Elvira Navarro Ponferrada (Huelva, 1978) es una escritora española, licenciada en Filosofía, quien en 2004 ganó el Certamen de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid, y entre 2005 y 2008 disfrutó de una beca de creación en la Residencia de Estudiantes. Su primer libro fue, La ciudad en invierno, publicado en 2007 en la editorial Caballo de Troya.
Su novela recibió un amplio reconocimiento, siendo alabado por Enrique Vila-Matas, quien señaló que «El talento literario es un don natural de esta autora, que ha escrito un primer libro tan clásico como feroz y admirablemente transgresor: la sutil, casi escondida, verdadera vanguardia de su generación». En 2009 apareció su segunda novela, La ciudad feliz (Mondadori, 2009), complementaria de la anterior y con ella ganó el XXV Premio Jaén de novela, y resultó finalista del VII Premio Dulce Chacón de Narrativa Española.
En 2016 Elvira Navarro publicó la nouvelle Los últimos días de Adelaida García Morales (Random House, 2016), generando una polémica sobre los límites de la ficción, y en 2019 el libro de relatos La isla de los conejos (Random House, 2019), finalista del V Premio de narrativa breve Ribera del Duero y considerado como uno de los diez mejores libros del año por Babelia. El libro fue galardonado con el XXVI Premio Andalucía de la Crítica[ en la modalidad de relato. La traducción al inglés de esta colección de cuentos, a cargo de Christina MacSweeney, mereció una nominación al National Book Award. Las voces de Adriana (Random House, 2023) figuró entre los diez mejores libros del año para el suplemento La Lectura del diario El Mundo [y entre los 50 mejores libros de 2023 según Babelia.[ Asimismo, resultó ganadora del XXIII Premio Cálamo Extraordinario. De corte autoficcional, según el crítico José María Pozuelo Yvancos Las voces de Adriana huye de la convención de las novelas de duelo renunciando a la voz en primera persona en las dos primeras partes y usando la interpelación al lector mediante interrogaciones, lo que hace que la voz externa suene como voz interna y que el resultado sea «profundamente original».
Elvira Navarro fue incluida en la lista de los 22 mejores narradores en lengua española menores de 35 años que la revista Granta elaboró en 2010, y su obra ha sido traducida al inglés, francés, sueco, italiano, japonés, serbio, coreano y turco. Ha colaborado con revistas como El Cultural, tintaLibre, Ínsula, Letras Libres, Quimera, Turia o Calle 20, y con los diarios Público, eldiario.es, El Confidencial, El Mundo, ABC y El País, y ejerció la crítica literaria en Qué Leer, Revista de Libros y en el blog La tormenta en un vaso. Fue editora del sello Caballo de Troya en 2015, donde destacó por la publicación de El comensal de Gabriela Ybarra.
Resumo aquí “las trampas” de Elvira Navarro : en el asunto de escribir una novela, quien opina sin caer en trampas que es necesario conocerlas, por ello, la primera trampa, dice:
1- Si quieres escribir una novela, ensaya primero con el cuento: ¡No! El cuento y la novela son universos distintos, con lógicas a veces antagónicas. Meterlos en el mismo saco nos condena a que las novelas sean cuentos alargados y a que los cuentos sean novelas comprimidas. La segunda trampa plantea que:
2- Las novelas (la literatura) no ofrece respuestas, tan sólo plantea preguntas. Las novelas obligan al lector a buscar las fórmulas para responderle mentalmente al escritor sobre todo lo que él vaya planteando, de eso se trata. Navarro pone el ejemplo de Crimen y castigo, de Dostoievski donde el estudiante Raskólnikov, decide matar a la vieja usurera convencido de que su acto es bueno y una vez cometido el crimen, dudará al no estar seguro del significado de su acción. El lector le seguirá los pasos e irá confrontando las respuestas.
3-Tercera trampa: el escritor siempre sabe hacia dónde va. No empieces a escribir hasta que no lo tengas todo planeado. No siempre es así. Cada novela responderá la intención personal de querer decir algo que tiene que expresarse poniéndole mucha imaginación, de manera que cada novela debe reflejar el inconsciente del escritor. Un determinado asunto que revolotea en la mente del escritor y que le lleva a batir las alas de su imaginación puede tener un final impreciso. Serán muchas veces los personajes quienes van llevando el hilo conductor de la novela.
4- Cuarta trampa: piensa bien el tono y el punto de vista. “Mientras caminas no te paras a reflexionar qué pierna debes adelantar. El tono y el punto de vista son las piernas de una narración.” Irán saliendo…
5-Quinta trampa: hay que pensar en el lector. No se escribe para un lector. Este no existe. Hay muchos lectores con gustos e ideas contrapuestas sobre lo literario. “Estar pensando en un tipo determinado de lector, para gustarles o disgustarles conduce es castrar lo que se escribe”.
6-Sexta trampa: no hay que pensar en el lector. Entonces, ¿se escribe para uno mismo? No, evidentemente, se escribe porque habrá algún lector que podrá compartir o disentir de lo que el escritor ha plasmado en la novela. Como dice Cercas, hay tantas novelas como lectores de las mismas existan. Navarro opina que. “El escritor no podrá evitar la impresión de que no está solo en su cuarto cuando escribe. No podrá, en suma, no pensar en ciertos lectores”.
7- Séptima trampa: el narrador debe intervenir lo menos posible a la hora de abordar a los personajes. Estos deben presentarse solos. Sobre esta trampa dice Elvira Navarro textualmente: “esta indicación es apropiada para un tipo de relato de carácter escénico, pero ahí debemos pararnos, o de lo contrario evidenciaremos lo poco y mal que hemos leído”.
8-Octava trampa: las descripciones no son necesarias porque ya existe la fotografía, la televisión e Internet. Este argumento olvida que las descripciones son visiones de realidades trasladas al texto e igualmente las ficciones que no son realidades, se trasladan al lenguaje y terminarán todas por darle a la lectura “ese aire emocional que el libro respira”.
9- Novena trampa: si se quiere ser actual no hay que hacer tramas con planteamiento, nudo y desenlace. La trama de las novelas se vinculará con la organización estructural de las mismas. Será como una urdimbre donde la manera de cruzar los hilos, enfrentar nudos e inventar el laberinto por donde transcurrirá la historia es potestativo del escritor. Los episodios podrán aparecer anticipados, en prolepsis narrativa, o contados hacia atrás, en analepsis, especie del llamado flash-back del cine, y así él podrá iniciar una historia por su final, de atrás hacia adelante, de manera circular, en monólogo interior o por la mitad, etc.
10-Décima trampa: hay que innovar. La innovación es a menudo un efecto colateral que surge de buscar soluciones narrativas a problemas o incapacidades del autor. Cuando se logra, a veces ni el propio autor es consciente de su conquista. Antes de morir, Kafka quien no parecía atribuirle valor a sus escritos, le pidió a Max Brod que los destruyera cosa que afortunadamente para la humanidad no hizo. ¿Cómo es eso de innovar? Sabemos que en la novela, siempre regresaremos a Cervantes.
· Maracaibo, viernes 6 de noviembre del año 2026








