de 1999, Yamanaka logró su propio laboratorio en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Nara (NAIST), donde continuó sus trabajos con ratones knockout. Además, fijó el objetivo de encontrar una forma de reprogramar células diferenciadas para que volviesen a ser células pluripotentes. En ese momento, las células pluripotentes se obtenían a partir de embriones y eso planteaba ciertos problemas éticos en el caso de tratarse de células humanas.

Diferentes experimentos, como el que permitió el nacimiento de la oveja Dolly, ya habían demostrado que en las células somáticas se encuentra toda la información necesaria para generar todos y cada uno de los tipos celulares de un individuo completo. Con el objetivo de encontrar una forma de desdiferenciar las células somáticas, Yamanaka buscaría moléculas que tuviesen una especial relevancia en el desarrollo de las células madre embrionarias, de tal modo que en 2004, Yamanaka y su equipo ya habían identificado más de 20 factores genéticos con potencial para inducir la pluripotencia en células somáticas.

El NAIST no disponía de ningún hospital ni facultad de medicina asociado y Yamanaka no podía plantear sus experimentos en células madre embrionarias humanas por lo que el investigador decidió trasladar su laboratorio a la Universidad de Kyoto, la única en Japón donde habían logrado cultivar células embrionarias humanas con éxito. Así, en el laboratorio de Kyoto, Yamanaka y su equipo probaron los 24 genes candidatos para la reprogramación celular en células de ratón y determinaron que únicamente 4 de ellos eran esenciales para lograr la pluripotencia en células somáticas.

Estos cuatro factores, Oct4, Sox2, Klf4 y c-Myc, se les conoce como “cóctel de Yamanaka” son los que Yamanaka y su equipo utilizaron para generar las primeras células madre pluripotentes inducidas a partir de células somáticas de ratón (iPSC, por sus siglas en inglés).

Los resultados de las investigaciones de Yamanaka y su equipo publicados en 2006 en la revista Cell fueron una revolución en el mundo de la biología molecular, que permitiría a muchos científicos de todo el mundo obtener iPSC para sus experimentos. Comenzó entonces una “carrera” por ver quién conseguía reprogramar, por primera vez, células somáticas humanas y el equipo de Yamanaka consiguió hacerlo en noviembre de 2007; no fueron los únicos. El biólogo estadounidense James Thomson y su equipo de la Universidad de Wisconsin-Madison anunciaron, el mismo día, que habían logrado iPSC a partir de células somáticas humanas con cuatro factores diferentes a los de Yamanaka.

A partir de entonces, no ha parado de recibir galardones. en 2008, se le otorgó a Yamanaka el Premio Shaw por sus investigaciones. En 2012, Yamanaka finalmente fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina junto al biólogo británico John Gurdon, por sus investigaciones sobre la transformación de células somáticas en células pluripotentes.

Actualmente, Shinya Yamanaka ejerce como profesor de Anatomía en la Universidad de California en San Francisco, y continúa con sus investigaciones en el Instituto Gladstone de Enfermedades Cardiovasculares y en la Universidad de Kyoto. Yamanaka, además, es el Director del Centro para la Aplicación e Investigación de iPSC (CiRA).

Maracaibo, lunes 21 de agosto del año 2023

domingo, 20 de agosto de 2023

Patólogo escribidor…


Voy hoy en 2023, a transcribir algunos párrafos de una charla ofrecida el 28 de junio de 1997 en Valencia, para los patólogos del Estado Carabobo-Capítulo de Carabobo- de la Sociedad Venezolana de Anatomía Patológica (SVAP); entre otras razones, porque las SVAP ha desaparecido y mucho me duele decirlo; personalmente-(desde 1968 soy miembro de esa corporación: 2 veces presidente, pasé por casi todos los cargos-menos de tesorero-en distintas Juntas Directivas) por lo que es lamentable que hoy, irresponsablemente y desde hace casi 10 años no haya sido posible “resucitar” a la SVAP…

Al charlar con los patólogos del Capítulo de Carabobo, en aquel entonces les decía… “Siempre he creído que las habilidades no exploradas por los patólogos son infinitas; lo he dicho antes. Estoy convencido de nuestra capacidad para dar muchísimo y con criterios de excelencia, en las más variadas ramas del quehacer humano. Me he atrevido a compartir con ustedes estas vivencias a riesgo de parecer pedante o fastidioso, porque francamente, he creído que les puede interesar escuchar el porqué, para qué y cómo, he venido durante casi catorce años ininterrumpidos escribiendo novelas; como me las he planteado, como las he ensamblado y las he borroneado, hasta considerarlas listas luego de escribir y corregir hasta el cansancio, como un oficio, enfrentarse a la página en blanco y escribir, diariamente, durante años”.

