domingo, 12 de julio de 2026

Amores de manicomio (2)


Fue precisamente comenzando el año 1966, cuando el doctor Carloni volvió a su terruño por unos días y sorpresivamente hizo los arreglos necesarios para regresar a Europa con Ana María y sus dos hijos, Cheito y Luisito, de 6 y 7 años respectivamente. En Edimburgo la familia disfrutaría durante un par de años de una vida plena de oportunidades y de triunfos. La buena situación económica del profesor Carloni-Corso habría de compensar el desamor  padecido como un mal crónico por su resignada esposa, y serviría para que sus hijos iniciaran su educación en el extranjero. Con el correr de los años, uno de ellos llegaría a ser representantes de la comunidad latina en el Estado de La Florida, en los Estados Unidos de Norteamérica.   


El año 1967 cuando el doctor José Asunción Carloni-Corso regresó a su tierra proveniente del Reino Unido, se mudó a una mansión en la urbanización “Virginia” y muy pronto daría inicio a un ciclo de ágapes organizados con la ayuda de su simpática esposa, la sin par AnaMaría. Después de su estadía en el Reino Unido, ella había desarrollado habilidades sociales y en esa época aceptaría el rol de acaudalada matrona, feliz esposa de su importante marido. Muchas veces haría de anfitriona para la variopinta alta sociedad de la ciudad de fuego. En una de las primeras reuniones en su nueva casa, Carloni invitó a su colega Josefina Dickson, psiquiatra conductista de origen trinitario y a su marido un pediatra de menuda estatura, el doctor Ariel Zambrano. La propuesta de colaboración laboral hecha a la morena psiquiatra, sería acogida con beneplácito a muy corto plazo, y a la larga, vendría a ser crucial en el devenir de sus vidas como profesionales. Las gestiones políticas del profesor Carloni como consecuencia de sus progresos en el marco de la sociedad de su terruño, le granjearon amistades importantes. Se incrementaron sus contactos con la gente del principal partido político opositor. Habiendo adquirido en 1969 luego de la elección del presidente Caldera un gran lote de terrenos, y ya cumplido el proceso de la pacificación de las guerrillas, sus negocios con el partido del pueblo, lo volvieron a poner en la cresta de la ola. Llegaría el momento de colocar la primera piedra del futuro Instituto de Psiquiatría en el vecindario del hospital Universitario, de la Escuela de Enfermería y de la Facultad de Medicina de la Universidad Occidental. En lo tocante al ejercicio de su profesión, la sociedad con la doctora Dickson comenzó a proporcionarle fama y a producir dinero por los exitosos tratamientos de todo aquello cuanto habían dado en denominar trastornos psicosomáticos para no usar el término de “desórdenes mentales”.

Carloni invertiría sus dividendos en mover palancas políticas con aportes de consorcios financieros y de créditos otorgados por sus amigos de la Banca Nacional. Él nunca desestimó los poderes de su vieja amiga y confidente. Al regresar a su tierra, una de las primeras cosas que hizo fue buscar una entrevista con Ágatha Gallegos. Para la época, ella había ganado algunos kilos y la juncal rubia se había transformado en una hermosa mujer de unos treinta años, casada con un capitán de la Marina Mercante. Ágatha, con claridad meridiana, decidió advertirle a su queridísimo Cheo, que todo entre ellos había concluido, y que no existía posibilidad alguna de revivir el pasado. “Lo pasado pisado está”. Con esa frase precisa y lapidaria, Ágatha le hizo saber que no había vuelta atrás. Se había mudado con su marido-marino a una casita, el hogar de ambos, rodeado de matas de mango, de guásimos, de nísperos y de aceitunos. Era, su nido de amor, en la parte norte de la ciudad de fuego, en un barrio no muy distante del Manicomio.


El doctor Carloni-Corso, triunfador en lo social, lo político, económico y profesional, quizás no hubiese accedido a acatar a pie juntillas las normas separatistas impuestas por la linda bruja, máxime cuando sabía que su marido estaba obligado a pasar largas temporadas en el mar, pero fue precisamente por esa época cuando él conoció a Minerva Romero. Con nombre de diosa, Minervita era una impresionantemente escultural mujer de 19 años de cabellera lacia y negra que le daba a la cintura y que ella lanzaba con un movimiento de torsión sobre su hombro derecho, mientras pestañeaba sus grandes ojos negros lanzando tórridas miradas que derrumbarían a cualquier ser humano. Cheo Carloni, al verla, creyó estar ante la reencarnación una madona renacentista sin saber si era idéntica a una pintura de Leonardo, de Miguel Ángel o quizás a una virgen de Rafael Sanzio. Flechado sin remedio, desde el momento mismo cuando la conoció en la Facultad de Derecho de la Universidad, el psiquiatra se lanzó al ataque y no tardó ni seis meses en convencerla para que olvidase sus estudios y viviese en un apartamento de lujo que él mismo le estaba instalando en la urbanización Isla Dorada. El médico psiquiatra, a pesar de su edad y de sus múltiples compromisos, estaba iniciándose en la carrera de leyes, y sus conocimientos y su gran capacidad de estudio, le llevarían a graduarse de abogado unos años después. Su idilio con la diosa Minerva, se concretó a través de la señora madre de ella, a quien luego de un par de consultas y un certero tratamiento, el doctor Carloni curó de una migraña crónica de años de evolución. Así fue como con su natural galantería y familiaridad con la paciente agradecida, no le fue difícil prometerle a la matrona un futuro divorcio en su desdichado matrimonio, para que ella misma intercediese ante Minervita y de paso, accediese a mudarse con su hija a un “pent-house”en Isla Dorada, frente a las playas del lago de Coquivacoa. Cuando Ágatha se enteró por un chisme del embeleco del psiquiatra por la linda carajita, se rehusó a usar sus artilugios de magia y ocultismo para deshacer el hechizo, pues segura estaba de que le había dado de beber aguas de íntima procedencia, pero en aquellos días, ella ya se había olvidado de Cheo y estaba persuadida de que su matrimonio con el capitán Salazar iba a durar eternamente.  


