domingo, 1 de marzo de 2026

Las neuronas de Dios (1)


Con gran sentido del humor y una claridad a toda prueba, Diego Golombek (Buenos Aires, 1964) un biólogo y escritor argentino, llega a poner sobre la mesa del laboratorio su propio mapa genético y sus experiencias personales para marcar los hitos de un recorrido imperdible: la búsqueda de Dios en los pliegues del cerebro humano. Con el postulado deDios es uno de los mayores logros del cerebro humano”, el biólogo argentino Diego Golombek analizaría en “Las neuronas de Dios” el por qué la selección natural favoreció la aparición de la fe y la necesidad de entender la religión como un fenómeno biológico antes que cultural.  

Diego Golombek (Buenos Aires, 1964) biólogo, cronista, es uno de los divulgadores más audaces de la ciencia en español, y disecciona en 'Las neuronas de Dios' (Siglo XXI), el fenómeno donde no se propone -la tarea imposible- de demostrar, no la tarea imposible del Creador, sino la de rastrear su huella biológica en los pliegues de nuestra corteza cerebral.

—El misterio siempre me atrajo, - confiesa el autor -Aunque nunca fui una persona religiosa, fui creyente desde niño y como cualquier chico, hablaba con un ser superior, una costumbre que, sospecho, nunca nos abandona del todo En 'Las neuronas de Dios' Diego Golombek cuenta cómo, en un momento dado, empezó a notar una correlación demasiado estrecha entre lo que ese ser superior opinaba y lo que él quería que opinase.

La fe es un fenómeno profundo que merece ser comprendido. -Ese Dios era yo mismo; como todos nosotros, de alguna manera, somos nuestros propios dioses.  Aquel descubrimiento alejó a Diego Golombeck de la religión, aunque no perdería el interés en ella. Lo maravilloso de la ciencia -afirma, -es que nos permite entender por qué hacemos lo que hacemos y por qué tanta gente mantiene su fe en la vida adulta. La religión: se puede estudiar científicamente a diferencia de otras pseudociencias movidas por intereses o ideas ridículas.

Golombek menciona varias veces en el libro que las alucinaciones nos llevan a algo interno, programado de fábrica. ¿Cuánto de intrínseca es la figura de Dios? —La gran pregunta sigue siendo, por qué, veintiún siglos después de Cristo y muchos más desde el origen del pensamiento religioso, sigue existiendo con tanta fuerza la figura de un Dios omnisciente y personal. Se podría argumentar que es una cuestión meramente cultural, pues somos una mezcla de lo que traemos “de fábrica” (-lo biológico y genético-) y lo que hacemos con ello (-lo cultural y lo social-).

-Cuando un fenómeno se mantiene de forma tan robusta a lo largo de la historia y la geografía, como biólogo me siento obligado a plantear una hipótesis biológica: ¿y si no fuera solamente cultural? Se pregunta Diego Golombeck y luego afirma: Esta es la hipótesis: los humanos que creyeron fuertemente en algo superior y  tuvieron mayores probabilidades de sobrevivir. A nivel individual, la fe pudo reducir el estrés y ofrecer otra perspectiva vital. A nivel social, proporcionó un estandarte común que otorgaba una ventaja estratégica sobre otras comunidades menos organizadas, permitiendo que las tribus cohesionadas por la religión se impusieran.

Es una hipótesis, pero existen ciertas evidencias al respecto. Se han hallado indicios genéticos que sugieren que las personas con mayores niveles de religiosidad presentan ciertas variaciones o polimorfismos en sus genes y uno podría preguntarse: Si descubrimos que Dios vive en el lóbulo temporal… ¿Eso lo hace menos real o simplemente explica el «hardware» que usamos para escucharlo? Cuando Diego Golombeck explica la idea de Dios, lo hace destacando el hecho de que: - Dios es inexplicable, incluso desde la ciencia, porque no es una pregunta científica. Si partimos de ahí, pues nos ponemos de acuerdo. Lo que sí es una pregunta científica es qué correlatos tiene Dios en el comportamiento de la gente o en el sistema nervioso de la gente (por ejemplo, si hay áreas del cerebro que se activan frente a rituales o rezos), y eso es donde la ciencia puede hacer doble clic. Jamás puede poner la lupa y sería una estupidez que lo hiciera en la existencia misma de Dios. Eso sería un problema, obviamente, teológico, filosófico, pero no científico

-La búsqueda de la verdad científica es una forma de ritual religioso para el cerebro secular? Diego Golombeck explica que la ciencia es, sin duda, una actividad ritual. Tiene sus rutinas y su propia lógica interna, pero se distancia de lo religioso en sus pilares fundamentales. Mientras que el pilar de la religión es la fe y el misterio, el pilar de la ciencia es la evidencia. La actividad científica consiste en robarle secretos a la naturaleza e iluminar lo que está a oscuras.

