martes, 19 de mayo de 2026

“El oficio”…Una charla…(1)


Me han sugerido, o me han pedido, que explique cómo es ese asunto mío, de escribir… Novelas. Habiendo publicado más de un centenar de trabajos de investigación y algunos libros de patología, resulta que, desde hace casi 40 años he venido escribiendo y publicando libros de contenido literario; son más de 10 novelas y libros de relatos, los culpables de que me encuentre hoy aquí, ante ustedes, tratando de esclarecer el cómo y el por qué he adoptado esta variante escritural.

Para conversar sobre el tema de la escritura “como oficio”. No voy a referirme a la escritura de trabajos de investigación, ni la descripción de casos anatomopatológicos, ni tampoco a la redacción de ensayos filosóficos o de artículos periodísticos; deseo conversar con ustedes sobre algo que denomino “el oficio de escribir”, y que pudiéramos concretar cómo, el oficio de escribir, literatura. Por cierto que sobre este asunto del “Oficio de escribir”, el mismo Jorge Luis Borges dijo una vez que los oficios, son actividades remuneradas, y este -Oficio de escribir-para los escritores de verdad, nunca ha sido muy remunerado, o mejor dicho, ha sido siempre “mal remunerado”…

No voy a hablar sobre la literatura en general ni de la narrativa latinoamericana, no es mi intención tampoco conversar sobre la novelística; menos aún disertar sobre áreas como la retórica, la poesía o el teatro. Sencillamente, quisiera, recordar algunas vivencias personales con el fin de responder a lo consultado. Quisiera explicarles -el cómo y el por qué-, un médico-anatomopatólogo, pudo llegar a involucrarse con la literatura, hasta un punto tal, de que paralelamente a su ejercicio como patólogo e investigador, se haya transformado en “escribidor” … De novelas.  

Este asunto, se ha tornado para mí en un compromiso personal con las letras y me ha llevado durante el curso de varios años, ¡casi 40 ya creo que lo dije!, a intentar trajinar la escritura literaria como si fuese un verdadero oficio. ¿Qué hace un médico-patólogo escribiendo novelas? Quiero, compartir con ustedes mis colegas, este hecho, tal vez singular – que, para mí, ha sido gratificante-. Me agradaría pues, relatarles cuanto he disfrutado en este proceso y confío en que pueda estimular la creatividad literaria en algunos de ustedes.

Me he atrevido a compartir estas vivencias a riesgo de parecer pedante, porque francamente, he creído que puede interesarles escuchar porqué, para qué y cómo, he venido ininterrumpidamente escribiendo, mayormente novelas; como me las he planteado y con toda seriedad -como un oficio-, me he enfrentado a la página en blanco para ir ensamblado y borroneado palabras, para escribir y corregir diariamente, durante años. 

Escribir literatura, para mí no ha significado tener que abandonar el trabajo que representa la redacción, corrección y publicación de manuscritos de carácter científico, o sea, de trabajos de investigación. Indudablemente que pueden establecerse paralelismos y puntos de contacto entre el oficio de escribir ciencia y literatura, pero hoy quiero destacar un hiato, una división formal, entre estas dos maneras de escribir. Lo hago exprofeso, porque escribir literatura es otra cosa. Es algo totalmente diferente a esa pasión por la verdad que implica el ejercicio de nuestra especialidad. 

Don Pío Baroja, escritor gipuzkoano quien también era médico señaló una vez: “Soy un aficionado a la Biología; naturalmente sin un rigor completo, porque en literatura, el rigor científico no puede existir”. Escribir novelas es un reto a la imaginación, es un querer ser invencionero y escribidor de todas las cosas que asedian los muros de nuestra conciencia. Este proceso de escribir novelas, en mi modesta experiencia, debe tener un significado importante en mi vida y espero pueda servir para que ustedes igualmente se interesen y algunos se entusiasmen, en arriesgarse a perseguir esta aventura…

Las novelas, como los cuentos, son ejemplos de narrativa en prosa. Escribir cuentos, bien logrados, para mí, es algo muy difícil. El cuento, real o imaginario tiene un comienzo, un meollo y un final y como todos saben, es mucho más breve que la novela. Escribir un cuento brillantemente, siento que es una verdadera proeza. La novela es diferente. Sin duda alguna, es uno de los géneros más sensibles y más complejos de la literatura. Decía don Pio Baroja que la novela es “Multiforme y proteica” -“la novela lo abarca todo”- La novela podría definirse como la vida reinventada. Escribir una novela puede parecerse a componer música. La novela debe tener un tono y un ritmo determinado y el instrumento de cada obra, no es otro que: el lenguaje.  

Pero no quisiera teorizar más, pues prometí, que iba a hablarles de mis vivencias, y trataré de hacerlo. Comencé a escribir relatos inventados cuando era niño. En aquel entonces, es bueno decirlo, entre los 10 y los 16 años leía mucho, bastante diría yo …y escribí muchas cosas: si no fuese porque guardé por años algunas poesías, cuentos y esbozos de novelas de esa época, les juro que ahora creería que todo fue un invento o que me traiciona la imaginación.

