lunes, 25 de noviembre de 2024

Bebían sangre los zancudos…(1)

 

En diciembre del año pasado en este Blog mostré la noticia de que los mosquitos machos también en un tiempo se alimentaron con sangre como en la actualidad lo hacen los mosquitos hembras. Era 2023 y titularía aquel artículo, “Mosquitos sangrones”. Hoy y mañana, en dos partes revisaré este asunto…

 

El término genérico de mosquito (también conocido como zancudo) se aplica para designar a los miembros de varias familias de insectos del orden de los dípteros y en particular del suborden de los nematóceros; en su uso más estricto, “mosquito” se refiere únicamente a los componentes de la familia de los culícidos.

 

Tanto los mosquitos-macho, como los mosquitos o zancudo-hembra se alimentan del néctar y de la savia vegetal, y sabemos que son tan solo los mosquitos hembra los que pican, y beben la sangre humana o animal, porque necesitan las proteínas de la sangre para producir sus huevos. Pero resulta que ahora sabemos que también los machos fueron hematófagos. Ha sido el fósil de un mosquito, quizás el más antiguo del mundo el que sugiere que los machos también succionaban sangre.

 

Un equipo de investigadores ha descrito los fósiles de mosquitos muy antiguos hallados en dos insectos macho del Cretácico Inferior que presentan unas piezas bucales punzantes, lo que sugiere que probablemente chupaban sangre. Ambos mosquitos, hallados en el yacimiento de ámbar libanés (el más antiguo del mundo de unos 150 millones de años) se describieron en un artículo en la revista Current Biology y de esto hablamos en lapesteloca en 2023.

 

Este hallazgo no solo es curioso por su antigüedad, sino porque actualmente sabemos que los machos no son hematófagos, y hasta ahora solo se sabía que las hembras bebían sangre porque era necesaria para producir sus huevos. Dos machos atrapados en trozos de ámbar de hace 130 millones de años han modificado las ideas al respecto.

 

El estudio ha sido liderado por un investigador de la Academia China de Ciencias y la Universidad Libanesa y se basó en el hallazgo de los fósiles de mosquitos más antiguos conocidos: dos machos atrapados en trozos de ámbar que datan de hace 130 millones de años, durante el período Cretácico, y encontrados cerca de la localidad de Hammana, en el Líbano. Sin querer perder la seriedad, un maracucho cualquiera exclamaría un “¡Que molleja!”

 

Dany Azar, es el investigador libanés que dirigió el estudio, y explicó que los fósiles "no solo arrojan luz sobre los orígenes de los mosquitos", sino que también "revelan sus hábitos alimenticios durante las primeras etapas de su evolución", recogió en las últimas horas la noticia en el diario local China Daily.

 

"El ámbar libanés es el más antiguo, y es un material muy importante ya que su formación es contemporánea a la aparición y el comienzo de la radiación de las plantas con flores, lo que permitió la existencia de polinizadores", explica Dany Azar, del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing de la Academia China de Ciencias y la Universidad libanesa. "La datación molecular sugería que la familia Culicidae surgió durante el Jurásico, pero anteriormente el registro más antiguo era del Cretácico Medio. Aquí tenemos un ejemplo de principios del Cretácico, unos 30 millones de años antes", apunta André Nel, del Museo Nacional de Historia Natural de París.

 

Las hembras de mosquito son famosas por su forma de alimentarse de sangre, lo que las ha convertido en uno de los principales vectores de propagación de enfermedades infecciosas. Se cree que la hematofagia en los insectos surgió como un cambio de las piezas bucales perforadoras y succionadoras utilizadas para extraer fluidos vegetales. Existe otro ejemplo, como lo que sucede con las pulgas hematófagas que probablemente surgieron de insectos que se alimentaban de néctar, pero donde la evolución de la alimentación sanguínea ha sido difícil de estudiar, debido a las lagunas existentes en el registro fósil de insectos.


El este estudio de los mosquitos atrapados en el ambar milenario, el equipo describiría a dos mosquitos machos con piezas bucales perforadoras, con una mandíbula triangular excepcionalmente afilada y una estructura alargada con pequeños dentículos parecidos a dientes, una especie de combinación entre “Chuky” y el conde Drácula.

 

Según los autores, la conservación de los mosquitos en ámbar amplía la presencia definitiva de la familia de los insectos mosquitos hasta principios del Cretácico y sugiere que la evolución de la hematofagia fue más complicada de lo que se sospechaba, con machos hematófagos en un pasado lejano. En futuros trabajos, el equipo quiere saber más sobre la "utilidad" de la hematofagia en los mosquitos macho del Cretácico. También tienen curiosidad por explorar "¿Por qué esto ya no existe?", André Nel, del Museo Nacional de Historia Natural de París es quien hace la pregunta….

 

Antes de los recientes hallazgos y su estudio, solo se sabía que las hembras de los mosquitos chupaban sangre, que necesitan para producir sus huevos. Ellos, los actuales machos se alimentan principalmente de néctar y jugos vegetales, son machos, pero carecen de piezas bucales que perforen la piel de otros animales.

 

Según el equipo de expertos, que publicaron sus hallazgos en la revista científica Current Biology, al menos algunos mosquitos macho antiguos tenían mandíbulas afiladas y un apéndice largo con cerdas dentadas, similares a las piezas bucales perforadoras de la piel de las hembras de los mosquitos actuales. Pese a que se conoce la existencia de más de 3.000 especies de mosquitos, el conocimiento de sus orígenes y su evolución temprana es limitado. Estudiar su evolución "es un reto debido a la falta de registros fósiles de insectos", indicó Azar.

