viernes, 20 de marzo de 2026

Mancha de aceite

 

César Uribe Piedrahíta (1897-1951) fue un novelistamédico y  educador colombiano, natural de Medellín. Su novela Mancha de aceite (1935) ha sido considerada la mejor novela sobre el petróleo en Venezuela -y en Colombia- por la postura crítica que asume el autor contra el complejo sistema de explotación del petróleo por las multinacionales. La novela trata no solo de los recursos naturales sino también de la población del golfo de Venezuela y del Lago de Maracaibo. además, cuestiona la injerencia de las compañías extranjeras en los asuntos políticos, económicos e internos del país, y su connivencia con la dictadura de Juan Vicente Gómez.

La narrativa venezolana de la primera parte del siglo XX comenzaba a desnudar un|a nueva realidad y su evolución, nos mostraría al aparecer el petróleo que había una nueva realidad y en esa evolución, la novela haría su aparición mostrándonos como una radiografía en fenómeno de la modernidad en la que estaba concretándose el país, las novelas Mene de Ramón Díaz Sánchez, y Mancha de aceite del escritor colombiano Cesar Uribe Piedrahita, serán las verdaderas novelas del petróleo e iran a marcar un punto de inflexión en la narrativa social venezolana.


César Uribe Piedrahíta estudió Medicina, en la Universidad de Antioquia y se especializo en la Universidad de Harvard, en 1921, donde fue Profesor el laboratorio clínico en el Departamento de Medicina Tropical. En los Estados Unidos, publicó algunos trabajos sobre protozoarios y parasitología en revistas especializadas. Al regresar a Colombia fue nombrado director del Instituto Nacional de Higiene. En este cargo realizó diversos viajes por Colombia y por Venezuela, impulsando el desarrollo de una de las mayores colecciones de flora y fauna de la región. Durante estos viajes, además, aprendió varias lenguas aborígenes y desarrolló el primer antídoto contra el veneno de serpiente en Colombia.

Ejerció como profesor en la Universidad de Antioquia, donde también estudió las estructuras nucleares y patologías de las enfermedades dermatológicas. En la Universidad Nacional de Colombia fundó el departamento de Parasitología. Entre 1931 y 1932 fue rector de la Universidad del Cauca en Popayán, donde emprendió varias iniciativas como cambios modernizadores en la estructura universitaria, la actualización de laboratorios y las bibliotecas, la educación sexual de los jóvenes y la defensa del ejercicio al aire libre.

Uribe Piedrahíta fundó y dirigió varios centros de investigación, y fue miembro fundador de la Academia Nacional de Ciencias y del Herbario Nacional. Su propia casa sirvió de albergue a las primeras especies del herbario, las cuales fueron recolectadas durante sus expediciones botánicas a las selvas colombianas. Fruto de sus investigaciones sobre el indigenismo son sus artículos acerca de las lenguas aborígenes de la Amazonía colombiana, publicados por la Universidad de los Andes. Buena parte del legado de Uribe Piedrahita  fue consumido durante un incendio en el marco de El Bogotazo, el 9 de abril de 1948 donde se perdió casi la totalidad de sus colecciones de pintura, de plantas y animales, sus notas de campo, proyectos científicos y artículos. En principio creyó con recursos propios suficientes para reconstruir los laboratorios, pero se vio obligado a vender buena parte de sus derechos a una compañía comercial.

De espíritu independiente, curioso y aventurero, escritor de novelas de gran sentido social como Toá (sobre la explotación de los trabajadores del caucho, similar a la La vorágine, novela del escritor colombiano José Eustasio Rivera publicada en 1924. En su juventud, Piedrahita perteneció al grupo de artistas y literatos Los Pánidas, él sabía tocar el violín, y realizó pintura y escultura en madera, arte de la cual llegó a hacer algunas exposiciones en Bogotá. Cesar Uribe Piedrahíta estuvo casado con Lucrecia Uribe Lince y no tuvo descendencia. En 1951, afectado por el alcoholismo, fallecería a los 55 años de edad.

Mancha de aceite (1935) describe elementos del proceso histórico venezolano, de donde se erigirán los futuros desarrollos sociales como parte de la construcción del país y de un proletariado moderno venezolano. Desde la perspectiva literaria, se inscribe en la corriente de formación de una literatura del petróleo, de cuyo análisis emergerán elementos claves de nuestra literatura.

Mene (1936), Casas Muertas (1955) y País Portátil (1969) relatan historias sobre la Venezuela petrolera, desde sus inicios hasta la modernización incompleta del país. El objetivo y enfoque metodológico de estas novelas siempre fue documental y descriptivo, apareciendo la narrativa petrolera venezolana como la más representativa de la realidad, en medio del establecimiento de la industria petrolera en el país. Las novelas de autores como Ramón Díaz Sánchez, Miguel Otero Silva y Adriano González León expresan la visión del impacto del petróleo en la modernización de un país socialmente atrasado. El petróleo no dejó de ser algo extraño, a pesar de que hubo denuncias firmes, en libros como Oficina número uno de Miguel Otero Silva. 

Como señalara Miguel Ángel Campos, el libro de Gustavo Luis Carrera, La novela del petróleo en Venezuela (1972), marcara una frontera, con un límite definido en la indagación de un tema pleno de equívocos, ausencias y malentendidosParadójicamente, a pesar de que el petróleo es el gran desencadenante de los cambios en Venezuela, llama la atención como el tema está profundamente ausente en la literatura venezolana del siglo XX. Autores como Antonio López Ortega y Miguel Gomes han hecho referencias a esta situación, pero sobre todo ha sido muy bien estudiado por el sociólogo y profesor de la Universidad del Zulia Miguel Ángel Campos, quien ha señalado cómo el petróleo es un elemento que no aparece en las propuestas intelectuales de los pensadores venezolanos del siglo XX y por el contrario, se ve como algo impuesto, conocido como el excremento negro del diablo, y es asumido como un castigo que irrumpe en la vida de Venezuela.

Según la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Cesar Uribe Piedrahita es autor de 51 publicaciones científicas en diversos campos del conocimiento. Su obra literaria se compone de dos novelas, un relato y los fragmentos de una tercera novela, inconclusa (que iba a llamarse El Caribe). 1934 Toá, narraciones de caucherías (novela sobre la explotación de los trabajadores del caucho en la Amazonía

 colombiana).1935 Mancha de aceite (novela sobre la explotación petrolera en Zulia, Venezuela) y Sebastián de las Gracias (un relato).

A toda obra literaria se le adjudica una nacionalidad, una pertenencia coincidente con el país de origen del autor. Pero, las dificultades comienzan al respecto. En este caso, hay una difícil ubicación nacional de una obra específica, de un autor extranjero, aunque sea del hermano país, o quizá, precisamente por eso es por lo que “Mancha de aceite” se ha considerado una novela apátrida.    

La novela del hombre a caballo, del militarismo perezjimenista, o el imaginario de los años sesenta, es también como la metástasis de una especie de cáncer que se comenzaría a engendrar con la democracia y que estuvo definido por el populismo, el rentismo y la corrupción que infaustamente desembocaría en el chavismo para representar las páginas finales de un país, llevado a su destrucción moral y física, algo similar a lo que acontecía en Mancha de aceite.

Maracaibo, viernes 18 de marzo del año 2026

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