martes, 14 de mayo de 2019

La fiscal Fatou Bom Bensouda


La fiscal Fatou Bom Bensouda

El vicepresidente de la República Democrática del Congo y jefe del Movimiento de Liberación, Jean Pierre Bemba, entre 2002 y 2003, dirigió una matanza que dejó más de 5.000 muertos. Aquella horrible orgía de sangre y muerte fue denunciada ante el fiscal de la Corte Penal Internacional, el abogado argentino Luis Moreno Ocampo, quien abrió una investigación que desembocó en una acusación formal que llevó adelante Fatou Bensouda quien para aquel tiempo era la nueva fiscal. 

En marzo de 2016, finalmente fue dictada la condena a 18 años de cárcel contra el acusado pero hoy día, en 2019, la Sala de Apelaciones ha anulado aquel fallo, y el acusado fue absuelto de los cargos fiscales aduciendo “vicios en la acusación”, que supuestamente no contempló los hechos en los que se dictó la condena. Pero eso no es nada raro: Luis Moreno Ocampo durante los 9 años que permaneció en el cargo de fiscal, cerró sin investigar, más de 20 denuncias interpuestas contra Hugo Chávez y Nicolás Maduro, y en su gestión solo imputó a 4 criminales de guerra.
Moreno Ocampo fue descubierto recibiendo dinero de un testaferro de un imputado; en los “Panamá Papers”, se le encontraron dineros secretamente guardados escondidos con tres empresas en paraísos fiscales. Moreno Ocampo fue el mismo que recibía millonarias sumas de dinero del magnate petrolero libio Hassan Tatanaki, quien era investigado por esa Fiscalía, en los años cuando Fatou Bensouda era su vicefiscal, la segunda en ese cargo durante nueve largos años de consolidada amistad. Hablemos de ella, pues…

Fatou Bom Bensouda desarrolló su carrera al lado del feroz tirano de Gambia, Yaya Jammeh, quien la tuvo a su lado, promocionándola en varios altos cargos del gobierno hasta que la propuso como fiscal adjunto en la Corte Penal Internacional (CPI) y la admitieron en el cargo recomendada, por el fiscal de esa época, quien era nada más y nada menos que el abogado argentino Luis Moreno Ocampo, quien había conocido a Fatou de manos del dictador Yaya Jammeh y con quien había estado colaborando durante nueve años...

La fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Fatou Bom Bensouda, está en este cargo desde junio de 2012, después de haber servido como Fiscal Adjunto a cargo de la División de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional desde el año 2004. Fatou Bom Bensouda, fue evidentemente, la sucesora de Moreno Ocampo, y ella tampoco se inmutó ante los reclamos venezolanos para que ordenase la apertura de una investigación sobre los crímenes de lesa humanidad que se ha señalado han sido cometidos por el gobierno de Nicolás Maduro. 

La fiscal Bensouda tendría vínculos cercanos de amistad con el gobierno de Venezuela, específicamente con la representante diplomática del país vecino en los Países Bajos, Haifa El Aissami, hermana del exvicepresidente de Venezuela y exministro de Industrias y Producción Nacional, Tarek El Aissami. Estas conexiones han señalado a la embajadora que Maduro tiene destacada en el tribunal de la CPI, como una probable razón para la demora en los trámites de la fiscal, quien siempre informaba que se encontraba muy ocupada en asuntos personales. En realidad preparaba su defensa por hallarse acusada de una estafa millonaria ante el banco de Dubai donde la fiscal de la Corte Penal Internacional ilícitamente fue con su esposo a hacer levantar medidas de congelación de 51,7 millones de dólares para cobrar honorarios contratados a su marido por 16 millones.

El esposo de Fatou Bensouda, Philip Bensouda, apareció reseñado como empresario; sin embargo, no tenía empresa alguna, y era un gestor de alto nivel que gracias a su condición de cónyuge de la fiscal se mueve por el mundo con el pasaporte diplomático D0001999, que también utilizó para que le adjudicaran un contrato de gestión de recuperar la suma de 51,7 millones de dólares que estaban congelados en el NBD Bank de Dubái. El dinero pertenecía a un policía de nombre Yaya Barrow, ciudadano de Gambia, donde Fatou Bom Bensouda derivó todo su poder a la vera del feroz dictador Yaya Jammeh del que era su mano derecha. Aunque la versión que han dado es que esa fortuna era una herencia a favor del policía, corre la versión de que en realidad es producto de la corrupción del régimen del cual ella era parte.

