jueves, 26 de febrero de 2026

Las guerras de los judíos (1)


En el año 64 el emperador Nerón empezó a cantar en público en la ciudad de Neápolis, buscando con ello aumentar su popularidad. Tal vez pensaba que “el cantar tenía sentido”, y así cantó también en el Quinquenal Neronia en el año 65. El Senado, sus amigos y el pueblo (supuestamente) animaron a Nerón a cantar en público.

Nerón -a quien Peter Ustinov interpreto maravillosamente en el cine de Hollywood- participó en los Juegos Olímpicos del año 67 y en ese viaje también participó como actor y cantante y además, proclamó a los griegos exentos de pagar tributo. Como competidor olímpico, condujo un carro de diez caballos y casi muere al sufrir una caída, pero recibió la corona de ganador. Nerón había recuperado el control militar del Imperio, pero en junio del 68 (miles de años después en 1968 ganaria “el gocho” en este país)  el Senado votó que Galba fuera proclamado como emperador]​ y declaró a Nerón, “enemigo público”.

Según Suetonio, Nerón huyó de Roma por la Vía Salaria y se preparó para suicidarse]​ con ayuda de su secretario Epafrodito, quien lo apuñaló cuando un soldado romano se aproximaba. Según Dion Casio, las últimas palabras de Nerón fueron:¡Qué artista pierde el mundo! Por cierto, hay otro Epafrodito que no es el mismo secretario de Nerón y, fue un gentil convertido al cristianismo cuando Pablo de Tarso escribió a los filipenses para agradecerles su generosidad, lo llamó apropiadamente el “enviado y siervo personal de ustedes para mi necesidad”. (Filipenses 2:25.)y antes pagano, pasó a ser un fiel servidor de Cristo. Sin más digresiones, regreso a la muerte de Nerón (último emperador de la Dinastía Julio-Claudia) cuando el Imperio Romano  se sumió en una serie de guerras civiles en lo que se llamó El año de los cuatro emperadores.

Vamos ahora a lo que veníamos para informarles que en el año  69 d. C. se produjo la primera guerra civil en el Imperio romano  y en aquellos tiempos ya muy lejanos, gobernaron sucesivamente cuatro emperadores: Galba , Otón , Vitelio y Vespasiano .  Galba no tenía hijos y era anciano,  Otón asesinó a Galba el 15 de enero con la ayuda de la Guardia Pretoriana y se convirtió en emperador. Vitelio, que había sido aclamado por las legiones del Rin el 1 de enero de 69, ganó la Primera Batalla de Bedriacum el 14 de abril, pero Otón se quitó la vida al día siguiente, y Vitelio fue nombrado emperador por el Senado el 19 de abril. Cuando Vespasiano, llegado de Siria , recibió la lealtad de las legiones del Danubio  y  derrotaría a las legiones de Vitelio el 24 de octubre y  Vitelio fue asesinado por una turba el 20 de diciembre y se aseguró la posición de Vespasiano en Roma.  

Simplificando las cosas, tras la muerte del emperador Nerón el 9 de junio de 68, Vespasiano fue proclamado emperador por sus tropas el 21 de diciembre del año  69). En este punto, a Vespasiano le tocaría la responsabilidad de acabar con los judíos, (fue como el precursor del “estilo nazi”). Esta tarea la realizó tras sitiar y conquistar Jerusalén (el año 70). Lo cierto era que existía una revuelta del pueblo semita, por lo que Vespasiano y su hijo Tito destruyeron Jerusalén y capturaron a 97.000 de sus habitantes quienes acabaron sus días construyendo el Coliseo de Roma.

