jueves, 5 de noviembre de 2026

Pérdidas de la memoria…


Nuño Domínguez es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo Científico por la Universidad de Boston (EE UU). es cofundador de Materia, la sección de Ciencia de EL PAÍS. Antes de EL PAÍS trabajó en medios como Público, El Mundo, La Voz de Galicia o la Agencia Efe. Recientemente Dominguez ha examinado un estudio realizado con millones de moscas donde demuestran que el mismo tipo de proteínas asociadas a las enfermedades neurodegenerativas interviene en la formación de los recuerdos.

Aquí hablaremos de cómo proteger los recuerdos a edades avanzadas y veremos cómo es el mapa del cerebro de la mosca de la fruta, según lo ha mostrado Nuño Domínguez en el diario EL PAÍS el pasado mes de octubre 2026 y precisamente el día 26 de octubre, hablábamos de Borges y decíamos que así como Mallarme que era un poeta misterioso, los relatos de Borges (https://bit.ly/3OxjgT4), en ocasiones parecieran nacer de los registros expresados por aquel muchacho de Fray Bentos, El Memorioso Funes, aunque característicamente, los textos de Borges son prístinos y diáfanos, pues siempre es notoria la profunda sencillez escritural del creador del Aleph y de cientos de laberintos y bibliotecas como de espejos, tanto en el plano temático como estructural…

Sabemos que nuestro cerebro alcanza su máximo de capacidad antes de los 30 años. Después, algunas de sus capacidades empiezan a menguar, aunque muy lentamente. La capacidad para recordar series de números, por ejemplo, es solo un poco peor en personas sanas de 60 años que en jóvenes veinteañeros. Se sabe mucho más sobre la creación y mantenimiento de recuerdos que de la pérdida de estos. Normalmente, se achaca a que el cerebro se encoge con la edad y va perdiendo conexiones entre neuronas, pero aún es una gran incógnita cómo y por qué perdemos la memoria con los años desde un punto de vista bioquímico, a nivel molecular.

En enero, nos relata Nuño como un equipo de investigadores descubrió una proteína que está relacionada con la memoria a largo plazo y su mantenimiento, y la bautizaron Funes, por el relato donde el escritor argentino Jorge Luis Borges inventó a Funes el Memorioso, un joven al que un accidente dota de una memoria fotográfica de todo lo que vio o sintió en vida. “Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo”, decía Funes, incapaz de olvidar nada.

La proteína Funes está íntimamente relacionada con otra gran clase de proteínas, las amiloides, que normalmente se asocian a enfermedades degenerativas como el alzhéimer o el párkinson. Este grupo de científicos detalló la primera estructura a nivel atómico de una proteína amiloide que tiene un efecto beneficioso y esencial para formar y mantener recuerdos, Orb2, publicada en Science. Desde entonces se han identificado varias proteínas  amiloides de este tipo que, al contrario de las que se relacionan con la demencia, no se acumulan en el cerebro formando placas nocivas, sino que son solubles y permiten crear y mantener los recuerdos y la memoria.  Ahora, este nuevo estudio ha demostrado que la proteína de Funes es capaz de devolver la memoria a edades avanzadas, y que una versión opuesta de la misma molécula deteriora la memoria de individuos jóvenes.

El trabajo se ha hecho en moscas de la fruta, y ha sido una tarea monumental. Los investigadores han dedicado seis años a estudiar los diminutos cerebros de 10 millones de moscas de la fruta en ocho momentos de su vida, desde el primer día después de salir del huevo hasta los 35 días, el equivalente a un anciano.

Los autores no conocen otro trabajo de dimensiones similares en este campo. El estudio, publicado en Cell, apunta a que la pérdida de memoria puede estar relacionada con una transición progresiva de las proteínas amiloides de su forma funcional y benigna a otra más rígida y nociva.

La proteína Funes pertenece a un gran grupo conocido como chaperonas, encargadas de ayudar a plegar las proteínas y darles su forma tridimensional, que a su vez es esencial para determinar su función. Una proteína bien plegada es una máquina perfecta para cumplir su tarea, pero otra mal plegada puede desencadenar serios problemas de salud, incluso la muerte, como en los casos de encefalopatías por priones (el llamado mal de las vacas locas). Cuando los investigadores aumentaron la producción de la proteína Funes en moscas de avanzada edad, vieron que sus amiloides retrocedían hacia estados más rejuvenecidos y que su memoria mejoraba. De forma opuesta, si aumentaban la producción de otra chaperona con funciones inversas — la CG6693— veían que incluso las moscas jóvenes acumulaban amiloides mal plegadas y tenían peor memoria.

