sábado, 7 de marzo de 2026

Un zortzico …


Quiero conversar hoy sobre una canción en particular. Maite” que es una canción, cuyo género musical es un zorcico (zortzico en vasco) y es más breve que Maitetxu mía… He relatado antes, como fue que, en el orfeón del Colegio Gonzaga, hasta llegué a memorizar canciones en euskera, sin entender lo que la letra relataba, pero Maite, aprendida también en mis años de escolar, si estaba “en cristiano”, y siempre me gustó. Hube de cantarla varias veces; “a capella”, frecuentemente estando de viaje y para responderle cantando, a Eduardo Blasco, como lo hice igualmente con Maitechu mía (la canción de emigrante vasco).

 

Maite fue compuesta en 1941 por el compositor vasco Pablo Sorozábal y estrenada por primera vez en la película Jai Alai el año 1946, un filme que desapareció, y ésta es una historia que ya la comenté en este blog el año 2019, desde Mississauga, Ontario, y como hemos dicho antes (y de eso van ya más de seis años) que “el cantar tiene sentido”. La letra de Maite dice:

 

Lejos de aquel instante /Lejos de aquel lugar /Al corazón amante /Siento resucitar. // Vuelvo tú imagen bella /En mi memoria a ver /Como un fulgor de estrella /Muerto al amanecer…

(Estribillo): Maite, yo no te olvido /y nunca, nunca te he de olvidar /Aunque de ti me alejen /Leguas y leguas de tierra y mar.  // Maite, si un día sabes /Que he muerto ausente de tu querer /Del sueño de la muerte /Para adorarte despertaré.  Maite, Maite, Maite.

 

La letra en euskera, es popular, pero en realidad no significa lo mismo.

Gabak zabaltzen ditu, izarren bidean, Zure irudi maitea, dator ametsetan./ Egunak galtzen ditu , izar eta ametsak; ala ondatzen nau ni zu nerekin ezak./   Maite! Eguzki eder, eguardi beteko argia! Neke-miñen artean nere zorion-iturria./   Noizbait illuntzen ba'da, nigan zure irudi eztia, kontu egizu, maite, galdu dedala nik bizia.

Maite! Eguzki eder, eguardi beteko argia! Neke-miñen artean nere zorion-iturria.  Noizbait illuntzen ba'da, nigan zure irudi eztia, kontu egizu, maite, galdu dedala nik bizia.  Maite!... Maite!... Maite!

Hoy en 2026 reproduzco parcialmente en este blog, el artículo del año 2002 de Carlos Roldán Larreta, Doctor en Historia del Arte: con varias fotografías que están publicadas en el libro de José María Unsain, El cine y los vascos, editado por Eusko Ikaskuntza, en la Filmoteca Vasca y en la enciclopedia Auñamendi.  La Filmoteca Vasca no ha logrado dar nunca con pistas que lleven a el filme perdido.

López Echevarrieta ha hablado sobre Jai Alai, en su libro “Cine Vasco: de ayer a hoy, época sonora” (1984), y ha señalado que era un "filme misterioso, desconocido por casi todos y del que no se conserva material alguno". El periodista bilbaíno, mostraba el anhelo de "recuperar esta extraña película sobre el deporte de la pelota vasca que tan mala suerte tuvo en tiempos de Franco".

López Echevarrieta, señalaba la importancia de este largometraje ya que, a partir de 1940, varias películas con temática vasca llegaron a las pantallas gracias a su ejemplo. José María Unsain en su obra El cine y los vascos, editada en 1985 por Eusko Ikaskuntza en La Filmoteca Vasca, cita también la película y la enmarca dentro de esa imagen rural y bucólica asociada a lo vasco en el cine, iniciada por Ramuntcho (1918) de Jacques Baroncelli y seguida por otras cintas como Le chemin d’Ernoa (1921) de Louis Delluc o La sirena del Cantábrico (1926) de Agustín C. Carrasco.

Esta visión, parece enmarcarse plenamente Jai Alai, con sus paisajes y personajes típicos vascos, impregnada de un tono folklórico incapaz de adentrarse con rigor en la realidad vasca en películas como Le chant de l’exile (1943) de Andre Hugon, El emigrado (1947) de Ramón Torrado o, Cancha vasca (1955) de Aselo Plaza y Alfredo Hurtado. Koldo Larrañaga y Enrique Calvo en Lo vasco en el cine (las películas), libro editado por la Filmoteca Vasca en 1997, dan una completa ficha artística y técnica, además de una sinopsis de la película.

López Echevarrieta ha hablado sobre Jai Alai, en su libro “Cine Vasco: de ayer a hoy, época sonora” (1984), donde señalaba que era un "filme misterioso, desconocido por casi todos y del que no se conserva material alguno". El periodista bilbaíno, mostraba el anhelo de "recuperar esta extraña película sobre el deporte de la pelota vasca que tan mala suerte tuvo en tiempos de Franco".

