En septiembre del año 2016, en este
blog (lapesteloca) hablamos sobre una babosa marina que prefiere vivir de la luz del sol a tener que
deambular por el fondo del mar en busca de comida, era la Elysia Clorótica, con el aspecto de
una hoja verde de la que sobresalen sus dos cuernecillos blandos como para
recordarnos que no es un vegetal, sino un molusco de apenas seis centímetros.
Las babosas de mar son moluscos que científicamente se conocen como nudibranquios,
Así que
“Las babosas”, no son tan
“babosas”… Taxonómicamente se conocen por ser del orden de los moluscos, gasterópodos sin concha y de
la infraclase de los opistobranquios,
a los que se les conoce como “las babosas de mar” y el significado de su
taxonomía es el de “andar con las
branquias al desnudo”
Se caracterizan por tener el cuerpo no segmentado,
con simetría bilateral, sin concha ni opérculo y su coloración alerta de su gran
toxicidad (aposematismo). Poseen una cavidad o celoma en
su interior donde se sitúan los órganos, una cabeza diferenciada
con órganos sensoriales y un pie musculoso
en la parte ventral que sirve de medio de locomoción. Lo que más llama la
atención son sus espectaculares coloraciones. Algunas especies tienen el cuerpo
transparente y la capacidad para emitir luz. Las especies más grandes pueden
alcanzar los 40 cm. Respiran por branquias que
tienen distintas formas y se localizan en distintas zonas del cuerpo. Poseen
dos órganos sensoriales a modo de cuernos, muy coloreados, situados en la
cabeza, denominados rinóforos.
De costumbres bentónicas,
la mayoría pasan su vida adulta en el fondo del mar; algunas especies son pelágicas,
(del griego pelagos,
que significa océano) como
todo lo que vive,
ocurre o se encuentra en las aguas abiertas y libres de los océanos o grandes
lagos, lejos de la costa y del fondo marino. Pueden vivir prácticamente en todas las profundidades en agua salada,
pero consiguen su mayor tamaño en aguas profundas; hay más diversidad en aguas
cálidas y poco profundas.
La dieta de estas singulares babosas es carnívora ya
que se alimentan de otros invertebrados y
hasta de los huevos de otros nudibranquios; para ello usan una lengua abrasiva
llamada rádula.
Son animales venenosos y
con un eficiente sistema de defensa. Son hermafroditas y
se reproducen en los meses de primavera y verano. Los huevos se agrupan por
miles en cintas o ramos, no siempre de los mismos colores. No tienen
depredadores, pero su supervivencia está muy condicionada por la temperatura
del agua y las condiciones climatológicas. Algunos son de costumbres diurnas y
durante la noche se esconden enterrándose en la arena. No tienen interés gastronómico.
Su llamativo color sirve para alertar a sus
depredadores de su toxicidad. Algunos son luminosos o miméticos, pero siempre, perdida
la cáscara, la belleza es su principal defensa. Así, la defensa de los nudibranquios se
basa en el arte de la advertencia a través de sus colores. Las sustancias
químicas se sitúan principalmente en las branquias y son generados gracias a su
alimentación y las pueden captar de las esponjas que consumen. Los nudibranquios son
ciegos y sus ojos solo son capaces de percibir la oscuridad de la claridad. Por
el contrario, el olfato y el gusto lo detectan a través de sus apéndices
sensoriales de su cabeza. Su tamaño es muy pequeño ya que lo más habitual es
que midan escasos milímetros o centímetros.