Diego Golombeck concluye reflexionando … -No hay duda que es una tarea ciclópea, lo oscuro es infinito, y nunca podemos aceptar un límite definitivo. Aquí es donde los rituales científicos y religiosos se separan. La religión se sostiene en el mito y en la fe ciega; ese es su gran éxito y la razón por la que se mantiene. Resulta fascinante que, en pleno siglo XXI, más del 80% de la población siga siendo creyente. Sucede porque la religión ofrece respuestas certeras que cierran preguntas, mientras que la ciencia, cuando da una buena respuesta, lo que hace es abrir nuevas interrogantes. El éxito de la religión radica en que esas respuestas definitivas brindan tranquilidad y reducen la ansiedad. No podemos despacharlo simplemente como “el opio del pueblo”, porque efectivamente tiene efectos positivos en el bienestar emocional.

—Una pregunta clásica es: ¿Puede alguien que no sea religioso tener esta misma tranquilidad ante el final de la vida? Diego Golombeck reflexiona…-Creo que, efectivamente, la muerte es una fuerza impulsora extraordinaria para la fe y, sobre todo, para la religión, que ofrece una respuesta: nos dice que no nos preocupemos, que todo irá bien en un paraíso. Ya sea el cielo cristiano o el de los mártires musulmanes con sus vírgenes -sobre lo cual Enrique Jardiel Poncela escribió un libro fascinante y divertidísimo titulado '¿Hubo alguna vez once mil vírgenes?'-, la religión propone un destino. El miedo a la muerte es absolutamente lógico; es el miedo a dejar de ser, al sufrimiento propio y al de nuestros seres queridos. La religión no elimina esa angustia, pero la calma. Quienes no somos religiosos también tenemos nuestros métodos. Nos angustiamos y sentimos miedo, pero existe otra forma de procesarlo: pensarlo desde un punto de vista biológico.

Existen áreas del cerebro que se activan frente a la religiosidad, aunque no conocemos neuronas específicas dedicadas a ello—¿Podemos ser realmente libres si nuestra espiritualidad está predeterminada por la selección natural? Diego Golombek respondería: —La cuestión de fondo es si podemos ser realmente libres. Desde la neurociencia y el estudio de la conciencia, existen fenómenos que cuestionan seriamente el concepto de libre albedrío. No se trata de un determinismo genético absoluto, sino de que el sistema nervioso establece un mapa del mundo antes incluso de que seamos conscientes de ello…

Otra pregunta para Diego Golombek fue:  ¿Qué es más asombroso: que un Dios haya creado el cerebro, o que un cerebro de kilo y medio haya sido capaz de crear a Dios? -No tengo duda: lo más asombroso es que el cerebro haya creado una idea tan poderosa como la de un ser superior, capaz de mantenerse a lo largo de las culturas y la historia. Todo comienza con un Dios animista que dota de espíritu a la naturaleza -al rayo, al sol, a las cosechas- para luego dar un salto hacia lo abstracto y lo humano. En general, nuestras deidades tienden a ser humanoides, pero más abstractas; ya no representan a la naturaleza, sino que son sus creadores. Desde hace décadas está de moda la idea de una ciencia «contra» la religión. Propongo un análisis preposicional: podemos poner la ciencia a un lado, la religión al otro y jugar con las preposiciones. Hoy impera el versus, el enfrentamiento, pero me parece una postura contraproducente.

 NOTA; este articulo continua y concluye mañana...

    Maracaibo, primero de marzo del año 2026

sábado, 28 de febrero de 2026

Una historia de Vampiros


En abril del año 2020, para reiterar mi frase de: “la historia es cíclica y repetitiva”, escribí en el blog un artículo (https://bit.ly/2S1ApbRtitulado “Cosas de la Historia”, recordando algo que ya había dicho en el mes de marzo del 2019 sobre los vampiros y las estacas (https://bit.ly/2ez5U8p). En aquella oportunidad dije que considerando la situación que vivimos en Venezuela, quizás era mejor hablar sobre el cine de terror, y al recordar al conde Drácula me referí a la historia, de Nicolás Ceaușescu, quien decía estar empeñado en construir una “sociedad socialista multilateral”, mientras la gente comparaba a Nicolás, el dictador rumano, con un cruel vampiro, el príncipe Vlad, apodado El empalador”.

Para ser no tan “terrorífico” debo recordar que además de leer en lapesteloca. el viernes 13 de noviembre del 2015 a “Frankenstein: Abbot y Costello y William Ospina”, puede ser interesante recordar los filmes sobre Drácula con Cristopher Lee y Peter Cushing, y los vampiros de Roman Polanski en 1967, sin olvidar el Bram Stoker's Drácula de Francis Ford Coppola (1992). Tras el reconocimiento de la novela de Stoker la literatura sobre vampiros ha sido fructífera, especialmente para Stefenie Meyer la escritora estadounidense, y productora de cine quien escribió la saga “Crepúsculo” de gran éxito en el público juvenil con las novelas Crepúsculo, Luna nueva, Eclipse y Amanecer, de las que se han vendido más de 100 millones de copias, traducidas a 37 idiomas, siendo Meyer la autora más vendida en los Estados Unidos, con más de 29 millones de libros en el año 2008, y 26,500 millones en el año 2009.

Regreso al cine, para recordar a Friedrich W. Plumpe (1888-1931) un alemán hijo del dueño de una manufactura textil quien estudió literatura, filosofía, historia del arte y música en la prestigiosa Universidad de Heidelberg, antes de instruirse en teatro y cinematografía junto a Max Reinhardt, con quien llegó a colaborar. En 1909, decidió adoptar el nombre artístico de, Frederik. W. Murnau, y cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Murnau se unió al combate como piloto aéreo, hasta que sufrió un grave accidente en Suiza. La película más famosa de Murnau, fue Nosferatu. Eine Symphonie des Grauens (1922), una adaptación peculiar de la célebre novela Drácula de Bram Stoker. La viuda de Stoker demandó a Murnau por sus derechos de autor y al perder el pleito, Murnau fue condenado a destruir todas las copias del filme. Algunas se conservaron, lo que permite en la actualidad que la película Nosferatu esté perfectamente disponible para admirarla. Se piensa que el filme representa la desmoralizadora derrotada de Alemania tras la Primera Guerra Mundial, haciendo parecer al vampiro (MaxSchreck) como una rata que sabía dónde conducir la plaga.

Vuelvo a referirme al Nicolás rumano, el Ceaușescu, el mismo que ideó un programa de demolición, supuestamente con el loable propósito de remodelar la ciudad de Bucarest, dañada por un terremoto. En aquella tarea de la construcción del Palacio del Pueblo, murió mucha, pero mucha gente, en un proceso que continuó con la demolición de localidades enteras, trasladando a los habitantes para vivir en edificios de bloques (especie de “Misión vivienda”), hasta llegar a mudar a los habitantes para otras ciudades, cosa que quizás inspiró disparatados proyectos en la mente de los “socialistas locales” (¿recuerdan la idea de mudar a la gente tras la trágica vaguada de Vargas?), pero de manera similar destacaría el empeño del Nicolás rumano, quien arrasó varios pueblos húngaros en Transilvania pretendiendo “homogeneizar la población”.

El prestigio de Murnau, le condujo a irse a Hollywood con un contrato con la Fox entre 1926 y 1931. Después finalizar el rodaje de su último film americano, y antes del estreno, Murnau fallecería en marzo de 1931, en Santa Mónica California, tras un accidente automovilístico. En el 2015 se descubrió que la entrada al mausoleo que guardaba sus restos, había vuelto a ser forzada y se habían llevado el cráneo. Restos recientes de cera derretida sobre el ataúd apuntaban a un ritual satánico. 

El endeudamiento externo de Rumania resultaría en una grave escasez de comida, con fallas de energía y de medicamentos, transformando la vida diaria en algo similar a los denominados ahora “venezolanos de a pie”. Algo bien tipificado y padecido estoicamente, semejando lo que se vive por aquí desde hace más de veinte años, mientras el ciudadano que no ha logrado escapar, persiste en su lucha diaria por la supervivencia alimentaria, cada vez con una hambruna más acentuada, y todo durante el mandato de otro Nicolás, el de por acá… (Ahora en una cárcel federal y los comunistas…¿Donde están? ) Entretanto en aquellos lejanos días, la parejita presidencial, en Rumania, Elena y Nicolás Ceaucescu, tenían un total control del partido comunista, y manejaban a su antojo el sistema judicial, el ejército, los sindicatos, la juventud comunista y sus fuerzas de choque, con unas “patotas” crueles y pertrechadas similares a “los colectivos” de por estas calles, o a los de Diosdado. Ella se hacía llamar “La Madre de la Nación” y él, era sencillamente: Nicolás, otro dictador.

Nosferatu como en la novela de Bram Stoker era el nombre que le daban al vampiro. Nosferatu también suena parecido a "nosophoros", traducible en griego como "portador de plagas"… Los vampiros del hambre asediaban a los rumanos como una verdadera plaga…“Ahí viene la plaga” cantaban Los Teen Tops mexicanos a finales de los 50, “me gusta bailar” decían y mientras estaban rockanrroleando, no podían imaginar que unos 70 años más tarde, realmente llegaría una plaga, el COVID-19 u otra, como el socialismo del siglo XXI sumada al narcotráfico, para amenazar no solo a los locales sino a la humanidad entera…

En la navidad de 1989, se dio la convocatoria a una gran manifestación de apoyo con gente venidas desde todas las regiones de Rumania (quizás no se movilizaron en autobuses, no lo sé), pero lo cierto es que había cientos de pancartas que mostraban la imagen de la idealizada pareja presidencial… En un momento dado surgiría en medio de los grupos de manifestantes, gritos, quejas de grupos descontentos entre los jóvenes comunistas, y comenzaron a abuchear a la pareja. Ante aquel insólito irrespeto, el dictador, se molestó y detuvo su discurso… Su mujer ordenó que disparasen sobre la muchedumbre, pero los guardias militares no la obedecieron. El ejército ya cansado del dictador habría de rebelarse formalmente, y la pareja escapó, como en el cine, en un helicóptero, pero fueron capturados, y tras ser sometidos a juicio, ambos serían ejecutados.

