lunes, 2 de agosto de 2021

Poe: escritor misterioso…(1)


Poe: escritor misterioso…(1)

De Edgar Allan Poe se han dicho muchas cosas. En octubre 2016 ya había escrito en este blog –lapesteloca- (https://bit.ly/2ZjnMyt), sobre Poe y en septiembre del 2019 relaté las vicisitudes de su controversial y trágica existencia en varios artículos divididos en 5 partes. Lo cierto es que Poe es uno de los grandes genios de la literatura universal quien tenía una sensibilidad fuera de lo común. Alrededor de su vida, que tuvo episodios trágicos poco usuales, se han tejido leyendas que no logran empañar el enorme valor de su obra. Fue un extraordinario cuentista, dotado de una creatividad infinita.

 

La literatura de misterio y de terror era una antes de Edgar Allan Poe y otra después de él. Este gran escritor norteamericano se considera el inventor del género de literatura policial y es uno de los padres del cuento moderno, así como renovador de la literatura gótica fue quien le imprimió al género de terror un componente psicológico determinante.

 

Edgar Allan Poe, por su madre, Elizabeth Arnold Poe, descendía de ingleses, mientras su padre, David Poe, era norteamericano, de ascendencia irlandesa. Édgar nació en Boston el 19 de enero de 1809, cuando su madre reaparecería en las tablas apenas tres semanas después de haber nacido él. Así, se la vio en escena teatral también hasta muy poco antes de dar a luz a Rosalie, pero la miseria y la enfermedad la doblegaron pronto y murió en una miserable habitación en Richmond, Virginia, donde la caridad de sus admiradores teatrales, aliviaba parte de sus sufrimientos. Edgar se encontró huérfano antes de cumplir los tres años.

 

Edgar llegó a la familia de John Allan, quien lo adoptó por caridad. Era un acaudalado hombre de negocios, escocés emigrado a Richmond, con una empresa de comercio del tabaco En las oficinas de Ellis & Allan, el niño Edgar trabó relación con un mundo “gótico”, erudito, novelesco, crítico y difamatorio. Creció rodeado de la presencia de lord Byron, de la poesía de Wordsworth y de novelas y cuentos de terror. La muerte de su madre, y las relaciones traumáticas que tuvo con su padrastro fueron dos temas recurrentes en su vida y en su obra. Edgar Allan Poe sería desheredado por sus padres adoptivos... Para sobrevivir comenzó a trabajar en varios periódicos, haciendo notas y críticas de arte.


 

Edgar aprendió poemas de Walter Scott, composiciones que él se sabía de memoria. Los Allan cuidaban de su educación. Siempre estuvo en su mente el mar; el de los capitanes de veleros, que acudían a las oficinas de Ellis & Allan para discutir negocios, y que bebían con los socios mientras narraban aventuras. En 1815, John Allan y su mujer se embarcaron con él, rumbo a Inglaterra y Escocia. Edgar vivió un tiempo en Irvine, Escocia, y luego en Londres.  La familia volvió a Estados Unidos en 1820. Edgar, escribiría secretamente sus primeros versos que su hermana Rosalie -adoptada por otra familia de Richmond- se los pasaba a sus agraciadas amigas. Conoció a “Helen”, su primer amor imposible, Mrs. Stanard, joven madre de uno de sus condiscípulos y su amor fue secreto; Helen enfermó, la locura la alejó de sus amigos y moriría en 1824 con tan solo treinta y un años.