El Capítulo 22 de la novela se intitula: “Es Agatha quien habla” e informa el relator: he de retomar uno de los monólogos de Agatha extraído de una de mis cintas magnetofónicas y lo transcribiré -“Si vos queréis que de verdad yo te cuente sobre mi vida y la de Cheo Carloni, te la puedo resumir en dos platos. Todo comenzó antes de que existiera el INP. Inmaginate vos lo que sería el mundo en esos tiempos, cuando yo comencé a trabajar en el Manicomio de esta ciudad. Calculá no más que todavía la gente hablaba del Sabio Brujo que había curado a los locos del hospital psiquiátrico con un bisturí de brillantes con los que él les operaba el coco.  Cheo era un carajito recién graduado, y yo era nada más que una coñita que llegaba de las serranías de San Luis…


Yo nací en un pueblito tan metido en las montañas, que lo más cercano que teníamos era La Cruz de Taratara y lo que más recuerdo de los años de mi infancia, es la lluvia y ver bajar la neblina todas las tardes. Pero no te voy a hablar de cosas tristes. Más bien, ¿por qué no te cuento todo desde la época cuando Cheo Carloni regresó de hacer sus cursos en Europa? Como que es mejor…Te puedo hablar de cuando él se asoció con la negra Dickson, la trinitaria y de cuando se dispuso a echarle bola, a sacar palante su Instituto. Esa fue una época mejor. Por lo menos para él si lo fue, estoy segura. Ya me había casado con el capitán Salazar. ¡Oh mi capitán! Eso le decía yo, que era amiga de leer poemas, y él ni la puta idea tenía de nada de poesía, ¡de Whitman!, ¿de leer libros?, nada de esas cosas, pero era un buen marido, sí, que lo era. Bueno, te iba a contar que cuando Cheo regresó, me buscó como palito de romero. Él quería contratarme para que yo le dirigiera todo lo que tenía que ver con sus pacientes, sobretodo para que le llevara la consulta externa, pero yo en esa época tenía también mis ocupaciones. Yo, ganaba un buen sueldo, le trabajaba a varias casas de salud, privadas, es decir, era una enfermera bien pagada. Además estaba Eutimio, mi marido, el capitán Salazar, y él me dejaba en libertad plena, puesto que se ausentaba de a cada rato y por largos períodos de tiempo, hasta el punto que llegamos a preocuparnos porque a pesar de que le hacíamos la lucha, él no me preñaba. Yo ya presentía que no podía tener hijos, pero nunca teníamos tiempo ni disposición de ánimo para ir a ver un buen doctor. Mientras tanto, yo me había dedicado fuertemente a ejercitar mis poderes. Vos sabéis que cuando una sabe que es faculta, es por demás que le saquéis el cuerpo a ese don, porque es como una… ¿Cómo te digo?, es como una vaina de responsabilidad, una ayuda que yo sabía podía prestarle a los demás. No se si me entenderéis. Bueno, yo me la pasaba íngrima y sola en mi quintica del Nuevo Mundo, y me ganaba mis realitos, pero eran pendejaitas, que si leyendo las cartas y haciéndo sanaciones pa los vecinos, ejercitando la clarividencia, vos sabéis, y en eso estaba apareció nuevamente Cheo.


NOTA: esta historia que finalizará mañana, ofrece la oportunidad a los lectores de este blog lapesteloca, de leer fragmentos de mis novelas publicadas en Amazon.

 

Maracaibo, domingo 12 de julio del año 2026

 

sábado, 11 de julio de 2026

Amores de manicomio (1)

El análisis de numerosas cintas magnetofónicas y de varias libretas con anotaciones sobre mis conversaciones con Ágatha Gallegos, me ayudaron a reconstruir la verdadera historia de su prolongada relación afectiva y profesional con José Asunción Carloni.  Así le da inicio al capítulo 21 (Amores de manicomio) de la novela “Ratones desnudos” el periodista Hernando Salazar quien es el relator de la misma estructurada a través de sus entrevistas.

 

Las propias experiencias de Agatha, fueron siempre expresadas en una tónica saturada de acotaciones mágicas y de situaciones esotéricas, por lo que resultarían insólitas y es difícil intentar ponerlas en sus propias palabras. En un esfuerzo por lograr una narración convincente, decidí ofrecer los hechos en palabras de un narrador omnisciente. Es necesario también entender que no es posible abordar el tema de Ágatha y de Cheo Carloni en términos sentimentales, sin mencionar la vida del psiquiatra con Ana María Acurero. Tan solo un par de meses después de graduarse él de Médico-Cirujano, se casaron, y muchos años después, todavía ella sigue siendo oficialmente su mujer quien vive con sus dos hijos nacidos de aquel matrimonio. Finalmente, me ha parecido importante hablar también sobre la prolongada relación de Carloni con Minerva y con Eurídice Romero y con sus vástagos nacidos y criados en la casita del barrio San Francisco, de la ciudad de fuego...

 

Corría el año 1959 cuando el doctor José Asunción Carloni comenzó a trabajar como médico-interno en el Manicomio de la ciudad de fuego. En esa época tenía tan solo 24 años y para él, tener que lidiar con dementes era una novedad. Se había graduado en Medicina a finales del mes de julio de 1958 y en el mes de octubre se casó con Ana María Acurero, una niña de 17 años, estudiante de bachillerato. Ana María era la hija de una señora vecina de los Carloni quien fungía como enfermera en la atención y el cuidado del viejo Andrés Carloni-Corso. El sindicalista padre de Cheo estaba parcialmente inválido por una apoplejía que lo había fulminado en la celda de la prisión donde estuvo confinado desde 1957 cuando fue apresado y torturado en los días que precedieron al plebiscito y el fraude electoral perpetrado por el dictador Marcos Evangelista Pérez Jiménez. El dirigente sindical fue hecho preso en su casa de habitación, y ruleteado por la Seguranal hasta que su familia terminó por perderle la pista. Cuando las autoridades policiales lo entregaron, liberado del todo, fue tan solo porque creyeron que se iba a morir víctima de un aparatoso derrame cerebral. La familia Acurero y los Carloni eran viejos amigos, vecinos del barrio Los Valles Fríos, y Anita, desde que tuvo uso de razón estuvo enamorada de Cheo.

