lunes, 23 de marzo de 2026

Rebobinar (1)


Podría comenzar informando a cualquier interesado, que el asunto que hoy vamos a tratar, se trata de mi epifanía, y ¡ojo!, ella no fue espectacular, ni tan fulminante como la caída de Pablo en el camino de Damasco; ella estuvo precedida por el curso tórpido de varios años viendo todo cuanto sucedía en el mundo. Desde 1983 cuando quedé convencido -in vivo e in situ- del engaño que representaba “la revolución cubana”, y sería 20 años más tarde al comprender que “mi patria” estaba siendo paulatinamente traicionada y ver a las “gloriosas Fuerzas Armadas” rendidas servilmente ante un proyecto comunista extranjero, que decidiría lo que había que hacer…

Todo aquello constituyó una temporada difícil de sobrellevar y no obstante, seguí asistiendo durante años a eventos en Cuba, dando charlas sobre ultraestructura e inmunohistoquímica, pretendiendo ayudar a una población que veía pobre y desasistida, hasta el instante mismo cuando, como una gota sangrienta que desborda el vaso, en el año 2003, ante la realidad de ver como nuestro país era usurpado por un gobierno extranjero, decidiría “cortar por lo sano” y concretaría la decisión firme de no regresar a la isla de Marti, hasta tanto no hubiésemos logrado escapar de aquella mentirosa consigna, de vivir aspirando flotar en un supuesto “mar de la felicidad”… He cumplido mi promesa. 

Hoy, me encuentro “rebobinando”, y escribo sobre estas realidades quizás para ratificar la verdad de lo acontecido, -cuando ya han transcurrido 53 años- para insistir en que ésta, no es una sencilla opinión, pues me apoyo en años de ver realidades históricamente comprobadas y en la percepción con más de 80 años de vida, viendo lo que sucede en el mundo y padeciendo lo que nos ha sucedido como país.

Llevamos más de un cuarto de este siglo XXI, sobreviviendo en un país regido por un proyecto totalitario impuesto con muecas de falso populismo, sin respetar derechos humanos bajo la égida de un régimen criminal de terror, impuesto desde Cuba, que nos ha llevado a quienes no hemos escapado del país, a tener que sobrevivir presenciando su paulatina destrucción.

Pero hoy debo regresar a algo que en ocasiones he repetido: “hay seres que parecen no pensar con el cerebro sino con alguna otra víscera”, seguramente hueca... Así sabemos, de turcos que niegan el genocidio armenio -quizás al hacerlo se sentirán más “patriotas”-. Es innegable la expansión de los musulmanes en el mundo exportando y sembrando paulatinamente la ideología chiita donde la mujer pasa a ser menos que un objeto. Presenciamos la sharía aceptada por la mayoría de los musulmanes como código religioso para regir todos los aspectos de sus vidas.

 

Aun cuando es distinto, conozco a quienes parecieran adorar a Putin, y aunque no pueden negar totalmente el “holodomor” de hambre provocado por Stalin en Ucrania, se resisten a aceptar la existencia de ese pais, sin la tutela y el control de “La Madre Rusia”… Tal vez dicen que “madre solo hay una”.


Hay más, y casi peor; he visto a quienes en su obcecación sintieron una gran felicidad el 11 de septiembre (me pareció cruel: ¿verdad?). Y más aún, conozco a otros, que todavía pregonan que el socialismo del Siglo XXI fue “una conquista del pueblo”, y hasta todavía corean “el pueblo unido jamás será vencido”. Todavía dicen “amar a Chavez” el difunto comandante golpista a quien desde su exilio germánico Lara Faría ubica cantando “en el infierno”. Ahora se canta… ¿I dónde están y dónde están? Pero no parecen haber cambiado todavía los tiempos, aunque Maduro siga preso “en una cárcel federal” ¿Cómo explicar estos fenómenos?