 

Según el investigador del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing Huang Diying, citado por China Daily, "cuando las angiospermas, o plantas con semillas vasculares, se hicieron abundantes, muchos mosquitos macho pasaron a alimentarse de néctar rico en energía, en lugar de sangre". Pero ahora los expertos chinos y libaneses revelaron que los mosquitos macho, también se alimentaban de sangre hace unos 130 millones de años.

 

El estudio liderado por un investigador de la Academia China de Ciencias y la Universidad Libanesa se basó en el hallazgo de los fósiles de mosquitos más antiguos conocidos: dos machos atrapados en trozos de ámbar que datan de hace 130 millones de años, durante el período Cretácico, y encontrados cerca de la localidad de Hammana, en el Líbano.

 

Dany Azar, el investigador libanés que dirigió el estudio, explicó que los fósiles "no solo arrojan luz sobre los orígenes de los mosquitos", sino que también "revelan sus hábitos alimenticios durante las primeras etapas de su evolución", recogió en las últimas horas el diario local China Daily.

 

NOTA: esta historia de “los mosquitos sangrones” continua y finalizara mañana.

Maracaibo, lunes 25 de noviembre del año 2024

 

domingo, 24 de noviembre de 2024

Alfredo Le Pera Sorrentino

 

María Sorrentino Moreno y Alfonso Francisco de Paula Le Pera, eran oriundos del sur de Italia, y viajaban desde Europa a la Argentina, pero María estaba por dar a luz y debieron quedarse un par de meses en Brasil, donde nació Alfredo Le Pera Sorrentino (1900 - 1935). Dos meses después sus padres continuaron su viaje a Buenos Aires, donde tuvieron dos hijos más.

 

Alfredo fue letristaescritorguionistatraductor, y periodista argentino, el autor de la letra de los más conocidos tangos cantados por Carlos Gardel. Cuando Carlos Gardel viajó a Francia contratado por la filmográfica Paramount, ya no se encontraba en París el experimentado Manuel Romero ni los artistas argentinos del porteño Teatro Sarmiento. Gardel acudió a su amigo Edmundo Guibourg, quien le sugirió el nombre del letrista Alfredo Le Pera.

 

Alfredo vivía en el barrio de San Cristóbal y cursó el bachillerato en el Colegio Nacional Bernardino Rivadavia, situado en el barrio de Constitución, en Buenos Aires. Allí tuvo como profesor al crítico teatral Vicente Martínez Cuitiño, quien influyó en su vocación como poeta. Estudió piano, lo que le permitiría conocer el pentagrama e impulsado por su familia, comenzó estudios de Medicina, los cuales abandonaría en cuarto año por su afición al periodismo. Escribió alguna pieza teatral, y algunas letras para tango obteniendo cierto éxito con su primer tango "El Carillón de la Merced", inspirado en una visita a la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, en Santiago de Chile. ​Enrique Santos Discépolo le pondría música al poema.

 

En 1920 se inicia en la crítica de espectáculos para varios periódicos, El PlataEl MundoÚltima HoraLa Acción y El Telégrafo. Comienza también a escribir teatro, y su primera obra es La Sorpresa del Año (1927). Luego, Los modernos mandamientos, Gran circo político y Melodía de arrabal¡Qué quieren los brasileños!Piernas locasRojas bocasLa vida se va en cancionesEstá abierta la heladeraYa están secando con Broadway, La plata de Bebé Torres; Ópera en jazzPiernas de seda Un directo al corazón.

 

Desde su posición como jefe de la sección “Teatros” de El Telégrafo, Alfredo entabló muy buenas relaciones con importantes hombres del espectáculo, como Augusto Álvarez, el empresario del Teatro Porteño y luego del Broadway. Por motivos profesionales realizó varios viajes a París, y al volver a Buenos Aires comenzó a trabajar en la traducción y confección de subtítulos para películas silentes. Su oficio de traductor de películas lo llevará de nuevo a París a fines de 1931, donde ingresa en la United Artists como traductor castellano de inter títulos para cine mudo. En ese tiempo conoció a René Clair y Alfred Hitchcock.

 

Alfredo Le Pera, fue unos de los poetas más importantes de la historia del tango; sus canciones y guiones cinematográficos incidieron notablemente en la consagración internacional de Carlos Gardel, y contribuyeron en su evolución. El cine finalmente lo convirtió en uno de los personajes más representativos del sentir rioplatense de todas las épocas.­

 

Cuando apareció en la vida de Gardel, Alfredo Le Pera, era un brasileño, periodista y, por entonces, ayudante en los estudios “Paramount”. Se conocieron, claro está, en los estudios de Joinville, vecinos a París, donde los dos estaban viviendo momentáneamente. La amistad se afianzó enseguida y Gardel le encargó los guiones cinematográficos de sus próximos films.

 

De su unión con Gardel diría Troilo en una entrevista: “Tené en cuenta que Gardel estaba solo, rodeado de franceses primero, luego de norteamericanos, esa gente podía perderlo. Él tenía su voz ¡qué te parece!, esa polenta de su personalidad y sus ideas musicales, pero no era letrista, ahí aparece Le Pera, “Los dos hacen una trampa portentosa”, conservan lo nuestro en un ambiente completamente extraño”.

 

Escribió un buen número de letras de tango, para  Gardel entre las cuales puede mencionarse "Mi Buenos Aires querido", "Por una cabeza", "El día que me quieras"( https://bit.ly/3FpeDY8 ), En 2019, ya he hablado de Amado Nervo en este blog, (https://bit.ly/2Pr7n6r) y comentaba que el poeta mexicano era, quizás el poeta preferido de mi madre y relataría como muchas veces la escuché recitar el poema “El dia que me quieras” "Cuesta abajo", "Soledad", "Volver" y "Sus ojos se cerraron".

