viernes, 27 de octubre de 2017

Sobre la ilegítima destitución del gobernador del Zulia


Sobre la ilegítima destitución del gobernador del Zulia

Por José Ignacio Hernández G.  26 de octubre, 2017
Como era de esperarse, el Consejo Legislativo del estado Zulia declaró la “falta absoluta” del Gobernador electo, Juan Pablo Guanipa, ante su decisión de no juramentarse ante la ilegítima asamblea nacional constituyente. Esta decisión puede ser calificada como un golpe de Estado en contra del Gobernador electo, pues desconoce la voluntad del pueblo del estado Zulia que, pese a los fraudes cometidos el 15 de octubre, se expresó para elegir gobernador a Juan Pablo Guanipa.

1.- Repasando los hechos fundamentales   Como ya he explicado aquí, tanto la Ley de Elección y Remoción de Gobernadores como las Constituciones de los estados definen con claridad que el Gobernador electo debe prestar juramento ante el consejo legislativo, o sea, ante los representantes estadales del pueblo. Si no pudiera prestar juramento ante tal consejo lo hará ante el Juez.  Sin embargo, la ilegítima constituyente, invocando poderes “supra-constitucionales”, decidió “modificar” ese sistema, exigiendo que los nuevos gobernadores se juramentasen ante ella. Tal decisión es arbitraria, al menos, por dos razones.  La primera, porque tal asamblea es un órgano ilegítimo que no puede ejercer ninguna competencia para tomar juramento a los gobernadores electos. Segundo, pues la juramentación de los gobernadores está regulada en leyes vigentes, que la “ANC” no puede modificar.

2.- Los cuatro gobernadores de oposición “juramentados” ante la “ANC”; A pesar de lo anterior, cuatro gobernadores electos por partidos de oposición decidieron “juramentarse” ante la asamblea nacional constituyente. Tal decisión ha querido presentarse como un hecho político sin relevancia jurídica. Parcialmente es así. Lo que esos cuatro gobernadores hicieron ante la “ANC” no fue juramentarse, pues solo puede ser considerada como juramentación aquella que se realiza cumpliendo las formalidades previstas en la ley. Por lo tanto, lo hecho por esos gobernadores fue simplemente un acto político.Sin embargo, al proceder de esa manera, los gobernadores violaron la ley, al juramentarse por mecanismos distintos a los previstos en el Derecho venezolano.Por otra parte, no se trató solo de una juramentación, pues de acuerdo con el acta firmada por los gobernadores, este acto se fundamentó en el “Decreto Constituyente” por el cual la “ANC” asumió los poderes “supra-constitucionales”, que he calificado de poderes dictatoriales, lo cual implica un reconocimiento de tales poderes, pese a que estos resultan claramente contrarios a la Constitución de 1999.Y ello es paradójico, pues tales “poderes” eliminan toda autonomía de los estados y, de hecho, suprimen las competencias de los Gobernadores, que solo podrán actuar si así lo tolera o permite la “ANC”.