“Es tentador describir esto como una transformación de la proteína hacia un estado más parecido al de la enfermedad, y hay algo de cierto en ello”, explica a Rubén Hervás, bioquímico español que ha liderado el estudio, y que lleva unos 20 años explorando las proteínas amiloides beneficiosas. El científico dirige desde hace años su propio grupo de investigación en la Universidad de Hong Kong. En este estudio, su equipo ha colaborado con el de Javier Oroz, del Instituto de Química Física Blas Cabrera, del CSIC.

Hervás cree que este trabajo, que ha requerido un inmenso esfuerzo para criar millones de moscas y analizar sus cerebros con una resolución atómica, “descubre un mecanismo nuevo que puede explicar parte de por qué se pierde la memoria con la edad”. Sería una forma de explicar por ahora las pérdidas de memoria normales que aparecen en edades avanzadas de una forma natural. Hervás resalta que, al haber estudiado por primera vez no solo una foto de lo que pasa en el cerebro de las moscas, sino toda una evolución a lo largo de la vida, se observa cómo “la maquinaria de la memoria se va remodelando silenciosamente hasta adoptar una forma que funciona peor”.

Las proteínas amiloides beneficiosas estudiadas en moscas, Orb2, tienen su equivalente en humanos, entre ellas la CPEB3. “Si lo que hemos encontrado en moscas se conserva en humanos, es decir, si CPEB3 experimenta durante el envejecimiento cambios estructurales parecidos a los de Orb2 y ciertas chaperonas pueden revertirlos, en principio podrían desarrollarse fármacos que mantuvieran o devolvieran CPEB3 a estados más funcionales, asociados con una traducción sináptica [conexiones neuronales] más eficiente y una mejor memoria”, razona Hervás. El científico ha recibido un proyecto del Gobierno de Hong Kong financiado con un millón de euros para aclarar si lo que acaban de descubrir en moscas también sucede en humanos.

José Javier Lucas, investigador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, que no ha participado en el estudio, destaca su valía. “Algo como esto podría ser parte de la explicación de algo desconocido hasta ahora, las claves moleculares de las pérdidas de memoria que le ocurren a todo el mundo con la edad”, destaca. Uno de los mayores méritos de Hervás y sus colaboradores, explica, fue demostrar la existencia de amiloides “fisiológicas” que cumplen una función positiva en el organismo, a pesar de tener una conformación que tradicionalmente se había asociado al alzhéimer, solo porque una de las primeras amiloides descubiertas fue la de esta enfermedad.

Lucas cree que el estudio aporta “todo un cambio de paradigma en biología” y concluye afirmando que … “Las amiloides regulan muchas funciones fisiológicas en el cuerpo, no solo en el cerebro y la memoria, y es posible que este proceso de deterioro de su funcionalidad explique muchos de los problemas asociados a la edad. No es descabellado que algo así sucede en humano, pero nos queda demostrarlo”.

En Maracaibo, el día jueves 5 de noviembre del 2026

miércoles, 4 de noviembre de 2026

No son los muertos…


El 7 de enero del año 2016, publicaría un artículo en este blog (lapesteloca), con el título de “No son los muertos lo que en dulce calma” donde hablaba de una poesía que recordaba y que le atribuían a diversos autores con una duda sobre su verdadero autor, que resultaría ser el poeta colombiano  "Antonio Muñoz Feijoo (1851-1890). Nacido en Popayán, Antonio realizó sus estudios en la Universidad del Cauca. Fundador de la ¨Escuela Literaria¨, redactó varios semanarios políticos y otros de carácter exclusivamente literarios. Fue el autor de numerosas producciones literarias entre ellas poemas idílicos y épicos, además de escribir comedia. Una de las composiciones que mejor suerte ha corrido de cuantas escribiera Muñoz Feijoo es la tan discutida ¨No son los muertos los que en dulce calma....¨. El crítico mexicano Alfonso Junco publicó en ¨La Opinión´ de Los Angeles, California, un interesante artículo que traigo hoy a este blog (lapesteloca) por su interés histórico.

