domingo, 25 de octubre de 2026

Apostrofando


La metamorfosis en los insectos es el proceso biológico de desarrollo post-embrionario mediante el cual estos animales cambian de forma, estructura y ecología desde su nacimiento hasta alcanzar la madurez. Con esa precisión habías comenzado a conversar y seguidamente, añadirías: este fenómeno les otorga una enorme ventaja evolutiva, ya que permitirá que las fases juveniles y adultas no compitan por los mismos recursos renovables, o no… 

Eso es más elemental que el queso. Así te lo dije, fríamente, como para que  recordases que es Enmental aquel queso duro o semiduro famoso por sus grandes agujeros y entonces fue cuando pensé en los negros, -a los agujeros me estoy refiriendo- aunque, aceptaria mi equivoca digresión ya que era elemental circunscribir la conversa a la metamorfosis de los insectos… Pero vos, de inmediato saliste replicándome que no eran incestos sino insectos, pues aquellas prácticas –las incestuosas- me aclaraste, son otras, las que por lo que sabemos requieren de cierto grado de consanguinidad.

Toda aquella perorata que parecía comenzar a desenrollarse, valió para que regresáramos al hecho de que la metamorfosis aunque ya sabiamos que era un proceso post-embrionario y aunque bastaría con meter una ache, para que se revolviese el asunto regresando a la onda incestuosa entre hembras y machos… ¡Pero no mochos! Acostaste vos interrumpiéndome con toda la precisión de “pseudolinguista aficionado” que te caracteriza, entonces, volviste a preguntarme si acaso yo recordaba que era Sir Arthur Conan Doyle el culpable de aquella frase –la del queso- que mentalmente siempre remataríamos con “querido Watson”… 

Estábamos casi enzarzados en un ditirámbico trabalenguas como el del perro de Ramón Rojas que tenía el rabo roto, casi adentrándonos en los predios de Mariachucena la que techaba su choza… Por lo tanto… Te lo dije, pidiendo con palabra de referee, un “break” -aunque en realidad lo que les pide el árbitro a los contendores es “descanso”- y esto me llevaría a recordar que, y ni se cómo, cuándo, ni por qué (como cantaba aquel colombiano PachitoEché) pero esa era una frase icónica en mi subconsciente que se repite sin que pueda saber de dónde saldría:“me canso ganso dijo un zancudo cuando volar no pudo”. 

En realidad, estábamos muy lejos de andar apostrofando ya que un apóstrofe, implica interrumpir una conversación con vehemencia, y poniéndole cierta emoción y sin molestarnos es decir, sin recriminación alguna, y nosotros, -ambos dos- estábamos sencillamente conversando sobre el queso y los insectos mientras en una casi inveterada costumbre, andábamos y -en modo- exprofeso, mezclando la gimnasia con la magnesia: y no es Phillips, remataste vos con una precisa acotación de esas que te caracterizan.

Acordamos que no era lo mismo –pelota en China que chinaenpelota- y vino a mi mente, -automática/ídem- pero hablábamos de conversar y no de andar apostrofando, aunque de revolver o batuquear tanto el lenguaje, fuese el sin sentido de toda aquella conversa y como si tratásemos de regresar al comienzo, a la forma juvenil o iniciática de lo que debería ser una conversación seria, me recordaste que eran larvas las formas juveniles de los insectos y que ellas eran completamente diferentes a las de los insectos adultos, aunque todavía tendrían que pasar por una cierta fase de inactividad llamada

pupa antes de su transformación terminal.

Pupa, me dijiste, con toda la precisión que te otorgaba tu afición a la Biología, y continuaste informándome que es un estado de la metamorfosis en los insectos holometábolos para transformarse desde su penúltima fase de larva cuando eran sencillamente una oruga o un gusano hasta llegar a convertirse en un insecto adulto. Cuando son mariposas o polillas, se les dice “crisálida” me informaste de manera precisa, como para complementarme o para rematar y casi poder darle punto final al tema de la transformación vital de los insectos.

