miércoles, 9 de septiembre de 2026

Patología Ultraestructural en el IA

 

Me tocó la suerte de encargarme de la Sección de Microscopía Electrónica del Instituto Anatomopatologico (IAP) de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela(UCV) hace ya muchos años y el desarrollo de la investigación sobre la patología ultraestructural en aquel Instituto constituyó una verdadera aventura dentro de los estudios de Anatomía Patológica en el país nacional. 

 

Las actividades a las que me referiré brevemente se iniciarían en agosto del año 1976. Inicialmente, durante la dirección del Dr. Pedro Grases, y a continuación en la del Dr José Ángel Suárez, sucedería que el proyecto del CONICIT reconocido para para utilizar un equipo donado (ME) para hacer investigación sobre el virus de la EEV, se amplió en sus objetivos y así, en las diversas Secciones de aquel Instituto, se presentaron proyectos de investigación en ultraestructura que dieron respaldo a la disposición del microscopio electrónico Hitachi-H-500 y de un par de ultramicrotomos del CONICIT para propulsar el desarrollo de la Sección de ME.

 

Uno de los principales aspectos del trabajo se centró en la utilización del ME para examinar la patología ultraestructural de los tumores e igualmente de algunas enfermedades virales (EEV, Virus del Papiloma Humano, y de otros virus y que a partir del año 1984 durante la pandemia del SIDA fue necesario describir), así como también el estudio de parasitosis (tricomoniasis y toxoplasmosis), y de las micosis (Candida Sp) y otras como la Histoplasmosis dentro de los numerosos gérmenes oportunistas en el SIDA.

 

Mi trabajo de la Sección ME desde al año 1976, al inicio como Adjunto a la Dirección del IAP-UCV durante los años 1982 y 1983 y al ascender a Profesor Titular en el mes de abril de ese año 83, desde el año siguiente, me tocó trabajar también como Director del IAP, cargo que desempeñé durante 12 años hasta 1994. En 1998 tuve que aceptar pasar a Profesor Jubilado de la UCV. Toda esta secuencia de actividades administrativas, surgieron alrededor de la patología ultraestructural que habíamos iniciado en Maracaibo el año 1971 con el Primer Simposio Venezolano sobre Patología Ultraestructural, en el mes de abril de ese año, evento que fue complementado con diversas actividades en el Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Patología en el Hotel del Lago de Maracaibo en octubre de 1971.

 

Todos estos trabajos propulsarían inicialmente el desarrollo de la Patología Ultraestructural en el IAP de la UCV que estaba organizado en Secciones de las diversas especialidades de la patología (Cardiopatología, Neuropatología, Patología pulmonar, Neuropatología, Ginecopatología,   P. Linfohematopoyética, Oftalmopatología, Citopatología, P. Endocrina, P. de autopsias y P.quirúrgica) y en estas Secciones se desarrollaron trabajos de investigación utilizando las facilidades de la Sección de ME, lo cual provocó un marcado impulso de la investigación en patología con el incremento de las publicaciones científicas del Instituto.

 

Simultáneamente desde el año 1980 se inició en la Sección de ME, el desarrollo de técnicas de inmunohistoquímica (IHQ) gracias al interés del Dr Jesús Enrique González A y a la dedicación de la histotecnóloga, mi esposa, Saudy Escorihuela en la parte técnica quien destacaba igualmente con Abilio Briceño como personal técnico de la Sección de ME. La enseñanza de la IHQ fue promovida entre los patólogos y fueron muchos quienes se entrenaron y aprendieron IHQ con Saudy. La devoción del Dr Eduardo Caleiras desde su ingreso como estudiante de postgrado ya con una Maestría en Microscopía Electrónica, fue básica para el trabajo de la Sección y para la implementación de los Cursos de Maestría y Doctorado en Anatomía Patológica: mención Patología Ultraestructural. Estos estudios se iniciaron el año 1994 y lograron su culminación con 6 patólogos especialistas quienes se graduaron también como Magíster en la mención “Patología Ultraestructural” y dos que culminaron sus estudios de Doctorado en la mención señalada.

 

Conviene destacar igualmente que paralelamente a todas estas actividades, el IAP de la UCV promovió permanentemente programas de Educación Continua en Patología y estos programas trajeron por invitación durante muchos años a numerosos patólogos latinoamericanos expertos en diversas áreas, quienes brillaban en los Estados Unidos. Muchas de estas actividades fueron promocionadas igualmente por la SVAP. Como un ejemplo tendríamos la visita de una pléyade de expertos y bastaría con nombrar a Juan Rosai, Hector Battifora, Carlos Bedrossian, Azorides Morales, Hernando Salazar, Mario Armando Luna, Alberto Ayala, Jorge Albores, Victor Gould, Juan Lechago, Rui Pérez Tamayo, Antonio Cubillas, y muchos otros quienes vinieron al país para dictar sus experiencias más recientes. Desde el año 1993 el IAP de la UCV gozó de la activa colaboración de la Fundación Gipuzkoa a través del Dr Eduardo Blasco Olaetxea y con el Dr Mario Armando Luna patólogo del MD Anderson en EUA, se llevaron adelante diversos proyectos para publicaciones conjuntas (Avances en Patologia).


 

La revisión de algunos de los trabajos presentados y publicados sobre temas de patología ultraestructural, hablan mejor de lo dicho en este resumen presentado aquí, someramente, sobre la actividad cumplida en el IAP de la UCV.(vg): Ultraestructura de los Tumores de partes blandas. Estudio ultraestructural del Helicobacter pylori en la gastritis crónica. Estudio histológico y con microscopio electrónico de barrido de la mucosa intestinal en un caso de Strongyloidiasis masiva. Sarcoma sinovial, estudio ultraestructural de 10 casos. Queratitis por Acantamoeba Sp. Adherencia y fagocitosis de plaquetas mediada por células mononucleares en pacientes con SIDA. Evidencias ultraestructurales de apoptosis en sangre periférica de pacientes infectados con el VIH. Disquinesia ciliar primaria del tracto respiratorio. Actividad regenerativa del Neumocito I y II en el daño alveolar agudo causado por la intoxicación experimental con kerosene. Nuevos métodos diagnósticos de los tumores: ultraestructura e inmunocitoquímica.  Lesiones hepáticas en la Anemia drepanocítica, estudio ultraestructural Carcinoma mamario murino transplantable con la caracterización morfológica y localización de partículas virales. Ultraestructura e Inmunocitoquímica en el diagnóstico de los tumores malignos de células redondasEncefalitis granulomatosa amibiana por Balamuthia Mandrilaris. Proteinosis alveolar e histoplasmosis. Sarcoma alveolar de partes blandas, estudio clínico, patológico y ultraestructural. Citomegalovirus: proliferaciones vasculares y sarcoma de Kaposi. Estudio histológico, inmunohistoquímico y ultraestructural en 24 autopsias de SIDA. Apoptosis en sangre periférica de pacientes infectados con el VIH.  Citomegalovirus las proliferaciones vasculares y sarcoma de Kaposi. Aspectos ultraestructurales de las metástasis. Aplicación del MET en el diagnóstico de los tumores metastásicos. Patología Suprarrenal en el SIDA: revisión de 10 años. Citomegalovirus, angiomatosis y sarcoma de Kaposi en pacientes con SIDA. Estudio clinicopatológico de pacientes con SIDA asociado a infección por Micobacterium Sp. Tumor de células pequeñas desmopásico intrabdominal con diferenciación divergente.

Así, etc , etc, etc.  

 

Articulo resumido para este blog lapesteloca en:

 

Maracaibo, el miércoles 9 de septiembre del año 2026.

 

 

martes, 8 de septiembre de 2026

Los postimpresionistas


El postimpresionismo es un término del arte que agrupa los diversos estilos de pintura que siguieron al impresionismo, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX y seria el crítico británico Roger Fry quien, en 1910, usó esta palabra por primera vez para una exposición en Londres con obras de artistas como Paul Cézanne, Paul Gauguin y Vincent van Gogh. El movimiento postimpresionista surgió en Francia como una extensión y, a la vez, un rechazo del impresionismo.

De manera que debe recordarse que el postimpresionismo no fue un movimiento artístico unido, ni tuvo reglas fijas, sino un grupo de artistas con estilos personales diferentes en la época cuando los pintores dejaron de buscar el reflejo exacto de la naturaleza, los colores dejaron de ser reales y se usaban de forma intensa y simbólica al parecer los pintores preferían mostrar sus emociones y su mundo interior.

Entre los artistas de esta época, Vincent van Gogh es famoso por sus pinceladas en remolino que mostraban su carga emocional. Paul Cézanne buscaría en la estructura geométrica en la naturaleza, sentando las bases del cubismo. Paul Gauguin usando colores planos y temas de lugares lejanos creo pinturas muy originales y Georges Seurat aparecerá como creador del puntillismo, usando puntos de color.

De manera que podemos entender el postimpresionismo como una continuación del impresionismo; o una forma evolucionada del impresionismo donde las diferencias pueden ser sutiles, pero principalmente aceptando que las razones de su existencia corresponden a una categorización histórica donde la pista más fácil para ubicarlo es la fecha de las pinturas: antes de 1886, definitivamente la pintura corresponde al impresionismo; después de 1886, podría ser impresionista o postimpresionista.

Otra pista sobre el mismo tema puede ser el binomio color/luz. Los impresionistas representaban escenas comunes y cotidianas; normalmente salían y pintaban lo que veían, exactamente como lo veían. Los colores están pensados para verse precisos a la vida.

Los postimpresionistas llevarían su pintura hacia temas más simbólicos, expresivos y extraordinarios, más inclinados a combinar múltiples imágenes para crear algo nuevo, o a pintar a partir de la imaginación. Generalmente usaban colores más exagerados, más brillantes y vívidos que la vida real. Algunos de ellos usan áreas planas de color con contornos oscuros distintivos como buscando una combinación de esas características, y estos detalles ayudan a distinguirlos.

Los cuatro pilares del arte moderno simplificando las cosas, podríamos afirmar que sin mucho dudarlo, que el  surgiría de Vincent Van  Gogh como en realidad surgió de PaulGauguin el primitivismo, y nacería de Paul Cezanne el cubismo y de Georges Seurat el fauvismo.

El término “expresionismo” se acuñó para describir la obra de Van Gogh que siempre mostro se algo más allá del impresionismo.  Durante su etapa como pintor en Arlés, al sur de Francia, pintaba con una pasión y una energía desbordantes. Sus pinceladas amplias y enérgicas vibraban con vitalidad y, al mismo tiempo, distorsionaban la realidad al exagerar lo que consideraba esencial, dejando los detalles superficiales difusos. Sus lienzos reflejaban el tormento de sus recurrentes crisis epilépticas, plasmado en formas retorcidas y convulsas contra cielos turbulentos. Muchos consideran que su inestabilidad mental fue clave para su expresividad emocional.

Gauguin reaccionó de manera diferente ante el impresionismo y el realismo francés del siglo XIX. Al igual que Cézanne, creía que debía preservarse la bidimensionalidad del lienzo y que la pintura no debía tratarse como si fuera escultura. El estilo propio de Gauguin, llamado cloisonismo , surgió en pinturas de Bretaña caracterizadas por patrones de color brillantes y planos, y contornos marcados.

El revolucionario estilo pictórico de Cézanne equiparaba color y forma. Cada pincelada asumía una posición definida y predeterminada en el espacio. No le interesaba imitar el mundo real, sino recrear formas tridimensionales y los espacios entre ellas sin alterar la bidimensionalidad del lienzo. Para ello, colocaba objetos uno frente al otro, los superponía y utilizaba rojos y amarillos cálidos, que parecían avanzar en la pintura, en contraste con los azules y verdes fríos, que retrocedían.

Seurat desarrolló la técnica pictórica del puntillismo, en la que miles de diminutos puntos de colores brillantes y puros se aplicaban uno al lado del otro sobre el lienzo. En teoría, el ojo del espectador mezclaría los colores, de modo que quien observara la imagen de una flor compuesta por pequeños puntos azules y rojos vería una flor púrpura. Su método lento y meticuloso, buscaba lograr una mayor precisión en los detalles y resaltar la viveza de los colores bajo la luz del sol. Seurat fue un agudo observador de la vida parisina de su época y buscaba devolver la solidez y el orden arquitectónico a la pintura impresionista mediante una técnica nueva e innovadora.

Finalmente, el término postimpresionismo fue utilizado por primera vez por el artista y crítico de arte británico Roger Fry en 1910, cuando organizó la exposición "Manet y los postimpresionistas" ese mismo año. Con este escrito breve he aprovechado para mostrar algunas obras del postimpresionismo…

Maracaibo, martes 8 de septiembre del año 2026

lunes, 7 de septiembre de 2026

Cabeza de ratón…


Este relato se inicia cuando el Director del Instituto de Patología del hospital Vargas de Caracas, había sido designado como Ministro de Sanidad en el llamado Primer Gobierno de CAP (Carlos Andrés Pérez) y el Dr. Javier Arias Stella prominente patólogo peruano ocupaba su cargo vacante y se lucia brillando en las reuniones con los ginecólogos del hospital; era cuando los Drs Héctor Vegas Rodríguez, Manuel Emilio Labrador y Felix Valderrama eran los patólogos adjuntos en el Instituto, encargados de las biopsias, las reuniones con los Servicios del hospital y de la enseñanza de autopsias y patología quirúrgica a los médicos, futuros patólogos cursaban la residencia en anatomía patológica.