 

Hoy día, si regresamos a los seguidores del profeta Mahoma, y a propósito de esta guerra que eufemísticamente aspira destruir al Irán de los persas bajo la égida chiita mahometana en un dos por tres (Trump’s idea) vemos como en los países árabes de ensueño gobernados por los sunitas, los chiitas en general son pobres y se sientes discriminados por sus correligionarios árabes. Entretanto el conflicto prosigue irresponsablemente y continúa presagiándose una catástrofe universal.

 

Entretanto, según se conoce de la escatología islámica, El Mahdi  vendrá a la Tierra para dirigirla durante algunos años antes del fin del mundo, y el planeta habrá de ser  liberado del mal y será restaurada la verdadera religión. Van más allá los chismes ya que se dice que, será un descendiente de Mahoma quien aparecerá poco antes que el profeta Īsā (Jesús) y liderará a los musulmanes a gobernar el mundo. Esto que he escrito, no es “palabra de Dios”, todo se puede hallar hasta en la Wikipedia de la muy trajinada internet.

 

Espero sepan excusar esta “rebobineadera” de tinte algo fatalista, pero son las noticias que van más allá de las de nuestro políticamente maltratado país, que tan solo ha logrado salir adelante gracias a un grupo de valientes y aguerridos deportistas quienes nos han premiado al ser declarados campeones mundiales en nuestro deporte nacional, el béisbol.

 

Así que aquí, todos deberíamos poder volver a escuchar la imagen de nuestro querido periodista, Oscar Yánez diciendo: “Así son las cosas”.

 

Para lapesteloca en Maracaibo, el lunes 23 de marzo del año 2026

domingo, 22 de marzo de 2026

Una entomóloga famosa

                                                         Para Ángel Luis Viloria por su recién descrita mariposa

                                                                                                                                                       Fernanmorana insignis


María Sibylla Merian era hija de Matthäus Merian el Viejograbador en talla dulce y editor que se hizo relativamente famoso gracias a las ediciones de Teatro Europeo y de  Topografías (Topographien). Matthäus Merian murió cuando Maria Sibylla tenía tres años. Su madre, Johanna Sibylla Heim, era la segunda esposa de Matthäus Merian, y más tarde, su padrastro, Jacob Marrel, famoso por sus cuadros de flores, le enseñó a pintar, a dibujar y grabar.

 

A los trece años ya pintaba sus primeras imágenes de insectos y de plantas a partir de modelos que capturaba ella misma. En mi juventud me dediqué a buscar insectos. Empecé con los gusanos de seda de mi ciudad natal de Fráncfort. Después me di cuenta de que, a partir de otras orugas, se desarrollaban muchas de las bellas mariposas diurnas, como lo hacen los gusanos de seda. Esto me llevó a recoger todas las orugas que podía encontrar para observar su transformación.


Maria Sibylla contribuyó originalmente a la entomología con el descubrimiento de nueve especies de mariposas y de dos de escarabajos, además de seis plantas, las cuales fueron bautizadas con su nombre. Merian fue pionera no solo por su capacidad para dibujar y pintar en detalle la evolución de los insectos, sino también por su decisión de emanciparse. Su amor por el arte y la naturaleza se puede resumir en una de sus frases: “El arte y la naturaleza siempre estarán luchando hasta que finalmente se conquisten uno al otro para que la victoria sea el mismo trazo y línea”. 

A los 18 años, en 1665, María Sibylla se casó con un pintor especializado en arquitectura, Johann Andreas Graff. Dos años más tarde tuvo su primera hija, Johanna Helena, y la familia se mudó a Núremberg. Fueron hijas suyas las también conocidas pintoras de láminas botánicas Johanna Helena Herolt y Dorothea Maria Graff. Maria Sibylla fue ignorada durante mucho tiempo, pero hoy es considerada como una de las más importantes iniciadoras de la entomología moderna, gracias a sus detalladas observaciones y descripciones, con ilustraciones propias, de la metamorfosis de las mariposas.

