jueves, 24 de abril de 2025

Javier Cercas y el Papa (2)


El escritor Javier Cercas ha publicado un libro en el que se acerca sin filtros a algunas de las figuras más importantes del Vaticano y viaja a Mongolia con el Papa. Cercas, de quien hablamos ayer en este blog lapesteloca, dedicó la obra más importante de su vida, Anatomía de un instante, a explicar el pensamiento de la generación de su padre cuando este moría, y ahora, ha dedicado este viaje a responder la pregunta esencial en la vida de su madre: si se reunirá o no con su marido al fallecer.

Estaba Javier Cercas firmando libros en Turín cuando su editora italiana le dijo que un señor del Vaticano quería hablar con él. Se trataba de Lorenzo Fazzini, director de la editorial de la Santa Sede y tenía una propuesta de lo más insólita que hacerle: que acompañara al Papa Francisco en su visita a Mongolia e hiciera un libro con el material que él creyera conveniente.

Sería, según sus palabras, la primera vez que el Vaticano abriría las puertas a un escritor y le prometían tener una absoluta libertad. El escritor todavía dice no saber por qué le propusieron a él semejante encargo. Se considera a sí mismo ateo, anticlerical, laicista militante y racionalista contumaz, aunque sí sabía que no podía rechazar esta proposición.

Para la confección de su nuevo libro, El loco de Dios en el fin del mundo (Random House), el escritor (ateo) Javier Cercas tuvo acceso libre al Vaticano donde analizaría la figura del Pontífice, fallecido este 21 de abril, y se transforma en el personaje quien protagoniza su última novela de no ficción, ‘El loco de Dios en el fin del mundo’. En su nueva novela, Cercas nos acerca a la figura del recién fallecido Sumo Pontífice de la Iglesia Católica desde una perspectiva poliédrica, a medio camino entre el ensayo y la crónica.

Javier Cercas emprendió ese curioso viaje al fin del mundo, o lo que es lo mismo, a Mongolia, para asistir en persona a una de esas visitas oficiales que caracterizaron el mandato del Santo Pontífice a lugares del planetas alejados del núcleo del cristianismo, en este caso, un país en el que el budismo es la religión más practicada y en la que el catolicismo se restringe a un 2,4% de la población.

El libro se habría de transformar en una novela policial en la que se investiga si hay vida después de la muerte. En realidad, había una cosa que al escritor le interesaba investigar: qué ocurre hoy en la Iglesia, en el Vaticano, y por qué una institución determinante en la historia ha dejado de tener su centro en Europa, donde se gestó… Además, una cosa más, de carácter personal, Cercas quería preguntarle al Papa Francisco, como figura autorizada si su madre se reuniría con su padre tras la muerte, ya que era una cuestión que siempre había querido saber su progenitora.

“Aunque esta sea una obra muy diferente al resto de mis libros, sí que tiene algo en común: todas ellas son novelas policiales camufladas, porque en todas hay un enigma y alguien que intenta descifrarlo”. Esto lo ha comentado Javier Cercas en una rueda de prensa que se celebraría en el Instituto Cervantes de Madrid. “Y aquí es evidente que nos enfrentamos a un misterio colosal, el más grande de toda nuestra civilización:la resurrección de la carne. La creencia de si hay vida después de la muerte y que es la base de todo el cristianismo”.

¿Quién es ‘el loco de Dios’ y quien es ‘el loco sin Dios’? Eso, preguntaría Cercas, y dice, es lo que quería preguntarle al Papa Francisco.  Pues, eso es lo que hizo… Pero, además de esta cuestión, El loco de Dios en el fin del mundo (Random House) trata de muchos otros temas en torno a la religión, a las creencias, a la historia pasada, presente y futura y, sobre todo, trata del fallecido sumo pontífice, el primer jefe de la Iglesia jesuita, y latinoamericano quien tomó al ser elegido Papa, su nombre de San Francisco de Asís, que se llamaba así mismo como “el loco de Dios”.

De ahí viene el nombre de la novela, de cómo ‘el loco de Dios’, o lo que es lo mismo, el Papa Francisco, se fue al fin del mundo, a Mongolia, para seguir reivindicando aquello que transmitió en su primera locución cuando fue elegido, que había que acercarse a los márgenes de la Iglesia para reencontrar el espíritu primigenio de esta.

Esta no novela, o novela sin ficción, solo podría haberla escrito Javier Cercas. Termina trazando la más entusiasta hagiografía que de un Papa podría haber sido escrita por nadie. Descrito como un libro singularmente espléndido. Este es un libro único, que nadie había tenido la oportunidad de escribir, entre otras razones porque el Vaticano jamás le había abierto de par en par sus puertas a un escritor.