El amor por la literatura se afianzó en mi infancia. Mi padre era comerciante con el negocio en la Plaza Baralt y mi mamá era de SanCristóbal. Ambos nos llenaron de libros. Ella leía de todo, y tocaba el piano… Puedo recordar, hace muchos años, niño, en mi casa escuchándola interpretar La Polonesa de Chopin, en los tiempos cuando la avenida Santa Rita aún era de tierra... En mi habitación compartida con mi hermano mayor existía una biblioteca presidida por los 12 tomos de la Historia Universal de Espasa Calpé y una colección de libros de Monteiro Lobato un escritor brasileño… Además del libro de Oro de los Niños, y muchos otros libros y novelas algunas de las que leía mi madre y creo que todas estas cosas despertaron en mí el amor por la lectura. Puedo verme, en mi casa, en Maracaibo, sentado, muy joven, o leyendo sobre la grama a “Valle Verde” y “Alegre” de Hugo Wast, que eran novelas de mi madre, o “Las leyendas” de Gustavo Adolfo Becquer que me regalaron en la primera comunión… Recuerdo a “Miguel Strogoff” de Verne, y a “El último de los Mohicanos” de Fenimore Cooper, o “Los verdes años” y “La ciudadela” de AJ Cronin. Me veo releyendo a “David Coperfield” y a “Oliver Twist” de Dickens, y puedo asegurarles que, en esos años, me ilusionaba pensando en que cuando fuese grande, sería escritor.

Después se me pasó todo aquello cuando empecé a estudiar Medicina, y finalmente la Patología y la investigación sobre la ultraestructura y los virus, absorbieron mi espíritu durante muchos-muchos años, creo que hasta el fanatismo.

Quisiera ser breve para poder contarles cómo, en 1983, a los cuarenta y tres años, me supe hipertenso y calculando temeroso el espesor de mi ventrículo izquierdo imaginándolo inversamente proporcional a la vida que me restaba, en ese momento, sentí que lo más lamentable para mí, sería que nadie se enteraría de mis vivencias sobre una ardua lucha, que había librado durante siete increíbles años- en mi propia tierra zuliana, luchando para hacer investigación con un microscopio electrónico, sin lograr convencer a los patólogos de mi terruño, de que valía la pena dedicarse a esos menesteres. Se me ocurrió pensar que la mejor manera de relatar, de “echar el cuento”, era tal vez, creando una novela. Al fin y al cabo, pensé que, si lo escribía, todo, y les cambiaba los nombres a los personajes, iba a parecer producto de una calenturienta imaginación… ya que… lo que había acontecido en aquellos años, había sido, ¡increíblemente surrealista!

Así que, ya viviendo en la capital (y me acostumbré a decir que vivía “en el exilio”) comencé a escribir y a escribir - y así nació un libro que habría de llamarse “La Entropia Tropical”. Yo escribía y escribía y el manuscrito crecía como un monstruo de más de 400 páginas- llenas de personajes, con nombres y apellido -diferentes a los reales (evidentemente)-… Aquella era una escritura intertextualizada, lúdica, fragmentaria, con una historia mesopotámica intercalada, de la cual no era muy difícil deducir que yo parangonaba a mi tierra natal con Babilonia.

Cuando creí terminarlo, acudí a gente tan seria como el doctor Ildemaro Torres-director de Cultura de la UCV, o la Licenciada Mariela Sánchez Urdaneta, quien unos años después sería presidenta de la editorial Monte Ávila Años más tarde, le daría a leer “La Entropía...” al escritor Eduardo Liendo.       Todos ellos me hicieron creer- que aquello que había escrito, - era, una novela.

¿I si dejamos esta charla para finiquitarla mañana? Les aseguro que mañana la terminamos…

En Maracaibo, en el martes 19 de mayo del año 2026

 

 

lunes, 18 de mayo de 2026

La inerte anatomía


Este artículo con un título invertido, como Inerte anatomía, fue publicado hace 4 años, en noviembre del 2021… Veníamos de pasar el COVID 19 y parecía adecuado para los días aquellos… Después, comenzando el final… Me refiero a que estábamos a lunes 9 de diciembre y ya era casi terminal el convulsionado 2024, de modo que tras rehacer “por encimita” el tema anatómico, me dije: publicaré nuevamente sobre el anatómico asunto…No es un simple “antojo”… A propósito de mi última novela publicada este año 2026 “La elipsoidal y anti parabólica historia de un maracucho”, me han preguntado públicamente del porque esa especie de obsesión mía con “la muerte”… Quizás este viejo “refrito”, ayude a elaborar una respuesta.

Pensando en que tenía una novela inédita, aún sin buscarle un título, publiqué unos fragmentos de un manuscrito en febrero del 2016… - Me animé a publicar un adelanto de aquello, que escribí pensando en que quizás existiría la posibilidad de crear una novela alrededor de un maracucho que empezaba a estudiar Medicina. El proyecto, nunca se consolidó, y hoy me he tropezado, ya no con un par de páginas de aquel texto, sino con el tema derivado de lo que espero no debe ser visto como “un re, re-frito”…

-Vos me dijiste que ibas a hablarme de realidades destacando el hecho de que tu relato, dizque estaba insuflado por un extraño“tremor anatómico”. Por aquí teníamos que comenzar todos, te respondí yo, recordándote aquello de... –Sí; todos comenzábamos leyendo el letrero colocado encima de la gran puerta “Sala de Disección”. Eran los días lejanos cuando estábamos iniciándonos en el primer año de los estudios médicos y todo era novedoso y hasta emocionante. Vos me aclaraste que había entre tus recién conocidos compañeros, quienes preferían llamar a aquel recinto “el anfiteatro”. Mirándome un instante, medio de reojo, murmuraste… ¡No era anfiteatro ni un carrizo! Repetiste entonces que me relatarías, tan solo la pura verdad.

