viernes, 17 de abril de 2026

De la poesía


Cogiendo flores en la campiña, mas vaporosa que el aura leve, aquella dulce y risueña niña, vio una mañana dos nubecitas color de nieve que se tiñeron color de grana. “Quiero ser nube”- dijo la niña más vaporosa que el aura leve, y con las flores de la campiña, cintas y galas y con sus velos color de nieve la dulce niña formó sus alas.   Cuando en el huerto de la campiña y al viento leve de la mañana la pobre madre buscó a su niña…  ¡Ay...! En su anhelo, vio que entre nubes color de grana la dulce niña volaba al cielo.

Este poema que me resonaba en mi (“caletrósica” para no acusarla de “caletrera”) memoria, sin saber cómo ni cuándo (aunque suene a frase de canción de Virginia López) me lo había aprendido en mi lejana infancia, y se supone que tiene un título (poco adecuado a mi parecer) pues para mi sorpresa, es en medio de tanta claridad: el poema se intitula: “Niebla”.

¿Cuantos de mis asiduos u ocasionales lectores de este blog (lapesteloca el cual he venido ininterrumpidamente escribiendo a diario desde el año 2019) y quienes, de ellos, -preguntaba-, sabrán quién es el autor de la poesía? Yo hasta hace un par de días, no lo sabía, o mejor corrijo, no lo recordaba… A mi edad, puede ser perdonado el olvido, aunque quizás, nunca lo supe… Les doy una pista: es un bardo zuliano.

Véanlo, pues…

Todos sabemos que el verso es la unidad métrica de ritmo, o es la llamada también “unidad rítmica” y de ella se compone, la poesía. Siempre dese el punto de vista fónico, el verso se había caracterizado por ubicarse entre dos pausas, con su distribución en renglones sucesivos. Los versos con estos elementos fónicos, al repetirse en serie producen un ritmo. Pero ya es un hecho, tristemente cierto, que la poesía actual, ha abandonado la versificación tradicional, favoreciendo “el verso libre” donde prevale la expresión emocional sobre la estructura técnica. Es todo más sencillo, así vamos, en este mundo tan complejo y ese inmediatismo puede ser una explicación parcial de lo que vengo diciendo. 

Estas consideraciones, pueden valer, para hablar del verso libre, o del “verso blanco”, escrito o leído prescindiendo de la rima, asonante o consonante. No me quiero referir al llamado “pentámetro yámbico o el “verso blanco inglés”, un tipo de verso de cinco pies de yambo, que es una métrica que se emplea tanto en versos rimados (por ejemplo en los Sonetos de Shakespeare), como en los que carecen de rima.

Pero, si penetramos más aun, en honduras (sin llegar a Nicaragua, acostumbraba a decir yo en ocasiones similares), el yambo, (aunque suene casi a “mambo”) es un pie de métrica constituido por una sílaba breve y otra larga. El yambo era originariamente uno de los pies de la métrica grecolatina y en la literatura griega el yambo daba nombre a “la poesía yámbica, la cual parece tener su origen en las canciones populares ligadas a los cultos religiosos del nacimiento y la muerte. 

Existen obras famosas escritas en pentámetro yámbico (verso blanco) y como ejemplo, puedo citar “El paraíso perdido” de John Milton, o el “Preludio” de William Wordsworth, siendo esta métrica la que se usa tanto en versos rimados, -como ya dijimos en los Sonetos de Shakespeare-, como en los que carecen de rima. En una nota preliminar a su poema, Milton explicaba que había decidido escribir “El Paraíso perdido” en lo que él llamaba “verso heroico inglés sin rima” un pentámetro yámbico sin rima. Milton dice que lo había hecho así porque Homero y Virgilio escribieron sus poemas épicos sin rima en griego y en latín, respectivamente.


Sin rima, siempre será más difícil recordar un texto poético. Con esta conclusión, cierro esta breve intromisión mía, en el campo vedado de la poesía, donde ahora existen poetas e hioepuetas “como arroz picao”, y surgen (“serán argunos” dice otros) quizás acicateados por ciertos “maestros” de la lengua, que muchas veces puede ser bífida o viperina, en vez de ofrecer paz, al espíritu de nuestros agitados tiempos. Son los usos que a la poesía le otorgan muchos que se califican como “intelectuales”, quienes nos llevan a pensar en la necesidad de organizar todo este asunto, ya demasiado deteriorado para los tiempos que corren…

Como decía mi primo Ernesto, “que oiga quien tenga oídos”

Maracaibo, viernes 17 de abril del año 2026

No hay comentarios: