domingo, 27 de octubre de 2019

Harold Bloom


Harold Bloom

Harold Bloom (1930-2019) fue un crítico literario y escritor estadounidense nacido en Nueva York en 1930 en el seno de una familia judía. Bloom tuvo el yiddish como primera lengua (después vendría el inglés, un poderoso hebreo y otras tantas lenguas). Recibió su formación académica en las universidades de Cornell y de Yale. Tras doctorarse, desde 1955, enseñó en esta última institución, en la que fue Sterling Professor of Humanities. Desde 1988, estuvo ligado a la Universidad de Nueva York (NYU) como Berg Professor of English. Comenzando el siglo XXI, se revelaría como el más original, admirado y polémico especialista en Literatura de Norteamérica, defensor del retorno a los estudios literarios tradicionales frente a la modas pasajeras (Multiculturalismo, Neoconservadurismo, Nuevo Historicismo, Marxismo, Feminismo, Afrocentrismo, Deconstrucción, etc., nacidas dentro y fuera de Estados Unidos) que, en su opinión habían ido invadiendo las universidades norteamericanas desde finales de los años setenta en adelant.

Bloom, desde el enfoque de un intelectual judío abiertamente heterodoxo, escribiría una treintena de libros y varios cientos de artículos sobre diversos asuntos relativos a la Literatura y a la Religión. Bloom es el preclaro hijo de una larga tradición cultural que trata de aquella firme convicción de que todo bautismo cultural pasa por el conocimiento que se resume en el estudio de la Biblia, la Eneida de Virgilio, la Commedia dantesca, algún drama de Shakespeare y el Quijote cervantino como basamentos iniciales. Para ubicar su obra en el conjunto de la crítica literaria norteamericana, sólo cabe pensar en un caso similar, de verdadero culto por parte de sus seguidores: el de Northrop Frye. 

El pensamiento de Bloom, está marcado por su ruptura permanente con las modas en uso, y comienza a forjarse en su primer libro, Shelley's Mythmaking (1959), a los que siguieron otros tantos estudios sobre la poesía romántica inglesa, como The Visionary Company: A Reading of English Romantic Poetry (1961), Blake's Apocalypse: A Study in Poetic Argument (1963), Yeats (1970) y The Ringers in the Tower: Studies in Romantic Tradition (1971). En toda su obra, se puede percibir la discrepancia que Bloom mantenía con la ortodoxia académica vigente en los años de la Guerra Fría, cimentada sobre todo en el pensamiento de T. S. Eliot, cabeza visible del New Criticism norteamericano y de la Escuela de Chicago.

En la década siguiente, Bloom adoptó en sus libros enfoques mucho más amplios The Anxiety of Influence (1973), A Map of Misreading (1975), Kabbalah and Criticism (1976), Figures of Capable Imagination y Poetry and Repression: Revisionism from Blake to Stevens (1976); de este último surgió Wallace Stevens: The Poems of our Climate (1977). Bloom supo sacar partido de sus intuiciones sobre la poesía romántica, posromántica y victoriana para alcanzar épocas y culturas diversas; para lo que contó con sus sólidos conocimientos en retórica literaria y en psicocrítica. Bloom había entrado definitivamente en el ámbito de la Teoría Literaria, de carácter universal, sobrepasando los límites geográfico-culturales de su área de investigación primera, como era la Literatura Inglesa, y los cronológicos, que lo presentaban como un sólido estudioso del siglo XIX.

Por esos años, la Deconstrucción o el Deconstruccionismo particularmente en Yale, donde Bloom enseñaba, (aunque le molestaba el hecho de que lo encasillasen como uno de los abanderados de la Escuela de Yale), la de los principales deconstruccionistas como Geoffrey Hartman, J. Hillis Miller y Paul de Man. Ahora, Bloom traspasaba las barreras de la Teoría Literaria y en diversas formas de especulación filosófica, y le daba particular atención a problemas religiosos, entre el judaísmo y el gnosticismo. Son los años de Agon: Toward a Theory of Revisionism (1982), en que se forja el método, de este fino lector y muy juicioso crítico literario.

