domingo, 18 de septiembre de 2022

El doctor José Trinidad Martínez



El 17 de julio del año 2021 falleció en Maracaibo el doctor José Trinidad Martínez, profesional de la ginecobstetricia, considerado un maestro por la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Venezuela hijo ilustre de Santa Bárbara del Zulia y conocido cariñosamente como “El Negro” Martínez.


El 14 de abril de 1924, había nacido en Santa Bárbara del Zulia, José Trinidad Martínez Pedraja, quien sería conocido como el “Doctor Trino”, o más cariñosamente “El Negro”, como le llamaban, a aquel muchacho soñador y andariego que zarpó por el río Escalante y navegaría por las aguas del lago de Maracaibo a bordo de la piragua Ana Cecilia que conducía el capitán Arturo Soto Méndez y quien estudiaría Medicina y se haría especialista en Obstetricia y Ginecología. Tenía nueve años cuando pisó la tierra marabina, de la cual se enamoró a primera vista, e inmediatamente fue al encuentro del bachiller Acurero Aponte, en cuyo colegio recibiría la instrucción primaria completa.Culminó la primaria y completó formación secundaria en el prestigioso Liceo Baralt.


El doctor José Trinidad Martínez, en la medicina, el deporte y la amistad representó siempre un baluarte de la zulianidad. Fue nuestro profesor en la enseñanza de la Ginecología durante nuestros estudios médicos, donde le conocimos, en el ejercicio de su labor asistencial y docente en el Hospital Chiquinquirá donde fundaría del Departamento de Reproducción Humana en Maracaibo. El Dr Martínez lideró la formación de un grupo de médicos en el área en la que él mismo se había especializado en las ciudades de Londres, Buenos Aires y Nueva York.


Fue miembro fundador de la Clínica Falcón y la Policlínica Maracaibo, y como docente estuvo por más de cincuenta años impartiendo sus conocimientos en las cátedras de Obstetricia y Ginecología en la Universidad del Zulia. Este valioso zuliano fue un gran profesional de la Ginecobstetricia, considerado por la Sociedad de Obstetricia y Ginecología como un verdadero maestro de estas especialidades.


Estuvo muy ligado al deporte zuliano, siendo copropietario del equipo de béisbol Gavilanes, el cual fue fundado por los hermanos Aparicio, y además, fungió como directivo de las Águilas del Zulia. Incursionó en la política y llegó a representar al Zulia como Senador ante el Congreso Nacional. Este hijo del municipio Colón del estado Zulia, se destacó por saber utilizar la amistad como instrumento de fraternidad y solidaridad para con el prójimo.


“El Negro Martínez” fue fundador y Miembro de Número de la Academia de Medicina del Zulia. En mayo de 1999, la Facultad de Medicina de LUZ, le rindió un merecido homenaje por sus cincuenta años de ejercicio profesional y docente, así como de digna vida ciudadana.


Recuerdos escritos en Londres, el sábado 17 de septiembre de 2022, a propósito de un gran médico zuliano fallecido en el mes de julio del año pasado 2021


 

 

 

 


viernes, 16 de septiembre de 2022

Microbiota y cáncer


Conocer la estrecha relación entre el ser humano y los microorganismos que habitan en él es de suma importancia para comprender cómo se puede alterar la salud cuando este equilibrio se ve afectado. En la actualidad, a estos seres vivos no se les llama simplemente, la “flora intestinal” ni se consideran sencillos comensales, estimando que los seres humanos son, de hecho, “superorganismos” gobernados, en parte, por los microorganismos que hospedan.

La microbiota se denomina al conjunto de microorganismos que están localizados en diferentes sitios del cuerpo. Los que se encuentran en el intestino tienen una estrecha relación con la salud y la enfermedad, y en especial con el cáncer. Normalmente se piensa que el cáncer es el resultado de mutaciones espontáneas que hacen que las células crezcan y se multipliquen sin control, formando tumores, pero debemos saber que la microbiota intestinal puede ser una pieza clave en el tratamiento del cáncer.

En 1910, un patólogo llamado Peyton Rous tomó una muestra de un tumor canceroso en un pollo y la inyectó en un ave sana, que también desarrolló cáncer. Su descubrimiento fue desestimado en su momento, pero los investigadores descubrieron más tarde que aquel cáncer era transmitido por un retrovirus. Este descubrimiento dio lugar a más investigaciones y a la posterior identificación de numerosos retrovirus causantes de diversos tipos de cáncer. Como un ejemplo de esta posibilidad, se ha demostrado experimentalmente que las bacterias intestinales al potenciar la actividad de los genes que frenan la respuesta inmunitaria, pueden impulsar el avance de la leucemia causada por un retrovirus.

En 2011, un estudio de la Universidad de Chicago demostraría cómo algunas bacterias comensales favorecen el desarrollo de la leucemia causada por el virus de la leucemia murina (MuLV). Los investigadores vieron que cuando el virus y las bacterias comensales están presentes en los ratones, tres genes conocidos como reguladores inmunitarios negativos se expresan más, o se regulan más, lo que a su vez frena la respuesta inmunitaria que, de otro modo, eliminaría las células tumorales.

Tatyana Golovkina, autora principal del estudio publicado en “Cell Reports”, utilizando un modelo de ratón de leucemia, descubriría que las bacterias contribuyen en la regulación al provocar el aumento de genes reguladores inmunitarios negativos, lo que permite a los tumores en desarrollo escapar al reconocimiento del sistema inmunitario. Así, es el modo como los microbios ayudan al virus a replicarse y, como resultado, se desarrollan los tumores.

En un nuevo trabajo, quisieron ver si las bacterias comensales afectaban al desarrollo del cáncer inducido por el virus, y utilizaron ratones libres de gérmenes (GF en inglés), criados en una instalación especial para que no tuvieran microbios, y ratones libres de patógenos específicos (SPF en inglés), que no tienen ningún microbio patógeno que pueda causar la enfermedad, pero -sí tienen microbios comensales comunes-, incluidas las bacterias que normalmente pueblan el intestino.

Cuando los ratones GF y los SPF fueron infectados con el virus de la leucemia murina, el virus infectó y se replicó igual en ambos tipos de ratones, pero sólo los ratones SPF desarrollaron tumores de alta frecuencia. La respuesta inmunitaria antitumoral estaba siendo frenada por microorganismos, que fueron identificados como bacterias comensales. Los investigadores descubrieron entonces que las bacterias comensales inducían tres genes conocidos como reguladores inmunitarios negativos en los ratones infectados. Estos genes normalmente actúan para desactivar el sistema inmunitario después de que se haya enfrentado a un patógeno, pero en este caso, frenaron una respuesta inmunitaria dirigida contra las células cancerosas.

