sábado, 4 de septiembre de 2021

El Litio



El Litio

El litio forma parte de una clase de medicamentos llamados “agentes antimaníacos” que se utiliza en forma de carbonato de litio como un estabilizador del ánimo en las personas con trastorno bipolar, una enfermedad mental crónica que se caracteriza por alternar episodios de euforia (manía) con otros de depresión. El litio se utiliza bien de forma crónica o discontinua. Se toma por vía oral varias veces al día, bajo prescripción médica, y deben medirse periódicamente los niveles en sangre por el riesgo de intoxicación.

El litio ayuda a controlar los síntomas del trastorno bipolar pero no lo cura. Sentir el beneficio completo puede llevar de 1 a 3 semanas o más, y aunque se encuentre bien, el paciente nunca debe dejar de tomarlo sin hablar con su médico previamente. Además, se deben respetar siempre la dosis indicada. Menos cantidad de la prescrita puede no hacer efecto y más puede ser tóxica. Ante la sospecha de una sobredosis de litio, se debe acudir de forma inmediata a urgencias.

Las personas que padecen trastorno bipolar sufren un mal funcionamiento del sistema límbico, (https://bit.ly/3AZ25mn) lo cual va a repercutir en el estado de ánimo, con alteraciones bruscas sin que medie necesariamente ningún problema personal, laboral, familiar o social. Los períodos de sentirse triste o deprimido pueden alternar con períodos de sentirse muy feliz y activo o malhumorado e irritable. Esta enfermedad, que suele debutar entre los 15 y los 25 años, afecta por igual a hombres y mujeres. La causa exacta se desconoce, pero se presenta con mayor frecuencia en parientes de personas que padecen dicho trastorno.

En 2010 unos geólogos norteamericanos descubrieron que bajo el suelo árido de Afganistán hay tanto litio como en el salar de Uyuni boliviano, en torno a 1,4 millones de toneladas si se añaden tierras raras como el neodimio o el lantano. Es decir, si Bolivia tiene el 50% del litio del mundo, Afganistán tiene otro 45%. El futuro de los pacientes bipolares, de los vehículos eléctricos y de las baterías de los teléfonos celulares dependerá seguramente de ambos países.

 

El “triángulo del litio” hace referencia a una zona geográfica ubicada en América del Sur, en el límite de Bolivia, Chile y Argentina. Componen el triángulo el salar de Uyuni (Bolivia), el salar de Atacama (Chile) y el salar del Hombre Muerto (Argentina), denominado así debido a que entre los tres salares ubicados en la puna junto a otros cercanos a estos concentran más del 85 % de las reservas de litio conocidas del planeta. No existen en la zona industrias que trabajan propiamente con el material ni se le realiza ningún valor agregado al mineral, el trabajo en la zona se limita únicamente la extracción de la materia prima por empresas mineras extranjeras que exportan el material a países como Países Bajos, Rusia, EE. UU., China, Reino Unido, Alemania entre otros y/o por empresas automotrices como Toyota, Mitsubishi y baterías Magna.

Los talibanes se reunieron el pasado julio en Tianjín (China) con la ministra de Exteriores de Pekín y acordaban lo siguiente. “Queridos talibanes –dizque les dijo la ministra–, si dejáis de apoyar al "terrorismo" uigur de la región china de Xinjiang, fronteriza con Afganistán, China invertirá lo que haga falta en la creación de infraestructuras para hacer explotable los minerales estratégicos bajo dominio talibán....  La propuesta dizque se cerró con un "¡garantizado!" por la parte afgana. China, que maneja el 60% del mercado del litio, ha firmado ya su primer contrato con los talibanes: la explotación de la mina de cobre de Mes Aynak, a 35 kilómetros al sur de Kabul. Es el primer mensaje a Rusia, que pronto se reunirá también con los talibanes y les dirá: si neutralizáis al "terrorismo" checheno invertiremos lo que sea necesario para explotar vuestros yacimientos de petróleo y gas. Dizque así se ve venir…

Afganistán, sumergido en una guerra eterna, uno de los países más pobres del mundo. Pese a que fue eje histórico de la ruta de la seda, esconde en su subsuelo cobre, hierro, mercurio, cobalto, litio, uranio, cromita, oro en abundancia, diamantes, esmeraldas, rubíes, tarmalina, lapislázuli, zinc, gas natural, petróleo, bauxita, mármol y millones de toneladas de las llamadas tierras raras. Pero por encima de toda esa riqueza aún sin explotar, el Afganistán talibán tiene un problema: su particular Sharía, y con una ley que provoca tanta inseguridad jurídica, ninguna empresa está tan loca como para invertir ahí, o puede que sí...

La Sharía-Talibán, es la reguladora de todos los aspectos públicos y privados de la vida. La Sharía es, por tanto, una interpretación legislativa del Corán por parte de los talibanes cuya crueldad, no solo hacia las mujeres, raya en el paroxismo. El primer gobierno talibán (1996-2001) colgó hombres, amputó brazos y manos y sepultó el concepto de mujer después de lapidarla en público. Ahora que han vuelto los talibanes, vuelve con ellos su particular y humillante Sharía. Que sucederá en el futuro cercano… El que tenga ojos, que vea…

Maracaibo, sábado 4 de septiembre del año 2021

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