sábado, 29 de agosto de 2026

Tristana

 Tristana es una película de 1970 del director hispano-mexicano Luis Buñuel que fue candidata al Óscar de Hollywood, y su argumento  está basado en la novela homónima de Benito Pérez Galdós. Luis Buñuel, fue un genio del cine, como los verdaderamente grandes Kurosawa, Coppola, Mizoguchi, Bergman, Bresson, Malick, Antonioni, y Polanski. 

En realidad, TristanaNazarín y Halma (Viridiana en la película) son las tres novelas de Benito Pérez Galdós que Buñuel adaptó al cine. Tristana la película, pasó a ser uno de los proyectos largamente acariciados por Buñuel y constantemente aplazados. Hubo otras dos tentativas de realizarla: una en México en 1952, con Ernesto Alonso y Silvia Pinal al frente del reparto, y otra en 1962, que habría estado protagonizada por Rocío Dúrcal o Stefania Sandrelli. Tristana, supuso la vuelta a España, por segunda y última vez, de Luis Buñuel, tras el escándalo provocado por Viridiana.

El argumento de novela y película señala que la familia de Tristana es de Toledo y al morir sus padres, la niña es confiada a don Lope, un señor ya mayor. Incapaz de aceptar su caducidad como galán, Lope la seduce y Tristana se convierte en su amante desde los diecinueve años. A los veintiuno es considerada por él como su hija y su mujer. Ella le pide que la deje estudiar música y arte y se enamora de Horacio, un pintor que siente lo mismo por ella, y acaba yéndose a vivir con él en Madrid. En el filme, Catherine Deneuve es Tristana, Fernando Rey es Don Lope Garrido y Franco Nero es Horacio. Tristana sufre un cáncer en una rodilla y como consecuencia tienen que amputarle una pierna. Horacio, entonces pierde su interés y ella, quien vuelve a Toledo y se casa con don Lope que se enferma, y en una crisis nocturna, llama a Tristana para que le ayude, pero Tristana finge llamar por teléfono al doctor antes de abrir la ventana, cuando está nevando, para acelerar su muerte…

Así finaliza el filme de Buñuel, aunque en la novela el final no es trágico pues Tristana casada con don Lope por conveniencia, hecho que a ella le es indiferente, y encuentra una nueva afición: la repostería y Pérez Galdós, el autor, plantea que tal vez eran felices, como una probabilidad.

En febrero del año 2027 publicamos un artículo sobre la película Viridiana en este blog (lapesteloca) con el título de “Viridiana, la palma y el escándalo de Buñuel. S

e daba la circunstancia de que en el 2017 ya se había cumplido más de medio siglo del estreno de Viridiana, la película con la que Luis Buñuel ganó en 1961, la Palma de Oro en Cannes, algo que jamás ha vuelto a repetirse. El mundo estuvo conmocionado y escandalizado porque se otorgaba la Palma de Oro y la ganaba una película española, Viridiana, un hito. El motivo del escándalo no era la nacionalidad del filme sino su contenido. Luis Buñuel, en la cima de su prestigio, no recogió el premio más importante del cine mundial porque estaba enfermo en París y en su lugar lo hizo el director general de cinematografía de la época, José María Muñoz Fontán, a quien la osadía le costó el puesto.


El palmares cinematográfico de Tristana el fime de Buñuel resulta ser este:

1-Premios San Jorge: Mejor película/ Ganadora.Mejor actor: Fernando Rey: Ganador.

2-Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo: Mejor interpretación (Lola Gaos).

3-Premios ACE (Nueva York): Mejor actor (Fernando Rey).[

4-Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos: Mejor película: ganadora, Mejor Director. Luis Buñuel: ganador. Mejor actor: Fernando Rey: ganador. 

5-Premios Fotogramas de Plata. Mejor intérprete del cine español: Fernando Rey: ganador.

6- Tristana fue también candidata nominada a los Premios Óscar de 1970.

En marzo del año 2020 hablamos en este blog, sobre el escritor don Benito Pérez Galdós (https://tinyurl.com/bdds7bcv ), hoy, estamos en 2026 en;

Maracaibo, el sábado 29 de agosto, 2026.

viernes, 28 de agosto de 2026

Elia Kazanjoglou

 

Elia Kazan (1909-2003) fue un director de cine estadounidense, de padres griegos y nacido en Turquía. A la edad de cuatro años se trasladó con su familia a Nueva York, donde cursó sus estudios primarios en la Mayfair School de New Rochelle y los estudios secundarios en el William College. Con veintiún años ingresó en la Universidad de Yale donde estudió arte dramático. Dos años más tarde, desempeñó todo tipo de trabajos en el Group Theatre hasta 1941. 