¿Cómo es posible que la película se perdiera? Aparentemente, en principio, la trama argumental de Jai Alai no parecía haber despertado las iras de la terrible censura de la época, pues se trataba de un folletín romántico sin pretensiones socio-políticas. Más sorprendente parece, que fuera precisamente en 1940, el primer año de la posguerra, cuando se admitieran nombres vascos como Mikel, Mirentxu, etc, en las pantallas, o que se aceptara que un grupo de música, interpretando en euskera el zortziko Maite.

Ayer tan solo, le comentaba a Miren, una hermana de Aitor quien es muy amiga de Julita, que tengo 3 nietos guipuzkoanos, un fenómeno que le explicaba, se lo debo a mi hijo Tomas, quien se fue a estudiar cocina en el País Vasco hace ya muchos años, y allá se quedó. Ahora, resulta que es más vasco que maracucho, -cosa que algunos le reclamamos y es comprensible conociendo las bases de nuestro bien conocido y exagerado “maracuchismo”-. Mi hijo Tomás, ahora es casi un “euskaldum asimilado” (en realidad entiende, pero no habla la jerigonza del euskera) aunque parece ser más vasco que los vascos mismos, pero ni él, ni mis hermosas nietas, Iruani y Alanah o mi nieto vasco Jorge Izar, me han escuchado alguna vez cantando Maite

Hasta aquí por hoy de peste loca, y de canciones en euskera.

Maracaibo, sábado 7 de marzo del año 2026

viernes, 6 de marzo de 2026

Rodrigo Caro


Hoy, a mi edad y (como decía aquel porro colombiano de mi infancia -Pachito Eché-, sin saber cómo ni por qué, desperté con una repetitiva frase en mi cabeza “Estos Fabio ay dolor que ves ahora…” y me dije… ¡Pero bueno! ¿De cuál circunvolución de mi corteza sale este asunto si ni sé quién es carrizo es Fabio, ni recuerdo cuando cómo ni dónde me aprendí ese asunto de…  Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora campos de soledad, mustio collado, fueron un tiempo Itálica famosa.

Hoy me entero de que había más, ya que prosigue así: “Aquí de Cipión la vencedora colonia fue; por tierra derribado yace el temido honor de la espantosa muralla, y lastimosa reliquia es solamente de su invencible gente”. Luego de preguntarle a “la nube¨, no por Pachito ni como cantaba Miguel Aceves Mejía cuando las nubes lo traían muy loco, por el lugar donde lo aprendería -pues me imagino fue en mi escuela- donde me enseñaron la frase, pero… ¿Quién carrizo era el autor? Bien… Pues:  lo he averiguado.

Resulta que fue un poeta del Siglo de Oro español, quien era demás de historiador, abogado y sacerdote católico. Maracuchísimamente hablando… ¡Ve que molleja!

En el siglo XIX Marcelino Menéndez Pelayo que si sabía sobre estos asuntos (era como de cabellos Elene Curtis “su especialidad”), escribió sobre la vida y obra de Rodrigo Caro y señaló "sus merecimientos de arqueólogo y epigrafista, de topógrafo, de historiador civil y eclesiástico, de mitólogo, de bibliófilo, de filólogo clásico, de poeta latino y castellano y de excelente prosista en su propia lengua"… Se puede decir… ¡Que más queréis!

Rodrigo fue bautizado el 4 de octubre de 1573 en la Iglesia de Santiago de Utrera. Su padre fue Bernabé Sánchez de Salamanca y su madre Francisca Caro, más sin embargo, la mayoría de la familia Caro era de Carmona (y no era estangma)​. Fue en 1590 cuando comenzó “ Rodri” a estudiar Cánones en la Universidad de Osuna… Tras la muerte de su padre, hacia 1594, vivió en Sevilla, en la casa de su tío abuelo, el sacerdote Juan Díaz Caro​ donde continuó sus estudios. Sería en el año 1595 cuando visitó por primera vez las ruinas de Itálica. ​Se licenció en 1596 y durante esta etapa en Sevilla escribió una elegía a su condiscípulo Juan de Robles.

El 22 de agosto de 1527 el inventario y valoración de la biblioteca personal de Rodrigo Caro[​ en Sevilla, consta que tenía 521 obras. La mayoría de los libros son de autores clásicos, mayoritariamente latinos, y cuando son griegos están traducidos al latín. En 1598 ya había sido ordenado sacerdote y residía en Utrera con su familia. ​ En 1602 obtuvo un beneficio eclesiástico en la Iglesia de Santa María de la Mesa. Ejerció de abogado y dedicó su tiempo libre a escribir y a coleccionar antigüedades. Fue en los años 1604 y en 1608 cuando incluyó en su memorial las dos primeras versiones de su Canción a las ruinas de Itálica.

