lunes, 15 de junio de 2026

Esperanzador discurso…

 

Debo confesar que la imagen de Fernández Morán me llega con recuerdos de mi infancia a través de las palabras de mi padre, Jesús García Nebot, conocido comerciante marabino, quien trabajaba diariamente al frente de la casa MacGregor en la Plaza Baralt.

De modo que es fácil para mí, recordar al doctor Humberto Fernández Morán y sus investigaciones con el microscopio electrónico y es que resultaría algo muy especial por el hecho de verme involucrado en la patología ultraestructural, desde que me gradué como médico-cirujano en la Universidad del Zulia, en julio del año 1963 y tuve la suerte de comenzar a estudiar anatomía patológica. En realidad, dedicaría más de cincuenta años de mi vida a hacer investigación con el microscopio electrónico.

Fernández Morán como todos deben recordar, terminaría siendo vilipendiado y execrado de Venezuela por motivos primariamente políticos, esto supuestamente ya que además sería señalado como “el brujo de Pipe, y saldría del país para desembocar en su genial "ostracismo creador", expresión usada por el doctor Roberto Jiménez Maggiolo, en la biografía sobre la vida del sabio.  

El 25 de febrero del año 1976, el doctor Humberto Fernández Morán fue entrevistado por el Subcomité de Investigación y Energía de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de Norteamérica y sus palabras sorprendieron a los asistentes al acto, pues se referiría en particular al general Francisco de Miranda, precursor de la Independencia de Venezuela, quien, -les recordó a los presentes- que había luchado con los franceses en las guerras que culminaron con la independencia de Norteamérica…

Miranda, finalmente, -relataría el expositor- se sacrificaría por Venezuela, luchando infructuosamente para consolidar la independencia de su país… El doctor Fernández Morán, no hizo mención ni del “bochinche siempre bochinche”, ni de la muerte del precursor en la prisión  de la Carraca, pero evidentemente, sentiría identificarse con el general Miranda pues él mismo, había desde el año 1950 propuesto -y por escrito- publicado en la Revista Acta Científica Venezolana, la creación de un Instituto de Investigación en su patria que nacería el año 1959 y el cual debería servirle a los millones de habitantes de los países latinoamericanos, una región muy extensa con recursos naturales increíbles…

Humberto Fernández Morán, en palabras de Jaime Requena, estuvo siempre “signado por una absurda controversia política que pretendió mostrar sus importantes logros como intrascendentes, accidentes sin mayor importancia ni influencia sobre nuestra comunidad o sobre el mundo”. Una "Comisión Asesora" que analizó su trabajo en el IVNIC (sin peritos expertos en sus hallazgos de la vera-ciencia) se centraría en su desempeño personal y se le consideró entre otras cosas: “intolerante, preso de un delirio de omnisciencia, dictatorial y demasiado exigente”. Terminaría siendo calificado como “brujo”…

En febrero del año 2023 tuve la oportunidad de conversar públicamente en la Biblioteca Pública del Estado Zulia, en Maracaibo, sobre mi relación personal con el doctor Humberto Fernández Morán, y en aquella ocasión, repetiría los mismos conceptos que había venido divulgando desde muchos años antes, en Caracas y en distintas ciudades de Venezuela, los cuales fueron publicados en la Revista Academia Médica Digital VITAE de la UCV el año 2003. (García Tamayo J. Humberto Fernández Morán. Legado científico invaluable de Venezuela para el mundo. Academia Biomedica Digital VITAE No 14 Enero-Marzo 2003).

Bastaría con mencionar -les dijo a los políticos presentes en su discurso ante la Cámara de Representantes de los Estados Unidos – que el 25% de los bosques del planeta se encuentran en las selvas de los ríos Orinoco y Amazonas. Es necesario preparar a la juventud de Latinoamérica incorporándolos al desarrollo tecnológico y a los avances de la Medicina. Para aquella tarea, él había planificado el Instituto de Investigaciones Neurológicas fundado en abril de 1954 en Los Altos de Pipe, e insistiría en atender a las palabras que recién había dicho el presidente de la Universidad de Chicago William Rainiere Halper, al llamar la atención sobre el momento que se vivía, señalando que, “ahora precisamente podemos ya por la vía satelital estar todos conectados”.

En su discurso prosiguió diciendo: Vamos a poder intercambiar programas para la formación de personal de investigación en instituciones que estarán en los Andes venezolanos, en Costa Rica o en el Caribe. Veremos en esos Centros, como se desarrollarán importantes proyectos sobre energía solar con tecnología fotovoltaica, sobre la microbiología del petróleo y la microscopia electrónica. Crecerán las instituciones que aprovecharán los recursos de cada región cubriendo necesidades termoeléctricas locales y habrá instituciones que desarrollen la computación y la investigación criogénica y sus aplicaciones en regiones tropicales y subtropicales.

Veremos cómo se desarrollarán la Biología Molecular, la Biomedicina y la Neuropatología, para en resumen llegar a la imperiosa necesidad de sostener las conexiones creadas que resultarán efectivas entre todos los centros de investigación de América del Sur y finalmente terminaremos examinando en detalle la microbiología del petróleo…

Relato estas situaciones particulares, quizás poco conocidas, sobre nuestro genial sabio Humberto Fernández Moran …

En Maracaibo, el día lunes 15 de junio del año 2026

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