miércoles, 29 de julio de 2026

SAIMADOYI (1)


Este artículo es copia textual de uno aparecido en este blog (lapesteloca) tempranamente; en marzo del año 2013. Se ha dividido en dos partes para hacerlo más digerible para los lectores…

 

Lejanas están la Sierra de Perijá y los Montes de Oca, lejanos, sí. ¿Y uno? Uno con afición a la investigación, uno aspirando encontrar el virus del tracoma en las ulceradas córneas de los indios motilones, más allá del Aricuaizá, cerca de la frontera con el denominado hermano país, en lo que llaman la sexta sierra. Uno soñando con meter bajo el lente del microscopio el exudado fibrinopurulento extraído de los ojos de los indígenas y ver los cuerpos de inclusión que identifican al tracoma, sí, uno considerando la posibilidad de examinar con el microscopio electrónico las muestras de las conjuntivas y los raspados corneales, o las muestras de la linfa... Tal vez, en la linfa, sí… Como la que rezumaba en la oreja de aquel árabe. Una oreja perdida en la bruma del tiempo, oreja anécdota, escuchada en boca de mi padre varias veces. Entretejida historia que viene con recuerdos de la infancia, sobre su amigo, su coterráneo, el doctor Arquímedes, con ese nombre griego de maracucho autóctono, Arquímedes Fernández, siempre con una lanceta en la mano y el lóbulo de la oreja del árabe. ¿El año? 1923. En una de las salas del hospital La Salpêtrière, en París, ciudad luz, pero fría y distante del suelo marabino. Entonces uno, que es niño aún, cree escuchar al galeno, el avezado clínico de la ciudad del lago y las palmeras, uno cree oírle contradecir al famoso Professeur Tellier, e insistir que aquel paciente berebere, con las córneas ulceradas por las arenas del desierto, por el sol y la infección con el microbio del tracoma como decían todos, es otra cosa. Se hace silencio y uno casi escucha las explicaciones al morenito galeno maracucho, de pie, ante la ventana, frente la cama y al profesor Tellier, él está mirando a sus colegas y a los estudiantes cuando les dice. Es un leproso monsieur le professeur. Así veía él al árabe, con sus orejas gruesas, la faz leonina, con aquella frente nodular y prominente. Un leproso. Era un enfermo fácil de diagnosticar para le docteur ètranger, él había visto muchos en el ejercicio de su apostolado, allá en la isla de Providencia, un pedazo de tierra frente a la ciudad de las palmeras azules, aquel leprocomio conocido como la isla de los Lázaros, islote de tierra flotando entre Palmarejo y Maracaibo, en la mitad del lago de cristal, del mismo sitio donde yo había nacido, sobre la misma tierra, la del doctor Fernández y la de mi padre. Uno se lo imagina, es fácil entender la curiosidad, el asombro, la risa, la incredulidad de los colegas y estudiantes parisinos, todos situados alrededor del terco, pequeño morenito galeno marabino. Allí atentos, atisbando risueños la cara del berebere leonino, y uno hasta sonríe, pues le es fácil escuchar en un francés de intenso acento maracucho, sus palabras. Aguántense un momento, o quizás diría… ¡Deteneos! Todos estaban asombrados cuando escucharon al peculiar galeno pedir los colorantes, solicitar unas láminas de vidrio, y tras preguntar por una lanceta, él la tomó con la diestra y con la izquierda presionó el lóbulo de la oreja que luego cortó superficialmente, y haciendo suave expresión esperó que fluyese la linfa. Entonces secó la oreja y luego como un malabarista se dio vuelta y tiñó las láminas con los colorantes. ¡Voilà!  El asombro de los franceses fue genuino. Atónitos quedaron ante el microbio colorado quien les miraba desde la platina del microscopio. El bacilo de Hansen, pululando en la linfa de aquel árabe, hospitalizado por tracoma, en la sala 8 del Hospital La Salpêtrière, el mismo sitio donde las grandes histèrie hicieran muy famoso al maestro Charcot, el mismo escenario, pero ahora con aquel paciente africano con úlceras corneales que todos creían afectado por el microbio del tracoma, y tan solo era, un leproso.

 

Hay un frío otoñal que estremece la capital francesa, enfría la historia, tan lejos de su tierra, le docteur ètranger, por su acierto ganó prestigio y reconocimiento. Por eso, uno recuerda el final de este cuento, casi puede escuchar los pasos del morenito médico, sobre las hojas secas, frente a la puerta del hospital, él se acerca y está escuchando la voz del viejo portero saludante, bonjour monsieur le professeur Fernadés… Así pues, uno, con estos recuerdos en el subconsciente se encuentra ahora, pensando en las córneas de los motilones, a más de cincuenta años de aquel episodio, otra vez discurriendo sobre el microbio del tracoma, otra vez con el deseo y la pasión de mirar a través de un microscopio, pero ahora no estamos en la ciudad luz, ahora se trata de ascender a la sexta sierra, para conocer a los feroces salvajes motilones, los pobladores de una lejana misión de capuchinos, una aldea motilona con ese nombre tan musical, Saimadoyi. Uno que no ha ido más allá del pueblo de Machiques, uno que ni siquiera conoce la misión del Tukuko, uno que pocas veces se ha adentrado en la selva, uno entonces, antes de decidirse, sueña y divaga, pensando en que si existirán motilones ciegos, en motilones feroces que flechan a los blancos, en motilones tuertos con úlceras corneales y leucomas en el blanco del ojo, y uno piensa en las muestras que ha de tomar, como se fijarán en frío y luego podrá uno hacerles la tinción negativa para mirarlos con el ojo grande, el ojo mágico que dispara electrones y detectar la ultraestructura del virus del tracoma para poder decir, no es ese un virus, es una bacteria, es un microbio raro, es así o tal vez es asao, en realidad uno no sabe ni como es, pero confía en hallarlo. A uno la idea le ha calado y la roe, la ruñe día tras día y hace planes, construye imágenes con su amigo José Luís el fotógrafo, cámara de cajón y verborragia incontrolable, ímpetus juveniles, también con Nerio, gigantón de ojos azules, oftalmoscopio en mano, mi colega Nerio, experto en ojos. Uno siente que las cosas han de marchar bien, se sugestiona, lo presiente, se dará el día y al final se convence de que somos tres socios en una aventura proyectada a corto plazo, en una expedición ya programada, en un viaje hacia la selva, en la esperanza decidida de hallar algo, desconocido casi seguramente. Uno sueña con ubicar un foco de tracoma en las montañas de Perijá, en los Montes de Oca, en la vecindad con la frontera, en la sexta sierra, en Saimadoyi.  