Yo recordaría que las crisálidas son como capullos de seda y te diría que no olvidases aquello de que “mona se queda” aunque de seda se vista… Vos te reíste y supongo yo que fue porque pensaste en tu país, mi país, el pobre país, y de cuán lejos estábamos de regresar a la normalidad ciudadana, de volver a la Mona lisa de Leonardo, no a la monaplana, si a la de la mística sonrisa, aunque ya hasta Julia Roberts se nos estaba envejeciendo y no había aun ni visos de enderezar la vida ciudadana (buscaba yo la rima solamente) y es que provocaba apostrofar con ganas ante tanta desidia y un proseguir sufrido e inclemente mientras los vemos metamorfosearse irreverentes, son un reguero, de canallas de uña en el trasero…

Que oiga quien tenga oídos decía mi primo hermano Ernesto…

Maracaibo, el mismo domingo 25 de octubre del año 2026

Narrativa gótica


A finales del siglo XVIII se desarrollaría en Inglaterra un género literario que combinaba la ficción con el horror, la muerte y la violencia que se le asignaría el calificativo de “gótico” por el subtítulo en la segunda edición de una novela del inglés Horace Walpole titulada “El castillo de Otranto: una historia gótica” (1794). Desde entonces, las “narrativas góticas” abundarían entre 1765 y 1820, con toda una iconografía que nos es conocida: cementerios, páramos y castillos tenebrosos repletos de misterios, villanos infernales, hombres lobo, vampiros, doppelgänger (transmutadores, o doble personalidad), demonios, y etc, etc. Los ingredientes de este subgénero son castillos embrujados, criptas, fantasmas o monstruos, así como las tormentas y tempestades, siempre la nocturnidad y todo ello surgido muchas veces de leyendas populares.

El adjetivo gótico deriva de godo, y, en efecto, en el contexto de este subgénero literario, gran parte de las historias trascurren en castillos y monasterios medievales. En sentido estricto, el terror gótico fue una moda literaria, de origen fundamentalmente anglosajón, que se extendió desde finales del siglo XVIII hasta finales del siglo XIX, como reacción al Racionalismo. En la literatura de terror moderna los viejos arquetipos no han desaparecido totalmente. La obra fundadora del gótico es El castillo de Otranto, de Horace Walpole (1765) pero existieron otras obras claves de esta corriente son Vathek (1786), de William Beckford, Los misterios de Udolfo (1794), de Ann Radcliffe, El Monje, de Matthew Lewis, publicada en 1796, Melmoth el errabundo (1820), de Charles Robert Maturin y Manuscrito encontrado en Zaragoza de Jan Potocki. 

Cuando se inicia la moda de la literatura gotica en Inglaterra, las novelas de Horace Walpole fueron populares entre la clase alta y media alta, y las jóvenes señoritas se sentían identificadas con sus intrépidas heroínas. Walpole escribió: A Sicilian Romance (1790), The Romance of the Forest (1791), Los misterios de Udolfo (1794) y The Italian (1796). Clara Reeve (1729-1807) fue una novelista inglesa del siglo XVIII. Su novela gótica The Old English Baron fue publicada en 1777. La historia narra las aventuras de Sir Philip Harclay, que regresa a la Inglaterra medieval para descubrir que el castillo y las tierras de su amigo Lord Lovel han sido usurpados. Revelaciones, horrores y traiciones alcanzan el clímax en una escena de combate entre el Bien y el Mal. Ann Radcliffe (1764–1823), novelista británica, en 1788 contrajo matrimonio con William Radcliffe, editor del English Chronicle de la ciudad de Bath. Ann empezó a escribir historias, animada a ello por su marido, y publicó The Castles of Athlin and Dunbayne en 1789. Ambientada en Escocia. En su producción, siempre aparece alguna inocente y heroica joven en un tétrico y misterioso castillo en manos de un aún más misterioso señor de oscuro pasado. El espeluznante relato del novelista inglés Matthew Lewis titulado El monje (1796) introdujo el modo del "horror" a Inglaterra. La forma en que Lewis muestra monjes depravados, inquisidores sádicos y monjas espectrales fue importante para el desarrollo del género. El monje tuvo influencia en la última novela de Ann Radcliffe, El italiano (1797). Donde hay un monje maligno llamado Schedoni.

