miércoles, 4 de febrero de 2026

Peste Negra y erupción volcánica (2)


Ya lo dijimos al comienzo, señalando que todo esto estaba escrito en los anillos de los árboles. Al analizar árboles centenarios en los Pirineos españoles y otras zonas del sur de Europa, Büntgen y Bauch se toparon con algo llamado 'anillos azules'. Cuando un verano es extremadamente frío, los árboles no pueden lignificar sus células correctamente (el proceso que endurece la madera), y eso deja una marca pálida, casi azulada, en su registro de crecimiento.

Encontrar un anillo azul es raro. Encontrar varios consecutivos es una señal de alarma climática. Y esos árboles nos dicen que los veranos de 1345, 1346 y 1347 fueron muchísimo más fríos y húmedos de lo que deberían haber sido. La temperatura cayó en picada. Y aquí es donde los investigadores hacen su 'magia' conectando la geología con la economía, y la economía, a su vez, con la biología.

En el Mediterráneo, las grandes repúblicas marítimas italianas eran las superpotencias de la época. Ciudades florecientes, muy pobladas y que necesitaban una gran cantidad de suministros. Pero el cambio climático repentino provocado por el volcán arruinó las cosechas locales. El frío y la lluvia constante, de hecho, pudrieron el trigo en los campos de buena parte de Italia y el sur de Europa. De modo que el espectro de la hambruna y las revueltas sociales empezaron a poner en riesgo a los gobiernos de las ciudades-estado.

 

“Analizamos el periodo anterior a la Peste Negra en lo relativo a los sistemas de seguridad alimentaria y las hambrunas recurrentes -explica Bauch-, lo cual fue importante para poner en contexto la situación posterior a 1345. Queríamos analizar juntos los factores climáticos, medioambientales y económicos, para poder comprender mejor qué desencadenó el inicio de la segunda pandemia de peste en Europa”.

 

Amenazados por el hambre, los italianos activaron sus vastas redes comerciales para buscar comida donde fuera, y para ello miraron hacia el este, hacia el Mar Negro. Así, Venecia y Génova enviaron sus flotas a los graneros de la Horda de Oro, en la actual región del Mar de Azov (cerca de Crimea). Allí, y bajo el dominio mongol, había grano en abundancia. Fue una maniobra logística brillante. Los barcos se llenaron de cereal y salvaron a Italia de la inanición. Fue un éxito rotundo, ya que evitaron la hambruna. Pero cometieron un error fatal.“Durante más de un siglo -prosigue Bauch-, estas poderosas ciudades-estado italianas habían establecido rutas comerciales de larga distancia a través del Mediterráneo y el Mar Negro, lo que les permitía activar un sistema altamente eficiente para evitar la hambruna. Pero, en última instancia, estos les llevó inadvertidamente a una catástrofe mucho mayor.

Sin saberlo, en efecto, junto con el trigo destinado a salvar las vidas de los ciudadanos, los barcos llevaron a Europa otra carga: pulgas y roedores portadores de Yersinia pestis, que en esas bodegas repletas de alimento encontraron un refugio inmejorable para alimentarse y reproducirse durante el viaje de vuelta. En cierto modo, resulta irónico que un sistema diseñado para salvar vidas fuera, también, el vehículo que transportó el germen de la extinción al viejo continente. Si el volcán no hubiera estallado, si el clima no se hubiera enfriado, si las cosechas italianas no hubieran fallado... esos barcos jamás habrían tenido la urgencia de importar grano de esa zona específica y en ese momento concreto.

 

Lo que este nuevo estudio ha puesto sobre la mesa es un concepto que nos resulta familiar: la globalización es un arma de doble filo. Porque no fue solo la bacteria, ni tampoco el clima, lo que provocó la catástrofe. Fueron la interacción compleja entre un evento natural (el volcán), la respuesta ecológica (el fallo de los cultivos) y la infraestructura humana (las rutas comerciales de larga distancia). Büntgen lo describe como una 'tormenta perfecta'. La bacteria saltó de sus reservorios naturales en roedores salvajes de Asia central (posiblemente jerbos) a humanos y animales domésticos en los puertos del Mediterráneo. Y una vez desembarcada, no encontró resistencia. Según Bauch, sin embargo, “también pudimos demostrar que muchas ciudades italianas, incluso las grandes como Milán y Roma, no se vieron tan afectadas por la Peste Negra probablemente porque no necesitaron importar grano después de 1345”.