 

El pasto verde y turgente es altísimo en las haciendas lecheras de las vecindades de Machiques, más allá del Palmar, cerca de los ríos Apon y el Aponcito, más allá, donde nacen las tierras del río Negro y en la otra dirección, todos lo saben, se encuentra la Villa del Rosario, sede del antiguo Marquesado de Perijá, tierra de abuelos y de bisabuelos. Luego, Machiques, así fue ese día en la madrugada y después fue, el Tukuko y ahora, tenemos seis sierras por delante. Ensillá tu mula, apretá la cincha, acomodale los corotos, movete rápido, apurate que se hace tarde, ya casi sale el sol, se refleja entre las piedras blancas y amarillas del río Aricuaizá. Nosotros salimos chapoteando un poco, paso a paso, por el cauce del río, salpicando luego, embarrialando después, y en un instante se nos viene encima la ramazón y entonces, sí, estamos en la montaña. Desenfundá el machete, metete en la selva, vai hombé, que se te pierden deaparriba tantísimos guindachos, son como curricanes que se descuelgan tupiendo la maleza, deshilachándose desde los árboles. Cortá bejucos, cortame los arbustos, trozá las lianas, abrite paso, andá adelante vos, vai baquiano, echepalante colombiano, cojé tu fila india, ponele atención a cualquier jaiba, te dije que te las pusieras, que esperáis, ponete mis polainas, no te vayan a echar una vaina las culebras. Vos si tenéis tus botas, ¡a bichas papesadas! Fijate que los guardias, van de mauser terciado y andan como si nada. José Luis va en su mula rucia y Nerio en la mañosa, atendele a esa rama, así se hace, ¡esa es mi mula!, bajá un poquito la cabeza, ¡vos tenéis que fijarte!, ponele cuidado al machetero, él vadelante y vos veis el machete, corta de lado y lado, zuas ras, ras zuas, tené cuidado, atendele a las piedras, afincate que vamos en bajada, upa mula, pisada precisa, preciosa mula, terca mula, más terco que una mula, ahora si entiendo el dicho, ¡ufa mula!, sabio animal, seguro, dócil, resistente, puede aguantarlo todo, te soporta por horas, te sostiene, mientras vais penetrando, profundamente, paso a paso, en las oscuras bóvedas de la selva, en la sierra de Perijá.

 

La trocha verde se va cerrando y la maleza es cada vez más intrincada pero se abre con los golpes del machete. Van los machetazos a la derecha y a la siniestra. El baquiano los descarga sin consideración, ¿Por qué tenerla? Los árboles inmensos se enredan muy arriba oscureciendo el terreno y la luz penetra solamente a través de pequeñas hendiduras. Rayos de sol descompuestos en sus colores pincelan los troncos cubiertos de parásitas, los bejucos retorcidos, la superficie aterciopelada de musgos y líquenes y las innumerables hojas con los más variados tonos de verde, van ondulando, se van moviendo. Las mulas otra vez avanzan descendiendo montaña abajo y entonces tienes que afincarte en el pomo de la silla cuando ya se acercan a otro río donde la tierra es blanda. El capitán que va adelante ha decidido bajarse y llevar su mula que no anda, la arrea, la jala del cabestro, suavemente lo tironea y sus botas se hunden en el fango, un barro gredoso muy amarillo. Él desaparece hasta las rodillas y la mula de José Luís parece querer sentarse a cada rato sobre el terreno embarrialado, piafa, se levanta, se sienta de nuevo, relincha y continúa después. Tú, desciendes cabalgando a un lado de la mula de Nerio, cuando súbitamente ésta se le adelanta, va rompiendo la fila india y entonces ella te tropieza, golpea tu espalda, y sientes el morro del animal, percibes su humedad helada. A lo lejos, oteas al colombiano y a los guardias que se han adelantado, se les oye gritar bastante más abajo, ya están llegando al río, tú lo piensas, pero es inevitable, Nerio no puede dominar la prisa de su mula mañosa y ves como atropella tropezando, y te rebasa mientras se le desliza su silla de montar, la cincha cede y Nerio cae arrastrando sobre sí al animal, todo en un instante, ya no se puede más. Los dos están chapaleando en el barro. Se incorporan bufando y piafando, embarrialados hasta los ojos y entretanto, tú percibes a lo lejos los gritos de los hombres quienes están buscando un vado, les oyes cada vez más lejanos, se te confunden sus ecos con el ruido del agua, el graznido de las aves entre el follaje y muy distante casi percibes el gruñido de las fieras ocultas, mientras miras a Nerio ya levantándose del suelo y ensillando su mula él voltea a mirarte, y está sonriente. Ahora ves como el sol penetra a raudales, crea chispas, brilla en el agua, desciende y baña las piedras gigantescas, las enciende de luz. Más allá la corriente es cristalina y suave, tonos helados de azul aguamarina y de esmeralda, un remanso que dibuja los inmensos árboles. Te has mojado ya hasta la cintura. ¡Que remedio!, para cruzar el río era necesario. Tú, preocupado sujetas el envase con el fijador, con gran cuidado, sin él no habrá como capturar los soñados microbios en los ojos de los motilones. El estruendo te despierta sobre tu mula, es uno de los guardias, ha resbalado en una piedra revestida de limo y su mauser se le ha caído al agua, se le fue un tiro, el capitán lo mira explotando con furia, cientos de imprecaciones llueven sobre su humanidad, él está emparamado, el barro de sus botas y de sus pantalones se ha lavado en el río. Después uno de los soldados te dice. Tan solo faltan tres montañas y dos ríos más. Entonces notas como se ríe el colombiano. Espreocúpese cumpa, la última vez, viniendo a Saimadoyi se ahogó un guardia y uno de los baquianos, en el último paso se nos fue con la carga, pero eso fue purita mala suerte, fue mala leche. Se voltea y luego grita, ¡upa mula! La fuetea con el cabestro y de nuevo a seguir el camino de la montaña...

