lunes, 23 de marzo de 2026

Rebobinar (1)


Podría comenzar informando a cualquier interesado, que el asunto que hoy vamos a tratar, se trata de mi epifanía, y ¡ojo!, ella no fue espectacular, ni tan fulminante como la caída de Pablo en el camino de Damasco; ella estuvo precedida por el curso tórpido de varios años viendo todo cuanto sucedía en el mundo. Desde 1983 cuando quedé convencido -in vivo e in situ- del engaño que representaba “la revolución cubana”, y sería 20 años más tarde al comprender que “mi patria” estaba siendo paulatinamente traicionada y ver a las “gloriosas Fuerzas Armadas” rendidas servilmente ante un proyecto comunista extranjero, que decidiría lo que había que hacer…

Todo aquello constituyó una temporada difícil de sobrellevar y no obstante, seguí asistiendo durante años a eventos en Cuba, dando charlas sobre ultraestructura e inmunohistoquímica, pretendiendo ayudar a una población que veía pobre y desasistida, hasta el instante mismo cuando, como una gota sangrienta que desborda el vaso, en el año 2003, ante la realidad de ver como nuestro país era usurpado por un gobierno extranjero, decidiría “cortar por lo sano” y concretaría la decisión firme de no regresar a la isla de Marti, hasta tanto no hubiésemos logrado escapar de aquella mentirosa consigna, de vivir aspirando flotar en un supuesto “mar de la felicidad”… He cumplido mi promesa. 

Hoy, me encuentro “rebobinando”, y escribo sobre estas realidades quizás para ratificar la verdad de lo acontecido, -cuando ya han transcurrido 53 años- para insistir en que ésta, no es una sencilla opinión, pues me apoyo en años de ver realidades históricamente comprobadas y en la percepción con más de 80 años de vida, viendo lo que sucede en el mundo y padeciendo lo que nos ha sucedido como país.

Llevamos más de un cuarto de este siglo XXI, sobreviviendo en un país regido por un proyecto totalitario impuesto con muecas de falso populismo, sin respetar derechos humanos bajo la égida de un régimen criminal de terror, impuesto desde Cuba, que nos ha llevado a quienes no hemos escapado del país, a tener que sobrevivir presenciando su paulatina destrucción.

Pero hoy debo regresar a algo que en ocasiones he repetido: “hay seres que parecen no pensar con el cerebro sino con alguna otra víscera”, seguramente hueca... Así sabemos, de turcos que niegan el genocidio armenio -quizás al hacerlo se sentirán más “patriotas”-. Es innegable la expansión de los musulmanes en el mundo exportando y sembrando paulatinamente la ideología chiita donde la mujer pasa a ser menos que un objeto. Presenciamos la sharía aceptada por la mayoría de los musulmanes como código religioso para regir todos los aspectos de sus vidas.

 

Aun cuando es distinto, conozco a quienes parecieran adorar a Putin, y aunque no pueden negar totalmente el “holodomor” de hambre provocado por Stalin en Ucrania, se resisten a aceptar la existencia de ese pais, sin la tutela y el control de “La Madre Rusia”… Tal vez dicen que “madre solo hay una”.


Hay más, y casi peor; he visto a quienes en su obcecación sintieron una gran felicidad el 11 de septiembre (me pareció cruel: ¿verdad?). Y más aún, conozco a otros, que todavía pregonan que el socialismo del Siglo XXI fue “una conquista del pueblo”, y hasta todavía corean “el pueblo unido jamás será vencido”. Todavía dicen “amar a Chavez” el difunto comandante golpista a quien desde su exilio germánico Lara Faría ubica cantando “en el infierno”. Ahora se canta… ¿I dónde están y dónde están? Pero no parecen haber cambiado todavía los tiempos, aunque Maduro siga preso “en una cárcel federal” ¿Cómo explicar estos fenómenos?


 

Hoy día, si regresamos a los seguidores del profeta Mahoma, y a propósito de esta guerra que eufemísticamente aspira destruir al Irán de los persas bajo la égida chiita mahometana en un dos por tres (Trump’s idea) vemos como en los países árabes de ensueño gobernados por los sunitas, los chiitas en general son pobres y se sientes discriminados por sus correligionarios árabes. Entretanto el conflicto prosigue irresponsablemente y continúa presagiándose una catástrofe universal.

 

Entretanto, según se conoce de la escatología islámica, El Mahdi  vendrá a la Tierra para dirigirla durante algunos años antes del fin del mundo, y el planeta habrá de ser  liberado del mal y será restaurada la verdadera religión. Van más allá los chismes ya que se dice que, será un descendiente de Mahoma quien aparecerá poco antes que el profeta Īsā (Jesús) y liderará a los musulmanes a gobernar el mundo. Esto que he escrito, no es “palabra de Dios”, todo se puede hallar hasta en la Wikipedia de la muy trajinada internet.

 

Espero sepan excusar esta “rebobineadera” de tinte algo fatalista, pero son las noticias que van más allá de las de nuestro políticamente maltratado país, que tan solo ha logrado salir adelante gracias a un grupo de valientes y aguerridos deportistas quienes nos han premiado al ser declarados campeones mundiales en nuestro deporte nacional, el béisbol.

 

Así que aquí, todos deberíamos poder volver a escuchar la imagen de nuestro querido periodista, Oscar Yánez diciendo: “Así son las cosas”.

 

Para lapesteloca en Maracaibo, el lunes 23 de marzo del año 2026

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