Cuando escribí, sobre estas mismas cosas en las referencias ya antes citadas, lo hice repitiendo aquello de que “la historia es cíclica y repetitiva”… Mencioné el tango de Cadícamo “Por la vuelta” y hasta propuse entonarlo a lo Felipe Pirela, regresando al “mosaico” de la Billo´s, si se quiere, medio gimiendo… La historia vuelve a repetirse, mi muñequita dulce y rubia, el mismo amor la misma lluvia, el mismo mismo loco afán”… ¿Te acuerdas? Hace justo un año…  ¿Te acordáis?... y me dije que “recordar es vivir”.

Me parece que no conviene olvidar, pero tampoco vamos a desesperarnos. Hasta la grave pandemia que agobiaba al mundo, habría de ceder, y esto que se vive aquí, terminará algún día. Esperaremos todos regresar pronto a la normalidad, y que podamos decir, con nuevos bríos o con mirada febril, que… “Veinte años no es nada” …

Maracaibo, re escrito en un 28 de febrero último día de este mes, en el año 2026 

viernes, 27 de febrero de 2026

Las guerras de los judíos (2)


Vespasiano empezó a levantar el Coliseo en el año 69 de nuestra era, y Tito lo terminó doce años después. En realidad fueron cuatro años de intenso trabajo con la ayuda de doce mil judíos cautivos llevados a Roma por Tito tras la conquista y destrucción de Jerusalén, muchos de los cuales perecieron luego en la arena devorados por las fieras en los juegos públicos. En palabras de Josefo, murieron un millón de personas durante el asedio y, tras la conquista, miles de supervivientes fueron capturados y diseminados por todo el Imperio como esclavos. El filósofo Thomas A. Idinopulos en su obra “Jerusalén”dice:  “los que sobrevivieron a la masacre envidiaron a los muertos” ya que los que estaban en buenas condiciones físicas fueron enviados a las minas de Egipto o de Cerdeña, o a “construir un gran canal cuya excavación en Corinto había ordenado Nerón”. Los más robustos fueron convertidos en gladiadores y, por último, las mujeres y los niños fueron vendidos como esclavos. El número concreto de reos es desvelado por el propio cronista romano: «Todos los prisioneros que fueron capturados en el conjunto de la guerra sumaron noventa y siete mil, y los que perecieron en la totalidad del asedio fueron un millón cien mil. La mayoría de éstos eran judíos, pero no eran naturales de Jerusalén, puesto que se había concentrado gente de todo el país para la fiesta de los Ácimos, cuando de repente les sorprendió la guerra”. 

¿Cómo es posible que en el Imperio romano se cometiera tal atrocidad?. Las raíces del conflicto y de la inquina de los emperadores contra el pueblo semita hay que buscarlas en el 64 d.C., cuando llegó hasta Judea el tiránico procurador Gesio Floro. Su brutalidad pronto hizo aflorar el odio de los habitantes. Al poco, los disturbios se generalizaron y, con ellos, comenzó la turbia relación entre estos dos pueblos. Pero el poder de las legiones se hizo valer y, apenas dos años después (en el 66 d.C. ), el político aplastó los diferentes alzamientos y permitió que sus hombres saquearan los barrios más ricos de la urbe como castigo. Una pésima forma de calmar los ánimos que no logró apaciguar (ni meter el miedo en el cuerpo) a los judíos. Acababa de dar comienzo a una década de muerte.

Tras aquella tropelía, los judíos clamaron justicia ante los superiores de Floro, pero solo obtuvieron el silencio por respuesta. Fue entonces cuando las pequeñas desavenencias derivaron en una auténtica guerra. La revuelta volvió a estallar de manos de Eleazar, capitán de la guardia del templo de Jerusalén. Este guerrero puso en jaque de nuevo a Roma al sitiar con miles de soldados a una cohorte de la legión III Gallica. Por si fuera poco, los ciudadanos apoyaron su alzamiento.  “Todos los prisioneros que fueron capturados en el conjunto de la guerra sumaron noventa y siete mil, y los que perecieron en la totalidad del asedio fueron un millón cien mil. La mayoría de éstos eran judíos, pero no eran naturales de Jerusalén”,

