sábado, 14 de agosto de 2021

Los videojuegos y el cerebro

 

Los videojuegos y el cerebro

El domingo 18 de abril en este blog, publiqué un trabajo sobre “Los videojuegos y la salud(https://bit.ly/3w3Zggz), este artículo de hoy, complementa la información previa. Una máxima de don Santiago Ramón y Cajal, señalaba que “Todo hombre, o mujer, puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”. Diego Redolar Ripoll es un investigador experto en neurociencia cognitiva quien insiste en esta premisa, planteando que todo lo que hacemos y lo que pensamos modifica la forma cerebral dada su plasticidad, de modo que podría decirse que “el cerebro nunca deja de aprender”.

Diego Redolar Ripoll insiste en que “los videojuegos de acción o plataformas, con entornos 3D, facilitan la atención, la percepción y la cognición espacial y las funciones ejecutivas”. Cualquier videojuego en el que haya una presencia en peligro en la pantalla, está activando y desarrollando partes del cerebro que pueden ser de utilidad en el día a día. Hábitos como el de los videojuegos, pueden propulsar ciertas habilidades latentes que de otra forma no propulsaríamos. El videojuego no tiene por qué ser violento, y vemos cómo Videojuegos de plataformas como Super Mario Bros , Donkey Kong o Rayman, producen todos el mismo efecto: “modifican la función y la estructura del sistema nervioso”.

“De la misma manera que un niño de cuatro años puede aprender un segundo idioma y desarrollar un acento perfecto, es gracias a la plasticidad del cerebro que a esa edad, alguien que ha jugado a videojuegos antes de los 14 años va a tener una mayor facilidad para desarrollar ciertas habilidades si estimulamos sus neuronas que los que no lo han hecho. Incluso aunque hayan de jugar en su edad adulta”. Esto lo explica Redolar Ripoll, quien sin embargo no esconde que todo esto tiene también un lado oscuro…

Lo importante es entender que el cerebro no es un órgano rígido, y tiene que “sobrevivir en un mundo cambiante, cambiándose a sí mismo”. Se ha demostrado que los niños que hacen música desarrollan mejor sus capacidades matemáticas, porque de alguna manera las matemáticas y la música están relacionadas en nuestro cerebro.

Estas son algunas de las regiones cerebrales cuya función y estructura cambia y se señala el tipo de tareas en las que están implicadas: 1-Red frontoparietal: se activa en tareas con una gran exigencia de atención. 2-Corteza cingulada anterior: implicada en la atención selectiva y dividida. 3-Corteza prefrontal ventromedial: para el procesamiento de la información atendiendo a los estímulos que son relevantes para la consecución de un objetivo. 4-Corteza entorrinal: para la orientación espacial. 5-Hipocampo derecho: región implicada en la representación mental de objetos, la manipulación mental de objetos, la orientación espacial y la memoria espacial. 6-Red occipito-parietal: que controla el rendimiento visuomotor. 7-Corteza prefrontal dorsolateral: que contribuye a mejorar las funciones ejecutivas y la realización de tareas que requieren mucha atención. 8-Corteza orbitofrontal: para la memoria de trabajo.

En realidad son pocos los estudios que destacan los efectos negativos de los videojuegos: no se han encontrado muchos artículos científicos sobre sus perjuicios en las capacidades cognitivas y prácticamente todo se resume a cuatro estudios que señalan estos resultados negativos: 1-Hay menos activación en la corteza cingulada anterior, involucrada en el control atencional proactivo. 2- la exposición a contenidos violentos de los videojuegos puede estar relacionada con una menor capacidad de inhibir información irrelevante y con una mayor impulsividad.  3- una mayor exposición a los videojuegos en niños está asociada a un menor cociente intelectual verbal. 4- Finalmente se dice que los videojuegos pueden afectar a la cognición social, necesaria para establecer relaciones interpersonales.

Los niños están adaptados para el cambio, su cerebro es más plástico precisamente para aprender. No les importa cambiar; al contrario, les estimula. A los adultos nos gustan menos los cambio porque no es agradable modificar nuestra forma de pensar cuando llevamos 40 años haciéndolo de una misma manera. A partir del segundo año de vida, los niños se aburren al no ser plenamente conscientes de las metas, logros, niveles y recompensas del juego, que sí motivan a edades mayores,  Entre los seis y nueve años se ha producido la consolidación de la lectoescritura y el ordenador y el smartphone abre un mundo de posibilidades donde el niño debe ver como normal que interactuemos junto a ellos y por supuesto la posibilidad de acceder al historial de uso para detectar acceso a contenidos no adecuados.

Cuando aparecieron la poesía y el teatro, Platón los criticó en La República; también se criticó la aparición de libros en la Edad Media, porque corrompía las mentes. Más tarde, todavía se recuerda aquello de que la televisión “atonta” el cerebro y ahora, quizás como un “más de los mismo” se están diciendo cosas negativas sobre los ordenadores, las tablet, smartphones y las videoconsolas...

El ordenador (denominando así genéricamente a los mencionados instrumentos) es la mayor herramienta de información que existe hoy en día para el aprendizaje e interacción y no debe limitarse si se hace de manera adecuada. Si un niño de siete años oye la palabra brontosaurio y se va a su dispositivo electrónico a buscar en Google su significado es algo bastante positivo, lo mismo que lo fue en nuestra época cuando consultábamos la enciclopedia, solo que ahora la información es más accesible. A partir de los 9 años comienza la edad dorada de los videojuegos. El mejor juego es el que se produce en el exterior, moviéndose y en grupos de niños de diferentes edades.

El juego es el mejor medio para aprender destreza y habilidades cognitivas de todo tipo incluidas las sociales. Los beneficios son inmensos. Los videojuegos mejoran diferentes capacidades cognitivas, hay varios estudios serios que lo corroboran como optimizar la planificación, gestión de recursos y funciones ejecutivas.

Maracaibo, sábado 14 de agosto, del año 2021 todavía en pandemia…

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