miércoles, 14 de octubre de 2026

Rosalind si lo había visto


Daniel Mediavilla es un destacado periodista científico español y cofundador de Materia, la sección de Ciencia del prestigioso diario El País. Su trayectoria, le ha llevado a especializarse en acercar al público temas complejos sobre astrofísica, biología, tecnología y sobre el impacto de la inteligencia artificial. Anteriormente formó parte de las redacciones de otros medios españoles como ABC y Público, y ha colaborado en el ámbito de la comunicación institucional redactando discursos. Además de sus artículos escritos y reportajes en formato de vídeo, participa en proyectos de divulgación sonora como el podcast El lado malo de la historia. Muy recientemente, el día 6 de octubre de este año 2026, Mediavilla publicó un artículo en El Pais, España, donde destaca un hecho histórico señalando que: “Rosalind Franklin sí había visto la hélice” y de cómo una foto olvidada cambia la historia de la estructura del ADN.

La existencia de unas notas sobre la científica Rosalind Franklin apuntando a la estructura helicoidal del ADN desmienten una vez más, el relato distorsionado de su papel en el descubrimiento de esta investigación. La situación destacada por Mediavilla muy recientemente nos lleva a regresar a trabajos previos en este blog (lapesteloca en mayo 2017 y junio 2023) sobre el importante rol de Rosalind Franklin y la historia de cómo su trabajo no fue tomado en cuenta por Watson y Cricks.

Durante décadas, una de las historias más conocidas de la ciencia se contó como una película. En 1953, con 23 años, James Watson visitaría el laboratorio de Maurice Wilkins en el King’s College de Londres, y allí, Wilkins le enseña una fotografía del ADN que había tomado Rosalind Franklin y Watson tuvo una epifanía… “En cuanto vi la imagen, me quedé boquiabierto y mi pulso empezó a acelerarse”, escribe Watson en La doble hélice: una reseña autobiográfica sobre el descubrimiento del ADN, el libro en el que quince años después, el científico contó cómo él y Francis Crick desentrañaron la estructura del ADN…Una emotiva historia que destacaba la genialidad del autor del relato y la incapacidad de la mujer que tomó la Fotografía 51 para comprender su significado pese a haberla tenido delante durante varios meses. Watson, Crick y Wilkins recibieron el Premio Nobel de Medicina en 1962, cuatro años después de la muerte de Rosalind Franklin. Ahora, un artículo publicado en el Journal of the History of Biology, adelantado por la revista Science, cuestiona este relato. Ella sí había visto la hélice, según lo demuestran sus notas.

Uno de los argumentos que hicieron dudar sobre la capacidad de Franklin para entender su propia imagen es que, a diferencia de lo que solía hacer, no tomó apenas notas en la 51 comentando su resultado. Alistair Sponsel, del Instituto de Historia de la Ciencia de Filadelfia, y Brian Sutton, del King’s College, explican que no lo hizo porque ella ya había percibido la estructura helicoidal del ADN con una imagen anterior, la Fotografía 49, tomada el 2 de mayo de 1952. Según sus anotaciones, señalan los autores del análisis, ella reconoció el patrón de la imagen como compatible con una hélice y calculó que la estructura completa una vuelta cada 3,4 nanómetros y que tiene aproximadamente diez capas de bases “por vuelta de hélice (si es que es una hélice)”, escribió. Pero la imagen no era lo bastante buena y por eso, con la misma muestra de ADN y las mismas condiciones experimentales, tomó la Fotografía 51. Quería una foto mejor centrada y de calidad publicable. El motivo de que la nueva imagen sea tan clara era, precisamente, porque Franklin sabía qué fenómeno quería capturar. Sin embargo, el artículo también aclara que esto no significa que, por sí sola, Franklin hubiera descubierto la estructura completa de la doble hélice. Aunque en mayo de 1952 sabía que el ADN tenía esa forma, todavía no había establecido con precisión cómo se organizaban las dos cadenas ni cómo encajaban sus componentes.


Watson y Crick fueron más allá, construyendo un modelo de la molécula en el que se reunían las pistas de la fotografía con lo que se sabía sobre la química del ADN. Las diez capas de bases que Franklin calculó para cada vuelta de la hélice eran en realidad diez pares de bases enfrentadas. En ese modelo, las dos cadenas corrían en sentidos opuestos y las bases de una cadena se unían de manera específica con las de la otra: adenina con timina y guanina con citosina. Así, cada cadena contenía la información necesaria para reconstruir la otra.