Además de único, este es un libro de plenitud, donde su autor logra convertir una propuesta insólita en un relato propio y magistral: un thriller sobre el mayor misterio de la historia de la Humanidad. Con esta novela sin ficción, Javier Cercas vuelve a su línea más personal, en la que logra enlazar sus obsesiones íntimas con una de las preocupaciones fundamentales de la sociedad actual: el papel en la vida humana de lo espiritual y lo transcendente, el lugar en ella de la religión y el ansia de inmortalidad.

La crítica ha dicho:- “No ficción narrada con un talento literario indiscutible”. -“Javier Cercas lo ha vuelto a hacer. La última evolución sofisticada de este género único metaliterario que podríamos bautizar como “género Cercas”, en el que el proceso de escritura llega a ser tan importante y adictivo como el propio libro”.-”La inmersión dialógica en la Iglesia romana y en la de los pobres, en los principios doctrinales y en la esclerosis institucional hace del libro un reportaje tan dinámico como poliédrico que, al mismo tiempo, delinea un retrato agónico de Bergoglio”. -“Sencillamente Magnífico”. -“Un libro que sublevará tanto a la derecha como a la izquierda, demostrando por qué Cercas es un escritor indómito, inconveniente e inclasificable. Con toda seguridad”.

El libro se transforma en viaje a través de la fe, donde el autor, quien es ateo, escucha a cardenales, en altos cargos del Vaticano y a misioneros anónimos para reflexionar sobre la fe y la importancia de la Iglesia católica en la cultura de Occidente mientras él acabaría en Mongolia con el jesuita Pontífice Francisco

Cercas afirma que no pudo rechazar una oferta que ningún escritor había tenido de entrar sin restricciones en el Vaticano. “Se trataba de que un loco sin Dios como yo, nietzscheano, ateo y anticlerical, intentaría entender la Iglesia con la excusa de entender lo que mueve a irse al fin del mundo al loco de Dios por excelencia, a Bergoglio”.

Así consiguió Javier Cercas, ser el autor, de “un libro distinto, tan extravagante como fuera posible, una mezcla de crónica y ensayo y biografía y autobiografía”. Que termina en “el fin del mundo”, en la Mongolia. Un viaje en el que Cercas, además de preguntarle sobre la vida eterna, pudo descubrir todos los Bergoglio que han llegado a convivir dentro del papa Francisco.

Lo que respondió el Pontífice se puede descubrir tan solo viajando a través de sus páginas. La novela de Javier Cercas titulada «El loco de Dios en el fin del mundo» y en el libro, la conversación del autor, ateo y racionalista, con el Papa gira en torno a la cuestión de la promesa de la vida eterna. “Con la resurrección de Cristo”, explicaba el Pontífice en respuesta al escritor español, “se plantó la semilla de la resurrección de toda la humanidad”.

El libro contiene la pregunta esencial del cristianismo: la de la vida eterna. Nadie se la había planteado al Papa". 'Después de este libro', explicó irónicamente Javier Cercas durante la presentación, “no puedo decir si he vuelto a encontrar mi fe, de lo contrario no venderé ni un ejemplar de la novela...”. El centro del libro es el loco de Dios, el Papa. Otro protagonista soy yo, el loco sin Dios. La realidad me regaló un milagro para el epílogo de la novela".

Maracaibo, jueves 24 de abril, del año 2025

miércoles, 23 de abril de 2025

Javier Cercas y el Papa (1)

En este blog, lapesteloca, varias veces hablamos sobre Javier Cercas, desde cuando en noviembre del 2015 mencionamos su novela “Soldados de Salamina”. Cercas afirmaba que “en las novelas no deben existir respuestas claras sino preguntas contundentes y que esas son como un punto ciego. ¿Don Quijote estaba loco? ¿Qué buscaba Ahab al perseguir a Moby Dick? ¿De qué se le acusa realmente a K en El Proceso? Las respuestas las debe soñar el lector”. Sobre esa premisa, Javier Cercas citaba lo expresado por Bolaño, de que en las novelas: “hay que ser un redomado embustero para ser un buen novelista  (https://bit.ly/2MtGblo).

Más de quince años después de la publicación de Soldados de Salamina (2001), Javier Cercas regresaría al tema de la Guerra Civil con El monarca de las sombras (2017) novela que indaga en el pasado más incómodo de su familia, sobre vencedores y vencidos, y los secretos que todos callamos, hablando de un muchacho casi anónimo que peleó por una causa injusta y murió en el lado equivocado de la historia. Se llamaba Manuel Mena y en 1936, al estallar la guerra civil, se incorporó al ejército de Franco; dos años después murió combatiendo en la batalla del Ebro, y durante décadas se convirtió en el héroe oficial de su familia.

