lunes, 1 de junio de 2026

La tragedia del bachiller Rangel

 

El año 1977, Marcel Roche publicó en La Gaceta Médica de Caracas un trabajo titulado, “Algunos factores condicionantes en la vida y muerte de Rafael Rangel”. Roche aprovecharía para ahondar en algunas causas de aquella trágica muerte, remontándose a su infancia, como huérfano e hijo natural (ilegítimo), y viviendo la niñez sin su madre, con la esposa de su padre (María Trinidad Jiménez), sin tocar otros temas como pudo ser la muerte de su pequeña hermana mayor, e igualmente sin profundizar demasiado sobre la dependencia sicológica con su ulterior protector el presidente Cipriano Castro, Roche expondría toda la historia en su libro “Rafael Rangel, ciencia y política en la Venezuela de principios de Siglo” (1973).

En realidad, cualquiera podría preguntarse a que viene esta “remembranza” a estas alturas y en medio de la proliferación de “dimes y diretes politiqueros” que proliferan actualmente en el país. Debo remitirme a mi novela “El movedizo encaje de los uveros” editada en la Universidad del Zulia el año 2016 gracias al visto bueno del Rector en aquellos tiempos, el Dr Domingo Bracho Díaz, y a la coedición de dos Facultades de Medicina, la de la Universidad Central de Venezuela y la de la propia Universidad del Zulia.

La relectura de mi novela señalaría como el principal problema del joven bachiller trujillano, no fue que “lo embromaron por ser negrito”, ni era por una beca que le negaron, su problema tenía mucho que ver con su personalidad. José Rafael Rangel era un hombre joven, muy trabajador, sencillo e introvertido, quien sin duda alguna se deprimiría ante la difícil situación que atravesaba y sugerimos en estos tiempos de crisis, que quizá vale la pena nuevamente revisarla...

El Dr. Ceferino Alegría Mauricio (1913-1979) informaría en detalle un incidente personal que el bachiller Rangel y el Dr. Rafael López Baralt habrían tenido, en Maracaibo en 1896, cuando Rangel tenía 19 años y cursaba su último año de bachillerato y se enteraría de que, en Bogotá, estaban realizando la curación seroterápica de la Lepra, según un procedimiento seguido por el Dr. Juan de Dios Carrasquilla. La Junta de Lazareto del Zulia, decidió enviar a Bogotá, una comisión, y el bachiller Rangel, se ofreció para ir en calidad de ayudante; pero Dr. Rafael López Baralt quien era el director de la Sección de Seroterapia del Instituto Pasteur de Maracaibo, rechazó su solicitud. Rangel, muy joven, insistiría, pero nuevamente fue rechazado por López Baralt y fue entonces cuando el joven estudiante Rangel, exaltado y ofuscado, le enrostró al Dr. López Baralt, su pequeña estatura, diciéndole que la trataba de compensar con unos zapatos de tacones altos, asignándole el calificativo de “Enano Engreído”. Rangel ante la gran influencia política y científica del Dr. López, en Maracaibo; decidió irse a seguir sus estudios en la Universidad de Caracas. 

En el año 1898, Rangel solicitó por primera vez al Congreso una beca, para trasladarse al exterior, a realizar estudios de inmunología seroespecífica, pero el Dr. Rafael López Baralt, era miembro de la comisión encargada de otorgar las becas en el parlamento, y la solicitud de Rangel, quedaría negada. A mediados del año 1900, Rangel conseguiría la aprobación de un aporte presupuestario, con el primer Presidente del Estado Trujillo, Inocente de Jesús Quevedo, recién nombrado por Cipriano Castro. Rafael Rangel esperaba viajar al exterior a realizar su sueño, de estudiar serología inmunoespecifica, pero ya en el mes de abril de 1901, fue nombrado Presidente del Estado Trujillo, el médico y político marabino, Dr. Rafael López Baralt, y el aporte presupuestario aprobado, no se ejecutaría en beneficio del joven trujillano ya que así lo dispuso el nuevo Presidente del Estado.

