sábado, 15 de agosto de 2026

Marina Ivánovna Tsvetáyeva


En septiembre de 2020, en este blog(lapesteloca) hablamos de una poeta rusa, Anna Ajmátova, quien fue testigo de la quiebra del intimidante imperio zarista y del advenimiento del gobierno de los soviets. Hoy relatamos la historia de Marina Ivánovna Tsvetáyeva, escritora rusa, que destacó como poeta y prosista quien es considerada una de las poetas más originales del siglo XX. Su obra no fue del gusto de Stalin y del régimen comunista por lo que su rehabilitación literaria no empezó hasta los años 1960. Su poesía proviene de lo más profundo de su personalidad, de su excentricidad y de su uso muy preciso del idioma.

 

Marina Tsvetaeva (también conocida como Marina Cvetaeva o Marina Tsvetayeva) nació en Moscú. Su padre era profesor y fundador del Museo de Bellas Artes, y su madre quien era pianista de concierto, falleció de tuberculosis cuando Marina tenía 14 años. A los 18 años, Tsvetaeva publicó su primer poemario, Álbum vespertino. A lo largo de su vida escribió poemas, obras de teatro en verso y textos en prosa; se la considera una de las poetisas más renombradas de la Rusia del siglo XX.


Marina nació en una familia acomodada, era hija del fundador del Museo Pushkin de Moscú, Iván Tsvetáiev. Todavía muy joven publicó con gran éxito Álbum vespertino. Siguió trabajando en literatura y conoció y trató a los grandes escritores. Se la sitúa a la altura de Borís PasternakAnna Ajmátova y Ósip Mandelshtam. La vida de Tsvetaeva coincidió con años turbulentos de la historia rusa. Al padecer la reprobación oficial, Tsvetáyeva no pudo encontrar vivienda ni trabajo. Se casó con Sergei Efron en 1912; tuvieron dos hijas y, posteriormente, un hijo. Efron se unió al Ejército Blanco, y Tsvetaeva se separó de él durante la Guerra Civil. Tsvetaeva tuvo un breve romance con Osip Mandelstam y una relación más duradera con Sofia Parnok. Durante la hambruna de Moscú, Tsvetaeva se vio obligada a internar a sus hijas en un orfanato estatal, donde la menor, Irina, murió de hambre en 1919.

 

En 1922 emigró con su familia a Berlín, luego a Praga, y finalmente en 1925, se estableció en París, donde la familia vivió en la pobreza. Sergei Efron trabajaba para la policía secreta soviética, y Tsvetaeva expatriada en París, fue marginada por la comunidad rusa. A lo largo de los años de privaciones y exilio, la poesía y el contacto con poetas fueron el sustento de Tsvetaeva. Mantuvo correspondencia con Rainer Maria Rilke y Boris Pasternak, y dedicó una obra a Anna Akhmatova.

 

Tsvetaeva fue testigo de la quiebra del intimidante imperio zarista y del advenimiento del gobierno de los soviets, un mundo de esperanzas que prontamente se convertiria en un asfixiante amordazamiento de la sociedad. Marina, al igual que una pléyade de escritores y artistas de la entonces Unión Soviética, se negaron a plegarse al régimen y a prostituirse.

 

Los críticos y traductores de la obra de Tsvetaeva suelen destacar la pasión de sus poemas, sus rápidos cambios de ritmo y su sintaxis inusual, así como la influencia de las canciones populares. También es conocida por su retrato de las experiencias de una mujer durante los «años terribles» (como Aleksandr Blok describió este periodo de la historia rusa).

Después de la revolución rusa, tuvo que exiliarse en Berlín, Praga (1922) y luego en Francia (1925) con su marido, antes oficial blanco en activo, que se desengañó poco a poco con la actitud de los emigrados. Vivió 14 años en Francia, a disgusto y deprimida. Tenía dos hijas, Irina y Ariadna, y un hijo, Gueorgui.

 

Al fin, en 1939, regresó a la Unión Soviética con su hijo Gueorgui (Mur) para reunirse con su marido Serguéi Efrón, quien había regresado a Rusia con su hija Ariadna en 1937, como un responsable del contraespionaje soviético. Marina escribió al jefe del NKVDLavrenti Beria, pidiendo información y defendiendo a su marido, tras una desgraciada misión oficial. En 1941, Serguéi Efrón y Ariadna fueron arrestados. Su marido, Serguéi, fue fusilado el 16 de octubre de 1941.  

 

Ariadna tuvo que autoacusarse como era habitual, pero tras permanecer ocho años en el Gulag, fue arrestada de nuevo en 1949 y enviada al destierro en el raión de Turujansk. En 1939, Tsvetaeva regresó a la Unión Soviética. Efron habia sido ejecutado y su hija, la única superviviente, había sido enviada a un campo de trabajo. Cuando comenzó la Gran Guerra Patria, con la ocupación nazi, Tsvetáyeva fue evacuada a YelábugaTartaristán. El ejército alemán invadió la URSS, Tsvetaeva evacuada a Yelabuga junto con su hijo, se suicidó ahorcándose el 31 de agosto de 1941.

 

Pese a todas esas desdichas (y de la conciencia escrita de ellas) dejó unas obras muy vivas, de impresionante calor, intransigente y llenas de valentía, donde está el recuerdo de toda una serie de escritores y artistas de su época, así como el retrato de sus propias obsesiones, con una lengua entrecortada y agudísima. Su correspondencia cruzada con Pasternak y Rilke (sólo publicables desde 1979) nos da la media de su personalidad, su fuerza especial y la atracción de todo tipo que ella ejerció.

