miércoles, 3 de junio de 2026

Madame Bovary


Madame Bovary es la novela cumbre del realismo literario del siglo XIX. En su momento, la novela despertó tal escándalo que su autor, Gustavo Flaubert fue procesado por los atrevimientos de su heroína, que provocaba una ruptura con la tradición literaria. 

Emma Bovary el personaje protagónico de la novela, aparece como una lectora voraz de novelas románticas, quien ha incubado muchas ilusiones sobre el matrimonio y la vida, a la espera de aventuras apasionadas y galantes y contrae matrimonio con Charles Bovary, médico de profesión. Emma con un marido fiel, puritano, sin carácter y sin ambiciones. está aburrida, y se enferma. Mudados a Yonville, dará a luz a su hija Berthe. El farmacéutico Homier, alimentará las ambiciones de Emma para sacarle provecho al doctor Bovary. Emma comprará compulsivamente artículos de lujo creando deudas impagables. Emma sostendrá una aventura con Rodolphe Boulanger, quien la deja plantada el día de la fuga. Madame Bovary se enferma nuevamente. Su ingenuo marido consiente en que asista a clases de piano en Rouen, sin advertir que ella está enamorada del joven Léon Dupuis. Cuando recibe orden de embargo y desalojo, no encuentra ayuda de Léon ni de Rodolphe su antiguo amante, y decide suicidarse con arsénico de la botica del señor Homier. Flaubert fue hallado inocente de los cargos de inmoralidad que se le imputaban y para muchos su obra maestra, sigue siendo Madame Bovary (1856), cuya protagonista, una mujer mal casada es víctima de sus propios sueños románticos. 

La publicación de Madame Bovary, aunque supuso la rápida consagración literaria, de Gustavo Flaubert, a su vez le creó serios problemas ya que fue atacado por moralistas que condenaban el trato que daba al tema del adulterio, por lo que fue incluso sometido a juicio. Flaubert decidió entonces emprender un proyecto fantasioso y barroco, lo más alejado posible de su realidad: Salambó (1862), donde relataba el amor imposible entre una princesa y un mercenario bárbaro en la antigua Cartago. Después del éxito de Madame Bovary (1857), Salambó fue otro bestseller, que selló la reputación de Gustave Flaubert 

Madame Bovary paso a ser también una importante película estadounidense de 1949 basada en la novela homónima de Gustave Flaubert, dirigida por Vincente Minnelli, con Jennifer Jones en el rol protagónico, con James MasonVan HeflinLouis JourdanAlf KjellinGene LockhartFrank Allenby y Gladys Cooper en los roles principales.

Jennifer Jones de quien hablamos ya en este blog en septiembre de 2022, nació en Tulsa (Oklahoma). estudio en el Instituto Monte Cassino, un colegio católico de niñas en Tulsa. Estudió interpretación en la Northwestern University de Illinois, donde conoció a otro estudiante, el actor Robert Walker, con quien contrajo matrimonio en enero de 1939. Después de dos pruebas de cámara fallidas para Paramount Pictures, desencantada dejó Hollywood y regresó a Nueva York. Casada con Walker, tuvo dos hijos y regreso a Hollywood donde le dieron un nuevo nombre: Jennifer Jones. El director Henry King le dio el papel de Bernadette Soubirous en la película La canción de Bernadette (The Song of Bernadette). Esta actuación le valió el premio Óscar a la mejor actriz en 1943. siendo una de las actrices más jóvenes -25 años- en conseguir este galardón.

MiaWasikowska, es una joven actriz australiana

a quien volví a ver en la tele en 2014, interpretando a “Madame Bovary”. En enero de 2017 hablamos sobre ella en este blog (lapesteloca) sobre su filme interpretando al personaje creado por Gustav Flaubert en un filme dirigido por una mujer Sophie Barthes y vino a mi mente “La orgia perpetua: Flaubert y Madame Bovary”, un ensayo de Mario Vargas Llosa donde el laureado escritor peruano considera la novela de Flaubert como la primera novela de la modernidad.

MiaWasikowska, es una joven actriz australiana a quien volví a ver una vez en la TV interpretando a “Madame Bovary” (2014), el personaje creado por Gustav Flaubert en un filme dirigido por una mujer Sophie Barthes y vino a mi mente “La orgia perpetua: Flaubert y Madame Bovary”, el ensayo de Mario Vargas Llosa, ensayo donde el laureado escritor peruano considera la novela de Flaubert como la primera novela de la modernidad. La Madame Bovary protagonizada por MiaWasikowska quien parecía en camino de alzarse como una de las musas heroínas decimonónicas, pero su actuación fue desaprovechada al no demostrar objetivamente las razones del comportamiento de su personaje Madame Bovary.

Recordemos que se han filmado nueve películas sobre la novela famosa y tan antiguas como que podemos iniciar la lista desde 1933, Madame Bovary dirigida por Jean Renoir, luego en 1937 y en 1947 en filmes dirigidos por Gerhard Lamprecht y por Carlos Schlierper. Luego en 1949 el esposo de Judy Garland y padre de la conocidísima actriz Liza Minelli, Vicent Minelli dirigió una Madame Bovary con Jennifer Jones, James Mason y Van Heflin en los principales roles protagónicos. En 1977 el director del filme fue Zbigniew Kaminski como “Pani Bovary Toja”en polaco, y en 1991 el conocido director francés Claude Chabrol dirigiría una Madame Bovary con lamentables fallas por la edad de la actriz Isabelle Huppert's y por usar la lectura de largos fragmentos de la obra para llevar la trama creando lentitud de la misma, no obstante seria nominada al Oscar por mejor vestuario y recibiría un Globo de oro como mejor película de habla no inglesa. Como un detalle curioso, existe en cine mexicano, del año 2011 una historia de Mademe Bovary en México que lleva por título “Las razones del corazón” dirigida por Arturo Repstein. 

