Alice
Augusta Ball; fue una joven química afroamericana quien,
a los 23 años, desarrolló el primer tratamiento eficaz contra la lepra, o enfermedad
de Hansen, enfermedad infecciosa de carácter crónico que afecta la
piel, los nervios periféricos y la mucosa de las vías respiratorias altas y los
ojos. En este blog, la última vez que hablamos sobre la lepra fue en el mes de
mayo del año 2024 (https://surl.li/vvdssf
), pero ha sido objeto de interés en el mismo reiteradamente, vg: en febrero (https://surl.li/ivollk)
y en noviembre (https://surl.li/fyanai)
de 2021.
Debo
recordar también, que una de mis novelas, titulada “El año de la lepra” en sus capítulos impares relata la vida del Dr
Luis Daniel Beauperthuy quien falleció en una isla del rio Esequibo luchando
por curar a los enfermos de lepra. La novela narra igualmente los amores entre el médico judío-polaco
Silvestre Korzeniowski y Nadja Kovac, así como la vida azarosa y amores de la médico-zuliana
Ruht Romero y de su marido, frustrado escritor Alejo Plumacher, y todo ello en
medio de la conspiración del espía bielorruso Dimitri Yakolev, quien busca apropiarse,
para fines bélicos, de las investigaciones del Dr. Silvester en torno al
micobacterium leprae. Esta novela que nos llevará con “el medico de Cumaná” de
la caribeña isla de Guadalupe a morir en la isla Kaow, en la Guayana Inglesa.
Alice
Augusta Ball (1892 –1916) fue una científica química, quien
desarrolló un extracto de aceite inyectable que fue el tratamiento más efectivo
contra la lepra hasta
la aparición de los antibióticos en 1940. Alice fue la primera mujer
norteamericana de ascendencia africana que se graduó en la Universidad de Hawái con
un máster. Alice Ball nació en Seattle, Washington, en una familia
afroamericana de clase media que valoraba profundamente la educación. Su
abuelo, James Presley
Ball Sr., fue uno de los primeros fotógrafos negros en dominar el daguerrotipo (el
primer método fotográfico comercializable), y su padre, James Ball Jr., ejercía
como abogado y editor de un periódico. La fotografía, la química y el
pensamiento científico estaban en el aire. James Ball Sr. se mudó a Hawái con su familia en 1903, pero falleció
al año siguiente. Esto llevó a su familia a tomar la decisión de regresar a
Seattle en 1905.
Después de
regresar a Seattle, Alice Ball estudió en la escuela secundaria, donde se
graduó con distinciones en ciencias en 1910. Posteriormente ingresó en la Universidad de Washington para
estudiar Química. Al cabo de cuatro años de estudio obtuvo un bachelor's
degree (título de grado) en Química farmacéutica y Farmacia. También publicó un artículo de diez
páginas, junto con su profesor de farmacia, en el prestigioso Journal of the American Chemical
Society. El trabajo se titulaba «Benzoylations
in Ether Solution». Tras graduarse, Ball recibió una beca
para estudiar en la Universidad de California Berkeley y
en la Universidad de Hawái. Decidió mudarse a Hawái para estudiar un master en química. En 1915 fue la primera mujer y la
primera afroamericana de Estados Unidos en obtener un título de máster de la
Universidad de Hawái.
Desde que
era pequeña destacó académicamente. De hecho, fue una de las pocas
alumnas negras en el programa científico de su escuela de secundaria y, más
tarde, obtuvo dos licenciaturas en la Universidad de Washington: una en química
farmacéutica (1912) y otra en farmacia (1914). Luego,
continuó su formación en la Universidad de Hawái, convirtiéndose en la primera
mujer y la primera persona afroamericana en obtener un máster en química en
esta institución. Y, más tarde, fue contratada como docente, también siendo la
primera mujer afroamericana en enseñar química allí.

Su tesis de
máster trataba sobre los principios activos de la planta de kava, (Piper methysticum) una planta estrechamente relacionada
con el pimentero, Piper nigrum; de origen polinesio. Su estudio que llamó la atención del Dr.
Harry T. Hollmann, médico del Kalihi Hospital y responsable del tratamiento
de pacientes con lepra, una enfermedad que en aquella época estaba muy
estigmatizada y seguía siendo de gran preocupación por su carácter infeccioso.
Hollmann le
propuso como un desafío a la joven Alice Ball: mejorar la
administración del aceite de chaulmoogra, una sustancia vegetal
usada desde hacía siglos en Asia para tratar afecciones cutáneas, incluida la
lepra, con resultados inconsistentes y efectos secundarios severos. En sus
estudios de postgrado en la Universidad de Hawái, Alice Ball había investigado
la composición química y el principio activo del Piper
methysticum (kava) para su tesis de máster.