 

La creencia de la época aseguraba que los insectos eran el resultado de la “generación espontánea en el lodo en putrefacción”. Esta opinión se remontaba a Aristóteles y había llevado a la Iglesia a designar a estos animales como “bestias del Diablo”. A pesar de esta creencia, María se preguntaba cómo podían surgir las más bellas mariposas de las orugas. Estudió la metamorfosis, los detalles de la crisálida y las plantas de las que se alimentan las orugas. Ilustró así todos los estadios del desarrollo en su libreta de bocetos.

 

Una libreta de bocetos es la trama de su primer libro, publicado cuando tenía 28 años, en 1675, con el nombre de Nuevo libro de flores. En esta obra solo se incluyen imágenes de flores, reproducidas de forma muy ingeniosa y detallada. Los dos últimos volúmenes del libro salieron a luz en 1677. En 1678 nació su segunda hija, Dorothea Maria, y un año más tarde publicó su libro La oruga, maravillosa transformación y extraña alimentación floral que es su segunda gran obra. En este libro presenta los distintos estadios de desarrollo de las diversas especies de mariposas sobre las plantas de las que se alimentan.


En 1685 Maria Merian se separó de su marido y se mudó al castillo de Waltha (Holanda) durante cinco años con su cuñado, sus dos hijas y su madre para vivir en una secta pietista labadista. El castillo pertenecía a Cornelis van Sommelsdijk, gobernador de Surinam, lo que le permitió estudiar desde Holanda la fauna y flora tropical sudamericana gracias a los ejemplares que recibía desde allí. Luego se instaló en Ámsterdam. Allí se puso en contacto con otros naturalistas y con varios propietarios particulares de orangeries y pajareras. Divorciada ya en 1685, se marchó con sus hijas a vivir en una comuna pietista en Ámsterdam.

 

En 1699, a los 52 años, Maria-Sibylla emprendió un viaje a Surinam, la antigua Guayana Holandesa, un país tropical semidesconocido y ella iba con la intensión de recolectar y cultivar especímenes de flora y fauna exóticas. Aunque amigos y conocidos de María le desaconsejaron hacer ese viaje a Surinam, ella no abandonó su proyecto. Para su viaje, María obtuvo una beca de la ciudad de Ámsterdam. Desde Paramaribo, la capital del país, las dos mujeres hicieron numerosas excursiones al interior de Surinam. María describió todo lo que fue descubriendo sobre la metamorfosis de los insectos tropicales de Surinam y realizó un gran número de dibujos y acuarelas. ​En 1701 se contagió de malaria y debió interrumpir su estancia y volver a Ámsterdam. Dos años después regresó a Europa y reunió los resultados de su investigación en su obra maestra: Metamorphosis insectorum Surinamensium, publicada en 1705.


Maria-Sibylla, en el prólogo del libro Metamorfosis de los insectos en Surinam escribiría:  Para la realización de este trabajo no fui codiciosa, pero me consideré satisfecha en cuanto recuperé lo que había desembolsado. No he reparado en gastos para la ejecución de esta obra. Hice grabar las placas por un maestro famoso y aporté el mejor papel para satisfacer no solo a los aficionados al arte, sino también a los aficionados a los insectos, y siento mucha alegría cuando oigo decir que alcancé mi meta y que doy felicidad al mismo tiempo.

 

La obra original es un grabado sobre cobre con el estilo rococó. En él no se representan las distintas etapas de la metamorfosis como una sucesión de figuras apartadas de su entorno, sino que las representa junto a plantas con las que los insectos están relacionados. Estas plantas están representadas en su etapa de florecimiento. Su libro era para la época bastante caro y había pocos compradores, por lo que Maria Sibylla Merian no podía vivir solo gracias a su pintura. Nunca pudo publicar un libro sobre la fauna de Surinam por la falta de interés de los posibles compradores. Se dedicó a dar cursos de dibujo y a la venta de utensilios de pintura y preparaciones a base de plantas y animales de todo tipo de especies. Así mismo, trabajó asiduamente para la colección de álbumes de láminas de naturaleza encargados por Agnes Block.

