sábado, 7 de febrero de 2026

Piratas de Maracaibo


¡Hey! Que no es un nuevo equipo de béisbol, ni me quiero referir a unos cuantos profesionales de la piratería en cualquier profesión u otras ramas afines a la vida diaria, pues todos sabemos que por acá, existen… Los hay “como arroz picao” y proliferan particularmente en tiempos de crisis (cabuya de la cual tenemos un rollo) …

Los piratas y su conexión con Maracaibo, se remonta a muchos años, atrás… El periodo de los bucaneros, es considerado por algunos entre 1620 y 1683, aunque también la extienden hasta 1730, cuando los marineros anglo-franceses, establecidos en Jamaica y en la Isla de la Tortuga crearon la llamada “hermandad de la Costa navegando en el Caribe y el este del Pacífico, para atacar las colonias españolas.

Emilio Salgari fue un escritor y periodista italiano, hijo de una familia de pequeños comerciantes de Verona nacido en agosto de 1861. Salgari escribió, ochenta y cuatro novelas y un número de relatos cortos imposible de determinar. El Corsario Negro es probablemente la más perfecta de las novelas de Salgari. En ella, el caballero Emilio di Roccanera, es el Corsario Negro, quien vive la acción y las aventuras en una magnífica novela de piratas y el escritor Emilio Salgari probablemente buscó su inspiración en la obra sobre historia de la piratería de Alexandre Olivier Exquemelin un verdadero pirata.

Alexandre Olivier Exquemelin (1646-1717) fue un filibustero francés quien actuó también como cirujano, conocido por ser el autor de una autobiografía con numerosos detalles sobre la piratería del siglo XVIIHistoire d'avanturiers qui se sont signalez dans les Indes. El libro apareció por primera vez en 1678 en holandés, editado por Jan ten Hoorn en Ámsterdam con el título “De Americaensche Zee-Roovers” y un año más tarde apareció una traducción alemana con el título “Americanische Seeräuber. A esta le seguiría tres años después, una cuidada edición en español llamada “Piratas de la América” y después, en 1684, una traducción inglesa de esta versión española editada por William Crook: “Bucaniers of America.

Henry John Morgan(1635-1688) fue un bucanero inglés, quien suponen que capturado en Bristol cuando era un niño, llegó a las Antillas como esclavo, y tras convertirse en un pirata, formó parte de la expedición inglesa que conquistó Jamaica en 1655. El joven Morgan, asentado en Jamaica, realizó sus primeras correrías como uno de los capitanes de Christopher Myngs en la acometida sobre San Francisco de Campeche en 1663.  El año 1665, decidió emprender sus propias empresas y se apoderó de una de las islas del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. El año 1669, con 15 naves y unos 600 hombres, ​ la flota de Morgan partió con rumbo a Maracaibo, un nuevo objetivo de los forajidos que arribaron al lugar en marzo de 1669, pero encontraron una ciudad abandonada.

La banda de asaltantes cometería un sinnúmero de fechorías en los pobladores atrapados y apresados para obtener los pretendidos tesoros que supuestamente habían ocultado al saber de su llegada. Según el cronista neerlandés, en esta ciudad atormentaron a los vecinos golpeándoles con palos, quemándoles con cuerdas caladas entre los dedos y cometiendo ahorcamientos. Al comienzo de la toma de Maracaibo, tras un fuerte intercambio de artillería los asaltantes lograron desembarcar para adueñarse del Castillo de San Carlos de la Barra y del Torreón de Zapara que habían sido abandonados por los españoles, como la ciudad misma. Tales fortalezas fueron desatendidas por Morgan para dirigirse con su flota a Gibraltar en la costa sur oriental del Lago de Maracaibo. Allí, los residentes abandonaron el sitio ante la imposibilidad de enfrentar a los malhechores; además, querían evitar lo que sufrieron dos años antes cuando fueron atacados por el bucanero francés Jean-David Nau llamado «El Olonés»