 

NOTA: este articulo continuara y finalizara mañana.

 

Maracaibo, miércoles 29 julio del año 2026

martes, 28 de julio de 2026

Giordano Bruno…


Nació en Nola, cerca de Nápoles. Su nombre de pila era Filippo, pero adoptó el de Giordano al ingresar en la Orden de Predicadores, con los que estudió la filosofía aristotélica y la teología tomista. Giordano era un pensador independiente de espíritu atormentado. Abandonó la orden en 1576 para evitar un juicio en el que se le acusaba de desviaciones doctrinales e inició una vida errante que le caracterizaría hasta el final de sus días. Mejor conocido por su nombre religioso, Giordano (1548-1600) este es un personaje trágico en la historia de Italia. En realidad, se llamaba Felipe y era un filósofo, quien fue. ordenado sacerdote en 1572, y se doctoró en teología en 1575. Él consideró a las tres "personas" de la Trinidad como “poder, sabiduría y amor” del único Dios que es la misma alma universal.

Después de 1572, no pasarán más de cuatro años cuando comienza el calvario de Bruno —que culminaría en 1600—, bajo sospecha de herejía y acusado de ateo. Huye a Roma, donde lo acusan de asesinato, por lo que huye, esta vez hacia Génova, y allí cuelga los hábitos sacerdotales, retoma su nombre de pila, Filippo, y comienza a enseñar gramática y astronomía. De 1583 a 1585 fue el periodo más productivo de su vida ya que durante estos años escribió "La cena de las cenizas" (1584) y "Del Universo infinito y los mundos" (1584), así como el diálogo "Sobre la causa, el principio y el uno" (1584).

En 1585 retó a los seguidores del Aristotelismo a un debate público en el College de Cambrai, donde fue ridiculizado, atacado físicamente y expulsado del país. En los cinco años siguientes vivió en diversos sitios del centro y este de Europa como Marburgo, Mainz, Wittenberg, Praga, Helmstedt, Frankfurt y Zurich. Se dedicó a escribir muchos trabajos en latín sobre cosmología, física, magia y el arte de la memoria. Demostró, aunque con un método equivocado, que el Sol es más grande que la Tierra.

En 1591 recibió una invitación para ir a Venecia de parte de Zuane Mocenigo, quien lo requería para aprender sobre el arte de la memoria. Las relaciones entre profesor y alumno no fructificaron, en parte porque Mocenigo tenía una idea de Bruno como un mago y no como el pensador que era. Al tratar de abandonarlo, Monciego lo denunció a la inquisición por las, según él, ideas herejes que le había transmitido. Bruno fue apresado por la inquisición e interrogado en Venecia, sin embargo, al ser solicitado por Roma fue trasladado a esa ciudad. Tuvo que alejarse de Nápoles a causa de un proceso de herejía contra él, y de Roma lo mismo ya que fue acusado de un asesinato sin culpabilidad alguna. Así llegó a Liguria; luego a Turín, a Venecia y, sucesivamente, a Bérgamo, Saboya y finalmente a Ginebra donde fue acogido por un adepto napolitano del calvinismo e inscrito en la universidad, pero en poco tiempo, de pronto se rebeló contra sus maestros y se dirigió a Francia…

Estuvo en Toulouse durante dos años, y se trasladó a París, donde le ofreció al rey Enrique III de Francia uno de los textos de mnemotécnica que había hecho imprimir. Entonces fue Profesor en París, y de allí se fue a la corte de Isabel I de Inglaterra, tras el embajador de Francia y pasó dos años y medio entre Oxford y en Londres donde publicó las dos trilogías de los Diálogos italianos, y El CandeleroLa Cena del Miércoles de CenizaDe la causa, principio y uno (la obra más leída de Giordano Bruno), Del infinito universo y Mundos donde critica la física y la cosmología aristotélicas, que él sustituye por una idea del universo infinito en su extensión y gran número de mundos (los astros) que lo integran.  