 

Asimismo, sería el guionista de las películas de Gardel, tanto en Francia como en los Estados Unidos. Alfredo Lepera hablaba español, italiano, inglés y francés y fue contratado en París para traducir películas, más tarde sería traductor en Alemania, porque también aprendió el idioma. Alfredo Lepera acompañó a su gran amor, la bailarina Aída Martínez a Suiza para curarse de una grave enfermedad, después escribió estos versos que a su vez son una elegía:“Sus ojos se cerraron.”…¡Porqué sus alas tan cruel quemó la vida!/¡porqué esta mueca siniestra de la suerte!/Quise abrigarla y más pudo la muerte,/¡Cómo me duele y se ahonda mi herida! ...”   Su lenguaje dio universalidad al tango ya que sus versos fueron comprendidos cuando le enseñó al mundo su romanticismo, así también la geografía de su patria y conservaría la esencia porteña.


No ha sido posible mostrarles en una fotografía a los personajes, Gardel y Lepera... Tedreis que imaginarlos o mirarlos en internet pues no se me permite enseñarlos en el Blog!! Asi son las cosas... (Oscar Yanez tambien es vetado "Gases del odificio"!!!!!)


 

No es necesario decir que, meses después, el cantor criollo inmortalizó algunos temas cuya autoría era de Le Pera. Lo hizo en el disco luego de haber cantado esas letras en varias de sus películas, que se realizaron entre septiembre y noviembre de este año y serían muy importantes a la hora del recuento biográfico gardeliano. Por ejemplo, “Melodía de arrabal”, donde lo acompañaron Imperio Argentina, Vicente Padula, Jaime Devesa y el director Louis Gasnier; “La cosa es seria”, valioso cortometraje dirigido por Lucien Jaquelux, muy de moda entonces, donde se insistió con Imperio Argentina y apareció Lolita Benavente; “Espérame”, cuyo cartel esta vez lo compartió con Goyita Herrero, otra vez Jaime Devesa y nuevamente Lolita Benavente.


El 24 de junio de 1935 se hallaba en MedellínColombia, integrando la comitiva de Carlos Gardel, junto a los guitarristas José María Aguilar (el Indio Aguilar), Ángel Domingo Riverol y Guillermo Barbieri. Cuando Carlos Gardel y el propio Le Pera, fallecieron al chocar dos aeroplanos a punto de despegar, sobre la pista del aeropuerto Las Playas de dicha ciudad. Aguilar sobrevivió, aunque con graves secuelas que le impidieron seguir ejecutando su instrumento. ​

 

Alfredo Le Pera, fue un hombre marcado por el destino, ese que los griegos llamaron Ananké, y lo consideraban una fuerza superior no sólo para los hombres, sino incluso para los mismos dioses. Llamada por los romanos Fatum, la personificación del destino, en otras palabras, lo que está escrito, es la fatalidad. Según José María Otero en su libro El ABC del tangoLe Pera nació en un barco y murió en un avión.

 

Estaba en el fatal accidente aéreo con el cantor y murió en la mitad del camino de la vida, según frase de Dante Alighieri en el primer verso de la Divina comedia. Había nacido con el siglo.

 

Maracaibo, domingo 24 de noviembre del año 2024

sábado, 23 de noviembre de 2024

Microbiota y estrés


La pregunta que podemos hacernos es… ¿Influyen los microbios intestinales en nuestra respuesta al estrés diario? Pues debemos saber que un estudio pionero ha descubierto el papel que desempeña el microbioma intestinal en la regulación de la respuesta al estrés destacando que las bacterias intestinales del padre afectan a la salud de su descendencia al interactuar con el reloj circadiano del cuerpo.

 

Cada vez son más abundantes las evidencias que muestran la relevancia que tienen las bacterias intestinales en nuestra salud.  Según una nueva investigación presente en la revista 'Cell Metabolism' el microbioma intestinal desempeña una función clave en la regulación del estrés, un importante factor de riesgo para muchas enfermedades, como la patología cardiovascular.

 

Se ha descubierto que existe un vínculo importante entre la microbiota intestinal y el modo en que el cerebro responde al estrés.  De manera que el microbioma intestinal, el mismo que regula los ritmos diurnos (de, el día-y de la noche) del cuerpo está relacionado con las hormonas del estrés.


 

Estudios actuales sugieren que el estrés tiene efectos significativos en la composición de la microbiota intestinal. Algunos de estos efectos pueden ser alteraciones en la motilidad intestinal, transporte de mucosas, función de barrera intestinal y percepción visceral. Estos efectos son producidos a través de la vía eje intestino-cerebro (GBA). El GBA es una red de comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro, en la que la comunicación se produce a través de tres vías diferentes: (a) a través de la comunicación neural (nervio vago), (b) a nivel endocrino, a través de glucocorticoides, como cortisol (incluido el eje hipotálamo-pituitario-adrenal (HPA)) y (c) en el sistema inmunológico, a través de la modulación de citosinas.


En concreto, una investigación coordinada por la Universidad de Cork y APC Microbiome Ireland (Irlanda) demuestra que una microbiota intestinal insuficiente es capaz de generar alteraciones en el sistema circadiano central del cerebro y se asocia con alteraciones en los ritmos de las hormonas del estrés.

 

Parece mentira, pero existe un desconocido beneficio para nuestra salud en el hábito de acostarse temprano y hoy día se sabe que determinadas bacterias son beneficiosas para nuestro organismo y son más abundantes en aquellos niños que duermen antes de las 9:30 pm. ¿Qué tal? Estos hallazgos abren la puerta al desarrollo de nuevas terapias basadas en microbios que podrían ayudar a las personas a gestionar mejor los problemas de salud mental relacionados con el estrés, como la ansiedad y la depresión, que a menudo se asocian con alteraciones en los ciclos circadianos y del sueño.