Existen más de 3.000 especies de nudibranquios en el mundo y los científicos aseguran que todavía queden muchas más por descubrir. Los nudibranquios del Mediterráneo, son más de 200 especies, y son visibles en oquedades de las rocas y habituales de las costas, aunque la mayoría de ellos pasa su vida adulta en el fondo del mar. Su tamaño suele ser mayor en aguas profundas, aunque sí es cierto que la variedad es mayor en aguas cálidas y poco profundas. La alimentación de los nudibranquios se construye en base a otros invertebrados. Sin embargo, estas babosas marinas pueden alimentarse hasta de los huevos de otros nudibranquios. En cualquiera de los casos emplean la rádula, nombre específico que recibe su abrasiva lengua. De modo que nos encontramos ante una especie hermafrodita simultánea cuya reproducción tiene lugar en la parte central del año, es decir, durante los meses de primavera y verano. La puesta se compone de miles de huevos que pueden tener diferente coloración. Una curiosidad, es la escasa velocidad a la que se mueven los nudibranquios y se les ve cuando reposan sobre las rocas. Este es el motivo que ha llevado a que los buceadores se sientan especialmente atraídos por ellos y estas babosas marinas hayan adquirido semejante fama.
Algunas babosas marinas roban los "paneles solares" de las algas llamadas cloroplastos. Luego, los usan para hacer la fotosíntesis, que es el proceso de transformar la luz del sol en energía. Ellas absorben estos pequeños órganos vegetales al comer. Luego, los usan para hacer la fotosíntesis, que es el proceso de transformar la luz del sol en energía. Esto les permite vivir meses sin buscar alimento. Este proceso tiene pasos y datos muy interesantes: 1-El robo: La babosa marina Elysia chlorotica come algas llamadas Vaucheria litorea. 2-Secuestro celular: La babosa no digiere los cloroplastos por completo. En su lugar, los guarda dentro de sus propias células. 3-Energía solar: Los cloroplastos siguen funcionando dentro de la babosa. Fabrican azúcares usando agua, dióxido de carbono y luz solar.4-Supervivencia: Gracias a este sistema de "energía solar", la babosa puede sobrevivir hasta nueve meses sin comer nada más.
Es igual a tener un motor que funciona con luz. Un
ejemplo real es la Elysia chlorotica, también llamada babosa
esmeralda. Tiene forma de hoja y color verde brillante para captar
mejor los rayos del sol. Se encuentran cloroplastos activos dentro de
ciertas especies de babosas de mar. Este fenómeno científico real se conoce
como cleptoplastia. Uno se preguntaría por el secreto genético:
¿Cómo hacen las babosas para reparar los cloroplastos si no son plantas? El
proceso funciona mediante los siguientes mecanismos biológicos: Las babosas
gasterópodas (principalmente del orden Sacoglossa) usan su aparato bucal
para perforar las algas y succionar su contenido. En lugar de digerir los
cloroplastos, sus células intestinales los absorben por fagocitosis. Los
almacenan intactos en los divertículos digestivos, unos tejidos ramificados que
recorren todo su cuerpo. Elysia se alimenta de un alga
llamada
Así, se mantienen fotosintéticamente activos.
Estudios científicos confirman que estos orgánulos capturan la luz solar. Con
ella, fijan el carbono y el nitrógeno para sintetizar azúcares directamente
dentro del tejido animal. El tiempo que dura esta actividad varía según la
especie de babosa de mar. Existen especies
como Elysia timida que mantienen los cloroplastos funcionales por un par
de meses. La babosa esmeralda (Elysia chlorotica) posee los registros
más largos. Puede mantenerlos activos hasta por 9 o 10 meses. Esto le permite
sobrevivir toda su etapa adulta sin ingerir alimento extra, sirviéndose
únicamente de energía solar. Investigaciones
publicadas en revistas científicas como ScienceDirect detallan que las babosas crean
estructuras celulares especializadas llamadas cleptosomas para proteger
estos cloroplastos de la degradación.
La "oveja de mar" (Costasiella
kuroshimae), otra famosa babosa fotosintética. La oveja de mar (una babosa marina
llamada Costasiella kuroshimae) puede hacer la fotosíntesis. No
fabrica este poder por sí misma. Se alimenta de algas y les roba los cloroplastos.
Los cloroplastos son las partes de la planta que usan la luz del sol para crear
energía.
Maracaibo, el martes 14 de julio del año 2026