 

Kazan siempre se consideró como un forastero, casi un intruso, se percibía él mismo como un director fuera del sistema, él se sabía hijo de un vendedor de alfombras griego de Estambul que en 1913 instaló a su familia en Nueva York en busca de otro futuro. Su mayor momento de gloria llegaría en 1954, cuando con La ley del silencio consiguió ocho premios oscars, uno de ellos a la mejor dirección. 

 

Poco después, de salir del Group Theatre asumió la dirección de varias obras como ChrysalisMen in White y Gold Eagle GuyDesde 1941 su proyección teatral lo convirtió en uno de los referentes de la época. Tres años más tarde conseguiría el premio de la crítica por su puesta en escena de una obra de Thornton Wilder, The skin on our teeth. Su trayectoria cinematográfica como actor la inició en dos películas de Anatole Litvak (Ciudad de conquista, 1940 y Blues in the night, 1941). 

 

Debutó como director en 20th Century Fox con Lazos humanos (1945), un drama con el que obtuvieron el Oscar los actores James Dunn y la jovencísima Peggy Ann Garner. Se convirtió en uno de los mejores directores de actores que dio el cine estadounidense. En 1947 fundaría el Actor's Studio junto con Robert Lewis y Cheryl Crawford, un centro de formación que alcanzó con el tiempo un gran prestigio internacional. 


En su trayectoria cinematográfica, se suceden títulos siempre con comprometido con las realidades sociales. El justiciero (1947) sobre los errores judiciales; La barrera invisible (1948) sobre el antisemitismo, con Gregory Peck: un filme que le valió su primer Oscar como director, además de mejor película y mejor actriz secundaria.  En Pinky (1949) mostró la gravedad de los problemas raciales.

 

Los años relevantes en la carrera de Elia Kazan, fueron

precisamente los más controversiales, cuando el 10 de abril de 1952, le tocó vivir el peor momento de su vida al tener que presentarse ante el Comité de Actividades Antiamericanas donde delataría a varios compañeros de profesión. Poco antes había conseguido mostrar, con Pánico en las calles (1950), todo tipo de sugerencias sobre lo que suponía la iniciativa conocida como "caza de brujas" que había emprendido el senador Joseph McCarthy. En plena histeria anticomunista desatada a comienzos de los años cincuenta, Kazan denunciaría ante el Comité de Actividades Antiamericanas a algunos miembros del GroupTheatre. Otros muchos actores y directores participaron en la caza de brujas, la etapa más negra de la historia de Hollywood, entre ellos, Walt Disney, Ronald Reagan, Cecil B. DeMille y John Wayne, pero la traición de Kazan tuvo el mayor impacto cuando decidió nombrar a ocho miembros del Partido Comunista, al que él perteneció de 1934 a 1936.  


Kazan demostró una especial capacidad en la dirección de actores, inicialmente en Un tranvía llamado Deseo (1951), la adaptación de la obra de Tennessee Williams en la que Vivien Leigh, Marlon Brando y los actores secundarios y el decorado obtuvieron cuatro estatuillas de la Academia; después en ¡Viva Zapata! (1952), que supuso un Oscar para Anthony Quinn. En ambas películas Marlon Brando dio muestras de su calidad actoral y alcanzó su mayor éxito con La ley del silencioen Hispanoamérica “Nido de ratas”(1954), sobre la corrupción de los sindicatos en los muelles de Nueva York. El filme es casi un manifiesto cinematográfico con el que Elia Kazan pretendió justificar su criticada actuación ante el Comité del Senado. La película obtuvo ocho premios Oscar, entre ellos, a la mejor película, al mejor director (el segundo en la carrera de Kazan) y al mejor actor, que recogió Brando por su papel de Stanley Kowalski. 

 

¡Viva Zapata! es una película de 1952 dirigida por Elia Kazan, donde Marlon Brando interpretó la vida del dirigente mexicano Emiliano Zapata, desde sus orígenes campesinos y su trayectoria revolucionaria hasta su muerte. Este filme de Hollywood estaba dirigido por un anticomunista (https://bit.ly/2EymPXe) durante el macartismo y la Guerra Fría, y quiso contarnos la historia de Zapata y la Revolución Mexicana, con sugerencias veladas sobre sobre el estado del gobierno en los Estados Unidos y sobre los peligros del comunismo. El guionista Steinbeck y el director Elia Kazan lograrían que la película valiese como una advertencia sobre la manera en la que los movimientos revolucionarios pueden ser tan corruptos y represivos como fueron los líderes que intentaron derrocar, aunque paralelamente y en blanco y negro, la película retrataría a Zapata como un indiscutible líder de la revolución mexicana.


