viernes, 19 de junio de 2015

Alonso de Ojeda



Alonso de Ojeda

(Cuenca, 1466 - Santo Domingo, 1515 o 1516) 
Navegante y conquistador español. Fue uno de los primeros conquistadores de América, así como el primer gran descubridor español, después de Colón.
Acompañó al almirante en su segundo viaje y participó activamente en el descubrimiento de oro y en las primeras acciones para dominar los indígenas de la isla Española. Posteriormente fue descubridor de la costa venezolana y colombiana, fundador de Santa Cruz, primer emplazamiento español en Suramérica y gobernador de Urabá, una de las primeras gobernaciones de Tierrafirme, de la que se desglosó la fundación de Santa María la Antigua del Darién.
Aunque nació en Cuenca, era oriundo de Hojeda, cerca de Oña, en la merindad de Bureba. Perteneció en una familia noble y fue paje y criado del duque de Medinaceli don Luis de la Cerda, en cuya casa conoció quizá a Cristóbal Colón, cuando éste vino a España. Participó en la toma de Granada, donde dejó constancia de sus dotes militares, de su destreza como espadachín y de su audacia.
Protegido por el obispo Juan Rodríguez de Fonseca, fue puesto al frente de una de las naves del segundo viaje de Colón en 1493. Al llegar a la isla de Guadalupe, Colón le confió la búsqueda del veedor Diego Márquez, que se había perdido al internarse con otros ocho compañeros. Una vez en la Española, Colón le mandó explorar la región de Cibao, en el interior (enero de 1494), donde Ojeda obtuvo las primeras muestras del oro de Indias, enviadas por Colón a los Reyes Católicos junto con un memorial donde ensalzaba la riqueza de las islas descubiertas.
Poco después se le dio otra misión importante como fue la de socorrer al capitán Margarit, que estaba sitiado en la fortaleza de Santo Tomás (erigida en Cibao) por las huestes del cacique Caonabó. Ojeda corrió en auxilio del capitán pero quedó sitiado a su vez, hasta que pudieron salvarle nuevos refuerzos venidos de la Isabela con Colón y su hermano Bartolomé.
Más tarde las tropas de Caonabó pusieron cerco a la Isabela y Ojeda decidió capturar al Cacique. Marchó a la provincia de Maguana, donde vivía, y durante la entrevista que mantuvieron, Ojeda le ofreció como regalo unos grilletes de latón. Cuando el Cacique se vio inmovilizado, le subió a su caballo, lo raptó y se lo llevó ante la mirada de Colón. Luego derrotó a otro hermano de Caonabó, por lo que se le premió con seis leguas de terreno en Maguana.
Ojeda estuvo en la Española hasta fines de 1498, momento en que se enemistó con Colón y regresó a España. Fue a la Corte y se entrevistó con el Obispo Fonseca, que le pidió comprobar lo descubierto por Colón en su tercer viaje. Se le autorizó así a realizar el primer viaje de descubrimiento tras los colombinos. Con patente del Obispo partió del puerto de Santa María hacia el 18 de mayo de 1499. Llevaba una sola carabela y le acompañaban el cosmógrafo Juan de la Cosa y Américo Vespucio, que hacía entonces su primer viaje al Nuevo Mundo.
Costeó África (donde se apoderó de una carabela de Huelva), pasó a Canarias y finalmente siguió la ruta del tercer viaje colombino para arribar a la costa suramericana por la Guayana venezolana. Desde aquí subió a la isla de Trinidad y península de Paria, donde había estado antes el Almirante. A partir de aquí realizó su verdadero descubrimiento; toda la costa de Venezuela hasta Maracaibo, donde los españoles hallaron unas viviendas lacustres que a Vespucio le recordaba a Venecia, y por ello bautizaron el lugar como Venecia Chica o Venezuela. Prosiguieron luego por la península de la Guajira (territorio actualmente colombiano), que los indios llamaban Chichibacoa o Coquibacoa, hasta cerca de un Cabo que les pareció desde lejos “vela de navío”. Era el cabo de la Vela, al que no arribaron ya que antes de alcanzarlo enderezaron rumbo hacia la isla Española y atracaron en puerto Yáquimo el 5 de septiembre de 1499.
Allí cargaron palo tintóreo y encontraron a Francisco Roldán, alcalde de Santo Domingo reconciliado con Colón después de su rebelión. El funcionario pidió el permiso para hacer descubrimientos y Ojeda se lo mostró. El resto del viaje carece de interés; cargaron esclavos en las Lucayas y arribaron a Cádiz a mediados de junio del año 1500. Los resultados de estos descubrimientos (toda la costa venezolana y parte de la atlántica oriental colombiana) se consignaron en el famoso mapa de Juan de la Cosa, elaborado el año 1500.
Revista de la Universidad del Zulia  ISSN LUZ-00000 versión on-line   RLUZ v.04 n.17
 Maracaibo mar. 1962
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Alonso de Ojeda pasó los últimos cinco años de su vida en Santo Domingo donde vivió triste y deprimido. Luego se retiró al Monasterio de San Francisco, en donde murió poco después en 1515. Su última voluntad fue que lo sepultaran bajo la puerta mayor del monasterio, para que su tumba fuese pisada por todos los que llegaban a entrar a la iglesia, como pena por los errores que cometió en su vida.
La tumba de De Ojeda desapareció del monasterio sin dejar rastro, debido a la guerra civil que sufrió la ciudad de Santo Domingo en 1965.
El escritor español Vicente Blasco Ibáñez en su novela El caballero de la Virgen (1929), relata la vida del conquistador.
El escritor español y canario Alberto Vázquez-Figueroa en su novela 'Centauros' (2007), relata la vida del conquistador.

