domingo, 5 de julio de 2026

La consulta médica y la IA


La fragmentación autonómica, la falta de formación y obsolescencia tecnológica ralentizan su avance, pero aquí van algunos datos sobre el uso de la inteligencia artificial (IA) en el diagnóstico médico. La IA avanza como una tecnología llamada a transformar el ecosistema sanitario en los próximos años. Veamos el ejemplo en España.

Para el sector de la salud, la IA ya no es una promesa futurista. En los últimos años, se ha empezado a implantar en centros de salud, hospitales, laboratorios clínicos y servicios de radiología, aunque de forma desigual y fragmentada, desde herramientas que transcriben automáticamente la conversación entre médico y paciente hasta algoritmos capaces de detectar lesiones en mamografías o a predecir riesgos clínicos.

En España, el Ministerio de Sanidad quiere convertirla en uno de los ejes de la transformación digital del Sistema Nacional de Salud (SNS). Para ello, el Consejo Interterritorial de este organismo aprobó en noviembre de 2025 la estrategia nacional de IA eI ASNS, una hoja de ruta que prevé desplegar de forma coordinada esta tecnología con las comunidades autónomas hasta 2029 y que sitúa entre sus prioridades ámbitos como la medicina personalizada, la monitorización remota, la detección precoz de enfermedades crónicas y los asistentes quirúrgicos robóticos.

“La implantación de la inteligencia artificial en España en atención primaria es parcial y muy dependiente de la comunidad autónoma”, explica Jorge Pérez González, coordinador del grupo de IA de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC). Esta tecnología se está utilizando sobre todo para automatizar tareas administrativas, reducir burocracia y agilizar consultas. Uno de los usos más habituales son los sistemas capaces de transcribir conversaciones entre médico y paciente y generar borradores automáticos de informes clínicos. A ello se suman los modelos de lenguaje como ChatGPT o Gemini, que los profesionales están empleando para resolver dudas farmacológicas, interpretar pruebas complementarias o consultar evidencia científica reciente.

“Los últimos motores interpretan bastante bien electrocardiogramas o espirometrías. No sustituyen al profesional, pero sirven como una segunda opinión”, afirma Francisco Javier Sanz-García, coordinador del Grupo de Trabajo de Innovación Digital en Salud de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen). El especialista también cita otros casos de uso cotidianos: desde cálculos de dosis pediátricas hasta revisión de interacciones farmacológicas en pacientes polimedicados o generación automática de respuestas administrativas. “Antes podía tardar media hora en contestar una reclamación; ahora puedo responder cinco en el mismo tiempo”, añade…

El diagnóstico por imagen es otro de los ámbitos donde la IA está avanzando con más rapidez. Cataluña, una de las comunidades más activas en este terreno, ha impulsado el programa Salut/IA y una infraestructura común denominada IA-HES para integrar algoritmos de inteligencia artificial en el sistema sanitario público catalán. Entre los proyectos impulsados figuran herramientas para detectar retinopatía diabética a partir de imágenes del fondo del ojo, sistemas de apoyo al cribado de cáncer de mama mediante mamografías, análisis de radiografías de tórax para identificar patrones compatibles con neumonías o insuficiencia cardíaca y soluciones de apoyo al diagnóstico y priorización de lesiones dermatológicas sospechosas.

La revolución también alcanza a los laboratorios clínicos. Daniel Prieto Arribas, miembro de la Comisión de Ciencia de Datos de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio Semedlab, apunta que la IA ya está presente en áreas como hematología, microbiología o genética. “No partimos de cero. Los laboratorios clínicos llevan años incorporando automatización, sistemas de ayuda a la validación, algoritmos clínicos y herramientas de análisis de datos”, señala.

La inteligencia artificial aplicada a la salud deberá adaptarse a dos grandes normas europeas, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la nueva Ley Europea de Inteligencia Artificial (AI Act). Esta última entró en vigor el 1 de agosto de 2024 y se aplicará de forma progresiva hasta 2027. Se prevén varias fases: desde febrero de 2025 quedaron prohibidos los sistemas considerados de “riesgo inaceptable”; en agosto de 2025 comenzaron a aplicarse obligaciones para modelos de IA generativa de propósito general; y a partir de agosto de 2026 entrarán plenamente en vigor la mayoría de las exigencias para sistemas de “alto riesgo”, categoría en la que se incluyen muchas aplicaciones sanitarias.

En salud, esto implica que las herramientas de IA deberán garantizar supervisión humana, trazabilidad, transparencia y control de sesgos, además de cumplir las estrictas normas europeas sobre protección de datos clínicos sensibles. Sin embargo, precisa que en la actualidad las nuevas herramientas pueden integrar más información, reconocer patrones más complejos y ofrecer apoyo a la decisión en tiempos compatibles con la práctica asistencial.

“No ha venido para sustituirnos, sino para hacernos mejores médicos o más eficientes”, sostiene Sanz-García, y este especialista de Semergen compara la irrupción de estas herramientas con la llegada de la historia clínica electrónica hace dos décadas. En aquel entonces, algunos profesionales se adaptaron rápidamente y otros mostraron mayor resistencia inicial, pero la digitalización finalmente terminó imponiéndose.

Pese al plan de Sanidad y al optimismo generalizado, los especialistas coinciden en que los desafíos por delante son aún enormes. El primero es tecnológico: muchos sistemas sanitarios continúan utilizando infraestructuras antiguas y poco interoperables. “La principal barrera es la integración de la inteligencia artificial en los sistemas de atención primaria”, avisa Pérez González. “Si para usarla tengo que abrir cuatro pestañas distintas, probablemente deje de utilizarla”, recalca. La fragmentación autonómica añade otra dificultad. “Estamos repitiendo el error de las historias clínicas electrónicas: cada comunidad desarrolla sus propias herramientas”, advierte Sanz-García. Los especialistas alertan de que esta falta de homogeneidad puede dificultar la interoperabilidad entre sistemas, ralentizar la implantación de soluciones a gran escala y generar desigualdades entre territorios en el acceso a determinadas tecnologías.