 

El respeto y la veneración hacia la egregia figura de “el director en comisión de servicio”, luchando por organizar “el cuero tieso” que siempre ha representado el Ministerio de Sanidad del país, se percibía como algo casi místico. En realidad, el Dr Blas Bruni Celli, era un gran anatomopatólogo, de ganado prestigio, respetado por sus aportes académicos en diversas ramas de las ciencias… En ese ambiente aparezco yo, venido del Zulia, contratado para cumplir durante un año sabático universitario, trabajando casi exclusivamente como neuropatólogo.

 

Mis primeras experiencias con los tres médicos patólogos adjuntos del Instituto, me enseñaron que las cosas no eran igual que en mi tierra natal. Fui captando prontamente ciertas novedades, como advertir que cuando hablaba y no me entendían era por decír cosas con esa especie de “tomadera de pelo” que caracteriza a la gente de mi región, y entretanto me enteré de que en Caracas no existían “lampazos” sino coletos, que no se debía decir “coger” por tomar y que las cholas no eran unas chancletas. Me parecía impresionante como ir a almorzar en algún restaurante en La Candelaria con mis colegas patólogos era un acontecer común y luego aprendería a salir con varios residentes, Valdemar Balza, Justo Roa y Rojitas, a beber cerveza en las inmediaciones de La Candelaria en el centro, y más tarde con los estudiantes y con mi personal técnico, y paso a paso irían quedando para el recuerdo muchas reuniones agradables y felices, informales, especialmente imborrables momentos en El Pozo Canario.

 

Se me hace difícil no personalizar esta temporada de un año, desde julio 1975 a julio del 76, pero debo tratar de referirme en particular a la situación de la microscopía electrónica(ME) en el Instituto de Patología del hospital Vargas. Existía un ME Hitachi HS-7S, abandonado en el sótano del Instituto, y con la esperanza de poder usarlo para proseguir los trabajos iniciados en mi tierra traté de ponerlo a funcionar. Me traje a un joven técnico, el hijo de nuestro técnico de ME, JesúsVivas, quien se había trasladado al Instituto de Investigación Clínica de LUZ y así, Francisco (Quico), me ayudó a entrenar a dos jóvenes recién graduadas como histotecnólogas en el mismo Instituto, Saudy Escorihuela y Teresa Cabañas, quienes se habían interesado en aprender a cortar en el ultramicrotomo y a procesar material para su estudio ultraestructural. Era poco lo que se podía hacer con el equipo HS-7S por lo que introduje una solicitud ante el CONICIT para lograr un ME Hitachi H-500 y poder proseguir los estudios sobre el virus de la encefalitis equina(EEV).

 

Mis obligaciones como neuropatólogo en el Instituto, consistían en fijar los cerebros de las autopsias, examinar las biopsias neuroquirúrgicas y todos los viernes a las 9 de la mañana, hacer en la sala de autopsias una reunión -para cortar los cerebros ya fijados de las autopsias- a la cual asistían los patólogos, los neurólogos y los neurocirujanos del hospital. El mismo día viernes de 10 a 12m hacíamos una reunión clinicopatológica en el auditórium del Instituto, con la presentación de un par de casos de Neurocirugía y de Neurología, los cuales se discutían, y donde los neurólogos del Dr Ponce Ducharne y su Sra, capitaneados por el incansable Jaime Boet, planteaban sus opiniones logrando que los cirujanos del Dr. Martinez Coll, discutiesen usualmente acaloradamente, sus diversos puntos de vista.

 

Aquellas reuniones marcaron toda una temporada de febril actividad con gran interés por las actividades neuropatológicas en el hospital Vargas. Durante cada semana, uno de los residentes de Neurología permanecía en el espacio que me habían designado en el Instituto, examinando aspectos de interés sobre neuropatología, en lo que constituyó un experimento de docencia que me llevó a conocer y a querer como buenos amigos a colegas, que serían destacados neurólogos como Freddy González Merlo, Douglas Barrios y la diminuta y hermosa Dra Beatriz González. Estando en Caracas, aproveché para reactivar mis contactos de Virología en el IVIC con el Dr José Esparza y reactivamos los planes para hacer investigación sobre EEV, particularmente en el desarrollo del proyecto para demostrar experimentalmente el daño intrauterino provocado por este virus.