La conexión entre clima-hambruna-grano es, por lo tanto, el 'mecanismo de entrega' que faltaba para explicar la velocidad del contagio. Incluso hoy, casi 800 años después, dice Büntgen. “en muchas ciudades y pueblos europeos se pueden encontrar pruebas de la Peste Negra. Aquí en Cambridge, por ejemplo, el Corpus Christi College fue fundado por habitantes del pueblo después de que la peste devastara la comunidad local. Hay ejemplos similares en gran parte del continente”. 

Hoy vivimos en un mundo que está infinitamente más conectado que el de los genoveses del siglo XIV. Y si una erupción volcánica y las rutas comerciales de antigüos veleros de madera pudieron causar entonces la mayor catástrofe demográfica de la historia, ¿qué no podría ocurrir en la actualidad?

 

Büntgen lanza una advertencia final que resulta difícil de ignorar. «Aunque la coincidencia de factores que contribuyeron a la Peste Negra parece rara, la probabilidad de que surjan enfermedades zoonóticas bajo el cambio climático y se traduzcan en pandemias probablemente aumentará en nuestro mundo globalizado. Eso es algo que quedó muy claro en nuestras recientes experiencias con la Covid-19».

Fin de: la Peste Negra y las erupciones volcánicas.

Maracaibo, miércoles 4 de febrero del año 2026

martes, 3 de febrero de 2026

Peste Negra y erupción volcánica (1)


A mediados del siglo XIV, se desató la peor pandemia sufrida hasta ahora por la humanidad con decenas de millones de muertos… Este artículo, de nuevo y comenzando el año 2026, toca el tema de “La peste negra” pero hablaremos de aspectos sobre su origen y de cómo hace relativamente poco tiempo, este hecho histórico fue situado por primera vez en un mapa…

 

A mediados del siglo XIV, en apenas cinco años, entre 1347 y 1353, el mundo conocido se vino abajo al hacer irrupción la pandemia más devastadora registrada en la historia de la humanidad. La Peste Negra, barrió el continente europeo de sur a norte con una furia implacable. Las cifras resultan incluso hoy, difíciles de calcular, y sabemos que murieron decenas de millones de personas. Ciudades enteras quedaron vacías, los campos se pudrieron sin manos que los cosecharan y las estructuras sociales del feudalismo se agrietaron para siempre bajo el peso de los cadáveres. En algunas regiones, la mortalidad rozó el 60% de la población.

En mayo del año 2024 en este blog, hablamos en un artículo titulado “Once upon” -como comienzan los cuentos en inglés- Hace mucho tiempo…”, aunque si regresáramos al Siglo XIII en Birmania, (ahora Myanmar) en el sudeste asiático, la infección entre las ratas se volvió endémica.  Los mongoles la trasladaron a la China al invadirla y la gente en Europa estaba segura porque se sentían a salvo, ya que se decía que por allá no había ratas negras… Hasta que llegó la Navidad del año 1347 y a través del Mar Negro, comenzaron a llegar barcos desde el oriente que traían ratas, con pulgas… Así fue como tres años después desde los puertos comenzó a desarrollarse “la peste negra”…

Una bacteria, Yersinia pestis fue la responsable, y sabemos que se transmitió a través de las pulgas de las ratas que viajaban como polizones en las rutas comerciales. Pero durante décadas, la pregunta de historiadores y científicos ha sido… ¿Por qué precisamente entonces? O también… ¿Cuáles fueron los factores que permitieron que una bacteria de Asia central aniquilara a más de la mitad de Europa en un abrir y cerrar de ojos?

El miércoles 31 de diciembre del año pasado (2025) hablamos en este blog(lapesteloca), sobre un Annus horribilis expresión muy negativa usada por Procopio de Cesarea (f. 565), el historiador bizantino que escribió en el año 536, en un informe sobre las guerras contra los vándalos durante todo aquel año, -cuando el Sol daba su luz sin brillo, como si fuese la Luna llena, y se parecía completamente al Sol eclipsado, porque sus rayos no eran claros tal y los hombres no estuvieron libres ni de la guerra ni de la peste ni de ninguna cosa que no llevara a la muerte- y todo sucedió en el momento en que Justiniano estaba en el décimo año de su reinado.

También nos referimos en el blog a, “El año del verano oscuro”, igualmente denominado  El año del verano que nunca llegó  (https://surl.li/bjestr) que es el título de la novela de William Ospina donde narra lo que ocurrió en Villa Diodati en Ginebra, el 15 de junio, durante el verano de 1816, cuando Lord Byron, John Polidori, Percy Bysshe Shelley y su esposa Mary Shelley coincidieron, juntos en el Lago Leman, en Suiza, mientras las inclemencias del clima, eran provocadas por la catastrófica erupción volcánica de Tambora, en Indonesia, y se cubriría el cielo de nubes de ceniza y de azufre, tanto que les impidieron abandonar la villa durante tres días.