También complica la creación de bases de datos amplias y estandarizadas, uno de los elementos clave para entrenar algoritmos fiables y eficaces en el ámbito sanitario. La formación es otro desafío central. Los profesionales sanitarios necesitan aprender a utilizar estas herramientas de manera segura, no solo desde el punto de vista técnico, sino también ético y legal. “Aunque aprendamos a hacer buenos prompts, debemos tener siempre clara nuestra responsabilidad y la privacidad de los datos”, insiste Pérez González. A ello se suma la necesidad de generar confianza social y garantizar la protección de información especialmente sensible. Aunque los médicos consideran que el marco legal europeo es sólido, recuerdan que el verdadero desafío será ejecutar correctamente esa protección en la práctica diaria. Pese a todo, el consenso entre médicos, Administraciones y empresas es claro: la IA tendrá un papel central en la sanidad de la próxima década.

“Vamos hacia un modelo mucho más proactivo”, resume Mar Pujadas, CEO y cofundadora de Omniloy, una startup española especializada en asistentes conversacionales clínicos integrados en historias médicas electrónicas. La IA permitirá monitorizar pacientes de forma continua, reducir listas de espera, automatizar tareas repetitivas y liberar tiempo para que los profesionales puedan centrarse en lo verdaderamente importante, el paciente. El gran reto, y todos parecen coincidir en ello, es cómo integrar esta tecnología de forma segura, homogénea y útil en un sistema sanitario sometido a una creciente presión asistencial.

Maracaibo, domingo 5 de julio del año 2026

sábado, 4 de julio de 2026

Dos escritoras y un hotel…


María Luisa Bombal Anthes (1910-1980) fue una escritora chilena, condecorada en 1974 con el Premio Ricardo Latcham del PEN Club Chile(1969), en 1976 con el Premio Academia Chilena de la Lengua  y en 1978 el Premio Joaquín Edwards Bello. Muchos intelectuales de su país pedían que María Luisa recibiese el Premio Nacional de Literatura, y la crítica nacional e internacional reconoció su relevancia para el desarrollo literario de la región sudamericana. Su obra, breve en extensión, se centra en personajes femeninos y su mundo interno, a través del cual escapan de la realidad. Destacó, además, por no vincularse a ninguna corriente de la época, alejándose conscientemente de las vanguardias y de el criollismo. Sus obras más conocidas son las novelas cortas La última niebla La amortajada.

En marzo del 2021 en este blog (https://tinyurl.com/5e67pj78) dijimos de ella, que: “Su pasión por idealizar el amor y el hombre imaginado, no debe hacernos creer que María Luisa Bombal vaga envuelta en la neblina de sus ensoñaciones”. En Valparaíso, de regreso al culminar sus estudios literarios en Francia, María Luisa, se enamora de Eulogio Sánchez, un hombre alto y fornido, pionero de la aviación chilena. Se inicia así ese amor que, en realidad apenas dura, pero que se extenderá por años en su memoria y en su imaginación como una irrenunciable pasión. Para ella, la promesa de matrimonio no tarda en deshacerse en el aire y él se aleja indolente En ese período, la definió Pablo Neruda: “…la única mujer con la cual se puede hablar seriamente de literatura.” María Luisa conocía a Gabriela Mistral desde su paso por Argentina y durante esta época entabla una gran amistad con ella, quien también se encontraba radicada en dicho país. Además, es de las primeras personas que asistiría a su sepelio en Los Ángeles, Nueva York.

En 1940, tras el estreno de la cinta de Saslavsky, luego de una estancia prolongada en Buenos Aires y tras su primera visita a Estados Unidos, María Luisa Bombal regresó a Chile. Un nuevo fracaso amoroso reactivaría su primera pena de amor y la obsesión por la figura de Eulogio Sánchez. El 27 de enero de 1941 caminó lentamente por las calles del centro de Santiago hasta situarse frente a la puerta del Hotel Crillón; allí, esperó a Eulogio Sánchez, quien después de ocho años sin verla, ya casi no la recordaba. Alrededor de las 5 pm, y luego de encararlo, le disparó, hiriéndolo solo en el brazo.[] Fue encarcelada, pero solo cumplió una condena de pocos meses (fue absuelta en octubre), puesto que el herido la eximió de toda culpa. Una vez absuelta, viajó a Estados Unidos. Cuando se le preguntó por el motivo de su acción, ella declaró: “Al matarlo mataba mi mala suerte, mataba mi chuncho”… Me arruinó la vida, pero nunca lo pude olvidar” afirmó María Luisa sobre su relación con Sánchez años más tarde.

María Carolina Geel, era el seudónimo de Georgina Elena Silva Jiménez (1913-1996). Fue una escritora y crítica de literatura chilena. Catalogada como una mujer muy controvertida tanto por su propuesta narrativa irreverente y atrevida, como por protagonizar uno de los crímenes más conocidos de la época, llevado a cabo en el Hotel Crillón de Santiago. María Carolina a los 13 años se inscribe en la Escuela de Bellas Artes para estudiar Escultura y Dibujo, que tampoco finalizó. Desde pequeña era una lectora infatigable, autodidacta, con solo 14 años leía a autores como Nietzsche, Cervantes, Dostoyevski, Proust, Gide, Rilke entre otros. En 1926, con 15 años de edad, contrajo matrimonio con Pedro Echeverría Muñoz, un funcionario de investigaciones que ejercía en un juzgado de la capital. De este matrimonio nacería su primer y único hijo, Sergio Alejandro Echeverría Silva, el 4 de abril de 1932. Sin embargo, tiempo después y por motivos desconocidos, la pareja se divorció y tanto su hijo como su ex marido se radicaron en México.

Maria Carolina, se presentó como novelista con El mundo dormido de Yenia (1946), que tuvo una recepción bastante dividida entre los lectores. Posteriormente, publicó Extraño estío (1947), relato que lleva a la ficción la vida de una mujer divorciada, Soñaba y amaba al adolescente Perces (1949). Luego de su primer fracaso matrimonial, buscando independencia económica, María Carolina ingresa a trabajar como taquígrafa en el Consejo de la Caja Nacional de Empleados Públicos y Periodistas, puesto que desempeñó con eficiencia hasta 1952. Se casó por segunda vez con un hombre llamado René Cárdenas, un médico y del que más tarde también se divorció. Se dice que María Carolina padecía Hiperestesia aguda lo que le causaba fuertes dolores físicos.

