jueves, 24 de enero de 2013

35 años en la historia venezolana de dos nicroscopios electrónicos(1962-1997)



TREINTA Y CINCO AÑOS EN LA HISTORIA VENEZOLANA DE DOS MICROSCOPIOS ELECTRÓNICOS  ( 1962 – 1997 )

PRIMERA PARTE

El Laboratorio de Microscopía Electrónica del Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo

Para hablar sobre el Laboratorio de Microscopía Electrónica del Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo y de sus equipos, instalados durante el año 1968, es necesario inicialmente establecer una conexión entre los doctores Pedro Iturbe y Humberto Fernández Morán con esa dependencia.  Por otra parte, aunque intente despersonalizar este relato, se me hace indispensable regresar sobre ciertas vivencias relacionadas con sus orígenes las cuales incidirían sobre la ulterior evolución del Laboratorio, que fue siempre una dependencia del Servicio de Patología.

El año 1962, como parte del grupo de estudiantes del quinto año de medicina de la Universidad del Zulia, nos correspondió hacer una pasantía por el Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo y conversamos muchas veces con el doctor Pedro Iturbe, director y alma de aquella institución. El Sanatorio era una joya de organización y eficiencia, con sus talleres de laborterapia, una urbanización periférica de viviendas rurales para los obreros y residencias para los médicos especialistas que vivían alrededor de la institución dedicados con pasión a su trabajo. Pudimos escuchar la prédica constante del doctor Iturbe, muchas veces estando sentado en la oficina de la Dirección que lucía en la pared un gran cuadro con el dibujo original de “El abanderado”, reconocido cuadro del pintor zuliano Gabriel Bracho. Así, como el portador de aquella alabarda, se nos mostraba él y nos relataba como había sido su lucha para erradicar la tuberculosis. Él nos fue inoculando sus ideas y supimos de las incontables dificultades que habrían de enfrentar quienes quisieran cambiar las cosas en el país, e insistía permanentemente como para lograr algo en nuestro medio había que soñar mucho y luchar para lograrlo.
El doctor Pedro Iturbe era una institución en el Zulia. Había nacido en Coro el año 1905, estudió en Italia, Francia y en los Estados Unidos y desde el año 1935 en campañas con equipos de Rayos X por las arenosas planicies de la Guajira, había podido controlar la tuberculosis que diezmaba a los indígenas wayúus, logrando para el año 1948, la transformación del Dispensario Antituberculoso en su soñado Sanatorio.

Antes de graduarnos como médicos-cirujanos, le rogamos al doctor Iturbe que nos honrase permitiéndonos ponerle su nombre a nuestra promoción, pero no pudimos convencerlo, él no aceptó y nos pidió que le diésemos a la promoción el nombre de su obra más querida, el Sanatorio. De esta manera, el doctor Pedro Iturbe pasó a ser el padrino de nuestra promoción de médicos graduados en julio del año 1963, la cual lleva el nombre de “Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo”. Una de las excusas que nos ofreciera nuestro genial padrino para explicar su decisión, lo vinculaba al doctor Humberto Fernández Morán, para la época en el exilio y quien como él, había sido perseguido y tildado de loco por el pecado de haber cosechado éxitos cada uno por separado en sus gestiones al frente de dos instituciones, el IVNIC y el Sanatorio Antituberculoso, durante el gobierno del General Marcos Pérez Jiménez.
Durante mis estudios de postgrado desde el mes de marzo de 1964, en los Estados Unidos(EUA), la relación epistolar con mi padrino, me permitió mantenerle informado de cómo había comenzado a colaborar en proyectos de investigación en patología pulmonar usando un microscopio electrónico (ME). El profesor Enrique Valdivia, en la Universidad de Wisconsin venía trabajando y publicando sobre un modelo experimental con animales (acures) que vivían en cámaras a baja presión de oxígeno y examinaba las alteraciones ultraestructurales del alveolo pulmonar. Tras lograr prolongar mi estadía en EUA con una beca-ayuda conseguida por el doctor Iturbe con el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, una noche a finales del año 1966 me sorprendió telefónicamente planteándome su idea de comprar un ME para el Sanatorio para que pudiésemos comenzar a trabajar en la investigación ultraestructural de la patología pulmonar. Iniciándose el año 1967, ya el incansable doctor Iturbe había conseguido los recursos por la Junta de Beneficencia Pública del Estado Zulia y me pidió que visitase al doctor Fernández Morán quien trabajaba en el Instituto Fermi de la Universidad de Chicago. Esta entrevista ya la he relatado previamente y de cómo el decidido apoyo de Fernández Morán consolidó la idea de la creación de un laboratorio de ME siguiendo muchas de sus precisas indicaciones (1).
Después de 4 años en EUA, luego de un curso de ME en La Universidad de California en Julio del año 67 y de una visita en Boston a las instalaciones de la compañía JEOLCO del Japón, a mi regreso a Maracaibo, se decidió la compra del modelo JEM 7A, un ME de alta resolución. Las dificultades y peripecias que se dieron para instalar el ME y organizar el Laboratorio de ME del Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo fueron tan pintorescas que valieron para ser relatadas como parte de una novela (2). El Laboratorio poseía además del ME JEM7A de alta resolución, un evaporador de vacío, microscopios de luz y estereoscópicos, dos ultramicrotomos PorterBlum MT2 equipados con cuchillas de diamante, campana de extracción de gases, sistema de circulación refrigerado para el ME, un laboratorio de fotografía anexo, todo en un ambiente de aire acondicionado con espacio para el estudio y un área para actividades de patología experimental. Para el entrenamiento del personal del laboratorio en técnicas de ME, se seleccionó al histotecnólogo-citotecnólogo Br.Jesús Vivas quien durante casi seis meses estuvo en el IVIC, aceptado por el doctor Luís Carbonell quien ofreció desinteresadamente el apoyo y la colaboración del personal técnico del Instituto. Vivas regresaría con una eficiente preparación, e igualmente Enrique Murcia Díaz quien para la época era fotógrafo del Sanatorio y de la Facultad de Ciencias Veterinarias colaboró intensamente en la preparación de los químicos, en la selección del material de fotografía y en otras actividades del laboratorio. Los resultados de estos esfuerzos se vieron pronto recompensados al iniciar a corto plazo la presentación de trabajos en congresos científicos y con la publicación de los mismos en revistas indexadas, nacionales y del extranjero. Es importante destacar también que el apoyo del IVIC a través de los doctores Luís Carbonell y Gernot Bergold fue fundamental en diversos proyectos de investigación del laboratorio, especialmente los relacionados con infecciones virales y en particular sobre el desarrollo del virus de la encefalitis equina venezolana (EEV). También muy importante fue la colaboración de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad del Zulia, a través de su Decano el doctor Parra Atencio y de los profesores de la Cátedra de Histología y Embriología, Dagoberto González A., y Rodolfo Vallejos, quienes colaboraron en diversos proyectos de investigación del Laboratorio desde su inicio el año 1968.
El año 1971 el Laboratorio de ME organizó en Maracaibo el “Primer Simposio Venezolano de Patología Ultraestructural” con importantes conferencistas nacionales y otros venidos del extranjero, uno de ellos, el doctor Rui Pérez Tamayo en la oportunidad de visitar el laboratorio y observar sus resultados lo calificó como un fenómeno, y expresó que era “tan exótico como una rosa que hubiese florecido en el desierto”. Ese mismo año en el Hotel del lago de Maracaibo durante el VIII Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Patología se presentaron diversos trabajos del Laboratorio de ME y se dictó un Curso sobre Patología Ultraestructural. El doctor Fernández Morán quien había regresado de visita un par de años antes a Venezuela, de nuevo el año 1971 volvió a su patria y en esa ocasión se hizo presente en Maracaibo para conocer el Laboratorio de ME de su amigo, el doctor Pedro Iturbe. Las expresiones favorables ante los proyectos de investigación en marcha, la observación detallada de las microfotografías, y de las publicaciones, redundaron en felicitaciones y en la oferta de continuar asesorando al Laboratorio. Durante esos años iniciales, los trabajos sobre los virus de la rabia y de la EEV, sobre las tricomonas y el cáncer del cuello uterino, se complementaron a partir de los años 1972 y 73 con las observaciones ultraestructurales sobre el virus del papiloma humano y su posible importancia en el cáncer del cuello uterino. La presentación de los mismos en diversos eventos  hasta el año 1994 y el listado de 28 trabajos publicados, se enumeran a continuación.