 

En su época era realmente raro que alguien se interesara por los insectos. La metamorfosis de los animales era casi desconocida. El hecho que ella publicara La oruga, maravillosa transformación y extraña alimentación floral en alemán, la hizo popular en la alta sociedad. Por esa misma razón, era rehuida por los científicos de su tiempo, ya que la lengua oficial para la ciencia era el latín. Paralelamente a la metamorfosis, Maria Sibylla Merian describió también muchos otros detalles de la evolución y vida de los insectos. Mostró, por ejemplo, que cada oruga depende de un pequeño número de plantas para su alimentación y que, por lo tanto, los huevos eran puestos cerca de esas plantas. Este trabajo hizo de ella una de las primeras naturalistas que observaba realmente los insectos, lo que le permitió descubrir muchos aspectos sobre su desarrollo.

 

Merian, que contaba con una gran reputación de naturalista y artista, murió a los 69 años en Ámsterdam. Hacía dos años que debía desplazarse en silla de ruedas tras haber sufrido un ataque de apoplejía. Tras su muerte, en 1717, su nombre cayó en el olvido hasta que fue redescubierta como figura científica en el siglo XX.


Maracaibo, domingo 22 de marzo del año 2026

 

 

 

sábado, 21 de marzo de 2026

Del mamón al cotoperi…


Comúnmente llamado en Venezuela Cotoperi es una fruta autóctona poco conocida. Cuando niño, uno iba comer mamones y ocasionalmente se encontraba con algún árbol de Cotoperi, y disfrutábamos de esta deliciosa fruta de sabor dulce, muy parecido al mamón. De aquí el interés de hablar hoy en este blog (lapesteloca) de esta fruta que hasta hace unos días, yo equivocadamente, la creía pariente del mamón.

 

Comenzaré por explicar que los arboles de Cotoperi, son muy diferentes a los de Mamón. De crecimiento lento, pueden medir de 6 a 18 metros de altura y son lentos para dar fruto, pero además son muy frondosos ofreciendo muy buena sombra, y ellos proporcionan buen alimento para las aves. El mamón o limoncillo, es del género Talisia que tiene 52 especies de plantas de flores que pertenecen todas a la familia a la familia Sapindaceae. El mamón es también conocido como mamoncillo, guapoócoquito de San Juan, guaya (o huaya) o  quenepa (entre otros), y es un árbol frutal naturalizado en la zona intertropical de América. Su nombre es Melicoccus bijugatus, y como todos sabemos, es muy apreciado por sus frutos comestibles.


 

Aunque me tachen de grotesco, hay un par de refranes maracuchos que usan mencionar al mamón.“¡Al mamón de Nana!” y “Dais más vueltas que mamón en boca e vieja” y las explicaciones de sus significados, que permanezcan en la imaginación de cada lector.


 Quedamos entonces que, el cotoperi es originario de Venezuela y es delicioso. Llama la atención este fruto porque aquí mismo en Venezuela no lo conoce mucha gente y es muy parecido al mamón, pero su concha es amarilla, es más dulce y habitualmente más grande. Algo que conocí ahora del cotoperi o cotoperiz, es que, como mínimo para que de su fruto hay que esperar 15 años. Cuando supe esto me dije, para quien no lo conozca, tiene que probarlo ya que luego tendrá que esperar mucho para volverlo a degustar…

 

Cotopri o cotoperiz, se le conoce al fruto Talisia olviformis y el árbol se cultiva cerca de casas, en parques, plazas y potreros como un excelente árbol de sombra. No es exigente a determinados suelos y climas. El cotoperiz, por crecer naturalmente, presenta un gran potencial en diferentes sistemas, tanto naturales como de producción agropecuaria, agroforestal, hortícola y de ornato; así como en las zonas semiáridas con limitaciones de riego, por la poca disponibilidad de agua, que en muchos casos está restringida solo para el consumo humano.