Existen un total de cinco versiones de su Canción a las ruinas de Itálica, escritas aproximadamente entre 1595 y 1628. Se me antoja pensar que, con tantas versiones, esa repetidera puede haber sido la responsable de lograr hoy despertarme con las ruinas de Italia en mi cabeza. Aunque quizás es más probable que fuese debido a que en 1610 participó con una canción en las justas poéticas que tuvieron lugar en Sevilla con motivo de la beatificación de Ignacio de Loyola, coincidiendo en el evento con Luis de Góngora. Esta canción de Caro fue publicada en la Relación de la fiesta que se hizo en Sevilla a la beatificación del glorioso S. Ignacio fundador de la Compañía de Jesús (1610) y ya me parecía que mis tutores jesuitas estaban metidos en el asunto, quien sabe si digo esto para salvar un tanto mi responsabilidad de estar codificando frases sin sentido. Todavía en el año 1618, Caro compuso una tercera versión de su canción a Itálica, la más conocida, y un pequeño tratado sobre el apellido Caro. Este mismo año escribió una Silva a la villa de Carmona y en 1619 fue censor de libros.

En 1620 fue nombrado por el arzobispo Pedro de Castro y Quiñones visitador general del arzobispado. En un convento de monjas de Lebrija se encontró una tablilla de bronce que parecía representar a Cupido. Esta tablilla fue regalada a Rodrigo Caro, probablemente cuando visitó el municipio en 1623. Caro también tuvo conocimiento de una Venus de bronce encontrada en Utrera que había ido a parar a una casa de Sanlúcar de Barrameda. Rodrigo Caro escribió su poema Cupido pendulus, una composición de 168 versos dedicada a su amigo Sancho Hurtado de la Puente, donde el autor mezcla sus conocimientos de mitología, historia y arqueología. Habla de Cupido yendo a Cádiz para cumplir un voto que había hecho a Hércules y, por otro lado, Vulcano retiene a Venus por la aventura amorosa de esta con Marte.

En 1621 el arzobispo Pedro de Castro le nombró letrado de cámara, y en 1622 publicó su obra Santuario de Nuestra Señora de Consolación. Antigüedad de la villa de Utrera dirigido a la Inmaculada y Purísima Concepción de la Virgen Nuestra Señora. En 1624 conoció en Sevilla al escritor Francisco de Quevedo. En 1626 Caro le escribió una carta a Quevedo acerca de una riada del Guadalquivir.

El periodo en que vivió el erudito Rodrigo Caro es la transición entre el Manierismo y el Barroco. El 6 de agosto de 1626 le dedicó su obra Días geniales o lúdricos a Fernando Afán de Ribera y Téllez-Girón, III duque de Alcalá de los Gazules y V marqués de Tarifa. En esta obra se describen 65 juegos corporales que se practicaban en la sociedad española del siglo XVII. También trata de la tauromaquia y sus orígenes, y fue publicado en 1884 en Sevilla por la Sociedad de Bibliófilos Andaluces.

En 1978 fue publicada en Madrid por Espasa-Caple. Pasados varios años y ya alrededor del 1627 compuso la quinta y definitiva versión de su Canción a las ruinas de Itálica, que comienza: Estas, Fabio ¡ai dolor!, que ves aora / ruínas que esparzió rústico arado, / fueron un tiempo Itálica famosa/ Itálica, colonia vencedora...”, que sin embargo es menos conocida que la tercera. En 1628 Rodrigo Caro y Juan de Salinas fueron nombrados por el arzobispo Diego de Guzmán y Haro visitadores de conventos de monjas de Sevilla, y ese mismo año, el arzobispo nombró a Rodrigo vicario general, así como juez de la Iglesia y letrado de fábricas. En 1631 era censor de libros y en 1632 consultor de la Inquisición.

En 1641 murió Tomás Tamayo de Vargascronista de Indias, y Rodrigo Caro intentó ocupar este cargo, sin éxito. ​ El de 30 de julio de 1645 el arzobispo Agustín de Spínola Basadone lo nombró visitador de hospitales y cofradías, examinador general y miembro del Consejo del Arzobispado. En 1646 figura de nuevo como censor. Este año se le intensificó una enfermedad hepática, no sabemos cual... El 5 de agosto de 1647 otorgó testamento, falleciendo cinco días después, a los 73 años.