¨Hace nueve años, planteábamos el mismo problema: ¿De quién son estos versos? Minúsculo problema que se presta a repercusiones mayúsculas. Llovieron respuestas. Muchos aficionados y muchos doctos intervinieron amablemente y después de eliminar errores, precisas citas y remover recuerdos y volúmenes, venimos a seguir sin saber de modo decisivo y fehaciente quién es el autor de la repetida estrofa:  ¨No son los muertos los que en dulce calma la paz disfrutan de la tumba fría; muertos son los que tienen muerta el alma y aún viven todavía!"  

“En Méjico, casi todos nos sabemos de memoria la estrofa.....y todos ignoramos quién la forjó. Y no es que falten afirmaciones impresas: corre en libros la estrofa suscrita ora por Díaz Mirón, ora por Núñez de Arce, ora por Mariano José de Larra. Pero ahora me llegan voces de Colombia, en que con toda precisión y formalidad   se atribuye esa estrofa (con otras dos que la acompañan formando una sola composición) a un poeta para nosotros incógnito: Antonio Muñoz Feijoo de Popayán, que floreció en el último tercio del siglo XIX”.

Don Alberto Carvajal de Cali, Colombia, una vez escribió: “El señor Feijoo fue compañero y condiscípulo de mi padre y él me contó al oírme recitar la primera estrofa de esa poesía, cómo nacieron estos versos:  He aquí lo que mi padre me dijo aquel día:

¨Visitaba yo con frecuencia la casa de Antonio. Tanto  él como yo vivimos los rosados años de la adolescencia y gozábamos hablando de nuestros estudios, nuestras ilusiones y nuestros nacientes proyectos literarios. Popayán era en aquella época, un centro de los de mayor actividad literaria y social. Quizá el más movido del país, después de Bogotá. Su universidad disfrutaba de bastante crédito en la República. Nosotros formábamos parte de un grupo de muchachos aficionados a las letras. Allí estaban Simón Rojas, Miguel Medina, José María Velasco entre otros. Un domingo llegué a casa de Antonio. Como estuviera escribiendo me acerqué sin que me sintiera y alcancé a ver por encima de su hombro una hoja de papel en la que había tres estrofas sin título. En cuanto se enteró de mi presencia, me dijo: ¨Acabo de escribir una poesía, pero estoy en un aprieto: No sé cómo bautizarla porque está formada por tres cuartetos de distinta rima que contienen, expresado en diversas palabras, los tres el mismo pensamiento. Vaciló un instante y, para leérmela, trazó encima de ellas estas palabras:

Cuando el novel poeta no contaba entonces más de 17 o 18 años, (Ver ) escribiría :

¨Un pensamiento en tres estrofas¨
No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de la tumba fría;
muertos son los que tienen muerta el alma
y aún viven todavía!
No son los muertos, no, los que reciben
rayos de luz en sus despojos yertos;
Los que mueren con honra son los vivos
los que viven sin honra son los muertos.
La vida no es la vida que vivimos.
La vida es el honor y es el recuerdo
Por eso hay muertos que en el mundo viven
y hombres que viven en el mundo muertos.

En cuanto esta pequeña poesía llegó a manos de Julio Flórez, él la publicó en su periódico ¨Rayo X¨ sin dar crédito a Muñoz Feijoo, lo que dio a dudar que Flórez fuera su autor. Finalmente volvió a manos de la familia Carvajal y reposa en las páginas del álbum familiar. El 24 de enero del 2016 publicaríamos en este blog un artículo sobre el poeta Julio Flores. 

Si regresamos a “este blog en 2016” cuando relataba una escena que copiaría, no sé de dónde, con el título de: “La Última clase de Patología Quirúrgica III. Parca”. Relataba el Dr. Lisandro M. Carnielli lo sucedido cuando un profesor había cumplido con el programa, y reunió a cinco estudiantes y les dijo: “¿Qué es la muerte? Aprovechemos para hablar de cosas que no están en los libros. Hablemos sobre sentimientos, hablemos sobre trato con los pacientes, hablemos de filosofía”...  Miró a Quique, un tipo más bueno que el agua (…y estudiante de medicina), y le dijo: –Enrique, ¿qué es la muerte? Enrique pareció relajarse… ¡Es que esa la sabía! –¡La muerte es el cese de las funciones vitales!- Lo repitió casi como si estuviese leyendo aquel libro de Biología  Básica de primer año y los ojos del profesor se inyectaron… Conociéndolo, y para salvar a Quique, me apuré a recitar el siguiente poema: -No son los muertos los que en dulce calma/ la paz disfrutan de su tumba fría, muertos son los que tienen muerta el alma/ y viven todavía. -No son los muertos, no, los que reciben/ rayos de luz en sus despojos yertos, - los que mueren con honra son los vivos, /los que viven sin honra son los muertos. -La vida no es la vida que vivimos, /la vida es el honor, es el recuerdo. -Por eso hay muertos que en el mundo viven, /y hombres que viven en el mundo muertos. Los ojos del profesor, esta vez se llenaron de lágrimas… El poema se llama “Un pensamiento en tres estrofas” y fue escrito, casi con seguridad, por el colombiano Antonio Muñoz Feijoo. Cuando digo casi con seguridad, es porque el mismo es atribuido a muchísimos autores: Amado Nervo, Gustavo Adolfo Bécquer, Abdón Rodríguez Zea, Manuel Ricardo Palma Soriano, Julio Flórez y Simón Díaz Zelaya.

