domingo, 28 de junio de 2020

Libros más famosos de EUA, por estado…


Libros más famosos de EUA, por estado…

En los días que estamos viviendo en este año 2020, el de la pandemia, cuando el mundo pareciera en ocasiones estar enloqueciendo y las fuerzas del mal conspiran con diversos propósitos hasta destruir estatuas y quemar o arrasar todo cuanto nos hable del pasado que grupúsculos quieren adecuar a sus conveniencias; no está de más recordar una parcela del pensamiento, la literatura, en cuya lectura y análisis habrán de refugiarse siempre quienes aspiran la paz y el progreso de la humanidad.
Como señala el título, he aquí un listado de libros, y de sus autores, los más leídos en los diversos estados de la Unión Norteamericana.
1-ALABAMA: "To Kill A Mockingbird" by Harper Lee; 2-ALASKA: "Into the Wild" by Jon Krakauer; 3-ARIZONA: "The Bean Trees" by Barbara Kingsolver; 4-ARKANSAS: "A Painted House" by John Grisham; 5-CALIFORNIA: "East of Eden" by John Steinbeck; 6-COLORADO: "The Shining" by Stephen King; 7-CONNECTICUT: "Revolutionary Road" by Richard Yates; 8-DELAWARE: "The Saint of Lost Things" by Christopher Castellani; 9-FLORIDA: "To Have and Have Not" by Ernest Hemingway;  10-GEORGIA: "Gone with the Wind" by Margaret Mitchell. 11-HAWAII: "Hawaii" by James Michener; 12-IDAHO: "Housekeeping" by Marilynne Robinson; 13-ILLINOIS: "The Jungle" by Upton Sinclair;  14-INDIANA: "The Magnificent Ambersons" byBooth Tarkington; 15-IOWA: "A Thousand Acres" by Jane Smiley; 16-KANSAS: "The Wonderful Wizard of Oz" by L. Frank Baum; 17-KENTUCKY: "Uncle Tom's Cabin" by Harriet Beecher Stowe; 18-LOUISIANA: "Interview with the Vampire" by Anne Rice; 19-MAINE:"Carrie" by Stephen King;  20-MARYLAND: "Dinner at the Homesick Restaurant" by Anne Tyler.  21-MASSACHUSETTS: "Walden" by Henry David Thoreau; 22-MICHIGAN: "The Virgin Suicides" by Jeffrey Eugenides; 23-MINNESOTA: "Main Street" by Sinclair Lewis; 24-MISSISSIPPI: "The Sound and the Fury" by William Faulkner; 25-MISSOURI: "The Adventures of Tom Sawyer" by Mark Twain; 26-MONTANA: "A River Runs Through It" by Norman Maclean; 27-NEBRASKA: "My Ántonia" by Willa Cather;  28-NEVADA: "Fear and Loathing in Las Vegas" by Hunter S. Thompson;  29-NEW HAMPSHIRE: "The Hotel New Hampshire" by John Irving; 30-NEW JERSEY: "Drown" by Junot Díaz. 31-NEW MEXICO: "Red Sky at Morning" by Richard Bradford; 32-NEW YORK: "The Great Gatsby" by F. Scott Fitzgerald; 33-NORTH CAROLINA: "A Walk to Remember" by Nicholas Sparks; 34-NORTH DAKOTA: "The Round House" by Louise Erdrich; 35-OHIO: "The Broom of the System" by David Foster Wallace; 36-OKLAHOMA: "Paradise" by Toni Morrison; 37-PENNSYLVANIA: "The Lovely Bones" by Alice Sebold;  38-RHODE ISLAND: "My Sister's Keeper" by Jodi Picoult;  39-SOUTH CAROLINA: "The Secret Life of Bees" by Sue Monk Kidd; 40-SOUTH DAKOTA: "A Long Way FromHome"byTomBrokaw.   41-TENNESSEE: "The Client" by John Grisham; 42-TEXAS: "No Country for Old Men" by Cormac McCarthy; 43-UTAH: "The 19th Wife" by DavidEbershoff  44-VIRGINIA: "Bridge to Terabithia" by Katherine Patterson; 45-WASHINGTON: "Twilight" by Stephenie Meyer; 46-WASHINGTON DC: "The Lost Symbol" by Dan Brown;  47-WEST VIRGINIA: "Shiloh" by Phyllis Reynolds Naylor; 48-WISCONSIN: "Little House in the Big Woods" by Laura Ingalls Wilder;  49-WYOMING: "The Laramie Project" by Moises Kaufman.
Después de cuantificar en indagar por Internet entre nuestros colegas sobre sus lecturas preferidas entre las obras de autores, hemos redondeado esta lista de los libros más famosos en cada uno de los estados de los Estados Unidos de Norteamérica”. Publicado por : Melia Robinson, el 14 de abril del año 2016.
Este resumen fue ya publicado en este blog lapesteloca.blogspot.com, en Maracaibo el 7 de mayo del 2018.

