Hoy quisiera escribir sobre cuatro “Guillermos”
que he conocido, con mayor o menor familiaridad en mi dilatada experiencia. El
primer e inolvidable Memo tiene que ser mi primo hermano, y entre Guillermo el
Conquistador a quien conocí a través de la historia y el pintoresco Guillermo Ramírez
a quien asocio con el 5-Fluoracilo, quiero decir algo más sobre otro estimado Memo,
mi amigo Guillermo Juárez.
Memo era Guillermo García MacGregor mi primo hermano y siempre estaba sonriendo y “echando bromas”. Había nacido en el año 1925 y cuando le conocí, yo era un niño aun, pero sabía que diligentemente Memo estaba siempre listo ya que sabía de todo. De electricidad y mecánica, y de todo lo inimaginable sabia Memo y siempre era divertido. Tenía un amigo “Pata e plomo” con quien me veo-yo era un chamito- en un Jeep transportando un tonel de agua para “salir a bañar gente” en los carnavales. Así eran sus ocurrencias y de Memo, a quien mi mamá le decía “Memito”, muy bien recuerdo cuando se apareció con su novia en Timotes el año 1949 donde estábamos pasando unas vacaciones, para presentarnos a su joven novia, Cecilia Scholtz Sanabria, una linda caraqueña que nos impresionaba por el “cantao” de su acento capitalino, era una risueña novedad para unos chamitos maracuchos disfrutando del frio en Los Andes. Memo quien era maracucho como su hermano mayor de Ricardo (Rico), siempre fue un familiar muy cercano (es que vivían en “la casa de al lado”) y ya casado con Cecilia, tuvieron cuatro hijos, MariaElena, Gustavo (quien parecía mucho a mi), Guillermo y Beatriz. Es triste relatarlo, pero Gustavo murió en 1992 de 42 años de un probable ACV y al patólogo forense en la Morgue (un sensible amigo colega napolitano) lo halle llorando creyendo que era yo el fallecido. Memo se murió un par de años después, en 1994, pero Cecilia, con más de 90 años todavía vive en La Florida con los tres hijos de Memo y sus nietos quienes todos se reúnen y recuerdan a su padre y quieren mucho a su abuelita.
Guillermo I de
Inglaterra (1028-1087), era el Gran Duque de Normandía y es más
conocido como Guillermo el Conquistador quien
fue el primer rey de Inglaterra de
origen normando, con
un reinado que se extendió desde 1066 hasta su muerte en 1087, el último
monarca del llamado «año de los cuatro reyes» ya que en 1066 Inglaterra vio
cuatro reyes en ese mismo año, iniciándose con Eduardo el Confesor y
terminando con el propio Guillermo cinco días antes del fin del año. ¡Cosas de
la historia! En mi larguísima tarea de escribir “la historia del mundo en la
Edad Media” dibujando más de 500 episodios en forma de “comic”, historieta, (o
“tebeos” como les decían los españoles), está todo y “en colores” en las 136
páginas de la publicación homónima, accesible en Amazon desde el año 2025 al
público interesado. En esta historia dibujaría a el rey Haroldo como aparece en
el “Tapiz de Bayona” con una flecha clavada en uno de sus ojos. Así fue
destronado y dio inicio al reinado de Guillermo I de Inglaterra.
Les contaré ahora,
la historia de otro para mi famoso Guillermo. Guillermo Ramírez natural de Bogotá, Colombia a quien conocí en mis
obligaciones como becario en EUA del Rotary Club de Wisconsin. Él,
Guillermo, quien había también logrado una beca rotaria, se presentaría ante el
Sr Fornefeld encargado de esos menesteres, con su esposa y dos hijas menores, pero,
sin saber “una papa” de inglés. A este Memo lo mencionarían siempre como el doctor
GWuielemorRomiríz from Colombia que les sonaba a Columbia y era interpretado
como graduado de Columbia University en New York. Pero este colega, médico
general, era un tipo avispado (no hay colombiano “quedado”), él no era un
costeño sino un colega reinoso y no se dormía en los laureles (do not rest on one’s laurels), asi mismo, se inscribió en varios cursos de
inglés (todos los que pudo) casi que simultáneamente para cumplir la promesa
hecha al Sr Fornefeld de que hablaría inglés en una semana -y la cumplió-.
Becario del Rotary Club se ubicó en el MacArdle Center for Cáncer Research y
con su “don de gente” cautivo al jefe supremos de aquella famosa institución
donde se comenzaban a crear las milagrosas drogas que constituirían “la
quimioterapia” para los enfermos de cáncer. Muy pronto donde se daban las reuniones
de los Comités de Planificación de “Cáncer Research”, Guillermo estaba presente
y paso a corto plazo a ser la mano derecha de su muy importante jefe de cuyo
nombre no puedo acordarme. No quiero restarle méritos a Guillermo, ciertamente
se adhirió a su gran jefe de llevarle el maletín y le funciono… Se convertiría
en pocos años en un famoso medico experto en los tratamientos
quimioterapéuticos para los diferentes tipos de cáncer. Por ello, decía que su
imagen me llega siempre con la del 5Fluoracilo tan usado en los inicios de la
batalla contra el cáncer… Creo, que Guillermo quien se transformó en un médico
experto en quimioterapia del cáncer, eventualmente regresaría a su Colombia
natal. Una vez en un aeropuerto, estaba en una espera compartiendo con otro
viajero muy afortunado en los medios anatomopatologicos (Arfilio Martínez),
cuando reconocí a GuilemorRomiriz y me acerqué para saludarlo y allí volví a
saber de su vida y sobre de su familia a quienes saludo en la distancia de los
años, esperando estén todos bien y con salud.
