jueves, 26 de marzo de 2026

Recuerdos de un taller…


Durante un par de años en la década de los años 90 del pasado siglo XX, tuve la suerte de estar asistiendo a uno de los Talleres de Narrativa del CONAC que era dirigido por Eduardo Liendo. Aprendí muchas cosas que debe ser crucial en el oficio de escribir, el poder hacerlo desde el fondo de cada quien; lograrlo desnudando el alma, sin afanes de pedagogía, sin ideales políticos, sin proclamas reformistas, sin ser rebasado por lo sociológico o por los propios conflictos.

Esto en ocasiones puede ser difícil, y complejo, porque además de las vivencias de cada quien, existe lo que cada escritor haya ido incorporando a su intelecto como lector de muchos autores y el escritor es un testigo de su tiempo, y aunque bucee investigando en otras épocas, y Liendo citando a Federico Amiel, nos decía… Resulta que todos no somos más que “copia de copias reflejo de reflejos”.

Por ello, el escritor debe evitar el transformarse en exégeta de admirados literatos, pues un autor puede ser muchos autores a la vez, y cada cual debe buscar su estilo, que vendrá dado por el tono y el ritmo de las palabras. El uso polifónico del lenguaje como instrumento, es desde los tiempos de Don Alonso Quijano creado por Miguel de Cervantes, un hermoso proceso que se produce en la mente del escritor y que se plasma en palabras, mientras él trata de reinventar realidades sobre la vida misma.

Bien lo dijo Kundera al afirmar “ el novelista solo tiene que rendir cuentas a Cervantes” . Por otra parte, parafraseando a Oswaldo Trejo, es importante señalar que “lo menos que se le puede pedir a un escritor es que escriba bien”. Evidentemente hay que cuidar la ortografía, la sintaxis y la prosodia. El estilo de cada quien puede ser hiperbólico como el barroco, puede ser desmesurado, como los textos de Lezama Lima o de Sarduy,  puede ser de una erudición apabullante cual Palinuro de Fernando del Paso, o como a veces lo hacia Denzil Romero, pero en ocasiones, más importante que una copiosa erudición, quizás tan densa como la de Terra Nostra de Fuentes, puede resultar la economía de los medios de expresión, y en ella justamente residie el secreto de la difícil sencillez que nos legara Tolstoi, o la diáfana claridad de Borges quien sin circunloquios verbales siempre nos demostró que no es lo mismo ser simple que sencillo.

Un lenguaje críptico, con frecuencia entorpece la lectura, por ello, el lenguaje debe ser claro y preciso. Al escribir, cuan problemático puede en ocasiones ser lo obvio, y resulta impresionante ver como los lugares comunes pueden degradar considerablemente un texto literario, no obstante, pueden ser usados como muletillas por el autor o buscando exagerar situaciones. Los riesgos que se corren al escribir, son numerosos y como le escuchara comentar a Eduardo Liendo, puede citarse a Santa Teresa como ejemplo, por aquello que, “de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno” .

Nuevamente, me atrevo, y citaré unas frases sobre el oficio de escribir, puestas en boca de una joven, personaje de mi novela Escribir en la Habana. Para escribir yo no quisiera plagiar la realidad, esa está en la prensa... Yo no escribiré para relatar mis vivencias, una debe escribir para inventar la vida” . Fin de la cita.   Ednodio Quintero, ha descrito al novelista como un investigador que se asoma a los pasadizos del túnel de la novela, armado con la linterna del lenguaje, y José Napoleón Oropeza también ha señalado que:La grandeza de un creador está en su poder de sugerencia, en su inventiva y en ese don de convencer al lector de que aquello que está presenciando es pavorosamente real” . 

Por todas estas cosas, la novela es un género híbrido que permite, el mayor grado de aproximaciones; es una especie de arte de imprecisas fronteras, el cual curiosamente al poseer esa capacidad inquisitorial, y dada su sorprendente plasticidad, resulta ser muy vulnerable estando expuesto a los ataques de muchos aspirantes imbuidos de fanatismo religioso, de absolutismo político, y de positivismo científico.  Para Ednodio Quintero “La novela no es el lugar apropiado para la prédica, ni púlpito, ni Cátedra, ni tarima, es un espacio abierto, desolado tal vez, abismo a la intemperie, donde el escritor acompañado de su cómplice, puede desplazar los múltiples registros de su voz, donde le es permitido expresar su ansia por reconocer lo que aún le resta de humano, donde acepta, al fin, su parentesco con los dioses mortales, con el agua que corre y con el polvo estelar” .

Una cosa es muy cierta. Para escribir bien hay que leer bien, y puedo decirlo citando un párrafo de Escribir en la Habana, donde uno de sus personajes decía: “Leer siempre es difícil, es complejo, leer un libro es más complicado que leer un periódico... Un libro puede leerse dos o más veces, la literatura es para releerla... Lo que cada quien encuentre en los libros, depende más del lector que del autor, sobre todo del lector que sea capaz de releer”.  Una pregunta que la gente a menudo se hace, es: ¿Para quién se escribe? ¿A quién va dirigida la obra escrita? ¿Una novela se escribe pensando en quienes la van a leer?

Muchos escritores dicen escribir para ellos mismos y eso en países como el nuestro debería ser la regla, puesto que los sistemas de divulgación o de comercialización de la literatura no son muy eficientes. Publicar una obra literaria en Venezuela es toda una proeza donde hay que luchar contra roscas, compadrazgos, tercos editores, y debe uno transarse con libreros que parecieran ser usureros, donde ni ganándose un premio de literatura, el escritor sin palancas tiene oportunidades de publicar; en estos avatares, y lo digo con experiencia, el nuestro, sigue siendo el propio país de las reputaciones consagradas. Esto es cierto y lo demuestra el hecho de que todos los escritores venezolanos tienen que ejercer otro oficio para poder sobrevivir. En la tierra de Bello y de Baralt da tristeza, pero es la verdad, lo cual no debe ofender a nadie, ya que es un hecho consumado.