“El escribir literatura, para mí no ha significado abandonar el trabajo que representa la redacción, corrección y publicación de manuscritos de carácter científico, de trabajos de investigación. Indudablemente que pueden establecerse paralelismos y puntos de contacto entre el oficio de escribir ciencia y literatura, pero hoy quiero crear un hiato, una división formal entre estas dos maneras de escribir. Lo hago exprofeso. Pienso que escribir literatura es otra cosa, es algo totalmente diferente a esa pasión por la verdad que implica el ejercicio de nuestra mi especialidad. Don Pío Baroja, quien también era médico señaló una vez: “Soy un aficionado a la Biología; naturalmente sin un rigor completo, porque en literatura, el rigor científico no puede existir”

En aquella oportunidad que estoy regresando a recordar, le dije a mis colegas que: “Escribir novelas es un reto a la imaginación, es un querer ser invencionero y escribidor de todas las cosas que asedian los muros de nuestra conciencia. Finalmente creo que este proceso de escribir novelas, en mi propia aunque modesta experiencia, debe tener un significado importante en mi vida y pienso que el tratar de explicárselo a ustedes, tal vez me ayude a comprenderlo mejor y hablar sobre estas cosas, sobre el proceso de creación en la narrativa, ayudará sin duda a comprender mejor las razones que cada cual tenga para escribir”…

“Las novelas, como los cuentos, son ejemplos de narrativa en prosa. Debo decirles que, escribir cuentos, bien logrados, para mí, es algo muy difícil. El cuento, real o imaginario tiene un comienzo, un meollo y un final y como todos saben es mucho más breve que la novela. Escribir un cuento brillantemente, siento que es una verdadera proeza. La novela es diferente. Sin duda alguna, es uno de los géneros más sensibles y más complejos de la literatura. “Multiforme y proteica” decía don Pio Baroja, “la novela lo abarca todo”. Podría definirse la novela como la vida reinventada. Escribir una novela puede parecerse a componer música. La novela debe poseer un tono y un ritmo y el instrumento de cada obra, no es otro que el lenguaje. Pero no quisiera teorizar más, pues les dije, les prometí, que iba a hablarles de mis vivencias y eso es lo que trataré de hacer”…

… “Cuando decidí escribir mi primera novela, no sabía que cosa estaba escribiendo, no sabía si era un relato autobiográfico, o una jerigonza apocalíptica (así la denominaba) mientras intentaba relatar cosas que me ocurrieron durante 8 años en mi tierra al regresar de casi 5 años de especialización en unas tierras heladas y de cómo estuve luchando por tratar de hacer investigación científica… Así se fue fraguando “La Entropía Tropical”, un monstruo de casi 400 páginas llenas de personajes, con nombres diferentes a los reales, intertextualizado, lúdico, fragmentario, con una historia mesopotámica intercalada, de la cual no era muy difícil deducir que yo parangonaba a mi tierra natal con Babilonia. Cuando creí terminarlo, acudí a gente tan seria como el doctor Ildemaro Torres, quien era el director de Cultura de la UCV, o la Licenciada Mariela Sánchez Urdaneta y unos años más tarde, le di a leer “La Entropía…” al escritor Eduardo Liendo; ellos me hicieron creer que aquello que había escrito, era, una novela”…

… “En 1986 y ya dándole los últimos toques a “La Entropía Tropical”, me metí de lleno en un proyecto acariciado desde hacía varios años. Quería escribir una novela sobre Rafael Rangel, y deseaba usar al presidente Cipriano Castro como contrafigura. Habría de ser una novela que transcurriría durante los tres últimos años de la dictadura castrista, la cual culminaría con la peste bubónica en La Guaira, el suicidio de Rangel y el exilio para siempre de Cipriano Castro. Esos tres años de sucesos a comienzos de este siglo debían ir corriendo paralelos a varias historias vivenciadas en los treinta años de nuestro sistema democrático. Después de cuatro años de escribir y corregir “La Peste Loca” se me había transformado en un hipertrófico manuscrito de más de 700 páginas ”...

… “En realidad, más que contarles sobre el contenido de mis novelas, yo quería hablarles sobre el oficio de escribir y contarles cómo fue que caí en la trampa de las letras. En una de mis novelas más recientes “Escribir en La Habana”, uno de los personajes, interesado en la literatura dice: “En eso de escribir, lo más importante es querer hacerlo. Sentarse a escribir. Claro está que no es ir escribiendo allí lo que a cada cual se le ocurra. Sartre decía que, en la literatura, el asunto no es decir las cosas, sino decirlas de cierta manera. Pienso que en el lenguaje que usa el escritor reside el éxito de su obra. No es solo el fondo del cuento, el secreto está en el tratamiento de excelencia que se le dé a las letras, porque el tema, bueno ya probablemente todo está dicho. Hay una cita, creo que de Goethe sobre eso de que no hay nada que no se haya escrito, lo difícil es decir las cosas por segunda vez”…

… “Sin lugar a dudas, si algo es crucial en el oficio de escribir, es hacerlo desde el fondo de cada quien; lograrlo desnudando el alma, sin afanes de pedagogía, sin ideales políticos, sin proclamas reformistas, sin ser rebasado por lo sociológico o por sus propios conflictos y esto es difícil, es muy complejo, porque además de las vivencias de cada quien, existe lo que cada escritor haya ido incorporando a su intelecto como lector de muchos autores. El escritor puede ser un testigo de su tiempo, o puede bucear investigando en otras épocas, pero es factible que él mismo se transforme en un espejo de todo lo aprendido y como dice Liendo citando a Federico Amiel, resulta que todos no somos más que “copia de copias reflejo de reflejos”…


Aquella charla de 1997, -la llamaron “conferencia”- es muy larga y está llena de detalles de cómo, por qué y para que “escribir”. Quizás debo finalizar este relato aquí usando las palabras de mi maestro y amigo Eduardo Liendo: “Lo que más me fascina de la literatura es la posibilidad de ser otro, de ser yo y múltiple. Ser zorro y pez, nube y cometa, héroe y ratero, espuma y roca, eco y silencio... El escritor, por muy desamparado que se encuentre, por suicida que sea, es el amante preferido de la existencia. Por eso quizás su mayor desafío es vencer a la muerte con el filo de la palabra”.