Esto permitía explicar algo que una fotografía no podía mostrar por sí sola. La gran aportación de Watson y Crick no fue simplemente identificar una hélice, sino encontrar una arquitectura que explicaba al mismo tiempo la forma de la molécula, sus propiedades químicas y su capacidad para almacenar y copiar información. En resumen, cómo podía copiarse el ADN y, por tanto, cómo podía transmitirse la información genética de una célula a sus descendientes.

En 2023, Brian Sutton, uno de los autores, ya contó que Rosalind Franklin estuvo cerca del descubrimiento. A comienzos de 1953, sus notas muestran que estaba considerando explícitamente una hélice de dos cadenas y escribió que consideraba muy probable una estructura helicoidal, probablemente con diez bases por vuelta, con los fosfatos hacia fuera y las bases hacia dentro, como reza la descripción clásica de Watson y Crick.

Una de las principales fuentes de la confusión histórica sobre el papel de Rosalind Franklin es la potencia del relato en primera persona de Watson en La doble hélice. El autor ya explica que es su versión de los hechos y, en el prólogo original, Lawrence Bragg, director del Laboratorio Cavendish y jefe de Watson y Crick, advierte de que el libro “no es una historia”, sino un “registro de impresiones más que de hechos históricos”, y advierte de que los acontecimientos fueron más complejos y las motivaciones de los protagonistas y menos tortuosas de lo que Watson comprendía entonces.

En esas impresiones queda claro el desprecio al que tuvo que enfrentarse Franklin con sus compañeros. Watson habla de “la terrible Rosy” y se muestra obsesionado con su aspecto, con que fuese sosa y no usase pintalabios o se arreglase el pelo para resaltar su belleza. También la describe como “incompetente en la interpretación de imágenes de rayos X”, aunque fuese una experta cuyas fotografías, según otros expertos, eran las mejores de la época. Watson escribe que “el mejor lugar para una feminista es el laboratorio de otro”   y recuerda el conflicto de la investigadora con Wilkins porque este daba por hecho que Franklin trabajaría como su asistente, mientras ella pensaba que tendría independencia para llevar su propio proyecto.

El libro de Watson ya fue polémico en su momento, él ya tenía el libro “apalabrado” con Harvard University Press, pero Crick y Wilkins protestaron por cómo los retrataba y la editorial renunció a publicarlo. Crick escribió a Watson que el libro era “engañoso y de mal gusto” y que, en lugar de iluminar el descubrimiento científico, lo distorsionaba. Wilkins dijo que era injusto con casi todos los mencionados, excepto el propio Watson, y en particular con Rosalind Franklin, de la que ni siquiera mencionaba que había muerto. El libro fue modificado tras las objeciones de los retratados, pero Franklin ya no se podía defender.

En el epílogo del libro, Watson habla de la muerte de la científica y rectifica parte de su retrato. Admite que sus primeras impresiones, tanto científicas como personales, eran en buena medida erróneas, y elogia su valentía y su integridad, en especial la entereza con la que siguió trabajando mientras estaba enferma. También reconoce el valor de su trabajo cristalográfico. Sin embargo, para muchos, eso no compensa el tono despectivo del resto del libro, que sigue siendo uno de los más controvertidos de la historia de la ciencia.

Maracaibo, para lapesteloca en el miercoles 14  de octubre del 2026

martes, 13 de octubre de 2026

La Cofilina neuronal


El citoesqueleto es la estructura de red de fibras proteicas que existe en todas las células eucariotas, que incluye microfilamentos, microtúbulos y filamentos intermedios. Entre ellos, los microfilamentos son las fibras de actina, filamentos que desempeñan un papel importante en muchos procesos biológicos como la endocitosis, la secreción extracelular la migración celular y el movimiento axoplasmático. Por lo tanto, la actina es una de las proteínas más abundantes en las células eucariotas y es un componente principal del citoesqueleto. 

La actina tiene dos formas diferentes, la monomérica (actina G) y la filamentosa (actina F). La G-actina se polimeriza para formar filamentos (F-actina) en diversas formas. Los filamentos de F-actina son hélices polares de doble cadena con dos extremos, el extremo barbado y el extremo puntiagudo. La polimerización de G-actina a F-actina es un proceso dinámico, regulado por varias vías diferentes que incluyen las diversas proteínas de unión a la actina.

La cofilina-1, codificada por el gen CFL1, está ampliamente distribuida en varios tejidos y también se conoce como la isoforma no muscular. La cofilina-1 es uno de los principales reguladores de la dinámica de la actina debido a sus actividades de corte, despolimerización, nucleación y empaquetamiento de la actina F. La cofilina-1 también está implicada en la proliferación, invasión y metástasis de células malignas. 