Escribir para uno mismo es frecuentemente un producto obligado de las circunstancias. Ya lo decía Guillermo Meneses en uno de sus ensayos El hecho de ser escritor, “...No significa que el escritor tenga que ser necesariamente un explicador, ni un maestro, como tampoco lo contrario, un hermético fabricante de fórmulas ininteligibles; cuando alguien escribe, necesariamente desea comunicar su experiencia, su razonar, su comprender . Fin de la cita. Debo decir también que Meneses opinaba que en ese intento, el escritor siempre se compromete. En Venezuela existen una serie de personajes que se han destacado por lo inquisitivo de su pluma, o luchadores contra las dictaduras quienes plasmaron en libros sus guerras, no obstante, pareciera que el compromiso de nuestros escritores con sus ideales no ha sido excepcional y nuestra literatura ha sido bastante pacata. Sobre esto la referencia obligada se puede remontar al escándalo del Inquieto Anacobero, de Garmendia, o de las noveletas de Argenis Rodríguez, sin comentar la onda de narrativa erótica, de Rubén Monasterios, aunque lamentablemente sea de cuestionable valor literario.

¿Por qué se escribe? ¿Para que? Si además es cierto que, para algunos escritores, quienes se toman el asunto en serio, como un verdadero oficio, y buscan el perfeccionamiento de sus textos, escribir es un trabajo arduo, pésimamente remunerado, y difícil de dar a conocer en sus resultados... ¿Cuál es la idea que se persigue con escribir literatura como un oficio? ¿Existe acaso una sola respuesta a la interrogante de, por qué se escribe?  Carlos Noguera ha dicho que Se escribe porque no se puede no escribir. Se escribe para sustituir al mundo que nos ha tocado en suerte, y se escribe por juego y por goce. Y se escribe a la par por una inmersión inevitable en la muerte y por un insaciado anhelo de totalidad .  

Laura Antillano dijo una vez :“Lo que no entiendo de la vida, paso a entenderlo cuando lo escribo”. Hay quien ha propuesto que una de las razones de la creación literaria es el deseo de trascender y yo creo que esta aseveración tiene visos de verdad. Ya una vez creo que relaté como fue el temor a una enfermedad que me acercaría la hora de la muerte lo que me provocó el sentimiento de temer que mis vivencias personales de una época, terminasen en el olvido, y fueron esas las razones que me llevaron a dedicarme a escribir como oficio.

Julio Cortázar en 1947 señalaba la diferencia entre “el hombre que existe para escribir y el hombre que escribe para existir”. Quisiera concluir esta charla con unas palabras de mi amigo, el escritor Eduardo Liendo, a quien debo el saber una buena parte de lo que les he comentado hoy : “Lo que más me fascina de la literatura es la posibilidad de ser otro, de ser yo y múltiple. Ser zorro y pez, nube y cometa, héroe y ratero, espuma y roca, eco y silencio... El escritor, por muy desamparado que se encuentre, por suicida que sea, es el amante preferido de la existencia. Por eso quizás su mayor desafío es vencer a la muerte con el filo de la palabra”.

En Maracaibo, el jueves 26 de marzo del año 2026

miércoles, 25 de marzo de 2026

El nódulo sinusal


Conversando sobre algunos pacientes cardiópatas, me he preguntado sobre por qué el corazón puede comenzar a fallar. ¿Acaso puede ser producto de la edad? ¿Cómo se puede mantener siempre con ese ritmo? Uno puede acelerarlo con una carrera, con las emociones, o con un susto… Hace muchos años aprendí sobre esa región del corazón en la aurícula derecha denominada, el nódulo de Ashoff Tawara. Inolvidable, quizás me sonaba a “taguara”, que es un sitio para beber cerveza, pero en febrero del 2022 me dije: voy a traer al Sr Tawara al blog(lapesteloca) y lo hice. 

El nódulo auriculoventricular, atrioventricular, también conocido como nódulo de Aschoff-Tawara, en latín Nodus atrioventricularis, debe su nombre al patólogo alemán Ludwig Aschoff y al patólogo japonés Sunao Tawara. Aqui en una foto... Localizado en la aurícula derecha del corazón, se halla en el área del trígono del Nodo atrioventricular o triángulo de Koch, el cual es un espacio entre el seno coronario, la válvula septal tricuspídea y el tendón de Todaro. Está a una distancia de 1 a 2 milímetros del endocardio atrial derecho y se comunica con el nódulo Sinusal a través de tres fibras internodales compuestas de músculo cardíaco especializado en la conducción de impulsos eléctricos cardíacos.

Para entender la función del nódulo de Aschoff-Tawara es importante conocer bien el otro nódulo llamado Sinusal o nódulo sinoauricular (NSA) donde se da inicio, o se forma, el impulso eléctrico cardíaco, siendo por ello, el marcapasos del corazón. El nódulo NSA es una zona de células especializadas en la cavidad derecha superior del corazón que controla el ritmo del corazón creando un ritmo constante de impulsos eléctricos.