Elia Kazan con Zanuck estudiarían numerosas fotografías que se habían tomado entre 1909 y 1919, en los años de la Revolución. Se dice que Kazan quedó impresionado con la colección fotográfica de Agustín Casasola e intentó recrear su estilo visual en el filme. Steinbeck hizo una investigación extensa sobre Zapata y también organizó entrevistas con miembros del movimiento zapatista para tratar de apegarse a la historia de la Revolución. En esa investigación, por ejemplo, Steinbeck descubrió evidencia que indicó que Zapata estaba casado con Josepha (Jean Peters).

 

Kazan se refugió, inmediatamente después, en dos películas sobre el enfrentamiento fratricida por el cariño paterno de dos adolescentes Al este del Paraíso (1955) y los primeros amores y frustraciones en Esplendor en la hierba (1961), también premiadas por la Academia. Su obra más personal fue, sin duda, América, América (1963), adaptación de la novela que escribió sobre la trayectoria vital de su familia en Estados Unidos.  Seis años después adaptó otra de sus novelas en El compromiso (1969), y finalizó su carrera con El último magnate (1976), una historia que condensa la compleja relación que mantuvo Kazan con la industria del cine estadounidense. Años antes confirmó que su actividad literaria mejoraba obra tras obra, pues completó su carrera con dos buenas novelasLos asesinos (1972) y El monstruo sagrado (1974).

 

A sus 80 años, Elia Kazan publicó su autobiografía, cuya versión en castellano apareció con el título Mi vida, publicada por ediciones Temas de Hoy en 1990. En ella, Kazan no lamentaba su controversial delación y tan sólo decía sentir pena por los artistas e intelectuales que malgastaron su vida al servicio del comunismo. En el libro, Kazan cuenta su juventud de actor; sus experiencias como cofundador del Actor's Studio; el rodaje de sus películas; sus relaciones con James Dean, Marlon Brando, Marilyn Monroe, Arthur Miller o John Steinbeck.

 

Kazan explicaría que la precisión en las fechas y los detalles de su autobiografía, procedían del hecho de que, a lo largo de toda su vida, había llevado un diario, ha recortado muchos periódicos y revistas y ha conservado las cartas que recibía y copia de las que escribía. Mire usted, ahora es difícil creerlo, pero yo viví una época en la que si no apoyabas a los comunistas, eras considerado un fascista. Ese chantaje, esa gran presión a la que estaban sometidos los artistas e intelectuales, se producía en Estados Unidos y aún más en Europa. Mi verdadero acto horrible e inmoral no fue declarar ante el comité, sino los 17 años en que fui comunista”. Estas declaraciones aparecieron en la edición impresa de El País, España, el Lunes, 19 de febrero de 1990.

 

Nota: un artículo parecido, sobre este gran director de cine apareció en este blog, en agosto del año 2019, desde Missisagua, Ontario, Canada...

 

Hoy, en Maracaibo, el viernes 28 de agosto del año 2026

jueves, 27 de agosto de 2026

Bacteriófagos


Los bacteriófagos fueron sospechados por Frederick W. Twort en Gran Bretaña (1915) y descubiertos por Félix d'Hérelle en Francia (1917), quien acuñó el término bacteriófago, que significa "devorador de bacterias", para describir la capacidad bactericida del agente. Los bacteriófagos también infectan a los organismos procariotas unicelulares conocidos como arqueas  que son microorganismos unicelulares procariotas que no tienen núcleo ni orgánulos internos y aunque parecen bacterias, poseen diferencias clave en sus membranas y genética.

 

Frederick William Twort (1877-1950) un bacteriólogo inglés, supuestamente fue el descubridor original en 1915 de los bacteriófagos. Existía una imposibilidad para cultivar el bacilo de la lepra en el laboratorio y Twort sospechaba que el bacilo de la lepra tenía una estrecha relación con el bacilo de la tuberculosis, que sí se podía cultivar. Twort incorporó bacilos de la tuberculosis muertos al medio de cultivo y logró cultivar la lepra. La sustancia esencial que aportaba el bacilo de la tuberculosis y que faltaba en el medio resultó ser la vitamina K. FW Twort Estudió medicina en el Hospital St Thomas's de Londres, luego trabajó en el Instituto Brown para Animales y fue profesor de bacteriología en la Universidad de Londres. Entonces investigó  una infección intestinal crónica del ganado(la enfermedad de Johne). Al igual que con la lepra, el bacilo de Johne no podía cultivarse en medios de cultivo comunes y la incorporación de bacilos tuberculosos muertos al medio resultó también exitosa. El bacilo de Johne se había cultivado por primera vez. 

 

Twort y su hermano, el Dr. CC Twort, llevaban años intentando cultivar virus en medios artificiales con la esperanza de encontrar un virus no patógeno. En 1914, Twort se propuso identificar una "sustancia esencial" que permitiría al virus vaccinia crecer in vitro . Experimentos posteriores demostraron que el agente podía atravesar filtros de porcelana y que requería bacterias para su crecimiento. Twort había descubierto la mayoría de las características esenciales de los bacteriófagos, aunque sostenía la idea de que el principio no era una forma de vida separada, sino una enzima secretada por las bacterias. Twort publicó estos resultados en The Lancet en 1915 y denominó al contagio “agente bacteriolítico, pero sus descubrimientos fueron ignorados hasta cuando el investigador franco-canadiense Félix d'Herelle descubrió los fagos de forma independiente. 