La segunda novela de Javier Cercas, El inquilino (2002) es juego de espejos kafkiano, donde dos imprevistos simultáneos señalan la contrariedad y el desconcierto de un profesor de fonología en una universidad del Medio Oeste norteamericano; una novela calificada por Roberto Bolaño como “Un prodigio de pulso y de dominio” y Daniel Fernández, de El País, escribiría: ”Un libro espléndido, obra del que yo considero el escritor vivo más importante”

Una década más tarde, Javier Cercas crearía Anatomía de un instante” (2009) Premio Terenci Moix de Ensayo y Premio Nacional de Narrativa. Una crónica, ensayo, biografía y autobiografía, con el enigma del personaje, su verdad y sus falsedades. El libro no es una ficción, es la anatomía de un instante cuando Adolfo Suárez permaneció sentado la tarde del 23 de febrero de 1981 mientras las balas de los golpistas zumbaban a su alrededor en el hemiciclo del Congreso de los Diputados y los demás parlamentarios -menos el general Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo- buscaban refugio bajo sus escaños. Este libro, a través de esa indagación que recorre casi un siglo de historia de España ha resultado en un libro asombroso ya que, con una audacia inédita, ensancha los límites del género novelesco y explora las últimas fronteras de nuestra humanidad. Sobre este libro Mario Vargas Llosa dijo:“La ficción ha sustituido a la realidad en el mundo que vivimos y los mediocres personajes del mundo real no nos interesan. Los fabuladores, sí”.

Su novela “Las leyes de la frontera (2012) recibió el Premio Mandarache de Jóvenes Lectores de Cartagena. Luego publicaría  “El impostor” (2014) que trata de un nonagenario barcelonés que se hizo pasar por superviviente de los campos nazis y que fue desenmascarado en mayo de 2005, después de presidir durante tres años la asociación española de los supervivientes, pronunciar centenares de conferencias, conceder decenas de entrevistas, recibir importantes distinciones y conmover en algún caso hasta las lágrimas a los parlamentarios españoles reunidos para rendir homenaje por vez primera a los republicanos deportados por el III Reich. El caso dio la vuelta al mundo.

Basándose en las conferencias que él mismo impartiría aquel mismo año 2015 en la cátedra Weidenfeld de Literatura Europea Comparada de la Universidad de Oxford, Javier Cercas, escribió con la voluntad estilística de una novela: “El punto ciego” (Random House. Barcelona, 2016). “El punto ciego” fue descubierto por Edme Mariotte (1620-1684) un abad, físico y químico francés quien lo detectó en la retina. Conocido como papila óptica, mancha ciega o disco óptico, el punto ciego corresponde a la zona de la retina donde surge el nervio óptico y de la cual normalmente no percibimos su existencia, y la presencia del punto ciego de un ojo es suplido por la información visual que nos proporciona el otro ojo. Literariamente Cercas se refiere a esos espacios virtuales, que son como puntos ciegos invisibles y que le permitirán al lector apropiarse de la ficción.

Javier Cercas, (https://bit.ly/2MtGblo) fue el ganador del ganador de la LXVIII edición del Premio Planeta 2019 dotado con 601.000 euros, con la novela policiaca Terra Alta. En ella, cuenta la historia de un “mosso d'Esquadra” (policía del gobierno catalán) que desempeñó un papel heroico en los atentados yihadistas del 2017,

En noviembre del 2016 (https://bit.ly/2z82wMN) citaba a Javier Cercas para enfatizar que: “la literatura no existe por sí misma aislada del lector; aislado del lector, un libro es apenas letra muerta, y sólo cuando el lector lo abre y empieza a leerlo, es decir, a interpretarlo, empieza a operar la magia de la literatura”“Es la verdad: un libro es sólo una partitura, y es el lector quien la interpreta; si no hay lector, no hay libro”... Cercas culmina su trilogía policiaca retomando temas y personajes de sus relatos anteriores: “Terra Alta” (premio Planeta 2019), “Independencia” y ``El castillo de Barbazul”(2022), es el último título de su trilogía de Terra Alta.

