El cáncer
de próstata continúa siendo una de las principales causas de muerte por cáncer
en hombres a nivel mundial. Aunque los avances en tratamientos hormonales,
quimioterapia y terapias dirigidas han mejorado el pronóstico de muchos
pacientes, la realidad es que el cáncer de próstata metastásico y resistente a
la castración (mCRPC) sigue siendo un grave problema.
La calicreína humana 2 (KLK2), es una proteína, que se ha
convertido en una diana prometedora para tratar el cáncer de próstata avanzado
de forma eficaz. La ciencia ha dado un paso esperanzador con el descubrimiento
del potencial terapéutico de una molécula poco explorada: la calicreína humana 2 y así la KLK2: de enzima secundaria ha pasado a ser
una protagonista terapéutica.
La
calicreína humana 2 (KLK2) antes considerada una simple enzima secretada, que
era útil principalmente como marcador diagnóstico por su relación con el
antígeno prostático específico (PSA), su rol como proteasa extracelular y la
falta de evidencia sobre su expresión en la membrana celular la habían relegado
como blanco terapéutico de bajo interés. Sin embargo, actualmente, esta
percepción ha cambiado radicalmente gracias a una investigación desarrollada en
el centro de I+D de Johnson & Johnson, en Spring House, Pennsylvania, con
colaboración de la universidad Thomas Jefferson University, en Filadelfia.
El trabajo implicó años de investigación multidisciplinaria incluyendo inmunohistoquímica avanzada, modelos animales y herramientas de bioimagen de última generación, y reveló que KLK2 no solo permanece fuertemente expresada en todas las etapas del cáncer de próstata, sino que también se localiza en la superficie de las células tumorales. Este hallazgo, validado mediante técnicas como citometría de flujo, microscopía confocal y análisis de muestras humanas, ha cambiado el paradigma sobre su “intangibilidad terapéutica”.
La
confirmación de la expresión superficial
de KLK2, abrió una puerta antes cerrada. Existe la posibilidad de atacar
específicamente a las células tumorales prostáticas sin dañar los tejidos
sanos. A partir de este descubrimiento, el equipo desarrolló en modelos
preclínicos, y evaluó tres enfoques terapéuticos innovadores cada uno con un
mecanismo de acción distinto, pero con un mismo objetivo: erradicar el cáncer.
Se
crearon anticuerpos bioespecíficos
(KLK2 × CD3). Estos anticuerpos son capaces de conectar: por un lado, reconocen
a KLK2 en la superficie tumoral y, por otro, activan linfocitos T citotóxicos, dirigiéndolos directamente hacia
las células cancerosas. El resultado: una activación inmune selectiva, potente
y dirigida.
Utilizando actinio-225, un
potente emisor alfa, se desarrolló un
radioanticuerpo que entrega su carga radiactiva exclusivamente a las
células KLK2+. Esta técnica logra irradiar con precisión milimétrica el tumor
desde dentro, con este radiofármaco
alfa-dirigido (225Ac-KLK2) preservando los tejidos sanos
circundantes. Adicionalmente se diseñaron terapias
CAR-T dirigidas a KLK2, usando células T modificadas genéticamente con
receptores quiméricos (CAR) que
reconocen a KLK2. Estas células, al ser reintroducidas en el organismo, actúan
como “misiles teledirigidos” que detectan y destruyen selectivamente
las células tumorales.
Las
calicreínas son un subgrupo de serina proteasas que se agrupan en el cromosoma 19. Existe un gen que codifica
un miembro de la familia de proteínas calicreínas
grandulares. Los miembros de esta familia participan en diversas funciones
biológicas. La proteína codificada por este gen es una serina proteasa similar a la tripsina y es altamente activa, tanto
que escinde selectivamente los residuos de arginina. Esta proteína se expresa
principalmente en el tejido prostático y es responsable de la escisión del
antígeno prostático específico en su forma enzimáticamente activa. Este gen se
expresa ampliamente en las células tumorales de próstata y podría ser un factor
pronóstico del riesgo de cáncer de próstata.
En modelos murinos
implantados con tumores humanos, estos tratamientos mostraron resultados
extraordinarios: no solo lograron reducir
el tamaño tumoral, sino que en muchos casos indujeron regresiones completas, sin evidencia de recurrencia a
corto plazo.
KLK2 ya no es solo una
enzima prostática. Es, potencialmente, un faro terapéutico para los pacientes
que enfrentan etapas avanzadas del cáncer de próstata, especialmente aquellos
cuya enfermedad ha progresado a pesar de los tratamientos tradicionales.
PSMA
es la proteína que normalmente se encuentra en la superficie de las células de
la próstata, pero que es más abundante en las células del cáncer de próstata.
Es posible usar el PSMA para obtener imágenes que ayudan a detectar células de
cáncer de próstata, en especial cuando se piensa que el cáncer volvió o que se
diseminó a otras partes del cuerpo. Se está investigando el PSMA para saber más
sobre esta sustancia y la manera de usarla como diana de ciertos medicamentos
contra el cáncer. También se llama AMEP
y antígeno prostático específico de membrana.
La muy alta especificidad prostática y su expresión homogénea incluso en
metástasis óseas y ganglionares hacen de KLK2
una diana ideal: más precisa, menos tóxica y con menor riesgo de efectos
colaterales que los actuales tratamientos dirigidos contra PSMA, los cuales
también se expresan en tejidos no prostáticos como las glándulas salivales.
La KLK2 podría convertirse, además,
en una herramienta integral para la oncología de precisión, no solo como blanco
terapéutico, sino también como biomarcador para diagnóstico, estratificación de
pacientes y monitoreo de respuesta.
Referencia.
Shen, F., Smith,
R., McDevitt, T. y col. (2025). Human
Kallikrein 2: A Novel Lineage-Specific Surface Target in Prostate
Cancer. Clinical cancer research 31(21), 4543-4556.
(Official journal of the American Association for
Cancer Research).
Maracaibo, sábado 31 de enero del año 2026