 

Para la época cuando se graduó de médico, él era un joven alto, delgado y casi bien parecido. Cuando el nuevo médico-cirujano de la República se enteró de que Anita estaba embarazada, decidió comportarse a la altura de su responsabilidad y fue así como ambos jóvenes se casaron tempranamente, en una sencilla ceremonia, donde Andrés Carloni-Corso, asistió en silla de ruedas y los bendijo con la esperanza de ver nacer pronto a su nieto; sin embargo, un mes después, el inválido enfermo fallecería por un nuevo accidente vascular cerebral. En esos días, ya el dictador había sido derrocado y al entierro del viejo dirigente sindical asistió mucha gente, políticos de diferentes tendencias y los líderes del partido del pueblo. Esta circunstancia estrechó los vínculos de Cheo con dirigentes de los sindicatos petroleros y con políticos de garra quienes comenzaban a destacarse como la clase directiva de la Confederación obrera de un nuevo país. Se estaba incubando un nuevo sistema, la democracia. Con sus nuevos amigos logró Cheo los contactos para conseguir su pronta ubicación en el Manicomio local, y más adelante se beneficiaría de estas influencias con una beca para hacer un postgrado en la especialidad que siempre había soñado, la psiquiatría. Fue ese mismo año, 1959, cuando a través de sus contactos con jueces y abogados, Cheo se cambió el apellido y dejó de ser Carloni Paicarán para adoptar el de su abuelo y el de su padre, Carloni-Corso.  

 

Ágatha era una eficiente trabajadora, siempre deseosa de ayudar a los enfermos de locura, y en el plano personal tenía grandes deseos de progresar y mejorar su formación en la medida de sus posibilidades. Ágatha Gallegos era en aquel entonces una esbelta y juncal jovencita de 22 años. Su tez era tan blanca que parecía translúcida, de rubia cabellera y con una mirada de un color ultramarino, a veces claro e indefinido. Un año antes había sustituido a una tía abuela en sus obligaciones como auxiliar en el Manicomio y era muy querida por el personal de enfermería, por las auxiliares y por algunas monjitas que todavía laboraban en el hospital. Ágatha estudiaba en las noches y estaba gestionando su ingreso en la Escuela de Enfermeras con la ilusión de ser una mujer como “la dama de la lámpara”, su admirada e idealizada Florencia Nightingale de quién años atrás había tenido la oportunidad de leer una biografía. Cheo Carloni-Corso habría de recordar toda su vida la primera vez que se encontró con Ágatha Gallegos. Al verla sintió que las piernas se le llenaban de espuma helada y las rodillas se le derretían cual barras de mantequilla al fuego. Ante ella, su corazón se le desbocó dentro del pecho como un potro salvaje al galope tendido. Ese día había llovido torrencialmente y el denso y asfixiante calor húmedo transformaba el ambiente de la consulta en una caldera. En la tarde, al concluir su labor, el médico abandonó aquel sofoco y abrió las puertas para respirar aire puro. Emergió hacia un patio central rodeado de nardos por lo que, al sentirse envuelto en el vaho perfumado de las pequeñas flores blancas, a su mente le llegó con los recuerdos el aroma de las coronas del entierro de su padre. En esto estaba cuando súbitamente la divisó, de pie, en el centro de uno de los patios enladrillados del Manicomio, reflejada en los charcos de agua que tachonaban el piso de mosaicos pintados con arabescos negros y amarillos. Allí estaba ella, aureolada por la reverberación vespertina del sol de los venados que ya anaranjeaba por todo lo alto el reborde de las tejas y destacaba su grácil figura creando una extraña luminiscencia casi extraterrena con una corona de reina nacida de los reflejos y destellos del sol en su dorada cabellera. Ágatha lo miró fijamente y de sus manos se deslizaron hasta el suelo un par de sábanas que llevaba a guardar y así transcurrieron eternos segundos hasta que ella se percató de que la lencería estaba a sus pies ensopada de agua y que el joven aquel, metido en su bata inmaculada la miraba fijamente y boquiabierto.

 

Los amores de Ágatha Gallegos y Cheo Carloni en el Manicomio de la ciudad de fuego se prolongaron durante todo un año y sus detalles podrían transformar la narración en un compendio de erotismo y esoterismo regidos por fuerzas desconocidas para los mortales. Bastaría con afirmar que tal era el grado de consubstanciación hermética entre ambos amantes, que ni el nacimiento de su primogénito lograría sacudir a Cheo del embrujo de la bella Ágatha. Cuando el partido del pueblo le otorgó una beca para que se fuese a estudiar en la capital de la República, sería Ágatha quien rompería con él. Ella se ocultó durante varias semanas, convencida de que el amor tenía que ser un sentimiento puro y noble donde cualquier atisbo de egoísmo estaría sobrando. Agatha sabía cuan grande era la ilusión que acariciaba Cheo desde sus días de estudiante, con sus lecturas sobre la obra de Sigmund Freud, de Lacan y de Jung, pensando algún día llegar a ser un importante psiquiatra. Cuando dejó la ciudad de fuego, ellos ni se despidieron. Durante aquella pasada etapa de tórridos amores en el Manicomio, Anita dio a luz a Luisito quien nació diez meses después de José, el Cheito primogénito. Ana María no se consideró aludida por la indiferencia natural de su marido y su devoción de madre amantísima la mantendría ocupada y entretenida durante todos los años que invertiría el médico en sus estudios de especialización en la capital de la República, hasta el día cuando llegó a graduarse de psiquiatra y de neurólogo en la Universidad Central. En la versión de Ágatha, los jóvenes amantes siempre estuvieron en contacto y sostuvieron una apasionada comunicación escrita, pero esto posiblemente es una mentira piadosa. Conociendo lo metódica y organizada que es Ágatha, me parece imposible que no exista una prueba tangible de aquella romántica y apasionada correspondencia. Sobre esa época hay opiniones negativas alrededor del escaso apego que Carloni mostraba por su mujer y sus hijos. Se dice que él no regresó a la ciudad de fuego, durante los dos primeros años que pasó en la capital, ni en vacaciones, ni en diciembre. En otra versión, no confirmada por Ágatha Gallegos, este distanciamiento era producto de los temores que Cheo experimentaba por volver a caer en las redes de la preciosa hechicera, quien ya transformada en enfermera graduada, seguramente tejería con paciencia una telaraña para atraparlo si acaso regresaba al Manicomio de la ciudad de fuego. Por una u otra razón, Cheo prorrogó sus cursos de psiquiatría, los expandió hacia la neurología, pronto lograría una beca para estudiar psicoanálisis en Italia y habría de culminar sus estudios en Inglaterra.