Vespasiano acostumbraba a pasar los calores del verano en una villa cerca de las termas de Cotilia en Campania, cerca de Rieti (Italia) y allí el 23 de junio de 79, falleció con 69 años, víctima de una inflamación intestinal con una diarrea aguda. Fue divinizado inmediatamente por su hijo y sucesor Tito de quien ya hablamos hace un par de días (https://surl.li/igsdcu). A pesar de la devastación realizada por los romanos durante la primera guerra judeo-romana (66-70), que dejó a la población y al país en ruinas, y del fracaso de la guerra de Kitos, una serie de medidas represivas de los emperadores romanos provocaron una segunda gran rebelión. Su culminación fueron leyes decretadas por el emperador romano Adriano para helenizar a los judíos, que prohibían el Brit Milá (circuncisión), la lectura de la Torá, la observancia del shabat, las reuniones comunitarias en los beit-kneset, comer matzá, tocar el shofar y las leyes de pureza en la familia y donde también se incluyó la reconstrucción y transformación de Jerusalén en una ciudad romana, Aelia Capitolina, con un gran templo a Júpiter en el Monte del Templo, lo que, según Dion Casio, fue lo que encendió la llama de la rebelión

Kokhba o Barcokebas o Barcoqueba fue el líder judío que dirigió en el año 132 la conocida como Rebelión de Bar Kojba contra el Imperio romano, estableciendo un estado judío independiente que dirigió durante tres años como Nasí ('Príncipe' o 'Presidente'), hasta ser derrotado por los romanos en 135. Reprimida la rebelión, Bar Kojba resultó muerto en el asalto final a la fortaleza de Betar. El nombre kojba realmente significa 'estrella' y como se sabía que “descenderá una estrella de Jacob”, era una forma metafórica referente al mesías, el​ apoyo a Kojba y a la rebelión le costó ser finalmente ejecutado por el legado romano Quinto Tineyo Rufo.

La premeditación de esta contienda, a diferencia de las anteriores, muestra un resultado inicial de las tropas romanas muy limitado frente a los rebeldes. Es posible que incluso una legión romana completa, la XXII Deiotariana, fuera aniquilada. Según Dión Casio (Hist. Rom., 69.14.3), el emperador Adriano, al informar al Senado, no consideró oportuno comenzar con la típica reseña Yo y las legiones estamos bien”.

Bar Kojba tuvo que refugiarse en la fortaleza de Betar. Los romanos la capturaron finalmente después de aniquilar a sus defensores. De acuerdo a Dion Casio, 580 000 judíos fueron ejecutados, 50 pueblos fortificados y 985 aldeas fueron arrasadas. Jerusalén también fue arrasada, y para evitar el retorno de los judíos, una nueva ciudad romana, Aelia Capitolina, fue construida en su lugar. Bar Kojbá murió al ser tomada Betar después, siguiendo la versión talmúdica, de haber hecho ejecutar por traición a su tío el rabí Eleazar. Según el relato, su cabeza fue enviada al mismo emperador Adriano que, a continuación, reclamó el resto del cuerpo; aunque lo más probable sea que el destinatario de sus restos fuese Sexto Julio Severo, el general al que el emperador había encargado la represión de la revuelta.

Como consecuencia de la guerra, el emperador Adriano creó la nueva provincia de Siria Palestina mediante la unión de los distritos de la costa, Judea, Samaris, Galilea y Decápolis. En las últimas décadas ha visto la luz información nueva sobre la rebelión, gracias principalmente al descubrimiento de varias colecciones de manuscritos, algunos escritos posiblemente por el mismo Bar Kojba, en una de las cuevas situadas en las proximidades de Wadi Murabbat, o, según su nombre hebreo, Nahal Hever, los mismos están expuestos en el Museo de Israel.

Las causas directas de la rebelión varían según la fuente. El historiador romano Dión Casio (155-229) atribuye la revuelta a la decisión de Adriano de fundar en el lugar de Jerusalén una ciudad romana llamada Aelia Capitolina (Aelia por su propio nombre y Capitolina en honor al dios romano Júpiter). Por otro lado, las fuentes judías, reconocen como cierta esta resolución, pro le asignan mayor prioridad a los decretos dictados por Adriano que prohibían el Brit Milá (circuncisión), el respeto del sábado y las leyes de pureza en la familia.[ ]​La intención de Adriano era civilizar e incorporar de una vez por todas a los judíos a la cultura grecorromana, y para la cultura griega y romana, la circuncisión era una mutilación intolerable. La tradición judía relata en el Midrásh Tanjuma un encuentro entre Rabí Akiva y el gobernador Turno Rufo (Turnus Rufus), donde este le solicita la explicación sobre la circuncisión.

Eusebio parece dar a entender que la construcción de Aelia Capitolina y el templo a Júpiter fue un resultado de la guerra más que una causa de ella, aunque esto es algo confuso. A esto se habría sumado el deseo de los judíos de ser readmitidos en Jerusalén y reconstruir el Templo, así como la presión demográfica de un número cada vez mayor de colonos griegos y romanos. Por hoy, basta de hablar de guerras y masacres de judíos. Pensemos en la necesidad de amor y paz que deberá ser siempre el derrotero de todas las naciones.

