jueves, 17 de septiembre de 2026

Maestros


Hace ya un tiempo, en realidad seis años atrás, cuando en octubre del año 2020 me tocó hablar en la Academia de Medicina del Zulia, diría que ya estaba a un par de años de llegar a los ochenta y que tal vez podría ser adecuado reflexionar sobre los tropiezos que había significado querer luchar para hacer investigación, usualmente contracorriente y en ocasiones obligándome a tomar complejas decisiones. Esperaba que ellas pudiesen servir al menos como catarsis, ante lo complicado que se vislumbraba, el futuro del país… En este blog, decidiría entonces hablar de “Mis Maestros” y hoy regreso a hablar de ellos

 

Conservo vivo el recuerdo de mis profesores en la Facultad de Medicina, en la Universidad del Zulia; desde el Dr Julio Árraga Zuleta, hijo de nuestro famoso pintor Julio Árraga, con un gran don de gente y extensa cultura literaria, él fue fundador de nuestra Academia de Medicina del Zulia. Entre los cirujanos recuerdo al Dr Rodolfo Urrutia Loaiza, impulsor de la Cirugía experimental en el Zulia quien desarrollaría innovadoras técnicas en cirugía gastrointestinal y particularmente sobre el abordaje de la vesícula biliar. En el mismo hospital Chiquinquirá como estudiantes mucho aprendimos al ver actuar al siempre actualizado Dr José Trinidad Martínez, ahora ya fallecido el ilustre experto ginecólogo de Maracaibo y no puedo olvidarme de otro Dr José Trinidad, José Trinidad Núñez Montiel el brillante colposcopista y estudioso ginecólogo, quien me condujo hacia la investigación ultraestructural sobre el virus del papiloma humano (VPH), en trabajos que adelantaríamos juntos a comienzos de los años 70.

 

Inolvidables resultarían siempre las clases magistrales del Dr José Ordoñez Marín quien fuera decano fundador de nuestra Facultad de Medicina. Como internista imposible no citar al Master, el Dr Jorge Quintero Atencio brillante filósofo con una mente privilegiada, y al tempranamente fallecido Dr Oswaldo García Arenas fundador del Servicio de Medicina Interna en el hospital General del Sur; recuerdo al Dr Jorge Hómez Chacín el dermatólogo venereólogo y parasitólogo de la escuela francesa y al mencionar la parasitología debo mencionar al Maestro Dr Adolfo Pons y a su revista Kasmera, y por las revistas, ninguna como Investigación Clínica del genial Dr Américo Negrette. Negrette fue nuestro maestro de Semiología en las salas del hospital Central, y despertó mi interés por la investigación, y a través de su presencia me uniría a los jóvenes prospectos de investigadores que en aquellos días, ayudarían a Negrette para crear el Instituto de Investigación Clínica… 

 

Tengo que confesarles que esperaba ser un cirujano como el Dr Humberto Rivera, entusiasmado al verlo, no solo operando, sino por los cuidados postoperatorios que le prodigaba a sus pacientes quirúrgicos… Pero terminé decidiéndome por examinar en el hospital universitario, las causas y las consecuencias de las enfermedades bajo la tutela del doctor Franz Wenger. Es importante recordar el rol que jugó el Dr Wenger en su lucha para darle su justo valor al despistaje de cáncer por citología. Fundó una Sección de Citología, muy especial para entrenar citotecnólogos en el hospital universitario de Maracaibo, en aquellos tiempos cuando los radio y quimioterapeutas oncólogos eran los Drs Luis Guillermo Borjas Duarte y Jesús Acosta Galván. Todos ellos fueron mis profesores y muchos más a quienes no he podido por razones de espacio mencionar, les conocí estudiado Medicina y hoy aprovecho para agradecerles de nuevo y públicamente por lo mucho que me enseñaron…

 

Les decía que hice anatomía patológica con el doctor Wenger desde mi graduación en julio del año 63 hasta febrero del año siguiente, 1964, y sería el propio Dr Wenger, al verme a dedicación exclusiva y sin sueldo, quién me consiguió una beca de un Club Rotario en Wisconsin y fue asi como fui a parar a los Estados Unidos. Tras 5 años de entrenamiento como “médico residente en patología”, en Wiscosin y en Filadelfia, tengo que nombrar a tres Maestros de aquel entonces; el profesor William Ehrich en el Hospital General de Filadelfia y la baronesa Gabrielle Zurhein y Enrique Valdivia, en la Universidad de Wisconsin quienes me enseñaron a hacer investigación sobre la patología de las autopsias, en neuropatología y en patología pulmonar y particularmente a trabajar en microscopía electrónica…

