lunes, 21 de septiembre de 2026

Silvestre II


¿Sabía usted que existió un Papa que por científico fue tachado de haber pactado con el Diablo? (Silvester PP. II) se llamaba Gerberto de Aurillac (945-1003) y fue el Papa No 139 de la Iglesia católica, del año 999 al año 1003.

Con el nombre que usa el gato perseguidor de Piolín en las comiquitas, el del mismísimo actor que personificara al boxeador Rocky Balboa, este Papa con un nombre propio que lo hace parecer maracucho (¡no por Silvestre sino por Gerberto!) y… ¡Fue chismorreado por ser un científico!  ¡Que molleja de historia! Mejor se las cuento…

Gerberto fue el primer Papa francés de la historia, y nació en la región occitana de Auvernia. Alrededor de 963, ingresó en la Abadía de Aurillac donde estudió gramática,  retórica y dialéctica, las tres disciplinas del Trivium; hasta el año 967, cuando viajó a la corte de Borrell II, conde de Barcelona, donde en el monasterio de Santa María de Ripoll, en Gerona permaneció tres largos años… Se marchó de viaje hasta Córdoba y luego a Sevilla, una estancia en la península ibérica que le permitió entrar en contacto con la ciencia del mundo musulmán e iniciarse en el estudio de las matemáticas y de la astronomía. En el palacio del califato, accedió a su biblioteca —una de las más grandes del mundo antiguo— donde se cree que se mantenían más de 600,000 volúmenes, pues el califa Abd el-Rahman y sus hijos nunca dejaron de adquirir y copiar obras en BagdadEl Cairo y Alejandría. En Córdoba conoció a sabios cristianos de NavarraCastillaLeón y Barcelona que iban para aprender con los profesores árabes. Tuvo acceso a las obras de los filósofos maniqueos. Absorbió, igualmente, las ideas de la gnosis de los neoplatónicos, que permitían al hombre explicar el orden y el caos. Habría de transformarse en “un hombre de ciencia”.

En el año 969 viajó a Roma acompañando, en una peregrinación, a su protector, el conde Borrell II, lo que le permitió conocer al entonces papa Juan XIII y al emperador Otón I, quien al conocer de sus estudios le nombró tutor de su hijo, el futuro Otón II. Unos años más tarde, el arzobispo de ReimsAdalberón, lo llamó para su colegio episcopal, donde enseñó e hizo enseñar muchas disciplinas, tanto religiosas como profanas. Se distinguió especialmente por su erudición en el terreno científico, en particular en el conocimiento del Quadrivium, conjunto de disciplinas que incluía la aritmética, la geometría, la astronomía y la música. En esta época, además, inventó y construyó todo tipo de objetos destinados al aprendizaje y a la investigación, como ábacos, un globo terrestre, un órgano y relojes, lo que hizo que se despertaran hacia él sospechas de brujo y nigromante.

En 983, el emperador Otón II nombrará a Gerberto como abad del monasterio benedictino de Bobbio (Italia), cargo que desempeñó durante un corto espacio de tiempo, ya que no tardó en regresar a Francia y en Reims, actuó como consejero del arzobispo Adalberón y favorecería el nombramiento de Hugo Capeto como rey de Francia, pero en 988 fallecería Adalberón y Hugo Capeto nombraría a Arnulfo para sucederlo. El nuevo arzobispo de Reims decidió traicionar a Hugo aliándose con Carlos, quien había sido el otro aspirante al trono francés. Hugo reaccionó entonces convocando, en 991, un concilio en Saint-Basles-les-Reims, durante el cual destituyó a Arnulfo y nombró a Gerberto como arzobispo de Reims. Este nombramiento supuso un enfrentamiento con la sede de Roma, la cual no reconocía en un rey el derecho a nombrar obispos, potestad que empezaba a considerarse reservada al Papa.

El Papa Juan XV intentó declarar nulo el nombramiento de Gerberto como arzobispo y para ello convocó varios concilios, en ChellesAquisgrán y en Roma, los cuales, sin embargo, confirmaron a Gerberto como arzobispo, hasta que en un nuevo concilio celebrado en 996 logró su propósito y restituyó a Arnulfo en el arzobispado de Reims. Gerberto entonces, decidió renunciar a su dignidad y se retiró a la corte del emperador Otón III hasta ser nombrado arzobispo de Rávena en 998.

