Resulta que los museos no solo son valiosos por lo
que exponen, también lo son por lo que esconden, o almacenan, en ocasiones sin
saberlo, pero existen auténticos tesoros que, una vez que salen a la luz,
pueden llegar a cambiar lo que se creía sobre algunos capítulos de la historia
natural.
En 2022 identificaron “una sexta gran extinción masiva”, que impulsó
el reinado de los dinosaurios, pero… ¿Cómo? ¿Sera posible
que un lagarto descubierto en un armario adelante el origen de estos animales
35 millones de años? Pue así resultaría ser. El llamado 'pequeño carnicero' por sus dientes afilados, pasó desapercibido
70 años en los almacenes del Museo de Historia Natural de Londres.
Este el
el ejemplo de un lagarto ha sido bautizado como 'Cryptovaranoides microlanius'. La primera parte de su
nombre significa 'lagarto oculto', por haber permanecido en un cajón y también
por el hecho de que vivía en grietas en la piedra caliza en pequeñas islas que
entonces existían alrededor de Bristol. El dibujo, corresponde a la Impresión
artística del lagarto Cryptovaranoides por Lavinia
Gandolfi(Ver). En realidad, este es
un género extinto de reptil del Conglomerado Magnesiano del Triásico
Tardío de Inglaterra, el cual contiene una sola especie ,el Cryptovaranoides
microlanius.
La segunda parte de su nombre es 'pequeño carnicero', por sus mandíbulas repletas de dientes afilados para cortar, se puede apreciar en el dibujo de sus mandíbulas (Ver). Piensan que probablemente se alimentaba de artrópodos y pequeños vertebrados y este pequeño “carnicero” está emparentado con lagartos vivos como los monitores o los monstruos de gila, pero cuando fue descubierto en los años 50 nadie supo reconocer su valor, ya que entonces no existía la tecnología necesaria para exponer sus características contemporáneas. El fósil de este pequeño lagarto, fue almacenado en una colección de museo, incluidos especímenes de una cantera cerca de Tortworth en Gloucestershire, al suroeste de Inglaterra.
David Whiteside, de
la Escuela de Ciencias de la Tierra de Bristol, vio el espécimen por primera
vez en un armario lleno de fósiles de los almacenes del museo, donde es un científico
asociado. El lagarto estaba catalogado como un reptil fósil bastante común, un
pariente cercano del Tuatara de Nueva Zelanda, que es el único sobreviviente
del grupo Rhynchocephalia, que se separó de los lagartos escamosos hace
más de 240 millones de años. Los científicos escanearon con rayos X el fósil,
lo reconstruyeron en tres dimensiones y se dieron cuenta de que, en realidad,
estaba más relacionado con los lagartos modernos que con el grupo Tuatara.
Según explica el
equipo en la revista 'Science Advances', Cryptovaranoides es claramente un
escamoso por diferentes características físicas, como las vértebras del cuello,
la forma en que los dientes están colocados en las mandíbulas, la arquitectura
del cráneo, etc. Solo hay una característica primitiva importante que no se
encuentra en los escamosos modernos, una abertura en un lado del extremo del
hueso del brazo superior, el húmero, por donde pasan una arteria y un nervio.
Además, el fósil
tiene algunos otros caracteres aparentemente primitivos, como unas
pocas filas de dientes en los huesos del techo de la boca, pero los
expertos han observado lo mismo en el lagarto
de cristal europeo moderno y existen muchas serpientes -como las boas y las
pitones- que tienen múltiples filas de dientes grandes en la misma zona…
«En términos de
importancia, nuestro fósil cambia el origen y la diversificación de los
escamosos desde el Jurásico medio hasta el Triásico tardío», dice Mike Benton,
coautor del estudio. «Esta fue una época de gran reestructuración
de los ecosistemas terrestres, con el origen de nuevos grupos de plantas,
especialmente coníferas, así como nuevos tipos de insectos, y algunos de los
primeros grupos modernos como tortugas, cocodrilos, dinosaurios, y mamíferos«,
explica.
«Agregar
los escamosos modernos más antiguos completa el cuadro. Parece que estas nuevas
plantas y animales entraron en escena como parte de una importante
reconstrucción de la vida en la Tierra después de la extinción
masiva del final del Pérmico hace 252 millones de años, y
especialmente el Evento Pluvial Carniense,
hace 232 millones de años, cuando los climas fluctuaron entre húmedo y cálido y
causó gran perturbación a la vida».
El episodio pluvial del
Carniense (EPC), también conocido como evento pluvial
del Carniense, fue un intervalo de cambio climático global de hace unos
234-232 millones de años[
que coincidió con cambios importantes en la biota terrestre y
marina. La parte final del Carniense,
es una subdivisión del período Triásico Superior,
el cual duró aproximadamente entre 1 y 2 millones de años. El EPC. Durante este
el EPC aparecieron algunos de los primeros dinosaurios (incluyendo
los ancestros de las aves), lepidosaurios (ancestros
de los lagartos y serpientes modernos)
y formas de mammaliaformes (ancestros de los mamíferos).
Los
dinosaurios no siempre fueron tan frecuentes en los ecosistemas del Mesozoico
como lo fueron durante el Jurásico y el Cretácico. A lo largo del Triásico Tardío ,
este grupo desempeñó un papel más discreto en los paisajes terrestres, y su
radiación inicial abarcó algunos eventos clave. La mayoría de los primeros
dinosaurios eran animales pequeños, de no más de 1,5 veces el tamaño
faunístico del Carniense ,
con unas 10 especies reconocidas hasta ahora; sus fósiles nunca
representan más del 5 % de los registros de tetrápodos
terrestres de las unidades estratigráficas en las
que aparecen. Aunque esta hipótesis necesita ser examinada con mayor
profundidad, estudios recientes han demostrado que esta diversificación inicial
de los dinosaurios fue casi sincrónica con el Episodio
Pluvial del Carniense, lo que sugiere que ambos eventos podrían estar
relacionados de alguna manera.
Maracaibo, jueves 21 de mayo, del año
2026