Maracaibo, jueves 25 de junio, 2020

sábado, 27 de junio de 2020

Vacaciones en Los Andes ( 2 )


Vacaciones en Los Andes ( 2 )

El Tocuyo del terremoto, que mencionaba ayer, se conoce como como “el Tocuyo de Lara”. Una pequeña ciudad que había sido un enclave muy importante en los años de la Colonia, un sitio a detenerse dejando las ciudades andinas y acceder desde la carretera trasandina hacia el centro y las otras regiones de Venezuela. El Tocuyo era la ciudad donde habían nacido mis antepasados por vía materna, don Fernando Tamayo de Gómez de Lucerna y Juana Paula Escalona, padres de Lorenzo Tamayo Escalona mi bisabuelo casado con Amalia de La Madriz y Ribas, los padres de Lorenzo Fernando Tamayo de la Madriz (1858-1939) mi abuelo materno quien se casaría en San Cristóbal con María Cecilia Filomena Albina García Galavis mi abuela. Son cosas de la historia familiar que para aquellos días y hasta muchos años después, eran para mí, absolutamente desconocidas.
 
Más de treinta años atrás, tuve la suerte de conocer a una sobreviviente de aquel sismo. Conversando un día con amigos patólogos en el Colegio de Médicos del estado Lara en Barquisimeto, surgió el tema del terremoto de El Tocuyo. Estaba presente la madre de Dilcia, una muy joven y hermosa aspirante a patóloga, quien luego se graduaría y se casaría con quien estudiaba con ella, ambos anatomopatólogos egresados del curso de IAP-UCV en Caracas; la señora mamá de Dilcia nos que relataba su rescate, ahora era una prestigiosa abogado y juez de la República y sería ella, personalmente quien contó como la sacaron debajo de los escombros de su casa durante el sismo, ¡cuándo era una niña, de dos años de edad!

Regreso a la historia del temblor de tierra durante mis vacaciones andinas. Entre la emoción y el susto de sentir el prolongado sacudón telúrico, todos los vacacionistas en aquel hotel de La Puerta quienes estaban disfrutando del clima, parecieron de momento estar muy afectados. Para aquel entonces yo era un niño de diez años, y me tocaría compartir comentarios y temores con los huéspedes del hotel. Dormir esa noche afuera de la habitación, envueltos en frazadas pensando tener que salir corriendo al frío y al descampado. Para aquellos días, recuerdo que estaba leyendo “Los verdes años” de A. J. Cronin, el autor de “La ciudadela”,  libro sobre la medicina, el cual leería un par de años después donde Cronin relata la vida de un médico idealista luchando en una población de mineros de carbón. Mis lecturas de aquellos días, eran esa y David Copperfield de Dickens, Había leído otras menos clásicas, como Alegre de Hugo Wast, que para la época podrían no parecer adecuadas para un niño de diez años, pero las había leído, gracias a una sana costumbre inculcada tempranamente por mi mamá, quien era una buena lectora.

Debo destacar algo más, que desde aquella vacación andina pasó a convivir conmigo, y lo tengo al  alcance de mi subconsciente, allí, siempre muy presente. Curiosamente, es la música. En casa había muchos discos de música clásica, pero sucede que la música de la rockola del hotel me ofreció la oportunidad de escuchar cantar por primera vez a Daniel Santos y a Toña La Negra, y sonaba “Juancito Trucupei”, en la época de “La múcura” y de decenas de canciones y de registros musicales desde guarachas, porros y cumbias colombianas, donde también recuerdo que oí a Jorge Negrete entonando aquello de “voz de la guitarra mía al despertar la mañana”, e igualmente una buena cantidad de boleros románticos se quedarían incrustados en mí memoria.