Hablamos de las Sapindáceas (Sapindaceae) y las mostramos como una familia de plantas  perteneciente al orden Sapindales. Árbolesarbustoslianashierbas y frecuentemente  bejucos de hojas esparcidas, a menudo con células secretoras. Hay alrededor de 140 a 150 géneros con 1400 a 2000 especies nativas de países cálidos.

 

Son árbolesarbustoslianas y hierbas, frecuentemente bejucos, con hojas esparcidas, y a menudo con células secretoras. Hay alrededor de 140-150 géneros con 1400-2000 especies nativas de países cálidos. Entre otros géneros, pertenecen a ella los arces, los castaños de Indias, el litchi y el castañito chino florido. Sus flores son hermafroditas, o unisexuadas por aborto, zigomorfas, en general pentámeras, usualmente con un disco anular excéntrico entre la corola y el androceo, con 8-10 estambresgineceo de 2- 3 carpelos concrescentes, con un único óvulo cada uno. Fruto variable, capsular, seco e indehiscenteesquizocárpico, en baya  drupa.


Debemos ahora mencionar a otro fruto de la familia Sapindaceae:  eRambután (Nephelium lappaceum, del malayo rambut, "cabello"). Este es un árbol tropical de medio tamaño, nativo del sudeste asiático y su fruto, está estrechamente relacionado con otros frutos comestibles tropicales como el mamoncillo o mamón del cual veníamos hablando. En Guatemala, en El SalvadorHondurasCostaRicaNicaraguaPanamáBrasilArgentinaPerú y en la Guayana Francesa se le conoce como mamón chino o lichas, mientras que en Colombia, México y en el Ecuador se lo conoce como achotillo o Rambután.

 

Originario del sudeste asiático tropical, probablemente del archipiélago malayo, el rambután se cultiva en varios países de la región. Se ha extendido desde allí a partes de  Asia, África , Oceanía y América Central.  Alrededor de los siglos XIII al XV, los comerciantes árabes, que desempeñaron un importante papel en el comercio del océano Índico, introdujeron el rambután en Zanzibar y  Pemba, en el este de África.


Hay plantaciones limitadas de rambután en algunas partes de la India y en el siglo XIX, los holandeses introdujeron el rambután desde sus colonias de las Indias Orientales Neerlandesas del sudeste asiático hasta Surinam en Sudamérica. Posteriormente, se extendió a la franja tropical americana, plantándose en las tierras bajas costeras de Colombia, Ecuador, Honduras, Costa Rica, Trinidad y Cuba. En 1912, el rambután fue introducido en Filipinas desde Indonesia. Hubo un intento de introducir el rambután en el sudeste de Estados Unidos con semillas importadas de Java en 1906, pero la especie no fructificó, al contrario que en Puerto Rico.


El rambután es un árbol perenne que alcanza de 12 a 20 metros de altura. Las hojas

 son alternas y pinnadas, de 10-30 cm de longitud, con 3-11 divisiones, cada una de 5-15 cm de longitud y 3-10 cm de ancho, con márgenes enteros. Las flores son pequeñas, 2-2,5 mm, no tienen pétalos y nacen de una panícula terminal de 15-30 cm de longitud. El árbol puede ser: macho, con flores estaminíferos solamente y por lo tanto, sin fruta; hembra, que se produce fruta; o ambos (hermafrodito).