Dado que la cofilina se expresa de forma ubicua en el cerebro y en las sinapsis excitatorias, cada vez hay más evidencia que sugiere su papel crítico en la morfología de la columna vertebral, en la plasticidad sináptica y en la liberación de neurotransmisores, así como en el aprendizaje y las anomalías del comportamiento, debido al importante papel de la función sináptica en la función cerebral. Cualquier desregulación o pérdida de la función sináptica puede conducir a enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Huntington, así como el autismo

Las enfermedades neurodegenerativas afectan gravemente la calidad de vida de los pacientes y constituyen actualmente un importante problema de salud pública. Por lo tanto, comprender el papel de la cofilina no solo puede ayudar a dilucidar el mecanismo de la enfermedad, sino también proporcionar información valiosa para posibles terapias.

Sabemos que las neuronas, y su disfunción juegan un papel crítico temprano en la patogenia de la enfermedad de Alzheimer (EA). La cofilina es una proteína clave en la regulación del citoesqueleto de actina de las neuronas, y su disfunción juega un papel crítico y temprano en la patogenia de la enfermedad de Alzheimer. De este asunto, no habíamos conversado antes. En condiciones normales, la cofilina es una proteína esencial que corta y recicla los filamentos de actina, permitiendo que las neuronas cambien de forma y mantengan la plasticidad cerebral, un proceso esencial para mantener la plasticidad y el dinamismo de las espinas dendríticas que son las estructuras de las neuronas donde ocurren las sinapsis. En el cerebro con Alzheimer, este mecanismo se altera drásticamente a través de varios procesos moleculares. 

La exposición de las neuronas a los péptidos de beta-amiloide (Aβ) induce una señalización anómala (a través de quinasas como ROCK o LIMK1) que incrementa la fosforilación de la cofilina (especialmente de la cofilina-1).  La cofilina se inactiva al ser fosforilada, y así pierde su capacidad de cortar la actina. Esto provoca que los filamentos de actina se estabilicen en exceso y pierdan dinamismo, dañando directamente la estructura y función de las espinas dendríticas y con el tiempo, esto lleva a la p perdida de las sinapsis. .

Bajo condiciones de estrés celular crónico, la cofilina desfosforilada o mal regulada se une fuertemente a la actina ADP (Difosfato de adenosina), formando agregados patológicos conocidos como varillas, o bastones de cofilina-actina (estas estructuras son llamadas cuerpos de Hirano). Esas varillas obstruyen mecánicamente los axones y las dendritas, lo que interrumpe el transporte axonal. Al bloquear el tráfico intracelular, impiden que los nutrientes y la actividad de las mitocondrias lleguen hasta la sinapsis, induciendo una disfunción mitocondrial y promoviendo la muerte neuronal.

Existe una estrecha relación entre la cofilina y la proteína Tau (que es el otro gran biomarcador del Alzheimer). La cofilina activada anómalamente puede desplazar a la proteína Tau de los microtúbulos. Esto deja a la proteína Tau libre en el citoplasma, facilitando su hiperfosforilación y la posterior formación de los ovillos neurofibrilares tóxicos característicos de la enfermedad. En el cerebro con Alzheimer, este mecanismo se altera drásticamente a través de una serie de procesos moleculares: veamos lo que sucede:

La exposición de las neuronas a los péptidos de beta-amiloide (Aβ) induce una señalización anómala (a través de quinasas como ROCK o LIMK1) que incrementa la fosforilación de la cofilina (especialmente de la cofilina-1). De modo que tendremos una Cofilina inactiva: al ser fosforilada, pierde su capacidad de cortar la actina y esto va a provocar que los filamentos de actina se estabilicen en exceso y pierdan dinamismo, dañando directamente la estructura y función de las espinas dendríticas. Con el tiempo, esto lleva a la pérdida de sinapsis.

En modelos de laboratorio, se ha observado que estrategias farmacológicas dirigidas a inhibir la vía de fosforilación (como el uso de inhibidores de ROCK como el fasudil) o la reducción genética de la cofilina logran rescatar los defectos de memoria y proteger la plasticidad de las sinapsis frente a la toxicidad del beta-amiloide. Podríamos ampliar sobre cómo se relaciona la cofilina con la pérdida de memoria en modelos animales o explicar gráficamente el funcionamiento de los inhibidores de la vía ROCK en la investigación científica actual.