En Maracaibo, el viernes 6 de marzo del año 2026

jueves, 5 de marzo de 2026

Berenice de Cilicia

 

Berenice de Cilicia, también es conocida como Julia Berenice. Ella fue una princesa judía, hija de Herodes Agripa I y Cypros, y hermana del rey Herodes Agripa IIreina cliente del Imperio romano durante la segunda mitad del siglo I. La Guerra en Judea y la vida del emperador Tito, y en particular su relación con la reina Berenice, ha inspirado a muchos escritores y artistas a lo largo de los años. Cuando el eperador Tito murió, dos años después, Berenice desaparece de la documentación histórica.

Berenice pertenecía a la dinastía herodiana, que gobernó en la provincia romana de Judea entre 39 a. C. y 92 d. C. Existen escasos datos sobre su vida, que han llegado a través de Flavio Josefo, quien narró la historia del pueblo judío y describió la gran rebelión judía de año 67.

En las historias de Flavio Josefo se encuentran menciones sobre Berenice e igualmente en TácitoJuvenalDion Casio y en Suetonio, también se encuentran menciones sobre Berenice. Después de una serie de matrimonios fallidos en los años 40, Berenice pasó gran parte del resto de su vida en la corte de su hermano Agripa II, entre rumores de una relación incestuosa entre ellos.

En los Hechos de los Apóstoles, también se la nombra y desde el Renacimiento se ha hizo famosa por su tumultuosa vida amorosa, reputación que comenzó a partir de los antiguos autores romanos quienes se hicieron eco de la desconfianza contemporánea hacia las princesas orientales.

Berenice nació en 28, era hija de Herodes Agripa y Cypros, era  bisnieta de Aristóbulo IV y tataranieta de Herodes el Grande. Su hermano mayor era Herodes Agripa II (nacido en el 27), y sus hermanas menores eran Mariamna (en el 34) y Drusila (en el 38). ​Según Josefo, también hubo un hermano más joven, llamado Druso, que murió antes de entrar en la adolescencia. Su familia era parte de lo que se conoce como la dinastía herodiana, que gobernó en la provincia de Judea entre el año 39 a. C. y el 92 d. C.

Josefo habla de tres breves matrimonios de Berenice, el primero en algún momento entre el año 41 y 43, con Marco Julio Alejandro, hermano de Tiberio Julio Alejandro e hijo de Alejandro el Alabarca de Alejandría. En el año 44, MarcoJulio murió tempranamente, y ella se casó con el hermano de su padre Herodes de Calcis, de quien tuvo dos hijos, Bereniciano e Hircano.]​ Cuando él murió en 48, ella vivió con su hermano Agripa durante varios años, hasta que ella se casó con el rey de Cilicia, el rey de Cilicia, que se llamaba Polemón II, a quien luego abandonó.

Según Josefo, Berenice requirió este matrimonio para disipar los rumores de que ella y su hermano tenían una relación incestuosa, y a Polemón se le persuadió para que accediera a esta unión debido principalmente a la riqueza de ella. Sin embargo, el matrimonio no duró y ella pronto volvió a la corte de su hermano. Josefo no es el único escritor antiguo que sugiere la existencia de una relación incestuosa entre Berenice y Agripa. Se desconoce si esto era cierto o no. Berenice realmente pasó gran parte de su vida en la corte de Agripa, y según todos los relatos compartieron un poder casi idéntico. Los rumores populares pudieron verse alimentados por el hecho de que el propio Agripa nunca se casó.

Berenice fue una reina cliente, a la que se le permitía gobernar partes del Imperio Romano en lo que hoy es Siria. Los Hechos de los Apóstoles señalan que esta fue la época, en el año 60, cuando Pablo de Tarso apareció en su corte de Cesarea. En 64 cuando todavía era Nerón el emperador, nombró a Gesio Floro como procurador de la provincia de Judea, y fue durante su administración, cuando los judíos fueron sistemáticamente discriminados en favor de la población griega de la región.

Las tensiones pronto escalaron hasta el desorden civil cuando Floro saqueó el tesoro del Templo de Jerusalén bajo el disfraz de los impuestos imperiales. ​Tras las revueltas, los instigadores fueron arrestados y crucificados por los romanos. Abrumada por el trato a sus compatriotas, Berenice viajó a Jerusalén en el 66 para hacer personalmente una petición a Floro para que dejase tranquilos a los judíos, pero él no sólo rechazó otorgarle lo que le pedía, sino que la propia Berenice casi resulta muerta durante las escaramuzas en la ciudad. Del mismo modo, el ruego que hizo al legado de SiriaCayo Cestio Galo, no obtuvo respuesta.

