miércoles, 30 de junio de 2021

Peter Ustinov

Peter Ustinov

Peter Alexander Ustinov (1921-2004) fue un actor, escritor y dramaturgo británico, quien fue también un destacado productor y director de cine, director de ópera y de teatro, escenógrafo, guionista, comediante, humorista, columnista de revistas y periódicos, locutor de radio y presentador de televisión.

Hijo de una familia noble de origen ruso, alemán y francés, estudió en el Westminster School, 1937 y realizó su formación dramática en el London Theatre Studio, comenzando dos años más tarde su presentación en los escenarios británicos. En 1939 se casó con Isolde Benham, hermanastra de Angela Lansbury, (se divorciaron en 1950). La hija del matrimonio es la actriz Tamara Ustinov


 

Galardonado con numerosos premios cinematográficos que incluyen dos premios Óscar, el Premio Emmy, el premio Globo de Oro y el premio Laurel de Oro, además de distinciones y premios honorarios. Recibió varias condecoraciones y reconocimientos de varios gobiernos europeos. Su extraordinaria capacidad multifacética le hizo ganar la reputación de polímata u Hombre del Renacimiento.

Ustinov también fue activo en círculos intelectuales y diplomáticos; trabajó en puestos académicos como Rector de la Universidad de Dundee 1968-1974, fue  Canciller de la Universidad de Durham 1992-2004, fungió como Embajador de Buena Voluntad para Unicef, y como presidente del Movimiento Federalista Mundial. Participó en la Segunda Guerra Mundial como enfermero en un puesto de ambulancias y sus superiores lo describieron como un individuo con falta de talento…

En 1940 inició su carrera de actor cinematográfico, donde tuvo caracterizaciones notables en Quo Vadis? (1951) y Espartaco (Stanley Kubrick, 1960) por la cual ganó su primer premio Óscar al mejor actor secundario. También son destacables los filmes: La burla del diablo, No somos ángeles y Sinuhé, el egipcio (los tres dirigidos por Michael Curtiz), Lola Montes de Max Ophuls, Romanoff and Juliet (1961), Topkapi (1964), donde obtuvo su segundo Premio Oscar al mejor actor secundario, Viva Max! (1969) y la superproducción Jesús de Nazareth de Franco Zeffirelli. En 1957 participó en una producción española: Un ángel pasó por Brooklyn de Ladislao Vajda, película para el lucimiento del niño prodigio Pablito Calvo.

Sus actuaciones fueron muy bien recibidas por el público al interpretar a personajes melosos, zalameros, acobardados pero a la vez ingeniosos y divertidos que le daban una cuota particular de humor al drama, como por ejemplo el detective Hércules Poirot en varias adaptaciones cinematográficas de novelas de Agatha Christie. Personalmente nunca he olvidado a Ustinov en su interpretación de Nerón en Quo Vadis, ni al tuerto Kaptah ayudante del médico egipcio Sinuhé…

Peter Ustinov dirigió algunas de las películas en las que intervino como actor y, además de guionista de filmes, escribió varias obras teatrales de fino humor cosmopolita, como The Love of Four Colonels (1951), Romanoff and Juliet (1956), The Unknown Soldier and His Wife (1967), Krumnagel (1971), y sus memorias, tituladas Dear Me (1977).

En los últimos años de su vida se dedicó a dictar conferencias como animador (conférencier) y era invitado frecuente en muchos talkshows. Además, era un hombre interesado en política. Fue uno de los artistas más influyentes del siglo XX e inicios del siglo XXI y un decidido combatiente de multitud de prejuicios.  Falleció a causa de problemas cardíacos y diabetes, en las montañas de Suiza cuando estaba a sólo dieciocho días de cumplir 83 años. Fue enterrado en el cementerio de Bursins, pueblo suizo de 800 habitantes en el que residió desde 1957 hasta su muerte.

Maracaibo,  miércoles 30 de junio del año 2021



martes, 29 de junio de 2021

Los opiliones

Los opiliones

Se llaman, opiliones y son arañas que no son arañas… ¿Cómo? Me enteré de su existencia gracias a un diminuto opilión majorero, un arácnido único en el mundo que mide poco más de dos milímetros y que habita en la volcánica Cueva del Llano, en Villaverde (La Oliva) de Fuerteventura.

 

Opiliones es un orden de arácnidos conocidos vulgarmente como opiliones, morgaños, arañas patonas o segadores que pueden actuar como controladores biológicos al alimentarse de una variedad de plagas de artrópodos. Son parecidos a las arañas (del orden Araneae) de las que se diferencian enseguida por la ausencia del estrechamiento (cintura o pedicelo) entre el prosoma y el opistosoma y carecen de glándulas venenosas. La mayoría de los opiliones se reproducen de manera sexual. Se han descrito unas 6500 especies.

 


 

El cuerpo del opilión no aparece claramente regionalizado como en la mayoría de los arácnidos, sino que el cefalotórax (prosoma) y el abdomen (opistosoma) forman un todo globoso que apenas se distinguen. El tronco globoso puede medir entre 5 y 10 mm, pero puede llegar a 20mm en especies tropicales. También hay formas diminutas, como el caso del opilión canario de Fuerteventura, que fue descubierto en 1993 por la doctora María Rambla Castells quien lo describió como una especie nueva para la ciencia y le dio el nombre de Maiorerus randoi.