Maracaibo, domingo 20 de agosto del año 2023

sábado, 19 de agosto de 2023

Retinitis


La retina es la capa del ojo sensible a la luz en la que se encuentran las células nerviosas, conos y bastones. Ya en mayo, este año, hablamos en este blog sobre la retina y sus fotoreceptores (https://tinyurl.com/4nwy6w5w). Hoy me referiré a el término retinitis que designa la existencia de una inflamación que afecta a la retina.

Las retinitis pueden estar provocadas por diferentes factores y los más frecuentes son de origen infeccioso, pueden ser hongos, bacterias, parásitos y virus, como el citomegalovirus, el virus del herpes simple, o el virus varicela-zóster. La toxoplasmosis es la enfermedad infecciosa de origen parasitario frecuente y causa una coriorretinitis muy característica.

A veces se utiliza el término coriorretinitis para designar una enfermedad en la que también existe inflamación de la coroides, que es la capa vascularizada del ojo la cual se encuentra en íntimo contacto con la retina. La retinitis pigmentaria, es una denominación, incorrecta, porque en esta enfermedad no existe inflamación de la retina, por lo que es preferible llamarla retinosis pigmentaria.

La llamada “retinitis” pigmentaria es una enfermedad genética, donde la velocidad de la pérdida de visión varía de persona a persona. Inicialmente hay pérdida de la visión nocturna y pérdida gradual de la visión periférica (lateral) lo se conoce como “visión de túnel.”. No existe tratamiento para la retinitis pigmentaria y se sabe que hay más de 100 genes que la causan.

“Retinitis central serosa” es otro término equivoco ya se le da a la “coriorretinopatía serosa central”. Este es un trastorno que ocurre cuando se acumula líquido debajo de la retina por lo que se puede distorsionar la visión. El líquido se filtra desde la coroides que es la capa de tejido que se encuentra rodeando la retina. Existe como limite el epitelio pigmentario retiniano (https://tinyurl.com/4nwy6w5w), y cuando se acumula líquido debajo de él, se forma un pequeño desprendimiento debajo de la retina, que causa que la visión se distorsione (ver imagen de una tomografía de coherencia optica).

La corioretinopatía serosa central es la cuarta enfermedad retiniana que mayor amenaza supone para nuestra visión. Puede detectarse al aparecer visión borrosa, percepción de una mancha central, líneas torcidas o problemas con lectura, hay que acudir al oftalmólogo para hacer un buen diagnóstico. Es más frecuente en varones jóvenes, aunque las mujeres, normalmente a edades más avanzadas, también la padecen. Los hombres de 30 a 50 años tienen más probabilidades de sufrir coriorretinopatía serosa central que las mujeres. El estrés es un factor de riesgo importante. Las personas con mucho estrés están más propensas a sufrir la coriorretinopatía serosa central.

Su forma aguda, no requiere tratamiento en la mayoría de los casos, ya que se resuelve espontáneamente en unos tres meses, pero su forma crónica, sí requiere tratamiento. El estrés, el embarazo, la toma de corticoides y otras alteraciones hormonales son los principales factores de riesgo. Otros factores de riesgo son: 1-uso de esteroides (por vía oral, intravenosa o, incluso, por inhalación). 2- la infección por Helicobacter pylori (esta bacteria en el estómago). 3- alguna enfermedad autoinmunitaria. 4-trastornos del sueño, como el insomnio o la ápnea de sueño. 5-se dice de los sujetos con personalidad de tipo A (comportamiento agresivo y competitivo). 6.padecer de hipertensión arterial.

La mayoría de los casos de coriorretinopatía serosa central se diagnostican con una angiofluororetinografia que muestra el sitio donde en la retina esta ubicada la filtración que produce en edema debajo del epitelio pigmentario. (ver) y en realidad desaparecen en uno o dos meses sin ningún tratamiento.

En algunos casos, la pérdida de visión es grave o el derrame no desaparece; si es así, puede recurrirse a tratamiento con rayo láser, terapia fotodinámica o medicamentos orales. Estos tratamientos pueden sellar la fuga y restaurar la visión. La mayoría de las personas con coriorretinopatía serosa central recuperan una buena visión sin tratamiento. Es importante saber que aproximadamente la mitad de los pacientes que tuvieron coriorretinopatía serosa central vuelven a tenerla.

Es importante diferenciar también entre dos tipos de coriorretinopatía serosa central, según su tiempo de duración: Coriorretinopatía serosa central aguda, y Coriorretinopatía serosa central crónica. La coriorretinopatía serosa central aguda dura poco y está autolimitada (se resuelve sola), por lo que el pronóstico visual es bueno. En esos casos, hay que esperar aproximadamente tres meses para valorar su evolución. En la coriorretinopatía serosa central crónica, las secuelas pueden ser más graves La disminución de la agudeza visual puede estár provocada por alteraciones anatómicas. Se producen cambios irreversibles en el epitelio pigmentario que es la capa situada debajo de la retina y resulta esencial para el buen funcionamiento de los fotorreceptores.

Es importante realizar un buen diagnóstico para poder planificar un tratamiento en los casos que lo necesitan. En particular es muy importante hacer un buen diagnóstico diferencial, puede ser la vasculopatía polipoidea (un tipo de degeneración macular asociada a la edad), la enfermedad de Vogt-Koyanagi-Harada (un tipo de uveítis), tumores benignos (como nevus o hemangiomas), o tumores más peligrosos y malignos (como el melanoma o algún linfoma).