Obras de pleno siglo XIX, como Carmilla de Sheridan LeFau, Frankenstein de Mary Shelley, El corazón delator de Edgar Allan Poe, "Janet, la del cuello torcido" de R. L. Stevenson, "El Horla" de Guy de Maupassant, y Otra vuelta de tuerca de Henry James, superan ampliamente el terror gótico, o van más allá. Julio Verne cultivó sobre todo los géneros de aventuras y de la ciencia-ficción, y hay una novela suya poco conocida es El castillo de los Cárpatos, que suele considerarse como su única incursión en el género de la novela gótica. Escrita cinco años antes que Drácula comparte no pocos elementos con la obra de Bram Stoker. En realidad, estas obras no llegan a reunir totalmente las características de la novela gótica. A fines del siglo XIX, Oscar Wilde tomó este subgénero con humor en su relato El fantasma de Canterville. Hay que mencionar igualmente a Charles Dickens con su novela, Canción de navidad, y en la poesía, la obra de Samuel Taylor Coleridge y Lord Byron. No podemos olvidar que Lord Byron también fue el anfitrión del célebre concurso de historias de fantasmas en el que participaron él mismo, Percy Bysshe Shelley, Mary Shelley y John William Polidori en la Villa Diodati (https://bit.ly/3FTjbpV) a orillas del lago Lemán en el verano de 1816. Esta ocasión tuvo como resultado tanto el Frankenstein de Mary Shelley (1818) como El Vampiro de Polidori, que incluía al byroniano Lord Ruthven. El Vampiro ha sido considerado por el crítico cultural Christopher Frayling como una de las obras de ficción más influyentes jamás escritas y generó una fiebre por la ficción de vampiros y las obras de teatro (y más tarde el cine) de vampiros que no ha cesado hasta el día de hoy. 

Los cantos de Maldoror, de Isidore Ducasse -conde de Lautréamont- una obra considerada como precursora del surrealismo y también contiene elementos narrativos que permiten rastrear influencias de obras como Melmoth el errabundo. Maldoror, es presentado como un ser que mediante la metamorfosis acecha a los hombres y en el bestiario de las formas animales adoptadas por Maldoror “el montevideano”, este suele denominarse “el vampiro”, o también “aquel que no sabe llorar” entre otros.

La historia de la literatura gótica en las letras españolas ha sido negada de manera sistemática planteándola como “un género extranjero”, pero no falta quien se haya preguntado… ¿Por qué no habrían de existir en el siglo XVIII o en los albores del XIX manifestaciones de lo gótico, en España si estas narraciones ya existían en otras literaturas europeas? Estos relatos son un síntoma cultural de aquella época y en España ya desde finales del siglo XVIII escritores y editores se interesaron en este tema. Un escritor de leyendas de terror fue el romántico español Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), quien incluyó en sus Leyendas algunos relatos de miedo muy meritorios como Maese Pérez, el Organista, El Miserere y El Monte de las Ánimas. Las difíciles y complejas circunstancias de la historia de España, contribuirían a enriquecer la fórmula de la novela gótica. La conciencia de atraso en la adaptación de las ideas europeas condicionaría la adaptación de la novela gótica en España asimilando su fórmula básica y planteando la inclusión de nuevos elementos que le eran propios, lo que permite hablar de la particularidad hispánica, frente a la forma original.

Ya en el siglo XX, la escritora estadounidense Anne Rice mezcla lo cotidiano con historias de vampiros y de erotismo oscuro, y ha tratado de revitalizar, temáticamente, el terror gótico. H. P. Lovecraft, por su parte, lograría sintetizar en las primeras décadas del siglo XX la tradición que partía de lo gótico con la ciencia ficción contemporánea.

Maracaibo,  domingo 25 de octubre del año 2026

sábado, 24 de octubre de 2026



 Alain Robbe-Grillet

Robbe-Grillet (1922-2008) fue un escritor y cineasta francés, el principal teórico y animador del movimiento literario llamado Nouveau Roman (nueva novela). Nació en agosto de 1922, en Caen, Normandía y viviendo en París, estudió en el liceo Saint-Louis. Se graduó en agronomía durante la Ocupación. Como ingeniero agrónomo de profesión, viajó por Marruecos, Guinea, La Martinica o Guadalupe de 1949 a 1951. Luego, abandonó su profesión para dedicarse a la literatura.

En 1953 publicó Les gommes, su primera obra narrativa, obtuvo el Prix Fénéon… Como jurado conocería a Roland Barthes, con el que tendrá gran amistad de por vida. ​En 1954 apareció Le Voyeur que fue premiado con el Prix des critiques en 1955. En 1963 publicó Pour un Nouveau Roman, lo que le convirtió en el teórico de ese movimiento literario, el  -Nouveau Roman- También escribió importantes guiones de cine, como El año pasado en Marienbad, dirigida por Alain Resnais en 1961.