 

Partamos pues del hecho ya comprobado que la microbioma intestinal no solo regula la digestión y el metabolismo; también desempeña un papel fundamental en la forma en que reaccionamos al estrés, y esta regulación sigue un ritmo circadiano preciso. Estos hallazgos subrayan la importancia de mantener un microbioma saludable, en particular para quienes viven en el entorno estresante y de ritmo acelerado de hoy en día. Estas realidades nos las asegura el investigador principal, el profesor John Cryan.

 

Sus estudios se llevaron a cabo utilizando el trasplante de microbios. De esta forma, el equipo confirmó que las alteraciones de los microbios intestinales a lo largo del día son fundamentales para regular la secreción de la hormona del estrés. Los Profes John Cryan y Dr Gabriel Tofani en su laboratorio han demostrado que La microbiota desempeña un papel importante en la regulación del sistema inmunológico, y se sabe que la inflamación crónica o desregulada puede afectar negativamente el neurodesarrollo.

 

La microbiota intestinal ayuda a modular la respuesta inmunológica, manteniendo un equilibrio entre tolerancia y respuesta inflamatoria y de esto hablamos no hace mucho, a propósito del trasplante fecal (https://tinyurl.com/5n6b6atj). En este blog lapesteloca hemos discutido y escrito sobre este tema, previamente en 2021 (https://tinyurl.com/267ta7pc) a propósito del autismo y delos  trastorno de atención asociado a hiperactividad (TDAH).   

 

A nivel de la microbiota, el estrés actúa en el eje intestino-cerebro modulando los niveles de cortisol a través de la alteración de la función de la barrera epitelial en el intestino. Estudios recientes han puesto de manifiesto que el estrés aumenta la permeabilidad de esta barrera permitiendo que las bacterias y los antígenos bacterianos la crucen, lo puede activar una respuesta inmune de la mucosa aumentando la "filtración" intestinal y provocando un aumento de las citocinas proinflamatorias que, a su vez, pueden alterar la actividad de la indolamina 2,3-dioxigenasa (IDO).

 

Las citocinas proinflamatorias como IL-1 e IL-6 junto con 5-HT (receptores de serotonina) influyen en la hormona liberadora de corticotropina (CRH) o vasopresina de arginina (AVP) en el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA) y en el núcleo paraventricular (PVN) del hipotálamo, lo que conduce a su vez tanto a cambios en la función inmunológica y metabólica implicados en la sintomatología del estrés, como a una disponibilidad alterada de cortisol y triptófano, influyentes en la creación de serotonina (5-HT) y melatonina (elementos esenciales en el mantenimiento del estado de ánimo y regulación del sueño).


El estilo de vida actual altera cada vez más los ritmos circadianos a través de patrones de sueño irregulares, alto estrés y mala alimentación; esta investigación subraya la importancia de la microbiota intestinal para mantener los procesos naturales de regulación del estrés del cuerpo. Estos estudios aportan información crucial sobre cómo bacterias específicas pueden ayudar a controlar o prevenir afecciones relacionadas con el estrés. 

 

Los Profesores John Cryan y el Dr Gabriel Tofani en su laboratorio autores del estudio señalan que este descubrimiento innovador abre nuevas posibilidades para intervenciones psicobióticas destinadas a mejorar los resultados de salud mental al dirigirse a las bacterias intestinales que influyen en la regulación del estrés.

 

El primer autor, Gabriel Tofani, añadió “los hallazgos subrayan la importancia no solo de la composición de la microbiota intestinal, sino también de cómo cambian los microbios intestinales a lo largo del día. Al demostrar que las bacterias intestinales influyen en la forma en que el cuerpo maneja el estrés a lo largo del día, estamos ayudando a comprender los mecanismos a través de los cuales la microbiota moldea nuestras respuestas al entorno que nos rodea. Nuestro trabajo también demuestra que explorar esta relación entre la microbiota intestinal y los ritmos circadianos será clave en el desarrollo de terapias basadas en la microbiota para los trastornos relacionados con el estrés en el futuro”.

 

Para Paul Ross, director de APC Microbiome Ireland, este estudio supone un gran avance en nuestra comprensión de cómo el microbioma influye en nuestra salud mental. “Esta investigación proporciona información crucial sobre cómo la focalización de bacterias específicas puede ayudar a controlar o incluso prevenir afecciones relacionadas con el estrés. El potencial de mejorar la salud mental a través de intervenciones basadas en el microbioma es muy real, y este estudio nos acerca un paso más a ese objetivo”.

 

Maracaibo, sábado 23 de noviembre del año 2024 

jueves, 21 de noviembre de 2024

Un 22 de noviembre…


Recuerdo desde niño, la canción entonada por Tito Guizar en una película varias veces vista, en el cine Landia de BellaVista; una que comenzaba diciendo “voy a cantarles un corrido muy mentado”. Esta vez no se los canto, pero se los cuento, y este -para mí- es el del muy mentado día, el 22 de noviembre, cuando hablaré de las menciones que sobre el mismo he hecho, en este Blog lapesteloca desde sus inicios.

 

El Blog “lapesteloca”, lo comencé a usar en el año 2007 y lo llevo formalmente desde el año 2013.  En este Blog, repito, es donde, desde el año 2019 he procurado -escribir a diario- es decir: aquí escribo todos los días, unas tres cuartillas, y son suficientes. Esto ha conformado miles de páginas donde cualquiera puede hallar (y el “buscador” del Blog es excelente para hacerlo) un poco de todo: lo que en ocasiones he denominado -“lo que sea punto com”- y guarda relatos breves muy variados, sobre literatura, historia, sobre el cine, la biología, medicina, geografía, el arte, la mitología, aventuras, personales o imaginarias, pero tratando de escribir a diario como un ejercicio, sin apremios ni obligaciones.