 

NOTA: esta historia que continuara mañana, es la manera como les ofrezco la oportunidad de leer fragmentos de mis novelas publicadas en Amazon, a los lectores de este blog lapesteloca.

 

Maracaibo, sábado 11 de julio del año 2026

 


viernes, 10 de julio de 2026

Pérez Reverte controversial


“Conocí” a Pérez Reverte al tener la suerte de leer (-recuerdo que estaba en Gipuzkoa –en el pasado siglo XX - cuando detecté su novela-) La tabla de Flandes. La leí y me gustó mucho y buscaría El maestro de esgrima y luego El Club Dumas. Cuando leí La Reina del Sur le comenté a mi gran amigo mexicano Mario Armando Luna cuanto me había gustado y de cómo me asombraba la manera como un español había escrito sobre México –como si fuera un mero cuate-le dije, y en sus páginas estaba el simpático detalle de ofrecerle al lector cada capítulo con el título musical de alguna “ranchera”...  La Reina era su novela No 13 y había sido publicada en 2004 y de esto, recién me enteraba cuando iba a redactar una crónica para mi blog lapesteloca el 26 de marzo del año 2024Ese mismo año 2024 ya en diciembre volví a referirme a Pérez Reverte en un artículo titulado “Gachupines” (https://tinyurl.com/ycydusf9) para comentar su novela “Revolución”.

Recuerdo que ante las 350 páginas de “SIDI” el libro Pérez-Reverte, el periodista Javier Flores  le preguntaría: ¿Cuánto ha tardado en escribirlo? y su respuesta seria: en escribirlo, físicamente año y medio, en gestarlo, toda una vida…

Voy a conversar hoy sobre a mi artículo “Pérez Reverte, Sinuhé y Wikipedia…” escrito en este blog lapesteloca el 26 de diciembre del año 2016 y en el cual destacaba la publicación de mi admirado escritor español, y según decía yo mismo - era del mismo 26 de diciembre, de este año  2016,- tomada de “El Bar de Zenda”, la sección de Arturo Pérez-Reverte en zendalibros.com, de su publicación en “XLSemanal”, y en una de sus columnas encabezadas por el título “PATENTE DE CORSO” donde publicaría un artículo titulado “Wikipedia y Sinuhé el egipcio”.

En los comentarios de Pérez Reverte que pueden leerse como jactanciosos (la modestia no ha sido nunca una característica del escritor) destacan la desde entonces ya resabida tendencia a la mecanización del pensamiento que ahora es ya casi robotizado en manos de la IA. Desde entonces, se veían venir estos “avances” deshumanizantes de la cibernética…

Decía Pérez Reverte, que… ““Para muchos jóvenes con inquietudes, con buena voluntad, documentar una novela o un libro cualquiera, acudir a la Historia o a la Ciencia como material de trabajo, significa exclusivamente acudir a Wikipedia, a internet, y punto. Esa fuente documental parece lo más natural del mundo. Y eso se ve fomentado por un sistema educativo que cada vez depende más del teléfono móvil, de la tableta o la enseñanza digital, y desprecia las fuentes clásicas y tradicionales, negando a los jóvenes el hábito de moverse con soltura en fuentes más serias; de familiarizarse con textos solventes, anotar, marcar, comparar, completar. Cada vez queda más lejos, no sólo de la intención, sino de la imaginación, adquirir o consultar libros, trabajar en hemerotecas y bibliotecas, visitar escenarios reales. Ni pasa por la cabeza otra cosa que ir a lo fácil. Para qué consultar el Espasa, la Encyclopaedia Britannica, el Summa Artis, la colección completa de Blanco y Negro o el Diccionario Biográfico de la Academia de la Historia; para qué leer a Galdós, Valle-Inclán, Baroja o Clarín, si con un teclazo lo tienes todo resumido en medio folio. Para qué visitar un museo, para qué viajar a una ciudad con un antiguo mapa y un bloc de notas, pudiendo teclear en el buscador de internet y hasta pasear virtualmente por las calles de Osaka o San Petersburgo. La consecuencia de todo esto es que, cada vez más, quienes de esta forma limitan su propio conocimiento aplicarán esos límites a cuanto se les ponga delante. Juzgarán el mundo no por lo que éste tiene y ofrece, sino por la reducida visión que de él tendrán ellos. Y aquí no puedo menos que recordar al querido José Luis Sampedro, economista y escritor, que una tarde en la Real Academia Española, mientras charlábamos con Antonio Mingote y Gregorio Salvador, lamentó, con bondadosa e irónica resignación, que cierto crítico literario hubiera encontrado en su novela La vieja sirena presuntas influencias del best-seller de Mika Waltari Sinuhé el egipcio: entonces Sampedero les diría … «Te pasas la vida leyendo a Homero, Herodoto, Jenofonte o Plutarco, y luego empleas dos o tres años de tu vida en trabajar con todos esos libros abiertos alrededor, para que al final juzgue tu obra un pobre hombre que sólo ha leído Sinuhé el egipcio”

 Todo esto fue- Publicado en XL Semanal el 25 de diciembre del año 2016-

Debo aclarar a los lectores de este blog, que don Gregorio Salvador (1927-2020) fue un destacado filólogo y académico español, y que La vieja sirena es una famosa novela de 1990 escrita por el autor José Luis Sampedro (1917-2013) quien fue escritor y humanista. La sonrisa etrusca La vieja sirena son sus novelas más conocidas y celebradas. Don Gregorio es miembro de la Real Academia Española desde 1990, en 2011 le fue entregada la Orden de las Artes y de las Letras de España. La conexión entre ambos es porque el propio Gregorio Salvador fue uno de los académicos que propuso y apadrinó la candidatura de Sampedro para ingresar en la Real Academia Española (RAE).