Era un salón muy amplio, con las paredes tapizadas por baldosas blancas y existían unos doce mesones de concreto y granito simétricamente ordenados para colocar los cadáveres. La idea era que los íbamos a conocer, manoseándolos. Yo te miré, y ni abrí la boca y vos añadiste. Después te doy más detalles. Supuse que se te había ocurrido que tenías que ir primero a relatarme el cuento del local anexo. Así lo denominaste, vos mismo y era aquello que existía más allá, en el fondo, con otra puerta, una de metal que se divisaba en el extremo opuesto del salón. Me aclaraste que vos me lo querías explicar con detalles, porque eran muy necesarios para entender lo de los mesones... Me enteré entonces de que, al cruzar el umbral, existía un breve túnel, y desde allí mismo se abría un área cerrada, muy oscura y poco visitada, la del gran estanque. ¿Qué más?

Quienes se atrevieron alguna vez, -¿me entendéis?-, a ingresar en aquel ambiente, siempre hablaban de la humedad y del olor penetrante a formol y todo-todo, estaba muy oscuro… Me contaste entonces que, cuando ya comenzabas a ver algo, en ese momento, te tropezaste con un hombre muy flaco, moreno, que estaba de pie, luciendo una especie de mono de trabajo gris oscuro. El tipo ya era famoso, desde hacía muchos años, y lo conocían como “El pez espada”. Escuché otros detalles que narraste sobre aquel ser desgarbado y tétrico, a quien yo imaginaba con una guadaña, pero quien realmente complementaba su atuendo con unas botas largas de caucho. “El pez” se encargaba, así me dijiste, de tapar y destapar el gran estanque y de remover los cadáveres usando una vara larga con un gran gancho de acero en el extremo. Yo me quedé pensando en que no era guadaña sino garrocha, y usado como arma quizás podría ser el origen de su apodo, mientras vos atropelladamente me dabas más detalles que prefiero obviar aquí. El frío y lúgubre amo de aquel recinto, el “pez-espada” parecía ser supuestamente el único conocedor de todos los cadáveres que ya formolizados nadaban en el gran tanque. Era él quien los buscaba para localizar “los mejores”, en ocasiones complaciendo peticiones de profesores o de estudiantes “preparadores”.

Todos andábamos siempre enfundados en unas batas de color blanco ya amarillentas, así me lo recordaste o informaste y entendí que los estudiantes las requerían para cumplir sus tareas en las disecciones anatómicas. Vos quisiste entrar en detalles y me contaste que habías podido presenciar varias veces las tareas del pezespada y que no siempre los magros difuntos aceptaban su garfio. Me aseguraste que algunos se escapaban, iban girando por su cuenta y se hundían a discreción, para resistirse al reclamo del señor del recinto sin dejarse pescar por su garfio...

Cuando vos me explicaste detalladamente lo difícil que era aquella diaria tarea del pezespada, especialmente cuando se atrevía a ofrecer entregas de “un dos por uno”, lo que llegó a mi mente -sinceramente y parecerá inverosímil-, pero fue aquel valse peruano de vamos amarraditos los dos… Gracias a la pericia de su manejo de pica y garfio, los cadáveres terminaban por ser colocados en los mesones. Me dijiste, que el pezespada los secaba para que no llorasen los estudiantes… Por el formol digo, me comentaste esclarecedor; y al entenderte recuerdo que pensé… Llorar… ¡Ni que fuera cebolla!

Era siempre impresionante la sensación de humedad colándose fría a través de los guantes… Vos me lo asegurabas como si el formol hubiese embebido ya y para siempre tus manos por la humedad de aquellos cuerpos entecos, grises o muy oscurecidos, algunos ya con un tinte violáceo. De manera que así, fue como vos, paso a paso me fuiste relatando tus primeras vivencias anatómicas y quizás para humanizarlas un tanto, me decías que mirabas las inquietas manos de tu compañera de equipo, aunque cubiertas por el látex de sus guantes, y yo pensé en la de los ojos verdes, mientras vos supuestamente imaginabas lo que podía estar ella sintiendo al manosear los músculos, tendones y aponeurosis de los entecos pero fríos y remojados difuntos.

Vos dizque le atendías a sus ojos –a los de ella- atisbando otros cadáveres y yo pensé “verdes son las esmeraldas, verde el color del que espera, y las ondas del océano y el laurel de los poetas”… Sobre las mesas de piedra, sus manos, -pero a vos como que ni te paraba una micra-, ella quizás pensando decidirse por buscar alguno mejor conservado (a los cadáveres me refiero, porsia…). “Tus ojos verdes me matan, cada vez que los veo”… A los difuntos en las mesas me refiero… Si acaso ella llegase a mirarte… Vos dizque lo pensaste, pero no era posible y yo de regresé a pensar en un valsecito, y con aquellas estrofas de ojos verdes Bequerianos, pensé: se estilan tus ojazos y mi orgullo, como si la música en mi cerebro tratase de aplacar el olor a formol que impregnaba tu historia del siruyo....

Vos la mirarías a ella, mientras sus manos enguantadas reposaban tranquilas sobre una pierna negruzca y notaste como volteaban sus ojos atisbando los rasgos de otro cadáver, una mujer delgada indígena, escuálida, seguramente fue tuberculosa. Eso me dijiste vos, ya que dizque lucía sus cavernas pulmonares ya curadas por años de formol. Ella dejaba ver sus dientes con una sonrisa triste. ¿Tal vez fue madre, alguna vez? Me preguntaba eso, cuando me contaste que sus músculos fijados, delgados como fuetes, volarían por los aires en la oscuridad durante una clase de proyecciones histológicas. Así habían sido las cosas, y todos, según vos afirmarías, ciertamente eran irrespetuosos, pero valía todo en medio de la felicidad de aprender, de salir de la ignorancia con la ayuda de ellos, los silenciosos maestros.

