La representación más antigua de gatos en la civilización griega
proviene de dos monedas de alrededor de mediados del siglo V a. C. que muestran
a figuras prominentes de las colonias griegas en la península
italiana jugando con sus gatos domésticos. Puede parecer sorprendente, pero los
gatos no eran mascotas populares entre los romanos y aunque sabemos que, si había
gatos en Roma, muchos de ellos, probablemente los trajeron allí en barcos los
colonos griegos. Los restos encontrados sitúa los primeros hallazgos en el
siglo V a. C. No hay tantos esqueletos de época republicana, pero los números en
la cuenta gatuna, aumentan hacia el imperio.
Para los romanos los gatos eran vistos
principalmente como cazadores de ratones y repelentes de plagas. Los gatos tenían
que competir con las comadrejas y los hurones por el título de controladores de
roedores, ya que estos animales se mantenían en las casas romanas con ese
propósito. Una mirada a las representaciones de gatos en mosaicos de Pompeya podría ser suficiente
para mostrar cómo algunos (¿o la mayoría?) de los romanos veían a los gatos y
mostramos aquí un gato atacando una codorniz, en un friso del siglo I a. C, en
Pompeya, que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.
Aparte de
en ciudades y villas, se han encontrado restos de gatos en fuertes y puestos
militares. Los gatos eran valiosos compañeros de los soldados porque ayudaban a
conservar la comida exterminando ratones y ratas. Según Donald Engels, autor de Gatos
clásicos, la palabra latina cattus con el significado de gato
se utilizó por primera vez en un contexto militar (como nombre durante un
siglo). Su uso para proteger los depósitos de alimentos fue solo el comienzo.
Las
legiones romanas tenían gatos en los fuertes, no solo para proteger los
depósitos de alimentos, sino también porque a las ratas les gustaba morder el
cuero, dañando así las armaduras y el equipo. Por lo tanto, los gatos
resultaron ser un acompañamiento útil para los soldados romanos, tanto en casa
como en el campo de batalla. Los soldados a menudo veían a los gatos como
mascotas y compañeros.
En la mitología romana, los gatos representaban la libertad y se
representaban acompañando a la diosa Libertas. También tenían el privilegio de ser los únicos animales permitidos en
el interior de los templos religiosos. La diosa romana Libertas suele representarse con un gato. Y hay varias
historias en las que la diosa Diana se transforma en gato. Parece que ser un gato
tenía sus privilegios en el antiguo Imperio.
Aunque ningún gato parece haber merecido un epitafio como muchos perros, se los puede encontrar en algunas estelas funerarias, sobre todo como compañeros de niños. Aunque quizá no se los considerara compañeros íntimos, eran sagrados para la diosa Diana y se los respetaba por su independencia, autonomía y libertad.
Hemos hablado de los gatos que los griegos llevaron a Italia y en particular de gatos en Roma… Cambiaré el asunto para darle algo de color… Cuando vemos gatos con su pelaje naranja, seguramente pensamos en Garfield, el felino más perezoso y sarcástico de las tiras cómicas. Estos gatos “naranja” destacan a primera vista: su color vibrante, su mirada intensa y ese aire de independencia adorable los hace inolvidables.¿Alguna vez se han preguntado qué raza son realmente los gatos anaranjados? Y es que… ¿Existen razas específicas o es solo una cuestión de genética? Sobre “los gatos naranja” veamos que razas pueden tener ese pelaje. Son misterios genéticos los que hacen posible su existencia, hasta una de sus curiosidades es qué la mayoría de ellos son machos… Si vamos un pelín más allá… ¿Cuál es la raza de Garfield? En cualquier caso, lo más probable es que Garfield sea un gato mestizo inspirado en varias razas de pelaje naranja.
Regresaremos a el pelaje naranja, que en los gatitos no es exclusivo de una raza, sino que es el resultado de una mutación genética que afecta la pigmentación de su pelo. El responsable de este color tan característico es un gen que influye en la producción de feomelanina, un pigmento que genera tonos rojizos y anaranjados. Se trata de un gen recesivo que se encuentra en el cromosoma X, lo que explica muchas de las peculiaridades que exploraremos más adelante, como el predominio de machos entre los felinos naranjas. Dentro del cromosoma X, el gen ARHGAP36 es uno de los principales implicados en la manifestación del color naranja.
Más allá de la biología, este color naranja tiene una larga historia de fascinación entre los amantes de los felinos ya que no todos los gatos naranjas tienen el mismo tono: algunos son más dorados, otros rojizos, incluso algunos muestran patrones atigrados (llamados "tabby") que los hacen parecer pequeños tigres domésticos. Este color puede verse en distintas variantes: atigrado (tabby), que es el más común, o en tonos más sólidos. El gen que produce la expresión de la feomelanina (pigmento anaranjado) sobre la eumelanina (pigmento negro o marrón), lo que da como resultado un pelaje en tonos naranjas y rojizos.Lo curioso es que no existe un gen específico para "gato naranja", sino combinaciones de genes que, según su expresión y dominancia, pueden dar lugar a este color. La ciencia detrás de todo esto es bastante compleja, y es fascinante ver cómo estos genes se expresan de manera distinta según el sexo del gato y podemos preguntarnos… ¿Por qué la mayoría de los gatos naranjas son machos?
Sabemos que hasta un 80% de los gatos naranjas son machos… Como el gen que determina el color naranja está en el cromosoma X, los machos (que solo tienen un X y un Y) necesitan una sola copia del gen naranja para que se exprese. Las hembras, en cambio, al tener dos cromosomas X, necesitan dos copias del gen naranja para mostrar ese color. Si solo tienen uno, entonces el color naranja se mezcla con otros tonos, dando lugar a las gatas carey (mezcla de negro, naranja y blanco)
Esto hace que sea mucho más probable que un macho tenga el pelaje completamente naranja, mientras que las hembras tienden a mostrar una mezcla de colores. Esta característica no es solo una curiosidad, sino un ejemplo fascinante de cómo la genética condiciona incluso el aspecto más adorable de nuestros gatos domésticos.
El Gato Común Europeo es naranja: o sea , que el pelirrojo es más popular. Su pelaje puede ser sólido, aunque lo más común es el patrón atigrado (tabby), que le da ese look de “mini tigre” tan encantador. Lo mejor de esta raza es su versatilidad: pueden ser tranquilos o activos, cariñosos o independientes, dependiendo de su personalidad individual. Son gatos fuertes, de salud robusta y muy inteligentes, ideales para hogares con niños o como primera mascota. Además, al no tener pedigrí, son comunes en adopciones, lo que hace aún más fácil encontrar uno que necesite un hogar lleno de amor... y un sofá donde dormir todo el día.
Estas historias sobre los gatos, se
la quiero dedicar con todo mi cariño, a mi queridísima hija adoptada Ayarit e
igualmente a mi nieta de ella, la estudiosa y bella Alicia.
Para lapesteloca
en Maracaibo, el día miércoles 11 de marzo del año 2026
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