Las fibras musculares de cada región cardiaca se caracterizan por poseer un ritmo diferente. Los miocardiocitos de este sector de la aurícula son autoexitables, o sea, son automáticos, lo que significa que no requieren la presencia de un estímulo externo para generar una respuesta contráctil. Esa capacidad de despolarizarse y contraerse rítmicamente sin inervación, se denomina ritmicidad miogénica y es la responsable del automatismo cardíaco… ¡Interesante! ¿Verdad? Pueden observar en el esquema donde en verde se ven todas las vías que recorre “la corriente”…

Sobre las propiedades eléctricas de estas fibras musculares se pueden distinguir dos tipos de fibras cardíacas: las Fibras automáticas o de respuesta lenta y las Fibras de trabajo o de respuesta rápida. Las primeras se caracterizan por ser capaces de generar y conducir el potencial eléctrico de acción y las segundas, en condiciones normales, no son automáticas y requieren de un estímulo para su excitación; sin embargo, en algunas ocasiones, pueden funcionar de forma automática aunque con un ritmo más lento que las primeras.

Entre las fibras ventriculares, las automáticas son las más lentas, mientras que en el grupo de las auriculares, ellas poseen el ritmo más elevado. En este grupo de fibras auriculares ya señalamos que se encuentra el nodo sinusal (NSA), y al presentar la ritmicidad más alta, su actividad es la que marca la frecuencia básica del corazón, denominándolas por ello las “células marcapaso”.

El sistema no solo depende los nódulos, también existe una vía de fibras para la distribución de la exitación eléctrica. Las fibras que componen este sistema desde el nodo sinusal, y el nodo aurículo-ventricular, forman el haz de His y las fibras de Purkinje. La despolarización iniciada en el nodo sinusal se expande por todas las fibras auriculares de arriba hacia abajo. Al alcanzar el nodo auriculo-ventricular (NAT), se produce un enlentecimiento (un retraso de 0,1 seg) de la propagación debido a la geometría de las fibras que forman este nodo caracterizado por un haz estrecho con pocas uniones gap donde la velocidad de conducción del impulso eléctrico es más baja y es por ello que se produce ese retraso. A continuación, el potencial se desplaza rápidamente por el resto del sistema de conducción, alcanzando casi al unísono todas las fibras ventriculares.

Como vamos paso a paso, nos toca hablar de las uniones gap, las cuales son el fundamento de las sinapsis eléctricas. Ellas se encuentran en el tejido cardíaco, en la musculatura lisa, en la retina y también en el cerebro, en conexiones que afectan a neuronas y a células gliales, y también entre astrocitos y las células de Purkinje del cerebelo. Las uniones gap son canales o poros en la membrana lipídica celular que permiten el paso bidireccional de iones y de pequeñas moléculas, como el ATP, el cAMP, el IP3, el glutamato u otras moléculas de tamaño menos a 1 kD como microRNA (miRNAs), de una célula a otra adyacente. 

Físicamente una unión gap corresponde a una pared de baja resistencia, por donde pasan iones, donde se pueden detectar corrientes eléctricas. La función fisiológica de las uniones gap es la de transmitir una información específica acorde con el estímulo dado. Existen uniones en hendidura que están formadas por proteínas-transmembrana las cuales se asocian para formar canales. Estas proteínas de membrana son denominadas conexinas, están asociadas a las membranas y forman los canales comunicantes (gap) uniendo dos células y permiten el paso de distintas moléculas e iones, como Potasio (K), Calcio (CA) o Sodio (Na), muy importantes para la función celular.

Quedamos entonces en que en el NSA se creará ese estímulo rítmico de autoexcitación, el cual provocará que el corazón se contraiga de 60 a 100 veces por minuto. De fallar el nódulo sinoauricular, esta función de marcapasos tendrá que recaer sobre el nódulo atrioventricular (NAT) o de Aschoff-Tawara, el cual enviaría el impulso eléctrico con una frecuencia más lenta de 40 a 60 estímulos por minuto, produciendo de esta forma un latido más débil.

La disfunción del nódulo sinusal es una anomalía en el marcapasos natural del corazón, y puede que el trastorno ocurra sin que haya síntomas, o que tan solo se sienta debilidad, cansancio o palpitaciones. El diagnóstico de la disfunción se basa en la electrocardiografía. La enfermedad del nódulo sinusal resultará en la incapacidad del marcapasos natural del corazón para crear una frecuencia cardíaca adecuada a las necesidades del cuerpo. Causa ritmos cardíacos irregulares (arritmias). Si los síntomas están relacionados con bradicardia (ritmo cardíaco bajo) puede necesitarse un marcapasos permanente. En la bradicardia, el corazón late menos de 60 veces por minuto. La bradicardia puede ser un problema grave si la frecuencia cardíaca es muy lenta y el corazón no puede bombear suficiente sangre rica en oxígeno al cuerpo.

Cuando esto ocurre, el paciente puede sentirse mareado, muy cansado o débil y con falta de aliento. Existe la ya mencionada enfermedad del nodo sinusal caracterizada por un tipo de arritmia cardiaca, la cual generalmente se acompaña de bradicardia (enlentecimiento de la frecuencia del corazón por debajo de 60 lpm) aunque en ocasiones alterna fases de bradicardia con otras de taquicardia (aumento de la frecuencia del corazón). Algunos pacientes, teniendo un ritmo sinusal normal, pueden presentar frecuencias más lentas de lo habitual (menor de 60 latidos por minuto) o más rápidas (>100 lpm). A estas circunstancias se les llama “BRADICARDIA SINUSAL” y “TAQUICARDIA SINUSAL” respectivamente. Un ritmo cardíaco rápido (taquicardia) puede ser tratado con medicamentos y algunas veces, se puede utilizar un procedimiento llamado ablación por radiofrecuencia para curar la taquicardia.