 

He comentado en otras ocasiones, como una noche, viviendo en el helado clima de Wisconsin, el doctor Pedro Iturbe me contactó telefónicamente y me informó que había conseguido un microscopio electrónico (ME) para su Sanatorio. Iturbe, era el padrino de nuestra promoción médica, y él me pidió que fuese hasta Chicago a visitar a Fernández Morán. Así lo hice, y desde entonces supe apreciar la importancia de aquel ser a quien el pais había rechazado llamándolo “el Brujo de Pipe” quien habría de luchar haciendo intentos por regresar a su patria sin conseguirlo… Ya de regreso, en 1968, instalaríamos el ME para hacer investigación en el Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo siguiendo las instrucciones del doctor Fernández Morán... Pero esa habría de ser, otra historia, la de “La entropía Tropical”

 

Mis colegas patólogos no creían en el ME. El elefante gris lo denominaba el jefe del Servicio. Los patólogos zulianos no estaban interesados en hacer investigación. Con el Dr Iturbe al frente, organizamos el Laboratorio de ME del Sanatorio y ya en 1971, nos visitaría personalmente el doctor Fernández Morán, y organizamos el 1er Simposio Venezolano de Patología Ultraestructural donde asistiría entre otros invitados el ya famoso doctor Rui Pérez Tamayo  Luego, ese mismo año, durante el VIII Congreso Latinoamericano de Patología que se dio en el hotel del Lago, presentaríamos trabajos con el ME sobre encefalitis equina, rabia, amibiasis, y la ultraestructura de tumores y en aquel evento latinoamericano, conversando con JTNúñez Montiel y decidimos usar el ME para examinar el cuello uterino de sus pacientes. Debo recordar que, p

ara aquella época, y durante muchos años, el cáncer del cuello uterino era la primera causa de muerte por cáncer en la mujer venezolana. Habíamos ya publicado varios trabajos sobre la ultraestructura del cérvix y de las tricomonas, y en el siguiente Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Patología, que se dio en 1973 en Mérida, Yucatán-México, demostraría con JTNuñezMontiel la presencia del virus del papiloma humano (VPH) en el cuello uterino y señalamos tempranamente y por primera vez, n el mundo, la importancia de este virus en el cáncer cervical.

 

En unos años, el Sanatorio se transformó en hospital General y el gran maestro que era el doctor Pedro Iturbe se fue a la Medicina Familiar; mis técnicos buscaron mejores posiciones y a pesar de existir una veintena de publicaciones en revistas indexadas, el laboratorio comenzó a quedar desamparado y su situación, y la mía personal, se hizo cada vez más complicada… Cuando acepté una oferta para trabajar un año como neuropatólogo en el hospital Vargas de Caracas y lo hice aprovechando mi año sabático de la Universidad del Zulia donde era profesor Asistente en la Facultad de Ciencias Veterinarias.

 

Pero esa ya es otra historia, con la que recientemente he fastidiado a los lectores del blog y tan solo he querido aprovechar esta ocasión para permitirme mencionar en el blog a algunos de mis profesores, a quienes recuerdo con respeto y admiración, ellos fueron mis Maestros en Medicina.

Maracaibo, jueves 17 de septiembre del año 2026

miércoles, 16 de septiembre de 2026

De, el cine, nuevamente…


El cine, y lo he dicho antes, para mí  ha servido como una herramienta para entender la realidad del mundo en que vivimos. Me parece que el cine tiene la capacidad de sintetizar historias o narraciones que puede haber sido escritas en papel durante siglos, pero verlas en el cine, sus personajes actuando como transmisores de actitudes morales o representando formas de transmisión cultural, de cierta manera nos permite estar informados y a la vez, también pueden influir sobre nuestros sentimientos. Las imágenes que representan historias reales o ficticias nos pueden llevar a sentir empatía o no, hacia los personajes e igualmente hacia actores y actrices de las películas.

 

La masificación del cine mudo en blanco y negro, y el nacimiento de figuras tan conocidas como Buster KeatonCharles Chaplin o Harold Lloyd, basaron su actuación en el llamado “gag visual” que mostraba un mundo en constante movimiento. La gente salía del cine cansada, o excitada físicamente, con ganas de hacer cosas como las que habían visto, un fenómeno que absolutamente era una consecuencia del efecto de las neuronas espejo de las que ya hablamos en 2022 en este blog ( https://tinyurl.com/4yru5bcu )

Uno de los pilares de una rama de la denominada “neurociencia cognitiva ha resultado ser la Memoria, y ya hemos conversado también sobre sus conexiones con el sistema límbico que reside fundamentalmente en la amígdala cerebral (https://bit.ly/3AZ25mn). Al “recordar”, serán los mecanismos de “la memoria” los que se reactivarán para poder reconstruir mentalmente los hechos, toda la recreación fílmica, tiene su base en estos mecanismos que se reactivarán con el recuerdo de los que hemos disfrutado o padecido observando las películas (https://bit.ly/3s1oiw2) sobre las que también nos referimos en este blog en junio del año 2022.