Para evitar que la violencia judía se agravara, Agripa reunió a la población y les lanzó un lacrimoso discurso en compañía de su hermana, pero los judíos abandonaron la ciudad y marcharon a Galilea donde más tarde se entregaron a los romanos. El emperador Nerón nombró entonces a Vespasiano para que aplastara la revuelta, quien llegó a Judea con las legiones Quinta y Décima en el año  67. Llegaría su hijo Tito quien llevaba consigo la legión Decimoquinta, y con una fuerza de sesenta mil soldados profesionales, los romanos rápidamente barrieron Galilea y para el año 69 marcharon sobre Jerusalén. Fue en esta época cuando Berenice conoció y se enamoró de Tito, que tenía once años menos que ella.

En un momento posterior del año 69, (el Año de los cuatro emperadores -GalbaOtón, Vitelio y Vespasiano) Berenice usó toda su riqueza e influencia para apoyar a Vespasiano en su campaña para convertirse en emperador y el 21 de diciembre del 69, cuando Vespasiano fue declarado emperador y Tito quedó en Judea para terminar de aplastar la rebelión, una guerra que acabó en el 70 con la destrucción del Segundo Templo y el saqueo de Jerusalén, con aproximadamente un millón de muertos y 97.000 cautivos.​ Tito volvió a Roma triunfante, para ayudar a su padre en el gobierno, mientras que Berenice permaneció en Judea.

Pasaron cuatro años antes de volverse a reunir, cuando ella y Agripa fueron a Roma en el año 75 y Berenice reanudó su relación con Tito, viviendo con él en palacio y supuestamente actuando en todo momento como una esposa. Berenice estaba en la cumbre de su poder en esta época, y se puede demostrar cuán influyente era. El pueblo romano no obstante, percibió a esta reina oriental como una extranjera molesta, y cuando la pareja fue denunciada públicamente por los cínicos en el teatro, Tito cedió a la presión y la alejó de Roma.

Con el ascenso de Tito al trono imperial en el año 79, ella volvió a Roma, pero rápidamente la despidieron, dentro de un número de medidas populares de Tito para restaurar su reputación con el pueblo. Es posible que él pretendiera llamarla de nuevo en un momento más conveniente.]​ Sin embargo, después de un reinado de sólo dos años, Tito murió de repente el 13 de septiembre del año 81 y no se sabe qué ocurrió después con Berenice tras su última despedida de Roma. Sus aspiraciones como potencial emperatriz de Roma han llevado a que se la describa como “una Cleopatra en miniatura”

Esta historia viene al blog, por cuanto desde el siglo XVII hasta la época actual, ha habido una larga tradición de obras de arte (novelas, dramas, óperas, etc.) dedicadas a Berenice y su relación con el emperador romano Tito. Berenice es uno de los personajes más atractivos de la Antigüedad, y a él dedicaron en mayor medida obras Corneille, Racine y Mozart. Se muestra aquí el anuncio de una “Tragedia” de Racine una obra teatral del año 1671.

Revisado para lapesteloca en Maracaibo, el día jueves 5 de marzo del año 2026

miércoles, 4 de marzo de 2026

Daphne du Maurier


Daphne du Maurier (1907-1989), fue una escritora británica mejor conocida por su novela Rebeca, publicada en 1938, y Mi Prima Raquel, ambas llevadas al cine, así como lo fueron sus relatos Jamaica Inn y Los pájaros el conocido filme de Alfred Hitchcock.

 

Daphne nació en Londres, fue una de las tres hijas de un conocido actor y mánager Sir Gerald du Maurier y la actriz Muriel Beaumont sobrina materna del periodista, autor y conferenciante William Comyns Beaumont.​ Su abuelo fue el escritor y dibujante de Punch, George du Maurier, creador del personaje Svengali; su hermana mayor, Angela du Maurier, también fue escritora, y su hermana menor, Jeanne du Maurier, era pintora.

 

Dafne du Maurier también era prima de los niños Llewelyn Davies, que sirvieron como inspiración de J. M. Barrie para los personajes de la obra Peter Pan or The Boy Who Would not Grow Up. Todas estas conexiones familiares la ayudarían a establecer su carrera literaria.

 

De pequeña, conoció a muchos actores de teatro destacados, gracias a la celebridad de su padre; aunque su familia era adinerada, ella siempre quiso vivir de la escritura, y así, tempranamente publicó algunos de sus trabajos en la revista Bystander de Beaumont. Su primera novela, The Loving Spirit, se editó en 1931, a la edad de veinte años.

 

En 1932, se casó con el lugarteniente Frederick Arthur Motague Browning, que llegó a ser héroe de guerra y recibió tratamiento de sir. Ella misma obtuvo la distinción de dama, y residió en el castillo de Menabille, una mansión situada en la costa de Cornualles, que le sirvió como escenario de algunas de sus obras y donde tuvo tres hijos. La mayor parte de su existencia la vivió en el suroeste de Inglaterra; en sus últimos años en su casa en Fowey, junto al océano.