Hasta aquí sobre el corazón y su ritmo. Gracias por su paciencia y confiemos en que sin duda sus corazones seguirán latiendo y ojalá que sea siempre por amor…

Maracaibo, miércoles 25 de marzo del año 2026

martes, 24 de marzo de 2026

Rebobinar (2)

La historia es insoslayable, no se pueden ocultar realidades que ya han acontecido. Es casi como si decidimos que no vamos a hablar de las dos guerras mundiales porque “a mi Hitler no me da nota”, o “es una exageración lo que dicen” o sencillamente, porque es desagradable el tema, con “mucho muerto”… O sencillamente, me dirán… ¡No me da la gana!  Saben que el comunismo siempre ha fracasado con miles de muertos encima, pero ellos, persisten… ¿Por tradición será? No lo sé, pero no logran deslastrarse del pesado fardo que, en sus mentes, en la conciencia -¿sera?- o hasta “en el corazón”, les pesa tanto, lo sé, como el que hube de arrastrar yo, durante muchos años de mi vida. Aquel mal recuerdo, y les aseguro, que no resultó fácil atreverme a corregirlo, y esto es necesario, si quieres, para poder sanar

A finales del año 2020, relataría en este blog la historia de mi relación con la mítica figura de Ernesto Guevera Lynch. He confesado como durante muchísimos años, debo aceptar que fui simplemente manipulado y viví quizás pretendiendo ignorar verdades que eran insoslayables. Hay quienes prefieren seguir fingiendo e ignorar verdades-verdaderas (¡aquí sí que vale la redundancia!). Conozco a muchas personas, algunos hasta son, -o dicen ser-, mis amigos, de esos que de veras quiero no “con” sino “por sus defectos”-, quienes poseen y hasta disfrutan sosteniendo la muy consensuada alienación de hacerse los locos sobre cosas que son obvias e irrefutables.  Ellos sí que saben, cual es, y como es, la cosa…   -p  e  r  o …

El Che jamás cuestionó los crímenes de Stalin y de Mao, ni las concepciones totalitarias del Marxismo-Leninismo, definitivamente las suyas eran incompatibles con ideas de libertad y de democracia. Él vivió defendiendo hasta su muerte sus ideas de corte estalinista y su fanatismo lo hizo implacable enemigo de la libertad individual. El escritor francés Regis Debray, autor de “Revolución en la revolución”, escribió sobre el Che tras entrevistarlo: “Él era adepto del totalitarismo hasta el último pelo del cuerpo”.

Voy sencillamente a traer nuevamente su: "Mensaje a la Tricontinental", del 16 de abril de 1967, cuando Guevara Lynch escribió: "El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.” …“El camino pacífico está eliminado y la violencia es inevitable. Para lograr regímenes socialistas habrán de correr ríos de sangre y debe continuarse la ruta de la liberación, aunque sea a costa de millones de víctimas atómicas".

Antonio Guedes, un hombre que vivió en primera persona los comienzos de la revolución y que llegó a conocer personalmente al “Che”, ha relatado su experiencia y la de muchos cubanos en los años 60; Guevara era un marxista-leninista cuyo único propósito era imponer un régimen al estilo chino o moscovita. Guedes diría: “Querer mitificarlo es fruto de la ignorancia”. “El 'Che' no fue Gandhi; nadie puede olvidarse de que Ernesto Guevara fue el responsable de la mayoría de los fusilamientos de la cárcel de La Cabaña. El 'Che' no fue nada parecido a un pacifista. El 'Che' no quería los derechos humanos. El 'Che' dijo que el hombre debía convertirse en una maquinaria de matar al enemigo. El 'Che' era un terrorista, violento y tenía todas esas cosas que hoy alarman a la sociedad mundial y sin embargo, en su caso, hay todavía quienes lo ensalzan".

Entre los actos censurables que se le atribuyen a Guevara Lynch se encuentran las ejecuciones de cientos de opositores entre militares y torturadores de Batista, cuando comandó la Fortaleza de La Cabaña, así como de campesinos en las regiones controladas o visitadas por sus fuerzas guerrilleras. Paco Ignacio Taibo II en su libro “Ernesto Guevara, también conocido como el Che” afirma que Guevara estaba a favor de los juicios sumarios pero que resultan irreales las versiones que lo ponen como el responsable de la mayoría de los fusilamientos que se produjeron en La Habana. Según cifras de “El Libro Negro del Comunismo” Ernesto Guevara aparece como “Fanático defensor de la filosofía comunista, ha sido responsable por la muerte de cerca de 100 millones de personas”.

En esta re-bobinada no quiero venir ahora a despotricar sobre el Che Guevara. ¡No faltaba más!… Regreso hoy, rebobinando, a un artículo publicado en este blog (lapesteloca) hace tan solo un par de años, uno que originalmente había titulado como “Mea máxima culpa”… Aquel artículo, finalmente lo publique como Mea culpa”, en junio del 2024 y supongo que lo hice para tratar de acercarle y ofrecerle mayor claridad a uno de mis queridos hijos,-o para descargar mi conciencia- o sobre lo que creo es la “verdad verdadera”, redundancia muy maracucha, pero que hoy, es justamente de lo que venimos hablando en esta re-bobinadiadera….

Mostraba en 2024 la fotografía de uno de mis 7 hijos, quien aparece -joven aun y para la época con vistosa cabellera- (la calvicie como herencia paterna a través de dos abuelos muy calvos, -como todo este asunto de este re-bobineo-, se hace genéticamente inevitable). El chamo en la foto, estaba cocinando -pues es chef- mientras la imagen del Che parecía mirarle de reojo desde un afiche que él mismo había colocado como para tenerlo siempre presente… Con seguridad, el mentado afiche, se lo había regalado yo mismo, unos cuantos años antes de la fotografía tomada en Euskadi, el País Vasco, en los albores de este siglo XXI.