 

En Maracaibo, el miércoles 3 de junio del año 2026

 

 

martes, 2 de junio de 2026

De la poética en prosa…


La obra de Ramos Sucre no sería comprendida por sus contemporáneos, ninguno se interesó en profundizar en ella y tan solo fue a partir del 1958 cuando las generaciones que se agruparían en torno a Sardio, a Tabla Redonda y a El Techo de la Ballena, comenzaron a verlo como el gran maestro. La poesía de Ramos Sucre está en prosa y sus textos brillan por la supresión del que relativo, y por la acentuación del yo que le da impulso y respiración al poema.

 

El debatido tema de la diferencia entre la prosa y la poesía, puede conducirnos a la pregunta de qué es en realidad la poesía. Se podría afirmar después de Baudelaire y de los simbolistas hasta los surrealistas y a la actual concepción de lo que significa la poesía, una muestra perfecta es el poema en prosa. La mejor demostración de que la poesía no depende de cuestiones como la estrofa, o la rima, se percibe al leer a Ramos Sucre.

 

José Antonio Ramos Sucre (Cumaná,1890-Ginebra,1930). Nacería en Cumaná el mes de junio del año 1890. Sus padres fueron Jerónimo Ramos Martínez y Rita Sucre Mora de Ramos, nieta del Coronel José Gerónimo Sucre Alcalá, hermano del Mariscal Antonio José de Sucre. El temperamento tímido del niño se iría sustrayendo a la realidad y él construirá su mundo entre las vivencias de personajes conocidos a través de innumerables libros que pronto lo convertirían en el único habitante de la biblioteca de su tío, su único refugio, la torre de timón.


En Carúpano, bajo la tutela del tío, Presbítero Dr. José Antonio Ramos Martínez, se inicia en los estudios del latín. Después de la muerte del tío Ramos Martínez, el 23 de octubre de 1903, José Antonio regresó a Cumaná; en su ciudad natal estudiará en el Colegio Nacional de Cumaná, dirigido por don José Silverio González Varela, donde en 1908, se graduaría de bachiller. En 1910 se de bachiller en Filosofía, y en 1911 viajó a Caracas, para iniciar en la Universidad Central sus estudios de Derecho y Literatura y continuar aprendiendo idiomas. Presentará los exámenes de admisión gradúa en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y durante una epidemia que obligó a cerrar temporalmente la universidad Ramos Sucre se dedicaría a estudiar como autodidacta, y tras los exámenes de admisión universitaria, en 1912 iniciará comienza sus estudios de Derecho y Literatura y continúa aprendiendo los idiomas griego antiguo y moderno, francés, inglés, italiano, portugués, alemán, danés, sueco y sánscrito.

 

El afán de Ramos Sucre por el aprendizaje lo llevaría a estudiar la cultura greco-latina y de los autores de la literatura universal. Como autodidacta dominó los idiomas para leerlos en el original, y se imbuiría en complejos tratados de filosofía y de mitología oriental, de geografía e historia, de lingüística, de religión y de esoterismo. José Antonio cumpliría los 18 años de edad en 1913, cuando la Universidad Central de Venezuela cerrada por el gobierno del General Juan Vicente Gómez (1908-1935), lo que obligará a Ramos Sucre a continuar los estudios como autodidacta y a dar clases de latín. En 1916 y durante tres semestres presentará exitosamente los exámenes de la carrera de Derecho en la UCV para culminar sus estudios en 1917.

 

Fernando Guzmán Toro obtuvo el Premio Único de ensayo en el II Concurso por una Venezuela Literaria en 2012 con su obra “Los arquetipos y arcanos e el viaje por el imaginario poético de José Antonio Ramos Sucre publicado por el Grupo Editorial NSB (2013). Los arquetipos vinculados a lo simbólico y presentes en la psique de los humanos son parte del inconsciente colectivo y según Guzmán Toro, los arcanos del tarot configuran para Ramos Sucre una especie de viaje onírico y a través del mismo, donde él logra establecer en su prosa poética, veintiún arcanos. El análisis que hace Guzmán Toro sobre todos estos simbolismos que se perciben centrados en un ambiente medieval, se detectan en el imaginario poético de Ramos Sucre, creando una interesante investigación sobre los simbolismos ocultos en su obra.

 

José Antonio Ramos Sucre siempre fue un habitante de su interioridad más plena. José Antonio Ramos Sucre siempre fue un habitante de su interioridad más plena. En el mundo imaginario y fantasmal de sus innumerables lecturas y los universos traducidos, en el dolor de sentirse un ser destinado a la dispersión y al extrañamiento, parecería haber vivido en una constante preparación del final, y escribiría… “Quiero morir y busco las sugestiones lúgubres, y a mi lado arde constantemente este tenebrario, antes escondido en un desván de la casa” (La vida de maldito). “He sentido el estupor y la felicidad de la muerte. Un aura deliciosa, viajera de otros mundos, solazaba mi frente e invitaba al canto los cisnes del alba”. (El Desesperado).

 

José Antonio Ramos Sucre siempre fue un habitante de su interioridad más plena. En el mundo imaginario y fantasmal de sus innumerables lecturas y los universos traducidos, en el dolor de sentirse un ser destinado a la dispersión y al extrañamiento, parecería haber vivido en una constante preparación del final, y escribiría… “Quiero morir y busco las sugestiones lúgubres, y a mi lado arde constantemente este tenebrario, antes escondido en un desván de la casa” (La vida de maldito). “He sentido el estupor y la felicidad de la muerte. Un aura deliciosa, viajera de otros mundos, solazaba mi frente e invitaba al canto los cisnes del alba”. (El Desesperado).

 

El 09 de junio de 1930 José Antonio cumpliría 40 años y su estado depresivo empeoraba. En cartas a su prima Dolores Emilia Madriz le dirá. Me prometen curarme, levantarme de esta fosa. Anoche dormí en paz y lo declaro por milagro”(…) “Solamente el miedo al suicidio me permite sufrir con tanta paciencia”… “Prima adorada: sólo puedo asegurarte que no volverás a verme enfermo”(...) “yo no me resigno a pasar el resto de mi vida, ¡ quién sabe cuántos años!, en la decadencia mental”.  La larga lucha de Ramos Sucre contra el insomnio la perdería en la ciudad de Ginebra, el 13 de junio de 1930 cuando se consumó su muerte, a la que se había entregado voluntariamente cuatro días antes. Sus restos reposan en el Cementerio de Santa Inés de la ciudad de Cumaná.


