¿Por qué otra vez Dafne?... Si,
es que, sinceramente hablando, me he enamorado de la fotografía de Dafne du
Maurier, y dígame cualquiera si no es cierto que es hermosa la escritora de ese
cuento aterrador que casi todos han visto en la película de Alfred Hitchcock; Los
pájaros… Ojo, digo “casi” porque puede que existan lectores que nunca
hayan visto el filme “Los Pajaros” y muchos más son
quienes nunca leyeron el cuento largo escrito por Dafne du Maurier.
Bien, ya aclarado el asunto de la
repetición de Dafne, hablemos sobre el mito… Cuentan que una vez Apolo, dios de
la luz y la poesía, encontró a Eros, hoy conocido como Cupido, y mientras
manejaba sus arcos y sus flechas, Eros usaba arcos para enamorar a la gente, y
todo sucedía en aquellos tiempos, cuando Apolo acababa de vencer a Pitón, un
terrible dragón terrestre que vivía en la zona de Delfos, y quizás por ello,
se había vuelto tan arrogante tras su victoria que le dijo abruptamente a Eros
que dejara las armas bélicas solo para dioses poderosos como él y se dedicara a
sus propios pasatiempos, menospreciando su deber de infundir amor y pasión en
los demás. Apolo, sencillamente estaba “jochao”…
Esto enfureció al testarudo Eros,
quien decidió vengarse del audaz y “echón”
Apolo. Eros trepó a una roca del monte Parnaso y disparó dos flechas: una
afilada con punta de oro y otra roma con punta de plomo. La flecha afilada con
punta de oro atravesó el corazón de Apolo, inflamando su amor por Dafne, una
hermosa ninfa, hija del dios del río Peneo, mientras que la flecha roma con
punta de plomo golpeó a la ninfa, creando en su corazón una intensa aversión al
amor. ¡Que contradicción!
Ella, Dafne, rechazaba
constantemente el amor del glorioso Apolo, a pesar de sus constantes súplicas y
halagos. De igual manera, detestaba a todos los hombres que intentaban
conquistarla. Se dice que Leucipo, un hombre apuesto, estaba tan desesperado
por conquistar a Dafne que se disfrazó de joven y se mezcló con ella. Sin
embargo, las ninfas comprendieron su engaño y lo mataron.
Mientras tanto, Apolo perseguía
con insistencia a Dafne. La pobre muchacha, para escapar de él y proteger su
virginidad, imploró ayuda a su padre, Peneo (o a la Madre Tierra, según otra versión), quien, atendiendo a las
plegarias de Dafne, transformó a la ninfa en una bonita planta de baja
estatura y aroma exquisito. Esta planta era el laurel, llamado "dafne"
en griego, por el nombre de la ninfa. Apolo, desconsolado por la pérdida de
Dafne, hizo del laurel el símbolo de homenaje a los poetas, convirtiéndolo así
en el símbolo del dios.
Cabe destacar que Pitia, la
sacerdotisa del oráculo de Delfos, masticaba hojas de laurel para comunicarse
con Apolo y dar sus profecías; es tan solo, un detalle…
Entonces, regresemos… Quedamos en que Dafne es un nombre propio femenino
de origen griego en su variante en español,
se deriva del nombre griego (Daphne), que quiere decir “Laurel”… Está más claro que el agua.
Existe una escultura en marfil que es famosa, una obra de
arte de Jakob Auer (Heimingberg-Hopperg, (1645-1706) un escultor austriaco que en su obra, representa a
Dafne transformándose en laurel. Hay que tener imaginación… ¿Verdad? Se encuentra en el Museo de Historia del Arte de Viena;
y es una de sus obras más conocidas, Apolo
y Dafne (1688/90).
La
primera obra de Jakob Auer
autentificada es un relieve de marfil que
representa La caída de Adán (1677),
en este material realizó diversas obras, donde mostró una gran habilidad en su
tallado y que fueron muy apreciadas en su época, como El Juicio de Paris.
Su
técnica es refinada y muestra la atención al detalle, dando preferencia para
las composiciones dominadas por la forma de la espiral ascendente. Aprendió su oficio con Michael
Lechleitner, con cuya hija se casó. Desde 1671 hasta 1673 trabajó en Otztal, y se le ha atribuido la
realización del altar mayor de la iglesia Zwieselstein.
Para finalizar,
recordemos que tanto en la Antigua Roma como en la Antigua
Grecia se tenía por costumbre agasajar a sus ciudadanos más ilustres y
destacados (poetas, filósofos, deportistas, militares y políticos) con una
corona hecha con hojas de laurel. Esta distinción
provenía de la leyenda de la mitología griega en la que Dafne fue
transformada en un laurel y pasó a convertirse en el símbolo más preciado de
distinción que se le entregaba a las personas más relevantes.
Es
importante recordar que este, el mito de Dafne, aparece explicado en el Libro
I del poema ‘Las metamorfosis’, terminada en el año 8 a.C., y
en la que a lo largo de quince libros el poeta romano Ovidio hacía
un repaso a la Historia del mundo.
En Maracaibo, para lapesteloca el día martes 10 de marzo,
del año 2026