Antonia Ferrín, fue una
gallega pionera en astronomía, la primera mujer que en España defendería una
tesis en su campo; ella se interesó por la ciencia, desde las matemáticas a la
química
Desde muy
pequeña Antonia fue una alumna destacada. Con nueve años comenzó sus estudios
de bachillerato de Ciencias en el Instituto General y Técnico de Santiago de
Compostela, desde el que pasaría al Instituto Nacional de Secundaria para
cursar el bachillerato Universitario. Con dieciséis años se matriculó en la
Facultad de Ciencias de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) para
iniciar sus estudios de Química que era
la única licenciatura ofertada en aquella Facultad.
Gracias a
sus buenas calificaciones, Antonia obtuvo becas y la exención de tasas, lo que
le permitió financiar y realizar sus estudios. En 1935 consiguió dos títulos:
el de licenciada en Químicas y el de Maestra Nacional, y comenzó a trabajar
inmediatamente después. Entre 1934 y 1936 ejerció como profesora ayudante en
prácticas de Física y Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la USC y como
ayudante (no retribuida) en el Departamento
de Ciencias del Instituto Arcebispo Xelmírez de Santiago.
Aunque
parezca extraño, aún le quedaba tiempo y energía a Antonia, para dar clases
particulares, estudiar la carrera de Farmacia y seguir los dos primeros
cursos de la licenciatura en Ciencias Exactas, los únicos que ofertaba en aquel
momento la USC. En 1937 (y lo hizo hasta 1948) comenzó a dar clases de
matemáticas en la escuela para niñas huérfanas Nuestra Señora de los Remedios.
En 1936,
tras estallar la Guerra Civil, se suspendió la actividad académica en la
Universidad. En octubre de 1937, le abrieron un expediente de depuración debido
a una denuncia anónima provocada por sus ideas políticas. La comisión
sancionadora la inhabilitó para desempeñar cargos de confianza y Antonia se vio
obligada a dejar la docencia en el Instituto: la plaza que ocupaba le fue asignada
a otro docente.
En 1940
solicitó la revisión de su causa y consiguió reanudar las clases en la Facultad
de Ciencias. Con la tenacidad que la caracterizaba, durante el curso
1939-1940 completó su licenciatura en Farmacia, en 1940-1941 superó las
asignaturas que le dieron el título de Maestra en la Escuela Normal Femenina y,
entre los años 1943 y 1948 (y como alumna no presencial), consiguió la
licenciatura en Ciencias Exactas por la Universidad Central de Madrid (hoy
la Universidad Complutense).
Ramón María Aller dirigió el Observatorio Astronómico de la USC, fundado en 1943 y Antonia aprendió astronomía con este científico con el que colaboró durante más de veinte años. En 1950, gracias a una beca del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Antonia consiguió entrar en el observatorio de la USC. Dos años más tarde obtuvo un contrato de ayudante de investigación, que conservaría hasta 1963.
Entre
1954 y 1956, Antonia realizó cursos de doctorado en Madrid, con la astronomía
como tema central. En el observatorio calculaba, medía y analizaba el cielo. Efectuaba
medidas micrométricas de estrellas
dobles, observaba pasos de estrellas por dos
verticales y ocultaciones de estrellas por la Luna, y publicó algunos de
los resultados obtenidos en revistas especializadas. Antonia recordaría siempre el frío que pasaba en el
observatorio mientras investigaba en pleno invierno; sus faldas no le daban suficiente abrigo:
“Las
noches de observación supusieron horas de intenso frío, porque no podía vestir pantalones en un tiempo en el
que esta prenda no se toleraba en las mujeres”.
En 1963
defendió su tesis doctoral Observaciones
de pasos por dos verticales, la primera tesis defendida en la Facultad de
Matemáticas de la USC y dirigida por su octogenario maestro. Fue también la primera tesis sobre astronomía defendida por
una mujer en España. En 1964 fue nombrada Catedrática Numeraria de
Matemáticas en la Escuela Femenina de Magisterio Santa María de la
Universidad Central de Madrid. La «incansable» Antonia impartió allí clases de
matemáticas, de astronomía y desempeñó diferentes cargos directivos. Y allí
permaneció hasta su jubilación forzosa en 1984.
Antonia vivió
su retiro entre Santiago y Madrid, pero siempre
mantuvo una intensa actividad. En 2008 fue la madrina en el 50
aniversario de la Facultad de Matemáticas de la USC. Con gran sentido del
humor, comentó en ese evento que acudía “en plena juventud, con 94 años cumplidos
para no correr el riesgo de emocionarme”. Antonia Ferrín Moreiras
falleció en Santiago de Compostela el 6 de agosto de 2009. Sin duda, fue (y
es) un ejemplo de inteligencia, de extraordinaria capacidad de trabajo y de
singular pasión por el conocimiento.
Maracaibo, el sábado 21 de
febrero del año 2026