Después del surrealismo en los años veinte y del apogeo literario y filosófico del existencialismo, en los comienzos de la posguerra, el Nouveau Roman constituye el último gran movimiento literario significativo de las letras francesas. Y del mismo modo que en los años treinta y cuarenta era difícil escribir en Francia sin tener en cuenta al surrealismo y al existencialismo, a partir de 1960 resultó imposible intentar la práctica novelística pretendiendo ignorar la esencia problemática del género narrativo que habían tenido la perspicacia de señalar los teóricos de la nueva novela. El Nouveau Roman es un movimiento, en el que se incluyen en mayor o menor medida a Nathalie Sarraute, Claude Simon, Michel Butor, Robert Pinget, Marguerite Duras o Samuel Beckett, entre otros, y fue apoyado por grandes críticos, como Roland Barthes, sobre quien Robbe-Grillet ha escrito páginas agudas. La escritura de Alain Robe-Grillet ha sido descrita como "realista", "fenomenológica" o como "una teoría de la superficie pura". Las descripciones metódicas, geométricas y a menudo repetitivas de objetos y de lugares, revelan la psicología y la personalidad de los personajes. El lector tiene que recomponer la trama y las experiencias emocionales a partir de la repetición de las descripciones, de la atención prestada a detalles en apariencia insignificantes, y de las rupturas en la continuación lógica, como si se tratara de un rompecabezas

Casado desde 1957 con la escritora Catherine Robbe-Grillet, también conocida bajo el seudónimo de Jeanne de Berg, colaboradora suya: trabajó como actriz y ayudante en varios filmes, desde La Immortal (1963) y Trans-Europ-Express (1966). De 1966 a 1968, Alain Robbe-Grillet colaboró con el Alto Comité para la Defensa y la Expansión de la Lengua Francesa. De 1972 a 1997, fue profesor en Estados Unidos, en la Universidad de Nueva York (NYU) y en la Washington University de Saint-Louis y dirigió el Centro de Sociología de la Literatura en la Universidad de Bruselas, entre 1980 y 1988.

Novelas: Un régicide 1949. Les gommes, 1953. Tr.: La doble muerte del profesor Dupont, Seix-Barral, 1971. Le voyeur, 1955. Tr.: El Mirón, Seix-Barral, 1969. La jalousie, 1957. TR.: Barral, 1970. Dans le labyrinthe, 1959. Tr :Losada, 1959. Instantanés, 1962. Tr :Tusquets, 1969, relatos. La maison de rendez-vous, 1965. T.: La casa de citas, Barral, 1970. Project pour une révolution à New York, 1970. Tr: 1973. Topologie d'une cité fantôme, 1976. Souvenirs du Triangle d'Or, 1978. Tr.:1981. La reprise, 2001. ​Ensayos : Pour un nouveau roman, 1963. Le voyageur, essais et entretiens, 2001.En cine, es guionista en la mítica ‘El año pasado en Marienbad’ 1961, de Alain Resnais. Ha escrito y dirigido ‘El Immortal’ (1963), ‘Trans-Europ-Express” (1966),‘El hombre que miente’(1968), ‘El Edén y después’ (1971), ‘Deslizamientos progresivos de placer’ (1974), ‘Jugar con fuego’ (1975), ‘La Bella Cautiva’ (1983), ‘Un ruido de locura’ (1995) y ‘C'est Gradiva qui vous appelle’ (2006). Muchos consideran ‘Le voyeur’ (‘El mirón’, 1955) como su obra maestra. En un principio había pensado llamarla Le voyageur (el viajero), pero la eliminación de dos únicas letras cambio todo su significado.

Alain Robbe-Grillet fue elegido miembro de la Academia Francesa de la Lengua el 25 de marzo de 2004 pero nunca tomó posesión de su asiento. Falleció a los 85 años de edad, el 18 de febrero de 2008, a causa de una crisis cardíaca.

Se había planteado una segunda longevidad del Nouveau Roman en un plano más importante que el de la mera biología, en el plano literario, puesto que sus representantes más notorios siguieron escribiendo y publicando libros que en algunos casos se transformaron en best sellers, como Infancia, la autobiografía de Nathalie Sarraute, o El amante, de Marguerite Duras, y ciertos acontecimientos, como el Premio Nobel de Literatura a Claude Simon en 1985 o la incorporación de las obras de Sarraute a la colección La Pléiade, de la editorial Gallimard, subrayarían la vitalidad y la importancia de aquel movimiento.