 

Twort ya no pudo continuar con su investigación, y respondió: “Pasó algún tiempo después del final de la guerra antes de que realmente tuviera tiempo libre para continuar la investigación, pero para entonces la mayoría de los detalles adicionales del fenómeno ya habían sido publicados por otros investigadores bajo el título de "el bacteriófago". Así que pasé a otro trabajo”. Esta excusa es desconcertante, ya que, en 1919, la investigación sobre bacteriófagos aún estaba en sus inicios.

 

Tras la guerra, el recién formado Comité de Investigación Médica (Consejo) complementó el salario de Twort como profesor universitario con una beca anual. Twort y otros querían utilizar estos agentes bacteriolíticos para curar enfermedades bacterianas en humanos y animales. Cuando esto resultó infructuoso, Twort retomó su idea original de que los propios agentes bacteriolíticos necesitaban un factor adicional (esencial) de naturaleza más excepcional para satisfacer sus necesidades fundamentales. Buscó una sustancia que permitiera a los virus crecer independientemente de otras formas de vida (es decir, un organismo huésped ) y, al no tener éxito, intentó demostrar que las bacterias evolucionaron a partir de virus. Fue elegido miembro de la Royal Society en mayo de 1929, pero Twort nunca volvió a publicar trabajos de importancia seria. El 19 de noviembre de 1931, el Senado de la Universidad de Londres le otorgó el título de Profesor de Bacteriología. Su laboratorio fue destruido por una bomba en 1944. La Universidad de Londres aprovechó esta oportunidad para privar a Twort de su puesto y sus instalaciones de investigación. Se le permitió guardar el equipo de investigación en su casa de Camberley. Twort falleció el 30 de marzo de 1950.

 

En 1917, el microbiólogo franco-canadiense Félix d'Hérelle(1873-1949), trabajando en el Instituto Pasteur de París, descubrió los bacteriófagos: virus invisibles que infectan y destruyen bacterias específicas. En 1917, el microbiólogo franco-canadiense Félix d'Hérelle, trabajando en el Instituto Pasteur de París, descubrió los bacteriófagos: virus invisibles que infectan y destruyen bacterias específicas. Este hallazgo dio origen a la terapia fágica para combatir infecciones.  Identificó un microbio antagónico capaz de eliminar el bacilo de la disentería. Acuñó el término bacteriófago, que significa "devorador de bacterias". Propuso usar estos virus como tratamiento natural contra enfermedades infecciosas humanas.


Los bacteriófagos, son organismos que se encuentran en todo el mundo, en diversos entornos, y se reconocen como uno de los agentes biológicos más abundantes del planeta. Son las partículas biológicas más abundantes en el agua y el segundo componente más abundante de la biomasa terrestre, después de los procariotas. Los bacteriófagos que infectan a las bacterias también pueden infectar a los miembros del dominio Archaea. Los bacteriófagos son diversos en su forma, tamaño y organización del genoma, dependiendo del tipo de bacteria que infectan, pero la composición básica permanece invariable. La forma, el tamaño y la estructura de los diferentes bacteriófagos varían según el tipo de bacteriófago. Todos los bacteriófagos constan de un genoma de ácido nucleico que está encerrado dentro de una envoltura de proteínas de la cápside codificadas por el fago y la estructura de la cabeza de los diferentes fagos puede variar, ya que el tamaño de los fagos oscila entre 24 y 200 nm de longitud.


Un bacteriófago típico posee una estructura compleja con una cabeza y una cola. Se compone principalmente de ácido nucleico y una cubierta de proteínas. Las formas más sencillas pueden ser icosaédricas o filamentosas, pero el modelo más estudiado cuenta con las siguientes partes: (Ver) La Cabeza (Cápside): tiene una forma icosaédrica (de múltiples caras) o alargada y está formada unidades de proteína que guardan y protege el material genético (ADN o ARN). Posee un Cuello o Collar que une la cabeza con la estructura de la cola y actúa como una válvula de control. La Cola es un tubo hueco que funciona como un canal, que en los fagos complejos, está rodeado por una vaina contráctil que se estira o se encoge para inyectar el virus. Existe también una Placa Basal la cual se ubica al final de la cola y sirve como base de apoyo sobre la pared de la bacteria. Existen Fibras y Espículas de la Cola, especie de fibras largas que funcionan como "patas" que son sensores para reconocer los puntos exactos de la superficie de la bacteria huésped para la unión inicial.