En mi casa no se hablaba de “política”, pero a través de mi jesuítica educación aprendí mucho y conocí del mundo y de mi país; en el Colegio tuvimos un Rector, hermano de un perseguido político asesinado durante “la dictadura militar” y a través de “escuelas para obreros”, de incursiones en barriadas, ocasionalmente en el mundo rural, y luego estudiando Medicina, conoceríamos a fondo un país que llamábamos “La patria”- por la que sabíamos, tendríamos que luchar mucho, para que hubiese verdadera justicia social.

Tengo un amigo y colega que fue mi discípulo y vive cerca, pero en una isla y solo nos conectamos por internet; él, es correntino lo que significa más que simplemente ser argentino. Él, no creo que tenga que ver con los jesuitas quienes en la vecindad de aquellas tierras evangelizaron y enseñaron a 150.000 guaraníes, y entiendo que ser correntino implica poseer la cultura del chamamé, de el mate, y cierta forma de expresarse con chispa criolla, pero por sobre todas las cosas saber que en Corrientes siempre te ayudarán a afrontar la vida con coraje y un fuerte sapukái. No hace mucho tiempo que amistosamente, conociendo mis desvelos y “epifanías” Ricardo, me recordó como hace ya muchos años, le había regalado un cuadro donde pinté al óleo las figuras de 3 luchadoras, Jesucristo, don Quijote, y la de, el Ché…

Puedo releerme mitificando la figura de, el Ché en mi novela (especie de Opera prima) “La Entropía Tropical” donde andaba buscándole paralelismos con Gardel. En el 83 cuando comprendí en La Habana que la revolución no era la epopeya frustrada que relató Jesús Díaz en “Las raíces de la tierra” todavía tardé unos años, cuestionándome y criticaría crudamente nuestra decadente y partidocrática democracia en mi novela “La Peste Loca”, así como desnudé la “revolución cubana” en “Escribir en La Habana”. 

Finalizo esta especie de perorata expiatoria ya demasiado larga, donde no he hecho otra cosa más que referirme a verdades, para mí absolutamente claras, prístinas diría yo, sobre singulares aspectos que, no sé si será por vergüenza, o hasta por miedo, siento que tienden a ser soslayados, o a mantenerse “entaparados”, o cubiertos por alfombras lo cual me sugiere la existencia de una “amnesia” que quiere solicitar olvido en vez de justicia, para hechos ya acaecidos. Siento que el día cuando se hará justicia, sin contemplaciones, y con el “más vale tarde que nunca” como corolario, el día habrá de llegar y confiemos en que debe estar muy cerca ya.

Escrito en Maracaibo para lapesteloca el martes 24 de marzo del año 2026

lunes, 23 de marzo de 2026

Rebobinar (1)


Podría comenzar informando a cualquier interesado, que el asunto que hoy vamos a tratar, se trata de mi epifanía, y ¡ojo!, ella no fue espectacular, ni tan fulminante como la caída de Pablo en el camino de Damasco; ella estuvo precedida por el curso tórpido de varios años viendo todo cuanto sucedía en el mundo. Desde 1983 cuando quedé convencido -in vivo e in situ- del engaño que representaba “la revolución cubana”, y sería 20 años más tarde al comprender que “mi patria” estaba siendo paulatinamente traicionada y ver a las “gloriosas Fuerzas Armadas” rendidas servilmente ante un proyecto comunista extranjero, que decidiría lo que había que hacer…

Todo aquello constituyó una temporada difícil de sobrellevar y no obstante, seguí asistiendo durante años a eventos en Cuba, dando charlas sobre ultraestructura e inmunohistoquímica, pretendiendo ayudar a una población que veía pobre y desasistida, hasta el instante mismo cuando, como una gota sangrienta que desborda el vaso, en el año 2003, ante la realidad de ver como nuestro país era usurpado por un gobierno extranjero, decidiría “cortar por lo sano” y concretaría la decisión firme de no regresar a la isla de Marti, hasta tanto no hubiésemos logrado escapar de aquella mentirosa consigna, de vivir aspirando flotar en un supuesto “mar de la felicidad”… He cumplido mi promesa. 

Hoy, me encuentro “rebobinando”, y escribo sobre estas realidades quizás para ratificar la verdad de lo acontecido, -cuando ya han transcurrido 53 años- para insistir en que ésta, no es una sencilla opinión, pues me apoyo en años de ver realidades históricamente comprobadas y en la percepción con más de 80 años de vida, viendo lo que sucede en el mundo y padeciendo lo que nos ha sucedido como país.

Llevamos más de un cuarto de este siglo XXI, sobreviviendo en un país regido por un proyecto totalitario impuesto con muecas de falso populismo, sin respetar derechos humanos bajo la égida de un régimen criminal de terror, impuesto desde Cuba, que nos ha llevado a quienes no hemos escapado del país, a tener que sobrevivir presenciando su paulatina destrucción.

Pero hoy debo regresar a algo que en ocasiones he repetido: “hay seres que parecen no pensar con el cerebro sino con alguna otra víscera”, seguramente hueca... Así sabemos, de turcos que niegan el genocidio armenio -quizás al hacerlo se sentirán más “patriotas”-. Es innegable la expansión de los musulmanes en el mundo exportando y sembrando paulatinamente la ideología chiita donde la mujer pasa a ser menos que un objeto. Presenciamos la sharía aceptada por la mayoría de los musulmanes como código religioso para regir todos los aspectos de sus vidas.