Hace más de 150 años, cuando Rudolph Virchow hizo la primera conexión entre inflamación y cáncer al observar leucocitos en tejidos neoplásicos. Existen evidencias recientes de un mecanismo molecular subyacente el cual sugiere que la inflamación juega un papel importante en la tumorigénesis y que la inflamación crónica aumenta el riesgo de cáncer. Hasta el 10 % al 20 % de todos los cánceres pueden atribuirse a infecciones, a menudo crónicas. Hasta el 20 % de todos los cánceres están precedidos por inflamación crónica en el sitio del cáncer. Ejemplos: el carcinoma hepatocelular (CHC), el cáncer de colon (CAC), la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), el cáncer gástrico y la gastritis inducida por Helicobacter pylori. El H. pylori, produce la proteína CagA y esta fue la primera proteína que demostró su relación con un cáncer humano, estableciendo que el H. pylori es considerado un carcinógeno tipo I por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Durante las infecciones patogénicas, cuando el microbioma intestinal se ve afectado por la disbiosis, los patógenos bacterianos pueden expandirse y liberar una gran cantidad de toxinas, las cuales inducen la ruptura del ADN del huésped, lo que contribuye a la inestabilidad genómica, el inicio del tumor y la progresión en las células predispuestas. Este es el caso de la colibactina y la toxina distendida del citoletal (CDT), producidas por Escherichia coli y que muestran una actividad de desoxirribonucleasa (ADNsa); estas sustancias, una vez liberadas en la proximidad del epitelio gastrointestinal, generan rupturas de la doble cadena de ADN dentro de las células epiteliales del huésped, lo que promueve una detención transitoria del ciclo celular, y permite que surjan mutaciones genómicas que finalmente, conduce a la formación de tumores.

En los últimos años, numerosas evidencias han apuntado hacia el papel central de las bacterias comensales, que pueden ser determinantes clave para la salud y en afecciones patológicas, incluido el cáncer. El intestino está conectado bidireccionalmente con el sistema nervioso a través del llamado “eje intestino-cerebro” (EIC), que incluye el sistema nervioso central (SNC), el sistema nervioso autónomo (SNA), el sistema nervioso entérico (SNE), el eje hipotalámico pituitario suprarrenal (EHP) y el sistema enteroendocrino (SEE). Las hormonas y las neurohormonas secretadas en cada uno de estos niveles de EIC enumerados pueden modular las actividades digestivas y metabólicas gastrointestinales, y viceversa.

El intestino viene a representar una interfaz compleja entre la microbiota gastrointestinal residente y el cuerpo humano. Existe una relación bidireccional entre los microbios residentes intestinales y el EIC del huésped, en el que el intestino funciona como el portero de la comunicación. En particular, se sabe que las hormonas y las neurohormonas del huésped pueden modificar la composición del microbioma intestinal, como durante la respuesta al estrés.

Revisado en Londres el sábado 17 de septiembre del año 2022



Un gran novelista


Hace ya muchos años, en noviembre 2015 (https://bit.ly/2MtGblo) a propósito de la novela “Soldados de Salamina”; conversaba en este blog, de cómo Javier Cercas afirmativamente insistía en, que: “en las novelas no deben existir respuestas claras sino preguntas contundentes, y que esas son como un punto ciego. ¿Don Quijote estaba loco? ¿Qué buscaba Ahab al perseguir a Moby Dick? ¿De qué se le acusa realmente a K en El Proceso? Las respuestas las debe soñar el lector”.

En noviembre del 2016 (https://bit.ly/2z82wMN) citaba nuevamente a Javier Cercas para enfatizar que: “la literatura no existe por sí misma aislada del lector; aislado del lector, un libro es apenas letra muerta, y sólo cuando el lector lo abre y empieza a leerlo, es decir, a interpretarlo, empieza a operar la magia de la literatura”“Es la verdad: un libro es sólo una partitura, y es el lector quien la interpreta; si no hay lector, no hay libro”... En una entrevista lograda en 2016, Javier Cercas afirmaba que: Me siento más a gusto en la novela. Creo que el relato corto es más difícil que la novela, pero me siento más cómodo en la narración un poco más larga, una mezcla de todo, es realidad, es crónica, es novela, es ensayo, es todo”…

El 14 de agosto de 2019 el escritor argentino Sergio G. Colautti sobre Javier Cercas regresaría a su novela inicial “El inquilino” y nos invitaba a releer este, su segundo libro de narrativa donde ya podemos aproximarnos a las claves que nos llevan a entender su estrategia narrativa de duplicación y de los espejismos, una presencia inquietante en los límites de lo real y lo imaginario. Cercas se refiere a esos espacios virtuales, que son como puntos ciegos invisibles y que le permitirán al lector apropiarse de la ficción.

En varias oportunidades he intentado destacar lo interesante que puede ser, hacer el intento de penetrar los mecanismos del inconsciente literario que subyacen en la novelística de un escritot. Javier Cercas utiliza una prosa que según señalaba Efi Cubero, es “el perfeccionismo llevado al límite que logra un desdoblamiento infinito de sí mismo, manejando el lenguaje con soltura,”. Leer sus novelas puede llevarnos a pensar en Borges, o quizás en Pierre Menard, y el lector ideal, aquel que consigue la nunca alcanzada comprensión total del texto, hasta intentar verse reflejado en espejos, cristal y azogue, luz y sombra. Quizás y posiblemente exprofeso, sombras ocultas sirven para complicar el discurso que arropa la novelística que parece surgir desde el inconsciente, de ese fantasma que puede habitar en un espacio ajeno, pero que en ocasiones, freudianamente resulta ser más siniestro aún por ser parte de él mismo.

En octubre del año 2019 regresé nuevamente a las novelas de Javier Cercas, (https://bit.ly/2MtGblo) y en aquella ocasión por haber sido el ganador de la LXVIII edición del Premio Planeta 2019. Ese año, se impuso para ganar el premio, entre 564 originales presentados con el título de “Cristales rotos”. «He querido reinventarme con esta novela, es un libro radicalmente distinto», lo dijo Cercas, el escritor extremeño de nacimiento y catalán de adopción, que ha sido especialmente crítico con el independentismo. «La novela no trata sobre el procés, de lo que ha ocurrido en Cataluña desde 2012, y más concretamente desde 2017 hasta aquí…». Melchor Marín, el protagonista, no es un investigador privado, sino un policía, un mosso d'esquadra que se enfrenta a la resolución de varios crímenes, dos de los cuales acaban “resolviéndose”. El título de la novela sería “Terra Alta”.