Más allá de la escritura, una de las especialidades que caracteriza a Arturo Pérez-Reverte son las polémicas, y es que las suele protagonizar… Como muestra este “botón”. En 2019, el académico escritor optó por criticar, irónicamente, la abundancia de novelas ambientadas en campos de concentración nazis: "Iba a escribir una novela sobre Auschwitz, pero ya no quedan personajes libres: La bibliotecaria de Auschwitz, La bailarina de Auschwitz, El tatuador de Auschwitz, El farmacéutico de Auschwitz, La enfermera de Auschwitz, El mago de Auschwitz, El violinista de Auschwitz...". Pérez-Reverte decidió continuar con el incendiario mensaje en la red social a través de un hilo viral en el que hacía lo propio con otras obras ambientadas en otros campos de concentración, como Mauthausen o Treblinka, una polémica que finalizaba con un mensaje: "Rediós, que difícil se está poniendo esto de la literatura". Tras el malentendido, el escritor justificó que su mensaje se refería a "lo mucho que, por modas literarias y comerciales, se manosea un asunto que debería tratarse con más rigor y respeto". Pero no es la primera vez que Arturo Pérez-Reverte pone patas arriba Twitter y casi con toda seguridad no será la última. Habitual es encontrarse con un abecé de insultos entre otros predominan  "gilipollas" y "analfabeto"… El escritor ha sido protagonista de otras salidas de tono que adquirieron especial envergadura en las redes sociales.

Regresando al tema de Sinuhe el egipcio, los historiadores griegos Heródoto (Historias, II, 77) y Diodoro de Sicilia (Biblioteca histórica, I, 8), decían que los egipcios eran muy dados a purgarse con ricino o a administrarse enemas purificadores, y en la novela de Mika Waltari (https://bit.ly/3Jr1Xmr) Sinuhe el egipcio, se describen muchos detalles de la medicina en Egipto. En el mes de febrero del 2023 (https://tinyurl.com/3t9rv3rt) hablábamos en este blog sobre la Medicina en el antiguo Egipto… En el blog, hemos también conversado sobre Mika Waltari (https://tinyurl.com/2p75f267) y su obra y de la misma en el cine Sinuhé, el egipcio,  la película producida en CinemaScope por Darryl F. Zanuck para la 20th Century Fox en 1956, dirigida por Michael Curtiz-el famoso director de Casablanca- y protagonizada por Edmund Purdom como Sinuhé y Peter Ustinov como el tuerto Kaptah ayudante de Sinuhé. Jean Simmons como Merit, Gene Tierney es Baketamon, Victor Mature en el rol de Horemheb, y Bella Darvi en el papel de la seductora Nefernefer.

Maracaibo, viernes 10 de julio del año 2026

jueves, 9 de julio de 2026

De La Ciencia Ficción


La Ciencia Ficción es, un género que encuentra sus mejores resultados en diversas artes narrativas, como la literatura, el cine, la televisión, el cómic, etc. La literatura desde hace muchos años ha sido utilizada para hablar de ciencia ficción y al hacerlo se ha incursionado en áreas tan importantes como la lucha de clases o los sistemas totalitarios.

 

Inicialmente, y en principio, este tipo de publicaciones no se consideraron capaces de reseñar y trasmitir argumentos trascendentes. El llamado “comic” y “el cine fantástico” fueron desarrollados dependiendo de dibujantes, o de guionistas y escritores quienes parecían trabajar en función del entretenimiento y sus publicaciones se producían impresas en papel barato e inicialmente nacieron ciertas producciones cinematográficas de baja calidad técnica con módicos presupuestos que no obstante rendían buenos beneficios. 

 

Tras haber sido un género ignorado y despreciado por el mundo académico, la Ciencia Ficción ha logrado por sus propios méritos, formar parte de los currículos de la docencia escolar de las universidades anglosajonas. Inicialmente, la Ciencia Ficción era un elemento en la enseñanza de la Literatura y la Lengua inglesas, pero la historia del uso docente de la Ciencia Ficción, llevó a la creación en 1970 de la Science Fiction Research Association (SFRA) el cual hoy día cuenta con casi medio millar de profesores en todo el mundo. La SFRA se encarga de “el estudio de la Ciencia Ficción y la Fantasía, para mejorar la enseñanza en el aula, para evaluar los nuevos libros y los nuevos métodos y materiales de enseñanza”. Se trata, de utilizar la indiscutible atracción que los jóvenes pueden sentir por la temática de la Ciencia Ficción para su uso en las aulas. Como resultado de la actividad de la SFRA y sociedades parecidas existe un creciente conjunto de artículos, de libros de carácter académico y de revistas universitarias especializadas en el género sobre los temas propios de la Ciencia Ficción. 

 

“Extrapolation” creada en 1959 por Thomas Clareson y editada tres veces al año por la Universidad del Estado de Kent en Ohio, sería la primera revista académica del mundo dedicada al estudio de la ciencia ficción y la fantasía. Esta publicación evaluaría literatura, cine, televisión, cómics y videojuegos. En 1972, “Foundation” iniciada por Malcom Edwards en el Politécnico del Noreste de Londres y luego, “Science Fiction Studies” fundada en 1973 por Darko Suvin y R.D. Mullen en el Departamento de Inglés de la Universidad Concordia en Montreal. Posteriormente la publicación de libros como “Teaching Science Fiction: Education for tomorrow” editado por Jack Williamson en 1980, y han surgido ayudas docentes como “Science Fiction: A teacher´s guide & ressource book” editada por Marshall Tymm en 1988.