En ocasiones me dijiste que te daba por preguntarte… ¿Quiénes serían en vida aquellos muertos? Yo regresé a mi musical contraparte imaginando algún recrujir de almidón que tal vez nacería en sus ropas, pues seguramente ellos vivirían luciendo sus atuendos, quizás la gente los miraría con envidia por la calle y de ellos tal vez murmuraban los vecinos los amigos y el alcalde… Ahora tan solo eran cadáveres, que instruían silenciosos sus lecciones. Nunca más vestidos… Mientras vos con los demás compañeros, vivían todo aquello, impertérritos y hasta engreídos, cuando observaban los grises y mudos maestros de anatomía, rígidos, desnudos, cada uno seguramente con su historia personal, que terminarían siendo inventadas por los mismos estudiantes. Ellos silentes, bajo su piel de un ocre pardo oscuro, solo enseñaban, aunque nada decían…

¿Quién sería el misterioso gigantón de los grandes serratos? Contaban que era un polaco cargador de bultos en el malecón. Frente a la mesa de granito, los ojos verdes de ella te miraban, ¿interrogantes? Entonces vos, serio y altanero, supongo yo que en tu mente le responderías…Yo sé que se estilan tus ojazos y mi orgullo cuando voy de tu brazo por el sol y sin apuro… Así lo quise pensar yo, mientras vos querías explicarme todo lo que contaban las leyendas de los previos pasantes. ¿Usaría alguna vez un traje de casimir aquel polaco? Cuál si fuese un humano… Sí, y tal vez andaría muy galante, dominguero quizás, y yo repetía mis preguntas… Desde luego parece un juego, que pensara en el valse aquel en vez de regresar a Bécquer “ante aquel contraste de vida y misterio, de luz y tinieblas” pero ni pensé un momento en la soledad de ellos, los mudos maestros, tan solos… que solos, se quedan los muertos

Al despedirme regresé a mi valsecito peruano y añoré no poder saludar a mí amigo con un gesto como tocando el ala de mi sombrero mejor, pero hube de aceptar que en estos tiempos, ya no se estila, ni tan siquiera un sombrero para defendernos de nuestro marabino sol, tan fiero, ya sé que no se estila, ni se acostumbra ahora que para cenar te pongas jazmines en el ojal, y es que los tiempos han cambiado y aunque no habría nada mejor que ser un señor de aquellos que vieron mis abuelos, será, posible mejorar gracias a que en las universidades, muchos apacibles cadáveres se permiten enseñarle en silencio la anatomía del cuerpo humano a tantos bisoños estudiantes, y es así y así será, como se sigue estudiando la inerte anatomía entre nosotros.

Maracaibo, lunes 18 de mayo del año 2026

domingo, 17 de mayo de 2026

“Marcellus”


Entre todos los animales, no hay duda de que los cefalópodos se encuentran entre los más inteligentes. Pulpos, calamares y sepias han demostrado en muchas ocasiones ser capaces de resolver problemas de gran dificultad, y todos ellos cuentan con sistemas nerviosos de una complejidad solo comparable a la de los mamíferos. El 3 de agosto de 2015, cuando el genoma del pulpo se publicó en 'Nature', algunos de los científicos que trabajaron en su secuenciación se referían a este animal como a “lo más parecido a un extraterrestre”. En 2022, un estudio en 'Science Advances' publicado por Rajewsky y sus colegas del Centro Max Delbrück, en Berlín, explicaron que los pulpos poseen un repertorio enormemente expandido de microARN (miARN) en su tejido neural.

La estación de investigación marina Stazione Zoológica Anton Dohrn, en Nápoles, se examinaron muestras de 18 tipos diferentes de tejido de pulpos muertos y estos estudios revelaron que estos pulpos llevaban a cabo una gran cantidad de edición de ARN, con una espectacular expansión de un conocido grupo de genes de ARN, los microARN y se encontraron 42 nuevas familias de miARN, en el tejido neural y principalmente en el cerebro. Los micro-ARN son pequeñas moléculas de ARN no codificantes que regulan la expresión génica a nivel post-transcripcional. Generalmente actúan sobre la expresión genética mediante el silenciamiento o la degradación de los ARNm, y están implicados en la regulación de varios procesos biológicos, como la diferenciación celular, la proliferación, la apoptosis y en el desarrollo embrionario y tisular. Los miARNs representan solo un 2-3% del genoma humano, y se calcula que pueden regular la expresión de aproximadamente un 60% de los genes.

En diciembre del año 2021 (https://bit.ly/3LvRdo4) ya les decía que los pulpos “tienen un sistema de ganglios que forman centros nerviosos y envían mucha información desde todo el cuerpo: algo similar a una red, tal y como el Internet”… Desde una perspectiva evolutiva, los pulpos son los únicos entre los invertebrados, que tienen un cerebro central y un sistema nervioso periférico, que es capaz de actuar de forma independiente. En 2023 cuando hablé del ARN de los pulpos en este blog lapesteloca dije que, entre todos los animales, no cabía duda alguna de que los cefalópodos se encuentran entre los más inteligentes. Un pulpo común tiene alrededor de 500 millones de neuronas. Los seres humanos, en comparación, tenemos cerca de 100.000 millones. La antigüedad de estos cefalópodos sugiere que su inteligencia evolucionó independientemente de la nuestra. 

Los pulpos son en realidad completamente diferentes de cualquier otro animal en nuestro planeta. Su genoma muestra un nivel nunca antes visto de complejidad con la asombrosa cifra de 33.000 genes codificadores de proteínas identificadas, más que en un ser humano, tantos que un investigador estadounidense, el Dr. Clifton Ragsdale, de la Universidad de Chicago, afirmaría que: El pulpo parece ser totalmente diferente de todos los otros animales, incluso de otros moluscos, con sus ocho brazos prensiles, su gran cerebro, y sus habilidades para resolver problemas de una manera inteligente.