La obra de Marina Tsvetaeva se salvó de la destrucción y del olvido gracias a su hija Ariadna Efrón. En la Unión Soviética permaneció casi inédita hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se la empezó a conocer a través de la publicación de literatura en hojas clandestinas. "Nabókov rectificó sus prejuicios sobre la difícil Tsvietáyeva ('leerla solamente causa estupor y dolor de cabeza'), pero se negó a encabezar su rehabilitación, que no ha llegado del todo hasta hace unos días cuando se ha publicado en Rusia su obra completa", según escribió Enrique Vila-Matas.

La obra poética de Tsvetáyeva ha sido traducida al español por la eslavista Selma Ancira, mexicana residente en Barcelona. Aunque empezó mucho antes en la editorial Siglo XXI, desde 1990 «otras editoriales, atrapadas en la amorosa red fanática de Ancira, continuaron la labor». Para Tzvetan Todorov fue una de las escritoras más grandes del siglo XX.

Su poesía no solo influyó en la literatura, sino también en otras ramas del arte. Por ejemplo, la gran compositora soviética Sofiya Gubaidúlina le dedicó obras como Stunde der Seele (en español: Hora del alma, 1976), para mezzosoprano y orquesta de vientos; y Homenaje a Marina Tsvetáyeva (1982), suite en cinco movimientos para coro a cappella. Ambas, con textos de Tsvetáyeva.

 LIBROS DE VERSOS: Álbum de la tarde, 1910; Linterna mágica, 1912; De dos libros, 1913; Bandada de cisnes, 1917-1921; Leguas,edición 1, 1922;Fin de Casanova, 1922¸Separación, 1922¸Versos a Blok, 1916-1921; Psique, 1923; Profesión, 1923; Después de Rusia, 1922-1925; Versos a Chequia, 1938-1939. POEMAS:"Hechicero",1914 ;"Don Juan",1917 ;"Doncella reina",1920 ;"Un bravo",1922 ;"Poema de la montaña",1926; "Poema del fin",1926 ;"Poema de Escalera",1926 ;"Сazador de ratas",1926 ;"Siberia",1930.

Maracaibo, sábado 15 de agosto del año 2026

viernes, 14 de agosto de 2026

De Cervantes y Flaubert


¿Existe alguna conexión entre Don Quijote y Madame Bovary? Una respuesta a esta interrogante nos la ofrecería el escritor y diplomático español José María Ridao Domínguez, quien en “El País de Don Quijote”(2005) señalaba que las ideas del hidalgo manchego y la “inflamación amorosa” de Emma Bovary eran producto de una “intoxicación literaria” siendo inequívoco el origen libresco de sus respectivas ambiciones.


Flaubert continuaría la empresa literaria de Cervantes confirmando que “el ideal”, es tan solo eso: “un ideal”. Pero este, puede ser capaz de sabotear la paz y felicidad de quien lo abraza, y el autor, así compara el ideal caballeresco de Don Quijote con la inflamación amorosa de la señora Bovary. Cuando un ideal se vuelve ofuscación, puede llegar a sabotear la mente, aunque tan solo él o ella guarden las mejores intenciones, tan sanas como perseguir un ideal caballeresco o atreverse a valorar el matrimonio en la Francia del siglo XIX. 


Flaubert aprovechando los recursos de Cervantes y apropiándose de ellos destacará “las imperfecciones de la vida” y en su último manuscrito, Bouvard el Péuchet (1881), resumirá en estos dos personajes, “caballeros andantes del saber”, quienes, como ya lo vivirían Don Quijote y la señora Bovary se dirgen al fracaso, siguiendo fieles al modelo cervantino con ese tono paródico que nos regresa obligadamente a Miguel de Cervantes y a su Don Quijote de la Mancha. 


La documentación requerida por Gustavo Flaubert para escribir “la historia de una pareja de copistas” redactando “una enciclopedia de la estupidez”, le tomo varios años… Ridao Dominguez destaca como ya en 1869, Julio Verne había publicado en Francia con gran éxito su novela “Veintemil leguas de viaje submarino” y la literatura que manejaba con gran éxito aquella especie de cierto “desencanto por las imperfecciones de la vida” como las padecidas por don Alonso Quijano y por la señora Emma Bovary, mostraba otras opciones.


Todas estas reflexiones nos obligan a recordar a Isaiah Berlin quien escribiría sobre las doctrinas fanáticas del siglo XIX y de la necesidad de preservar un cierto equilibrio, aunque sea imperfecto pues estará referido a las cuestiones humanas, sobre infelicidades individuales o colectivas, lo cual siempre es una responsabilidad que, como seres humanos, nos corresponde enteramente.

 

Maracaibo, viernes 14 de agosto del año 2026

 

jueves, 13 de agosto de 2026

Johann Baptist Strauss II


Johann Baptist Strauss II (1825-1899) fue un compositor austriaco muy conocido especialmente por sus valses, tan populares como El Danubio azul. Era hijo del compositor Johann Strauss y hermano de los compositores Josef Strauss y Eduard Strauss. En realidad, Johann Baptist Strauss II es el músico más famoso de la familia Strauss.

Johann Baptist Strauss nació en St. Ulrich, cerca de Viena, Austria, el 25 de octubre de 1825. Su padre era el compositor Johann Strauss I y su madre fue la primera esposa del compositor, de nombre Maria Anna Streim. El bisabuelo paterno de Johann Baptist era judío húngaro, un hecho que los nazis, quienes ensalzaban la música de Strauss como "tan alemana", intentaron ocultar posteriormente. Su padre no quería que su hijo Johann Baptist se convirtiera en músico; quería que fuese en banquero. Sin embargo, Johann Baptist Strauss Jr. en secreto desde niño estudió violín con Franz Amon quien era el primer violinista de la orquesta de su padre.