En 1950, mientras trabajaba en la Caja de Empleados Públicos conoce a Roberto Pumarino Valenzuela, un joven empleado, segundo jefe de la sección máquinas de la caja de empleados Públicos y Periodistas, militaba en el Partido Socialista y era dirigente de la Asociación Gremial de los Empleados Fiscales. Pumarino estaba casado y tenía un hijo, pero ambos comenzaron un romance a pesar de la diferencia de diez años, ella tenía 37 y él 27. En febrero de 1955, Pumarino enviudó debido a que su esposa sufrió un derrame cerebral.  ]Él habría intentado separase pero su esposa le negó la anulación. Después de enviudar le pidió a María Carolina que se casara con él, sin embargo, la escritora lo habría rechazado. A raíz de esto Pumarino se habría comprometido con otra mujer, más joven que María Carolina, llegando a fijar la fecha de la ceremonia para el 13 de mayo del mismo año.

El martes 12 de abril de 1955, La escritora salió de su departamento rumbo a la farmacia de calle Moneda 941, en la esquina con Matías Cousiño. El analgésico para su hiperestesia estaba agotado. En la vereda del cine Cervantes, vio un depósito de armas nacionales. Caminó unos pasos hacia el local, pero se le ocurrió que la oficina de ferrocarriles para averiguar sobre los horarios de trenes a Mendoza, planeando emprender un viaje a Argentina y cambió el rumbo al saber que el tren salía el viernes a las seis de la mañana. En el trayecto decidió volver al depósito de armas, donde le mostraron varios modelos y le parecieron caros. A la vuelta de la cuadra, en el paseo Ahumada, encontró en otra armería una pistola baby browning belga calibre 6.35,] un arma semiautomática, pequeña y compacta, con cargador de 6 cartuchos. pagó por ella y volvió caminando a su departamento.

El miércoles 13, María Carolina llama a Pumarino para concertar una cita, acordaron tomar el té, a las 5 de la tarde, al día siguiente en el conocido Hotel Crillón. El 14 de abril de 1955, a eso de las 4 y media de la tarde, Roberto Pumarino arribó al Hotel. Subió las escaleras de mármol, se adentró al exclusivo salón del té, pidió una mesa y encendió un cigarrillo mientras esperaba. Era la hora punta del Crillón. Políticos, beatos y escritores... El murmullo de la vida social ensamblado con un vals de Schubert. En una esquina el escritor Perico Müller ("Perceval"), en la mesa contigua, la poetisa Matilde Ladrón de Guevara ("Mi patria era su música") charlaba con su hermana Lucía.

Geel llegó quince minutos más tarde con un largo abrigo beige y su carterita de cuero. Se sentó frente a Pumarino, en una mesa al rincón del elegante salón, pidieron té y comenzaron a conversar calmadamente. Una media hora más tarde Pumarino pidió la cuenta, pero antes de que pudiera pagar, María Carolina Geel sacó del bolsillo derecho de su abrigo el arma que había comprado 2 días antes y disparo 5 veces contra su amante. el primer disparó directo en a su boca; el último en el hígado y se desató entonces la histeria en el lujoso salón, un griterío, tazas rotas, gente aterrada escondiéndose bajo las mesas o huyendo, más sin embargo, María Carolina, sin mayor contemplaciones se abalanzó al cuerpo sin vida de su amante, tomó su cara entre sus manos y lo besó en la boca, dejando que la sangre manchara su abrigo y se aferró a su joven amante hasta el arribo de carabineros. Al ser retirada por carabineros la sangre de su víctima bañaban su cara y sus manos, dejando al descubierto la macabra escena. Se entregó a carabineros sin oponer resistencia y al abandonar el Hotel cubrió su rostro ensangrentado con el cuello de su abrigo, tratando de ocultarse de los fotógrafos. Tras ser conducida ante el titular del Primer Juzgado del Crimen de Santiago, atinó a decir: "Señor juez, yo quería a Roberto."

En primera instancia declaró que no pensaba matar a Roberto Pumarino, y que había comprado el arma para suicidarse. Finalmente renunció a defenderse y fue condenada por el tribunal a 541 días de prisión. Más tarde la sexta sala de la Corte de Apelaciones la sentenció a 3 años y 1 día de prisión en la Cárcel Correccional del Buen Pastor, ya que se concluyó que, si bien Georgina Silva actuó con un control disminuido de sus impulsos, no se encontraba totalmente privada de razón. Ella aceptó el fallo sin inmutarse. En el convento penitenciario, escribió una de sus más exitosas novelas, Cárcel de mujeres (1956), que causó una gran impresión y abrió paso a una literatura oscura que se asemejaba tanto a la testimonial como a la de la ficción, afianzando la realidad de las mujeres encarceladas y es también considerada la primera obra con tintes lésbicos de la literatura chilena.

El 13 de agosto de 1956 Gabriela Mistral solicitaría al presidente Carlos Ibáñez del Campo el indulto para María Carolina Geel. En septiembre de 1956, habiendo cumplido casi la mitad de su sentencia (1 año, 4 meses y 10 días) de cárcel, gracias al apoyo de círculos de intelectuales, como la Sociedad de Escritores de Chile, la escritora no tuvo que cumplir la totalidad de su condena y, ya libre, prosiguió con su profesión desde un lugar más apartado de la sociedad.

En Maracaibo, el sábado 4 de julio del año 2026

 

 

viernes, 3 de julio de 2026

Cayo Cilinio Mecenas


Según el Diccionario de la Real Academia Española, Mecenas se le dice a una persona que patrocina las artes y las letras. El término “mecenas”, se usa para los individuos que dedican parte de sus riquezas a financiar obras culturales diversas, museos, premios artísticos o literarios, o a personas tales como poetas o artistas plásticos. El primer Mecenas de la historia no fue sólo un protector de las artes, amigo y consejero de Augusto, el primer emperador de Roma. Cayo Cilnio Mecenas nació probablemente en Arretium, una localidad etrusca del centro de Italia y de él se decía que tenía sangre real, como descendiente de los monarcas etruscos de la ciudad a través de la familia de su madre, los Cilnios. 