 

Las mejores y más completas colecciones bibliográficas sobre Ciencia Ficción se encuentran en algunas de las mejores universidades norteamericanas: Science Fiction Society Library del Massachussets Institute of Techonology (M.I.T.) de Boston, la Science Fiction Research Collection de la Texas A&M University, la J. Lloyd Eaton Collection de la Universidad de California Riverside, y en las universidades de Siracusa, Eastern Nuevo Mexico entre otras la Ciencia Ficción es regularmente estudiada. Sin olvidar la Sección de Ciencia Ficción de la Biblioteca Gabriel Ferraté de la Universidad Politécnica de Cataluña en Barcelona, que dispone ya de más de 6.000 volúmenes. Quisiera referirme a tres escritores que pueden verse como los pioneros de la actualmente muy desarrollada Ciencia Ficción: Herbert George Wells, Eric Blair y Stanislaw Lem.

 

Herbert George Wells (Bromley, Kent 1866-Londres 1946),​ más conocido como H. G. Wells, fue un escritor, novelista, historiador y filósofo británico. Su producción se puede dividir en tres etapas: la de novela científica, la familiar y la sociológica. H. G. Wells, es considerado junto con Julio Verne uno de los padres de la ciencia ficcióndistaba mucho del optimismo con que el novelista francés enfrentaba lo que estaba por venirCon ocho años, Herbert se rompió la pierna y durante el tiempo que estuvo convaleciente se hizo un ávido lector de los libros que le traía su padre de la biblioteca. Se dice que su inicio en la literatura empezó cuando descubrió la magnífica biblioteca de Uppark: sumergido entre libros leyó muchas de las obras clásicas de las estanterías. Por sus manos pasaron la República de PlatónUtopía de Tomás Moro y las obras de Daniel Defoe.

 

En 1884 obtuvo una beca para estudiar biología en el Royal College of Science de Londres, donde tuvo como profesor a Thomas Henry Huxley. Estudió allí hasta 1887. En este período también ingresa a un club de debate de la escuela llamado Debating Society, y formo parte de los fundadores de The Science School Journal, una revista sobre literatura y temas sociales donde vio la luz por primera vez su novela La máquina del tiempo, pero con el título original: The Chronic Argonauts (Los Argonautas Crónicos). The Time Machine, (1895), fue su primera novela, de éxito inmediato, en la que se entrelazaban la ciencia, la aventura y la política. La máquina del tiempo, novela en la que el inventor de la máquina puede viajar hacia el pasado o el futuro con un sencillo movimiento de palanca. La visita maravillosa (1895), El hombre invisible (1897). Inventos y procedimientos científicos que marcaron el siglo XX fueron imaginados por Wells a finales del XIX, tales como la bomba atómica, y aparecen en novelas como La isla del Dr Moreau (1896), El primer hombre en la luna (1901), Manjar de dioses (1904) o La guerra en el aire (1908).   El hombre invisible (1897); La guerra de los mundos (1898) y Los primeros hombres en la luna (1901). Muchas de ellas dieron origen a varias películas.

 

Su primera novela, La máquina del tiempo trata fundamentalmente la lucha de clases. Los hermosos Eloi eran descendientes de los antiguos capitalistas, y los Morlocks de los proletarios, enterrados junto con las máquinas y la industria y que, en la novela, acaban por dominar a sus antiguos opresores. Convencido de la necesidad de un sistema social más justo, se uniría a la Sociedad Fabiana, cuyo objetivo era instaurar el socialismo de forma pacífica, si bien diferencias con ciertos miembros (por ejemplo Bernard Shaw) acabaron por distanciarlo del grupo. Wells criticó también la hipocresía y la rigidez de la época victoriana, así como el imperialismo británico. En su novela Ana Verónica (1909) se adelanta a lo que serían los movimientos de liberación femeninos.

 

Wells estaba convencido de que la especie humana podría ser mejorada gracias a la ciencia y a la educación. Sin embargo, se distanció de muchos de sus contemporáneos al ser uno de los primeros pensadores que advirtió del peligro de confiar ciegamente en las máquinas. Siempre postuló que era el hombre quien debería dominar a las máquinas, y no al revés. Durante la última época de su vida, Wells asumió la tarea de defender en escritos y conferencias todo aquello que considerara positivo para el progreso, así como en criticar las grandes guerras que asolaron Europa.Todas las obras de H. G. Wells están influidas por sus profundas convicciones. En La máquina del tiempo (1895) abordó el tema de la lucha de clases; en La isla del doctor Moreau (1896) y en El hombre invisible (1897), los límites éticos de la ciencia y la obligación del científico de actuar de forma ética más allá del poder que le otorgan sus descubrimientos; en La guerra de los mundos (1898), la crítica de los usos y costumbres de la época victoriana y las prácticas imperialistas británicas. Esto en lo que respecta a sus primeras novelas, que lo han convertido en uno de los más grandes escritores de ciencia ficción. A partir de 1900 comenzó a escribir novelas que describían la vida de la gente humilde, entre las que se encuentra Ana Verónica (1909), en la que aborda el tema de la liberación de la mujer.


Eric Blair (Motihari, India, 1903-Londres, 1950) Fue un escritor británico más conocido como George Orwell fue novelistaperiodistaensayista y crítico nacido en la India, autor entre otras obras de las famosas novelas distópicas Rebelión en la granja (1945) y 1984 (1949). Vivió en París y en Londres, y conoció la pobreza; de esta etapa su novela Sin blanca en París y en Londres (1933). Su obra lleva la marca de las experiencias autobiográficas vividas por el autor en tres etapas de su vida: su posición en contra del imperialismo británico que lo llevó al compromiso como representante de las fuerzas del orden colonial en Birmania durante su juventud; a favor del socialismo democrático, después de haber observado y sufrido las condiciones de vida de las clases sociales de los trabajadores de Londres y París; y en contra de los totalitarismos  nazi y estalinista ,tras su participación en la guerra civil española, en el bando republicano. En la Guerra Civil española (Orwell era socialista) casi lo fusilan los republicanos, de allí Homenaje a Cataluña (1938). Rebelión en la granja (1945) y 1984 (1949),sus  famosas novelas donde describió una sociedad controlada totalitariamente por métodos burocráticos y políticos. El mundo previsto por Orwell, es uno donde el lavado de cerebro, el soborno, el control y la manipulación de la verdad son las claves del totalitarismo perverso características que serían habituales en numerosos países y cada vez más dentro de la perversión del mal llamado socialismo. 