 

Casi había transcurrido un año cuando sucedió algo que resultaba impensable, pero que los patólogos del Instituto Anatomopatológico (IAP) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) ya me lo habían advertido. El Director del Instituto de Patología tuvo que regresar del MSAS; el Dr Arias Stella le entregó su cargo y afortunadamente fue acogido por su amigo el Dr Luís Carbolnell en el IVIC (Javier era para el momento un exiliado político), y a mí se “me sugirió” que regresase a mi ciudad, con el argumento de que “es mejor ser cabeza de ratón que cola de león”.


 

Debía pues regresar a Maracaibo, cuando casi se cumplía el tiempo de mi año sabático. Avisado como estaba de que esa situación podría plantearse, traté de sostenerme argumentando que había recibido la aprobación del CONICIT para un nuevo ME y que deseaba quedarme y reactivar las actividades de investigación en ultraestructura. Supe entonces que existían otros proyectos del Dr BruniCelli que incluían el regreso de un nefrólogo para hacer inmunofluorescencia en las biopsias renales y me dijo que bien podía yo utilizar el ME del Instituto del Dr Convit, puesto que un nuevo ME era un compromiso demasiado complicado para la dirección del Instituto… ¿Cabeza de ratón?

 

Vino un fin de semana tormentoso donde los patólogos en el IAP de la UCV me recordaron lo que ya me habían anunciado, pero también se mostraron amables y amistosos, de manera que tras conversar con el Dr Pedro Grases director del IAP, acepté pasar a la UCV si se hablaba en buenos términos con el director del Instituto del hospital Vargas y podía ingresar al IAP con el nuevo ME Hitachi H-500 del CONICIT. Estos trámites se cumplieron en cosa de una semana y pasé a incorporarme como “Profesor Contratado” en el Instituto Anatomopatológico de la Facultad de Medicina de la UCV hasta tanto se pudiese “homologar” mi cargo de Profesor Asistente en LUZ.

 

Esta “tramitación” duró casi tres largos años durante los cuales, con 5 hijos en colegios privados, y un sueldo básico en la UCV, pasé a pintar al óleo con espátula por las noches y logré hacer varias exposiciones de pintura hasta llegar a vender más de un centenar de cuadros que me permitieron sobrevivir mientras me ocupaba de organizar la Sección de Microscopía Electrónica del IAP de la UCV, y colorín colorao, esta historia que no es cuento, se ha terminao.

 

NOTA: El jueves 24 de enero del año 2013, este trabajo fue publicado en este blog (lapesteloca) con el título de “La neuropatología en el hospital Vargas”.

 

Maracaibo, lunes 7 de septiembre del año 2026

domingo, 6 de septiembre de 2026

Rafael Nogales Méndez

 

Rafael de Nogales nació en el Táchira el 14 de octubre de 1877 y su familia era de origen vasco; su abuelo el coronel Pedro de Inchauspe había cambiado su apellido a Nogales, durante la guerra de la Independencia y se había radicado en San Cristóbal, la capital del Táchira, el estado fronterizo con Colombia, estableciendo una familia de abolengo y acomodada… Su padre Felipe ahora de Nogales, era biznieto del coronel Luis Felipe Inchauspe que terminaría sumándose a la causa independentista y su madre Josefa Méndez Brito descendía del conquistador español Diego Méndez. Como su progenitor negociaba café con empresas alemanas, a muy temprana edad Rafael fue enviado a estudiar en Alemania, Bélgica y España donde el joven recibiría una cuidadosa educación que incluyo formación castrense.

 

Esa instrucción terminaría marcando su vida y su nombre como el de un aventurero que dejaría todo por irse a la guerra en acciones que recuerdan las de otro aventurero, el inglés Thomas Edward Lawrence (1888-1935) apodado Lawrence de Arabia, quien ya en 1924 dos años antes de que publicara su autobiografia “Los siete pilares de la sabiduría”, donde relato su experiencia en el Medio Oriente durante la Primera Guerra Mundial. Nogales Méndez fue otro trotamundos, un venezolano que correría con una historia similar, en su libro, no solamente narraría sus vivencias en las batallas combatiendo con el ejercito del ya desaparecido Imperio Otomano, sino que expuso con -o sin-intención, el llamado genocidio armenio y sus revelaciones hicieron de él una celebridad internacional en la década de lo años 20 del siglo pasado, algo similar a lo sucedido con el inglés Edward Lawrence.