Su única incursión en la creación literaria fue su novela The Flight to Lucifer: A Gnostic Fantasy (1979); Bloom había ofrecido una magistral exégesis al traducir y glosar a David Rosenberg en The Book of J (1988) y, enseguida, al dar a la luz Ruin the Sacred Truths: Poetry and Belief from the Bible to the Present (1989), y ya entraba en la nueva pasión intelectual en su obra erudita, como veremos, llegados a los noventa, en The American Religion: The Emergence of the Post-Christian Nation (1992) y Omens of Millennium: The Gnosis of Angels, Dreams, and Resurrection (1996).

El gran best-seller de Bloom, es su archiconocido libro The Western Canon: The Books and School of the Ages (1994), donde arremete contra todas las corrientes académicas imperantes en las universidades norteamericanas, al valorar los textos literarios de acuerdo con sus respectivas ideologías. Como indica su título, Bloom cree que hay que volver a la lectura y el estudio de las obras maestras de siempre, al respeto del canon de escritores, guía esta de la que se han servido todas las generaciones, desde la Grecia del siglo V hasta nuestros días, a través de los cánones medievales, renacentistas y modernos. En su opinión, deben ser únicamente criterios estéticos y no de otra índole los que guíen a los críticos y, de paso, a los lectores.

En 2003 publicó un nuevo ensayo titulado Genius: A Mosaic of One Hundred Exemplary Creative Minds (Genios: un mosaico de cien mentes creativas y ejemplares, 2005), donde explica la relevancia de cien genios de la literatura, desde Shakespeare hasta Ellison. Tras Hamlet: Poem Unlimited (2003) y The Best Poems of the English Language: From Chaucer Through Frost (2004), en 2004 publicó Where Shall Wisdom Be Found? (¿Dónde se encuentra la sabiduría?, 2005), que trata de demostrar cómo en la literatura pueden encontrarse las respuestas a las más grandes preguntas, como la que da título al libro. Harold Bloom falleció recientemente, el 14 de octubre 2019 a los 89 años, en la ciudad de New Haven (Connecticut).
Maracaibo, domingo 27 de octubre 2019

sábado, 26 de octubre de 2019

De nuevo el Nobel de Handke

De nuevo el Nobel de Handke 

Buena parte de esta comunicación del blog, fue extraído a propósito de un trabajo de P.E. Rodríguez de fecha 10/10,2019 titulado “Handke y la estupidez intelectual”. Como ya señalábamos antes (https://bit.ly/33JNnyk) hay suficientes motivos para estar moralmente contrariados por el premio Nobel de literatura otorgado este año a Peter Handke. El laureado ha confesado ser fanático defensor de un régimen genocida que protagonizara una de las vergüenzas de la humanidad más grandes de las últimas décadas; el movimiento nacionalista liderado por Slobodan Milošević en el que también participaron activistas radicales, como Radovan Karadžić, autor del genocidio de Srebrenica, donde fueron asesinados más de 8.000 musulmanes. Peter Handke desde la cómoda distancia del fanatismo, ha descalificado el sufrimiento de un pueblo entero que padeció un genocidio plenamente verificado y sus opiniones enaltecen a tiranos por el solo hecho de ser afín ideológicamente a los ejecutores de aquella barbarie.

Cualquiera puede reconocer esto, pero ciertamente que quedarse en una mera condena individual parecería ingenuo, e ignorar esa ingenuidad, también es una forma de suscribir prácticas vergonzosas, algo que, lamentablemente a lo largo de la historia, han hecho muchos intelectuales y artistas que hoy ocupan serenos y resplandecientes incuestionables posiciones. “Quién calla, otorga” dice la máxima, y como ocurre en el caso de Handke, hay que reconocer que él es uno más, de muchos intelectuales con obras de valor literario incuestionable, quienes a lo largo del tiempo han hecho cosas parecidas o iguales. Así que este lamentable asunto del Nobel de literatura del 2019 no es sencillamente un episodio aislado; Handke representa, un problema latente que, podríamos calificar de grave repercusión.

