Annus horribilis es
una expresión latina que
puede traducirse como "año terrible",
expresión se utiliza al finalizar un año cuyo balance es negativo. Procopio de Cesarea (f. 565),
historiador bizantino escribió en el año 536, en su informe sobre las guerras contra los vándalos que
durante todo aquel año, el Sol daba su luz sin brillo, como si fuese la Luna
llena, y se parecía completamente al Sol eclipsado, porque sus rayos no eran
claros tal y los hombres no estuvieron libres ni de la guerra ni de la peste ni
de ninguna cosa que no llevara a la muerte y todo sucedió en el momento en
que Justiniano estaba
en el décimo año de su reinado.
Suena catastrófico comenzar en la despedida del 2025 estas
reflexiones, pero no exageremos, ha habido años peores, y para este que se
inici mañana, les deseo a mis lectores de este blog lapesteloca, un Feliz Año
2026 , lleno de salud, paz y prosperidad.
Análisis de anillos en un roble irlandés, realizados
por el dendrocronólogo irlandés Michael G. L.
Baillie, de la Universidad Queen’s de Belfast, mostraron
un crecimiento anormalmente pequeño en el año 536 y, patrones similares se
registran en los anillos de árboles de Suecia y Finlandia,
en la Sierra Nevada de California y
en los anillos de árboles chilenos. Los núcleos de hielo de Groenlandia y
la Antártida muestran
evidencia de importantes depósitos de sulfato en torno al 533-534 (±2 años),
que evidencian un extenso velo de polvo
ácido cambios que se debieron a las cenizas o el polvo lanzado al aire después
del choque de un cometa, o meteorito, o después de la explosión de
un volcán, un fenómeno conocido como “invierno volcánico”.
La evidencia de depósitos
de sulfato en
muestras de hielo apoya firmemente la hipótesis del volcán; la capa de sulfatos
es aún más espesa que la que acompañó al episodio menor de aberración climática
en 1816, conocido popularmente como
“el año sin
verano”, que se ha relacionado con la explosión del volcán
Tambora en Indonesia. La catástrofe de una erupción volcánica
en los mares del sur con un tsunami en las costas de Bali, con la nube de
azufre y ceniza y cristales volcánicos que ennegreció el cielo de la península
de Indochina y que los monzones se fueron llevando hacia el norte, desatando el
cólera en la India, ahogando muchedumbres en las inundaciones del Yangtsé y del
río Amarillo y supuestamente oscureciendo en aquellos días el cielo de Europa.
El escritor William Ospina (Padua, Colombia, 1954), (https://surl.li/vkcygv) explicó que él se sorprendería al entender que la erupción de un volcán a mediados de 1815, en Indonesia, hubiera podido ser la causa indirecta del nacimiento de la moderna leyenda del vampiro y de la pesadilla de crear un ser viviente con fragmentos de cadáveres. Ospina, el escritor, explica que una reunión que duró tres largos días de oscuridad y lluvia de ceniza, eran la consecuencia de la erupción de un volcán en Indonesia, y toda aquella historia que unía cosas extremas, abarcando medio mundo, conjugando fenómenos geológicos y meteorológicos con hechos históricos, y personajes literarios con criaturas fantásticas, dando lugar a la creación su novela El año del verano que nunca llegó (Penguin Random House Grupo Editorial SOS, 2015).
La novela
de William Ospina, narra una investigación literaria sobre los hechos ocurridos
en el verano de 1816, en Villa Diodati en Ginebra el 15 de junio, durante el verano de 1816, cuando Lord Byron, John Polidori, Percy Bysshe
Shelley y su esposa Mary Shelley coincidieron en la Villa Diodati, junto al
Lago Leman, en Suiza, mientras las inclemencias del clima, provocadas por la
catastrófica erupción volcánica de Tambora, en Indonesia, cubriría el cielo de
nubes de ceniza y de azufre, que les impidieron abandonar la villa durante tres
días, y fueron unas largas y tenebrosas noches cargadas de misterio y
nerviosismo, con relámpagos y ráfagas de viento mientras relatos del Phantasmagoriana eran
leídos en voz alta bajo los fulgores del fuego de la chimenea. Así se gestaron
dos de los grandes mitos de la novela gótica: Frankenstein y el vampiro.
Ospina, el escritor explicaría: “Me
sorprendió que la erupción de un volcán a mediados de 1815, en Indonesia,
hubiera sido una de las causas contribuyentes del nacimiento en Occidente de la
moderna leyenda del vampiro y de la pesadilla del ser viviente hecho con
fragmentos de cadáveres. Sentí el extraño agrado de ver cómo se unían en una
sola historia, que yo presentía vagamente, las vidas de Byron y Shelley con la
catástrofe de una erupción volcánica en los mares del sur, con un tsunami en
las costas de Bali,y una nube de azufre, ceniza y cristales volcánicos que
ennegreció el cielo de la península de Indochina y que los monzones se fueron
llevando hacia el norte, desatando el cólera en la India y ahogando
muchedumbres en las inundaciones del Yangtsé y del río Amarillo. Aquella
historia unía cosas extremas, abarcaba medio mundo, conjugaba fenómenos
geológicos y meteorológicos con hechos históricos, personajes literarios y
criaturas fantásticas.
El año del verano que nunca llegó es
la novela de William Ospina y el hallazgo
fundamental del libro es que lo que ocurrió en Villa Diodati en 1816 es, ante
un haz de circunstancias. Desde un inicio Ospina lo intuye y
presenta como tal. De ahí que a lo largo de todo el relato encontremos al autor
tratando de ponderar su magnitud. Políticas, culturales, históricas, estéticas,
geográficas, climatológicas, científicas, biográficas y estéticas, sus
hallazgos de las circunstancias nos dejan ver a un narrador que se deleita ante
el descubrimiento de una historia y el de su propio papel en ella. La
fisiología histórica desentrañada por el libro muestra el enigma de cada uno de
sus personajes: los reales, los imaginarios y especialmente los que en el
proceso de investigación muestran pertenecer a ambos mundos. Ya entre ellos,
Ospina es el personaje más íntimo de su propia historia, la que cuenta o la que
descubre para sí.
Su
segunda novela El país de la canela, narra el
descubrimiento del río Amazonas por parte de Francisco de Orellana y la historia
de Gonzalo Pizarro, lo hizo merecedor del Premio Rómulo Gallegos, galardón del habla
hispana que otorga Venezuela desde 1967. En 1996, Mario Vargas Llosa
describiría el trabajo de Ospina como hechizante y de alta calidad, aunque no
está de acuerdo con los postulados de estos ensayos, describe al autor como
habilidoso fabricante de ficciones sociológicas que transfiere hacia un pasado
mítico..
En noviembre de
2013 William Ospina presentó en Colombia su libro de ensayos Pa' que se
acabe la vaina en el que hace un recorrido por la historia política,
económica, social y artística de Colombia para explicar -según él-, de dónde
vienen los problemas que enfrenta el país hoy. Su trabajo de narrativa ha sido
analizado y elogiado por íconos de la literatura latinoamericana.
Se acabó este año 2025!! Que el 2026 sea de paz, salud y dicha para
todos!!!!
Maracaibo, miércoles 31 de diciembre del año 2025