Werner Herzog (1942) es un director, documentalista, guionista, productor de
cine y actor alemán cuyas películas a menudo presentan protagonistas
ambiciosos con sueños imposibles, o personas con talentos únicos en campos
oscuros, usualmente individuos que están en conflicto con la naturaleza. Nikolaus Nakszynski conocido como Klaus Kinski
(1926-1991) fue un actor alemán, muy vinculado al director Werner Herzog, quien lo describió como “uno de los más grandes actores del siglo, pero también un monstruo”.
Werner Herzog, escribió y dirigió en el año 1979, una versión personal de la historia de vampirismo (Nosferatu: Phantom der Nacht) traducida como Nosferatu, fantasma de la noche, película que fue producida en la República Federal Alemana, principalmente ambientada en la ciudad de Wismar, y en la región rumana de Transilvania con los actores, Klaus Kinski en el papel de Nosferatu.
Werner Herzog no pudo filmar en Bremen, lugar
de la puesta en escena del original, y recolocó la película en la localidad
holandesa de Delft. Tras la negativa del ayuntamiento de Delft de permitir
soltar a 11.000 ratas para filmar unas determinadas escenas, parte de aquellas tan
impresionantes que fueron rodadas en Sciedam. La morada de Drácula fue filmada
en varios lugares de la república Checa. Aunque la película se basa en la
novela Drácula de Bram Stoker (1897), en realidad es una
readaptación del filme Nosferatu, famoso clásico del
expresionismo alemán del director F.M. Murnau, ya comentados en este blog (lapesteloca) el 31 de marzo del año 2019
como
Murnau y
Nosferatu.
Lo cierto es que, y es a lo que vamos en este artículo de hoy, existía una tempestuosa aunque fructífera relación entre Werner Herzog con el actor Klaus Kinski, quien protagonizó cinco de sus películas: Aguirre, la cólera de Dios, Woyzeck, Nosferatu: Phantom der Nacht, Fitzcarraldo y Cobra Verde. El director Werner Herzog escribió y dirigió un documental titulado Mi enemigo íntimo (en alemán: Mein Liebster Feind) para presentar su relación profesional con el actor Klaus Kinski. El documental tiene cerca de 100 minutos de duración y además de Kinski y de Herzog, en el documental figuran Claudia Cardinale y Andrés Vicente Gómez.
El jueves, 20 de octubre de 2016 escribí en este blog (lapesteloca)
sobre Lope de Aguirre en el cine y en la historia. Relataría en aquel entonces
que hacía ya a casi 24 años de mi primera visita al País Vasco, cuando tuve la
suerte de conocer en Donosti a don Carlos Blasco de Imáz, escritor de numerosos
artículos y del libro Los Fueros quien era el padre de mi amigo y colega
Eduardo Blasco Olaetxea. Don Carlos Blasco me señalaría muchos detalles sobre
la importancia de la Compañía Guipuzcoana en nuestra historia patria y conversó
muy entusiasmado sobre Lope de Aguirre, describiéndomelo como el cojo vasco de
Oñate que se atrevió a desafiar al Rey de España desde tierras americanas.
Hace ya más de 40 años de esto que estoy relatando y también hace ya más de 30 años de 1991 cuando el actor Kinski falleció, pero lo cierto es que dadas las diferencias entre el actor y el director en ocasiones llegaron a tal punto que la filmación se hacía inviable. Herzog y Kinski se habían conocido en su juventud cuando ambos eran personajes casi marginales, el primero había pasado la guerra en una remota villa bárbara lejos de las bombas y Kinski había sido prisionero de guerra y vivió como un año en Inglaterra, donde aprendió el idioma y se compenetró con el teatro de Shakespeare, pero diversos actos de violencia le valieron la internación en un psiquiátrico bajo el diagnóstico de esquizofrenia y en 1955 tuvo dos intentos de suicidio. Kinski ganó fama de actor, mientras Herzog se convirtió en un gran cineasta quien había comenzado a filmar con una cámara robada.
Diez años más tarde, Herzog se involucró en el ambicioso
proyecto de filmar la vida de Fitzcarrald, un empresario irlandés
que pretendió levantar un teatro en Iquitos, plena selva amazónica, para que su
ídolo, Caruso, cantase
allí, y la conflictividad de Kinski puso en su contra a los extras, aborígenes
locales quienes llegaron a ofrecerle a Herzog deshacerse del problemático
actor. Filmando “Aguirre”, Kinski era un lunático y tenía aspecto de insano,
cosa que no pasaba con Herzog, aunque sus métodos inusuales y sus ambiciones
desproporcionadas crearon dudas sobre su juicio al borde de lo megalomaníaco.
En fin, como dijo el director, “El está
loco (Kinski), yo estoy loco y esta
es una perfecta combinación de locura”.Kinski confesó que prefería irritar
a los actores de reparto. “Necesito
odiar” exclamó en algún momento, aunque el único libro que publicó se llamó
Necesito amor. En realidad, más que
amor necesitaba descargar su increíble tensión erótica. Kinski era un adicto al
sexo.
Estos dos personajes que se creían dueños de un genio ilimitado,
chocaron una y otra vez hasta llegar a las agresiones físicas y en la
filmación de Cobra Verde definitivamente la relación se quebró.
De seguir así uno de los dos –por no decir los dos- iba a terminar lastimado.
De todas maneras, Herzog no iba a desaprovechar la oportunidad de relatar estas
situaciones tan exageradas y recogió las partes de las peleas que fueron
filmadas en su corto llamado, irónicamente, Mi mejor amigo. ¿Megalómanos
paranoides? ¿Personalidades psicopáticas? ¿Era Kinski un verdadero
esquizofrénico o acaso sobreactuaba su vanagloria y agresividad?
Se había retirado del cine y de la vida pública en 1989, y murió
el 21 de noviembre de 1991 víctima de un infarto, en Lagunitas, California. Su cuerpo se incineró, y las cenizas se
esparcieron sobre el océano Pacífico. Lo cierto es que después de su muerte
Kinski fue acusado por sus hijas de abusos sexuales, mientras que Herzog se
convirtió en un patriarca venerado y premiado del cine alemán.
Maracaibo,
el día miércoles 21 de enero del año 2026