En estos días, ya en el año 2025 Javier Cercas ha confesado: “Soy ateo. Soy anticlerical. Soy un laicista militante, un racionalista contumaz, un impío riguroso. Pero aquí me tienen, volando en dirección a Mongolia con el anciano vicario de Cristo en la Tierra, dispuesto a interrogarle sobre la resurrección de la carne y la vida eterna. Para eso me he embarcado en este avión: para preguntarle al papa Francisco si mi madre verá a mi padre más allá de la muerte, y para llevarle a mi madre su respuesta. He aquí un loco sin Dios persiguiendo al loco de Dios hasta el fin del mundo”.}

Javier Cercas, el escritor y académico de la RAE acaba de publicar un libro sobre sus vivencias en el Vaticano y viajando con el Papa Francisco. Cercas considera que "no va a ser fácil una contrarrevolución, una reacción radical contra lo que ha hecho este papa". Tras su reciente fallecimiento, él ha recordado que Francisco, en su labor para "desitalianizar" la Iglesia, ha elegido a aproximadamente el 80 % de los cardenales que votarán al próximo pontífice…

Mañana conversaremos sobre el nuevo libro de este escritor español donde nos habla de su conexión con el recién fallecido Papa Francisco.

Maracaibo, miércoles 23 de abril del año 2025

 

martes, 22 de abril de 2025

“Cervecearse”


Aquella era una época de paz y sosiego ya lejana, en la ciudad de las palmas y del lago. La gente disfrutaba de una tranquilidad envidiable y el mismo Alonso, era un individuo tranquilo, que no se mortificaba. Alternaba su trabajo de “ayudante de investigación” con el disfrute de sus amigos cerveceros con quienes podía pasar horas hablando de béisbol y de política, y hasta cantando.

 

Es que Alonso se conocía el repertorio de todas las “rockolas” en casi todas las “taguaras” de la ciudad, y en su casa tenía una guitarra española la cual, en las noches de inspiración o “con cuatro palos” rasgueaba sin gran virtuosismo, pero con suficiente talento como para acompañar las canciones más desgarradoras de Julio Jaramillo o los mejores tangos de Carlitos Gardel.

 

Una de las peculiaridades vernáculas de Alonso era su oficio de “gaitero”; él cantaba como solista y charrasqueaba el cuatro, los fines de semana desde mediados de octubre hasta el día de la Candelaria en febrero cuando religiosamente los gaiteros “cuelgan los furros”. Todos estos detalles destacaban en Alonso su condición de ser un verdadero zuliano de su tiempo, uno de quienes cuando culminaba su jornada de trabajo, siempre tenía una excusa para “rematar el día” en una“taguara”,

La necesidad de “refrescarse”, o sea “cervecearse” bebiendo cerveza helada, es consecuencia directa de los cuarenta grados a la sombra que caracterizan el húmedo clima de la ciudad y en estos rituales siempre han jugado siempre un papel primordial “las taguaras”. Llámense “botiquincitos”, “barcitos”, “chocitas” o hasta casas de familia, ubicadas en cualquier rincón de la ciudad, están autorizados para el expendio de licores, las “taguaras” venden cerveza helada como “culoefoca”; detalle este que es crucial para clasificar el sitio. Cada “taguara” era sui generis y cumplia una función elemental en el desarrollo de las relaciones interpersonales en la región que circunvala el lago de Coquivacoa, y esto es algo que siento estar repitiendo...

 

Una de las frases preferidas de Alonso era: “es necesario lavarse las coronarias”; él insistía haberla oído de boca de su jefe, el doctor Carías. Amador el fotógrafo, era su compinche y como un “boy scout”, estaba “siempre listo” para secundar cualquier “taguarazo”. En ocasiones les acompañaba Vitico el “office boy” del INP quien había establecido que “quien no bebe el lunes, no quiere a su madre”, e iba buscando un justificativo para los demás días de la semana, jueves “deportivo”, viernes “social”, el sábado podía tornarse en “sexual” y el domingo era “de arrepentimiento”.

 

Las mejores “taguaras” se clasificaban por los grados centígrados que tenía el líquido ambarino en las botellitas de cerveza Zulia, Regional, o Polar. El límite crítico, estaba cercano al punto de congelación sin llegar nunca a transformarse en “cepillao” el popular refresco de hielo granizado y jarabes de colores. “A que Sarita”, era una “taguara” donde la cerveza era preferentemente Regional y se servía acompañada con pastelitos rellenos de queso con papa machucada y aire a discreción. En ocasiones la cerveza alternaba con un queso de mano llamado “Cebú”.

 

Cuando “atracaban” en cualquier “taguarita” lo expresaban como si estuviesen navegando, para flotando llegar a “escorar” en “La Mariposa”, o “remar” hasta “La Montañita”, o irse “barloventeando” hasta “El Rincón Llanero”, para al final “echar el ancla” en cualquier otra “taguara” de las buenas. En el barrio “Primero de mayo” estaba “A que Rosa”, la “taguara” donde más allá del mostrador y pasando un túnel de cajas de cerveza, el pasillo se abría en un “solar” inmenso sombreado por matas de mangos y de nísperos con tres mesas en el “tierrero” y poder “echar unas partidas de dominó” y en ocasiones hasta se podía apostar jugando “bolas criollas”.