Gregorio V fue elegido Papa por imposición de su primo, el emperador Otón III, que se encontraba en Italia para reprimir el levantamiento que contra Juan XV había encabezado Crescencio II, Gregorio V será el primer pontífice alemán de la historia del papado,  y uno de los más jóvenes, al ascender al Trono de Pedro a los 24 años de edad. Era capellán de la corte de Otón III en el momento de su elección, uno sus primeros actos como Gregorio V fue coronar a Otón III el 21 de mayo de 996 como emperador del Sacro Imperio. Tras la coronación se celebró un sínodo en el que resultaron condenados al destierro los cabecillas de la rebelión, entre ellos Crescencio II, aunque dicha pena fue posteriormente conmutada por intercesión de Gregorio V. El nuevo papa solo contaba con el apoyo imperial, ya que el pueblo romano no aceptaba un papa extranjero rigiendo los destinos de la Iglesia; por lo que, aprovechando que Otón III volvió a Alemania y que el papa se encontraba en la Lombardía, Crescencio II con el apoyo bizantino nombró Papa, en 997, a Juan Filigato, un obispo de origen griego, que tomó el nombre de Juan XVI. El nombramiento de este antipapa obligaría en 998, al emperador Otón III a regresar nuevamente a Italia, donde, tras restaurar a Gregorio V, hizo decapitar a Crescencio II y tras mutilar a Juan XVI lo recluyó en el monasterio de Fulda hasta su muerte en 1013. Gregorio V actuó coherentemente como representante del emperador en Roma y otorgó muchos privilegios excepcionales a monasterios del Sacro Imperio Romano Germánico. Durante el pontificado de su antecesor, Juan XV, se había producido la deposición de Arnulfo como arzobispo de Reims que fue sustituido, con la oposición del papado, por Gerberto, el futuro Silvestre II que contaba con el apoyo del rey francés Hugo Capeto. La muerte de este, en 996 dejó a Gerberto sin apoyos, ya que su sucesor Roberto II de Francia, había contraído matrimonio con su tía Bertha y deseaba la dispensa papal para dicha unión, deseaba un acercamiento con el papa. Esta falta de apoyo provocó que en un concilio celebrado en Pavía, en 997, se restituyera en el arzobispado de Reims a Arnulfo y se condenara como usurpador a Gerberto. ¡Que lio! ¿Verdad?

Tras la muerte de Gregorio V, el 18 de febrero de 999, Gerberto de Aurillac, fue nombrado Papa y consagrado el 2 de abril con el nombre de Silvestre II, como homenaje a Silvestre I, Papa en tiempos del emperador Constantino I quien consolidó la práctica del cristianismo en el Imperio romano. Habría de ser reconocido como el Papa del año 1000, pero ya en el año 1001 tuvo que hacer frente a uno de los levantamientos populares que periódicamente se daban en Roma y que le obligó, junto con Otón III, quien había fijado su residencia en dicha ciudad, a huir a Rávena.


En tres ocasiones intentó el emperador Oton III restaurar el orden en Roma, fracasando en las dos primeras y muriendo el 24 de enero de 1002, en el curso de la tercera. A Silvestre II la nobleza romana le permitió entonces regresar a Roma, donde falleció el 12 de mayo de 1003. Era hombre de gran erudición, se le conoció como la luz de la Iglesia y la esperanza de su siglo y durante su pontificado otorgó el título de rey a los soberanos cristianos de Polonia y Hungría, coronando a Esteban I.

Gerberto de Aurillac alcanzó gran renombre como teólogo y filósofo, destacando obras como Sobre lo racional y sobre el uso de la razón y Sobre el cuerpo y la sangre de Cristo; pero fue en su faceta de matemático en la que más destacó. Introdujo en Francia el sistema decimal islámico y el uso del cero. Utilizó su cargo de papa para hacer que se utilizara el sistema decimal por parte de los clérigos occidentales, lo que facilitó enormemente el cálculo, ya que hacia el año mil, la práctica de la división, sin usar el cero, requería unos conocimientos que solo poseían los eruditos.

Inventó un tipo de ábaco: “el ábaco de Gerberto”. El ábaco constaba de 27 compartimentos de metal, en el cual se depositaban 9 fichas con los números arábigos grabados. La primera columna del extremo derecho, contenía las unidades; la segunda, a su izquierda, las decenas; y así sucesivamente. Este ingenioso ábaco permitía multiplicar y dividir rápidamente. El desplazamiento de estas fichas por los 27 compartimientos indicaba finalmente el resultado de multiplicaciones y divisiones. Así era posible efectuar rápidamente un gran número de operaciones matemáticas. Marcó las pautas para que, luego, otros estudiosos perfeccionaran el sistema con la introducción del número cero, que, finalmente, él no llegó a aplicar. El invento era, en realidad, un antecedente de las modernas calculadoras. También se le atribuye la introducción del péndulo y la invención de un reloj de ruedas dentadas. Fabricó una nueva versión del monocordio, un instrumento musical consistente en una caja de resonancia sobre la cual se tensaba una cuerda de longitud variable con la que se medían las vibraciones sonoras y los intervalos musicales. Estos cálculos le permitieron clasificar las distancias entre las diferentes notas en lo que luego se ha llamado, tonos y semitonos.