En Maracaibo, el viernes 27 de febrero del año 2026

jueves, 26 de febrero de 2026

Las guerras de los judíos (1)


En el año 64 el emperador Nerón empezó a cantar en público en la ciudad de Neápolis, buscando con ello aumentar su popularidad. Tal vez pensaba que “el cantar tenía sentido”, y así cantó también en el Quinquenal Neronia en el año 65. El Senado, sus amigos y el pueblo (supuestamente) animaron a Nerón a cantar en público.

Nerón -a quien Peter Ustinov interpreto maravillosamente en el cine de Hollywood- participó en los Juegos Olímpicos del año 67 y en ese viaje también participó como actor y cantante y además, proclamó a los griegos exentos de pagar tributo. Como competidor olímpico, condujo un carro de diez caballos y casi muere al sufrir una caída, pero recibió la corona de ganador. Nerón había recuperado el control militar del Imperio, pero en junio del 68 (miles de años después en 1968 ganaria “el gocho” en este país)  el Senado votó que Galba fuera proclamado como emperador]​ y declaró a Nerón, “enemigo público”.

Según Suetonio, Nerón huyó de Roma por la Vía Salaria y se preparó para suicidarse]​ con ayuda de su secretario Epafrodito, quien lo apuñaló cuando un soldado romano se aproximaba. Según Dion Casio, las últimas palabras de Nerón fueron:¡Qué artista pierde el mundo! Por cierto, hay otro Epafrodito que no es el mismo secretario de Nerón y, fue un gentil convertido al cristianismo cuando Pablo de Tarso escribió a los filipenses para agradecerles su generosidad, lo llamó apropiadamente el “enviado y siervo personal de ustedes para mi necesidad”. (Filipenses 2:25.)y antes pagano, pasó a ser un fiel servidor de Cristo. Sin más digresiones, regreso a la muerte de Nerón (último emperador de la Dinastía Julio-Claudia) cuando el Imperio Romano  se sumió en una serie de guerras civiles en lo que se llamó El año de los cuatro emperadores.

Vamos ahora a lo que veníamos para informarles que en el año  69 d. C. se produjo la primera guerra civil en el Imperio romano  y en aquellos tiempos ya muy lejanos, gobernaron sucesivamente cuatro emperadores: Galba , Otón , Vitelio y Vespasiano .  Galba no tenía hijos y era anciano,  Otón asesinó a Galba el 15 de enero con la ayuda de la Guardia Pretoriana y se convirtió en emperador. Vitelio, que había sido aclamado por las legiones del Rin el 1 de enero de 69, ganó la Primera Batalla de Bedriacum el 14 de abril, pero Otón se quitó la vida al día siguiente, y Vitelio fue nombrado emperador por el Senado el 19 de abril. Cuando Vespasiano, llegado de Siria , recibió la lealtad de las legiones del Danubio  y  derrotaría a las legiones de Vitelio el 24 de octubre y  Vitelio fue asesinado por una turba el 20 de diciembre y se aseguró la posición de Vespasiano en Roma.  

Simplificando las cosas, tras la muerte del emperador Nerón el 9 de junio de 68, Vespasiano fue proclamado emperador por sus tropas el 21 de diciembre del año  69). En este punto, a Vespasiano le tocaría la responsabilidad de acabar con los judíos, (fue como el precursor del “estilo nazi”). Esta tarea la realizó tras sitiar y conquistar Jerusalén (el año 70). Lo cierto era que existía una revuelta del pueblo semita, por lo que Vespasiano y su hijo Tito destruyeron Jerusalén y capturaron a 97.000 de sus habitantes quienes acabaron sus días construyendo el Coliseo de Roma.

La barbarie que las legiones romanas demostraron en el año 70 contra los judíos sublevados en Jerusalén, asombró tanto al historiador Flavio Josefo , que este decidió dejar constancia de ella en sus escritos. «No tuvieron matanza más cruel los judíos entre todas cuantas padecieron como esta: porque en una noche abrieron las entrañas de 2.000 hombres». También añadió que los combatientes dieron saco al templo” de la ciudad y hurtaron muchas cosas” antes de prenderle fuego. Pero la tragedia quedó ensombrecida por la brutalidad que vendría después. Y es que, Tito Flavio Sabino Vespasiano uno de los dos hijos de Vespasiano-emperador, capturó a los supervivientes, trasladó a muchos hasta la capital y les obligó a levantar el Coliseo.