 

Del cuerpo salen los mismos apéndices que en todos los arácnidos: un par de quelíceros, un par de pedipalpos y cuatro pares de patas locomotoras. Cuando descubrieron en la Cueva del Llano aquel un diminuto arácnido, de dos milímetros, con el cuerpo despigmentado y los ojos atrofiados, entendieron que usa su segundo par de patas, larguísimas y táctiles, como bastones de ciego, y es que las patas de los opiliones pueden ser desmensuradamente  largas, pudiendo cubrir un diámetro de hasta 12 cm. Existe una de las pinturas surrealistas de Salvador Dalí con un opilión…

 


La pintura de Dalí, tiene un número de Catálogo -P 493- y está titulada como “Opilión segador al atardecer...¡esperanza!”. Inicialmente, se llamaba “Soft Cello, Spider and the Great Masturbator”, pero luego fue rebautizada por el autor como “Evening Spider Hopeful”. Este nombre tiene que ver con una creencia francesa que dice que :“la araña vista en la tarde anuncia un día auspicioso”. En medio de las características surrealistas de las pinturas de Dalí, quien la admire encontrará… “un avión blando vomitado por un cañón, hormigas, victoria nacida de una ala rota, violoncelo de masilla blanca y un ángel llorón”. Si le atiendes al opilión verás que hasta deja su sombra sobre el ya casi derretido músico…

 

En medio de una llanura apocalíptica, con el fondo característico de muchas pinturas de Salvador Dali, existen una multitud de objetos, cada uno con su propio significado. Las combinaciones de todos estos elementos abren nuevas posibilidades para la interpretación de las imágenes. El opilión con sus largas patas es la araña del atardecer que promete esperanza y destaca mínimamente sobre el fondo amarillo pálido del músico cuya figura cuelga de unas ramas, amorfa, y deformada. En las manos de su violonchelo, también suave, como si fuera cera, e hinchada por el fuerte calor, el músico tiene un pecho femenino. Dos tanques de tinta son presionados en su cuerpo desde arriba. Las hormigas se arrastran por sus caras, y la gran araña-heno destaca sentada en su mejilla.

 

En la parte izquierda de la imagen, el espectador ve la boca de un cañón, desde el cual se derrite una fusión blanca y fundida en el suelo y un caballo con una cabeza de cráneo sonriente se precipita hacia el cielo. El cañón de la pistola apuntala muletas. La masa blanca, que llega al suelo, está girada con un embudo de tornado, y en ella se perfilan los contornos de la diosa de la victoria de Nike, pero con una sola ala. La pintura se remonta a 1939-1940, y todas estas imágenes inquietantes de una u otra forma contienen referencias a los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial.


 

 

Entonces, el caballo, que se escapa de la boca del arma, puede ser identificado con el jinete del Apocalipsis. Nika de una sola ala, casi sin alas Cupido, escondiendo su rostro, todo esto indicaría la expectativa de futuros desastres. La araña iluminada por el sol promete un resultado feliz, pero la atmósfera general de la pintura transmite el estado de ánimo de esa época: fluctuaciones entre la desesperación y la esperanza.

 

Ya señalábamos que debido a su parecido superficial, la mayoría de la gente confunde a los opiliones con las arañas pero los opiliones aunque son arácnidos no son arañas. Como están sordos, medio ciegos y tienen poco desarrollado el sentido del olfato, los opiliones se basan casi exclusivamente en el tacto. Sus patas actúan a modo de sensores. No son venenosos, aunque están preparados para la “guerra química»” con un par de glándulas defensivas en la parte anterior del prosoma que producen secreciones ricas en quinonas y fenoles.

 

Otros datos interesantes sobre los opiliones es que pueden ser depredadores agresivos y pueden capturar pequeños artrópodos con sus pedipalpos para masticarlos con los quelíceros, aunque a menudo son carroñeros o detritívoros. Algunos lanzan la saliva digestiva sobre sus alimentos antes de absorberlos y son uno de los pocos grupos de arácnidos capaces de ingerir partículas sólidas.

 

Finalmente no es raro encontrar opiliones que llevan unos pequeños organismos rojos pegados al cuerpo o a sus patas. Se trata de larvas ectoparásitas de ácaros de la familia Eritreidos. Dichas larvas se alimentan de la hemolinfa del opilión. También pueden encontrarse otros ácaros muy pequeños de color blanco. En este caso no se trata de parásitos, sino de deutoninfas de otros ácaros que se suben al cuerpo del arácnido tan sólo para ser transportados de un lugar a otro, pero sin causar daño al huésped. Al leer esto me vino el recuerdo de nuestros ácaros en las almohadas, que nada tienen que ver con arañas ni opiliones, es que, como decía Oscar Yánez, “así son las cosas”…

 

Maracaibo, martes 29 de junio del año 2021