“Un hecho histórico importante es mencionado en esa novela y fue el atentado en la rambla de Barcelona ocurrido en 2017. Esa misma noche, también cerca de Terra Alta, donde transcurre la novela, hubo otro intento de ataque, pero un policía liquidó a cuatro terroristas y lo impidió. Cuando suceden estos hechos ya Javier Cercas venía trabajando sobre el personaje de Melchor Marín, el policía que habría ejecutado a los terroristas, y que debería sobrellevar ese secreto”.

“Todos los libros que a mí me importan funcionan de esa manera. Hay un enigma superficial, por ejemplo, ¿Don Quijote está loco o no está loco? ¿Por que Ahab está obsesionado con la ballena blanca? ¿De qué acusan a Joseph K? Y ese enigma superficial siempre esconde enigmas más profundos. Javier Cercas es uno de los más grandes autores contemporáneos en lengua española, cuando en 2019 recibió el premio Planeta, según él le confió a la prensa, era la primera vez que se presentaba a un premio literario. En un nuevo libro, el autor culmina su trilogía policiaca retomando temas y personajes de sus relatos anteriores: “Terra Alta” (premio Planeta 2019), “Independencia” y ``El castillo de Barbazul”(2022), es el último título de su trilogía de Terra Alta.

Cercas es sin duda, uno de los más grandes narradores en español. Sus novelas son bienvenidas por la crítica y también por los lectores, que esperan cada nuevo libro con expectativas renovadas. En “El monarca de las sombras”, cuenta la historia de un tío abuelo franquista que murió siendo poco más que un adolescente. Siendo presentada en Buenos Aires este mes, de septiembre 2022, sobre esta novela Cercas diría que: … “me ha costado la vida, la verdad, porque este libro lo he querido escribir desde siempre; es el primer libro que tuve en la cabeza, incluso antes de ser escritor porque es la primera pregunta seria que yo me hecho y tiene que ver con la guerra civil, que es nuestra herencia de violencia. La pregunta era muy sencilla y muy complicada a la vez. Tiene que ver con un tío de mi madre, de un pueblo muy humilde, un chaval con inquietudes, casi es el primero del pueblo que estudia y que cuando estalla la guerra civil se alista en el ejército de Franco y muere dos años después en la batalla del Ebro, la más cruenta de la guerra y de la historia de España. Mi madre me hablaba mucho de él y la pregunta era por qué un chico de esas características se alista para defender una causa injusta y muere en el lado equivocado de la historia…

También Cercas afirmaría que: …todas mis novelas, en el fondo, son westerns, tienen ese ímpetu épico, de aventura. Esto lo explicó muy bien Borges, quien dijo que en el siglo XX la novela dejó de ser épica, y la épica se refugió en el western. Y yo he crecido viendo westerns en la televisión, y si tengo que elegir diez películas favoritas, siete son de John Ford. Además la novela tiene un escenario típico del género: el protagonista es un tipo solitario que viene de la ciudad con un pasado a cuestas, un pasado de violencia.
Javier Cercas recientemente también opinaría: ”Creo que estamos en un momento de pesimismo respecto a la democracia. Es algo que define nuestro tiempo. Un pesimismo injustificado, pero que es lógico sobre todo en Occidente, a partir de la crisis de 2008, que fue de una dimensión brutal, solo comparable con la de 1929, que provocó el nacimiento o la consolidación de los totalitarismos, que desembocaron en la Segunda Guerra Mundial. Luego del 2008, aquellos totalitarismos vuelven enmascarados en lo que llamo nacional-populismo, que ya no tiene a la violencia como elemento capital. La cabeza del nacional-populismo era Trump, el Brexit, Le Pen en Francia, el secesionismo catalán. En Latinoamérica, quizás Bolsonaro sea un ejemplo. Y la invasión de Ucrania es la manifestación más violenta de este nacional-populismo”.

Hace ya unos días que falleció otro gran escritor español, Javier Marías, laureado, cinéfilo, galardonado novelista, de quien espero conversar sobre su obra en unos días. Como ya antes había escrito esta crónica sobre otro Javier, también gran novelista español,, apoyándome en todas estas galimatías, he querido ofrecer de momento ciertos detalles sobre los secretos de las novelas planificadas por el escritor, Javier Cercas.

En Londres, el viernes 16 de septiembre del año 2022

jueves, 15 de septiembre de 2022

El bosque de Argonne



El 2 de octubre de 1918 la división avanzó rápidamente dentro del bosque de Argonne, eran las Compañías C y D del 306º, la Compañía K del y 307º y las Compañías A,B,C,E, G y H del 308.º Regimientos de Infantería que avanzaba en la creencia de que eran apoyados en el flanco izquierdo por fuerzas francesas y en el flanco derecho por dos unidades estadounidenses... El mayor Charles White Whittlesey desconocía que el avance francés se había estancado.“Adjuntos los Ingenieros / de Línea a la Infantería / vamos en “segunda ola”. /Somos como almas perdidas/ en una escena dantesca. / La metralla nos fustiga;/ nos doblegamos, intensos;/ avanzar es la consigna/ y avanzamos... avanzamos... / interrogaciones vívidas/ ante el dilema patente/ de la Muerte o de la Vida...

La unidad avanzó más allá del resto de la línea aliada cuando se encontraron aislados y rodeados por fuerzas alemanas. Por los siguientes seis días, los hombres de la división fueron forzados a rechazar los ataques alemanes, quienes parecían haber visto en esa pequeña unidad como una gran amenaza para toda la línea del frente. El batallón sufrió muchas penurias... El castigo ineludible/ nos va raleando las filas/ pero, mecánicamente, / gritamos: -Guardar la línea !/ “Keep the line” y proseguimos/ la marcha, marcha infinita / torturante, interminable,/ puestas el alma y la vista/ en una mancha borrosa,/ en una línea indecisa / que nos dieron de “objetivo”/ de esta “operación sencilla”!


Faltaba la comida, y el agua estaba disponible sólo arrastrándose bajo fuego enemigo hacia un arroyo cercano. Las municiones se terminaron. El fuego de artillería aliado cayó sobre su posición, la cual estaba rodeada por los cuerpos putrefactos de los camaradas caídos. "El shrapnel tamborilea/ nuestro paso desde arriba / y las granadas regüeldan / insaciables, y vomitan / con horripilantes bascas, / tierras y entrañas y vidas…” Las comunicaciones eran muy difíciles y cada corredor enviado por el mayor Whittlesey, o se perdía o era capturado por las patrullas alemanas. El único modo confiable de comunicación era por medio de palomas mensajeras, pero solo se podían mandar mensajes, no podían recibirlos, y en ocasiones, fueron bombardeados por proyectiles de artillería propios, ya que se desconocía la ubicación exacta del batallón, y solo cuando una paloma mensajera logró llegar a retaguardia se detuvo el bombardeo.