Pero en el Siglo XIII en Birmania, en el sudeste asiático, hordas de mongoles invadirían aquel país que estaba al sur, donde vivían muchos animales que padecían por estar infectados por una bacteria… Estos animales eran ratas, una población muy numerosa y la bacteria se llamaba “Yersinia pestis”. Las ratas son los “reservorios” de la bacteria y las pulgas se encargaban de infectar a las demás ratas, y fue así como la infección entre las ratas se volvió endémica y los mongoles la trasladaron a la China y la gente en Europa estaba a salvo, esto se decía, dizque porque por allá no había ratas negras… Hasta que en la Navidad del año 1347 a través del Mar Negro, comenzaron a llegar barcos desde el oriente y traían ratas con pulgas y así fue como tres años después desde los puertos comenzó a desarrollarse “la peste negra”…

 

A finales del año pasado 2025, el geógrafo Ulf Büntgen, de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, y el historiador Martin Bauch, del Instituto Leibniz, en Alemania, hallaron una posible respuesta a estas preguntas, aclaratoria que estaba grabada en los anillos de los árboles, para atreverse a concluir que el desencadenante de la catástrofe fue una intensa y repentina actividad volcánica. Según el artículo recién publicado por ambos científicos en 'Communications Earth & Environment', si las piedras de un domino estaban en una fila, la primera 'ficha de dominó' en caer fue, un volcán, y su erupción. Esto sería lo que puso en marcha la secuencia mortal de acontecimientos que llevó a la devastación de Europa.

“Esto es algo que llevo mucho tiempo queriendo entender” -explica Büntgen-. “¿Cuáles fueron los factores que impulsaron el inicio y la transmisión de la Peste Negra, y qué tan inusuales fueron? ¿Por qué ocurrió en este momento y lugar exactos de la historia europea? Es una pregunta muy interesante, pero es una que nadie puede responder solo”. En su artículo, Büntgen y Bauch han conseguido, por primera vez, unir puntos que hasta ahora parecían inconexos. Y proponen que una erupción masiva (o quizás un cúmulo de ellas) tuvo lugar alrededor del año 1345, desatando una reacción en cadena fatal.

No sabemos exactamente qué volcán fue, aunque los modelos sugieren una erupción en los trópicos que inyectó cantidades ingentes de azufre y ceniza en la estratosfera. Para hacerse una idea de la magnitud del evento, baste decir que los científicos estiman que superó en potencia a la famosa erupción del Monte Pinatubo de 1991. La erupción del Monte Pinatubo en 1991, en el Arco Volcánico de Luzón, Filipinas, fue la segunda erupción volcánica más grande del siglo XX, solo superada por la erupción de Novarupta en Alaska en 1912. 

Tras la erupción, se instaló en amplias regiones del globo una niebla perpetua. Las crónicas de la época, rescatadas para el estudio, hablan de eclipses lunares inusualmente oscuros y de cielos turbios. Pero la prueba definitiva de la erupción no son los relatos históricos, sino algo mucho más 'físico' y tangible.

NOTA: esta historia continua y finaliza mañana martes 4.

Maracaibo, martes 3 de febrero del año 2026

lunes, 2 de febrero de 2026

“Marty”Feldman

 

Martin Alan Martin Alan “Marty” Feldman (1934-1982) fue un actor, comediantes y guionista británico que protagonizó series de televisión de humor, incluyendo At Last the 1948 Show y Marty, por las que ganó dos premios BAFTA.

Me toca hablar nuevamente de este personaje del cine, y parece mentira, pero ya hace más de 40 años de su muerte el 02 de diciembre de 1982. Marty Feldman fue actor, con un rostro notable por sus ojos saltones, una condición médica conocida como exoftalmia, causada por una enfermedad tiroidea denominada enfermedad de Graves.

Feldman nació en el East End de Londres, hijo de inmigrantes judíos de Kiev. Él mismo se recuerda en su infancia como “solitario”. Dejó la escuela a los 15 años, y trabajó en el parque de atracciones de Dreamland en Margate. Al principio le atraía el jazz, actuando como trompetista hasta que vio que no tenía talento para ello. A la edad de 20 años, decidió seguir una carrera como comediante.

En 1954, Feldman formó una asociación con Barry Took para escribir para la televisión británica. Escribieron juntos comedias como Bootsie y Snudge, y el programa de radio de la BBC Round the Horne, protagonizada por Kenneth Horne y Kenneth Williams  colocándolos en la primera línea de escritores de comedia. La serie de televisión At Last the 1948 Show marcó su debut en la pantalla.