Los virus que infectan bacterias (bacteriófagos) usan dos caminos para multiplicarse: el ciclo lítico destruye la célula huésped de inmediato, mientras que el ciclo lisogénico oculta el material genético viral dentro del ADN de la bacteria por un tiempo sin dañarla. (Ver) El ciclo Lisogénico, es un “Estado Oculto”, ya que el virus une su ADN al ADN de la bacteria y se queda dormido o inactivo. No destruye a la célula de inmediato. el ciclo lisogénico no produce la lisis inmediata de la célula huésped. Los fagos capaces de experimentar la lisogenia se conocen como “fagos templados”. Su genoma viral se integra con el ADN del huésped y se replica junto con él de forma relativamente inofensiva, o incluso puede establecerse como un plásmido. El virus permanece latente hasta que las condiciones del huésped se deterioran, quizás debido al agotamiento de nutrientes; entonces, los fagos endógenos (conocidos como profagos) se activan. En este punto, inician el ciclo reproductivo, que resulta en la lisis de la célula huésped. Dado que el ciclo lisogénico permite que la célula huésped continúe sobreviviendo y reproduciéndose, el virus se reproduce en toda la descendencia de la célula. Un ejemplo de bacteriófago que sigue el ciclo lisogénico y el ciclo lítico es el fago lambda de E. coli.


Finalmente, los virus que infectan células vegetales o animales también pueden experimentar periodos prolongados de inactividad en la producción de viriones. Un ejemplo son los virus del herpes animal, incluidos los virus del herpes simple, que causan herpes oral y genital en humanos. En un proceso denominado latencia, estos virus pueden permanecer en el tejido nervioso durante largos periodos sin producir nuevos viriones, para luego abandonar la latencia periódicamente y causar lesiones en la piel donde el virus se replica. Si bien existen similitudes entre la lisogenia y la latencia, el término ciclo lisogénico se suele reservar para describir los bacteriófagos.

 

Maracaibo, jueves 27 de agosto del año 2026

 

miércoles, 26 de agosto de 2026

Insectos y artrópodos


Existen muchísimos insectos. Resulta muy complicado saber cuántos exactamente, y se calcula que el 80% de ellos aún no ha sido siquiera estudiado por taxónomos, ya que probablemente existan alrededor de 5,5 millones de especies. Hay otro tipo de animales que también tienen exoesqueletos y miembros articulados, son los  artrópodos (entre los que se incluyen los ácaros, las arañas y los oniscídeos), es posible que hagan un gran total de siete millones de especies, pero a pesar de su omnipresencia en el reino animal, y de que recientemente se alertó a la humanidad de un posible “insectoapocalipsis” los expertos indican que la cantidad de insectos está disminuyendo de manera alarmante y ahora se calcula que el 40% de las especies de estos animales desaparecerán en las próximas décadas. 

Mientras exploramos “el apocalipsis de los insectos”, recordemos que nuestro conocimiento actual sobre ellos es solo una pequeña parte de lo que aún queda por descubrir. Diariamente, los entomólogos trabajan en el campo, descubriendo nuevas especies y estudiando algunas de las criaturas más esquivas de nuestro planeta. El uso de químicos en insecticidas y pesticidas usados en el campo sumado a la pérdida del hogar de estos seres, derivado de la destrucción de bosques y selvas para crear zonas de cultivo o la expansión de las ciudades e incremento de la contaminación ambiental en estos tiempos de cambio climático con aumento de las temperaturas y catástrofes geográficas, alteran absolutamente los lugares donde viven los insectos y artrópodos.

Especialmente preocupante es el hecho de que no conocemos los motivos exactos por los que esto está sucediendo, pero vemos como la explotación agrícola y el uso de pesticidas que parecen constituir gran parte del problema, y todo apunta a que la pérdida de su hábitat natural y el cambio climático podrían ejercer una influencia mayoritaria que tal vez no se le toma en cuenta. Existen informes en la prensa que aventuran que los insectos podrían “desaparecer en un siglo” y aunque la extinción completa es improbable, lo cierto es que, si algunas especies dejaran de existir, otras ocuparían su lugar pero este empobrecimiento de la diversidad podría acarrear consecuencias devastadoras para la fauna y la flora del planeta.

 

Resulta casi imposible calcular la cantidad de especies de insectos que existen. De hecho, probablemente la cifra de 7 millones sea una amplia subestimación. Se calcula que por cada insecto reconocible existen seis pertenecientes a las llamadas especies crípticas o gemelas, es decir, insectos con un parecido tan grande que solo pueden ser diferenciados por su ADN. Por lo tanto, si realizamos el cálculo y añadimos el resultado a la estimación inicial, el número potencial de artrópodos asciende hasta 41 millones.