 

Aun cuando es distinto, conozco a quienes parecieran adorar a Putin, y aunque no pueden negar totalmente el “holodomor” de hambre provocado por Stalin en Ucrania, se resisten a aceptar la existencia de ese pais, sin la tutela y el control de “La Madre Rusia”… Tal vez dicen que “madre solo hay una”.


Hay más, y casi peor; he visto a quienes en su obcecación sintieron una gran felicidad el 11 de septiembre (me pareció cruel: ¿verdad?). Y más aún, conozco a otros, que todavía pregonan que el socialismo del Siglo XXI fue “una conquista del pueblo”, y hasta todavía corean “el pueblo unido jamás será vencido”. Todavía dicen “amar a Chavez” el difunto comandante golpista a quien desde su exilio germánico Lara Faría ubica cantando “en el infierno”. Ahora se canta… ¿I dónde están y dónde están? Pero no parecen haber cambiado todavía los tiempos, aunque Maduro siga preso “en una cárcel federal” ¿Cómo explicar estos fenómenos?


 

Hoy día, si regresamos a los seguidores del profeta Mahoma, y a propósito de esta guerra que eufemísticamente aspira destruir al Irán de los persas bajo la égida chiita mahometana en un dos por tres (Trump’s idea) vemos como en los países árabes de ensueño gobernados por los sunitas, los chiitas en general son pobres y se sientes discriminados por sus correligionarios árabes. Entretanto el conflicto prosigue irresponsablemente y continúa presagiándose una catástrofe universal.

 

Entretanto, según se conoce de la escatología islámica, El Mahdi  vendrá a la Tierra para dirigirla durante algunos años antes del fin del mundo, y el planeta habrá de ser  liberado del mal y será restaurada la verdadera religión. Van más allá los chismes ya que se dice que, será un descendiente de Mahoma quien aparecerá poco antes que el profeta Īsā (Jesús) y liderará a los musulmanes a gobernar el mundo. Esto que he escrito, no es “palabra de Dios”, todo se puede hallar hasta en la Wikipedia de la muy trajinada internet.

 

Espero sepan excusar esta “rebobineadera” de tinte algo fatalista, pero son las noticias que van más allá de las de nuestro políticamente maltratado país, que tan solo ha logrado salir adelante gracias a un grupo de valientes y aguerridos deportistas quienes nos han premiado al ser declarados campeones mundiales en nuestro deporte nacional, el béisbol.

 

Así que aquí, todos deberíamos poder volver a escuchar la imagen de nuestro querido periodista, Oscar Yánez diciendo: “Así son las cosas”.

 

Para lapesteloca en Maracaibo, el lunes 23 de marzo del año 2026

domingo, 22 de marzo de 2026

Una entomóloga famosa

                                                         Para Ángel Luis Viloria por su recién descrita mariposa

                                                                                                                                                       Fernanmorana insignis


María Sibylla Merian era hija de Matthäus Merian el Viejograbador en talla dulce y editor que se hizo relativamente famoso gracias a las ediciones de Teatro Europeo y de  Topografías (Topographien). Matthäus Merian murió cuando Maria Sibylla tenía tres años. Su madre, Johanna Sibylla Heim, era la segunda esposa de Matthäus Merian, y más tarde, su padrastro, Jacob Marrel, famoso por sus cuadros de flores, le enseñó a pintar, a dibujar y grabar.

 

A los trece años ya pintaba sus primeras imágenes de insectos y de plantas a partir de modelos que capturaba ella misma. En mi juventud me dediqué a buscar insectos. Empecé con los gusanos de seda de mi ciudad natal de Fráncfort. Después me di cuenta de que, a partir de otras orugas, se desarrollaban muchas de las bellas mariposas diurnas, como lo hacen los gusanos de seda. Esto me llevó a recoger todas las orugas que podía encontrar para observar su transformación.


Maria Sibylla contribuyó originalmente a la entomología con el descubrimiento de nueve especies de mariposas y de dos de escarabajos, además de seis plantas, las cuales fueron bautizadas con su nombre. Merian fue pionera no solo por su capacidad para dibujar y pintar en detalle la evolución de los insectos, sino también por su decisión de emanciparse. Su amor por el arte y la naturaleza se puede resumir en una de sus frases: “El arte y la naturaleza siempre estarán luchando hasta que finalmente se conquisten uno al otro para que la victoria sea el mismo trazo y línea”. 

A los 18 años, en 1665, María Sibylla se casó con un pintor especializado en arquitectura, Johann Andreas Graff. Dos años más tarde tuvo su primera hija, Johanna Helena, y la familia se mudó a Núremberg. Fueron hijas suyas las también conocidas pintoras de láminas botánicas Johanna Helena Herolt y Dorothea Maria Graff. Maria Sibylla fue ignorada durante mucho tiempo, pero hoy es considerada como una de las más importantes iniciadoras de la entomología moderna, gracias a sus detalladas observaciones y descripciones, con ilustraciones propias, de la metamorfosis de las mariposas.

 

La creencia de la época aseguraba que los insectos eran el resultado de la “generación espontánea en el lodo en putrefacción”. Esta opinión se remontaba a Aristóteles y había llevado a la Iglesia a designar a estos animales como “bestias del Diablo”. A pesar de esta creencia, María se preguntaba cómo podían surgir las más bellas mariposas de las orugas. Estudió la metamorfosis, los detalles de la crisálida y las plantas de las que se alimentan las orugas. Ilustró así todos los estadios del desarrollo en su libreta de bocetos.