En un sketch del 1 de marzo de 1967, el personaje de Feldman acosa a un paciente dependiente de tienda (interpretado por Cleese) por una serie de libros de ficción, logrando el éxito como Ethel the Aardvark Goes Quantity Surveying. El sketch fue recuperado después como parte del programa de Monty Python y en Monty Python's Obligation Album (ambos sin Feldman).

Feldman protagonizó una serie de la BBC llamada Marty (1968). En 1971 firmó una serie co-producida por ATV y titulada The ABC TV Marty Feldman Comedy Machine, un programa que duró una temporada. Su primer papel en un largometraje fue en 1970, en Cada hogar debe tener uno.

Feldman es más conocido, principalmente por sus actuaciones en el cine, ver es este blog (lapesteloca) el año 2026 “Martin Feldman y Gene Wilder, dos cómicos del cine(https://surl.li/crshxp) y en otras varias películas como Young Frankenstein (1974), donde en compañía de Billy Wilder encarnó al asistente jorobado Igor. (pronunciado ai-gore, un juego de palabras en inglés, ya que el nombre propiamente dicho sería parecida a la pronunciación en español, pero usaron /ai/ por ser la pronunciación de ojo, como guiño a Feldman) en donde improvisaba muchas líneas. Gene Wilder dijo que tenía a Feldman en mente cuando escribió el guion. En un punto, el Dr. Frankenstein (Wilder) regaña a Igor con la frase «¡Malditos sean tus ojos!» y Feldman volviéndose a la cámara, con sus ojos desalineados, sonríe y dice: «¡Llega usted tarde!».

Las actuaciones de Feldman en la televisión estadounidense incluyen The Dean Martin Show y Machine Marty Feldman Comedy. En la película Young Frankenstein, encarnó con gran éxito al jorobado Igor. En 1976, Feldman se aventuró en el cine italiano, protagonizando con Barbara Bouchet 40 gradi all'ombra del lenzuolo, una comedia erótica. Feldman apareció también en las películas The Adventure of Sherlock Holmes' Smarter Brother y Silent Movie de Mel Brooks, así como dirigió y protagonizó la nueva versión de Beau Geste.

Feldman apareció en las películas The Adventure of Sherlock Holmes' Smarter Brother Silent Movie de Mel Brooks, así como dirigió y protagonizó la nueva versión de Beau Geste. El artista fue invitado en un episodio ambientado en «La mil y una noches» de El Show de los Muppets con varios personajes de Sesame Street, donde apareció como Sherezade y comparó sus ojos con los de Cookie Monster (El Monstruo de las Galletas).

La filmografía de Feldman es la siguiente : The Bed-Sitting Room (1969), Every Home Should Have One (1970), Young Frankenstein (1974), The Adventure of Sherlock Holmes' Smarter Brother (1975), Silent Movie (1976), 40 gradi all'ombra del lenzuolo (Sex With a Smile) (1976), The Last Remake of Beau Geste (1977), In God We Tru$t (1980), Slapstick of Another Kind (1982), Yellowbeard (1983).

Feldman pasó un tiempo actuando en clubes de jazz en el Soho. Encontró un paralelo entre "riffs" en una asociación de comedia y la improvisación del jazz. En 1971, Feldman testificó a favor de los acusados en el célebre juicio contra Oz, una revista underground británica juzgada por obscenidad. Él no juraría sobre la Biblia. La elección de «afirmar», a lo largo de su testimonio fue considerada una falta de respeto al juez.

Feldman murió en diciembre de 1982 de un ataque al corazón en un hotel de la Ciudad de México, durante el rodaje de la comedia Yellowbeard (Los desmadrados piratas de Barba Amarilla). Feldman está enterrado en el cementerio de Hollywood Hills, en Los Ángeles, cerca de su ídolo Buster Keaton.

Maracaibo, lunes 2 de febrero del año 2026

domingo, 1 de febrero de 2026

Endocannabinoides

 

Vamos a referirnos a ciertas sustancias químicas que actúan como mensajeros en el cerebroAntonio Rodríguez-Moreno y Rafael Falcón-Moya, quienes aparecen aquí retratados, son investigadores del Laboratorio de Neurociencia Celular y Plasticidad de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), y han participado en un estudio internacional sobre las dianas cerebrales de distintos endocannabinoides, que actúan específicamente sobre células diferentes (neuronas o astrocitos). Este trabajo fue publicado en la revista Nature Neuroscience, el 27 de enero de este año 2026.