3.- La decisión del Gobernador electo del estado Zulia y la ilegítima decisión de declarar el abandono del cargo.  En contraposición a esta conducta, el Gobernador electo del estado Zulia insistió en cumplir con las leyes vigentes, advirtiendo que solo se juramentaría ante el consejo legislativo del estado Zulia, el cual se negó a tomar el jumento, al insistir que primero debía prestar juramento ante la “ANC”.          Como el gobernador del estado Zulia no se “juramentó” ante la fraudulenta constituyente, el Consejo Legislativo de ese estado declaró su falta absoluta, señalando que todos los poderes en Venezuela quedaban sometidos a la “ANC”. Para ello, el Consejo Legislativo se fundamentó en el artículo 75 de la Constitución del estado Zulia. De acuerdo con ese artículo son faltas absolutas “1) La muerte; 2) La renuncia; 3) La interdicción civil; 4) La condena penal mediante sentencia definitivamente firme; 5) El abandono del cargo declarado por el Consejo Legislativo por el voto de las dos terceras (2/3) partes de sus integrantes; y 6) la revocatoria de su mandato por referendo”.  Ninguna de esas causas está presente. Así, el gobernador Guanipa no ha muerto, no ha renunciado, no ha sido inhabilitado civilmente, no ha sido condenado, ni tampoco su mandato ha sido revocado.  Tampoco hubo abandono del cargo, que es el supuesto en el que seguramente pretende basarse el Consejo Legislativo. No hubo abandono del cargo, pues el gobernador Guanipa no ha podido comenzar a ejercer el cargo de gobernador, y mal puede abandonarse un cargo que no se está ejerciendo. Pero tampoco hubo abandono pues el gobernador electo mayoritariamente por el pueblo zuliano manifestó públicamente su voluntad de cumplir la ley juramentándose ante el Consejo Legislativo, órgano que arbitrariamente se abstuvo de tomarle el juramento.        Es por ello que la decisión del Consejo Legislativo del estado Zulia puede ser calificada de golpe de Estado, pues pretende desconocer los resultados de la elección. Es por ello que, pese a lo decidido, el gobernador legítimo del estado Zulia es Juan Pablo Guanipa. Quien ocupe ese cargo a partir de hoy estará usurpando el ejercicio de un cargo público.

4.- La dictadura de la constituyente    El desconocimiento de la elección del Gobernador Guanipa, y la coacción bajo la cual se logró la “juramentación” de cuatro gobernadores de oposición, solo demuestra que la “ANC” es, en realidad, un gobierno de facto que ejerce poderes dictatoriales con vocación totalitaria. Esto es, poderes que no derivan de la democracia constitucional y que pretenden controlar a todos los poderes del Estado y a la sociedad civil.         Asimismo, este episodio corrobora que más allá de la deplorable conducta del Consejo Nacional Electoral, la “ANC” se encargará de desconocer la voluntad expresada en cualquier tipo de elección, al insistir que todo funcionario electo sea “juramentado” ante ella.    Esto puede llevar a considerar que, en términos pragmáticos, es razonable cumplir con la “juramentación” ante la ANC, a los fines de preservar el cargo de elección popular obtenido, particularmente tomando en cuenta el anuncio de elecciones municipales para diciembre.

Esta solución es, a todas luces, jurídicamente errada. De ninguna manera puede plantearse la disyuntiva entre juramentarse o no juramentarse ante la “ANC”, pues esa asamblea, insisto, es un órgano ilegítimo que no puede ejercer competencia alguna. Pero desde un punto de vista práctico, nada se gana con esa juramentación, pues incluso cumpliendo con ese fraudulento trámite, la “ANC” impedirá el ejercicio autónomo del cargo de elección popular.   En efecto, el acta suscrita por los cuatro Gobernadores de oposición que se “juramentaron” ante la “ANC”, demuestra que, en realidad, esas personas solo ocupan nominalmente el cargo de Gobernador. Podrán usar las oficinas de la Gobernación y usar los emblemas oficiales de la Gobernación. Podrán incluso asistir a actos protocolares. Pero más allá de esto, solo ejercerán un cargo vacío: todas las competencias que la Constitución asigna a las gobernaciones fueron abolidas, de facto, por la “ANC”, lo que convierte a los gobernadores en meros agentes de la ilegítima constituyente. Y en el preciso instante en que esos gobernadores decidan oponerse a la “ANC”, serán ilegítimamente removidos por ésta. No es de extrañar, paradójicamente, que esa destitución se base en el incumplimiento del “juramento” rendido.    Tal es el mismo destino que espera a los alcaldes, concejales y diputados de los consejos legislativos que sean elegidos en diciembre. Si no se juramentan, serán removidos. Y si se juramentan, mantendrán solo la titularidad de cargos sin competencias efectivas.