domingo, 7 de junio de 2015

Un hiato de 25 años, en el mundo insólito de la salud en nuestro país




Al leer un artículo actual de Dr. Pérez Hernández sobre lo que le está sucediendo a la salud del país, ahora, a 16 años de iniciar el llamado “proceso revolucionario” y comparable con el horror de “La Peste” de Camus, me obligó a revisar un artículo que publiqué en El Nacional hace 25 años (1991), sobre el mismo tema. En el mismo ofrecía ideas para salir del “marasmo de la incertidumbre” en el que nos sumían las políticas de salud, combatiéndolas con un “control de calidad” en el ejercicio de la Medicina.  “Control de calidad visualizando nuestros propios defectos”. Leer los dos trabajos puede ser deprimente ante el espantoso deterioro de la salud pública y del país en general, pero puede valer como  campanada esperanzadora de alerta para quienes piensen que todavía pueda existir una luz al final del largo y sombrío túnel donde nos han metido los traidores a la patria creadores del mal llamado “socialismo del siglo XXI” 

ESTE INSÓLITO MUNO DE LA SALUD
por : Rolando Hernández Pérez
Publicado en “Piel Latinoamericana  372 , el 5 de junio del año  2015
Albert Camus en su libro La peste describe lo que sucedió en la ciudad de Orán en Argelia hace 75 años. Un día el Dr. Riex tropieza con una rata muerta al salir de su habitación y sorprendido se da cuenta de este hecho que no deja de ser extraño y curioso. La aparta con su zapato hacia un lado y cuando sale de su edificio le comenta al conserje lo que sucedía. En la tarde de ese mismo día, el doctor Riex, vio salir corriendo de la oscuridad a otra rata, que perdiendo el equilibrio cae muerta con el hocico ensangrentado. Otro nuevo hecho muy extraño para el doctor A su regreso habló nuevamente con el conserje y este le comentó sorprendido que algún bromista había puesto ratas muertas en la puerta del edificio y el doctor quedó extrañado nuevamente.
Traemos a colación este relato, con el propósito de expresar nuestra preocupante posición con respecto a las condiciones actuales de la salud en Venezuela:
¿Qué criterios, qué nociones, incluso, qué sentimientos se anteponen en la conciencia de algunos hombres aunque, en buena parte también, en ciertos grupos de la sociedad, para no reaccionar ante un inminente peligro amenazador. ¿Será que buena parte de los hombres y de los pueblos necesitan, en palabras de Homero, la presencia del mal para darse cuenta de su existencia?  Así como el portero del edificio, en La peste de Albert Camus, hace una lectura evasiva de la realidad, al no asociar la muerte de las ratas como expresión de una peste; cuántas veces necesitaremos la presencia de otras ratas “sociales” para, por lo menos, percibir las tragedia que en particular tiene lugar en la salud de un país . La confluencia de contradicciones en la salud –y en este país- cuya imagen es una crisis en evolución, cuyo término es el abismo en el enfermo, no ha sido suficientemente reveladora de un expansivo caos que, no solamente se expresa en el mundo político e institucional, sino en la expectativa de vida a la cual tiene derecho todo paciente. Hasta qué punto algunas ideologías pueden transgredir la elemental racionalidad a la que está convocado todo hombre en virtud de las razones más naturales, como lo son: la preservación de la especie, la sana convivencia, el bienestar individual, etc., y que además constituyen exigencias imperativas, no solamente del individuo, sino también del grupo al cual pertenece. ¿Hasta dónde puede llegar la inconsciencia social de un país? ¿Qué se puede pensar de las políticas públicas de un país en materia de salud, cuyas estadísticas se desconocen? ¿Qué proyecciones podrían hacerse a futuro sobre el servicio y la asistencia médica, en un escenario académico-científico desasistido por mandato ideológico del gobierno y convertido, a su vez, en política de Estado?
Si, La peste de Camus, en una sociedad apetecible de riquezas materiales como aquella de Orán, la ciudad argelina escenario de la novela, afectó a una sociedad ávida de logros capitalista, ¿acaso nuestra tal condición de país socialista nos ha inmunizado para fagocitar los efectos de esta peste en buena parte precipitada por este mismo sistema? ¿ Qué se puede vislumbrar en una década y en un país -en materia de seguridad social y específicamente en el campo de la salud- con una generación de relevo profesionalmente deficitaria y amordazada por sujeciones ideológicas?, mientras en el resto del mundo -con sus mínimas excepciones- se afanan en buscar las últimas consecuencias de la verdad científica.
Pero y a pesar de la gravedad de esta reflexión, aparentemente pesimista, también creemos en el aprendizaje que han dejado los vendavales en las etapas críticas de la historia. Basamos este optimismo en muchas razones: “lo único que permanece es el cambio”; estamos obligado a aprender de los errores; la capacidad creadora del hombre es un fundamento para la salvación de la especie humana. Pese a todos los accidentes sociales que estamos padeciendo, seguiremos contando con el mejor talento venezolano y la luz de las grandes voluntades de este país.
Rolando Hernández Pérez
Publicado en: PIEL LATINOAMERICANA  AÑO XI - EDICION 372 | Junio, 5 - 2015