El 16 de diciembre del 2015…¡Hace ya unos años! Publicaría datos sobre el cine francés  https://bit.ly/2lGhXZa ). También en 2019 hablamos sobre de Atlantic City un filme norteamericano que fue dirigido por Louis Malle (1932-1995), el mismo director de Ascensor para el cadalso (1957), Los amantes (1958) y "Au revoir, les enfants(1987) y he regresado a caer en el tema del cine francés porque lo disfrutaría en mis días de juventud en el cine Venecia, a una cuadra de mi casa. Pudiéramos creer que vivíamos Con el Diablo en el cuerpo,Le diable au corps, una película que en el Venecia, me enseñó a querer el cine francés. Unos días después veríamos Rififí entre los hombres de Jules Dasin con el actor Jean Servais, y creo que llegué a entender mejor cual era el sentido de aquel cine, en francés, hasta entender el francés y a percibir algo en esa cinematografía tan diferente al cine gringo de los años cincuenta. 

Mi interés por el cine me llevado a escribir artículos sobre diferentes tópicos; he hablado sobre Nikos Kazantzakis (1883-1957), escritor griego autor de poemas, novelas, ensayos y obras de teatro. Posiblemente, fue el escritor griego más importante del siglo XX y el más traducido. Famoso desde el estreno en 1964 de la película de Michael Cacoyiannis Zorba el griego, un film de 1964 dirigido por Cacoyannis, con Anthony Queen, y basado en la novela Alexis Zorba de Nikos Kazantzakis. Con siete nominaciones a los Oscar, Oscar a la mejor actriz (Lila Kedrova) y se hizo famosa la música de Theodorakis, e igualmente por su actuación, Irene Pappas, o Irene Lelekou una popular actriz y cantante folkclórica griega, quien actuó en el mencionado ya filme Zorba el Griego de Cacoyannis (1964). Irene Pappas interpretó cantando la música de Teodorakis y tambien fue la actriz protagonista como heroína griega, en el film Bouboulina (1959) una película que se refiere a Laskarina Bouboulina (1781-1821) heroína de la independencia griega, nacida en una prisión de Constantinopla donde su madre visitaba al padre preso por los turcos, y la heroica Boubulina plantó en 1821, la primera bandera en la lucha contra los turcos.

 

También en este blog, hemos conversado sobre el cine negro y en octubre del 2015 mencionamos a los escritores de novelas policiacas, así fue como en diciembre de ese mismo año 2015 (https://bit.ly/3lhU31v) me referí a Maigret el inspector creado por Georges Simenon. Curiosamente, releyendo la novela El año de la lepra”, regrese a mi personaje Alejo Plumacher, quien expresaba sus cinéfilas ideas, así: “supongamos una novela como “El halcón Maltés”, diría yo que seguramente por culpa de Bogart, Dashiel Hammett para muchos parecerá un escritor más cinematográfico que policial, y es que el cine, como sucede con la música, en general con todo lo leído y lo vivido, pueden ser importantes causales de ese supuesto azar de las novelas… Que puedo decir si siempre que pienso en el inspector Maigret de Georges Simenon es el actor Jean Gabin quien viene a mi mente”. (https://bit.ly/3NtWt9s).

 

Daphne du Maurier (1907-1989), fue una escritora británica mejor conocida por su novela Rebeca, publicada en 1938, y Mi Prima Raquel, ambas llevadas al cine, así como lo fueron sus relatos Jamaica Inn y Los pájaros el conocido filme de Alfred Hitchcock. El cine no solo es capaz de reproducir diferentes 

realidades, sino que nos permite aplicar nuestra comprensión sobre ellas. Gracias a nuestras neuronas espejo los humanos somos capaces de imitar los movimientos que vemos en pantalla como si fuésemos nosotros quienes los estamos realizando. Esto genera automáticamente, que tratemos de comprender los comportamientos que llevan a cabo los personajes del cine a partir de sus actos. A través del cine, no solamente somos capaces de transmitir una realidad y una razón en base a lo que admiramos, podemos emocionarnos y prácticamente “vivir” lo que estamos viendo.