Artículo de PRODAVINCI, tomado de Blog de :José Ignacio Hernández G. ( José Ignacio Hernández es abogado venezolano, Doctor en Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de la UCV y UCAB. Puedes seguirlo en Twitter en @ignandez
                                                                      Reproducido en lapesteloca.blospot.com  
Maracaibo a los 26 días del mes de octubre del año 2017


sábado, 21 de octubre de 2017

Marie François Xavier Bichat



Marie François Xavier Bichat

En el Hôtel Dieu, el hospital más antiguo de la ciudad de París, Pierre Joseph Desault (1738 –1795) pasaba visita a algunos de sus enfermos privados, mientras Marie François Xavier Bichat preparaba la parte histórica de las lecciones de su maestro. El médico francés Pierre Joseph Desault quien había creado la mejor escuela de Anatomía y Cirugía de su tiempo, había fundado la primera clínica quirúrgica y fue considerado uno de los cirujanos más renombrados de su tiempo. Desault, disecaba cadáveres… Muerto éste en 1795, cuando Bichat tenía 24 años, sería él quien se encargaría de publicar su obra dispersa, y en 1897 abrió en la calle "du Foin" su primer curso de anatomía en el que tenían cabida una serie de novedades: disecciones acompañadas de vivisecciones, demostraciones operatorias, complementos fisiológicos y noticias sobre los resultados de sus trabajos de investigación.

Marie François Xavier Bichat (1771-1802) fue sustituyendo su vocación de cirujano por la de anatomista y reduciendo también sus horas dedicadas al ejercicio clínico. Comenzó a publicar sus primeros trabajos cuyos títulos fueron desde ese momento muy expresivos: Disetation sur les membranes et sur leurs rapports généraux d'organisation, Traité des membranes en général et des diverses membranes en particulier (1800), Recherches physiologiques sur la vie et la mort... En 1800, Bichat ya era médico del Hôtel Dieu y estaba redactando el texto de la Anatomie générale appliquée à la physiologie et à la médecine (1801) Trabajaba sin descanso llevando a cabo un gran número de disecciones, autopsias anatomopatológicas, experimentos de laboratorio, discusiones en la Société d'Êmulation, así como impartiendo lecciones teóricas. Se dice que en un solo invierno llegó a diseccionar seiscientos cadáveres. 

Los tejidos eran para Bichat unidades morfológicas y fisiológicas. Para Bichat los órganos serían combinaciones de tejidos elementales distintos que, al combinarse sus actividades vitales, darían como resultado su función propia. En el esquema lainiano de las tres mentalidades (anatomoclínica, fisiopatológica y etiológica) en las que descansaba la estructura de la patología y la clínica contemporáneas, el programa anatomoclínico formulado por Bichat en 1801, afirmó que la medicina alcanzaría rigurosidad científica cuando se estableciera una relación cierta entre la observación clínica de los enfermos y las lesiones anatómicas que la autopsia descubre después de la muerte. Si con anterioridad la lesión se subordinó al síntoma, incluso en la obra de Morgagni, a partir de ahora con Bichat las cosas serán al revés.