CADA DEFECTO ES UN TESORO
Publicado en El Nacional el lunes 1 de abril del año 1991
“El error es un parte substancial en el ejercicio de la Medicina; sin embargo, lo que la gente espera de los médicos y de sus métodos científicos no es precisamente el error. Por el contrario, se mencionan la perfección, la precisión, la búsqueda de la infalibilidad y un desprendimiento tal que debería situar a los médicos muy lejos de la material vil.
La verdad es que los médicos, como seres humanos, debemos no-solo admitir los defectos y aceptar los errores, debemos entender que nuestra integridad profesional se basa en gran parte en la capacidad que desarrollemos para escudriñar las fallas, corregir las situaciones anímalas y estar dispuestos a aceptar las críticas cuando estas conducen a mejorar el ejercicio profesional. El no entenderlo así es no querer ser sinceros con nosotros mismos.
Para mejorar la capacidad de curar, los médicos estamos cada vez más obligados a conocer mejor las enfermedades y los enfermos. Existe un mecanismo idóneo para que el médico pueda examinar su juicio crítico, su pericia clínica y la efectividad de sus tratamientos; es ideal para la autoevaluación e indispensable para decirnos la verdad sobre la morbimortalidad en los hospitales del país, me estoy refiriendo a la sencilla práctica de la autopsia. La incertidumbre siempre provoca malestar y al asumir las dudas y los temores se produce una reacción de defensa, la cual podría representar uno de los motivos por los que el médico tiende a no darle mucha importancia a la práctica de la autopsia.
Cualquiera puede pensar que los métodos de la ciencia moderna, sobre todo  esos que llaman “procedimientos no invasivos”, son suficientes para mostrar los efectos de la enfermedades en los pacientes; no obstante sabemos que existen fallas en estos modernos sistemas de evaluación diagnóstica. Estudios realizados en los Estados Unidos durante los últimos treinta años, han demostrado que de un 20 a un 33% de los pacientes hospitalizados muestran errores en e diagnóstico cuando son autopsiados. Estas cifras entre nosotros son mucho más altas y lamentablemente no se ha examinado con seriedad.
Recientemente en Norteamérica se ha propiciado el mejoramiento a través de la evaluación de los sistemas en una teoría denominada “del Mejoramiento Continuo” basada en premisas como esta: “cada defecto es un tesoro”. Esta proposición copia las claves del “éxito competitivo” puesta en práctica por los japoneses con óptimos resultados y conocidas entre ellos como “haizen”, las cuales se apoyan en la búsqueda y la detección de las imperfecciones de los sistemas para poder lograr la oportunidad de mejorarlos. Estos planteamientos que intentan una optimización de los recursos, son aplicados en los países desarrollados y deben servirnos de ejemplo en nuestras depauperadas latitudes.
Los médicos venezolanos conocemos la desoladora realidad de la asistencia pública en nuestro país asediado por el hambre que afecta a la mayoría de los ciudadanos que sobreviven en el rigor de la pobreza crítica. Los médicos, para elevar los niveles de atención a los pacientes podríamos plantear una alternativa cruda pero muy realista. ¿Por qué no organizar y darle apoyo a los Servicios de Anatomía Patológica de los hospitales del país? ¿Por qué no convocar a estos especialistas para que nos revelen los diagnósticos reales de nuestras enfermedades? ¿No convendría acaso ofrecerle apoyo a un esfuerzo por lograr un eficiente control de calidad en el ejercicio de la Medicina? Esta proposición puede parecer aterradora. ¡Control de calidad visualizando nuestros propios defectos! Al hacerlo realidad, sin duda alguna vamos a conocer mejor nuestras graves deficiencias en el terreno de los diagnósticos, en las decisiones terapéuticas, en el plano epidemiológico, y entonces si podremos cotejas cifras con el Proyecto Venezuela, entonces dejaríamos de estar basando nuestras estadísticas en impresiones de última hora, plasmadas por quien sabe quién en el certificado de defunción de cualquiera de nuestros sufridos conciudadanos.
Entonces, seguramente nos deprimiremos, sí, ciertamente, pero si queremos controlar la calidad de nuestro trabajo como médicos y salir del marasmo de la incertidumbre, solo nos queda la vía de sincerarnos y atesorar nuestros defectos para poder corregirlos y avanzar para lograr así un mejoramiento continuo del ejercicio de la Medicina.”
Jorge García Tamayo.
Publicado en "MAS REFLEXIONES SOBRE LA PATOLOGÍA Y EL PAÍS" 
Fund Gipuzkoa Eds, Maracaibo, 1998.
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jueves, 4 de junio de 2015

¿DUERME USTED PRESIDENTE por Victor Vielma Molina



¿Duerme usted, señor presidente?