El sistema endocannabinoide (SEC) está formado por un grupo de lípidos neuromoduladores y sus receptores cannabinoides endógenos localizados en los sistemas nerviosos central y periférico de los mamíferos. Conocido como el «propio sistema cannabinoide del cuerpo», el SEC está involucrado en una variedad de procesos fisiológicos, incluyendo el apetitosensación al dolorefecto placebo, humor y mediando los efectos psicoactivos del cannabis.

 

Para comprender mejor este asunto, señalaremos que el sistema endocannabinoide del cerebro tiene funciones muy importantes en procesos como la plasticidad cerebral y en el comportamiento. El estudio de Nature, fue liderado por la Universidad de Minnesota y en él participaron otros grupos de investigación de Estados Unidos, China, Francia y Holanda, y la idea era observar cómo era que distintos endocannabinoides actuaba sobre células diferentes.

 

Pero… ¿Qué es un canabinoide? Canabinoide es un compuesto orgánico lipídico perteneciente al grupo de los terpenofenoles, que se une a los receptores cannabinoides en el organismo humano. Se conocen tres tipos de cannabinoides: 1-los fitocannabinoides sintetizados naturalmente por la planta de cannabis; 2- los cannabinoides-endógenos o endocannabinoides (eCBs), producidos por organismos animales y por el cuerpo humano (v.g., anandamidas.); y 3-los cannabinoides sintéticos o neocannabinoides, compuestos similares generados en laboratorio. Uno de los cannabinoides más conocidos es el delta-9-tetrahidrocannabinol que es el ingrediente psicoactivo principal de la marihuana.

 

Resulta que, desde hace años se conoce que en el cerebro existen dos tipos de sustancias cannabinoides producidas por el mismo cerebro (endocannabinoides) denominadas 2-araquidonil-glicerol (2-AG) y anandamida (AEA). Estos endocannabinoides ejercen su acción activando proteínas situadas en la membrana de distintas células (neuronas y astrocitos) denominados receptores de cannabinoide CB1.

 

Las neuronas en el cerebro que están conectadas entre sí por los neurotransmisores que son moléculas llamadas agonistas que se mueven de una neurona a otra a través del ínfimo espacio que hay entre ellas, la sinapsis. En el caso del sistema endocannabinoide, estos receptores se denominan CB1 y CB2. Los receptores CB1 se encuentran principalmente en el cerebro. Los receptores CB2 se encuentran en todo el cuerpo. Pero hay más receptores cannabinoides en el cerebro que cualquier otro tipo de receptor neuronal. Si los agonistas son las llaves, los receptores son las cerraduras. Se puede pensar en las neuronas como en piezas de Lego, con los ejes como agonistas y las planchas con agujeros como receptores. El sistema endocannabinoide solo puede funcionar si las piezas encajan entre sí.

 

Los investigadores han estudiado porqué el cerebro produce distintos endocannabinoides y no sólo un tipo; y si todos tienen la misma acción actuando sobre receptores CB1. Para determinarlo, se ha usado una combinación de distintas técnicas: registros electrofisiológicos de neuronas del hipocampo; técnicas de imagen usando microscopía de dos fotones; varias aproximaciones optogenéticas y farmacológicas y uso de diversos ratones mutantes. Se han obtenido registros electrofisiológicos de neuronas y astrocitos y se han medido los niveles de calcio de los astrocitos.

 

Los resultados obtenidos muestran que 2-AG activa de forma selectiva los receptores de endocannabinoide que están en las neuronas y no en los astrocitos; y que AEA activa receptores de endocannabinoide que están en los astrocitos y no en las neuronas, regulando procesos específicos en cada tipo celular, incluida la plasticidad cerebral por activación de receptores CB1 de los astrocitos.

 

Antonio Rodríguez-Moreno, catedrático de la UPO, destaca la importancia de estos resultados de cara a futuros estudios cerebrales sobre la acción fisiológica de los cannabinoides al tener que determinar si estos actúan sobre neuronas o astrocitos. Este descubrimiento pone de manifiesto que distintos endocannabinoides activan diferentes tipos celulares del cerebro, descubriendo el significado fisiológico de la existencia de dos tipos de cannabinoides producidos por el cerebro.

 

Este avance, aunque solo detallemos superficialmente su importancia abre nuevas vías para comprender mejor el funcionamiento del cerebro y para el desarrollo futuro de estrategias terapéuticas más precisas basadas en el sistema endocannabinoide.