Los hombres lograron mantener el terreno y causaron suficiente distracción para que otras unidades aliadas rompieran las líneas enemigas alemanas, lo que les obligó a retirarse. “Y fue llegando al camino/ chiquillo de la alegría,/ que te vi: tenías abierta/ desgarrada, la camisa/ y rojos hilos de sangre, al respirar, te salían/ de un arabesco bermejo/ que en tu pecho se encendía./ Con el semblante tranquilo/ reposando parecías, / reclinado en el talud/ a la vera de la vía.../ mientras que hilo tras hilo/ se deshilaba tu vida. “El Batallón Perdido” fue el nombre que se le dio durante la Primera Guerra Mundial a aquellas las ocho unidades estadounidenses con aproximadamente 554 hombres, todos ellos de la 77.ª División, al mando del mayor Charles White Whittlesey.

En octubre de 1918, se encontraron aislados por fuerzas alemanas después del ataque estadounidense adentrándose en el bosque de Argonne. Aproximadamente 197 morirían en acción y 150 fueron declarados perdidos o fueron tomados como prisioneros antes de que los 194 restantes fueran rescatados. "Fue un instante, nada más;/ un trance de pesadilla,/ la impresión fugaz de verte,/ camarada, en la agonía; / más en la mente, quemada,/ la llevaré mientras viva./ Y maldije la crueldad,/ de la inflexible consigna/ de seguir...siempre seguir.../ dejándote en la agonía!/ Groseras interjecciones,/ afiladas, asesinas,/ rebosaron en mis labios/ al maldecir, expresivas, / la cáfila de vejetes,/ tahures de la política,/ que así lanzan a los pueblos/ y a los hombres a la ruina!/ Fue un instante, nada más;/ pues cuando la Muerte grita/ las impresiones más hondas/ en un instante se olvidan".

De los más de 500 soldados que entraron al bosque de Argonne, sólo 194 pudieron salir indemnes. El resto fueron muertos, desaparecidos, capturados, o heridos. El mayor Charles White Whittlesey, junto con varios otros oficiales recibieron la Medalla de Honor por sus valientes acciones. Whittlesey también fue reconocido siendo uno de los portadores (del féretro) en la ceremonia de inhumación de los restos del Soldado Desconocido. Sin embargo, la experiencia de Argonne afectó considerablemente al Mayor Whittlesey quien desapareció en 1921 de un barco en lo que se cree fue suicidio, y así fue reportado.

Mi tío Fernando C. Tamayo escribió el “Romance del camarada muerto” en un lugar de Francia, unos días después de haber sobrevivido tras una de las últimas batallas, la de Meuse-Argonne por la que fue condecorado, ya al final de la Primera Guerra Mundial. Él comenzaría su poema escribiendo… “Extraño que en mis recuerdos/ de esta madrugada fría/ no se agiten torvos cuervos/ de pasiones agresivas; / sino que en fugaces giros/ las alegres golondrinas/ de mi añoranza, pincelen/ en raudas policromías,/ paisajes inolvidables / de mis lejanas campiñas.” De este poema épico, he utilizado varias estrofas para darle cuerpo a esta narración ya que puedo recordar las historias de mi tío relatadas cuando yo era niño, o contadas luego por mi madre, sobre los horrores de la guerra de las trincheras y de los gases mostaza que minaron su salud pulmonar y de la terrible sensación de tener que caminar entre los cadáveres de sus compañeros…

Fernando Carlos Tamayo había nacido en Valencia en 1889 y combatió en Francia por la unidad expedicionaria del Ejército estadounidense, país al que había ido a estudiar y ya siendo profesor se alistó en el ejército para acompañar a sus discípulos. Estuvo en una de las últimas batallas del conflicto, la refriega de Meuse-Argonne. "Cuando te hallé, ya no eras./ No había sol en tus pupilas/ y el lodo había mancillado/ el oro de tus espigas./ La medalla de la Virgen/ sobre tu pecho pendía / y, compasiva besaba / un hueco de tus heridas. / Casco en mano, los sollozos / mi oración enronquecían... / Un instante, nada más,/ y me sacudió la vida".

Después de la guerra se casó con la estadounidense Katherine McShane y vivió en ese país donde trabajó en Hollywood como guionista de cine. En 1937 volverían a su tierra con la intención de instalarse definitivamente, y vivieron en San Cristóbal, en una casita alquilada.A finales de ese año, morirá Don Lorenzo Tamayo de la Madriz y pocos meses después en 1939 fallecerá la madre del poeta, Doña Albina. Treinta y dos años después de haber dejado su tierra, para iniciar su vida de aventurero, Fernando, de vuelta en su casa recibe estos dos golpes del destino y un año después, Katherine se caería accidentalmente sobre un rosal y moriría de tétanos en San Cristóbal.

En 1945 Fernando Tamayo, vería coronada una gran aspiración pues a través de sus amigos del Grupo Literario “Yunke” se publicará su libro “Romances de mi Montaña”, el cual se inicia con un poema dedicado a su esposa, titulado “Intimo”, fechado en octubre de 1944. Fernando, luego de la muerte de su esposa, empeoró de su condición pulmonar crónica como consecuencia de los gases en las trincheras, y regresó a la casona de sus padres en San Cristóbal. En 1938 tras visitar a sus hermanas en Maracaibo, regresó a Norteamérica y murió en un hospital de Veteranos en Nueva York en 1948.

La historia de “el batallón perdido” ya había sido relatada en este blog, y hoy cuando el ambiente es de un preocupado recogimiento tras el fallecimiento de la Reina Isabel II de Inglaterra me toca recordar el tema de la guerra, estando en Londres, el día jueves 15 de septiembre de este año 2022, cuando quien se siente el nuevo Zar de Rusia insiste ya en el siglo XXI en una guerra despiadada contra Ucrania que se está transformando en una amenaza a la paz mundial…

miércoles, 14 de septiembre de 2022

La medusa inmortal



Hay animales que viven mucho tiempo, como las tortugas o las ballenas boreales; otros parecen inmunes al cáncer, como los elefantes o el ratoncito rasurado; los hay que ni cortándoles la cabeza dejan de regenerarse, como las planarias y hasta hay unos bichitos invertebrados, protóstomos, los tardígrados, que son segmentados y microscópicos (https://bit.ly/2QjRyhi) quienes sobreviven a casi todos los cataclismos imaginables. Pero no hay otro animal que sea capaz de hacer lo que hacen algunas especies de medusas (estas si que les ganan a todos los demás-aunque las consideren “aguas malas”, de las que con orina se pueden aplacar sus efectos) una vez que llegan a la edad adulta pueden deshacer el camino de sus vidas, regresando, o sea, volviendo a ser jóvenes.