Me ha antojado hoy, en mirar los 22 de noviembre previos y es curioso pues entre 2007 y 2017 no hay nada por mi escrito en esta fecha. La revisión me lleva al año 2018 donde comienzo escribiendo un artículo sobre la novela “Matar a un ruiseñor”, para no escribir nada el 22 de noviembre del 2019, pero en 2020, 2021 y en 2022 escribiría en la fecha señalada, sobre Santa Cecilia, la patrona de los músicos. Esto me lleva a relatarles algo que se relaciona con mi interés por la escritura, y casi yo diría que escribir representa un “oficio” si por ello se me recompensara económicamente, pero no es así… Bien aquí está “el cuento”.


 

En La Entropía Tropical, la primera novela que escribí a comienzos de la década de los 80 de pasado siglo XX, -la cual no sería publicada sino hasta 2016-, relataba como en un viaje a Washington el año 1977 iba a asistir a un Congreso de la Asociación Norteamericana de Patólogos y Bacteriólogos. Volaba para presentar un trabajo sobre un investigación en pulmones de acures con el microscopio electrónico, trabajo que había venido haciendo como médico-residente en el Departamento de Patología de la Universidad de Wisconsin. En “La Entropía” relato como todo aquello me parecía algo irreal, y al ir volando sobre Washington, recordaría a mi madre y “la fecha”: el 22 de noviembre…

 

“Desde el aire, volando sobre Washington Distrito Capital, el Capitolio y el Obelisco me parecen manchas blancas y pienso en Arlinton, buscaba el cementerio, ¿donde estará la tumba de Kennedy?, y volteo, pero no la diviso, pasan las nubes y pienso... Fue un veintidós de noviembre en Dallas, lo liquidaron, es la fecha de mi cumpleaños, curiosa coincidencia, Santa Cecilia patrona de los músicos, eso decía mi madre, los cerezos deben estar floreciendo, pero tan solo se ven grises los tejados de las casas…Termina el frío de marzo y comienza el mes de los tontos, April showers bring me flowers... La primavera llega a Washington antes que a las onduladas planicies de Wisconsin. Soy un médico residente del Departamento de Patología de la Universidad de Wisconsin y vuelo hasta la capital con pasajes y viáticos pagados por los gringos… Por eso tal vez, me preguntaba a mí mismo... ¿Estarán tratando de conquistarme para que me quede a trabajar con ellos? Debo tomar con seriedad sus proposiciones, son como para pensarlas. Tan solo soy un médico-residente y me han enviado para que presente los resultados de mis trabajos experimentales ante una pléyade de expertos, estoy seguro de que en la audiencia estarán los mejores patólogos de Norteamérica... Ya me lo habían dicho... Desde el aire reflexiono…  Me han pedido que me quede en Wisconsin y no regrese a mi país, ellos creen que aceptaré, pero yo sé que no lo haré, no puedo, siento que me debo a mi gente...

 

Es comprobable en el tiempo, como el recuerdo de mi madre, y de Santa Cecilia, y tal vez de las situaciones históricas de aquella fecha, de mi gusto por la música y mi pasión por la escritura, me acompañan desde hace muchos años y son muchos cuando en este 2024 estoy a Dios gracias arribando a mi cumpleaños 85… Pero para no dejar el relato inconcluso, en los dos últimos años escribí sobre otras cosas en la fecha señalada, para el año 2022 publicaría un artículo titulado: “De novelas y de cine” y en 2023 una curiosa historia que se inscribió como: “Para hablar maracuchamente de los griegos”.

 

Estamos arribando así a otro año de este siglo XXI, tan desafortunado para nuestro país, Venezuela, y con un futuro cercano cada vez más turbio donde abundan las guerras, loe genocidios y las catástrofes naturales en el mundo parecieran augurar pocas esperanzas ante la deshumanización mecanizada de los pobladores del planeta Tierra. Para no aparecer con un aura tan pesimista, prefiero recordar la máxima de que: “La esperanza en lo último que se pierde”.  

 

En Maracaibo, el 22 de noviembre del año 2024

De Pedro Páramo

            Después de leer un breve reportaje de la Revista Literaria “La Noche de las Letras, quisiera             complementar su lectura con algunas breves palabras alrededor de la relectura de la novela         “Pedro Páramo” del escritor y guionista mexicano Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno     (Juan     Rulfo).

Juan Rulfo nació en Sayula, Jalisco, México, en mayo de 1917 a finales de una revolución en la que moriría más de un millón de personas. Cuando Juan tenía seis años, su padre Juan Nepomuceno Pérez Rulfo, fue muerto a balazos en medio de la plaza del pueblo. Al parecer Juan Rulfo heredó la tristeza de su madre María Vizcaíno Arias, quien solía contarle a su hijo historias de otras tierras mejores y desconocidas, del mar y de los muertos que deambulaban buscando sosiego; así, fue como el muchacho creció escuchando esos relatos que transformaría en frases dolorosas.


Rulfo afirmaría que “de los seis a los doce años sólo vi muertos en mi casa. Asesinaron a mi padre, a los hermanos de mi padre, a mis abuelos: era una casa enlutada”. Juan creció como un niño, desconsolado que se refugió en los libros. Juan Rulfo fue un narrador que parecía estar escondido detrás de las letras. Pedro Páramo” se publicó en 1955, dos años después de los relatos de “El llano en llamas”. En el arranque de la novela, Juan Preciado promete a su madre en el lecho de muerte ir en busca de su padre, Pedro Páramo, un pequeño cacique pueblerino a quien no conoce. “El olvido en que nos tuvo cóbraselo caro” le diría ella, y Juan partió hacia Comala, un pueblo mítico que es el verdadero protagonista de estas páginas.