Maracaibo, martes 13  de octubre del año 2026

lunes, 12 de octubre de 2026

Música caribeña


Los escritores caribeños han sido fundamentales al crear las denominadas “novelas de bolero”, libros estos que han quedado marcados en su ritmo, en su argumento o en su tema, por la música, las canciones, y la vida de los músicos e ídolos populares. La música caribeña sonaría en las páginas de ciertos libros, siempre  con un lugar especial para el bolero y otros géneros afines. Es que el bolero con su ritmo, en su argumento o en su tema, por la música, las canciones, y la vida de los músicos e ídolos populares, siempre el bolero rebasaría las fronteras, y no sólo se presentó como forma pan-caribeña sino también pan-latinoamericana.

Se puede analizar la presencia del bolero y su integración al texto en El beso de la mujer araña (1976) del argentino Manuel Puig, en Tantas veces Pedro (1977) del peruano Alfredo Bryce Echenique y en The Mambo Kings Play Songs of Love (1989) del cubano-americano Óscar Hijuelos. Observamos también al bolero y su reiterada presencia en Escribir en La Habana (1997) de quien subscribe Jorge García Tamayo y hemos visto el bolero integrado a la narrativa española, en El cuarto de atrás (1978) de Carmen Martín Gaite y en Te trataré como a una reina (1983) de Rosa Montero, pudiendo destacar que está por demás presente en muchas de las películas de Pedro Almodóvar…

La musica brillaría con Guillermo Cabrera Infante (https://bit.ly/3WGrcou) en Tres tristes tigres (1964), con Luis Rafael Sánchez en La guaracha del Macho Camacho (1976) y La importancia de llamarse Daniel Santos (1988). Inolvidable Parece que fue ayer de Denzil Romero (1991), y con el título del bolero de Pedro Vergés Sólo cenizas hallarás (1980) en uno de los cuentos de Raúl Pérez Torres (1994) y en Te di la vida entera (1996) de Zoé Valdés.

Recuerdo que había leído a Cabrera Infante, en sus Tres tristes tigres, en Vista del amanecer en el trópico, e igualmente en La Habana para un infante difunto, pero“Te de la vida entera” fue la primera novela de Zoé Valdés que tuve la oportunidad de leer y en aquellos lejanos años, recuerdo que el texto de la joven cubana que me cautivó por su humor ácido y el erotismo con que retrataba la la historia de Cuca, de dieciséis años en La Habana prerrevolucionaria y de su complicidad y la amistad con dos mujeres que le mostrarían el sabor y el ritmo de la noche habanera. Cuca quedó perdidamente enamorada de un hombre que desapareció sin dejar rastro y ella fiel a su promesa, lo esperó hasta ocho años más tarde, cuando reiniciarían una historia de amor, pero se quedó otra vez sola, durante la Revolución y se dedicó a su hija mientras esperaba su regreso y vivirá el desabastecimiento y la miseria, al ritmo de la música cubana. Así haciendo gala de un impresionante dominio del lenguaje, que me sonaba a mí, “cabrerainfántico”, Zoé Valdés escribió su novela sobre deseos, esperanzas hasta el desencanto final como todo lo que tiene que ver con la revolución cubana.

Rita de Maeseneer, la autora de El festín de Alejo Carpentier, crea una lectura culinario-intertexual (2003), y como profesora de literatura y de cultura española e hispanoamericana en la Universidad de Amberes (Bélgica), publicaria un interesante trabajo titulado “Denzil Romero, Enriquillo Sánchez y Zoé Valdés a ritmo de bolero”, concretandose a esas tres novelas de los años noventa; donde el bolero estuvo muy presente. En 1991 en este blog (lapesteloca) mencione (https://bit.ly/2qUoEJB) al escritor venezolano Denzil Romero quien en una novela, con título de bolero Parece que fue ayer la remarcó con el subtítulo de “Crónica de un happening bolerístico” (1991). En la dedicatoria de Parece que fue ayer, Denzil Romero menciona a un amigo bogotano que le “indujo a escribir estos textos” que él mismo califica como, “una novela en la onda bolerística”.