Presentación de resultados de los principales estudios realizados con el microscopio electrónico del Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo.
Primeras Jornadas Zulianas para el Avance e la Ciencia. Maracaibo, 1969.
1-Observaciones al microscopio electrónico de filamentos intranucleares en humanos y en animales.
2-Ultraestructura del epitelio estratificado del cuello uterino.
3-Observaciones al microscopio electrónico del epitelio estratificado de la mucosa oral.
4-Estudio clínico-histopatológico, ultraestructural y por centrifugación diferencial de un caso de enfermedad de Batten-Spielmayer-Vogt
5-Hemocromatosis. Estudio de un caso con el microscopio de luz y electrónico.
XIX Convención Nacional de ASOVAC, Caracas, 1969.
6-Ultraestructura del epitelio del cuello uterino.
7-Microscopía electrónica de las células basales del epitelio de la mucosa oral.
8-Observaciones sobre la ultraestructura del tejido nervioso en la encefalitis equina venezolana.
9-Estudio de un caso de enfermedad de Batten-Spielmayer-Vogt.
Reunión Ordinaria de la Sociedad Venezolana de Anatomía Patológica, Caracas, 1969.
10-Algunas consideraciones sobre la ultraestructura en la encefalitis equina venezolana.
Primera Reunión Conjunta Colombo.Venezolana de Anatomía Patológica, Cúcuta-San Cristóbal, 1969.
11-Estudio con el microscopio electrónico de la estructura y desarrollo del virus de la rabia en el tejido nervioso de humanos y animales.
12-Estudio con el microscopio electrónico de la encefalitis equina venezolana.
VII Congreso Latinoamericano de Patología, y II Congreso Panamericano de la Internacional Academy of Pathology. Buenos Aires, Argentina, 1969.
13-Histopatología y ultraestructura del sistema nervioso en humanos y animales con rabia.
14-Observaciones sobre el tejido nervioso en la encefalitis equina venezolana.
Segundas Jornadas Zulianas para el Avance de la Ciencia, Maracaibo, 1970.
15-Distribución submicroscópica de los ácidos nucléicos en los epitelios pluriestratificados.
16-Inclusiones intranucleares no virales en un leiomioma altamente celular  y en un caso de citomegalia suprarrenal.
17-Anatomía submicroscópica de la queratohialina en mucosas humanas.
18-Estudio con el microscopio electrónico sobre el desarrollo del virus de la encefalitis equina venezolana en ratones recién nacidos.
19-Actividad de fosfatasa ácida en el tejido nervioso de ratones recién nacidos inoculados con el virus de la EEV.
XX Convención Anual de ASOVAC, Caracas, 1970.
20-Acción de la Metopirona y la Corticotrofina sobre la ultraestructura de la glándula intrarrenal del Cnemidoforus i. leminiscatus  (Sauria Teiidae).
21-Ultraestructura e histoquímica del tejido nervioso en la encefalitis equina venezolana.
22-Algunas características ultraestructurales del carcinoma epidermoide del cuello uterino.
23-Actividad de fosfatasa ácida en “los pequeños gránulos” de epitelios estratificados.
XVI Jornadas de la Sociedad Venezolana de Anatomía Patológica, Barinas, Venezuela. 1970.
24-Xantomatosis familiar con hipertrigliceridemia, estudio ultraestructural.
X Aniversario del Hospital Universitario de Maracaibo, 1970
25- Observaciones con el microscopio electrónico sobre la tricomoniasis vaginal.
II Congreso Centroamericano y Mexicano de Patología, San José, Costa Rica, 1970.
26-Desarrollo del virus de la rabia en humanos y en animales.
VII Congreso Mexicano y II Iternational Congress of the Internacional Academy of Pathology, Ciudad de México, 1970.
27-Ultrastructural and histochemical observations on the development of venezulean equine encephalomyelitis virus in the central nervous system of newborn mice.
Terceras Jornadas Venezolanas de Medicina Interna, Maracaibo, 1970
28-Estudio de cinco casos de rabia en humanos con el microscopio electrónico.
29-Estudio con el microscopio electrónico sobre el desarrollo del virus de la EEV y de la actividad de fosfatasa ácida en el sistema nervioso de ratones recién nacidos.
30-Ultraestructura del glicógeno en células normales y patológicas del epitelio del cuello uterino.
31-Ultraestructura del sistema vacuolar intracitoplasmático en la mucosa exocervical normal y patológica.
IV Jornadas Venezolanas de Microbiología, Maracaibo, 1970.
32-Simposio sobre Encefalitis Equina Venezolana.
VIII Congreso Venezolano de Ciencias Médicas, Maracaibo, 1971
33-Estudio con el microscopio electrónico sobre la tricomoniasis vaginal.
34-Ultraestructura de la capa cornea en la mucosa bucal humana normal.
35-Actividad de fosfatasa ácida intra y extracitoplasmática en la mucosa gingival humana normal.
Congresos Integrados Latinoamericanos de Cancerología, Caracas, 1971.
36-Estudio comparativo al microscopio electrónico de las células superficiales normales del cuello uterino displásico y del carcinoma epidermoide.
37-Diferencias entre las células basales normales, displásicas y las del carcinoma epidermoide del exocervix humano.
38-Diferencias entre las células del estrato espinoso normal, displásico y del carcinoma epidermoide del cuello uterino.
Primer Simposio Venezolano de Patología Ultraestructural. Maracaibo, 1971.
39-Ultraestructura del sistema nervioso en la encefalitis equina venezolana y en la rabia.
Terceras Jornadas Zulianas para el Avance de la Ciencia, Maracaibo, 1971.
40-Ultraestructura del corazón en la encefalitis equina venezolana experimental.
41-Algunas características submicroscópicas de las células de la mucosa gingival en casos de paradenciopatías.
42-Ultraestructura del pulmón en la encefalitis equina venezolana experimental.
43-Ultraestructura de la melanina en la mucosa bucal humana normal.
Conferencia por invitación en el Instituto Nacional de Cancerología, Santa Fe de Bogotá, Colombia., 1971.
44-Desarrollo del virus de la rabia y de la encefalitis equina venezolana en el sistema nervioso.
XVIII Asamblea General Ordinaria de la Sociedad Venezolana de Salud Pública,
Porlamar, Margarita, 1971.
45- Aplicación de la microscopía electrónica al diagnóstico de la rabia en humanos.
IV Internacional Congress of Human Genetics, París, Francia.1971.
46-Hypertrigliceridemic xantomatosis. Biochemical, ultrastructural and genetic studies of an unusual familial type.
V Jornadas Venezolanas de Microbiología, Valencia, Edo. Carabobo, 1971.
47-Ultraestructura del virus de la varicela.
VIII Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Patología, Maracaibo, 1971.
48-Aspectos ultraestructurales sobre el desarrollo y la migración axónica del virus de la rabia en el ganglio de Gasser humano.
49-Observaciones con el microscopio electrónico sobre el paso del virus de la EEV a través del endotelio vascular.
50-Ultraestructura del sarcoma alveolar de partes blandas.
51-Ultraestructura y bioquímica de la Xantomatosis familiar dominante, efecto del clofibrato.
52-Estesioneuroepitelioma del cavum nasal; descripción de una lesión estudiada con el microscopio electrónico.
53- Curso de Patología Ultraestructural.
VII Reunión Nacional de la Sociedad Venezolana de Obstetricia y Ginecología. Mérida, 1972.
54-Ultraestructura del endocervix en pacientes tomando D-Norgestrel.
55-Aspectos colposcópicos, histopatológicos y ultraestructurales en un caso de amibiasis del cuelo uterino.
Primer Seminario Nacional sobre Rabia, Caracas, 1972.
56- Aplicación diagnóstica del microscopio electrónico en 14 casos de rabia humana.
Primer Congreso Latinoamericano de Microscopía Electrónica, Maracaibo, 1972.
57-Ultraestructura del segmento sexual del riñón en Cnemidoforus L. lemniscatus (Sauria teiidae).
58-Morfología del virus de la encefalitis equina venezolana purificado y en cortes finos a partir del cerebro de ratón lactante.
XVIII Jornadas de la Sociedad Venezolana de Anatomía Patológica, Ciudad Guayana, 1972.
59-Estudio de la rabia paralítica bovina con el microscopio electrónico.
XXII Convención Nacional de ASOVAC, Caracas, 1972.
60-Ultraestructura de la Entamoeba Histolítica en el hígado humano.
X Congreso Internacional de Neurología, Barcelona, España, 1973
61-Ultraestructura del sistema nervioso en humanos parasitados por Hartmanella y por Entamoeba Histolítica.
62-Estudio ultraestructural sobre el desarrollo del virus de la rabia en humanos y en bovinos.
Simposio sobre Enfermedades del Sistema Extrapiramidal, Sociedad Venezolana de Anatomía Patológica, Maracaibo, 1973.
63-Ultraestructura de la corteza y núcleos grises de la base en el manganismo crónico experimental.
XXIII Convención Nacional de ASOVAC, Mérida, 1973.
64-Anatomía submicroscópica de las células de Merkel en la encía humana.
65-Organización de los lisosomas neuronales en la rabia paralítica bovina.
66-Alteraciones estructurales al microscopio de luz y electrónico en el cerebro de ratas sobrecargadas con manganeso. Efecto de la L-Dopa.
IX Congreso Latinoamericano de Patología, Mérida, Yucatán, México, 1973
67-Identificación de partículas virales en el exudado vaginal de pacientes con papilomas y condilomas genitales.
68-Colposcopia, histopatología y ultraestructura de papilomas y condilomas genitales.
69-Estudio con el microscopio electrónico sobre el fenómeno de la hemaglutinación inducido por el virus de la encefalomielitis equina venezolana.
IIX Congreso de la Sociedad Venezolana de Anatomía Patológica, La Asunción, Margarita, 1973.
70-Amibiasis cerebral humana.Ultraestructura.
Conferencias por invitación en el Albert Einstein College of Medicine, Yeshiva University, Department of Pathology, 1974
71-Rabies virus neuronitis in humans.
VII International Congress of Neuropathology, International Academy of Pathology,. Budapest, Hungría, 1974.
72-Histologic and ultrastructural study oin a case of infantile Huntington´s chorea.
73-Comparative electron microscopic studies of the development of rabies in the central nervous system of human and animals.
74-The fine structure of Hartmanella and Entamoeba histolytica i the brain of humans.
VI Congreso Latinoamericano de Microbiología, Caracas, 1974.
75-Morfología del virus de la EEV y alteraciones ultraestructurales.
XIX Jornadas Nacionales de Anatomía Patológica, Valera, 1974.
76-Histopatología y ultraestructura del cerebro en la Enfermedad de Huntington.Estudio de dos casos.