El Dr. Lisandro M. Carnielli era un médico, residente de oftalmología, un divulgador, escéptico y ateo. (Este relato “¿Qué es la muerte?” fue publicado en Rosario, Argentina, el 28/09/2009) y este artículo es presentado de nuevo en este blog (lapesteloca) para recordar a poetas y poemas casi olvidados y darles su merecido crédito.

En Maracaibo, el miércoles 4 de noviembre del 2026.

martes, 3 de noviembre de 2026

Simpatía por King Kong


Ibsen Martínez Pimentel (1951-2024) fue un narrador, columnista, ensayista y dramaturgo venezolano, de quien hemos conversado en este blog (lapesteloca) en los años 2023 y 2024, alcanzó gran notoriedad como «intelectual público» en la década de 1990, cuando la telenovela  Por estas calles (1992) y su columna dominical en el diario El Nacional lo catapultaron a la primera línea de los debates políticos y culturales venezolanos. Pero... ¡¿Que hay de KingKong?!

Su infancia transcurrió en la urbanización Prado de María, en Caracas. Su madre, María Teresa Pimentel,era maestra normalista y su padre, Luis Roberto Martínez, un empleado bilingüe de oficina en el área comercial de la Phillips Petroleum Company. En 1956, se traslada al oriente del país, cuando la compañía petrolera inicia la campaña de exploración liderada por el geólogo Brendan Hatch.  De niño, Ibsen era aficionado a la lectura, a los 11 años de edad, leyó Las fieras cebadas de Kumaon, una novela de Jim Corbett, que resultaría  inspiradora para la carrera de Martínez.  ¿Y de KingKong?

Ibsen, estudiaría secundaria en el liceo Fermín Toro, en Caracas y posteriormente, estudió 6 semestres en la Facultad de Matemáticas en la Universidad Central de Venezuela. Durante su estancia universitaria, se dedicó a realizar traducciones de artículos y libros técnicos, lo cual fue suficiente para que el decano de la Facultad de Ciencias, Alonso Gamero, lo contratara para escribir los guiones de radio del programa del Conicit 10 minutos de ciencia, en la Radio Nacional de Venezuela. En 1975, militó en el partido Movimiento al Socialismo, en la comisión de propaganda, con el dirigente Teodoro Petkoff... ¿Nos olviaremos de KingKong?...

Martínez trabajó para diversos medios, entre ellos El Nacional, El Universal, Tal Cual, El Mundo, economía y negocios, Foreign Policy, El Espectador, Fox News, La Nouvelle Revue Française, Revista de Occidente, ABC y La Nación. Martínez ejerció también y durante décadas el oficio de la escritura, comenzando a finales de 1970 como dialoguista del equipo de José Ignacio Cabrujas, su maestro y mentor como dramaturgo y articulista de prensa. Además de sus numerosas telenovelas, como Señora (1988), Amanda Sabater (1989) y El perdón de los pecados (1996). 

Ibsen Martinez escribió los guiones de La hora Texaco (1985) de Eduardo Barberena,  y los de Ratón en ferretería (1985) de Román Chalbaud e igualmente algunas obras dramáticas de menor calado. Como novelista, tempranamente Ibsen publicaría  El Mono Aullador de los Manglares (2000), y mas adelante en 2009, El señor Marx no está en casa. En 2023 escribiría la curiosa historia de Kiko Mendive en Simpatía por King Kong (2013), y finalmente Oil Story (2023), basada en su obra de teatro Petroleros suicidas (2011).