En abril del 2022, relate sobre mi experiencia (https://tinyurl.com/ynj9py7m) con el manejo de un escotoma en el ojo izquierdo como consecuencia de una “retinitis central serosa”. Existe también el fenómeno de los “escotomas centelleantes” a los que hicimos referencia hace unos días (https://tinyurl.com/aee6wuuk) y que ya mencionamos antes hablando de la “retinitis central serosa”.
Dentro de las infecciones parasitarias de la retina y la coroides, mencionamos a la Toxoplasmosis ocular ya que es una parasitosis de la retina quizás no tan frecuente de nuestro medio, pero es la causa más frecuente de retinocoroiditis infecciosa parasitaria en adultos y en niños. Lo más frecuente es que la infección por Toxoplasma gondii sea congénita. Cuando es adquirida, los mecanismos de transmisión son el contacto con heces de gatos, la transmisión transplacentaria, a través de una herida cutánea, y menos común por la transfusión de sangre o el trasplante de órganos.

Debido a que la imagen de la retina al examen del fondo de ojo es muy característica (ver), decidí finalizar con ella esta breve revisión sobre el término “retinitis” y sus varias interpretaciones.

Maracaibo, sábado 19 de agosto del año 2023

viernes, 18 de agosto de 2023

Enoch Soames


Henry Maximilian “Max” Beerbohm (1872-1956) fue un escritor y caricaturista británico y Enoch Soames es el nombre del personaje principal de un cuento con el mismo nombre, del mencionado escritor Max Beerbohm. El cuento fue publicado originalmente en mayo de 1916 en la edición de The Century Magazine, y más tarde fue incluido en la antología de Beerbohm, Seven Men (1919). El cuento titulado Enoch Soames está incorporado en la Antología de la Literatura Fantástica, compilada por Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo.

El escritor, Max Beerbohm, crearía una compleja combinación de hechos y de ficción donde el señor Soames, un personaje de ficción, y Beerbohm el escritor, se incluye a sí mismo en una historia, que narrará sobre una serie de reminiscencias y de acontecimientos de los que como fiel testigo, supuestamente participó en su juventud. Todo este cuento está relacionado con un retrato escrito de un artista real William Rothenstein (1872-1945) pintor de origen alemán, quien en Londres de 1894 más que pintor de paisajes fue litógrafo y dibujante de retratos y dirigió el Royal College of Art de Londres hasta 1935. Rothenstein viajaría por Europa y América particularmente por España donde conocería a sus pintores. Sería Rothenstein quien dibujaría realmente el "retrato" del señor Enoch Soames mencionado en el texto del cuento de Max Beerbohm quien también realizó un dibujo animado de Soames.

Beerbohm se nos presenta durante la década de 1890, como un inglés, ensayista y escritor; un narrador que describe acontecimientos de su propio pasado, y cuenta la trágica historia de su supuesto amigo y colega Enoch Soames quien sería su contemporáneo. Soames aparenta ser más joven que el escritor, un camarada de ingresos seguros pero moderados, que vive de una anualidad heredada, y que es desdichado pues es un ser aspirante a poeta, pero desconocido. A lo largo de la historia, conoceremos que Soames es el autor y editor de una sucesión de libros de poemas sin éxito considerándolo como un ser "débil", que no genera gran impresión, a excepción de su hábito persistente de “llevar siempre una capa gris impermeable muy particular y un sombrero negro suave”…

En la tarde del 3 de junio de 1897, Soames y Beerbohm estaban ambos almorzado en el Soho, y Soames andaba profundamente deprimido y consumido, aunque estaba convencido de que el era un gran autor, pero no era reconocido ni en la literatura ni en la poesía. Soames padece infeliz con su actual oscuridad y fracaso; no obstante, él siente gran curiosidad acerca de su "seguro destino” de fama póstuma… Luce desesperado por conocer el eventual futuro reconocimiento de sus obras y su talento, cuando el diablo se presenta surgiendo desde una mesa vecina para ofrecerle algo a cambio de la posesión futura de su alma.

En el acuerdo propuesto, Soames habría de ser transportado exactamente cada 100 años adelante en el tiempo, para pasar una tarde (de las 2:10 a 7:00pm) en la Sala de Lectura del Museo Británico, para de esta manera descubrir como la posteridad lo tratará a sí mismo y a sus obras. Después de que el tiempo asignado haya expirado, Soames será devuelto a su actual fecha y lugar, pero a las 7:00 pm y el diablo entonces cobrará su pago. Después de que llegan a hacer este acuerdo, Soames desaparece y luego, reaparece en el café a la hora designada, donde Max Beerbohm quien aparece aquí en una foto de 1908 (ver) ha vuelto a su encuentro…

El cuento relata como el señor Holbrook Jackson al escribir sobre la literatura del siglo XIX minuciosamente escrita estaba igualmente la historia de cómo Soames había fracasado en su intención de dejar una huella suya en la literatura y vendría a ser casi por lástima que Max Beerbohm escribiría su historia. Así sabremos, como en el verano de 1893 estaría en Oxford, con Will Rothenstein un pintor extranjero, dinámico y menudo de 21 años supuestamente viniendo de Paris, quien decía conocer a todo el mundo en la ciudad luz. Beerbohm con Rothenstein visitarían en Cambridge a un joven dibujante Aubrey Beardsley con quien comenzarían a visitar los salones de dominó del Café Royal.


