Turán es una región de Asia Central que pertenecía
al Imperio persa y Turandot es un nombre de origen persa que significa 'La
hija del Turán'. Las tierras que fueron asiento de aquel majestuoso
antiguo Imperio Persa, están siendo hoy día, destruidas sin ningún respeto por
la vida de millones de seres inocentes, que están siendo masacrados por el
fuego de misiles en una disparatada guerra donde priva el dinero sobre la vida
humana… Quizás por esto, hoy aparece en este blog (lapesteloca)… Turandot.
Una de las partes musicalmente más difíciles de esta
ópera se encuentra en el segundo acto ya que, esta parte exige sobreagudos a
cargo de la soprano,
combinados con la capacidad wagneriana que
requiere el personaje, la hacen particularmente difícil. Esta parte se inicia
con la frase In questa reggia,
y es cuando Turandot explica la razón de su comportamiento. Otro aspecto
musicalmente notable es el enfrentamiento entre el tenor y la soprano,
en el segundo acto, algo que es para muchos, comparable con lo que ya antes lograría
hacer Puccini en Tosca,
también en el segundo acto, cuando enfrentaría las voces de un barítono y
una soprano: Scarpia y Tosca.
En el tercer acto de Turandot, se encuentra también una de las arias más conocidas de
esta ópera para un tenor: Nessun dorma
la que representa la victoria del amor sobre el odio, donde la guardia de
Turandot clama que nadie se duerma para
descifrar el nombre del joven héroe Calaf y éste los secunda triunfante,
interpretando la famosa aria.
Esta historia fue recogida por François de la Croix, (un orientalista
francés contemporáneo de Antoine
Galland, el traductor de Las
mil y una noches) en una colección de cuentos llamada Los mil y un días. Con el objeto
acentuar el carácter exótico de la historia, en “Los mil y un días” -se
haría una transposición cultural de
la princesa rusa original, a una fría y
cruel princesa china- llamada “Turandokht”. A partir de este relato, Carlo Gozzi (1720-1806)
poeta, narrador y dramaturgo italiano, quien creó una tragicomedia al estilo de la comedia del
arte, que luego fue recreada por el poeta alemán Friedrich Schiller. El texto de la ópera está
basado en una traducción italiana de esta obra.
Puccini comenzó a trabajar en Turandot en
marzo de 1920 después de reunirse con los libretistas Giuseppe
Adami y Renato Simoni iniciaría la
composición en enero de 1921 y en marzo
de 1924, había completado la ópera hasta el dueto final. Sin embargo, no
había quedado satisfecho con el libreto del dúo y no reanudó el trabajo hasta
el 8 de octubre, escogiendo una cuarta versión que hizo Adami del texto. Un par
de días después, el 10 de octubre diagnostican a Puccini cáncer de garganta y muere pocas semanas
después, el 29 de noviembre, dejando tan solo treinta y seis páginas con
esbozos sobre el final de Turandot. Aunque Puccini dejó
instrucciones para que Riccardo
Zandonai terminara la ópera, sin embargo su hijo Tonio objetó
esta decisión y Franco Alfano fue comisionado para
concluirla.
La opera
se inicia(ActoI) afuera del
Palacio Imperial, cuando un mandarín lee un edicto a la multitud… “Cualquier
príncipe que aspire a casarse con la princesa Turandot deberá resolver tres
acertijos. Si no lo logra, morirá. El último pretendiente, príncipe de
Persia, será ejecutado al amanecer. Entre los espectadores se encuentran La
esclava Liù, su anciano amo, Timur, el rey vencido de Tartaria y su hijo el
joven Calàf. Solo Liù le ha permanecido fiel. Cuando Calàf le pregunta por qué,
ella responde que hace mucho tiempo, una vez Calàf le sonrió. La multitud clama
por sangre, pero recibe la luna creciente con un repentino y temeroso silencio.
El príncipe de Persia se dirige a su muerte, y la multitud implora a la
princesa que le perdone la vida. Turandot aparece en su palacio y, sin decir
palabra, ordena que se proceda con la ejecución. Cautivado por la belleza de la
inalcanzable princesa, Calàf decide conquistarla, para horror de Liù y de Timur.
Los tres ministros de Estado, Ping, Pang y Pong, aparecen e intentan
disuadirlo, pero Calàf permanece impasible. Tranquiliza a Liù y luego suena el
gong, anunciando así la llegada de un nuevo pretendiente.
En el
Acto2do, Ping, Pang y Pong en sus aposentos, lamentan el sangriento reinado de
Turandot, con la esperanza de que el amor la venza y restaure la paz. Sus
pensamientos divagan hacia sus apacibles hogares campestres, cuando el bullicio
de la multitud reunida para presenciar el desafío de las adivinanzas los devuelve
a la realidad. Entonces, en la sala del trono
real, el anciano emperador le pide a Calàf que reconsidere su decisión, pero el
joven no se deja disuadir. Llega Turandot y relata la historia de su hermosa
antepasada. La princesa Lou-Ling, quien fue raptada y asesinada por un príncipe
conquistador. En venganza, Turandot se ha vuelto contra los hombres y ha
decidido que ninguno jamás la poseerá. Las trompetas anuncian el
comienzo de las adivinanzas. Turandot le plantea su primera pregunta a Calàf: ¿Qué
nace cada noche y muere cada amanecer? “La
esperanza”, responde Calàf correctamente. Turandot continúa: ¿Qué
parpadea rojo y cálido como una llama, pero no es una llama? “La sangre”,
responde Calàf tras un momento de reflexión. Conmocionada, Turandot le planetará la tercera
adivinanza: ¿Qué es como el hielo pero arde, y si te acepta como esclavo, te
convierte en rey? Un tenso silencio reina hasta que Calàf grita
triunfalmente: “¡Turandot!”. La multitud estalla de júbilo, y la princesa
suplica en vano a su padre que no la entregue al desconocido. Con la esperanza
de ganarse su amor, Calàf le propone a Turandot un reto: si logra averiguar su nombre
antes del amanecer, él arriesgará su vida.
En el tercer
Acto ya es de noche, y en los Jardines Imperiales, Calàf oye una proclama: “Bajo
pena de muerte, nadie en Pekín dormirá hasta que Turandot sepa el nombre del
forastero”. Calàf está seguro de su victoria, pero Ping, Pang y Pong
intentan sobornarlo para que abandone la ciudad. Mientras la multitud,
aterrorizada, lo amenaza para que revele su nombre, los soldados traen a Liù y
a Timur. Calàf intenta convencer a la multitud de que ninguno de ellos dos
conoce su secreto. Cuando aparece Turandot, ordenando a Timur que hable, Liù
responde que solo ella conoce la identidad del forastero y que jamás la
revelará. Los soldados la torturan, pero ella permanece en silencio.
Impresionada por su fortaleza, Turandot le pregunta qué le da a Liù la fuerza
para resistir. “Es el amor”, responde ella. Cuando la tortura se intensifica,
Liù le dice a Turandot que ella también conocerá las alegrías del amor.
Entonces, toma una daga y se suicida. La multitud forma una procesión fúnebre,
y Timur los sigue mientras se llevan su cuerpo. Turandot se queda sola frente a
Calàf, quien la besa impulsivamente. Al experimentar emociones por primera vez,
Turandot llora. Calàf, seguro de haberla conquistado, revela su identidad. Una
vez más ante el trono del emperador, Turandot declara que conoce el nombre del
desconocido: es Amor.
Maracaibo, miércoles
15 de abril del año 2026