 

Es importante en este artículo, recordar a Elías David Curiel quien junto a José Antonio Ramos Sucre fue el precursor de la modernidad literaria en Venezuela. Elías David Curiel es el poeta coriano “órfico” de origen sefardita, con una importante obra literaria la cual fue reunida en tres libros, Poemas en flor, Música astral y Apéndice lírico. Estos cuadernos enseñarían algo novedoso en la lírica venezolana; una poesía con elementos de carácter filosófico, metafísico, de la mitología grecolatina y de la tradición hermético-cabalística de origen hebraico. Nieto del patriarca-fundador de la comunidad sefardí de Coro, Joseph Curiel. Elías David estudiaria, y posteriormente realiza su labor educativa en el Colegio Federal de Varones. En abril de 1905, lo comisiona el Presidente del gobierno regional para componer la letra del himno del Estado Falcón, de la cual es su creador.

 

Enrique Arenas Capiello (1943–2015 ) profesor de nuestra Escuela de Letras en la Universidad del Zulia, nos muestra en su libro El azogue ubicuo un detallado análisis de la obra poética de Elías David Curiel, “su poesía politonal en el mediodía de las visiones y en la noche de los silencios, es palabra que quiere hacerse música, y epifanías que trasmiten atmósferas de pavor silencioso.”Al través de mi vida” es sin duda, un texto fundamental en la poesía venezolana contemporánea, que emerge primero hacia el mundo desde los murmullos, las grietas, las oquedades del verbo”.

 

 Sobre estos dos poetas, José Antonio Ramos Sucre y Elías David Curiel ya hemos conversado previamente en este blog (lapesteloca)…

 

Maracaibo, martes 2 de junio del año 2026

lunes, 1 de junio de 2026

La tragedia del bachiller Rangel

 

El año 1977, Marcel Roche publicó en La Gaceta Médica de Caracas un trabajo titulado, “Algunos factores condicionantes en la vida y muerte de Rafael Rangel”. Roche aprovecharía para ahondar en algunas causas de aquella trágica muerte, remontándose a su infancia, como huérfano e hijo natural (ilegítimo), y viviendo la niñez sin su madre, con la esposa de su padre (María Trinidad Jiménez), sin tocar otros temas como pudo ser la muerte de su pequeña hermana mayor, e igualmente sin profundizar demasiado sobre la dependencia sicológica con su ulterior protector el presidente Cipriano Castro, Roche expondría toda la historia en su libro “Rafael Rangel, ciencia y política en la Venezuela de principios de Siglo” (1973).

En realidad, cualquiera podría preguntarse a que viene esta “remembranza” a estas alturas y en medio de la proliferación de “dimes y diretes politiqueros” que proliferan actualmente en el país. Debo remitirme a mi novela “El movedizo encaje de los uveros” editada en la Universidad del Zulia el año 2016 gracias al visto bueno del Rector en aquellos tiempos, el Dr Domingo Bracho Díaz, y a la coedición de dos Facultades de Medicina, la de la Universidad Central de Venezuela y la de la propia Universidad del Zulia.

La relectura de mi novela señalaría como el principal problema del joven bachiller trujillano, no fue que “lo embromaron por ser negrito”, ni era por una beca que le negaron, su problema tenía mucho que ver con su personalidad. José Rafael Rangel era un hombre joven, muy trabajador, sencillo e introvertido, quien sin duda alguna se deprimiría ante la difícil situación que atravesaba y sugerimos en estos tiempos de crisis, que quizá vale la pena nuevamente revisarla...

El Dr. Ceferino Alegría Mauricio (1913-1979) informaría en detalle un incidente personal que el bachiller Rangel y el Dr. Rafael López Baralt habrían tenido, en Maracaibo en 1896, cuando Rangel tenía 19 años y cursaba su último año de bachillerato y se enteraría de que, en Bogotá, estaban realizando la curación seroterápica de la Lepra, según un procedimiento seguido por el Dr. Juan de Dios Carrasquilla. La Junta de Lazareto del Zulia, decidió enviar a Bogotá, una comisión, y el bachiller Rangel, se ofreció para ir en calidad de ayudante; pero Dr. Rafael López Baralt quien era el director de la Sección de Seroterapia del Instituto Pasteur de Maracaibo, rechazó su solicitud. Rangel, muy joven, insistiría, pero nuevamente fue rechazado por López Baralt y fue entonces cuando el joven estudiante Rangel, exaltado y ofuscado, le enrostró al Dr. López Baralt, su pequeña estatura, diciéndole que la trataba de compensar con unos zapatos de tacones altos, asignándole el calificativo de “Enano Engreído”. Rangel ante la gran influencia política y científica del Dr. López, en Maracaibo; decidió irse a seguir sus estudios en la Universidad de Caracas. 

En el año 1898, Rangel solicitó por primera vez al Congreso una beca, para trasladarse al exterior, a realizar estudios de inmunología seroespecífica, pero el Dr. Rafael López Baralt, era miembro de la comisión encargada de otorgar las becas en el parlamento, y la solicitud de Rangel, quedaría negada. A mediados del año 1900, Rangel conseguiría la aprobación de un aporte presupuestario, con el primer Presidente del Estado Trujillo, Inocente de Jesús Quevedo, recién nombrado por Cipriano Castro. Rafael Rangel esperaba viajar al exterior a realizar su sueño, de estudiar serología inmunoespecifica, pero ya en el mes de abril de 1901, fue nombrado Presidente del Estado Trujillo, el médico y político marabino, Dr. Rafael López Baralt, y el aporte presupuestario aprobado, no se ejecutaría en beneficio del joven trujillano ya que así lo dispuso el nuevo Presidente del Estado.