Mi sangre aunque plebeya también tiñe de rojo el alma en que se anida, mi incomparable amor” cantaba el inolvidable astro mexicano Pedro Infante en “El Plebeyo” sin duda refiriéndose a no ser un tipo “de sangre azul” y ya en el año 2017 también señalaba en  lapesteloca  la existencia (https://bit.ly/3I5nlKFde “pulpos de sangre azul”, destacando que los peces antárticos, pueden regular el abastecimiento de oxígeno a través del “pigmento” de la sangre, la hemoglobina, pero los pulpos antárticos ajustan su hemoglobina de forma que sigue liberando suficiente oxígeno a los tejidos incluso a 0 ºC.   O sea, que, maracuchamente hablando no cabe sino decir… ¿Qué más queréis?

Pero, hay más… El 8 de mayo de este año 2026 con Netflix la actriz Sally Field de quien hablamos ayer en este blog (lapesteloca), protagonizaría brillantemente la película  Criaturas luminosas (Remarkably Bright Creatures) una película de este año 2026, que es una especie de drama de misterio, co-escrito y dirigido por Olivia Newman, como una adaptación de la novela del mismo título (Remarkably Bright Creatures), de Shelby Van Pelt. El filme es protagonizado por Sally Field, en el rol de Trova y con Lewis PullmanJoan ChenKathy BakerBeth GrantSofia Black-D'EliaColm Meaney. Alfredo Molina es la voz de el pulpo “Marcellus”.


Cuando en Augosto del 2024, se anunció que Neflix adaptaría la novela de Shelby Van Pelt's Remarkably Bright Creatures (2022). Olivia Newman fue seleccionada para escribir el guion y dirigir el filme con John Whittington, y Sally Field en el rol de Tova. Adicionalmente Katie Silberman escribiría el guion en marzo 2025. Lewis PullmanColm MeaneyJoan ChenKathy BakerBeth GrantSofia Black-D'Elia, y Laura Harris se incorporarían al elenco en Mayo 2025 en Vancouver, Canada, con  Ashley Connor en las cámaras. A través de los insólitos vínculos que se forjan durante los turnos nocturnos en un acuario local, Tova, una mujer viuda, descubre algo que le cambiará la vida y que puede devolverle la alegría y la capacidad de asombrarse.   

Marcellus, es un pulpo que vive en el acuario donde Tova's conversa con él y lo quiere y lo protege, pero el pulpo, como muchas veces lo ha corroborado este blog, es muy inteligente, comprensivo y ante sus problemas personales le tiene gran cariño. Toda esta maravilla fue posible gracias a Acuario de Vancouver y a un pulpo gigante del Pacifico en el rol de Marcellus quien piensa  y opina a través de la Alfredo MolinaMarcellus es un pulpo increíblemente curioso y descarado. Cada día, mucha gente pasa por delante de su tanque en el acuario de Sowell Bay, aunque pocos se detienen demasiado. En cambio, Sally Field quien es Tova, la limpiadora, le ha cogido gran cariño y, mientras barre, le cuenta cuánto echa de menos a su hijo, desaparecido hace treinta años en el mar.

A Marcellus no se le escapa nada y es mucho más inteligente de lo que nadie podría imaginar, pero cualquiera podría imaginar que nunca se le ocurriría mover un solo tentáculo para ayudar a uno de sus captores humanos... Hasta que, escuchando y entendiendo a Tova, comienza a forjarse una inesperada amistad, la cual, con su perspicacia de detective, Marcellus ha deducido lo que sucedió la noche de la desaparición del hijo de la señora que limpia los cristales del acuario. Y ahora tendrá que ingeniárselas desde el otro lado del cristal para revelarle la verdad, antes de que sea demasiado tarde.


Una novela deslumbrante y conmovedora sobre una amistad capaz de vencer la peor de las soledades. Y una historia de esperanza sobre dos almas generosas, criaturas imperfectas... y  quizás por eso, increíblemente luminosas. Shelby Van Pelt es una jovencita que nació y creció en la región del Pacifico Noroeste de los Estados Unidos y en la actualidad vive en Chicago con su familia, y ¡¡“Criaturas luminosas” es su primera novela!! 

Sobre la novela de Shelby The Washington Post ha dicho que esMemorable y tierna” y Booklist la ha calificado como “Única y luminosa». El diario Irish Independent, la describe comoUna irresistible y totalmente original novela feel-good con un toque de misterio y llena de personajes inolvidables”. Spectrum anunciaría que “Su calidez e ingenio te deleitarán”. Para la revista Elle, la novela… “Impregnada de un tierno humor, la elegante historia de Van Pelt sobre una viuda que encuentra comprensión y conexión en un inteligente pulpo resulta refrescante y sorprendentemente cercana”. Angie Han del The Hollywood Reporter opina: "Como película sobre personas, su suave sentido del humor y su profundidad de sentimientos bastan para arrastrarte en una ola de emoción". 


Hasta aquí sobre otro increíble filme de Sally Field que nos vale para volver a hablar de los muy curiosos e inteligentes seres que son los pulpos.