Su mayor logro como autor lo constituiría la telenovela Por estas calles, dirigida por Renato Gutiérrez. Una pieza que registraba la atmósfera de decadencia y descomposición de la democracia venezolana, todas aquellas circunstancias que fueron la antesala del ahora reconocido como

un trágico fenómeno nacional que se llamó Hugo Chávez Frias. La obra televisiva, se produjo evadiendo las fórmulas tradicionales del melodrama latinoamericano al ir desplegando una serie de personajes alegóricos que se adentraban en problemáticas políticas y sociales. Todo aquello, inolvidablemente se transmitió por RCTV entre 1992 y 1994, y se reconoce como uno de los mayores éxitos de la televisión del país.

En El mono aullador de los manglares novela publicado por Grijalbo y por Random House Mondadori en el año 2000 fue el momento cuando en su escritura, Ibsen comenzó a exorcizarse de su imagen pública y de aquel mundo absurdo de la televisión surgiria la novela Simpatía por King Kong (2013) la cual terminó por ofrecer con un dejo de amabilidad, las historias alrededor de la vida y pasión de Kiko Mendive “el Casanova noventa” y nos dio a conocer la vida del protagonista como sonero en los 40 y luego con Pérez Prado, el Rey del Mambo, asi como también relataría en la novela los sucesos de “el Caracazo”que conllevaron a la muerte de Mendive. Hasta aquí el asunto de King Kongás de su exitosa columna de opinión en El Nacional, que  apareció ininterrumpidamente  entre 1995 y 1996, se fue proyectando Ibsen Martínez como figura intelectual de referencia. Sus escritos se publicaron también en El Nuevo Herald, The New York Times, Letras Libres, El País de Madrid, El Malpensante, El Universal, Foreign Policy, El Espectador, La Nouvelle Revue Française, Washington Post, Revista de Occidente, ABC y La Nación.

En 2016 fue demandado por el exmilitar y político chavista Hugo Carvajal, junto a un grupo de periodistas y dueños de medios de comunicación, por difamación agravada continuada. Hugo Carvajal (alias “El Pollo”) estaba siendo investigado por la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos y decidió emprender acciones legales contra aquellos que habían reseñado o comentado un episodio de detención ocurrido en Aruba, en 2014. Martínez había escrito una columna en el diario Tal Cual, de intención humorística, que relacionaba el apodo del exfuncionario y Los Pollos Hermanos, la franquicia ficticia de la serie televisiva Breaking Bad. Los causa fue admitida y un juez ordenó medidas de prohibición de salida del país para Martínez, que debió exiliarse en Bogotá.

La trayectoria de Ibsen Martínez dio un giro en 2019, cuando un artículo de la escritora y profesora Sandra Caula publicado en la revista Cinco 8 bajo el título  «Secreto a voces» develaba lo que muchos sabían en la escena cultural venezolana: el conocido comportamiento del escritor como protagonista de varios casos de violencia contra la mujer. La denuncia de Caula surtió algún efecto, aunque el caso sólo terminó de explotar a gran escala cuatro años después, cuando en El País apareció el trabajo «Ibsen Martínez, el intelectual que pegaba a las mujeres: “Estás solo, huevón, porque eres un maltratador», de Braulio García Jaén, con una pequeña pesquisa que desnudó el carácter violento del reconocido autor caraqueño y un historial de agresiones a mujeres que había ejercido impunemente durante décadas y que no dudó en admitir ente el periodista. Antes, en el año 2000, el mismo Martínez había confesado a Milagros Socorro en una entrevista para Gatopardo que se arrepentía «de haber sido durante años un maltratador doméstico y no haber hecho nada al respecto.»

Ibsen Martínez no fue nunca juzgado por los hechos denunciados, y su visibilización masiva condujo finalmente a una condena moral pública tardía favorecida por el auge de una campaña en las redes sociales. El 16 de diciembre de 2023, el diario El País canceló finalmente su columna, que había publicado allí por nueve años, e inmediatamente la revista colombiana El Malpensante lo retiró de su nómina de colaboradores. Residenciado en Bogotá, el autor comenzó a viv entonces un doble exilio, aquel al que lo había condenado la debacle chavista y, finalmente, un exilio social y cultural producto del repudio y la condena de sus pares. Poco después, el autor volvió a Caracas donde falleció ayer víctima de un infarto.