Por estas razones es que Marie François Xavier Bichat un médico francés que trabajó en París y murió  antes de cumplir 31 años de edad, dio un paso muy importante en la evolución de la patología. Bichat, el alumno y protegido del gran cirujano Desault, fue en  1800 nombrado médico del Hôtel-Dieu y se sabe que trabajaba  día y noche en las salas clínicas, en el laboratorio y en la sala de autopsias, se dice que su  único descanso era cambiar de un tipo de trabajo a  otro. En 1800 apareció su  Traité des Membranes, en  el que siguiendo una idea de Pinel, Bichat describe los 21 tejidos o membranas de los que se componen los órganos; entre ellos distinguió el nervioso, conectivo, el vascular, muscular, óseo, cartilaginoso, mucoso, seroso, sinovial, glandular, etc. El tejido representa la unidad biológica con el mismo valor que Virchow asignará más tarde a la célula: unidad biológica de lo normal y patológico. Y tanto mayor mérito el de Bichat, pues creó el concepto de tejido. Los métodos que empleó Bichat en sus investigaciones fueron la disección, el tratamiento con diversas substancias químicas y condiciones físicas. No se ayudó del microscopio. La explicación de esto hay que buscarla en su concepción filosófica. En ningún momento Bichat utilizó el microscopio, del que desconfiaba profundamente. Su obra contrasta con la de Morgagni, quien vivió más de  90 años y después de haber trabajado durante más de 50 años dejó sólidamente establecida la patología en correlaciones entre síntomas clínicos y órganos lesionados;  en cambio, Bichat sólo trabajó activamente ocho años  (dos después de su nombramiento en el Hôtel-Dieu y sin  haber sido designado oficialmente como docente en la  Facultad de Medicina), pero a su muerte había logrado  establecer el concepto de los tejidos como subunidades  de los órganos internos y desplazar de éstos el asiento de las enfermedades, identificándolo en los tejidos.

Sin duda, una de las mayores contribuciones al desarrollo de la medicina entre los siglos XVIII y XIX está plasmada en la labor de Marie François Xavier Bichat. Entre 1801 a 1802, con la salud muy quebrada, impartió un curso de anatomía patológica que tenía pensado publicar, pero que ya no pudo redactar (lo hizo más tarde Beclard). Un accidente sufrido en las escaleras del Hôtel Dieu aceleraron su dolencia, de la que ya no se recuperó. Fue privado para la vida y para la ciencia. 


En su vida de biólogo, anatomista y fisiólogo, Bichat muere a la edad de 30 años el 22 de julio de  1802.  Su muerte fue retratada en un cuadro de Louis Hersent, y en sus últimos momentos se ve flanqueado por sus alumnos Esparrón y Roux. «Xavier Bichat mourant». Corvisart (1755-1821) el médico de Napoleón Bonaparte le dijo al Gran Corso: ¨Bichat acaba de morir en un campo de batalla que cuenta con más de una víctima. Nadie, en tan poco tiempo, ha hecho tantas cosas ni tan bien¨. Bichat encontró la muerte muy joven, pero dejó un sello revolucionario en el sentido noble de la palabra. Entre las estructuras que llevan su nombre, existen,  la: "Cisura o hendidura cerebral de Bichat". El "Conducto de Bichat" o conducto aracnoideo. El "Ligamento de Bichat": fascículo inferior del estrato superficial de los ligamentos sacroilíacos posteriores. La "Membrana o túnica de Bichat": túnica íntima de los vasos, y en los carrillos “La bola adiposa de Bichat”.

Maracaibo 21  de octubre de 2017

viernes, 20 de octubre de 2017

Octavio, su mujer Livia y su hija Julia



Octavio, su mujer Livia y su hija Julia
Dedicado a mi amigo, el poeta Víctor Vielma,  experto en los intríngulis de la historia de Roma