Publicaciones del Laboratorio de Microscopía Electrónica del Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo.
1-Luzardo Batista M, García Tamayo J. Ultraestructura de la lámina basal y células basales de la mucosa bucal humana normal. Invest Clin (Ven) 28: 23-40, 1968
2-Luzardo Batista M, García Tamayo J, Nuñez Montiel JT. Anatomía submicroscópica del exocervix humano normal. Invest Clin 30: 25-56, 1969
3-Luzardo Batista M, García Tamayo J, Nuñez Montiel JT: Ultraestructura del estrato espinoso del exocervix humano normal. Rev Soc Ven Obst Ginecol 30: 13-18, 1970
4-Luzardo Batista M, García Tamayo J, Nuñez Montiel JT. Ultraestructura de la membrana basal y células basales del exocervix humano normal. Rev Soc Ven Obst Ginecol 30: 19-25, 1970
5-García Tamayo J, Avila Mayor A, Anzola Pérez E. Estudio con el microscopio electrónico de once casos de rabia en humanos.  Invest Clin 36: 33-42, 1970
6-Luzardo Batista M, García Tamayo J. Origen Función y Destino de los “Pequeños Gránulos” en la encía humana normal.  Invest Clin 35: 23-35, 1970
7-Luzardo Batista M, García Tamayo J. Acid phosphatase activity in the samll granules of human oral mucosa. Paradontology  25: 4552, 1971.
8-García Tamayo J. Estudio con el microscopio electrónico sobre el desarrollo delvirus de la encefalitis equina venezolana en el tejido nervioso de ratones recién nacidos: ultraestructura e histoquímica. Invest Clin 37: 7-36, 1971
9-Luzardo Batista M, García Tamayo J. Uniones intercelulares en mucosas humanas. Estudio al microscopio electrónico.  Invest Clin 37: 65-83, 1971
10-Luzardo Batista M, García Tamayo J. Ultraestructura de la capa córnea en la mucosa humana normal. Invest Clin 37: 85-96, 1971
11-García Tamayo J. Acid Phosphatase activity in mouse brain infected with Venezuelan equine Encephalomielitis virus. J Virology (USA) 8: 232-241, 1971
12-Walder R, Dominguez A, García Tamayo J. Cytomorphological changes during Nariva virus infection. Arch fur die ges Virusforsch (Alem) 35: 54-61, 1971
13-García Tamayo J, Avila Mayor A, Anzola Pérez E. Rabies virus neuronitis in humans. Arch Pathol (USA) 94: 11-15, 1972
14-García Tamayo J, Rydes S, Ryder E. Morfología del virus de la EEV purificado a partir de cerebro de ratón lactante. Rev Micros Electr (Ven) 1: 40-41, 1972
15-Del Conte E, García Tamayo J. Ultraestructura del segmento sexual del riñón en Cnemidophorus l. Lemniscatus (sauria teiidae). Rev Micros Electr (Ven) 1:60-61,1972
16-García Tamayo J, Nuñez Montiel JT, de García HP. Tricomoniasis vaginal humana. Estudio ultraestructural e histoquímico. Invest Clin 13: 2-14, 1972
17-García Tamayo J. Ultraestructura del alveolo pulmonar del acure. Invest Clin 13: 58-65, 1972
18-Del Conte E, García Tamayo J. Ultrastructure of th sexual segment of the kidney in the male and female lizards. Cnemidophorus lenmiscatus(L). Ziet fur Zellforsch (Alem) 114: 325-337, 1973
19-García Tamayo J. Venezuelan equine encephalomyelitis virus in the heart of newborn mice. Arch Pathol (USA) 96: 294-297, 1973
20-García Tamayo J, Avila Mayor A, Anzola Pérez E. Ultraestructura del virus de la rabia en el sistema nervioso de humanos. Rev Lat de Patol (Col) 12: 1,2: 5-16, 1973
21-García Tamayo J, Ryder S, Ryder E. Venezuelan equine encephalomyelitis virus: structural components. Invest Clin 15: 56-61, 1974
22-Pirela Casadiego N, García Tamayo J, Vivas J, de Vivas A. Estudio de leucocitos y plaquetas de sangre venosa de burro con el microscopio electrónico. Invest Clin 17: 159-180, 1976
23-Martinez AJ, Sotelo Avila C, García Tamayo J, Takano Moron  J, Willaert E, Stam WP. Meningoencephalitis due to Acatamoeba Sp. Pathogenesis  and Clinicopathological   study.  Acta Neuropath (Alem) 37: 183-191,1977
24-García Tamayo J, Nuñez Montiel JT, de García HP. An electron microscopic investigation on the pathogenesis of human vaginal trichomoniasis. Acta Cytol (USA) 22: 447-455, 1978                                                                                                                            
25-García Tamayo J, Nuñez Montiel JT. Investigación con el microscopio electrónico sobre la papilomatosis cérvico-vaginal. Acta Med Ven 25: 132-138, 1978
26-García Tamayo J. Encefalitis equina venezolana experimental. Estudio histológico, histoquímico y ultraestructural. Invest Clin 21: 227-371,1980
27-García Tamayo J, Gonzalez Alfonso JE, Martinez AJ. Meningoencefalitis amibiana y encefalitis granulomatosa amibiana. Estudio comparativo de dos casos venezolanos. Acta Med Ven 27: 84-93, 1980
28-García Tamayo J, Maldonado Alvarez C. Lysosomal response during the development of rabies virus in the spinal cord. Patología (Mex) 19: 240-261, 1981