 Maracaibo martes 3 de noviembre del año 2026ir

lunes, 2 de noviembre de 2026

VEGF en DMAE y Bevacizumab


El martes 9 de junio del año 2004 hablamos detalladamente en este blog (lapesteloca) sobre La Degeneración Macular de la retina asociada a la edad, sus siglas son DMAE y sus síntomas. Entonces señalamos que existen muy pocas esperanzas de tratamiento. Hoy en 2026 traemos el tema de nuevo para destacar que aunque solo funciona en los casos de Degeneración Macular asociada a la edad en su variante Humeda( que lamentablemente es la variante menos frecuente ) existe una modalidad de tratamiento a través del Factor de Crecimiento endotelial (VEGF).

VEGF es el factor de crecimiento endotelial vascular (FCEV o VEGF, por Vascular Endothelial Growth Factor) es una proteína señalizadora implicada en la vasculogénesis (formación de novo del sistema circulatorio embrionario) y en la angiogénesis (crecimiento de vasos sanguíneos provenientes de vasos preexistentes).

Las acciones del VEGF han sido estudiadas en las células endoteliales vasculares, aunque también tiene efectos sobre otros tipos celulares (por ejemplo, estimula la migración de monocitos/macrófagos, neuronas, células epiteliales renales y células tumorales). Se ha demostrado que el VEGF estimula la división y la migración de células endoteliales in vitro. El VEGF también es un vasodilatador e incrementa la permeabilidad vascular; originalmente recibía el nombre de factor de permeabilidad vascular. 

VEGF es un Mitógeno endotelial y por ello, estimula directamente la división, multiplicación y migración de las células endoteliales que recubren el interior de los vasos sanguíneos. VEGF incrementa notablemente el paso de líquidos y proteínas a través de las paredes vasculares (de hecho, originalmente se le llamó "factor de permeabilidad vascular").  Como vasodilatador: Promueve la liberación de óxido nítrico, induciendo la relajación y ensanchamiento de los vasos sanguíneos. Cuando un tejido experimenta hipoxia (falta de oxígeno), las células aumentan drásticamente la producción de VEGF. Esta proteína viaja y se une de forma específica a unos receptores especiales (VEGFR1, VEGFR2 y VEGFR3) situados en la superficie de las células endoteliales. Esta unión desencadena una cascada química interna que ordena a las células crecer hacia la zona con falta de oxígeno, construyendo nuevas vías de suministro de sangre

Bevacizumab (conocido por marcas como Avastin, Mvasi o Alymsys) es un anticuerpo monoclonal antiangiogénico. Su función principal es bloquear el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), una proteína que estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos. Al impedir este riego sanguíneo, el medicamento frena el crecimiento y la propagación de los tumores.

El Bevacizumab (conocido por su nombre comercial más común, Avastin) es un medicamento biológico del tipo anticuerpo monoclonal que actúa como agente antiangiogénico. Esto significa que bloquea la acción de la proteína llamada VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular), la cual estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos. Al impedir que se formen estos vasos, el fármaco frena el riego sanguíneo que nutre los tumores o los tejidos dañados. El Bevacizumab se utiliza en Oncología (vía intravenosa) solo o combinado con quimioterapia para tratar diversos tumores sólidos, como: Cáncer colorrectal metastásico-Cáncer de pulmón de células no pequeñas (no escamoso)-Cáncer de riñón (células renales)-Cáncer de cuello uterino (cérvix)-Cáncer de ovario, trompas de Falopio o peritoneo-Glioblastoma (cáncer cerebral). Carcinoma hepatocelular (hígado). 

En Oftalmología (se ha usado por vía intraocular): Se utiliza off-label (fuera de indicación principal aprobada en ficha técnica para este uso específico, pero de forma extendida) para tratar enfermedades de la retina asociadas a neovascularización anormal, como: La Degeneración macular asociada a la edad (en su forma húmeda)- El Edema macular diabético-Para las oclusiones o trombosis venosas de la retina. La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad ocular crónica que daña la mácula, la zona central de la retina encargada de la visión nítida y detallada que permite leer, conducir o reconocer rostros.

La DMAE seca (atrófica): Es la más común (representa cerca del 80%-90% de los casos). Se produce por el adelgazamiento de la mácula y la acumulación de unos depósitos amarillos llamados drusas, provocando una pérdida de la visión central lenta y progresiva. La DMAE húmeda (neovascular o exudativa): Es menos frecuente pero más grave. Crecen vasos sanguíneos anormales y frágiles debajo de la retina que gotean sangre o líquido, causando una distorsión visual rápida y severa (como ver las líneas rectas onduladas o una mancha oscura central). Administración: Se aplica mediante una inyección intravítrea (directamente en el interior del ojo) realizada por un oftalmólogo bajo anestesia local. Generalmente se inicia con una fase de carga de tres dosis mensuales consecutivas, seguida de un seguimiento para reevaluar la necesidad de nuevas aplicaciones. Consulta más detalles en la revisión de The Medical Letter vía JAMA. 