Por : Víctor Vielma Molina

Quienes de alguna manera creemos en los que usan el humor y la sátira. Nunca nos alejamos de las parodias de Homero, de Pigres de Helicarnaso, de las comedias de Aristófanes y Menandro, de humoristas como Luciano de Samosata, Plauto, Terencio, Horacio, Marcial y Petronio, entre otros que jamás serán caterva.
Entendemos la sátira y el humor del estudioso Matthew A. Howard, de Charles Chaplin, Woody Allem, Job-Pim, Leo, Rafael Guinand, los Nazoa o Laureano Márquez. Es por ello que podemos advertir y advertirnos, los peligros y lo mal que gobiernan algunos hombres sobre la tierra. Sí, nos protegemos con el escudo del humor y la sátira; pero hemos de cuidarnos de los Gargantúa retratados por François Rabelais, de los encantadores revelados por Miguel de Cervantes Saavedra y de los blacaman o vendedores de milagros, puestos en evidencia, por Gabriel García Márquez. Hacen reír, pero pueden cargar con todo, hasta hacernos padecer y llorar. Pues no hay pueblo ni gente que no sea engatusada mediante sus triquiñuelas, prodigiosos ungüentos y pomadas. Y si tratamos del humor fino, no podemos eludir a los maestros, que no sólo nos sacan la tibia sonrisa; pues muchos, nos llevan a la hilaridad.  En 1979, Jorge Luis Borges, al recibir el Premio Cervantes, en su discurso cribó lo siguiente: “… ese hidalgo que se impone esa tarea que algunas veces consigue: ser don Quijote, y que al final comprueba que no lo es; al final vuelve a ser Alonso Quijano, es decir, que hay realmente ese protagonista que suele olvidarse, este Alonso Quijano.” Y pocos dejan de reír, ante la ironía de ver a tantos quijotes, tornar a su anterior y verdadera identidad.
Recuerden que de gargantúas, encantadores y blacamanes está cargada la actual realidad política. Y disculpen, que para intentar demostrarlo, ose intervenir a la tan descomunal joya literaria de la literatura universal, Don Quijote de la Mancha. Lo hago, porque al parecer, a los venezolanos se les han quijotizado los sentidos. Y, no precisamente, por leer novelas de caballería; sino porque “Es, pues, de saber, que”, dado el pueblo en leer, poco o nada, que era más los ratos que estaba ocioso “(que eran los más del año)” se daba “a leer libros de” poca monta “con tanta afición y gusto, que” se olvidó “casi de todo” (…), y peor fue con, “la administración de su hacienda;” llegó “a tanto su curiosidad y desatino en esto”, que sus gobernantes vendieron y descuidaron “muchas fanegas de tierra de sembradura” y petróleo, “para así” llevar “a su casa” a “todos cuantos pudo haber” de presidentes y diplomáticos de otras naciones para que apoyaran a su reino de Barataria, en lides internacionales, a costa de la soberanía nacional y del bienestar de coterráneos. Y así, por falta de información oficial, pocos o nadie sabe, si por último ya se perdió la Guayana Esequiba. Para colmo, la cancillería venezolana, reclama a “los enanos (Exxon Mobil) y no a los dueños del circo”. ¡Qué bochorno! Lo hace con la más pasmosa debilidad y falta de humor.