Miguel Ángel Criado es un licenciado en Ciencias Políticas y en Sociología, quien escribe sobre tecnología, inteligencia artificial, antropología, el cambio climático y otras cosas desde El Mundo, Cuarto Poder o en El País y quien desde esa tribuna discurrió sobre las medusas, para relatarnos como investigadores de la Universidad de Oviedo secuencian el genoma de un animal que puede volver a ser joven una vez alcanzada la madurez…

La medusa que logró hacerse "inmortal" fue una medusa de no más de dos centímetros de diámetro. La Turritopsis nutricula es una “medusita” de las cerca de 4.000 especies de medusas conocidas en el planeta. Fue descubierta en 1843 por el zoólogo francés René-Primevère Lesson. Pero su capacidad de vivir para siempre fue reconocida recientemente por los investigadores de la Universidad de Oviedo quienes han secuenciado su genoma, desvelando las claves para ser biológicamente inmortales. Estos experimentos podrían dar pistas sobre el envejecimiento y el deterioro celular en otras especies, como la humana.
Después de millones de años de evolución, ese celentéreo alcanzó un poder de regeneración fantástico y no muere de causas naturales. Solo fallece cuando acaba como presa de sus depredadores. Evanildo da Silveira, en un artículo especial para BBC Brasil, explicó que hay dos versiones sobre estos hallazgos. De acuerdo con una de ellas, la inmortalidad de la Turritopsis nutricula fue descubierta de casualidad en la costa noroeste de Italia en 1988 por el entonces estudiante alemán de biología marina Christian Sommer, quien llevó el animal a su laboratorio y lo observó por varios días. Se sorprendió al ver que la medusa simplemente no moría. El aguamala retrocedía hasta su primera fase de desarrollo y reiniciaba su ciclo de vida otra vez. Es decir, envejecía y rejuvenecía sucesivamente.

Según otra versión, el japonés Shin Kubota, uno de los mayores especialistas del mundo en esta medusa, fue quien descubrió su inmortalidad. Kubota encontró, en el mar del sur de su país, una Turritopsis nutricula con el cuerpo lleno de espinas. Al arrancarlas, vio que las heridas se curaban y que el animal rejuvenecía. Entre 2009 y 2011, el investigador repitió 12 veces el experimento de herir a las aguamalas. En todas, pasó lo mismo: se regeneraban y volvían a la etapa inicial de su ciclo de vida. Personalmente guardo el recuerdo imborrable de la oportunidad cuando escuché al Dr Rui Perez Tamayo hablar de lo que él llamó el experimento más romántico de la medicina, cuando Elías Metchenikov a orillas del Mar Negro, con la espina de una rosa clavada en una transparente estrella de mar vislumbraría hasta donde habrían de llegar las fronteras de la inmunología.

De acuerdo con el profesor de zoología Antonio Carlos Marques, del Instituto de Biociencias de la Universidad de Sao Paulo (USP), la Turritopsis nutricula es inmortal "en el sentido de que sus tejidos rejuvenecen y sus fases de vida retroceden". El investigador Sergio Stampar, del Laboratorio de Evolución y Diversidad Acuática de la Universidad Estatal Paulista (Unesp), explica que esta especie de medusas pasa por un proceso de reestructuración de tejidos (un tipo de regeneración) y vuelve a la etapa inicial de la vida, incluso después de haber alcanzado la madurez sexual.

Si regresamos a la Turritopsis dohrnii que es una pequeña medusa que se puede encontrar desde el Pacífico hasta el Caribe, pasando por el Mediterráneo, ella pertenece a la familia ampliada de las anémonas y los corales. Muchas de las especies de este grupo tienen grandes capacidades de regeneración celular. Pero la T. dohrnii va más allá. En condiciones normales, su ciclo vital se divide en cuatro partes: tras la unión de los gametos masculino y femenino aparece una larva o plánula. Después se fija en el lecho marino como pólipo, igual que las anémonas. Pero mientras estas viven y mueren pegadas a la roca, los pólipos de la protomedusa se liberan como éfiras, (los escifozoos con una fase de pólipo muy reducida) la fase previa a la madurez sexual, que alcanzan ya como medusas. Estas se reproducen de forma sexual y vuelta a empezar. Pero si las condiciones no son normales, si se estresan por alguna amenaza ambiental, se dan la vuelta: tras reproducirse pueden regresar a las fases anteriores, volviendo a ser pólipos.

La capacidad de la T. dohrnii para rejuvenecer fue lo que llevó al equipo que dirige el científico Carlos López Otín en el Instituto Universitario de Oncología de la Universidad de Oviedo a estudiarla. En 2018 secuenciaron el genoma de George, último representante de las tortugas gigantes de las Galápagos, que murió hace una década tras vivir unos 100 años. También participaron en descifrar el código genético de la ballena boreal y el de otro ser también apodado inmortal, los tardígrados. Ahora, y en un trabajo solo de investigadores de distintos departamentos de la universidad ovetense, han secuenciado por primera vez el genoma de esta medusa y lo compararon con el de una pariente cercana, la T. rubra, que sí es mortal. Sus resultados, publicados en la revista científica PNAS, muestran por qué se ha ganado el título de medusa inmortal.

La bióloga marina María Pascual es coautora de la investigación “The immortal jellyfish reveals its secrets for eternal life”. Montaron peceras en el laboratorio para las medusas, a las que alimentaban con crustáceos. “Si se producía un cambio genético durante la reversión, debería ser por algo importante”, y no vieron un cambio, sino varios, todos relacionados con la replicación y reparación del ADN y los observaron en los genes que intervienen en el estrés oxidativo. También vieron novedades relacionadas con la senescencia celular, como la longitud de los telómeros.

En su vuelta atrás, la medusa adulta va empequeñeciendo y cambiando en paralelo la estructura de sus tejidos. A nivel genético, observaron que unos genes dejaban de expresarse, es decir, de generar proteínas y sus funciones, mientras que otros se activaban. Es el caso del gen GLI3, que interviene en la diferenciación de las células madre pluripotentes en cualquier otro tipo de células. La T. dohrnii tiene el doble de copias de este gen que la T. rubra y todos están activos en el momento de la reversión. Esta inversión del proceso de diferenciación celular se conoce como transdiferenciación y, aparte de lo logrado por los humanos en los laboratorios, es un fenómeno rarísimo en la naturaleza. “La célula vuelve al punto cero”.