¿Es realmente efectiva la administración introcular de BEVACIZUMAB para la degeneracion macular de adulto mayor? Sí.  La administración intraocular (intravítrea) de bevacizumab (conocido comercialmente como Avastin) es altamente efectiva para tratar la Degeneración Macular Relacionada con la Edad (DMAE), pero específicamente en su variante húmeda o exudativa. Este fármaco logra detener la progresión de la pérdida visual en aproximadamente el 95% de los pacientes.

Maracaibo, lunes 2 de noviembre del año 2026

domingo, 1 de noviembre de 2026

Al sur del Ecuanil


El escritor venezolano, René Augusto Rodríguez Morales (conocido comúnmente como Renato Rodríguez) nació en Porlamar (estado de Nueva Esparta) el 3 de julio de 1927. A los cuarenta días de nacido su padre los llevó a vivir a Cumaná. Dos años después, la familia se instaló en La Guaira, Estado Vargas. Su abuelo, fue el general José Asunción Rodríguez, un caudillo insular que, con el rango de teniente de milicias, levantó el oriente en época de montoneras a fines del siglo XIX. Llegaría a ser General de Brigada durante el gobierno de Andueza Palacios y luego obedeció a Cipriano Castro. Durante la larga dictadura del Gómez, se retiró, pero su nombre llegó a oídos del Benemérito, enredado con el de los cabecillas de una conspiración en la que se había negado a participar. Los últimos años padeció sin quejarse las privaciones del exilio en Trinidad. Cuando regresaba a morir a Venezuela, en 1923, su hijo, padre de Renato el escritor, envió desde el barco un cable al ministerio de Guerra y Marina anunciando que el viejo general volvía muy enfermo a su tierra. Por orden del tirano, Tobías Uribe, ministro de Guerra y Marina, hizo que Asunción Rodríguez fuese atendido por los mejores médicos y que le fuesen rendidos honores militares en el entierro.

Renato estudió bachillerato en el Liceo San José de los Teques. Allí pensó dedicarse al sacerdocio, pero su superior, el padre Ojeda, lo hizo desistir y lo motivó a escribir, momento que recordaría él como crucial en su decisión de convertirse en escritor. Tras finalizar el bachillerato, viajó a Colombia donde se inscribió en una academia militar para obtener el bachillerato superior. Conoció a un joven cantante, y decidió convertirse en su representante, de manera que así comenzó a viajar con él al sur. Una vez en Quito, Ecuador, se separó del cantante. Se trasladó a Lima, y de ahí a Santiago de Chile. En 1950 regresó a Venezuela, donde entre Caracas y Cumaná trabajó como productor de leche, agricultor y oficinista. Durante estas estadías en Venezuela trabajó en el manuscrito de su primera novela, Al Sur del Equanil

De la obra de Renato Rodríguez su primera novela “Al sur del Equanil”, resultó ser un libro que le llevo a ser comparado con grandes nombres de la literatura como Henry Miller o Kerouac. El título de la novela proviene de un error de Salvador Garmendia al escuchar una conversación de Renato con unos amigos en un bar. Renato comentó que su novela se llamaba Al Sur del Ecuador, pero Garmendia entendió «Equanil», famoso ansiolítico de la época.​ La novela Al sur del Equanil. narra las vivencias de David en el proceso de convertirse en escritor. A través de las más diversas experiencias en Venezuela, Colombia, Ecuador, Chile y finalmente París, David -que cambia de nombre a Augusto y a Cirilo a través de la narración- encuentra su vocación e identidad en una compleja trama con los más diversos personajes y situaciones que van desde la sordidez hasta el humor. La novela, fue considerada autobiográfica, como parecen ser la mayoría de las obras de Renato, al contener muchas de las experiencias durante sus constantes viajes. 