 

No existe en castellano de una biografía completa de la vida del patricio romano que legó su apellido al acto de proteger artistas e intelectuales. En 1644 Jean-Louis Guez de Balzac publicaría dentro de sus Obras Diversas un capítulo sobre la Historia de la vida de Mecenas, escrita por Juan Pablo Martyr-Rizo en Madrid en 1626 y Henri Richer publicó en París en 1746 Vie de Mecenas avec des notes historiques et critiques. De Cayo Cilnio Mecenas quien fue confidente y amigo estrecho del emperador romano Augusto, sabemos que nació hacia el año 60 a. de J.C. y murió en el año 8 antes de la era cristiana, y que se destacó en vida por ser un protector de poetas de la talla de Horacio y Virgilio.


Aunque era unos años mayor, que el emperador Augusto, Mecenas fue gran amigo de Octavio, el sobrino de Julio César y tras la muerte de éste, en 44 a.C., apoyó la lucha por el poder en el triunvirato (Octavio, Marco Antonio y Marco Emilio Lépido (43-33 a. C.).  Mecenas fue quien en 40 a.C. arregló el matrimonio de Octavio con Escribonia, familiar de Pompeyo el Grande, para cimentar una alianza entre Octavio y el almirante republicano. El matrimonio, no fue feliz, pero le dio a Octavio su única descendencia, su hija Julia, cuyos nietos y bisnietos gobernarían el Imperio durante el siguiente siglo. Tres años más tarde, Mecenas marchó a Tarento como enviado personal de Octavio, y allí suscribió un tratado en el que se acordaba un nuevo reparto de las áreas de influencia entre éste y Marco Antonio que dejó a Lépido fuera de juego.

 

Mecenas participó, con Octavio, en la campaña militar que culminaría en la batalla de Actium, victoria definitiva sobre Marco Antonio. Mecenas persiguió implacable a los opositores del nuevo hombre fuerte de Roma y pasó a ser el influyente ministro de Augusto. Conocido como un perfecto sibarita, por su tren de vida derrochador y su afición ilimitada por los placeres y los refinamientos. Llamaba la atención su modo de vestir, su manera de ceñirse la túnica sobre las rodillas, o el modo que tenía de mantener la cabeza cubierta con su manto o pallium cuando presidía un tribunal. Ese amaneramiento se traslucía en el estilo recargado de los poemas que compuso. Su gusto por las piedras preciosas, y una gran residencia que se hizo construir en el monte Esquilino, rodeada por los “Jardines de Mecenas”, célebres en la que después pasaría a ser la residencia de Tiberio, el sucesor de Augusto. Allí Mecenas, un auténtico sibarita, celebraba banquetes con manjares que puso de moda en Roma, como la carne de monos jóvenes. Aficionado a la música, el teatro y también a la poesía, Mecenas se rodeó de los principales escritores de Roma, como Virgilio, Horacio y Propercio

 

Mediador y diplomático, intervino en algunos intrincados procesos de las negociaciones que permitieron al sobrino de César asegurar su poder. Solano Santos (1999) nos recuerda además que acompañó a Augusto en las batallas de Módena, Filipos, Perusa, Parola y Accio; y estuvo encargado del gobierno provisional de Italia durante tres años (Solano Santos, 1999). Las fuentes apuntan a rasgos contradictorios de su personalidad, para algunos sencillo y humilde por temperamento y carácter, otros lo retratan como un libidinoso amanerado, rencoroso y vengativo por las constantes humillaciones a las que lo sometía su casquivana esposa.

 

El otro consejero principal de Augusto, su yerno Marco Agripa de carácter adusto, contrastaba con Mecenas y su manera de actuar. Mecenas sabía que un simple poeta como Catulo había perjudicado la imagen de Julio César con acusaciones maliciosas e imaginó que para impedir que Octavio sufriera los mismos ataques, era mejor atraerse a los poetas más destacados de su generación y convencerlosde que cantaran las alabanzas del fundador del Imperio. Virgilio, estuvo dispuesto a jugar ese papel y La Eneida resultó ser un poema laudatorio de los antepasados de Augusto, a modo de «premonición» sobre éste como fundador y pacificador del Imperio. Mecenas no solo organizaba irresistibles banquetes y orgías, también ofrecía influencia, dinero y favores a sus poetas protegidos. Horacio, aceptó una modesta hacienda en la región de Sabina, pero en sus poemas declara que no aceptó prebendas, cargos públicos ni encargos de cantar las glorias de Augusto. Virgilio y Propercio, no puede decirse que alabaran en exceso al nuevo emperador.

 

Octavio fue proclamado emperador con el nombre de Augusto, en el año 27 a.C., y Mecenas desempeñaría un papel prominente en la corte, pero en un segundo plano frente a Cayo Agripa, a partir del momento cuando las relaciones con el emperador se enfriaron quizá por el affaire de Augusto con la esposa de Mecenas, Terencia,  o tal vez por su insistente intercesión para librar a su cuñado Terencio Varrón Murena de una acusación por traición. Al final, Mecenas prefirió retirarse a su palacio del Esquilino, donde se dedicó a sus libros y a sus artistas. Como no tenía descendencia, en su testamento legó toda su fortuna a Augusto, su protector y el hombre por quien tanto había hecho en vida y ante la posteridad.

 

Maracaibo, viernes 3 de julio del año 2026

jueves, 2 de julio de 2026

Los espermatozoides gigantes…


Drosophila melanogaster (en griego literalmente es:'amante del rocío de vientre negro'), también llamada mosca del vinagre o mosca de la fruta, es una especie de díptero braquícero de la familia Drosophilidae, que recibe su nombre porque se alimenta de frutas en proceso de fermentación. Esta especie es muy reconocida pues es utilizada frecuentemente en experimentación genética ya que posee un reducido número de cromosomas (cuatro pares), un breve ciclo de vida (de quince a veintiún días) y aproximadamente el 61 % de los genes de enfermedades humanas que se conocen tienen una contrapartida identificable en el genoma de las moscas de la fruta, y el 50 % de las secuencias proteínicas de la mosca tiene análogos en los mamíferos. 