En 2016 fui invitado por mis colegas amigos
mexicanos para dar un par de conferencias en el Congreso de Mexicano de
Patología y habría de ser la ocasión de conocer a Jalisco, la tierra de quien
había sido un gran amigo, “mi hermano
mexicano” le decía yo a, Mario Armando Luna, fallecido el año 2008.
“Guadalajara es un llano, y México es una laguna”, esto ya lo sabía, y al legar me esperaba
un patólogo que no conocía, y quien me recordó a Agustín Lara, pero sin tener
su cara cortada, Ezequiel “el Cheke” quien también es de Jalisco y es muy
expresivo, de manera que platicando me presento a mis anfitriones, Memo y
Alfredo. En realidad, ya les conocía pues eran con Minerva y Leonora los
brillantes discípulos de MarioArmando, a quienes les decíamos “el taco team”. Guillermo (Memo) Juárez, tuvo la amble gentileza de alojarme en su
casa a donde llegamos ya tarde en la noche. Estuve varios dias en un amplio
cuarto de huéspedes de la hermosa casa de Memo, mi anfitrión, y en la mañana,
conocí a Patricia, la esposa de Memo, y les agradecí por alojarme “en una mansión seis estrellas”, ante
tanta amabilidad les dije me sentía “a cuerpo de rey”. Les aseguré que algún
día habría de volver a Jalisco con Julita y todavía no he podido realizar ese
sueño, que ojalá podamos cumplirlo. Salí a desayunar con mis tres amigos
tapatíos, y nos acercamos en auto hasta, una colonia -así le dicen-e n el mero
mero sitio donde había vivido nuestro querido amigo y maestro Mario Armando. Caminando llegamos hasta un pequeño
restaurante “El movimiento” e iniciarnos con birria (carne desmechada de
chivito en un plato con caldo) y quede amenazado para probar “las tortas
ahogadas”, un plato que le gustaba mucho a Mario Armando. Así luego del
excelente desayuno, con unas frías Coronas quedé listo en Guadalajara y me fui
acompañando a Memo en su diaria labor diagnosticadora como patólogo. Ellos son
expertos particularmente en patología quirúrgica, y se desplazan de un sitio a
otro en la ciudad atendiendo su labor en diferentes clínicas dotados con las
facilidades necesarias para hacer cortes congelados y resolver los casos de
pacientes que usualmente esperan en los quirófanos por la decisión del
patólogo. Memo decidió enseñarme la ciudad e iniciamos el recorrido visitando
una edificación que es emblemática en Guadalajara, “El Hospicio Cabañas” donde
se encuentran los principales murales, impresionantes de José Clemente Orozco.
Antes esa edificación que lleva el nombre de un obispo, era una casa de
beneficencia, ahora es un gran museo. Al salir nos acercamos a una gran plaza
con una glorieta donde tocaba una orquesta y la gente sentada o caminando
disfrutaba del ambiente lleno de música. Memo me informó que tocaban un vals
titulado “Julia” y me prometió conseguir un CD cantado por Javier Solís.
Visitamos el “Teatro Degollado” (el apellido de un gobernador de Guadalajara).
Estuvimos en El Mercado, que es muy grande y está lleno de cosas, de todo, y me
llevó a recordar el de Mérida en Los Andes... Memo me explicó que íbamos a
pasearnos por los espacios que tradicionalmente visitaban con el doctor Luna.
En “La Fuente” había mucha, pero mucha gente y la música ranchera inundaba el
ambiente y en el gentío cantaba bullicioso, así que ya convenientemente
cerveceados, ni Memo ni yo necesitábamos instrucciones para desgañitarnos con
José Alfredo Jiménez, y de allí en adelante las que nos pusieran en onda, así
que bebimos cerveza ad libitum.
Luego luego, ya en otro ambiente, más
apacible, con menos gente, llegaríamos hasta "El Esquípulas” la cantina
donde en ocasiones remataban con Mario Armando, que es especial por sus quesos,
y así nos fue llegando la hora de finalizar el recorrido y… Pos regresamos
sanos y salvos. Luego, ya en Guanajuato, reunida toda la pandilla nos iríamos a
recorrer las cantinas de la ciudad y con Leonora y Minerva, Martin, Guille,
Adelita, Dafne, Abelardo y MariaEugenia, con mi prima Sandra y con Eduardo
Zambrano quien venía desde California y con Fausto que llegaba desde Baltimore,
con Alfredo y Memo y con el Cheke, todos terminaríamos por decidir que era
urgente la fundación de una cofradía que la denominaríamos (quizás rememorando
al otro famoso amigo Eduardo: Blasco-Olaetxea), “Los Templarios de
Guanajuato”. Allí en toda la esquina, siempre discreto y sonriente y
de lentes, aparece Memo Juárez:
En Maracaibo, escrito para lapesteloca el día sábado 28 de marzo
del año 2026
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