Inmediatamente después de yugular la epidemia de peste bubónica, el 8 de julio de 1908, Cipriano Castro le otorgaría a Rangel la Orden del el Busto del Libertador en 3ra Clase por sus servicios. Pero, la beca que en 1903 le prometiera la Academia de Medicina, con la recomendación de enviarlo a una escuela europea de Patología Tropical, se fue postergando con el correr de los meses y de los años. Según su amigo Mendoza, la beca debería haber sido ratificada ese año 1908, por el Dr. López Baralt quien era el Ministro del Interior del presidente Cipriano Castro…

El 20 de octubre de 1908 Cipriano Castro se irá a Alemania para que le operasen la fístula recto-vesical que tenía, por lo que ya había sido operado en Macuto un año antes y su compadre Juan Vicente Gómez se encargará de la presidencia. Rangel se sentía acosado por quienes estaban resentidos de que: “¡Un bachiller!” hubiese comandado la lucha contra la Peste Bubónica. Surgirían entonces, los comentarios y las murmuraciones que se sumarian a las reclamaciones por el pago por unas casas quemadas que el gobierno se había comprometido a resarcir los costos a sus dueños. Ya no estando el presidente Cipriano Castro al mando, al bachiller Rangel, lo amenazarán con quitarle el Laboratorio y burlonamente le ofrecerían darle un cargo de veterinario en el Mercado. Le negarán las becas prometidas para estudiar en el exterior, y le dirán que no valía la pena “enviar a otro negro al Brasil”.

Según su amigo, Mendoza, la beca prometida por la Academia de Medicina, habría de ser ratificada ese año, por López Baralt era el Ministro del Interior… Lo cierto fue que en cuanto Castro salió del país, también se le imputó a Rangel haberse equivocado en el primer diagnóstico de peste bubónica. El 19 de enero Carlos Manuel Velázquez de la UCV publicó un trabajo “Peste y Castro” donde le atribuía el control de la epidemia a la Junta de Comercio de la Guaira y no a lo dispuesto por Cipriano Castro quien pretendía “desde su dominio, que con un simple bachiller extinguiría la epidemia”.

Al instalarse el 20 de abril la Comisión de Higiene Pública el nombre de Rangel brilló por su ausencia. José A. Tagliaferro por la prensa, arrojaría dudas sobre la verdadera naturaleza pestosa de los bacilos detectados por Rangel. Su maestro el doctor José Gregorio Hernández tímidamente respondería argumentando que en la Universidad era peligroso manipular ese material ya que en su Laboratorio de la Universidad no tenían facilidades para hacer esos estudios, pero nada diría sobre el Laboratorio del hospital Vargas donde se sabía que Rangel si podía hacerlos…

El primer problema residía en que, Rangel no era médico, y segundo, era el germen de la envidia que creció en muchos ante la importancia que había tenido “un bachiller” actuando eficientemente en los predios de “la medicina” local. Las decisiones políticas del presidente Castro, sin pretenderlo, encumbraron a Rangel hasta ponerlo al frente de situaciones directivas que le crearon enemistades gratuitas entre los médicos.

Desde 1903, Rangel se había separado totalmente de la Cátedra de Fisiología decidido a dedicarse en cuerpo y alma a la investigación en su Laboratorio del hospital Vargas. Tal vez Rangel esperaba consolidar algo como el Instituto Pasteur que en 1895 fundara y dirigiera su mentor el Dr. Aníbal Santos Dominici en Caracas, emulando al Instituto Pasteur de París. Dominici había sido el Jefe de la Cátedra de Clínica Médica y de Anatomía Patológica, él brillaba en su Instituto y fue el Rector de la Universidad Central desde 1899 hasta 1901 cuando al negarse a expulsar a unos estudiantes que habían ridiculizado al presidente en unos actos de carnaval, fue destituido y estuvo preso en la Rotunda hasta diciembre de ese año, por lo que sería evidente que al salir de prisión iniciaría su participación en la Revolución Libertadora, por lo que fue hecho prisionero en 1903. Dominici logrará fugarse y cuando Gómez se hizo cargo de la presidencia, y viviría exiliado en Francia. La mala suerte de Santos Dominici y de Rafael Rangel dependería en el fondo, a razones políticas, una situación que es muy conocida y se repite en nuestro país. A el caso concreto del bachiller Rangel, se le sumaría el reconcomio de médicos, algunos de ellos eran los mismos, quienes en un tiempo solían apoyarlo y estimular su trabajo.

Hasta aquí esta especie de sinopsis sobre secretos que están encriptados en mi novela “El movedizo encaje de los uveros”.

Maracaibo, lunes 1 de junio del año 2026

domingo, 31 de mayo de 2026

Las autopsias, una historia…(2)


Tan solo cincuenta años atrás, la práctica de las autopsias para la civilización occidental era parte integral del ejercicio de la medicina hospitalaria. Ya lo dijimos, y este hecho era por demás demostrable al comprobar cómo en los Estados Unidos más de la mitad de los enfermos que fallecieron en el año 1950 fueron autopsiados. Nosotros, los patólogos venezolanos, cuando comenzábamos a organizarnos como grupo de especialistas médicos interesados en el desarrollo de esta especialidad médica, presenciaríamos como se producía el declive de las autopsias en el mundo. ¿Nos convocaban a regresar casi sin haber ido?

Repetitivamente habíamos llamado la atención sobre la situación del peligroso alejamiento de las autopsias. Ante el desinterés de los clínicos y el casi nulo entusiasmo de los patólogos mismos, decidimos ponerle atención al fenómeno. ¿Cómo revivir las autopsias? Teníamos que insistir en considerarlas como el muy necesario control de calidad de la medicina hospitalaria, pero las autopsias eran cada vez menos solicitadas por nuestros colegas médicos-cirujanos, ¿y los patólogos? Como si nada estuviese aconteciendo. ¿Cómo analizar aquella situación?