 

Además de sus obras más conocidas por haber sido llevadas al cine, escribió muchos relatos en los que refleja historias de mujeres traumatizadas o perversas, cuya insatisfacción no calma con la misma muerte. Es el caso de los relatos como El manzano, El joven fotógrafoBésame otra vezque son relatos de crueldad, y discreta misoginia. Sus novelas rara vez tienen un final feliz, y a menudo muestran connotaciones siniestras y sombras de lo paranormal, en ambientes cargados de energías negativas, que se adelantan a los que luego trazaría la escritora Patricia Highsmith.

 

La novela Rebecca (1938) una de las obras más conocidas de du Maurier, fue un éxito inmediato que vendió casi 3 millones de copias entre 1938 y 1965; ha sido adaptada para el escenario y la pantalla varias veces, y en los Estados Unidos ganó el Premio Nacional del Libro de 1938. Una novela de tanto éxito, como fue Rebecca, tuvo algunos detractores, que la vieron como un plagio de Jane Eyre.

 

Los cuentos de Du Maurier más oscuros: The Birds, Do not Look Now, The Apple Tree y The Blue Lenses son cuentos de terror finamente diseñados que asombraron y sorprendieron a su audiencia en igual medida. El personaje central de su última novela, Rule Britannia, es una actriz que envejece, que se cree que está basada en la vida de Gladys Cooper (a la que está dedicada).

 

Varias de otras de sus novelas también fueron adaptadas para la pantalla, incluyendo Jamaica Inn, Frenchman's Creek, Hungry Hill y My Cousin Rachel. La película de Alfred Hitchcock The Birds (1963) se basa en uno de sus cuentos (Los pájaros) e igualmente la película Do not Look Now (1973), de Nicolas Roeg. Du Maurier afirmó que las únicas versiones fílmicas de sus cuentos que le gustaban eran estas dos. Hitchcock trató de filmar Jamaica Inn pero fue rechazada por el director y el autor, debido a la reescritura del final a solicitud de su estrella, Charles Laughton. Du Maurier también consideró que Olivia de Havilland fue erróneamente elegida como la anti heroína de Mi prima Rachel.​ Daphne también lamentó su elección de Alec Guinness como protagonista de la película The Scapegoat, que ella financió en parte. Frenchman's Creek se filmó en Technicolor, en 1944.

 

En su cuento “Los pájaros” de Daphne du Maurier habla de que un buen día todos los pájaros de la tierra comienzan a atacar a los humanos, y la narración se centra en los efectos del ataque en una familia de una pequeña población rural costera de océano. El cuento parece desnatado al lado de la película, ya que, en la película de Hitchcock, los ataques tienen una resonancia psicológica asociada al drama que se desarrolla entre los personajes del filme, pero Daphne du Maurier en su relato deja un final mucho más abierto que en la película.


"Los pájaros", el relato de Daphne Du Maurier es una historia inquietante, que admite varias lecturas e interpretaciones. Parte de una realidad cotidiana, con una variante: "¿Qué pasaría si esos pájaros, que se lanzan feroces hacia los gusanos, lo harían sobre las personas?" Esta es la pregunta que aparentemente se hizo un buen día la escritora mientras paseaba por los acantilados de Cornualles, y tuvo como respuesta, la historia de Los pájaros que es, también una fábula y es casi una reflexión ecológica. La Naturaleza, atacada incesantemente por el hombre, que se rebela. En este caso, es el mundo animal, y más concretamente, los pájaros, unos seres frágiles, ingrávidos, dulces, hermosos, domésticos, que de repente -sin variar de aspecto, tan sólo de costumbres- se convierten en monstruos imprevisibles. De ahí el horror... 

 

Daphne du Maurier falleció el 19 de abril de 1989 en su casa de Fowey. La biografía autorizada que se ha distribuido lleva como título «Los pájaros» debido a la gran fascinación que la autora sentía por estas especies plumíferas.

 

NOTA Estas cosas ya fueron revisadas en este blog en noviembre del 2019, ahora regresan para relectura de los asiduos lectores…

 

 En Maracaibo, el día miércoles 4 de marzo de 2026.

martes, 3 de marzo de 2026

La traducción

 

Quisiera hacer algunas consideraciones sobre la traducción del inglés al castellano del libro de Sir Walter Raleigh “Las doradas colinas de Manoa” por mi primo hermano Xuan Tomás García Tamayo (1918-1986) en el libro Ediciones Centauro 80/Caracas Venezuela.

El libro de Sir Walter Raleigh fue editado en 1596 en la imprenta de Robert Robinson en Londres, y fue la primera edición, escrita en inglés por su autor e inmediatamente fue traducida al latín, alemán, francés, holandés e italiano. La xilografía de la portada era igual a la de la traducción al español de mi primo Xuan Tomás y muestra una amazona empuñando arco y flecha y dos “descabezadoseinaipanoimas.