Cuando un día su padre descubrió a su hijo practicando el violín a escondidas, le dio una fuerte paliza, diciendo que iba a sacarle la música a golpes. Parece que en lugar de intentar evitar una rivalidad, el mayor de los Strauss, Johann Strauss I, decía que “solo quería que su hijo escapase de los rigores de la vida de músico”, un planteamiento teórico poco comprensible, pero lo cierto fue que cuando se disgustó con su hijo, se fue de su casa a vivir con una amante la Sra Anna Trampusch la pareja de Johann Strauss I, el compositor de la famosa Marcha Radetzky y padre del denominado rey del vals, su hijo Johann Strauss. Su relación había comenzado cuando este aún estaba casado con Maria Anna Streim y la Sra  Anna Trampusch tuvo con el compositor Johan Strauss I, ocho hijos ilegítimos, que nacieron entre 1835 y 1846.

Al ser descubierto por su padre, aprendiendo violín, Johann siempre recordaría la desagradable y violenta escena cuando su padre que no quería saber nada de “sus planes musicales” pues al parecer, quería “evitar que Strauss se convirtiera en su rival” ( ? ), el padre que deseaba apartar a su hijo de “los rigores de la vida de músico”, fue entonces ante aquel disgusto cuando Strauss padre abandonó a su familia y encontró una amante muy “activa y prolífica” la señora Trampusch. Toda esta situación ocurriría cuando Johann de quien nos ocupamos en este recuento, tenía 17 años y con la ayuda de su madre Maria Anna Streim había decidido concentrarse plenamente en la carrera de compositor…

Todos estos detalles con una situación familiar comprometida fueron producto del trabajo del compositor padre Johann Baptist y sus constantes ausencias de Viena durante muchas giras sosteniendo su voluntad expresa de que Anna no les acompañase que fueron haciendo mella en el matrimonio, hasta el  momento cuando quizas encontraba a su esposa carente de atractivo, recordándole que no era el amor lo que les había unido, sino la llegada inminente del pequeño Johann Baptist, de modo que el compositor buscó refugio en brazos de otra mujer, una hermosa joven llamada Emilie Trampusch, de muy modesta condición…

Los años felices en la querida Viena de los Strauss, solo iban a verse oscurecidos por los comienzos para Johann hijo ya que la demanda judicial de Anna, que reclamaba una manutención que no satisfacía convenientemente y que, finalmente los tribunales resolvieron a favor del padre, quien con respecto al hijo, y receloso de que quisiera hacerle la competencia, no le prestó ningún tipo de ayuda. De tal modo que el joven Strauss tuvo que fundar su propia orquesta sin apenas fondos, apoyándose en el gran número de músicos en paro existentes en la ciudad.

La primera función le vino de la mano de Ferdinand Dommayer, que llevaba años suplicando a Johann padre que tocase en sus salones. A modo de desquite contrató al hijo, consiguiendo una gran afluencia de público que acudió tan solo por el placer morboso de asistir al nacimiento de una rivalidad. Como era de suponer, el progenitor, sumamente inquieto, no apareció y mandó a varios amigos para que le informasen sobre el estreno. Deseoso de honrarle, el joven dirigió el vals más célebre del ausente, Los sones del Rín en Lorelei, y después presentó oficialmente su primer vals propio, que a petición del público fue bisado ¡hasta veinte veces!

Sin embargo, los dueños de los grandes salones y una buena parte del público siguieron inclinándose por el Strauss original, quizás pensando de que su hijo pretendía sacar partido de su nombre. En 1843, el patriarca fue nombrado director de la Banda del Primer Regimiento Imperial, alegría que se vio empañada al fallecer Lanner, director de la Banda del Segundo Regimiento, y su puesto le fue concedido al solicitante Johann Strauss hijo. La rivalidad pronto se haría patente en el tipo de composiciones: mientras que el padre ponía su talento al servicio del poder establecido, con homenajes a los adalides militares, el hijo simpatizaría con la causa revolucionaria componiendo canciones de barricada y hasta piezas alusivas a las distintas nacionalidades no germánicas del Imperio Austro-Húngaro. En ese tiempo se produjo la cruel Revolución del 48, con varios cientos de muertos en Viena, entre estudiantes y obreros sublevados contra el poder imperial.

Para entonces, las relaciones entre ambos, padre e hijo, parecían haberse relajado bastante, gracias, a la buena voluntad del hijo, que incluiría obras paternas en todos sus conciertos. Sin saberlo esa reconciliación fue providencial, ya que no le quedaba mucha vida al «Rey del vals». El mismo año de la revolución Johann Baptist padre, emprendió su última gira, visitando Belgrado y Bucarest, el año cuando compone varias marchas de fuerte carácter nacionalista, que alcanzan su cenit con la célebre Marcha Radetzky, en honor al general Joseph Graf Radetzky, que acababa de triunfar en Italia con una sangrienta campaña. Poco después acomete un encargo de Isabel II de España, dos marchas militares, una para la Guardia Real y otra para la Infantería Española y ya en el año 1849 nuevos festejos en honor de Radetzky imponen otra creación musical en su honor para el 22 de septiembre, pero nunca verá la luz. Un brote de escarlatina surge de repente en el hogar del músico y una de sus hijas le contagia. Su agonía no durará ni un día. Inquietos por su ausencia en los festejos, la familia mandó a Joseph Baptist que fue el que descubrió, no solo la muerte de su padre, sino también que Emilie Trampusch había huido llevándose a sus hijos, sin dejar ni rastro, acaso por miedo a que se vengasen de ella por haber sido la causante del abandono de Anna. Nunca más se supo de ellos.

Tras relatar esta convulsionada historia de la familia creadora de tan importantes valses que hacen de Viena una ciudad muical, recordemos que “El Danubio azul” el famoso vals, fue compuesto por Johann Baptiste Strauss II  en 1866 y su significado principal habría de de ser un símbolo de esperanza, alegría y paz para Austria tras una dura derrota militar, convirtiéndose además en un himno cultural de Viena y de la música occidental.