Hasta aquí, se presentan las publicaciones del ME del Sanatorio, algunas de ellas se dieron a posteriori, hasta los años 1980 y 1981. Todo pareciera indicar que este relato, es una historia de trabajo y dedicación, cuantificable a través de los resultados ofrecidos por el personal de un Laboratorio de ME que insistió en demostrar como en nuestro medio, si era posible hacer investigación, y publicar los resultados en revistas calificadas nacionales y/o foráneas.

El doctor Pedro Iturbe, en su ilusión de acercar cada vez más el ejercicio de la medicina a la realidad de nuestros pacientes, había decidido dedicarle todos sus esfuerzos a organizar y a consolidar la Medicina Familiar, como una importante especialidad, hasta un punto tal, como en todo lo que él se proponía, que llegaría a ser considerado internacionalmente como “Padre de la Medicina Familiar”.  Su separación de la Dirección del Sanatorio para dedicarse a estos menesteres, fue seguida por la transformación en noviembre del año 1974 del Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo, en el “Hospital General del Sur de Maracaibo”. El Laboratorio de Microscopía Electrónica, que había sido creado como parte del Servicio de Patología, dependía absolutamente para su funcionamiento de la Dirección del Sanatorio, y lamentablemente, no había contado nunca con el respaldo del Jefe del Servicio de Patología, por lo que ante la nueva situación quedó huérfano de apoyo para sus proyectos de investigación. A estas dificultades, a la imposibilidad de conseguir recursos para la adquisición de los reactivos requeridos, y otra serie de problemas resultaron tan disparatados que dieron material para escribir la novela “La Entropía Tropical” (2). A los problemas vino a sumarse el traslado del técnico del laboratorio a la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia. Estas situaciones llevaron al jefe del laboratorio, quien suscribe, a atender varias proposiciones para trabajar durante una temporada como neuropatólogo en el hospital Vargas de Caracas donde algunos neurocirujanos (los doctores Del Corral y Galera), recién venidos de hacer neurocirugía estereotáxica en el instituto Karolisnka de Suecia, querían consolidar un equipo de investigación para esos menesteres. El disfrute de un año sabático en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad del Zulia, pensé que me daría tiempo para organizar algunos de los conflictos en marcha y el Laboratorio quedó extraoficialmente en manos del Profesor Etanislao Del Conte, un investigador serio y muy responsable con quien habíamos trabajado y publicado varios trabajos. Lamentablemente, el Profesor Del Conte, era personal de la Universidad del Zulia y el Laboratorio de ME como dependencia del Servicio de Patología, en pocos meses se desentendió de él y cayó en un total abandono. Llegaron a proponer regalar el ME y otras medidas mientras el tiempo comenzó a correr. Lo que ocurrió en los años sucesivos y sus resultados también está escrito y documentado en un libro de ensayos denominado “Reflexiones de un Anatomopatólogo” específicamente en un artículo titulado “Desidia vs Crimen”(3), el cual se inicia de esta manera. “Hace un par de semanas, regresé después de once años de ausencia a visitar el Laboratorio de microscopía electrónica del hospital General del Sur, sitio que fuera por años mi mayor ilusión y el orgullo de muchos colegas zulianos”… …“Caminé tras mis huellas de once años ausente, un dolor lacerante me desgarraba el alma”…“Las máquinas sangraron y se secó el aceite, entre el polvo, linóleo despegado. Cual visceras protruyen las entrañas de los microcircuitos, los cables en maraña, los tubos recortados, disueltos pequeñitos circuitos integrados… ¡Canallas!, lo pensé. ¿A quien clamar justicia?”… …“lo habían cubierto con una manta gris, lo asieron con mecates, su inmensa mole había sido velada, tal vez alguien sintiera un soplo de vergüenza… saqueado y en total abandono, cual paciente que en vida sufriese de un horrendo mal crónico, allí estaba escondido, entre trapos, el cuerpo más grande del delito, el que fuera un famoso microscopio electrónico”.
                  