 

El fruto es una drupa oval de 3-6 cm de longitud y 3-4 de ancho, ellos nacen en racimos de 10-20 juntos. La piel es rojiza (raramente amarilla o naranja) y está cubierta por espinas suaves. La fruta tiene una pulpa blanca y jugosa, que puede ser ácida o muy dulce y melosa. La única semilla de color marrón tiene 2-3 cm de longitud y es venenosa, por lo que no debe ser consumida con la pulpa del fruto. De ser así, tiene que ser expulsada del cuerpo. Asi terminamos por hoy este repaso botánico. Gracias por leer lapesteloca.

 

Maracaibo, sábado 21 de marzo del año 2026

viernes, 20 de marzo de 2026

Mancha de aceite

 

César Uribe Piedrahíta (1897-1951) fue un novelistamédico y  educador colombiano, natural de Medellín. Su novela Mancha de aceite (1935) ha sido considerada la mejor novela sobre el petróleo en Venezuela -y en Colombia- por la postura crítica que asume el autor contra el complejo sistema de explotación del petróleo por las multinacionales. La novela trata no solo de los recursos naturales sino también de la población del golfo de Venezuela y del Lago de Maracaibo. además, cuestiona la injerencia de las compañías extranjeras en los asuntos políticos, económicos e internos del país, y su connivencia con la dictadura de Juan Vicente Gómez.

La narrativa venezolana de la primera parte del siglo XX comenzaba a desnudar un|a nueva realidad y su evolución, nos mostraría al aparecer el petróleo que había una nueva realidad y en esa evolución, la novela haría su aparición mostrándonos como una radiografía en fenómeno de la modernidad en la que estaba concretándose el país, las novelas Mene de Ramón Díaz Sánchez, y Mancha de aceite del escritor colombiano Cesar Uribe Piedrahita, serán las verdaderas novelas del petróleo e iran a marcar un punto de inflexión en la narrativa social venezolana.


César Uribe Piedrahíta estudió Medicina, en la Universidad de Antioquia y se especializo en la Universidad de Harvard, en 1921, donde fue Profesor el laboratorio clínico en el Departamento de Medicina Tropical. En los Estados Unidos, publicó algunos trabajos sobre protozoarios y parasitología en revistas especializadas. Al regresar a Colombia fue nombrado director del Instituto Nacional de Higiene. En este cargo realizó diversos viajes por Colombia y por Venezuela, impulsando el desarrollo de una de las mayores colecciones de flora y fauna de la región. Durante estos viajes, además, aprendió varias lenguas aborígenes y desarrolló el primer antídoto contra el veneno de serpiente en Colombia.

Ejerció como profesor en la Universidad de Antioquia, donde también estudió las estructuras nucleares y patologías de las enfermedades dermatológicas. En la Universidad Nacional de Colombia fundó el departamento de Parasitología. Entre 1931 y 1932 fue rector de la Universidad del Cauca en Popayán, donde emprendió varias iniciativas como cambios modernizadores en la estructura universitaria, la actualización de laboratorios y las bibliotecas, la educación sexual de los jóvenes y la defensa del ejercicio al aire libre.

Uribe Piedrahíta fundó y dirigió varios centros de investigación, y fue miembro fundador de la Academia Nacional de Ciencias y del Herbario Nacional. Su propia casa sirvió de albergue a las primeras especies del herbario, las cuales fueron recolectadas durante sus expediciones botánicas a las selvas colombianas. Fruto de sus investigaciones sobre el indigenismo son sus artículos acerca de las lenguas aborígenes de la Amazonía colombiana, publicados por la Universidad de los Andes. Buena parte del legado de Uribe Piedrahita  fue consumido durante un incendio en el marco de El Bogotazo, el 9 de abril de 1948 donde se perdió casi la totalidad de sus colecciones de pintura, de plantas y animales, sus notas de campo, proyectos científicos y artículos. En principio creyó con recursos propios suficientes para reconstruir los laboratorios, pero se vio obligado a vender buena parte de sus derechos a una compañía comercial.

De espíritu independiente, curioso y aventurero, escritor de novelas de gran sentido social como Toá (sobre la explotación de los trabajadores del caucho, similar a la La vorágine, novela del escritor colombiano José Eustasio Rivera publicada en 1924. En su juventud, Piedrahita perteneció al grupo de artistas y literatos Los Pánidas, él sabía tocar el violín, y realizó pintura y escultura en madera, arte de la cual llegó a hacer algunas exposiciones en Bogotá. Cesar Uribe Piedrahíta estuvo casado con Lucrecia Uribe Lince y no tuvo descendencia. En 1951, afectado por el alcoholismo, fallecería a los 55 años de edad.

Mancha de aceite (1935) describe elementos del proceso histórico venezolano, de donde se erigirán los futuros desarrollos sociales como parte de la construcción del país y de un proletariado moderno venezolano. Desde la perspectiva literaria, se inscribe en la corriente de formación de una literatura del petróleo, de cuyo análisis emergerán elementos claves de nuestra literatura.

Mene (1936), Casas Muertas (1955) y País Portátil (1969) relatan historias sobre la Venezuela petrolera, desde sus inicios hasta la modernización incompleta del país. El objetivo y enfoque metodológico de estas novelas siempre fue documental y descriptivo, apareciendo la narrativa petrolera venezolana como la más representativa de la realidad, en medio del establecimiento de la industria petrolera en el país. Las novelas de autores como Ramón Díaz Sánchez, Miguel Otero Silva y Adriano González León expresan la visión del impacto del petróleo en la modernización de un país socialmente atrasado. El petróleo no dejó de ser algo extraño, a pesar de que hubo denuncias firmes, en libros como Oficina número uno de Miguel Otero Silva. 

Como señalara Miguel Ángel Campos, el libro de Gustavo Luis Carrera, La novela del petróleo en Venezuela (1972), marcara una frontera, con un límite definido en la indagación de un tema pleno de equívocos, ausencias y malentendidosParadójicamente, a pesar de que el petróleo es el gran desencadenante de los cambios en Venezuela, llama la atención como el tema está profundamente ausente en la literatura venezolana del siglo XX. Autores como Antonio López Ortega y Miguel Gomes han hecho referencias a esta situación, pero sobre todo ha sido muy bien estudiado por el sociólogo y profesor de la Universidad del Zulia Miguel Ángel Campos, quien ha señalado cómo el petróleo es un elemento que no aparece en las propuestas intelectuales de los pensadores venezolanos del siglo XX y por el contrario, se ve como algo impuesto, conocido como el excremento negro del diablo, y es asumido como un castigo que irrumpe en la vida de Venezuela.

Según la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Cesar Uribe Piedrahita es autor de 51 publicaciones científicas en diversos campos del conocimiento. Su obra literaria se compone de dos novelas, un relato y los fragmentos de una tercera novela, inconclusa (que iba a llamarse El Caribe). 1934 Toá, narraciones de caucherías (novela sobre la explotación de los trabajadores del caucho en la Amazonía

 colombiana).1935 Mancha de aceite (novela sobre la explotación petrolera en Zulia, Venezuela) y Sebastián de las Gracias (un relato).

A toda obra literaria se le adjudica una nacionalidad, una pertenencia coincidente con el país de origen del autor. Pero, las dificultades comienzan al respecto. En este caso, hay una difícil ubicación nacional de una obra específica, de un autor extranjero, aunque sea del hermano país, o quizá, precisamente por eso es por lo que “Mancha de aceite” se ha considerado una novela apátrida.    

La novela del hombre a caballo, del militarismo perezjimenista, o el imaginario de los años sesenta, es también como la metástasis de una especie de cáncer que se comenzaría a engendrar con la democracia y que estuvo definido por el populismo, el rentismo y la corrupción que infaustamente desembocaría en el chavismo para representar las páginas finales de un país, llevado a su destrucción moral y física, algo similar a lo que acontecía en Mancha de aceite.

Maracaibo, viernes 18 de marzo del año 2026