Stanislaw Lem nacio en Cracovia el 30 de octubre de 2005. Escritor polaco, uno de los grandes maestros de la literatura de ciencia ficción, autor de títulos como Solaris (1961), llevada al cine en dos ocasiones con éxito (en 1972 por el director soviético Andrei Tarkovski y en 2002 por Steven Soderbergh).  Stanisław Herman Lem

estuvo caracterizado por escribir con un tono satírico y a la vez filosófico. Sus libros, Solaris (1961) y Ciberíada (1965), se han traducido a 40 lenguas y se han vendido millones de ejemplares. Lem es considerado como uno de los mayores exponentes del género de la ciencia ficción. Stanisław terminaría también interesándose por la medicina, e iniciaría sus estudios en la Universidad de Leópolis, pero la Segunda Guerra Mundial le obligaría a interrumpirlos. Durante la guerra fue miembro de la resistencia. Su núcleo familiar, era católico pero de ascendencia judía, y se salvó del Holocausto por suerte; no así la mayoría de sus parientes, quienes murieron en los pogromos de Leópolis o ejecutados en Belzec, solamente su primo Marian Hemar sobrevivió…

 

Lem es un referente absoluto de la literatura fantástica, a través de sus obras, caracterizadas por el rigor científico. Hombre de Marte (1946), El hospital de la transfiguración (1948), Los astronautas (1951), La nebulosa de  Magallanes (1965) Diarios de las estrellas (1957), Edén (1959), Memorias encontradas en una bañera (1961). Fábulas de robots   y Ciberíada (1965), Congreso de futurología (1961)  futurología (1961). Lem nunca se consideró un escritor de ciencia ficción y paradójicamente no ocultó su desprecio por este género.

 

Maracaibo el jueves 9 de julio del 2026

miércoles, 8 de julio de 2026

María Antonia (2)

 

En un pueblo lejano y muy distante, en Punta Cardón, en la península de Paraguaná a orillas del mar Caribe, se fue a vivir MariaAntonia sin decirle nada a nadie. Sola con su hija pequeña, en la casa de una prima casi olvidada de su familia. Allí, frente al mar, criando Julimary lloró hasta que el llanto se le secó con el sol, la sal y el yodo, para interminablemente continuar “canturreando las canciones más tristes, le diré a todo el mundo lo que tú me quisiste”... Sin poder olvidarlo, algunas veces pensaba...  Doquiera que tu vayas, si te acuerdas de mi, la pena que me invade, en sol se ha de convertir, fatalidad ya no existe, tu recuerdo será, resplandor en las noches doquiera que tú vas”...   Fuiste tomando color con tanto sol y te gustaba cantar los boleros tristones de Felipe Pirela y las canciones de puro despecho de Julio Jaramillo. Te divertía imaginar que tu Julio, lejos, en algún sitio, quizás también cantaría... “Yo sufro lo indecible si te entristeces, no quiero que la duda te haga llorar, hemos jurado amarnos hasta la muerte y si los muertos aman después de muertos amarnos más”... En las noches y ante la luna que se elevaba rielando en el mar, cantabas imitando a Blanca Rosa Gil... “Tengo el corazón hecho pedazos”..: “noches y más noches sin descanso” ... y luego, con lágrimas en los ojos decías para ti... “Más frágil que el cristal fue tu amor por mí”... Mirabas el astro de la noche para gimotear... Luna, ruégale que vuelva y dile que lo quiero, que por ti  lo espero a la orilla del mar... Luna tú que le conoces”...  Seguías amándolo, y buscabas justificarlo, pero siempre en silencio, mientras sin poder ocultar tu dolor entonabas... “Estoy sola, irremediablemente sola...  Hoy te has ido para siempre de mi vida y has abierto una herida, que jamás ha de cerrar”... ¡Ay Julio mío! “A tu amor mi cariño se aferró desesperadamente y no sé por qué tus labios pronunciaron, el adiós”.  En aquella soledad con el viento salobre del Caribemar pensaste que cada día transcurría como un mes y cada mes ya te parecía un año... “Un siglo de ausencia” y cantabas desgarrada de amor... “Tan separada de ti, pensar que no he de verte otra vez, fingir que soy feliz sin tu amor, llorar con mi dolor”... 

 

Pero todo tiene un final, hasta los dolores nacidos de amores contrariados, se acaban, y MariaAntonia pareció recapacitar. Con Julimary ya caminando, regresó un día a su casa del Barrio Obrero en Sabaneta. Allí se encontró otra vez con la sombra del Julio que ella había amado, un Julio arrepentido, enflaquecido, quien había sido despedido de su trabajo y vegetaba solo y contrito, en su casa, que parecía un mudalar de escombros. MariaAntonia volvió para hacer una limpieza profunda, y para tomar las riendas. En esa oportunidad fue cuando se entrevistó con el doctor José Asunción Carloni-Corso quien estaba a punto de abrir un Instituto de Neurología y Psiquiatría en la ciudad de fuego, y necesitaba una administradora que le llevara las cuentas y le organizara todo lo relacionado con el personal que estaban contratando. Así fue como MariaAntonia Polanco comenzó a formar parte del INP y de todos los festinados preparativos destinados a inaugurar en la cercanía del hospital y de la Facultad de Medicina, lo que debería haber sido una prestigiosa institución.