Existió también, en aquella vacación, un accidente. La explosión de una caldera y un señor italiano, empleado del hotel, sufriría quemaduras de segundo grado y debió ser trasladado de emergencia al hospital de Valera. Una semana después me tocó acompañar a quienes desde el hotel fueron a visitar al señor quemado y pude verlo envuelto de vendajes, la piel escaldada, e inolvidablemente empapado con el amarillo del ácido fénico, en un hospital que recuerdo con un jardín interior el cual en mi mente se parece demasiado a la pintura del patio del manicomio de Vincent vanGogh... Estos recuerdos del hospital en Valera, ignoro cómo ni en cual medida, me permitieron comprender a tan temprana edad, la importancia de la vida y la posibilidad de la muerte, percibida en la angustia de aquel trabajador salvado gracias a haber sido atendido a tiempo y hospitalizado en la ciudad trujillana de Valera al pie de la vía trasandina. Quién sabe, si aquello sirvió para estimular de alguna manera mi interés por la medicina…

Podría ubicarlo como “the last but not least” lo cual vale para decir que por haberlo dejado de último no sería el episodio menos importante en esa vacación, cuando por primera vez me había enamorado. Era ella una niña pequeñita y morenita, a quien también le gustaba la lectura. Ella tendría tan solo ocho o nueve años, por lo que todo esto aunque casi que a mí mismo me suene a “cuento chino”, puedo volver a vernos ambos cabalgando, al paso o al trote, en el mismo caballo, hacia el río, al trapiche, o caminando de la mano por las calles del pueblo, un cariño envuelto en girones de neblina nacido en medio de una inocencia absoluta, en aquel año cuando aún creía que estaba destinado a ser misionero para salvar almas y llevarlas al empireum... Aquel amor sin haber sido nunca revelado tampoco fue jamás correspondido.
Con este final de película romántica, termino mis vivencias vacacionales andinas.

 Maracaibo sábado 27 de junio, 2020

jueves, 25 de junio de 2020

Traidores y asesinos


Traidores y asesinos
Hace ya casi un año que citaba las declaraciones de Mario Vargas Llosa en EL PAÍS de España, quien escribió el 3 de febrero del 2019… “Algún día se escribirá un gran libro sobre la heroica lucha del pueblo venezolano contra la dictadura de Chávez y Maduro, que recuerde los sufrimientos que ha padecido todos estos años sin cesar de resistir, pese a los torturados y a los asesinados, a la catástrofe económica -probablemente la más atroz que recuerde la historia moderna- que ha llevado a un país potencialmente muy rico a la hambruna colectiva y ha obligado a cerca de tres millones de ciudadanos a huir, a pie, a los países vecinos para no perecer por la falta de trabajo, de comida, de medicinas y de esperanza”…

En aquella oportunidad estando en Mississauga, Ontario, el 30 de junio del año 2019 en este mismo blog (https://bit.ly/2NGihBX), yo escribiría que si se regresa a las muy optimistas palabra de Mario Vargas Llosa, y nuevamente lo citaba… Algún día, no lejano, se escribirá una gran novela tolstoyana sobre la heroica lucha del pueblo venezolano contra la dictadura de Chávez y Maduro. Y el final será, por supuesto, un final feliz”…  La pregunta catilinaria me traía de vuelta a Cicerón, y todavía sigue siendo…  ¿Hasta cuándo?”
Ayer tan solo (24/07/2020), fue el aniversario de la batalla de Carabobo… ¿Dónde estábamos los venezolanos? Escondidos ahora en la necesidad de guarescernos contra el Covid19 pues no hay realmente nada que sobre la pandemia podamos hacer, sino protegernos con el aislamiento, mientras cada vez existen menos ciudadanos que continúen creyendo en nuestra variada fauna de políticos que insisten en cohabitar llevándonos, -ahora obligadamente bozaleados- a otro fraudulento procesos electorero (como todas las elecciones perpetradas en las “maquinitas-esmarmáticas” por un régimen que le entregó el país a Cuba y se sostiene por el narcotráfico). Hechos estos que de todos conocido, y sin embargo, todavía hay hombres
venezolanos y mujeres que se creen amparados al uniformarse como “robocps” y siguen torturando y asesinando a inermes ciudadanos… A la vista están los hechos, pero ni en Cuba ni en EUA, nadie sale a protestar en las calles…
Cabría preguntarse de que vientre nacieron quienes acatando órdenes de connotados traidores a su patria, son capaces de actuar de tan cruel manera… Esta pregunta abarca desde la obesa gobernadora de Lara, y la aberrada mente de quien también en Lara se burla de José Gregorio y aspira solicitar la canonización del engendro de Sabaneta, hasta quienes torturan en el Sebin, o los que lanzaron de un piso 10 a un joven diputado, o asesinaron a Oscar Pérez en la masacre de El Junquito. ¿Son venezolanos todos estos traidores esbirros? De ser verdad, posiblemente serán una demostración fehaciente de que veinte años de populismo cargado de odio, repetido machaconamente por “los medios” le ha funcionado a un régimen de criminales y traidores a su patria…
Que oiga quien tenga oídos y que vea, aunque sea en fotos, las imágenes de un  pueblo que de nuevo se pregunta, ¿hasta cuándo?
Maracaibo, jueves 25 de junio, 2020, en agravada pandemia…