Si regreso a mi infancia y adolescencia, siempre recalábamos en “nuestro cine Venecia”, el de la cañada atrás, y el último paga y, ¿quién yo?, nojó, yo no los conozco, y a correr tocan, a esmachetarse, dispérsense, a esmondingarse que van a prender las luces, y quizás a tratar de escaparse saltando por la ventanita del baño… El “Venecia”, ya lo dije antes, fue para mí, el de la nouvelle vague del cine francés y el del neorrealismo italiano, el “Venecia” que nos presentó a Fernadel, y a Totó, y al increíble Fanfán La Tulipe o al sufrido Raf Vallone. Siempre en el Venecia era la cita bajo las estrellas, en las calurosas noches marabinas.

NOTA: El original de estos disparates ha sido modificado y es en parte texto en “La Entropía Tropical”, novela publicada por Ediluz Edits, en Maracaibo, Venezuela, el año 2013 y publicado todo el sábado 18 de junio del año 2022.

En Maracaibo del 2026 el día miércoles 16 de septiembre.

martes, 15 de septiembre de 2026

Canciones guaraníes


Joan Manuel Serrat grabó una famosa guarania con letra de Cecilio Valiente y música de José Asunción Flores, "Che pykasumi". Esa canción, está incluida en el álbum de Serrat del año 2000, titulado Cansiones. Para su organización, Serrat contó con la ayuda del escritor y poeta paraguayo Rubén Bareiro Saguier para lograr una excelente pronunciación en guaraní, y todo aquello fue un homenaje a la cultura paraguaya y la única canción en un idioma diferente al castellano o catalán dentro de ese disco.

Che pykasumi reveve vaekué chehegui rehóvo
Oúva ne ange cada pyhare che kéra jopy
Rohayhúgui ai ajepy'apÿva che ne ra'arôvo
Michínte jepépa ndaivevuivéi che mba'embyasy…

Los guaraníes son un grupo de pueblos indígenas de América del Sur y también el nombre de la moneda oficial de Paraguay, nación oficialmente reconocida como República del Paraguay (en guaraníTavakuairetã Paraguái), es un país soberano  en el centro de Sudamérica con grandes extensiones de bosques, cataratas y humedales, que está organizado como un estado unitario, compuesto por una capital Asunción, una de las ciudades más antiguas de América. y diecisiete departamentos. Paraguay es miembro fundador de la ONU, la OEA, la OIM y el MERCOSUR.  Su territorio de poco más de 400 000 km², con una población de casi 6 500 000 habitantes es el quinto país más pequeño y el cuarto menos poblado de América del Sur.

En uno de aquellos días cuando Serrat se hallaba definitivamente enamorado del guaraní, comentaría en el año 2021 que la inclusión de "Che pykasumi" en el CD Cansiones se trató de un gran homenaje que había querido ofrecer como cantautor español a la cultura paraguaya y a la guarania, y aquel ritmo paraguayo le encantó a los españoles ...

 

Hoy voy a hacer como si fuera un pitcher beisbolero, “un cambio de velocidad” para referirme a un cantante chileno conocido como “El Indio Araucano”, conocido por canciones que se popularizaron en mi lejana juventud y traigo su recuerdo por una canción guaraní: “Recuerdo de Ipacaraí” que seguramente es de todos conocida, pues es una famosa guarania compuesta por el músico paraguayo Demetrio Ortiz y con letra de la argentina Zulema de Mirkin. Asi aprovecho la circunstancia para decir algo sobre el cantante que la popularizo en Venezuela, quien estuvo entre nosotros como en casi todos los países de América, vivió en República Dominicana y falleció en un hospital de Nueva Jersey a la edad de 104 años.

Había nacido en un poblado de indios mapuches, a unos 570 kilómetros al sur de Santiago y a los 8 años comenzó a perder la visión; fue enviado a un Colegio Santa Lucia para invidentes y sordomudos, pues solo veía “siluetas” y regreso a ayudar a su padre en el campo cuando ya su madre había fallecido. A los 11 años compuso su primera canción de inspiración mapuche Rito araucano. A los 13 años ganó un concurso de canto en el teatro Caupolicán “La voz de oro de Chile” y la canción fue “El pregón de las flores” de Ernesto Lecuona. En febrero del 2008 le relataría al Daily News que en 1932 lo había operado el oftalmólogo español Ramon Castroviejo y en 1984 lo operaron de cataratas en Estados Unidos con lo que mejoró su visión.