La primera traducción al español se realizó en 1947 por Luis Ramón Oramas y la segunda fue de 1967 aunque solo incluye algunos capítulos del descubrimiento. En 1973 fue publicada una tercera traducción por Betty Moore- profesora de filología inglesa en la universidad de Valladolid.

Xuan Tomás Garcia Tamayo, nació en San Cristóbal, Edo Táchira el 14 de diciembre de 1918 y fallecería el 10 de junio de 1996 a los 77 años. Fueron sus padres Reinaldo García Velasco y Josefina Tamayo de García. Sus hermanas: Ana Luisa, Flor de María, Josefina Cornelia"Coty", y su hermano José Reinaldo García Tamayo. La traducción al español de mi primo Xuan Tomás, es del año 1980, del Taller Ávila Aiesa y pese a las dificultades, señala el traductor que fue un gran placer traducir a Raleigh con la libertad de reconstruir párrafos muy largos y poder crear párrafos más cortos con paréntesis.

 Sir Walter Raleigh había escuchado las leyendas sobre las Amazonas, sin llegar a comprobar que era cierto lo que decían de amputarse una mama para poder disparar mejor sus flechas con el arco, también había oído hablar de su fiereza y crueldad por lo que no es de extrañar que creyese en los einaipanoimas, aquellos hombres con la cabeza en los hombros y largos mechones de pelo en el pecho.

Raleigh describiría el método para fabricar “las chagualas” como llamaban a las planchas de oro para lo que confiaba con alguna “chaguala” que empeñaría en Inglaterra, para poder costear su último viaje…Miguel Acosta Sainges hablaba de las acertadas observaciones del Sir Walter Raleigh sobre los indios guaraunos del Delta y sobre sus ritos funerarios.

Sir Waltr Raleigh había nacido pobre en la década de 1550 en Devon, y llego a ser “el factótum” en la corte de Isabel I. Estudiaría los clásicos latinos y se familiarizaría con ellos en la Universidad de Oxford. Fue el amor platónico de la reina Isabel I y la historia de verlo despojándose de su capa carmesí logro que su reina atravesara una calle enfangada. La leyenda relata que Isabel I lo llamaba su hombre, el de la caoa carmesí.

Raleigh hizo dos viajes al Orinoco, uno en 1595 y otro en 1617 por la ruta de Canarias, pero durante los 13 años que estuvo n una prisión, en la Torre de Londres, escribiría la Historia del Mundo en cinco volúmenes que se extienden hasta la Edad Media.

Al regresar de su última expedición, en 1618, fue decapitado en Londres, durante el reinado de Jacobo I (Jaime), el sucesor de la reina Isabel I.

Maracaibo, martes 3 de marzo del año 2026

lunes, 2 de marzo de 2026

Las neuronas de Dios (2)


Continuamos para finiquitar hoy estas reflexiones de ayer sobre las impresiones de Diego Golombek (Buenos Aires, 1964) biólogo, cronista y audaz divulgador de la ciencia en español, quien disecciona en 'Las neuronas de Dios' (Siglo XXI), el fenómeno de -la tarea imposible- para demostrar, no la tarea imposible del Creador, sino la de muy difícil de rastrear su huella biológica en los pliegues de nuestra corteza cerebral.

Para comenzar este “finale” la pregunta puede ser, si acaso… ¿Ha perdido la ciencia la capacidad de consolar al ser humano de la misma manera que lo hace la religión? Y Golombek responderá. —Desde un punto de vista práctico, creo que la ciencia no ha perdido esa capacidad de consolar. Si estamos vivos hoy no es por la religión, sino por la ciencia; concretamente por tres pilares: el acceso al agua potable, los antibióticos y la capacidad de alimentar al mundo. Por eso, cuando nos sentimos desconsolados ante el rumbo del mundo, debemos obligarnos a reflexionar sobre todo lo que hemos logrado gracias al conocimiento científico. A veces, la ciencia requiere de un rostro más humano. Ocurre lo mismo con un médico: aunque nos dé un diagnóstico en términos técnicos, su valor reside en que sigue siendo una persona y no una inteligencia artificial. Posee un grado de empatía y una forma de comunicación, tanto verbal como no verbal, que no puede nacer de otro lugar.

