martes, 16 de junio de 2026

Del alzhéimer temprano…

 

Los primeros síntomas del alzhéimer pueden detectarse diez años antes del inicio gracias a la presencia de ciertos marcadores que, al estar presentes, multiplican el riesgo de sufrir problemas de memoria y de rapidez mental en personas de mediana edad.

Raquel Sánchez-Valle, coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología, ve avances y riesgos en estas nuevas investigaciones. “En el ámbito de la investigación, existen que tests permiten seleccionar participantes para estudios de intervención, farmacológicos y no farmacológicos, algunos en marcha, que podrán dar resultados relevantes en pocos años. Será entonces cuando tengamos una respuesta sobre si se debe o no recomendar cribados a nivel poblacional”.

Esta experta advierte que “Otra cosa es que la disponibilidad de marcadores plasmáticos está haciendo que haya personas sanas que lo están pidiendo a nivel privado. Será complicado de manejar por la posibilidad de falsos positivos, porque la información que puedes dar desde el punto de vista predictivo individual es muy escasa; y porque los estudios de intervención que se proponen tienen baja o nula evidencia a nivel individual en este momento”.

Sabemos que el alzhéimer es la enfermedad neurodegenerativa más frecuente por ello, es urgente poder detectarla cada vez más pronto, incluso antes de que aparezca.  Existen dos estudios que avanzan hacia esa posibilidad, y plantean la problemática de cómo realizar tests tempranos en la población general en busca de los primeros signos moleculares de la enfermedad, con el riesgo evidente de que posiblemente se generarían falsos positivos que podrían colapsar los servicios sanitarios.

El primer trabajo se ha centrado en medir marcadores en la sangre en personas de mediana edad que aún no muestran signos de demencia, y un equipo de médicos y científicos de Estados Unidos ha usado uno de los análisis de sangre aprobados para medir la acumulación de dos proteínas asociadas con el alzhéimer -variantes de la beta-amiloide y la tau- en 1.350 personas de entre 56 y 69 años. Esta investigación que llevaban al menos 35 años de seguimiento, en personas que estaban aparentemente sanas en cuanto a enfermedades cognitivas, ha arrojado resultados que mostraron, en torno a un 6% de todos los participantes con algún marcador molecular asociado con el alzhéimer. Los resultados  también apuntan a que estas personas muestran ya síntomas leves de deterioro cognitivo leve.

El trabajo lo lidera Kristine Yaffe, de la Universidad de California en San Francisco y su equipo se centra en el hecho de que el 30% del riesgo de demencia se puede evitar con intervenciones sencillas, como llevar una vida sana y hacer ejercicio. A la luz de sus resultados, publicados por la revista médica The Lancet, los investigadores apuntan que estos nuevos tests de sangre “pueden permitir la prevención y la intervención en la mediana edad” con las medidas mencionadas, así como con el uso de los nuevos fármacos disponibles. Estos medicamentos, lecanemab y donanemab, que sabemos no consiguen curar la dolencia, pero sí frenar modestamente su avance.

Este trabajo ha encontrado que los pacientes con dos marcadores moleculares (Aβ42/40 y p-tau217/Aβ42) muestran varias veces más riesgo de sufrir problemas con la memoria verbal y el procesamiento cognitivo comparado con las personas que no muestran acumulación de esas proteínas en la sangre. El marcador Aβ42/40, por ejemplo, aumenta más de cuatro veces el riesgo de problemas con la memoria verbal y el pp-tau217 casi lo mismo respecto a la velocidad cognitiva. En el caso de una persona positiva para el primer marcador, su riesgo pasaría de tres posibilidades entre 100 de sufrir este problema, a 12 entre 100, por ejemplo.

Los investigadores no encontraron que estos pacientes tuvieran aún un deterioro cognitivo generalizado diagnosticable; es decir, estos serían los primeros indicios de algo que podría seguir adelante hacia la aparición de la enfermedad de Alzheimer, o no. Tener estas moléculas en sangre no significa que se vaya a sufrir demencia con un 100% de seguridad: hay aún un nivel de incertidumbre en estos tests que sigue dificultando el diagnóstico temprano, antes de que aparezcan signos claros de deterioro cognitivo.

Existe un segundo estudio publicado en la misma revista, que explora otra vía para ese diagnóstico temprano. En la práctica clínica actual, la forma de detectar marcadores biológicos de alzhéimer es con un escáner cerebral o con una punción lumbar para sacar líquido cefalorraquídeo. Son métodos fiables, pero costosos; de ahí la ventaja que podrían aportar los análisis de sangre. En este segundo estudio se analiza un nuevo trazador para detectar las proteínas del alzhéimer usando un

escáner de tomografía por emisión de positrones. Este trabajo se realizó en Estados Unidos y Canadá con casi 700 participantes. En las personas cognitivamente sanas de entre 50 y 89 años que mostraban ya acumulación de proteína amiloide, el nuevo método experimental MK6240, fabricado por la compañía estadounidense Lantheus, detectó proteínas asociadas al alzhéimer antes que los métodos diagnósticos habituales; lo que también podría facilitar diagnósticos más tempranos. El trabajo también se publica en The Lancet.

La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que más del 50% de los casos leves de alzhéimer están sin diagnosticar y con los métodos actuales, el tiempo entre la llegada de los primeros síntomas y el diagnóstico oficial es de dos a tres años. El diagnóstico temprano con métodos cada vez más sencillos es una pieza fundamental para la aplicación de los nuevos fármacos contra la dolencia, que han demostrado retrasar su avance en un 27% en 18 meses. Estos nuevos fármacos solo funcionan si se dan en las fases iniciales de la enfermedad.

Dicho de otro modo, el alzhéimer afecta a unos 50 millones de personas en todo el mundo, pero los nuevos medicamentos, con su prescripción actual, solo ayudarían al 5% de ellos, según la SEN. Hay dos fármacos aprobados de este tipo aprobados en Europa y Estados Unidos, lecanemab y donanemab, (ninguno aún tiene cobertura por parte del sistema público de salud en España, a la espera de un informe definitivo sobre su coste y efectividad y su coste es de unos 25.000 euros al año, sin contar pruebas diagnósticas.

Una de las principales contribuciones del primer trabajo es analizar biomarcadores del alzhéimer en un grupo poblacional de mediana edad sin signos aparentes de problemas cognitivos, algo que muy pocos estudios habían hecho hasta ahora, destacan

Anna Rosenberg y Tiiia Ngandu, del Instituto de Salud y Bienestar de Finlandia, en un comentario al estudio, advierten de que el poder predictivo de estos marcadores es menor cuanto más joven es el paciente. Por esto alertan de que “no son apropiados para cribados a gran escala en población general”. El principal problema por ahora es que no se sabe si las personas con marcadores altos desarrollarán o no demencia. Ese debería ser el siguiente paso de esta línea de investigación. En los ensayos de la semaglutida, la molécula adelgazante presente en los nuevos fármacos como Ozempic, se vio que el tratamiento reduce la proteína tau en el líquido cefalorraquídeo, pero no en sangre, apuntaron las dos autoras.

En Maracaibo para lapesteloca el martes 16 de junio, en 2026

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