Vuelvo hoy, a comentar sobre mi novela “El año de la
lepra”. No les hablaré del
cura que quería construir una ciudad para los niños en la isla de los leprosos,
ni del bieloruso que esperaba lograr el secreto de las bacterias mutadas en
cachicamos para crear un arma biológica. Tampoco diré
mucho sobre la amistad de Pitaluga con un par de médicos veterinarios ni de la
doctora Ruth Romero, quien escribía un diario y formaba parte del equipo de
investigadores que estudiaban la patogenia de la lepra.
Lo que se narra en esa novela, sucedió en los tiempos de
Chávez y de sus peleas con Uribe Vélez y por ello se hablará de su amistad con
el dictador bieloruso Lucashenko y con Amedinayab el iraní interesado en el
uranio nacional. Años han transcurrido, desde cuando el proceso iba ya estaba
enrumbado por la senda del comunismo castrista que acabaría con el país de
nuestros ancestros.
Todo lo descrito, es parte de “la novela” que en 2011 editó el poeta
Víctor Bravo en Mérida, como parte de la Colección Salvador Garmendia de su Editorial
elotro@elmismo y pasó a ser distribuida por EdicVen, una
empresa en Caracas. De la edición de 1000 ejemplares yo recibiría 100 libros
como derecho de autor, y pronto los repartí entre amigos y familiares. Me quedó
un solo libro de muestra.
Cuando traté se saber el destino de los otros 900
ejemplares, en EdicVen, se me dijo que para obtener esa información
debía dirigirme al Editor, cosa que hice, interesado en conocer la aceptación
de la novela por parte de sus lectores. Nunca logré respuestas, ni de EdicVen
ni del Sr Bravo, quien, de paso, se molestó, se puso de verdad bravo, porque le
pareció que yo, el autor parecía tener “un interés crematístico” al hacer aquellas
indagaciones que tanto le molestaban
Me interesaba conocer la opinión de los posibles lectores
sobre esta novela, pero no lograba la información, ni de “la Editorial” del
Editor profesor Víctor Bravo y la edición de los 900 ejemplares de EdicVen, al parecer se disolvía “en
el aire cual humo leve” sin que hubiese manera de poder explicarlo. Víctor Bravo, tampoco me daba respuestas y
se molestaba impaciente ante mis preguntas. Yo tenía la impresión de que
“sobrevivirían” muy pocos ejemplares ya que ellos “desaparecerían del
mercado”. Nunca pensé que fuese algo como en la novela Fahrenheit 451
(https://bit.ly/3mmArgM) o como la tragedia ante el
incendio de la biblioteca de Alejandría (https://bit.ly/3YHEbHU) magistralmente relatada por Irene
Vallejo. Pero no se conseguía la novela en ninguna librería y (como siempre)
como autor no percibiría ni un céntimo…
No soy de los que viven en el marco obsesivo de “las teorías de
la conspiración” pero tengo que admitirlo, he sido víctima de varias "editoriales".
La ultima la desvelé el 10 de diciembre de 2023. Tengo otra muestra: “cuando
Cadivi” conseguí 280 US$ y los utilicé para hacer en EUA una 2da edición de
mi novela “La Peste Loca”. Le había propuesto a Monte Ávila Edts, una
2da edición, pero no lo aceptaron... Cuando estuvo lista en USA tuve que comprarle a la editorial californiana, 6
ejemplares de mi novela a 26 US$ cada uno, pagados a “Windmills Editores” para
poder verla y releerla (uno se lo regalé a Jesús Ángel Parra Semprún quien fue
el responsable de la primera edición (1997) editada desde la Secretaria de Cultura
de la Gobernación del Zulia). Ahora está en Amazon… ¡Editoriales!
En mi novela, relato cómo los hermanos Romero, Rubén el
ingeniero petrolero y Brinolfo el médico veterinario, en compañía de Sergio
Montiel, colega de Brino, con Víctor Pitaluga un biólogo con quién el profesor
Arístides Sarmiento contaba para perpetuar las investigaciones del genial
microbiólogo Silvester Korseniowsky, interesados en
examinar los bacilos de Hansen y del porqué la ausencia de enfermedad en los
tejidos de los cachicamos, cuando el grupo de amigos, decidieron en
compañía del pescador Caronte Fernández, abandonar la bodega “bar” La
Providencia en Los Puertos de Altagracia y acercarse en la noche hasta la isla
de los leprosos para descubrir algunos posibles secretos desconocidos por ellos
mismos.
El año 2013 en este blog (lapesteloca)
el poeta y amigo Víctor Vielma Molina, conversando sobre mis novelas, al
referirse a “El año de la lepra”
decía: “En El
año de la lepra, aparecen personajes, marcados por lo trágico.
Pareciera, que cada uno fabricara sus propias trampas, para caer en
ellas. Como el caso del cura Omar Yagüe Oliva ante el inconveniente general
retirado Alcides Henares. En este tráfago, en esta agonía, encontramos la
conspiración y el espionaje del bielorruso Dimitri Yakolev. Al enigmático Jaim
Grudzinsky, agente de la CIA, traficante de armas, desleal amigo y rival del
doctor Silvestre Korzeniowski”…
Finalmente, en los capítulos impares de esta
novela, está la verdadera historia del Dr Luis Daniel Beauperthuy llamado “el médico de Cumaná”, quien buscando un
tratamiento para la lepra moriría en una isla del rio Esequibo. Como sucede en
otras de mis novelas, la historia de interesantes personajes históricos es
parte de ellas.
La edición de la novela en Amazon apunta a
comentar que ella va sobre la amistad entre un investigador polaco que
cría armadillos para estudiar el bacilo de la lepra y un bieloruso agente de la
KGB quienes terminarán en confidencias sobre mutaciones que sufren los bacilos
en los animalitos por debajo de su coraza. Una joven médico, plasmará sus
vivencias en un diario, mientras sus colegas, hermanos y el marido serán
arrastrados por los acontecimientos políticos del país, en su pasión por la
investigación durante el 2011, que se transformará en el año de la lepra.
Espero que este repaso sobre una de mis novelas
poco conocidas, sirva para estimular el interés por la lectura.
En Maracaibo, el sábado 11 de abril del año 2026