Estando en ejercicio del cargo de fiscal de la Corte Penal Internacional, Fatou Bom Bensouda, redactó el contrato de honorarios que firmaron su marido y el ex policía para la recuperación del dinero, y una vez firmado ese documento se trasladó a la oficina del banco en Dubái donde hizo que levantaran el congelamiento de los fondos (¿cómo negarse ante un reclamo nada menos que de la fiscal de la Corte Penal Internacional?), pero seguidamente se presentó un conflicto entre las partes porque el policía se negó a pagar los honorarios contratados alegando que era demasiado dinero (16 millones de dólares) y está acusando a Fatou Bensouda y al marido de haberle ejecutado una estafa al hacerle firmar dicho contrato. El pleito entre las partes generó un escándalo y la señora fiscal negó haber intervenido en el caso.

La Corte Penal Internacional, aceptó el documento de fecha 21 de noviembre 2018 consignado por el exparlamentario del estado Táchira, Walter Márquez, en donde se denuncia por negligencia, incumplimiento grave y fraude procesal a la Fiscal Jefe Fatou Bom Bensouda. La respuesta positiva fue dada por el órgano internacional 24 horas después de consignada la petición de abrir una investigación en contra de la funcionaria. La decisión del organismo internacional de aceptar la solicitud o denuncia en contra de la fiscal Bensouda, acercaría a Venezuela a una salida pacífica a la actual crisis que atraviesa motivado a las políticas económicas erradas impulsadas por el régimen comunista. La decisión del organismo internacional de aceptar la solicitud o denuncia en contra del fiscal jefe Fatou Bom Bensouda, acercaría a Venezuela a una salida pacífica a la actual crisis que atraviesa, si llegase la CPI a condenar a Nicolás Maduro a una pena que puede ir entre 30 años hasta cadena perpetua por crímenes de Lesa Humanidad.

El parlamentario Márquez explicó que pidió la investigación de la fiscal, básicamente, porque no investigó dos requerimientos que acusan a Nicolás Maduro de haber cometido delitos de lesa humanidad, ambas denuncias fueron desestimadas. La primera se formuló en enero de 2016, donde se señala al actual presidente venezolano y miembros de su gobierno por la represión ejercida en las protestas populares que se desarrollaron entre los meses de febrero y junio de 2014; el cierre de la frontera con Colombia y las deportaciones forzosas ejecutadas en agosto de 2015. Una segunda acusación fue expuesta a la CPI, en marzo de 2018; en la misma, Márquez, responsabiliza al mandatario venezolano por el “holocausto”, de la salud en Venezuela y el crimen de “exterminio”, generado por la privación de alimentos y medicinas en contra de los ciudadanos del país vecino, acciones que han generado el mayor éxodo (entre 2 y 4 millones de acuerdo Acnur), registrado en la historia de ese país.

En noviembre de 2016 el canciller de Rusia declararía lo siguiente: “Lamentablemente, el tribunal no ha justificado las esperanzas puestas en él y no se ha convertido en un órgano de justicia internacional independiente y de prestigio. Dice mucho que en sus 14 años de trabajo, la CPI haya dictado solo 4 veredictos y gastado más de 1.000 millones de dólares”. En la actualidad existen dos hechos contradictorios: la denuncia de Donald Trump contra la CPI ("La CPI no tiene jurisdicción, legitimidad ni autoridad"), y, la denuncia que ante esa misma CPI seis presidentes han firmado contra Maduro. En su comparecencia ante la ONU, el duro discurso de Donald Trump, y lo expresado por su asesor de Seguridad Nacional  John Bolton en septiembre del año pasado (2018), plantearía la situación de cómo se podrían aplicar sanciones a los jueces y a la fiscal de la CPI, sugiriendo prohibirles la entrada a su territorio, procesarlos por sus tribunales o  decomisarles bienes y otras opciones, ante la disparatada situación que confronta el organismo internacional.
En abril de este año 2019, Estados Unidos revocó la visa norteamericana de Fatou Bensouda, quien en la actualidad se presenta como la fiscal investigadora de los presuntos crímenes de guerra y violaciones de Derechos Humanos por parte de las fuerzas militares estadounidenses en Afganistán. En mayo, la fiscal sigue campante y los reclamos de los venezolanos pidiendo justicia, brillan por su ausencia…

Mississauga, Ontario, Canadá, martes 14 de mayo de 2019

lunes, 13 de mayo de 2019

¿Ya vienen lo rusos?, o ¿serán los marines?