 

Edgar leía vorazmente todo lo que caía a su alcance; acababa de enamorarse de una jovencita Sarah Elmira Royster, pero a John Allan no le gustó la idea de que Edgar llegara a casarse con Elmira. Las cartas de Edgar a Elmira fueron interceptadas, y se obligó a la niña aceptar el presunto olvido de su novio y que se casara con un tal Mr. Shelton.  En febrero de 1826, Edgar se despidió de Frances y de John Allan para irse a la universidad. John Allan se negó a enviarle más dinero del estrictamente necesario para sus gastos escolares y aunque como estudiante Edgar era sobresaliente, escribiría pidiendo pequeñas sumas pues el clima de la Universidad era como el de una taberna; Poe jugaba, perdía casi invariablemente, y bebía. El estudio, el juego, el ron, las fugas, y demás, hasta cuando las deudas de juego alcanzaron cifras exasperantes que John Allan se negaría a pagarlas y Edgar tuvo que abandonar la Universidad. Recién llegado a Richmond descubrió lo ocurrido con Elmira y se marchó golpeando la puerta. Se embarcó rumbo a Boston para probar fortuna.

 

Edgar se engancharía en las filas del ejército con el alias de soldado Edgar A. Perry y no tardó en ser ascendido a sargento mayor. Poe se había alistado por cinco años y aún le faltaban tres, cuando le pidió a Allan que le escribiera a sus jefes pero Allan no le contestó, y Edgar fue transferido a Virginia. Pensando que quizá Allan apoyaría su ingreso a la academia militar de West Point, Poe iba a sufrir un segundo gran dolor en su vida. Su “mamá” Frances Allan, fallecería mientras él estaba en el cuartel. La voluntad de la moribunda, que había reclamado la presencia de Edgar no se dio y así, frente a su tumba, Edgar no pudo resistir y cayó inanimado.

 

Edgar se incorporó al mísero hogar de María Clemm quien se sostenía con labores de aguja y la caridad de parientes y vecinos. Mrs. Clemm fue el ángel guardián de Edgar, y su verdadera madre, “Muddie” lo aceptó desde el primer momento y se encariñó con él. Edgar volvió a Richmond para esperar en casa de John Allan su ingreso en West Point y en marzo de 1830 fue aceptado en la academia militar, pero Edgar sabía que no estaba hecho para ser soldado. Allá le llegaron noticias del segundo matrimonio de John Allan, y la nueva Mrs.Allan quien desde el primer día fue hostil hacia aquel “hijo de actores” que estudiaba en West Point. Deliberadas desobediencias le valieron una expulsión en regla, y Edgar Poe volvió a Baltimore, y perseguido por el hambre se refugió por segunda vez en casa de Mrs. Clemm.

 

Edgar trabajaba acosado por la miseria y el temor de que no pudiera seguir adelante y remontar hacia su propia perfección literaria. Habíase enamorado de una joven y bonita vecina de los Clemm, Mary Devereaux. En abril de 1833 escribiría su última carta a “su protector”. Ya Edgar había ganado el primer premio (50 dólares) en un concurso de cuentos del Baltimore Saturday Visiter con Manuscrito hallado en una botella. A comienzos de 1834 Allan estaba moribundo y, sin pensarlo Edgar visitaría “su casa” donde John Allan, paralizado por la hidropesía, al verlo, fue presa de un acceso de furor, se enderezó bastón en mano profiriendo insultos. En Baltimore, poco después, se enteró de la muerte de Allan quien no le dejó ni un centavo de su enorme fortuna.

La pequeña Virginia Clemm, prima carnal de Edgar, habría de convertirse en su novia y poco después, en su mujer. Virginia (“Sis”), tenía apenas trece años y Edgar veinticinco. “Muddie” consintió en el noviazgo y en la boda. Virginia, que adoraba al “primo Eddie”, estaba maravillada en la idea de casarse con aquel muchacho prestigioso. Edgar quiso siempre a “Sis” con un cariño entrañable. Aparentemente Poe se casó con Virginia para protegerse en su relación con otras mujeres y mantenerlas en el plano de la amistad. Sólo después de la muerte de “Sis” sus amores adquirirían nuevamente un carácter apasionado aunque siempre ambiguo. 