Nuestra posición en el IAP de la UCV ante la declinación de las autopsias, era de un férreo ejercicio de la patología tradicional, indispensable por demás para la docencia de post grado en nuestra especialidad. Sabíamos que éramos el único centro donde se autopsiaba a pacientes con SIDA y gracias a ese esfuerzo de nuestros jóvenes médicos estudiantes de patología -ahora importantes anatomopatologos-  logramos describir lo que sucedía con esa enfermedad en el país… Pero estábamos ya a finales de los 80 y entrando en la década de los 90. Nadie podía predecir que estábamos en una etapa terminal para el país… La decadencia –no solo de las autopsias, de la salud pública en general, en los centros hospitalarios de todo el país era apabullante. ¿Era reflejo del entorno socio-político-cultural del medio venezolano? Vivíamos todavía en la engañosa bonanza petrolera de un sistema empobrecido por los desmanes de un Estado centralizado sobreprotector en manos de políticos corrutos e incapaces…

Les informo que EL CÁNCER tiene mucho que ver con todo este terrible asunto que estamos rememorando y que gira alrededor de la desagradable tarea de “rajar muertos” en un país donde abundan los vivos y los que se rajaban (¡que eran unos cuantos!), era porque se iban a disfrutar sus usufructos en lejanas regiones del globo terráqueo. La palabra CÁNCER es casi como palabra-mágica, para los patólogos. Esa enfermedad nos identificaba ante los colegas médico-cirujanos como algo más que “raja muertos”.  Gracias al cáncer somos aceptados por los colegas como entes útiles a la sociedad. Gracias a él, las personas entienden lo que hacemos los patólogos y aceptan que servimos para algo… De la capacidad que tiene el patólogo para decir con precisión y certeza cuando una lesión cancerosa es más o menos maligna, dependerá (algunas veces) el que sea apreciado por el entorno médico. Gracias a la habilidad diagnóstica, producto del estudio y de la experiencia, aunque terriblemente subjetiva, los patólogos venezolanos deberíamos haber tenido una importancia crucial en las labores preventivas de despistaje del cáncer por citología. Pero la realidad nuestra era y ha sido diferente.

En rebatiña o en franco contubernio con los citotecnólogos, formados indiscriminadamente y bajo criterios crematísticos más que de salud pública, cada vez era mayor el número de patólogos que por la vía del “despistaje del cáncer” lograban sobrevivir, asociándose con citotecnólogos. Igualmente los citotecnólogos, pasaron a trabajar libremente sin la supervisión de los patólogos o asociados a ginecólogos que les resultaba un mejor negocio... ¡Vivíamos en lo que llaman un desbarajuste total!

Hace años ya, cuando ante la desoladora realidad de la asistencia pública del país, hice por la prensa un llamado a los patólogos, para que asumieran el rol de ser supervisores de los hospitales. Les propuse hacer con las autopsias un real control de calidad asistencial para salir del marasmo de la incertidumbre, (https://bit.ly/346wOPv) planteando que cada defecto podría ser visto como un tesoro (El Nacional, Caracas. 1/ 4/ 1991).  El tema de la autopsia en los enfermos con cáncer merecía ser revisada con especial atención. En nuestro país era y es lamentable que no se hagan autopsias en los hospitales anticancerosos. Esta situación no es de ahora, cuando ya nadie está interesado en el estudio post mortem de los cadáveres. . .

¿Cómo sabíamos hasta qué punto los pacientes de cáncer se curaban en nuestro medio con la quimioterapia?, ¿o con la radioterapia? ¿Qué sabíamos de sus complicaciones? ¿Qué hay del trombo embolismo pulmonar? ¿Qué tal los agentes infecciosos involucrados como parte del compromiso inmunológico? ¿Sabemos acaso de que se mueren los enfermos con cáncer en nuestro país? ¿Cómo podemos saberlo, si no hacemos autopsias en los hospitales donde tratan a los enfermos con cáncer? ¿Cuánto no pudiésemos aportar los patólogos al progreso del conocimiento de las neoplasias y de los efectos, beneficiosos o no del tratamiento de los pacientes venezolanos con cáncer, si hiciésemos autopsias?

Lo triste de esta historia es que la falta de interés por las autopsias, era compartida por la inmensa mayoría de los médicos clínicos oncólogos, los cirujanos oncólogos, los ginecólogos, algunos quimio y radio terapeutas y particularmente por nosotros, los propios patólogos… Se aceptan las autopsias como requisito indispensable para que el sistema judicial procese a los fallecidos por “causas no naturales”, se hacen exhumaciones, y autopsias para cobrar herencias, o para experticias sobre seguros de vida, o para llevar a la cárcel a delincuentes. Sobre las deficiencias de nuestra patología forense, publicábamos artículos por la prensa (Bello Monte sabatino, El Globo, Caracas, 8/3/ 92).

Uno de los errores en el desconocimiento del verdadero valor de la autopsia es considerar que los métodos diagnósticos llamados “no invasivos” resuelven los problemas de diagnóstico a través de imágenes. Sin negar su importancia, (en 2021 lo escribí, tan solo para recordar con tristeza los tiempos cuando existían estos equipos eficientemente trabajando en el país ya depauperado), la única manera de demostrar cuando las imágenes no se corresponden con realidades ya diagnosticadas y en ocasiones ya tratadas, es la Anatomía Patológica. No han logrado las estadísticas demostrar una mejoría en el diagnóstico de las lesiones con los métodos de imagenología cuando se comparan con la precisión del estudio anatomopatológico macro y microscópico, eficientemente realizado.

Hasta aquí escribo hoy, en el año 2026 del Siglo XXI -tras revisar aquel trabajo que logré publicar hace ya una veintena de años, y al recordarlo ahora, en lo que simula ser el final de la tragedia del mal llamado “socialismo” que ha destruido al país y sus instituciones, nos hemos estancado y retrocedido médica y científicamente muchas décadas sin poder acceder a los avances más elementales para cubrir las necesidades mínimas en este siglo XXI, Por eso insisto en repetirlo para que se lo cuenten a quienes ilusos aspiran a volver a vivir en un país como aquel que fue un adalid en la Medicina y en mil aspectos más, y ahora es lo que vivimos todos, quienes no han emigrado y resisten en una tierra que sistemáticamente ha sido devastada por una cáfila de incompetentes y desvergonzados malhechores.  