Allí, en Comala, será envuelto en una tierra vieja que está sobre las brasas de la tierra, “en la mera boca del infierno”, se encontrará con las voces de la memoria de personajes de ensueño, que irán tejiendo una historia de deseos y pasado, de muertos y visiones irreales, que abarca desde mediados del XIX a las revueltas cristeras de comienzos del XX. Anclada en terreno firme, la novela se dispara en múltiples direcciones rompiendo el tiempo, confundiendo realidad y alucinación, fundiendo violencia y lirismo con sus conversaciones entrecortadas. Entre espectros, la desolación de Comala hace realidad ese “valle de lágrimas” que compone la geografía universal del dolor, llena de ecos, violencia y aire envenenado.


Netflix ha adaptado la novela de Rulfo "Pedro Páramo" al cine y muchos albergaron dudas de que los cineastas se apegaran a la obra de Rulfo. Yo en particular, al ver la película quede sorprendido con esta adaptación de Pedro Páramo que para algunos ha parecido una joya ya que denota un enorme esfuerzo por apegarse a la obra literaria, no solo en los diálogos, sino por la particular e increíble atención al detalle en algunas de las escenas.


El mundo y el submundo de la novela de Juan Rulfo, con sus voces de aquí y del más allá, están en una dimensión donde todo es uno solo, donde se juntas las fronteras. Ese universo literario poblado de murmullos y trasiegos de la vida salidos del corazón, está habitado de silencio, resentimiento, orfandad sentimental y existencial, dolor ante la ausencia, despecho y desencuentro de distintos amores.

Al mostrar en imágenes cómo se resquebrajan ilusiones, buenos propósitos y el alma de las personas hasta desmoronarlas, para una recreación visible de Comala, el territorio ficticio donde transcurre la historia, hay momentos convincentes, pero hay tantos otros elementos que intentando sobresalir se eclipsan, se solapan las imágenes con la voz narradora, la atmósfera y la música… No es fácil de trasladar todo esto al mundo audiovisual.

La película de Netflix, es llevada al cine por el reconocido director de fotografía mexicano Rodrigo Prieto, con guion del español Mateo Gil y en los papeles principales Manuel García-Rulfo (Pedro Páramo), Tenoch Huerta (Juan Preciado), Ilse Salas y Mayra Batalla. La ópera prima de Rodrigo Prieto es muy fiel a la novela de Juan Rulfo, y sin perder los anacronismos, por momentos se enreda en una trama con demasiados desvíos


La adaptación del clásico de la literatura mexicana ‘Pedro Páramo’ en la plataforma de Netflix llevada al cine por Rodrigo Prieto, ha dividido a la crítica internacional, al ser señalada por algunos como poco arriesgada mientras otros medios como The New York Times, El País, The Guardian, y La nación de Argentina, ven en el filme la posibilidad de que quienes no han leído la novela se interesen en la historia relatada y se acerquen a ella.


Jorge Prieto como mexicano, decidió debutar en la dirección de cine, con el aval de ser un prestigioso director de fotografía de películas donde ha mostrado su talento para diferentes registros como Amores perros, Babel, Brokeback Mountain, Los lobos de Wall Street, Argo, Barbie o Los asesinos de la Luna. La fotografía pasará a ser, por consiguiente, una de las grandes cualidades de este Pedro Páramo.


Estará planteado el dilema de siempre: fidelidad al libro, versión libre o traición al texto original para extraer su esencia y adaptarla al lenguaje audiovisual y serle fiel de esa manera. El tempo inicial de la adaptación precisamente por su lentitud para no entrar en la dinámica del vértigo es favorable y en la segunda parte, el contexto político y social de la época y la cultura de creencias populares ayudan a entender mejor la situación.


El mundo y el submundo de la novela de Juan Rulfo, con sus voces de aquí y del más allá, están en una dimensión donde todo es uno solo, se juntas las fronteras y ese universo literario poblado de murmullos y trasiegos de la vida salidos del corazón, está habitado de silencio, resentimiento, orfandad sentimental y existencial, dolor ante la ausencia, despecho y desencuentro de distintos amores. Todo esto no es fácil de trasladar al mundo audiovisual.

Con algunos extractos de la crítica internacional trataremos de completar el rompecabezas de la puesta en escena de ‘Pedro Páramo, de Jorge Prieto.

1-“La película de Rodrigo Prieto sólo se puede apreciar si uno sabe que cuando vaya al cine, en lugar de sentarse a ver una historia, se va a sentar a recibir un bombardeo de murmullos. (…) ¡Es un machetazo que va directo al alma! Lo más increíble es que al final uno acaba liberado, como pasando a otra dimensión, como los personajes de este monumento fílmico que, por cierto, son muchísimos, todos interpretados con una maestría excepcional”. Alvaro Cueva: Milenio (México).

2-Prieto y Gil conforman un interesante tándem para una versión sorprendente en su escritura, mucho más atenta a la forma original de la obra que las dos anteriores adaptaciones. Con ese material, Prieto ilustra la compleja estructura de tiempo suspendido y voces mecidas por el viento de la novela, pero, por desgracia, ese cuidado se queda en la mera traducción, sin proponer un lugar propio, lo que acaba desbaratando la posibilidad de una lectura audiovisual de más calado. Solo siendo profundamente personal el director habría podido arrojar luz sobre una obra tan universal”. Elsa Fernández-Santos: El País (España).

