¿Sabía usted que existió un Papa que por
científico fue tachado de haber pactado con el Diablo? (Silvester PP.
II) se llamaba Gerberto de Aurillac (945-1003) y fue el Papa No
139 de la Iglesia católica, del año 999 al
año 1003.
Con el nombre que usa el gato perseguidor de Piolín en las
comiquitas, el del mismísimo actor que personificara al boxeador Rocky Balboa, este Papa con un nombre
propio que lo hace parecer maracucho (¡no por Silvestre sino por Gerberto!) y… ¡Fue
chismorreado por ser un científico! ¡Que
molleja de historia! Mejor se las cuento…
Gerberto
fue el primer Papa francés de la historia, y nació en la región occitana de Auvernia. Alrededor de 963, ingresó
en la Abadía de Aurillac donde
estudió gramática, retórica y dialéctica,
las tres disciplinas del Trivium; hasta el año 967, cuando viajó a la corte de Borrell II, conde de Barcelona, donde en el monasterio de Santa María de Ripoll, en Gerona permaneció tres largos años… Se
marchó de viaje hasta Córdoba y luego a Sevilla, una estancia en la península ibérica que
le permitió entrar en contacto con la ciencia del mundo musulmán e
iniciarse en el estudio de las matemáticas y
de la astronomía.
En el palacio del califato,
accedió a su biblioteca —una de las más grandes del mundo antiguo— donde se
cree que se mantenían más de 600,000 volúmenes, pues el califa Abd el-Rahman y
sus hijos nunca dejaron de adquirir y copiar obras en Bagdad, El Cairo y Alejandría.
En Córdoba conoció a sabios cristianos de Navarra, Castilla, León y
Barcelona que iban para aprender con los profesores árabes. Tuvo acceso a las
obras de los filósofos maniqueos.
Absorbió, igualmente, las ideas de la gnosis de
los neoplatónicos, que permitían al hombre explicar
el orden y el caos.
Habría de transformarse en “un hombre de
ciencia”.
En
983, el emperador Otón II nombrará a Gerberto como abad del monasterio
benedictino de Bobbio (Italia),
cargo que desempeñó durante un corto espacio de tiempo, ya que no tardó en
regresar a Francia y en Reims, actuó como consejero del arzobispo Adalberón y
favorecería el nombramiento de Hugo Capeto como
rey de Francia, pero en 988 fallecería Adalberón y Hugo Capeto nombraría a
Arnulfo para sucederlo. El nuevo arzobispo de Reims decidió traicionar a Hugo
aliándose con Carlos, quien había sido el
otro aspirante al trono francés. Hugo reaccionó entonces convocando, en 991, un
concilio en Saint-Basles-les-Reims,
durante el cual destituyó a Arnulfo y nombró a Gerberto como arzobispo de
Reims. Este nombramiento supuso un enfrentamiento con la sede de Roma, la cual no
reconocía en un rey el derecho a nombrar obispos, potestad que empezaba a
considerarse reservada al Papa.
El Papa Juan XV intentó declarar nulo el nombramiento de
Gerberto como arzobispo y para ello convocó varios concilios, en Chelles, Aquisgrán y en
Roma,
los cuales, sin embargo, confirmaron a Gerberto como arzobispo, hasta que en un
nuevo concilio celebrado en 996 logró su propósito y restituyó a Arnulfo en el
arzobispado de Reims. Gerberto entonces, decidió renunciar a su dignidad y se
retiró a la corte del emperador Otón III hasta
ser nombrado arzobispo de Rávena en
998.
Gregorio V
fue elegido Papa por
imposición de su primo, el emperador Otón III,
que se encontraba en Italia para reprimir el levantamiento que contra Juan XV había
encabezado Crescencio II, Gregorio V será el primer pontífice alemán de
la historia del papado, y uno de los más jóvenes, al ascender al Trono
de Pedro a los 24 años de edad. Era capellán de la corte de Otón III en el
momento de su elección, uno sus primeros actos como Gregorio V fue coronar a Otón III el 21 de mayo de 996 como
emperador del Sacro Imperio. Tras la coronación se celebró un sínodo en el que
resultaron condenados al destierro los cabecillas de la rebelión, entre ellos
Crescencio II, aunque dicha pena fue posteriormente conmutada por intercesión
de Gregorio V. El nuevo papa solo
contaba con el apoyo imperial, ya que el pueblo romano no aceptaba un papa
extranjero rigiendo los destinos de la Iglesia; por lo que, aprovechando que
Otón III volvió a Alemania y que el papa se encontraba en la Lombardía,
Crescencio II con el apoyo bizantino
nombró Papa, en 997, a Juan Filigato,
un obispo de origen griego, que tomó el nombre de Juan XVI. El nombramiento de este antipapa
obligaría en 998, al emperador Otón III a regresar nuevamente a Italia, donde,
tras restaurar a Gregorio V, hizo decapitar a Crescencio II y tras mutilar a Juan
XVI lo recluyó en el monasterio de Fulda hasta su muerte
en 1013. Gregorio V actuó
coherentemente como representante del emperador en Roma y otorgó muchos
privilegios excepcionales a monasterios del Sacro Imperio Romano Germánico.
