En el año 64 el emperador Nerón
empezó a cantar en público en la ciudad de Neápolis,
buscando con ello aumentar su popularidad. Tal vez pensaba que “el cantar tenía sentido”, y así cantó
también en el Quinquenal Neronia en el año 65. El Senado, sus
amigos y el pueblo (supuestamente) animaron a Nerón a cantar en público.
Nerón -a quien Peter Ustinov interpreto
maravillosamente en el cine de Hollywood- participó en los Juegos Olímpicos del año 67 y en ese viaje también
participó como actor y cantante y además, proclamó a los griegos exentos de
pagar tributo. Como competidor olímpico, condujo un carro de diez caballos y casi
muere al sufrir una caída, pero recibió la corona de ganador. Nerón había
recuperado el control militar del Imperio, pero en junio del 68 (miles de años
después en 1968 ganaria “el gocho” en este país) el Senado votó que Galba fuera proclamado como emperador] y
declaró a Nerón, “enemigo público”.
Según Suetonio, Nerón huyó de
Roma por la Vía Salaria y se preparó para suicidarse]
con ayuda de su secretario Epafrodito,
quien lo apuñaló cuando un soldado romano se aproximaba. Según Dion Casio,
las últimas palabras de Nerón fueron:¡Qué artista pierde el mundo! Por
cierto, hay otro Epafrodito que no es el mismo secretario de Nerón y,
fue un gentil convertido al cristianismo cuando Pablo de Tarso escribió a los
filipenses para agradecerles su generosidad, lo llamó apropiadamente el “enviado
y siervo personal de ustedes para mi necesidad”. (Filipenses
2:25.)y
antes pagano, pasó a ser un fiel servidor de Cristo. Sin más digresiones,
regreso a la
muerte de Nerón (último emperador de la Dinastía Julio-Claudia) cuando el
Imperio Romano se sumió en una serie de
guerras civiles en lo que se llamó El año de los cuatro emperadores.
Vamos
ahora a lo que veníamos para informarles que en el año 69 d. C. se
produjo la primera guerra civil en el Imperio
romano y en aquellos tiempos ya muy lejanos, gobernaron sucesivamente
cuatro emperadores: Galba , Otón , Vitelio y Vespasiano . Galba no
tenía hijos y era anciano, Otón asesinó a Galba el 15 de enero con
la ayuda de la Guardia Pretoriana y se convirtió en
emperador. Vitelio, que había sido
aclamado por las legiones del Rin el 1 de enero de 69, ganó la Primera Batalla
de Bedriacum el 14 de abril, pero Otón se quitó la vida al día
siguiente, y Vitelio fue nombrado
emperador por el Senado el 19 de abril. Cuando Vespasiano, llegado
de Siria ,
recibió la lealtad de las legiones del Danubio
y derrotaría a las legiones de Vitelio el 24 de octubre y Vitelio fue asesinado por una turba el 20
de diciembre y se aseguró la posición de Vespasiano
en Roma.
Simplificando las cosas, tras la
muerte del emperador Nerón el 9 de junio
de 68, Vespasiano fue proclamado
emperador por sus tropas el 21 de diciembre del año 69). En
este punto, a Vespasiano le tocaría la
responsabilidad de acabar con los judíos, (fue como el precursor del “estilo nazi”). Esta tarea la realizó
tras sitiar y conquistar Jerusalén (el
año 70). Lo cierto era que existía
una
revuelta del pueblo semita, por lo que Vespasiano y su hijo Tito destruyeron
Jerusalén y capturaron a 97.000 de sus habitantes quienes acabaron sus días
construyendo el Coliseo de Roma.
La barbarie que las legiones romanas demostraron en el año 70
contra los judíos sublevados en Jerusalén, asombró tanto al historiador Flavio
Josefo , que este decidió dejar constancia de ella en sus escritos. «No tuvieron matanza más cruel los judíos
entre todas cuantas padecieron como esta: porque en una noche abrieron las
entrañas de 2.000 hombres». También añadió que los combatientes “dieron saco al templo” de la
ciudad y “hurtaron muchas cosas”
antes de prenderle fuego. Pero la tragedia quedó ensombrecida por la brutalidad
que vendría después. Y es que, Tito Flavio Sabino Vespasiano uno de los dos hijos de Vespasiano-emperador,
capturó a los supervivientes, trasladó a muchos hasta la capital y les obligó a
levantar el Coliseo.
La
llegada al poder de Vespasiano no le hizo olvidar la revuelta que le esperaba
en Judea. Aunque, en este caso, prefirió darle espacio a su hijo Tito (https://surl.li/igsdcu)
a acabar de una vez por todas con los rebeldes. El flamante militar hizo llamar
a los hombres de la XII
Fulminata en un intento de que borraran el agravio hecho
contra su águila. En este caso, sin embargo, no hubo pasos previos y el general
plantó a sus tropas en las mismas puertas de Jerusalén. «Estaba terminando abril cuando Tito llegó a Jerusalén con la V Macedónica , la XII Fulminata y la XV Apollinaris , que de inmediato
emprendieron la construcción de un vasto campamento al oeste de la ciudad. Al
día siguiente, la legión X
Fretensis llegó desde Jericó y comenzó a establecer su
campamento en el Monte de los Olivos», añade Cavero Coll..
El
sitio se extendió hasta mayo, cuando el general se armó de valor y comenzó el
ataque como tal. Durante el mismo, las catapultas y los escorpiones de la X legión se destacaron por su
brutalidad. Sus armas de asedio dispararon sin descanso descargas de dardos y
piedras de hasta 45 kilogramos de peso. Todo ello, contra una ciudad en la que
residían, aproximadamente, un millón de judíos. Tres meses e incontables
combates después, los legionarios lograron al fin acceder al corazón de Jerusalén
e iniciaron una destrucción que todavía se recuerda a día de hoy. El
cronista Flavio Josefo (un
antiguo general judío que se había cambiado de bando) dejó constancia de esta
barbarie en su obra « La guerra de los
judíos »:
Al acceder a la ciudad, Tito se vanaglorió de que
un poder divino había permitido a Roma vencer aquella resistencia. «Hemos
luchado con la ayuda de Dios y es Dios el que ha expulsado a los judíos de
estas fortalezas», afirmó. Poco después, el templo de Jerusalén comenzó a arder. Los historiadores coinciden
en que fue provocado por las legiones romanas. Sin embargo, Josefo sostuvo
después que, aunque había sido un soldado el que había extendido las llamas, el
general había ordenado expresamente que no se atacara este edificio.
En todo caso, el saqueo se generalizó entre los
legionarios romanos y cuando Tito regresó un año después a la ciudad para saber
en qué punto se encontraban las labores de reconstrucción (pues había sido
derruida hasta los cimientos) se encontró con una curiosa estampa: vio como los
hombres de la X Fretensis (que habían recibido la orden de
quedarse en la urbe para asegurar que no se sucedía una nueva revuelta)
excavaban entre las ruinas con sus propias manos para desenterrar las riquezas
escondidas bajo los escombros de las viviendas.
NOTA: esta historia continua y finalizará
mañana …
Maracaibo, para
la pesteloca, el jueves 26 de febrero del año 2026
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