 

Cuando los viernes salían temprano Alonso y Amador consideraban la situación y en la singladura habitual, se daban una vuelta por el bar “La Loca”, una “taguara” diagonal a unas de las tapias laterales del Manicomio, donde el guajiro Luis servía las cervezas con las botellas incrustadas en trozos de hielo. El deporte favorito de los usuarios de “las taguaras” era llenar las mesas “hasta el tronco” de botellitas vacías y luego pasarlas a las cajas de plástico, contar y volver a comenzar.

 

Algunos viernes, los amigos se reunían en “La esquina del tango” que era una “taguara” vecina a “la calle de las hamacas” o avenida Falcón, donde la rockola tenía todo el repertorio del “morocho del Abasto”. En la pared detrás de la barra, se veían fotografías de Gardel enmarcadas protegidas por vidrio que mostraban las chorreras de miaos de cucarachas y cagadas de moscas, donde lucia “el zorzal” en tonos sepia. A pesar de los gustos de Amador y sus apremios porteños, Alonso prefería no visitar esta “taguara” para no tropezarse con el terrible Felisberto.

 

Felis era un médico investigador del INP y profesor universitario quien tenía “mala bebida” amén de una reputación “dudosa” por protagonizar escándalos y francachelas con una bien ganada fama de “putañero”; era peligroso “por la lengua” y enemigo declarado del doctor Carías. Felis en dos platos, era “perreroso”. En ocasiones cuando veían estacionado el auto de Felisberto, los amigos singlaban a estribor y se dirigían a la “taguara” de Arquímedes. En un principio fue “taguara”, pero después ascendió a Bar y todavía existe como restaurante “de medio pelo”, ubicado frente al “monumento al choque”, en medio de una plazoleta llena de chamizos, basura y latas de cerveza que luce un auto destrozado encima de un pedestal de concreto, “una vaina muy maracucha” según cualquier opinador de oficio.


Bastaba con salir de la “taguara” de Arquímedes y se enfrentaban con el comienzo de la interminable carretera que se pierde en las tierras del sur del lago después de correr paralela a las montañas que hacia el poniente separan la nación del antiguo Reino de la Nueva Granada. Arquímedes, a pesar de su nombre griego, era un andino de rasgos indianos quien se peinaba con gomina y decía usar “Glostora con Rubina para un peinado que fascina”. La rockola de Arquímedes era especial para el despecho, con unos 45 de Lucho Boves y de Jaramillo que eran contrapesados por Daniel Santos, por Toña la Negra y el infaltable “bolerista de América” Felipe Pirela.

 

En las tardes y noches de algún viernes social, el sábado era siempre de intenso trabajo en el INP. Las mañanas sabatinas eran productivas con alguna conferencia o reuniones para intercambiar datos sobre las investigaciones en curso. Al mediodía, el doctor Carías, o algún invitado dictaba una charla sobre temas de ciencias básicas o sobre tópicos generales, y hasta culturales. Cerca de las tres o cuatro de la tarde, al finalizar las tareas, y la ocasión siempre era propicia para “refrescarse”, o cervecearse...

 

Si el moreno Vitico se les unía podían como en las funciones de los cines, pasar de la “vespertina” a “intermediaria y noche” y “zarpaban” desde un toque técnico en “la taguara” de Arquímedes para correr alguna juerga que usualmente finalizaba en un domingo de arrepentimiento con probable “ratón moral”. En ocasiones iban a beber cerveza de barril en el Club Alemán, pero había algo muy cierto; tras pasar una noche de taguarazos, al día siguiente todos seriamente cumplían con sus obligaciones en los laboratorios del INP.

 

La amistad con el doctor Carías y el trato íntimo con sus amigos de trabajo, me llevó a ser copartícipe de algunas “aventuras de taguara”. No obstante, a las siete de la mañana, en punto, me consta que Alonso estaba siempre a las puertas del laboratorio, e insistía en que después de un baño con agua fría y un café negro, “cumplía con su deber” ya que él trabajaba mejor “amanecido”. Alonso estaba convencido de que paso a paso, los experimentos del doctor Carías les conducían por una senda triunfal e intuía que, aquellos experimentos que hacían inoculando unos ratones feos, llamados “desnudos”, iban a aclarar algunas cosas de mucha importancia para el futuro de las neurociencias. No digo más, pues “pa qué”…

 

NOTA: con modificaciones puntuales el texto pertenece a la novela “Ratones desnudos” elotro@elmismo Edt, Mérida 2011(también está en Amazon).