 

Vayamos más allá. Cada especie tiene varios parásitos específicos, la mayoría de los cuales son ácaros, que también son artrópodos. Si hacemos una estimación a la baja y consideramos que cada insecto solo tiene un parásito, nos situaríamos en 82 millones de artrópodos. En el mundo existen alrededor de 600.000 vertebrados (animales que tienen columna vertebral), por lo que se establecería una relación de 137 especies de artrópodos por cada especie de vertebrado. Números mareantes como estos, son los que hicieron que el físico y biólogo Sir Robert May declarase en 1986 que “en resumidas cuentas, todas las especies (animales) son insectos”. Quien fuera asesor científico jefe del gobierno británico demostró habilidad en el cálculo de grandes números, ya que esa ocurrencia parece no diferir demasiado de la realidad.


La diversidad es realmente asombrosa. ¿Cuántos insectos (que no especies) morirían en una extinción a gran escala? ¿Cuánto deben pesar? La importancia desde el punto de vista ecológico dependería de las respuestas a ambas preguntas. Curiosamente, los insectos son tantos que, a pesar de su tamaño, en conjunto su peso supera ampliamente al de los vertebrados. El entomólogo E.O. Wilson, quizá uno de los ecologistas más célebres de su generación, estimó que cada hectárea de la selva amazónica habitada por tan solo docenas de pájaros y mamíferos alberga más de mil millones de animales invertebrados, de los cuales la mayoría son artrópodos.

 

Cada hectárea contendría alrededor de 200 kilos de peso seco de tejido animal , de los cuales el 93% pertenecería a cuerpos de invertebrados , y de ese porcentaje, un tercio serían únicamente hormigas y termitas. Estos datos no favorecen nuestra visión de la naturaleza centrada en los vertebrados. El rol que estas diminutas criaturas tienen en ese gran sistema que es la naturaleza no es otro que el de alimentarse y servir de alimento a otras especies. 


Los insectos son el componente esencial de casi cualquier cadena alimenticia terrestre: aquellos que comen insectos (la mayoría) aprovechan de las plantas la energía química procedente de la luz del sol para fortalecer los órganos y los tejidos animales. El trabajo es arduo, y por eso se diversifica en múltiples tareas. Las orugas y los saltamontes mastican hojas de plantas, los áfidos y los fulgoromorfos absorben su jugo, las abejas se hacen con el polen y beben su néctar y los escarabajos y las moscas se comen sus frutos y destrozan sus raíces. Hasta los árboles más grandes ven traspasado su tronco por las larvas de insectos que se alimentan de la madera. Estos insectos herbívoros son devorados, capturados, eliminados o parasitados por otros insectos, que a su vez son consumidos por otros animales de mayor tamaño. El ciclo llega a tal punto que hay insectos que se alimentan de plantas que mueren y se convierten en compuesto por la acción de hongos y bacterias.

 

A medida que se asciende en la cadena alimenticia, cada animal se muestra menos selectivo. Mientras que un insecto herbívoro, por lo general, consume solo un tipo de planta, los animales insectívoros (en su mayoría artrópodos, pero también muchos pájaros y mamíferos) no se preocupan por el tipo de insecto que encuentran. Por eso existen muchas más especies de insectos que de pájaros o mamíferos. Cada etapa de la cadena alimenticia contiene menos materia viva debido a que solo perdura una pequeña parte de esta en el organismo de los depredadores. Aunque la eficacia del proceso es mayor cuanto más se asciende en la cadena, los animales situados “en la cima” representan un porcentaje muy bajo del total de la biomasa. Por eso no existen demasiados animales fuertes y de gran tamaño en comparación con todas las especies que habitan la naturaleza.

 

A tenor de lo visto, resulta evidente que la desaparición de los insectos se traducirá en el sufrimiento de las especies que se sitúan por encima en la cadena trófica. Ya está ocurriendo en los bosques tropicales de Centroamérica, donde el descenso de la abundancia de insectos ha traído de la mano el declive de animales insectívoros como ranas, lagartos y aves. Los humanos deberíamos cuidar en mayor medida la relación que mantenemos con unas criaturas que, a pesar de su reducido tamaño, hacen funcionar al mundo.


Cuando viajamos o recibimos envíos, podemos introducir inadvertidamente especies que compiten eficazmente con los insectos nativos. Estas especies invasoras suelen dejar atrás los patógenos y depredadores que las controlan en su territorio de origen. Las plantas, animales u hongos de los que se alimentan en su nuevo hábitat generalmente no están adaptados a ellas, por lo que carecen de defensas físicas o químicas contra estas nuevas plagas. Los insectos no nativos también pueden introducir nuevos patógenos que afectan a las especies nativas, especialmente a las plantas. Además, pueden cruzarse con especies nativas emparentadas, lo que podría provocar su extinción.

