lunes, 6 de abril de 2026

Un gen que transforma bacterias…


¿Qué sucedería si se nos aparece y sufre una expansión un gen que transforma bacterias? Hay científicos que nos alertan de que este gen, ya está cruzando fronteras y saltando entre especies, dotando a bacterias peligrosas de una resistencia total a los aminoglucósidos, los antibióticos fundamentales en las UCI.

Una investigación liderada por científicos de varios países ha confirmado la existencia de un gen que genera bacterias resistentes a los antibióticos. Se trata del gen npmA2 y ya está ampliamente diseminado en humanos, animales y el medioambiente a nivel global, según constató un estudio presentado en la revista Nature Communications en julio del 2025. Los investigadores analizaron casi dos millones de genomas bacterianos y hallaron evidencias preocupantes de cómo el gen npmA2 se está diseminando a través de diversas especies bacterianas

Este gen está presente en Alemania, Francia, el Reino Unido, China, Australia y Estados Unidos, y según lo describen los investigadores, que incluyen a científicos de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en España, del Instituto británico Sanger (Cambridge), del Pasteur de París (Francia), y otros centros de investigación de Países Bajos y Australia.

Este gen otorga inmunidad a todo un grupo de antibióticos vitales en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), según el trabajo liderado por Bruno González-Zorn, catedrático del departamento de Sanidad Animal de la UCM.

El destacado microbiólogo, científico y profesor hispano-alemán, es conocido por sus contribuciones pioneras a One Health («Una sola salud») y la resistencia a los antimicrobianos (AMR).

Concretamente, explica González-Zorn como el gen npmA2 crea bacterias con una resistencia total a los aminoglucósidos, un grupo de antibióticos que en la última década se ha convertido en fundamental en las unidades de cuidados intensivos cuando fallan otros tratamientos. Fue detectado por primera vez en bacterias Escherichia coli en una UCI de Japón en 2003, y durante años no había vuelto a aparecer, según le indicaría  Gonzalez-Zorn, a la agencia de noticias Efe.

Este trabajo, fue fruto del análisis de casi dos millones de muestras bacterianas de diferentes partes del mundo, y ha ofrecido la respuesta a la pregunta sobre "qué había pasado con el gen npmA2", dice Gonzalez-Zorn: el gen npmA2 actúa como un "pasaporte genético”, viaja y salta de una bacteria a otra cada vez más patógena. Así, de la bacteria Escherichia coli ha pasado a incrustarse en la Clostridioides difficile, causante de graves infecciones intestinales, y en ella se ha diseminado a nivel mundial.

"En una UCI de Holanda tenían una epidemia de una bacteria intestinal con el npmA2. Nos la mandaron, la secuenciamos y vimos que era el mismo gen que creó resistencia a los antibióticos en la bacteria intestinal, pero esta vez en Enterococcus faecium", agrega Gonzalez-Zorn. Esta última bacteria tiene en España un 30 por ciento de mortalidad cuando se extiende por la sangre. "Es como un fantasma: casi nadie sabía de su existencia y, sin hacer ruido, ha empezado a aparecer en distintas partes del mundo y en bacterias que ya de por si son difíciles de controlar”, añade Gonzalez-Zorn.

El hallazgo es especialmente preocupante porque las bacterias en las que se incrusta el gen ya muestran resistencias a otros fármacos. "El gen npmA2 convierte a las infecciones causadas por estas bacterias en prácticamente incurables”, sostiene Carlos Serna, otro de los autores e investigador de la UCM. La resistencia a los antibióticos es "una pandemia silenciosa, el mayor problema sanitario al que se enfrenta la humanidad, apunta González-Zorn.

Según datos de Naciones Unidas, cada año mueren en el mundo 1,2 millones de personas por resistencia a los antibióticos. Aproximadamente 20.000 de esas muertes se producen anualmente en España, una cifra casi 20 veces superior a los fallecidos en accidentes de tráfico.

Parte del problema se debe, según González-Zorn, a que "cada vez hay más resistencia a los antibióticos existentes, y llevamos 30 años sin descubrir una nueva familia de estos fármacos. Al ser medicamentos relativamente baratos a las farmacéuticas no les resulta suficientemente rentable hallar nuevas formulaciones”, dice, en declaraciones recogidas por la agencia Efe.

El contexto genético en el que se encuentra el gen, especialmente su integración en ICE Tn7740, es clave para entender su persistencia. Este ICE no solo permite la recombinación genética, sino que ha sido detectado también en bacterias comensales intestinales humanas, como miembros de la familia Lachnospiraceae. Aunque no se ha detectado npmA2 en estos comensales, su papel como posibles «reservorios» de elementos móviles que podrían albergar genes de resistencia no puede descartarse.

Los autores abogan por el desarrollo de nuevas estrategias para combatir las infecciones, y por vigilar el uso de antibióticos: "estas medidas son ahora más urgentes que nunca, si no actuamos ya, nos abocamos a una era donde una simple infección vuelva a ser mortal”, destaca González-Zorn. El científico incide, también, en que es necesario vacunarse, no automedicarse, controlar el uso de antibióticos en animales y en humanos, aislar al paciente cuando se detecta una infección, o practicar habitualmente cuestiones tan sencillas como lavarse bien las manos.

Maracaibo, lunes 6 de abril del año 2026

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