La barbarie que las legiones romanas demostraron en el año 70 contra los judíos sublevados en Jerusalén, asombró tanto al historiador Flavio Josefo , que este decidió dejar constancia de ella en sus escritos. «No tuvieron matanza más cruel los judíos entre todas cuantas padecieron como esta: porque en una noche abrieron las entrañas de 2.000 hombres». También añadió que los combatientes dieron saco al templo” de la ciudad y hurtaron muchas cosas” antes de prenderle fuego. Pero la tragedia quedó ensombrecida por la brutalidad que vendría después. Y es que, Tito Flavio Sabino Vespasiano uno de los dos hijos de Vespasiano-emperador, capturó a los supervivientes, trasladó a muchos hasta la capital y les obligó a levantar el Coliseo.

En total, se calcula que unos 12.000 esclavos participaron en la edificación del monumento más famoso de la ciudad y la barbarie no quedó en ese punto ya que, poco después de que se finalizara su construcción, muchos de los reos fueron arrojados a las fauces de las bestias de los juegos. Los historiadores judíos han definido este episodio como una humillación sin precedentes para un pueblo que, ya en el año 63 a.C. fue obligado a tributar a Roma como uno de sus estados vasallos. Juan Pedro Cavero Coll respaldó la teoría de que los emperadores abusaron de los semitas y tilda a estos últimos de “súbditos molestos del Imperio” en su obra «Breve historia de los judíos»

La llegada al poder de Vespasiano no le hizo olvidar la revuelta que le esperaba en Judea. Aunque, en este caso, prefirió darle espacio a su hijo Tito (https://surl.li/igsdcu) a acabar de una vez por todas con los rebeldes. El flamante militar hizo llamar a los hombres de la XII Fulminata en un intento de que borraran el agravio hecho contra su águila. En este caso, sin embargo, no hubo pasos previos y el general plantó a sus tropas en las mismas puertas de Jerusalén. «Estaba terminando abril cuando Tito llegó a Jerusalén con la V Macedónica , la XII Fulminata y la XV Apollinaris , que de inmediato emprendieron la construcción de un vasto campamento al oeste de la ciudad. Al día siguiente, la legión X Fretensis llegó desde Jericó y comenzó a establecer su campamento en el Monte de los Olivos», añade Cavero Coll..

El sitio se extendió hasta mayo, cuando el general se armó de valor y comenzó el ataque como tal. Durante el mismo, las catapultas y los escorpiones de la legión se destacaron por su brutalidad. Sus armas de asedio dispararon sin descanso descargas de dardos y piedras de hasta 45 kilogramos de peso. Todo ello, contra una ciudad en la que residían, aproximadamente, un millón de judíos. Tres meses e incontables combates después, los legionarios lograron al fin acceder al corazón de Jerusalén e iniciaron una destrucción que todavía se recuerda a día de hoy. El cronista Flavio Josefo (un antiguo general judío que se había cambiado de bando) dejó constancia de esta barbarie en su obra « La guerra de los judíos »:

Al acceder a la ciudad, Tito se vanaglorió de que un poder divino había permitido a Roma vencer aquella resistencia. «Hemos luchado con la ayuda de Dios y es Dios el que ha expulsado a los judíos de estas fortalezas», afirmó. Poco después, el templo de Jerusalén comenzó a arder. Los historiadores coinciden en que fue provocado por las legiones romanas. Sin embargo, Josefo sostuvo después que, aunque había sido un soldado el que había extendido las llamas, el general había ordenado expresamente que no se atacara este edificio.

En todo caso, el saqueo se generalizó entre los legionarios romanos y cuando Tito regresó un año después a la ciudad para saber en qué punto se encontraban las labores de reconstrucción (pues había sido derruida hasta los cimientos) se encontró con una curiosa estampa: vio como los hombres de la X Fretensis (que habían recibido la orden de quedarse en la urbe para asegurar que no se sucedía una nueva revuelta) excavaban entre las ruinas con sus propias manos para desenterrar las riquezas escondidas bajo los escombros de las viviendas.

NOTA: esta historia continua y finalizará mañana                 

Maracaibo, para la pesteloca, el jueves 26 de febrero del año 2026

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