Para Ángel Luis Viloria por su recién descrita mariposa
Fernanmorana insignis
María
Sibylla Merian era hija
de Matthäus Merian el Viejo, grabador en talla dulce y
editor que se hizo relativamente famoso gracias a las ediciones de Teatro
Europeo y de Topografías (Topographien).
Matthäus Merian murió cuando Maria Sibylla tenía tres años. Su madre, Johanna
Sibylla Heim, era la segunda esposa de Matthäus Merian, y más tarde, su
padrastro, Jacob Marrel, famoso por sus cuadros de flores,
le enseñó a pintar, a dibujar y grabar.
Maria
Sibylla contribuyó originalmente a la
entomología con el descubrimiento
de nueve especies de mariposas y de dos de escarabajos, además
de seis plantas, las cuales fueron bautizadas con su nombre. Merian
fue pionera no solo por su capacidad para dibujar y pintar en detalle la
evolución de los insectos, sino también por su decisión de emanciparse. Su amor
por el arte y la naturaleza se puede resumir en una de sus frases: “El arte y la naturaleza siempre estarán
luchando hasta que finalmente se conquisten uno al otro para que la victoria
sea el mismo trazo y línea”.
A los 18 años, en 1665, María Sibylla se casó con un pintor especializado en arquitectura, Johann Andreas Graff. Dos años más tarde tuvo su primera hija, Johanna Helena, y la familia se mudó a Núremberg. Fueron hijas suyas las también conocidas pintoras de láminas botánicas Johanna Helena Herolt y Dorothea Maria Graff. Maria Sibylla fue ignorada durante mucho tiempo, pero hoy es considerada como una de las más importantes iniciadoras de la entomología moderna, gracias a sus detalladas observaciones y descripciones, con ilustraciones propias, de la metamorfosis de las mariposas.
La creencia de la época aseguraba que los insectos eran el resultado de la “generación espontánea en el lodo en putrefacción”. Esta opinión se remontaba a Aristóteles y había llevado a la Iglesia a designar a estos animales como “bestias del Diablo”. A pesar de esta creencia, María se preguntaba cómo podían surgir las más bellas mariposas de las orugas. Estudió la metamorfosis, los detalles de la crisálida y las plantas de las que se alimentan las orugas. Ilustró así todos los estadios del desarrollo en su libreta de bocetos.
En 1685
Maria Merian se separó de su marido y se mudó al castillo de Waltha (Holanda)
durante cinco años con su cuñado, sus dos hijas y su madre para vivir en una
secta pietista labadista.
El castillo pertenecía a Cornelis van Sommelsdijk, gobernador de Surinam,
lo que le permitió estudiar desde Holanda la fauna y flora tropical
sudamericana gracias a los ejemplares que recibía desde allí. Luego se instaló
en Ámsterdam.
Allí se puso en contacto con otros naturalistas y con varios propietarios
particulares de orangeries y pajareras. Divorciada ya en 1685, se marchó con
sus hijas a vivir en una comuna pietista en Ámsterdam.
En 1699, a los 52 años, Maria-Sibylla emprendió un viaje a Surinam, la antigua Guayana
Holandesa, un país tropical semidesconocido y ella iba con la
intensión de recolectar y cultivar especímenes de flora y fauna exóticas. Aunque
amigos y conocidos de María le desaconsejaron hacer ese viaje a Surinam, ella
no abandonó su proyecto. Para su viaje, María obtuvo una beca de la ciudad de
Ámsterdam. Desde Paramaribo, la capital del país, las dos mujeres hicieron
numerosas excursiones al interior de Surinam. María describió todo lo que fue
descubriendo sobre la metamorfosis de los insectos tropicales de Surinam y
realizó un gran número de dibujos y acuarelas.
En 1701 se contagió de malaria y debió interrumpir su estancia y volver a
Ámsterdam. Dos
años después regresó a Europa y reunió los resultados de su investigación en su
obra maestra: Metamorphosis insectorum Surinamensium, publicada en
1705.
Maria-Sibylla,
en el prólogo del libro Metamorfosis de
los insectos en Surinam escribiría: Para la
realización de este trabajo no fui codiciosa, pero me consideré satisfecha en
cuanto recuperé lo que había desembolsado. No he reparado en gastos para la
ejecución de esta obra. Hice grabar las placas por un maestro famoso y aporté
el mejor papel para satisfacer no solo a los aficionados al arte, sino también
a los aficionados a los insectos, y siento mucha alegría cuando oigo decir que
alcancé mi meta y que doy felicidad al mismo tiempo.
En su época era realmente raro que alguien se interesara por los
insectos. La metamorfosis de los animales era casi desconocida. El hecho que
ella publicara La
oruga, maravillosa transformación y extraña alimentación floral en alemán,
la hizo popular en la alta sociedad. Por esa misma razón, era rehuida por los
científicos de su tiempo, ya que la lengua oficial para la ciencia era el latín.
Paralelamente a la metamorfosis, Maria Sibylla
Merian describió también muchos otros detalles de la evolución y vida de los
insectos. Mostró, por ejemplo, que cada oruga depende de un pequeño número de
plantas para su alimentación y que, por lo tanto, los huevos eran puestos cerca
de esas plantas. Este trabajo hizo de ella una de las primeras naturalistas que
observaba realmente los insectos, lo que le permitió descubrir muchos aspectos
sobre su desarrollo.
Merian,
que contaba con una gran reputación de naturalista y artista, murió a los
69 años en Ámsterdam. Hacía dos años que debía desplazarse en silla de
ruedas tras haber sufrido un ataque de apoplejía.
Tras su muerte,
en 1717, su nombre cayó en el olvido hasta que fue
redescubierta como figura científica en el siglo XX.
Maracaibo, domingo
22 de marzo del año 2026
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