Nuestros gobernantes y funcionarios, sanchificados o castrificados, por un lado, dicen que gobiernan; pero, cuando los aturde la culpa y vergüenza de su mal gobierno, advierten, con “adarga en ristre”, que son otros los que tienen el poder de la ínsula Barataria. Lo peor, sin la acción de los Sancho, el sastre sigue haciendo los gorros más pequeños para quedarse con gran parte la tela.
Con el Hidalgo Don Quijote de la Mancha, inferimos que Cervantes nos advertía, de alguna manera, lo enigmático que es estar entre la realidad y la ficción. De pronto para unos las verdades creídas pueden ser abandonadas a la hora de sentir lo inevitable. Y en otra dimensión, los Sancho Panza resultan quijotizados, desde un comienzo, pues a merced de la burla que ofrece el destino y bulones, recibieron el poder de Barataria sin proyecto ni qué hacer. Mientras los Quijano o Castro, resultan sanchificados, porque las luchas le son insustanciales por carecer de asidero. Los peor es creer, como habitantes de a pie, que estamos ante escenas tragicómicas; donde anestesiados por la propaganda política, la enajenación revolucionaria y la intimidación, apenas podemos balbucear sus delitos.
Los Sanchos “revolucionarios”, que los hay de varias ideologías, advierten que no tenemos objetividad en lo que vemos, oímos ni sentimos. Porque, propios y extraños, ofuscados por la Era Moderna y el capitalismo, somos víctimas del encantamiento de los enemigos de la patria. Pero los ciudadanos, tal vez, “quijotizados”, con todos los sentidos puestos y sin alguna ideología que los torne en seres parciales, saben que ven, oyen y sienten con todos sus sentidos en perfectas condiciones.
¿Por qué no decirlo? Los Sancho Panza, cuando se den cuenta, que de verdad gobiernan, que todo lo que administraron, únicamente y solo ellos, serán los verdaderos responsables. Porque, para escapar de la culpa, no vale evadirse bajo el paragua de una disculpa sin arrepentimiento. Por último, los que creemos en el buen humor, en un desiderátum caprichoso, decimos que cuando un presidente de la República pueda contestar, sin simulación, la pregunta que lanzara el poeta Caupolicán Ovalles, desde el Techo de la Ballena, en aquel poema publicado en 1962: ¿Duerme usted, señor presidente? En ese cuando, el pueblo vivirá “del sudor de la frente” y del celo de la ética.
mayo 31, 2015 11:30 am Publicado en: Opinión