En 1898 cuando Rafael de Nogales cumplió los 18 años, y ya estaba junto a los españoles peleando en Cuba contra la invasión estadounidense. En esta guerra denominada la Campaña de Cuba, participó como Teniente Segundo, y tras la derrota ese mismo año 1898, regresó a Venezuela. En 1902 participó en la llamada Revolución Libertadora contra el gobierno de Cipriano Castro. Tras el triunfo del ejercito de Cipriano Castro bajo el mando del general Gómez en la batalla de La Victoria, Nogales tuvo que salir del país y se irá a Europa. Desde España luego viajará a Agfanistan y a Beluchistan como explorador y comerciante.

 

La caída del régimen del General Cipriano Castro en Venezuela le permitió regresar a su país, y lo hace en 1908, tras el golpe de estado de Juan Vicente Gómez donde deja a su compadre Cipriano fuera de la presidencia. No obstante, Rafael Nogales volvió a exiliarse debido a su enemistad con el General Gómez. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, se ofreció para servir en el Ejercito Belga, pero no lo admitieron por su condición de extranjero e intento nuevamente alistarse en los ejércitos de Montenegro, Serbia y de Rusia, con igual resultado. Encontrándose en Sofía mientras continuaba haciendo las mismas gestiones ante el Ejercito Búlgaro, le presentaron al Embajador Turco, Fetty Bey y Nogales en abril de año 1915, ingresó en el Ejército Turco con el grado de ¨Bimbasi¨ lo que era Comandante, del Cuerpo de Estado Mayor.


 Años más tarde, a mediados de 1920, Nogales escribió un libro sobre sus años de servicio en el Imperio Otomano titulado "Cuatro años bajo la Media Luna" ; alli  Nogales relataría como, tras participar y dirigir el sitio de la ciudad de Van, en Armenia, protestaria y terminaría asqueado de las matanzas que le tocó ver y solicita ser relevado. Se había alistado como oficial del Ejercito Otomano para participar en una guerra honorable, dijo y no para ver como aplicaban la consigna dada por el Ministro de la Guerra Enver Pacha a sus Tropas, “quema, roba, y mata”, contra las minorías cristianas de Armenia. Tras estos sucesos, sería trasladado a Siria, y en la ciudad de Alepo, donde va a ejercer un cargo como Inspector de los Servicios de Transporte del Ejército. Luego será destinado a Bagdad, a las órdenes del General Von der Golz, al mando de una Fuerza de Caballería. 


Sería destinado al Estado Mayor III del Ejército turco en el Frente del Cáucaso, con sede en Ezerzerum al mando del General Mahmund-Kimail Pacha. En abril de 1915, durante los días más críticos de la Batalla de Van en Armenia, Rafael de Nogales Méndez ya tenía 37 años y cruzó el Lago Van desde Adilcevaz hasta Edremit para unirse a las fuerzas turcas que se encontraban atrincheradas en el castillo de Van, comandadas por Cevdet Baskale antes de que su arsenal cayera ante el avance de las columnas de los cosacos rusos.



En enero de 1917 es destinado al frente de Palestina, al 12 Regimiento de Infantería con guarnición en Belén y luego pasará la Zona de Gaza. Participó con la 3ra División de Caballería en dos de las tres batallas por Gaza y realizaría una incursión contra las fuerzas aliadas en el Sinaí. Fue Gobernador Militar de la costa de Palestina, y gracias a su amistad con el Ayudante de Campo del nuevo Sultán, sería nombrado segundo Comandante del Regimiento de Lanceros de Constantinopla.  En abril de 1919, tras el armisticio y la derrota de Turquía, pidió la baja en el Ejército Turco, que le dieron con el grado de Coronel de Estado Mayor, y abandonará el país con rumbo a España.

 

En 1919, era la época de la fiebre del oro, en los Estados Unidos y Nogales se hizo rico en Nevada. Sería vaquero en Arizona, época esa cuando se hacía llamar “Nevada Méndez”.  Sólo por curiosidad va a Alaska, a descansar luego de sus aventuras en China para encontrarse en Port Arthur en plena guerra Ruso-Japonesa en el año 1904 y participaría en la guerra, como espía a favor del Japón…Luego fue también pescador de ballenas con los esquimales, y en sus memorias cuenta sus aventuras en todos estos países, haciendo un pormenorizado recuento de sus amigos, relaciones, actividades, costumbres. 

