Me tomaré
la libertad, o el atrevimiento, de transcribir esta crónica de mi amigo José
Eduardo Espinosa, un estimado profesor de LUZ, nonagenario quien por una
degeneración macular es invidente desde hace ya varios años, pero quien goza de
una memoria prodigiosa. Este relato que él me obsequiara hace ya muchos años,
lo plasmaré en este mi blog (lapesteloca)
con la sincera admiración rendida a la memoria de mi amigo, que es comparable
quizás con la de Funes el memorioso de Borges. Aquí, les dejo pues, para
disfrutar, de su historia sobre mis primos.
Jorge García Tamayo es un
talentoso caballero con el cual comparto impresiones en FB desde hace poco más
de un año, somos entonces amigos de FB, un amigo común José Esparza me comunicó
el interés que JGT tenía por conectarse con mi persona en razón de una
información que precisaba acerca del Teatro Baralt, hicimos lo que teníamos por
hacer y comenzamos a compartir cordialmente en dicha red social.
Tenemos
muchas cosas en común ambos tenemos a LUZ como nuestra Alma Mater, somos
profesores jubilados, nos gusta el cine que jode, no somos robolucionarios,
vivimos en la misma calle y si sigo en esta onda van a pensar que le voy a
pedir plata prestada; por supuesto que tenemos uno que otro disenso pero, nada
del otro mundo. Crecí en una Maracaibo
de ambiente pueblerino donde todos nos conocíamos a pesar de que tenía 200.000
habitantes donde estrenábamos ropa para presentar exámenes, para la procesión
de Semana Santa y para las fiestas de fin de año. Nadie conocía a la Virgen de
Chiquinquirá como La Chinita, la gaita era para los viejos, decir malas
palabras era pecado y si te mentaban la madre tenías que agarrarte a trompada
limpia.
Aristóteles
el Estagirita postulaba que el hombre era un animal social (Zoom politikon),
hoy casi todos mis amigos ya no están, solo me queda la certeza de que soy un
animal que socializa por FB y que desde quedé viudo en 2017 vivo en una eterna
cuarentena… Hecho este introito, vamos con los primos. Puedes quererlo como un
hermano o sentirlo distante como un extraño, si tienes mala leche puede ser alguien
que te abochorna encontrar.
Un primo
es una pizca de la infancia que nunca podrá perderse. Y nos vienen de rechupete
cuando haya que contar una historia en la que se pasa vergüenza contar con un
primo así sea lejano. No hubo primos de esa clase hasta el momento de mi
colación y no era porque físicamente no existieran, sino que la diferencia de
edad era abismal. Mi primer contacto con primos como apunta Jorge fueron los
números primos en cuarto grado en la Aritmética de Guillermo Bruño.
El deja vu de Jorge nos trae una reláfica
acerca de sus primos ubicados en la mitad de un camino entre un amigo y un
hermano… Los amigos y personas en común van y vienen en tu vida, pero los
primos son para siempre los de Jorge son de esta estirpe, fueron sus primeros amigos
y fueron parte de su cotidianidad, es por eso que nunca estarán lejos de sus
pensamientos y en su memoria. Enhorabuena.
Ahora,
vamos a quiénes de esos primos conocí tangencialmente lo que no quita que en
alguna ocasión coincidimos en algún lugar e incluso intercambiamos palabras. A
tal efecto consulté una genealogía de J. Morales Manzur acerca del apellido
Nebot de origen catalán llegado a nuestra ciudad a finales del Siglo XVII, la
data de JMM no es fácil de digerir y al final encontré lo que buscaba. Los
García Nebot eran tres Luis Jesús y José solo recuerdo al mayor Luis en razón
de que era más mediático flamboyant, blanco, alto, bigote y una hallaquita de
corbata; vivía en la calle Venezuela entre Vargas y Colón al lado de la Óptica
Belisario Aponte en una Quinta, una de las pocas si acaso la única en el viejo
casco de la ciudad era propietario de Ecos del Zulia una radiodifusora en la
calle Vargas, de sus hermanos no tengo registro de haberlos visto.
Mauricio,
Raimundo y Marina eran primos de Jorge los varones eran estudiantes del Colegio
Champagnat de los Maristas, Mauricio iba dos años delante, era un chico serio
distante jamás hablé con él, Rainundo, bueno Raimundo era otra cosa muy
diferente, la última vez que hablé con él fue en casa de los Carrillo Vílchez,
más tarde se casó y estuvo en el servicio consular en los Países Bajos luego se
divorció y nunca más se supo. Marina era de muy buen ver, guapa chica, un
bojote de años supe que estuvo de casorio con un argentino profesor ordinario,
bien ordinario por cierto. Del casorio resultó un hijo que es párroco en Los
Puertos, con este clérigo primo en segundo grado de Jorge que jamás he visto,
ni siquiera en fotos, tuve un pequeño disenso en una página de un grupo
maracaibero que compartíamos acerca de una serie que nunca vi conocida en
Maracaibo como “La bala de bronce” cuyo protagonista, vale decir el Catire
quedó inmortalizado en la memoria local como “el catirito de la bala bronce”, tenía un interés particular por
conocer el nombre del actor y pregunté al grupo y el único que respondió fue el
primo II°, Hopalong Casiddy fue su apuesta, y le comuniqué mis dudas al
respecto y él me respondió molesto afirmando que conocía la respuesta pues sus
tíos le habían transmitido ese conocimiento apuntalado por la peregrina
afirmación de que sus tíos eran unos tíos incapaces de mentir, luego de una
escaramuza por FB la discusión se hizo bizantina y yo levanté mi gallo. A esta
altura por mi parte, desconocía quien era mi interlocutor en todos los
sentidos. Uno de mis hijos muy talentoso para la búsqueda encontró los datos y
pude saber que fue una serie del cine silente estrenada en 1919 y proyectada
por primera vez en Maracaibo en el Cine Odeón en 1925. Ni los tíos Mauricio y
Raymundo, ni yo mismo habíamos visto la condenada serie. La ingenuidad de los
sobrinos en su infancia puede llegar al punto de creer que sus tíos no dicen
mentiras.
