Se cree que Menandro nació en Atenas (342-292 a.C).Era hijo de una familia
acomodada del demo de Cefisia, y sus padres fueron Diopites y
Hegéstrata, hermana esta del comediógrafo Alexis.
Menandro fue el máximo representante de la comedia nueva ateniense junto con Filemón de Siracusa, (o de Solos (Cilicia), Dífilo, Apolodoro de Caristo y Posidipo de Casandrea. Menandro escribió ciento cinco piezas, de las cuales una ha llegado a nuestros tiempos completa, Arisco (Dyskolos), y seis casi enteras, Arbitraje (Dyskolos), Detestado, Escudo, Rapada, Samia y Siciono ( títulos originales; Epitrépontes, Misóumenos, Aspís, Perikeiroméne, Samía y Sicyonios), así como escenas sueltas de dieciocho comedias. Del resto solo quedan fragmentos escogidos más o menos por su valor gnómico.
Favorecido por el filósofo peripatético que gobernaba a la sazón en
Atenas, Demetrio de Falero (317-307 a. C.),
fue obligado a retirarse a Alejandría, donde lo acogió Ptolomeo I Sóter, y entonces Menandro cayó en
desgracia con el sucesor Demetrio Poliorcetes, quien restauró la democracia y
abrió procesos contra los amigos y colaboradores del ilustrado tirano (de Falero) ; pero se libró gracias a la
intercesión de unos parientes de Poliorcetes. Entró a gobernar entonces el
violento y sacrílego tirano Lácares, tampoco favorable a Menandro,
pero Demetrio de Falero recobró
violentamente el poder el 294 a. C., asediando Atenas, poco antes del
fallecimiento del comediógrafo.
Menandro heredó bastantes bienes
como para llevar una vida sin apuros. Habia nacido en el arcontado de Sosígenes y fue amigo de
juventud de Epicuro y de Zenón de
Citio. Tambien
fue discípulo de su pariente el poeta Alexis de
Turios y
del filósofo Teofrasto, quien era el sucesor de Aristóteles en el Liceo y autor del tratado Caracteres, que probablemente influyó en su
obra dramática, iniciada cuando aún era bastante joven, en torno al 322
a. C. Aquí se muestra un
mosaico del comedor de la Casa de
Menandro (Mitilene), que representa una ilustración de una escena del acto 4 del Encheiridion. El equipo de la
excavación fecha esta obra en el s. III d. C.; Sebastiana Nervegna, a finales
del s. IV.
En cuanto a su aspecto físico, la historia nos ha legado casi cuarenta bustos (entre ellos, uno para el teatro de Dioniso en Atenas, obra de Cefisodoto el Joven y Timarco, hijos de Praxíteles, mencionado por Pausanias) y un retrato en mosaico de una casa de Mitilene, testimonios que nos descubren no solo su gran popularidad y distinguida apariencia, sino el detalle de un fuerte estrabismo. Se muestra aquí, un relieve con un poeta sentado (Menandro) con máscaras de la comedia nueva, siglo I a. C., Museo de Arte de la Universidad de Princeton-
El teatro de Menandro se
caracteriza, como el de toda la comedia nueva, por la ambientación urbana, el
tratamiento de temas cotidianos, el abandono de los temas heroicos y la
desaparición del coro en escena, a la vez que la vivacidad de
los diálogos. Sus comedias, en cinco actos y separadas por
intermedios, están escritas en lengua antigua, y el verso que normalmente utiliza es
el yámbico. Era muy hábil en la
caracterización de los personajes, que son en su mayoría tipos populares, y
muchos de ellos pasaron a ser arquetipos de vicios (el parásito, el avaro, el
misántropo); dominó la trama y la verosimilitud, que cuidó especialmente a
causa de su formación aristotélica (respeta las unidades de lugar y tiempo).
El peripatético Linceo de
Samos,
contemporáneo del poeta, dedicó un ensayo a su teatro. Como herencia de
la tragedia de Eurípides, utilizó la peripeteia o peripecia (es decir, la inversión de una situación)
y la anagnórisis (reconocimiento). Los argumentos ya no proceden del mito, sino de la vida real:
amoríos, conflictos generacionales entre padres e hijos, niños
expósitos, muchachas violadas y un inevitable final feliz resuelto con una o
varias bodas. En la complicación y resolución de la intriga, el azar desempeña un papel
fundamental.
Escéptico en lo religioso,
Menandro posee una concepción optimista de la naturaleza humana («¡Qué cosa tan agradable el hombre, cuando es
hombre!»), por su fe en la solidaridad con el semejante (que se
apropió luego el humanismo de Terencio, su equivalente en el teatro
romano) y su creencia en que la virtud, por encima de las diferencias
de raza o de estamento social, es patrimonio común del género humano. Puede
tenerse por el más cabal formulador de los ideales del Humanismo. Sus comedias fueron muy
imitadas no solo por sus contemporáneos, sino por los autores latinos
Publio Terencio y Tito Maccio Plauto y, a través de estos, su
estilo pasó luego al teatro del Renacimiento europeo.
Menandro vivió apartado con
la hetera Glícera en El Pireo, en cuyo homenaje hizo que
algunas de las heteras de sus piezas llevaran su nombre. Las comedias de Menandro fueron
premiadas ocho veces (tres en las Leneas, cinco en las Dionisias), pero fue pospuesto, quizá por
motivos políticos, al más antiguo Filemón, treinta años mayor, en el favor del
público.
Declinó la invitación de Ptolomeo I Sóter de instalarse en Alejandría, quizá instigada por su amigo
Demetrio de Falero en el exilio, y falleció a los cincuenta y dos años (por más
que el anónimo Perì komoidías / Sobre comedias afirme que fue
a los cincuenta y siete), durante el arcontado de Filipo (293-292 a. C.),
al parecer porque se ahogó mientras nadaba, hecho este que inspiró un epigrama a Calímaco.
Su tumba, en el camino del Pireo
a Atenas, era todavía visible en el siglo II d. C.
En Maracaibo, el lunes 9 de marzo del año 2026
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