 

Una libreta de bocetos es la trama de su primer libro, publicado cuando tenía 28 años, en 1675, con el nombre de Nuevo libro de flores. En esta obra solo se incluyen imágenes de flores, reproducidas de forma muy ingeniosa y detallada. Los dos últimos volúmenes del libro salieron a luz en 1677. En 1678 nació su segunda hija, Dorothea Maria, y un año más tarde publicó su libro La oruga, maravillosa transformación y extraña alimentación floral que es su segunda gran obra. En este libro presenta los distintos estadios de desarrollo de las diversas especies de mariposas sobre las plantas de las que se alimentan.


En 1685 Maria Merian se separó de su marido y se mudó al castillo de Waltha (Holanda) durante cinco años con su cuñado, sus dos hijas y su madre para vivir en una secta pietista labadista. El castillo pertenecía a Cornelis van Sommelsdijk, gobernador de Surinam, lo que le permitió estudiar desde Holanda la fauna y flora tropical sudamericana gracias a los ejemplares que recibía desde allí. Luego se instaló en Ámsterdam. Allí se puso en contacto con otros naturalistas y con varios propietarios particulares de orangeries y pajareras. Divorciada ya en 1685, se marchó con sus hijas a vivir en una comuna pietista en Ámsterdam.

 

En 1699, a los 52 años, Maria-Sibylla emprendió un viaje a Surinam, la antigua Guayana Holandesa, un país tropical semidesconocido y ella iba con la intensión de recolectar y cultivar especímenes de flora y fauna exóticas. Aunque amigos y conocidos de María le desaconsejaron hacer ese viaje a Surinam, ella no abandonó su proyecto. Para su viaje, María obtuvo una beca de la ciudad de Ámsterdam. Desde Paramaribo, la capital del país, las dos mujeres hicieron numerosas excursiones al interior de Surinam. María describió todo lo que fue descubriendo sobre la metamorfosis de los insectos tropicales de Surinam y realizó un gran número de dibujos y acuarelas. ​En 1701 se contagió de malaria y debió interrumpir su estancia y volver a Ámsterdam. Dos años después regresó a Europa y reunió los resultados de su investigación en su obra maestra: Metamorphosis insectorum Surinamensium, publicada en 1705.


Maria-Sibylla, en el prólogo del libro Metamorfosis de los insectos en Surinam escribiría:  Para la realización de este trabajo no fui codiciosa, pero me consideré satisfecha en cuanto recuperé lo que había desembolsado. No he reparado en gastos para la ejecución de esta obra. Hice grabar las placas por un maestro famoso y aporté el mejor papel para satisfacer no solo a los aficionados al arte, sino también a los aficionados a los insectos, y siento mucha alegría cuando oigo decir que alcancé mi meta y que doy felicidad al mismo tiempo.

 

La obra original es un grabado sobre cobre con el estilo rococó. En él no se representan las distintas etapas de la metamorfosis como una sucesión de figuras apartadas de su entorno, sino que las representa junto a plantas con las que los insectos están relacionados. Estas plantas están representadas en su etapa de florecimiento. Su libro era para la época bastante caro y había pocos compradores, por lo que Maria Sibylla Merian no podía vivir solo gracias a su pintura. Nunca pudo publicar un libro sobre la fauna de Surinam por la falta de interés de los posibles compradores. Se dedicó a dar cursos de dibujo y a la venta de utensilios de pintura y preparaciones a base de plantas y animales de todo tipo de especies. Así mismo, trabajó asiduamente para la colección de álbumes de láminas de naturaleza encargados por Agnes Block.

 

En su época era realmente raro que alguien se interesara por los insectos. La metamorfosis de los animales era casi desconocida. El hecho que ella publicara La oruga, maravillosa transformación y extraña alimentación floral en alemán, la hizo popular en la alta sociedad. Por esa misma razón, era rehuida por los científicos de su tiempo, ya que la lengua oficial para la ciencia era el latín. Paralelamente a la metamorfosis, Maria Sibylla Merian describió también muchos otros detalles de la evolución y vida de los insectos. Mostró, por ejemplo, que cada oruga depende de un pequeño número de plantas para su alimentación y que, por lo tanto, los huevos eran puestos cerca de esas plantas. Este trabajo hizo de ella una de las primeras naturalistas que observaba realmente los insectos, lo que le permitió descubrir muchos aspectos sobre su desarrollo.

 

Merian, que contaba con una gran reputación de naturalista y artista, murió a los 69 años en Ámsterdam. Hacía dos años que debía desplazarse en silla de ruedas tras haber sufrido un ataque de apoplejía. Tras su muerte, en 1717, su nombre cayó en el olvido hasta que fue redescubierta como figura científica en el siglo XX.


Maracaibo, domingo 22 de marzo del año 2026

 

 

 

sábado, 21 de marzo de 2026

Del mamón al cotoperi…


Comúnmente llamado en Venezuela Cotoperi es una fruta autóctona poco conocida. Cuando niño, uno iba comer mamones y ocasionalmente se encontraba con algún árbol de Cotoperi, y disfrutábamos de esta deliciosa fruta de sabor dulce, muy parecido al mamón. De aquí el interés de hablar hoy en este blog (lapesteloca) de esta fruta que hasta hace unos días, yo equivocadamente, la creía pariente del mamón.

 

Comenzaré por explicar que los arboles de Cotoperi, son muy diferentes a los de Mamón. De crecimiento lento, pueden medir de 6 a 18 metros de altura y son lentos para dar fruto, pero además son muy frondosos ofreciendo muy buena sombra, y ellos proporcionan buen alimento para las aves. El mamón o limoncillo, es del género Talisia que tiene 52 especies de plantas de flores que pertenecen todas a la familia a la familia Sapindaceae. El mamón es también conocido como mamoncillo, guapoócoquito de San Juan, guaya (o huaya) o  quenepa (entre otros), y es un árbol frutal naturalizado en la zona intertropical de América. Su nombre es Melicoccus bijugatus, y como todos sabemos, es muy apreciado por sus frutos comestibles.


