César Uribe Piedrahíta (1897-1951) fue un novelista, médico y
educador colombiano,
natural de Medellín. Su novela Mancha de aceite (1935) ha sido considerada la mejor novela sobre el petróleo
en Venezuela -y en Colombia- por la postura crítica que asume el autor contra
el complejo sistema de explotación del petróleo por las multinacionales. La
novela trata no solo de los recursos naturales sino también de la población del
golfo de Venezuela y del Lago de Maracaibo. además, cuestiona la injerencia de
las compañías extranjeras en los asuntos políticos, económicos e internos del
país, y su connivencia con la dictadura de Juan Vicente Gómez.
La narrativa
venezolana de la primera parte del siglo XX comenzaba a desnudar un|a nueva
realidad y su evolución, nos mostraría al aparecer el petróleo que había una
nueva realidad y en esa evolución, la novela haría su aparición mostrándonos
como una radiografía en fenómeno de la modernidad en la que estaba
concretándose el país, las novelas Mene de
Ramón Díaz Sánchez, y Mancha de aceite
del escritor colombiano Cesar Uribe Piedrahita, serán las verdaderas novelas
del petróleo e iran a marcar un punto de inflexión en la narrativa social
venezolana.
César
Uribe Piedrahíta estudió Medicina,
en la Universidad de Antioquia y se
especializo en la Universidad de Harvard, en 1921, donde fue
Profesor el laboratorio clínico en el Departamento de Medicina Tropical. En los
Estados
Unidos, publicó algunos trabajos sobre protozoarios y
parasitología en revistas especializadas. Al regresar a Colombia fue
nombrado director del Instituto
Nacional de Higiene. En este cargo realizó diversos viajes por
Colombia y por Venezuela, impulsando el desarrollo de una de las mayores
colecciones de flora y fauna de la región. Durante estos viajes, además, aprendió
varias lenguas aborígenes y desarrolló el primer antídoto contra el veneno de
serpiente en Colombia.
Ejerció como profesor en la Universidad de Antioquia, donde también
estudió las estructuras nucleares y patologías de las enfermedades
dermatológicas. En la Universidad Nacional de Colombia fundó
el departamento de Parasitología. Entre 1931 y 1932 fue rector de la Universidad del Cauca en Popayán,
donde emprendió varias iniciativas como cambios modernizadores en la estructura
universitaria, la actualización de laboratorios y las bibliotecas, la educación
sexual de los jóvenes y la defensa del ejercicio al aire libre.
Uribe Piedrahíta fundó y dirigió varios centros de investigación, y
fue miembro fundador de la Academia Nacional de Ciencias y
del Herbario Nacional. Su
propia casa sirvió de albergue a las primeras especies del herbario, las cuales
fueron recolectadas durante sus expediciones botánicas a las selvas
colombianas. Fruto de sus investigaciones sobre el indigenismo son sus
artículos acerca de las lenguas aborígenes de la Amazonía colombiana,
publicados por la Universidad de los Andes.
Buena parte del legado de Uribe Piedrahita
fue consumido durante un incendio en el marco de El Bogotazo,
el 9 de abril de 1948 donde se perdió casi la totalidad de sus colecciones de
pintura, de plantas y animales, sus notas de campo, proyectos científicos y
artículos. En principio creyó con recursos propios suficientes para reconstruir
los laboratorios, pero se vio obligado a vender buena parte de sus derechos a
una compañía comercial.
De
espíritu independiente, curioso y aventurero, escritor de novelas de gran
sentido social como Toá (sobre la explotación de
los trabajadores del caucho, similar a la La vorágine,
novela del escritor colombiano José Eustasio Rivera publicada
en 1924. En su juventud, Piedrahita perteneció al grupo de artistas y literatos
Los Pánidas, él sabía tocar el violín, y realizó pintura y escultura en madera,
arte de la cual llegó a hacer algunas exposiciones en Bogotá. Cesar Uribe Piedrahíta estuvo casado con
Lucrecia Uribe Lince y no tuvo descendencia. En 1951, afectado por el alcoholismo,
fallecería a los 55 años de edad.
Mancha de aceite (1935) describe
elementos del proceso histórico venezolano, de donde se erigirán los futuros
desarrollos sociales como parte de la construcción del país y de un
proletariado moderno venezolano. Desde la perspectiva literaria, se inscribe en
la corriente de formación de una literatura del petróleo, de cuyo análisis
emergerán elementos claves de nuestra literatura.
Mene (1936), Casas Muertas (1955)
y País Portátil (1969) relatan
historias sobre la Venezuela petrolera, desde sus inicios hasta la
modernización incompleta del país. El objetivo y enfoque metodológico de estas
novelas siempre fue documental y descriptivo, apareciendo la narrativa
petrolera venezolana como la más representativa de la realidad, en medio del
establecimiento de la industria petrolera en el país. Las novelas de autores
como Ramón Díaz Sánchez, Miguel Otero Silva y Adriano González León expresan la
visión del impacto del petróleo en la modernización de un país socialmente
atrasado. El petróleo no dejó de ser algo extraño, a pesar de que hubo
denuncias firmes, en libros como Oficina
número uno de Miguel Otero Silva.
Como señalara Miguel Ángel Campos, el libro de Gustavo Luis Carrera, La novela del petróleo en Venezuela (1972), marcara una frontera, con un límite definido en la indagación de un tema pleno de equívocos, ausencias y malentendidos. Paradójicamente, a pesar de que el petróleo es el gran desencadenante de los cambios en Venezuela, llama la atención como el tema está profundamente ausente en la literatura venezolana del siglo XX. Autores como Antonio López Ortega y Miguel Gomes han hecho referencias a esta situación, pero sobre todo ha sido muy bien estudiado por el sociólogo y profesor de la Universidad del Zulia Miguel Ángel Campos, quien ha señalado cómo el petróleo es un elemento que no aparece en las propuestas intelectuales de los pensadores venezolanos del siglo XX y por el contrario, se ve como algo impuesto, conocido como el excremento negro del diablo, y es asumido como un castigo que irrumpe en la vida de Venezuela.
Según la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Cesar Uribe Piedrahita es autor de 51 publicaciones científicas en diversos campos del conocimiento. Su obra literaria se compone de dos novelas, un relato y los fragmentos de una tercera novela, inconclusa (que iba a llamarse El Caribe). 1934 Toá, narraciones de caucherías (novela sobre la explotación de los trabajadores del caucho en la Amazonía
A toda obra literaria se le
adjudica una nacionalidad, una pertenencia coincidente con el país de origen
del autor. Pero, las dificultades comienzan al respecto. En este caso, hay una
difícil ubicación nacional de una obra específica, de un autor extranjero,
aunque sea del hermano país, o quizá, precisamente por eso es por lo que
“Mancha de aceite” se ha considerado una novela apátrida.
La
novela del hombre a caballo, del militarismo
perezjimenista, o el imaginario de
los años sesenta, es también como la metástasis de una especie de cáncer
que se comenzaría a engendrar con la democracia y que estuvo definido por el
populismo, el rentismo y la corrupción que infaustamente desembocaría en el
chavismo para representar las páginas finales de un país, llevado a su
destrucción moral y física, algo similar a lo que acontecía en Mancha de aceite.
Maracaibo, viernes 18 de marzo del año
2026