 

El cambio climático tiene un profundo impacto negativo en los insectos. Actualmente, utilizamos alrededor del 11 % de la superficie terrestre del planeta para el cultivo, y el pastoreo intensivo consume otro 30 % . A medida que las condiciones climáticas, como la temperatura media y las precipitaciones, cambian en una zona determinada, algunos insectos pueden dejar de estar adaptados para sobrevivir allí. La única solución es migrar, pero muchos insectos no pueden hacerlo tan rápido como se prevé que cambien las temperaturas. Incluso si logran migrar, es posible que no encuentren un nuevo hábitat adecuado. Muchos insectos también necesitan fuentes de alimento o hábitats específicos para construir sus nidos, por lo que estos recursos también deben estar presentes para su supervivencia.

 

Maracaibo, miércoles 26 de agosto del año 2026.

 

martes, 25 de agosto de 2026

Nuevamente, Sabato.


¿Por qué hoy, de nuevo, me encuentran regresando a conversar sobre este escritor-pintor-hombre de ciencia? Ernesto Sabato, nació el 24 de junio de 1911, día de San Juan Bautista, en Rojas, un pueblo de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Lo he visto otra vez por “las redes”, hablando desde “la nube” sobre su interés en la pintura y de sus obras pictóricas, y me provocó volver a escribir sobre él, en lapesteloca… Sencillamente. á

 

La vocación literaria de Sabato estuvo presente desde que él era un niño. Fue un profesor de matemáticas, un hombre importante en su vida quien le mostró el mundo de los números y de los teoremas… “Cuando yo descubrí las matemáticas encontré una gran paz, un orden que yo necesitaba en medio del caos”.  En la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad de La Plata, Ernesto cursaría la carrera de Física mientras comenzaría a ver la injusticia social y eso le llevará a vincularse con grupos comunistas y anarquistas. Cuando en 1930 se dio el primer golpe militar en Argentina, Sabato ingresaría a la clandestinidad como militante de la Juventud Comunista para finalmente escapar de La Plata… El Partido Comunista le llevaría al “Congreso contra el fascismo y la guerra” en Bruselas, perro de allí también se escapó y regresa a Argentina para terminar su doctorado. Luego le conceden una beca para trabajar en 1938 en el Laboratorio Curie, junto a Irene Joliot-Curie. Sabato entra en contacto con Wilfredo Lam, pintor cubano y a partir de allí con “el grupo surrealista de André Bretón: Oscar Domínguez, Féret, Marcelle Ferri, Matta, Francés, Tristan Tzara…”

 

Su primer libro, Uno y el Universo, publicado en 1945, comprende una serie de artículos filosóficos en los que critica la neutralidad moral de la ciencia y alerta sobre los procesos de deshumanización en la sociedad. El túnel (1948), una novela psicológica y existencialista, aparece en la revista Sur después de ser rechazada en varias editoriales. Sobre héroes y tumbas (1961) narra la historia de una familia aristocrática argentina en decadencia, intercalada con relato intimista sobre la muerte del general Juan Lavalle. Es considerada como una de las mejores novelas argentinas del siglo xx. Su tercera y última novela, Abaddón el exterminador (1974), en la cual Sabato se incluye a sí mismo como personaje principal y allí retoma a algunos de los personajes ya aparecidos en Sobre héroes y tumbas.


Informe sobre ciegos es considerado el mayor logro estético de Sabato y su más audaz creación narrativa dentro de Sobre héroes y tumbas (1961) donde aceptar la vida es aceptar la existencia del Mal que recoge una tradición intelectual y, por supuesto, religiosa. La idea del Mal es la esencia del Informe sobre ciegos. El Mal existe en el hombre, en su vida subterránea, oscura, y primitiva y Fernando Vidal, el narrador del “Informe”, es un loco con una hipótesis asombrosa y gran tenacidad para defenderla. “los males del mundo son culpa de una secta de malvadísimos ciegos que viven en el mundo subterráneo”. Pero el Mal también está en el interior del propio Fernando. Su egoísmo, su locura, su pasión incestuosa, todos estos factores afectarán de forma decisiva a las vidas de los que le rodean. Fernando Vidal es asimismo un “hombre subterráneo”.

 

Dostoievski, tiene un peso fundamental en la trayectoria novelística de Sabato, y será Fernando Vidal el héroe dostoievskiano más claro. Como Dostoievsky, Sabato analiza la naturaleza humana, en un estado de locura, la del crimen y su análisis se refiere a estados de enajenación que no son normales. La reconstrucción de ese horizonte nos puede ayudar a definir qué significa la locura para el narrador argentino. En Sabato, la locura no se reduce a la negatividad absoluta de la sinrazón. “Si existe el hombre como persona, el mal ha de tener un origen interno y no puede ser el resultado de condiciones o ambientes externos”.