Pero… ¿Que podemos hacer? Sí, o como decían en la RadioRochela… ¿Y qué va usted a hacerle? Murmurar quizás… “No le cuentes a nadie mi historia, historia triste”… ¿He de cantarlo, como lo escribiera en aquel valse nuestro tenor Alfredo Sadel?  ¿Tener que “fingir diciendo: ¿“Dí”? Disimulando que aquel fue un amor hermoso… Pero estamos en el mismo país… ¿Hacerlo para proteger y perpetuar su memoria? Puede que sea un recurso válido… En este caso, al conversar sobre nuestra historia, habrá que finalizar repitiendo…  “No digas la verdad, la verdad que conoces, de la que siempre te arrepentirás”…  

NOTA: Aquí y así -cantando- finaliza la historia de nuestras autopsias y entendemos que se fue mayo, el mes de las flores….

Maracaibo, el domingo 31 de mayo, del año 2026

sábado, 30 de mayo de 2026

Las autopsias, una historia…(1)


Durante la segunda mitad del siglo XX, el devenir en la historia natural de la autopsia en las naciones denominadas civilizadas del mundo y concretamente en Venezuela, había sufrido un decrecimiento notable. Para el año de 1985, la proporción de autopsias médicas hechas en todo el mundo y en los Estados Unidos en particular, había descendido a menos del 10%. El fenómeno, internacionalmente aceptado parecía un juego del destino para los patólogos venezolanos que comenzábamos a consolidar nuestra especialidad desde el inicio de los años cincuenta.

¿Qué posición asumir ante hechos que ocurrían en “el primer mundo”? Era como pregunta para un Hamlet shakesperiano… ¿Hacer autopsias o no hacerlas? He allí el dilema… Las autopsias de hospital: ¿en peligro de ex tinción o extintas?” Ese es el título de un artículo del año pasado, 2025 que estudiaba la caída de los índices de autopsias clínicas en el mundo. Las referencias incluían a EE.UU., Reino Unido, Francia, Suecia, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Austria. Ocurre lo mismo en los países que no están incluidos en las referencias.

Lo cierto es que, durante la primera mitad del siglo XX, no existía en el país ni tradición, ni interés en utilizar los resultados de las autopsias como un importante elemento de la medicina tradicional. Tampoco los médicos clínicos cuestionaban los orígenes de las enfermedades ni sus diagnósticos como para considerar que la autopsia podía ser parte importante de la Medicina. No obstante, recordaremos que mediados del siglo XX la práctica de las autopsias era parte integral del ejercicio de la medicina hospitalaria para la civilización occidental. Este hecho era por demás demostrable al comprobar cómo en los Estados Unidos más de la mitad de los enfermos que fallecieron en el año 1950 fueron autopsiados.

Los anatomopatólogos venezolanos, a mediados del pasado siglo XX, cuando comenzábamos a organizarnos como grupo de especialistas médicos interesados en los adelantos que ofrecía la ciencia, presenciaríamos como se iba a producir un paulatino declive de las autopsias en el mundo. Era como si nos convocaran a regresar casi sin haber ido… Antes de la extinción de la autopsia de hospital (autopsia-clínica) recordaremos episodios de intentos de establecer el sitio, las causas de las enfermedades y las causas de la muerte por el estudio de los órganos. Pasamos años repitiendo: “Las autopsias son el control de calidad de la medicina hospitalaria

“La autopsia de hospital” languidecía. “Nadie cubre sus costos y puede traer malas noticias”. Prosperaron las autopsias forenses, pues interesa saber quiénes son los culpables de una muerte, personas e instituciones, lo exigen, igual los familiares, los médicos, los jueces y las compañías de seguros. Tememos las malas noticias y los pleitos, nos defendemos, y practicamos la medicina defensiva...

Relatemos algo de historia… El primer escrito que describe la búsqueda de la causa de la muerte en los órganos es del año 1125. El historiador Guillermo de Malmesbury (c. 1095/6-c. 1143) en su Gesta regum Anglorum (“Hechos de los reyes ingleses”), cuenta que el rey noruego Lot Sigurd Jorsalfar (Sigurd I, el Cruzado) vuelve de la Tierra Santa, en el 1.111, pasa por Bizancio y allí muchos de sus hombres mueren. Sigurd cree que se debe a un vino fuerte que bebieron y ordena colocar en el vino sospechoso el hígado de un cerdo, luego manda abrir uno de sus seguidores muertos: el hígado tiene el mismo aspecto que el hígado del cerdo. Por lo tanto: el vino es la causa de la muerte de sus hombres. Este lacónico y oscuro fragmento lo encontró un médico e historiador noruego Fre drik Grøn (1871-1947) y lo publicó en una inhallable revista noruega. Fra Salimbene de Adam da Parma (1221-1288), fraile franciscano (“El mayor cronista latino del medioevo”), en su Crónica, fuente de la historia del siglo XIII en Italia, refiere que, en el invierno de 1286, en las ciudades del norte de Italia, hubo una epidemia que mató gallinas y humanos. En Cremona la epidemia mata a 48 gallinas de una mujer, y un médico anónimo que realiza las disecciones encuentra, en las gallinas y en un hombre muerto al mismo tiempo, abscesos (apostema) sobre el corazón. En Bolonia (Estados papales), en los siglos XIII y XIV los magistrados pedían y aceptaban testimonios de disecciones. Las autorizaban decretos del año 1209 del papa Inocencio III (1198-1216). La primera autopsia registrada como testimonio es del año 1302, el caso de Azzolino degli Onesti (¿envenenado?). Dos médicos y dos cirujanos de terminaron que la causa de la muerte era natural y no el envenenamiento.

