¡Hey! Que no es un nuevo equipo de béisbol, ni
me quiero referir a unos cuantos profesionales de la piratería en cualquier
profesión u otras ramas afines a la vida diaria, pues todos sabemos que por
acá, existen… Los hay “como arroz picao”
y proliferan particularmente en tiempos de crisis (cabuya de la cual tenemos un
rollo) …
Los piratas y su conexión
con Maracaibo, se remonta a muchos años, atrás… El periodo de los
bucaneros, es considerado por algunos entre 1620 y 1683,
aunque también la extienden hasta 1730, cuando los marineros
anglo-franceses, establecidos en Jamaica y en la Isla de la Tortuga crearon la
llamada “hermandad de la Costa”
navegando en el Caribe y el este del Pacífico, para atacar las colonias
españolas.
Emilio Salgari fue
un escritor y periodista italiano, hijo de una familia de pequeños comerciantes
de Verona nacido en agosto de 1861. Salgari escribió, ochenta y cuatro novelas
y un número de relatos cortos imposible de determinar. El Corsario
Negro es probablemente la más perfecta de las novelas de Salgari. En
ella, el caballero Emilio di Roccanera, es el Corsario Negro, quien
vive la acción y las aventuras en una magnífica novela de piratas y el escritor
Emilio Salgari probablemente buscó su inspiración en la obra sobre historia de
la piratería de Alexandre Olivier
Exquemelin un verdadero pirata.
Alexandre Olivier Exquemelin (1646-1717)
fue un filibustero francés quien actuó también como cirujano,
conocido por ser el autor de una autobiografía con numerosos detalles sobre
la piratería del siglo XVII. Histoire
d'avanturiers qui se sont signalez dans les Indes. El libro apareció
por primera vez en 1678 en holandés, editado por Jan ten
Hoorn en Ámsterdam con
el título “De Americaensche Zee-Roovers” y un año más tarde
apareció una traducción alemana con el título “Americanische Seeräuber”.
A esta le seguiría tres años después, una cuidada edición en español llamada “Piratas
de la América” y después, en 1684, una traducción inglesa de esta versión
española editada por William Crook: “Bucaniers of America”.
Henry John Morgan(1635-1688) fue un bucanero inglés, quien suponen
que capturado en Bristol cuando era un niño, llegó a las Antillas como esclavo,
y tras convertirse en un pirata, formó parte de la expedición inglesa que
conquistó Jamaica en 1655. El joven Morgan, asentado en Jamaica, realizó sus
primeras correrías como uno de los capitanes de Christopher Myngs en la
acometida sobre San Francisco de Campeche en 1663. El año 1665, decidió emprender sus
propias empresas y se apoderó de una de las islas del Archipiélago de San
Andrés, Providencia y Santa Catalina. El año 1669, con 15 naves y unos 600
hombres, la flota de Morgan partió con rumbo a Maracaibo, un nuevo objetivo de los forajidos que arribaron al
lugar en marzo de 1669, pero encontraron una ciudad abandonada.
La banda de asaltantes cometería un sinnúmero de
fechorías en los pobladores atrapados y apresados para obtener los pretendidos
tesoros que supuestamente habían ocultado al saber de su llegada. Según el
cronista neerlandés, en esta ciudad atormentaron a los vecinos golpeándoles con
palos, quemándoles con cuerdas caladas entre los dedos y cometiendo
ahorcamientos. Al comienzo de la toma de Maracaibo, tras un fuerte
intercambio de artillería los asaltantes lograron desembarcar para adueñarse
del Castillo de San Carlos de la Barra y del Torreón de Zapara que habían sido
abandonados por los españoles, como la ciudad misma. Tales fortalezas fueron
desatendidas por Morgan para dirigirse con su flota a Gibraltar en la costa sur
oriental del Lago de Maracaibo. Allí, los residentes abandonaron el sitio ante
la imposibilidad de enfrentar a los malhechores; además, querían evitar lo que
sufrieron dos años antes cuando fueron atacados por el bucanero francés Jean-David Nau llamado «El Olonés»
En medio de la discusión, alguien propuso utilizar
un brulote en dirección a las naves del enemigo para provocar un estallido.
Efectivamente se armó la embarcación que contenía unos muñecos disfrazados y
cañones de madera, todo cuidadosamente equipado. Al caer la tarde del 30 de
abril de 1669, el falso barco -con la flota de Morgan avanzando
detrás- se acercó a la nave mayor, La Magdalena, y la hizo estallar. Ante el
desastre, otro de los barcos españoles, el San Luis, fue hundido para evitar
que lo tomasen los asaltantes. La tercera nave restante llamada La Marquesa fue
abordada por los filibusteros.
Sin embargo, la flotilla de Morgan no había salido
aún del lago de Maracaibo por la amenaza del Castillo de San Carlos de la Barra
construido en la desembocadura del lago, sitio donde los sobrevivientes del
saqueo se habían refugiado. Al saber de la inutilidad de escapar, Morgan
intentó negociar con los españoles al pedir rescate por los rehenes. En
respuesta fue dada una suma en oro y plata más algunas reses en pago, pero el
capitán a cargo -el mismo Alonso de Espinosa- nuevamente se negó tajantemente a
dejarles partir. Al siguiente día, la treta utilizada para la huida consistió
en simular un ataque por tierra sobre el emplazamiento fortificado. Hecho así,
los cañones, en manos de los españoles, cambiaron su objetivo. Logrado esto,
por la noche, los filibusteros se apresuraron a abandonar a toda vela el lugar,
mientras los soldados en el castillo trataban de apuntar nuevamente el
armamento al mar, sin conseguirlo.
François l’Olonnais con
sus prisioneros la misma táctica terrorífica: los interrogaba, los torturaba y
elegía alguno que sirviera de ejemplo a los demás al que o bien le cortaba el
cuerpo en pedazos o bien le rasgaba el pecho sacándole el corazón, que a veces
masticaba y escupía a la cara de los demás. Fue un personaje temido y odiado a
causa de sus hábitos crueles y por haber regado con sangre inocente los campos
y villas de la América hispana. En 1666 retornó a la isla de la Tortuga y junto
a Michel "le basque" ("el vasco"), armó una pequeña flota
de 8 naves y 650 hombres y El Olonés se dirigió al golfo de Venezuela de allí
pasó a la boca del lago de Maracaibo donde se encontraba el Castillo de San
Carlos construido para proteger la barra de Maracaibo contra los ataques
piratas y armado con 16 cañones.
Pero los piratas tomaron el Castillo en menos de
tres horas. De allí marcharon hasta Maracaibo y se encontraron que la estaba
ciudad totalmente vacía. Saquearían alimentos, animales de granja, vino y
coñac. Un gran botín de unos 20.000 reales, mercancías diversas y 20
prisioneros que fueron cruelmente torturados. Se apoderaron de las mejores
casas para vivienda de la tropa e hicieron del recinto de la iglesia su
cuartel. No encontraron otras riquezas, así es que el Olonés mandó un
contingente para capturar a las personas que encontraran y que una vez hechos
prisioneros darían noticias sobre el lugar donde se encontraban ocultos los
tesoros ambicionados.
A pesar de los desmanes cometidos durante sus
expediciones en América, Henry Morgan fue nombrado caballero por el rey Carlos
II de Inglaterra el año de 1674, y ocupó el cargo de Teniente Gobernador de
Jamaica, donde ejerció la función de perseguir a piratas de la zona. En sus
últimos años de vida sufrió de una precaria salud. Al morir, sus restos fueron
sepultados en el cementerio de Palisadoes de Port Royal.
Maracaibo, sábado 7 de febrero del año 2026
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