En Maracaibo, el día domingo 17 de mayo del año 2026

sábado, 16 de mayo de 2026

Sally Field

 

Sally Margaret Field (PasadenaCalifornia, 6 de noviembre de 1946) es una actriz de cine y televisión estadounidense, dos veces ganadora del premio Óscar a mejor actriz, por su trabajo en Norma Rae (1979) y Places In The Heart (1984). Ha recibido tres premios Emmy por su papel protagónico en la película para televisión Sybil (1976), Mejor Actriz Invitada por su papel en ER (2000), y Mejor Actriz en una Serie de Drama por su papel de Nora Holden Walker en Brothers & Sisters de ABC (2007). Ha ganado dos Globos de Oro y el Premio del Sindicato de Actores a la mejor actriz, así como el Premio de Mejor Actuación Femenina en el Festival de Cine de Cannes por Norma Rae (1979).

En 2012 en Lincoln película de Steven Spielberg, donde interpreta a Mary Todd Lincoln le valieron las nominaciones a Mejor actriz de reparto del premio de la Academia, el Globo de Oro, el BAFTA y el Premio del Sindicato de Actores. En 2013 fue nombrada miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias una de las sociedades honorarias más antiguas y de mayor prestigio y un importante centro de investigación política independiente en los Estados Unidos. La elección a la Academia es uno de los honores más altos de la nación desde su fundación.

Los padres de Sally fueron una típica familia de Hollywood: la madre actriz y el padrastro actor de westerns que antes había sido especialista. Field comenzó a actuar en televisión, en dos series populares de los años 60 en los Estados Unidos y en el mundo hispano la serie clásica The Flying Nun, que parecieron encasillarla en roles livianos. La Monja Voladora se emitió en la cadena estadounidense ABC de 1967 a 1970, sobre una comunidad de monjas que incluía una que podía volar. Si bien era fantasiosa y rozaba lo absurdo, la serie fue una de las pocas comedias estadounidenses de la década de 1960 ambientada en Puerto Rico y que presentaba una comunidad predominantemente hispana.

En 1971, Field protagonizó la película para televisión de ABC Maybe I'll Come Home in the Spring, interpretando a una adolescente fugitiva que regresa a casa con un  hippie barbudo y drogadicto, David Carradine. En 1973 Field fue elegida para un papel protagónico junto a John Davidson en “The Girl with Something Extraque se emitió de 1973 a 1974. Field se matriculó en el Actors Studio con el profesor de actuación Lee Strasberg, quien se convirtió en su mentor y la ayudó a superar su imagen televisiva de "chica de al lado". Durante este período, Field se divorció de su primer marido en 1975. Poco después de estudiar con Strasberg, Field consiguió el papel principal en la película para televisión de 1976 Sybil, basada en el libro de Flora Rheta Schreiber. Su representación dramática de una mujer joven afligida con trastorno de personalidad múltiple le valió un premio Emmy de mejor actriz.

En 1977, Field coprotagonizó con Burt ReynoldsJackie Gleason y Jerry Reed la segunda película más taquillera del año, Smokey and the Bandit. En 1979, interpretó a la organizadora sindical protagonista en Norma Rae, una película de Martin Ritt que la estableció como actriz dramática. Por su papel en Norma Rae, Field ganó el premio en el Festival de Cine de Cannes y el Óscar a la Mejor Actriz. Field apareció con Reynolds en tres películas más  Hooper Smokey and the Bandit II. En 1981, continuó cambiando su imagen, interpretando a una prostituta malhablada junto Tommy Lee Jones en la película Back Roads, ambientada en el hondo sur. Recibió nominaciones al Globo de Oro por el drama de 1981 Absence of Malice y la comedia de 1982 Kiss Me Goodbye. Luego vino un segundo Óscar por su papel protagónico en el drama de 1984 Places in the Heart / En un lugar del corazón. Desde entonces, el discurso de aceptación de Field ha sido admirado por su franqueza.

En 1985, coprotagonizó con James Garner la comedia romántica Murphy's Romance. Al año siguiente, Field apareció en la portada de la edición de marzo de 1986 de la revista Playboy, ella fue el tema de la entrevista. Ese año recibió el premio Women in Film Crystal por su papel de matriarca M'Lynn en la versión cinematográfica de Steel Magnolias / Magnolias de acero (1989), y fue nominada a un Globo de Oro de 1990 a la Mejor Actriz. Field tuvo papeles secundarios en varias otras películas, incluida Mrs. Doubtfire (1993), en la que interpretó a la esposa del personaje de Robin Williams y al interés amoroso del personaje de Pierce Brosnan. Luego interpretó a la madre de Tom Hanks en Forrest Gump (1994), a pesar de que solo era diez años mayor que Hanks, con quien había coprotagonizado seis años antes en Punchline.

Otras películas de Field de la década de 1990: No sin mi hija, un thriller basado en la experiencia de la vida real de la fuga de Betty Mahmoody desde Irán con su hija Mahtob. Y Soapdish, una comedia en la que interpretó a una estrella mimada de telenovelas. En 1996, Field recibió el premio Berlinale Camera en el 46- Festival Internacional de Cine de Berlín por su papel de madre vigilante en duelo en la película Eye for an Eye / Ojo por ojo del director John Schlesinger. En 1997, Field actuó como invitada en el episodio "Hilloween" de King of the Hill, en el que prestó su voz a la religiosa Junie Harper, quien contiende con Hank Hill (Mike Judge) para prohibir Halloween. Coprotagonizó con Natalie Portman en Where the Heart Is (2000) y apareció junto a Reese Witherspoon en Legally Blonde 2: Red, White & Blonde / Una rubia muy legal 2.