Silvestre II, además, fue el precursor de una especie de sistema taquigráfico, un lenguaje secreto o en clave, inspirado en una escritura abreviada que recuperó de los antiguos sabios romanos. Se le conocía como notas tironianas (notæ tironianæ en latín), había sido creada por Marco Tulio Tirón, secretario y escriba del político, orador y filósofo Cicerón, en el siglo I a. C., pero había caído en desuso hasta que Silvestre II la redescubrió, comprendiendo su importancia y readaptándola. Se trataba de un alfabeto compuesto de símbolos y signos que ahorraba tiempo y tenía la ventaja de ser incomprensible para los profanos en la materia. Era una especie de criptografía.

Uno de los asuntos más sacrílegos que se le atribuyen a Gerberto fue la lectura de El Corán en árabe o de las obras de Rhazes, un famoso alquimista. Astrología, matemáticas, música, filosofía, alquimia; Trivium y Quadrivium, hicieron de este personaje, una figura mítica y célebre en todo el mundo conocido de entonces.

En Maracaibo, el lunes 21 de septiembre del año 2026

domingo, 20 de septiembre de 2026

Biología sin oxígeno


Un nuevo estudio genético señala que las primeras células complejas surgieron en un mundo donde aún no existía el suficiente oxígeno, y esto sucedería mil quinientos millones de años antes de lo que hasta ahora se creía…

 

Un nuevo y exhaustivo estudio genético recién publicado en 'Nature' acaba de poner en entredicho algunos de los dogmas más arraigados de la biología evolutiva: las primeras células complejas surgieron mil millones de años antes de lo que se pensaba. Y lo hicieron, además, en un mundo en el que aún no existía el suficiente oxígeno.

 

Hasta hace bien poco, la ciencia estaba convencida de que la aparición de los organismos complejos, que con el tiempo dieron lugar a los animales y, finalmente, a nosotros, sucedió hace relativamente poco tiempo, hace unos 630 millones de años, en un repentino 'estallido' de creatividad biológica. Pero el nuevo estudio, liderado por la Universidad de Bristol, nos obliga a reconsiderar una buena parte de esa historia, pues, al parecer, el camino hacia la complejidad no fue una especie de carrera fija y segura de la naturaleza, sino un maratón lento, tortuoso y, sobre todo, extremadamente antiguo. La 'maquinaria' de la vida compleja comenzó a desarrollarse casi mil millones de años antes de lo que creíamos, y lo hizo además en unas condiciones que hasta ahora considerábamos imposibles: en un mundo asfixiante y carente de oxígeno.

 

Sabemos a grandes rasgos, que en nuestro planeta existen dos clases distintas de vida. Por un lado, están los procariotas: organismos unicelulares sencillos, como las bacterias y las arqueas, que se distinguen por una característica crucial: no tienen divisiones internas. Su material genético, en efecto, está disperso por todo su interior, sin estructuras diferenciadas. Sería como un estudio de una sola habitación: pequeño, eficiente, pero muy simple. Los procariotas fueron los primeros en llegar, han estado aquí desde el principio, y se calcula que aparecieron hace más de 4.000 millones de años.

 

Por otro lado, están, o estamos: nosotros, los eucariotas. Este grupo, apareció en la Tierra hace entre 1.500 y 2.000 millones de años, incluye a las algas, los hongos, las plantas y, por supuesto, a todos los animales, nosotros entre ellos. Las células eucariotas son inmensamente más sofisticadas. Si las procariotas son como “un estudio', las células eucariotas son verdaderas mansiones: tienen habitaciones especializadas (las organelas u orgánulos), un centro de mando blindado donde se guarda el ADN (el núcleo) y unas centrales energéticas propias hasta con su ADN propio (las mitocondrias). Sin ellas, la vida compleja (la de los animales y de las plantas) nunca habría podido desarrollarse.

 

El camino hacia la complejidad fue sino un maratón lento, tortuoso y, sobre todo, extremadamente antiguo. ¿Cómo y cuándo una simple bacteria dio “el salto” para convertirse en una célula eucariota mucho más complicada? La teoría clásica nos decía que esto ocurrió hace 'poco' tiempo (en términos geológicos) y que previamente fue necesario que la atmósfera se llenara de oxígeno para suministrar la energía necesaria para ese cambio. Pero los investigadores de Bristol, junto con colaboradores de la Universidad de Bath y del Instituto de Okinawa (OIST), han descubierto que esa idea estaba equivocada.

 

Para ello, recurrieron a una técnica conocida como 'relojes moleculares', analizando cientos de familias de genes para rastrear su historia hacia atrás en el tiempo, como quien sigue las migas de pan en un bosque para encontrar el origen del camino. Así, al combinar estos datos genéticos con el registro fósil, el equipo creó un árbol de la vida con una resolución temporal sin precedentes.

 

La principal conclusión del estudio es una revolución: la transición hacia la vida compleja comenzó hace 2.900 millones de años. Es decir, más de mil millones de años antes de lo que se suponía. Pero lo más sorprendente no es solo ese resultado, sino el orden de los factores. Porque hasta ahora se daba por hecho que la célula primitiva primero adquirió la mitocondria (la central energética que usa oxígeno) y que, gracias a ese 'chute' de energía, pudo desarrollar después su complejidad (núcleo, esqueleto celular, etc.). Este fue el gran 'salto' de la vida. Es la llamada hipótesis de 'la mitocondria primero'.

