lunes, 20 de septiembre de 2021

El cerebro y el tiempo

 El cerebro y el tiempo


Alejandro Millán Valencia, en BBC News Mundo, nos relataría el 16 de este mes ahora en 2021 sobre el libro del profesor Buonomano con sus teorías sobre la funcionalidad objetiva de los recuerdos y de cómo nuestro cerebro tiene "varios relojes" que cuentan el tiempo. Es por ello que varias revistas especializadas describen a Buonomano como "uno de los primeros neurocientíficos que comienzan a preguntarse  “¿Cómo hizo la naturaleza para crear un reloj a partir de neuronas?" Con esta pregunta, Dean Buonomano, profesor de neurobiología en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), investiga como nuestro nuestro cerebro puede percibir el concepto del tiempo. 

Varias de sus conclusiones lo llevaron a escribir "Tu cerebro es una máquina del tiempo. La neurociencia y física del tiempo" (Your Brain is a Time Machine. The Neuroscience and Physics of Time). En su libro, Buonomano aborda varias teorías sobre la funcionalidad objetiva de los recuerdos y cómo nuestro cerebro tiene "varios relojes" que cuentan el tiempo. Varias revistas especializadas describen a Buonomano como "uno de los primeros neurocientíficos que comienzan a preguntarse cómo el cerebro humano codifica el tiempo".

Cuando le preguntan a Buonomano ¿Tenemos libre albedrío? Su respuesta es: “La respuesta a esa pregunta tiene que ver con cómo se elija definir “libre albedrío”. Yo elijo cuál es la definición: es una decisión que toma mi cerebro. Una manera de decirlo es que el libre albedrío son las decisiones que toma mi cerebro, que, a la vez, define lo que es libre albedrío. Por eso, es algo que va más allá de la ciencia o de la física, porque de acuerdo con las leyes de la física, el libre albedrío no existe como tal, porque todo debe obedecer a las leyes de la física. Nada puede salirse de allí”. 

Dice Buonomano:  aquí entrará en juego otro elemento: el determinismo: esto nos da dos visiones, la de que el futuro no existe y la de que ya está determinado, que ya está previsto…  Uno podría preguntarse, si acaso… ¿El libre albedrío es una ilusión? La primera versión apunta a que el futuro no existe porque aún no hemos tomado las decisiones que nos van a llevar a él, y la segunda a que puede estar ya definido porque no podemos obviar las leyes de la física. Poniéndolo en términos prácticos, podremos decir que el futuro no existe, porque es imposible predecir lo que van a hacer las personas o cómo se van a comportar.

Buonomano plantea, por ejemplo: “si pido que que elijas un número entre cero y 1.000, es imposible que pueda adivinar qué número que vas a elegir, ya que en esa elección entran un sinnúmero de factores, además de que no tengo toda la información necesaria para poder adivinar tu elección. Esto es un sistema caótico, un sistema muy difícil de predecir, sin embargo, todavía sigue siendo gobernado por las leyes de la física. La gente se siente incómoda con la idea de que nuestras decisiones están limitadas o determinadas por las leyes de la física”, pero: nos dirá Buonomano que… “aunque no les guste, lo están. Por eso podemos decir que el libre albedrío es solo una idea, una ilusión”.

Dice Buonomano que lo que él cree que es importante es: “abrazar el hecho de que mis decisiones, mi libre albedrío, es consecuencia de la gestión de complicadas redes de información que son o fueron procesadas por mi cerebro y esa información procesada depende de todas las experiencias que he tenido en la vida”… “Dependerá del lugar donde crecí, de lo que aprendí cuando era chico, de los países que visité, porque todas esas cosas van a moldear mis circuitos neuronales. Por eso me gusta pensar en el libre albedrío como todo ese proceso que ocurre en mi cerebro”.

Prosigue el profe así. “En esto hay que tener dos puntos de vista. Por un lado, está una visión llamada presentista, que es básicamente que solo el presente es lo real. Y que el pasado fue algo real (cuando ocurrió). O sea, puedo recordar cosas del pasado y el futuro no está determinado. Esta es una versión casi intuitiva, que casi todos los seres humanos tenemos; además, como no podemos cambiar el pasado, se siente que nuestras decisiones están de alguna manera dándole forma a nuestro futuro”.

Hay otra visión llamada eternalismo o universo en bloque. En esta visión se señala que todos los momentos del tiempo son iguales, del mismo modo en que todos los puntos en el espacio son reales. Por ejemplo: Londres y Los Ángeles son dos ciudades reales, que existen. Aunque yo esté parado en un solo punto -Los Ángeles- eso no significa que lo que pasa en Londres deja de ser real.  El cerebro tiene la capacidad de "viajar en el tiempo" a través de los recuerdos.

Lo que quiere decir esta teoría, es que el tiempo es una dimensión, como el espacio, en el que todos los momentos del tiempo son igualmente reales aunque uno no los pueda sentir o vivir, porque está encerrado en un momento, en su presente, y lo que señala esta visión es que, al igual que no puedo sentir lo que pasa en Londres ahora mismo, tampoco lo puedo hacer con lo que va a pasar en el futuro, pero eso no significa que no sea real.