La novela de Denzil Romero crea la expectativa de un divertimiento donde se reproduce la letra completa del bolero Parece que fue ayer (1967) del mexicano Armando Manzanero, canción que recuerda un amor feliz que perdura, situación poco común en este género donde abunda la tristeza y los fracasos amorosos. En los seis capítulos/números, la novela relata como un grupo de bolerómanos integrado mayoritariamente por venezolanos, aunque también hay un cubano, un puertorriqueño y un costarricense, se hallan reunidos en un bar caraqueño dos días seguidos, en la noche del 13 al 14 de febrero de 1990, -día de los Enamorados-, y discurren sobre los boleros, sus medios de difusión y sus intérpretes preferidos, lo que les provocará delirios sensuales expresados en un lenguaje a veces bastante vulgar, donde los boleros les llevan a fantasías eróticas del pasado. Todos recuerdan canciones de las grandes estrellas del bolero, del mexicano Agustín Lara, o de la cubana Olga Guillot, y cantan estos boleros “tergiversando las letras; arruinándolas no pocas veces; haciéndoles segregaciones”. De este modo, todos se divierten inventando adivinanzas a las que contestan con una frase de bolero o insertan boleros en contextos nuevos, lo que les provoca la risa.

En realidad, la erudición desmesurada de Denzil Romero abruma en este texto excedido de canciones. Lo que Denzil Romero, o quizá sus editores presentaron como novela, en realidad resultó ser un palimpsesto donde la literatura sobre este género musical, se transforma en una inserción intertextual de los boleros y la introducción de ellos en los discursos, pudiendo plantear la relación entre oralidad y palabra escrita, en ocasiones puede rebasar los límites de un tratamiento realmente literario.

Para los cubanos y los puertorriqueños hay un sesgo de la literatura que se asocia a la situación política. Nueva York era visto como la capital del Caribe según el escritor puertorriqueño Luis Rafael Sánchez (La guaracha del Macho Camacho) El sesgo político en mi novela Escribir en La Habana es innegable, sin embargo, hay más de 60 boleros intertextualizados en la novela, por lo que la música caribeña, como el cine y la literatura, forman parte muy importantes en esta novela, que fue premiada en 1994 en la Bienal Jose Rafael Pocaterra. El caso dominicano es distinto, sobre todo desde que el premio Pulitzer 2008 fue adjudicado a Junot Díaz por La maravillosa vida breve de Óscar Wao; en cierto momento le dieron al escritor Diaz una medalla para distinguirlo como ciudadano dominicano y después se la quitaron porque Junot había criticado la política del gobierno hacia los haitianos.

Maracaibo, lunes 12  de octubre, 2026  antes, “Dia de la raza”

domingo, 11 de octubre de 2026

Denzil Romero


El 29 de octubre del 2019 en este blog (lapesteloca) hablamos sobre Denzil Romero (1938–1999) un escritor que nació en Aragua de Barcelona, en el Estado Anzóategui, ciudad conocida también como “La Atenas de Oriente”. Denzil era hijo de Carmen R. Romero y Juan Vicente Cabezas. La disciplina docente de su madre y de sus tías contribuiría a que fuera el mejor alumno de su escuela, pero en el bachillerato tuvo contratiempos por el régimen dictatorial que vivió Venezuela de 1948 a 1958.

Estudió 1r° y 2d° año en el liceo Narciso Fragachán de Aragua de Barcelona y el 3° lo hizo en el liceo Fermín Toro de Caracas; el 4° en el Pedro Gual de Valencia y finalmente se graduó de bachiller en el liceo Libertador de Mérida. “Nunca aprendí a nadar, apenas elevé uno que otro papagayo y soy hijo de maestros de escuela, por lo que puedo decir sin jactancia que a los 15 años ya me había leído la literatura clásica española. Admito que en mi formación influyeron algunos escritores, de los cuales sólo te voy a nombrar a Alejo Carpentier, Carlos Fuentes, Jorge Luis Borges, José Donoso, Juan José Arreola, Reinaldo Arenas, Marcel Proust, William Faulkner... y de aquí, Ramos Sucre, Arvelo Torrealba, y Enrique Arvelo...”

Denzil se graduó de abogado en 1961 y dos años más tarde, en 1963, de profesor en el Instituto Pedagógico de Caracas. El ejercicio del derecho le dio éxito profesional y económico, con lo cual pudo formar una familia, junto con la profesora Maritza Corrales, su esposa durante 40 años. Denzil Romero abandonaría el ejercicio del derecho, y se dedicó por completo a la literatura, como narrador, ensayista y cronista literario. En 1977 publicó el cuento “El hombre contra el hombre”, que luego aparecerá, junto con otros cuentos más, en Infundios (1978). Esta obra obtuvo el Premio Municipal del Distrito Sucre ese mismo año. Siempre dentro de la narrativa corta, Romero publicaría El invencionero en 1981, con el cual ganaría el Premio CONAC de narrativa en 1983. Algunos historiadores y escritores, entre los cuales se encuentran Luis Alberto Crespo definirían el estilo de Denzil Romero aludiendo a la “exageración de lo real”. Según la opinión del escritor Juan Liscano, “los siete cuentos de Infundios sedujeron por la riqueza del lenguaje, el poder fabulatorio, la mezcla de elementos culturales ajenos al criollismo agrario o urbano», la combinación de lo histórico y lo esotérico, de lo erótico y lo seudorrealista.