Al regresar a Francia, Giordano Bruno criticaría las obras de Aristóteles. En Alemania, publicó el segundo grupo de sus textos. Del mínimo donde propone el concepto del mínimo físico, el átomo, y de mínimo matemático, el punto, entendido cual la esfera más pequeña posible. De la mónada, similar a los escritos mágicos darían lugar a la tríada, la tétrada, hasta la década. De lo inmenso y de los innumerables reanudando el tema Del infinito con una nueva conciencia de los progresos contemporáneos de la astronomía.

Giordano Bruno afirmó que las estrellas en el cielo eran otros soles como el nuestro, a las que orbitan otros planetas. Indicó que el apoyo de esas creencias no contradecía las Escrituras o la verdadera religión. Bruno también afirmó que el universo era homogéneo, compuesto por los cuatro elementos (aguatierrafuego y aire), en lugar de tener las estrellas una quintaesencia separada. Esencialmente, las mismas leyes físicas estarían operando en todas partes. Espacio y tiempo, para Bruno eran ambos infinitos, y no había lugar en su universo estable y permanente para las nociones cristianas de la Creación y del Juicio Final. La cosmología de Bruno está marcada por la infinitud, homogeneidad e isotropía, con sistemas planetarios con vida distribuidos uniformemente a lo largo de todo el universo.

En Física, la evidencia dada por Giordano Bruno de la relatividad del movimiento es famosa.​ Bruno mostró que la Tierra no es estática. Si cae una piedra desde la parte superior del mástil de un barco en movimiento, caerá aún al pie del mástil, sin importar el movimiento del barco. Demostrando que uno no puede considerar el movimiento de un cuerpo en términos absolutos solo con un sistema de referencia. Todas las cosas que hay sobre la Tierra se mueven con la Tierra. (Giordano Bruno. La Cena de le Ceneri).

Sobre la mnemotécnica y también la magia, Giordano Bruno fue denunciado en Venecia ante Santo Oficio y entonces sería cuando Giordano Bruno, extraditado por la Inquisición romana, fue encarcelado, e interrogado, hasta que finalmente, fue condenado a una muerte cruel.  El estudio de la magia en Bruno se muestra como la capacidad de reconocer el conjunto de relaciones vinculatorias que se suscitan dentro del reino de lo fantástico. Por ello, el mago debe conceder fuerte atención al trabajo de la imaginación, que es la puerta de acceso a todos los afectos que pueden conmover a un ser viviente. Hay tres accesos para vincular: la visión, a través de formas, gestos, movimientos y figuras adecuadas; el oído, mediante la voz y el discurso y la mente o imaginación. Los vínculos se establecen a través de los sentidos, y el mago o manipulador, debe ser consciente en todo momento de que para atraer a uno o más individuos y debe considerar toda la variedad de intereses de los sujetos a hechizar. La concepción metafísica de Bruno está emparentada con las ideas de Pico della Mirandola quien consideraba al hombre con una posición intermedia entre las partes superiores (divinas) y las partes inferiores (materiales). Del mismo modo, Bruno extiende las teorías elaboradas por Marsilio Ficino, quien como San Agustín, distinguía tres reinos: el reino material, el divino y el espiritual. 

La acción mágica utiliza un gran instrumento de manipulación: el eros, pues todo puede definirse en relación con el amor; los afectos se reducen a uno, dos o tres: el amor y, o el odio, y, o el miedo, deseo y, o repugnancia. Otro componente importante a la hora de poner en práctica la técnica del mago, es la fe, pues sin ella no se puede llevar a cabo nada, así lo menciona Bruno en sus tesis de magia. El mago o manipulador se distingue del común de los mortales sometidos a un sin fin de afectos o fantasías. Por esto, tiene importancia el arte de la manipulación. Hoy día se puede ver la técnica mágica en actividades como la mercadotecnia y la publicidad, incluso en la política y hasta la religión en tanto que son actividades que se dirigen a la manipulación de los individuos con un fin en concreto

Estuvo prisionero en Roma durante siete años. En muchas ocasiones Bruno ofreció retractarse de sus acusaciones, sin embargo, no le fueron aceptadas. Finalmente decidió no retractarse, aunque no se sabe por qué tomó esta decisión. El 20 de enero de 1600 el papa Clemente VIII ordena que se dicte sentencia, y el 8 de febrero se le declara apóstata, herético, impenitente, pertinaz y obstinado. Bruno es expulsado del seno de la Iglesia y entregado al brazo secular para que se cumpla la condena de morir en la hoguera. Ante la lectura de la condena, Bruno declara: “Tenéis acaso más miedo vosotros en pronunciar la sentencia contra mí, que yo en recibirla” 

Pareciera ser que las palabras de Sofía, en La expulsión de la Bestia triunfante, se cumplían puntualmente: “Las tinieblas ocultarán la luz. A la muerte se le tendrá por más provechosa que la vida. Por loco se le tendrá al religioso, por vacío al prudente, por valeroso al furioso, por bueno al malvado. Y creedme que incluso se dictará la pena capital contra quienes se dediquen a la religión de la mente”. El 17 de febrero de 1600, en las primeras horas de la mañana Giordano Bruno fue conducido al Campo de las Flores, en donde murió quemado vivo.

La obra completa de Bruno figura en el Índice de libros prohibidos de la Iglesia católica. Honores que se le han rendido: el cráter Giordano Bruno de 22 kilómetros de diámetro situado en la cara oculta de la Luna y el asteroide (5148) Giordano llevan su nombre. El asteroide (13223) Cenaceneri se llama como su libro. 