 

Más tarde vivirá en México en plena Revolución Mexicana. Al final de ésta estuvo al lado de Madero. También fue amigo y colaborador de Augusto César Sandino, y publicó un libro llamado “El saqueo a Nicaragua”. En los entretiempos planificaba acciones contra Gómez.

 

A la muerte de éste regresará a Venezuela donde López Contreras aparentemente desconfiaba de él porque Nogales siempre estaba en la oposición contra todos los gobiernos, no obstante, le concedió un puesto de jefe de aduana en Las Piedras, en el Estado Falcón, donde un año después, muy molesto con el trato recibido, olvidadas sus aventuras y desilusionado con el nuevo régimen, Nogales Méndez renunciará y se radicará en Panamá, donde morirá de pulmonía después de una operación en 1937.

 

Maracaibo, domingo 6 de septiembre del año 2026

sábado, 5 de septiembre de 2026

Juan Marsé, embrujador…


Hoy hace ya nueve años, cuando en el canal Antena 3 de la TV española, un domingo a las 10:30 pm volví a ver una película del cine español, El embrujo de Shanghai. Hoy en 2026 regreso a relatarles esta historia sobre un genial escritor español.

Personalmente recordé que cuando vi la película, ya había leído la novela homónima de Juan Marsé y en el mes de marzo del 2017, hablé sobre esta película en este blog y comentaría que como fue la primera vez que la vi y me gustó mucho en aquella ocasión por lo que quiero volver a compartir mis impresiones con ustedes.

Desde “mi cinemania”, les comento que, la novela de Lowry Bajo el volcán, fue convertida por Cabrera Infante en un brillante guión y filmada luego por John Huston. Este fenómeno no es lo habitual en las películas sobre obras literarias. El hecho coincide con la impresión de Vicente Molina Foix, quien escribiría que, con la excepción de Shakespeare, y de Gustave Flaubert, Juan Marsé “es el único autor capaz de trasladar más de una versión de su libro propio a otro medio”.

Marsé lograría este difícil cometido con la película de El embrujo de Shanghai y hay constancia de su arduo trabajo por la publicación de su largo guión perteneciente al limbo del cine invisible ya que la película que iba a ser dirigida por Víctor Erice, por desavenencias con Andrés Vicente Gómez el productor, terminaría dirigida por Fernando Trueba, afortunadamente diría yo, pues fue él quien en realidad no utilizaría el guion ya escrito y preparado.

Juan Faneca Rocanació en Barcelona en 1933, y tras la muerte de su madre en el parto fue adoptado por un matrimonio, de quienes tomó sus apellidos, pasándose a llamar Juan Marsé Carbó. Inició su carrera literaria en 1958 con unos relatos que aparecerían en las revistas Ínsula y El Ciervo. En 1959 obtuvo su primer premio literario, el “Sésamo de cuentos” por su relato Nada para morir y dos años más tarde publicó su primera novela Encerrados con un solo juguete.

 

En 1959 se instaló en París, ciudad en la que residiría hasta 1962 como profesor de español, traductor y mozo de laboratorio en el Departamento de Bioquímica Celular del Instituto Pasteur. Regresó a Barcelona, donde colaboró con el mundo publicitario, de una empresa editorial y fue guionista cinematográfico. Como periodista ha sido redactor jefe de la revista Boccaccio y colaborador de la revista Por favor, en la que llegó a ocupar el puesto de jefe de redacción. Se casó en 1966 con Joaquina Hoyas, de la que tendrá dos hijos, Alejandro en 1968, y Berta en 1970; en este mismo año aparecería su novela La oscura historia de la prima Montse, donde están las claves del universo literario que continuaría cultivando y existe hasta el presente. La década de los 90 supone la consagración definitiva del escritor barcelonés. En 1990 recibe el Premio Ateneo de Sevilla por El amante bilingüe; en 1994 le conceden por El embrujo de Shanghai el Premio de la Crítica

 

Entre una veintena de premios recibidos por Juan Marsé destacan, en 1965 el Premio Biblioteca Breve Seix Barral, en 1978 Premio Planeta, en 2001 el Premio Nacional de Narrativa, y en el año 2008 el Premio Cervantes. Sus novelas han sido adaptadas al cine:  La oscura historia de la prima Montse (Jordi Cadena, 1977); La muchacha de las bragas de oro (Vicente Aranda, 1980);Últimas tardes con Teresa (Gonzalo Herralde, 1984); Si te dicen que caí (Vicente Aranda, 1989)El amante bilingüe (Vicente Aranda, 1993); Domenica (Wilma Labate, 2001) -adaptación de Ronda del Guinardó-El embrujo de Shanghai (Fernando Trueba, 2002); Canciones de amor en Lolita's Club (Vicente Aranda, 2007),