 

Pero los datos del equipo de Bristol dibujan un escenario totalmente nuevo que los investigadores han bautizado como CALM (Complex Archaeon, Late Mitochondrion, o Arquea Compleja, Mitocondria Tardía). Según este modelo, nuestros ancestros microscópicos ya habían empezado a construir estructuras complejas, esqueletos internos y sistemas de transporte de membranas mucho antes de que llegaran las mitocondrias. Es decir, que la vida no esperó a tener la 'central eléctrica' instalada para empezar a ampliar la casa. La complejidad estructural precedió a la complejidad energética. Estos hallazgos tienen implicaciones que sacuden los cimientos de la geoquímica. Porque si estos primeros pasos hacia la complejidad ocurrieron hace casi 3.000 millones de años, significa que tuvieron lugar en unos océanos anóxicos, totalmente desprovistos de oxígeno.

 

«El ancestro de los eucariotas -explica Philip Donoghue, paleobiólogo de la Universidad de Bristol y coautor del estudio- comenzó a desarrollar características complejas aproximadamente mil millones de años antes de que el oxígeno fuera abundante». De hecho, las mitocondrias, que son las que nos permiten respirar oxígeno hoy, llegaron mucho más tarde, y curiosamente coincidieron con el momento en que los niveles de este gas empezaron a subir en la atmósfera. Esto cambiará también la forma en que buscamos vida en otros planetas. Porque si resulta que la complejidad puede surgir en mundos sin oxígeno, el abanico de lugares donde podríamos encontrar 'vida avanzada' se amplía considerablemente.

 

Hasta la publicación de este estudio, la cronología aceptada era bastante conservadora. Se asumía que las bacterias dominaron en solitario durante 3.000 millones de años y que solo hace unos 635 millones de años, tras un aumento global del oxígeno, la vida compleja despegó definitivamente. Sin embargo, y a pesar de la novedad que supone el estudio de Nature, ya teníamos algunas pistas previas de que algo no encajaba. Y es que, existen antecedentes intrigantes, como los descubiertos en Julio de 2024 en la cuenca de Franceville, en Gabón. Allí, un equipo dirigido por Ernest Chi Fru, de la Universidad de Cardiff, encontró fósiles de organismos supuestamente complejos de hace 2.100 millones de años.

 

Aquel hallazgo, considerado un 'experimento fallido' de la naturaleza, sugería que la vida intentó dar el 'salto' a la complejidad mucho antes, aprovechando un pico temporal de oxígeno provocado por volcanes submarinos y cianobacterias, pero que 'dio marcha atrás' y se extinguió cuando las condiciones empeoraron. El nuevo estudio genético no contradice necesariamente la existencia de experimentos fallidos como el de Gabón, sino que les da un marco teórico mucho más profundo. Nos dice, en efecto, que la maquinaria genética para la complejidad no surgió de la nada, ni en Gabón hace 2.100 millones de años ni tampoco hace 600, porque los 'ladrillos' genéticos para construir células complejas se estaban cocinando lentamente desde mucho antes, desde hace 2.900 millones de años. Por tanto, lo que Chi Fru llamó en su día un 'primer intento que no logró prosperar', podría ser en realidad una de las primeras manifestaciones físicas visibles de ese largo proceso genético invisible que acaba de desvelar la Universidad de Bristol. La vida, sencillamente, estaba ensayando.

 

La vieja idea de que la Tierra fue un lugar aburrido, habitado solo por bacterias 'tontas' durante la mayor parte de su historia, parece estar condenada. En las profundidades de aquellos océanos oscuros y sin oxígeno, hace casi 3.000 millones de años, la naturaleza ya estaba trabajando silenciosamente en el diseño de la célula que, eones después, daría lugar a las criaturas que intentan comprenderla.

Maracaibo el domingo 20 de septiembre del año 2026

 

sábado, 19 de septiembre de 2026

Eustaquio y Falopio


Estos dos nombres se asocian con partes de la anatomía humana que tienen forma de tubos o de conductos, cuyas funciones son muy diferentes y solo guardan una relación con la identidad de los personajes que los describieron por primera vez. Bartolomé Eustaquio, fue un médico italiano, anatomista y profesor en la Universidad de Roma La Sapienza. más conocido por su nombre en latín Eustachius (1500-1574), a quien se le debe una serie de descubrimientos sobre la anatomía de partes del cuerpo humano como huesos, músculos, nervios, las venas y entre ellos el canal de comunicación del oído medio con la rinofaringe, canal que recibe el nombre de trompa de Eustaquio. Gabriel Falopio (1523 -1562), conocido como Fallopius en latín, era un anatomista, médico, cirujano y sacerdote italiano quien desarrolló trabajos de historia natural y también estudió los órganos reproductores de ambos sexos y describió las tubas uterinas que llevaban su nombre, (las trompas de Falopio).