3- “La multiplicidad abruma gradualmente a esta versión. No pasamos suficiente tiempo con el capataz de Páramo, Fulgor (Hector Kotsifakis), la mendiga convertida en proxeneta Dorotea (Giovanna Zacarías) ni con ningún otro personaje como para comprender por completo lo que representan en este fresco de degradación espiritual. Y un Manuel García-Rulfo con poco poder, parece ser inadecuado para el papel del agujero negro que está en el centro; captura la triste ausencia de Páramo, pero no su lado autocrático y desenfrenado. Curiosamente, dada la perspicacia visual de Prieto, la película también es un poco insulsa visualmente, salvo por un prólogo llamativo que comienza con la cámara hundiéndose en las entrañas de la tierra. Pero la historia tiene suficiente poder residual para ofrecer una noche oscura del alma mexicana”. Phil Hoad:The Guardian (Inglaterra).  

4- Las preguntas existenciales que atraviesan la obra de Rulfo son las que quizás nunca pueden responder Prieto y su guionista Mateo Gil. La escrupulosa adaptación, fiel incluso a los parlamentos y evocadora de la compleja relación de tiempos, pierde algo de la magia y la grandeza de su coterráneo. Paula Vázquez Prieto  La Nación (Argentina).

5- “Resulta curioso, entonces, que la nueva adaptación de Netflix, dirigida por el director de fotografía Rodrigo Prieto, sea una obra más bien ortodoxa. Si bien este texto rico y metafísico podría haber cobrado vida en una abstracción onírica, Prieto y su guionista, Mateo Gil, se conforman en cambio con un western de prestigio en tierra firme: serio, atractivo y poco inspirador. (…)  Una imagen puede valer más que mil palabras, pero con más de dos horas de duración, esta adaptación visual de la única novela de Rulfo divaga sin mucho que decir”. Natalia Winkelman: The New York Times (Estados Unidos),

En Maracaibo, el jueves 21 de noviembre del año 2024

 

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Claude Monet

 


Claude Monet nació el 14 de noviembre de 1840 en París. Su padre Claude Adolphe Monet era propietario de un negocio que comerciaba especias provenientes de las colonias ultramarinas francesas. Fue bautizado el 20 de mayo de 1841 como Oscar-Claude​ Monet.

 

Para 1845 su familia se mudó al puerto de El Havre, en la desembocadura del Sena. La familia de Monet pasaba los inviernos en la casa del esposo de la media hermana de su padre, Marie-Jeanne Lecadre en El Havre y los veranos en la casa de campo de los Lecadre, en el balneario de Sainte-Adresse. Posteriormente se mudaron nuevamente por razones del trabajo del padre Claude Adolphe Monet. Entre 1851 y 1857 Claude Monet asistió a la escuela secundaria en El Havre, donde recibió clases de dibujo de Jacques-François Ochard; Claude, dibujaba caricaturas de sus profesores y estudiantes que eran expuestas al público por el único comerciante de marcos para cuadros de El Havre. A la edad de 15 años Monet era ya conocido como caricaturista en toda la ciudad y recibía encargos por los que cobraba hasta 20 francos.

 

Después de la muerte de su madre el 28 de enero de 1857, su tía, que era pintora aficionada y conocía al pintor Armand Gautier, se encargó del joven Claude Monet. Tras la muerte de Jacques Lecadre, el padre de Claude tomó las riendas del negocio y la familia se mudó a la casa que fuera del difunto donde Claude Monet pintaría los primeros paisajes y tomaría la decisión de convertirse en pintor.

 

Cuando Monet viajó a París para visitar la exposición del Salón de París tomó contacto con los artistas Constant Troyon y Armand Gautier, y trabajó en el atelier del pintor Charles Monginot, que era amigo de Boudin. Inicialmente Monet obtuvo apoyo financiero de su padre. Además tenía a su disposición 2000 francos que había ganado con sus caricaturas y que eran manejados por su tía. A partir del año 1860 se redujo el apoyo financiero de su padre, pues Monet se oponía a matricularse en la École des Beaux-Arts a la que su padre quería que asistiera. Monet se matriculó en cambio en la escuela privada de pintura Academia Suiza, donde se dedicó al estudio de figuras y visitó exposiciones en la colonia de artistas de Barbizon. Los pintores de la Escuela de Barbizon rechazaban el estilo, difundido en la época, de paisajes idealizados y preferían en su lugar paisajes con un nuevo estilo de realismo pictórico, donde eran más importantes las impresiones de la luz. Monet también pasaba el tiempo en el Brasserie des Martyrs, un punto de encuentro para varios pintores y escritores modernos.

 

En abril de 1861 Claude Monet recibió el llamamiento para el servicio militar obligatorio, que duraba siete años. Se le presentó la oportunidad de evitar el servicio militar mediante el pago de 2500 francos, pero carecía de los fondos necesarios. Su familia solo le ofreció hacer el pago si abandonaba la pintura y tomaba las riendas del negocio en El Havre. Monet se decidió por la pintura y fue destinado a la caballería en Argelia. Enfermó de fiebre tifoidea, y pudo regresar en el verano de 1862 a El Havre, donde conoció al neerlandés Johan Barthold Jongkind, junto a quien hizo estudios de paisajes al aire libre.