Field tuvo un papel recurrente en ER / Emergencias en la temporada 2000-2001 como la madre de la Dra. Abby Lockhart, Maggie, que sufre de trastorno bipolar, un papel por el que ganó un premio Emmy en 2001. Después de su paso por el programa, aclamado por la crítica, regresó al papel en 2003 y 2006. También protagonizó la serie de 2002 The Court. Su carrera como directora comenzó con la película para televisión The Christmas Tree (1996). En 1998, dirigió el episodio "The Original Wives 'Club" de la miniserie de televisión aclamada por la crítica From the Earth to the Moon, también interpretando un papel menor como Trudy, la esposa del astronauta Gordon Cooper. En el 2000, dirigió el largometraje  Beautiful.

Field fue una adición tardía al drama, que debutó en septiembre de 2006. Los productores del programa de la ABC Brothers & Sisters le ofrecieron el papel a Field, quien ganó el premio Emmy 2007 a la mejor actriz principal en una serie dramática por su actuación. En noviembre de 2009, Sally Field apareció en un episodio de The Doctors para hablar sobre osteoporosis y su Fundación Rally With Sally. Interpretó a la tía May en las películas de Marvel Comics The Amazing Spider-Man (2012) y en la secuela de 2014. Fue muy elogiada por su interpretación de Mary Todd Lincoln en la película de Steven Spielberg Lincoln, lo que le supuso una nominación a la mejor actriz de reparto en los premios ÓscarGlobos de OroBAFTA y del Sindicato de Actores.

El 5 de mayo de 2014, Field recibió una estrella en el paseo de la fama de Hollywood. En enero de 2015 se anunció que sería coanfitriona de TCM. Y en ese mismo año interpretó al personaje principal en Hello, My Name Is Doris, por la que fue nominada al premio Critics 'Choice Movie Award como Mejor Actriz de Comedia. En 2017, Field repitió su papel de Amanda Wingfield en The Glass Menagerie en Broadway, en el Belasco Theatre. Fue nominada para un premio Tony a la mejor actriz en una pieza teatral por su desempeño. Sus memoriasIn Pieces, fueron publicadas por Grand Central Publishing en septiembre de 2018. Field regresó a la televisión por episodios en 2018, protagonizando la miniserie de Netflix Maniac. Posteriormente, en 2020, Field protagonizó la serie de AMC Dispatches from Elsewhere. Field también formó parte en 2008 de la película de DisneyLa Sirenita 3: El Origen de Ariel, poniéndole voz a la villana, llamada Marina del Ray. Actualmente Field es más conocida por interpretar a Nora Walker, una madre de familia en la serie estadounidense Cinco hermanos.

El 8 de mayo de este año 2026 con Netflix Sally Field protagoniza brillantemente: Criaturas luminosas (Remarkably Bright Creatures), y mañana hablaremos de ella… Hasta aquí de esta talentosa y brillante actriz de cine.

Maracaibo, sábado 16 de mayo del año 2026

viernes, 15 de mayo de 2026

Infinitivo “escribir”…

 

Un día lunes, en diciembre del año 2016, publiqué en este blog un artículo intitulado “La palabra escrita” y casi 4 años después, pensé retomar ideas para hablar sobre el mismo tema, de la escritura, pero al revisar publicaciones recientes del blog en el año 2020, me vería obligado a confesar que el asunto de la escritura, yo diría de “la escribidera”, para mí, podría tildarse casi de obsesivo. Me puse a la defensiva para buscarle una explicación y decidí convencerme de que, encerrado por la pandemia, escribir a diario, era un ejercicio que puede ser aceptado como una tarea… Para mí, ese no es el caso ya que disfruto al hacerlo; o, es una agradable tarea.

El recuerdo me trajo una pregunta que surgió hace años, en 1994 cuando mi novela “Escribir en La Habana” ganó la Bienal de Literatura José Rafael Pocaterra, e inquirían sobre el titulo… ¿Por qué en infinitivo? Se trataba de la acción de escribir durante unos días estando en La Habana y pensé que el infinitivo, era la manera más adecuada para expresar aquella acción. En la escuela aprendí desde niño y al caletre así: “infinitivo-amar, gerundio-amando, participio-amado”…

Infinitivo: ESCRIBIR. Gerundio ESCRIBIENDO Participio ESCRIBIDO… ¡No animal! ¡Es, -es-cri-to!, escribido está mal dicho, ¿maldicho?, o maldecido… (?)… Mardito, es como dicen ahora los maracuchos -según quienes se las dan de “influencers”-… ¡¿Qué va usted a hacerle?!

Regresé a analizar retrospectivamente los artículos había titulado ese año 2020 en el blog desde el 21 de julio, cuando publiqué (https://bit.ly/30AyoXp),“Escribir como oficio” para luego el 11 de septiembre (https://bit.ly/2m42G4i) mostrando retazos de escritos de los pasados años 2002 y 2014 intitulé a aquel trabajo como “Escritura premonitoriaLuego, (https://bit.ly/2Jb0wvz) el 26 de octubre,  hice una breve revisión sobre la historia del lenguaje escrito, con el título de “Escribir y después, el 31 de octubre y el 1 de noviembre (siempre en 2020) publiqué en dos partes un relato de mis andanzas como escribidor de novelas con el título: “De la escritura I y II”.

Regreso al lejano pasado medieval para recordar que hasta 1450 y aun en años posteriores, los libros se difundían en copias manuscritas por amanuenses, monjes y frailes, quienes estaban dedicados exclusivamente a la réplica de ejemplares por encargo del propio clero o de reyes y nobles. Los monjes copistas creaban las ilustraciones y las letras mayúsculas como producto decorativo y artístico del propio copista. En la Alta Edad Media se utilizaba la xilografía para publicar etiquetas, y trabajos de pocas hojas, y se preparaba el texto en hueco sobre una tablilla de madera, que se acoplaba a una mesa de trabajo, donde se impregnaban de tinta negra, azul o roja. Luego se aplicaba el papel o pergamino y con un rodillo se fijaba la tinta. ¿Recuerdan el filme “El nombre de la rosa”?