Maracaibo, domingo 1 de febrero del año 2026

sábado, 31 de enero de 2026

Cáncer de Próstata

 

El cáncer de próstata continúa siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en hombres a nivel mundial. Aunque los avances en tratamientos hormonales, quimioterapia y terapias dirigidas han mejorado el pronóstico de muchos pacientes, la realidad es que el cáncer de próstata metastásico y resistente a la castración (mCRPC) sigue siendo un grave problema.

 

La calicreína humana 2 (KLK2), es una proteína, que se ha convertido en una diana prometedora para tratar el cáncer de próstata avanzado de forma eficaz. La ciencia ha dado un paso esperanzador con el descubrimiento del potencial terapéutico de una molécula poco explorada: la calicreína humana 2 y así la KLK2: de enzima secundaria ha pasado a ser una protagonista terapéutica.

 

La calicreína humana 2 (KLK2) antes considerada una simple enzima secretada, que era útil principalmente como marcador diagnóstico por su relación con el antígeno prostático específico (PSA), su rol como proteasa extracelular y la falta de evidencia sobre su expresión en la membrana celular la habían relegado como blanco terapéutico de bajo interés. Sin embargo, actualmente, esta percepción ha cambiado radicalmente gracias a una investigación desarrollada en el centro de I+D de Johnson & Johnson, en Spring House, Pennsylvania, con colaboración de la universidad Thomas Jefferson University, en Filadelfia.

 

El trabajo implicó años de investigación multidisciplinaria incluyendo inmunohistoquímica avanzada, modelos animales y herramientas de bioimagen de última generación, y reveló que KLK2 no solo permanece fuertemente expresada en todas las etapas del cáncer de próstata, sino que también se localiza en la superficie de las células tumorales. Este hallazgo, validado mediante técnicas como citometría de flujo, microscopía confocal y análisis de muestras humanas, ha cambiado el paradigma sobre su “intangibilidad terapéutica”.

La confirmación de la expresión superficial de KLK2, abrió una puerta antes cerrada. Existe la posibilidad de atacar específicamente a las células tumorales prostáticas sin dañar los tejidos sanos. A partir de este descubrimiento, el equipo desarrolló en modelos preclínicos, y evaluó tres enfoques terapéuticos innovadores cada uno con un mecanismo de acción distinto, pero con un mismo objetivo: erradicar el cáncer.

 

Se crearon anticuerpos bioespecíficos (KLK2 × CD3). Estos anticuerpos son capaces de conectar: por un lado, reconocen a KLK2 en la superficie tumoral y, por otro, activan linfocitos T citotóxicos, dirigiéndolos directamente hacia las células cancerosas. El resultado: una activación inmune selectiva, potente y dirigida.

Utilizando actinio-225, un potente emisor alfa, se desarrolló un radioanticuerpo que entrega su carga radiactiva exclusivamente a las células KLK2+. Esta técnica logra irradiar con precisión milimétrica el tumor desde dentro, con este radiofármaco alfa-dirigido (225Ac-KLK2) preservando los tejidos sanos circundantes. Adicionalmente se diseñaron terapias CAR-T dirigidas a KLK2, usando células T modificadas genéticamente con receptores quiméricos (CAR) que reconocen a KLK2. Estas células, al ser reintroducidas en el organismo, actúan como “misiles teledirigidos” que detectan y destruyen selectivamente las células tumorales.


Las calicreínas son un subgrupo de serina proteasas que se agrupan en el cromosoma 19. Existe un gen que codifica un miembro de la familia de proteínas calicreínas grandulares. Los miembros de esta familia participan en diversas funciones biológicas. La proteína codificada por este gen es una serina proteasa similar a la tripsina y es altamente activa, tanto que escinde selectivamente los residuos de arginina. Esta proteína se expresa principalmente en el tejido prostático y es responsable de la escisión del antígeno prostático específico en su forma enzimáticamente activa. Este gen se expresa ampliamente en las células tumorales de próstata y podría ser un factor pronóstico del riesgo de cáncer de próstata.

En modelos murinos implantados con tumores humanos, estos tratamientos mostraron resultados extraordinarios: no solo lograron reducir el tamaño tumoral, sino que en muchos casos indujeron regresiones completas, sin evidencia de recurrencia a corto plazo.

KLK2 ya no es solo una enzima prostática. Es, potencialmente, un faro terapéutico para los pacientes que enfrentan etapas avanzadas del cáncer de próstata, especialmente aquellos cuya enfermedad ha progresado a pesar de los tratamientos tradicionales.