Desde finales del siglo XIX, la sociedad ha considerado al intelectual, como un personaje que en la historia pude ejemplificarse en la persona del novelista Émile Zola, quien en el momento más rutilante de su carrera, publicó en el diario L’Aurore, una carta pública dirigida al presidente de la República, su famoso alegato, a favor de un joven capitán de origen judío, Alfred Dreyfus, injustamente condenado y sentenciado a cadena perpetua en la isla del diablo por un crimen que no cometió. Lo meritorio del alegato de Zola, fue su compromiso con la verdad, el cual independientemente de cualquier interés, le costó el exilio, antes del pleno reconocimiento de la inocencia del acusado. Zola actuó bajo su responsabilidad y simplemente utilizaría toda su capacidad de influencia para defender la justicia y la verdad ya que no tenía intereses asociados a las condiciones sociales, étnicas o militares del joven Dreyfus. 

En América Latina, la lista de escritores dispuestos a no emitir opiniones que pudieran señalar  cualquier desmán de la dictadura castrista en Cuba es interminable. No querer decir nada sobre la Cuba de los Castro u otro de los diferentes gobiernos que ejecutan y torturan, que encarcelan y/o asesinan a sus presos políticos, como lo hicieron los regímenes militares de la Argentina, o el del chileno Augusto Pinochet, como continúan haciéndolo otros como el del Daniel Ortega, o el actual régimen venezolano, es una mansa costumbre que se refrenda en listas firmadas por intelectuales y escritores. En nuestro país, en su momento quienes apoyaron el autoritarismo del teniente coronel Chávez Frías firmaron gustosos sus listas. Son del conocimiento público, y el listado es demasiado largo pues en su momento estuvo apoyado por figuras influyentes (tal vez daban “cachet”) como el lingüista Noam Chomsky o el filósofo Gianni Vattimo… El premio Nobel de Handke, ha servido para recordar al “de la Paz” de Santos y refrendar el hecho de que los escritores y los intelectuales en general, pueden llegar a ser inmensamente estúpidos y sumamente dañinos en sus opiniones públicas, e inmensamente irresponsables y banales, por fanáticos, o por estar usualmente centrados en sus minúsculas, mezquinas y potencialmente dañinas apetencias.

El escritor esloveno Miha Mazzin, publicó un artículo en The Guardian, firmado por Sian Cain, y titulado: “A troubling choice’: authors criticise Peter Handke’s controversial Nobel win”, donde cuenta como algunos artistas vendieron sus almas por ideologías y otros por odio, o por dinero y poder, pero Handke, dice él que lo hizo por ingenuidad hacia el régimen de Milošević... El escritor señala que nunca olvidará como con su joven familia soportaba el frío invierno cuando Yugoslavia se estaba desmoronando y ellos pasaban todo el día haciendo cola para el aceite de la calefacción y por las noches, casi congelado, se leyó el ensayo de Handke sobre Yugoslavia donde decía envidiarlos: “…mientras los occidentales, habían caído en el consumismo, los yugoslavos, haciendo colas luchaban por que eran menos materialistas y más espiritualizados”. Incluso en ese momento, dice el autor “lo encontré cruel y totalmente absorto en su ingenuidad”. Así funciona el fanatismo… Allí es donde quizá debería centrarse nuestra preocupación y nuestra lucha: en la imprescindible necesidad de entender que, no por el hecho de ser un escritor o un intelectual, la gente dedicada a las letras o a las ideas puede estar libre de hacer daño y de ser exageradamente estúpida.