Los malhechores exigieron tributo de quema, y en medio de negociaciones -con personas usadas como prenda para asegurar el pago- y con el botín en sus manos, regresaron a Maracaibo y le fue informado a Morgan que había tres naves de guerra a la espera del arribo de su flota. El dejar abandonada su retaguardia en su partida a Gibraltar y con su fuerza sobrepasada por los españoles, el filibustero pidió tributo de quema por Maracaibo al capitán de las naves don Alonso del Campo y Espinoza quien, firme en su posición, le reclamó abandonar el lugar y entregar lo apropiado o enfrentar a su escuadra. ​

En medio de la discusión, alguien propuso utilizar un brulote en dirección a las naves del enemigo para provocar un estallido. Efectivamente se armó la embarcación que contenía unos muñecos disfrazados y cañones de madera, todo cuidadosamente equipado. Al caer la tarde del 30 de abril de 1669,​ el falso barco -con la flota de Morgan avanzando detrás- se acercó a la nave mayor, La Magdalena, y la hizo estallar. Ante el desastre, otro de los barcos españoles, el San Luis, fue hundido para evitar que lo tomasen los asaltantes. La tercera nave restante llamada La Marquesa fue abordada por los filibusteros.

Sin embargo, la flotilla de Morgan no había salido aún del lago de Maracaibo por la amenaza del Castillo de San Carlos de la Barra construido en la desembocadura del lago, sitio donde los sobrevivientes del saqueo se habían refugiado. Al saber de la inutilidad de escapar, Morgan intentó negociar con los españoles al pedir rescate por los rehenes. En respuesta fue dada una suma en oro y plata más algunas reses en pago, pero el capitán a cargo -el mismo Alonso de Espinosa- nuevamente se negó tajantemente a dejarles partir. Al siguiente día, la treta utilizada para la huida consistió en simular un ataque por tierra sobre el emplazamiento fortificado. Hecho así, los cañones, en manos de los españoles, cambiaron su objetivo. Logrado esto, por la noche, los filibusteros se apresuraron a abandonar a toda vela el lugar, mientras los soldados en el castillo trataban de apuntar nuevamente el armamento al mar, sin conseguirlo.

François l’Olonnais con sus prisioneros la misma táctica terrorífica: los interrogaba, los torturaba y elegía alguno que sirviera de ejemplo a los demás al que o bien le cortaba el cuerpo en pedazos o bien le rasgaba el pecho sacándole el corazón, que a veces masticaba y escupía a la cara de los demás. Fue un personaje temido y odiado a causa de sus hábitos crueles y por haber regado con sangre inocente los campos y villas de la América hispana. En 1666 retornó a la isla de la Tortuga y junto a Michel "le basque" ("el vasco"), armó una pequeña flota de 8 naves y 650 hombres y El Olonés se dirigió al golfo de Venezuela de allí pasó a la boca del lago de Maracaibo donde se encontraba el Castillo de San Carlos construido para proteger la barra de Maracaibo contra los ataques piratas y armado con 16 cañones.

Pero los piratas tomaron el Castillo en menos de tres horas. De allí marcharon hasta Maracaibo y se encontraron que la estaba ciudad totalmente vacía. Saquearían alimentos, animales de granja, vino y coñac. Un gran botín de unos 20.000 reales, mercancías diversas y 20 prisioneros que fueron cruelmente torturados. Se apoderaron de las mejores casas para vivienda de la tropa e hicieron del recinto de la iglesia su cuartel. No encontraron otras riquezas, así es que el Olonés mandó un contingente para capturar a las personas que encontraran y que una vez hechos prisioneros darían noticias sobre el lugar donde se encontraban ocultos los tesoros ambicionados.

A pesar de los desmanes cometidos durante sus expediciones en América, Henry Morgan fue nombrado caballero por el rey Carlos II de Inglaterra el año de 1674, y ocupó el cargo de Teniente Gobernador de Jamaica, donde ejerció la función de perseguir a piratas de la zona. En sus últimos años de vida sufrió de una precaria salud. Al morir, sus restos fueron sepultados en el cementerio de Palisadoes de Port Royal.

Maracaibo, sábado 7 de febrero del año 2026

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