 

Maracaibo, martes 22 de abril del año 2025


lunes, 21 de abril de 2025

Binomio diabólico

 

Daniel Ortega se casó en 1979 con Rosario Murillo Zambrana (Managua,1951), quien es la Vicepresidente de Nicaragua. El binomio político de Ortega-Murillo es un elemento indispensable para entender a este dictador. Con Rosario Murillo, Ortega tuvo una relación que fue evolucionando en la medida en que él sufriría ciertos golpes.

 

Cerca de las elecciones de 1990, supuestamente Murillo le advirtió a Ortega (https://surl.li/gflmoq) que iba a perder, mientras él la apartaba por completo de su campaña, pero sería desde aquella derrota, cuando él regresó a refugiarse en ella y ese refugio en Rosario se incrementaría con un infarto y paradójicamente se consolidaría tras la denuncia por abuso sexual de Ortega a la hija de Rosario.

En marzo de 1998 Zoilamérica Narváez Murillo, hijastra de Daniel Ortega, por entonces diputado en la Asamblea Nacional, denunció en varios medios de prensa que este le había infligido abusos sexuales y agresiones físicas y psicológicas desde los doce años hasta fecha reciente a la denuncia…

 

Actualmente, Daniel Ortega desde la presidencia de Nicaragua con Rosario Murillo dirige una severa represión con muchos muertos confirmados; “el problema es que Daniel Ortega ya se manchó las manos de sangre en su Gobierno”…

 

El jueves 3 de abril este año 2025, un informe del Grupo de Expertos en Ginebra concluiría en que todos los funcionarios señalados desempeñaron un papel fundamental en la ejecución de políticas de represión, vigilancia, tortura, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, despojo de nacionalidad y confiscación de bienes. Todos actuaron con la coordinación de Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes dirigen el aparato de mando represivo, que tan solo en 2018 ejecutó a más de 350 personas con disparos letales dirigidos a sus cabezas, cuellos y tórax. Además, se suman casi 900.000 nicaragüenses desplazados a otros países en los últimos siete años como consecuencia de la persecución política y la precariedad económica aparejada a la falta de libertades.

He aquí la lista de los represores del dictador Ortega señalados por Naciones Unidas: 

1Marvin Ramiro Aguilar, magistrado, presidente en funciones de la Corte Suprema de Justicia; 2Venancio Miguel Alaniz Ulloa, subdirector administrativo en la Dirección del Sistema Penitenciario; 3Ramón Antonio Avellán Medal, subdirector general de la Policía Nacional; 4Julio César Avilés Castillo, comandante en jefe del Ejército Nacional; 5Luis Roberto Cañas Novoa, viceministro del Interior; 6Leónidas Nicolás Centeno Rivera, alcalde de Inotega; 7Karen Vanessa Chavarría Morales, jueza; 8Evertz Delgadillo Moreno, execretario político departamental del Frente Sandinista en León; 9Nahima Janett Díaz Flores, directora general del Instituto de Telecomunicaciones y Correos; 10Francisco Javier Díaz Madriz, director general de la Policía Nacional; 11Manuel Salvador Gaitán, general de brigada; 12Roberto Clemente Guevara Gómez, alcaide de la Penitenciaría de Máxima Seguridad La 300; 13Ana Julia Guido Ochoa, fiscal general; 14Leonel josé Gutiérrez López, jefe de Inteligencia y Contrainteligencia del Ejército; 15Denis Manuel Hernández Martínez, coronel de infantería; 16Roberto José López Gómez, presidente del Instituto Nicaragüense de la Seguridad Social; 17Adolfo Joel Marenco Correa, exsubdirector de la Policía Nacional; 18Vladimir Ilich Martínez Jarquín, coronel de artillería; 19Juana Méndez Pérez, magistrada; 20Néstor Moncada Lau, asesor presidencial de Seguridad e Inteligencia; 21Henry Antonio Morales Olivares, exmagistrado; 22Wendy Carolina Morales Urbina, procuradora general de la República; 23Javier Antonio Morazán Chavarría, fiscal; 24Fidel Antonio Moreno Briones, secretario general de la Alcaldía de Managua; 25Rosario María Murillo Zambrana, vicepresidenta de Nicaragua; 26Julio Guillermo Orozco, director general del Sistema Penitenciario Nacional; 27Pedro Amílkar Orozco, excoordinador de la Juventud Sandinista; 28José Daniel Ortega Saavedra, presidente de Nicaragua; 29Marvin Antonio Paniagua Pineda, general de brigada; 30Álvaro Martín Peña Núñez, coronel; 31Luis Alberto Pérez Olivas, comisionado general; 32Gustavo Eduardo Porras Cortés, presidente de la Asamblea Nacional; 33Alba Luz Ramos Vanegas, expresidenta de la Corte Suprema de Justicia; 34Álvaro Francisco Rivas Castillo, coronel de infantería; 35José Hilcias Rizo Rizo, coronel de infantería; 36Farle Roa Traña, comisionado mayor; 37Horacio Sebastián Rocha López, comisionado general de la Policía, exministro asesor del presidente; 38Filiberto Jacinto Rodríguez López, diputado; 39Ernesto Leonel Rodríguez Mejía, magistrado; 40Luis Gerardo Rodríguez Olivas, magistrado; 41Bayardo Ramón Rodríguez Ruiz, jefe del Estado Mayor del Ejército; 42Octavio Ernesto Rothschuh Andino, magistrado; 43Milton Ruiz García, excoordinador de la Juventud Sandinista; 44Juan Victoriano Ruiz Urbina, de la Policía; 45Gloria María Saavedra Corrales, jueza; 46Zhukov Serrano Pérez, subdirector de la Policía Nacional; 47Nadia Camila Tardencilla Rodríguez, jueza;48William Trujillo Vega, subcomisionado del sistema penitenciario; 49Justo Pastor Urbina, jefe de Operaciones de la Policía Nacional; 50Franya Ya-Rue Urey Blandón, del Ministerio de Gobernación; 51Juan Antonio Valle Valle, jefe de Vigilancia y Patrullaje de la Policía Nacional; 52Douglas Roberto Vargas Flores, inspector del Ministerio Público; 53Sadrach Zeldón Rocha, alcalde.

