Escuchemos cantar a Andy Montañez con El Gran Combo de Puerto Rico … y Mirna Silva y Ruth
Hernández, en un adiós y de repente, Bobby Capó y Tito Puente. Cayó El Indio y
Blas Hernández, Daniel Santos donde andes dile goodbye al cheleo, a Yomo Toro y
a Cheo, que se despidan del nene que esta semana que viene: Van a eliminar los feos…
Van a eliminar los feos…
Al Trío de Vegabajeñoe, se despidan de su afán José Antonio Salamán,
dile adiós al Borinqueño, ya Caco dejó su empeño, se quedó con el deseo, Eddie
Palmieri yo creo, que se te acabó el mamey pues pasaron una ley… Para eliminar los feos. Mira, Tomy
Medina, Raffi Mercado, Cheo Pichiche, este, quién es, Federico Pagani, Pete
Rivera, Paco Fino ¡Fuera! ¡Fuera esa gente! Allá en Panamá Cabeza, en Miami
Antón Eh, Eddie Martínez, y Cesar ¡Fuera! ¡Fuera! Olivencia, que se flochee.
Bizcocho. Se me olvidaba lo más feo, Johnny Bravo y toasu banda ¿Y por qué será que los eliminan?
¿Y por qué será que los eliminan?
Porque asustan al nene de Marcolina. ¿Y
por qué será que los eliminan? Porque pa los feos no hay penicilina. ¿Y por qué será que los eliminan? Es
que son muy feos, eso no camina. ¿Y por
qué será que los eliminan? Bueno yo no sé, pregúntale a Fina. ¡¿Y por qué será que los eliminan?! Es
que se merecen la guillotina. ¿Y por qué
será que los eliminan? Es que nadie los quiere… ¿Ni en las vitrinas? ¿Y por qué será que los eliminan?
Porque son muy feos para las tarimas. ¿Y por qué será que los eliminan? ¿Ah…?
Hablando de a pa atrás en el
calendario, resulta que… El 20 de octubre del año 2020, el mismo año de la pandemia del Covid 19, mi estimado amigo José Eduardo Espinosa, escribiría un artículo sobre El inevitable
encanto de la fealdad (como es lógico pensarlo todo esto surge por el
tema de “los feos”) y mi amigo lo publicaría en Facebook, según era su costumbre. He
regresado a su trabajo del 2020, (-que
además me pareció que estaba con puntuación de 20/20-), y sin solicitar su
venia ni que me autorizase a relatarnos nuevamente su cuento sobre lo feos, de
manera que ahora tendremos la suerte de leer en lapesteloca, y saber cómo fue que nos lo relató José Eduardo…
… y dijo :
“Umberto Eco sostenía que la belleza es aburrida
porque siempre sigue “ciertas reglas”, mientras que la fealdad, en cambio,
emerge de forma impredecible, ofreciendo “un abanico infinito de
posibilidades”. Ya se sabe: un ojo de más, una ceja de menos... Si decimos, como se ha dicho y se dice, que la belleza es
“esto”, entonces la fealdad puede ser todo lo demás, y no tan solo todo lo
contrario. El italiano lo sentenció con guasa: “La belleza es finita. La
fealdad es infinita, como Dios”.
Más de una década
después de que Umberto Eco abordase el tema, Gretchen E. Henderson recoge el
testigo del italiano y publica un ensayo que explora la historia de todo eso
que ha dado en llamarse “feo”. En Grecia “inventaron” la belleza (esa a la que
no paramos de volver: Renacimiento, Neoclasicismo…), pero también negaron la
fealdad. En una misma civilización tenemos a Fidias esculpiendo deidades de
cuerpos perfectos y a Aristóteles proponiendo una ley para impedir la crianza
de hijos deformes. Por no hablar de Esparta, donde los padres estaban obligados
a abandonar a los bebés con malformaciones.
En el Siglo XIX
proliferaban los Ugly Face Club (Club de las caras feas), que entroncaban con
una tradición secular de hermandades de feos. En el de Liverpool era necesario
tener deformidades faciales para entrar: bastaban unos «labios gordos» o unos
“ojos saltones”, aunque tampoco le hacían ascos a una “narizota de patata con
un forúnculo”. Su lema: “Ante todo, una cara fea”. Era el tiempo en el que
“deformidad” y “fealdad” se intercambiaban como sinónimos, el tiempo en el que
nadie le quitaba el ojo de encima a Joseph Carey Merrick, que pasaría a la
posteridad como “El hombre elefante”. Noventa años después de su muerte, en
1980, David Lynch le dedicó una película que triunfó en taquilla y cosechó ocho
nominaciones a los Oscar. La crítica, ojo, la tildó de “bellísima”. Lo cierto
es que la fealdad interesa. ¿Por qué? “Porque está rodeada de cuestiones sobre
la mortalidad. Los seres humanos no somos inmortales ni estamos fijados en el
tiempo y el espacio. Estamos vivos y somos susceptibles a la deformación”
Gretchen dixit.
.
En 2005 se calculó que los estadounidenses gastaban como mínimo 12.400 millones de dólares en cirugía estética, un importe superior al producto interior bruto de más de cien países, desde Albania hasta Zimbawe, que todos juntos superan los mil millones de habitantes».
La chica de la
foto es “La duquesa fea”, del pintor flamenco Quentin Massys (1466-1530). La
duquesa fea (c.1525, National Gallery, Londres) John Tenniel lo usó para su
retrato de la Duquesa de Alicia en el país de las maravillas. Parece tratarse
de una persona con la enfermedad de Paget, aunque a veces se dice que se trata
de un retrato metafórico de Margarete Maultasch, condesa de Tirol (maultasch es
un calificativo aplicado a mujeres de feas costumbres, por sus escándalos
maritales). También se piensa que quizá no sea el retrato de una persona real
sino una ilustración para la obra de Erasmo de Róterdam El elogio de la locura…
Nota: aquí finaliza este merequetén
de la eliminación de “los feos”, entre mi amigo José Eduardo y este blog
lapesteloca, y por leernes, muy agradecidos 3 veces (“a lo pedrovargas”).
En Maracaibo el día jueves 25 de junio del 2026