Maracaibo, jueves 13 de agosto del año 2026

miércoles, 12 de agosto de 2026

Maia García Vergniory


Maia García Vergniory es una física computacional española, que es profesora en la Universidad de Sherbrooke;  su trabajo es en química cuántica topológica, donde investiga las fases de los materiales topológicos.  En el año 2022, fue elegida miembro de la Sociedad Estadounidense de Física.

MaiaVergniory nació en Getxo un municipio situado en la costa de la provincia de Vizcaya, en la comunidad autónoma del País Vasco. Está situado en la franja costera que comprende el último tramo por la derecha del río Nervión, ya convertido en ría de Bilbao, la orilla oriental del Abra, o estuario de dicho río, y parte de costa a mar abierto. Getxo es la quinta ciudad más poblada del País Vasco. Forma parte de la comarca del Gran Bilbao y del área metropolitana de Bilbao. En Guetxo se sitúa el puente de Vizcaya, construido entre 1887 y 1893 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2006.

Maia García Vergniory  fue investigadora doctoral en la Universidad del País Vasco . Su investigación consideró los efectos de muchos cuerpos en las interacciones entre estados electrónicos excitados y los iones móviles en superficies.  Comenzó a trabajar en materiales topológicos en 2012. ]Vergniory trabajó como investigadora en el Ikerbasque y en el Centro Internacional de Física de Donostia.  Estudió nuevos materiales y estrategias computacionales para realizar nuevos sistemas de materia condensada. Verginory se interesó en el diseño de nuevos materiales topológicos con propiedades funcionales optimizadas. Los materiales topológicos son aislantes en su interior, pero conductores en sus superficies. Los canales conductores que facilitan el flujo de corriente son robustos e independientes del tamaño.

Vergniory estudió la Base de Datos de Estructuras Cristalinas Inorgánicas para identificar materiales topológicamente no triviales.  Diseñó un esfuerzo computacional para simular materiales reales y determinar si mostraban o no propiedades topológicas. Esto incluyó un análisis teórico complejo que podía clasificar fases topológicas e información de científicos de materiales sobre si los materiales eran adecuados o no. Vergniory utiliza sus supercomputadoras para realizar sus cálculos ab initio.

En una entrevista con Physics World , Maia García Vergniory dijo que le había sorprendido la cantidad de materiales que identificó con propiedades topológicas. [Como resultado de este trabajo, se sintetizó y estudió experimentalmente el aislante topológico de alto orden Bi 4 Br 4 . Demostró que, si era posible identificar la simetría de la simetría cristalina de un material, podía anticipar fácilmente el comportamiento de la carga. [Desde entonces ha comenzado a investigar materiales orgánicos. 

Maia García Vergniory cree que los cristales topológicos con una estructura quiral exhibirán varios fenómenos físicos exóticos. Una estructura quiral es una molécula o un objeto que no se puede superponer con su imagen en un espejo, tal como ocurre con la mano izquierda y la mano derecha. Esta propiedad de asimetría espacial es fundamental en la química, la física y la biología. El concepto de quiralidad se aplica a las moléculas que poseen al menos un átomo de carbono con cuatro grupos distintos unidos a él, conocido como carbono asimétrico o quiral.

Maia ha recibido varios premios y distinciones: Premio L'Oréal-UNESCO 2017 para las mujeres en la ciencia. En  2022, fue elegido miembro de la Sociedad Estadounidense de Física .

Maia García Vergniory es profesora en La Université de Sherbrooke, fundada en 1954, es una universidad francófona situada en Sherbrooke, en la región de Estrie (QuebecCanadá). La Universidad cuenta con 35.000 alumnos y su cuerpo docente se compone de 3200 personas (datos de 2007). La Universidad emplea a 6.400 personas, y cuenta asimismo con más de 100.000 graduados. La Université de Sherbrooke ofrece 46 programas de licenciatura, 48 programas de maestría y 27 programas de doctorado. Posee 61 cátedras de investigación que abarcan ámbitos como la farmacología, la microelectrónica o el medio ambiente, entre otros.

La Université de Sherbrooke, nació del deseo de establecer una universidad católica francófona en una región inicialmente de fuerte densidad anglófona. En sus comienzos, la actividad académica estuvo marcada por los ritos religiosos. Hacia finales de los años 1960, el número de sacerdotes que trabajan para la Universidad disminuiría considerablemente y en el año 1975 constituye el final oficial de la actividad religiosa en este establecimiento, y se nombra a un rector laico. Sin embargo, cabe destacar que el Departamento de teología es el único católico en Quebec.

Desde el año 2007, las actividades de la  La Université de Sherbrooke se centran principalmente en la formación y en la investigación.

Para lapesteloca, en Maracaibo, el miércoles 12 de agosto del año 2026

 

martes, 11 de agosto de 2026

Paganini y Vivaldi, violinistas…


En este blog (lapesteloca) he escrito 3 artículos sobre el llamado “violinista del diablo”. El primero el 26 de marzo del 2018 titulado Siempre Paganini, el 8 de agosto del 2020 otro con su nombre de pila: Niccolò Paganini y el  27 de enero de 2021, finalmente Paganini.

 

En marzo del año 2018, recordaba haber visto en Youtube a una chinita de seis años interpretando magistralmente un concierto de Paganini, y su recuerdo me retrotraería a la Viena de Strauss, en el año 1986 cuando con mi amigo Hernando Salazar estábamos alojándonos en un pequeño hotel donde el silencio era interrumpido por un violinista en la calle que dejaba escuchar su melodía, cuando me señaló acuciosamente Hernando, que el violinista en la calle estaba interpretando a Paganini. Yo recordé la historia porque era la misma enrevesada melodía que la chinita de seis años tocaba desde el Youtube… Muy poco sabía yo de música clásica y sinceramente ni conocía a Paganini, y por ello me sorprendió Hernando quien experto en patología ginecológica también era conocedor de la música clásica y por demás un fanático de la ópera. Así era Hernando de quien, en su sentido obituario, yo denominaría “un caballero de la patología universal” (Patología (Mex) 38: 233-238, 2000).