Estos hechos fueron denunciados ante la Sociedad Venezolana de Anatomía Patológica el año 1986 solicitándose una investigación y un voto de censura para los anatomopatólogos que resultasen responsables. Una comisión designada para tal efecto, investigó los hechos, la comisión era de personajes de la misma ciudad, en 1987, un año después, no se habían pronunciado. Sucedió lo de siempre. No hubo culpables.  Al final el artículo (Desidia vs Crimen) reza :“Todavía nadie dice nada, nadie sabe nada. ¿Será desidia? Estas son simplemente algunas reflexiones alrededor de una situación triste que pregona el mal que nos corroe a los venezolanos. La impunidad”.

martes, 22 de enero de 2013

Un lugar en La Habana

"Un lugar en La Habana "
...en un lugar cercano pueda encontrarse una puerta,
una escalera, un umbral, un secreto lindero hacia aquel lugar.
Edgar Narváez
"Bajo las aguas" 1993.

Linda turista de mirada clara, estarás cómodamente instalada en tu guagua elegante. Avanzarás por la avenida del malecón y en la distancia verás El Faro, El Castillo del Morro y La Cabaña y arriba el firmamento de un azul muy límpido y un mar de malaquita que se pierde en la bruma de la mañana, cuando súbitamente el autobús tuerce hacia la derecha y nos metemos entre las calles de la vieja ciudad. Tú mirarás con atención los ventanales y los cables cruzados en el cielo, las rejas y balaustres de los balcones desconchándose, los portales con capas de pintura de colores absurdos y miríadas de mosaicos coloniales adornando el zócalo de las casas. Yo soñaba mirándote con volver al lugar, hallar de nuevo el sitio, la escalera, el umbral y la puerta, ingresar al recinto sagrado... Tú observarás detalladamente las paredes de hojaldre y notarás como los frisos pardos muy cuarteados muestran sus ladrillos porosos, protuberantes esponjas de granito. Pienso que estoy soñando con una escena vivida en el pasado y entretanto te detallo sentada, atenta, tú pareces ir entreteniéndote al mirar el desfile de las casas calle abajo. Ventanales opacos y rejas herrumbrosas, retorcidas enredaderas vegetales, filigranas de hierro ya oxidadas y las piedras, gibas chispeadas de nácar y los leprosos corredores ¿quizás nimbados de almizcle y de amoníaco?, oscuros, misteriosos, escondiendo el umbral, ¿la puerta que conduce al oculto lindero? Aquel lugar en el alto y las cortinas batiendo con la brisa del norte y la cama...
El mar te acechará en el recodo de cada esquina, te perseguirá a la vuelta de cada iglesia, en las arcadas de cada plaza y detrás de las columnas y los portones enrejados corroídos por el verdín. Jade en el horizonte y momentáneamente, la línea que se asoma a lo lejos me lleva de tu mirada clara al zaguán con sus escaleras de mármol. Ascender hasta el sitio, ¿en cual calle?, ¿cual fue la puerta? El mar Caribe se asoma y te sorprende. Sentirás como un vaho que acuchilla la ciudad. Son los vientos alisios, los trae a rastras ese cálido soplo desde el fondo del abismo verde, allá, distante muy al norte, donde el cañamelar es infinito y se mueve erizado de agujetas ambarinas, se te pierde de vista... Percibirás transformadas en fosforescentes erizos de ámbar todas las piedras y la argamasa toda, empegostando el esqueleto de la vetusta ciudad colonial. Yo te observaba silencioso, deseando compartir contigo cada hallazgo, cada detalle y pensé entonces que eras Alicia, joven turista de mirada clara, bajo un cielo de plomo derretido y de cinabrio y luz y un centenar de banderolas tremolando, rojas, muy rojas ondeando al viento mientras tú, de visita en al país de las maravillas observas la ciudad en la guagua y yo examino tu perfil, hurgando entre las ruinas en pos de aquel lugar oculto, busco una pista, un indicio que me señale el rumbo hacia el sitio perdido, posiblemente en algún rincón, ¿ángulo oscuro entre los muros?, ¿o un simple vericueto de mi mente?...
Calcularás el paso de los siglos admirando la arquitectura que corre ante tu vista. Senilidad escrita grieta a grieta en callejuelas y portales, en las cornisas y en los frontispicios, detallarás lágrima a lágrima la redecilla de oro desdibujada sobre las fachadas, brillando encima de cada mosaico, fundida entre adoquines, sobre lajas y fragmentos de lapislázuli con estrías de mango petrificado, con chorretes de jade y aguacate de loro y de perico, alternando con salpicaduras bermejas de guayaba. Y en ese instante torcerá el autobús y en la siguiente esquina, ante un friso cuarteado ascenderá rápidamente tu mirada, ablandando oquedades magenta, tú ansiosa, yo esperanzado, he presentido que sé cual era el sitio, lo he hallado, pienso, es el lugar, me digo y subo, casi voy saltando, con desesperación avanzo escaleras arriba sobre el mármol mohoso que se pierde ascendente en la densa oscuridad del zaguán y se repite y se repite paso a paso, subo ¿hacia dónde? Muy pronto estaré ante una puerta, por la escalera voy hacia el umbral, el secreto lindero, voy hacia aquel lugar...
Tú distraída, suspirarás volteando a la derecha y notarás todo un desmigajarse de edificios recargados con balcones churriguerescos. Entre la luz de la mañana tibia, los paredones y filas de balaustres lucirán ante ti aureolados de un grumoso resplandor, polvo dorado encandilante, como una pátina sagrada. Es el sol tempranero que bruñe la ciudad colonial, y tú verás como todo se desplaza a tu lado y gira con la guagua circundándote. Cuando el bus tuerce nuevamente a la izquierda, el sitio se me escapa, el cuarto en aquel alto donde el viento bate las cortinas todo el tiempo, se me va alejando y yo comienzo a preguntarme cosas. ¿Tú en la cama? Entonces creo sentir un soplo gris y cochambroso, pareciera adherirse a las paredes, a mis recuerdos, a todos los mosaicos de los muchos zaguanes y a los portales, siento como empegosta el piso de los vestíbulos, enrarece el aire de tantas madrigueras similares, colmenas compartidas, hambre tercermundista, ¿y las brigadas, y los cedreristas?, ¿y la legión de alfabetizadotes?, ¿los comités de base? Ecobios, compañeros, ¿donde están todos?, y aquel sitio en lo alto, cerca del cielo, ¿yo contigo en la cama? ¿Donde rayos se fueron? ¿Como hallarlos? Covachas y tugurios cuadra a cuadra, ¡gusanos del glasnot!, venceremos, es patria o muerte, mayameros, ¿internacionalistas?, marielitos, ¿que fue de Angola? Un zumo gris y espeso cubre uno a uno cada escalón de mármol y yo te miro nuevamente, estoy pensando Alicia, te veo escudriñando con tu mirada clara tan solo un lado del espejo, cada vez más me parece que vivimos en el país esquizofrénico que inventó Lewis Carroll...
Entonces en silencio tú te sorprenderás por que a pesar de todo lo existente, nada logra opacar tanta belleza subyacente. Entretanto se enrumbará el autobús por una amplia avenida y yo sigo queriendo detectar algún imperceptible resquicio hacia el pasado, el sitio aquel, ¿contigo? Presiento que tú estarás inventariando una por una las farolas en los postes de hierro, los vas dejando atrás en cada cuadra, no logras entrever los personajes, tú los imaginarás examinándote, aprovechando las estrechas hendiduras en los portales, en las ventanas y en los oscuros socavones sostenidos por arbotantes y paredes cuajadas de mosaicos decorados a mano, delineados por fragmentos de ámbar. Es esa especie de fulgor de la mañana filtrado entre las grandes piedras, fundido con los arquitrabes coruscantes, brillando en botareles de granito sobre volutas pétreas incontables, orificadas todas por el aire del mar. Tú atisbarás las entreabiertas ránulas de polvorientas celosías y tu mirada clara traspasará raídos cortinajes, desgarrados harapos que acaso esconden centenares de ojos, mirándote pasar, tú de turista fina,¿ y ellos?, ocultos para ti...
Desde el ángulo de mi asiento he venido observándote y estoy sugestionándome, eres Alicia, reflejada en el vidrio gigantesco de la elegante guagua. El azogue devuelve tu figura incólume, no es posible que hayas subido tú mis escaleras, que fueras tú adelante por el zaguán, ¿en otra vida?, y el viento norte y aquel amanecer de malva, y las cortinas dejando entrar la claridad sobre las sábanas y a lo lejos la CMQ soneando...