La narrativa de Denzil desarrollaría una temática que va de lo raigal telúrico venezolano, al eurocentrismo medieval renacentista, especialmente destacable en sus cuentos “El hombre contra el hombre” y “La saga de Juan de Grosseteste”, respectivamente. Simultáneamente con ambas publicaciones, va escribiendo una obra de mayor aliento, La tragedia del Generalísimo, sobre el Precursor de la Independencia Americana, Francisco de Miranda, que publicaría en 1983. Para ese mismo año el libro obtiene el Premio Casa de las Américas, en La Habana, Cuba. Dos años más tarde, 1985, esta obra fue finalista del Premio Rómulo Gallegos de Venezuela, y para 1987 ya había alcanzado su cuarta edición. 

Con Lugar de crónicas (1985) se abre un remanso en la obra literaria de Denzil Romero, que trae entre otros trabajos, “El muchacho que era yo”, en el que el autor evoca su infancia; ganador del premio Mejor Artículo del año del diario El Nacional en 1985. Con Entrego los demonios, continúa “el vagavagar” de su vida entre la realidad y la ficción. Después vuelve al tema del generalísimo Miranda, con Gran Tour, novela publicada en España por Laía en 1987 y por Alfadil en Caracas, 1988. Ese mismo año, Alfadil le publica también una serie de cuentos, titulada Tardía declaración de amor de Seraphine Louis.

Tomando la historia como pretexto escribió La esposa del doctor Thorne, en una versión novelesca sobre la vida de Manuelita Sáenz, amante del Libertador Simón Bolívar, con la cual ganaría el X Premio La Sonrisa Vertical de TusQuest Editores, Barcelona, España en 1988. La vida erótica de Manuelita le permitió crear un personaje tan polémico y controversial, que un ecuatoriano, académico de la historia, lo retó a un duelo a muerte. Denzil Romero, gracias a una imaginación sostenida por sus conocimientos de la historia grande de América, se situó en una época, en unos lugares y en medio de unos acontecimientos que enriquecen aún más la lectura lúdica de sus páginas, en las que un jurado reconoció por mayoría la obra de un escritor en pleno dominio de su estilo, de sus conocimientos y de sus fantasías. En 1990 aparece La carujada, publicada por la Editorial Planeta de Venezuela, en la cual recrea la trágica vida novelesca de Pedro Carujo, considerado como un anti héroe, por su participación en la conjura contra el Libertador Simón Bolívar, el 25 de septiembre de 1828, en Bogotá; así como en la conspiración contra el presidente de Venezuela, José María Vargas en 1835. 

 Quisiera añadir algunos comentarios hechos por Luis Barrera Linares en su obra La negación del rostro(Monte Avila Ed. 2005) donde describe a Denzil con “su pelo desordenado, absolutamente informal, bromista, cuentero, fabulador insaciable, absolutamente antiparabolico”. Insiste en que su personaje (el Generalísimo Francisco de Miranda) fue apoderándose de su autor... “Si hubiera tenido un poco mas de vida, la imagen física de Denzil habría adquirido una semejanza inaudita con el personaje histórico” fallecido en 1816 en la fortaleza de la Carraca, en Cádiz. 

Como la mayoría de los escritores de su generación, Denzil Romero pasó por el mundo de la bohemia. En su novela Parece que fue ayer, publicación de Planeta en 1991, recrea esos mundos de vivencias y recuerdos. Pero no abandona lo histórico, cuando recoge una antología de cronistas e historiadores de Indias, que publicó Planeta en 1993, con el nombre de Códice del Nuevo Mundo, y una extraña y medio mítica novela, titulada Tonatio Castillán o un tal Dios Sol, que magnifica la vida de Pedro de Alvarado, el segundo de Hernán Cortés en la Conquista de México. Con su libro El corazón en la mano (1977), Denzil vuelve al cuento, género con el que se inició. Entrego los demonios. 1ª. Ed. Mérida Universidad de los Andes, 1997. Sin embargo, no olvida su propósito novelesco sobre el generalísimo Miranda, cuando publica Amores, Pasiones y Vicios de la Gran Catalina, Grijalbo 1997 y Para seguir el vagavagar, Monte Avila 1998, con las cuales prácticamente cierra el bildugnsroman sobre la vida del general. Denzil Romero venía padeciendo desde hacía varios años por un severo enfisema, y fallecerá en Valencia en el mes de marzo en 1999. 