Maracaibo, el martes 28 de julio del año 2026

lunes, 27 de julio de 2026

La política y las epidemias


Las epidemias y la políticade forma malsana, se nutren mutuamente”.  Una frase certera y muy real que publicaría el 22 julio, del año 2019 mi maestro, el Dr Rafael Muci-Mendoza al rememorar la epidemia de peste bubónica del año 1908, en La Guaira. El Dr Muci, señalaría como aquella epidemia abriría el camino a la caída del régimen de Cipriano Castro para darle inicio a la dictadura de su compadre Juan Vicente Gómez y llevaría en medio de la envidia y el menosprecio a la persecución y muerte del bachiller Rangel.

 

De igual manera, esta peste política que ha diezmado al país durante todo este siglo XXI tiene sus prolegómenos en otras dos tragedias, acaecidas precisamente en La Guaira. Estos “males” han sido mucho peores que la epidemia de peste bubónica del año 1908. Me refiero inicialmente a el deslave del 15 de diciembre de 1999, que sirvió para evidenciar el carácter dictatorial, cruel, inhumano y desquiciado de quien se erigiría como el propiciador y ejecutor del mal que ha llevado a la destrucción de nuestro -antes prospero país petrolero ejemplo para el mundo- hasta lo que estamos viviendo…

 

De nuevo, la espantosa realidad del doble terremoto desnudaría la falacia de “el proceso”, este sistema que es primaria y secundariamente responsable del desastre acaecido nuevamente en La Guaira -deslave inicial y ahora terremoto-. El que tenga ojos que lea las estadísticas y si tiene oídos que escuche los lamentos del pueblo hambreado y el llanto de tantas familias que padecen ya no solo por la prisión y tortura de sus familiares, ahora el grito desgarrador de miles de venezolanos cuyas familias han perecido en esta reciente tragedia.  

 

De mi novela “El movedizo encaje de los uveros” tan solo algunos retazos del inicio de la epidemia de peste bubónica en 1908, cuando en las manos del bachiller Rangel, se entregó toda la responsabilidad del combate contra aquella grave emergencia sanitaria. Telegrama del Presidente Cipriano Castro al Dr. López Baralt: 8:00 pm.: "Rangel bajará a la Guaira mañana y no se dictará otra medida hasta que él no comunique el resultado"…

 

“Su mirada se perdió en el horizonte. El mar era infinito... ¿Qué hay más allá? Achicó los ojos. Miró el movimiento de las hojas verdes en los uveros contorsionados en la playa y la arena salpicada con el movedizo encaje malva y en oleadas los pensamientos tristes volvieron a la carga y cuando él ya comenzó a percatarse de que iba a sentir nostalgia de los tiempos idos, el viento salobre y cálido le recorrió el rostro y le hizo estremecerse regresándolo a la preparación colocada en la platina del microscopio”.       En la tarde del día 21 de marzo, observarás detenidamente los ojillos rojos de las ratas enjauladas. Los animales se moverán inquietos de un lado a otro y se levantarán sobre sus patitas traseras. Estarán mirándote. Decidirás volver al libro y por enésima vez leerás... "Recomendaciones del doctor Yersin para la identificación definitiva del bacilo pestoso"... 

 

Martes 14 de abril desde La Guaira. Fragmentos de los telegramas enviados por el bachiller Rafael Rangel al señor Presidente de la República General Cipriano Castro: “Me turbé de tal modo que vine al telégrafo y le comuniqué sólo a usted el telegrama en referencia, con la confianza de que usted me daría instrucciones..." "Nunca he visto peste bubónica ni el bacilo que la produce, me guío solamente por lo que he leído..." Queda mi vida en continua exposición para evitar la epidemia..."…"Este asunto no lo conoce absolutamente nadie más que el jefe de la estación telegráfica aquí y yo. Su amigo, Rafael Rangel".

Lo sucedido con el bachiller Rangel, por su conexión con Cipriano Castro y la decisión del compadres Juan Vicente Gómez, son acciones de todos conocidas y le hemos relatado en diversas ocasiones en este blog: (https://tinyurl.com/2abr6tx8) (https://tinyurl.com/muy8xnkm) en el año 2020 (https://tinyurl.com/37vetetb) y 2023 (https://tinyurl.com/nhskrpxj).

En la novela, relataría como Pablo Acosta Ortiz llegaba muy temprano al hospital Vargas (…) En esos días de febrero, ya habían hablado con él para proponerle nuevamente su nombramiento como Director del hospital Vargas…La biblioteca estaba muy bien dotada, recibía publicaciones periódicas en inglés, francés, alemán y español mensualmente, y funcionaba desde hacía varios años en el mismo salón donde estaban sus piezas operatorias más brillantes. El salón era el mismo Museo de Anatomía Patológica inaugurado por Rafael Rangel a mediados de 1902. Terminaba de revisar las revistas cuando ya había decidido visitar a su amigo, el Jefe del Laboratorio del hospital, pues la oportunidad era propicia. Le habían informado que posiblemente Rangel presentaría en la Academia de Medicina una nueva investigación sobre la bacteridia carbuncosa. Por ello, el cirujano estaba interesado en conversar personalmente con el bachiller para pedirle su opinión sobre uno de sus dos enfermos hospitalizados en la Sala de San Miguel Arcángel… Conversarían el Dr Acosta Ortiz “el mago del bisturí” y el bachiller Rangel, quien como jefe del Laboratorio del hospital Vargas de Caracas cuando investigaba las causas y los mecanismos que producen las enfermedades en el ser humano…

