Los primeros síntomas del alzhéimer pueden
detectarse diez años antes del inicio gracias a la presencia de ciertos marcadores que,
al estar presentes, multiplican el riesgo de sufrir problemas de memoria y de
rapidez mental en personas de mediana edad.
Raquel
Sánchez-Valle, coordinadora del Grupo de
Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología, ve
avances y riesgos en estas nuevas investigaciones. “En el ámbito de la
investigación, existen que tests permiten seleccionar participantes para
estudios de intervención, farmacológicos y no farmacológicos, algunos en
marcha, que podrán dar resultados relevantes en pocos años. Será entonces
cuando tengamos una respuesta sobre si se debe o no recomendar cribados a nivel
poblacional”.
Esta experta
advierte que “Otra cosa es que la disponibilidad de marcadores plasmáticos está
haciendo que haya personas sanas que lo están pidiendo a nivel privado. Será
complicado de manejar por la posibilidad de falsos positivos, porque la
información que puedes dar desde el punto de vista predictivo individual es muy
escasa; y porque los estudios de intervención que se proponen tienen baja o
nula evidencia a nivel individual en este momento”.
Sabemos que el alzhéimer es
la enfermedad neurodegenerativa más frecuente por ello, es urgente poder
detectarla cada vez más pronto, incluso antes de que aparezca. Existen dos estudios que avanzan hacia esa
posibilidad, y plantean la problemática de cómo realizar tests tempranos en la
población general en busca de los primeros signos moleculares de la enfermedad,
con el riesgo evidente de que posiblemente se generarían falsos positivos que
podrían colapsar los servicios sanitarios.
El primer trabajo se ha centrado
en medir marcadores en la sangre en
personas de mediana edad que aún no muestran signos de demencia, y un equipo de
médicos y científicos de Estados Unidos ha usado uno de los análisis de sangre
aprobados para medir la acumulación de dos proteínas asociadas con el alzhéimer
-variantes
de la
beta-amiloide y la tau-
en 1.350 personas de entre 56 y 69 años. Esta investigación que
llevaban al menos 35 años de seguimiento, en personas que estaban aparentemente
sanas en cuanto a enfermedades cognitivas, ha arrojado resultados que
mostraron, en torno a un 6% de todos
los participantes con algún marcador molecular asociado con el alzhéimer. Los
resultados también apuntan a que estas
personas muestran ya síntomas leves de deterioro cognitivo leve.
El trabajo lo lidera Kristine Yaffe, de la Universidad de California en San Francisco y su equipo se centra en el hecho de que el 30% del riesgo de demencia se puede evitar con intervenciones sencillas, como llevar una vida sana y hacer ejercicio. A la luz de sus resultados, publicados por la revista médica The Lancet, los investigadores apuntan que estos nuevos tests de sangre “pueden permitir la prevención y la intervención en la mediana edad” con las medidas mencionadas, así como con el uso de los nuevos fármacos disponibles. Estos medicamentos, lecanemab y donanemab, que sabemos no consiguen curar la dolencia, pero sí frenar modestamente su avance.
Este trabajo ha encontrado que
los pacientes con dos marcadores moleculares (Aβ42/40 y p-tau217/Aβ42)
muestran varias veces más riesgo de sufrir problemas con la memoria verbal y el
procesamiento cognitivo comparado con las personas que no muestran acumulación
de esas proteínas en la sangre. El marcador Aβ42/40, por ejemplo, aumenta más
de cuatro veces el riesgo de problemas con la memoria verbal y el pp-tau217 casi lo mismo respecto a la
velocidad cognitiva. En el caso de una persona positiva para el
primer marcador, su riesgo pasaría de tres posibilidades entre 100 de sufrir
este problema, a 12 entre 100, por ejemplo.
Los investigadores no encontraron que estos pacientes tuvieran aún un deterioro cognitivo generalizado
diagnosticable; es decir, estos serían los primeros indicios de algo que
podría seguir adelante hacia la aparición de la enfermedad de Alzheimer, o no. Tener estas moléculas en sangre
no significa que se vaya a sufrir demencia con un 100% de seguridad: hay aún un
nivel de incertidumbre en estos tests
que sigue dificultando el diagnóstico temprano, antes de que aparezcan signos
claros de deterioro cognitivo.
Existe un segundo estudio publicado en la misma revista, que explora otra vía para ese diagnóstico temprano. En la práctica clínica actual, la forma de detectar marcadores biológicos de alzhéimer es con un escáner cerebral o con una punción lumbar para sacar líquido cefalorraquídeo. Son métodos fiables, pero costosos; de ahí la ventaja que podrían aportar los análisis de sangre. En este segundo estudio se analiza un nuevo trazador para detectar las proteínas del alzhéimer usando un
La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima
que más del 50% de los casos leves de alzhéimer están sin diagnosticar y
con los métodos actuales, el tiempo entre la llegada de los primeros síntomas y
el diagnóstico oficial es de dos a tres
años. El diagnóstico temprano con métodos cada vez más sencillos es una
pieza fundamental para la aplicación de los nuevos fármacos contra la dolencia,
que han demostrado retrasar su avance en
un 27% en 18 meses. Estos nuevos fármacos solo funcionan si se dan en
las fases iniciales de la enfermedad.
Dicho de otro modo, el alzhéimer afecta a unos 50 millones de personas en todo el
mundo, pero los nuevos medicamentos, con su prescripción actual, solo ayudarían al 5% de ellos, según la
SEN. Hay dos fármacos aprobados de este tipo aprobados en Europa y Estados
Unidos, lecanemab y donanemab, (ninguno aún tiene cobertura
por parte del sistema público de salud en España, a la espera de un informe
definitivo sobre su coste y efectividad y su coste es de unos 25.000 euros al
año, sin contar pruebas diagnósticas.
Una de las principales contribuciones del primer
trabajo es analizar biomarcadores del alzhéimer en un grupo poblacional de
mediana edad sin signos aparentes de problemas cognitivos, algo que muy pocos
estudios habían hecho hasta ahora, destacan
Anna Rosenberg y Tiiia Ngandu, del Instituto de Salud y Bienestar de Finlandia, en un comentario al estudio,
advierten de que el poder predictivo de estos marcadores es menor cuanto más
joven es el paciente. Por esto alertan de que “no son apropiados para cribados
a gran escala en población general”. El principal problema por ahora es
que no se sabe si las personas con marcadores altos desarrollarán o no
demencia. Ese debería ser el siguiente paso de esta línea de investigación. En
los ensayos de la semaglutida, la molécula adelgazante presente en los nuevos
fármacos como Ozempic, se vio que el
tratamiento reduce la proteína tau en el líquido cefalorraquídeo, pero no en sangre,
apuntaron las dos autoras.
En Maracaibo
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martes 16 de junio, en 2026
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