Tú estás tranquila, linda turista de mirada clara. Detallarás las tejas, los aleros, los nidos fabricados sobre los cables de la electricidad enmarañando el cielo, hilos que van y vienen de una a otra pared y las aceras fracturadas alternando gris plomo, almagre y pura tierra con un azul de Prusia desleído, notarás como ahora todos los vertederos son riachuelos orillados con detritus y limo burbujeante en una mezcla de humedad vegetal originada en la misteriosa paz de silentes recintos, encerrados... Tal vez la música venga a quebrar el arcano silencio, denso como el olor a vainilla, cálido aliento natural, siento tu voz. Aspiro las húmedas emanaciones creciendo como la malanga, se diseminan con el son y emergen por cualquier resquicio y se percibe el ruido de timbales, tumbadora y bongó, soneando con el güiro, las notas del requinto emergen sibilantes entre los muros, se filtran bajo los portales de madera protegidos por férreos alamudes, cual micciones internas, evacuadas soneando sobre las aceras, salpicando desde los orificios casi obstruidos por musgo rojinegro, eructadas, escucharás la flauta y el montuno reverberando, floreciendo entre piedras...
Entonces tú respirarás profundamente y yo quiero saber que estás pensando, ¿que existe en tu cabeza?, dentro de la elegante guagua de turismo, ¿acaso tú conoces el olor de la sábila?, ¿y el de la hierbabuena?, quizás sí,¿ y porqué no el perfume del humo al cocinar con leña?, ¿sabes acaso a lo que huele el sándalo?, o tal vez el aroma de un café muy caliente, humeando, matutino café, quizás todo mezclado con el sudor espeso y salitroso de la ciudad, cristalizado por el tufo marino que nos arropa a todos y se acurruca en el lugar de los recuerdos, se agazapa acechante, en el sitio, saltará sobre ti, cancerbero vigilante, está esperándome, verme pisar el secreto lindero, la escalera y el umbral y la puerta, y luego, las cortinas que se mueven, y el son soneando, y el perfume almizcloso, amoroso, mientras miro los techos, los vitrales y los tendederos, y al voltearme estarás tú, sola tú, en la cama, sonriendo, cariñosa...
Tú, admirarás en las paredes de la antigua catedral las floretas de piedra, rosetones de arcilla desconchando un tinte ocre, ¡tallados en la roca desde hace tantos años!, y te imaginarás manos esclavas trabajando, tantos techos plenos de estuco, cielos rasos cuajados de bajorrelieves en escayola pura, abarrotados de angelitos volando, frisados años atrás, ¿por cuales manos?, dedos lucumíes, ¿mambises?, quién sabe si por blancos peninsulares, siglos atrás, ¿maestros dirigiendo cimarrones?, garras para moldear en yeso los piñones, las naranjas en piedra, frutillas de granito y lanceoladas las grandes hojas de tabaco se separan para dejarte ver regordetes y sonrientes cupidos, escondidos, ¿detrás de unas matas de plátano? Hoy es absurdo verlos a todos recubiertos por capas de pintura exageradamente verde y amarilla y hasta rosada algunas veces...
Y de nuevo cruzamos y es el mar, se asoma a tu ventana y muestra chispas muy brillantes, y yo admirándote como en un doble espejo, estás tú y el mercurial reflejo de tanta arquitectura colonial, por lo que pienso en Don Alejo, Alicia reflejada, ¿te atreverás acaso a atravesar al otro lado del espejo?, ¿descenderás por la escalera hasta llegar al sótano de la joven Viterbo?, quizás existe un ángulo que muestre un poco más que la charanga soneando con el viento, y el cálido perfume de sus axilas de humo, pudiera ser el sitio, ¿aquel donde a Oliveira se le enredaron todos los hilos de la vida?, ¿hallarlo un solo instante? Alicia de ojos claros, turisteando en este paradíso surrealista y yo aquí estoy sentado y en silencio, disfrutando de tu perfil y el par de cielos pestañeando, de este lado conmigo aquí está el güiro, la tumbadora y el bongó, suena el requinto y un eterno montuno desde hace rato no me dejan soneando en mis orejas...
De pronto, ¡unos andamios!, ellos ascienden hasta el cielo y pensarás, ¡al fín!, existe un ser intentando una restauración. Has fijado la vista en los andamios, entre portales, claveteados con pernios herrumbrosos sostienen una pared repleta de verticilados y limpios estoriles, brillan fragmentos de conchuelas marinas, entonces tú imaginarás, ¿quién sabe quien vivirá tras el zaguán oscuro de la casa?, siendo restaurada muestra los mismos escalones de mármol, desgastados y sucios, por ese gesto de los pies de la calle, ascendiendo, lamiendo paso a paso las escalinatas, para subir al sitio... ¿Hace ya cuantos años? Quizás si fueses tú, me mirarías escaleras abajo y el sol pincelaría de cadmio la puerta de la calle y tú, desde el umbral atisbando el secreto lindero, ¿hacia aquel lugar?, ¿traspasar la cortina de azogue? Alicia volteó entonces, me sentí descubierto, ella sonrió y yo iluso, presentí que iba a darme alguna explicación plausible, mi corazón soneaba retumbando en mi cráneo, la orden expresa la dio la reina roja, ella volteó discretamente de nuevo hacia el espejo o ventanal y un coro como el eco cambió el ritmo del son por chachachá e iba repitiéndome absurdamente, que le corten, la cabeza, chachachá, que rico vacilón...
Debo estar loco, puedo jurarlo, lo pensé con toda la seriedad del caso, esto es ya demasiado para este viaje al paradíso, un exceso de surrealismo tropical es siempre bueno, ¡pero no puedo estar llegando a estos extremos! Ya la elegante guagua de turismo va saliendo del casco de La Habana. El autobús piafando emite bocanadas de gasoil, la máquina ronronea bajo el sol. Tu mirada querida Alicia es anodina. Ahora me convenzo de que tú no eras ella, ¡nada que ver!, sin duda alguna, linda turista. ¿Como hacerte entender el secreto del sitio del ventanal y las cortinas siempre batiendo con el norte? ¡Nunca jamás!, ¿tú una bella mulata de cintura de avispa?, ¡que locura!, ¡un solo disparate! Tú no eres náñiga, ni conoces a mis amigos abakúas, ¿disfrutarás el son con los ecobios?, quizás, no sé...
A lo lejos, después de atravesar el túnel, se divisa la ciudad frente al mar. Una vaharada de algas desde tan lejos pareciera impregnarla, la has admirado un largo rato, la has visto carcomida por el caribemar, mientras arrebujada en tu confortable sillón reclinable, una, dos, tres posiciones hacia atrás, vas paseando en la guagua y ahora cierras los ojos, se apaga la claridad de tu mirada. A la izquierda podrías detallar el mar Caribe, late lleno de luz, ¡ah!, si acaso pudiese ser posible incorporarte compañera en la milicia activa, ¡imaginariamente!, no te asustes Alicia, ingresar al propio movimiento marxista y claro está, ¡a la historia!, la del hambre, perdón, ¡del hombre nuevo y me gruñen las tripas!, acaso puede ser posible, tan solo ondearte a la tropa solar, si conocieras el lugar aquel, con la escalera, la puerta y el umbral, el sitio en mi memoria, claro que si. ¿Y la bella mulata? Desde lejos puedo escuchar la radio Habana, no más CMQ con sus timbales y el bongó, es clara la mañana...
Ante el espejo estás tú, Alicia, y también está el tiempo. Favorece siempre a los pequeños, a los ecobios, muchachitos desnudos, mis aseres, el sistema les ofrece todo, nunca padecerán, todos iguales, valle de lágrimas, el tiempo está a favor de sueños buenos y se pronuncia a golpes, apurado. El tiempo es la suma del coraje. Resistir, ¿hasta cuando? Siempre te quedarán sobrando unos recuerdos, ellos nutren las ilusiones... Todo se ha vuelto incandescente, la guagua avanza rauda, tú duermes, o simulas dormir, no lo sé, tal vez estemos detenidos en el tiempo, ¿estáticos?, no, yo no lo creo. Prefiero imaginar que vamos avanzando, me acompaña la música y las viejas canciones, vamos hacia ese mundo que aún permanece oculto para algunos, yo sé que está allá arriba, tras la puerta, en el sitio de las cortinas que baten con la brisa del norte y tú me esperarás bajo las sábanas, ¿sientes que es fresca y dulce la mañana?, ese es el sitio, el lugar en La Habana