Maracaibo, sábado 25 de octubre, 2019

viernes, 25 de octubre de 2019

Tres versiones


Tres Versiones

1) La verdadera historia vivida 51 años atrás, publicada hace 16 años por quien subscribe:
“-Bueno, ¿qué te voy a decir? ¿Cómo te lo explico? Puedo tratar de hablarte sobre unos siete años de experiencia trabajando como médico especialista en mi tierra, en mi ciudad natal, en la tierra amada por el sol, ¡en la ciudad de fuego! Si, así será, y te digo que, esos siete años fueron para mí una gran enseñanza. Siete ardientes y largos años de lucha, de brega frente al lago de las palmeras y de los poetas, siete años de largar el forro bajo un sol que ablanda cascajos, siete años tratando de llevar adelante el utópico proyecto que tenía en mi cabeza, seguro de que había de ser posible el hacer investigación científica en mi país, en mi ciudad... Te repito que fueron siete años de estar metido en una aventura plagada de tropezones y de retruques contra paredes, piedras, tuneros y cardonales. Siete años ante funcionarios, frente a burócratas, muchos de ellos mis amigos y uno hablando solo, diciendo jaibas como un loco, de frente, al lado, muy junto a, ¡mis colegas del alma! Aquello fue todo un poema, volver y repetir cosas en el idealista intento de convencerlos de que valía la pena luchar por la investigación, de pedirles que no me dejasen solo en la propuesta. Se volvió toda la historia una prosa lacrimosa. Cera y pabilo. Se volvió cenefa...” (Texto extraído de la novela “La Entropía Tropical”(Ediluz, Maracaibo, 2003).

2) La verdadera historia descrita de mi puño y letra en los primeros días del exilio:
Martes 5 de agosto del año 1975:- Primer día de actividades en el hospital Vargas. Mañana me reuniré con el carpintero. El viernes será la reunión crucial con los neurólogos y los neurocirujanos. Bruni Celli paseando a un gringo visitante. Rosa Borges se fue de vacaciones. La doctora Eugenia Gallegos también está de vacaciones. Valdemar Balza trabaja con Ernesto Palacios y eventualmente estaría interesado en las hipófisis de Darío Urdaneta. Darío y su esposa, vinieron en el mismo avión que yo a Caracas. Por una coincidencia, allí venía también Víctor López García y fue ayer solamente (lunes) que me reuní con él para plantearle mi renuncia definitiva al cargo del Hospital General de Sur. Creo que todavía no puedo reponerme bien de esto, y aunque me hago cuenta de que me importa un pito, no lo creo. De aquello nada. Pensando en el teléfono, pero firme. Haydée y mami con los hijos (menos Francisco) regresan mañana de Santa Marta. Almorcé con Manuel Emilio Labrador. Creo que no debí contarle mis peripecias en el Hospital General de Sur. Soy definitivamente un “big mouth”; a lo hecho, pecho, pero debo acostumbrarme a olvidarme de lo pasado. Sobre todo de lo que pudo ser y no fue. El tiempo se encargará de borrar toda huella del pasado, de esos… ¡Ocho años en Maracaibo! Estoy realmente eufórico por comenzar pero viviendo una depresión exógena. Llegué al hotel Metropol. Caminé cuatro horas por no estar solo en el hotel. Vi dos películas, no me ayudaron mucho. Me comí dos arepas y una CocaCola, me agarró un aguacero torrencial que acabó con mi paltó y me caló hasta los huesos. Si no me enfermo con la baja de defensas!...Quería tomarme una cerveza y no lo hice. Enrique Murcia está en Bogotá. Mañana iré a ver la casa… 6 de agosto (miércoles): Ayer me dio Héctor Vegas un dato que puede resultar de interés. El citotecnólogo jefe de la Sección de Citología del Oncológico es compadre de Totoño Estevez, uña y mugre pues, y es viejo y no es muy bueno, pero con veinte años a cuestas es inamovible. Será el Oncológico o el Vargas para instalar la Escuela de Citología (?), no lo sé. Otro dato de ayer. Jaime Boet, el coordinador de Neurología es compulsivo, obsesivo y con tendencias paranoides. Tengo que enfrentarlo metiéndole el caballo de cara. El viernes es la cosa. El final del día, es agotador. En la mañana, caminando al hospital, un cuarto de hora... Desayuné con un ponqué y un marrón. Carpintero y planes del laboratorio. Me cito con Imelda Campos para mañana.. OctavioLepage presidente encargado está de visita en el hospital Vargas y me saludó dos veces (ni me conoce, claro está). Me encuentro con Jorge Urdaneta quien me da “la visa” como maracucho expatriado. Un costal de grillos, pero al fin y al cabo un maracucho jodedor. Una secretaria muy bonita del hospital se suicidó lanzándose de un octavo piso; muerte pasional. Hay un médico envuelto. BlasBruniCelli no apareció... Me voy con Kiko en autobús a la casa de Rossina, me prestó el carro de Enrique Murcia y pasamos por la casa. Cruda, sin cerámica, planta baja oscura, ventanas sin vidrios, etc, etc. (Volando al Banco. 1500,00 Bs). Luego al IVIC. Fernando Merino, muy cooperador, nos presta el tanque y la base del ultramicrotomo. María Elena está de vacaciones. José Esparza me convence para mi debut en Caracas, bajo el auspicio de la Sociedad Venezolana de Anatomía Patológica y la Sociedad Venezolana de Microbiología. Hablaré de “Las acantamoebas” el 29 en el Centro Médico (jueves). Planeamos el futuro de los ratones recién nacidos y el efecto teratogénico del virus de la EEV. Límite, en septiembre. Encargo en la Médica París el “Brain Tumors” del AFIP y en el Tropical Room hago mi segunda comida en forma en dos días (dos trozos d lomito a la parrilla). Me siento más flaco. Dejo el carro. Voy al cine Llamo a la casa. ¿HP? Compro un shampú, me baño y a dormir…Antes debo planear la reunión del viernes, si no me vence el sueño…  (Texto copiado de un viejo cuaderno, hallado hace un par de días en octubre 2019).