Para aquel entonces, Rangel dominaba la lectura de los cinco idiomas más importantes de la ciencia mundial, y como tal adquirió una erudición que le permitía estar en la frontera del conocimiento médico y biológico. Esa formación iniciada por su maestro el doctor José Gregorio Hernández lo había preparado para ser director del Laboratorio del Hospital Vargas, 1902-1909. Convertido en un investigador activo, dirigiría el 26,2% de las tesis doctorales en Medicina de ese período, y produjo los más importantes descubrimientos sobre la causalidad, diagnóstico, tratamiento y epidemiología de graves enfermedades que afectaban tanto a la población humana como animal de nuestro país.

La epidemia de peste bubónica en La Guaira, por haber sido eficientemente combatida (por “un bachiller”) conduciría a la muerte de Rangel y a la caída del régimen de Cipriano Castro para darle inicio a la consolidación de la prolongada dictadura de Juan Vicente Gómez. 

Esta reciente tragedia en La Guaira, tendrá que llevar a la extinción definitiva de nuestra epidemia, la del país azotado por el despiadado régimen chavista para abrirle paso a una nueva era de paz y prosperidad en este empobrecido país…

En Maracaibo, el lunes 27 de Julio del año 2026

domingo, 26 de julio de 2026

José Eduardo y Vicencio

 

Siempre, supe que, durante la dictadura del Juan Vicente Gómez, en Maracaibo hubo un presidente de nuestro Estado que hizo algunas obras, pero cuya actuación fue cruel con muchos presos y en pugna con los comerciantes y empresarios de la ciudad tuvo muchos desacuerdos. Esto era lo que yo sabía, o había escuchado sobre Vicencio Pérez Soto, y tempranamente, en febrero del año 2020, -el año terrible cuando la pandemia del Covid 19 no se habría desatado todavía-  relataría en este mismo blog (lapesteloca) como fue que en un par de meses mi curiosidad aumentó al plantearse la posibilidad de que su imagen estuviese suplantando a la de Rafael María Baralt en el teatro que lleva su nombre…

 

Decidí entonces escribirle brevemente a mi colega y amigo José Esparza…

 

Hola José. Hace un mes he tratado de hacer contacto con José Eduardo Espinoza de quien sé que tú eres uno de las tres personas afortunadas que tienen una conexión con él. Le escribí solicitándole más información sobre un asunto que vi hace un par de semanas atrás y sobre el cual tú también opinaste, pero que ya le perdí la pista. El tema se refiere a la figura de Vicencio Pérez Soto y la imagen de Rafael María Baralt en el teatro Baralt.  

 

La conexión funcionaría y logré contactar con el señor Espinoza a quien conocíamos a través de “las redes” por sus escritos y por lo bien informado que siempre había demostrado estar sobre nuestra ciudad y su pasado y quien con el correr del tiempo ha terminado siendo nuestro buen amigo y contertulio, pudiendo admirar siempre que nos reunimos, su prodigiosa memoria, ahora ya en conocimiento de su estrecha conexión con la Facultad Experimental de Ciencias de LUZ y con sus profesoras doctoras Délida Acosta y con Julita… Todo aquello fue otra grata sorpresa.

 

José Eduardo Espinoza D

., en aquellos días, me contestó amablemente dispuesto a conversar sobre el tema de Pérez Soto y complementaría sus comentarios mostrándome una foto del General Vicencio Pérez Soto (que destaco aquí nuevamente). José Eduardo llamaría mi atención sobre la posibilidad de que Antonio Angulo, realmente pretendiese pintar a Rafael María Baralt, y en tal caso, bien pudiera ser posible que se hubiese inspirado en un dibujo de Pierre Roch Vigneron (1789-1872) el cual recreaba a Baralt de 31 años, imagen que aparece en el libro de Julio Portillo, sobre Baralt y su iconografía…

 

José Eduardo Espinoza con muy buen criterio, terminaría por opinar comentandome: “…a mi discreto entender, si Angulo quiso hacerle un guiño al mandamás de turno, nunca lo sabremos, pero casi puedo asegurar que los sicofantes de Vicencio Pérez Soto se lo deben haber sugerido”.


Regresando a la historia patria, se supone que cuando el Presidente, General Juan Vicente Gómez decidió en 1926 enviar al General Vicencio Pérez Soto para que se encargase del conflictivo Estado Zulia, lo hizo porque ya sabía que contaba con un hombre duro, quien había tenido experiencias actuando rudamente en el Estado Apure, y sin embargo, el dictador esperaba que el hombre no tuviese que macharse nuevamente sus manos con sangre” por lo que le sugirió que gobernase tratando a la gente como si usara un pañuelo de seda”. 

 

En el Zulia, se dijo que “Pérez Soto fue colocado por Gómez para restablecer el orden perturbado por el impacto de la nueva industria petrolera y por algunos movimientos de sus pobladores y de las propias compañías extranjeras”.

 

Cuando Gómez impuso a Pérez Soto en la presidencia del Zulia, en 1926 sería aplaudido ya que se esperaba fomentaría el progreso de la región castigando a los jueces venales, controlando las actividades de los “jefes civiles” y de los Consejos Municipales. Habría de perseguir el crimen para que hubiese justicia, pero en realidad sus prácticas chocarían con las decisiones de los zulianos que controlaban la agricultura y el comercio de la región, fueran o no amigos del régimen.