Dido Carrero, bióloga molecular del Observatorio Marino de Asturias y coautora de la investigación nos dice: “Esta medusa es el único animal capaz de revertir desde un estado diferenciado ya en la edad adulta”. El autor de la investigación es Carlos López Otín que lleva 35 años investigando los mecanismos celulares del cáncer, opina: Lo que he aprendido en este tiempo es que las células pueden volverse egoístas, viajeras e inmortales. Entender el cáncer exige estudiar otros mecanismos y procesos de inmortalidad. De ahí nuestro interés en esta medusa”.

Londres, el miércoles 14 de septiembre del año 2022


martes, 13 de septiembre de 2022

El Siniestro (3)



Roberto cerró los ojos por un momento calculando en la altura de los árboles el repiqueteo de la lluvia, y cuando volvió a abrir los párpados, su mirada ascendería por los helechos manchados de azul, cual si estuviese prendido de los bejucos. Así fue subiendo hasta las ramas más altas. En eso estaba, cuando creyó sentir como un suspiro. El viento comenzó a escupir con gotas de agua, y él percibió un chapoteo a lo lejos, oyó burbujeos en las charcas, y hasta un tono aflautado en lo alto, mientras rítmicamente los golpecitos desiguales de las gotas de lluvia en las bóvedas oscuras se fueron fundiendo en su cabeza. Solo dos lámparas de kerosene lejanas creaban luces y sombras en la escena y él confundiría los tonos agudos del canto del agua con los timbres brillantes del repique en las hojas, el gorgoteo grave bajo las grandes hojas de los gigantescos helechos y el trepidar del barro descendiendo, y quizás buscando el cauce de algún río. Finalmente se durmió.

Roberto despertó sobresaltado. Había creído escuchar un quejido, una especie de gemido muy lejano. Sumido en la oscuridad que lo envolvía, trató de orientarse. Una claridad mortecina asomaba entre las cúpulas de algunos árboles y pensó que quizás amanecía. En su reloj eran las cuatro y treinta minutos y estaba aterido. Cerró los ojos y esperó hasta detectar nuevamente el lejano quejido. Extendiendo un brazo agarró el bolsón de dormir de Víctor quien asomó la cabeza. A pesar de la oscuridad él logró sonreír al imaginar una tortuga con dientes, sin embargo tan solo quedamente le susurró a su amigo que había que moverse y de inmediato avanzó arrastrándose. Víctor sin incorporarse reptó detrás de su figura y lo persiguió hasta salir del perímetro que habían limpiado para acampar alrededor del fuego ya casi extinguido. Aparentemente todos dormían. En silencio y lentamente avanzaron con mucha dificultad. La selva parecía estar encharcada. Ya no llovía pero goteaba agua desde lo alto y era retenida por el colchón de la hojarasca por donde ellos reptaban.

Decidieron incorporarse en el momento en que Víctor le tomó del brazo señalando en una dirección mientras hacía movimientos afirmativos. También había escuchado el quejido lejano. Se hallaban ante una depresión del terreno enmarañado de lianas y arbustos. Volvieron a escuchar atentos. Tendrían que trasponer la hondonada donde se encontraban para llegar hasta donde el cielo comenzaba a mostrar un tono malva prometedor quizás del amanecer. Convencidos de que el gemido venía desde más allá y de que tendrían que avanzar obstruidos por la intrincada vegetación, atravesaron gateando una distancia de alrededor de cien metros, y decidieron moverse hacia donde la claridad del cielo les parecía ofrecer cierta esperanza.

Momentos después, arribaron a un límite prefijado y desde el tope del área que habían alcanzado, avistaron un gran espacio donde la vegetación se hacía rala, cual si se hubiese producido una tala de árboles. En el centro de la misma como manchas blanquecinas pudieron divisarse fracturados los restos del fuselaje de una avioneta. Víctor le señaló a su amigo cómo alrededor del esqueleto de la nave existían algunas tenues luces que parecían moverse lentamente. Él afirmativamente señalaría hacia abajo pues el quejido era muy evidente y entonces comprendieron que un ritmo acezante se prolongaba hasta terminar en aquel doloroso quejido. Con un susurro Víctor le aseguró a su amigo que tenía que ser un perro… Es el perro, y debe ser el negro...

Lo pensó Roberto y Víctor asentiría en silencio abriendo los ojos para destacar lo que a lo lejos creía divisar… Ambos notaron unas figuras oscuras que a la distancia parecían moverse entre la bruma del amanecer. Soplaba una brisa húmeda y la neblina rastrera se disipó momentáneamente. Entonces ambos pudieron detectarlos. Eran alrededor de siete individuos trajeados de negro, algunos lucían boinas y portaban armas largas. Todos, a lo lejos, se desplazaban lentos en medio de la verde maraña en el claro abierto alrededor de la avioneta. Era una Cessna 182N Skylane fragmentada, más no parecía haberse incendiado. En la penumbra, pudieron observar como los hombres de negro trasportaban unas cajas dentro y fuera del fuselaje.

El gemido se escuchaba más nítidamente, cuando en un instante, desde el fondo de la maleza percibieron un golpe y detectaron un fogonazo a una distancia relativamente cercana al sitio donde se encontraban agazapados. Abruptamente había cesado el gemido del animal. En la espesura y con toda claridad, vieron levantarse un brazo portando una magnum con silenciador que todavía humeaba. Un hombre vestido totalmente de negro, silenciosamente se irguió de entre la maleza a unos cien metros del sitio donde se hallaban, y tras mirar en derredor comenzó a descender separando la ramazón que le obstruía el camino hacia la avioneta. Unos minutos después, parecían reunirse todos alrededor del hombre que todavía portaba el magnum en alto. Él daba órdenes como si comandara la operación.

Pronto estuvo rodeado por las demás figuras oscuras, todas aparentemente muy pertrechadas, y comenzaron a moverse alrededor de la aeronave con mayor rapidez. El día comenzaba a clarear. En instantes el viento les trajo el olor de la gasolina y súbitamente comenzó a arder el fuselaje de la avioneta. Bastaron dos minutos para que todos los hombres desaparecieran. Ellos dejaron de verlos ocultos por las nubes de humo y las llamaradas, mientras una pequeña explosión se producía retumbando en medio de la selva. Los amigos debajo de las ramas que les ocultaban imaginaron que seguramente despertarían todos los hombres en el campamento. Víctor y Roberto tan solo se miraban, ocultos bajo las hojas sin atreverse a asomar la cabeza hasta que transcurrieron unos minutos interminables. La búsqueda para ambos había terminado.