La renovación novelística del siglo XX llegará a alcanzar una última dimensión temática y técnica con el nouveau roman. La compleja evolución narrativa, orientada hacia distintas formas de conciencia por Proust, Joyce, Kafka, Faulkner, Sartre, sufre un nuevo viraje con el «objectivisme» francés. La crítica se enfrentaría entonces con la nueva tendencia en forma muy diversa. Al lado de la consideración de producto para minorías abundan los juicios negativos: acusaciones a sus representantes de codificar las bases de la novela futura, de romper con el pasado, de pretender expulsar al hombre del mundo novelesco, de neutra y fría objetividad. 

Los representantes del “el nuevo realismo” siguen procedimientos distintos. No forman una escuela coherente, con una estética definida. El propio Robbe-Grillet, al negar su categoría de escuela, dirá que englobaba «tous ceux qui cherchent de nouvelles formes romanesques”. Los néo-romanciers en la lucha contra la rigidez de las reglas, de las teorías en vigor; en su ruptura con la narrativa tradicional; en la renovación técnica; en la forma nueva de describir y de enfocar los objetos, coincidirán en un problema central: la decidida voluntad de búsqueda de nuevas formas, de renovados procedimientos para investigar y aprehender la realidad.

Maracaibo, sábado 24 de octubre del año 2026

viernes, 23 de octubre de 2026

Lynn Margulis


Lynn Margulis, (1938–2011) de soltera se llamó Lynn Petra Alexander; el lunes, 5 de diciembre del 2022, en este blog lapesteloca la denominamos “La biologa rebelde”. Ella  fue una destacada bióloga estadounidense quien nació en Chicago en 1938 y falleció el año 2011. Lynn Margulis ha sido considerada una de las principales figuras en el campo de la evolución biológica, con respecto al origen de las células eucariotas.

Lynn Margulis fue una destacada bióloga evolutiva y microbióloga, considerada una de las figuras más influyentes de la biología del siglo XX llegando a redefinir cómo entendemos la evolución. La Dra Margulis propuso que las células eucariotas (las que tienen un núcleo definido, como las de los animales, plantas y hongos) no surgieron solo por competencia o mutaciones al azar, sino a través de la simbiosis. Demostró que orgánulos clave como las mitocondrias y los cloroplastos fueron originalmente bacterias independientes que fueron engullidas por una célula mayor, estableciendo una alianza de cooperación permanente. 

La teoría de la Evolución por Selección Natural de Darwin había marcado un antes y un después en el modo en que entendemos la vida en la Tierra. Desde su aparición, sin embargo, muchos fueron los detractores que buscaron refutarla o, al menos, ponerla a prueba. Tampoco faltaron defensores acérrimos de la misma que se encaminaron a apuntalar sus puntos más débiles. Entre todos ellos, no obstante, destaca el nombre de Lynn Margulis, una bióloga cuyo trabajo, por contradictorio que pueda resultar, conseguiría ambas cosas a la vez, ella argumentó que la unión simbiótica entre organismos es un motor evolutivo tan importante como la selección natural de Charles Darwin.

La dra Margulis colaboró estrechamente con el científico James Lovelock para desarrollar y difundir la Hipótesis Gaia, la cual postula que la Tierra funciona como un gran superorganismo autorregulado.  Ella coescribió el libro Five Kingdoms (1982), ayudando a popularizar un sistema de clasificación de la vida en la Tierra. A lo largo de su carrera, recibió múltiples honores incluyendo la Medalla Nacional de Ciencias de Estados Unidos en 1999 y la Medalla Darwin-Wallace en 2008. 

En Chicago, inició sus estudios de enseñanza media en el instituto público Hyde Park de su ciudad natal, tras lo cual, sus padres la trasladaron a la elitista Escuela Laboratorio de la Universidad de Chicago, y a la temprana edad de 16 años, sería aceptada en el programa de alumnos adelantados de la Universidad de Chicago donde, según la propia Margulis, adquiriría "un título, un marido -el astrónomo y divulgador científico Carl Sagan- y un mayor escepticismo crítico". Durante los años siguientes, en 1960, Margulis obtendría una maestría en zoología y genética en la Universidad de Wisconsin. 