3) La  ( supuesta ) opinión adversa de quien se quedó en su tierra.
“¿El exilio de Jorge? ¡Cómo te parece! ¡Cualquiera se lo come! ¡Ohhjs! Fijate, poneme atención porque yo tengo una teoría sobre su huida de la República autónoma... A mí no me van a venir con el cuento ese de que pobrecito, que se lo llevaron pal puente y le dijeron te me vais pal mismísmo, y entonces él, dizque no tuvo más remedio y se fue... ¡Ve! De canto en la carretera te creo esa jaiba! ¡Me vais a hacer llorar! ¡Es ridículo pensar que alguien se va a tragar esa historia! ¡Que molleja! Ni tu abogado te la cree. Yo si tengo una teoría para explicar el sartal de bolserías que vos te habéis puesto a escribir, que dejame decirte de paso, ni son sinceras, ni son verdaderas... ¡Ah bueno! Ya sé que esta es una novela jaibeada o una jaiba novelada, o novelera, no sé, pero así y todo, con el permiso que tengáis para meter las cañas que queráis, me parece que se te fue la mano y no puedo aceptarte algunas de las mentiras que inventáis, ¡que mondenga e Roñoquero sois! Fijate bien, entre líneas vos describís una historia de dolor y sufrimiento, pero también lo tuyo es una vaina de jodencia. No me digáis que hay derecho para que tu Jorgito mantenga tirándoselas de queso duro sin poder llegar ni a cuajaita! ¡Ni que fuera un profeta, para aparecer como quien se la mantuvo durante siete años predicando en el desierto! No me jodáis vos... El aparece como el Mesías, y esta, su tierra, ahora es un desierto. ¿Cómo te parece? Sus desventuras, ahora son un drama tropical y pamás, ¡entrópicas de bola! Ahora parece que todo lo que vivió y antes era tan suyo, ya no sirve paun carrizo, y como si desde que se fue de su tierra palcipote viejo, lo que dejó atrás se transformó en un peladero. Ni que tuviera un parche e caraña en el ombligo. El que lo oiga pensará que paonde fue, ¡se encontró la pepa er queso! ¡De bola que no es así!, es que no puede ser... Ahora se pone a decir que aquí no hacemos esto, que si nunca hacemos bien lo otro, como si él se las supiera todas... ¡Ohhjs! Ultimadamente chico, no me gusta, no me convence, ni su tono, ni su discurso. Con ese vaso e cartón no me va a cortar la cara. ¡A mí no! Creo que el carajito que mostráis en esta historia es un gran carajo que anda renegando de su tierra y de su gente, que no recuerda que el que le pega su familia se arruina, que no sabe lo que dice, y si alguno de aquí, de nosotros, permite que este tipo se ponga a decir sus bolserías, está muy mal hecho. No puede ser. ¿Me entendéis? Como él fracasó aquí, ahora quiere venir a pagar el pato con todos nosotros, ahora viene y nos llama entrópicos, los culpables, ¡no joda!, que el sol nos derrite la mollera, que si el cerebro se nos tropicaliza, y pamás vaina, viene y te habla de motilones, de guajiros, de unas vainas que son así como para que el que las lea piense que andamos por aquí de guayuco, y cincuentamil bolsicleras y marisqueras más, que son una muestra de que en el fondo lo que busca es un ataque contra el Zulia, una vaina que tiene de reconcomio contra su propia gente... No me comprendían, dice él. El medio era entrópico de bola, repite. ¿Pero cuál medio chico? ¡Será el medio elacalle! ¡Vos sois el que tenéis que adaptarte! ¡Ni que fueras moneita e oro! Sino, es que estáis de mollejón. Esmollejaito e bola andáis. Te pasaste unos años en tu tierra y no sé... Seguramente pensabas que andabas en Nebraska, de vaina si no salías de abrigo palaPlaza Baralt. Creo que esos cuentos sobre Jorge y su tierra son en su mayoría inaceptables. Por lo menos, cualquiera que sea de aquí y les ponga cuidado se da cuenta... Bueno, sino, yo no me voy a dar mala vida por eso, no te preocupéis. Será un hablador más, eso es todo”... (Texto mínimamente modificado y extraído de “La Entropía Tropical”(Ediluz, Maracaibo, 2003).
¿Comentarios? … ¡Cest la vie!