El año 38 a.C, Marco Antonio, Octavio y Lépido firmaron el tratado de Tarentum, continuando así el Segundo Triunvirato que se extendería hasta el 33 a. C. En la fecha cuando se renovó el Triuvirato en Tarento, Octavio siguió por primera vez en su vida los dictados de su corazón y a pesar de las dificultades existentes, decidió contraer matrimonio con la que sería su tercera y definitiva esposa, la hermosa Livia Drusila. El mismo día que nació su hija Julia, Octavio, el futuro emperador Augusto, se divorció de su esposa Escribonia  alegando “que no podía soportar más su manera de molestarlo”, aunque la verdadera razón era que se había enamorado perdidamente de aquella joven patricia romana que era 5 años menor que él: Livia Drusila. Existía un inconveniente. Livia, no sólo estaba casada con su primo Tiberio Claudio Nerón con el que ya tenía un hijo (el futuro emperador Tiberio), sino que además estaba nuevamente embarazada. Sin importarle el escándalo que suponía llevar a cabo tal enlace, el virtuoso Octavio no escatimó esfuerzos para conquistar a Livia y llevar sus planes a buen término, pues la joven no sólo le permitiría un matrimonio por amor, sino también le proporcionaría una alianza con la gens Claudia, uno de los clanes más poderosos de Roma
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Tras el vacío de poder originado por el asesinato de Julio César, se había producido el Segundo Triunvirato entre Marco Antonio, César Octaviano y Marco Emilio Lépido. Marco Antonio expulsó a Casio y Bruto a Grcia y se hizo con el poder sin saber que César había nombrado a su sobrino Octaviano como sucesor. El sobrino-nieto de César se reunió con Marco Antonio en una isla cerca de  Bolonia y acordaron junto a Lépido, regresar a Roma y publicar una lista de 300 senadores y 2000 caballeros condenados a muerte. El primero de la lista fue Marco Tulio Cicerón. Los bienes de los proscritos fueron repartidos entre los ejecutores. El 23 de noviembre de 43 a. C., Con la Ley Ticia se procedió al reparto territorial: Sicilia, Cerdeña y África para Octavio. Galia Cisalpina para Marco Antonio y Galia Narbonense e Hispania a Lépido.  El ejército en Grecia, bajo las órdenes de Bruto y Casio, fue derrotado en la batalla de Filipos (42 a. C). Octavio se enfrentaba continuamente en Roma a disturbios y reclamos, mientras Marco Antonio vivía en Egipto con la reina Cleopatra. Octavio, intentó mantener buenas relaciones con él, y le entregó a su hermana Octavia  como esposa. En el año 36 a. C. Octavio le quitó las provincias africanas a Lépido y lo apartó de la vida política. Por su parte, Antonio repudió a Octavia para casarse con Cleopatra y en la batalla de Aeccio(31 a. C.), Marco Antonio y Cleopatra fueron derrotados y ambos terminarían suicidándose. De esta manera Octavio pasó a llamarse Augusto y se convirtió en el primer emperador romano.

Tiberio Claudio Nerón tras la derrota de Bruto y Casio se había unido a la causa de Marco Antonio y se encontraba en Perugia, cuando Octavio asedió la ciudad. Tras la victoria de éste, Tiberio Claudio huyó con su mujer e hijo (Livia y el pequeño Tiberio) lo que condenó a la familia a varios años de grandes privaciones. La suerte les cambió cuando la joven patricia decidió cruzar su vida con la de Octavio; éste prometió una amnistía al marido si se divorciaba de la muchacha y Tiberio Claudio accedió sin vacilar. Dado el avanzado estado de gestación de Livia, la pareja se tomó su tiempo antes de convertir el compromiso en matrimonio y la boda se celebró unos días después del nacimiento del pequeño Druso, quien al nacer fue enviado junto con su hermano Tiberio de 3 años a casa de su padre. Pasado el ardor de la juventud, Augusto y Livia se convirtieron en compañeros de vida, siendo su matrimonio uno de los más sólidos de la antigüedad. Livia llegó a ser la mejor consejera y colaboradora del emperador en las tareas de gobierno. Él le consultaba la mayoría de sus decisiones  y ella demostró ser mucho más que un rostro bonito, una mujer inteligente, juiciosa y una excelente administradora: la gran mujer que se esconde detrás de cada gran hombre. Cuando Livia enviudó, se retiró a una villa en las afueras de Roma y llevó con ella una copia de una imagen del difunto emperador para venerarlo hasta el final de sus días.