Con una apariencia extraña un individuo encorvado y pálido de cabellos castaños como si fuese un joven escritor de antaño se acercó este al pintor Rothenstein para decirle que seguramente él no lo recordaba, a lo que respondió que sí y lo nombró: Edwin o Enoch Soames y le recordó su encuentro en el café Groche. “Entiendo que ahora vive usted en Chelsea” le dijo y él aceptó la invitación tomando asiento y pidió una absenta…

La primera obra literaria de Max Beerbohm se iniciaría con The Works of Max Beerbohm de 1896, y su primera colección de caricaturas fue Caricatures of Twenty-five Gentlemen del año 1896. Después escribió la fábula The Happy Hypocrite en 1897 (traducida en 2012 en español como El farsante feliz -editorial Acantilado). La única novela de Max Beerbohm seria Zuleika Dobson publicada en 1911. El anecdotario Seven Men del año 1919, es considerado su obra maestra y es precisamente en ese libro donde aparece el cuento de Enoch Soames.

Thomas Wolfe, fue un escritor (ver) quien, a diferencia de Soames, y a pesar de haber fallecido muy joven, si logró ser famoso (https://tinyurl.com/mtua7s3w). Sinclair Lewis citó a Thomas Wolfe en 1930, en su discurso al recibir el premio Nobel de Literatura y William Faulkner, dijo de Wolfe, que era el mejor escritor de su generación (Faulkner se puso segundo). Sus relatos, en gran parte fueron capítulos excluidos de sus novelas los cuales se fueron publicando en revistas hasta 1938, cuando se editó su segunda gran novela, Del tiempo y el río, que lo consagró definitivamente como uno de los más importantes novelistas del siglo XX en los Estados Unidos.

En julio de 1938 Wolfe enfermó de neumonía en Seattle y le diagnosticaron una tuberculosis miliar. Fue enviado al Hospital Johns Hopkins en Baltimore y sin recobrar la conciencia, Wolfe falleció 18 días antes de cumplir sus 38 años. Traigo a Wolfe a este relato por una curiosa coincidencia: el 14 de mayo de 1930 en una carta a unos amigos, Wolfe escribió sobre Soames, y allí diría… “Vive silencioso en Rapallo, uno de los lugares más bellos del mundo. Ve a poca gente, se queda sentado en la terraza y pinta un poco, lee un poco, pasea un poco y de vez en cuando escribe un poco. Es vago y se esfuerza en no hacer nada. A pesar de ello ha realizado hermosas cosas y además en gran cantidad”.

Verdaderos o inventados, los escritores pueden ser personajes cuya trayectoria los consagre a la fama o al olvido, sin que sean necesarios curiosos pactos satánicos…

Maracaibo, viernes 18 de agosto del año 2023



jueves, 17 de agosto de 2023

Xerces azul


Esta historia podría titularse así: “De como el genoma de una mariposa ya desaparecida por culpa del ser humano, abre la puerta a su resurrección”. El martes pasado de este mes, hablábamos de los hallazgos de quienes esperaban resucitar neuronas en el cerebro de unos cerdos (https://tinyurl.com/2s3j9f47) y, hoy nos toca mostrar una hermosa mariposa, como las que coleccionaba Margaret Fountaine (https://tinyurl.com/yc23vunc), o las del escritor y lepidoterólogo, el famoso Vladimir Nabokov (https://tinyurl.com/4kur3c33).

La historia de la bella Xerces azul relata cómo este delicado lepidóptero fue una víctima inocente del desarrollo urbano en los Estados Unidos de América (EUA). Xerces azul (Glaucopsyche xerces) es una especie extinta de mariposa de la familia Lycaenidae. La especie vivía en las dunas de arena costeras del distrito Sunset de la península de San Francisco, en California. Hasta que ahora, unos investigadores españoles han examinado su 'libro de instrucciones', y han decidido secuenciar su genoma, -el primero de un insecto desaparecido- en un procedimiento que quizás será fundamental para “devolver a la vida” a las especies en el futuro.

Judith De Jorge, es una periodista del diario español ABC, y el pasado 15 de este mismo mes de agosto (2023), nos relataba esta historia que hoy les traigo en este blog (lapesteloca) a propósito de la genética elemental. La Xerces Blue (Glaucopsyche xerces), es una delicada mariposa de alas azules iridiscentes y de apenas tres centímetros de longitud, prácticamente desconocida en España, pero a la que en EUA se la ha considerado como un icono de la capacidad humana para la destrucción… ¿Cómo?

Pues resulta que la Xerces era originaria de las dunas costeras de San Francisco, pero gran parte de su hábitat quedó devastado por el crecimiento de la ciudad y su población (la de las mariposas) fue relegada al Parque Nacional del Golden Gate, donde en 1941 fueron vistos sus últimos especímenes. Sería la primera especie de insecto extinta en estos tiempos que da su nombre a una famosa asociación conservacionista americana: la Xerces Society.

Ahora, un equipo liderado por investigadores del Instituto de Biología Evolutiva (IBE-CSIC-UPF) y del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, en España, ha logrado secuenciar el genoma de cuatro de estas mariposas. El trabajo, publicado en la revista “eLife”, muestra que el ADN contenía una alta incidencia de endogamia, una señal de disminución de la población que podría servir para identificar a otros insectos amenazados.