— ¿La necesidad de trascendencia es un error o la función principal de nuestra existencia?—Existen áreas del cerebro que se activan frente a la religiosidad, aunque no conocemos neuronas específicas dedicadas a ello. Creo que tenemos una necesidad de trascendencia extraordinaria y hoy somos testigos de un gran espectáculo de esa necesidad. El fenómeno de las redes sociales responde a ese impulso de trascender en un mundo cuya socialización lo exige. Sin embargo, me parece que debemos distinguir entre dos tipos de trascendencia. Por un lado está la trascendencia material: el deseo de dejar un legado o una huella de nuestra vida sobre la tierra. Esta puede ser pequeñísima, como influir en una sola persona, tener hijos, escribir un libro o realizar un trabajo bien hecho. Por otro lado, está la trascendencia religiosa. Ambas nos definen como humanos, pero seguramente sigan caminos muy diferentes

—Si la moralidad nace de la biología y no de una tabla de mandamientos... ¿Cómo decidimos qué es el bien sin una autoridad externa?—Como dice una canción del grupo de rock argentino Divididos, «el bien y el mal definen por penal»; una forma de decir que, al no haber acuerdo, todo parece quedar en manos del azar. Está claro que el bien y el mal son fenómenos culturales que evolucionan. La cultura se define por el cambio: el esclavismo, que hace apenas doscientos años no se percibía como un mal, hoy es algo inadmisible. Lo mismo ocurre con el «ojo por ojo», presente en casi todos los textos religiosos antiguos. Sin embargo, hay evidencias claras de que reconocemos actos morales más allá de la cultura. Existen experimentos con bebés que aún no hablan a los que se les presenta una situación de ficción: si un personaje empuja a otro y le impide llegar a su meta, el bebé da señales de entender que eso está mal. Esto sugiere que traemos un concepto de bondad y maldad «de fábrica».

—¿Estamos condenados a buscar un líder (sea Dios, un político o un algoritmo)?—Debido a nuestra cultura, no me cabe duda: no habría forma de responder a catástrofes o crisis sin un liderazgo. Sin reglas y consignas claras el resultado sería la anarquía; por mucha voluntad que pusiéramos, no lograríamos organizarnos. Por tanto, desde el punto de vista social, la necesidad de un líder es indiscutible. La pregunta es cuánto de esto responde a cuestiones cerebrales. Existe una necesidad social de liderazgo y, dado que nuestras estructuras sociales suelen ser un reflejo de nuestra organización neuronal, es muy posible que también exista una base en nuestro sistema nervioso que nos impulse hacia ello...

— ¿Y qué le dice un biólogo a una persona que no duda de haberse encontrado con Dios?—Lo primero que le dice un biólogo es: «Qué envidia, llámame cuando te pase otra vez». Lo segundo, sería preguntarle si está seguro de no padecer algún tipo de epilepsia, aunque sospecho que después de una pregunta así no seríamos muy buenos amigos. Debemos ser lo suficientemente humildes y magnánimos para respetar esas experiencias. No podemos despacharlas como una estupidez o una fábula, ni situarnos en una posición de superioridad asumiendo que el otro miente. Más allá de la fe, me encantaría entenderlo desde la ciencia. Me fascinaría comprender qué ocurre exactamente en el cerebro de una persona para que vea esa luz o esa virgen; qué procesos reales están sucediendo ahí dentro.

—¿Siente envidia sana hacia aquel que siente la paz mental de un creyente?—Siento un poco de envidia, sí, y, sobre todo, una profunda sensación de asombro. Asimov decía que esta es una pelea en inferioridad de condiciones: vemos algo e inmediatamente queremos saber; formulamos preguntas que, a menudo, sabemos que no podremos contestar. Por otro lado, el gran físico Richard Feynman contaba que hay quienes ven una flor y simplemente dicen: «es hermosa». A los científicos nos critican por buscar las leyes de la física o la biología detrás de esa flor, pero entender cómo funciona y cómo llegó a existir es, en sí mismo, algo bellísimo. Esa capacidad de formular siempre nuevas preguntas es lo que me otorga cierta paz. Es probable que mi nivel de estrés sea siempre más elevado que el de una persona creyente y que, por tanto, mi esperanza de vida sea un poco menor; al fin y al cabo, un estrés bajo favorece la longevidad y la recuperación. Pero es un riesgo que acepto correr a cambio del asombro.

La investigación científica, entre otras cosas, ha encontrado circuitos cerebrales en la base de visiones y experiencias místicas, nos sugiere que, si la creencia en lo sobrenatural está tan arraigada en nuestra especie, quizá se deba a alguna ventaja adaptativa que tuvo a lo largo de nuestra historia. Está demostrado que la religión reduce la ansiedad, estimula la empatía con los demás y los lazos comunitarios y aporta mayor seguridad personal. ¿Será que las tecnologías religiosas surgieron como un subproducto del desarrollo cognitivo de los humanos, pero se revelaron tan beneficiosas que siguen con nosotros desde hace millones de años?

Con sentido del humor y una claridad a toda prueba, Diego Golombek nos propone una aventura desafiante: la búsqueda de Dios en los pliegues del cerebro humano.

 

    Maracaibo,  2  de marzo del año 2026