Ocho años y dos hijos después, Sagan y Margulis se divorciarían en 1964. Al año siguiente, en 1665, la bióloga se doctoraría en genética por la Universidad de Berkeley y en 1966 se incorporaría al departamento de genética de la Universidad de Boston, donde ejerció de profesora durante más de 20 años. 

La Dra Lynn regresó por su cuenta al instituto con sus antiguos amigos, lugar al que pensó que pertenecía. Licenciada en ciencias por la Universidad de Chicago, máster en la Universidad de Wisconsin-Madison, graduada de doctora por la Universidad de California en Berkeley, Lynn perteneció a la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos desde 1983 y a la Academia Rusa de las Ciencias.

Desde muy temprano Margulis se sintió atraída por un campo que hasta el momento había sido objeto de escasa atención por parte de la biología: el mundo bacteriano. Entonces consideradas las bacterias poco más que gérmenes o agentes infecciosos, una de las mayores virtudes de la bióloga fue precisamente dirigir el foco del estudio de la evolución hacia la microbiología, dando, no con escasa oposición, una nueva vuelta de tuerca a la teoría propuesta por Charles Darwin. 

Tras 15 intentos fallidos, Margulis consiguió en 1967 que su artículo Origin of Mitosing Cells, fuera publicado en la revista Journal of Theoretical Biology. Durante los años siguientes Margulis seguiría trabajando en la que el profesor experto en protistas de la Universidad de la Columbia Británica, Max Taylor, denominaría con el acrónimo de SET (Serial Endosymbiosis Theory o Teoría de la Endosimbiosis seriada), hasta que su trabajo adquirió las dimensiones de un libro, Origyn of Eukariotik cells, que, tras nuevos rechazos, sería publicado por la Universidad de Yale. 

A grandes rasgos, lo que la teoría Endosimbiótica de Margulis proponía era que las células eucariotas, es decir, las células con núcleo, evolucionaron a partir de la simbiosis entre bacterias que habían existido hasta el momento de manera independiente. Se trataba de una de las explicaciones a uno de los mayores dilemas de la biología, el "salto" de la célula procariota a eucariota. 

Sin embargo, su teoría llegaba en un momento en el que la Síntesis evolutiva moderna, es decir, la integración de la teoría de la Evolución de las especies por  selección natural de Charles Darwin, la teoría Genética de Gregor Mendel como base de la herencia genética, y el concepto de mutación aleatoria como fuente de variación genética en las poblaciones, estaban firmemente consolidados. También, además, en un momento en el que el evolucionismo estaba dominado por zoólogos y un profundo énfasis en el reino animal.

Margulis fue considerada durante mucho tiempo como una radical:  su teoría, la cual postulaba la cooperación como uno de los principales motores de la evolución en una de las etapas más tempranas de la historia de la vida en la Tierra, chocaría de frente con los enfoques tradicionales darwinianos, que en un plano opuesto postulaban la supervivencia del más apto. Desde entonces, no obstante, la SET se ha ido abriendo camino hasta el día de hoy, y en la actualidad su validez respecto a la aparición de la célula eucariota es un hecho ampliamente aceptado. 

En la actualidad, la comunidad científica acepta la importancia de la endosimbiosis seriada en el salto de procariotas a eucariotas, también rechaza la simbiogénesis como un hecho generalizado en el proceso evolutivo. Entre otros de los trabajos de Margulis, cabe destacar la publicación en 1982 de Five Kindoms, libro escrito en colaboración con la bióloga estadounidense,  Karlene V. Schwartz, en el que clasificó la vida en la Tierra en cinco reinos, agrupados en dos grandes grupos: bacterias y eucariotas. Este modelo sería aceptado hasta el descubrimiento del dominio arqueobacteria, lo que postuló el sistema de tres dominios formado por Bacteria, Archaea y Eucarya empleado en la actualidad para la clasificación de los seres vivos. 

Como reconocimiento a una vida dedicada a la ciencia y a sus valiosas aportaciones, Lynn Margulis fue elegida miembro de la Academia Nacional de Ciencias en 1983 y uno de los tres miembros estadounidenses de la Academia Rusa de Ciencias Naturales. También recibiría en 1999, el mismo año que el Premio William Procter de Sigma Xi, la Medalla Nacional de Ciencias de Estados Unidos, y en 2008 sería galardonada con la Medalla Darwin-Wallace de la Sociedad Linneana de Londres. 