La trompa de Eustaquio, es también llamada tuba auditiva, es un conducto pequeño que conecta el oído medio con la parte alta de la garganta y la nariz (nasofaringe). Mide unos 3.5 a 4 centímetros en los adultos y sirve para igualar la presión del aire dentro del oído medio con la presión del exterior. Esto ayuda a que el tímpano se mueva bien para escuchar con claridad, puede sacar el moco y los fluidos del oído medio hacia la garganta para evitar infecciones, evita que los microbios de la garganta pasen al oído. Este tubo suele estar cerrado. Se abre solo un momento cuando tragas, bostezas o masticas chicle.

En realidad, la trompa es un término polisémico que se refiere principalmente a un instrumento musical de viento-metal, a la prolongación nasal de ciertos animales, o a un conducto anatómico. En la anatomía animal, es la prolongación muscular, hueca y elástica de la nariz de animales como el elefante o el tapir, la cual usan para respirar, oler o absorber fluidos. Las trompas de Falopio (o trompas uterinas) son los dos conductos que comunican el útero con los ovarios y posee en el extremo de su borde libre unas digitaciones o flecos llamados fimbrias que parecen abrazar al ovario y palpan su superficie para determinar dónde se va a producir la ovulación.

En anatomía, las trompas uterinas, también conocidas como, trompas de Falopio, o salpinges uterinas, u oviductos, son dos conductos musculares separados, que conectan los ovarios y el útero o matriz de los mamíferos y sus funciones están relacionadas con la ovulación, con el transporte de los espermatozoides y con la fecundación. Algunas enfermedades y trastornos que afectan la trompa, pueden ser la enfermedad pélvica inflamatoria, el embarazo ectópico y las neoplasias.

Gabriel Falopio, provenía de una familia noble, pero muy pobre; por lo que tuvo que luchar para obtener una educación y las dificultades financieras lo llevaron a unirse al sacerdocio. En 1542, fue canónigo en la catedral de Módena y estudió medicina en Ferrara, una de las mejores escuelas de medicina de la época en Europa. Fue profesor en FerraraPisa y Padua. Aunque murió con menos de 40 años, dejó su huella para siempre en el campo de la Anatomía. Falopio. Estudió también los órganos reproductores de ambos sexos y describió las tubas uterinas que llevaban su nombre. Este anatomista y cirujano italiano también diseñó un precursor del condón, que consistía en un objeto hecho de tripa de animal y lino, que se fijaba al pene con una cinta, destinado a prevenir las enfermedades de transmisión sexual. Publicaciones: Observationes anatomicae. Venecia, 1561. Opera omnia. 1584; 1600; 1606. Crisis infragnti.

En la anatomía humana, las trompas uterinas,[] también conocidas como, trompas de Falopio,[] salpinges uterinas u oviductos, son dos conductos o tubos musculares que separados, conectan los ovarios y el útero o matriz de los mamíferos y sus funciones están relacionadas con la ovulación, con el transporte de los espermatozoides y con la fecundación. Algunas enfermedades y trastornos que afectan la trompa, pueden ser la enfermedad pélvica inflamatoria, el embarazo ectópico y las neoplasias.

El médico griego Herofilo, en su tratado sobre partería, señala la existencia de los dos conductos que, suponía transportaban el "semen femenino". Luego Galeno ya en la era actual, describió que los conductos pares señalados por Herophilus se conectaban con el útero. No sería sino hasta el año 1561 cuando el médico renacentista Gabriel Falopio publicaría su libro Observationes Anatomicae una descripción detallada de la "trompa" del útero, sus diferentes porciones, en conexión con el útero y su particular función en la reproducción de la especie humana.

Los oviductos o trompas en que muestra el esquema del utero, se pueden ver un corte transversal en la zona dilatada, el lugar donde usualmente se produce la fecundación. Es la sección más ancha y larga con más de la mitad de la longitud total de la trompa. La ampolla sola, mide de 7 a 8 centímetros de longitud y tiene 7-8 milímetros de diámetro. Aquí las células ciliadas son más abundantes que las células secretoras, y la mucosa posee numerosos pliegues longitudinales que protruyen en el lumen ocupándolo. En ella permanecerá el óvulo entre 24 y 48 horas para lograr la fecundación, en el tercio-mitad externa.

Aunque no tiene nada que ver con el tema que nos ocupa, podemos recordar también, que también Eustaquio de Roma, fue un general romano que combatió a las órdenes del emperador Trajano, y convertido al cristianismo, fue un mártir. Había sido llamado Placidus antes de su bautismo y fue martirizado en Roma,  durante las persecuciones de Adriano. Su fiesta se celebra el 20 de septiembre. Se le representa con los símbolos de un crucifijo y un ciervo en relación con su conversión, y con un horno, por su muerte, ya que fue encerrado con su familia en un toro de bronce, bajo el que se encendería  una hoguera.