martes, 16 de diciembre de 2008

BAR LA LOCA


La pared amarilla tenía una franja ocre sobre el enlozado de cemento pulido. Brillaba reluciente con el sol del mediodía. Detrás de ella estaban los orates, docenas, cientos de ellos. Algunos eran ya viejos locos, presos desde la época cuando él era estudiante de Medicina... Aún conservaba vivos los recuerdos de aquella larga y desquiciante pasantía por el manicomio; curas de sueño, catatonia espástica, rejas y más rejas, aullidos y excrementos lanzados una vez contra los bachilleres, en un paroxismo de furia incontrolable. Habían transcurrido meses en la época de estudiante, cuando fue apasionándose desinteresadamente por aquellos extraños seres cautivos, por saber más sobre sus vidas trágicas, truncadas, por escuchar sus palabreos y sus curiosas aproximaciones al mundo de los que estaban afuera. Meses de un diario discurrir con la locura, para terminar con un temor larvado de mirar en los ojos de los demás, miedo por no querer detectar en ellos las desnudeces del alma que exhibían ante los bachilleres los pacientes del manicomio. Días de análisis y de silenciosa introspección en la búsqueda de motivos, de pistas, de interpretaciones para cada caso, para concluir en explicaciones banales sobre la herencia, la sífilis cerebral, las manías y las depresiones de los más accesibles, y siempre la impenetrable sordidez incomprensible de la esquizofrenia, llena de alucinaciones y con delirios sin sentido alguno. Años de años, habían transcurrido y las tapias estaban allí todavía, altas, las mismas paredes pintadas de amarillo, las que separaban los dementes de adentro de los cuerdos de afuera, ellos y los demás, todos los que están, los que estuvieron, ¿cuantos habrían fallecido?, no estaban allí todos los que eran, sin duda alguna no son todos los que están, y entre los de afuera quedarían unos cuantos, no están todos los que son, esos, ¡tantos!, llenos de problemas, de preocupaciones... Muchos años atrás, como en una máquina del tiempo, allí estaban las mismas tapias amarillas, existía el manicomio con sus calles de arena y el viento cálido iría soplando nubes de polvo, en las inmediaciones del matadero municipal, el edificio siniestro, sangriento, rodeado de zamuros que parecían esperar olisqueando el vaho de la carroña, en el techo, pero también se les veía formando hileras sobre el borde de la cerca del manicomio, ¿quizás la carroña de alguien de allá adentro? Ahora, ante el incandescente resplandor de las tapias, desde la barra, él está sentado ante una botella de cerveza helada y escucha en la rockola un tango. Aquello de, “descolado un mueble viejo y no tengas esperanzas en tu pobre corazón” trajo a su mente, la enteca figura de Akai Ishida... Son cosas locas, se dijo y sonrió al recordar a los japoneses y la perrera de la policía frente a aquel botiquín en Altamira, en plena capital de la República. Lejos estaban del sol de la ciudad del lago y los palmares y del manicomio con sus altas tapias... Por aquellas trillas de arena, en el automóvil Chysler, del año 48, su padre los llevaba, a él y a sus hermanitos, a oír a los locos. Ocurría casi siempre los sábados por la tarde, casi anocheciendo y todos se miraban con temor adivinando escuchar los alaridos de allá adentro. Era un ritual mágico, un juego, que servía para estimular la imaginación y a los hermanos les provocaba un larvado terror. La costumbre era una diversión establecida por su padre, un paseo que durante años él mismo había repetido, cuando era joven, un marabino, de comienzos del siglo XX, iniciándose en el comercio, en su “cucarachita plateada”, un pequeño auto DeSoto, y llevaba a pasear a sus amigas por las tardes y en las noches de luna, tan solo para oír los alaridos tras las tapias, y ellas aterrorizadas, o muertas de la risa, abrazaban al galante protector y risueño, quien las protegía con apasionadas caricias. Akai des ka, kom ban guá, arigato gozaimas, ahhhiss. Disparatadas lenguaradas llegaban a su conciencia. El negocio era pequeño, parecía tener más ficheras que sillas, y había también como en “La Loca” una rockola gigante. Él estaba en la capital invitado por los señores Ishida, Nakamura y Watanabe para negociar la adquisición de un equipo científico sofisticado y así, sofisticados parecían ser sus amigos nipones. Después de cenar pescado crudo, lame, beber sake y comer espaguetis japoneses, ellos habían decidido llevarlo a ver un strip-tease en aquel socavón de luces rojas y azules, cerca de la plaza de Altamira, bebiendo whisky seguramente yodificado pero que ellos decían estaba “ontoni oishi” y coreando, ¡campai, campai!... Era un ambiente extraño, para él, sin duda. Las cosas cambiaban con los tiempos... Los paseos de su padre alrededor del manicomio eran las máximas emociones, pero aquellos eran los tiempos del tranvía de mulas, cuando el psiquiátrico era una prisión rodeada de arena por todas partes en el vecindario del matadero, con zamuros salpicando el cielo y algún buchón, o unas gaviotas desperdigadas, pues un poco más allá, estaba el muelle, con las aguas del lago chapoteando, en el mismo sitio donde una vez llegó en un hidroavión el Águila Solitaria. ¡Eran recuerdos olvidados! Más perdidos que el hijo el Águila misma. Fundidos ya por el calor y el sol, en la maraña de las neuronas de algunos habitantes de la ciudad de las palmas y del lago... Ahora, desde el Bar “La Loca”, él estaba sentado ante su cervecita helada y recordaba el humo, los efluvios del alcohol, sus