Hasta 1954, volvería con frecuencia a Argentina, girando en todo el país y grabando para distintos sellos discográficos. En Colombia en 1948, popularizó “Cuando muere la noche” de Atilio CarboneVenezuela fue otra etapa importante en el progreso de su carrera. Actuó en Radio Caracas y en programas de televisión. Cantaría boleros (Te odio y te quiero), valses (su famosa La batelera, y Soy marinero) y temas indios -guaranís y mapuches- (Lamento mapucheRegalo de amor, Esperanza mía y la ya mencionada canción guaraní: “Recuerdo de Ipacaraí”. La Habana le servía también de plataforma para seguir viajando a países vecinos como México, Colombia y Puerto Rico. En Caracas, dirigió de la primavera de 1959 al verano de 1960 su propio club nocturno El Refugio del Indio Araucano, mientras se presentaba con regularidad en Ondas del Lago en Maracaibo con Rolando Laserie o con los Indios Tabajaras. Cantaría boleros y la canción guaraní: “Recuerdo de Ipacaraí”.

·     La ciudad paraguaya de Ypacaraí es conocida como la «ciudad del folclore» por su festival anual. y el Lago Ypacaraí se encuentra en la región oriental de Paraguay, a unos 37 kilómetros de la Asunción. “Recuerdos de Ypacaraí” es una canción guarania de amplia difusión mundial Demetrio Ortiz se daría a conocer cn ella y contribuyó al conocimiento de la música de Paraguay así como del lago y de la ciudad de Ypacarai. La palabra kuñataĩ en el texto de la canción es de origen guaraní y significa ‘señorita’ o ‘muchacha’. Según su autobiografía “Una guitarra, un hombre”, Demetrio Ortiz compuso “Recuerdos de Ypacaraí” en 1948 mientras estaba en Córdoba, al recordar a un viejo amor y con su guitarra dio las notas; dos años después, en Buenos Aires, conoció a Zulema De Mirkin, quien le escribiría la letra. De acuerdo a la inspiración de Ortiz para la música, a orillas del Lago Ypacaraí conocio a una mujer de quien nunca más volvió a saber.

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·   La letra de la canción hace referencia a una joven, cuando caminaba cerca del hotel de hospedaje de Ortiz y los demás músicos, donde se conocieron y la joven admitió que su pasión también era el canto, por lo que se puso a cantar con él viejas canciones en guaraní. Demetrio Ortiz acordó reencontrarse con ella, pero tras la Guerra Civil del 47, nunca más supo de ella. Desde este momento trascurrieron dos años hasta que la canción fue interpretada por primera vez en 1951.

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Una noche tibia nos conocimos junto al lago azul de Ypacaraí

Tú cantabas triste por el camino viejas melodías en guaraní

Y con el embrujo de tus canciones iba renaciendo tu amor en mí

Y en la noche hermosa de plenilunio de tus blancas manos sentí el calor

que con sus caricias me dio el amor

Dónde estás ahora cuñataí que tu suave canto no llega a mí

Dónde estás ahora mi ser te añora con frenesí

Todo te recuerda mi dulce amor junto al lago azul de Ypacaraí

Todo te recuerda mi ser te añora cuñataí.

 

En Maracaibo, el martes 15 de septiembre del año 2026

lunes, 14 de septiembre de 2026

Biagio da Cesena


Biagio Martinelli, natural de Cesna, Italia (1463-1544), más conocido como Biagio da Cesena, fue un presbítero y notario italiano que ocupó el cargo de maestro de ceremonias papal desde 1518  hasta 1544. Se hizo conocido por su reacción negativa a las figuras desnudas presentadas en el fresco de  Michelangelo Buonarroti (mejor conocido como Miguel Ángel) de El Juicio Final en la Capilla Sixtina, denominación del mural realizado por para el ábside de la Capilla Sixtina, en Roma, en una amalgama de figuras que van del horror infernal hasta la plenitud celestial.

Biagio da Cesena perteneció a una de las principales familias nobles de Cesena y se licenció en utroque iure, es decir, en derecho civil y derecho canónico, siendo aún joven.  Se trasladó a Roma, donde ejerció durante mucho tiempo como notario o abogado. El 1 de enero de 1518, con el favor de los cardenales Bernardo Dovizi y Andrea della Valle, ocupó el cargo de maestro de ceremonias del papa León X, y tras la jubilación de Paride Grassi a finales de 1521 se convirtió en el prefecto de los ceremonieros. También desempeñó este cargo ante los papas Adriano VIClemente VII y Pablo III.