 

MariaAntonia nunca pensó que en aquel cargo habría de durar más de quince años, y menos aún que sería ella quien en muchas oportunidades habría de llevar las riendas para guiar y tascarle el freno a tantas gentes como las que trabajarían y debatirían sus vidas en aquella casa de locos.  Una de las críticas que siempre pesaron sobre la gestión de MariaAntonia es su querida institución, fue la protección que, desde su posición directiva, ejerció siempre sobre su hermana menor. Cuando Carloni la contrató en el INP, ella le consiguió un cargo como secretaria y quizás afortunadamente, Antonieta decidió casarse varios meses después y se fue a vivir en la ciudad de los crepúsculos con su marido nuevo, un flamante abogado más joven que ella con unas agallas de escualo depredador. En 1982, con dos hijas, de 5 y de 3 años, regresó a vivir con su madre, Chela Polanco, en el restaurante de Los Haticos. Más pronto que tarde, MariaAntonia lograría para su hermanita un cargo de secretaria en la biblioteca del INP, donde tendría bastante tranquilidad y además, sobrado margen para incumplir los horarios supervisados por su propia hermana. (…) No obstante, en el decir de Vitico Chourio, el “office boy” del INP, Antonieta lo que estaba era, comenzando, “a dar más funciones que El Variedades”. 


Durante el intenso período de rebullicio, que giró alrededor del regreso de Antonieta, la vida ordenada y metódica que MariaAntonia había consolidado alrededor de su importante posición en el INP, comenzó a sufrir un nuevo percance. Julio, después de una larga temporada, que él denominaba risueño, “de paro forzoso”, consiguió un nuevo trabajo, como supervisor de planta para el personal en una conocida fábrica de cerveza de la ciudad de fuego, situada precisamente en Los Haticos. MariaAntonia no había necesitado hacer de tripas corazón cuando perdonó a Julio y regresó a vivir con él. No estaba dispuesta a criar a Julimary sola y las letras de sus boleros la hacían cantar... “Esta vez, ya no soporto la terrible soledad, ya no te pongo condición, harás conmigo lo que quieras bien o mal”. Ella volvería a poner todo su empeño para olvidar los efluvios de la negrota inmensa que le había desquiciado a su marido, y se repetiría constantemente que tenía que creer en él, que necesitaba amarlo como antes... “Llévame si quieres hasta el fondo del dolor, hazlo como quieras por maldad o por amor, pero esta vez, quiero entregarme a ti en una forma total, no con un beso nada más, quiero ser tuya sea por bien o sea por mal”.

 

Un año después nacería otra niña, y Julio quería llamarla Zulay, pero se impuso MariaAntonia para ponerla Yolanda, como la de la canción de Pablito Milanés. “Si me faltaras no voy a morirme, si he de morir quiero que sea contigo, mi soledad se siente acompañada por eso sé que a veces necesito tu mano, tu mano, eternamente tu mano”... Julio trabajando en la cervecería, tenía la tentación al alcance de la mano... Entonces ella habló con el doctor Carloni y le pidió dos semanas de vacaciones. Sabía que necesitaba reflexionar y regresó a Cardón. Otra vez se hallaba frente al mar. Con sus dos hijas pensó que estaba en una nueva disyuntiva con su Julio y de nuevo cantó cuanto quiso, pero esta vez no lloró como antes lo había hecho. “Me tienes, pero de nada te vale, soy tuya, porque lo dicta un papel, mi vida la controlan las leyes, pero en mi corazón, que es el que siente amor tan solo mando yo”... Miraste el mar hasta que los ojos se te cansaron de otear la línea del horizonte, y pensaste... “Permíteme igualarme con el cielo, que a ti te corresponde ser el mar”... No sabías porqué, pero tú no podías dejar de quererlo.  No obstante, Julio ya se había atrevido a sincerarse. Te lo había dicho, había perdido el interés en tu vida, y en tus cosas...  Aunque ni Julio ni ella se querían divorciar el distanciamiento entre los dos fue cada día más grande... Ella confiaba en un milagro, pero sabía que él se sentía muy mal, porque su sueldo no era ni la mitad del de ella, y la argumentación de ella insistiendo en que esa era una actitud machista que debía superar, supuestamente era escuchada, mas no atendida. Ella sabía que sus palabras ya no surtían ningún efecto sobre Julio.  


Al regresar MariaAntonia de Punta Cardón, Julio comenzó a perderse de la casa por temporadas. A ella no le interesaba el divorcio, y argumentaba que no quería dejar a sus hijas sin padre. Antonieta discutiría con su hermana hasta cansarse. Había jurado que la convencería, y la invitaría reiteradamente, e insistiría en que tenía que salir, que conocer a otros hombres. Ella al fin aceptaría sus sugerencias y saldría una noche, y bebería hasta sentirse achispada, y su pareja que sería un hombre serio que ella bien conocía, un divorciado que sabía lo que buscaba, no era suficiente, y al final ella no se atrevería, y lo rechazaría. Ella no aceptaría sus propuestas, ¿cómo imaginarlo? En la madrugada habría de regresar a su habitación y sería un llorar interminable, amargamente, porque definitivamente ella estaría convencida de que la sombra negra de Julio no le dejaría vida, nunca más...  

 

Pero de todas aquellas cosas, querida MariaAntonia, lo que más furia te daba, ciertamente, era pensar en Julio, todo el tiempo, constantemente. Era oírte a ti misma, musitando en las noches, “en la multitud, busco los ojos que me hicieron tan feliz, y no logro hallar en otros labios la ilusión que ya perdí”... Era, imaginarte a Julio, con su melodiosa voz de terciopelo como otrora, diciéndote al oído. “Me da pena que sigas sufriendo tu amor desesperado, yo quisiera que tú te encontraras de nuevo otro querer”.  Era ya el colmo, y en medio del trabajo, que era tu único aliciente, peor resultaría tener que enterarte cada semana de una nueva historia de tu hermanita. Te enervaba saber que la hermosa Antonieta, día a día, bajo tu control, y tu supuesta supervisión, estaba cortando en su trabajo, rabo y orejas, o como ella misma lo decía, tumbando las chiritas por el cogote, iba tirándole palo a todo mogote, dándole por donde era a tutilimundachi, no importándole nada y haciendo su personal revolución.

 

NOTA: hasta aquí y para este blog (lapesteloca) la historia de MariaAntonia que es tan solo un fragmento de la novela “Ratones desnudos” (puedes buscarla en Amazon).

 

Maracaibo, el miércoles 8 de julio del año 2026