 

Nicola Paganini (1782-1840) fue un violinista y compositor italiano, nacido en Genova, considerado uno de los violinistas más virtuosos de todos los tiempos. Con dieciséis años era ya muy conocido, pero abusando de su éxito se emborrachaba frecuentemente. Se dedicó al juego y llegó hasta el extremo de vender su violín para pagar sus deudas. No sólo el juego, sino también las damas constituían su pasión. De 1801 a 1804, mantuvo relaciones con una dama de la alta sociedad toscana quien lo salvó de esa vida licenciosa para llevarlo a su villa donde aprendió a tocar la guitarra y el piano. Llegó a profundizar en el estudio de la guitarra, para cuyo instrumento también escribió numerosas composiciones. En 1801 compuso más de veinte obras en las que combinaba la guitarra con otros instrumentos.

 

El modo de tocar de Paganini llamaría rápidamente la atención en esa ciudad. Es sabido que en el concierto realizado en la catedral de la "Santa Croce" hizo una sorprendente exhibición por su habilidad para imitar con la cuerda de su violín, el canto de los pájaros y también a otros instrumentos, tales como la flauta, el trombón y el corno. Su técnica asombraba tanto al público de la época que llegaron a pensar que existía algún influjo diabólico sobre él.

En 1828 fue a Viena, más tarde a París y en 1831 estuvo en Londres. En París conoció al pianista y compositor húngaro Franz Listz, quien fascinado por su técnica, desarrolló un correlato pianístico inspirado en lo que Paganini había hecho con el violín. Su imaginativa técnica influyó notablemente en compositores posteriores como Franz Liszt, Johannes Brahms, Sergei Rachmaninoff, Boris Blacher, Andrew Lloyd Webber, George Rochberg, Witold Lutosławski y Robert Fripp entre otros. Sus obras incluyen 24 caprichos para violín Op 1(1802-1817), seis conciertos y varias sonatas. Además creó numerosas obras en las que involucraba de alguna manera a la guitarra, exactamente 200 piezas.

En los años 1834 y 1840 tuvo dos graves episodios de hemoptisis. Durante el avance de la enfermedad, que pasó de sus pulmones a la laringe, padeció afonía crónica los dos últimos años de su vida. El músico además se medicaba con mercurio para tratar la sífilis que también padecía. Con tan solo 57 años de edad, Paganini falleció en Niza el 27 de mayo de 1840.  

Antonio Lucio Vivaldi (1678- 1741) fue un compositorviolinistaempresario, profesor y sacerdote católico quien era apodado Il prete rosso («El cura rojo») por ser sacerdote y pelirrojo. Curiosamente su iconografía lo muestra siempre con una peluca de manera que nuca le veremos su roja cabellera.

Antonio Lucio fue uno de los grandes compositores barrocos, y su influencia durante su vida se extendió por toda Europa siendo fundamental en el desarrollo de la música instrumental de Johann Sebastian Bach. Su padre Giovanni Battista enseñó a Antonio a tocar el violín y luego recorrió Venecia tocando dicho instrumento con su hijo. Probablemente aprendió a tocar el instrumento a una edad temprana, dado el amplio conocimiento musical que había adquirido a la edad de veinticuatro años, cuando comenzó a trabajar en el Ospedale della Pietà.

Su maestría se refleja en haber cimentado el género del concierto, el más importante de su época. Compuso unas setecientas setenta obras, entre las cuales se cuentan más de cuatrocientos conciertos, para flautaviolín y diversos instrumentos musicales, y cerca de cuarenta y seis óperas. Es especialmente popular como autor de la serie de conciertos para violín y orquesta Las cuatro estaciones. Muchas de sus composiciones las escribió para el conjunto musical femenino del Ospedale della Pietà, un hogar para niños abandonados. Vivaldi había trabajado allí como sacerdote católico durante dieciocho meses y estuvo empleado de 1703 a 1715 y de 1723 a 1740. También tuvo cierto éxito con costosas representaciones de sus óperas en Venecia, Mantua y Viena.

En septiembre de 1703 Vivaldi se convirtió en maestro di violino (maestro de violín) en  el orfanato Ospedale della Pietà en Venecia. Aunque es más famoso como compositor, también fue considerado como un violinista con una excepcional técnica. Vivaldi tenía sólo veinticinco años cuando comenzó a trabajar en el Ospedale della Pietà. Durante los siguientes treinta años compuso la mayor parte de sus obras más importantes mientras trabajaba allí. Escribió conociertos, cantatas y música sacra vocal para ellos. Estas obras sacras, que suman más de sesenta, son variadas, ya que incluyen motetes solistas y obras corales a gran escala para solistas, coro doble y orquesta. En 1704 se añadió el cargo de maestro de viola all'inglese a sus funciones como profesor de violín.

Antonio Vivaldi había tenido diversos trastornos de salud. Uno de sus síntomas, la opresión en el pecho, se ha interpretado como una forma de asma, en realidad toda su vida sufrió de problemas respiratorios crónicos, específicamente asma bronquial (strettezza di petto- estrechez del pecho), por lo que incluso lo había alejado de dar misa años atrás. Esto no le impidió aprender a tocar el violín, componer ni participar en actividades musicales, aunque sí le impedía tocar instrumentos de viento. 