El papa Julio II había ordenado a Miguel Ángel Buonarroti decorar el techo de la capilla y el artista usaría la técnica del fresco, aplicando pintura sobre cal húmeda con más de 300 figuras, destacando las nueve historias del Génesis, como La creación de Adán, un trabajó durante cuatro años que con llevaría grandes dolores físicos debido a la postura. El Juicio final, decora la pared del altar de la capilla y se dice que la obra causó gran escándalo por mostrar cuerpos totalmente desnudos, poco usual para verse en un lugar sagrado, tanto así que años después, otros artistas cubrieron algunas partes con velos y ropas pintadas.

 

Miguel Ángel pintó la Bóveda de la Capilla Sixtina entre 1508 y 1512, y el fresco de El Juicio Final entre 1536 y 1541 en la Ciudad del Vaticano. Miguel Ángel tenía sesenta y pico años cuando pintó el Juicio Final en la Capilla Sixtina. A esas alturas de su carrera, ya no estaba dispuesto a aceptar críticas Así que cuando Biagio da Cesena, maestro de ceremonias del papa, le dijo a su santidad Paulo III lo que pensaba del fresco del artista (en presencia del propio artista), Biagio da Cesena dijo del fresco: «Fue sobre todo vergonzoso que en un lugar tan sagrado se hubieran representado todas esas figuras desnudas, exponiéndose de forma tan vergonzosa». Continuó diciendo que la pintura era “más adecuada para los baños públicos y las tabernas” que para una capilla papal.

 

Giorgio Vasari, el historiador de los artistas del Renacimiento, nos cuenta la historia de Biagio da Cesena a quien le parecía "muy indecoroso que se hubiesen pintado en un lugar tan respetable toda esa cantidad de desnudos, mostrando sin pudor sus vergüenzas, y que no era una obra propia de la capilla de un papa, sino para una sauna (stufe) o una hostería." En esa época, los stufe a los que se refiere el texto eran baños públicos donde se podían contratar los servicios de "señoritas de compañía". En definitiva, Biagio da Cesena le estaba llamando finamente a Miguel Ángel "pintor de burdel".

 

El retrato de Biagio da Cesena le serviría a Miguel Ángel para representar a Minos, el rey cretense que mandó construir un laberinto para encerrar al minotauro. Una vez muerto, Minos se convirtió en uno de los tres jueces del infierno. Dante le describe en su Divina Comedia como un ser monstruoso con una larguísima cola que utilizaba para indicar a los condenados a cuál de los nueve círculos del infierno estaban destinados. Por ejemplo, si Minos se enroscaba la cola a su cuerpo dando dos vueltas, como hace en la imagen de Miguel Ángel, el condenado debía quedarse en el segundo círculo del infierno, pero si la cola daba nueve vueltas, ya se podía ir preparando para un cara a cara con el mismísimo Satanás…

 

Miguel Ángel se vengaría Biagio de una manera muy peculiar, pues como respuesta, introdujo el rostro de Biagio en la escena como Minos, juez del inframundo (en la esquina inferior derecha del fresco) con orejas de burro (lo que indica estupidez), mientras que su desnudez está cubierta por una serpiente enroscada que le muerde el pene.


La cola que describe Dante se convierte aquí en una serpiente, probablemente por asimilación con la de Adán y Eva. Para molestar un poco más a Biagio da Cesena, Miguel Ángel le añadió unas orejas de burro para dejar bien en claro su ignorancia y fue ridiculizado con descomunales orejas de burro y una serpiente enroscada al pecho y mordiéndole los testículos. La reacción de Biagio da Cesena al verse retratado la conocemos gracias a otro historiador de la época, Lodovico Domenichi, y por lo que cuenta Lodovico, el papa Paulo III, que estaba cansado de oír las quejas de su maestro de ceremonias, le contesta de esta forma: "Biagio, usted sabe que Dios me ha dado potestad sobre el cielo y la tierra, pero mi autoridad no se extiende al infierno. Ya que no puedo liberarle, debererá tener paciencia"… y el retrato tendría que permanecer.

Uno de los biógrafos más reconocidos de Miguel Ángel, el profesor William E. Wallace, director de Estudios de Licenciatura en Historia del Arte y Arqueología de la Universidad Washington en San Luis, ha notado que la segunda versión de Vasari de la historia de Biagio da Cesena en el infierno, a menudo se ha ampliado para incluir la ingeniosa respuesta del Papa. Wallace añadió que tales adiciones en la historia de la vida de Miguel Ángel son un regalo de Dios.