Para finalizar este artículo que fue escrito y publicado a finales del mes de octubre del año 2019, en aquella ocasión, hace 8 años por escrito dije… “No he resistido la tentación de citar a mi amigo, el escritor Eduardo Liendo, quien amablemente aceptó prologar mi novela “La Entropía Tropical” y destacar sus favorables comentarios que expresara el día 10 de marzo de 1990 en la sede del Complejo Cultural Teresa Carreño en Caracas, durante la presentación de mi novela “Para subir al cielo…”. En aquellos momentos el escritor Liendo hablando sobre la novela que presentaba, se refirió a Denzil quien había fallecido unos días antes. Citaré aquí, parte de sus comentarios: “La escritura de Jorge es verdaderamente espléndida, es un barroco, pero no un barroco onanista, sino muy consubstancial con sus temas que son de un magnífico oficio, y explico, que el protagonista de las novelas de Jorge, es el lenguaje. Me recuerda al lamentablemente desaparecido, apenas anteayer, Denzil Romero. Hay una relación de comunicación entre ambos lenguajes. Les digo esto, para”…  etc, etc.

Maracaibo, domingo 11 de octubre, 2026

sábado, 10 de octubre de 2026

 

Breve Historia del blog   lapesteloca.blogspot.com

Funciona desde 2013 con actividad formal desde 2014. Desde enero 2019 lo publicado TODOS LOS DIAS en el blog ha venido siendo publicado también en la plataforma de FACEBOOK y la divulgación ha resultado excelente.

Hoy 10 de octubre del año 2026, no ha sido posible utilizar Facebook para mostrar lo publicado en el blog por lo que les sugiero a los habituales lectores de mi blog que sencillamente usen el procedimiento habitual para buscar la publicación:

lapesteloca.blogspot.com 

Puede también buscarse en Google para acceder a la lectura diaria del contenido del blog que seguirá funcionando a pesar de no estar siendo divulgado en FACEBOOK.

Reciban todos los lectores un abrazo fraternal.

Jorge García Tamayo

Todo esto, y hacia adelante, aunque al tratar d acceder al blog les digan que:

No se puede acceder a este sitio web

Es posible que la página web https://www.google.com/search?q=la+peste+loca.blogspot.com&oq=la+peste+loca.blogspot.com&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOTIGCAEQRRg80gEJNDY5NWowajE1qAIAsAIA&sourceid=chrome&source=chrome.rb&ie=UTF-8 esté temporalmente inactiva o que se haya trasladado definitivamente a otra dirección.

E igualmente diga el sistema que: No se puede acceder a este sitio web… Recuerden que SI SE PUEDE!!!

Un joven astrofísico


El premio Princesa de Girona es uno de los galardones más prestigiosos para jóvenes en España, y le ha sido otorgado a José Eduardo Méndez Delgado, un joven astrofísico mexicano de 31 años por su investigación que busca reconstruir la historia de las galaxias a partir de esas nubes de gas donde nacen las estrellas…

De niño, José Eduardo iba por las noches a un campo abierto detrás de un cerro en las afueras de Morelia, la ciudad michoacana donde nació, para ver las estrellas. No tenía equipo ni telescopios, pero sí el cielo y una incontenible curiosidad de entender qué había más allá. “Desde pequeño tuve esa relación con la naturaleza y esas ganas de ir aprendiendo”, recuerda. Años después, su afán lo ha convertido en detective de nebulosas, estudiando las inmensas nubes de gas donde nacen o mueren las estrellas. La investigación que le ha valido, el Premio Princesa de Girona Internacional 2026 en la categoría de Investigación, es para jóvenes uno de los galardones más prestigiosos que entrega España. José Eduardo Méndez Delgado posa junto al rey Felipe VI (ver) durante el acto de proclamación de los Premios Princesa de Girona