Este estudio tiene una vertiente muy emocionante: los investigadores creen que la especie reúne las condiciones para ser una estupenda candidata a “la desextinción”, o sea, su vuelta a la vida. La Xerces Blue es, el único insecto que aparece en las listas de especies que podrían ser “resucitadas”. Carles Lalueza-Fox, investigador del IBE (CSIC-UPF) y director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, opina que: “Tendría ventajas respecto a otros candidatos más llamativos pero más complejos como el mamut, el dodo o el tigre de Tasmania”,

La existencia de la Xerces Blue estaba restringida a un período de tiempo muy limitado, unas semanas entre marzo y abril, y a un área de cría muy restringida, por lo que difícilmente se convertiría en una plaga. También juega a su favor el hecho de haber desaparecido hace relativamente poco, por lo que se reduce el impacto ecológico de su reaparición. Según Carles Lalueza-Fox, la obtención del genoma de esta mariposa podría ayudar a su resurrección. “Creo que podría conseguirse mediante CRISPR (https://tinyurl.com/yc2cta75) a partir de los huevos de una especie actual con la que está emparentada, la Silvery Blue, transformando un número limitado de genes relacionados con aspectos únicos del metabolismo o del aspecto físico de la Xerces Blue”.


Una de las características más distintivas de esta mariposa, además de sus bonitas alas azules, son unas manchas blancas en la parte ventral que, por ejemplo, deberían mantenerse. El investigador estaría dispuesto a intentar esta resurrección, “porque sería todo un reto: no es trivial, hay mucha ciencia básica detrás de algo así”, afirma Carles. “Hay una respuesta ética: si somos los responsables de haberla extinguido, quizás podríamos ser los responsables de traerla a la vida. Y también una ecológica, por el rol importante que jugaba en el ecosistema en el que vivía”, dice.

San Francisco está restaurando el ecosistema de dunas del Presidio, el parque junto al Golden Gate donde habitaban estas mariposas. “Una posibilidad sería completar la restauración con la reintroducción de esta especie, que se alimentaba de dos tipos de flores que siguen existiendo en la zona”, apunta el investigador.

Lo que ya ha permitido la secuenciación del genoma de la Xerces Blue es conocer que la mariposa, arrinconada por razones desconocidas a un área geográfica muy restringida, llevaba al menos 100.000 años en declive probablemente por cambios en el clima que no afectaron a la Silvery Blue, hasta que la expansión humana puso la puntilla final y acabó con ella. Su ADN tiene señales de endogamia, baja diversidad genética, “típicas de especies en peligro de extinción que incluso se ven en los neandertales”, dice Lalueza-Fox.

Al encontrarse tan arrinconada, se llegó a pensar que la Xerces Blue no era una especie, sino una población de la exitosa Silvery Blue, que se extiende por toda Norteamérica y Canadá. Los investigadores también han secuenciado el genoma de siete ejemplares de esta otra mariposa de entre 80 y 100 años de antigüedad, y de uno moderno de Canadá, para compararlo con el de la azul. Así, han confirmado que la Xerces Blue es una especie distinta.

Los investigadores creen que estas señales de declive descubiertas en el genoma de la mariposa podrían servir para monitorizar otras especies de insectos actuales que podrían estar en peligro de extinción. “Es muy fácil ver estas señales en los vertebrados, porque puedes contar el número de individuos que quedan, pero en los insectos la situación pasa desapercibida porque es mucho más difícil censar las poblaciones”, dice Lalueza-Fox.

El fin de la Xerces Blue pudo ser el inicio de lo que se conoce como el “holocausto de los insectos”, o sea, la desaparición y el declive de muchas especies de insectos en todo el mundo. En palabras de los investigadores: “hay gente que cree que los insectos en peligro por el cambio climático se desplazarán hacia el norte, pero para muchas especies esto es imposible ya que su capacidad de desplazamiento es limitada y si hay una fragmentación de su hábitat, como un río, un brazo de mar o una incluso una ciudad, se ven restringidas a quedarse en el lugar sin poder salir”.

A la Xerces pudo pasarle algo parecido, y es por ello que se piensa ahora que el genoma de esta pequeña y bella criatura puede ayudar a prevenir la extinción de otros insectos en peligro y quizás incluso a devolverle su propia vida.

Maracaibo, jueves 17 de agosto del año 2023

miércoles, 16 de agosto de 2023

El Pantanillo…


A veces me he preguntado de donde sale ese interés mío por Sábato y recuerdo a Eduardo Liendo quien en una oportunidad diría que, como Sábato, yo venía de la ciencia hacia la escritura pero que, a diferencia del argentino, yo alimentaba lo que escribía con mis conocimientos de ciencia; puede ser, pero desde hace años que he leído con interés su tres grandes obras y creo que fue gracias mi amigo Moisés que me hice “fan” de Ernesto Sábato…


Alberto Hernández, (Calabozo, 1952) es poeta, narrador, periodista y pedagogo venezolano de gran prestigio, quien publicó el sábado 15 del pasado mes de julio en “Letralia-tierra de letras” un artículo sobre el libro “El Pantanillo de Ernesto Sábato” (Corprens Ed. Argentina, 2023) que es en realidad un ensayo del poeta y escritor argentino Pedro Jorge Solans.
Explicaba Alberto Hernández que, el libro de Pedro Jorge Solans terminaba representando un encuentro porque tuvo Solans gran cercanía con Ernesto Sábato (1911-2011) y es a través de la labor de este cronista, frecuentador de la obra del narrador argentino, que regresamos al autor de El escritor y sus fantasmas quien tuviera la gentileza de corregir aportando precisión en ciertos datos de ese libro, El Pantanillo de Ernesto Sábato, de Pedro Jorge Solans.