Durante el pontificado de su antecesor, Juan
XV, se había producido la deposición de Arnulfo como arzobispo de Reims que fue
sustituido, con la oposición del papado, por Gerberto, el futuro Silvestre II que
contaba con el apoyo del rey francés Hugo Capeto.
La muerte de este, en 996 dejó a
Gerberto sin apoyos, ya que su sucesor Roberto II de Francia, había contraído
matrimonio con su tía Bertha y deseaba la dispensa papal para dicha unión,
deseaba un acercamiento con el papa. Esta falta de apoyo provocó que en un
concilio celebrado en Pavía, en 997, se restituyera en el arzobispado de Reims a Arnulfo y
se condenara como usurpador a Gerberto. ¡Que lio! ¿Verdad?
En tres ocasiones intentó el
emperador Oton III restaurar el orden en Roma, fracasando en las dos primeras y
muriendo el 24 de enero de 1002, en el curso de la tercera. A Silvestre II la nobleza romana le
permitió entonces regresar a Roma, donde falleció el 12 de mayo de 1003. Era
hombre de gran erudición, se le conoció como la luz de la Iglesia y la
esperanza de su siglo y durante su pontificado otorgó el título
de rey a
los soberanos cristianos de Polonia y Hungría, coronando a Esteban I.
Gerberto
de Aurillac alcanzó
gran renombre como teólogo y filósofo, destacando obras como Sobre lo
racional y sobre el uso de la razón y Sobre el cuerpo y la
sangre de Cristo; pero fue en su faceta de matemático en la que más
destacó. Introdujo en Francia el sistema decimal islámico y el uso
del cero.
Utilizó su cargo de papa para hacer que se utilizara el sistema decimal por
parte de los clérigos occidentales, lo que facilitó enormemente el cálculo, ya
que hacia el año mil, la práctica de la división, sin usar el cero, requería
unos conocimientos que solo poseían los eruditos.
Inventó un tipo de ábaco:
“el
ábaco de Gerberto”. El ábaco constaba de 27 compartimentos de metal, en
el cual se depositaban 9 fichas con los números arábigos grabados. La primera
columna del extremo derecho, contenía las unidades; la segunda, a su izquierda,
las decenas; y así sucesivamente. Este ingenioso ábaco permitía multiplicar y
dividir rápidamente. El desplazamiento de estas fichas por los 27
compartimientos indicaba finalmente el resultado de multiplicaciones y
divisiones. Así era posible efectuar rápidamente un gran número de operaciones
matemáticas. Marcó las pautas para que, luego, otros estudiosos perfeccionaran
el sistema con la introducción del número cero, que, finalmente, él no llegó a
aplicar. El invento era, en realidad, un antecedente de las modernas
calculadoras. También se le atribuye la introducción del péndulo y
la invención de un reloj de ruedas dentadas. Fabricó una nueva versión
del monocordio,
un instrumento musical consistente en una caja de resonancia sobre la cual se
tensaba una cuerda de longitud variable con la que se medían las vibraciones
sonoras y los intervalos musicales. Estos cálculos le permitieron clasificar
las distancias entre las diferentes notas en lo que luego se ha llamado, tonos y semitonos.
Silvestre II, además, fue el precursor de una
especie de sistema taquigráfico, un lenguaje secreto o en clave,
inspirado en una escritura abreviada que recuperó de los antiguos sabios
romanos. Se le conocía como notas tironianas (notæ tironianæ en
latín), había sido creada por Marco Tulio Tirón, secretario y escriba del político,
orador y filósofo Cicerón, en el siglo I a. C.,
pero había caído en desuso hasta que Silvestre II la redescubrió, comprendiendo
su importancia y readaptándola. Se trataba de un alfabeto compuesto de símbolos
y signos que ahorraba tiempo y tenía la ventaja de ser incomprensible para los
profanos en la materia. Era una especie de criptografía.
Uno de los asuntos más sacrílegos que se le
atribuyen a Gerberto fue la lectura de El Corán en
árabe o de las obras de Rhazes, un famoso alquimista. Astrología, matemáticas, música,
filosofía, alquimia; Trivium y Quadrivium,
hicieron de este personaje, una figura mítica y célebre en todo el mundo
conocido de entonces.
En Maracaibo, el lunes 21 de septiembre del año 2026