jueves, 12 de marzo de 2026

Síndrome de Sanfilippo


El cuerpo fabrica normalmente largas cadenas de moléculas de azúcares llamadas glicosaminoglicanos (GAG), también conocidas como mucopolisacáridos. Estas cadenas de azucares, los GAG, ayudan a construir cartílago, tejido conjuntivo, tejido nervioso y piel, ayudan a la sangre a coagularse y se usan en la comunicación entre células. Es importante saber que, el cuerpo fabrica este tipo de cadenas de azúcares continuamente. 

Hay un tipo de molécula de azúcar que se llama sulfato de heparano. Cuando un niño nace con síndrome de Sanfilippo es porque tiene un defecto en uno de los genes que fabrican las enzimas necesarias para descomponer el sulfato de heparano. Sin ese gen, el sulfato de heparano se acumula en las células y puede dañar órganos, afectando al crecimiento, el desarrollo mental y el comportamiento de quien lo padece. 

El síndrome de Sanfilippo, afecta 1 de cada 70.000 nacimientos. Este síndrome también se conoce como mucopolisacaridosis tipo III (MPS III). Las enzimas implicadas en la descomposición del sulfato de heparano, son 4; de modo que en función de cuál sea la enzima afectada hay cuatro tipos de síndrome de Sanfilippo (A, B, C y D). El de tipo A es la forma más frecuente y más grave de este síndrome.  Los niños con síndrome de Sanfilippo nacen con él. Pero la mayoría de ellos no presentan síntomas hasta la etapa preescolar, cuando tienen entre 2 y 6 años de edad. Es entonces cuando empiezan a presentar retrasos evolutivos y problemas de comportamiento. Son frecuentes los problemas para dormir. 

Es importante conocer que se sugirió un vínculo entre el síndrome de Sanfilippo y la enfermedad de Parkinson cuando se descubrió que las mutaciones que causan el síndrome de Sanfilippo se relacionaron con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson y se encontraron agregados de alfa-sinucleína en los cerebros de los pacientes. Por esta razón, es necesaria una mejor comprensión de los mecanismos subyacentes del síndrome de Sanfilippo ya que puede contribuir a mejorar nuestro conocimiento sobre el papel de la función lisosomal deteriorada en los trastornos neurodegenerativos relacionados con la edad.

En realidad, la Mucopolisacaridosis tipo III (MPS-III) que da origen al llamado sindrome de San Filippo  se encuentra ubicado dentro de un grupo de  enfermedades de almacenamiento lisosomal, causada por la deficiencia de la una de las cuatro hidrolasas lisosomales que participan en la degradación del glicosaminoglicano heparán sulfato (el cual se encuentra localizado en la matriz extracelular y en las glicoproteínas de la superficie celular).

Esta enfermedad tiene un patrón de herencia autosómico recesivo, lo cual quiere decir que el niño hereda tanto del padre como de la madre las copias del gen mutado. Ambos padres de un niño afectado con un padecimiento autosómico recesivo son portadores sanos del gen mutado. Esta deficiencia ocasiona degeneración grave del sistema nervioso central y deterioro de las habilidades sociales y de adaptación, provocando finalmente una muerte precoz de la persona afectada. Por el momento, no se ha descubierto una cura para los humanos, aunque se están realizando diferentes estudios de investigación que son esperanzadores.

En 1961, Harris informó las manifestaciones clínicas de una niña con hepatomegalia y esplenomegalia, evaluación esquelética normal y excreción de grandes cantidades de heparan sulfato en la orina. En 1962 y 1963, Sanfilippo y asociados; describieron ocho niños con discapacidad intelectual con mucopolisacariduria de heparan sulfato y describieron el síndrome que ahora lleva su nombre. En 1974, Autio y asociados,​ utilizaron el término "gárgola" para describir la apariencia facial de un niño con aspartil-glicosaminuria que semejaba las características de estas decoraciones.

Los niños con síndrome de Sanfilippo suelen presentar rasgos faciales comunes. Estos rasgos faciales también progresan (o se tornan más toscos) a medida que el niño crece. Prominencia frontal. Cejas prominentes y gruesas. Labios y nariz carnosos…  Un análisis de orina permite saber si la orina del niño contiene concentraciones elevadas de GAG, lo que permite confirmar el diagnóstico. 

El Síndrome de Sanfilippo se transmite con un patrón autosómico recesivo. El número de personas afectadas por el síndrome es variable dependiendo de la región geográfica, alrededor de un caso por cada 280 000 nacimientos en Irlanda del Norte, ​ 1 por 66 000 en Australia, y 1 por 50 000 en los Países Bajos. Afortunadamente, el síndrome de Sanfilippo como trastorno metabólico de origen genético es muy poco frecuente.  Un cambio en un solo gen hace que el cuerpo de un niño no pueda descomponer cierto tipo de azúcares y esto conduce a graves problemas en el cerebro y el sistema nervioso. Este síndrome no se puede curar. Pero los médicos y los investigadores están trabajando duro para encontrar mejores formas de tratarlo. 

El síndrome de Sanfilippo todavía no tiene cura.  Su tratamiento se centra en aliviar los síntomas y permitir que el niño tenga la mejor cualidad de vida durante el mayor tiempo posible. Pero los resultados de algunas pruebas y de algunos ensayos clínicos (por ejemplo, con tratamientos enzimáticos y terapia génica) están haciendo que muchos médicos crean que la ayuda puede estar en camino. 

Maracaibo, le jueves 12 de marzo del año 2026

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