 

“El embrujo de Shanghai” (1993), su novela que fue galardonada con el Premio Nacional de la Crítica y el Aristón, y llevada al cine por Fernando Trueba en 2002, es relatada por Dani, un joven que comparte con Susana la ausencia de un padre que murió en la guerra y donde ella, como una odalisca presa en un castillo, será su primer amor que lo marcará para siempre. Cuando el capitán Blay le encarga a Dani para hacer un retrato de Susana, él encuentra por fin la manera de llegar a la torre donde está recluida su princesa enferma de tuberculosis. Forcat aparecerá como un personaje envuelto en el misterio de poseer extraños poderes y guardar graves secretos, y les narrará a los jóvenes la historia de Kim, (el padre ausente de Susana, y también el padre idealizado por Dani). Kim y sus aventuras en Shanghai, pasarán a ser las de un personaje imaginario especie de un héroe de tebeo y será entonces cuando aparecerá Mascaró, apodado el Denis, la nube negra, detonante de la violencia que los envolverá haciéndolos víctimas de una tragedia. 


Marsé era experto en el arte de narrar como muestra sus novelas Si te dicen que caí (1973); La muchacha de las bragas de oro (1979); Un día volveré (1982); Ronda del Guinardó (1984); El fantasma del cine Roxy (1985); La fuga del río Lobo (1985); Teniente Bravo (1986); El amante bilingüe (1990); El embrujo de Shanghai (1993); Rabos de lagartija (2000)Cuentos completos 1957-1994 (2002); La gran desilusión (2004) Canciones de amor en Lolita's Club (2005); Caligrafía de los sueños (2011). Cuando Trueba, escribió su propia adaptación de El embrujo de Shanghai, Marsé estuvo allí para filmar con él dos embrujos distintos. Marsé pudo leer la atrevida trasposición al papel firmada por Erice, y a continuación sentarse en los cines para ver la hermosa película que Trueba extrajo de las páginas de su novela. Ganadora del Goya 2002, con premios a la mejor dirección artística para Salvador Parra; mejor diseño de vestuario para Lala Huete y premio al mejor maquillaje y peluquería ganado por Gregorio Ros y Pepito Juez. 

El embrujo de Shanghai representa ese arte de crearnos ilusiones que nacen en la pantalla del cinematógrafo. Marsé, Erice y Trueba, con una gran dosis de lirismo nos presentarían la fachada del cine de barrio y su taquillera rubia con la angustia del franquismo, y el hirsuto el capitán Blay en un armario cual ogro benéfico de un cuento, y sentimos como el niño Dani la primera vez que con él descubrimos voluptuosamente a Susana, la odalisca tuberculosa.

Uno de los grandes logros de Trueba fue desarrollar sutilmente su película a partir de la mirada del niño, que no ve nada diferente a lo que observamos todos, excepto Shanghai que resulta ser una falsificación interesada de lo real, eso que se llama un ensueño. Erice en su libreto decidió mostrar a Shanghai en unos simulacros de postales y novelitas populares, y Trueba abordará a Shanghai ayudado por ese artista de la luz que es López-Linares construyendo atmósferas, temperaturas, en blanco y negro que hacen confluir armónicamente las dos vías dramáticas de esta fiel adaptación de la novela de Marsé. Los discrepantes relatos oídos sobre el asesinato al final destacarán la figura del capitán Blay con toda la gracia que Fernán-Gómez aportó siempre a sus interpretaciones. Marsé creó una crónica de lo que era la podredumbre moral de la posguerra, y un personaje que representa la conciencia que emerge como un referente entre las fantasiosas tragedias de la Guerra Civil, las apariciones y desapariciones de los maquis, desde el otro lado de la frontera, con las historias de sus aventuras que era lo único que animaba el ambiente gris de la posguerra, la de los exiliados y sus mutiladas familias viviendo bajo la égida del dictador Franco.

Juan Marsé se convirtió en uno de los referentes de la literatura española actual, memoria literaria de la infancia de posguerra. Su vida se apagó la noche del sábado 18 de julio de 2020 en el Hospital de Sant Pau de Barcelona, a los 87 años de edad.

Maracaibo, sábado 5 de septiembre del 2026