amigos nipones y la aglomeración de la gente que querían ver de cerca el show. Aquella noche se iban impregnando de pachulí, de humedad mohosa y de olor a aguardiente adulterado. Las mujeres circulaban restregándose y sentándose en las piernas de los chinitos, y las cosas ya comenzaban a verse borrosas cuando todo se oscureció. Un chorro de luz lechosa atravesó el denso colchón de humo. Muy pronto fueron surgiendo La Leona de Fuego, La Diosa de Oriente, La Salvaje Blanca y un par de féminas adicionales emergieron por una puerta mínima en el fondo del local y comenzaron a contorsionarse y a moverse cumpliendo con el ritual de ponerse en cueros. Los japoneses distendían sus pliegues epicánticos y reían diciendo cosas ininteligibles. La rockola había enmudecido ante la estridencia de una banda sonora en competencia con los chillones comentarios de un afeminado animador quien iba describiendo en detalle los atributos de cada una de las exuberantes y regordetas vedettes. Habían comenzado a alebrestarse los japoneses, y eso era evidente para él, a quien le decían cosas en un lenguaje que le sonaba a “cuti”, y sonreídos decían, ¡mucha mujele! ¡Oishiii! ¡Ahhhhss!... Todo aquello era bien diferente al sol reverberante en el enlozado y a las tapias amarillas fosforescentes brillando al otro lado de la calle. El calor del mediodía era infernal. Como el infierno que dibujaba aquel loco... Desde “La Loca”, la canícula parecía haber reblandecido el petróleo que sustituía la trilla arenosa de antaño. Él rememoraba aquellos días de estudiante, vividos detrás de la muralla amarilla. ¿Cómo poder olvidar la mirada del mulato Pedro? Con su calvicie incipiente, Pedro quien sabía hacer muñequitos de papel crepé, Pedro el jovencito que vivió con las monjas de clausura, Pedro el pintor, víctima de la parálisis general progresiva, atacado por el treponema pallidum, probablemente en su adolescencia, en alguna aventura amatoria, avatares de lupanar, cuando solapadamente a través de su piel morena o de sus mucosas rosadas le penetraron las espiroquetas, esas que habían destruido su sistema nervioso. A Pedro solo le quedaba la locura con ataxia, un andar vacilante por la degeneración de los cordones posteriores de su médula espinal. Pedro plasmaba en hojas de papel sus delirios místicos usando lápices y creyones para recrear un mundo de santos, ángeles en las nubes y demonios ardiendo en llamas multicolores, y encima de todas las escenas, siempre dibujaba un ojo. Aquel que lo miraba a él y nos miraba a todos, dentro de un triangulito... El cielo, el ojo, los de adentro y los de afuera, lejos... ¿Por qué de los locos y de la mirada de El Señor, pasaba a la mirada rasgada de su amigo japonés? Cuando el show terminó en un revuelo de plumas y en gritos y chiflidos de la concurrencia sazonados con un sartal de obscenas proposiciones nacidas de voz en cuello por la mayoría de los asistentes. Llegó la hora de pagar y en la madrugada entre el whisky y el humo, la cuenta no se veía muy bien, por cosas de fallas en las pilas de una linternita, así fue como sacaron fósforos y yeskeros, necesitaban luz, dale luz al señol Ishida, quien súbita pero palsimoniosamente, ¡dice que, no tiene lial! Les informan que el negocio se está cerrando. ¡Caballeros por favor! No lial, uno me lobó caltela. Lobalono caltela... Los nipones protestan. Lobalon catelas. Estos chinos no quieren pagar la cuenta. La policía se hace presente. Habrá una requisa. Cédula. Al amigo japonés se le perdió la cartera. Cédula ciudadano. ¡Ay viirsia! Al chinito lo robaron. ¿No tiene papeles? ¡A la perrera! Lo aclara en la Jefatura. ¡Pero hey! ¡Cuño! ¡Que le robaron la cartera! Era la torre de Babel... Arca de la Alianza, Puerta del Cielo... Con el correr de los años, todavía las altas paredes amarillas con su orla ocre estaban allí, brillando, con ese tono chillón bajo el sol inclemente del mediodía. Pero ahora, enfrente, casi diagonal y haciendo esquina, existía el bar “La Loca” y definitivamente, era una buena “taguara”. La cerveza estaba helada, como “siesoepinguino”... Él volvió a recordar el lío vivido con sus amigos japoneses... ¿Guatiyusei? No conprinfais. Déjeme a mí. Tienen que pagar. ¡Hey, esperate! Dejame oime, hey, agente, perdón, señor agente, esperate, oime, viirsia! ¿Pero como te lo vais a llevar? ¡Ve que molleja chico! Esperate, no entendéis que este es un señor extranjero, se te va a prender un mollejero en la Jefatura. ¿La cartera? ¡Miarma, si se la robaron! ¿Que quien soy yo? Soy su abogado, el de los chinos sí, ¡chinos no! ¡Vértica chico! Ellos son, ja po ne ses ¿Como va a ser la misma vaina, chico? ¡Que extranjero voy a ser yo, chico! Bueno, casi, del Zulia, sí. ¡A jaiba pues! ¡De Maracaibo chico! ¡Ajá sí! Tenéis que dejarlos ir, si no, viiirtica, va a ser un atropello. ¡Que clase de mollejero se les va a armar! Internacional sí, a vaina, yo que se los digo, yo... Al fin se escucha una voz con la orden para poner el punto final a todo aquello. Suélteme a esos ciudadanos. ¡Sí vale! Son una cuerda de chinos rascaos y un abogado maracucho que habla puras pendejeras. Suelte a los chinos y al hijoesumadre ese, que anda jurando por una Chinita, y si no se va rápido me lo mete en la perrera. ¡Que se vayan pal carajo! ¡Desaparézcanse, ya, njoda! Antes de que nos termine de volver locos a todos. Locos a todos, sí, locos, y es que no están todos los que son, definitivamente... ¡Dame otra cervecita, que me tenéis a pan y agua, como a los locos, sí, haceme la caridad!