-Han hecho mutis por el foro,- le dijo a Roberto su amigo, quien como él mismo, tampoco sabía qué hacer, si acaso debían devolverse y notificarles, o si regresarían para decirle al capitán del convoy que habían localizado la avioneta. Prefirieron hacerlo así sin decidirse a descender hasta el sitio que comenzaba a humear aumentando las llamaradas con la brisa del amanecer…

Cinco días después del regreso de la comisión que por tierra había arribado al sitio donde la avioneta Cessna 182N “se había siniestrado”. Las autoridades del gobierno señalarían en un detallado informe que: “Pudieron constatar la presencia de los cadáveres de las tres víctimas de la tragedia, y aunque irreconocibles por el efecto del incendio, correspondían al profesor Antonio Martínez, al piloto norteamericano Garth Keith y a Tobías Gálvez empleado del aeroclub que servía de ayudante al experimentado piloto”... “Hecha la inspección, la comisión detectó varias cajas conteniendo paquetes con una carga de al menos 200 kilos de cocaína”. El informe decía que: “la avioneta había desviado su curso que se suponía era hacia Maiquetía, posiblemente debido a la carga de droga que transportaba, para ser trasladada hacia Colombia, lo cual, de ser cierto, explicaría la ruta modificada y la ubicación del accidente”. En noticias de la prensa local se divulgaría la versión de que “al profesor Martínez no se le encontraron papeles ni documentación alguna”.

Se destacaba que los hallazgos contrastaban con la versión de que “el viaje estaba destinado a la presentación de un informe en la capital, detalle que no podría corroborarse”. Se comentaría igualmente, que tampoco se pudieron hallar en los documentos confiscados en la oficina ni en la casa del médico, los papeles con las pruebas de las acusaciones contra los militares a quienes, según el profesor Antonio Martínez señalaría por la protección de plantaciones de amapolas en la Sierra de Perijá.

Se publicarían datos sobre… “Fallas, en la campaña para las elecciones rectorales de la Universidad, descubriendo algunos detalles sobre las falsas promesas del futuro Rector”. Por la prensa local, un trabajo aislado sin firma dijo que, “al no poder desvelar las evidencias, seguramente el profesor Martínez, se encontraba en una situación personal crítica”. También se publicarían un par de artículos de opinión ampliando detalles sobre: “las ya demostradas conexiones del profesor Martínez con el FSLN, que lo señalaban como importante factor político dirigente de un movimiento insurreccional que a través de la Universidad pretendía llevar al poder a profesores de la extrema izquierda, conspiración ésta que los Servicios de Inteligencia del Gobierno Nacional había desvelado a tiempo”.

Se indicaría igualmente para sorpresa de mucha gente, que “una orden de aprehensión ya estaba aprobada cuando se produjo el accidente aéreo”. Tres días más tarde uno de los diarios trajo la noticia de que: “Las autoridades universitarias advertidas de la situación que existía en el seno de la Máxima Casa de Estudios estaban dispuestas a llegar hasta sus últimas consecuencias para apoyar la operación limpieza que había desarrollado el gobierno nacional a través de su sistema de investigación policial en defensa de la soberanía”. Finalmente y como conclusión oficializada se publicó que: “Por decisión del Consejo Universitario, el IMT, sería cerrado temporalmente y se abriría un concurso de credenciales para una nueva Cátedra de Medicina Tropical. Nuevos profesores serían contratados para impartir las asignaturas correspondientes, y estos docentes sustituirían a quienes habían sido infiltrados en la nómina universitaria”.

La universidad informaría que “se estaban dando los pasos necesarios para que los implicados, muchos ya identificados quienes ya estaban rindiendo declaraciones, fueran puestos a la orden de las autoridades competentes, para despejar toda sombra de duda sobre las conexiones de la Universidad con las guerrillas izquierdistas o con el tráfico de drogas”.


Fin de “El siniestro” presentado en 3 partes en el blog lapesteloca. 
En Londres en el martes 13 de septiembre del 2022.

lunes, 12 de septiembre de 2022

El Siniestro (2)


El olor de la tierra mojándose gota a gota y la espesa oscuridad les obligó a detenerse. Habían encendido unas lámparas de kerosene. Mariposas cansadas regresaban a posarse en la tibia humedad de las grandes hojas, aleteando suavemente. Parpadeaban los cocuyos entre las hojas de parásitas y helechos. Abejorros plateados y libélulas orladas de un halo azul eléctrico zumbaban fijando su posición ante el astro incandescente que se ocultaba en algún sitio del firmamento lejano. Todavía se podían ver algunos haces de fuego colándose entre las ramas impregnadas por una bruma de naranjas pasadas. Los hombres se miraban sintiendo el ulular del viento sobre los árboles centenarios. Era necesario detenerse. La luz era ya muy tenue, y todos escucharon el intenso chirriante estridor de las chicharras creando una sinfonía in crescendo. Roberto le señaló a Víctor como el mortecino sol de los venados desaparecía entre las cenizas del anochecer. El perro negro se detuvo. Su cola tensa, una pata delantera en el aire, parecía una sombra chinesca presintiendo algo irremediable. Él notó el brillo de las pupilas del can. Se podía escuchar su incesante jadeo cuando súbitamente ladró. El estruendo provocó decenas de ecos centuplicados en la oscuridad de la selva. El animal se agitaba inquieto pero ya la oscuridad era inminente.


-Ahora sí que nos agarró la noche- le susurró a Víctor y se quedó mirando al perro que estaba como una estatua, con una pata delantera en alto, olisqueando el aire. De nuevo parecía estar presto para ladrar. Roberto pensó que el animal, ensimismado en la búsqueda hasta el momento fallida, debería estar confundido en la oscuridad, o quizás cansado. El can no parecía prestarle la menor atención a sus acompañantes humanos y lucía atento. Estrías rosadas y manchones violáceos iban reemplazando la luz como si estuviesen empapando los cenicientos algodones de la noche. Los integrantes del grupo de búsqueda, decidieron acampar y encendieron dos lámparas de kerosene y comenzaron a limpiar el terreno donde se instalarían en tres carpas. Harían una fogata.

-No podremos avanzar más- le dijo Roberto a Víctor mientras se desembarazaba del morral en su espalda. El perro negro parecía petrificado, y nuevamente estaba con una de sus patas delanteras en alto, olisqueando el aire. De pronto fue abrazado por uno de los hombres que lo había conducido aferrado a sus correas, quien se arrodilló a su lado, acariciándolo para aparentemente conversar con él. Los amigos sin saber a qué atenerse, sintiéndose muy cansados, se sentaron en la hojarasca alrededor del área central donde se estaba encendiendo el fuego. Sabían que no deberían hablar entre ellos, ni mencionar el nombre de Antonio Martínez, pero ambos necesitaban comunicarse y expresar sus temores, sin atreverse a hacerlo ante la mirada aparentemente recelosa del joven capitán de La Guardia quien les informó que continuarían la búsqueda al día siguiente.