           ¿DUERME USTED SEÑOR PRESIDENTE?

Si en vez de dormir
bailara tango
con sus ministros
y sus jefes de amor
nosotros podríamos
oir
de noche en noche
su taconeo
de archiduque
o duquesa.
Podríamos reír
sólo de verle,
ridículo como es,
esperar los aplausos
de toda la gendarmería
frenética.
Claro que uno está cansado
y quiere un poco de diversión
monstruosa,
como ésta
de verle
con la lira en el cuello
colgada,
como un romano
o como una romana
ciega de absurdas creencias geniales.
Si en vez de prometer
el descubrimiento de la piedra
filosofal
que ha de producir pan
y billetes de veinte
se dedicara,
por lo soberbio que es,
a vender patatas podridas
o maíz rancio,
los indios de esta nación
le llamarían
Cacique Ojo de Perla.

Si en vez de llorar
te murieses un día de estos,
como una puerca elegante con sus grasas
importadas del Norte,
nosotros,
que estamos cansados
de tanta estúpida confesión,
pondríamos a bailar las piedras
y los árboles darían frutos manufacturados.

Con tu vieja y putrefacta osamenta,
alimento de ratas,
llenaremos un solo lugar de esta tierra
y la llamaremos
la Cueva Maldita
y será proscrita de ver
y de acercarse a ella
por temor a despertar tus histéricas
ternuras.

Te llaman
José el de los sueños,
el de las vacas sagradas,
el dueño de las vacas más flacas
y
Presidente de la "Sociedad Condal del Sueño".
Tus amigos te llaman
Barbitúrico.
¿Hasta cuándo duerme usted, señor Presidente?
Si adora la vaca,
¡duerme!
Si al becerro adora,
¡duerme!
Y si el General le da su almuerzo,
duerme como una lirona
o le da una pataleta de sueño.

Cara de Barro,
Ojo para ver las Serpientes
y llamarlas,
Ojo para hacer compañía
y quemarte
con el humilde Kerosene,
Ojo para tenerse a mi servicio
como mozo de alcoba
barato.

¿Duerme usted, señor Presidente?
Le pregunto por ser joven apuesto
y no como usted, señor de la siesta.
Ojo de barro y Water de Urgencia.


Caupolicán Ovalles
De Duerme usted, señor presidente?
Caracas: Ediciones del Techo de la Ballena, 1962. s. npp.
Biblioteca Nacional de Venezuela. Cota: V-43 C-442


domingo, 31 de mayo de 2015

El LABURU, controversial signo de celtas y ¿de los vascos?