El Pantanillo representa un paraíso donde Sábato (https://tinyurl.com/4rj2323y) se instaló para comenzar a escribir su primer libro, al renunciar a su carrera como científico. Sábato, al dejar a un lado su profesión de físico para activarse como hombre de letras, “nos encontramos -como afirma Solans-, ante un hombre que se valió de la ontología para recorrer el todo, y hallar en la región de El Pantanillo, la revelación para escribir: ese será el topo de la iniciación de Sábato.

Pedro Jorge Solans, se extiende en la geografía y la relaciona con el espíritu de búsqueda del futuro novelista. Sábato se desplazó de las grandes urbes, a un territorio en busca de silencio y de la tranquilidad, para poder iniciar su trabajo literario. El paraje serrano, y “el humedal más preciado de Villa Carlos Paz” se hizo realidad cuando Sábato sintió que podría iniciarse como escritor, y lo hizo refugiándose en el rancho La Tapera, en El Pantanillo, con su mujer Matilde Kusminsky Richter y su hijo. En una entrevista con Solans, Sábato confesó: "mi estadía en El Pantanillo fue por motivos de pobreza".

De aquella temporada en El Pentanillo, Pedro Jorge Solans destaca la presencia de los pintores Juan Batlle Planas y Ernesto Fariña, del escritor Leónidas Barletta o la poeta Alejandra Pizarnik (https://tinyurl.com/3txhpujh), y también de Federico Valle, cineasta autor de la película El apóstol, que en 1970 fue reconocida como el primer largometraje de dibujos animados del mundo. Existe un poema en prosa “En El Pantanillo”, dedicado a Federico Valle, publicado por Alejandra Pizarnik en su primer libro, La tierra más ajena (1955).

En el año 1945, ya destacaba Uno y el Universo, y Solans escribe: “La oscuridad existencial que atravesó Sábato en El Pantanillo probablemente fue la génesis de su mundo literario”. Esa “oscuridad existencial” lo ayudó a desilusionarse más del estalinismo y del surrealismo”. En opinión de Solans, será de esa condición que se desprenderá su “trilogía épica”: El túnel, Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador. Sábato pese a su alejamiento de la ciencia mantuvo un sesgo científico en su búsqueda, y en su afán, porque si en 1953 relaciona el cuerpo y el alma, en 1951 ya había un toque próximo al pensamiento científico la somatización del pensamiento, la dimensión física de la búsqueda como método, como develación hermenéutica, hasta biológica.

Sábato se adentra en la historia de América. El túnel es la novela pasional que mejor representa al escritor argentino; la más redonda, la más lograda. Es una pieza literaria que se puede considerar como el magma de una “neurosis metafísica” donde “la pasión obsesiva” califica la obra como una “novela nocturna”, según expresiones tomadas de la pieza de Solans. Sábato califica su novela como confidencial; y en tal sentido, asegura Solans, que “Castel le facilitó a Sábato la manufactura de su angustia…” Sábato se encontró con él mismo en el lugar donde lo esperaba su otro yo, el que estaba escondido en las futuras obras que lo descubrirían como un “núcleo objetivo de belleza”.

El escritor y editor argentino Pedro Jorge Solans (Quitilipi, Chaco, 1959) es un vivo exponente de la cualidad salvadora de la poesía y en su libro El extraño si bemol color sepia recoge su sensibilidad en torno al tema ambiental, la memoria de sus querencias y el homenaje a quienes admira. Solans publicó los poemarios Bostezo crepuscular, Solferino y La Carga; el libro de cuentos breves En manos de Él y el ensayo periodístico A cielo abierto. Pedro Jorge Solans dirigió el semanario Diario del Valle y las revistas Entorno y Nicandro, en la Provincia de Córdoba. Fundó y dirige actualmente El Diario de Carlos Paz, Córdoba y es el autor de la investigación periodística Los Gigantes no cesan de llorar (Premio Rodolfo Walsh 2002), y de Crímenes en Sangre, (2007), testimonio sobre la masacre de Napalpí ocurrida en 1924 en la provincia del Chaco. En narrativa, también publicó Isidro Velázquez, retrato de un rebelde, El Sur Negro, y Los milagros del Gauchito Gil.

Alberto Hernández (Calabozo, 1952) reside en Maracay, Aragua y es miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua, tiene un posgrado en literatura latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar (USB) y fue fundador de la revista Umbra. Ha publicado, entre otros títulos, unos 20 poemarios desde 1980 y libros de ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981) y Notas a la liebre (1999) y libros de cuentos: Fragmentos de la misma memoria (1994), Cortoletraje (1999), Virginidades y otros desafíos (2000) y Relatos fascistas (2012). Ha publicado una novela La única hora (2016) y los libros de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999) y Cambio de sombras (2001).

Maracaibo, miércoles 16 de agosto del año 2023.

martes, 15 de agosto de 2023

Resucitar cerebros…


¿Qué dirías si te cuentan que 4 horas después de muerto, un cochino (hablemos de cerdo para ser más elegantes) se pueden resucitar algunas de las funciones de su cerebro?  El experimento se hizo con 300 cabezas de cerdo examinadas cuatro horas después de que habían muerto… ¿Verdad que suena muy rara esta noticia?

 

De manera general, la idea es que cuando el flujo de sangre deja de llegar al cerebro de los mamíferos -seres humanos o cerdos-, el órgano se degrada rápidamente, produciéndose una cascada de daños celulares, la destrucción del tejido y un camino solo de ida directo hacia la temida muerte cerebral. Sin oxígeno y sin sangre, la actividad eléctrica y los signos de consciencia y percepción desaparecen en segundos, aunque las reservas de energía aún tardarán en agotarse unos minutos.