Una fotografía muestra a Rosario Murillo, Daniel Ortega y el General Julio César Áviles Castillo en septiembre del 2020. Ahora en abril de 2025, la “copresidenta” asumió la semana pasada el control directo de las Fuerzas Armadas del país centroamericano a través de una “reforma exprés” aprobada por unanimidad por la Asamblea. Nombrada como jefa suprema del ejército, Murillo tendrá según el nuevo Código Militar, el mismo margen de acción ante los militares que su esposo.

La medida pone en manos de la pareja presidencial cualquier decisión sobre las operaciones militares, y evidencia la ausencia absoluta de contrapesos institucionales en Nicaragua. El poder legislativo, el judicial y la arquitectura electoral convertida en un sistema de partido único responden a la voluntad de los “copresidentes”, una figura oficializada el pasado noviembre en la última reforma de la Constitución. 

La promulgación del nuevo Código Militar llega acompañado de otra decisión de la pareja presidencial dando carta a otro ejército con capacidad para operar al margen de las Fuerzas Armadas con la juramentación de 76.800 paramilitares, una legión, conformada en su mayoría por empleados públicos con pasamontañas, que tienen la misión de proteger a la cúpula sandinista ante cualquier amenaza para su permanencia en el poder.

Estos funcionarios obligados a asistir a campos de entrenamientos para prepararse ante “cualquier intentona golpista” son similares a los “círculos de escuadristas” que llevan años al servicio de Ortega y Murillo y que en 2018 fueron los principales responsables del asesinato de 350 manifestantes opositores en la última gran oleada de protestas contra el régimen. ¿Le ven alguna similitud con algo que conozcan?

La pareja presidencial obsesionada con la posibilidad de un levantamiento social, mantiene un estado de vigilancia obsesiva que imposibilita no solo cualquier intento de mediación para explorar una vía de diálogo, sino que ha aumentado la represión de los disidentes y el aislamiento del país. Una situación cada día más insostenible que aumenta el profundo el dolor de los nicaragüenses.

En Managua se dicen que ahora “hay chinos como arroz picao”… En memoria de mi querido primo Ernesto, me toca recordar que: “quien tenga oídos que oiga y quien tenga ojos, que vea...

Maracaibo, lunes 21 de abril del año 2025

 

domingo, 20 de abril de 2025

La Guerra de los Cien Años

 

1337: -Felipe VI confisca el ducado de Aquitania como represalia a la protección que Eduardo III dispensaba a Roberto de Artois, enemigo del rey francés. Eduardo III reclama sus derechos al trono francés y se niega a rendir vasallaje ante Felipe VI. 1339: Eduardo III inicia las operaciones terrestres contra Francia.

1340: Los ingleses vencen en la batalla naval de Sluys, lo que descarta la invasión francesa de Inglaterra, y lleva a que la guerra se desarrolle en territorio de Francia. Pero las deudas obligan a Eduardo III a pactar una tregua. En 1346: Eduardo desembarca en Francia con un ejército y el 26 de agosto consigue la victoria de Crécy, donde mueren o son hechos prisioneros muchos nobles franceses. El botín es inmenso. 1346: los ingleses vencen a los escoceses, aliados de los franceses. La paz entre Inglaterra y Escocia se establece en el Tratado de Berwick. En 1347: los ingleses toman Calais, que permanecería en su poder hasta 1558. En 1348: se suspenden los enfrentamientos por (https://surl.li/inoknp) la peste negra.