NOTAS sobre una controversia: 

Fuente: http://blogs.diariovasco.com/cuevavasca

El término "lauburu" procede de las palabras vascas lau = "cuatro" y buru = "cabeza", por lo que su significado sería "cuatro cabezas". Otras fuentes sugieren la procedencia latina del término. Así, este sería una adptación popular del vocablo latino labarum, de donde también procedería la denominación de la  estela cántanra de origen celta llamada lábaro. No obstante, el Padre Fidel Fita piensa que la relación es la inversa, siendo labarum una adaptación de tiempos de Octavio Augusto de la palabra vasca.

EL LAUBURU

Empezare mi ataque desaforado contra la mitología de andar por casa con el lauburu, me irrita profundamente y me avergüenza la utilización de este símbolo porque no es nuestro, no es vasco, sin embargo veréis que todos lo identificamos con el pueblo vasco, está  en, toldos, medallas, camisetas, calzoncillos, ikurriñas, baldosas, adoquines, en la sopa…(tranquilos, ya llegaran los eusko krispys) yo era uno de los que creían que era un símbolo vasco, jamás lo dude, desde niño lo vi en muchos sitios, desde niño se me dijo que era un símbolo de los vascos precristianos conservado por nuestro pueblo, hasta explicaciones hay de su significado, cada cabeza es el aire, agua, tierra fuego…que si esta del revés simboliza muerte o guerra, que si de frente es la vida, que si es el ciclo solar…toda una completa mitologia con respecto a este símbolo vasco-vasco(basko-basko, euskaldun-euskaldun… etc), toda ella falsa pues este símbolo no es vasco, procedo a la explicacion de como robamos este símbolo, a quien se lo robamos, cuando, por que…. y de porque me da vergüenza.
Queda ya dicho que este símbolo ni es vasco ni es vascon ni nada por el estilo, afirmar que este símbolo es vasco supone afirmar que los vascos somos celtas y que por tanto no procedemos de esta tierra…lo cual demuestra la ignorancia al respecto de los impulsores finales del mismo, los nacionalistas, que apoyándolo niegan la procedencia de los vascos de esta tierra nuestra. Como veis es una esvástica o cruz gamada, símbolo céltico traído desde la india por los celtas, y los vascos, ni somos de origen céltico, ni ese símbolo es nuestro.
Ese símbolo lo utilizaban los antiguos celtas, aunque la versión que tenemos procede del estandarte que utilizaban los cantabros en las guerras y que era, según los romanos, similar a una cruz inclinada(tan inclinada como nuestro lauburu),los celtas llamaban a aquel estandarte lábaro y figuraba en muchas de sus obras artesanales y religiosas, de hecho ha sido utilizada en sus diferentes versiones como decoración hasta el día de hoy de modo ininterrumpido, entre los “lauburus” vascos no existe ni uno solo anterior al siglo XVI, y como me da que los vascos no redescubrieron por acción divina un viejo símbolo milenios después de no tenerlo(porque jamás lo tuvimos ni como símbolo, ni como nada),deduzco que por alguna razón empezó a usarse.
Todo esto de mezclar el lábaro cántabro con los vascos y utilizarlo como símbolo procede de una línea netamente nacionalista, curiosamente nacionalista española en un principio y pseudonacionalista vasca después, aunque por aquellos tiempos venían a ser una misma cosa. Venían a afirmar lo siguiente, los romanos lucharon contra los cántabros ferozmente, como bien explican los propios romanos, y aquellos cántabros tenían ese símbolo(el lábaro),sin embargo en el siglo XVI los cántabros no tenían ni lengua propia, por contra si la tenían sus vecinos vascos, así pues debieron ser los vascos quienes se enfrentaron tan fuertemente a los romanos logrando conservar su lengua y, por tanto, el lábaro en realidad era un símbolo de los antiguos vascos a los que los romanos confundieron con los cántabros (estúpidos romanos, tan incivilizados que confundían tribus y culturas enteras),siendo así los vascos la referencia de la independencia de los iberos a los romanos.