 

En noviembre de 1862 fue librado de los últimos seis años del servicio militar mediante un pago de 3000 francos hecho por su tía. ​ Su educación pictórica fue puesta a cargo de Auguste Toulmouche, un pintor de género parisino, que estaba casado con la prima de su tía Marie-Jeanne Lecadre. Monet  acudiría al atelier de Charles Gleyre, en el que estaban inscritos Pierre-Auguste RenoirAlfred Sisley y Frédéric Bazille, y durante la Pascua de 1863 Monet viajó junto con Bazille a Chailly, en las cercanías de Barbizon, donde pintaron paisajes y repitieron el viaje al año siguiente. Continuó sus estudios en el atelier de Gleyre hasta que cerró en julio de 1864. Ese verano Monet y Bazille viajaron a la costa del Canal de la Mancha en Normandía, para pintar seguidos más tarde por Boudin y Jongkin, La familia de Monet lo amenazó con terminar el apoyo financiero que le daba y por primera vez pidió dinero prestado a Bazille.

 

El 8 de agosto de 1867 nació el primer hijo de Monet, Jean. Como no quería dejar desamparados a su querida y a su hijo, regresó a París. Ese año fue rechazada la pintura Mujeres en el jardín por el Salón, y para apoyar económicamente a su amigo, Bazille compró esta obra a plazos y lo tomó nuevamente en su atelier. Claude Monet de quien sus primeras obras, hasta 1860, fueron de estilo realista, será a partir del final de la década de 1860 cuando comenzó a pintar obras impresionistas, lo cual posiblemente empeoró su situación económica pero a la vez afianzaría su decisión de continuar en ese camino de manera que en la década de 1870 él, también con Pierre-Auguste Renoir y Edgar Degas, formó parte de las exposiciones impresionistas.

 

Su obra Impresión, sol naciente fue parte del Salón des Refusés de 1874 daría origen al término de impresionismo. A mediados de la década de 1890 Monet desarrolló el concepto de las “series” donde un motivo es pintado repetidas veces con distinta iluminación y comenzó a trabajar en el jardín de su casa con sus estanques de nenúfares que luego utilizó como motivo para sus pinturas.

 

La situación financiera de Monet continuó siendo difícil En 1870 el jurado rechazó nuevamente un cuadro preparado para el Salón. El 26 de junio de ese año se casó con Camille Doncieux. Por su selección de temas y estilo de pintura, Monet se distanciaba cada vez más del Salón de París y por lo tanto del éxito económico. Con el comienzo de la guerra franco-prusiana en julio de 1870, Monet abandona Francia y se muda a Londres para evitar ser reclutado. Sus amigos Bazille y Manet participaron en la guerra y el 28 de noviembre de 1870 Bazille murió en el frente de batalla. En Londres, Monet conoció las obras del paisajista William Turner, en cuyas pinturas los contornos se difuminan en la luz. El 17 de julio de 1871 muere el padre de Claude y recibe una pequeña herencia. Al terminar la guerra, en el otoño de 1871, Monet regresa a Francia.


La situación económica de Monet mejoró gracias a que el mercado de obras impresionistas se reanima a partir del principio de la década de 1880. Monet alquiló una casa en Giverny donde creó su famoso jardín. Se mudó ahí junto a sus dos hijos y Alice Hoschedé y los suyos. En diciembre de 1883, se fue con Renoir a la costa mediterránea. Ambos recorren la ruta de Marsella a Génova y luego visitan a Cezanne en L'Estaque. En 1886, Paul Durand-Ruel abrió las puertas del mercado estadounidense a Monet estableciendo vínculos con la American Art Association. El reconocimiento oficial que obtiene al otro lado del Atlántico ayuda a desarrollar el mercado del arte impresionista en Francia en la década de 1890.En 1886 hace otro viaje a los Países Bajos. En el otoño de 1886 Monet pinta en Bretaña, donde conoce a su futuro biógrafo, Gustave Geffroy. De enero hasta abril de 1888 pinta en la Costa Azul y en el verano viaja nuevamente a Londres. Luego de su regreso a Francia, rechazó la cruz de la Legión de Honor.

 

En 1897 construyó en Giverny un segundo atelier ya que necesitaba más espacio para su trabajo. Al mismo tiempo fueron expuestos veinte cuadros suyos en la Bienal de Venecia. Durante el verano se casó su hijo Jean con su hermanastra, Blanche Hoschedé. Los años 1896 y 1897 van a ser mucho más tranquilos para Monet. Se dedicó más a sus jardines de Giverny: por un lado, continuando su desarrollo y, por otro lado, comenzando a utilizarlos como motivo de sus pinturas. En enero de 1899, poco antes de morir, Alfred Sisley lo convocó a su casa de Moret-sur-Loing y le encomendó a sus hijos. El 1 de mayo de 1899, Claude Monet organizó una venta por la Galerie Georges Petit para beneficio de los hijos de Sisley, que fue un gran éxito.

 

En el año 1908 se evidenciaron los primeros indicios de la enfermedad de los ojos de Monet. Entre septiembre y diciembre de ese año estuvo junto con su esposa en Venecia, donde pintó y estudió en las iglesias y museos de la ciudad las obras de los artistas Tiziano, y Paolo Veronese. El 19 de mayo de 1911 murió su segunda esposa, Alice. Al año siguiente su visión empeoró y se le diagnosticaron cataratas en ambos ojos.

 

Al terminar la Primera Guerra Mundial con el armisticio del 11 de noviembre de 1918, Monet le donó al Estado francés ocho de sus pinturas de la serie de los nenúfares. En 1921, deprimido por su creciente ceguera, consideró solicitar el retorno de las pinturas. En sus últimos años Monet destruyó por cuenta propia varias de sus pinturas, ya que no quería que obras sin terminar, bocetos y borradores entraran al mercado de arte, como en efecto sucedió después de su muerte. El 5 de diciembre de 1926, murió en Giverny. 


Maracaibo miércoles 20 de noviembre del año 2024