Existen simultáneamente, múltiples mecanismos que conducirán a la obstrucción generalizada del flujo sanguíneo de los pequeños vasos, lo que va a producir una situación teóricamente irreversible. Pues, resulta que, un grupo de científicos de la Universidad de Yale (EUA) ha conseguido restaurar la circulación y la actividad celular en el cerebro de varios cerdos cuatro horas después de haber muerto, y sus resultados desafían todos los dogmas sobre la rapidez de la degradación de este órgano vital. 

 

Los investigadores advierten en primer lugar, que los cerebros porcinos no se “resucitaron” completamente -en ningún caso hubo evidencia de actividad cerebral normal (solo se detectaron algunas funciones) y segundo: si en investigaciones sucesivas alguien quiere emular al doctor Frankenstein y piensa en disparates, habrá que realizar estudios éticos preliminares para ver hasta dónde se puede llegar con estas tecnologías, que prometen ser toda una revolución al menos en el campo del ensayo.

 

“Cuando empezamos esta investigación nunca pensamos llegar hasta este punto; teníamos una hipótesis inicial, es cierto, pero aun así fue una tremenda sorpresa”. De esta manera explicaría en una conferencia previa con varios periodistas Nenad Sestan, profesor de neurociencia, medicina comparativa, genética y psiquiatría en la Universidad de Yale, además de ser el principal autor del estudio que recoge este experimento y que se publicaron en la revista “Nature”.

 

La teoría inicial era que el cerebro intacto de un mamífero grande puede conservar una capacidad que hasta ahora se ha subestimado si se lograse restablecer la circulación, que sucedería con ciertas actividades celulares y moleculares, incluso varias horas después del paro circulatorio. Esa era la conjetura que los investigadores del equipo de Sestan, quienes forman parte de la Iniciativa BRAIN -un ambicioso proyecto para mejorar la comprensión del cerebro humano- se la plantearon tras observar de forma rutinaria signos de viabilidad celular en las muestras de tejido cerebral humano muerto que usaban en sus investigaciones -incluso aunque hubiesen sido recogidas hacía varias horas. Es decir, que mostraban algunas señales de vida neuronal a pesar de estar muertos los seres originales.

 

Se propusieron entonces a investigar si había alguna forma para “alargar” este proceso cerebral después del fallecimiento en grandes mamíferos. Por esto la idea de utilizar las 300 cabezas de cerdo obtenidas de una planta de procesamiento de carne aprovecharon que, de otra manera, habrían desechado. Cuatro horas después de la muerte de los animales, se conectaron 32 de los cerebros de cerdo obtenidos, a un nuevo sistema llamado BrainWx ( BEx ), que consiste en varias bombas insuflando una “sangre artificial” -compuesta a de una hemoglobina sin células, modificada genéticamente y con propiedades anticoagulantes- ideada por los propios investigadores, que permite la protección celular y el bloqueo de la actividad neuronal de los grandes mamíferos postmortem.

 

Vista de la región CA3 del hipocampo del cerebro: a la izquierda, diez horas después de la muerte sin tratamiento; a la derecha, el mismo tiempo pero después de someter al cerebro porcino a la tecnología BrainEx. En este periodo, las neuronas (verde) y los astrocitos (rojo) normalmente se desintegran a menos que el sistema BrainEx los recupere. STEFANO G. DANIELE Y ZVONIMIR VRSELJA; LABORATORIO SESTAN; ESCUELA DE MEDICINA. UNIVERSIDAD DE YALE

 

Sestan señalaría que “las conclusiones son muy importantes, pero en este momento no podemos restaurar la actividad completa del cerebro de los cerdos ni asegurar que se pueda utilizar el mismo mecanismo para otras especies, incluida la humana”. Según explicó el director de Bioética de Yale, Stephen Latham, la ventana temporal de seis horas aplicando el tratamiento tras cuatro horas desde la muerte se ampliará en futuras experiencias y “el siguiente paso es ver si se pueden mantener durante más tiempo estas funciones”.

 

Una aplicación posible sería su utilización tras un infarto, cuando el corazón deja de bombear sangre y hay riesgo de daños cerebrales. Este tratamiento podría proteger el cerebro mientras se logra reparar el corazón o los pulmones, por ejemplo.  Su aplicación médica aún está lejana, pero… “Sería un tratamiento muy invasivo, aunque sin duda esta investigación abre un campo de investigación que hay que seguir abordando”, advierte Juan Lerma , investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante.

 

Otras posibilidades, como el revivir cerebros criopreservados tras la muerte de sus dueños o hacer trasplante de cerebro quizá parezca menos descabellado ahora. La biología tiene un límite y no creo que se pueda resucitar un cerebro humano. Lo que hoy sí sabemos es que este experimento ha cambiado el concepto de la irreversibilidad. La Medicina había asumido que después de unos minutos de anoxia cerebral se producían daños irreversibles.  Resulta que el cerebro es más resistente de lo que se pensaba y se puede recuperar cierta actividad, esto se ha demostrado en un cerebro de cerdo, un animal muy parecido al ser humano.

 

El autor principal del estudio insiste: «No sabemos si hemos restaurado por completo las moléculas, solo que responden de manera correcta. El cerebro sigue clínicamente muerto, no hemos redefinido el concepto de muerte clínica porque no hay señales de restauración de funciones vitales. Aún estamos en una primera fase y es muy difícil hablar ahora mismo sobre aplicaciones futuras, menos aún para la especie humana». De momento…

 

Maracaibo, martes 15 de agosto del año 2023