Los
insectos comprenden más de la mitad de todas las especies animales descritas y
son estos insectos los Hexapoda, un linaje de
artrópodos terrestres caracterizado por poseer seis patas. Los hexápodos es el subfilo de los
artrópodos,
que más especies agrupa, e incluye a los insectos (con un millón de especies), así
como a varios grupos de artrópodos primitivos muy relacionados con éstos, como
los proturos, los dipluros y los colémbolos (unas 9 000 especies
entre los tres). Su nombre deriva del griego y hace referencia a la más
distintiva de sus características, la presencia de un tórax consolidado con tres
pares de patas, una cantidad menor a la de
la mayoría de los artrópodos.
Los hexápodos tienen una regionalización (tagmosis) característica, en la que el cuerpo aparece dividido
en tres regiones (tagmas): cabeza, tórax y abdomen. Especialmente
significativa es la distinción de dos partes detrás de la cabeza, de las cuales
sólo el tórax, formado por tres segmentos, lleva otros tantos pares de
apéndices locomotores.
Los miriápodos se
han considerado tradicionalmente los parientes más cercanos de los hexápodos, sobre la base de la
similitud morfológica. Estos fueron entonces considerados subclases
de un subfilo llamado Uniramia o Atelocerata. En la primera década
del siglo XXI, esto fue
refutado, y se encontró que los hexápodos evolucionaron de crustáceos,
lo que hace a Crustacea un
taxón parafilético.
Los hexápodos no insectos han sido
considerados como una sola línea evolutiva, típicamente tratados como clase Entognatha,
o como varias líneas con diferentes relaciones con la clase Insecta. En particular, Diplura parece estar más
estrechamente relacionado con Insecta que con Collembola (colémbolos) y
Protura. También hay alguna evidencia que sugiere que los grupos de
hexápodos pueden no compartir un origen común y, en particular, que los
colémbolos pertenecen a otra parte del árbol.
El crecimiento
exponencial de los datos genómicos de los hexápodos ha venido a modificar
sustancialmente nuestra comprensión sobre el origen y la evolución de la
biodiversidad de los insectos. La filogenómica es
una ciencia que ha proporcionado un nuevo marco para reconstruir la historia
evolutiva de los insectos, resolviendo su posición entre los artrópodos y
algunas controversias internas de larga data, como puede ser la ubicación de
las termitas, o de los insectos de alas retorcidas, los piojos y las
pulgas.
Sin embargo, a pesar del gran aumento en el tamaño de los
conjuntos de datos filogenómicos, las relaciones controvertidas entre los insectos
siguen sin resolverse. Los avances futuros en la filogenia de los insectos dependerá
de la mejora de la modelización del proceso de sustitución para contrarrestar
los artefactos en la reconstrucción de árboles filogenéticos, mientras que el
contenido genético, la modelización de duplicaciones y deleciones, y la
morfología comparada proporcionan evidencias complementarias... Finalmente, la
integración de datos moleculares y morfológicos es la clave para la
incorporación de especies fósiles en la filogenia de los insectos.
Los estudios futuros sobre la filogenia de los insectos deberían
basarse en un enfoque experimental, impulsado por hipótesis, donde la robustez
de las hipótesis generadas se ponga a prueba frente a modelos evolutivos cada
vez más realistas, así como frente a fuentes complementarias de evidencia filogenética.
Los
hexápodos, y dentro de ellos los
insectos, constituyen el grupo de organismos más diverso de los seres
vivos, y el mayor grupo de organismos terrestres en términos de biomasa. Hasta
el presente se han descripto cerca de un millón de especies, pero su número
real se ubicaría entre los 2,5 y los 10 millones. Según Grimaldi & Engel
(2005) el número más ajustado sería de 5 millones. Si bien los insectos se
conocen desde el Silúrico tardío (hace aproximadamente 420 millones de años-ma-), la mayoría de los órdenes modernos
se registra a partir de los 250 ma y
muchas de las familias vivientes, desde hace 120 ma
(Cretáceo tardío). Su gran diversificación comenzó a partir de este período
geológico, del cual proceden numerosos restos fósiles preservados en depósitos
de ámbar, y habría acompañado la radiación de las angiospermas. Prueba de ello
es que, de las 200.000 especies de angiospermas, el 85% son polinizadas por
insectos.
Las relaciones entre los grandes grupos de Hexapoda han sido controvertidas desde los tiempos de Linneo y desde
allí vienen las dificultades para arribar a una clasificación definitiva de esta
superclase de artrópodos. Los rigurosos estudios anatómicos llevados a cabo por
Richard Snodgrass (1933, 1935) aportaron conocimiento de gran importancia para
establecer la homología de los caracteres morfológicos de distintos grupos. El
marco epistemológico que posteriormente brindó Willi Hennig (1966), a través de
la sistemática filogenética, fue fundamental para iniciar estudios tendientes a
reconstruir las relaciones de parentesco entre los distintos órdenes, con una
base metodológica sólida. Entre las primeras obras realizadas en este marco
conceptual cabe destacar las de Boudreaux (1979), Hennig (1981) y las
importantes contribuciones de Kristensen (1975, 1981, 1991, 1998).
El conocimiento de los fósiles de insectos para interpretar cómo
habrían evolucionado ciertos caracteres, en especial aquellos de las alas, se
acrecentó notablemente a partir de los trabajos de Kukalová-Peck (1978, 1985,
1987, 1991). En las últimas dos décadas, los datos de secuencias de ADN de un
creciente número de genes y los aportes de disciplinas como evo-devo, han
puesto en evidencia nuevas relaciones y viejos conflictos en la clasificación
de los hexápodos, y han contribuido a formular nuevas hipótesis evolutivas
sobre numerosas características anatómicas y del comportamiento en este taxón.
Existen
actualmente dos hipótesis principales sobre la posición de los artrópodos con
respecto a los demás phyla animales:1- la que propone los prostostomados que experimentan muda, y 2- la que propone un grupo
integrado por Arthropoda y Annelida.
En la última década, la primera de estas hipótesis ha ganado mayor soporte que
la hipótesis tradicional de Articulata, pues según evidencias de estudios
moleculares los artrópodos serían más próximos a los nemátodos y nematomorfos,
que a los anélidos (Annelida, del latín anellus,
"anillo pequeño") es un gran filo de animales
invertebrados protóstomos de aspecto vermiforme y
por lo general con el cuerpo segmentado en anillos.
Hasta
aquí, por hoy pues es suficiente de insectos y su conexión con los hexápodos
con sus características seis patas…
Maracaibo,
domingo 24 de mayo del año 2026