 

Aunque la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) nos siga fastidiando alrededor de en nuestras cocinas cuando revolotean zumbando cerca algún alimento fermentado, en los laboratorios la mosca de la fruta es toda una estrella. Porque a pesar de su sencillez (solo tiene 4 pares de cromosomas, frente a los 23 de los humanos), comparte con nosotros el 75% de los genes que causan nuestras enfermedades, lo que la hace la candidata perfecta para estudiar dolencias que van desde el cáncer al alzhéimer.

Los espermatozoides de la mosca de la fruta son filiformes, pero no funcionan como lo que se ven, o sea, miles de hilos independientes, sino como un material vivo colectivo: ellos poseen una estructura dinámica que se mueve, se reorganiza y coopera para resolver uno de los problemas físicos más extremos de la reproducción animal. Un estudio ha desentrañado el misterio de por qué las colas de estas células masculinas, llegan a ser casi tan grandes como el propio macho que las porta, pero no se enredan unas con otras como una madeja de hilos…

Con todos los datos que se tienen sobre este asunto del que vamos a hablar hoy en el blog… Los investigadores llegaron a crear un modelo matemático en el que -cada espermatozoide está en algo similar a un 'túnel' - formado por sus vecinos, avanzando mediante ondas de flexión de su cola, algo parecido a cómo una lombriz avanza dentro de un tubo estrecho. El modelo predijo que ese movimiento colectivo genera fuerzas que mantienen el conjunto alineado y evitan los enredos. En la Universidad de Boston, con una fotografía nos han mostrado a una pareja de moscas de la fruta en plena cópula (ver


 

               Ya en el año 2023 hablamos en este blog ( lapesteloca ) sobre esta peculiar mosca (https://tinyurl.com/5n77f6ye) la Drosophila y señalábamos que había sido genéticamente modificada para que pudiese tener hijos sin que necesite de un macho para reproducirse…  Ya sabíamos que las moscas de la fruta “pierden la cabeza” por el sexo: el deseo provoca en ellas que no capten las amenazas, y de este tema que nos recordaría a JoseLuis Rodríguez cantando, ya en abril del 2024, hablamos (https://surl.li/tqaiihen este blog.


Lo cierto es que las moscas de la fruta (Drosophila melanogaster) son seres sencillos que se reproducen rápidamente sin unas condiciones muy especiales, así que es uno de los seres más estudiados y por ello resulta ser el animal perfecto para los científicos, ya que el 75% de genes asociados a determinadas enfermedades humanas tienen un equivalente en el genoma de la mosca de la fruta. Además, es fácil de mantener, con un ciclo de vida corto que permite realizar muchas pruebas en muy poco tiempo, aparte de que su tamaño permite que muchos ejemplares convivan en un espacio reducido.

 

La Drosophila melanogaster posee un 'superpoder' más, un poder que es decisivo para la investigación: una sola pareja puede producir cientos de huevos en pocos días. Es decir, cientos de posibles individuos para analizar. No obstante, en torno a esto existe un misterio: el macho posee espermatozoides gigantes que llegan a medir casi tanto como la propia mosca, con unas colas increíblemente largas que, como dicta la lógica, serían candidatas perfectas a liarse como una madeja de hilos. Pero eso no es lo que ocurre, a tenor del éxito reproductivo de esta especie. Y ahora, un grupo de científicos de EE.UU. e India acaba de resolver el misterio: los espermatozoides se mueven en una suerte de grupo de baile, o “material vivo” totalmente coordinado que se reorganiza para evitar los enredos.

Para entender la magnitud del problema es necesario conocer las medidas exactas: un macho adulto de la mosca de la fruta mide aproximadamente dos milímetros de largo, el tamaño de una semilla de sésamo. Una longitud muy cercada a la de uno de sus espermatozoides, que puede llegar a medir 1,8 milímetros (como dato: si se extrapola esta proporción, es como si una persona de 1,80 metros produjera células reproductivas de 1 metro de largo). Y la cuestión se complica aún más si pensamos que miles de estas células se almacenan en una vesícula seminal –el órgano masculino que almacena los espermatozoides antes del apareamiento– que mide aproximadamente doscientos micrómetros.

«Aunque se han estudiado las presiones evolutivas que explican estas longitudes extremas de los flagelos (colas), las consecuencias físicas de este gigantismo siguen sin estar claras». exponen los autores. «Nuestro trabajo sugiere que las tensiones activas generadas por los propios flagelos mantienen a los espermatozoides sin enredarse tanto en los órganos de almacenamiento masculinos como femeninos, y establece a los espermatozoides gigantes, en su entorno natural, como un ejemplo fisiológicamente relevante de materia activa». Los resultados se publicaron en 'Nature Physics'. Aquí observamos la comparación de la longitud de un espermatozoide de la mosca de la fruta frente a de un humano(Ver).

La ciencia conoce la razón detrás de que estas células sean enormemente largas: competición. Las hembras de la mosca de la fruta –que también cuentan con sistemas reproductivos inusualmente largos– se aparean con varios machos durante una misma cópula. Y en esta situación, el hecho de poseer más longitud tiene la ventaja de desplazar a más competidores en el camino. Lo que se conoce menos es sobre “el desafío físico”, según señalan los autores, que supone empaquetar y almacenar todas estas células. Así, para desentrañar el misterio, marcaron espermatozoides vivos dentro del aparato reproductor de la mosca y, después, con microscopía 3D, reconstruyeron cómo estaban colocados. Y ahí surgió la sorpresa: las colas no estaban enredadas en un caos, sino que estaban alineadas paralelamente, como grupos de fibras, formando una especie de material ordenado.