Así, pues hemos aprovechado para revisar unos nombres y apellidos de personajes del pasado que en principio tiene que ver con pequeños detalles de la anatomía que no obstante, son de capital importancia en la fisiología del ser humano.

Maracaibo, sábado 19 de septiembre del año 2026

viernes, 18 de septiembre de 2026

Bestia del Terror


La 'Bestia del Terror': han denominado a el mayor depredador prehistórico, el mayor del Cámbrico, que era desconocido hasta ahora…  La prueba acaba de aportarla un fósil extraordinario, el Amplectobelua symbrachiata, (Ver) un superdepredador de la época que, extrañamente, muestra una gran herida, ya cicatrizada, producida cuando 'alguien' le propinó un tremendo mordisco en el costado. Pero…¿Quién depreda al depredador? Este nuevo hallazgo acaba de demostrar que, en los incipientes mares del Cámbrico de hace unos 520 millones de años, ni siquiera los mayores cazadores podían vivir tranquilos. Alguien… ¿Pero quién? Toda esta situación la describió José Manuel Reyes, periodista de ABC, en ABC Ciencia, España.

El ataque se produjo en una época en la que la vida en la Tierra ensayaba sus formas más insólitas. En aquel ecosistema, el grupo al que pertenece nuestro protagonista, eran los amos absolutos de las aguas. Se trata de un extraño cruce entre un calamar y una langosta gigante, una criatura que hoy, sin duda, nos parecería un 'alienígena'. Estos artrópodos, hoy extintos, lucían dos apéndices fuertemente armados en la parte frontal de la cabeza, perfectamente diseñados para atrapar y despedazar a sus presas. Además, poseían una hilera de aletas natatorias a los lados, que disminuían progresivamente de tamaño hacia la cola.

Mientras que las presas más comunes, como los pequeños y acorazados trilobites, medían apenas unos centímetros, los mayores especímenes de Amplectobelua symbrachiata podían alcanzar casi el metro de longitud. Puede que hoy, acostumbrados a las ballenas modernas, no nos parezca gran cosa, pero en el Periodo Cámbrico esa envergadura te convertía en el equivalente a un gran tiburón blanco. Eran los colosos indiscutibles de un mundo en el que aún no existían los gigantes.

Las aletas natatorias del Amplectobelua symbrachiata eran blandas y carnosas, motivo por el que resulta extremadamente raro encontrarlas fosilizadas. Sin embargo, un equipo de investigadores asiáticos halló recientemente una aleta aislada en la Formación Yu'anshan, en China. El yacimiento es un lugar excepcional donde el fango primitivo preservó de forma milagrosa incluso los tejidos blandos de los animales.

El paleontólogo Stephen Pates, del University College de Londres es un experto mundial en lesiones de criaturas extintas, y los investigadores comenzaron a estudiar la aleta a fondo. (Ver

) Su tamaño original indica que perteneció a un animal que rondaba entre los 23 y 35 centímetros de largo. Pero lo verdaderamente fascinante era una extraña muesca en forma de 'W' en el borde del apéndice. Se trata de una incisión de casi 16 milímetros, exactamente el tipo de perfil geométrico que dejan dos colmillos al rasgar la carne de una dentellada.

En ciencia, la simple imaginación no basta. ¿Cómo estar seguros de que aquello era un mordisco y no un simple daño sufrido durante los millones de años que la roca estuvo enterrada? «Queríamos descartar que se hubiera roto durante el proceso de fosilización», explica Pates. Para confirmar lo que pensaban, sometieron la pieza a un mapeo por fluorescencia de rayos X: la zona de la herida estaba recubierta de calcio, fósforo, níquel y manganeso, en claro contraste con la roca circundante, compuesta de hierro, silicio y aluminio. «Esto nos dice que probablemente sea una aleta que se conservó así desde el principio, en lugar de haber sido alterada más tarde», confirma el científico británico. Bordeando la incisión en forma de 'W', los sensores detectaron una franja oscura inconfundible. Era una cicatriz en toda regla. «En los artrópodos modernos se observa esta melanización, este oscurecimiento alrededor de las áreas donde se están regenerando -señala Pates-. Creo que podemos estar bastante seguros de que esto sucedió mientras el animal estaba vivo». Y de que logró sobrevivir para contarlo.Encontrar un daño así en un 'superdepredador' radiodonto es algo histórico. «Nunca habría esperado ver algo semejante preservado en el registro fósil», confiesa Pates.