En Maracaibo un viernes 25 de octubre del año 2019

miércoles, 23 de octubre de 2019

¿Regionalismo literario?




¿Regionalismo literario?

El 8 de abril de 2015, dije algo en el blog (https://bit.ly/2o9xXo0) sobre “Bandido” una novela de José Quintero Weir, y aplaudía el uso que hacía del lenguaje coloquial de nuestra región zuliana, tema este sobre sobre el cual ya algo había dicho en junio del 2014 en el discurso de clausura de la Semana Zuliana de la Narrativa. Señalaba entonces, como para nosotros, palabras muy simples pueden ser percibidas por otros compatriotas cual compleja jerigonza y habrá quien en cualquier otra ciudad de nuestro país le cueste comprender, o es probable que no entiendan que es un guineo, ni un lampazo y menos un “recao de olla”. La idea era, que debemos preservar nuestro lenguaje, y darle apoyo a la creación literaria autóctona si queremos contribuir a la preservación de nuestro patrimonio cultural. Apostando a proteger nuestra identidad, sugería que nos acostumbrásemos cada vez más usar nuestro lenguaje escrito sin temores, atreviéndonos a poder escribir lo que escuchamos en nuestro alrededor. Arriesgarnos a poner en letras el hablar de la calle, el léxico de los hombres y las mujeres de nuestra región. Esta forma de hacer literatura, les decía que eventualmente debe dar sus frutos y conformará un verbo literario nuestro, vernáculo, zuliano… 