Un espermatozoide de la mosca de la fruta se muestra torpe; pero la situación cambia mucho cuando se unen en una suerte de fibras, convirtiéndose en «material vivo». El siguiente paso fue mirar más de cerca las colas (flagelos) tanto de espermatozoides aislados como del conjunto de ellos. Así, vieron que uno solo tenía poca movilidad y se movía de forma «torpe». Pero la situación cambiaba drásticamente si estaban en grupo, ya que los espermatozoides vecinos de empujan entre sí, se deslizan unos sobre otros y aparecen una suerte de 'corrientes' de dirección. Además, cuando introducían una 'perturbación', el movimiento cambiaba y se separaban en direcciones opuestas, apoyándose unos en otros, pero siguiendo patrones, dando cuenta de su grado organizativo.

En Maracaibo, el jueves 2 de julio, todavía en el trágico año 2026 del terremoto de Caracas.

miércoles, 1 de julio de 2026

Dos amigos . . .


Hoy desperté recordando a viejos amigos, -quizás acicateado por la tragedia que estamos viviendo por el terremoto del centro del país y en particular de Caracas y de La Guaira-, así llegaron ellos a mi mente y quise volver a escribir sobre la amistad, pues ya a esta avanzada edad, casi que se sobrevive de recuerdos... Este breve relato, es pues, sobre dos buenos amigos, quienes hace tiempo ya que no están con nosotros, y en diciembre del año 2016, se me ocurrió escribir sobre ellos, en este blog, cuando titulé “De Chucho y de Enrique, buenos recuerdos: in memoriam”.

“Chucho” le decíamos a Jesús Vivas y los tres; él, Enrique Murcia y yo, nos conocimos en diciembre del año 1968 cuando estábamos jóvenes aun y recién venía yo regresando al terruño luego de cinco años estudiando patología en Norteamérica. Conocí a Jesús cuando estudiábamos Medicina, lo había visto, era el joven andino que llevaba las bandejas con piezas anatómicas en las presentaciones del patólogo alemán Gerhard Franz en la morgue del Anatómico, y en el 68, Jesús me fue presentado como “Chucho”, un joven que había estudiado preparándose en Citotecnología, y ante el planteamiento del doctor Pedro Iturbe, -quien había logrado como donación un microscopio electrónico para su Sanatorio Antituberculoso-, aceptaría gustoso irse a el IVIC y nosotros tendríamos a su regreso al mejor técnico en ultramicroscopía de la ciudad. 

¡Enrique era un fenómeno! Un joven colombiano quien había llegado hasta Malmo sirviendo en la armada del hermano país, y era el fotógrafo del Sanatorio… Además, trabajaba en la Facultad de Ciencias Veterinarias. Cuando alguien visitaba el Sanatorio, él tomaba fotos con flash de bombillito y corría a revelarlas y así, al despedirse el personaje invitado recibiría de manos del Director del hospital, las fotografías como muestra de haber visitado la que era para la época nuestra muy prestigiosa institución. Enrique pasó a ser también el indispensable fotógrafo del microscopio electrónico. Ya he relatado como luego de 4 años entrenándome en Anatomía Patológica regresaría a trabajar en Maracaibo en diciembre de 1968 cuando estábamos pensando como instalar un microscopio electrónico (ME) en el Sanatorio y allí conocería a Enrique ya que la fotografía es parte indispensable para el trabajo con el ME. En su auto, me llevó a visitar al decano de la Facultad de Medicina de LUZ para enterarme yo, de que no existía para mí un -antes prometido- cargo… Al salir, desencantado, fue Enrique quien, tranquilizándome, me puso en contacto con el doctor Parra Atencio, decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias de LUZ, quien me aceptó de inmediato y así fue como gracias a mi amigo, pasé a ser Profesor Asistente en LUZ y allí haría docencia e investigación durante los siguientes 8 años.

Los tres amigos, entre 1968 y 1975 rodamos por muchos sitios corriendo aventuras inimaginables. En un Volswagen amarillo pollito, manejando Enrique, asistimos a un evento científico en Mérida, y me resulta inolvidable el regreso a casa al cruzar a las 11 de la noche el pico del Águila, a 4000 metros con el cielo despejado lleno de estrellas, mientras al volante nuestro amigo fotógrafo nos contaba como él era capaz de salir desde Maracaibo a las 6 de la mañana y subir hasta el pico del Águila, con su esposa Rosina para almorzar con un minestrón y regresar a la ciudad del lago y los palmares el mismo día. Me parece vernos de nuevo, los tres, en aquel escarabajo amarillo por las costas de Falcón o en la península de Paraguaná, buscando muestras de burros enfermos durante una epizootia de encefalitis equina venezolana.

Muchas de estas peripecias estuvieron matizadas por el regusto por los tangos y por la cerveza que valían para tener las taguaras precisadas por la temperatura de las frías y sus rockolas con los tangos de Gardel. Con Jesús y su mujer, Aura, quien trabajaba como histotecnóloga en Veterinaria, y con Enrique, el batallador fotógrafo de la Facultad, quien era compadre de ambos, llegamos a conformar un verdadero equipo, posiblemente inadvertido para quienes nos conocían, incomprensible para quienes nunca visualizaron las potencialidades para hacer investigación del microscopio electrónico del Sanatorio que pronto habría de transformarse en el hospital General del Sur, desde donde durante casi siete años se publicarían numerosos trabajos de investigación en revistas indexadas y se presentarían en muchos eventos científicos nacionales e internacionales.

Un día, con un dejo de mortificación Jesús me plantearía el problema de haber recibido una oferta para irse a trabajar en la Universidad, con mejor sueldo y las ventajas de ser empleado de la Facultad de Medicina. Le dije que ni lo dudase un instante, y él me ofreció entrenar a Kiko, su hijo para que aprendiese su trabajo. En unos meses, Kiko llego a ser un excelente técnico y Chucho pasó a LUZ.