El astrofísico describe emocionado las estampas que ha podido ver en algunos de los telescopios más importantes del mundo, como el del Instituto de Astrofísica de Canarias. “La semilla del astrónomo nace cuando uno ve las imágenes espectaculares del cielo nocturno. Todas esas paletas de colores, esas estructuras difusas que uno logra observar, las estrellas, las distintas galaxias… Te ponen en perspectiva y te maravillan. Además de que te sientes un poco intimidado, te sientes atraído”, comparte en entrevista con EL PAÍS desde el Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Le dedico esencialmente casi todas mis tardes a entender la naturaleza”, explica Méndez quien busca reconstruir la historia de las galaxias a partir de la composición de las nebulosas. Para explicarlo mekor lo compara con la arqueología. “Uno reconstruye el pasado a partir de los vestigios que encuentra en un sitio. Generalmente no te encuentras un carro de guerra completo, sino una pieza que se le cayó. Nosotros, como astrónomos, hacemos exactamente lo mismo, pero esas huellas o vestigios son esencialmente la química”. Los resultados de su tesis doctoral aportaron indicios indirectos de creación planetaria en la Nebulosa de Orión. Más tarde impulsó el proyecto internacional DESIRED, una base de datos que ha permitido analizar la física de las líneas de emisión más débiles de nebulosas ionizadas.

Su enfoque le ha permitido participar en proyectos internacionales y relata como: “Un artículo mencionado en el premio fue uno de 2024, donde hablamos de la composición y destrucción de polvo en nebulosas”. Ese estudio lo llevó a comprender procesos que antes estaban más difusos. “Analizamos la relación entre el polvo, la abundancia de elementos pesados y la radiación ionizante en muchas galaxias. Eso permitió conectar información de estrellas y nebulosas que antes parecía desconectada”, explica el joven. Para el científico, comprender la evolución química de las galaxias es también una forma de comprender la historia del universo y del propio ser humano. “A final de cuentas, los elementos químicos que nos constituyen son también parte del cosmos”, reflexiona. Se muestra (Ver) la imagen de la galaxia Gran Nube de Magallanes, elaborada a partir de cerca de tres millones de espectros obtenidos con el Local Volume Mapper.

El premio Princesa de Girona, el más reciente reconocimiento por su trabajo consiste en una estatuilla, reproducción de una obra del artista Juan Zamora y una dotación de 20.000 euros: “Todavía no he pensado en qué los voy a invertir, (400.000 pesos mexicanos) pero se les dará buen uso”. El galardón será entregado en un evento encabezado por la familia real de España el próximo 14 de julio. El anuncio, sin embargo, fue hace unas semanas en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, con la presencia del Jefe de Estado de ese país. (Ver)“La astronomía te lleva a lugares que uno no imagina, como conocer al Rey de España”.

Su camino empezó en el sistema público mexicano: “En la escuela aprendí las cosas básicas. Ya cuando estuve en la prepa en la Universidad Michoacana fue que me adentré un poco más en las ciencias formales, la física y las matemáticas”. Esos años marcaron la decisión de buscar un lugar en la UNAM, un cambio que implicaba dejar Morelia y mudarse a la capital. “Le debo prácticamente todo a la educación pública”, asegura. Su formación continuó fuera de México, con una primera parada en el Máster en Astrofísica en la Universidad de La Laguna, gracias a una beca de la Fundación Carolina, y otro posgrado en la Universidad de Heidelberg, la más antigua de Alemania.

Más de 1,3 millones de mexicanos bien calificados viven en el extranjero, en un fenómeno conocido como fuga de cerebros. Jóvenes que, como Méndez, ven fuera mejores posibilidades de formación y empleo. Para el científico, sin embargo, un “sentimiento de responsabilidad” lo llevó de vuelta a sus orígenes. “Desde que me fui de México quería regresar para contribuir a la sociedad que apostó por mí”, asegura. Ahora, con una visión más amplia, pone sobre la mesa las condiciones para hacer ciencia en el país. “México y la UNAM están involucrados en proyectos de frontera y consorcios internacionales. Sin embargo, siempre hay incertidumbre porque dependemos mucho de cambios políticos”, lamenta. Funcionarios que entran y salen, barriendo los proyectos y el financiamiento. “Ese impacto se siente especialmente entre los investigadores más jóvenes. No solo importa cuánto se invierte, sino cómo se distribuyen esos recursos”.

Su “arqueología del universo”, como la describe, conecta la investigación básica con preguntas fundamentales: ¿de dónde venimos?, ¿cómo se formaron las galaxias?, y ¿qué procesos dieron origen a los elementos que componen la vida?. “La ciencia no está separada de la sociedad, todo parte del pensamiento crítico”, asegura y Méndez insiste en la necesidad de acercar la investigación al público. “Es importante que la gente se involucre”.

Maracaibo, sabado 10 de octubre del año 2026