Como consecuencia de un derrame cerebral sufrido mientras trabajaba con uno de sus estudiantes, fallecería 3 años después, en 2011, a la edad de 73 años, pasando a la historia como una de las figuras que puso patas arriba, para bien, la teoría de la Evolución.

Maracaibo, el viernes 23 de octubre del año 2026

jueves, 22 de octubre de 2026

La corteza prefrontal


Tomar decisiones, planificar y recordar cosas útiles para resolver problemas son funciones esenciales que dependen de un área del cerebro llamada corteza prefrontal dorsolateral. Para saber cómo cambia con el paso del tiempo, un equipo de investigadores del consorcio internacional PsychAD ha elaborado el atlas molecular más completo hasta la fecha de esta región del cerebro a lo largo de la vida. Han analizado más de 1,3 millones de células procedentes de muestras obtenidas tras la muerte de 284 personas, desde bebés de menos de un año hasta ancianos de 97.

Ese estudio, confirma que el cerebro no madura hasta los 24 años, forma parte de una colección de nueve artículos publicados este miércoles en las revistas del grupo 'Nature' sobre esta misma región cerebral que ahondan en los mecanismos moleculares de enfermedades como el alzhéimer, el párkinson o la esquizofrenia. La periodista Judith de Jorge trabajando para El Pais, España, ha relatado parte de este trabajo publicado en Nature.

Hasta ahora, los investigadores habían estudiado el córtex prefrontal de personas de edades determinadas, como una 'foto fija', pero nunca como una 'película' de su desarrollo a lo largo de la vida. Para elaborar este nuevo mapa, el equipo de Hui Yang, del Centro de Enfermedades Neurogenómicas de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, en Nueva York, aisló los núcleos de las células y analizó el ARN que contienen para conocer el transcriptoma, es decir, qué genes están activos en cada célula y cómo cambia esa actividad con la edad.

De esta forma, encontraron que el cerebro no envejece de manera uniforme como si fuera una línea recta, sino en tres grandes etapas. En la primera, la del desarrollo durante la infancia y la adolescencia, se producen cambios moleculares muy intensos. En esta fase, son las neuronas las que experimentan las mayores transformaciones mientras se forman y maduran los circuitos cerebrales.

El punto de inflexión llega aproximadamente a los 24 años, cuando comienza una larga etapa de relativa estabilidad. A esa edad es donde podríamos dar por acabada la juventud y comienza el estado adulto. «Esto es muy importante porque estos datos ponen de manifiesto hasta cuándo un individuo se puede considerar inmaduro y delinean las repercusiones que sistemas educativos deficientes, el acceso a redes sociales u otros sistemas alienantes (sectas, drogas, alcohol, etc.), pueden tener en el desarrollo del cerebro», señala al Science Media Centre (SMC) Juan Lerma, es el profesor de investigación del CSIC en el Instituto de Neurociencias CSIC-UMH.

En la vejez, el cerebro vuelve a transformarse pero lo hace de manera distinta. Las neuronas ceden el protagonismo a las celúlas que las rodean y las mantienen: los astrocitos y oligodendrocitos, células gliales fundamentales para el soporte, la nutrición y el funcionamiento de las neuronas, y la microglía, células defensivas del cerebro, modifican profundamente su actividad y aumentan programas relacionados con el estrés celular, la inflamación y la respuesta inmunitaria.

Los investigadores analizaron más de 1,3 millones de células de 284 muestras de donantes desde bebés hasta los 97 años. Como los investigadores conocían la hora de la muerte de muchos de los donantes, pudieron reconstruir los ritmos diarios de actividad de los genes y observaron que el llamado reloj circadiano, el mecanismo interno que hace que nuestro organismo siga un ciclo de aproximadamente 24 horas y que depende de las neuronas, se pierde en gran medida después de los 60 años. A partir de esa edad, son las células inmunitarias del cerebro, especialmente las de la microglía, las que empiezan a mostrar una actividad más marcada y rítmica relacionada con procesos de estrés celular e inflamación...

