Como en Venezuela, donde mas de 8 millones de personas han tenido que emigrar de su país como consecuencia del socialismo del siglo XXI, también hay otras factores menos inhumanos que han llevado a centenares de especies ha cambiar sus territorios, por otras razones. Así, mientras unas suben a las montañas en un mundo que está transformando sus paisajes, vemos como mariposas de montaña están elevando su hábitat a medida que avanza el calentamiento global y hay numerosos ejemplares de niña esmaltada ('Plebejus idas nevadensis'), una mariposa propia de las praderas de montaña, que están de mudanza reposando, y las mariposas mediterráneas se mudan al País Vasco en busca del clima del pasado (Ver).

Estas curiosidades nos las cuenta Miguel Ángel Criado (Almería, 1968) quien es un reconocido periodista español especializado en ciencia, medio ambiente y tecnología. Miguel Ángel es cofundador de Materia, la sección de ciencia del periódico español EL PAÍS, donde escribe desde el año 2014.
La manto violeta (Lycaena helle), una mariposa de tonos violáceos, ha desaparecido este año de España. Aún no lo han hecho oficial, pero llevan cuatro años buscándola sin suerte en la última pradera del norte de León donde sobrevivía. En paralelo, la mariposa del madroño (Charaxes jasius), (Ver) una de las más exuberantes de la región mediterránea, ya la están viendo en el País Vasco. En el sureste, la cuatro ocelos de Sierra Nevada (Pseudochazara williamsi), lepidóptero de colores tierra, lleva décadas subiendo cada vez más arriba la montaña buscando el clima que ya no tiene más abajo. Aún más al sur, a la blanca canaria (Pieris cheiranthi), endémica de las islas, le queda La Palma como último refugio. Extinción, conquista del norte y el oeste, huida a las montañas o reducción de su territorio: cuatro historias que ilustran el drama global de las mariposas.
“Las últimas Lycaena helle ocupaban una pradera de unos 200 metros cuadrados en el norte de León”, dice Yerai Monasterio, presidente de la Asociación Española para la Protección de las Mariposas y su Medio Zerynthia. “Antes, se reportó en el Aneto y en los alrededores de Reinosa [Cantabria], pero esas poblaciones parece que se extinguieron hace muchos años”, añade Monasterio. Varios lepidopterólogos la han buscado en las últimas campañas y no la han encontrado. De confirmarse esta extinción local (aún vuela por otros países europeos), en España quedarían 259 especies de mariposas diurnas, siendo esta tierra la que más alberga en Europa, solo superada por Italia.
Monasterio y otros 95 expertos han realizado uno de los informes más completos sobre la distribución de las mariposas del mundo. Publicado en Nature Ecology & Evolution muestra que, allá donde se mire, algo pasa con estos insectos. Han obtenido suficiente información sobre 1.758 especies de 105 países y lo raro es que alguna esté igual que años atrás. La gran mayoría han expandido los cielos en los que vuelan. Es lo que están haciendo las mariposas del madroño. Estas, como un número creciente de especies vegetales y animales, van, en geografías como la española, conquistando el oeste y el norte en un proceso que ha puesto de moda el neologismo mediterraneización.
Esta imagen debe ser una de las últimas fotografías de la 'lycaena helle', en suelo español. Hace cuatro años (falta uno para declararla oficialmente extinta), que no se la ha vuelto a ver en su último refugio, una pradera leonesa. Suecia es un buen sitio para admirar y ver lo qué está pasando con las mariposas: con sus casi 2.000 kilómetros de norte a sur tiene varios gradientes latitudinales. Por arriba, el frío marca el límite al que pueden migrar los lepidópteros. Allí se han movido de sitio el 85% de sus especies. “Hemos observado que muchas se han extendido hacia el norte en los últimos 30-40 años”, cuenta en un correo Lars B. Pettersson, biólogo de la Universidad de Lund y coautor de aquel estudio. Cada año llega desde el sur una nueva especie de mariposa o polilla (las nocturnas).
Petterson pone el ejemplo de dos mariposas, la Apatura iris y la Araschnia levana: “Dos especies espectaculares que llegaron a Suecia en la década de 1980, que estuvieron hasta hace unos 15 años restringidas a la provincia más meridional de Escania. Hoy en día, ambas se encuentran en grandes cantidades al norte de Estocolmo, unos 600-700 km más al norte”. Pero el biólogo insiste en un patrón mixto: “En el sur, sin duda estamos perdiendo más especies de las que ganamos. Sin embargo, creo que hay lugares en la mitad norte del país donde la diversidad de mariposas está aumentando más rápido de lo que disminuye”.