Sabato escarbando en la irracionalidad se arriesgará más aun en Abaddón el exterminador, donde el novelista, convertido en personaje, ahonda en esos territorios que escapan a la verificación y al pensamiento lógico. La trilogía novelística sabatiana es, la intensificación progresiva de una idea central, la de la ceguera, de la cual se extrae todo un potencial significativo y metafórico. Fernando Vidal trata de descubrir los secretos de la Secta de los Ciegos para encontrar una explicación a la injusticia y al sufrimiento humano y se esfuerza por convencernos de que esa idea es indemostrable y, sin embargo, es atractiva. El protagonista continúa su investigación en la casa de Belgrano y las presencias fantásticas le rodean: siente al Anciano gigantesco con un solo ojo y siente el vuelo de los pterodáctilos. Teme que le arranquen los ojos, como él hacía con los animales de sus crueles experimentos juveniles. En el siguiente espacio en un páramo, un Ojo Fosforescente llama a Fernando y la entrada en el Ojo, lo transformara en pez, lo que supone el ascenso final hacia el destino cuando la unión con la Ciega supondrá el límite de la profundización en el inconsciente logrando, de ese modo, asumir el Mal entregándose totalmente al mundo de las tinieblas.

 

Abaddón el Exterminador es la última parte de la trilogía que Ernesto Sábato empezó con El túnel (1948) y siguió con Sobre héroes y tumbas (1961). Abaddón es un libro que hay que leer con calma, y, si es posible, volviendo atrás de vez en cuando para releer alguna escena. Su técnica nos presenta una estructura narrativa fragmentaria que sirve a una mezcla de sucesos autobiográficos verídicos o fantásticos (historias paralelas, análisis filosóficos, hipótesis y crítica literaria) recreados por personajes que, con el mismo rol, tienen generalmente presencia en la novela anterior. Abaddón es la más experimental de las tres novelas del escritor argentino y posee un argumento marcadamente apocalíptico, con la recreación de sucesos nefastos de la Historia Argentina de los 70, donde también se encuentran presentes los dramas mundiales del siglo XX como la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam. 


El texto es una visión apocalíptica de los tiempos actuales, donde se denuncia el triunfo del Mal. El autor, desnudando la verdad, rompe con la inmanencia ficcional, y crea una novela abierta, fragmentaria con evidencias de un arduo trabajo introspectivo, reflexivo y crítico.  La novela se estructura en torno a un sujeto que mira al mundo y se mira a sí mismo con una visión abarcadora, que va desde el yo poético inserto en la historia hasta la reflexión sobre la creación literaria. La fisión de los personajes es notoria: se observan series que se despliegan o duplican en espectros psicológicos amplios y el autor se presenta en forma explícita, ya que aparece como personaje o es aludido por otros.

 

Las obsesiones de Sábato aparecen en Abaddon, el exterminador y debido a la estructura de la novela servirán para incrementar la impresión de caos y pesadilla. Las manías persecutorias del Sábato personaje se convierten en cotidianas pero el horror y la intuición de que seres malignos pueden estar guiando nuestras vidas más allá de lo que nunca llegaríamos a sospechar se impone durante toda la novela. Sábato escritor arrastrará al lector hacia sus obsesiones, hasta convencerlo para luego dejarlo libre.

 

La pesadilla cobra vida durante la lectura, no después, y sin caer en refugios apocalípticos de mundos paralelos o realidades alternativas, el lector percibe estar entre personajes que se persiguen y se espían hasta la exasperación. Mediante la continua necesidad de crear, el escritor de la novela avanzará entre la melancolía, el horror y el humor que surge de los diálogos, inteligentes y agudísimos, que termina por conducirnos hacia ese territorio de sombras, donde florece el Mal, ese que forma parte de la esencia del ser humano, ese que cada uno lleva dentro de sí pero muy pocas veces se dispone ni tan siquiera a mirar de reojo...

 

Frente a la omnipotencia científico-técnica, Sabato rescataría los fueros del arte, de la poesía y la literatura. Su talento ha sido reconocido y premiado entre otros muchos, recibiría el Gran Premio de la Sociedad Argentina de Escritores en 1974, el premio de Consagración Nacional de la Argentina (1975), el Premio Miguel de Cervantes en 1984, el más importante de los galardones para escritores de habla hispana. También fue candidato en tres ocasiones al Premio Nobel de Literatura.

 

Sabato representa el escritor con una misión ética, una responsabilidad política en el sentido más amplio y así, mantuvo una constante y reiterada preocupación por el pueblo argentino y su destino histórico. Sábato planteó siempre la posibilidad de rectificación buscando un ajuste permanente de sus opiniones políticas y su autenticidad y valentía hicieron de él un orgullo de sus compatriotas por ser un árbitro moral en los conflictos de su país.

 

Maracaibo, el martes 25 de agosto del año 2026