 

El profesor Ángel R. Lombardi Boscán describió a Pérez Soto como: …éste Presidente zuliano (1926) cuyos antecedentes sádicos, sí hemos de creerle a Salvador de la Plaza, en la era gomecista fue un fiel servidor de la dictadura de ese entonces. No obstante, su gestión se recuerda por la creación de la “gota de leche” y la construcción del Asilo de San José de la Montaña, en la ciudad de Maracaibo; Vicencio también culminó el puente sobre la Cañada de Morillo, asfaltó la avenida Bella Vista, construyó un edificio para el Consejo Municipal, el Aeropuerto de Grano de Oro, un nuevo Mercado Principal, la Plaza Urdaneta, y el teatro Baralt.

 

A pesar de estas obras, el pueblo no disculpó su crueldad ni el mantenimiento de la satrapía de Gómez y al fallecer el dictador la gente manifestó su rebeldía con violencia callejera y persecuciones. 

 

Existe una amplia documentación sobre el gobierno de Pérez Soto en el Zulia en un trabajo titulado con la expresión que usara el dictador a pedirle al Pérez Soto que no fuese tan cruel con el Zulia. Con un pañuelo de seda”. Este trabajo es un extenso documento en inglés que resume las actividades desde antes de la llegada del nuevo Presidente: “Vincencio Pérez Soto and Political Centralization in Zulia 1926-1935, escrito por Peter S. Linder del Departmento de Historia y Ciencias Políticas, el cual fue redactado para ser presentado en la Reunión de la Asociación de Estudios Latinoamericanos en septiembre 2001 en Washington DC.

 

Tras la muerte de Gómez, Pérez Soto se trasladó al Estado Lara y a raíz de los sucesos del 14 de febrero de 1936, se vería obligado a salir del país, dirigiéndose a Costa Rica. Regresó a Venezuela en el año 1941, y años más tarde, con el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945 volvería al exilio… Pérez Soto falleció en la ciudad de Caracas el 18 de noviembre de 1955.

 

En Maracaibo, el domingo 26 de julio del año 2026

 

 

sábado, 25 de julio de 2026

El Quijote de Orson Welles

 

Esta es una historia que relaté en este blog –lapesteloca- en enero del año 2016. Ya han trascurrido unos años desde aquel entonces, y  creo vale la pena volver sobre el tema de la novela de Cervantes y famoso director de cine, Orson Wells quien una vez proagonizaria el famoso episodio en la radio ocurrió el 30 de octubre de 1938 cuando el joven director adaptó la novela de ciencia ficción "La guerra de los mundos" de H.G. Wells. Narrada en formato de noticiero de última hora, la dramatización hizo que miles de oyentes creyeran que la Tierra estaba siendo invadida por extraterrestres

Orson Wells afirmaría categóricamente que : “Don Quijote es la mitad de España y Sancho la otra mitad. El hidalgo es el sueño español de la caballerosidad en toda su absurda maravilla. Es la locura llena de nobleza, de dignidad y de incorruptible galantería que ilumina el carácter español. Su escudero es la tierra española misma. Es todos los hombres que han vivido sobre esa tierra desde que se aró por vez primera”.  

Si a algún director de cine se le puede aplicar, el adjetivo de quijotesco es a Orson Welles. El rodaje de sus películas fue siempre una aventura comparable a las del ingenioso hidalgo de La Mancha. Si el personaje de Cervantes se enfrentó con molinos de viento para dejar en alto su honor de caballero andante, Welles, decidido a hacer arte sin la incómoda supervisión de los productores de Hollywood; también tuvo que lidiar con obstáculos de todo tipo, desde inversionistas que le fallaban en el último momento, hasta actrices que se arrepentían de hacer el papel de Desdémona en su adaptación de Otelo. Así, en una perenne falta de presupuesto se veía obligado a interrumpir sus filmaciones y no le quedaba otra alternativa que dirigir algún documental para la televisión con tal de poder reunir el dinero que le permitiría sacar adelante su proyecto personal.

Enamorado de España y de su cultura, Welles soñó siempre con adaptar El Quijote al cine. Cuando en 1957 el canal de televisión CBS le encargó un documental de media hora, no dudó en proponer como tema la famosa novela de Cervantes. El rodaje comenzó en la ciudad de México y las escenas iniciales mostraban al propio Welles narrándole a una niña americana llamada Dulcie las aventuras del caballero y su escudero. Por cierto, el papel de Dulcie lo interpretaba Patricia McCormack, quien en 1956 había dejado perplejo al público al encarnar a una encantadora niña asesina en el thriller La mala semilla y de ella hablaremos uno de estos días...

Los pasajes en los que aparecían el Quijote y Sancho fueron concebidos por Welles en el estilo de las comedias silentes. Para dar vida a los famosos personajes seleccionó a dos excelentes artistas. Francisco Reiguera, actor nacido en Madrid, pero enraizado en México, era el hidalgo ideal: alto, enjuto, demacrado, con una larga barba blanca y un inusitado ímpetu. El rol del escudero estaba a cargo de Akim Tamiroff, el versátil y carismático actor estadounidense de origen georgiano que también colaboró con Welles en Sed de malMr. Arkadin y El proceso.  