Enrique estaba trabajando a destajo con unos oftalmólogos y a muy corto plazo se transformó en un experto en angiofluororetinografía, una técnica que precisaba de una persona preparada en fotografía capaz de crear informes con fotografías para los pacientes. En menos de un año, el doctor Guillermo Pereira, brillante retinólogo marabino, se llevó a Enrique a Caracas y nuestro amigo se transformó en el mejor especialista en técnicas oftalmológicas del país. Operado del corazón años más tarde, siguió trabajando incansablemente durante años con la ayuda de sus hijos, siendo reconocido su trabajo en el país y en el exterior. Jesús y Aura, terminarían por jubilarse de la universidad y Chucho aprendió de su compadre los trucos de la angiofluroretinografía y entrenaría a una de sus hijas como también lo hiciera Enrique y todos saldrían adelante en la vida.

Pero ahora, ya han transcurrido muchos años, tantos que ya Jesús, Aura, Kiko, Enrique y Rosina y “el tío Luis” no están con nosotros. Hace ya más de veinte años que me tocaría regresar a Maracaibo luego de un largo exilio en la capital, y he vivido este siglo XXI que para mí país ha sido un tiempo de oscuridad y de tristes expectativas hacia el futuro de una patria traicionada y ahora lo que estamos presenciando, ante la catástrofe del terremoto, he preferido restañar el dolor con el amable recuerdo de mis buenos y desinteresados amigos. También me valdrá como especie de catarsis, pensar en cuanto hicimos y las tantas dificultades que vencimos y me place saber que ellos estarán siempre en mi recuerdo y en el de quienes tuvieron la suerte de conocerlos.

Maracaibo, el 1 de julio del año 2026

martes, 30 de junio de 2026

Riqui riqui riqui ran


Riqui riqui riqui ran, de los pobres era el pan, la arepa será muy noble, pero a quienes contradijeran les caían a plan. ¿A plan o a pan? ¡Vai pues! Depende de en cual taim, vivís vos, ¡¿Comprinfais?! Taima pues, y sigo… Los maderos de San Juan… Hay una boda, pero fue suspendida… ¡Ñu! Es que los novios pelando están, no tienen queso ni tienen pan, están como en San Juan. ¿Cómo decís vos que están? En la insiforia, pelando esféricas o en la propia indigencia. ¡Indigestos no están! ¡Armaos de paciencia! Los invitados, a un Ministro pesado, lo han convocado, doctorado en demencia es, de sombrero calado, luce un gabán verdoso, y medias de rayitas, ha sido contratado de primer violinista. Se ha arreglado el problema musical, los músicos, ¡qué situación!, son estudiantes del grupo cultural “vainita”, el más talentoso, de la tribu Pemón.


Con ramitos de azahar, los dos novios ardientes, resultan ser precisamente, la pulga y el piojo, que se quieren casar y no lo han logrado por falta de rial. Les darán los cobres, les darán arepas, o les darán su pan y, ¡harán raqui riqui y riqui riqui harán! ¿Pero entonces, hay pan? A que Roque hay alfandoque, queje Riqui hasta alfeñique, y riqui riqui riqui ran.  Si tú no te duermes niño inocente, te daré mere mere con pan caliente. Mamá luna, dame pan con queso. No telodoy porque está tieso. Mamá luna dame pan con mantequilla. ¡Chacho! No sea tan, fastidioso... La pulga y el piojo se quieren casar, y que maravilla, a todos invitan al acto nupcial, ya no es por el pan que ya lo tenemos, nos falta quien baile, y, ¿dónde lo hallaremos?

 

A la una está la luna, a las dos suena el reloj, que se casan la aguja (apodo que le endilgan a la pulga papuja) y el granito de arroz (sobrenombre del piojo quien por ser orillero siempre tuvo fama de ser muy arrocero). A la una la novia con el novio a las tres, en la cola colita del pianito marqués, con su música bailan y girando les ves, de cachete pegado, de danzar no han parado, hasta que dan las diez. Ya no es por el baile del piano marqués, con todas sus patas lo brincó el ciempiés, ahora es por quien cante, ¿dónde lo hallaremos? Dijeron los novios al ya no bailar, respondioles la rana desde el platanal, mi crocró yo canto, canto sin parar, su cucú las ranas no pueden callar...  La luna se asoma, y la noche se viste de cal y coral; se esconde el gorgojo en un chamizal, con la gorgojita hace riquirrán. Rielando en la toma, el brillo lunar, alumbra a los novios que brindan con vino. Del hato cercano no hubo quien no vino, un inconveniente frena a los presentes; no obstante su dicha, novios y allegados, no encuentran padrino que sea el adecuado. En el coche a las tres, los novios han venido, brillando en los esteros, los cocuyos henchidos revientan alumbrando contrayentes y amigos. A la pulga amorosa le dice el piojo querido, dame tu lucecita cual bucare encendido, vayamos a encerrarnos novio querido, le dice la pulguita, abrázame en tus alas y cierra los postigos.

 

¿Ves? Los cocuyos hermosos ya están alumbrando, son ya casi las tres, el caballito de la lluvia baja girando, ya desciende en su coche hecho con una nuez. ¿Llega rotando? La fiesta está en su punto, hay mucho queso y vino, ¡pero qué buena broma!, no aparece un padrino. Desde el matorral sale un mapurite, llegó a perfumarles el regio convite. Da vueltas la hormiguita a la sopa en la olleta, es un caldoegallina, con los palos quien quita que se ponga esta cosa bien fina ¿La fiesta? En la cocina le da vuelta al caldero la preciosa hormiguita y viene el Ratón Pérez de manera discreta, ¡pudiera ser fortuita!, y propone un asunto muy delicado, les dice que el negocio ya lo ha pensado. Encierren a la gata que yo seré el padrino. La pulga y el piojo se besan felices, tendrán un padrino con bienes raíces y un tronco de apellido, es novio de la hormiga ¿y para que más señas? Ella, que es fenomenal, de lo más servicial salió un momentito, se fue a consolar a la niña pequeña que se puso a berrear pues su pobre meñique se cayó en un dedal, desde allí el muy bandido se ha quedado dormido y roncando ya está; por eso y tal y cual, la niñita a la buena hormiguita, se le ha puesto a llorar.


Se consumió la sopa de la hormiguita. Se fugaron los novios por la puerta de atrás. Los invitados cogieron su peíta... ¡Se emborrachó el padrino! Llegaron silenciosos ronroneantes mininos, cuando todos dormían por efecto del vino, entró la gata gorda, venía ayudada por malvados felinos, ronroneó sonreída y en un santiamén, se manducó al padrino. Final de un cuento viejo que hoy, ¡se lo dedico a Tutti!