Otro
primo que sí conocí fue Ernesto García McGregor (RiP). EGM era un caballero sin
espada, reputación consagrada en el buen decir. Nos conocimos en 2017 en una
charla que él dictó con motivo del aniversario de la fundación de Maracaibo,
como buenos veteranos fuimos los primeros en llegar, de manera que nos dio
oportunidad para un palique de unos 20 minutos, nos presentamos, hablamos de la
Alquería, del Venecia y de TANA, me contó de la reciente muerte de Heberto
Carrillo Vílchez, por mi parte le conté que era lector de su columna , que
había escrito dos libros 1001 noches en el Colón y Béisbol Negro que por cierto
le obsequié, nunca supe si lo leyó, pero cuando estuve en Houston pude
constatar que en una de sus obras hacía referencia bibliográfica de Béisbol
Negro. Éramos moderadores de una página grupal maracaibera y una vez me hizo
llegar un link sobre un trabajo en PDF sobre el apellido García en Maracaibo,
que hoy no recuerdo donde lo guardo.
En la
revisión del apellido Nebot de JMM encuentro un personaje que es lo más cerca
que estuve con la parentela de Jorge y cito: C/b.- “Alejandro Calcaño Nebot
(empleado de confianza y apoderado de la Casa Breuer, Moeller & Cía., de
Eduard von Jess Werner y de Kurt Nagel Bahn por muchísimos años), con
sucesión.- Nacido en 1877”- El Sr. Calcaño era un caballero sesentón y dele, de
buen alto, catire calvo siempre vestido como mi papá de lino 100 irlandés y
tocado con su Stetson o Borsalino, mi papá trabajó en la Casa Breuer hasta su
desaparición, el Sr. Calcaño estuvo en mi casa en diversas ocasiones, una de
ellas el entierro de mi madre en 1941 junto al Sr. Larsen. Recuerdo que el Sr.
Calcaño vivía en la calle Natividad al ladito de la Iglesia de Santa Lucía en
una quinta con jardín y baranda, similar a la de LGN guardando las distancias.
Recuerdo dos hijas rubias del señor Calcaño ya mayores de edad y hasta aquí e
alcanza la memoria.
En la
reseña de Jorge, también aparece un personaje que me resulta familiar se trata
de Ángel Inciarte (a) “Pata e croché” quien al lado su hermano Hugo en 1949 con
ocasión a la Carrera automovilística CCS-MAR-CCS representaron entre otros los
colores zulianos, Hugo era chofer de los carritos de a medio y Ángel era un
mecánico que tenía un modesto garaje -taller en la calle Trinidad en las
vecindades de Bar El Dollar a tiro de pedrada de mi casa de habitación. Hugo
era el favorito sentimental pero el pata e croché llegó en mejor puesto. De
Hugo nunca más se supo, pero a su hermano le terminó yendo mejor.
Y
concluyo este panegírico con El primo Basilio, ¡jodedor el viejito!, con JGT,
nos hemos visto una sola vez: fue un martes en el ciclo de charlas del CPJ LUZ
cuando Jorge nos habló entre muchas cosas del Teatro Baralt, al final de la
exposición en el tiempo de las preguntas, me tocó hacer la última de ellas,
cuando todos los añejos participantes se disponían a caerle encima a los
tequeños del refrigerio le expresé mis dudas acerca de R.M. Baralt fuera el
epónimo, Jorge mirando de reojo los tequeños me respondió con aire de Magister
dixit, ----olvídate si es el epónimo---yo me lo quedé mirando y pensé---este
está como yo, más perdido que Adán el día de las madres--- Y como dijo Cantinflas ---Ya estuvo suave…
Retomo yo
(el Jorge de la historia de mis primos) el hilo de esta extraña raláfica para
recordar cómo fue que hace un tiempo ya (diciembre del año 2024) y en
este mismo blog mostré a Tarzán con su familia a todo color, (ver) en la portada del libro de JoséEduardo Espinosa publicado por la UNICA
en Maracaibo el año 2006 y titulado: “Mil y una noches en el Colón”.
José Eduardo me dijo imaginarse que poca gente lo había leído, y un par de
meses atrás -todavía en el año 2024- me relató los detalles de aquella edición
que él creía ya desaparecida. Pero allí estaba, en mi libro, el mismo que JoséEduardo
me había obsequiado y donde encontré detalles sobre el Tarzán del cine, que me
parecen deben ser los más completos que se hayan publicado, al menos en
español… Ahora sí, le pondremos punto
final a toda esta curiosa historia.
En Maracaibo,
el sábado 20 de junio del año 2026