Inmediatamente después de yugular la epidemia de peste bubónica, el 8 de julio de 1908, Cipriano Castro le otorgaría a Rangel la Orden del el Busto del Libertador en 3ra Clase por sus servicios. Pero, la beca que en 1903 le prometiera la Academia de Medicina, con la recomendación de enviarlo a una escuela europea de Patología Tropical, se fue postergando con el correr de los meses y de los años. Según su amigo Mendoza, la beca debería haber sido ratificada ese año 1908, por el Dr. López Baralt quien era el Ministro del Interior del presidente Cipriano Castro…

El 20 de octubre de 1908 Cipriano Castro se irá a Alemania para que le operasen la fístula recto-vesical que tenía, por lo que ya había sido operado en Macuto un año antes y su compadre Juan Vicente Gómez se encargará de la presidencia. Rangel se sentía acosado por quienes estaban resentidos de que: “¡Un bachiller!” hubiese comandado la lucha contra la Peste Bubónica. Surgirían entonces, los comentarios y las murmuraciones que se sumarian a las reclamaciones por el pago por unas casas quemadas que el gobierno se había comprometido a resarcir los costos a sus dueños. Ya no estando el presidente Cipriano Castro al mando, al bachiller Rangel, lo amenazarán con quitarle el Laboratorio y burlonamente le ofrecerían darle un cargo de veterinario en el Mercado. Le negarán las becas prometidas para estudiar en el exterior, y le dirán que no valía la pena “enviar a otro negro al Brasil”.

Según su amigo, Mendoza, la beca prometida por la Academia de Medicina, habría de ser ratificada ese año, por López Baralt era el Ministro del Interior… Lo cierto fue que en cuanto Castro salió del país, también se le imputó a Rangel haberse equivocado en el primer diagnóstico de peste bubónica. El 19 de enero Carlos Manuel Velázquez de la UCV publicó un trabajo “Peste y Castro” donde le atribuía el control de la epidemia a la Junta de Comercio de la Guaira y no a lo dispuesto por Cipriano Castro quien pretendía “desde su dominio, que con un simple bachiller extinguiría la epidemia”.

Al instalarse el 20 de abril la Comisión de Higiene Pública el nombre de Rangel brilló por su ausencia. José A. Tagliaferro por la prensa, arrojaría dudas sobre la verdadera naturaleza pestosa de los bacilos detectados por Rangel. Su maestro el doctor José Gregorio Hernández tímidamente respondería argumentando que en la Universidad era peligroso manipular ese material ya que en su Laboratorio de la Universidad no tenían facilidades para hacer esos estudios, pero nada diría sobre el Laboratorio del hospital Vargas donde se sabía que Rangel si podía hacerlos…

El primer problema residía en que, Rangel no era médico, y segundo, era el germen de la envidia que creció en muchos ante la importancia que había tenido “un bachiller” actuando eficientemente en los predios de “la medicina” local. Las decisiones políticas del presidente Castro, sin pretenderlo, encumbraron a Rangel hasta ponerlo al frente de situaciones directivas que le crearon enemistades gratuitas entre los médicos.

Desde 1903, Rangel se había separado totalmente de la Cátedra de Fisiología decidido a dedicarse en cuerpo y alma a la investigación en su Laboratorio del hospital Vargas. Tal vez Rangel esperaba consolidar algo como el Instituto Pasteur que en 1895 fundara y dirigiera su mentor el Dr. Aníbal Santos Dominici en Caracas, emulando al Instituto Pasteur de París. Dominici había sido el Jefe de la Cátedra de Clínica Médica y de Anatomía Patológica, él brillaba en su Instituto y fue el Rector de la Universidad Central desde 1899 hasta 1901 cuando al negarse a expulsar a unos estudiantes que habían ridiculizado al presidente en unos actos de carnaval, fue destituido y estuvo preso en la Rotunda hasta diciembre de ese año, por lo que sería evidente que al salir de prisión iniciaría su participación en la Revolución Libertadora, por lo que fue hecho prisionero en 1903. Dominici logrará fugarse y cuando Gómez se hizo cargo de la presidencia, y viviría exiliado en Francia. La mala suerte de Santos Dominici y de Rafael Rangel dependería en el fondo, a razones políticas, una situación que es muy conocida y se repite en nuestro país. A el caso concreto del bachiller Rangel, se le sumaría el reconcomio de médicos, algunos de ellos eran los mismos, quienes en un tiempo solían apoyarlo y estimular su trabajo.

Hasta aquí esta especie de sinopsis sobre secretos que están encriptados en mi novela “El movedizo encaje de los uveros”.

Maracaibo, lunes 1 de junio del año 2026

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