Podría
comenzar informando a cualquier interesado, que el asunto que hoy vamos a
tratar, se trata de mi epifanía, y ¡ojo!, ella no fue espectacular, ni tan
fulminante como la caída de Pablo en el camino de Damasco; ella estuvo
precedida por el curso tórpido de varios años viendo todo cuanto sucedía en el
mundo. Desde 1983 cuando quedé convencido -in vivo e in situ- del engaño que
representaba “la revolución cubana”, y sería 20 años más tarde al comprender
que “mi patria” estaba siendo paulatinamente traicionada y ver a las “gloriosas
Fuerzas Armadas” rendidas servilmente ante un proyecto comunista extranjero,
que decidiría lo que había que hacer…
Todo
aquello constituyó una temporada difícil de sobrellevar y no obstante, seguí
asistiendo durante años a eventos en Cuba, dando charlas sobre ultraestructura
e inmunohistoquímica, pretendiendo ayudar a una población que veía pobre y desasistida,
hasta el instante mismo cuando, como una gota sangrienta que desborda el vaso,
en el año 2003, ante la realidad de ver como nuestro país era usurpado por un
gobierno extranjero, decidiría “cortar por lo sano” y concretaría la decisión
firme de no regresar a la isla de Marti, hasta tanto no hubiésemos logrado
escapar de aquella mentirosa consigna, de vivir aspirando flotar en un supuesto
“mar de la felicidad”… He cumplido mi promesa.
Llevamos
más de un cuarto de este siglo XXI, sobreviviendo en un país regido por un proyecto
totalitario impuesto con muecas de falso populismo, sin respetar derechos
humanos bajo la égida de un régimen criminal de terror, impuesto desde Cuba,
que nos ha llevado a quienes no hemos escapado del país, a tener que sobrevivir
presenciando su paulatina destrucción.
Pero hoy debo
regresar a algo que en ocasiones he repetido: “hay seres que parecen no pensar
con el cerebro sino con alguna otra víscera”, seguramente hueca... Así sabemos,
de turcos que niegan el genocidio armenio -quizás al hacerlo se sentirán más
“patriotas”-. Es innegable la expansión de los musulmanes en el mundo
exportando y sembrando paulatinamente la ideología chiita donde la mujer pasa a
ser menos que un objeto. Presenciamos la sharía aceptada
por la mayoría de los musulmanes
como código religioso para regir todos los aspectos de sus vidas.
Aun cuando es
distinto, conozco a quienes parecieran adorar a Putin, y aunque no pueden negar
totalmente el “holodomor” de hambre provocado por Stalin en Ucrania, se
resisten a aceptar la existencia de ese pais, sin la tutela y el control de “La
Madre Rusia”… Tal vez dicen que “madre solo hay una”.
Hay más, y casi peor; he visto a quienes en su obcecación sintieron una
gran felicidad el 11 de septiembre (me pareció cruel: ¿verdad?). Y más aún,
conozco a otros, que todavía pregonan que el socialismo del Siglo XXI fue “una
conquista del pueblo”, y hasta todavía corean “el pueblo unido jamás será vencido”. Todavía dicen “amar a Chavez” el difunto comandante
golpista a quien desde su exilio germánico Lara Faría ubica cantando “en el infierno”. Ahora se canta… ¿I dónde están y dónde están? Pero no
parecen haber cambiado todavía los tiempos, aunque Maduro siga preso “en una cárcel federal” ¿Cómo explicar
estos fenómenos?
Hoy día, si regresamos a los seguidores del profeta Mahoma, y a
propósito de esta guerra que eufemísticamente aspira destruir al Irán de los
persas bajo la égida chiita mahometana en un dos por tres (Trump’s idea) vemos como en los países árabes de ensueño gobernados
por los sunitas, los chiitas en general son pobres y se sientes discriminados
por sus correligionarios árabes. Entretanto el conflicto prosigue
irresponsablemente y continúa presagiándose una catástrofe universal.
Entretanto, según se conoce de la
escatología islámica, El Mahdi vendrá a la Tierra para dirigirla durante algunos años
antes del fin del mundo,
y el planeta habrá de ser liberado del
mal y será restaurada la verdadera religión. Van más allá los chismes ya que se
dice que, será un descendiente de Mahoma quien
aparecerá poco antes que el profeta Īsā (Jesús) y liderará a los musulmanes a gobernar el mundo. Esto que
he escrito, no es “palabra de Dios”, todo
se puede hallar hasta en la Wikipedia de la muy trajinada internet.
Espero sepan excusar esta
“rebobineadera” de tinte algo fatalista, pero son las noticias que van más allá
de las de nuestro políticamente maltratado país, que tan solo ha logrado salir
adelante gracias a un grupo de valientes y aguerridos deportistas quienes nos
han premiado al ser declarados campeones mundiales en nuestro deporte nacional,
el béisbol.
Así que aquí, todos deberíamos poder volver a escuchar la
imagen de nuestro querido periodista, Oscar Yánez diciendo: “Así
son las cosas”.
Para
lapesteloca en Maracaibo, el lunes 23
de marzo del año 2026