 

PSMA es la proteína que normalmente se encuentra en la superficie de las células de la próstata, pero que es más abundante en las células del cáncer de próstata. Es posible usar el PSMA para obtener imágenes que ayudan a detectar células de cáncer de próstata, en especial cuando se piensa que el cáncer volvió o que se diseminó a otras partes del cuerpo. Se está investigando el PSMA para saber más sobre esta sustancia y la manera de usarla como diana de ciertos medicamentos contra el cáncer. También se llama AMEP y antígeno prostático específico de membrana.

La muy alta especificidad prostática y su expresión homogénea incluso en metástasis óseas y ganglionares hacen de KLK2 una diana ideal: más precisa, menos tóxica y con menor riesgo de efectos colaterales que los actuales tratamientos dirigidos contra PSMA, los cuales también se expresan en tejidos no prostáticos como las glándulas salivales.

 

La KLK2 podría convertirse, además, en una herramienta integral para la oncología de precisión, no solo como blanco terapéutico, sino también como biomarcador para diagnóstico, estratificación de pacientes y monitoreo de respuesta.

 

Referencia.

Shen, F., Smith, R., McDevitt, T. y col. (2025). Human Kallikrein 2: A Novel Lineage-Specific Surface Target in Prostate Cancer. Clinical cancer research 31(21), 4543-4556

(Official journal of the American Association for Cancer Research).

 

Maracaibo, sábado 31 de enero del año 2026

viernes, 30 de enero de 2026

El pastelero biólogo


Eduard Batlle pasó todas las navidades de su juventud en la pastelería de sus padres, ayudando a elaborar roscones de reyes en los años 80 y en el horno familiar que estaba en un barrio obrero entre Barcelona y Hospitalet de Llobregat. “Había muchísima droga, algunos de mis amigos acabaron mal con la heroína. Los sábados, acompañaba a mi madre en la pastelería para que no estuviese sola, porque nos atracaban continuamente a punta de cuchillo. Fue una época bastante jodida”, dice Eduard.

En la actualidad, el biólogo Eduard Batlle, criado en la pastelería de sus padres, es uno de los seis inventores del petosemtamab, un revolucionario tratamiento experimental contra el cáncer. Eduard estudió Biología, inspirado por la serie de televisión Cosmos, hace ya una década desde cuando inventó con cinco colegas una molécula, el petosemtamab, que en sus primeras pruebas lograría la aparente curación de algunos casos de cáncer. La empresa danesa Genmab acaba de pagar unos 7.000 millones de euros para hacerse con este fármaco experimental diseñado por el antiguo pastelero.

Este es Peto”, dice Batlle mientras muestra un frasquito de vidrio vacío. En su minúsculo despacho del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona, recuerda como en mayo de 2018 se trató a la primera persona con el fármaco y los primeros resultados fueron prometedores, hasta la sorpresa que llego hace meses ya el año pasado, cuando el petosemtamab, combinado con la inmunoterapia estándar, logró la remisión completa de los tumores de seis personas con cáncer de cabeza y cuello.

Este tipo de cáncer es una enfermedad que invade la boca y la garganta, asociada al tabaco y al alcohol. De los 43 participantes en ese ensayo, el 63% tuvo una respuesta parcial o total al tratamiento, y Batlle, nacido en Barcelona hace 55 años, muestra la dramática fotografía de una mujer con un cáncer enorme en su boca que ni la quimioterapia ni la inmunoterapia habían funcionado con ella y a quien se le administró petosemtamab en vena y… “El tumor desapareció”, resume Batlle. “Es bestial. Todos los que nos dedicamos a la investigación básica soñamos con curar a la gente. Para nosotros esto es un sueño, muy inesperado”.

La historia con mayores detalles, es que el petosemtamab existe porque dos niños se hicieron amigos hace más de medio siglo en un colegio holandés. Uno era Hans Clevers, quien hoy es un genetista candidato al Nobel por haber concebido los organoides: versiones en miniatura de órganos humanos que se cultivan en el laboratorio a partir de células madre. El otro era Ton Logtenberg, hoy un emprendedor en serie de empresas biotecnológicas quien fundó en 2003 una compañía en Utrecht, bautizada Merus, para intentar crear anticuerpos contra el cáncer, utilizando proteínas artificiales que se unen a las células tumorales en un punto característico y provocan su destrucción. La novedad de Merus es que dispone de una tecnología para producir anticuerpos capaces de actuar en dos lugares de la misma célula a la vez, para garantizar su aniquilación.

En 2012, el empresario Logtenberg preguntó a su amigo científico por algún experto mundial en cáncer de colon, con el objetivo de intentar curar este tumor, que mata a casi un millón de personas al año y Clevers le propuso un nombre: Eduard Batlle, un biólogo español que había trabajado entre 2000 y 2004 como investigador posdoctoral en su laboratorio, en el Instituto Hubrecht, en Utrecht. Los tres se pusieron manos a la obra.