Cuentan que Welles estaba tan entusiasmado con su Quijote que no se afectó mucho cuando después de ver las secuencias iniciales, los productores decidieron cancelar el proyecto. Afortunadamente, el arreglo al que llegaron le permitiría usar el material filmado en una obra personal. Wells estaba decidido a prescindir del personaje de la niña y hacer algo más que un simple documental. El Quijote y Sancho hablarían. Recrearía sus andanzas. Tenía en mente todo un largometraje inspirado en la obra de Cervantes.   Pero… ¿y el dinero?

Welles se las ingenió para continuar rodando cada vez que reunía algo de dinero. Los fieles Reiguera y Tamiroff, enamorados también del proyecto, acudían a su reclamo siempre que el cineasta les avisaba que podían continuar. De esa manera siguieron filmando distintas escenas, hasta finales de los años 60, en locaciones de México, Italia y España. Habitualmente una película tiene un único director de fotografía; pero por la producción del Quijote de Welles pasaron, sucesivamente, siete. También utilizó cinco editores diferentes para montar algunas secuencias.

Mientras tanto, Orson Wells filmaría dos de sus grandes creaciones, también basadas en obras maestras de la literatura: El proceso (1963), sobre la novela de Franz Kafka, y Campanadas a medianoche (1966), adaptación de varias obras teatrales de William Shakespeare. La relación de Orson Wells-director con El Quijote era algo intensamente personal, una suerte de “psicoanálisis secreto” de sí mismo y así vemos que su versión dista mucho de ser una adaptación fiel del texto de Cervantes: Alonso Quijano y Sancho Panza viajarían por la España de Franco, y serían testigos de procesiones religiosas y de corridas de toros, y se admirarían ante invenciones como la televisión.

mediados de los 1960 un grupo de periodistas le hizo en el aeropuerto de Roma la pregunta “¿Cuándo piensa terminar El Quijote?”, y Welles les explicó que se trataba de una película experimental, “casera”: el tipo de trabajo que a él le gustaba hacer; “Cuando la termine, la estrenaré”… Él aclararía que no tenía apuro por concluirla. Don Quijote y Sancho no son marionetas; son libres, curiosamente independientes. Lo que me preocupa para poner fin a la película es que quizás el mundo moderno les destruiría. Y sin embargo no logro ver a Don Quijote destruido. Ése es mi problema”...

Después de más de una década de rodaje, la muerte de los dos protagonistas paralizó definitivamente el proyecto. Reiguera falleció en Ciudad de México, en 1969, y Tamiroff en California, tres años más tarde. Orson Welles los sobrevivió hasta 1985 y, según parece, poco antes de su muerte estuvo revisando las escenas editadas del más quijotesco de sus filmes, con la intención de replanteárselo una vez más y sacarlo a la luz.  Hasta entonces El Quijote de Welles había sido una leyenda, una película de la que todos hablaban, pero sin saber con certeza de qué se trataba.

Al año siguiente de la muerte de Wells, en el festival de cine de Cannes 1986 se estrenó una versión de 40 minutos de duración, preparada por el cineasta griego Costa Gavras con los negativos que pudo localizar con la ayuda de la Cinemateca Francesa. Sobre este cineasta hablamos en lapesteloca de 2018 (https://tinyurl.com/bdfsfbm2). El público quedó admirado y sorprendido. Pero no fue hasta 1992, durante la exposición mundial de Sevilla, cuando se pudo apreciar una versión más extensa, de 116 minutos, preparada por el español Jess Franco, quien había trabajado con Welles en la realización de Campanadas a medianoche. Para presentar esta nueva reconstrucción, hubo que realizar un trabajo de detective, pues los rollos filmados entre 1957 y 1968 estaban dispersos por distintos países.

 

Los primeros trabajos de Jess Franco como directo(mostramos una foto del cineasta-(Ver)  y dieron como fruto películas culturales, normalmente documentales de corta duración, Pronto aplicó su experiencia y conocimientos en la realización de su primer largometraje, la comedia Tenemos 18 años (1959). Tras este debut dirigió películas de poca trascendencia como Vampiresas 1930 (1962). El mismo año alcanza cierto éxito con la película de terror, género poco abordado en el cine español de la época, Gritos en la noche (1962). Otras películas destacadas de esta primera época son La muerte silba un blues (1964), La mano de un hombre muerto (1962) y Rififí en la ciudad (1963).  Su conocimiento del inglés le permitió trabajar como director de unidad secundario para Orson Welles en Campanadas a medianoche (1965). Con Welles repetiría en los proyectos, inacabados, del cineasta estadounidense La isla del tesoro y Don Quijote.


Finalmente, Jess Franco logró reunir decenas de cajas que contenían más de 100 mil metros de película (un filme común y corriente tiene unos 3 mil metros de duración) y durante varios meses se dio a la tarea de armar el complejo rompecabezas. Para hacerlo, se guio por las instrucciones escritas que había dejado Welles. Aunque este montaje ha sido criticado por algunos, representa un esfuerzo admirable. Evidentemente no es exactamente la película que Welles tenía en su cabeza, pero al menos nos permite acercarnos a la originalidad, el humor y el humanismo de la lectura que hizo el más grande director de cine de todos los tiempos de una novela que, cuatro siglos después de su primera edición, sigue fascinando a lectores del mundo entero. Welles no trató de trasladar El Quijote al cine, sino que, por así decirlo, optó por llevar el cine al universo de El Quijote. Su aventura fílmica, sorprendente y quijotesca de principio a fin, es uno de los más sentidos homenajes que jamás se hayan rendido a la obra cumbre de Cervantes.

Maracaibo, sábado 25  de julio, de 2026