Katharine Park, en un formidable artículo, sostiene que la iglesia, en el Medioevo, en el norte de Italia, no prohibía las disecciones y que se incluían en las costumbres funerarias de preservación. Pone como ejemplos, disecciones o autopsias realizadas en monasterios: Chiara da Montefalco murió con olor de santidad en el verano de 1308 y el cadáver, cinco días después de la muerte, permanecía incorrupto y las monjas decidieron embalsamarlo; ellas mismas evisceraron a Chiara; examinaron el corazón dos veces, en la primera encontraron en su interior una cruz o la imagen de Cristo crucificado, en la segunda la corona de espinas, la columna y el látigo de la flagelación, la caña con la esponja y tres clavitos. Entusiasmadas examinaron otros órganos y encontraron la vesícula biliar solo con cálculos. Chiara fue beatificada en 1737 y canonizada en 1881. Otro ejemplo: Margherita da Città di Castello, falleció en 1320, fue eviscerada y embalsamada, en su corazón se encontraron tres piedras grabadas con imágenes de la Sagrada Familia; el procedimiento se hizo ante el altar de una iglesia y con una “multitud de frailes” de testigos. Margarita fue beatificada en 1609. Las monjas buscaban en el cuerpo pruebas de santidad. Los cuerpos momificados de ambas todavía se conservan. En los sospechados envenenamientos ¿Qué métodos usarían los médicos? ¿El de Sigurd I el Cruzado? ¿Tirar los órganos sospechosos a los perros casi siempre presentes en las representaciones de autopsias y ver los resultados? ¿Qué harían cuando no se veían grandes lesiones a simple vista? La anatomía humana normal estaba todavía por venir. Y sobraba la fe… 

En Bolonia prosperaron las disecciones públicas autorizadas por la iglesia no solo con fines legales sino también con el objeto de enseñar anatomía a los médicos. De Bolonia surge el primer libro de anatomía humana, Anathomia corporis humani, escrito en el 1316, obra de Mondino de Luzzi (c. 1270-1326) un manual de disección y texto anatómico que se copiaba a mano; la primera edición impresa en Padua es de 1478, desde entonces se imprimieron más de 40 ediciones. Por 200 años fue el texto indiscutido. Mondino encontraba en las disecciones lo que decía Galeno que debía encontrar, no lo que veía. Además, ¿Cómo reconocer lo anormal si no se conocía lo normal? Por otra parte, si la causa de las enfermedades eran los humores alterados, no tenían importancia las anormalidades que pudieran haber, excepto las groseras.  Entre los años 1433 y 1502 en Florencia, Antonio Benivieni (1443-1502), un médico italiano, graduado en la Universidad de Pisa y Siena, escribiría “De abditis nonullis ac admirandis morborum et sanationum causis” que se traduce como Sobre algunas causas obscuras y admirables de la enfermedad y curación”. Esta obra fue publicada en 1507 y en ella reproduciría 111 observaciones clínicas y por vez primera describiría ciertos procesos patológicos, como los abscesos retrofaríngeos y del mesenterio, así como la perforación intestinal.  Benivienei es considerado como el fundador de la Anatomía Patológica y algunos de los métodos utilizados en las autopsias son similares a los utilizados actualmente.

Benivieni era un hombre culto que procedía de una familia noble y acaudalada y trabajó como médico, especialmente en el Hospital de Santa María Nuova. Fue un excelente humanista que, además de medicina, también escribió sobre filosofía, literatura y arte. Solía participar en la vida cultural de Florencia y cultivó amistad con los más importantes filósofos y poetas de la región. Era un estudioso de Galeno y de la medicina griega y árabe, y no se limitaba a ser un cuidadoso observador de sus pacientes, sino que también era un exitoso médico. Entre sus pacientes, se encontraban los nombres más aristocráticos de Florencia, como los Medici. Benivieni mantuvo un registro clínico cuidadoso de sus operaciones y de las enfermedades que afectaban a sus pacientes, con anotaciones muy objetivas y claras, y siguió a los pacientes hasta practicarles la autopsia. Así, durante más de 30 años de su actividad médica, fue coleccionando casos clínicos y tuvo el buen hábito de hacer notas breves de aquellos casos más importantes. Después de su muerte, y a instancias de su hermano Gerónimo, quien era poeta, en 1507 y por la insistencia de su entrañable amigo, Rosati, fue publicada la obra de Antonio Benivieni. 

Ya hacia finales del siglo XV, Benivieni hizo más de cien observaciones clínicas basándose en muchas y muy cuidadosas evaluaciones realizadas postmortem. En su obra describe, entre otros, casos de cálculos vesiculares, carcinoma estomacal, pericarditis fibrinosa, enfermedad degenerativa de cadera y perforación intestinal. Benivieni también descubre las fibras musculares de la vejiga urinaria y de sus esfínteres, descritos pero muy rudimentariamente por Galeno. Observó que la inserción de los uréteres intravesicales en forma oblicua evitaba el reflujo de orina hacia los riñones.  El libro, póstumo de Benivieni fue publicado en 1507, 36 años antes que el de Andrea Vesalio.

NOTA: esta desafortunada historia continuará y les prometo que finalizará mañana.

En Maracaibo el sábado 30 de mayo del año 2026

 

viernes, 29 de mayo de 2026

Andrés Eloy

 

“Yo me hundí hasta los hombros en el mar de Occidente, yo me hundí hasta los hombros en el mar de Colón, frente al Sol las pupilas, contra el viento la frente y en la arena sin mancha sepultado el talónHace ya más de cien años, cuando la RAE galardonó a Andrés Eloy Blanco por su “Canto a España” obra por la que fue reconocido mundialmente como literato el 23 de marzo de 1923.

El poeta y político venezolano Andrés Eloy Blanco, era oriundo de Cumaná, en el Estado Sucre, y aquel 23 de marzo de 1923, cuando la Real Academia Española, lo premió por la extraordinaria calidad artística, poética y sintáctica del “Canto a España”, que describe de manera simbólica la épica americana de nuestro idioma. Entonces Andrés Eloy paso a ser el único venezolano reconocido en el mundo occidental como poeta y recordemos que antes de este premio, la RAE había sido reconocido la labor de don  Andrés Bello desentrañando los misterios de nuestra lengua en su Gramática Castellana, y en particular por su poema: “Silva a la agricultura de la zona tórrida.