No es que desaparezca el reloj circadiano, sino que son estos procesos los que marcan el 'tic tac'. En palabras de Kiran Girdhar, coautor principal del estudio, «el cerebro no deja simplemente de llevar la cuenta del tiempo: cambia qué es lo que está sincronizando con el tiempo«. El cerebro no envejece de manera uniforme como si fuera una línea recta, sino en tres grandes etapas

Regresaremos a conversar sobre las enfermedades de Alzhéimer y de “el mal de Párkinson”. Para Marta Nieto, líder del grupo de investigación Desarrollo de la Corteza Cerebral en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), «el trabajo cambia el foco desde el que contemplamos el envejecimiento cerebral». Para entender por qué las neuronas se vuelven vulnerables con la edad «quizás no debamos mirar únicamente a las propias neuronas, sino también a cómo envejecen las células que las alimentan, protegen y acompañan durante toda la vida», dice al SMC.

El atlas también identifica periodos durante los cuales el cerebro podría ser más susceptible a las enfermedades. Los genes asociados con la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la depresión, el autismo o el TDAH presentan su mayor actividad durante el desarrollo temprano, mucho antes de que aparezcan los síntomas, mientras que los genes asociados con la enfermedad de Alzheimer se expresan predominantemente en células gliales envejecidas, lo que señala la reprogramación inmunitaria en etapas avanzadas de la vida como un posible factor que contribuye a la neurodegeneración. «Este atlas proporciona una referencia esencial para comprender el envejecimiento cerebral saludable a nivel molecular», afirma Girdhar. «Esta referencia ayudará a los investigadores a determinar cuándo y dónde los procesos patológicos comienzan a desviarse de la biología normal».

En el centro de la colección de artículos del consorcio PsychAD se encuentra un estudio de referencia publicado en 'Nature' que ha generado un atlas de células individuales del córtex prefrontal dorsolateral humano a partir de más de 6,3 millones de núcleos celulares procedentes de 1.494 donantes humanos con alzhéimer, párkinson, enfermedad con cuerpos de Lewy (un trastorno neurodegenerativo relacionado con el párkinson que provoca deterioro cognitivo y alteraciones del movimiento), demencia vascular, esquizofrenia y trastorno bipolar, además de individuos neurotípicos.

El consorcio ha construido uno de los mayores mapas del cerebro humano para ver qué tienen en común enfermedades como el alzhéimer, el párkinson o la esquizofrenia y, al mismo tiempo, qué las hace diferentes.  El estudio identificó programas moleculares compartidos y específicos de cada enfermedad en distintos tipos de células neuronales, gliales, inmunitarias y vasculares, y definió trayectorias celulares asociadas con la progresión de las enfermedades y los síntomas neuropsiquiátricos.

«Al analizar millones de células de personas con distintos trastornos cerebrales, descubrimos que muchas enfermedades comparten vías moleculares comunes, aunque también presentan firmas celulares diferenciadas», explica Donghoon Lee, profesor adjunto de Psiquiatría y de Genética y Ciencias Genómicas en la Icahn. «Estos hallazgos proporcionan un marco para comprender por qué diferentes trastornos neurológicos y psiquiátricos convergen en procesos biológicos similares, al tiempo que mantienen características propias de cada enfermedad»..

Otros trabajos del consorcio han conectado las variantes genéticas heredadas con células y genes concretos, ayudando a explicar cómo el riesgo genético puede acabar afectando al funcionamiento del cerebro. En el caso del alzhéimer, los investigadores han encontrado que personas con un mismo diagnóstico pueden tener una biología cerebral bastante diferente. Mediante inteligencia artificial y análisis de millones de células han identificado distintos estados celulares y vías moleculares relacionados con el deterioro cognitivo, la depresión y la evolución de la enfermedad. Esto podría ayudar en el futuro a desarrollar tratamientos más personalizados, en lugar de asumir que todos los pacientes tienen exactamente el mismo proceso biológico.

Los datos y las herramientas desarrolladas por PsychAD se han puesto a disposición de otros investigadores para que puedan utilizarlos en nuevas investigaciones sobre envejecimiento, alzhéimer, enfermedades neurodegenerativas y trastornos psiquiátricos. «Al reunir grandes cohortes de pacientes, tecnologías avanzadas de células individuales, inteligencia artificial y genómica computacional, estamos creando una base científica que ayudará a impulsar la próxima generación de descubrimientos sobre los trastornos cerebrales», asegura Jaroslav Bendl, profesor de Psiquiatría y de Genética y Ciencias Genómicas en el Mount Sinai.

Maracaibo, el jueves 22 de octubre del año 2026