Biagio da Cesena murió en Roma en 1544, y fue sepultado en la iglesia de San Celso y San Giuliano y así fue como finalmente, el maestro de ceremonias del Papa, pasó a la historia con orejas de burro y dominado por una serpiente infernal. Cuando restauraron el fresco del Juicio Final y se eliminaron muchos de los repintes que se habían hecho para censurar tanto "desnudo indecente", la figura del rey Minos sufrió una ligera transformación…

 

Maracaibo, lunes 14  de septiembre del año 2026

 

domingo, 13 de septiembre de 2026

¿Vacuna contra el cáncer?


En el imaginario popular, una de las grandes noticias que podría recibir la humanidad es la cura del cáncer, y por eso puede resultar confuso el nombre de vacuna. Una vacuna acabó con la viruela, pero es poco probable que lo haga con el cáncer. Se trata de un enemigo que se parece mucho a nosotros mismos, con muchas caras y muchas máscaras, pero al que se le va ganando terreno con batallas parciales.

 

El inmunólogo Antoni Ribas, de la Universidad de California Los Angeles (UCLA), forma parte del comité científico del ensayo de las compañías Moderna y MSD (Merck en EE UU y Canadá) de una vacuna para el melanoma. “Llevamos con la promesa de las vacunas contra el cáncer, probablemente, 100 años. Hasta ahora, todo lo que teníamos eran estudios que no eran concluyentes, pero este sí lo es”. Esta ha sido la noticia -en la semana del 22 de agosto del 2026- en El Pais, España-.

 

Ribas cuenta que, pese a su cercanía con el proyecto, a él tampoco se le mostraron datos concretos del beneficio de la vacuna. En anuncios de este calibre, que pueden tener un gran impacto en el valor de las acciones, no adelantan a nadie los datos y lo tienen que notificar a todo el mundo en el mismo momento”, y explica, unos días después del anuncio, que las acciones de Moderna han duplicado con creces su valor, lo que son decenas de miles de millones de euros en capitalización bursátil, y MSD, mucho mayor, la ha aumentado en un 10%. Los inversores apuestan su dinero a que los resultados pueden cambiar el tratamiento del cáncer.

 

El ensayo que ha sacudido las perspectivas de las vacunas se aplicó a pacientes con melanoma que habían recibido cirugía, pero tenían riesgo de recaída. En el ensayo participaron 1.137 pacientes; un tercio recibió la inmunoterapia pembrolizumab (Keytruda) y al grupo experimental, los otros dos tercios, se les inyectó también una vacuna de ARN mensajero diseñada para entrenar al sistema inmune a detectar las mutaciones específicas del cáncer de cada paciente. Aunque aún no hay datos detallados de este estudio, en un ensayo anterior de menor tamaño, el tratamiento combinado redujo en un 49% el riesgo de recaída o muerte frente a la inmunoterapia sola.

 

Aunque se hable del cáncer, en singular, los oncólogos repiten que no es una enfermedad, sino cientos. Parte del éxito de la vacuna tiene que ver con el tipo de cáncer tratado. “Para destruirlas, el sistema inmunitario tiene que reconocer las células cancerígenas como distintas de las normales. En melanoma eso es factible, porque la mayoría de los cambios están inducidos por exposición solar, y la radiación ultravioleta genera mutaciones en el ADN del tumor que no están presentes en las células sanas”, explica Ribas. “Eso hace que las vacunas puedan ser útiles en otros tipos de cáncer como el de pulmón o el de vejiga, en los que Moderna también está desarrollando esta vacuna y que también están inducidos por un carcinógeno, el tabaco; pero es difícil pensar que funcione en otros cánceres como los de colon, próstata o mama, cuando no hay el mismo número de mutaciones distintas entre el tumor y las zonas normales, porque si no hay suficiente diferencia, no puedes hacer la vacuna”.

 

La vacuna contra el melanoma se ha desarrollado con la misma tecnología que las vacunas contra la covid. El ARN mensajero es una molécula que transporta las instrucciones del ADN del núcleo celular para producir todo tipo de proteínas que necesitamos para estar vivos. Los científicos han logrado domesticar esa capacidad y utilizarla para crear proteínas con las que entrenar el sistema inmune. En el caso del virus de la covid, se introducía la espícula que servía para identificarlo. En el cáncer, el proceso consiste en tomar una biopsia, secuenciar el genoma para detectar las mutaciones, usar algoritmos de predicción para seleccionar qué mutaciones sirven como diana y fabricar el ARN mensajero correspondiente.