En total, se calcula que unos 12.000 esclavos participaron en la edificación del monumento más famoso de la ciudad y la barbarie no quedó en ese punto ya que, poco después de que se finalizara su construcción, muchos de los reos fueron arrojados a las fauces de las bestias de los juegos. Los historiadores judíos han definido este episodio como una humillación sin precedentes para un pueblo que, ya en el año 63 a.C. fue obligado a tributar a Roma como uno de sus estados vasallos. Juan Pedro Cavero Coll respaldó la teoría de que los emperadores abusaron de los semitas y tilda a estos últimos de “súbditos molestos del Imperio” en su obra «Breve historia de los judíos»

La llegada al poder de Vespasiano no le hizo olvidar la revuelta que le esperaba en Judea. Aunque, en este caso, prefirió darle espacio a su hijo Tito (https://surl.li/igsdcu) a acabar de una vez por todas con los rebeldes. El flamante militar hizo llamar a los hombres de la XII Fulminata en un intento de que borraran el agravio hecho contra su águila. En este caso, sin embargo, no hubo pasos previos y el general plantó a sus tropas en las mismas puertas de Jerusalén. «Estaba terminando abril cuando Tito llegó a Jerusalén con la V Macedónica , la XII Fulminata y la XV Apollinaris , que de inmediato emprendieron la construcción de un vasto campamento al oeste de la ciudad. Al día siguiente, la legión X Fretensis llegó desde Jericó y comenzó a establecer su campamento en el Monte de los Olivos», añade Cavero Coll..

El sitio se extendió hasta mayo, cuando el general se armó de valor y comenzó el ataque como tal. Durante el mismo, las catapultas y los escorpiones de la legión se destacaron por su brutalidad. Sus armas de asedio dispararon sin descanso descargas de dardos y piedras de hasta 45 kilogramos de peso. Todo ello, contra una ciudad en la que residían, aproximadamente, un millón de judíos. Tres meses e incontables combates después, los legionarios lograron al fin acceder al corazón de Jerusalén e iniciaron una destrucción que todavía se recuerda a día de hoy. El cronista Flavio Josefo (un antiguo general judío que se había cambiado de bando) dejó constancia de esta barbarie en su obra « La guerra de los judíos »:

Al acceder a la ciudad, Tito se vanaglorió de que un poder divino había permitido a Roma vencer aquella resistencia. «Hemos luchado con la ayuda de Dios y es Dios el que ha expulsado a los judíos de estas fortalezas», afirmó. Poco después, el templo de Jerusalén comenzó a arder. Los historiadores coinciden en que fue provocado por las legiones romanas. Sin embargo, Josefo sostuvo después que, aunque había sido un soldado el que había extendido las llamas, el general había ordenado expresamente que no se atacara este edificio.

En todo caso, el saqueo se generalizó entre los legionarios romanos y cuando Tito regresó un año después a la ciudad para saber en qué punto se encontraban las labores de reconstrucción (pues había sido derruida hasta los cimientos) se encontró con una curiosa estampa: vio como los hombres de la X Fretensis (que habían recibido la orden de quedarse en la urbe para asegurar que no se sucedía una nueva revuelta) excavaban entre las ruinas con sus propias manos para desenterrar las riquezas escondidas bajo los escombros de las viviendas.

NOTA: esta historia continua y finalizará mañana                 

Maracaibo, para la pesteloca, el jueves 26 de febrero del año 2026

miércoles, 25 de febrero de 2026

El expresionismo alemán en el cine


Con la Primera Guerra Mundial comenzó el derrumbe de la civilización occidental del siglo XIX; una civilización capitalista, liberal y burguesa, con adelantos alcanzados en ciencia, conocimiento y educación, avanzadas de progreso material y moral. El expresionismo es una corriente artística que apareció en los últimos años del siglo XIX y los primeros del siglo XX.

 

La apertura violenta del nuevo siglo, devino en el comienzo de la crisis que originó el expresionismo y este aparece como un movimiento de vanguardia. Su nacimiento se da al finalizar la Primera Guerra Mundial y quedar Alemania en un estado de incertidumbre política y moral, agravado por una fuerte recesión económica. En aquel contexto de negatividad, surge el expresionismo que llegó a dominar las artes plásticas, la música y la literatura y estuvo también presente en la mayoría de las producciones cinematográficas alemanas de esa época.

 

Cine expresionista alemán. Este será el nombre otorgado a algunas producciones cinematográficas con ciertos aspectos en común. Un estilo de hacer cine, que tenía su correspondencia con la corriente expresionista, llamada así por contraste con la corriente pictórica impresionista del siglo XIX. La nueva pintura, recurría a colores hirientes, a ritmos lineales densos y fuertes y termino echando raíces fundamentalmente en Alemania. Acine, el expresionismo llegará, de forma tardía, pero se da como consecuencia de las medidas de organización adoptadas por las autoridades alemanas. El pueblo alemán entendió que existían filmes antigermanos en los países extranjeros, y reconocieron la insuficiencia de producción local, por lo que comenzaron a producir gran cantidad de películas de inferior calidad, en relación a otros países. 

 

Conscientes de esta peligrosa situación, el gobierno fundó en 1916, la Deulig (Deutsehe Liehtspiel Gesellsehaft), una compañía cinematográfica dedicada a la publicidad del país, en el extranjero y en la propia Alemania. En 1917, le siguió Bufa (Bild- und Filmamt); organismo gubernamental que abastecía a las tropas, en los frentes de batalla, con salas de proyección, con los documentales que registraban las actividades militares. Así sucedió que el número de compañías, de 28 en 1913 llegó a 245 en 1919, años en los que se consolidó una potente industria. El cometido oficial de la Bufa era hacer propaganda en favor de Alemania, de acuerdo con las directrices gubernamentales. 

 

Tras la entrada de Estados Unidos en la guerra, las películas norteamericanas se expandieron por todo el mundo, inculcando con fuerza el odio a Alemania. Los dirigentes alemanes llegaron a la conclusión que sólo una enorme organización podría contraatacar esa campaña, y el gerenal Ludendorff tomó la iniciativa recomendando la unión de las principales compañías cinematográficas para canalizar fuerzas en pro del interés nacional. Una resolución del Alto Mando Alemán de noviembre de 1917, en contacto con financieros, industriales y armadores, la Messter Film, la Union de Davidson y compañías controladas por la Nordisk se fundieron en una nueva empresa: Ufa (Universum Film A. G.), cuyo cometido oficial era hacer propaganda en favor de Alemania, de acuerdo con las directrices gubernamentales. 

 

Cineastas alemanes como Ernst LubitschFritz LangRobert Wiene y Friedrich Murnau, formaron parte del movimiento expresionista que guardaba gran relación en estética y temática con la obra gráfica y pictórica propuesta por sus fundadores antes y después de la guerra. El cine de posguerra pareció insistir en acentuar su carácter enigmático, macabro, siniestro y mórbido. La anormalidad escenográfica de este cine, con chimeneas oblicuas, reminiscencias cubistas y ventanas con forma de flecha, con una función meramente dramática y psicológica, es parte clásica del expresionismo del cine germano.


Uno de los films precursores fue El gabinete del doctor Caligari, película inspirada en una serie de crímenes que tuvieron lugar en HamburgoAlemania. Narraba los estremecedores crímenes que cometía Cesare, bajo las órdenes hipnóticas del doctor Caligari, que recorría las ferias de las ciudades alemanas exhibiendo a su sonámbulo. Robert Wiene, añadirá dos nuevas escenas al guion, al principio y al final, y lo convertirá en el relato imaginario de un loco que cree ver en el director del hospital psiquiátrico en el que se halla, al terrible doctor Caligari. Mostrado en este blog(lapesteloca) en abril del 2024 (https://surl.li/cvgxoe ).

 

El gabinete del doctor Caligari será, junto al personaje de Charlot, el primer gran mito de la historia del cine. Wiene quien dirigirá varias obras más en años sucesivos, jamás conseguirá alcanzar el éxito ni la calidad artística de Caligari. Con la llegada de los nazis al poder, decidiría exiliarse y falleció en París en 1938

 

Murnau empezó su carrera en Alemania en 1919 con El muchacho en azul, y rodó 3 filmes con el mismo director de fotografía (Karl Hoffmann, llamado el Mago),​ adicionalmente rodaría otros 4 filmes. Con El castillo Vogelöd, de 1921, filmado en dieciséis días, Murnau evidenció su talento para crear una atmósfera angustiosa. Esta habilidad, más refinada, le condujo en 1922, a su película más famosa, Nosferatu. Eine Symphonie des Grauens, una adaptación peculiar de la célebre novela Drácula de Bram Stoker. La viuda de Stoker demandaría a Murnau por sus derechos de autor y al perder el pleito, Murnau fue condenado a destruir todas las copias. Afortunadamente algunas se conservaron, lo que permitió que en la actualidad Nosferatu esté perfectamente disponible para el público. Nosferatu, eine Symphonie des Grauens representaba la desmoralizadora derrotada de Alemania tras la Primera Guera Mundial, haciendo parecer al vampiro ( MaxSchreck) como una rata que sabía dónde conducir la plaga. 


La Kammerspielfilm abandonará definitivamente los temas fantásticos y los decorados expresionistas, para buscar una aproximación al drama cotidiano, y adquirirá aquí un carácter claustrofóbico. Murnau, de quien ya hablamos a propósito de Nosferatu, y el austriaco Fritz Lang, son maestros de la escuela expresionista. La película más antigua de Lang es Die Spinnen de 1919, pero alcanzará el éxito con  Der müde Tod (1921) (La muerte cansada o Las tres luces), donde narra la lucha entre el amor y la muerte. Los nibelungos, resultará una  exaltación aria, con los hunos presentados como raza inferior, que será premonitoria de los tiempos que en pocos años llegarán, y con Metrópolis, 1927, Lang logrará imágenes que pasarán a la historia del cine al mostrar el opresivo mundo subterráneo, el relevo de turno de los obreros, la inundación, y el pánico en la ciudad, donde Metrópolis representará el apogeo del expresionismo de orden arquitectónico, como Caligari lo fue en el pictórico. 

Maracaibo, miércoles 25 de febrero del año 2026