Vivaldi viajó a Viena y Praga en 1730 acompañado por su padre, donde presentó su ópera Farnace. Como muchos compositores contemporáneos, en los últimos años de su vida pasó dificultades económicas. Sus composiciones ya no tenían tanta estima como antes en Venecia, ya que habían cambiado rápidamente los gustos musicales y eran consideradas pasadas de moda. En respuesta, este optó por vender un número considerable de sus manuscritos a precios ínfimos para financiar su traslado a Viena.

Poco después de su llegada a la ciudad, Carlos VI falleció, lo que le hizo perder cualquier protección imperial o una fuente estable de ingresos. Al poco tiempo, empobreció y murió de una “infección interna” durante la noche del 27 al 28 de julio de 1741, a la edad de 63 años, en una casa propiedad de una viuda de un fabricante vienés de sillas de montar. El 28 de julio fue enterrado en una tumba sencilla del cementerio que era propiedad de un hospital público, cerca de la iglesia de San Carlos Borromeo.

Maracaibo, martes 11 de agosto del año 2026

lunes, 10 de agosto de 2026

Leer es un riesgo


Karina Sainz Borgo nació en Caracas (Venezuela) en 1982 y a la edad de 24 se trasladó a España, país en el que vive desde entonces y en el que ha desarrollado gran parte de su carrera. Karina es una periodista y como narradora venezolana, ya afincada en España desde 2006 y es la autora de La hija de la española y de El Tercer País. Su obra aborda el exilio, la memoria y la identidad de los venezolanos con una mirada literaria y social.

Leer es un acto de insurrección. Un riesgo. Un contagio. Gracias a su lenta acción de riego se han declarado independencias; defenestrado élites religiosas y políticas. Leer es traicionar a las versiones más precarias de nosotros mismos. Leer, como dice el italiano Alfonso Berardinelli, el agitador cultural más indómito y polémico de Italia, "leer es un riesgo”.

Habrían de ser estas, palabras dichas por Karina Sainz Borgo, la autora venezolana traducida a más de treinta idiomas, y una a de las voces esenciales de la literatura de la diáspora venezolana y de la narrativa hispanoamericana actual. Karina nos hablaría del “riesgo”, en una videoconferencia de la Feria del Oeste en diciembre del 2025, donde la escritora, quiso reconocer la persistencia de los autores venezolanos de la diáspora, y expresaba así, la necesidad de saber cuál era su mirada desde aquella Venezuela que existió antes del chavismo…

Ahora cuando estamos escribiendo, ya no tan solo presenciando los estertores de la esclavizante patraña del socialismo del siglo XXI y tras el doble terremoto de la Guaira y de Caracas este trágico año 2026, todavía el país espera cauteloso por el total desmembramiento de las estructuras de una cruel dictadura que ha sumido al país en un descomunal atraso a través de lo que va de este infortunado Siglo XXI. Destacaré  como, en medio de tanto desastre, lo que sucedió con la primera novela de Karina fue impresionante para cualquier primera novela de cualquier parte del mundo.

La hija de la española (Lumen, 2019), ha sido traducida a 26 idiomas y ha recibido galardones como el Gran Premio de la Heroína Madame Fígaro de Francia, el International Literary Prize y el prestigioso premio O. Henry Prize de EEUU (https://bit.ly/3upiCfJ) Su segunda novela fue  El Tercer País, que salió justo dos años después del éxito de la primera, ya fue publicada en la misma editorial… La obra más reciente de Karina Sainz Borgo es Nazarena (2026), novela que retrata una casa marcada por la decadencia y el peso del pasado, donde un grupo de hermanas vive entre tensiones, silencios y presagios inquietantes. A través de una atmósfera intensa, la obra explora la culpa, el deseo y la violencia en un universo donde lo real y lo alucinado se entrelazan con una fuerza perturbadora.

Por todas estas circunstancias, la elección de Karina Sainz Borgo cuando inauguraron la Feria del Oeste en noviembre del año 2025 no fue casual. Escritores que han dejado su país se dieron cita virtual en aquella Feria del Libro del Oeste de Caracas promocionada por la UCAB para hablar de la vida que han dejado atrás y la que estaba en construcción. El trabajo periodístico de Francisco Olivares, relataría el sentir de un joven que traspasaba la última frontera venezolana hacia Brasil, y en un vídeo de despedida, decía: “Estoy mirando por última vez ese que fue mi país. Allá he dejado la vida que conocí y ahora camino sobre éste que no sé a dónde me conducirá. Hice todo lo que se puede para cambiar las cosas; pero no pude más, me rindo. Me he marchado por mis hijos y para buscarles una nueva vida”.

Olivares también, al entrevistar a nuestra muy recoconocida escritora AnaTeresa Torres buscando en agosto, el año 2022, una explicación para la incertidumbre a la que parecemos estar condenados los venezolanos, le escucharía decir: “Para la mayor parte de Latinoamérica, el militarismo es el pasado. Cuando en Venezuela teníamos democracia, muchos países vivían dictaduras militares, y ahora pareciera que el juego se ha revertido y es nuestro país el que sigue bajo el signo del poder militar, aunque el Gobierno esté presidido por un civil… …ha habido un desenlace militarista que tiene mucho que ver con la historia del poder y que puede entenderse desde las claves de la guerra de Independencia. La escritora entonces con sabias palabras se referiría a su libro “La herencia de la tribu. Del mito de la Independencia a la Revolución Bolivariana” (Alfa, 2009).

Francisco Olivares, también entrevistaría al sociólogo Rafael Uzcátegui (Mérida, Venezuela, 1973) quien para explicar el deterioro de los derechos humanos en el país, se refirió a “la discusión que se dio entre Albert Camus y Jean Paul Sartre en 1952, de la que nosotros solamente vimos la versión latinoamericana, -la discusión entre Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez-Según Uzcátegui, aquel debate legitimó la postura pragmática de la izquierda internacional sobre los Gobiernos afines, adoptando una muy conveniente capacidad para “olvidar sus principios cuando era conveniente, justificar permanentemente el doble estándar y utilizar la inteligencia para falsear la realidad”.