Años antes, desde 1234 en la actual Corea, durante la dinastía Koryo, existían artesanos quienes eran conocedores de los avances chinos con los tipos móviles. Los coreanos crearían un juego de tipos móviles de metal que se anticipó a la imprenta moderna. Aproximadamente el año 1444, la imprenta nacería de la mano de Johannes Gutenberg en Maguncia, donde inventaría la prensa con tipos móviles y publicaría la Biblia de 42 líneas considerado como el primer libro impreso con tipografía móvil. Desde entonces, la palabra escrita se divulgó por el mundo.

Han transcurrido seis siglos y ahora, podemos mirar las palabras escritas en medio de la revolución cultural provocada por los acelerados avances de los medios electrónicos y la cibernética que están modificando hasta la noción misma del Arte.  Ya en el pasado siglo XX, Paul Valery (1871-1945) escritor, poeta, ensayista y filósofo francés opinaba sobre la transformación que sufría el arte, interesantes ideas éstas, que serían comentadas posteriormente por Walter Benjamin (1892-1940).

Valery escribiría: “En todas las artes hay una parte física que no puede ser tratada como antaño, que no puede sustraerse a la acometividad del conocimiento y la fuerza modernos... Es preciso contar con que novedades tan grandes transformen toda la técnica de las artes y operen por tanto sobre la inventiva, llegando quizás hasta a modificar de una manera maravillosa la noción misma del arte.” El mundo de la letra impresa ha transformado, las letras brillan en rutilantes monitores donde los humanos pueden acceder a la divulgación de conocimientos, el arte, la recreación y las letras… La literatura toda, se encuentra flotando en el ciberespacio y los humanos para acercarnos a ella recurrimos a medios electromagnéticos.

Inadvertidamente hemos regresado a los tiempos de Pitágoras y el conocimiento no nos llega a través de las letras, sino de los números. Los números creadores de imágenes, y son complejos binarios que construyen códigos que pueden transformarse en palabras. Tenemos un nuevo lenguaje, el de los números que hablan a través de las imágenes.

Hoy día, es el dedo presionando teclas es el que escribe… El rey Baltasar ofreció un gran festín con mucho vino a mil de sus dignatarios cuando aturdido por el vino escanciado en copas de oro y plata que su padre Nabucodonosor se había llevado del Templo de Jerusalén, vio aparecer una mano que, con sus dedos escribiría en la pared del palacio real: “mené, téquel, fares”. Daniel fue llevado de inmediato a la presencia del rey y le diría: “mené” quiere decir “contado”: Dios ha contado los días de tu reinado y ha terminado;  téquel” quiere decir “pesado”: has sido pesado en la balanza y te falta peso; y “fares” quiere decir “dividido”, es decir: tu reino ha sido dividido y entregado a medos y persas.

Baltasar ordenó entonces que vistieran de púrpura a Daniel, y que pasara a ocupar el tercer puesto en su reino. Aquella misma noche, Baltasar, rey de los caldeos, fue asesinado. ¿Por qué este asunto? Aquí pueden verlo en una pintura de Rembrandt de 1635... Es que hoy día, de nuevo es el dedo… Ya no es el cincel, un buril, ni un estilete, ni carbón de piedra o una pluma de ganso, no es un lápiz de grafito, creyón o pluma fuente, no es la estilográfica ni el bolígrafo, es el dedo y no ante una máquina de escribir de esas que tenían una cinta con color rojo y negro, ni es la eléctrica con una bolita donde estaban girando todas las letras, ahora el dedo presiona una tecla del tablero de un CPU, o de una laptop, o de un teléfono inteligente, y son de nuevo los dedos señalando las letras, unas letras que pueden estar flotando en una nube o encriptadas en un microchip, pero que en un momento dado salieron de la mente de algún ser humano habitante de esta “modernidad”. 

Cada vez estamos más conscientes de que ahora las palabras se crean a través de los números que codifican imágenes para ser leídas en pantallas y que aquello de, el papel y la tinta, y los libros, con sus páginas nacidas de la madre naturaleza, con su textura y su aroma característicos, tiende a desaparecer. Tristemente pareciera de debemos aceptar que el fenómeno de ésta inminente sustitución será lamentablemente irreversible y la humanidad habrá de palparlo cada vez más aceleradamente.

La palabra impresa dejará de ser manoseable, será electrónica y quizás no valdrá mucho el peso de cinco siglos de palabras escritas en papeles entintados, ante el poder de las imágenes creadas por los números. Tal vez no debería ser tan drástico en este tema de la sustitución de las palabras por imágenes virtuales, quizás el proceso no arrollará la literatura como un catastrófico tsunami. Pienso, y así lo ha expresado Sergio Ramírez, que el acto de transferir a la mente de otro lo creado por la imaginación en palabras escritas, nunca podrá ser sustituido por medios electrónicos en imágenes mecánicas nacidas de números. La transferencia a la mente de otros, de lo que algunos piensan e imaginan, es el fenómeno que dio origen a la literatura y que depende absolutamente de la palabra escrita la cual al arribar a la mente del lector valdrá para construir imágenes, seguramente diferentes a la creadas por otro lector y hasta por el mismo autor, el escritor, fuente de lo que siempre ha de permanecer como, la literatura.

 

Este artículo fue escrito en Toronto, Canadá en diciembre del año 2016 y es reproducido hoy en Maracaibo, el viernes 15 de mayo del año 2026.