 

Aunque me tachen de grotesco, hay un par de refranes maracuchos que usan mencionar al mamón.“¡Al mamón de Nana!” y “Dais más vueltas que mamón en boca e vieja” y las explicaciones de sus significados, que permanezcan en la imaginación de cada lector.


 Quedamos entonces que, el cotoperi es originario de Venezuela y es delicioso. Llama la atención este fruto porque aquí mismo en Venezuela no lo conoce mucha gente y es muy parecido al mamón, pero su concha es amarilla, es más dulce y habitualmente más grande. Algo que conocí ahora del cotoperi o cotoperiz, es que, como mínimo para que de su fruto hay que esperar 15 años. Cuando supe esto me dije, para quien no lo conozca, tiene que probarlo ya que luego tendrá que esperar mucho para volverlo a degustar…

 

Cotopri o cotoperiz, se le conoce al fruto Talisia olviformis y el árbol se cultiva cerca de casas, en parques, plazas y potreros como un excelente árbol de sombra. No es exigente a determinados suelos y climas. El cotoperiz, por crecer naturalmente, presenta un gran potencial en diferentes sistemas, tanto naturales como de producción agropecuaria, agroforestal, hortícola y de ornato; así como en las zonas semiáridas con limitaciones de riego, por la poca disponibilidad de agua, que en muchos casos está restringida solo para el consumo humano.


Hablamos de las Sapindáceas (Sapindaceae) y las mostramos como una familia de plantas  perteneciente al orden Sapindales. Árbolesarbustoslianashierbas y frecuentemente  bejucos de hojas esparcidas, a menudo con células secretoras. Hay alrededor de 140 a 150 géneros con 1400 a 2000 especies nativas de países cálidos.

 

Son árbolesarbustoslianas y hierbas, frecuentemente bejucos, con hojas esparcidas, y a menudo con células secretoras. Hay alrededor de 140-150 géneros con 1400-2000 especies nativas de países cálidos. Entre otros géneros, pertenecen a ella los arces, los castaños de Indias, el litchi y el castañito chino florido. Sus flores son hermafroditas, o unisexuadas por aborto, zigomorfas, en general pentámeras, usualmente con un disco anular excéntrico entre la corola y el androceo, con 8-10 estambresgineceo de 2- 3 carpelos concrescentes, con un único óvulo cada uno. Fruto variable, capsular, seco e indehiscenteesquizocárpico, en baya  drupa.


Debemos ahora mencionar a otro fruto de la familia Sapindaceae:  eRambután (Nephelium lappaceum, del malayo rambut, "cabello"). Este es un árbol tropical de medio tamaño, nativo del sudeste asiático y su fruto, está estrechamente relacionado con otros frutos comestibles tropicales como el mamoncillo o mamón del cual veníamos hablando. En Guatemala, en El SalvadorHondurasCostaRicaNicaraguaPanamáBrasilArgentinaPerú y en la Guayana Francesa se le conoce como mamón chino o lichas, mientras que en Colombia, México y en el Ecuador se lo conoce como achotillo o Rambután.

 

Originario del sudeste asiático tropical, probablemente del archipiélago malayo, el rambután se cultiva en varios países de la región. Se ha extendido desde allí a partes de  Asia, África , Oceanía y América Central.  Alrededor de los siglos XIII al XV, los comerciantes árabes, que desempeñaron un importante papel en el comercio del océano Índico, introdujeron el rambután en Zanzibar y  Pemba, en el este de África.


Hay plantaciones limitadas de rambután en algunas partes de la India y en el siglo XIX, los holandeses introdujeron el rambután desde sus colonias de las Indias Orientales Neerlandesas del sudeste asiático hasta Surinam en Sudamérica. Posteriormente, se extendió a la franja tropical americana, plantándose en las tierras bajas costeras de Colombia, Ecuador, Honduras, Costa Rica, Trinidad y Cuba. En 1912, el rambután fue introducido en Filipinas desde Indonesia. Hubo un intento de introducir el rambután en el sudeste de Estados Unidos con semillas importadas de Java en 1906, pero la especie no fructificó, al contrario que en Puerto Rico.


El rambután es un árbol perenne que alcanza de 12 a 20 metros de altura. Las hojas

 son alternas y pinnadas, de 10-30 cm de longitud, con 3-11 divisiones, cada una de 5-15 cm de longitud y 3-10 cm de ancho, con márgenes enteros. Las flores son pequeñas, 2-2,5 mm, no tienen pétalos y nacen de una panícula terminal de 15-30 cm de longitud. El árbol puede ser: macho, con flores estaminíferos solamente y por lo tanto, sin fruta; hembra, que se produce fruta; o ambos (hermafrodito).

 

El fruto es una drupa oval de 3-6 cm de longitud y 3-4 de ancho, ellos nacen en racimos de 10-20 juntos. La piel es rojiza (raramente amarilla o naranja) y está cubierta por espinas suaves. La fruta tiene una pulpa blanca y jugosa, que puede ser ácida o muy dulce y melosa. La única semilla de color marrón tiene 2-3 cm de longitud y es venenosa, por lo que no debe ser consumida con la pulpa del fruto. De ser así, tiene que ser expulsada del cuerpo. Asi terminamos por hoy este repaso botánico. Gracias por leer lapesteloca.

 

Maracaibo, sábado 21 de marzo del año 2026