Pronto surgió ese pseudo-nacionalismo vasco, anticipándose al nacionalismo actual, que defendía los sistemas medievales de gobierno frente a la ilustración, el ultraespañolismo de los vascos (los más españoles de España, pues resistieron a los romanos…supuestamente)y la descendencia de los vascos directamente del mismísimo adán…en fin, todo esto fue desechado en la propia época y consideraron que no era muy normal decir esas sandeces, pero lograron que calara la imagen de que esos cántabros, que eran unos mierdas, no podían haber luchado contra los romanos, y que aquellos guerreros en realidad eran vascos, que el lábaro, una cruz de 4 puntas, procedía claramente de la palabra lauburu (4 cabezas) lo cual demostraba aun mas su vasquidad… y así fue como aterrizó el lauburu en euskadi, en base a una historia falsa, pues la palabra lábaro no procede del vasco lauburu, sino que del celta labaro, que significa “el que habla”,y es que los cantabros lo usaban como estandarte(como bien explican las crónicas romanas),un estandarte sirve para mandar mensajes, hablar, en mitad de una batalla donde de nada sirve vocear, y de ahí su nombre, labaro=el que habla, y no 4 cabezas ,por dios y por sabino!!,un poco de por favor.
Sin embargo estas teorías denostadas con pruebas evidentísimas cuajaron en ciertos novelistas, especialmente en Joseph Agustin Chaho, un francés antisemita que era pseudo independentista, escribió libros sobre el origen de los vascos inventándose buena parte de la actual mitología vasca, como la historia de Aitor, por ejemplo, este individuo ya en su época estaba considerado como, ummmmm, digamos que psiquiátricamente muy sano no estaba. Es a partir de él y varios seguidores que empieza a generalizarse parte de la mitología inventada por él y del simbolismo robado por él y su troupe de saltimbanquis. Pero el lauburu apenas si se utilizó como motivo ornamental desde aquella época, porque era bonito. Poco influían las creencias que sobre el habían iniciado algunos hasta la irrupción del PNV en escena, es entonces cuando se recoge este símbolo como símbolo de los vascos, de su milenaria historia, su lucha contra roma, españa, contra el invasor marciano y la plaga de cochino-jabali de zornotza. Se coloca en batzokis, en ayuntamientos, en periodicos y revistas, en banderas, en escudos, en manifestaciones, panfletos, escuelas, fiestas y en todas partes, se inicia el mito de que el lauburu es un símbolo vasco, un símbolo que nos identifica solo a nosotros con respecto al resto, el símbolo de un pueblo.
No importa que no haya lauburus anteriores al siglo XVI, que solo en vizcaya se conserve alguno procedente de los antiguos celtas(que no vascos),que nuestro vecinos cantabros y asturianos lo hayan conservado sin parones durante 2 milenios,no importa que sea un simbolo de otros,del que nos hemos apropiado en base a datos falsos,a invenciones,a novelas,a leyendas urbanas generadas despues…todo eso no importa,pues se hace en aras de un bien superior y colectivo. 
Legamos a 2005 con el lauburu como símbolo del pueblo vasco milenario, con todos creyendo que es así y en realidad, es un símbolo robado a una región vecina, me da vergüenza que me identifiquen con algo que no soy, pero…el nacionalismo ha logrado que los vascos generen una identidad colectiva común que les diferencia del resto de España y Francia, el lauburu, que sea falso es lo de menos, que no nos represente es igual, que sea robado no importa, que sea todo mentira es una minucia, si todos nos lo creemos y les sirve a ellos para que nos sintamos diferentes.
Maldito mito de andar por casa, si tienes un lauburu, quédatelo, pero no para presumir de vasco, sino para explicar su robo, manipulación, falsedad y para pedir disculpas a nuestros vecinos cántabros por habérselo hurtado tras considerarles unos mierdas,¿a que es triste?,los vascos tenemos una historia y unas tradiciones lo suficientemente ricas como para no tener que andar haciendo estas cosas, difícil será llegar a ninguna parte si entendemos nuestra existencia en base a mentiras, falsedades, menosprecios y hurtos, asi a mal puerto vamos, amemos al país vasco y al pueblo vasco, pero amando lo que de verdad somos, no es necesario inventarse historia.