Al estar todos reunidos, Roberto aprovechó para contarlos. Eran en total doce hombres, seis de ellos eran jóvenes soldados, tres militares de algún grado superior indefinido, el capitán y los tres hombres del DISIP. Con Víctor y él sumaban trece. Habían limpiado ya el terreno para levantar las tiendas de campaña bajo la oscura bóveda entre gigantescos árboles. El Castor Víctor maldecía en voz baja y le susurró a su amigo. -Estoy realmente tan cansado que creo voy a caer de rollete y podría dormirme aquí mismo. Mientras soltaba su morral y sacaba su bolsa para dormir, se le acercó uno de los soldados para preguntarle algo. Rob le escuchó a Víctor responderle al joven con sencillas explicaciones sobre su equipo. -Es un sleeping bag, aquí te metéis para dormir bien protegido y no te entra ni coquito… Así le dijo.

Los soldados abrían algunas latas y montaban una olla en la fogata, mientras la noche lluviosa inmisericordemente se les había arrojado encima. El suelo, muy húmedo y cubierto de vegetación exudaba un vaho tibio. La oscuridad definitivamente les convidaba a descansar. Víctor pensó en el aliento de la tierra fluyendo por sus poros como si respirara para ir alumbrando con pequeños relámpagos de fuego la oscuridad de la selva. En realidad podía ver los fuegos fatuos de un azul tenue que nacían al ras del suelo y ascendían entre la hojarasca. Se escuchó el trepidar del cielo en la lejanía. Entre los árboles, sobre las hojas y contra las piedras, comenzó a repiquetear la lluvia hasta estremecer bullicioso el silencio adormecido bajo la cúpula lejana. Estaban echados en tierra los dos amigos cuando él recordaría como casi seis años atrás, en los días cuando comenzaban sus labores como investigador del Instituto de Medicina Tropical de su Universidad, cuando el profe Martínez había suspendido el ritmo de sus viajes a Centroamérica ante la eminencia de una guerra civil en Nicaragüa. Antonio viajaba frecuentemente al país centroamericano donde sus amigos parecían decididos a derribar al dictador Anastasio Somoza y al año siguiente lo habían logrado. Afortunadamente, pensó él al recordar entonces al sandinismo triunfante y los detalles de cómo entraron el 19 de julio de 1979 en Managua. El FSLN se haría cargo del gobierno para beneplácito de Antonio quien para esa fecha regresaría a sus viajes para mantener sus contactos con los centroamericanos, sandinistas.

Toda una avalancha de ideas y de recuerdos llegaba a la mente del doctor Romero, quien quiso entonces repasar las cosas preguntándose por qué una bella persona como el doctor Martínez, era tan adversado. Así lo veía él quien lo apreciaba como amigo. No obstante parecía haberse transformado en un incordio para el gobierno. Sus luchas dentro de la universidad, su verbo cáustico y la manera de esclarecer las verdades sin tapujos, siempre le habían creado enemistades entre sus colegas, y eso era comprensible. Algunos le temían a su lengua por su indoblegable posición amenazante para algunos grupos de profesores que aspiraban a perpetuarse en la Universidad con objetivos políticos y crematísticas. También en otras Facultades sabían de la lucha de Antonio para adecentar su Alma Mater. Él había prometido terminar con el reinado de algunos conocidos profesores que parecían enquistados en sus Cátedras. Al final de la campaña, todos aseguraban que con él no existirían más componendas ni las usuales marramucias de su Casa de Estudios. A Roberto le resultaba impensable hallarse en aquellos momentos, en la penosa situación de saberlo desaparecido. Su posición política había sido utilizada por el gobierno para señalarlo como un posible conspirador, particularmente en los dos últimos años. Era evidente que lo habían hostigado y perseguido.

Precisamente las firmes convicciones de Antonio habían terminado por crearle una imagen de luchador irreductible y sorprendentemente le favorecieron en las encuestas de su contienda para el Rectorado de la Universidad. Él deseaba transmitirle sigilosamente sus temores a Víctor, mientras pensaba que no podría ser posible volver a encontrarse ante una campaña universitaria que terminase como la de Witremundo, el brillante profesor de otra universidad quien trabajaba en su mismo campo, como investigador de la Medicina Tropical, y ni siquiera aspiraba al Rectorado. Roberto creía que a Witremundo lo habían defenestrado, y nada más. Él pensó que siempre bastaba con echarle tierrita encima y al olvido, como se desechaban las cosas incómodas… Pero así era el país, su país... Estaba convencido de que la política había influido en el destino de Antonio.

Notó entonces que Víctor “ElCastorEnano” ya dormía profundamente, y aunque se acercó hasta él, decidió no despertarle, de manera que arrastrándose llegó hasta las brasas del fuego encendidas en el área central donde acamparon. Decidió comer algo y pudo regresar a su sitio con media arepa con mortadela… Recordó entonces algunas lejanas vivencias sobre los inicios del Instituto de Medicina Tropical, cuando el profesor Martínez había regresado del Brasil, dispuesto a consolidar las ideas de Tejera, Pifano y Torrealba y las autoridades de su Universidad le ofrecieron encargarse de la dirección del instituto. Había sido creado desde el año 1958 por el mismo Antonio, con un par de biólogos y el ya fallecido profesor Cleodovaldo Rincón. Ellos habían iniciado los trabajos de parasitología en la institución.

Bien podía recordar Roberto el año 1976 cuando Antonio lo detectó en la capital y él, quien vivía una difícil situación, aceptaría su salvadora propuesta. Antonio le ofrecía la oportunidad de regresar a su ciudad natal. Desde aquellos días, que le parecían muy lejanos, habían consolidado su amistad y los proyectos soñadores que compartían. Así habían progresado en el conocimiento de los cultivos de células embrionarias para muy pronto dar inicio a la parte experimental en animales. Con ansiedad él esperaba que pudiesen reiniciar formalmente esos trabajos El profesor examinando embriones de animales desentrañaría aspectos de genética que según él serían aplicables a toda la humanidad.

NOTA. Fin de la segunda parte de este relato (El Siniestro) presentado en 3 partes para el blog lapesteloca en el lunes 12 del mes de septiembre del 2022. Finalizará mañana.