¿Ya vienen lo rusos?, o ¿serán los marines?

Ante la grave situación de la narcodictadura que agobia a nuestro país, los hechos acaecidos ha llevado a plantear si acaso estaremos ante un reinicio de “La Guerra Fría”; el viernes pasado me pareció que cualquiera podría considerar a Venezuela como parte de un mundo distópico (https://bit.ly/2WzNfOQ). Hoy, parecería una broma de mal gusto, que se me haya ocurrido usar el título de esta crónica para hablar sobre dos escritores rusos y hasta mencionar una película cómica del año 1966… ¿Por qué hablar hoy de Yevgueni Ivánovich Zamiatin y de Aleksandr Aleksándrovich Bogdánov?…( ? )

Zamiatin (1884-1937) fue un escritor ruso que en 1921 publicó su obra maestra, la novela “Nosotros”. Esta novela, ha sido considerada como la primera obra literaria que iniciaba el género distópico; “Nosotros” influyó tanto en Aldous Huxley y en George Orwell, que ellos mismos declararon su admiración por la obra de Zamiatin, y los tres escritores, hoy día son considerados padres del género literario de la distopía o antiutopía. … Pero, ¿Qué hay de Bogdánov? Bogdánov (1873-1928) fue un médico, filósofo, economista y conocido político bielorruso, quien como autor de ciencia ficción, en 1908 publicó una novela, “Estrella Roja”, que era una utopía futurista ambientada en Marte, en la cual realiza predicciones acerca de los desarrollos científicos y sociales en torno a la cibernética. Además, la utopía de Bogdánov, tocaba temas feministas que más tarde serían comunes en el desarrollo de la ciencia ficción contemporánea.    

“Nosotros” (1921), la novela de Zamiatin, estuvo prohibida en la URSS hasta 1988. La primera novela que iniciaba el género distópico, en realidad vio la luz en el Reino Unido en 1924. Los británicos fueron quienes la llamaron “Nosotros” para poder hacer su edición. En 1927, sin permiso de los editores ni del autor, el periódico checo Volya Rosii publicó por entregas el libro, lo cual  provocó problemas al autor con las autoridades soviéticas. Zamiatin intentó exiliarse varias veces dado que las medidas censoras y económicas contra él eran cada vez mayores. Su éxito mundial ocurrió en 1929 cuando la novela fue editada en Francia. En 1932 emigró a París. Antes de exiliarse, publicó el relato La inundación (1929). Zamiatin murió en Paris en 1937 en extrema pobreza. 

En cuanto a Bogdánov, quien parecía ser el último, rival de Lenin en los albores de la organización bolchevique, él compuso dos novelas cortas: Estrella roja (1908) y El ingeniero Menni (1913). Su intención era que sirvieran para formar a la pequeña burguesía y al proletariado ruso en aras de una revolución marxista. Tanto su obra de ciencia ficción como sus escritos políticos fueron presentados a la espera de una hipotética próxima revolución contra el capitalismo, para formar una sociedad tecnocrática. Como bolchevique no leninista, el trabajo de Bogdánov tuvo gran influencia en las fracciones disidentes de la Unión Soviética, que se volvieron en contra de la autocracia bolchevique entre 1920 y 1939, pero que aceptaron la necesidad de una revolución y el deseo de preservar los logros obtenidos por el poder soviético. En 1928 Bogdánov  fallecerá como resultado de uno de sus experimentos médicos hematológicos, cuando se le inyectó en una transfusión la sangre de un estudiante que padecía de malaria y tuberculosis. Se ha especulado si su muerte pudo haber sido un suicidio ( Bogdánov escribió una carta política crítica poco antes de su último experimento), pero otros lo atribuyen a la incompatibilidad sanguínea, cuestión poco entendida en aquella época. 
 