Pero debo regresar al tema de la literatura y la diáspora venezolana y mencionaré algunos de los personajes que fueron ya antes destacados por Francisco Olivares. Fedosy Santaella (Puerto Cabello en 1970) licenciado en Letras en laUCV, antiguo profesor de Semiótica y Publicidad en la UCAB. Santaella se encuentra asentado en México desde el año 2017, y explicaría como ha logrado ubicar y publicar la mayoría de las cosas que ha escrito. Gabriel Payares nacido en Londres en 1983 y criado en Caracas, es Licenciado en Letras de la Universidad Central de Venezuela, magíster en Literatura Latinoamericana por la Universidad Simón Bolívar y magíster en Escritura Creativa por la Universidad Tres de Febrero de Argentina. Payares decidió emigrar a la Argentina, para continuar con su escritura y tras ya más de siete años en Argentina, decía Gabriel: aprendí mucho sobre Argentina y sobre quiénes somos. Siguió un proceso muy largo en el que no escribí nada. ¿A quién le escribe uno? Siempre se escribe para alguien o de algo. Y ese vacío, como decía Fedosy, es la sensación de emigrante, de desaparición de la vida reciente, de lo que uno había acumulado a lo largo de tantos años, especialmente para quienes son mayores, debe ser más dramático… 

Cuando se dio la Feria del Oeste, Olivares entrevistaría también a la joven escritora y poeta Enza García Arreaza (Puerto La Cruz, 1987) ganadora del concurso para obras de autores inéditos de la editorial venezolana Monte Ávila con el libro de cuentos Cállate poco a poco. Entre sus libros de poemas, destaca Cosmonauta (Fundación La Poeteca, 2020), y Escarbar en la nada, es el recuerdo más sentido de sus últimos años en Venezuela, escrito desde el sur de Estados Unidos. 

Una Encuesta Nacional de Juventud (ENJUVE del año 2021) realizada por la UCAB indicaba como en aquellos últimos 8 años la población venezolana de entre 15 y 29 años se había reducido en un 38%... El 30% de la población joven venezolana culminó sus estudios en 2013 y vendría a ser parte de esta juventud con formación de nivel profesional quienes conforman estos escritores, poetas, músicos, artistas plásticos y otras profesiones que comienzan a destacarse en distintos países. Son aquellos venezolanos que encontraron en la literatura, el ensayo o el periodismo, una forma de renacer. En este blog señalamos la compleja situación sobre “La literatura y la diáspora” ya desde diciembre de 2022.

Maracaibo, lunes 10 de agosto del año 2026

 

domingo, 9 de agosto de 2026

Neuropatología en el hospital Vargas de Caracas


Quisiera iniciar este relato en la época cuando el Director del Instituto de Patología del hospital Vargas de Caracas, había sido designado para ser el Ministro de Sanidad en el llamado Primer Gobierno de CAP (Carlos Andrés Pérez). Una época cuando el Dr. Javier Arias Stella prominente patólogo peruano ocupaba el cargo del director que había quedado vacante y don Javier Arias brillaba en sus reuniones con los ginecólogos del hospital Vargas, mientras los doctores Héctor Vegas Rodríguez, Manuel Emilio Labrador y Félix Valderrama eran los patólogos adjuntos quienes en el Instituto estaban encargados de las biopsias, las reuniones con los Servicios del hospital, también de la enseñanza de las autopsias y de la patología quirúrgica a los médicos que cursaban la residencia en patología.

 

Existía un sagrado respeto, casi veneración hacia la egregia figura de “el director en comisión de servicio”, de quien se sabía estaba luchando por organizar “el cuero tieso” que siempre había -según decía él mismo-, sido el MSAS, e iba representado al Ministerio de Sanidad y Asistencia Social del país, él mismo, en su esforzada labor que percibíamos como algo casi místico. En realidad, el Dr Blas Bruni Celli, era un personaje mítico, con un inmenso prestigio, y era respetado por todos los patólogos del país por sus aportes académicos en diversas ramas de las ciencias. En ese ambiente me aparezco, venido del Zulia, un maracucho a cumplir la tarea asignada para el año sabático que me otorgaba la Universidad del Zulia y llegaba para trabajar casi exclusivamente como neuropatólogo.


 

Mis primeras experiencias con los tres médicos patólogos adjuntos y encargados del Instituto de Patología en el hospital Vargas de Caracas, fueron positivas, ellos me enseñaron -para comenzar-  que las cosas no serían como en mi tierra natal. Fui captando prontamente ciertas novedades, y advertiría cuando hablaba, que si no me entendían, era por decir las cosas sin mucha “seriedad”… Era que no abandonaba esa especie de “tomadera de pelo” característica de mi región, y entretanto me iba enterando de que en Caracas no existían “lampazos” sino coletos, que no se debía decir “coger” por tomar y que las cholas no eran unas chancletas. Me parecía impresionante ir a almorzar en algún restaurante en La Candelaria con mis colegas patólogos, lo cual era un acontecer muy común. Más tarde aprendería que salir con algunos residentes como Valdemar Balza, Justo Roa y con Rojitas, a beber cerveza en las inmediaciones de La Candelaria, o con los estudiantes y /o con mi personal técnico, paso a paso, fueron dándose naturalmente y ahora, años luz atrás, quedan para el recuerdo, muchas reuniones felices, informales, especialmente con imborrables momentos en El Pozo Canario.

