Conversando sobre algunos pacientes cardiópatas, me he
preguntado sobre por qué el corazón puede comenzar a fallar. ¿Acaso puede
ser producto de la edad? ¿Cómo se puede mantener siempre con ese ritmo? Uno
puede acelerarlo con una carrera, con las emociones, o con un susto… Hace
muchos años aprendí sobre esa región del corazón en la aurícula derecha
denominada, el nódulo de Ashoff Tawara. Inolvidable, quizás me sonaba a
“taguara”, que es un sitio para beber cerveza, pero en febrero del 2022 me
dije: voy a traer al Sr Tawara al blog(lapesteloca)
y lo hice.
Para entender la función del nódulo de
Aschoff-Tawara es importante conocer bien el otro nódulo llamado Sinusal o
nódulo sinoauricular (NSA) donde se da inicio, o se forma, el
impulso eléctrico cardíaco, siendo por ello, el marcapasos del
corazón. El nódulo NSA es una zona de células
especializadas en la cavidad derecha superior del corazón que controla el ritmo
del corazón creando un ritmo constante de impulsos eléctricos.
Las fibras musculares de cada región cardiaca se caracterizan por poseer
un ritmo diferente. Los miocardiocitos de este sector de
la aurícula son autoexitables, o
sea, son automáticos, lo que significa que no requieren la presencia de un
estímulo externo para generar una respuesta contráctil. Esa
capacidad de despolarizarse y contraerse rítmicamente sin inervación,
se denomina ritmicidad miogénica y es la responsable del
automatismo cardíaco… ¡Interesante! ¿Verdad? Pueden observar en el esquema
donde en verde se ven todas las vías que recorre “la corriente”…
Sobre las propiedades eléctricas de estas fibras musculares se pueden
distinguir dos tipos de fibras cardíacas: las Fibras automáticas o de respuesta lenta y las Fibras de trabajo o de
respuesta rápida. Las primeras se caracterizan por ser capaces de generar y conducir el potencial
eléctrico de acción y las segundas, en condiciones normales, no son automáticas
y requieren de un estímulo para su
excitación; sin embargo, en algunas ocasiones, pueden funcionar de forma
automática aunque con un ritmo más lento que las primeras.
Entre las fibras ventriculares, las automáticas son las más lentas,
mientras que en el grupo de las auriculares, ellas poseen el ritmo más elevado.
En este grupo de fibras auriculares ya señalamos que se encuentra el nodo
sinusal (NSA), y al presentar la ritmicidad más alta, su actividad es la
que marca la frecuencia básica del corazón, denominándolas por ello las “células marcapaso”.
El sistema no solo depende los nódulos, también existe una vía de fibras
para la distribución de la exitación eléctrica. Las fibras que componen
este sistema desde el nodo sinusal, y el nodo aurículo-ventricular, forman el haz de His y las fibras de Purkinje. La
despolarización iniciada en el nodo sinusal se expande por todas las fibras
auriculares de arriba hacia abajo. Al alcanzar el nodo auriculo-ventricular (NAT), se produce un enlentecimiento (un
retraso de 0,1 seg) de la propagación debido a la geometría de las fibras que
forman este nodo caracterizado por un haz estrecho con pocas uniones
gap donde la velocidad de conducción del impulso eléctrico es más baja
y es por ello que se produce ese retraso. A continuación, el potencial se
desplaza rápidamente por el resto del sistema de conducción, alcanzando casi al
unísono todas las fibras ventriculares.
Como vamos paso a paso, nos toca hablar de las uniones gap, las cuales son el fundamento de
las sinapsis eléctricas. Ellas se
encuentran en el tejido cardíaco, en la musculatura lisa, en la retina y
también en el cerebro, en conexiones que afectan a neuronas y a células gliales,
y también entre astrocitos y las células de Purkinje del cerebelo.
Las uniones gap son canales o poros en la membrana lipídica
celular que permiten el paso bidireccional de iones y de pequeñas moléculas,
como el ATP, el cAMP, el IP3, el glutamato u otras moléculas de tamaño menos a
1 kD como microRNA (miRNAs), de una célula a otra adyacente.
Físicamente una unión gap corresponde a una pared de
baja resistencia, por donde pasan iones, donde se pueden detectar corrientes
eléctricas. La función fisiológica de las uniones gap es
la de transmitir una información específica acorde con el estímulo dado.
Existen uniones en hendidura que están
formadas por proteínas-transmembrana las cuales se asocian para formar canales.
Estas proteínas de membrana son denominadas conexinas, están
asociadas a las membranas y forman los canales comunicantes (gap) uniendo
dos células y permiten el paso de distintas moléculas e iones, como Potasio
(K), Calcio (CA) o Sodio (Na), muy importantes para
la función celular.
Quedamos entonces en que en el NSA
se creará ese estímulo rítmico de autoexcitación, el cual provocará que
el corazón se contraiga de 60 a 100 veces por minuto. De
fallar el nódulo sinoauricular, esta función de marcapasos tendrá que recaer
sobre el nódulo atrioventricular (NAT) o de Aschoff-Tawara, el cual
enviaría el impulso eléctrico con una frecuencia más lenta de 40 a 60 estímulos
por minuto, produciendo de esta forma un latido más débil.
La disfunción del nódulo sinusal es una
anomalía en el marcapasos natural del corazón, y puede que el trastorno ocurra
sin que haya síntomas, o que tan solo se sienta debilidad, cansancio o
palpitaciones. El diagnóstico de la disfunción se basa en la
electrocardiografía. La enfermedad del nódulo sinusal resultará
en la incapacidad del marcapasos natural del corazón para crear una frecuencia
cardíaca adecuada a las necesidades del cuerpo. Causa ritmos cardíacos
irregulares (arritmias). Si los
síntomas están relacionados con bradicardia (ritmo cardíaco bajo) puede
necesitarse un marcapasos permanente. En la bradicardia, el corazón
late menos de 60 veces por minuto. La bradicardia puede ser un
problema grave si la frecuencia cardíaca es muy lenta y el corazón no puede
bombear suficiente sangre rica en oxígeno al cuerpo.
Cuando esto ocurre, el paciente puede sentirse mareado, muy cansado o
débil y con falta de aliento. Existe la ya mencionada enfermedad del
nodo sinusal caracterizada
por un tipo de arritmia cardiaca, la cual generalmente se acompaña de
bradicardia (enlentecimiento de la frecuencia del corazón por debajo de 60 lpm)
aunque en ocasiones alterna fases de bradicardia con otras de taquicardia
(aumento de la frecuencia del corazón). Algunos pacientes, teniendo un ritmo sinusal
normal, pueden presentar frecuencias más lentas de lo habitual
(menor de 60 latidos por minuto) o más rápidas (>100 lpm). A estas
circunstancias se les llama “BRADICARDIA SINUSAL” y “TAQUICARDIA
SINUSAL” respectivamente. Un ritmo cardíaco rápido (taquicardia) puede ser
tratado con medicamentos y algunas veces, se puede utilizar un procedimiento
llamado ablación por radiofrecuencia para curar la taquicardia.
Hasta aquí sobre el corazón y su ritmo. Gracias por su paciencia y
confiemos en que sin duda sus corazones seguirán latiendo y ojalá que sea
siempre por amor…
Maracaibo, miércoles 25 de marzo del año 2026