Mientras trabajaba en su tesis, el Dr. Harry T. Hollmann, un médico asistente
en el Hospital de Kalihi en Hawái, le hizo la propuesta sobre el aceite de
chaulmoogra que ya había sido utilizado para el tratamiento de la lepra con
resultados variados pues la mayoría de los leprosos dudaban en tomar el aceite
durante largos periodos de tiempo,era amargo y tendía a revolver el estómago.
El problema era químico, ya que el aceite no era soluble en agua, lo que
dificultaba su absorción en el cuerpo humano. Por la vía oral, causaba vómitos;
si se aplicaba en la piel, no penetraba bien; y si se inyectaba, podía formar
abscesos dolorosos. ¿Cómo solucionar este entuerto? En menos de un año, Alice
Ball logró lo que otros científicos no habían conseguido en décadas. Mediante
una serie de procesos químicos, identificó los principales ácidos
grasos del aceite (ácido chaulmoógrico y ácido hidnocárpico) y los
transformó en ésteres etílicos que son solubles en agua. Y así nació una
formulación inyectable eficaz, bien tolerada y con efectos terapéuticos
visibles que, posteriormente, sería conocida como el “Método Ball”.
Pacientes
que antes eran condenados al exilio en colonias de leprosos, como la
tristemente célebre comunidad Kalaupapa en la isla de Molokai de Hawái,
comenzaron a mejorar. El tratamiento no era una cura definitiva, pero
sí lo más cercano a una esperanza real en ese momento. El método de Alice
se convirtió finalmente en el tratamiento estándar contra la lepra desde
la década de 1920 hasta la aparición
de los antibióticos en los años 40. Se usó en todo el mundo y rescató a miles
de personas del aislamiento, el estigma y la muerte, ya que la mayoría eran
separadas de sus familiares y enviadas a la fuerza a lugares como el ya mencionado.

Todo esto tendría
que haber acabado en premio Nobel, pero nunca sucedió. En 1916, Alice enfermó
repentinamente, posiblemente por una intoxicación, y regresó a Seattle, donde
murió el 31 de diciembre de ese año, con solo 24 años. El método de la doctora
Alice Augusta Ball que realmente fue revolucionario; salvó vidas y se usó durante más de dos décadas. Sin embargo,
tras su muerte, un colega científico se apropió de su descubrimiento y lo
bautizó con su propio nombre. De manera que la joven
doctora Ball pasó a ser otra figura olvidada por la historia.
Tras su
muerte, el entonces presidente del College of Hawái, Arthur
L. Dean, se apropió de su investigación y publicó los resultados bajo su propio nombre. E incluso lo
rebautizó como “Método Dean”, borrando cualquier rastro del nombre de Ball en
este gran hito médico… (Estas cosas que pasaban por ser “una negrita”). No fue
hasta 1922 que el Dr. Hollmann, en un artículo publicado en Archives of
Dermatology and Syphilology, reconoció públicamente que la técnica había
sido desarrollada por Alice Ball y no por Arthur Dean. Pero el daño ya
estaba hecho, convirtiéndose en un ejemplo claro de cómo el racismo y
el machismo sistemáticos han borrado, durante siglos, los logros de muchas
mujeres.
Ball
desarrolló un proceso para aislar los ésteres de etilo de
los ácidos grasos en
el aceite de chaulmoogra para que pudieran ser inyectados, pero falleció antes
de poder publicar sus resultados. Arthur L. Dean, que era un químico en la
Universidad de Hawái, continuó su trabajo y comenzó a producir grandes cantidades
de extracto inyectable de chaulmoogra. En 1918, un médico de Hawái informó en
el Journal of the American Medical
Association que un total de 78 pacientes
habían sido dados de alta en el Kalihi Hospital después de
haber sido tratados con inyecciones. El éster de etilo aislado fue el
tratamiento recomendado contra la lepra hasta que se desarrollaron las drogas a
base de sulfona en la década de 1940.
Alice
Augusta Ball murió el 31 de diciembre de 1916 a la edad de 24 años. Cuando cayó
enferma fue durante sus investigaciones y volvió a Seattle para recibir
tratamiento pocos meses antes de su muerte. En 1917 un artículo del
periódico Pacific Commercial Advertiser sugirió que la causa
de su muerte podría haber sido envenenamiento por cloro mientras
impartía clases. Sin embargo la causa real de su muerte se mantiene
desconocida, ya que su certificado de defunción original fue modificado para
indicar que la tuberculosis fue
la causa de su muerte. La Universidad de Hawái no
reconoció su trabajo durante casi 90 años.
Finalmente,
en el año 2000, la universidad le rindió homenaje dedicándole una placa con su
nombre, situada sobre el único árbol de chaulmoogra del campus.
El mismo día, la vice-gobernadora declaró el 29 de febrero como “el día de
Alice Ball”, que se celebra cada 4 años. En 2007 la Universidad de Hawái la
galardonó de nuevo con la Medalla a la Distinción.
En Maracaibo, para lapesteloca
el martes 31 de marzo del año2026