Se me hacía difícil, concluir esta historia sin regresar a una película estadounidense de 1966, basada en la novela juvenil “The Off-Islanders”, de Nathaniel Benchley, adaptada a la  pantalla por William Rose con el título de  Que vienen los rusos, que vienen los rusos (The Russians Are Coming, the Russians Are Coming en inglés).  La película, ambientada en plena Guerra Fría, trata sobre un submarino ruso, (el Sprut Calamar en ruso), que accidentalmente encalla en la costa de una pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, desatándose el pánico entre los residentes del pueblo ante lo que creen que es una invasión soviética… Lo cierto es que la película tuvo gran impacto en los Estados Unidos y en Rusia, quizás por ser una de las pocas ocasiones, dentro de la Guerra Fría, donde se retrataba a los rusos de forma amable. El senador Ernest Gruening la mencionó en un discurso en el Congreso y en el Kremlin se proyectó una copia. 

Como verán, la crónica de hoy, transportada a la actual situación del país bajo el control de la narcodictadura, plantea con urgencia, ante dos relatos distópicos de origen ruso y una película gringa sobre una  irreal invasión soviética, que es poco el tiempo que nos queda para resolver cómo extirpar totalmente de Venezuela, la patraña del socialismo del siglo XXI.

Mississauga. Ontario, el lunes 13 de mayo del año 2019

domingo, 12 de mayo de 2019

La historia de las lobotomías



La historia de las lobotomías

La lobotomía ha sido uno de los procedimientos más controvertidos en la historia de la salud mental. Fue “inventado” por Egas Moniz, neurólogo y profesor de la Universidad de Lisboa, quien inició sus propias investigaciones en 1935,  y desde entonces comenzó a popularizarse en todo el mundo. La lobotomía es un procedimiento quirúrgico mediante el cual se cortan las conexiones de uno o de los dos hemisferios cerebrales, de manera que la corteza prefrontal queda separada de las demás partes del cerebro. Se realizaron miles de lobotomías, hasta los años 50, cuando empezó a caer en desuso por sus impredecibles y graves efectos secundarios. Durante una buena parte del siglo XX fue una técnica usada para corregir enfermedades como la esquizofrenia, la depresión e incluso para tratar pacientes con comportamientos considerados desordenados o violentos. 

Egas Moniz, quien inició su propia “investigación” en 1935, no fue el primero en intentar este procedimiento, ya que en 1890 el médico Gottlieb Burkhardt realizó seis cirugías de este estilo, pero dos de sus pacientes murieron y por eso detuvo sus investigaciones. Aun así, Egas Moniz ganó el Premio Nobel de Medicina en 1949 por “su invento”. Lo cierto es que a finales del siglo XIX y luego en el siglo XX, la lobotomía cobró numerosas víctimas en todo el mundo.
Uno de los máximos artífices de la lobotomía fue, sin duda, Walter Freeman, un médico que desarrolló la técnica originaria desarrollada por Moniz y que en su expediente, contó con más de 3.000 lobotomías realizadas, llegando algunas veces hasta hacer 25 en un mismo día. Este médico estadounidense descubrió que podía acceder a varias zonas del cerebro más fácilmente a través de las órbitas. Introducía un instrumento similar a un picahielo, “revolvía un poco y ya estaba”. Freeman se hizo famoso con la ‘técnica del picahielo’, que consistía en introducir una guía con una lanceta dentro de la órbita ocular, y al golpear hacia arriba con una maza de goma para que penetrara hasta el lóbulo frontal, cortaba las conexiones nerviosas. Logró de esta manera hacer lobotomías en solo 5 minutos. Fue tal el grado de “industrialización” que con este procedimiento que Freeman comenzó a “ofrecer el servicio a domicilio”; tenía una furgoneta a la que llamaba “Lobotomóvil”, en el que recorrió muchas regiones de Estados Unidos haciendo lobotomías a diestra y siniestra. La lobotomía no se llevaba a cabo para curar una enfermedad mental. Su objetivo era “calmar” al paciente. Por eso se aplicó con particular ensañamiento en quienes padecían trastornos de ansiedad, desórdenes obsesivo-compulsivos o en pacientes en depresión con riesgo de suicidio. Finalmente Freeman pasaría gran parte de su vida intentando demostrar que, efectivamente, esta técnica fue beneficiosa para sus pacientes.

Nos relataba José Esparza como mediados de 1945, Fernández-Morán se incorporó como Research Fellow en Neurología y Neuropatología en la Universidad George Washington, en la capital de los Estados Unidos, con Walter Freeman quien era el jefe del Departamento de Neurología de la Universidad George Washington, famoso por usar la lobotomía para el tratamiento de enfermedades mentales. A mediados de 1946, Fernández-Morán cuando era un joven de 22 años, con apenas dos años de graduado de médico, practicó 25 lobotomías en pacientes del Hospital Psiquiátrico de Maracaibo; “mostraban a Fernández-Morán dispuesto a traer a Venezuela los más recientes avances médicos de la época”.  
 
Rose Marie Kennedy, (septiembre de 1918-enero de 2005) fue la tercera descendiente y la primera hija del matrimonio formado por Joseph Patrick Kennedy y Rose Elizabeth Kennedy; hermana de Robert, Ted y John Fitzgerald Kennedy. Rosemary Kennedy fue víctima de una de las técnicas psiquiátricas más terribles de aquella época, a la edad de 23 años fue sometida a una lobotomía que la dejó incapacitada de por vida. Las razones y la importancia de aquella lamentable decisión para el futuro de “el clan Kenney” ha sido objeto de numerosas y serias especulaciones.
Frances Farmer(1913-1970) fue una actriz norteamericana que protagonizó varias películas en los años 30 y 40 del siglo pasado. Se atrevió a ser obstinada y la llamaron histérica; se atrevió a pedir papeles más profundos y la llamaron ingenua, y cuando quiso escapar de ese mundo la llamaron “loca”; Frances Farmer no obstante, cumplió su principal objetivo: licenciarse en periodismo. En la industria cinematográfica, le ofrecieron un contrato de 7 años, pero tuvo problemas y desavenencias en el set cinematográfico. En 1942 fue arrestada por conducir ebria y la internaron en una institución mental donde la sometieron a tratamientos de electro-choque, e “involuntariamente” le hicieron una lobotomía. Estuvo discapacitada durante varios años y fue dada de alta en 1950, pero logró regresar en 1958, protagonizando The Party Crashers y tuvo su propio programa de televisión  Frances Farmer Presents. En 1970, murió de cáncer a los 56 años. El grupo musical de Seattle “Nirvana” le dedicó una canción titulada "Frances Farmer Will Have Her Revenge on Seattle". Jessica Lange fue nominada a un Óscar por encarnar a Frances Farmer en el film Frances, de 1982.

Atrapados sin salida (One Flew Over the Cuckoo's Nest) es una película de 1975 dirigida por Miloš Forman, basada en la novela homónima de Ken Kesey, protagonizada por Jack Nicholson, Louise Fletcher y Danny DeVito, (https://bit.ly/2HFQr4J) en la cual al final, un amigo de McMurphy (Jack Nicholson) lo ve cuando lo regresan de vuelta a su cama, y descubre por una cicatriz en la frente que McMurphy había sido lobotomizado. No aceptando permitirle vivir en tal estado, ahogará a su amigo con una almohada hasta quitarle la vida. Después, arroja un carrito de hidroterapia a través de una ventana, se escapa hacia la noche, y fin del film…

La lobotomía no resultó ser un método adecuado para solucionar las conductas violentas, ni las  enfermedades mentales como la esquizofrenia. Seccionar las vías nerviosas entre el lóbulo frontal y los núcleos subcorticales pareció ser un remedio, hasta que llegaron los antipsicóticos y la clorpromazina, abriéndose las posibilidades con un nuevo arsenal terapéutico, aunque tristemente, quedaría el recuerdo de ese procedimiento “neuroquirúrgico” que dejaría una terrible estela de numerosas víctimas anónimas.
Mississauga, Ontario, domingo 12 de mayo de 2019