A propósito de la complejidad del texto, los cambios de identidad y los viajes de Renato, en el prólogo de Al sur del Equanil, Carlos Noguera escribió: “La rotación de identidades que la diversidad de los textos antes citados ejemplifica y porta, esconde una certeza más profunda: la de que el protagonista puede tener cualquier nombre, porque en realidad no ostenta ninguno. No ostenta ninguno porque él mismo parece negárselo hasta que llegue el momento de merecerlo. La palabra que lo nombre se posterga por el proceso mismo que él, como escritor, cumple: el del aprendizaje de nombrar. No son sólo las etiquetas y las identidades las que rotan y viajan, la metáfora del viaje, de la peregrinación, subtiende el sentido mismo de la novela toda al expresar la vida en construcción como un espacio que sucede a otro y como un tiempo que muta, transfigurando a su vez al cuerpo que lo atraviesa”.

Tras finalizar el bachillerato, Renato viajó a Colombia donde se inscribe en una academia militar para obtener el bachillerato superior. Tras conocer a un joven cantante, decidió convertirse en su representante y comenzó a viajar con él al sur. Una vez en Quito, Ecuador, se separó del cantante. Se trasladó a Lima, y de ahí a Santiago de Chile. En 1950 regresó a Venezuela, donde entre Caracas y Cumaná trabajó como productor de leche, agricultor y oficinista. Renato decidió irse a Nueva York, donde trabajó en un restaurante italiano. Luego se mudó a Los Ángeles donde en un hotel trabajaba recogiendo platos sucios. Se mudó a San Francisco para luego de una breve estadía, regresar a Nueva York, donde trabajó en la Westinghouse Broadcasting Company, en el show de Merv Griffin. Luego viajó a Europa, y vivió en París. Allí sostuvo amistad con el escritor peruano Julio Ramón Ribeyro. También conoció a Julio Cortázar, a Mario Vargas Llosa y a Alfredo Bryce Echenique. Visitó Bélgica, Suiza, Italia y vivió en Alemania trabajando en una fábrica de piezas para automóviles. Renato Rodríguez fue una figura controversial dentro del ámbito literario venezolano, sus textos representaron una rareza en la narrativa del país.

La escritura de Renato Rodríguez fue objeto de severas críticas por parte de sus contemporáneos, las cuales él mismo plasmó en la contraportada de su segunda novela El Bonche (Novela, 1976). También publicaría: ¡Viva la pasta! o Las enseñanzas de Don Giuseppe (Novela, 1984); La noche escuece (Novela, 1985); Ínsulas (Novela, 1996); Quanos (Relatos, 1997); y El embrujo del olor a huevos fritos (Novela, 2008).

El Bonche narra las aventuras de José, inmigrante venezolano en una comunidad de latinos en Nueva York. La narración en primera persona, insiste en algunos temas de Al sur del Equanil, como, las reflexiones del personaje en cuanto al propósito de la vida, la experiencia de la pobreza y la búsqueda de identidad ya no como escritor, sino a través de sus disímiles oficios: carpintero, cocinero y empleado de una fábrica, entre otros. El relato alterna las experiencias de José en diversas fiestas (bonches) con sus viajes a París y Alemania, recuerdos de la infancia, y particulares relaciones sexuales en una sucesión de historias que se entrelazan. La novela, continúa el carácter autobiográfico de muchas de las obras de Renato.

Cuatro relatos componen a Quanos: En el Chaparral, No hay como el aire de la montaña, Tan solo un sueño y La presa. Apartándose de sus novelas, tanto el tema como el estilo de estos relatos no son ni autobiográficos ni una sucesión de historias entrelazadas. Acercándose más al relato tradicional y omnisciente, los cuentos de Quanos poseen matices costumbristas, también crímenes o elementos fantásticos con un tono irónico, que los hacen más próximos a la novela negra y a ciertos relatos de Horacio Quiroga y de Kafka. Como advierte en el prólogo el mismo autor, la palabra «quanos» es una contracción de “quasi” y “novelas”, idea que tuvo luego de leer Introduction to science de Isaac Asimov y descubrir que Quasar era la contracción de “quasi” y “star”. El relato En el Chaparral está dedicado a Julio Ramón Ribeyro, de quién admite haber tomado el tema del cuento Mar Afuera. 

Renato Rodríguez regresó a Venezuela, dónde desde 1997 vivió aislado en una montaña en la población de Tasajera, ubicada en el municipio José Rafael Revenga del estado Aragua. Su obra se vio reconocida en 2006, cuando recibió el Premio Nacional de Literatura de Venezuela, pocos años antes de fallecer. Anciano, padeció de glaucoma, sordera en un oído y una artritis que lo obligaba a caminar con dificultad. Falleció a los 84 años de edad en El Consejo (estado de Aragua) el 22 de junio del año 2011.

Maracaibo, domingo 1 de noviembre del año 2026