 

En marzo de 1835, en plena fiebre creadora, Edgar se vinculó el Southern Literary Messenger, una revista de Richmond. Allí apareció Berenice, y meses más tarde Edgar regresaría, una vez más, a su ciudad virginiana para incorporarse a la redacción de la revista y asumir su primer empleo estable, para ayudar a “Muddie” y a “Sis”, que le esperaban en Baltimore. Pero Edgar sólo ganaba diez dólares semanales en el Messenger, y sus amigos de juventud andaban cerca y en Virginia se bebía duro... Edgar perdió su empleo, pero el director del Messenger estimaba a Poe y volvió a llamarlo, aconsejándole que viniera con su familia y que viviera junto a su familia y Edgar siguió el consejo y Mrs. Clemm y Virginia se le reunieron en Richmond. 

 

En el Messenger empezaba a aparecer en folletín la Narración de Arthur Gordon Pym. En mayo de 1836 Poe rodeado por sus amigos, con la siempre maravillada Virginia y los suyos se instalaron precariamente en Nueva York, en un pésimo momento para encontrar trabajo a causa de la gran depresión económica. Escribió una nueva serie de cuentos; logró asimismo que Gordon Pym se publicara en volumen. A mediados de 1838 Edgar y los suyos pobremente estaban instalados en una casa de pensión de Filadelfia. En 1838 aparecerá el cuento que Poe prefería, Ligeia. Al año siguiente nacerá otro aún más extraordinario, La caída de la casa Usher. Después del anuncio de Berenice y el estallido terrible de Ligeia, destacando el lado anormalmente sádico y necrofílico del genio de Poe, esté ingresó como asesor literario en el Burton’s Magazine.

 

Virginia con sus modales pueriles, lo esperaba de tarde con un ramo de flores. Testimonio de la invariable ternura de Edgar hacia su “mujer-niña”, eran sus mimos y atenciones para con ella y con “Muddie”. En diciembre de 1839 apareció otro volumen de  Cuentos de lo grotesco y lo arabesco. Emergía Edgar con algunas de sus obras más admirables en prosa. La poesía estaba descuidada. En junio de 1840, Edgar se separó definitivamente del Burton’s Magazine  y la refundición de esta revista con otra, bajo el nombre de Graham’s Magazine, le permitió, después de un período penoso y oscuro, en el que estuvo enfermo, reanudar su trabajo como director literario. Cuando tomó la dirección había apenas cinco mil suscriptores; al irse dejó cuarenta mil... Y esto entre febrero de 1841 y abril del año siguiente.

 

Edgar atravesaba una época brillantísima. Eureka habría de ser la prueba final y dramática. Los Crímenes de la calle Morgue pondrán en escena a C.Auguste Dupin, ese alter ego de Poe. Tras él apareció El misterio de Marie Rogêt, sagaz análisis de un asesinato que apasionaba a los amigos del género. A fines de enero de 1842, Poe y los suyos tomaban el té en su casa, en compañía de algunos amigos, y Virginia, que había aprendido a acompañarse en el arpa, cantaba con gracia infantil las melodías que más le gustaban a “Eddie”, cuando súbitamente, su voz se cortó en una nota aguda, mientras la sangre manaba de su boca. La tuberculosis se reveló brutalmente en una hemoptisis inequívoca. La enfermedad de su mujer fue la más horrible tragedia de su vida. La sintió morir, la sintió perdida y se sintió perdido él también. Su corazón fallaba, ingería alcohol para estimularse, y el resto era un infierno que duraba días. Reconoció que “se volvió loco” y que bebía en estado de inconsciencia, mientras “Muddie” se desesperaba y trata de ocultar la verdad, limpiando las ropas manchadas, y preparando tisanas para el infeliz que deliraba en la cama con atroces alucinaciones. El estribillo de El cuervo empezó a hostigarlo. Poco a poco, el poema nacía, larval, indeciso, sujeto a mil revisiones.

 

NOTA; Concluirá mañana; hoy finaliza la primera parte (1) de “Poe, escritor misterioso…”.

 

Maracaibo lunes 2 de agosto del año 2021

No hay comentarios: