“Escribir ficción es sacar a la luz un fragmento muy profundo del inconsciente”. Esto lo dijo hace tiempo Rosa Montero en su admirable novela “La loca de la casa”, esto a propósito del “sitio de donde surgen las novelas” que no es otro sino el mismo sitio donde residen los sueños.
Cuando Robert Louis Stevenson escribió su novela “El extraño caso del Dr Jekyll y el Sr Hyde”, señaló como las ideas parecían llegarle a través de los sueños y de unos geniecillos “los danmions” que habitan en ese reino ignoto, pero a su vez muy personal de cada escritor, donde ellos residen y ellos mismos conducen las ideas extraídas de un submundo oscuro y oculto en la mente de cada uno.
Este asunto de lo soñado por cada individuo, aisladamente, es una especie de otra vida en paralelo, que cada uno lleva por dentro y que se activa durante el sueño cuando lo que sucede, escapa de la vigilancia del individuo, esto evidentemente, es: porque él duerme. En ese submundo, que es muy personal y que es “el de cada quien”, según Stevenson, los oscuros designios son dictados por “los brownies” y considerados como raptos de “esquizofrenia transitoria” que en ocasiones dara origen a la creación literaria.
Si regresamos a Stevenson, él escribió su novela estando enfermo, en su casa en Darmouth frente al Canal de La Mancha, el año 1885, y lo publicaría en 1886. En el texto, él diría… “Hacía tiempo que tenía preparada mi tintura en el matraz… Observé como hervía y humeaba en el matraz y cuando cesó la ebullición, con gran alarde de valor, me bebí la pócima de un solo trago. Después de padecer espantosos dolores me sentí más joven y más feliz. Me di cuenta en esta nueva vida que me había contraído y al contemplar mi fealdad en el espejo, no experimente repugnancia alguna, sino que sentí una oleada de alegría. La transformación de Jekyll, más que una metamorfosis implicaba una especie de concentración del mal. De una maldad prexistente en Jekyll quien resultaba ser, no el puro bien, como Hyde no era solamente el mal...”
Vladimir Nabokov (https://tinyurl.com/twfubp76) en su Curso de Literatura Europea dictado en las Universidades de Wesllesley y luego en Cornell, acostumbraba a decir que la literatura no había nacido el día que un chico llegó corriendo en las planicies de Neanderthal gritando“el lobo, el lobo” con un enorme lobo pisándole los talones sin que le persiguiera lobo alguno (si el chamo terminaba dovorado por un animal de verdad y por haber mentido varias veces sería un mero accidente). Entre aquel lobo de veras y el de este cuento, hay un prisma centelleante, un término medio, ese prisma, segun Nabokov, es el arte de concebir la literatura; y añadiria, a un escritor hay que considerarlo como narrador, como maestro y como encantador, y es que todo gran escritor es, tiene que ser, un gran ambaucador.
Al hablar in extenso sobre la obra de Robert L. Stevenson, Nabokov relataría su final, en 1894, en su casa de Samoa, cuando descendería al sotano para buscar una botella de vino de Borgoña y al ascender y en la cocina descorchar la botella, llamaría a gritos a su mujer preguntándole ¿Que me pasa? ¿Me ha cambiado la cara? Stevenson moriría alli víctima de una hemorragia cerebral y puede verse una extraña relación temática entre el último episodio de la vida del escritor inglés y las fatales transformaciones de su maravilloso libro sobre el Dr Jekyll y el Sr Hyde.
Stevenson escribe, acerca de la hipocresía y la doble moral, un tema que ha tenido vigencia siempre, pero que en su época fue una crítica a la sociedad en la que vivía. Era el período victoriano, donde se dieron grandes cambios científicos, industriales y se tenía una rigidez moral que al paso de los años fue decayendo pero la ficción que todo lo puede, lograria la magia de la literatura.
Con mi relectura de Stevenson, ya conocía el asunto del desdoblamiento de la personalidad, un aspecto que literariamente también fue examinado por el alemán, E.T.A.Hoffmann quien, impresionado por El Monje, de Matthew Lewis publicaría posteriormente Los elixires del Diablo una novela gótica; aunque sería Stevenson quien decidió incorporar el tema del brebaje que el doctor Jekyll se bebería, aunque yo podía asegurar que cierto malandro en cuestión (https://tinyurl.com/yeynphf2) en medio de otra truculenta historia, no estaba drogado ni borracho, era sencillamente una respuesta de “su naturaleza” que la tenía camuflada… En su forma vegetativa la amiba “cometejidos” resultaba igualmente una microscópica especie de gelatina insaciable, propulsándose con falsas patas o pseudópodos, secretando sustancias digestivas de gran poder destructivo para así alimentarse de los tejidos. Cest la vie.
Es que algunas veces, la ficción escrita, también puede tener visos de la mera realidad cruda y dura...
En Maracaibo, el viernes 16 de octubre del año 2026