Mientras unas se expanden, otras contraen su rango geográfico. El estudio tiene suficientes pruebas de 480 especies para afirmarlo. Pero hay casos tan extremos que parecen condenadas a desaparecer. En España, uno de los casos más dramáticos es el de la blanca canaria (Ver). Hace décadas su presencia era habitual en las islas más occidentales del archipiélago canario. Primero se extinguieron sus primas, la blanca de Madeira (Pieris wollastoni) a finales del siglo pasado. También de entonces son los últimos avistamientos de este animal en La Gomera. Ahora parece haber desaparecido de Tenerife.
“El de la blanca canaria es un drama de película”, dice Monasterio, refiriéndose a la organización Zerynthia. La están matando entre todos. “A la deforestación, en particular la pérdida de laurisilva, se une la entrada de otra planta invasora, que parece liberar los mismos volátiles”, lo que confunde a las mariposas. Sus larvas pueden alimentarse de esta planta, pero la sacan de su entorno. “La sequía de los últimos años ha sido el golpe de gracia”, teme Monasterio. De confirmarse su extirpación de la isla tinerfeña, “ya solo quedaría en La Palma antes de que desaparezca de este planeta”, termina. La 'Charaxes jasius', por ejemplo, es una mariposa mediterránea que ya se ha asentado tan al oeste y tan al norte como el País Vasco.
Más de la cuarta parte de las especies estudiadas están buscando refugio en las montañas. Y las que eran ya de monte, están subiendo cada vez más arriba. La migración ascendente se repite en los cinco continentes. En México, por ejemplo, el 39% de las especies con suficientes datos han elevado la altitud de sus rangos geográficos. En Europa, la niña eros (Polyommatus eros
) es propia de los Alpes. Un estudio con mariposas de Salzburgo comprobó que, entre 1960 y 2019, esta especie ha elevado su hábitat unos 12,5 metros al año. En España, es en el sureste donde hay más mariposas echándose al monte.Mostramos una de las ultimas fotos de una lycaena helle, quizas la ultima aun en España.“Las montañas son el hogar de algunas de las especies de carácter especialista cuyas distribuciones y número de individuos se está erosionando más”, recuerda José Miguel Barea, coordinador del Programa de Seguimiento de Mariposas (BMS, por sus siglas en inglés) en España, en el que participan tanto científicos como voluntarios de ciencia ciudadana. Una de las últimas de la resistencia es la cuatro ocelos de Sierra Nevada. Todavía en el siglo pasado no se limitaba a las montañas granadinas; también volaba en las sierras almerienses de María y Los Filabres, en la murciana de España y en las del sur de Jaén. Desaparecida de estas, lleva ya unos años sin ser vista en la Sierra de Gádor, también en Almería. Y en su último refugio, Sierra Nevada, la ven cada vez más arriba, subiendo una media de 18 metros por década. En la última edición de la lista roja de mariposas europeas amenazadas, solo seis aparecían en estado crítico y una era la cuatro ocelos. “Podemos estar hablando de la especie más amenazada de España”, teme Barea. “La cuatro ocelos de Sierra Nevada volaba por todas las sierras de la cordillera penibética hasta finales del siglo pasado. Ahora tiene que subir varios metros al año para conservar sus condiciones climáticas”.
“Las mariposas están siendo redistribuidas”, mantiene Shawan Chowdhury, investigador de la Universidad Monash (Australia), primer autor del estudio de Monasterio, Petterson y demás. “Algunas especies aparecen en nuevos lugares, otras desaparecen de partes de su área de distribución original y otras se desplazan hacia zonas montañosas más altas o más bajas”. Su trabajo señala varias causas, todas antropogénicas: destrucción del hábitat, avance de la agricultura (pero también el abandono del campo), las especies invasoras… pero su trabajo muestra que hasta dos tercios de las especies de mariposas han sufrido cambios en su distribución por el cambio climático y los eventos extremos con los que viene asociado. Y el problema real puede ser mucho mayor: no hay datos suficientes para el 90% de las 19.000 especies que hay identificadas y las miles que aún están por descubrir.
En Maracaibo el martes 27 de octubre del año 2026











