Siempre,
supe que, durante la dictadura del Juan Vicente Gómez, en Maracaibo hubo un
presidente de nuestro Estado que hizo algunas obras, pero cuya actuación fue
cruel con muchos presos y en pugna con los comerciantes y empresarios de la
ciudad tuvo muchos desacuerdos. Esto era lo que yo sabía, o había escuchado
sobre Vicencio Pérez Soto, y
tempranamente, en febrero del año 2020, -el
año terrible cuando la pandemia del Covid 19 no se habría desatado todavía- relataría en este mismo blog (lapesteloca) como fue que en un par de
meses mi curiosidad aumentó al plantearse la posibilidad de que su imagen estuviese suplantando a la de Rafael María
Baralt en el teatro que lleva su nombre…
Decidí
entonces escribirle brevemente a mi colega y amigo José Esparza…
Hola José. Hace un mes he tratado de hacer contacto
con José Eduardo Espinoza de quien sé que tú eres uno de las tres
personas afortunadas que tienen una conexión con él. Le escribí solicitándole
más información sobre un asunto que vi hace un par de semanas atrás y sobre el
cual tú también opinaste, pero que ya le perdí la pista. El tema se refiere a
la figura de Vicencio Pérez Soto y la imagen de Rafael María Baralt en el
teatro Baralt.
La
conexión funcionaría y logré contactar con el señor Espinoza a quien conocíamos
a través de “las redes” por sus
escritos y por lo bien informado que siempre había demostrado estar sobre
nuestra ciudad y su pasado y quien con el correr del tiempo ha terminado siendo
nuestro buen amigo y contertulio, pudiendo admirar siempre que nos reunimos, su
prodigiosa memoria, ahora ya en conocimiento de su estrecha conexión con la
Facultad Experimental de Ciencias de LUZ y con sus profesoras doctoras Délida
Acosta y con Julita… Todo aquello fue otra grata sorpresa.
José Eduardo Espinoza D
., en aquellos días, me contestó amablemente dispuesto a conversar sobre el tema de Pérez Soto y complementaría sus comentarios mostrándome una foto del General Vicencio Pérez Soto (que destaco aquí nuevamente). José Eduardo llamaría mi atención sobre la posibilidad de que Antonio Angulo, realmente pretendiese pintar a Rafael María Baralt, y en tal caso, bien pudiera ser posible que se hubiese inspirado en un dibujo de Pierre Roch Vigneron (1789-1872) el cual recreaba a Baralt de 31 años, imagen que aparece en el libro de Julio Portillo, sobre Baralt y su iconografía…
José
Eduardo Espinoza con muy buen criterio, terminaría por opinar comentandome: “…a mi discreto entender, si Angulo quiso
hacerle un guiño al mandamás de turno, nunca lo sabremos, pero casi puedo
asegurar que los sicofantes de Vicencio Pérez Soto se lo deben haber sugerido”.
Regresando
a la historia patria, se supone que cuando el Presidente, General Juan Vicente
Gómez decidió en 1926 enviar al General Vicencio Pérez Soto para que se
encargase del conflictivo Estado Zulia, lo hizo porque ya sabía que contaba con
un hombre duro, quien había tenido experiencias actuando rudamente en el Estado
Apure, y sin embargo, el dictador esperaba que el hombre no tuviese que “macharse
nuevamente sus manos con sangre” por lo que le sugirió que gobernase
tratando a la gente como si usara “un pañuelo de seda”.
En el
Zulia, se dijo que “Pérez Soto fue colocado por Gómez
para restablecer el orden perturbado por el impacto de la nueva
industria petrolera y por algunos movimientos de sus pobladores y de las
propias compañías extranjeras”.
Cuando
Gómez impuso a Pérez Soto en la presidencia del Zulia, en 1926 sería aplaudido
ya que se esperaba fomentaría el progreso de la región castigando a los jueces
venales, controlando las actividades de los “jefes civiles” y de los Consejos
Municipales. Habría de perseguir el crimen para que hubiese justicia, pero en
realidad sus prácticas chocarían con las decisiones de los zulianos que
controlaban la agricultura y el comercio de la región, fueran o no amigos del
régimen.
El profesor Ángel R. Lombardi Boscán describió a Pérez Soto
como: “…éste Presidente zuliano
(1926) cuyos antecedentes sádicos, sí hemos de creerle a Salvador de la Plaza,
en la era gomecista fue un fiel servidor de la dictadura de ese entonces”.
No obstante, su gestión
se recuerda por la creación de la “gota
de leche” y la construcción del
Asilo de San José de la Montaña, en la ciudad de Maracaibo; Vicencio también
culminó el puente sobre la Cañada de
Morillo, asfaltó la avenida Bella
Vista, construyó un edificio para el Consejo Municipal, el Aeropuerto de Grano
de Oro, un nuevo Mercado Principal, la Plaza Urdaneta, y el teatro Baralt.
A pesar
de estas obras, el pueblo no disculpó su crueldad ni el mantenimiento de la
satrapía de Gómez y al fallecer el dictador la gente manifestó su rebeldía con
violencia callejera y persecuciones.
Existe
una amplia documentación sobre el gobierno de Pérez Soto en el Zulia en un
trabajo titulado con la expresión que usara el dictador a pedirle al Pérez Soto
que no fuese tan cruel con el Zulia. “Con un pañuelo de seda”. Este
trabajo es un extenso documento en inglés que resume las actividades desde
antes de la llegada del nuevo Presidente: “Vincencio Pérez Soto and
Political Centralization in Zulia 1926-1935”, escrito por Peter S. Linder del Departmento de Historia y
Ciencias Políticas, el cual fue redactado para ser presentado en la Reunión de
la Asociación de Estudios Latinoamericanos en septiembre 2001 en Washington DC.
Tras la
muerte de Gómez, Pérez Soto se trasladó al Estado Lara y a raíz de los
sucesos del 14 de febrero de 1936, se vería obligado a salir del país,
dirigiéndose a Costa Rica. Regresó a Venezuela en el año 1941, y años más
tarde, con el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945 volvería al exilio…
Pérez Soto falleció en la ciudad de Caracas el 18 de noviembre de 1955.
En Maracaibo, el domingo 26 de
julio del año 2026