 

El problema del cáncer es mucho más difícil. Los virus son invasores externos y el sistema inmunitario está diseñado para detectarlos, de manera que basta enseñar una pequeña parte del virus al organismo para que aprenda a reconocerlo y aniquilarlo. El cáncer, en cambio, surge de nuestras propias células. Es una versión distorsionada, mutada, de nuestro yo normal. Por eso, el sistema inmunitario tiene dificultades para reconocer los tumores como amenazas. Además, el cáncer cambia continuamente, entre pacientes y dentro de cada individuo. Una vacuna universal como la de la covid es imposible.

 

Según explicaba un equipo internacional de oncólogos en una revisión publicada en Nature Medicine, muchas vacunas antiguas atacaban proteínas comunes, que aunque estaban más expresadas en los tumores, también se encontraban en los tejidos sanos. Como el sistema inmunitario estaba acostumbrado a ellas, la respuesta era débil. Otro de los errores fue probarlas en pacientes con cánceres muy avanzados. Cuando un tumor lleva años atacando a una persona, ha desarrollado mecanismos para desactivar sus defensas, y no se puede entrenar con la vacuna un sistema inmune que ya está casi desmantelado.


Luis Paz-Ares, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario 12 de Octubre, señala que “el ensayo se hizo en melanomas resecados de estadios 2 a 4, de alto riesgo”, y que “si se confirma la eficacia, lo lógico sería extender la estrategia a estadios más tempranos, como el estadio 1, porque las vacunas suelen ser más eficaces cuanto más precoz es la enfermedad y más íntegro está el sistema inmunitario del paciente”.

 

Juan José Lasarte, es el codirector del programa de Inmunología e Inmunoterapia del Cima (Centro de Investigación Médica Aplicada) de la Universidad de Navarra, afirma que la diferencia del ensayo de Moderna y MSD es “el paciente concreto elegido”. “Son pacientes a los que se ha quitado el tumor, pero como quedan algunas células que el cirujano no puede extirpar, hay riesgo de recaída, y ahí, con poca masa tumoral, la vacunación permite controlar el crecimiento posterior de las pocas células que haya”. “Cuando hay un tumor primario grande o metástasis, la vacunación no ha mostrado mucha eficacia”.

 

Por último, otro problema fue que las vacunas se utilizaron solas. Hoy se sabe que una vacuna puede generar células inmunitarias capaces de reconocer las mutaciones específicas de un tumor, pero que esas células se agotan si no se combinan con otros fármacos que liberen los frenos del sistema inmunitario que activan las células tumorales para defenderse. Es el caso del tratamiento anunciado esta semana, que combina una vacuna con el pembrolizumab, que es un fármaco que elimina las inhibiciones de los linfocitos T para atacar al cáncer. MSD y Moderna tienen ya en marcha ocho ensayos más con la misma tecnología de vacunas personalizadas en otros tipos de cáncer como pulmón, vejiga y riñón, y hay muchas otras compañías con ensayos en otros tumores.

 

Tecnologías de ARN mensajero hay más de 100, aunque sus probabilidades de convertirse en tratamientos son diversas. Tecnologías como la del ARN mensajero son prometedoras, y parece que el mismo concepto podría ser útil en casi todos los ámbitos. Pero la experiencia con las vacunas advierte de que la complejidad del cáncer y el sistema inmune suelen desbordar esos conceptos. Lasarte plantea la necesidad de seguir explorando otras alternativas más asequibles. “Tenemos, por ejemplo, los virus oncolíticos: inyectas el virus en el tumor, el virus provoca una muerte de las células del tumor y eso libera esos neoantígenos sin necesidad de conocer cuáles son, se produce una inflamación y eso provoca lo que llamamos vacunación in situ. No necesitas la información de la secuenciación; simplemente provocas que dentro del tumor el sistema inmunitario se active de forma natural”.

 

Paz-Ares recuerda que, desde que comenzó su carrera, hace casi 40 años, hasta ahora, “se ha doblado la supervivencia a los cinco años de los pacientes de cáncer”. “Ha pasado de un treinta y poco por ciento a más del 60% a día de hoy, y eso es porque, de manera sucesiva, han surgido avances que han ayudado a subgrupos de pacientes con subgrupos de tumores específicos”, “No espero que tengamos una penicilina para el cáncer, porque el cáncer son muchísimas enfermedades, y tendremos que ir dándole una penicilina diferente, una estrategia diferente, a cada una. Todos estos resultados son complementarios y van a ayudar a que menos pacientes sufran cáncer y a que más pacientes vivan más y vivan mejor”.

 

Maracaibo, domingo 13 de septiembre del año 2026