Cine del recuerdo


Cine del recuerdo
“La Sorcière” (La bruja) fue una película que vi en el teatro Baralt, seguramente en una función de 5,30 pm, cuando estaba comenzando a estudiar medicina, lo que me obliga a pensar que tendría unos 17 años… Estas “cuentas” las estoy sacando para entender por cual razón siempre tuve presente la imagen de la jovencita Marina Vlady en blanco y negro, corriendo por un bosque... Más adelante ya en la década de los sesenta, también en el Baralt vería “El manantial de la doncella” de Ingmar Bergman y las imágenes de la rubia Birgitta Petterson se me confundieron con las de mi bruja Vlady y pasarían muchos, pero muchos años, hasta un momento en diciembre de 2015 cuando pude recordar y tras averiguar, separar a mis dos artistas “catiras”.  


En La Sorcière”, el argumento nos mostraba a Maurice Ronet, (Brulard) un ingeniero francés quien trabajando en Suecia en una maderera, conoce en el bosque a Marina Vlady (Ina) y se enamora de ella, pero las supersticiones de la gente de su aldea sobre la brujería y los celos hacia la jovencita transformarán un film de amor en una tragedia. A aquellas alturas de la vida el año 2015, yo me preguntaba por qué no supe nada más sobre la rubia actriz francesa cuyo verdadero nombre era Marina Catherine De Poliakoff-Baidarov, y cinéfilo al fin, no fue tan fácil para mí inexperto en “redes”, rastrear por internet su biografía, la cual, más allá de su origen ruso iba a depararme otras sorpresas…

Quise saber más de mi bruja franco-rusa, y sí, lo logré averiguar que Marina Catherine de Poliakoff-Baydaroff más conocida como Marina Vlady, la actriz francesa, había nacido el 10 de mayo de 1938. Marina era la menor de cuatro hermanas hijas de Vladímir Poliakóff un cantante ruso que emigró a Francia después de la revolución de 1917 y su madre era una bailarina rusa de ballet. Cuando Marina Vlady protagonizó la producción franco-sueca "La bruja"(“La Sorcière”) su fama mundial llevó a Robert Hossein (popular actor del cine francés y 11 años mayor que ella), a enamorarse de modo que en 1955 Marina de 17 y Robert Hossein de 28 se casaron. El matrimonio duró 4 años (1955-1959) y tuvieron dos hijos, Igor y Piotr. Marina protagonizó las películas producidas por su marido, y compartieron en 6 películas, fueron una pareja de actores muy respetada y muy unida. 


Al ver de nuevo a Robert Hossein (quien tenía 86 años en 2015) recordé como en 1955, realizó su debut en el cine con Les salauds vont en enfer. Hossein solía usar la música de su padre en sus películas: Pardonez nos offenses (1956); Toi le venin (1959); La nuit des espions (id.); Les scélérats (1960); El sabor de la violencia (1961); La mort d'un tueur (1963); Les yeux cernés y El vampiro de Dusseldorf en 1964); Tormenta en San Petersburgo (1967); Una cuerda, un colt (1969); Point de chute (1970). Trabajó en varias películas de Roger Vadim (Sait-on jamais?, 1957; La vice et la vertu , 1963; Barbarella 1968; Si Don Juan fuese mujer, 1973). En los años setenta, se dedicó sobre todo al teatro, donde se especializó en puestas en escena de gran espectáculo. Yo lo recordé en los inolvidables films de  la nouvelle vague admirados en el cine Venecia…

Regreso a Marina Vlady para decirles que luego estuvo casada (1963-1966) con un ex piloto francés Jean Claude Brouillet, y tuvo un tercer matrimonio con uno de los cantautores más importantes de la música contemporánea rusa Vladimir Vysotsky (1938-1980) y finalmente viviría desde 1980 con el oncólogo francés Léon Schwartzenberg hasta que él falleció el año 2003. 


Si en 2015 me satisfizo saber que “mi bruja”, entonces estaba viva y en aquellos días tenía  77 años y mostré una foto de Marina, mi hermosa sorciere. Hoy día en este cruel año 2020 de pandemia quiero mostrar un monumento erigido el 23 de agosto del año 2013 en Ekaterimburgo, Rusia, el cual fue denominado,  “Monumento musical al gran poeta ruso soviético, el cantante y el actor Vladimir Vysotsky y a la actriz francesa Marina Vlady” y decirles para cerrar este “cine del recuerdo”, que ambos actores Robert Hossein y Marina Vlady, viven y gozan de buena salud.

Maracaibo jueves 25 de junio, 2020