El hallazgo, presentado en una plataforma científica, plantea un último enigma: ¿Cuál fue la criatura que se atrevió a atacarlo? Algunos sugieren con cautela que los artrópodos suelen lastimarse al cambiar de exoesqueleto, y que con un único espécimen, no se pueden descartar otras causas para la herida. Pates, sin embargo, se decanta por la estadística matemática: «No se puede descartar, pero es un equilibrio de probabilidades. Una herida de muda suele ser un desgarro lineal y aleatorio, mientras que esa perfecta forma de 'W', ubicada justo en la zona por donde el animal intentaría huir, delata una agresión. Para nosotros, la mejor interpretación de esta lesión es un ataque depredador» Pero… ¿Qué terrible y desconocida criatura fue capaz de atacarlo y de arrancarle un pedazo?

Según el estudio, el asaltante bien pudo ser el gigantesco lobopodio carnívoro Omnidens, o quizá otro radiodonto más grande en un claro acto de canibalismo. Radiodonta es un orden  extinto de artrópodos troncales que tuvieron éxito en todo el mundo durante el período Cámbrico.(Ver) Para denominarlos, en español se prefiere la grafía radiodontos, en inglés, son denominados "radiodonts" (radiodontos).

Pero sabemos que existieron los llamados "monstruos del Cámbrico" que eran extraños animales que aparecieron hace unos 541 millones de años durante la explosión cámbrica, un evento evolutivo se conoce por los esqueletos de los animales ya que ellos desarrollaron conchas, caparazones y exoesqueletos duros para protegerse. Nuevos sentidos y la movilidad que existió se reconoce por grandes extremidades articuladas, ojos compuestos y sistemas nerviosos avanzados que permitieron nadar, cazar y excavar a estas formas corporales extrañas, cuando muchas criaturas tenían diseños simétricos bilaterales complejos pero diferentes a cualquier grupo moderno conocido

Lo que está claro es que esto demuestra, por primera vez, la existencia de 'bucles tróficos' de alto nivel hace 520 millones de años Incluso en la lejana aurora de la vida compleja, hasta el mayor de los cazadores siempre podía convertirse en presa. Esta es la historia de “El cazador cazado” que un fósil de 520 millones de años se repite el extraño caso del superdepredador del Cámbrico que sufrió y sobrevivió a un ataque mortal…

Maracaibo, el viernes 18 de septiembre el año 2026

jueves, 17 de septiembre de 2026

Maestros


Hace ya un tiempo, en realidad seis años atrás, cuando en octubre del año 2020 me tocó hablar en la Academia de Medicina del Zulia, diría que ya estaba a un par de años de llegar a los ochenta y que tal vez podría ser adecuado reflexionar sobre los tropiezos que había significado querer luchar para hacer investigación, usualmente contracorriente y en ocasiones obligándome a tomar complejas decisiones. Esperaba que ellas pudiesen servir al menos como catarsis, ante lo complicado que se vislumbraba, el futuro del país… En este blog, decidiría entonces hablar de “Mis Maestros” y hoy regreso a hablar de ellos

 

Conservo vivo el recuerdo de mis profesores en la Facultad de Medicina, en la Universidad del Zulia; desde el Dr Julio Árraga Zuleta, hijo de nuestro famoso pintor Julio Árraga, con un gran don de gente y extensa cultura literaria, él fue fundador de nuestra Academia de Medicina del Zulia. Entre los cirujanos recuerdo al Dr Rodolfo Urrutia Loaiza, impulsor de la Cirugía experimental en el Zulia quien desarrollaría innovadoras técnicas en cirugía gastrointestinal y particularmente sobre el abordaje de la vesícula biliar. En el mismo hospital Chiquinquirá como estudiantes mucho aprendimos al ver actuar al siempre actualizado Dr José Trinidad Martínez, ahora ya fallecido el ilustre experto ginecólogo de Maracaibo y no puedo olvidarme de otro Dr José Trinidad, José Trinidad Núñez Montiel el brillante colposcopista y estudioso ginecólogo, quien me condujo hacia la investigación ultraestructural sobre el virus del papiloma humano (VPH), en trabajos que adelantaríamos juntos a comienzos de los años 70.

 

Inolvidables resultarían siempre las clases magistrales del Dr José Ordoñez Marín quien fuera decano fundador de nuestra Facultad de Medicina. Como internista imposible no citar al Master, el Dr Jorge Quintero Atencio brillante filósofo con una mente privilegiada, y al tempranamente fallecido Dr Oswaldo García Arenas fundador del Servicio de Medicina Interna en el hospital General del Sur; recuerdo al Dr Jorge Hómez Chacín el dermatólogo venereólogo y parasitólogo de la escuela francesa y al mencionar la parasitología debo mencionar al Maestro Dr Adolfo Pons y a su revista Kasmera, y por las revistas, ninguna como Investigación Clínica del genial Dr Américo Negrette. Negrette fue nuestro maestro de Semiología en las salas del hospital Central, y despertó mi interés por la investigación, y a través de su presencia me uniría a los jóvenes prospectos de investigadores que en aquellos días, ayudarían a Negrette para crear el Instituto de Investigación Clínica… 

 