 

No me lo mate no, señor cazador, este es el guarandol de mi corazón. ¿El guaral y el corazón? Tirá tirá, tirá, tira jala, tirá del curricán, jalá el guaral, tirá de la cabuya, dale pita, el volantín cabeceará a tu antojo, palomita a tu antojo, dale, suéltale, aflójale. Mejor decile así, soltale la cabuya, vai dale, maracuchamente, andá aflojando. Ve Eufrosina, es mejor que te me vayáis pa que Beto, vos misma sí. ¡De bola que es si vos queréis! Es paqueteme encarguéis de freírme, o de fritarme como vos queráis, si, unas huevas de lisa, ¿me entendéis?, si queréis podéis usar la cocinita de gasplán o las preparáis en un anafre, cogéis unos chamizos, vos usáis kerosene y ya sabéis, de un solo viaje, con el recaíto, podéis prepararnos el mojitoecurvina, si no encontráis curvina, no importa, nos podéis preparar un jurelcito con unos cocíos y queso palmita, o de año, con un aguacatico vos sabéis, y no te importe un sebillo por la gente, ve que son todos una pila e saporabúos, vos despreocupate que ya sabéis, nos ponéis los platos bien rebosaos, con el mantelito aquel que tenéis, el de cortinaebaño… Nos acomodáis la comía y quedamos listos patirarnos esos troncos debajo del matapalo, en el solar y que no te se olviden las cervecitas, acordáte de que tienen que ser Regionales y estar como sieso e foca, ve que el jefe raja la caña que jode y que cachea… Vos me entendéis, ¿no?...


Blanca paloma de gentil plumaje… Vai, haceme la caridá, palomita. Mirá decímele a Manuel que no sea tan frijolillo, que se venga, que no diga como el gocho, que si no me vengo me matan, que se esmachetepacá y que deje la taguarita, paque nos acompañe, pero se lo avisáis con tiempo no lo vayáis a encontrar echogolilla, ve que con su carterita él se hace leña en un solo raspinflay. ¡No me lo creáis si no queréis pero así es quees! Fijatequelotrodía estaba a que Carmelo y Manuel andaba con el maifren… Vos sabéis, paloteao estaba, ¡de bola! Pero ya te voy a contar como se le pasó la pea, en un segundo, y es que nos la vimos bien pelúa… ¡Viiirga!, Maginate que le entró un ataque a Chinca, ¡páque la hubieras visto!, ¡cayó erollete chico!, y el vivalapepa del maifrén, que es él quien ha debido estar en la vaina, ¡no le paró bolas!, y yo dije, ¡a la vé!, ¡que mondinga!, pero él, ¡pataebola!, como que, si no fuera con él, ¡tiene que ser que está acostumbrao, mialma! Yolanda y Críspula se esmachetaron pagarrarla... ¡A Chinca, si! Bueno, a la paloma no sería, vos sabéis… Entonces filosofamos…

 

Cogito ergo sum ¡Así está funcionando el país! No te me descarriléis que la vaina no es así como vos creéis, eso de pienso luego existo, bueno. Con esto sí que estáis pasaoeculto. ¿Qué?, ¿Er cojito era un gozón? Fijate, ya eso pasó de moda, ahora tenéis que decir... ¡Viurga hasta pienso! ¡Quiere decir estoy vivo par coño! Aprovechá entonces tu oportunidad, después te preocuparéis por los detalles de si existís o no existís… ¿El existencialismo era como le decían a aquella regolilla?... Entonces chico, vino él y me dijo, pero restregale un sapo en la barriga, y yo le dije. ¡Vergación! ¿Un sapo? ¡Con leche e sapo! Él de lo más fresco que me lo confirma. Sí, me dijo. Vos no véis que la leche es blanca. ¿Aunque sea de sapo? Eso se lo preguntaba yo casquirrioso, entonces él, tan solo murmurba bajito, ¡de bola!

 

Yo comprendía que esa era su preocupación. ¿Me entendéis? Él estaba creyendo que la vaina se le iba a quitar de un solo mamonazo, por eso yo nuevamente pensé… ¡Vergación! ¿Tendremos que darle una frota con Bay Rum?, o, ¿Con loción Marazul? Pero el maifren no se contentó con eso, así que yo le eché coco y le propuse ron de culebra, y hasta árnica le ofrecí … ¿Unos tragos de chirrinche? Más bien un parche de caraña en el ombligo y con eso y la tacamahaca… ¡Ni hablar del peluquín! Entonces me quedé con los ojos claros y sin vista porque vino él y me explicó que cuando “se le pasara toaquellavaina”, le recomendáramos que se lavara la conserva y ni tan siquiera con Las Llaves, sinó con Neko, por una lavativa curiosa sobre las miasmas y otras explicaciones alquímicas muy difíciles de entender. ¡Te podréis figurar todaquella remolleja!, y con esa pata jinchá… ¿Paonde vais a coger? Ellos son así, con riales como cascajos, pero de huevito y no nos quedó más remedio. ¿Qué íbamos a hacer? ¡Aceptamos! No había vueltas que darle… Entonces nosotros esperamos un ratico y en lo que pasó todo aquel peo nos fuimos palataguara con Manuel Gerardo y Beto y con el mascapaila, con Mestre, Carmelo y hasta a Vinicio lo convidamos y yo los acompañé porque, ¡chico!... ¿Que creéis vos que podía hacer yo? ¡Ah! Pero atendeme, no te me durmáis, que es verdad tuestavaina que te cuento, aunque vos no me lo queráis creer.  

 

NOTA: El texto pertenece y ha sido extraído disparatadamente de “La Peste Loca”, novela publicada en 1997, por la Secretaría de Cultura de la Gobernación del Estado Zulia, hace ya más años que el carrizo, pero sigue allí en las páginas de mi novela que le dio su nombre a este blog …

 

En Maracaibo el martes 30 de este trágico mes de junio del 2026