Ferdinand de Saussure (1875-1913) fue un lingüista suizo, cuyas ideas sirvieron para el inicio y posterior desarrollo del estudio de la lingüística moderna en el siglo XX, y por ello se le considera como el padre de la "lingüística estructural". Como lingüistas se les conoce a los estudiosos del lenguaje; ellos se especializan en el tema  examinándolo como una ciencia. Quisiera mencionar aquí a Iraset Páez Urdaneta (1952-1999), maracaibero tempranamente desaparecido quien haría importantes contribuciones al estudio del lenguaje de nuestra región. Historia y geografía hispanoamericana del voseo fue su tesis Doctoral en la Universidad de Berkely, California en 1981. Sus trabajos son destacados en el capítulo final del libro de Inscursiones de lingüística zuliana. (2000- UCCA Ed, Maracaibo), de Francisco Javier Pérez quien afirma que nuestros jóvenes tienen severas deficiencias en sus habilidades comunicacionales, “ellos no saben hablar, ni redactar o aplicar conceptos gramaticales ni literarios”. Por otra parte, se indica que el lingüista debe particularmente saber oír, tener lo que denominan “oído lingüístico”, y es de esta manera como el lingüista “se prepara para poder oír lo inaudible, para saber escuchar el silencio del lenguaje”.

Francisco Javier Pérez plantea en su libro diversas teorías sobre las diferencias entre el “Regionalismo lingüístico” y el “Regionalismo literario”. Si bien es cierto que saber hablar y saber escribir son las metas más conocidas, saber callar y escuchar tiene una finalidad igualmente valedera para el lingüista, hasta llegar a percibir el sentido que puede ofrecer la elocuencia del silencio. El lingüista que entiende el significado de callar, considera que lo importante no debe ser la palabra sino la comunicación.

Iraset Páez Urdantea escribió una introducción en el libro “Crónicas del Saladillo” (1985) de Rutilio Ortega González que tituló “Maracaibo Urias Erótica Annihilata” donde comenta que “el maracucho solo percibe los extremos pues la perpedicular absoluta de la luz solar anula todas las desviaciones de las sombras”. Señala cómo en su obra, “el autor trata de reconstruir la maravilla babilónica de una ciudad que creció desde el fondo de la desesperanza”…”La estrategia lingüística se fundamenta de manera ostensible en el obsesivo poder de las hipérboles que alternan con metáforas adecuadamente ridículas”. En su Tesis Doctoral, Iraset Páez Urdaneta se refiere al voseo zuliano (Estado Zulia y parte del Estado Trujillo-en las ciudades de Valera y Trujillo-); al voseo andino (Estados Táchira, Mérida, Trujillo y al sur de Lara) y acertadamente destaca como en un país “tuteante”, el Táchira es “ustedeante”. Aunque es conocida la ausencia de dialectos en el país, él propone siete subregiones de lo que denominará, el Sistema Dialectual Venezolano.

Regresando al uso del lenguaje zuliano en nuestra literatura, podemos referirnos como precedentes en la literatura zuliana, las novelas de Blas Perozo Naveda (“Maracaibo City”(1983), “Tierra de cascabeles” y “Mala lengua”(reeditadas en 2001), a la novela de Víctor Fuenmayor “Que tengo yo contigo”(1988) donde destaca por el lenguaje coloquial; también “Turbio Fontanero” de Alexis Fernández Quintero (reeditada en 2009), “El canto de alcaraván” de Rafael Araujo Otero (1998) y hasta en “La Peste Loca” de quien suscribe Jorge García Tamayo (1998), una novela de la que Jesús Ángel Parra ha dicho que el protagonista de la misma es, el lenguaje. Como lo mencionara al inicio, regreso para anexar otra novela, rica en nuestro léxico. “Bandido” de José Quintero Weir publicada originalmente en México y reditada en Maracaibo en 2014, de donde extraje esta retahíla:
 ...encalamoco,Boca  floja,Se atapuza,Se margülle,Se batuquea,El jagüey del fondo,Arriba del copito,Está pringando,Cuando pringa así,Ve que molleja,Me despavilo,Vos lo que estáis es loco,Yo me le arreguindé,Jalando las cabulleras,Mamarúo,Vai vení,Bértiale,Vos si bateáis choreto,Te salió cachituerta,Nos margüllimos,Un sol cachúo,El guachimán,y Las chiritas…

Maracaibo jueves 24 de octubre, 2019