En
la revista Investigación Clínica, Vol
50(2): 241 - 250, el año 2009, Jorge García-Tamayo, Julia Molina y Eduardo
Blasco-Olaetxea, publicaron
el trabajo de investigación: “Importancia de los estudios de
inmunohistoquímica en el diagnóstico y la evaluación pronóstica de la neoplasia
intraepitelial y el cáncer cervical.”.
El interés de esta publicación del año 2009, tiene algo que ver con el glicocálix de las células cancerosas y su papel en la progresión de las neoplasias, un tema ampliamente reconocido por ciertos grupos de investigación, y que plantearía estudios futuros que deberían prestar más atención a la mecanotransducción como proceso biológico capaz de convertir estímulos mecánicos en respuestas bioquímicas y fisiopatológicas en los epitelios neoplásicos.
El
término “glicocalix” fue aplicado
inicialmente a la matriz de polisacárido secretada
por las células epiteliales y que forman una capa superficial. Los glucocálix
son compuestos, casi siempre con cadenas de carbohidratos, que recubren la superficie
celular.
El glicocálix endotelial o glucocálix, como estructura, fue
descrita por primera vez en el año 1966 por J.H. Luft (Luft JH. Fine structures of
capillary and endocapillary layer as revealed by ruthenium red. Federation
proceedings. 1966 noviembre-diciembre;25(6):1773-83).Una estructura dinámica y rica en carbohidratos, específicamente
proteoglicanos, glucosaminoglicanos y glicoproteínas, los cuales se encuentran
dispuestos en red y son sintetizados por la célula.
Glucocáliz, glucocálix, glucáliz, glicocáliz o glicocálix fueron términos
aplicados inicialmente a la matriz de polisacáridos secretada por las células epiteliales y que
forman una capa superficial. Los glucocálix son compuestos, casi siempre con
cadenas de carbohidratos, que recubren la superficie celular.
El heparán sulfato (HS), el ácido
hialurónico (HA) y el sindecano en la superficie de las células cancerosas se
han asociado a la progresión del cáncer, tanto como la migración y las
metástasis, la adhesión de las células tumorales, la tumorigénesis y el
crecimiento tumoral. Los posibles mecanismos subyacentes podrían estar relacionados
con la interrupción de su función de barrera, o sobre el almacenamiento de
factores de crecimiento, la señalización y la mecanotransducción.
El trabajo que
mencionamos en esta oportunidad, puede ser visto como una mirada al pasado, ya
que desde 2009 a 2026 han transcurrido ya casi 30 años y si el tango aquel
decía, que 20 años no eran nada, 27 o 30 quizás se puedan evaluar con el mismo
criterio. Regresemos entonces al tema de esta publicación.
En la revista Invest Clin 50(2): 241 - 250, el año 2009, publicaríamos: “Importancia de
los estudios de inmunohistoquímica en el diagnóstico y la evaluación pronóstica
de la neoplasia intraepitelial y el cáncer cervical” y en aquel trabajo se
evaluó la expresión de proteínas dependientes de genes en el epitelio
cervical, en la neoplasia intraepitelial cervical (NIC) y en el
carcinoma del cuello uterino (CC). A través de diversos estudios de inmunohistoquímica (IHQ). Se examinó la
detección de ciertas proteínas como p53,
bcl2, C-Myc, Ki 67, Ciclinas, P16 INK4a, p21, p27, -catenina, Wnt y MCM, en
relación con la evolución de la neoplasia intraepitelial, el carcinoma cervical
y la infección con el virus del papiloma humano (VPH).
Se señaló igualmente, como la actividad
transcripccional de diversos genes es capaz de provocar alteraciones de la heterocigosis y la pérdida de regiones cromosómicas
que influyen en la sobrexpresión de proteínas o en la pérdida parcial de la
expresión de algunas glicoproteínas en la superficie celular por la activación
de genes del VPH.
En estudios previos Blasco Olaetxea había demostrado
que los antígenos de grupos sanguíneos
ABH se encontraban presentes en las células del epitelio cervical normal y
posteriormente se demostraron en el útero neoplásico, e igualmente había
señalado que la presencia de isoantígenos
ABO en el epitelio exo y endocervical de mujeres “secretoras” y no, se
detecta en las identificadas como las “no secretoras”.
El Estado SECRETOR es
una condición determinada desde que nacemos por la acción del gen de la enzima Fucosil Transferasa 2 (FUT2), la cual
define la habilidad o capacidad de cada ser humano para secretar el antígeno
del Grupo de Sangre en las secreciones corporales producidas en las vías
digestivas, respiratorias, genitales y urinarias. Las personas que poseen una
mutación genética de la FUT2, no son capaces de producir su Grupo de sangre en
los fluidos y por esta razón se les conoce como NO SECRETORES.
Eduardo Blasco-Olaetxea había venido examinando el
papel de estos oligosacáridos en las neoplasias y en estudios recientes para
aquellos años (Guzman C, Pinillos B, Blanco-Arias MC, Arenas A, Molina J,
Garcia-Tamayo J, Blasco-Olaetxea E. Expression of blood group-related antigens
in neoplastic uterine cervix. Clin Transl Oncol. 2008; 10: 227-230),
demostramos como en las lesiones premalignas denominadas neoplasia
intraepitelial cervical (NIC I y NIC II) hay pérdida parcial de la expresión
antigénica de ABH, mientras que en
NIC III y en el carcinoma epidermoide infiltrante del cuello uterino, la
pérdida de la expresión de estos antígenos de grupos sanguíneos en pacientes
“secretoras” es total.
La importancia de estos hallazgos y la aplicación de
los mismos al realizar un estudio comparativo con diversas lectinas y con p16,
es que ellos relacionan la estructura de los azúcares en la superficie de la membrana
celular con señales que son genéticamente
controladas y cuya evaluación debe ser de utilidad en el estudio de la
carcinogénesis del cuello uterino.
Aunque diversos estudios científicos demuestran que
ser “no secretor” estaría relacionado con una mayor susceptibilidad a
enfermedades y a una mayor vulnerabilidad al ambiente, las investigaciones
sobre el glicocalix del epitelio del cérvix uterino y su relación con el cáncer
cervical no ha tenido una progresión efectiva y de allí el interés en revisar
esta publicación del año 2009.
Maracaibo, viernes 19 de abril del año 2026