Tengo que confesarles que esperaba ser un cirujano como el Dr Humberto Rivera, entusiasmado al verlo, no solo operando, sino por los cuidados postoperatorios que le prodigaba a sus pacientes quirúrgicos… Pero terminé decidiéndome por examinar en el hospital universitario, las causas y las consecuencias de las enfermedades bajo la tutela del doctor Franz Wenger. Es importante recordar el rol que jugó el Dr Wenger en su lucha para darle su justo valor al despistaje de cáncer por citología. Fundó una Sección de Citología, muy especial para entrenar citotecnólogos en el hospital universitario de Maracaibo, en aquellos tiempos cuando los radio y quimioterapeutas oncólogos eran los Drs Luis Guillermo Borjas Duarte y Jesús Acosta Galván. Todos ellos fueron mis profesores y muchos más a quienes no he podido por razones de espacio mencionar, les conocí estudiado Medicina y hoy aprovecho para agradecerles de nuevo y públicamente por lo mucho que me enseñaron…

 

Les decía que hice anatomía patológica con el doctor Wenger desde mi graduación en julio del año 63 hasta febrero del año siguiente, 1964, y sería el propio Dr Wenger, al verme a dedicación exclusiva y sin sueldo, quién me consiguió una beca de un Club Rotario en Wisconsin y fue asi como fui a parar a los Estados Unidos. Tras 5 años de entrenamiento como “médico residente en patología”, en Wiscosin y en Filadelfia, tengo que nombrar a tres Maestros de aquel entonces; el profesor William Ehrich en el Hospital General de Filadelfia y la baronesa Gabrielle Zurhein y Enrique Valdivia, en la Universidad de Wisconsin quienes me enseñaron a hacer investigación sobre la patología de las autopsias, en neuropatología y en patología pulmonar y particularmente a trabajar en microscopía electrónica…

 

He comentado en otras ocasiones, como una noche, viviendo en el helado clima de Wisconsin, el doctor Pedro Iturbe me contactó telefónicamente y me informó que había conseguido un microscopio electrónico (ME) para su Sanatorio. Iturbe, era el padrino de nuestra promoción médica, y él me pidió que fuese hasta Chicago a visitar a Fernández Morán. Así lo hice, y desde entonces supe apreciar la importancia de aquel ser a quien el pais había rechazado llamándolo “el Brujo de Pipe” quien habría de luchar haciendo intentos por regresar a su patria sin conseguirlo… Ya de regreso, en 1968, instalaríamos el ME para hacer investigación en el Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo siguiendo las instrucciones del doctor Fernández Morán... Pero esa habría de ser, otra historia, la de “La entropía Tropical”

 

Mis colegas patólogos no creían en el ME. El elefante gris lo denominaba el jefe del Servicio. Los patólogos zulianos no estaban interesados en hacer investigación. Con el Dr Iturbe al frente, organizamos el Laboratorio de ME del Sanatorio y ya en 1971, nos visitaría personalmente el doctor Fernández Morán, y organizamos el 1er Simposio Venezolano de Patología Ultraestructural donde asistiría entre otros invitados el ya famoso doctor Rui Pérez Tamayo  Luego, ese mismo año, durante el VIII Congreso Latinoamericano de Patología que se dio en el hotel del Lago, presentaríamos trabajos con el ME sobre encefalitis equina, rabia, amibiasis, y la ultraestructura de tumores y en aquel evento latinoamericano, conversando con JTNúñez Montiel y decidimos usar el ME para examinar el cuello uterino de sus pacientes. Debo recordar que, p

ara aquella época, y durante muchos años, el cáncer del cuello uterino era la primera causa de muerte por cáncer en la mujer venezolana. Habíamos ya publicado varios trabajos sobre la ultraestructura del cérvix y de las tricomonas, y en el siguiente Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Patología, que se dio en 1973 en Mérida, Yucatán-México, demostraría con JTNuñezMontiel la presencia del virus del papiloma humano (VPH) en el cuello uterino y señalamos tempranamente y por primera vez, n el mundo, la importancia de este virus en el cáncer cervical.

 

En unos años, el Sanatorio se transformó en hospital General y el gran maestro que era el doctor Pedro Iturbe se fue a la Medicina Familiar; mis técnicos buscaron mejores posiciones y a pesar de existir una veintena de publicaciones en revistas indexadas, el laboratorio comenzó a quedar desamparado y su situación, y la mía personal, se hizo cada vez más complicada… Cuando acepté una oferta para trabajar un año como neuropatólogo en el hospital Vargas de Caracas y lo hice aprovechando mi año sabático de la Universidad del Zulia donde era profesor Asistente en la Facultad de Ciencias Veterinarias.

 

Pero esa ya es otra historia, con la que recientemente he fastidiado a los lectores del blog y tan solo he querido aprovechar esta ocasión para permitirme mencionar en el blog a algunos de mis profesores, a quienes recuerdo con respeto y admiración, ellos fueron mis Maestros en Medicina.

Maracaibo, jueves 17 de septiembre del año 2026