 

En realidad, se me hace muy difícil no personalizar esta temporada de todo un año, desde julio de 1975 a julio del 1976, sin referirme en particular a la situación de la microscopía electrónica (ME) en el Instituto de Patología del hospital Vargas. Existía un ME que estaba abandonado en el sótano del Instituto y con la esperanza de poder usarlo para proseguir los trabajos de investigación iniciados en mi tierra, traté de ponerlo a funcionar con la ayuda de un joven técnico, el hijo de nuestro técnico de ME, Jesús “Chucho” Vivas quien se había trasladado al Instituto de Investigación Clínica de LUZ y quedaba yo en  las manos de su hijo, Francisco “Quiko”, quien me ayudó a entrenar a dos jóvenes recién graduadas como histotecnólogas en el mismo Instituto, Saudy Escorihuela y Teresa Cabañas, interesadas quienes aprenderían a cortar en el ultramicrotomo y a procesar material para su estudio con el ME. No obstante, era poco lo que se podía hacer con el equipo existente por lo que introduje una solicitud ante el CONICIT para lograr un ME Hitachi H-500 y poder proseguir los estudios sobre el virus de la encefalitis equina venezolana (EEV). En el ínterin, el director continuaba dirigiendo el MSAS del país, con toda su compleja estructura “de cuero tieso”.

 

Debo explicar que mis obligaciones como neuropatólogo en el Instituto, consistían en fijar adecuadamente los cerebros de las autopsias, examinar las biopsias neuroquirúrgicas y todos los viernes a las 9 de la mañana, hacer en la sala de autopsias una reunión para cortar los cerebros de las autopsias habidas en la semana a la cual asistían obligatoriamente todos los patólogos, los neurólogos y los neurocirujanos del hospital. El mismo día viernes de 10 a 12m hacíamos una reunión clínico-patológica en el auditórium del Instituto, con la presentación de un par de casos de Neurocirugía y de Neurología, los cuales se discutían-en ocasiones acaloradamente- y donde los neurólogos del Dr Ponce Ducharne y de su Sra, (https://tinyurl.com/4v6c4ja5) capitaneados por el incansable Jaime Boet planteaban sus opiniones logrando que los neurocirujanos del Dr Martínez Coll, discutiesen siempre acaloradamente, sus diversos puntos de vista. Aquellas reuniones marcaron toda una temporada de febriles acciones con gran interés por estas actividades neuropatológicas en el hospital Vargas.

 

Durante cada semana, uno de los residentes de Neurología permanecía en el espacio que me habían designado en el Instituto, examinando aspectos de interés sobre neuropatología, en lo que constituyó un experimento de docencia que me llevó a conocer y a querer como buenos amigos a mis colegas, hoy día destacados neurólogos –y recuerdo particularmente a Freddy González Merlo, a Douglas Barrios y a la diminuta y hermosa Dra Beatriz González.

 

Estando en Caracas, había aprovechado para reactivar mis contactos con la virología, en el IVIC con el Dr José Esparza y juntos, ambos maracuchos, reactivamos los planes para hacer investigación sobre el virus de la EEV, particularmente en el desarrollo de un proyecto para demostrar experimentalmente como se producía el daño intrauterino provocado por este virus en el cerebro de fetos y recién nacidos. Ya casi había transcurrido un año cuando sucedió algo impensable, pero que los patólogos del Instituto Anatomopatológico (IAP) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) ya me lo habían advertido. El Director del Instituto de Patología regresó del Ministerio de Sanidad, el Dr Arias Stella le entregó su cargo y afortunadamente él fue acogido por su amigo el Dr Luís Carbonell en el IVIC ( Javier era para el momento un exiliado político ), y a mí, el director que regresaba a su posición original en el MSAS  “me sugirió” que regresase a mi ciudad natal, con el argumento de que “es mejor ser cabeza de ratón que cola de león”.

 

Debía pues regresar a Maracaibo, cuando casi se cumplía el tiempo de mi año sabático. Avisado como estaba de que esa situación podría plantearse, traté de sostenerme argumentando que ya había recibido la aprobación del CONICIT para un nuevo ME y que deseaba quedarme y reactivar las actividades de investigación en ultraestructura. Supe entonces que existían otros proyectos, que ya incluían el regreso de un nefrólogo para hacer inmunofluorescencia en las biopsias renales, y que bien podía yo utilizar el ME del Instituto del Dr Convit.  Un nuevo ME parecía ser, meterse un compromiso demasiado complicado y aquella era la opinión definitiva de la dirección del Instituto…

 

Vino un fin de semana tormentoso donde los patólogos en el IAP de la UCV me recordaron lo que ya me habían pronosticado, pero también se mostraron amables y amistosos de manera que tras conversar con el Dr Pedro Grases director del IAP, acepté pasarme a la UCV si se hablaba en buenos términos con el director del Instituto del hospital Vargas y podía ingresar al IAP con el nuevo ME Hitachi H-500 del CONICIT. Estos trámites se cumplieron en cosa de una semana y pasé a incorporarme como “Profesor Contratado” en el Instituto Anatomopatológico de la Facultad de Medicina de la UCV hasta tanto se pudiese homologar mi cargo de Profesor Asistente en LUZ. La tramitación de esta especie de “traslado” habría de durar  casi tres largos años y relato aquí, algo que creo les he contado,  y es como durante aquellos años iniciales, con 5 hijos en colegios privados, y el sueldo básico en la UCV, pasaría muchas noches pintando al óleo con espátula para vender mis cuadros con paisajes de mi tierra y logré hacer varias exposiciones  de pintura hasta llegar a vender más de un centenar de pinturas que me permitieron sobrevivir mientras me ocupaba con la ayuda de Saudy y de Abilio a organizar la Sección de Microscopía Electrónica del IAP de la UCV.


NOTA: hasta aquí llego con estas remembranzas o rememoraciones que por ser reales suenan medio truculentas

 

Maracaibo, domingo 9 de agosto del año 2026