1350: Juan II es coronado nuevo rey de Francia. El conde de Armañac, vasallo de Aquitania, proclama su lealtad a Juan. 1355: el hijo de Eduardo, del mismo nombre que su padre, pero que la Historia conoce como el Príncipe Negro, (Eduardo de Woodstock 1330-1376) toma  Armañac y avanza hasta el Mediterráneo y al regresar va arrasando todo a su paso.

1356: Juan II avanza hasta el Loira. Precedida por la batalla de Crecy en 1346, y seguida por la batalla de Agincourt en 1415, Poitiers fue la segunda de las tres grandes victorias inglesas de la guerra. En Poitiers el ejército de Juan II pierde agotado y en clara desventaja numérica. Juan II es hecho prisionero, junto con muchos nobles.1358: Francia padece un levantamiento campesino y una revuelta en París.

1360: Eduardo III llega a París y se firma la Paz de Brétigny. Se reduce el rescate por Juan II, y los ingleses pasan a dominar un territorio que comprende desde los Pirineos hasta el Loira Eduardo III renuncia a sus derechos sobre la corona francesa. Sir Ricardo Knolles conduce una expedición que ataca la costa francesa, pero es derrotado. 1363: Juan de Gante intenta triunfar donde fracasó Knolles. Al mando de una gran fuerza expedicionaria inglesa ataca nuevamente la Francia continental, pero sufre un resonante revés.

1369: el condestable de Francia, Bertrand du Guesclin, ataca Aquitania evitando una confrontación abierta. 1375: se firma en Brujas una tregua por dos años. Los ingleses conservaban únicamente Calais y una estrecha franja entre Bayona y Burdeos. Sin embargo, los combates continúan en forma esporádica hasta 1396 cuando se firma otra tregua.

1399: el futuro Enrique V, de doce años de edad, es armado caballero por el rey Ricardo II. En junio Enrique VI invadió Inglaterra sin encontrar mucha resistencia. Enrique depuso a Ricardo II y se hizo proclamar rey como Enrique IV. Ricardo II murió en prisión en febrero de 1400, al parecer de inanición. En 1400: el joven príncipe es enviado a luchar contra los irlandeses rebeldes, en 1402: vence a los galeses.1403: Hotspur y Percy, generales de Enrique IV, se rebelan contra él y el príncipe Enrique los derrota a ambos. 1405: Inglaterra invade Francia.1407: nueva tregua.1410: segunda invasión de Francia. 1412: tercer intento por invadir Francia. Las tres expediciones terminan con un muy moderado éxito.

1413: muere Enrique IV y su hijo es coronado con el nombre de Enrique V de Inglaterra y en.1415: reafirma sus derechos al trono francés, y Desembarca en Normandía con un gran ejército. Aliado con el duque de Borgoña, obtiene la victoria de Agincourt, frente a un ejército muy superior. Ya en 1417: los ingleses toman Caen, donde Enrique V ordena la muerte de todos los varones civiles.

1420: se firma el Tratado de Troyes, por el que Enrique V de Inglaterra se casa con Catalina de Valois, hija del rey de Francia. Enrique es reconocido además heredero al trono francés, siempre que Francia mantuviera su independencia.1422: muere Enrique V antes que el rey francés Carlos VI, con lo que se desencadena la lucha por la sucesión al trono francés.


1428: una campesina francesa, Juana de Arco, comienza a hacerse cargo de las operaciones militares. En 1429: los ingleses ocupan París y el norte de Francia llegando hasta Orleáns. El 4 de mayo, Juana de Arco, a la cabeza de los caballeros franceses, levanta el asedio. Juana obtiene las victorias de Troyes, Chálons y Reims. Los franceses obtienen también la victoria de Patay y Carlos VII fue coronado rey de Francia en Reims. En 1430: Juana es capturada por los borgoñones, aliados de Inglaterra, y entregada a los ingleses. En 1431: Juana muere en la hoguera, en Rouen. Enrique VI de Inglaterra es coronado rey de Francia en París.

1435: Paz de Arrás. 1436: Borgoña se reconcilia con Francia. Los franceses toman París. En 1444: se firma una tregua por cinco años. Enrique VI se casa con la sobrina de su rival. 1450: Carlos VII ataca Normandía y Gascuña y aniquila al ejército inglés en Fromigny. Los ingleses comienzan a perder sus territorios. 1453: Carlos VII toma Burdeos y Aquitania, recuperando toda Francia salvo Calais.

Fin de la Guerra de los Cien Años.

Maracaibo, domingo 20 de abril del año 2025