Julia era la única hija biológica de Augusto, nacida a finales del año 39 a.C. del breve matrimonio con su segunda esposa Escribonia, de la que se divorció el mismo día que nació la niña quien fue educada por su padre y su madrastra Livia, siguiendo las rígidas costumbres del patriciado romano. Julia recibió también una esmerada educación en retórica y griego y se convirtió en una mujer culta y refinada con amplios conocimientos en arte y literatura. Pero Julia sería utilizada siempre por su padre como pieza política. La joven se vio obligada a casarse tres veces por razones de Estado. Su primer matrimonio con su primo Marcelo (25 a.C.) prometía felicidad por ser  jóvenes, ricos y descendientes de un linaje patricio. Julia contaba sólo 14 años cuando se celebró el enlace, pero dos años después se produjo la muerte inesperada de su esposo. Pasado el luto, Augusto la casó con Marco Vipsanio Agripa, su mano derecha y el más grande general romano del momento. Julia debió sentirse desilusionada y confusa pues tras haber tenido un marido de ensueño se encontraba con otro 24 años mayor que ella y de dudosa estirpe. A pesar de ello, fruto de esta unión nacerían 5 hijos.

Durante su segundo matrimonio, Julia, sometida a los intereses de Roma, aprovechando las largas ausencias de su marido, se unió a un grupo de intelectuales que debatía sobre poesía y política y que también  celebraban fiestas… Como acto de rebeldía, Julia empezó a coleccionar amantes jóvenes, con los que conseguía sentirse mujer Al morir Agripa (12 a.C.), Julia contrajo nuevas nupcias con su hermanastro Tiberio el futuro emperador. Tras su tercer matrimonio la conducta de Julia comenzó a ser escandalosa y de dominio público. Al principio se mostró dócil e incluso acompañó embarazada, a su marido a sus campañas militares en Panonia y Germania, donde tuvo que dar a luz a un niño prematuro que murió casi de inmediato. Julia, con  gran conmoción volvió a Roma decidida a vivir su vida junto al único hombre de quien decía desde su infancia haber amado de verdad, Julo Antonio, (el último de los hijos habidos del matrimonio entre Marco Antonio y Fulvia). En el año 6 a.C., Tiberio, convertido en el segundo hombre más poderoso de Roma, se exilió voluntariamente a Rodas, para huir de la humillación a la que lo sometía su esposa

Durante el 30 aniversario de la batalla de Azio, Julo Antonio y Julia se unieron a una conjura que pretendía acabar con la vida de Augusto. Julia probablemente pretendía forzar su divorcio para poder contraer matrimonio con su amante. Cuando se descubrió la conjura en 2 a.C, Augusto había promulgado en 17 a.C. una ley que castigaba severamente la infidelidad conyugal, la Lex Iulia de adulteriis coeercendis, y no tuvo más remedio que aplicarla a su propia hija. Julia fue acusada de traición y adulterio por lo que salvó la vida, pero fue desterrada a la pequeña isla de Pandataria con la única compañía de Escribonia, su madre. Julia partió hacia el exilio. Augusto soportó mucho peor la deshonra de Julia que la muerte de sus seres queridos. Acostumbrado a imponer su voluntad se sintió humillado y ridiculizado además de llegar a la conclusión de que había fracasado como padre. Augusto comunicó a Tiberio el divorcio de su hija, pero ni le perdonó su abandono ni le permitió volver del exilio pues en el fondo lo culpaba de la degeneración de la conducta de Julia A pesar de todo, el pueblo romano sentía una gran simpatía por la joven, de carácter dulce y muy humano por lo que continuamente reclamaban a Augusto su perdón. Después de cinco años, Augusto cedió y la trasladó a la isla de Reghium a la vez que ordenó que se suavizaran un poco sus condiciones de vida. Aun así nunca volvió a pronunciar su nombre y dejó estipulado en su testamento que si le sobrevivía no la enterraran en su mausoleo. A los pocos meses de la muerte de Augusto, Julia falleció a la edad de 53 años, amargada por las noticias que les llegaban de Roma comunicándole una tras otras las desgracias acaecidas a sus hijos.
Maracaibo  20  de octubre de 2017