 

Sobre este tema de la poesía, recientemente hemos hablado (https://tinyurl.com/bdhjntyn) en este blog (https://bit.ly/3bHGMYU) y lo hemos hecho en varias ocasiones (https://bit.ly/34Lq2Ti), pero hoy, nuevamente (https://tinyurl.com/3y5ptw5a) hablaré sobre Andrés Eloy, el poeta y político venezolano, y por estas circunstancias quizás pudiésemos recordar a Simón Bolívar, con su poema romántico “Mi delirio sobre el Chimborazo”, pero lo cierto es que han transcurrido ya más de 100 años de aquel acto de la RAE y fue hace poco, en 2022 cuando se volvió a dar un reconocimiento a otro poeta venezolano con tan honorable distinción; como fue el premio de Miguel de Cervantes otorgado a el poeta Rafael Cadenas en noviembre del 2022.

 

Regresemos al Certamen Hispano-Americano de Poesía que se celebró en Santander en 1923 y la Academia de la Lengua Española le otorgó el premio de 25.000 pesetas al autor del Canto a España. Andrés Eloy Blanco. Su poema lo dio a conocer mundialmente cuando recién había terminado la Primera Guerra Mundial y el poeta paso a ser reconocido como un literato de Venezuela pues 100 años atrás, nuestro país era literariamente poco conocido. Muchos estudiosos iberoamericanos vetaban el valor del legado español; por lo que era arriesgado dar a conocer un poema que realzara ese curioso nexo hereditario y fueron dos grandes de la poesía quienes precisamente se atrevieron a hacerlo. Rubén Darío en Nicaragua con su soneto “Español” y Andrés Eloy de Venezuela con su “Canto a España”.

 

Andrés Eloy Blanco Meaño fue escritor, poeta, dramaturgo, abogado y político. Entre sus múltiples facetas brilla por ser un hombre de principios y se le reconoce por su rectitud y bonhomía, valores que en estos tiempos al hallarnos en un país desarticulado tras un cuarto de siglo de desenfrenada dictadura, es necesario destacar a Andrés Eloy para recuperar la esencia del venezolano. Andrés Eloy como poetaabogado y político venezolano fuera ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Rómulo Gallegos, nació en Cumanáestado Sucre, en Venezuela, el 6 de agosto de 1896- y fallecería en la ciudad de México, el 21 de mayo de 1955.  

 

Hijo del matrimonio del doctor Luis Felipe Blanco Fariñas y Dolores Meaño Escalante de Blanco. Estudió en Caracas, donde se incorporó al Círculo de Bellas Artes en 1913. En 1918 recibió su primer galardón por el poema pastoral "Canto a la Espiga y al Arado", y publicó su primera obra dramática, El huerto de la epopeya. Ese mismo año fue encarcelado por participar en manifestaciones contra el régimen, siendo ya estudiante de Derecho en la Universidad Central de Venezuela y tras graduarse, comenzó a ejercer la abogacía. En 1923 obtuvo el primer premio en los Juegos Florales de Santander (Cantabria), con su poema "Canto a España". Viajó a España para recibir el premio, y permaneció allí durante más de un año, familiarizándose con las vanguardias. En 1924 fue nombrado miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Ese mismo año visitó La Habana, donde se reunió con intelectuales cubanos y venezolanos exiliados.

En 1928 comenzó a editar clandestinamente el periódico disidente "El Imparcial". Fue hecho prisionero tras la Insurrección del 7 de abril de 1928, y confinado en el Castillo de Puerto Cabello hasta 1932, cuando fue liberado por motivos de salud. En el Castillo de San Felipe de Puerto Cabello, escribió Barco de piedra: Madre, si me matan, ábreme la herida, ciérrame los ojos y tráeme un pobre hombre de algún pobre pueblo, y esa pobre mano por la que me matan pónmela en la herida por la que me muero”.


 

Al ser liberado se le prohibió realizar cualquier tipo de manifestación pública, por lo que se dedicó nuevamente a las letras, publicando Poda en 1934, con poemas tan conocidos como Las uvas del tiempo y La renuncia. Otros poemas muy famosos son Coplas del amor viajeroSilencio y La Hilandera. Un año después (1935) publicó La aeroplana clueca.

 

A la muerte de Juan Vicente Gómez, fue nombrado por el presidente López Contreras jefe del Servicio de Gabinete en el Ministerio de Obras Públicas, pero su postura crítica frente a la represión de la manifestación del 14 de febrero de 1936 le lleva a apartarlo de la política local y ese mismo año es nombrado Inspector de Consulados, cargo en el cual viaja a Cuba, Estados Unidos y Canadá, pero en 1937 renuncia a sus cargos y regresa a Caracas.

 

Fundó el Partido Democrático Nacional, como diputado del cual llegaría al Congreso Nacional. A comienzo de los años 1940 integra su partido con la recién fundada Acción Democrática. En 1943, contrae matrimonio con Liliana Iturbe con quien engendró dos hijos: Luis Felipe y Andrés Eloy. En 1946 fue elegido presidente de la Asamblea Nacional Constituyente convocada para la reforma de la constitución, que instaura el sufragio universal, directo y secreto. Participó activamente en la campaña presidencial de Rómulo Gallegos, quien fue elegido presidente en 1947. En 1948 fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores por el presidente Rómulo Gallegos.

 

El Golpe militar que derroca a Gallegos en noviembre de 1948 lo sorprendió encontrándose al frente de la delegación venezolana que asistía a la Tercera Asamblea General de las Naciones Unidas reunida en París. Durante la dictadura se exilió en México, donde se dedicó a la poesía hasta 1955, cuando perdió la vida en un accidente de tránsito. El 21 de mayo de ese año sus restos fueron trasladados a Caracas para su sepelio.

 

Su noble condición humana, su idealismo, caballerosidad y su adhesión a la causa de la libertad y la democracia que le costaría cárceles y exilios, así como su ingenioso humor con esa sensibilidad por la popular en medio de la elocuencia de sus versos abiertos a que la mayoría los entendiese, hicieron de sus letras la más sincera expresión de la venezolanidad.

 

¡Qué extraordinaria lección para la posteridad, aunque casi nadie recuerde ahora la importancia de Andrés Eloy Blanco como político, pero millones de personas pueden recordar y recitar el poema Angelitos Negros.

 

Maracaibo, viernes 29 de mayo del año 2026