Batlle ya era por entonces un referente internacional en el cáncer de colon. Cuando todavía era un treintañero, en Utrecht, había iluminado la relación entre las células madre que regeneran el intestino y las que desencadenan el cáncer de colon. En 2005 lo ficharon para ayudar a fundar el Instituto de Investigación Biomédica, un centro de la Universidad de Barcelona y la Generalitat de Cataluña.

Así fue como la empresa holandesa Merus sabía producir anticuerpos con doble acción, y Hans Clevers dominaba los organoides, esas bolitas de células vivas derivadas de pacientes en las que probar estos fármacos en el laboratorio. Batlle conocía ya de los entresijos del cáncer de colon. Así fue como todo el equipo se puso a buscar puntos débiles de las células tumorales y a elaborar anticuerpos diversos. Probaron más de medio millar durante meses, hasta que encontraron uno con “resultados espectaculares”: al que denominaron primero MCLA-158 y después petosemtamab. Ahora todos lo llaman Peto, como si fuera otro colega. Su mecanismo de acción es revolucionario. Es el primer candidato a fármaco dirigido a células madre cancerosas de tumores sólidos.

El gigante danés Genmab anunció hace tres meses que compraba la holandesa Merus por casi 7.000 millones de euros, con el objetivo declarado de adquirir el petosemtamab y llevarlo a los hospitales en 2027. La empresa nórdica, especializada en anticuerpos contra el cáncer, habla públicamente de “un potencial de ventas anuales de al menos 1.000 millones de dólares en 2029 e ingresos de varios miles de millones de dólares cada año posteriormente”.

En su diminuto despacho, con vistas al estadio de fútbol del Barça, el biólogo español responde en tercera persona a la pregunta de qué porcentaje de este negocio milmillonario es para él. “Eduard Batlle no se lleva nada”, afirma. En la patente del petosemtamab figuran seis inventores: los dos amigos de la infancia (Hans Clevers y Ton Logtenberg), el propio Batlle, el entonces director científico de Merus, Mark Throsby; el director ejecutivo de la empresa holandesa HUB Organoids, Robert Vries; y el biólogo Bram Herpers, implicado en el ensayo de los cientos de anticuerpos con otra compañía neerlandesa, OcellO BV.

Este artículo en el blog lapesteloca es tomado de la entrevista con EL PAÍS en la primera vez que Batlle hablaba tras la venta de la molécula y ni siquiera puede revelar qué porcentaje se lleva su centro. “Ni yo ni el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona podemos dar información sobre posibles acuerdos con Merus”, recalca. Peto es excepcional en la historia de la biotecnología en España. Cinco entidades solicitaron la patente: las empresas holandesas Merus y OcellO BV, la Real Academia de Artes y Ciencias de los Países Bajos -a la que pertenece el Instituto Hubrecht de Hans Clevers- y las dos de Batlle: el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona, donde trabaja desde hace 20 años, y la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados, que es la fundación pública de la Generalitat de Cataluña que le paga el sueldo.

La imagen tridimensional de la molécula es sencilla (ver). Es una especie de i griega mayúscula, Y, con dos brazos para unirse a los dos puntos de la célula tumoral. Batlle y sus colegas la diseñaron para tratar el cáncer de colon, pero en las primeras pruebas funcionó mejor en el de cabeza y cuello, el séptimo más común en el mundo, con casi medio millón de muertes al año. Estados Unidos ya ha concedido dos designaciones de terapia innovadora al petosemtamab para esta indicación de la boca y la garganta, un paso burocrático que permite acelerar el desarrollo de un tratamiento experimental si hay evidencias claras de que funciona.

Batlle se lamenta de “un problema general” en la creación de medicamentos contra el cáncer. Los fármacos experimentales se prueban en enfermos ya desahuciados, en quienes diferentes rondas previas de quimioterapia han transformado la biología del tumor. El petosemtamab no funciona en estos casos de cáncer colorrectal ya tratados en exceso, pero un reciente ensayo con medio centenar de pacientes sugiere que sí es eficaz si se usa como primera o segunda opción junto a la quimioterapia.

El biólogo cuando cuenta la historia del petosemtamab rememora la suya propia: su abuela que montó la pastelería junto a su abuelo y pasaban las noches sin dormir elaborando miles de roscones de reyes, mientras pululaban las jeringuillas en la calle, le dijeron algo que lo marcaria para siempre, haz lo que quieras, pero estudia”.

Maracaibo, el viernes 30 de enero del año 2026