El eternalismo, de muchas maneras sugiere que nuestra percepción del tiempo está distorsionada, o es una especie de ilusión. ¿Por qué? Porque para nosotros es difícil cambiar la noción de que el futuro es algo real, como que ese camino ya exista. Así que si el eternalismo está en lo correcto, nuestra visión del tiempo (y del mundo en general) sería engañosa, porque la mayoría está de acuerdo en que se siente como que el pasado se desvaneció y el futuro todavía está abierto, y de acuerdo con esa visión, posiblemente nuestra intuición y percepción estén a menudo equivocadas, pero yo estoy en contra de esa idea muchas veces porque nuestras intuiciones y percepciones se adaptan y evolucionan para ayudarnos a sobrevivir -de nuevo- en un universo controlado por las leyes de la física.

“Por eso, nuestras intuiciones -en mi opinión- probablemente estén en lo correcto, por lo que ahora soy presentista. ¿O sea, el futuro no existe? No creo en la idea de que el futuro de alguna manera exista o que el pasado exista de una manera real. Creo que solo el presente es real. Ahora, al decir una cosa así debo tener mucho cuidado con la teoría de la relatividad. Porque el ser presentista no significa que todos tengamos el mismo presente. No implica, en lo absoluto, que hay un presente absoluto.

Por ejemplo, sabemos que los relojes cambian dependiendo de la velocidad de su potencial gravitacional. O sea, eso implica esa parte de la relatividad que señala que la velocidad a la que cambia un reloj o la tasa del paso del tiempo que cuenta un reloj depende de los efectos del potencial gravitacional.  La magnitud de ese potencial aumenta y disminuye de acuerdo con la cercanía al centro de gravedad ya sea en la Tierra o en el espacio. Todo esto para decir que los relojes cambian a diferentes tasas. Lo que nos deja claro que no hay un presente absoluto o, incluso, un tiempo absoluto.

¿Cuál es la definición del tiempo y por qué es tan importante? Volvemos al principio: depende de qué definamos por tiempo. Yo creo, desde mi experiencia, que tiempo es una palabra. Una palabra que en inglés es principalmente utilizada como sustantivo y tal vez esa sea la razón por la que tiene tantos usos. Puede referirse a cómo está el clima (algo que también pasa en el español) o a qué hora es. Pero si nos referimos a su principal significado, tiene que ver con una medida de cambio. Que es medida por un reloj. Pero los hechos que vivimos, los lugares que visitamos, nos hacen pensar en versiones relativas de ese cambio. Una versión subjetiva del tiempo. Por ejemplo, el tiempo que acabamos de vivir debido a la pandemia de covid-19 es totalmente distinto a lo que vivimos en los años anteriores.  Por eso se hace necesario intentar agrupar y medir de la manera más estándar posible ese cambio, porque nuestra percepción del tiempo varía mucho en nuestra mente.

De acuerdo a Buonomano, la percepción del tiempo es subjetiva y el contexto es un factor fundamental de cómo lo percibimos. Para él la pandemia de covid-19 cambió nuestra idea del tiempo Por supuesto que la ha cambiado, pero de nuevo, esto tiene que ver con nuestra percepción subjetiva del tiempo. Esto se ha dicho constantemente, pero nuestra percepción de cómo pasa el tiempo -más rápido o más despacio- depende del contexto.  Si estamos haciendo algo que nos gusta o nos inspira, es muy posible que sintamos que el tiempo pasa más rápido.  Lo que ha hecho la pandemia es alterar ese contexto. Tanto para nuestra percepción actual, presente, como para nuestra percepción en retrospectiva.  Sentimos que los meses pasan muy rápido. A mucha velocidad. Pero cuando miramos hacia atrás, cuando nos dicen algo que pasó antes de la pandemia, sentimos que está muy atrás, que ha pasado mucho tiempo, tal vez mucho más del que realmente ha pasado si no se hubiera presentado una pandemia en el medio.

¿Es el cerebro es una perfecta máquina del tiempo? A ver, eso tiene que ver con dos conceptos. El primero, es qué entendemos por tiempo. Cómo se configura nuestra concepción del tiempo, y segundo, nuestro cerebro tiene la habilidad de planear el futuro. Y la forma en que lo hace es utilizando el pasado. Me he centrado es en la idea de cómo el cerebro va almacenando recuerdos que después va a utilizar para orientarnos para continuar hacia adelante. Mi gran motivación es poder ver cómo eso ocurre y por qué nuestro cerebro lo hace. Y creo que una conclusión a la que he podido llegar es que nuestras memorias o recuerdos están ahí para construir nuestro futuro.

Hasta aquí, el de cierta manera, complejo mundo del profesor de neurobiología de la UCLA en los Estados Unidos revisado por Alejandro Millán Valencia de BBCMundo.

Maracaibo, lunes 20 de septiembre del 2021

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